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viernes, 8 de mayo de 2015

Las perennes de mayo

Dahlia 'Pulp Fiction'
A lo largo de estas primeras dos semanas del mes se está produciendo una transición de floraciones en la terraza muy evidente. Las plantas anuales, los bulbos de floración invernal-primaveral y algunas perennes tempranas hace tiempo que se secaron o simplemente dejaron de florecer, dejando el testigo en manos de las perennes y vivaces estivales, los bulbos africanos y americanos y las azucenas. Estas plantas de ciclo vegetativo más largo son las encargadas de dar las últimas pinceladas de color hasta el mes que viene, cuando se producirá una decadencia más acusada mientras se espera a las primeras floraciones otoñales.

Gazania rigerns
Las primeras perennes en florecer, ya desde finales del mes pasado, han sido las aguileñas. Primero lo hicieron las Aquilegia alpina, que han terminado bastante pronto, y posteriormente lo han ido haciendo unas cuantas Aquilegia 'McKana': este año, además de las blancas originales, ha aparecido una planta de semillas caídas que tiene las flores amarillas. No es la única que salió -el rincón está lleno de aguileñas todavía sin identificar- pero sí la primera en revelarse. No obstante, este año no espero que la floración sea muy abundante viendo lo deteriorado que tienen el follaje, seguramente a causa de la araña roja que estoy viendo en varias plantas. Las aguileñas, por suerte, son capaces de rebrotar en cualquier momento aunque pierdan sus hojas. Algunos ejemplares de semilla que por circunstancias varias han acabado en mal estado (macetas sin regar, etc.) han sido capaces de recuperarse.

Tulbaghia violacea
También comienza a florecer una de las dos Gazania, la de hojas verdes y flores anaranjadas. De los dos ejemplares, este es el más pequeño. El otro, el de flores amarillas y follaje grisáceo, de momento no presenta signos de comenzar a florecer, por lo que hace un tiempo fue abonado, aunque no estaría mal tampoco buscarle una maceta mayor, ya que la que tiene la ocupa totalmente a lo ancho. Las margaritas africanas en general están de capa caída: la Osteospermum parece que se esté secando más de la cuenta después de una de sus floraciones más pobres; la Felicia, directamente, se ha secado -ahora me arrepiento de no haber traído una nueva del vivero cuando fui a finales de abril. La Argyranthemum, por su parte, produjo una segunda floración más exhuberante que la primera pero la planta ha quedado bastante reseca, parece que más que el año pasado. En principio supongo que es normal y que terminará rebrotando una vez más.

Aquilegia 'McKana' amarilla
Cambiado de lugar de origen pero sin salirnos de la familia, encontramos en flor también a la primera de las dalias. En este caso, se trata de un impactante cultivar llamado Dahlia 'Pulp Fiction', perteneciente a una serie llamada Dark Angel que se caracteriza por sus hojas oscuras, casi negras, y un porte compacto similar a las dalias tipo Mignon. Elegí la variedad 'Pulp Fiction' por lo vivo de su color rojo, que combina de manera espectacular con el oscuro follaje. Eso sí, parece que las flores se deterioran bastante pronto, apenas poco después de que asomen algunos estambres amarillos, perdiendo intensidad en el tono rojo a la par que las lígulas comienzan a marchitarse. Hay otro par más de variedades de dalias a la espera de florecer que posiblemente no tarden, entre ellas unas cuantas dalias Mignon de las mismas semillas del año pasado, cuyos ejemplares no resistieron más allá del verano.

Dahlia 'Pulp Fiction'
Ha vuelto a florecer, después de su primera incursión en octubre y en una nueva ubicación, la tuberosa africana Tulbaghia violacea, pariente de hoja perenne de los ajos. La coloqué en el mismo cajón-macetero que las bulbosas sudafricanas, las cuales siguen creciendo con bastante buen aspecto aunque ninguna tiene todavía signos a la vista de una posible floración: es más, algunas, supongo que Sparaxis tricolor, empiezan a presentar hojas más secas de lo deseable. La Tulbaghia, por su parte, apenas ha crecido desde que fue transferida a este nuevo espacio con más profundidad para expandir sus raíces. Por otro lado, el que iba a ser su vecino, el Ornithogalum dubium de fantásticas flores naranja, ha quedado fuera de combate: el bulbo está totalmente podrido a causa del riego, cosa que no se adivina viendo la planta y flores, que no parecen sufrir daño alguno. Me costó bastante caro para ser un único bulbo (4,50€) y apenas lo he disfrutado unas semanas, como si fuesen flores cortadas. Una verdadera pena.

Aquilegia 'McKana' blanca
No muy lejos de allí, la única de las tres Alcea rosea que sembré en otoño de 2013 vuelve a florecer. Se trata del ejemplar de flores rosa claro con el centro de un tono más oscuro. El aspecto de la planta es bastante pobre, amarillento y sin hojas, con lo cual no descarto, vista su facilidad para crecer desde semilla, deshacerme de ella al finalizar la temporada y sembrar plantas nuevas, pues tengo semillas a cientos tanto de las originales que utilicé la primera vez como de otra jardinera que me regaló de su propia cosecha, más las que obtuve de las plantas del año pasado. Eso sí, es de las pocas malvas que ha funcionado este año otra vez, pues me he quedado sin ver a las anuales Sidalcea y Lavatera trimestris. La próxima que espero ver es Malva sylvestris, de la cual no tengo todavía ni idea si saldrá una planta de tipo silvestre o se trata de algún cultivar de flores con alguna particularidad.

Alcea rosea
Otras perennes presentes en la terraza han ido yendo a menos después de un inicio espectacular. Las Oenothera speciosa van perdiendo sus flores, aunque no descarto que vuelvan antes de terminar la temporada. Entre los Oxalis se encuentran en flor prácticamente la mitad de las especies que tengo, incluyendo los 'Iron Cross' nuevos de esta temporada, que a pesar de lo que han tardado en emerger no han faltado a su puntualidad floreciendo; el resto han comenzado a decaer, lo normal para algunos según las fechas, pero imprevisible con ciertas especies que van y vienen sin un patrón fijo. También sigue adelante la Leucanthemum x superbum, que se ha hecho bastante grande aunque ahora sus capítulos son de un tamaño más contenido que cuando vino de la tienda. De las especies recientemente adquiridas, sólo el Geranium sanguineum y la Chaenostoma cordatum continúan floreciendo; también tengo una Saponaria ocymoides que apenas sacó cuatro flores y cuya integridad se ha visto comprometida al ser atacada por los gorriones, siendo de esas especies que estos pájaros, sin razón aparente, rompen con fruición poniendo en verdadero peligro la vida de la planta. Lo hicieron el año pasado y lo han hecho este rompiendo las otras dos plantas que tenía, eliminándolas por completo.

Aquilegia alpina
A pesar del tono amarillento y pálido que empieza a predominar estos días en la terraza, el de las plantas secas que ha dejado el calor de esta primera semana de mayo, las especies perennes, bien sean herbáceas tiernas, bulbos, rizomatosas, crasas o leñosas, tienen todavía muchas cosas que ofrecer. A lo largo de este mes, que de momento parece que haya marcado el inicio de un prematuro verano, iremos viendo cómo su colorido se sucede tiñendo de alegría estas semanas que quedan de la segunda y calurosa mitad de primavera previa a la recta final de la temporada.

viernes, 16 de mayo de 2014

Medio mayo, cero gotas

Monarda citriodora
Ya ni sorprende que este mes sea una continuación del angustioso periodo de sequía que estamos padeciendo. Mayo suele ser el último mes lluvioso antes del verano, pero pasados los primeros quince días, en los que ha habido pocas nubes y ni una miserable gota de agua, las esperanzas se antojan escasas. Son ya 25 días desde la última vez que cayeron unas gotitas del cielo que no acumularon ni 2 mm de precipitación. En mayo de 2013 cayó más agua que en estos primeros cuatro meses y medio de 2014. Casi nada.

La suerte es que todavía se está manteniendo una temperatura agradable que apenas ha superado los 30ºC en una ocasión, el pasado día 10, afortunadamente sin vientos de poniente de por medio. Es precisamente el viento, que sopla desde el Mediterráneo de forma continuada, el que está atenuando la subida de temperaturas que tarde o temprano acabará llegando.

Aquilegia alpina
En la terraza ya se empieza a ver lo de todos los años: las brisas continuas van inclinando a algunas plantas superiores al medio metro de altura. El viento las empuja, el decaimiento entre riegos hace que el peso se acumule hacia el lado inclinado y, finalmente, aunque el riego vuelve a levantar las hojas, la propia incidencia del chorro de agua en la base de las plantas hace que ésta ceda al quedar el sustrato blando. Así, por ejemplo, hace dos temporadas el áster de Nueva York, que crecía perfectamente vertical, llegó a su máximo apogeo totalmente apoyado contra el reborde del contenedor.

Silene armeria
Las protagonistas de estos días hablan en rosa. Unas de ellas son las Monarda citriodora, unas lamiáceas norteamericanas con agradable olor a limón. Fue en noviembre cuando sembré una maceta rectangular de buen tamaño con tres especies de este género, con germinación de todas ellas. No memoricé bien el orden, puesto que pensaba que estas plantas que han florecido ahora, las que más abundan en la maceta, habían sido las Monarda fistulosa, especie de la que, por cierto, tengo una maceta que sembré en julio que nunca ha florecido. Tan pronto como comenzaron a aparecer indicios de las inflorescencias salí de dudas: en la Monarda citriodora las flores se disponen en verticilos apilados a modo de "pisos", como ocurre en otras especies de la familia como la menta poleo, los marrubios, las Leonurus o algunas salvias. A los bellos conjuntos de flores rosadas les acompaña una serie de brácteas de tonos purpúreos con aspecto de lengüeta. Es una planta que no ocupa demasiado espacio horizontal y que sin duda al año que viene pondré en el contenedor con otras herbáceas.

Aquilegia 'McKana'
La segunda especie de flores rosadas que se ha manifestado y que ha dado una refrescante nota de colorido al contenedor ha sido una pariente de los claveles, la Silene armeria. La planta fue sembrada en septiembre, como muchas de las semilleras, y fue creciendo discretamente sin que tuviese clara su identidad. Fue cuando ya comenzó a ganar altura y empezar a mostrar los futuros botones florales cuando se me ocurrió buscar imágenes de las especies que había sembrado en ese punto y la identifiqué, confirmando su identidad al ver las primeras flores. Se trata de una planta de color glauco, con hojas sésiles (sin pedúnculos, pegadas diorectamente al tallo) y ramificada desde la base. Las flores aparecen en densos ramilletes y tienen un color rosa muy luminoso. Según me he informado, hay que ir con cuidado pues es de esas plantas con facilidad para expandirse por todos lados si se deja perderse a las semillas. En el contenedor sólo he detectado otras dos ejemplares de pequeño tamaño, así que de entrada la siembra inicial no es que fuese especialmente bien. Me gusta el porte de la planta y creo que tendrá continuidad en la terraza mientras se pueda.

Isotoma axillaris
Las simpáticas Isotoma axillaris siguen floreciendo sin parar y ahora mismo predominan las flores prácticamente blancas, mezcladas con las de color lila tradicional y unas pocas rosadas. Desconozco si realmente existen distintas mutaciones de color como ocurre con muchas herbáceas floríferas pero lo cierto es que imaginaba que era una planta sin variaciones, encontrándome por sorpresa con esta mezcla improvisada de tres tonos. Ya me he fijado también, en las flores que empiezan a marchitarse, que la cápsula de frutos parece bastante evidente y no será difícil recolectar semillas.

Viola x wittrockiana
En el rincón trasero, casi tan soleado en esta época como la zona abierta de la terraza, destacan sobre el resto las aguileñas. La Aquilegia alpina, que parecía que le costase más crecer que a su pariente híbrida, ha terminado por ponerse más frondosa y como continúe así superará en altura a su compañera. Buen resultado para una planta que ya lleva dos temporadas en casa y es la tercera vez que florece, pues el verano pasado tuvo un breve periodo de floración, más discreto que el primaveral.

Pocas plantas más quedan que estén floreciendo en óptimas condiciones en este rincón, pues parece que las que prefieren condiciones más frescas ya comienzan a pasarlo mal, incluso las Digitalis purpurea, que están dando unas floraciones bastante decepcionantes, y eso que se trata de plantas de menos de un año de edad. Otras, simplemente, están comenzando a bajar el ritmo y por ello han dejado de destacar: tal es el caso de los Oxalis articulata -no así el Oxalis tetraphylla, que está en pleno auge-, la Saxifraga x arendsii o las Papaver nudicaule, las cuales parece que sigan vivas a duras penas. En cambio, a estas alturas empiezan a despegar los pensamientos, entre los que ya han aparecido dos variantes más de color sumándose a la que floreció a finales de marzo: una de flores moradas y otra de flores amarillas, ambas con manchas negras en el centro, lo que las diferencia de los ejemplares de ese mismo color que tuve en 2012.

Detalle de Monarda citriodora
A pesar de que el tiempo no acompañe, la terraza todavía reserva sus sorpresas. Quedan muchas especies por florecer que muestran un aspecto bastante esperanzador, y plantas que si bien no presentan todavía indicios de floración, su crecimiento es favorable y quizá sean las que se encarguen de engalanar con sus colores los primeros días del verano que, casi sin darnos cuenta, en poco más de un mes ya lo tendremos aquí. Volverá otra vez esa época de reflexión, reconfiguración y preparativos para conseguir una mejor temporada próxima. Temporada que espero con mis mayores deseos que venga acompañada de una cantidad decente de precipitaciones, al menos durante el otoño, que den un empujón a las plantas y al optimismo.

viernes, 24 de mayo de 2013

Las aguileñas de este año... ¡todas blancas!

Varias flores: nuevas, viejas y hasta sin abrir
Bueno, el título podría matizarse un poco: todas las aguileñas que tengo actualmente en la terraza no son blancas porque las alpinas son azuladas; además, las blancas no lo son del todo, sino que tienen un tono amarillento pálido, más visible en unas flores que otras y generalmente más intenso con la flor recién abierta.

No obstante, la diferencia en cultivo con el del año pasado es abismal. Repasando rápidamente, las aguileñas que tengo son de LIDL, de una colección que las vende como rizomas en turba ya brotados que hay que enterrar. Vienen tres por paquete y el año pasado ya las tuve, plantando dos en la zona de sol en el contenedor-jardinera y una separada en una maceta. La de la maceta murió al poco tiempo y las del contenedor creo recordar que sólo floreció una, la otra se quedó en hojas. Tras el verano, con alguna hoja que brotaba de vez en cuando, desaparecieron de la superficie. Al buscarlas en invierno para cambiarlas de sitio, sólo encontré la piel de los rizomas seca.

Este año repetía con intención de mejorar y de momento parece que así ha sido. Sólo tengo palabras positivas para este nuevo intento: plantas mucho más grandes, todas florecidas e infinitamente más frescas a estas alturas del año (que también está siendo menos caluroso que el pasado), con pinta de que por lo menos el follaje puede que dure unas semanas o meses más. Esto lo puedo aplicar tanto a las híbridas como a las alpina.

Pero, ¿cuáles han sido las diferencias que he aplicado este año? Poca cosa, la verdad: he situado las plantas en un rincón menos expuesto al sol, que si bien apenas tiene algún guiño durante el invierno -hay que recordar que las plantas estaban ya colocadas allí la última semana de febrero- en primavera-verano recibe al astro rey de pleno durante unas horas por la mañana y cada minuto de insolación cuenta. Supongo, no obstante, que las aguileñas serían capaces de crecer bien incluso con menos luz todavía, como otras plantas que tengo en el mismo punto de la terraza pero ubicadas de manera que todavía incide menos el sol sobre ellas.

Detalle de una flor
Usé también sustrato recién comprado para evitar malas mezclas. Creo que el año pasado las plantas que separé en macetas murieron a causa de un sustrato quizá demasiado poco apto para retener agua por contener demasiada arena. Absolutamente todas las plantas que planté de raíz o rizoma de esta manera murieron en poco tiempo, desde los dos tipos de aguileña hasta las equináceas y un lupino. Hacía más calor -aunque fuese marzo- que este año, pero desde luego no el suficiente como para provocar un desastre inevitable.

El resultado por el momento, como digo, no podría ser más satisfactorio. Montones de flores que no paran de salir, en las tres plantas. La más grande de ellas incluso se ha vencido por su propio peso y crece apoyada hacia delante, cubriendo el sitio que las anémonas, ya cada vez más estropeadas, han ido dejando. Desde que se abrió la primera flor ha pasado más de un mes, aunque parece que las plantas han crecido en un escalonado decreciente: la de más a la izquierda es la mayor, y la de la derecha, la menor, con una de talla intermedia en el centro que, además, fue la primera que floreció.

Sea como fuere, el veredicto final no estará completo hasta que se cierre y reabra el ciclo, esto es, hasta que en la siguiente temporada consiga ver a las mismas plantas rebrotando. Además me he propuesto sembrar semillas después de unas referencias que me dieron, a fin de conseguir mayor variedad de tonalidades. De momento a disfrutar de sus flores, de color monótono, sí, pero siempre sorprendentes por su aspecto inusual.

miércoles, 9 de enero de 2013

Aguileñas: una historia breve pero plena

Aquilegia alpina en flor a finales de abril
Tuve dos tipos de aguileña durante 2012. Y digo "tuve" porque, tras la remodelación que hice hace poco, comprobé que donde deberían estar sus raíces sólo quedaban algunos restos en descomposición, con lo cual me tocará renovar y replantearme cómo y dónde cultivarlas para volver a probar en 2013 y que consigan perdurar.

Me hice con estas plantas en los supermercados LIDL, al igual que el áster de unas entradas atrás, en una colección que suelen vender en marzo bajo el nombre "Plantas permanentes". Al igual que el áster, las aguileñas venían en una bolsita con turba pero en esta ocasión con tres trozos de raíz por cada una. Los tipos que adquirí fueron la Aquilegia alpina y otra que viene sólo como Aquilegia, aunque todo apunta a que se trata del popular híbrido 'McKana', de grandes flores de colorido variado.

Al plantarlas, tomé la decisión de poner dos de las tres raíces de ambos tipos en el contenedor grande donde tenía las vivaces y anuales, y conservar una raíz de cada plantándolas en macetas a modo de "reservorio" desde donde conservar las plantas en caso de que fueran mal en el contenedor. Al final resultó ser lo contrario.

Aquilegia híbrida a principios de mayo
Las plantas del contenedor brotaron más rápido que las de las macetas, para posteriormente volverse más frondosas que éstas últimas. Finalmente y tras unas semanas, las plantas de las macetas acababan secándose. Supongo que el sustrato retenía mal la humedad y las plantas no pudieron resistirlo. El contenedor, a pesar de estar más expuesto al sol, debido a su tamaño conservaba algo mejor la humedad y frescura del sustrato. Bastó con poco menos de dos meses para que las raíces se convirtieran en plantas con hojas y flores.

Las hojas de ambas aguileñas son muy parecidas pero relativamente fáciles de distinguir. En ambas plantas son trifoliadas y con largos pedúnculos. En la Aquilegia 'McKana' tienen un color verde brillante y los bordes  tienen lóbulos estrechos, dándole un aspecto similar a una hoja de perejil. En Aquilegia alpina, los folíolos son más anchos, con lóbulos igualmente más redondeados, y el color es glauco (un verde azulado), con un tono más apagado que sus parientes.

Flores y frutos de la Aquilegia híbrida
En cuanto a la floración, las primeras en hacerlo fueron las Aquilegia alpina. Ya a finales de abril empezaron a abrir sus preciosas flores de color violeta azulado, en forma de campana. Fueron las más exitosas a pesar de que creí que resistirían mal el calor -creedme, en esa época ya hacía bastante- y hasta repitieron, floreciendo de nuevo cerca del verano cuando las primeras flores ya se habían secado. Dieron bastantes semillas que quizá plante estos días por ver si funcionan.

La Aquilegia 'McKana' me decepcionó un poco. A pesar de que las dos plantas supervivientes tenían bastantes hojas, lo cierto es que sólo una de ellas alcanzó a sacar un tallo con flores que, sabiendo la variabilidad que son capaces de mostrar, me tuve que conformar con que salieran enteramente blancas. Este híbrido tiene su encanto en la estructura de las flores, que tienen una doble corona de pétalos que pueden llegar a tener colores distintos en una misma flor. Los pequeños y redondeados se disponen en el centro, y son rodeados por otros pétalos más grandes y puntiagudos. La flor tiene unas "espuelas" en su parte posterior que contienen néctar; en la Aquilegia alpina también están presentes, aunque como se puede comprobar en las fotos son más cortas y se curvan en sus extremos. Las flores de la híbrida son de mayor tamaño que las de sus compañeras.

Flores de Aquilegia alpina
Ambas plantas dan semillas con facilidad, contenidas en una estructura similar a vainas puntiagudas pegadas entre sí -en la foto de las flores blancas se aprecia muy bien- que cuando se seca se raja longitudinalmente, dejando caer las semillas. Éstas son de color negro y muy brillantes, siendo prácticamente indistinguibles las de una planta y otra, así que me aseguré de separarlas bien en recipientes marcados.

Tras la floración, y durante el seco y caluroso verano, sacaron más hojas, aunque de menor tamaño y en bajo número. La híbrida fue la última en tener hojas sobre tierra, con lo cual pensé que habría sobrevivido al verano y estaría a punto de emerger, pero no fue así. Al remover la tierra encontré los trozos fibrosos de lo que en su día fueron sus raíces, medio descompuestos. Sólo sus parientes con tubérculos más resistentes, las anémonas y los ranúnculos, superaron con éxito el estío.

En 2013, si LIDL vuelve a traerlas (espero que así sea...) volveré a hacerme con ellas y esta vez probaré a ponerlas en macetas grandes con un sustrato con mejor retención de la humedad y a resguardo del sol intenso, en el rincón umbrío de la terraza donde he sacado adelante otras plantas como Digitalis y Tricyrtis.  De todos modos, también tengo sus semillas, así que espero tener suerte y volver a ver florecer a estas bellas plantas esta temporada.