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lunes, 18 de mayo de 2015

Espuelas de caballero estratosféricas

Consolida ajacis
En ocasiones a las plantas parece ocurrirle como a las personas: sus descendientes acaban superándoles en altura, ganando varios centímetros de más en sólo una generación. En realidad en las plantas no sería justo llamar a esto "descendencia" buscando la similtud con los hijos de una pareja humana, dado que la mayoría de veces estaremos hablando de plantas herbáceas autógamas, es decir, que ellas mismas se fecundan y dan semillas. De ahí que sorprenda tanto el cambio de una generación a otra.

Desde la siembra de 2013, a las espuelas de caballero Consolida ajacis les ha ido bastante bien en la terraza. En aquella misma estación, la primera comenzó a florecer en noviembre y lo hizo de manera ininterrumpida hasta abril. Era un ejemplar compacto (apenas 20 cm.) y muy ramificado. Posteriormente fueron apareciendo varias plantas más, algunas enanizadas y otras mayores, con un tamaño máximo de unos 40-50 cm. para los ejemplares que florecieron entre abril y junio.

El ejemplar más alto
Este otoño sembré voluntariamente algunas semillas de esta especie y aparentemente no obtuve resultados. En cambio, de las plantas mencionadas anteriormente, además de recoger un montón de semillas, muchas de ellas acabaron perdidas en el sustrato y fueron reapareciendo en otoño. Algunas simplemente las dejé donde estaban, con los bulbos de floración primaveral, mientras que unas pocas fueron repicadas al contenedor y finalmente, todavía no entiendo cómo, acabaron lanzándose a perder. Creo que la culpa de haber perdido tantas plantas que iban más o menos bien se debió a la mala decisión de sembrar rúculas en el contenedor, las cuales en poco más de un mes de vida empezaron a tapar los alrededores con sus amplias hojas.

Movido por la curiosidad, seguí cuidando a esas espuelas in situ y ver hasta dónde eran capaces de llegar. Todos los ejemplares han alcanzado o superado el tamaño de las más grandes del año pasado, incluso estando en macetas de apenas 15 cm. de profundidad, mucha menos que en el contenedor. El ejemplar más grande, el de las fotos, ha alcanzado la excepcional cifra de 130 cm. desde la base a sus flores más altas, tanto como la azucena blanca que crece en una maceta vecina. Las plantas prosperan con poca agua, y eso es bueno, dado que las macetas en las que se encuentran están llenas de bulbos descansando a los que les va haciendo falta quedarse totalmente secos. A estas espuelas, que además se encuentran todas ellas acompañadas de acianos, las iré regando menos conforme vayan perdiendo flores, evitando mojar a los bulbos y aprovechando su resistencia, dado que no van a necesitar apenas agua para formar semillas: éstas serán utilizadas a partir de otoño para producir otra generación de estas preciosas y espigadas anuales.

martes, 31 de marzo de 2015

Anémonas bien, ranúnculos no tanto

Anemone coronaria 'De Caen'
Las anémonas y ranúnculos llevan floreciendo en la terraza, aunque no a la par, desde 2012. Las primeras, unas 'De Caen', las planté en otoño de 2011 en tierra arcillosa y sólo una planta llegó a florecer a finales del invierno ya en 2012. Esa misma primavera adquirí anémonas 'St. Brigid' y ranúnculos o francesillas. Ambas especies llegaron a crecer pero sólo vi flores de una de las anémonas. En años posteriores les fui pillando el truco y hubo muchas más en flor aunque siempre he ido renovando y aportando nuevos tubérculos.

El cambio para la presente temporada ha sido, simplemente, colocar a ambas plantas al sol para comprobar si así evito que los pedúnculos de las flores se alarguen tanto y acaben doblados por su peso, especialmente en los ranúnculos. Dado que una vez están bien desarrolladas pueden florecer muy pronto, en el rincón de semisombra no comenzarían a tener un buen aporte de sol hasta estas fechas. Esto ya lo probé cuando planté las del 2013. que inicialmente estaban al sol, pero me dio la impresión de que se secaban muy pronto y es cuando las trasladé, pasando las dos siguientes temporadas a semisombra.

Varias Anemone coronaria
El hecho de que las plantas están perfectamente al sol ya lo comprobé sobre la marcha con una 'St. Brigid' que apareció en una maceta seguramente perdida en la tierra y que lleva dos temporadas floreciendo a pleno sol, ahora ya sin hojas -no sé si por exceso de agua con las lluvias pasadas o simplemente ya ha terminado- la cual si no vuelve a brotar, habrá que dejar la maceta abandonada ya hasta otoño. Sobre los ranúnculos, simplemente pensaba que si los que venden por ahí tienen pedúnculos tan cortos es porque la planta no tiene que andar buscando la luz, aunque esto no es del todo así.

Ranunculus asiaticus
Sí es cierto que al haber tantas plantas en una maceta, al ir terminándose la humedad de las lluvias otoñales, aunque sea en el mismo otoño o en invierno, las plantas comienzan a mostrar signos de necesidad de riego, pero no son delicadas en este sentido y un riego bien hecho les da para dos o tres días. La floración este año ha comenzado antes y es una de las mejores que he tenido, así que nada que decir. Eso sí, contar también con que añadí 60 tubérculos nuevos de los que venden en ALDI en primavera. Muchos y muy baratos (un euro y medio), pero de pequeño calibre -caben todos en la palma de la mano- aunque esto no ha supuesto problema alguno, pues he visto salir anémonas de colores y formas que sé seguro que no provienen de los restos de años anteriores.

Anemone coronaria 'De Caen'
En cuanto a los ranúnculos, aunque han crecido bien, se les va empezando a notar el agotamiento. Las hojas han amarilleado durante estas semanas y las pocas flores que salen no superan el diámetro de una moneda de dos euros, Además, algunas han empezado a marchitarse antes de abrirse. El año pasado, aunque ya no florecieron los amarillos, los naranja tenían flores grandes como amapolas. Peor ha sido el caso de las Anemone blanda, que de un paquete nuevo no ha salido ni una. Ya puedo ir separando la maceta y probar a escarbar a ver qué ha ocurrido, pero casi seguro que haya que comprar nuevas en septiembre. A las coronaria, en cambio, parece que todavía les queda este mes para dar color aunque las flores de las fotos, tomadas el pasado jueves, ya han ido decayendo. Eso sí, desde abajo de las hojas no paran de salir nuevas.

viernes, 6 de marzo de 2015

Anémonas dobles

Anemone coronaria 'St. Brigid' roja, o 'Governor'
Las anémonas están presentes en la terraza desde hace cuatro temporadas. Al principio, como muchas otras plantas, las perdía de manera masiva al no darles los cuidados adecuados. No obstante, desde el primer año que dieron flores, en primavera de 2012, nunca han faltado e incluso algún ejemplar de aquella época ha sobrevivido al paso del tiempo, como veremos.

La Anemone coronaria, especie que nos ocupa, es una planta vivaz, aunque se las engloba tradicionalmente en el conjunto de las bulbosas, igual que a las dalias, a pesar de que realmente su sistema de almacenamiento subterráneo diste bastante de un bulbo o cormo (las especies que poseen estas estructuras son, además, monocotiledóneas). Básicamente hay dos líneas de cultivares, con sus distintos colores que prácticamente se repiten en ambas: las de flores simples llamadas 'De Caen' y las de flores dobles llamadas 'St. Brigid'. Hay unas pocas denominaciones individuales, pero ignoro si se consideran distintas a las 'De Caen' o pasa como con las dalias y su multitud de tipos, dentro de los cuales hay cientos de cultivares cada uno con su nombre y responden sólo a la forma de las flores o la talla de las plantas. Así, encontramos la anémona roja simple 'Hollandia' y lo mismo, pero doble, llamada 'Governor' (que bien podría ser la de la foto que abre la entrada); la morada simple es 'Mr. Fokker' y la doble, 'Lord Liutenant'; la blanca simple 'The Bride' y la doble, 'Mount Everest'; la rosada simple 'Sylphide' y la doble, 'Admiral'. Hay una blanca con la base de los pétalos en magenta, llamada 'Bicolor', que sólo parece existir en forma simple.

Anemone 'St. Brigid' morada
El caso es que este año se juntan en la terraza anémonas dobles de dos fuentes. Unas, las más viejas, proceden de un paquete de tubérculos comprado en 2012 en una tienda Schlecker, cadena alemana adquirida por la madrileña DIA y que actualmente ha ido cambiando sus tiendas a la marca Clarel; además, dejaron de traer bulbos hace unos años. Estas las vendían para primavera bajo la denominación de 'St. Brigid' y venían en colores variados. Aquel año vi sólo una blanca, y en 2013 aparecieron blancas y moradas. Para 2014 las blancas no volvieron a aparecer y, de casualidad, las moradas quedaron aisladas en una maceta en la que debí usar la tierra con tubérculos que pasaron inadvertidos. Ya están floreciendo otra vez después de crecer a su aire con las primeras lluvias otoñales.

Otra anémona roja y doble
Las rojas dobles han aparecido este año, con la novedad añadida de un paquete de tubérculos adquirido en un ALDI en primavera de 2014. Conociendo dos cosas, la resistencia de los tubérculos a permanecer meses inalterados si se los almacena correctamente y que con mi clima es mejor plantar estas especies durante el otoño, los mantuve guardados hasta octubre, plantándolos junto a los restos de otras temporadas. Se nota que empiezan a aparecer plantas nuevas pues veo formas que no conocía, como estas rojas dobles. Al mismo tiempo, también van apareciendo rojas de las simples. A lo visto, esta mezcla trae de las dos variedades.

Además de esta especie, este año reforcé el número de Anemone blanda pero todo parece apuntar a un fracaso estrepitoso, pues sólo veo las hojas de un ejemplar; los ranúnculos en cambio, tan veteranos ya, tienen hojas desde otoño.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Espigas azuladas

Delphinium elatum con otras flores
Ya queda menos de un mes para que llegue el verano y las plantas de la terraza siguen con sus distintos ciclos vegetativos muy influenciados este año por el calor y la sequía. Por ejemplo, muchas de las anuales que el año pasado comenzaban ahora a estar en su mejor momento, van empeorando o desapareciendo; las vivaces y perennes, en cambio, se unifican juntándose especies que empezaron en marzo-abril con las que poco a poco lo van haciendo ahora. En los últimos diez días han ido revelándose dos plantas que, si bien son muy diferentes, tienen el denominador común de desarrollar espectaculares columnas de flores azuladas. ¡Ah! Y que también fueron adquiridas el mismo día en el mismo formato, siendo además de la misma marca (Rocalba): rizomas para plantar.

Por un lado tenemos a la Veronica longifolia 'Blauriesin'. Las Veronica son, del mismo modo que las dedaleras y antirrinos, miembros de la familia de las Plantaginaceae, en la que se clasificaron tras ser escindidas de la familia Scrophulariaceae. Son bastante distintas eso sí de sus parientes presentes en la terraza, en tanto que las flores son planas aunque quizá no se las pueda considerar actinomorfas ya que no todos los pétalos son iguales. Las flores suelen tener el mismo diseño en la mayoría de especies aunque se distribuyan de manera distinta: de hecho, en Cullera y localidades aledañas son frecuentes pequeñas plantas de este género, como Veronica polita o Veronica persica, de porte postrado y diminutas flores terminales. Veronica longifolia luce en cambio un esplendoroso porte erecto con grandes hojas y espigas puntiagudas de flores rodeadas de otras espiguillas menores.

Veronica 'Blauriesin' en detalle
Las fotos de la planta que aparecen en la entrada fueron tomadas en días distintos. En la foto tomada de cerca vemos un buen montón de flores abiertas y frescas, pero en la vista más general observamos que la mayoría de las flores de la base de la espiga ya se han marchitado. Supongo que el calor acelera el proceso, pues parece que si me hubiera esperado más a hacer la foto global de la planta hubiera salido todavía peor. Como se ve, media espiga principal está marchitándose cuando las espiguillas "satélites" ni siquiera han comenzado a abrirse.

Las plantas, pues en realidad hay dos y por suerte ambas crecieron, llegan a unos 30 cm. de alto. Sus pequeñas flores de cuatro pétalos tienen larguísimos estambres como pequeñas antenas de insecto que sobresalen hacia todos los lados orladas por sus anteras blancuzcas. No será, espero, la única especie de verónica en la terraza, pues obtuve desde semilla la muy similar Veronica spicata, de las cuales una ya presenta una inflorescencia en desarrollo que puede que esté lista en unas semanas.

Veronica longifolia 'Blauriesin'
La segunda de las especies de flores morado-azuladas en espigas es más grande y pertenece a otra familia bien representada en la terraza. Se trata de Delphinium elatum, el delfinio o también llamado espuela de caballero, al igual que la Consolida ajacis. Como ésta, es una ranunculácea. Lo de si es un D. elatum "auténtico" o no queda en duda, pues venía identificado sólo como "Delphinium", aunque la inmensa mayoría de plantas que se venden bajo este nombre son variantes y selecciones obtenidas de dicha especie.

Con esta planta temía que fuese más complicado mantenerla al sol y, si bien llegó a casa a finales de febrero, de las tres raíces que venían brotaron todas pero una ya sucumbió. De las dos restantes, parece que una haya sabido aprovechar mejor las circunstancias y es la que más ha crecido y llegado a florecer, mientras que la segunda se sigue manteniendo a sus pies, pequeña pero sana. La planta tiene una roseta de hojas grandes y palmadas -a diferencia de las finas hojas de Consolida- , de color verde oscuro, y bajo tierra unas raíces gruesas similares a las de las aguileñas, no siendo por tanto comparable con sus parientes las anémonas y ranúnculos que toleran la sequedad absoluta una vez pierden la parte aérea.

Detalle de flor de Delphinium
Dado que la marca las vende en pack de mezcla de colores, al tener sólo un ejemplar listo para florecer las opciones de que saliese un color que no hiciese justicia al de su especie eran razonables. Mis preferencias eran este que ha aparecido o el azul claro, así que estoy satisfecho. Además las flores son simples y la inflorescencia bastante laxa, con lo cual ha quedado con un atractivo aspecto asilvestrado. Las flores tienen unos llamativos nectarios centrales con formas angulosas y unos pelos amarillo brillante. Una curiosidad, supongo que por proceder de selecciones cultivadas, es que las flores tienen cinco pétalos pero todas ellas tienen una especie de pétalos a medio salir relegados al centro de la flor, si bien he observado que en algunas flores sí han crecido y la planta tiene seis grandes. Como la Consolida y las aguileñas, tiene la "espuela" en la parte posterior de las flores que le da su nombre común.

Delphinium elatum
Lo que sin duda ha quedado espectacular es la combinación lograda a pleno sol, donde ubiqué a la planta con la condición de mantener el drenaje de la maceta encajado en un platillo para evitar desecamiento. El Delphinium crece rodeado -aunque demasiado "acorralado" quizá- de las rosadas flores de Monarda citriodora y Rehmannia elata y los capítulos rojigualdos de Ratibida columnifera; todavía puede coincidir con el Carthamus tinctorius que está a punto de florecer, aunque quizá ya no con la Kniphofia que ni siquiera se ve en la foto porque no sobrepasa los 15 cm. de altura. La estampa que forman es espectacular y prácticamente suple a lo que debería haber sido el contenedor de las anuales, con sitio de sobra para aglutinar combinaciones de este tipo.

Con estas dos bellísimas plantas queda pues satisfecha una parte importante de mi gusto por las especies de flores agrupadas en altas y apretadas espigas. Aún así, no serán las únicas especies con esta configuración que florecerán aquí, en este muro expuesto al poderoso sol primaveral, pues dentro de poco seguirán abriéndose especies con otra tendencia: el rosado. A ver si no tardan mucho en protagonizar una entrada como esta por aquí.

jueves, 15 de mayo de 2014

Enanos de jardín

Bidens ferulifolia de talla reducida
Uno de los fenómenos que estoy observando con frecuencia en la terraza es la aparición de plantas anuales que comienzan a florecer con tamaños inferiores al que se espera que alcancen, particularidad que todavía no sé por qué motivo se produce ya que no he podido encontrar información detallada al respecto y comparar si alguna de las opciones coincide con mis condiciones de cultivo.

En temporadas anteriores no había visto proliferar tanto este fenómeno, no sé si porque no tenía todavía a las especies que lo están mostrando o se debe a algún factor ambiental (falta de frío y/o humedad) o químico (sustratos demasiado agotados que se reflejan en carencias en las plantas).

El caso más frecuente en la temporada 2013 era el de algunas Cosmos bipinnatus que crecían en una maceta "multiusos" que no he movido del sitio desde entonces. Las plantas empezaban a mostrar botones florales con poca altura y florecían más o menos a la mitad del tamaño normal, pero terminaban creciendo un poco más y los capítulos también eran mayores. Caso extraño pero ni de lejos tanto como alguna vez he observado en el contenedor, donde ejemplares de esta misma especie han llegado a florecer con apenas 3 cm. de altura y capítulos de menos de 2 cm. de diámetro. Es curioso porque en esta misma maceta que menciono al principio he visto crecer algunas plantas de talla ligeramente menor a lo habitual, como las rúculas de este año, pero también lo contrario, plantas particularmente grandes y robustas como las Xerochrysum bracteatum o las Tagetes patula. Un caso idéntico lo observé el año pasado con las Vaccaria hispanica, con plantas grandes y llenas de flores de algo más de 30 cm. de alto y enanas inferiores a un tercio de ese tamaño con no más de 2-3 flores a la vez, ambas creciendo en el mismo sitio.

Consolida ajacis enanizada
Lo mismo se puede decir del contenedor este año. Matas frondosas como las caléndulas, los crisantemos tricolor, el lino rojo o las tiempo atrás florecientes nomeolvides chinas han compartido espacio con auténticas enanas que todavía no se han visto representadas por especímenes de tamaño normal: Malcolmia maritima de apenas 7 cm. de altura y cargadas con sólo dos flores a la vez en lugar de portar varas rebosantes de ellas; amapolas, posiblemente Papaver commutatum, de tamaño ridículo y aspecto reseco con flores deformes; y el que es quizá el caso más extremo: dos alforfones o trigo sarraceno (Fagopyrum esculentum) que sembré en abril y que comenzaron a florecer tras sacar el segundo par de hojas. Hojas éstas triangulares que habitualmente son muy grandes y crecen sobre un tallo de hasta 80 cm.: las plantas mencionadas apenas llegan a cinco. También han aparecido plantas enanizadas de especies que sí han tenido representantes de talla normal, como la Linaria reticulata 'Flamenco' o la Consolida ajacis de la foto, que además de minúscula se observa que a las flores les falta el par de pétalos centrales que cubren los estambres y en su lugar han desarrollado un pétalo a modo de visera.

Una nueva planta enana que se ha revelado estos días ha sido un ejemplar de Bidens ferulifolia que sembré en una maceta a partir de semillas de la planta que compré el año pasado. Ésta era grande y frondosa, con cabezuelas de diámetro amplio como los crisantemos. El resultado ha sido la planta que se ve en la foto: una versión en miniatura perfecta, con hojas más reducidas y capítulos de la mitad de tamaño. El problema desde luego no lo achacaría a la maceta, de 11 cm. de profundidad, ya que en el mismo tamaño he tenido anuales grandes como la Agrostemma githago 'Milas', las Clarkia amoena o un Carthamus tinctorius que no tardará en florecer. Ignoro si será capaz de seguir creciendo como hacen las muy relacionadas Cosmos. De todos modos, en nuestros campos existe una especie asilvestrada de Bidens, la B. pilosa, a la cual también suelo ver en tamaños dispares, desde plantas que florecen casi a ras de suelo a matas ramificadas de más de un metro. Y más de lo mismo con otra asterácea invasora, la Symphyotrichum squamatum.

¿Soluciones? Debido al cambio que tengo planeado hacer con el desmantelamiento del contenedor grande, el de los bulbos, quiero aprovechar para cambiar el sustrato que usaba para éstos, más rico y poco utilizado hasta ahora, para sustituir toda la tierra del contenedor de las herbáceas, donde creo que puede jugar un mejor papel. Pero claro, quedará este sustrato sospechoso de estar algo agotado que seguiré usando para bulbos y otras plantas. No sería mala idea mezclarlo con un par de sacos de sustrato nuevo o de compost -mucho mejor esta última opción- para aportar nuevos nutrientes y salir de dudas.

viernes, 21 de marzo de 2014

Primavera otra vez

Cobaea scandens
Al fin llegó la estación más deseada del año. En esta ocasión el equinoccio se produjo el 20 de marzo, un día antes que en 2013, y un día después de terminar la festividad de las Fallas, que durante media semana han tenido a Cullera inmersa en el bullicio de la música, los petardos y la gente visitando los monumentos que fueron quemados la noche del miércoles. También las plantas se unen a este estallido de colores y formas con la llegada de esta estación, en la que se afianza el buen tiempo desde bastante temprano salvo bajadas de temperatura puntuales. Aunque de noche refresca y la humedad ambiental se hace notar, de día las temperaturas son cálidas, suaves, y la radiación solar parece que empiece a "picar" de verdad.

En la terraza, esta semana no ha sido más que la continuación de la primavera propia que las plantas ya habían iniciado hace un mes. Hay incluso plantas que ya están perdiendo sus flores, pero son las menos, pues el número de especies que florece por primera vez va en aumento. Algunas son viejas conocidas, aunque la mayoría son el resultado de la dedicación llevada a cabo desde que terminó el verano pasado. En estos seis meses han habido pocas bajas y la mayoría de siembras salieron adelante, a pesar de que algunas necesitaron varios intentos. Desde ya mismo, muchas de las anuales y perennes sembradas aquellos días empiezan a florecer, aunque algunas como la Cerinthe major 'Purpurascens' o las Nemophila llevan ya un tiempo haciéndolo. Se suman algunas de las que aparecen en esta entrada y no tardarán en hacerlo el resto.

Centaurea montana
La primera de la que hablaremos es también la que más tiempo lleva creciendo y aparece en la primera de las fotos que acompañan esta entrada. Se trata de la Cobaea scandens, una trepadora mexicana perteneciente a la familia Polemoniaceae, como las Phlox, Gilia o Polemonium y a las cuales encuentro que no se parece en absoluto. Un único detalle veo en común, y es el estilo alargado con un estigma de tres puntas que también aparece en la Gilia tricolor, única planta de esta familia que había cultivado hasta ahora. Mejor dicho, la única que ha florecido en la terraza hasta ahora, pues he probado con más especies.

La Cobaea es una trepadora perenne -aunque seguramente de vida corta- de crecimiento rápido, que prefiere climas suaves, subtropicales. Debe estar a gusto en Cullera porque germinó en agosto y ha crecido durante todo el invierno sin problema, aunque es de esperar que ahora vaya a más. La puse en el balcón porque me venía bien la barandilla para que trepase, y así también puede animar este punto de la casa. Las primeras flores comenzaron a formarse a finales de enero, pero tan sólo ha abierto una hasta el momento. Éstas tienen la forma de grandes campanillas moradas que no toman este color hasta abrirse del todo, siendo primero blanco-verdosas; del centro cuelgan los órganos reproductores con estambres y estigmas bien a la vista. Las semillas son redondeadas y planas y se recomienda sembrarlas de canto para que germinen buscando la humedad del suelo pero no se malogren al estar en contacto con ésta. Así lo conseguí tras varios intentos (alguna plántula incluso se marchitó con el calor veraniego) y vuelvo a probarlo de nuevo para intentar tener otra planta en la pérgola de cañas de la terraza. La planta trepa tanto enredándose con los tallos como aferrándose con los zarcillos que tiene en el extremo de sus ramas, llenas de folíolos ovales similares a algunas leguminosas.

Amapola de Islandia
Otra de las herbáceas perennes que por fin florece es la Centaurea montana, que se convierte también en la primera Centaurea del año en florecer: las Centaurea cyanus están cerca, mientras que algunas de las otras especies están en serios apuros por culpa de la araña roja. La mencionada Centaurea montana, conocida como aciano de montaña, fue sembrada en septiembre al mismo tiempo que otras especies del género. Todas aquéllas germinaron pronto, mientras que el aciano de montaña empezó haciéndose de rogar. Al segundo intento, de dos semillas una germinó y es la planta que hoy florece. Se trata de una mata de hojas anchas cubiertas de un vello corto que he mantenido en el rincón de semisombra sin problema, evitando el sol por si las moscas. No tenía experiencia con ella, pero conocí este verano una especie muy similar, Centaurea ligulata, presente en claros de los bosques en Teruel, e imité como pude esta ubicación. La floración empieza a producirse ahora, con un capítulo solitario al que parece que se sumarán dos más en breve. Éste es similar al de Centaurea cyanus, aunque algo más grande y con lígulas muy estrechas y alargadas, presentes en menor número. El color esperaba que fuese azulado, pero ha salido de un morado que va palideciendo conforme pasan los días.

Centaurea montana, vista superior
La tercera de las plantas nuevas floreciendo es la amapola de Islandia (Papaver nudicaule), una especie popular en jardinería que suele encontrarse en mezclas de colores variados y muy alegres. Hay que aclarar unas pocas cosas sobre esta planta: la primera, que no es originaria de Islandia sino de las estepas asiáticas; la segunda, que los ejemplares multicolores de los que disponemos en cultivo son en realidad híbridos entre Papaver nudicaule y P. radicatum. Las sembré en octubre y fui cuidando al detalle su ubicación, para que no pasaran demasiado calor -en aquellos días lo hacía- y pasaron del patio a una pared sombreada de la terraza, donde crecieron deprisa. Una vez estuvieron grandes y frondosas las dejé al descubierto justo delante de la maceta de las dedaleras, lugar en el que disponen de mucha luz pero poco sol directo. El primer objetivo está conseguido: empezaron a sacar flores y la primera en abrirse es la de brillante color naranja que aparece en la foto. La duda ahora es si resistirán bien nuestro verano o éste significará el fin de sus vidas. El mismo temor tuve en su día con las mencionadas Digitalis y no supuso mayor problema, pues sobrevivieron no a uno sino a dos veranos y la nueva generación está dispuesta a continuar sus andanzas.

Anemone blanda
Las de Islandia son amapolas al uso, con bonitas hojas lobuladas y flores con cuatro pétalos anchos que, como decía, en esta variedad pueden ser de distintos colores (rojas, amarillas, blancas o naranja). En principio son perennes de vida corta, aunque aquí como digo todo dependerá de si toleran el clima, cosa que de momento están haciendo. Si fuesen bien, quizá para el año que viene pondría algunas en la parte frontal del contenedor, pues tienen un tamaño más ajustado del que pensé en un principio y podrían compartir y combinar con muchas otras especies. Prefieren suelos húmedos y poco sol, a diferencia de otras amapolas propias de Europa y Oriente Medio.

Pasando a las plantas ya conocidas, esta semana abren también sus flores los ranúnculos. De momento han salido todos naranja, pero parece que haya más flores que el año pasado, y eso que en aquella ocasión diría que hubo al menos tres plantas a juzgar por las tonalidades de color -uno naranja brillante, otro naranja más sobrio como los actuales y uno amarillo. Parece haberse solucionado el problema de las flores que no se sujetaban derechas, aunque es inevitable que doblen los pedúnculos con su peso. Quizá no les hubiera ido mal una ubicación con más sol para crecer más rectos y compactos, aunque lo pensé cuando ya estaban bastante crecidos. No obstante, tienen muy buen aspecto. Junto a ellos siguen floreciendo las anémonas, coronaria y blanda. Estas últimas me tienen encantado con su gracioso aspecto de florecilla silvestre.

Ranúnculo
Durante la semana también han comenzado a florecer algunos iris holandeses en el desastroso rincón de los bulbos. El primero fue un 'Blue Magic' idéntico al del año pasado y que no he podido fotografiar puesto que ha tardado nada en marchitarse: el martes lo encontré abierto, pero pensaba que todavía le faltaría estirarse un poco más y daría tiempo a verlo más días. El próximo en florecer es morado, también similar a algunos del año pasado, quizá incluso el mismo.

Damos pues por comenzada la estación de las flores con esta primera y nada desdeñable muestra. Los próximos días serán una sucesión de sorpresas y alegrías con todas las novedades que ofrecerán las especies que con tanto esmero hemos ido seleccionando, sembrando y cuidando para, precisamente, alegrarnos la vista en estos espléndidos días y los que vendrán de aquí hasta el invierno próximo.

jueves, 16 de enero de 2014

Y esto es enero

Floración abundante en la Felicia amelloides
Esperando a que llegue la primavera, con todos los preparativos, ideas y planes, a veces uno se olvida que al haber reunido tantas plantas distintas llega un momento en el que lo único que hay que esperar a ver son las flores de esta o aquella especie, pero la terraza no va a quedarse totalmente vacía de flores. Y esto es lo que está ocurriendo actualmente, aún cuando se suele pensar que el invierno es una época de parón y poco color. Más bien, este año es todo lo contrario.

Consolida ajacis
Muchas plantas sembradas en septiembre no han esperado a la primavera para florecer, como las espuelas de caballero, las caléndulas, las nomeolvides chinas (que incluso ya han terminado su floración a estas alturas) y algunas más que parece que lo harán pronto. Por otra parte, las últimas perennes adquiridas, que ya vinieron en flor, han multiplicado su producción. Y algo mejor todavía: algunas plantas que parecían tener alguna traba para florecer con asiduidad están empezando a cargarse de flores como nunca antes.

Empezaremos por estas últimas, que son dos: la Felicia amelloides y la Osteospermum fruticosum. La primera me empezaba a mosquear por el hecho de que nunca la veía tan recargada como suele verse en las fotos, y estando en casa desde principios de mayo empezaba ya a convertirse en algo aburrido, que me dejaba ver alguno de sus capítulos de pétalos azules muy de vez en cuando y poco más. De repente, a finales de diciembre la encontré llena de capullos estirándose desde los tallos, y por fin ha cumplido: toda la parte superior de la planta se encuentra repleta de flores y parece que le queda cuerda para un tiempo. La segunda, la Osteospermum, seguía un ritmo similar pero ahora mismo tiene tres capítulos a la vez y me he encontrado con algo idéntico a lo de su pariente: parece que en todos los extremos de sus ramificaciones hay un capítulo dispuesto a abrirse. Espero verla tan cargada como las que suelen haber en los parques y jardines. Por lo que se ve, a las margaritas/caléndulas africanas nuestro invierno no les amedrenta, sino que incluso a algunas las anima.

Geum coccineum
Quizá me he atrasado un poco en buscar macetas para realizar trasplantes, pues tenía previsto hacerlos ahora en invierno, la mejor época por encontrarse casi todas las plantas en un periodo de calma, pero no me había dado mucha prisa. Tengo ya las macetas, pero tendré que sacar el cepellón de tierra de cada una con cuidado para no estorbar demasiado a todas estas plantas en floración. Van a ser cambiadas de sitio las dos anteriores más la gazania y la Geum coccineum, otra planta que vino con apenas un par de flores y ahora tiene unas ocho a la vez, y se le ven intenciones de seguir adelante. En principio si se hace con cuidado no hay problema en hacer estos trasplantes-ampliaciones, pues al Erodium x variabile y la Iberis sempervirens 'Tahoe' también las cambié de maceta y la floración no se ha resentido en absoluto. Mientras no se moleste a las raíces, todo bien. Además, estas macetas en teoría les pueden servir para unos años más.

Felicia amelloides
Luego están esas plantas que les da igual la estación del año: ellas germinan donde sea, a partir de semillas que han ido cayendo, y florecerán tan pronto como alcancen el tamaño ideal. Al principio sólo tenía de este tipo a los Antirrhinum majus y quizá las Cosmos bipinnatus, las cuales han desaparecido momentáneamente (aunque hay plántulas creciendo), pero ahora habría que sumar a las Mauranthemum paludosum, cuya presencia en la terraza está a punto de cumplir un año y ya son decenas las plantas que ha habido, o sigue habiendo, a partir de tan sólo dos ejemplares que traje a casa. Estas margaritas renuevan automáticamente su maceta cuando las plantas mueren, germinando y creciendo deprisa para llenar de nuevo su espacio. Así, han habido flores en abril, en julio y en diciembre, indistintamente. Un caso curioso que me pasa con ellas es que apenas encuentro semillas cuando maduran los capítulos, pero a lo visto las producen en abundancia y ya están empezando a aparecer en todas las macetas que tengan cerca o bien contengan tierra que alguna vez haya estado cerca de ellas. Son tan gráciles y ocupan tan poco que no me molesta su carácter de "polizonte".

Erodium x variabile
En el contenedor las flores siguen como hasta ahora, y van ya unos cuantos meses. Sólo las Cynoglossum amabile han empezado a dejar de florecer y sus tallos se encuentran cargados de semillas. Tallos que hoy en su mayoria he cortado y puesto a secar, por un lado para ganar sitio y por otro para evitar que caigan demasiadas semillas al sustrato. La especie la resembraré, seguro, para que también luzca esta primavera, pero lo haré con mesura, pues ocupan algo más de espacio de lo esperado a la ancha para lo que realmente acaban ocupando con sus tallos y flores. Nada que ver, sin embargo, con las caléndulas, con las cuales estoy casi casi decidido a cortarlas, sintiéndolo mucho por lo bonitas y grandes que están, pero es que veo que estoy tirando por la borda el proyecto de llenar el contenedor de plantas por su culpa. Esperaba que ocupasen un espacio moderado como plantas de media altura, pero se expanden  muchísimo: el ejemplar más grande ocupa casi medio metro cuadrado él solo, y debajo no crece nada salvo aquellas plantas que consiguieron germinar al mismo tiempo y aún encuentran luz a base de haber crecido inclinadas. Si las dejo donde están estaré desperdiciando sitio durante al menos un año, ya que ahora todavía estoy a tiempo de sembrar anuales de crecimiento primaveral si antes de marzo despejo la zona.

Mauranthemum paludosum
En el rincón de semisombra todavía es algo pronto para hablar de floraciones, ya que la mayoría de sus habitantes están despertando y empezando a ponerse en marcha para la primavera. Sólo hay una flor allí en estos momentos, la de una Mauranthemum paludosum. Pronto abrirá algunas el Oxalis triangularis, que se pone en marcha tras varias semanas sin florecer; el Oxalis debilis también venía con flores pero por algún extraño motivo, éstas se han ido cayendo antes de abrirse. El Oxalis latifolia -al que durante un tiempo he tenido por O. violacea- ha comenzado a florecer, pero lo he tenido que cambiar a la zona de sol. El motivo saltaba a la vista, y es que la confusión de especies empezó a hacerse notar al ver las hojas de la planta: alargadas, buscando la luz en un rincón no demasiado protegido, lo cual lo convertiría en el único de mis Oxalis con aversión a la semisombra, pues los demás crecen y florecen bien, de manera compacta, en estas condiciones. Lo tuve que trasladar porque las flores eran totalmente incapaces de abrirse en las condiciones del rincón trasero de la terraza: en verano hay sol de sobra, pero en invierno el rincón más iluminado apenas recibe luz directa dos horas por la mañana. De momento lo he encajado entre varias macetas a fin de que los gorriones no lo descubran. No he podido ver las flores abiertas del todo porque siempre sale algún día nublado y sigue faltándoles luz.

Antirrhinum majus amarillo
Esta vez no he comenzado la entrada hablando del tiempo como en las últimas ocasiones. Supongo que he querido dar preferencia a las floraciones, pero lo cierto es que la meteorología no está siendo del todo mala. Las temperaturas están en torno a los 15ºC durante el día y 10 de noche, alternándose días nublados con alguna llovizna y soleados con temperaturas todavía más cálidas. El viento de poniente ha dejado de ser un incordio, pero parece que todavía lo tendremos de vuelta en breve. En teoría al fin de semana lloverá en mayor cantidad y bajan las temperaturas, pero a estas alturas no debe ser algo preocupante. Casi siempre pasa lo mismo: un periodo de bonanza se instala sobre nosotros entre finales de diciembre y mediados de enero, con algún episodio de mucho frío ocasional entre finales de enero y principios de febrero. Enero es frecuentemente el mes más frío, disputándoselo con diciembre algunos años. En febrero puede y suelen haber las mínimas más bajas de todo el año, pero el cálculo de la temperatura media se desequilibra porque la segunda mitad del mes suele ser suave, como un pequeño avance de la primavera.

Osteospermum
Es por ello que ahora es buena época para seguir con algunos semilleros y empezar a sacar al sol a los que se hicieron más tarde, allá por noviembre, para que puedan crecer y airearse con buena luz y temperatura pero sin calores, secamientos ni otros inconvenientes. Semilleros no he hecho muchos estos días, de momento sólo los de margarita de Livingstone, pero sí he aprovechado para sacar de sus cajas-invernadero a muchas plántulas de pequeño tamaño que empezaban a mostrar algo de exceso de humedad con sus pequeñas hojitas de color amarillento. A su vez, las plantas que estaban en esta misma situación hasta hace poco, es decir, al descubierto pero protegidas bajo reja y sin sol directo, han pasado ahora a la zona de más sol. Con este ciclo rotativo me aseguro de que las plantas completan un desarrollo óptimo y podrán estar grandes y fuertes en primavera, o incluso durar años si se trata de perennes. En esta época los semilleros que comienzo bajo plástico puedo y debo hacerlos al sol, para concentrar más luz y calor.

Nos encontramos pues en una época totalmente inversa al verano en cuanto a condiciones, aunque no tan lejos de las temperaturas agradables de la primavera y el otoño. La zona de sol resulta ahora perfecta para prácticamente todas las plantas, la de semisombra hace honor total a su nombre y varios de los laterales de la terraza sirven para poner toda clase de plantas a desarrollarse que, en épocas más cálidas, hay que trasladar al patio o al alféizar de mi casa en Sueca. Si todo va bien, de aquí a la primavera, que todavía está a dos meses de distancia, aún serán más las flores que acompañen a las que he mostrado en esta entrada. A ver si este año consigo enlazar el otoño con el verano y que sean pocas las semanas en que la terraza luzca menos colorida.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Tramo final de 2013

Erodium x variabile
Encaramos ya diciembre y con él vendrá el inicio de un nuevo invierno y el final de otro año. El tiempo de estos días ha permitido tomarse un respiro con las plantas, que requieren menos visitas y menos cuidados durante éstas, salvo aportar algo de humedad en macetas donde crecen plantas semilleras o en macetas pobladas de plantas grandes que consumen mucha agua.

Decía hace algo más de un mes que octubre fue un mes loco, pero desde luego noviembre lo ha sido mucho más: para entendernos, pareció como si pasáramos de golpe del tiempo de mediados de mayo al de finales de enero. De un calor que todavía obligaba a llevar manga corta en las horas centrales del día pasamos a una segunda mitad de mes en la que las temperaturas cayeron de media entre 7 y 10 grados centígrados. Ha llovido en días bastante separados entre sí y ha habido otras tantas jornadas de cielos tapados, pero a pesar de que la cantidad acumulada durante el mes no ha llegado ni a 50 mm., a las plantas ha habido que regarlas muy poco.

Caléndula doble
Durante estos días el número de flores visibles se ha ido reduciendo considerablemente, a pesar de que muchas plantas de clima templado parecen seguir impasibles como si estuvieran en primavera. Las caléndulas cada vez sacan flores más grandes, de un intenso color naranja que se va atenuando a medida que envejecen. Las de flores simples se cierran por las noches, mientras que las dobles, como las de la foto, se quedan inmóviles. Junto a ellas continúan floreciendo un montón de nomeolvides chinas y la misma espuela de caballero de hace casi un mes, que no sé si será por el tiempo fresco, pero las flores que tiene casi no se han estropeado y ya está a punto de abrir unas cuantas más en las dos ramificaciones que tiene a los lados del tallo central.

Consolida ajacis
Al montón de semilleros que sigo vigilando y cuidando he añadido algunas plantas nuevas traídas de vivero, con un aspecto bastante radiante para la época en la que estamos -incluso floreciendo muchas de ellas- y que espero mantengan o incluso mejoren. Una de ellas es la que aparece en las fotos, el Erodium x variabile, un híbrido que se encuentra en estado natural y que cuenta con varias formas en cultivo. La mía no venía indicada pero casi seguro que se trate de la 'Bishop's Form'. Me gustó esta planta cuando la conocí por su aspecto tan similar a los Erodium y Geranium que crecen silvestres en mi zona, aunque con un porte muy denso y compacto. Es una planta pequeña, rastrera, que parece dispuesta a expandirse siempre que se le dé superficie. Las hojas son pequeñas y crecen muy juntas, dando una sensación de plenitud. Trae muchas flores a la vez y varios capullos sin abrir, no imagino cómo puede lucir cuando alcance cierto tamaño, con temperaturas más agradables.

Las demás plantas que vinieron junto a ésta fueron la rosácea Geum coccineum, de grandes flores naranja; la crucífera Iberis sempervirens 'Tahoe', una tapizante con umbelas llenas de flores blancas pariente de los carraspiques anuales que cultivo; la cariofilácea Arenaria montana, de porte similar a la anterior y con flores blancas de cinco pétalos; y la Ajuga reptans 'Atropurpurea', una lamiácea de porte muy bajo con hojas de color bronceado y espigas de flores moradas, a la cual ya he pasado a una maceta mayor dado que venía con las raíces saliéndose por los agujeros de drenaje. Me llevé una sorpresa al encontrar a todas estas especies pues salvo la Arenaria y la Iberis ni siquiera sabía que la tienda las vendía. Son plantas que he visto en muchos blogs de jardinería y me llamaban mucho la atención.

Erodium x variabile
Las bulbosas van despertando muy poco a poco y todavía no son demasiadas las especies que asoman: Muscari armeniacum, gladiolos enanos, algunos iris holandeses, Ixia y los primeros despuntes de los jacintos son de lo poco que se ve emerger de la tierra. También asoma alguna Fritillaria uva-vulpis y los ranúnculos y anémonas cada vez cubren más sus macetas. También están fuera todos los Oxalis, aunque algunos han acabado destrozados por los gorriones. Otras especies ni siquiera han empezado a romper la tierra y llevan ya dos meses enterrados; no es raro tampoco ya que muchos bulbos emergen de golpe a finales de invierno, poco antes o casi al mismo tiempo que florecen. Además, deben comenzar primero sacando raíces y agarrándose al suelo, cosa que con este frío deben estar haciendo poco a poco.

De momento ha vuelto a salir el sol y esta semana parece que predominarán los cielos despejados sin que suban demasiado las temperaturas, aunque a lo visto a comienzos de la semana siguiente podría volver a llover. Es como si todo el otoño se hubiera condensado a correprisas en sus últimos días en los que, además, el ambiente es más propio del invierno y en zonas abiertas de campo cercanas a mi casa ya se han producido varias heladas. Veremos también cómo sale dicha estación esta vez, pues el hecho de que noviembre haya sido tan frío no tiene por qué ser preámbulo de un invierno igualmente fresco, todo puede cambiar como ya ha sucedido con anterioridad.

domingo, 17 de noviembre de 2013

El tiempo patas arriba

Consolida ajacis
Cullera, lunes 11 de noviembre de 2013, a mediodía: 25ºC de temperatura, sol y un ambiente agradable prácticamente idéntico a los primeros días del mes de mayo. Madrugada del sábado 16 de noviembre: nubes, lluvia, ráfagas de viento y nada menos que 6ºC de temperatura. No exagero ni un ápice: esto es lo que ha sucedido. Ahora vendría bien añadir la manida expresión "el tiempo está loco".

El otoño ha llegado de golpe en apenas una semana. Sí es cierto que las temperaturas mínimas ya comenzaron a descender progresivamente desde mediados de semana, pero el tiempo todavía era suave e incluso molestaba la manga larga entre media mañana y primeras horas de la tarde. El viernes por la noche comenzó a soplar el viento con fuerza y las nubes cubrían el cielo, descargando 25 mm. de lluvia en Cullera, una cantidad muy adecuada que no suele ser excesiva para muchos propósitos ni insuficiente para otros. Por ejemplo, apenas ha dañado a las plantas -algunas semilleras dobladas y poco más- y ha sido bastante como para no tener que regar en unos días, ni siquiera en los contenedores más grandes: el de los bulbos ya está completamente empapado y, si no se reseca mucho, con esta humedad tiene para mantener a las plantas en condiciones óptimas durante semanas.

La única pega de este cambio tan repentino es que el ambiente se ha enfriado a los valores propios de finales de otoño o incluso invierno, con lo cual ya hay que posponer muchas cosas. Las plantas semilleras ralentizarán su crecimiento, y los nuevos semilleros habrá que dejarlos ya para la fase previa a la primavera y verano, en febrero-abril. Prácticamente no he dejado apenas cosas pendientes, con lo cual estoy bastante satisfecho dentro de lo que cabe y sólo queda esperar a que las estaciones sigan su curso para ver plantas grandes y florecientes. Si de algo me puedo quejar es de que en el contenedor las plantas no han crecido todas al mismo ritmo y unas cuantas especies se han apoderado de casi todo el espacio, con lo que apenas me quedan huecos para sembrar lo que faltaba. No obstante, dentro de unos meses se habrán producido cambios y todavía llego a tiempo para sembrar en primavera especies que florecen más adelante, como he comprobado este año.

Lo bueno de este cambio de tiempo es que no sólo la lluvia aporta humedad, sino que además el frío evita que se evapore demasiado pronto, quitándome bastante trabajo en ese sentido. Hoy he dejado los últimos semilleros que comencé esta semana en la terraza y he resguardado a los tres cactus que tengo, bajándolos al patio. Esto se hace para asegurar que pasarán el periodo frío sin recibir agua, particularidad que ayuda a que cumplan sus ciclos vegetativos adecuadamente y consigan florecer durante primavera y verano. Este año lo he conseguido, y espero repetir al próximo.

Si el tiempo volverá a cambiar o no, ya no lo sé. Lo normal es que, a estas alturas, si la temperatura sube de nuevo no lo haga a los valores que habíamos tenido en octubre, y la bajada nocturna es más acusada. Lo interesante será ver si sigue lloviendo, pues se esperan lluvias para hoy y mañana, aunque ha amanecido con sol -y frío.¿Podremos ponernos ya en modo invierno?

sábado, 29 de junio de 2013

Clematis 'Jackmanii', la enredadera florida

Flor de Clematis 'Jackmanii'
La 'Jackmanii' es probablemente la más famosa entre las clemátides que se cultivan. Aunque por mi zona no la he visto nunca -aquí se lleva lo clásico, como los jazmines, buganvillas y hiedras-, es la clemátide más fácil de conseguir, pero no por ello deja de ser una planta de aspecto espectacular. Sí que existe en Cullera, sin embargo, una clemátide silvestre: la Clematis flammula, de luminosas flores blancas.

La Clematis 'Jackmanii' lleva su "apellido" entre comillas dado que no es un nombre válido desde el punto de vista botánico, sino que es algo informal que le viene de su procedencia, los viveros Jackman de Surrey, Reino Unido. La planta se obtuvo allí a mediados del s. XIX y es un híbrido probablemente resultante del cruce de las especies Clematis viticella y C. lanuginosa. El resultado, como se ve, es esta bella planta de grandes flores moradas.

Trepando
La planta lleva sólo tres meses en la terraza, pero pronto se convirtió en una más de la familia por su vitalidad. En marzo, con toda la vorágine de bulbos, vivaces y semillas, llegan también a las tiendas las trepadoras. Mi planta vino, como casi todas, de LIDL, que trajo este año las trepadoras sin previo aviso vía folleto o página web. Como vinieron en jueves, que es el día de la semana en que traen plantas y el que suelo acercarme yo, me encontré el stand todavía sin tocar. Había varias especies que me gustaban pero sólo me llevé esta dado que era la que iba buscando; me arrepentí un poco de no escoger alguna más, pero con el tema de las trepadoras se me había echado el tiempo encima y no había preparado nada para ellas, así que tuve que improvisar sobre la marcha.

El primer fallo vino cuando pensé que las clemátides trepaban por zarcillos, como la pasionaria o los guisantes de olor que tengo. Nada más lejos, las Clematis son enredaderas en un sentido estricto, que colonizan el espacio enroscándose sobre su soporte: incluso los pecíolos de las hojas se enredan para aferrarse mejor. Había colgado en una pared una malla metálica que no era más que el somier de una cama antigua, que hubiera sido ideal para una trepadora de zarcillos, pero es inadecuada para una planta que enrolle sus tallos. No la quité: ya la tengo a punto para el año que viene para alguna futurible trepadora de zarcillos. Buscando por casa, subí a la terraza una estantería vieja del supermercado que tuvieron mis abuelos, y con eso quedó salvada la situación.

Flor con cuatro pétalos...
La planta crece primero de manera discreta y parece algo caprichosa, pues a pesar de que se ha desarrollado estupendamente, muchas veces de manera inesperada los extremos de algunos tallos se secan sin más. Durante mayo, casi sin darme cuenta, la planta que apenas pasaba del segundo estante de su soporte cubrió la estantería entera, y ha sido ahora, con el verano, cuando ha comenzado a florecer. Esta es su época habitual de floración y se supone que estará así hasta el otoño. El problema es que ha cubierto tan rápido la estantería que si quiere crecer tendrá que ser zigzagueando arriba y abajo por la misma, pues ya no tiene a donde aferrarse para ganar altura.

Es una planta de hojas verdes amplias y ligeramente lanceoladas que salen a razón de un par por cada nudo del tierno tallo. Las flores son grandes, se podría decir que algo similares en apariencia a las de sus parientes las anémonas -las clemátides son ranunculáceas- y crecen desde las axilas de las hojas. El número de pétalos es variable, debido quizá a su origen híbrido: la primera flor que se abrió tenía cuatro, pero actualmente las hay de cuatro, cinco y seis, y no sé si alguna de siete. Son de color morado oscuro, aspecto que me atrajo la atención sobre otras trepadoras típicas. Supuestamente, la planta es caducifolia, se quedará pelada en invierno.

...y otra con cinco pétalos
Y es su ciclo vital, precisamente, lo que hará que decida si cambiarla a un sitio más espacioso o no, si me permite retirarla de su actual soporte sin daños -a la pasionaria, que se seca en invierno, la he cambiado de sitio ya tres veces sin problemas. Ahora, con tiempo, y con un invierno que será bastante aburrido a menos que las siembras de verano y otoño ya empiecen a dar resultados, es probable que aproveche alguno de los pocos rincones medio vacíos de la terraza para colocar alguna valla simple elaborada con cañas, aunque para las clemátides no estaría mal una "barraca" como la que se usa para las tomateras y judías. El hábito de esta planta no se limita a lo vertical, como sí hace la mencionada pasionaria -que le basta una reja para subir por ella- así que quizá sea mejor darle un apoyo "tridimensional". De todas formas, si la sitúo bien, no me quitará mucho espacio en el suelo.

Sea como fuere, su floración no ha hecho más que empezar, con lo cual ahora, sin descuidar el futuro, la planta está dando lo mejor de sí y hay que disfrutar de ello. Toma así el relevo como miembro de la familia más veraniego, junto a las arañuelas, ya que el resto de sus parientes o se encuentran descansando o están cerca de hacerlo.

viernes, 24 de mayo de 2013

Las aguileñas de este año... ¡todas blancas!

Varias flores: nuevas, viejas y hasta sin abrir
Bueno, el título podría matizarse un poco: todas las aguileñas que tengo actualmente en la terraza no son blancas porque las alpinas son azuladas; además, las blancas no lo son del todo, sino que tienen un tono amarillento pálido, más visible en unas flores que otras y generalmente más intenso con la flor recién abierta.

No obstante, la diferencia en cultivo con el del año pasado es abismal. Repasando rápidamente, las aguileñas que tengo son de LIDL, de una colección que las vende como rizomas en turba ya brotados que hay que enterrar. Vienen tres por paquete y el año pasado ya las tuve, plantando dos en la zona de sol en el contenedor-jardinera y una separada en una maceta. La de la maceta murió al poco tiempo y las del contenedor creo recordar que sólo floreció una, la otra se quedó en hojas. Tras el verano, con alguna hoja que brotaba de vez en cuando, desaparecieron de la superficie. Al buscarlas en invierno para cambiarlas de sitio, sólo encontré la piel de los rizomas seca.

Este año repetía con intención de mejorar y de momento parece que así ha sido. Sólo tengo palabras positivas para este nuevo intento: plantas mucho más grandes, todas florecidas e infinitamente más frescas a estas alturas del año (que también está siendo menos caluroso que el pasado), con pinta de que por lo menos el follaje puede que dure unas semanas o meses más. Esto lo puedo aplicar tanto a las híbridas como a las alpina.

Pero, ¿cuáles han sido las diferencias que he aplicado este año? Poca cosa, la verdad: he situado las plantas en un rincón menos expuesto al sol, que si bien apenas tiene algún guiño durante el invierno -hay que recordar que las plantas estaban ya colocadas allí la última semana de febrero- en primavera-verano recibe al astro rey de pleno durante unas horas por la mañana y cada minuto de insolación cuenta. Supongo, no obstante, que las aguileñas serían capaces de crecer bien incluso con menos luz todavía, como otras plantas que tengo en el mismo punto de la terraza pero ubicadas de manera que todavía incide menos el sol sobre ellas.

Detalle de una flor
Usé también sustrato recién comprado para evitar malas mezclas. Creo que el año pasado las plantas que separé en macetas murieron a causa de un sustrato quizá demasiado poco apto para retener agua por contener demasiada arena. Absolutamente todas las plantas que planté de raíz o rizoma de esta manera murieron en poco tiempo, desde los dos tipos de aguileña hasta las equináceas y un lupino. Hacía más calor -aunque fuese marzo- que este año, pero desde luego no el suficiente como para provocar un desastre inevitable.

El resultado por el momento, como digo, no podría ser más satisfactorio. Montones de flores que no paran de salir, en las tres plantas. La más grande de ellas incluso se ha vencido por su propio peso y crece apoyada hacia delante, cubriendo el sitio que las anémonas, ya cada vez más estropeadas, han ido dejando. Desde que se abrió la primera flor ha pasado más de un mes, aunque parece que las plantas han crecido en un escalonado decreciente: la de más a la izquierda es la mayor, y la de la derecha, la menor, con una de talla intermedia en el centro que, además, fue la primera que floreció.

Sea como fuere, el veredicto final no estará completo hasta que se cierre y reabra el ciclo, esto es, hasta que en la siguiente temporada consiga ver a las mismas plantas rebrotando. Además me he propuesto sembrar semillas después de unas referencias que me dieron, a fin de conseguir mayor variedad de tonalidades. De momento a disfrutar de sus flores, de color monótono, sí, pero siempre sorprendentes por su aspecto inusual.