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viernes, 8 de mayo de 2015

Las perennes de mayo

Dahlia 'Pulp Fiction'
A lo largo de estas primeras dos semanas del mes se está produciendo una transición de floraciones en la terraza muy evidente. Las plantas anuales, los bulbos de floración invernal-primaveral y algunas perennes tempranas hace tiempo que se secaron o simplemente dejaron de florecer, dejando el testigo en manos de las perennes y vivaces estivales, los bulbos africanos y americanos y las azucenas. Estas plantas de ciclo vegetativo más largo son las encargadas de dar las últimas pinceladas de color hasta el mes que viene, cuando se producirá una decadencia más acusada mientras se espera a las primeras floraciones otoñales.

Gazania rigerns
Las primeras perennes en florecer, ya desde finales del mes pasado, han sido las aguileñas. Primero lo hicieron las Aquilegia alpina, que han terminado bastante pronto, y posteriormente lo han ido haciendo unas cuantas Aquilegia 'McKana': este año, además de las blancas originales, ha aparecido una planta de semillas caídas que tiene las flores amarillas. No es la única que salió -el rincón está lleno de aguileñas todavía sin identificar- pero sí la primera en revelarse. No obstante, este año no espero que la floración sea muy abundante viendo lo deteriorado que tienen el follaje, seguramente a causa de la araña roja que estoy viendo en varias plantas. Las aguileñas, por suerte, son capaces de rebrotar en cualquier momento aunque pierdan sus hojas. Algunos ejemplares de semilla que por circunstancias varias han acabado en mal estado (macetas sin regar, etc.) han sido capaces de recuperarse.

Tulbaghia violacea
También comienza a florecer una de las dos Gazania, la de hojas verdes y flores anaranjadas. De los dos ejemplares, este es el más pequeño. El otro, el de flores amarillas y follaje grisáceo, de momento no presenta signos de comenzar a florecer, por lo que hace un tiempo fue abonado, aunque no estaría mal tampoco buscarle una maceta mayor, ya que la que tiene la ocupa totalmente a lo ancho. Las margaritas africanas en general están de capa caída: la Osteospermum parece que se esté secando más de la cuenta después de una de sus floraciones más pobres; la Felicia, directamente, se ha secado -ahora me arrepiento de no haber traído una nueva del vivero cuando fui a finales de abril. La Argyranthemum, por su parte, produjo una segunda floración más exhuberante que la primera pero la planta ha quedado bastante reseca, parece que más que el año pasado. En principio supongo que es normal y que terminará rebrotando una vez más.

Aquilegia 'McKana' amarilla
Cambiado de lugar de origen pero sin salirnos de la familia, encontramos en flor también a la primera de las dalias. En este caso, se trata de un impactante cultivar llamado Dahlia 'Pulp Fiction', perteneciente a una serie llamada Dark Angel que se caracteriza por sus hojas oscuras, casi negras, y un porte compacto similar a las dalias tipo Mignon. Elegí la variedad 'Pulp Fiction' por lo vivo de su color rojo, que combina de manera espectacular con el oscuro follaje. Eso sí, parece que las flores se deterioran bastante pronto, apenas poco después de que asomen algunos estambres amarillos, perdiendo intensidad en el tono rojo a la par que las lígulas comienzan a marchitarse. Hay otro par más de variedades de dalias a la espera de florecer que posiblemente no tarden, entre ellas unas cuantas dalias Mignon de las mismas semillas del año pasado, cuyos ejemplares no resistieron más allá del verano.

Dahlia 'Pulp Fiction'
Ha vuelto a florecer, después de su primera incursión en octubre y en una nueva ubicación, la tuberosa africana Tulbaghia violacea, pariente de hoja perenne de los ajos. La coloqué en el mismo cajón-macetero que las bulbosas sudafricanas, las cuales siguen creciendo con bastante buen aspecto aunque ninguna tiene todavía signos a la vista de una posible floración: es más, algunas, supongo que Sparaxis tricolor, empiezan a presentar hojas más secas de lo deseable. La Tulbaghia, por su parte, apenas ha crecido desde que fue transferida a este nuevo espacio con más profundidad para expandir sus raíces. Por otro lado, el que iba a ser su vecino, el Ornithogalum dubium de fantásticas flores naranja, ha quedado fuera de combate: el bulbo está totalmente podrido a causa del riego, cosa que no se adivina viendo la planta y flores, que no parecen sufrir daño alguno. Me costó bastante caro para ser un único bulbo (4,50€) y apenas lo he disfrutado unas semanas, como si fuesen flores cortadas. Una verdadera pena.

Aquilegia 'McKana' blanca
No muy lejos de allí, la única de las tres Alcea rosea que sembré en otoño de 2013 vuelve a florecer. Se trata del ejemplar de flores rosa claro con el centro de un tono más oscuro. El aspecto de la planta es bastante pobre, amarillento y sin hojas, con lo cual no descarto, vista su facilidad para crecer desde semilla, deshacerme de ella al finalizar la temporada y sembrar plantas nuevas, pues tengo semillas a cientos tanto de las originales que utilicé la primera vez como de otra jardinera que me regaló de su propia cosecha, más las que obtuve de las plantas del año pasado. Eso sí, es de las pocas malvas que ha funcionado este año otra vez, pues me he quedado sin ver a las anuales Sidalcea y Lavatera trimestris. La próxima que espero ver es Malva sylvestris, de la cual no tengo todavía ni idea si saldrá una planta de tipo silvestre o se trata de algún cultivar de flores con alguna particularidad.

Alcea rosea
Otras perennes presentes en la terraza han ido yendo a menos después de un inicio espectacular. Las Oenothera speciosa van perdiendo sus flores, aunque no descarto que vuelvan antes de terminar la temporada. Entre los Oxalis se encuentran en flor prácticamente la mitad de las especies que tengo, incluyendo los 'Iron Cross' nuevos de esta temporada, que a pesar de lo que han tardado en emerger no han faltado a su puntualidad floreciendo; el resto han comenzado a decaer, lo normal para algunos según las fechas, pero imprevisible con ciertas especies que van y vienen sin un patrón fijo. También sigue adelante la Leucanthemum x superbum, que se ha hecho bastante grande aunque ahora sus capítulos son de un tamaño más contenido que cuando vino de la tienda. De las especies recientemente adquiridas, sólo el Geranium sanguineum y la Chaenostoma cordatum continúan floreciendo; también tengo una Saponaria ocymoides que apenas sacó cuatro flores y cuya integridad se ha visto comprometida al ser atacada por los gorriones, siendo de esas especies que estos pájaros, sin razón aparente, rompen con fruición poniendo en verdadero peligro la vida de la planta. Lo hicieron el año pasado y lo han hecho este rompiendo las otras dos plantas que tenía, eliminándolas por completo.

Aquilegia alpina
A pesar del tono amarillento y pálido que empieza a predominar estos días en la terraza, el de las plantas secas que ha dejado el calor de esta primera semana de mayo, las especies perennes, bien sean herbáceas tiernas, bulbos, rizomatosas, crasas o leñosas, tienen todavía muchas cosas que ofrecer. A lo largo de este mes, que de momento parece que haya marcado el inicio de un prematuro verano, iremos viendo cómo su colorido se sucede tiñendo de alegría estas semanas que quedan de la segunda y calurosa mitad de primavera previa a la recta final de la temporada.

jueves, 26 de junio de 2014

La mejor tormenta en medio año

Monarda didyma 'Panorama'
Aunque la cantidad de precipitación acumulada sea apenas comparable a la de una de esas tardes típicas de primavera que cae un chaparrón, lo que llovió el martes es, desde que comenzó 2014, la mayor cantidad de lluvia acumulada en una sola jornada y, por tanto, convertirá a este mes de junio en el más "lluvioso" de lo que va de año. Fueron algo menos de 14 mm. caídos en dos partes: menos de uno por la mañana y el resto en un rato por la tarde, aunque yo no estuve para verlo, pues llegué y me fui cuando apenas habían caído esas gotas matinales. Con este dato podemos hacer comparativas curiosas: en junio ha llovido más que en abril y mayo juntos, y por poco casi se hubiera podido decir que sólo el pasado martes de San Juan acumuló tanta agua como los dos meses anteriores. Estos datos son para Cullera, pues en mi ciudad de residencia, la vecina Sueca, apenas llovió un poco esa tarde.

Dahlia Mignon amarilla
Pero lo más importante de todo es la suerte que hemos tenido en esquivar la catástrofe: en los pueblos que quedan unos kilómetros al sur de Cullera y río Júcar arriba, cayó un granizo que ha arruinado gran parte de las cosechas de frutales y que de haber caído en la terraza hubiera frustrado bastante la entrada del verano, en la que todavía quedan una buena cantidad de plantas, muchas nuevas o de reciente floración, que siguen desarrollándose. Este es uno de los mayores temores que tengo, el granizo: a pesar de que esta zona no suele ser propensa a estos episodios -aunque en diciembre de 1995 cayó en Sueca una granizada muy violenta- este fenómeno se ve tan frecuentemente en tantas regiones de la Comunidad Valenciana durante el verano, y ha estado tan cerca esta vez, que no es descartable. Nada podría hacer en esta situación: simplemente, contemplar con pena un panorama desolador y esperar que las perennes rebrotasen y al menos consiguieran sobrevivir para llegar a la temporada siguiente.

Tithonia rotundifolia
Hoy he vuelto a la terraza y todo seguía como siempre. Tanto, que incluso las plantas más grandes ya habían comenzado a secarse y comenzaban a pedir más agua a pesar de que ayer el día fue nublado y fresco: la Tithonia es una de ellas, que me está dando el mismo trabajo que daban sus parientes los girasoles, y más ahora que empieza a tener varias flores a la vez. El poco granizo que debió caer en Cullera debió ser anecdótico, pues no había ni flores rotas ni en el suelo, pero sí parece que el agua descargó con fuerza ya que algunas plantas que se sostenían mal han acabado más dobladas todavía. Por lo demás, todo sigue bien.

La mayoría de fotos las hice el martes antes de la lluvia, pero no hubiera pasado nada si las hubiera hecho hoy, porque todo ha seguido su curso sin contratiempos. Por ejemplo, la dalia Mignon amarilla ya tiene tres capítulos abiertos, y las Liatris spicata van luciendo sus plumosas flores en espiga que se comportan al revés de la mayoría de plantas que florecen de esta manera, esto es, comienzan a abrir sus flores desde el extremo en lugar de hacerlo desde la parte inferior.

Liatris spicata
Hay algunas especies nuevas más empezando a lucir sus flores por primera vez, sobre todo lamiáceas, que este año han visto aumentado su protagonismo con la justicia que les corresponde. Es el caso de las Monarda didyma 'Panorama', que a pesar de lo perjudicadas que se han visto y las pocas que eran, todavía han conseguido florecer humildemente. Las plantas fueron en su mayoría destrozadas por los gorriones y apenas les quedaban ya hojas. Pertenecen a un cultivar llamado 'Panorama' y venían en mezcla de colores; aunque a mí me hubiera gustado elegirlas sólo de color rojo, la selección llamada 'Panorama Red Shades' era algo más cara y venían menos semillas. Aún así, de esta iban pocas y es una pena que hayan sufrido estos incidentes. Durante el verano sembraré más para adelantarme (estas las puse en noviembre) y en una maceta separada para tenerlas más controladas. Las cabezuelas, todas de flores rosa vivo, son algo más pequeñas de lo que esperaba: serían algo menores que una zinnia típica. Veré si en un futuro consigo ver alguna roja.

Viola cornuta
También me han sorprendido las Viola cornuta sacando una nueva combinación de colores. Parece mentira que aún quedase alguna planta distinta por florecer con lo pequeña y vacía que está la maceta. Este ejemplar, de color amarillo en la parte inferior y con marcas oscuras en el centro tiene los dos pétalos superiores de un intenso color púrpura, muy oscuro, que parecía negro cuando aún estaba brotando. La lluvia ha dejado a la planta algo tumbada y ladeada, pero la he apoyado con cuidado y poco a poco la flor ha vuelto a ponerse derecha al buscar la luz. Ahora mismo está surgiendo además otra nueva flor en la misma planta.

Aunque las precipitaciones no hayan sido gran cosa, es esperanzador que se produzcan estos cambios, que no hacen más que alimentar el optimismo acerca de la idea de que la sequía y/o ausencia acusada de precipitaciones algún día acabará, aunque sea en otoño, y todo volverá a recuperarse poco a poco. Esto es bueno para la terraza dado que permitiría tener una etapa otoñal maravillosa haciendo crecer a las plantas que protagonizarán la temporada 2015, pero todavía sería mejor para los espacios naturales tan castigados por la larga ausencia del agua. Ojalá esta tormenta sólo sea la breve introducción de unos cambios que tanto nos gustaría que se produjesen.

domingo, 22 de junio de 2014

Entra el verano

Flores de alfalfa
La estación más larga del año vuelve a ser este verano que comenzó ayer sábado a primeras horas de la tarde, la cual nos acompañará hasta el 23 de septiembre. Las diferencias con el año pasado son varias, la primera de las cuales obviamente el hecho de que el calor llegará para terminar de apretar la ya maltrecha racha de sequía de nuestra comarca, en la que apenas ha llovido desde noviembre. Por lo demás, las temperaturas son algo más altas ahora que hace un año aunque tampoco comparables a las que llegaron poco después y que coparon unos 50 días de abrasador calor entre julio y agosto, lo normal por aquí, todo sea dicho. El año pasado el verano comenzaba con una situación de inestabilidad y llovió (poco, pero más del triple de lo que llevamos este mes de junio). Para estos próximos días se esperan nubes de nuevo y habrá que ver si dejan despedir junio con algunos litros más.

Geranium sanguineum
En la terraza, las plantas poco a poco van disminuyedo de manera progresiva y, tal como se esperaba, con las correspondientes bajas previsibles -las anuales que terminan su ciclo- y las inesperadas o quizá no tanto, de especies vivaces que no han funcionado bien durante la temporada y han acabado sucumbiendo, las cuales habrá que estudiar con detenimiento para ver si se trataba de errores corregibles o simplemente son especies que no soportan bien el cambio de condiciones que les supone el adaptarse a nuestro clima, pues la inmensa mayoría vienen de Holanda, con un clima mucho más suave, húmedo y con inviernos "de verdad". De todos modos, tras la hecatombe con los bulbos no han sido muchas más las bajas de cariz dramático, pues el primer episodio de calor intenso fue superado con éxito.

Dahlia 'Mignon' amarilla
A estas alturas llevo hecho un trabajo de limpieza y acondicionamiento similar al que llevaba el año pasado en agosto, siendo la principal baza la extracción de bulbos y tubérculos de especies varias para su conservación hasta que llegue el final de la estación y lo reorganice todo. He extraído montones de iris, anémonas, ranúnculos y los Oxalis bowiei, los únicos de la familia que están ahora en letargo dado su ciclo otoñal-invernal. Respecto a anuales y vivaces, ya casi no me queda superficie libre donde colocar los tarros y demás recipientes donde conservo las cápsulas de semillas hasta que otro día las organice y guarde ya limpias -muy complicado en algunos casos por el trabajo que supone separar restos vegetales de la semilla en sí. En resumen, que lo único que queda aparte de esperar a que llegue agosto y comenzar a hacer semilleros para la próxima temporada es desmantelar el contenedor de los bulbos y reorganizar esa parte de la terraza, cuya idea es colocar macetas elevadas sobre baldas como en el centro, en el rincón trasero y en la parte que da la calle. Para ello habrá que esperar a que terminen su ciclo las actuales bulbosas veraniegas que están creciendo y, en el caso de las Tigridia, floreciendo.

Echinacea purpurea
En el contenedor de las anuales queda poco que ver y actualmente incluso hay tantos vacíos que la falta de agua entre riegos se hace menos acusada. Quedan de casi todas las plantas que han ido floreciendo en primavera excepto los crisantemos tricolor, que ya se secaron del todo y fueron retirados. Florecen las ya habituales espuelas de caballero, un par de Rudbeckia hirta y finalmente varias plantas de alfalfa que se lo han tomado con calma y han pegado un estirón de última hora para florecer, con espigas de flores que caen hacia todos los lados. Sembrar esta especie popularmente cultivada para forraje para ganado tenía como función aportar un tono de color distinto y de paso nitrogenar el suelo con sus raíces, aunque parece que su potencial ornamental ha sido algo inferior al esperado. Demasiada planta -aunque ocupa relativamente poco espacio horizontal- para tan pocas flores, quizá al año que viene la ponga en otras combinaciones pero deje el contenedor a otras especies nitrificadoras y de aspecto llamativo como Phacelia o Trifolium.

Platycodon grandiflorus
En las zonas más expuestas al sol la situación varía según las especies que observemos. Las Echinacea siguen floreciendo aunque el follaje se está estropeando más de la cuenta, si bien hay algunos tallos que siguen bien verdes y confío en que sean los que mejor aspecto tengan durante estas semanas: por lo pronto, ninguna cabezuela consigue salir con las lígulas impecables, todas tienes algún defecto o marca. Entre los bulbos, bien crecidos, siguen floreciendo las Tigridia y se quedó a medio camino una Sparaxis tricolor, que dio dos flores deformes y nada más. Llevo años intentándolo con estas iridáceas y aunque crecen, no consigo verlas florecer con normalidad. No sé qué necesitan realmente, porque ni quieren una tierra seca ni termina de gustarles un riego continuado, llegando algunos ejemplares ya desarrollados a ponerse amarillos y perder las hojas si los riego cada dos días como a todas.

Rudbeckia hirta
Un caso similar ocurre con las dalias. Llegaron a dar tantos problemas y lanzarse a perder de manera tan radical en otras temporadas que me planteé no volver a tener más esta especie, aunque llegada esta temporada no pude negarme a no contar con estas bonitas y en teoría sencillas plantas. Las semilleras que sembré en febrero comenzaron con mal pie, pero cada vez tienen un follaje más atractivo y, además, consiguen ir floreciendo sin defectos. Lo mismo hace el único ejemplar que he plantado este año desde tubérculo, una variedad de hojas púrpura y flores rojas que lleva semanas floreciendo aunque todavía espero a que consiga desarrollar un capítulo sin defectos para poder mostrarlo aquí haciendo justicia a la belleza de la planta. Si el verano no les reporta muchos problemas, quizá para otoño hagan su último esfuerzo y florezcan con mayor impacto antes de que se echen a descansar.

Consolida ajacis
En la balda frontal las tornas comienzan a cambiar. La mayoría de Monarda citriodora se han ido secando y las he ido cortando para extraer semillas, agrupando los tallos restantes con un soporte para evitar que caigan y tapen otras plantas que siguen su desarrollo. El Delphinium produce nuevas varas florales a la vez que las Liatris comienzan a florecer intensamente. Algunas especies nuevas, de las pocas que quedan ya, preparan también sus flores. Va terminando también la breve pero intensa Sidalcea, mientras que sus primas mayores las Alcea ya han sido podadas puesto que los altos tallos otrora cargados de hojas y flores ya sólo contenían cápsulas secas. No obstante, aún hay una de las plantas floreciendo a poco más de veinte centímetros del suelo. Desde luego, aprovechan bien todo el crecimiento para dar semilla.

En el rincón trasero encontramos todavía muchas de las especies que fueron sembradas más tarde, algunas a punto de florecer o haciéndolo ya como la albahaca. Son quizá el último bastión de anuales y herbáceas que quedan por mostrar sus encantos si no tenemos en cuenta a las trepadoras que, con su origen mayoritariamente tropical, todavía están en su época de siembra y son actualmente las únicas plántulas jóvenes presentes en la terraza. Se acumulan allí también las macetas vacías donde hubo plantas anuales, vivaces que han pasado a la historia o tuberosas que esperan su época. Entre las vivaces que siguen a buen ritmo, por ejemplo, el Geranium sanguineum se encuentra en su mejor momento desde que comenzó a florecer y ahora ya muestra hasta seis flores a la vez en lugar de una como venía siendo habitual. Eso sí, no es que sea la panacea en cuando a frondosidad.

Tigridia visitada por una avispa
La última especie en llegar ya crecida a la terraza fue la Platycodon grandiflorus, una campanulácea de flores enormes originaria de China. Hace dos veranos que las vi en el Eroski de Cullera y de entrada no me llamaron la atención, aunque al llegar a casa e informarme vi que parecía una especie interesante y me arrepentí un poco de no habérmela llevado, en lugar de las gerberas que siempre acababan muriéndose. Dos veranos después la he vuelto ha encontrar y esta vez se ha venido a casa sin dudarlo. Ahora deberá adaptarse para convertirse en una planta grande y frondosa con flores que crezcan en altos pedúnculos en lugar de pegados a la mata como las tiene ahora mismo. Además, se trata de una vivaz con raíz napiforme que se queda seca en invierno y rebrota en primavera, con lo que con unos cuidados adecuados se le puede sacar mucho partido. La planta llegó a casa el pasado jueves y tiene un aspecto impecable, aunque las flores que traía ya se le han marchitado y se espera que en breve abra los capullos que traía en desarrollo.

Vista del Geranium sanguineum
Comienza pues la época más dramática del año para las plantas y en la que muchas veces ni los cuidados más estrictos consiguen paliar los efectos del calor unido a la humedad ambiental aportada por el mar. No obstante, esta temporada las cosas han ido relativamente bien y ha habido más flores que nunca en cualquier época, y el verano no será excepción, pues todavía quedan a estas alturas especies nuevas con buen aspecto que van a florecer en breve si no ocurren imprevistos. Las previsiones meteorológicas apuntan a que el martes habrá tormentas: es difícil imaginar, siguiendo esta mala racha, que vayan a traer una buena cantidad de agua, pero desde luego sería lo deseable para afrontar los al menos dos meses seguidos de intenso calor que nos quedan por delante.

viernes, 9 de mayo de 2014

Hola, mayo

Oxalis tetraphylla 'Iron Cross'
El quinto mes del año comienza con una pequeñísima variación respecto a abril. Ha soplado un poco de viento fresco del norte y están cruzando el cielo nubes muy poco compactas que no llegan siquiera a ser suficiente para que caiga alguna gota, pero tapan un poco el sol, dan humedad al ambiente y, en definitiva, sirven para frenar un poco el imparable aumento de temperaturas que ha de venir tarde o temprano. El viento de levante se ha hecho frecuente a diario y eso también ayuda a aliviar y contrarrestar el viento que sopla del interior, más seco. Probabilidades de lluvia no hay ni una a la vista, quizá una muy floja para el lunes que tiene pinta de acabar desvaneciéndose.

Aquilegia alpina
Lo más emocionante de la terraza ahora mismo es que muchas especies de plantas siguen adelante y muestran las futuras flores desarrollándose, las encargadas de engalanar el ambiente de aquí a la llegada del verano. Las demás, aunque hay de todo, poco a poco van dejando ya de florecer total o parcialmente, bien porque suelen hacer un descanso -como la mayoría de margaritas sudafricanas, las anémonas o las bulbosas- o bien porque se trata de anuales que ya han concluido su ciclo. Las Nemophila hace semanas que dejaron de florecer y ahora mismo las tengo cortadas y almacenadas para que las cápsulas de semillas vayan abriéndose; la Limnanthes douglasii ya ha terminado esta fase, dando decenas de semillas. Fue bastante breve dentro de lo que cabe: la floración se produjo de golpe durante poco más de dos semanas y ahí terminó todo.

Dahlia Mignon
Entre las vivaces que se encuentran de nuevo en flor tenemos a las aguileñas. La híbrida 'McKana' está sacando flores aparentemente más pequeñas que las del año pasado, y bastante delicadas, pues se caen a los pocos días. La Aquilegia alpina, por su parte, comenzó apenas unos días después y cada vez está más cargada de sus bellas flores azuladas. Me alegra mucho que estas plantas hayan pasado con tanto éxito su primer año, pues la primera vez que tuve a ambas plantas, en primavera de 2012, no pasaron del verano y pensé que serían complicadas de mantener. A las plantas actuales, puestas en sus macetas desde febrero de 2013, no ha habido más que regarlas con frecuencia y limpiarlas de hojas secas a mediados de invierno. Eso sí, no parecen haber crecido demasiado de una temporada a otra.

Lilium asiático
Otro regreso, pero esta vez mediante plantas nuevas, ha sido el del Oxalis tetraphylla 'Iron Cross'. Me estaba empezando a preocupar porque los tubérculos llevaban un mes enterrados y no asomaba nada, pero han ido todo a una, hojas y flores. De hecho, incluso en un rincón de la maceta que ha quedado más vacío y pensaba que habría tenido problemas, al observar de cerca descubrí que están emergiendo pedúnculos florales. El objetivo ahora es saber atender a la planta cuando comience a decaer, pues el año pasado me dio la sensación de haberla arruinado debido a que seguí regando la maceta cuando ya no había hojas. Los demás Oxalis no tienen este problema, y el que experimenta un mayor período de letargo, el Oxalis bowiei, aguanta perfectamente en sequedad total hasta que rebrota.

Ipomoea nil 'Early Call'
Una especie más de vivaz que está floreciendo ahora mismo es la dalia, concretamente unos pocos ejemplares del tipo Mignon -la variante miniatura- que sembré en febrero desde semilla, no tubérculos. Las plantas tienen el mal aspecto que tuvieron las que sí planté de tubérculos el año pasado: hojas arrugadas y amarillentas, bordes resecos, crecimiento pobre... no entiendo por qué ocurre esto, si por el sustrato o alguna enfermedad. Están floreciendo y dentro de lo que cabe las cabezuelas salen más o menos bien, aunque la primera que lo hizo salió deformada. La de la foto se ve de un tono anaranjado debido a que todavía estaba recién abierta, aunque con los días se ha vuelto de un amarillo más claro. Otro ejemplar en la misma maceta ha sacado las flores de un amarillo pálido. Tengo una variedad distinta obtenida de tubérculo que tiene un aspecto inmaculado, aunque todavía no ha dado signos de floración. Por lo pronto, decir que quizá reintente la siembra en otoño con otro sustrato más suave y rico en turba, por probar. Viendo lo rápidas y fiables que son creciendo también me anima a seguir probando suerte.

Aparecen también las flores de la primera de las Ipomoea que ha conseguido crecer, la 'Early Call'. No he tenido mucho éxito con estas plantas de momento, aunque como son especies propias de climas cálidos todavía puedo seguir sembrando ahora, cuando ya he pospuesto todas las siembras de otras especies para cuando termine el verano. No obstante, la planta se ha quedado muy pequeña y ni siquiera ha logrado encaramarse a la pérgola.

Misopates orontium
Siguiendo al Lilium regale, florece una de las azucenas asiáticas del año pasado, la anaranjada. La mayoría de azucenas de temporadas anteriores están dando algún tipo de problema: las 'Stargazer' salieron más pronto este año pero están poniéndose de un tono y textura que parece que ya estén preparándose para perder la parte aérea de nuevo -una, de hecho, lo hizo; de las asiáticas mismas, una se secó al poco de crecer, como si el bulbo principal se hubiese podrido, aunque observo que están saliendo hojas pequeñas desde el mismo punto, quizá provenientes de bulbos "satélites" formados por el principal. En las 'Pixels', además de haber tardado más que ninguna en brotar, uno de los ejemplares ha ido perdiendo los capullos que traía, que se han caído todos estando verdes y aparentemente sin pudriciones ni problemas visibles.

En la maceta de las margaritas de Livingstone, las cuales han terminado muy pronto este año y ya apenas quedan en flor, ha aparecido un pariente de los antirrinos frecuente en los campos aledaños: Misopates orontium. La planta tiene un aspecto muy similar a los Antirrhinum -género en el cual se incluía antaño- aunque las flores son significativamente pequeñas, a pesar de que la planta puede llegar a alcanzar alturas propias del Antirrhinum majus, esto es, hasta unos 75 cm. Seguramente la semilla de esta planta venía en la tierra, aunque es la primera vez que aparece en la terraza.

¿Lloverá en mayo? No lo sabemos. Lo que sí espero es que las condiciones ambientales no se pongan demasiado duras hasta que llegue el solsticio de verano y se pueda disfrutar, al menos, de una lluvia de flores.

martes, 27 de agosto de 2013

Fracasos, decepciones y fiascos

Una imagen para el recuerdo, a mediados de abril
Sacar lo malo de dentro es bueno y, por qué no, compartir aquí en el blog las decepciones además de las alegrías no tiene por qué estar de más, ya que la afición de cultivar plantas tiene, como todo, una cara buena y otra mala. Además, y haciendo leña del árbol caído -¿nunca mejor dicho?, compartir los fracasos sirve tanto para repasar lo que uno ha hecho mal, como para advertir de ello a posibles lectores; también, por qué no, es probable que aparezca alguno de éstos que deje un comentario aportando su experiencia y así ayudándome a mejorar.

Hemos visto muchas plantas en El Jardín Sucronense y la temporada ha sido estupenda, pero siempre quedan en la sombra esas especies que murieron de manera prematura, inesperada... o, directamente, ni siquiera llegué a ver crecer. Estudiar las causas de su fracaso, como digo, ayuda a no desanimarse e incluso intentarlo de nuevo al año siguiente.

Primero que todo, y aunque no me gusta hacer "contrapublicidad", he de decir que uno de los mayores causantes del desastre fue un sustrato bastante malo que compré en la cadena de tiendas de bricolaje BricoDepot. Claro, finalizaba febrero, empezaban a llegar bulbos, tubérculos y rizomas varios a casa y de repente, gran coincidencia, lanzan una oferta de sacos de sustrato de 50 l. a dos euros la unidad... ¡justo el día que tenía que ir al lado de la tienda más cercana! Me llevé dos sacos, cien litros, y la inmensa mayoría de plantas que tenía en casa esperando fueron enterradas en él, excepto las que llegaron ya en marzo cuando, nuevamente en una coincidencia que parecía destinada a remendarlo todo, volví a pillar una oferta de sacos de la misma capacidad y precio, pero de mejor calidad, en la cadena de supermercados Vidal.

Tubérculos de Oxalis bowiei
Dicho sustrato parece estar hecho de material de desecho triturado y mezclado, en especial cortezas y otros residuos procedentes de la madera, pues de vez en cuando aparecen trozos de la chapa que suele cubrir las piezas de conglomerado de madera; en primavera, en las macetas que mantenía húmedas aparecían incluso unas diminutas setas sobre la superficie. Ya me di cuenta del desastre durante la lluviosa primavera, que lejos de beneficiar a las plantas enterradas en este sustrato como a las demás, las ahogaba dado que éste no drenaba bien. Acumula el agua, se mantiene como una esponja empapada y, como tal, cuando el sol aprieta se convierte en una suerte de corcho seco que se despega de los bordes de la maceta incluso. Un desastre.

Así pues, las muertes directas causadas por este sustrato fueron, no necesariamente en orden, la Centaurea dealbata, la Convallaria majalis, la Saponaria ocymoides, la Monarda 'Mahogany' y, recientemente, la Astrantia major 'Lars'. Milagro es que otras dos especies, la Echinacea purpurea y el Eryngium planum hayan sobrevivido, quizá por su tolerancia a la sequía. El sustrato queda seco cada dos días, pero veremos en otoño, que por norma general llueve más que en primavera con el añadido que la humedad se conserva gracias al ambiente fresco y húmedo. Sería un disgusto muy grande perderlas, con lo que les ha costado llegar hasta aquí. Otra planta más, el Iris siberica 'Blue King', está resistiendo sin problemas en la misma tierra puesto que quizá sea la planta menos exigente de las que planté, tolerante tanto con la sequía como los encharcamientos. Y, con mayor o menor suerte, con altibajos pero habiendo alcanzado la floración aunque en estos momentos en situación dudosa -plantas secas o parte aérea ausente del todo- están la Astilbe x arendsii 'Glut' y la Asclepias tuberosa, que habrá que esperar a ver si consiguen rebrotar.

¿Repetiré con ellas? Bueno, para empezar, con la Centaurea dealbata obtenida de raíz me quedé bastante mosqueado. Llegué a comprar tres paquetes y ninguno mostraba crecimiento tras un tiempo enterrado, incluso utilizando otro sustrato. Al final, he pedido unas semillas y a ver cómo se dan, pues las centáureas no suelen ser difíciles de sacar adelante, aunque es la primera vez que pruebo con perennes. Lo mismo para las Monarda: esta planta sí salió, pero fue de las que se asfixiaron en ese sustrato tras unos días de lluvia. La que tuve era el cultivar 'Mahogany', cruce de las especies M. fistulosa y M. dydima. Pues bien, he adquirido ambas especies como semilla, y estoy haciendo pruebas previas con ellas (con la M. fistulosa sólo, que es la que tengo de momento) y parecen germinar con facilidad, pero todavía hace demasiado calor para estos menesteres. Igualmente, si van bien, no volveré a probar con el esqueje de raíz.

La Salvia farinacea de momento aguanta
Con la Convallaria majalis ocurrió algo similar. La planta sí brotó, tuvo una hoja que no llegó a desplegarse nunca, hasta quedarse seca. Podría probar una vez más en un sustrato más suelto y orgánico, como el de la dicentra, pues seguramente si la planta se hubiera encontrado en un medio más adecuado podría haber continuado creciendo desde esa hoja. Por otra parte, la umbelífera Astrantia major 'Lars' estuvo manteniendo hojas prácticamente desde marzo hasta julio. Revisé la tierra esta semana y no queda rastro siquiera de su red de raíces, como si allí no hubiera habido nada. Dada la dificultad de encontrar semillas asequibles, si tengo la oportunidad repetiré al año que viene en un sustrato mejor, pues es una pena que una planta que sí es capaz de brotar y establecerse tenga que morir de esa forma.

Otro disgusto me lo he llevado con las anémonas. Hace ya meses que se secaron y decidí sacarlas hace unos días ya que en la plantación otoñal podría reorganizarlas mejor, porque en su día las fui metiendo en las macetas que tenía a mano. Creo poder decir que no ha sobrevivido ni un 10% de lo que había. Según recuerdo, planté unas 40 'De Caen' más algunos tubérculos sueltos del año anterior, pongamos unas 45 en total. De las 'St. Brigid', aquellas dobles que me salieron en blanco y en azul, había menos, pero ha sobrevivido sólo una. Habrá que reponerlas -son fáciles de encontrar, son baratas y son bonitas... ¿por qué no repetir?- pero ante todo, habrá que averiguar qué sustrato les viene mejor. Aquí gran parte de la culpa es mía, porque regué las macetas más allá de cuando ya no quedaban hojas e incluso mucho más, dado que en algunas de sus macetas aparecieron plantas, como aquellos eneldos que tuve. Hay que resignarse: las plantas que descansan tienen que descansar en seco, y si la humedad les viene mal, pues no regar aunque crezcan anuales en la maceta. Curiosamente, los ranúnculos han sobrevivido en su inmensa mayoría, tanto los que están totalmente secos como los que han seguido recibiendo humedad.

Con los Oxalis, la cosa ha ido algo mejor: aún así, los 'Iron Cross' podrían haber tenido un desenlace fatal. Están en ese mismo sustrato nefasto, y seguí regando un tiempo. Observé al escarbar que no parecía haber ningún tubérculo del tamaño que tenían al plantarlos, quedando pequeñas piezas blancas y tiernas que parecen seguir vivas, pero envueltos en una capa seca o podrida, así que los cambié de tierra. Al sacarlos, la mayoría estaban así, algunos incluso con hijuelos, pero con un aspecto poco esperanzador comparado con cómo eran al llegar, con lo cual no sé si habrá que reponerlos en primavera. En cambio, los O. triangularis están bien y los O. bowiei, sin hojas desde hace meses, los saqué totalmente de sus macetas y me encontré un total de 18 tubérculos, muy pequeños eso sí. Estas dos últimas especies los tengo en un sustrato que es prácticamente un 60% de arena; a los últimos, los bowiei, los he replantado ya en una nueva maceta más grande con sustrato similar al que tenían.

Dalia en marzo, hoy muerta
En febrero, el día aquel que granizó, enterré los Lilium y unos Eremurus stenophyllus. Los primeros fueron un éxito, qué duda cabe, pero los segundos protagonizaron uno de esos chascos incomprensibles. No asomó nada de esa maceta jamás. Ya en junio, tardísimo, excavé un poco la tierra y encontré los tubérculos prácticamente igual que cuando fueron plantados, enteros y con el punto de brote verde, como si fueran a salir. Los dejé allí, pero al volver a excavar ahora en agosto, ya me he encontrado pellejos vacíos. Qué ocurrió, ni idea, pero no sé si repetiré con la especie. Generalmente los venden en otoño, pero yo los encontré en una oferta en LIDL en febrero que no sé si volverán a repetir: la colección de bulbos "Premium", que únicamente he visto este año. Ojalá repitan, pues había cosas interesantes que no me llevé por dar prioridad a otras especies.

Los bulbos de plantación primaveral supusieron otra decepción. Ya hablé de las Triteleia 'Queen Fabiola', aunque han sido el  caso más benevolente, pues tuvieron hojas, han sobrevivido y se han multiplicado, pero sin florecer. Un caso un poco menos afortunado fueron las Leucocoryne, que apenas consiguieron sacar una hoja, pero al desmantelar la maceta saqué unos pocos bulbos, muy pequeños, pero que resistirán hasta ser plantados de nuevo. Luego tenemos a las Tigridia pavonia, que adquirí  en Leroy Merlin: brotaron, apenas crecieron y murieron. Salvé muy pocos bulbos, unos cinco, diminutos todos ellos. En los días que han estado en una caja guardados, parecen haberse podrido y no sé si llegaré a replantarlos. A su lado enterré gladiolos abisinios y dos tipos de crocosmias híbridas, la x crocosmiiflora y la 'Lucifer'. Las tres tienen en común que sufrieron un marchitamiento prematuro, a saber por qué, y dejaron de crecer. Los gladiolos han "adelgazado" y cada cormo sano enterrado se ha secado y tiene en su extremo un cormelo que es una tercera parte su tamaño, de donde brotan las hojas. Se puede decir que han sobrevivido, pero ya veremos cómo evolucionan. De las crocosmias, de momento sólo he ido sacando las x crocosmiiflora y no hay ni una viva. Las otras, todavía tengo que escarbar. Extraño que ocurra esto con plantas africanas amantes del calor y tan similares a los gladiolos enanos, que se desarrollan sin problemas e incluso se multiplican. Más de lo mismo podría decir con los Sparaxis, que este año no compré más y los del año anterior cada vez están peor. Sólo han dado flores dos veces y las abortan antes de emerger del todo.

Las perennes y vivaces no han ido mucho mejor, y han sido bajas definitivas la Lychnis viscaria, la Campanula glomerata -después de una buena temporada e incluso un repunte en pleno junio- , la Gerbera -con la que probablemente ya ni repita-, las fresas 'Ostara', las amapolas orientales (que llevaban con el mismo aspecto desde invierno, rosetas de hojas minúsculas) y la Prunella, ésta última ni siquiera alcanzo a entender el motivo, pues la planta se había secado del todo pero tenía multitud de puntos de brote con hojas verde vivo reemergiendo. De una visita a otra, en apenas dos días, no quedaba ni una. No he tirado la maceta de momento, pero parece que no hay nada que hacer. Además, y sin salir de la misma colección, los edelweiss tienen un aspecto idéntico al de invierno, esto es, con toda la roseta de hojas completamente seca, pero estamos a finales de verano, con lo cual no sé si esto es un letargo normal o han acabado muriendo. Espero que la colección vuelva a ALDI al mes que viene y reponer algunas plantas, pues me gustaría remendar errores y volver a disfrutar de ellas. De todos ellos sólo queda verde, y además brotando, el clavel Dianthus deltoides.

El contenedor a mediados de junio
El remate final e inesperado lo han dado las dalias, las cuales llevaban sin volver a crecer desde junio, cuando las acabé podando del todo para evitar la expansión de hongos. Sin riegos ni excesos de agua -la lluvia veraniega no llega ni a calar-, me dispuese a escarbar la tierra por tocar y comprobar la consistencia de los tubérculos, y estaban todos secos o todavía pudriéndose. Ya no sé qué hacer con esta especie, con lo cual la dejaré apartada de momento de mi lista de pretensiones, no descartando traer alguna nueva al año que viene o probarlas desde semilla.

Así pues, la terraza ha quedado bastante vacía, aunque hay plantas que todavía siguen floreciendo y otras que aún deberían hacerlo dentro de un tiempo, como las Nerine, las Tricyrtis o el áster, aunque éste último no tiene pinta de que vaya a alcanzar la talla para hacerlo a pesar de que ha conseguido hacer frente a meses y meses de infección fúngica. Sin embargo, el verano llega a su fin y quizá esa sea la salvación de todas ellas, pues ya estamos teniendo días nublados y descenso de las temperaturas que, ya digo, ojalá cambien la situación del todo como ocurrió el año pasado.

Lejos de suponer un motivo de desánimo, este final de temporada ya está encadenado con el inicio de la siguiente, y el ir y venir de semilleros, planificación de la siguiente temporada y la inminente llegada de los bulbos de otoño serán la tónica de estos días. Pero eso ya es otra historia, la historia que espero sirva de base para todo lo que os contaré a partir de la siguiente temporada, que queda inaugurada desde ya.

Actualización [12-09-2013]: Los sustratos que se mencionan en el texto corresponden a las marcas Globalplant (en el caso del de BricoDepot) y Valterra (el de Vidal).

Actualización [28-11-2014]: Quizá sería hora de aclarar que el famoso sustrato "malo" no ha resultado tan terrible de manera generalizada. Es pobre, sin duda, pero plantas que en el tiempo que escribí esta entrada vivían en él, han continuado adelante y hasta florecido, como el caso del Eryngium planum. Igualmente, las aguileñas 'McKana' y alpina, que viven en macetas con aproximadamente un 80% de ese sustrato y el resto del otro (el de Vidal), llevan dos primaveras floreciendo estupendamente allí. Una mala ubicación, un riego incorrecto y otros factores aleatorios pueden dar resultados totalmente opuestos a veces.

viernes, 24 de mayo de 2013

Compuestas en la terraza

Capítulo de alazor en floración
Creo que salta a la vista mi predilección por las plantas de la familia Asteraceae, las compuestas, pues deben  ser de las que más especies o híbridos individuales tengo entre mis plantas, y cada poco llega alguna nueva. Siendo tan populares, variadas y en ocasiones fáciles de conseguir, no es de extrañar que la familia de las margaritas, cardos, girasoles y dalias cada vez tenga mayor representación en la terraza.

Os hablaré de unas pocas ahora y del resto conforme vayan floreciendo. Como siempre, hay noticias buenas y malas y, para quitarnos pronto el mal trago, hablaré primero de las malas. Entre ellas, podría mencionar que el bonito crisantemo de flores rojas que tenía el otoño pasado se secó del todo y no ha vuelto a rebrotar, con lo que habrá que sustituirlo e ir investigando causas de por qué una planta perenne no ha vuelto este año. Por otro lado, el áster de Nueva York lleva semanas sufriendo una invasión de hongos tipo oidio que lo han dejado bastante estropeado. He intentado poner remedio y de momento las hojas están o bien secas del todo o bien muy deterioradas, tanto por el ataque fúngico como por la reducción de riego a la que le he ido sometiendo para evitar males mayores. Veremos si con el verano consigue reponerse o por el contrario supone su final definitivo.

Dalia rosada
Por lo demás, os he ido enseñando distintas compuestas que han florecido este año: girasoles y margaritas, perpetuas, cosmos, ageratos o gazanias. Todas ellas siguen con su historia y más o menos van haciéndose su sitio en la terraza. Casi todas estas plantas son de floración primaveral que se prolonga hasta el verano, aunque este año con tantas especies seguro que puede haber una presencia de flores continuada hasta la temporada siguiente.

Empezaremos hablando del alazor o cártamo, Carthamus tinctorius. Descubrí que podía obtener esta planta de una manera inesperada y, por qué no, con toques de ignorancia. Desde siempre, en la mezcla de semillas que daba a mis ardillas (hoy sólo una) veía unas pequeñas pipas de color blanco. El aspecto es tan idéntico al de las pipas de girasol que pensé que simplemente se trataba de una variedad de ésta. Creo que fue la primera vez que las sembré y vi asomar un par de hojas distintas cuando busqué en internet sobre ellas y descubrí que no eran girasoles, sino alazores, un tipo de cardo del que se obtiene un colorante que puede hacer de sucedáneo del azafrán. Si no recuerdo mal, las dos plantas que tengo las sembré en verano en una maceta larga y las acabé trasplantando a macetas individuales, donde están ahora. Han ido más o menos bien aunque entre los tallos delgados y que los gorriones han estado usando continuamente las macetas para darse baños de tierra no sé cómo no se han caído. Los capítulos son realmente gruesos para una planta que creía que crecería algo más, aunque quizá las pequeñas macetas hayan influido.

Margarita de El Cabo
Seguimos con las dalias. Poco que decir de momento, salvo lo que ya conté de que las dalias pompón que compré han resultado no serlo. Qué remedio, me conformo con las que han salido mientras funcionen bien. Este año por lo que veo me han vuelto a tocar las amarillas simples y unas rosadas, y no sé si llegará a salir otro color (el año pasado salían unas rojas simples) dado que creo que venían tres unidades en el paquete. Estoy aplicando con ellas un método de riego que aprendí a base de pudrir a casi todas las que tuve anteriormente y ver cómo una que le regalé a mi tía prosperaba sin riegos: simplemente, no regar tanto. Prácticamente sólo han recibido agua de las lluvias y algún chorro muy puntual que les he echado en todo este tiempo. No parecen acusarlo en absoluto y por el momento el follaje se muestra más o menos sano. El otro ejemplar de dalia ha crecido más a lo ancho y también comienza a sacar los primeros botones florales.

Alazor
Las margaritas de El Cabo (Osteospermum fruticosum) parece que están respondiendo a su buena adaptación. Llegaron a principios de abril llenas de flores, pero al parecer no habían visto mucho sol, pues tan pronto como consideré oportuno pasarlas a la zona más expuesta dejaron de florecer y se chamuscaron las hojas más altas. Volvieron a la zona de semisombra y tras este periodo apartadas, recibiendo riegos moderados, las he vuelto a exponer y parece que ahora sí he acertado. Las hojas siguen verdes y las flores vuelven a aparecer, algo más grandes y de un rosa más intenso.

En una fase similar se encuentra la margarita azul (Felicia amelloides), que todavía no lleva un mes en casa. Está trasplantada a una maceta mayor y ha ido pasando progresivamente de una zona menos expuesta a más, aunque justo ahora no se la ve muy animada a florecer, pero en cambio el follaje luce impecable.

Seguiremos hablando de compuestas en próximas ocasiones, pues todavía hay muchas más dispuestas a mostrar sus mejores galas de cara al verano.

domingo, 27 de enero de 2013

La gran familia de las compuestas (III)

Finalizamos hoy la serie de entradas dedicadas a las compuestas que florecieron en la terraza durante 2012, con las cinco especies restantes que constituyen una buena muestra de lo variadas que llegan a ser las especies de esta familia.

Dalia decorativa 'Duet', octubre 2012
Dalia (Dahlia sp.)

Las dalias son muy populares y fáciles de encontrar en las colecciones de bulbos de primavera. Existe una cantidad inmensa de variedades, con lo cual es fácil que hallemos alguna que nos guste. El año pasado compré dos bolsas, ambas en los supermercados ALDI pero pertenecientes a dos colecciones distintas. La primera fue la dalia decorativa 'Duet' (aunque las flores parecen muy claras para pertenecer a esa variedad) y la segunda, una bolsa de dalias pompón rojas, la cual he de decir que supuso una decepción con estas colecciones tan baratas por su imprecisión, pues no salió ni una flor con este aspecto, sino dos variantes con flores simples y pequeñas, unas rojas y otras amarillas.

Una dalia decorativa es aquella cuyas flores son dobles y crecen muy apretadas, hasta el punto que no llega a verse el disco central donde deberían estar las flores tubulares en la disposición que encontramos en muchas compuestas tales como las margaritas, crisantemos, gerberas o girasoles. La 'Duet' tiene este aspecto y es cierto que no alcanzamos a ver sino un apelotonamiento de pétalos bicolores muy elegantes, aunque creo que lucirían más espectaculares si hubieran sido más grandes.

En general, las dalias sobrellevaron bastante mal el verano, viéndose atacadas por los hongos y llegando algunas de ellas a decaer hasta tal punto que tuve que "segarlas" por completo para que rebrotasen del suelo. Sólo la 'Duet' repitió floración en la estación cálida y tuvo otro pequeño repunte en otoño. Para finales de verano, con la mayoría de tallos totalmente secos, al escarbar en la maceta encontré sus tubérculos podridos. La 'Duet' se secó del todo antes de las navidades; ha sido revisada esta semana y sigue bien, con lo cual la moveré a una maceta más grande a la espera de que este año se desarrolle más, pues la talla que ha alcanzado hasta ahora dista mucho de ser la que uno espera de estas plantas.

Uno de los pequeños tubérculos que se desprendieron de las dalias "variadas" se lo regalé a mi tía, que con pocas atenciones consiguió que la planta creciera y floreciera (con flores amarillas) a finales de verano, y quizá este año le rebrote. Por mi parte, esta temporada no sé si encontraré alguna variedad que me llame la atención, pero a lo sumo quizá sólo introduzca una planta más, a menos que encuentre dalias enanas que, ocupando menos lugar, no me preocupa demasiado. Y es que, en mi terraza, las macetas grandes y el sitio para ellas son bienes escasos.


Gerbera, diciembre 2012
Gerbera (Gerbera x hybrida)

La gerbera es una de las plantas más conocidas en el mundo de la flor cortada. Mucha gente cree que la planta que normalmente encontramos en las tiendas pertenece a la especie Gerbera jamesonii, pero lo cierto es que es un híbrido de ésta con Gerbera viridifolia. La planta destaca por sus vistosas flores, similares a margaritas, de las que se han obtenido distintos colores en cultivo e incluso formas variadas.

Tuve dos gerberas en 2012. La primera la compré en un supermercado Eroski por dos euros, en pleno verano, y parece que seguí con ella el perfecto manual para matarla. La trasplanté nada más llegar a casa, con el calor del mediodía, y la regué de manera abundante. La planta, claro, decaía conforme pasaban los días, doblándose los pedúnculos de las flores lanzando a perder su bonito aspecto de esta manera. Y yo venga a echarle más agua y ponerle debajo una bandeja para que no se escapase ni una gota. Al final, pocas semanas después, no quedaba nada en la maceta.

En octubre volví a encontrar la planta en un supermercado Alcampo, del mismo viverista holandés ('Colour Game'), algo más pequeña y por la mitad de precio, un euro. Busqué un ejemplar similar al que tuve, de pétalos rojos con el centro oscuro salpicado por los estambres amarillos de las flores tubulares. Esta vez también la trasplanté, pero la traté con las pocas atenciones que suele requerir, regando sólo cuando la tierra  está bien seca. La planta ha florecido varias veces en casa y sigue haciéndolo ahora en invierno, aunque su aspecto actual refleja la falta de temperatura y luz de la estación. Sin embargo, como siga prosperando habrá que volver a trasladarla a una maceta más grande.


Girasol, agosto 2012
Girasol (Helianthus annuus)

El cultivo del girasol en mi terraza no fue más que una mera curiosidad y una "pequeña responsabilidad", dado que muchas veces había germinado pipas pero nunca había llegado a mantener la planta lo suficiente como para que floreciese, abandonándolas a las pocas semanas. Utilicé en esta ocasión unas pocas pipas pequeñas de la comida para loros que les doy a mis ardillas. Las semillas germinan con una facilidad tremenda por el método de depositarlas sobre papel de cocina humedecido (a veces tardan menos de 24 horas), así que el cultivo de verdad comienza al pasarlas a tierra.

Puse unas cuantas en un macetero rectangular no muy grande allá por junio. Llegaron a prosperar seis, aunque una de ellas era tan pequeña que no salió adelante. Al principio las plantas crecen sin problemas y más pronto de lo que esperamos ya vemos asomar el botón floral en el ápice del tallo, mas todavía quedará esperar unas semanas hasta ver las flores abiertas, siempre y cuando procuremos unos cuidados adecuados a las plantas.

El principal problema que encuentro a tener girasoles en macetas tan pequeñas es la demanda de agua que éstos exigen. En grandes cultivos, el girasol se caracteriza por prosperar sin demasiados riegos ya que sus raíces excavan el suelo en profundidad y se aprovechan de la humedad acumulada. Pero claro, estamos hablando de una maceta de no más de 15 cm. de altura expuesta al duro sol veraniego de Cullera. Había que empapar la tierra a cada visita a la terraza para lograr que las hojas volviesen a levantarse, pues se arrugan y cuelgan flácidas con la falta de humedad.

Finalmente, a mediados de agosto se abrieron las flores. Debido al tamaño de la maceta, tanto éstas como las plantas quedaron de una talla contenida, con unos 40 cm. de altura y capítulos florales de unos 10 cm. de diámetro. Conseguido el reto, saqué las fotos de rigor y seguí cuidando las plantas poco tiempo más, pues las hojas dejaban de recuperarse con los riegos y finalmente corté el agua dejando secarse a las plantas y viendo madurar las pipas.

Esta temporada no volveré a hacer estas pruebas, pero sí quiero introducir en la terraza la variedad ornamental de girasol 'Autumn Beauty', cuya particularidad reside no sólo en sus flores que varían del amarillo al rojizo con centros oscuros, sino que crece como el girasol original silvestre, esto es, ramificado y con varias flores a la vez, y no como las variedades de cultivo como la que tuve que producen un solo tallo con un único capítulo en su extremo. Eso sí, usaré una maceta grande.


Liatris, julio de 2012
Liatris spicata

La liatris es una de las compuestas más curiosas y fáciles de cuidar de cuantas tengo. La planta se vende como bulbo en primavera, y pese a que tiene el aspecto un bulbo auténtico como el de los tulipanes o gladiolos, no es tal cosa: en realidad, se trata de un tallo modificado que forma un tubérculo. Vendían estos tubérculos en LIDL en primavera en dos versiones, una cajita con 10 de ellos y una bolsa con 25. A pesar de que la bolsa más llena costaba apenas medio euro más, temiendo no tener sitio me llevé el de 10. Repartí las plantas en dos macetas y en el contenedor de 150x75, considerando en éste que serían grandes plantas para el fondo del recipiente por su altura. No fue exactamente así.

Parece ser que brotaron todos los cormos, aunque las plantas de las macetas siempre tuvieron un aspecto algo más estropeado. Sin embargo, todas prosperaron y mantuvieron sus hojas hasta el otoño, pero sólo conseguí ver florecer a tres. Las plantas, eso sí, toleran bastante bien el calor y sus largas hojas lanceoladas apenas se ven afectadas por la sequedad.

Las flores son espectaculares para tratarse de una compuesta. Aparecen en verano en espigas verticales y se asemejan mucho a las del agerato, especie de su misma tribu taxonómica: no tienen pétalos, sino que encontramos unos filamentos rosados que no son más que la prolongación de los estilos, colgando desde cada flor tubular. El tallo que sujeta las espigas posee también hojas lanceoladas o lineares aunque menores que las de la roseta. A pesar de que en el paquete se indicaba que la planta puede llegar a 70 cm. de altura cuando está en flor, lo cierto es que ninguno de mis ejemplares pasó de unos 30 cm. Un aspecto curioso de estos conjuntos es que las flores se abren en un orden inverso al de la mayoría de flores en espiga: de arriba a abajo.

Llegado el otoño, corté las espigas que estaban llenas de semillas que, al parecer, germinan con facilidad. Eliminé las hojas secas y me dispuse a sacar los cormos de bajo tierra. Algunos han engordado de manera notable, aunque creo que no están todos los 10 que planté; sin embargo, el tamaño de los más grandes augura varios puntos de crecimiento para la próxima temporada. Uno de los cormos que saqué pronto, sobre septiembre, se arrugó y se secó tanto que tengo dudas sobre si estará listo para rebrotar. Por ello, los que saqué después los mantuve en un recipiente con turba y no corrieron la misma suerte. No hay rastros de hojas por ahora, con lo que parece que incluso en comportamiento se asemejan a las bulbolsas de la familia del tulipán, los iris o los jacintos, descansando bajo tierra durante el invierno.


Clavel de indias, octubre de 2012
Clavel de Indias (Tagetes patula)

Esta asterácea la llevo cultivando desde que en primavera de 2011 sacara adelante una pequeña maceta con ellas en el balcón de casa, donde ya dieron un buen montón de semillas. Sembré más semillas en otoño de ese año que dieron flor entre diciembre y enero, y curiosamente no salió adelante ninguna más cuando las sembré en primavera. Sin embargo, aparecieron en una maceta en junio, posiblemente de semillas caídas por accidente, y comenzaron a crecer pausadamente. Esas plantas (una de ellas en la foto), aunque con poca vida ya por delante, todavía las tengo y han sido las que más grandes se han hecho y más tiempo han vivido, floreciendo desde octubre hasta casi este mes.

Las semillas originales proceden de un sobre comprado en ALDI, aunque ahora mismo tengo centenares de semillas de todas y cada una de las plantas que he tenido, resultando ser una especie tremendamente prolífica. Las semillas tienen un aspecto curioso e inconfundible: pequeños cilindros negros alargados con pelusa pajiza en un extremo, asemejándose a pinceles en miniatura. En el sobre ponía que eran de la variedad 'nana', pero lo dudo, puesto que las plantas que he tenido han sobrepasado los 30 cm. de altura.

La planta tiene unas atractivas hojas divididas y aserradas y produce montones de capítulos de pétalos dobles de color rojizo-anaranjado, con las flores tubulares visibles en su centro. Florece cuando alcanza la talla adecuada, siendo bastante irregular para esto. La planta es anual y se adapta a crecer en cualquier época del año, floreciendo incluso en invierno. La que tuve en verano floreció en apenas un mes y medio, mientras que esta última tardó casi cinco meses. Parece ser pues muy variable y adaptable.

Las flores realmente huelen como los claveles verdaderos, y cuando sacamos las semillas podemos apreciar un ligero aroma similar al pomelo en los capítulos. He sembrado algunas más para la primavera pero no sé si tendré éxito con ellas, aunque realmente se trata de una anual sencilla de sacar adelante por semillas.


Y hasta aquí todo lo referente a las compuestas en 2012. Para 2013 espero que sean muchas más las que florezcan, habiendo sembrado desde ya algunas especies nuevas. Espero que la familia más grande del mundo de las plantas también sea la más florida en la terraza durante los próximos meses.