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sábado, 18 de marzo de 2017

El invierno se despide


Dentro de dos días diremos adiós oficialmente al invierno, aunque la primavera climática ya se ha instalado sobre nosotros. Con días de sol, algunos de ellos excepcionalmente cálidos, y una jornada de lluvias que dio un empujón importante al desarrollo de las plantas, esta primera quincena de marzo está a la altura de las expectativas que se han impuesto como norma desde que cultivo plantas de flor en la terraza. Pasemos ahora al desglose de las distintas escenas que componen el vídeo:

00:00- Un par de flores de los pequeños Narcissus 'W. P. Milner'
00:20- Varias Linaria nevadensis 'Grenada Sol' con unas linarias de forma intermedia entre reticulata y maroccana al fondo
00:27- Nigella orientalis
00:32- Rhodanthe manglesii
00:37- Un macho de Eristalis tenax alimentándose en unas flores de rúcula
00:46- Cerinthe major
00:50- Mariposa del geranio (Cacyreus marshalli)
00:52- Arctotis fastuosa
01:04- Felicia heterophylla
01:12- Ursinia anthemoides 'Solar Fire'
01:26- Un escarabajo Tropinota squalida recorre las flores de la Osteospermum
01:38- Freesia híbrida de color rojo
01:47- Freesia híbrida de color blanco
01:54- Lampranthus aureus
02:01- Sparaxis tricolor
02:07- Nicotiana mutabilis
02:17- Gilia tricolor
02:20- Matthiola longipetala
02:26- Muscari latifolium
02:31- Syritta pipiens sobre flores de Malcolmia maritima
02:37- Argyranthemum frutescens
02:45- Sisyrhinchium bellum
02:48- Lupinus angustifolius
02:55- Echium candicans
03:21- Apis mellifera sobre las flores de Echium candicans

domingo, 21 de febrero de 2016

Febrero de altibajos


Linaria maroccana
El segundo mes del año estaba siendo, hasta ahora, una continuación del anómalo invierno de temperaturas primaverales que estábamos teniendo, con la falta de precipitaciones incluida. Si bien lo segundo de momento no se ha revertido, lo primero como mínimo ha conseguido normalizarse durante unos días. El aire cálido sobre el Polo Norte desplazó a finales de la semana pasada grandes masas de aire frío que nos alcanzaron justo cuando las temperaturas estaban dando sus picos más exagerados. Tanto es así que entre el mediodía del viernes día 12 y la madrugada del domingo 14 las temperaturas en Cullera y Sueca no bajaron de 19ºC ¡en febrero!. Sería el equivalente a junio o septiembre, aunque claro, las máximas de estos días pasados (unos 22-24ºC) no son iguales a las del principio y final del verano y por tanto el ambiente no se encuentra recalentado después de largos días de sol intenso. No obstante, no deja de ser un hito meteorológico.

Eschscholzia caespitosa
Todo terminó de golpe cuando nos alcanzó la primera masa de aire frío procedente del Ártico. No hemos experimentado una de esas bajadas que en años anteriores vivimos en el mes de febrero, con temperaturas que llegaban a quedar cerca de los 0ºC en plena ciudad, pero al menos cortó de golpe esa pequeña primavera invernal y redujo las temperaturas en diez grados o más. La mínima mensual en Cullera se ha quedado, de momento, en 6ºC, y probablemente sea lo máximo que veremos bajar el termómetro en lo que queda de invierno, puesto que por las fechas en las que nos encontramos es de esperar que las temperaturas vayan hacia arriba a menos, claro está, que se produzca otro fenómeno similar con frío del norte involucrado. Recordemos que todavía queda un mes de invierno, al menos en lo astronómico.

Gilia tricolor
Las lluvias siguen desilusionando. Paso de nubes casi todos los días y breves episodios de lluvia débil, la más copiosa de ellas el jueves 11 por la tarde, con 3,6 mm. En total sólo llevamos 4,8 mm. en lo que va de mes, lo que da una idea de lo nimias que están siendo las precipitaciones. Además, las previsiones que parecían indicar que algunos frentes nos irían dejando agua, el más destacado supuestamente antes de comenzar este mismo fin de semana, tuvieron que rectificar apenas un día antes y revelaron que la lluvia otra vez se alejaría. Ahora mismo estamos igual, con una previsión que indica que quizá caiga alguna gota esta madrugada y otra aún lejana de posibles lluvias para finales de esta semana que comienza, pero demasiado pronto para decir nada. El viento, eso sí, ha acabado perdiendo fuerza y dejó en su último día, hace ahora una semana, una racha máxima de 85 km/h. En resumen, que ya en plena mitad del invierno conseguimos darnos cuenta de la estación en la que nos encontramos.

Borago officinalis
Ahora mismo cuesta discernir qué plantas se han visto aceleradas por el cálido precedente invernal o cuáles simplemente están floreciendo tan pronto como otras temporadas. Las Linaria reticulata llevan en flor desde principios de mes y en la última semana se han ido abriendo las Nemophila menziesii azules y 'Penny Black', las Malcolmia maritima y las que quizá más me han sorprendido: las Gilia tricolor. Éstas son anuales de crecimiento rápido y bastante resistentes a pesar de su frágil aspecto, y hasta ahora lo más temprano que las había visto florecer era a finales de marzo. Hay que decir, eso sí, que este año ha sido el que más me he preocupado en sacarlas adelante, ya que eran de esas plantas que simplemente obtenía en números aleatorios a base de sembrar a voleo. En esta ocasión hice semillero y además con semillas propias, ya que las del paquete original parece que han acabado perdiendo su viabilidad, y fueron de las primeras plantas repicadas en el contenedor. Todavía es pronto y sólo se han abierto dos flores, pero se ven varios tallos con capullos creciendo. Todas las especies mencionadas antes están floreciendo dentro de su fecha habitual, quizá unos días más pronto.

Malcolmia maritima
En la misma tesitura se encuentran las borrajas, que como este año germinaron con el estímulo natural de las lluvias de finales de verano -lo que da una idea, también, de las semillas que habían caído- actualmente cuentan con medio año de vida, tiempo suficiente para empezar a cargarse de flores. Y las abejas agradecidas, pues en cuanto han comenzado a multiplicarse las flores de las plantas que salieron en la misma maceta donde las tuve el año pasado las han empezado a visitar a diario. Otros ejemplares repartidos en distintas macetas, algunos que quizá debería haber trasplantado por diferencias de cuidados respecto al inquilino original. aumentarán pronto el número de flores disponibles. El beneficio no es sólo para las abejas, pues también éstas son necesarias para que el ciclo de resiembra de las plantas me funcione tan bien. Los nectarios de la borraja tienen un tamaño y están colocados en una posición que prácticamente sólo las abejas de la miel y otras especies de talla y costumbres similares pueden aprovechar con efectividad.

Lavandula stoechas
Estas primeras floraciones han traído también algunas novedades, destacando las que están en flor ahora mismo por ser las dos especies que intenté sacar adelante la temporada pasada, fracasando en el intento. Ambas son, sin embargo, parientes muy cercanas de especies que ya he cultivado con éxito. La primera de ellas es la Linaria maroccana, una especie relativamente popular en jardinería que vendría a asemejarse al clásico Antirrhinum majus aunque mucho más estilizada. Suele encontrarse en mezclas de colores, pero como finalmente sólo he conseguido que prospere un ejemplar de momento me conformo con unas flores en dos tonos de rosado, uno tan pálido que casi cuesta ver los detalles y otro más intenso en el tubo de la corola. El aspecto de la flor es el clásico de antirrinos y linarias, con corola actinomorfa de pétalos fusionados que forman dos "labios" que esconden los órganos reproductores y un nectario en forma de espolón que apunta hacia abajo. Es de esperar que produzca una cantidad decente de semillas que sirva de punto de partida para próximas temporadas.

Linaria reticulata
La segunda especie es la Eschscholzia caespitosa, una pariente y vecina de la amapola de California de tamaño mucho menor -un pétalo de la californica sería mayor que toda la flor de caespitosa. En otoño de 2014 germiné unas pocas, pero ya tan tarde que las plantas vecinas las sepultaron al poco tiempo y acabaron con ellas. Con la lección aprendida, en 2015 las tuve listas en octubre y fueron de las primerísimas plantas que pasé a tierra, que además tuvieron la suerte de pasar desapercibidas para los caracoles. Todo en esta planta es pequeño si se compara con su congénere, y las matas de hojas apenas alcanzan 15 cm. de alto y unos 10 de ancho. Las hojas también se dividen como las de californica, pero crecen más erectas y en lugar de tener lóbulos planos los tienen prácticamente lineares. Al final, las plantas han sido cubiertas igualmente por sus vecinas, pero con la ventaja de haber alcanzado su talla máxima antes de que ocurriese. Es por ello que han podido comenzar ya la floración, cuyo aspecto es prácticamente idéntico al de sus parientes mayores aunque con flores pequeñas y de un llamativo color amarillo pálido. Son las primeras amapolas en florecer este año, incluso por delante de las autóctonas oportunistas Papaver dubium que no he dejado de arrancar desde otoño y de las que seguro que todavía quedará alguna.

Tropinota squalida
De las perennes en flor llevo hablando prácticamente desde que comenzó el otoño, salvo de una de ellas que constituye mi segunda prueba con la especie. Se trata de la Lavandula stoechas, un cantueso o lavanda propia del Mediterráneo. Tuve el primer ejemplar en mayo de 2014, el cual traje a casa florecido pero desgraciadamente lo único que hizo en las siguientes semanas fue ir a menos, perder todas las flores y quedar sumida en una extraña latencia de la que no reaccionaba ni al regarla, por lo que dejé de hacerlo. La planta se quedó con hojas pequeñas y grises plegadas contra los tallos, como si nunca terminase de secarse, y reverdeció a finales de otoño. A la primavera siguiente produjo unas cuantas flores de las que no hice ninguna foto aprovechable y posteriormente, la planta murió. No fue hasta diciembre de 2015 en que volví a encontrar un ejemplar en condiciones. Esta vez lo planté en una mezcla formada mayoritariamente por arena de construcción y un poco de tierra arcillosa bien desmenuzada. Para evitar en lo posible aportar cal a la tierra, ya que es poco tolerante a este mineral, la riego sólo con el agua de lluvia que aún conservo y que de momento es suficiente debido a las pocas exigencias hídricas de la planta. Lo que no me dió buena impresión fue que la planta se puso a florecer en enero sacando inflorescencias diminutas que sólo ahora parece, como en el ejemplar de la foto, que comienzan a tomar proporciones normales, debido quizá a las temperaturas extraordinarias. Se componen de una llamativa estructura cilíndrica con pequeñas flores de un morado muy oscuro y unas brácteas rosadas coronando el conjunto. A pesar de que las lavandas son de las plantas favoritas de las abejas, desconozco el motivo por el cual la planta está pasando totalmente desapercibida para éstas.

Linarias
El baile de los insectos, sin embargo, comienza a recibir a sus primeros participantes primaverales. A las abejas les empieza a salir trabajo recogiendo néctar y polen de todas las especies que reciben unas horas de sol, que poco a poco irán siendo más. Otra abeja, la Anthophora plumipes, se ha presentado en dos ocasiones mientras regaba las plantas aunque, como el año pasado, su presencia es tremendamente fugaz, apenas deteniéndose. Eso sí, a diferencia del año pasado, el ejemplar o ejemplares que he visto este año eran machos en las dos ocasiones. Se trata de una abeja de tamaño similar a la común aunque más robusta, con un aspecto más cercano al de un abejorro, y una larga lengua que suelen traer estirada mientras vuelan. No pueden, sin embargo, libar el néctar sin detenerse como hace la esfinge colibel, otra de las visitantes recurrentes estos días que siempre vuelve a las mismas caléndulas sin pararse mucho a investigar otras plantas. Por otro lado están los sírfidos, representados estos días por especies grandes como Eristalis tenax y Eristalinus taeniops o el más pequeño y frecuente Eupeodes corollae. También he observado ya al primer escarabajo Tropinota squalida, algo pronto este año, disfrutando como siempre de rebozarse en polen sobre cualquier margarita grande, en este caso una Osteospermum.

Eristalis tenax 
Con esta llegada del frío el invierno se modera temporalmente mientras se espera el aumento natural de temperaturas y horas de sol propias de estas fechas. Siguen echándose en falta a las lluvias que, como ya ocurriese en 2013-2014, siempre entran desde el oeste y llegan aquí, si es que llegan, totalmente debilitadas. Cabrá esperar a principios de primavera y esperar que se repita la situación de otros años, como el pasado, en que la segunda mitad de marzo suele traer las primeras lluvias decentes del año. Mientras, el crecimiento dispar de las plantas seguirá siendo el punto de atención a medida que la terraza se va llenando de multitud de colores. Se pone en marcha también la recta final de la preparación de nuevas especies, con semilleros, bulbos y otras partes de plantas disponibles en esta época para plantar y ver crecer muy pronto. El camino hacia la primavera, aunque la situación no sea la ideal, ha tomado este año un atajo.

viernes, 24 de abril de 2015

Sírfidos, las moscas de las flores

Ceriana vespiformis 
Una terraza llena de flores es un imán para los insectos en muchos sentidos, desde la estricta atracción por el alimento que la floración les ofrece hasta el interés en alimentarse de las propias plantas, como hacen los pulgones y las orugas de algunas mariposas. También puede atraer a insectos depredadores aprovechando la situación, que en ocasiones resultan bienvenidos por tratarse de depredadores de las especies nocivas; pero no sólo insectos: las arañas aparecen enseguida y van instalándose en sus diminutas parcelas, y hasta las salamanquesas aprovecharán para capturar algo al salir de su escondrijo diurno, algo frecuente en la terraza. En invierno, incluso, algún pájaro como el colirrojo tizón, la lavandera blanca o el mosquitero común se pasearán por la terraza en busca de algo que picotear, a ser posible con buen contenido proteínico.

Eupeodes corollae
Los protagonistas de esta entrada son los sírfidos, las moscas de las flores, moscas cernidoras o moscas cernícalo. Y ello no se debe a una minuciosa tarea de recopilación de imágenes durante semanas: ayer jueves me encontré, todo de golpe, con la mayor concentración de especies de una sola tacada que jamás haya podido ver en la terraza. Hasta ocho especies distintas investigando margaritas, eneldos y otras flores -y más cosas, pues encontré a las hembras de Syritta pipiens sobrevolando el cesto de compostaje- se dejaron ver con facilidad durante unas pocas horas en las que el sol luce con fuerza. Se trataría de todas las especies que he conseguido identificar en los últimos meses, exceptuando las dos Eristalinus, la taeniops y la aeneus, que fueron las únicas que no estuvieron presentes.

Eristalis tenax 
Primero que todo, y como siempre conviene aclarar, los insectos son algo que se me resiste. Aprendí a identificar aves, fui autodidacta en cuanto a conocer la flora silvestre aunque todavía me queda mucho por aprender sobre especies que necesitan ser revisadas basándose en claves, pero los insectos tienen tantos matices y es tan complicado encontrar guías completas, que siempre acabo pidiendo ayuda a gente con experiencia para que me orienten. Sin ellos, esta entrada quizá no hubiera existido dado que tendría un montón de fotos de moscas de colores de las que no sabría dónde mirar para identificarlas correctamente, puesto que muchas veces lo que parece una cosa es otra debido a que hay montones de especies similares que ocupan distintos rangos geográficos.

Chrysotoxum intermedium 
Algo que he aprendido enseguida es que, en las moscas, la forma de los ojos determina en la mayoría de casos el sexo del individuo. Los ojos de los machos se tocan en la parte superior de la cabeza mientras que en las hembras se ve una separación clara. Como ocurre con algunos animales, las hembras en ocasiones son similares entre varias especies y es el aspecto del macho el que puede ayudar a discernir de cuál se trata. Este era el caso con las Eupeodes corollae, cuyas hembras han aparecido varias veces en el blog como Eupeodes sp. y así seguirán apareciendo dado que, aunque posiblemente todas pertenezcan a esta especie, no se puede asegurar al 100%. En cambio, ayer tuve la suerte no sólo de ver un macho, sino de captar una cópula en la que el carácter de la cloaca pronunciada ayudó a determinar la identidad de la especie.

Xanthogramma pedissequum 
Posiblemente ya había estado antes alguno de estos años, pero el jueves reparé en la presencia de la Eristalis tenax, la mosca zángano. Lo primero que llama la atención de este sírfido es que es grande, como una abeja de la miel. De hecho se parece bastante al zángano, pero el tórax brillante y los grandes ojos me llamaron la atención al instante. Es, como ocurre con muchos sírfidos, un caso más de mimetismo batesiano: el animal presenta similitudes con una especie peligrosa o agresiva para confundir a posibles enemigos. Las larvas de esta especie viven en aguas estancadas y se alimentan de bacterias: la alimentación de las larvas en esta familia es bastante variable, pues además de acuáticas las hay cazadoras de pulgones como en el caso de las nombradas Eupeodes, y son esas las que me interesa que depositen sus huevos en las plantas, aunque este año de momento los áfidos están siendo muy escasos.

Sphaerophoria scripta 
Después de un rato observando las plantas y comprobando cómo había aumentado la comunidad de insectos, con varias abejas de distintas especies, avispas papeleras, moscardas y el también muy común sírfido Episyrphus balteatus, una mosca del tamaño de la doméstica con rayas amarillas y negras llamó mi atención. Estuvo un rato moviéndose por las caléndulas y estuve varias veces a punto de conseguir fotografiarla con la cabeza por delante, pero siempre que se ponía en esta posición era para salir volando antes de que consiguiese ajustar el foco. Se fue volando a unas hojas enmarañadas en el contenedor y al hacerla salir, se fue para no volver. Se trataba de Xanthogramma pedissequum, una hembra, especie poco común con colores que imitan a una avispa. Parece ser que esta especie deposita sus huevos en hormigueros.

Episyrphus balteatus 
El mimetismo con los himenópteros me puede engañar hasta a mí. Conforme estoy regando las plantas, van apareciendo insectos y entro a por la cámara por si puedo fotografiarlos. En un momento dado, llegó una pequeña avispa alfarera y fui a ello. Al salir no estaba donde la había visto, pero encontré algo muy similar libando un eneldo. Estuve un rato haciéndole fotos y no me di cuenta hasta verlas en casa que se trataba de una mosca, Ceriana vespiformis. En este sírfido el mimetismo parece ir un poco más allá ya que tiene una constitución física más similar a la de una avispa, en lugar de encontrarnos con un cuerpo de mosca con rayas negras y amarillas. Fue sin duda una de las especie más atractivas de las que encontré; sus larvas viven en las moreras, árbol relativamente frecuente en nuestras ciudades y campos.

La mañana siguió distraída puesto que no paraban de llegar especies nuevas, como si todas se hubiesen puesto de acuerdo, Localicé por separado dos ejemplares de mosca con bandas negras y amarillas de pequeño tamaño y abdomen alargado, una hembra primero y un macho después. Se trataba de sendos ejemplares de Sphaerophoria scripta, una especie pequeña, relativamente común que se reproduce a un ritmo bastante elevado. Al principio no pensé que los dos ejemplares perteneciesen a la misma especie, ya que la hembra tenía el abdomen acabado en punta y abombado hacia los lados, mientras que el del macho era casi cilíndrico y con el extremo romo.

Sphaerophoria scripta 
Finalmente, y ya a punto de irme, volví a encontrar en los eneldos -punto de encuentro durante toda la mañana- una mosca de tamaño medio de vivos colores amarillo y negro que pensé que pertenecería a la misma especie vista antes e identificada como Xanthogramma, pero en esta ocasión un macho, Después de unas cuantas fotos me enteraría de que no, que estaba ante una especie muy parecida en aspecto, Chrysotoxum intermedium (o elegans). Me di cuenta que la especie anterior tenía una línea lateral continua de color amarillo en el tórax y esta Chrysotoxum la tenía partida en el punto donde se unen las alas, y además tiene unas antenas largas llamativas. Esta especie es interesante dado que sus larvas se alimentan también de áfidos.

Tenemos pues otro de los beneficios que presenta cultivar tantas especies de floración variada y abundante. La relación entre plantas e insectos como estas moscas de las flores es recíproca: las plantas las atraen y las moscas las polinizan e incluso las protegen: por el camino, mientras tanto, aprendo cosas sobre este fascinante mundo de criaturas de seis patas.