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lunes, 26 de octubre de 2015

Octubre correcto

Clematis 'Jackmanii'
Este año el mes de octubre está siendo algo más benévolo que en ocasiones anteriores. Las temperaturas se han ido estabilizando en su bajada, sin desvaríos al alza -sólo se ha pasado de 30ºC en una ocasión y fue a principios de mes- y las lluvias aparecen prácticamente cada semana. Desde la última entrada, las precipitaciones han ido yendo y viniendo y el valor acumulado se ha multiplicado hasta los 65 mm., casi la mitad de ellos entre los pasados lunes y miércoles. Ayer domingo y hoy lunes las nubes habían vuelto de nuevo, aunque en esta ocasión las precipitaciones más fuertes no pasaron de Sueca y la entrada por la carretera hacia Cullera, ya que allí la llovizna no llegó ni a dar datos pluviométricos. Las temperaturas han llegado a descender hasta los 13ºC durante estos días y las máximas superiores a 20ºC ya comienzan a ser menos frecuentes.

Ahora mismo la actividad de la terraza se centra en la preparación de semilleros. Bueno, de la terraza y de casa, ya que la mayoría salen de aquí para ir allí. Este año estoy utilizando vasitos desechables de café con vermiculita y simplemente extraigo la planta entera cuando hay que pasarla a tierra. Las semillas más pequeñas o poco efectivas con humedad elevada las siembro directamente, mientras que las demás las hago germinar antes en papel de cocina húmedo. Ahora mismo da la impresión de que he comenzado algo tarde, puesto que el año pasado por estas fechas el contenedor se encontraba ya lleno de plantas, si bien durante noviembre seguí incluyendo algunas para cubrir huecos, pero también retirando las que no parecían aptas por su gran tamaño para entonces. Sea como fuere, la mayoría de siembras realizadas durante el próximo mes todavía dan para tener plantas en tamaño de floración para febrero-mayo, dado que la mayoría de ellas llegan bastante igualadas hasta enero y es para entonces cuando comienzan a desarrollarse al máximo.

Symphyotrichum novi-belgii
Las flores de la terraza en la actualidad pertenecen a ese nutrido grupo de plantas que o bien sigue floreciendo desde hace meses o empieza a hacerlo ahora y durará hasta el año que viene, siendo en pocos casos especies eminentemente otoñales. Como ejemplo de estas últimas destaca el áster Symphyotrichum novi-belgii, el mismo ejemplar que lleva con este ya cuatro otoños floreciendo y que sigue cada vez peor y más pequeño. Debería al menos intentar este invierno sacarlo de la maceta donde está, limpiar un poco sus raíces y replantarlo con sustrato renovado a fin de buscar que alguna vez llegue a al menos a ser la mitad de espectacular que en su primer año. Tengo otro ejemplar de la misma especie que adquirí en septiembre ya como planta enmacetada y en flor que casi di por muerto a la semana de tenerlo debido a que se quemó totalmente con una entrada de poniente cálido. A las pocas semanas vi que debajo de cada tallo seco había rebrotado, con lo que todavía lo conservo, esperando que a partir de la primavera recupere su porte.

Fuera de época totalmente se ponen a crecer las clematis, las cuales suelen quedar latentes en otoño-invierno y rebrotar alrededor de febrero, para florecer en primavera. Esta vez nada de eso, e incluso el ejemplar más veterano, una Clematis 'Jackmanii' que tengo desde 2013 -año en que floreció a finales de primavera de manera muy prolífica- se ha puesto ahora a florecer y no tiene signo alguno de que vaya a secarse. Las otras dos, aunque sin flores, siguen igual de verdes. Tengo tres plantas prácticamente iguales, todas procedentes de una colección que traía LIDL que tiene el defecto de colocar plantas al azar etiquetadas con nombres diferentes. En teoría estas dos tenían que ser Clematis montana y alpina (o algún híbrido similar) y ni de lejos. En 2015, aprendida la lección de que hay que mirar antes la forma de las hojas, la colección no se puso a la venta.

Noviembre está muy cerca y queda todavía mucho trabajo en la terraza. Ayudado enormemente por las lluvias y las temperaturas, que me están permitiendo o bien hacer visitas sin tener que regar en absoluto o bien hacerlo simplemente tomando agua acumulada en algún recipiente, el ritmo desparejo de crecimiento de las plántulas para la futura primavera hará que haya que detenerse a cada visita a colocar cuidadosamente en tierra a especies diferentes. Y quedan, claro, los bulbos, con todavía varias cosas por plantar y otras tantas ya plantadas que de momento aguardan pacientemente bajo tierra.

sábado, 29 de junio de 2013

Clematis 'Jackmanii', la enredadera florida

Flor de Clematis 'Jackmanii'
La 'Jackmanii' es probablemente la más famosa entre las clemátides que se cultivan. Aunque por mi zona no la he visto nunca -aquí se lleva lo clásico, como los jazmines, buganvillas y hiedras-, es la clemátide más fácil de conseguir, pero no por ello deja de ser una planta de aspecto espectacular. Sí que existe en Cullera, sin embargo, una clemátide silvestre: la Clematis flammula, de luminosas flores blancas.

La Clematis 'Jackmanii' lleva su "apellido" entre comillas dado que no es un nombre válido desde el punto de vista botánico, sino que es algo informal que le viene de su procedencia, los viveros Jackman de Surrey, Reino Unido. La planta se obtuvo allí a mediados del s. XIX y es un híbrido probablemente resultante del cruce de las especies Clematis viticella y C. lanuginosa. El resultado, como se ve, es esta bella planta de grandes flores moradas.

Trepando
La planta lleva sólo tres meses en la terraza, pero pronto se convirtió en una más de la familia por su vitalidad. En marzo, con toda la vorágine de bulbos, vivaces y semillas, llegan también a las tiendas las trepadoras. Mi planta vino, como casi todas, de LIDL, que trajo este año las trepadoras sin previo aviso vía folleto o página web. Como vinieron en jueves, que es el día de la semana en que traen plantas y el que suelo acercarme yo, me encontré el stand todavía sin tocar. Había varias especies que me gustaban pero sólo me llevé esta dado que era la que iba buscando; me arrepentí un poco de no escoger alguna más, pero con el tema de las trepadoras se me había echado el tiempo encima y no había preparado nada para ellas, así que tuve que improvisar sobre la marcha.

El primer fallo vino cuando pensé que las clemátides trepaban por zarcillos, como la pasionaria o los guisantes de olor que tengo. Nada más lejos, las Clematis son enredaderas en un sentido estricto, que colonizan el espacio enroscándose sobre su soporte: incluso los pecíolos de las hojas se enredan para aferrarse mejor. Había colgado en una pared una malla metálica que no era más que el somier de una cama antigua, que hubiera sido ideal para una trepadora de zarcillos, pero es inadecuada para una planta que enrolle sus tallos. No la quité: ya la tengo a punto para el año que viene para alguna futurible trepadora de zarcillos. Buscando por casa, subí a la terraza una estantería vieja del supermercado que tuvieron mis abuelos, y con eso quedó salvada la situación.

Flor con cuatro pétalos...
La planta crece primero de manera discreta y parece algo caprichosa, pues a pesar de que se ha desarrollado estupendamente, muchas veces de manera inesperada los extremos de algunos tallos se secan sin más. Durante mayo, casi sin darme cuenta, la planta que apenas pasaba del segundo estante de su soporte cubrió la estantería entera, y ha sido ahora, con el verano, cuando ha comenzado a florecer. Esta es su época habitual de floración y se supone que estará así hasta el otoño. El problema es que ha cubierto tan rápido la estantería que si quiere crecer tendrá que ser zigzagueando arriba y abajo por la misma, pues ya no tiene a donde aferrarse para ganar altura.

Es una planta de hojas verdes amplias y ligeramente lanceoladas que salen a razón de un par por cada nudo del tierno tallo. Las flores son grandes, se podría decir que algo similares en apariencia a las de sus parientes las anémonas -las clemátides son ranunculáceas- y crecen desde las axilas de las hojas. El número de pétalos es variable, debido quizá a su origen híbrido: la primera flor que se abrió tenía cuatro, pero actualmente las hay de cuatro, cinco y seis, y no sé si alguna de siete. Son de color morado oscuro, aspecto que me atrajo la atención sobre otras trepadoras típicas. Supuestamente, la planta es caducifolia, se quedará pelada en invierno.

...y otra con cinco pétalos
Y es su ciclo vital, precisamente, lo que hará que decida si cambiarla a un sitio más espacioso o no, si me permite retirarla de su actual soporte sin daños -a la pasionaria, que se seca en invierno, la he cambiado de sitio ya tres veces sin problemas. Ahora, con tiempo, y con un invierno que será bastante aburrido a menos que las siembras de verano y otoño ya empiecen a dar resultados, es probable que aproveche alguno de los pocos rincones medio vacíos de la terraza para colocar alguna valla simple elaborada con cañas, aunque para las clemátides no estaría mal una "barraca" como la que se usa para las tomateras y judías. El hábito de esta planta no se limita a lo vertical, como sí hace la mencionada pasionaria -que le basta una reja para subir por ella- así que quizá sea mejor darle un apoyo "tridimensional". De todas formas, si la sitúo bien, no me quitará mucho espacio en el suelo.

Sea como fuere, su floración no ha hecho más que empezar, con lo cual ahora, sin descuidar el futuro, la planta está dando lo mejor de sí y hay que disfrutar de ello. Toma así el relevo como miembro de la familia más veraniego, junto a las arañuelas, ya que el resto de sus parientes o se encuentran descansando o están cerca de hacerlo.