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martes, 30 de agosto de 2016

Conclusión de agosto

Mentha x rotundifolia
Agosto llega ya mañana a su fin y ha sido, como la mayoría de veces, un mes calmado en el que ya pocas plantas lucen su mejor aspecto y uno empieza ya a centrarse en planificar la siguiente temporada. También, aunque el mes ha acumulado algunas precipitaciones -el último día de lluvia, el 16, se dieron 0,8 mm.- lo cierto es que el verano prosigue, y según las predicciones inmediatas parece que no sólo eso, sino que en los primeros días de septiembre volveremos a recordar que el calor no tiene por qué irse de golpe nada más comenzar este mes. No se prevé por tanto que se dé una situación similar a la de años pretéritos, en los que las primeras lluvias de importancia llegaron muy pronto: a finales de agosto en 2012 y 2013 y durante los primeros días de septiembre el pasado 2015. Las predicciones a largo plazo apuntan que el otoño será cálido y menos lluvioso de lo habitual, y visto lo visto, con el déficit de precipitaciones que arrastramos, no sería de extrañar que volviésemos a vivir una situación tan dramática como la del otoño de 2013, el más seco de las últimas décadas. Un hándicap a tener en cuenta de cara a la siembra, que es preferible comenzarla cuando el tiempo se empiece a suavizar.

Ipomoea x sloteri
En la terraza hay pocas plantas que pertenezcan genuinamente a estos días de agosto. Sembré una gran cantidad de trepadoras, todas ellas de climas tropicales y por tanto aptas para el verano, pero ninguna de ellas ha conseguido sacar provecho del sustrato donde se encuentran y todas presentan taras y carencias en su follaje, lo que acaba afectando también a la floración. Así, aunque las dos especies que ilustran la entrada sean nuevas, la sensanción de que no están todo lo bien que deberían empaña esa alegría. La de color rojo es una Ipomoea x sloteri, una forma alotetraploide que deriva del híbrido natural Ipomoea x multifida, que a su vez surge del cruce entre la I. hederifolia y la I. quamoclit. Esta última, que también cultivo, tiene flores similares aunque con lóbulos más estrechos que le dan forma de estrella de cinco puntas al extremo de la corola, que en la x sloteri es pentagonal. La quamoclit, por cierto, también la he cultivado este verano y ha muerto después de no conseguir estar verde ni cuando germinó. En general, este problema ha afectado a todas las trepadoras, que ni con quelato de hierro han mejorado. Lo mismo ha ocurrido para la sudafricana Thunbergia alata, de flores amarillas con centro oscuro, que a pesar de que está comenzando a florecer a mayor ritmo tiene un aspecto raquítico y amarillento.

Thunbergia alata
El segundo bloque a comentar sobre agosto sería la adquisición de diversas especies de lamiáceas perennes de las que empiezo a hacer acopio de cara a la próxima temporada. Dos lavandas, que habrá que ver cómo se desenvuelven puesto que parece que no estén del todo a gusto en macetas, y tres mentas, entre las que se encuentra la Mentha x rotundifolia de la foto, un híbrido que como su especie parental Mentha suaveolens florece en pleno verano. Las florecillas blancas han sido una salvaguarda para multitud de abejas y otros polinizadores. También he adquirido una nueva menta poleo, dado que el ejemplar que he tenido este año estaba moribundo, como descubrí al intentar trasplantarlo. La misma suerte ha corrido la Salvia officinalis, que desgraciadamente ha ido decayendo progresivamente y he sustituido ya con un nuevo ejemplar que espero poder mantener hasta primavera. Del resto de especies similares tengo semillas, semillas que tendrán que esperar un poco a que el verano quiera dar algo de tregua.

sábado, 13 de agosto de 2016

Agua de agosto

Rumina decollata
Como viene siendo habitual en estos últimos años, en el mes de agosto, a pesar de su carácter plenamente estival, las lluvias pueden hacer acto de presencia con cierta relevancia. El pasado día 10 tuvimos el que es, de momento, el día individual en que más ha llovido de todo 2016: 21,3 mm. acumulados en apenas unas horas. Resulta paradójico, pero cuando comprobemos el balance pluviométrico mensual de este año, veremos que en agosto ha llovido más que en marzo; sin embargo, la lluvia más repartida y las temperaturas más suaves del tercer mes del año hacen que las precipitaciones tengan más relevancia. En agosto, y más en una fecha tan temprana, su efecto se irá diluyendo a medida que los días pasen y el calor prosiga.

Calor que, todo hay que decirlo, durante la mañana del pasado miércoles se ausentó por unos momentos. La gruesa capa de nubes vino durante las horas de más sol y calor del día, con lo que la luz diurna era poco más patente que la de un amanecer; las temperaturas llegaron a descender hasta los 18,7ºC de mínima alcanzados a las 13:26, en pleno mediodía. No sólo fueron más bajas a esas horas que en las madrugadas previa y posterior, sino que se trata, por el momento, de la temperatura más baja de este verano.

Este aporte de agua ha venido bastante bien a la terraza y me ha permitido guardar bastante agua de lluvia para posteriores usos. Los pequeños animales allí presentes también han sacado provecho a su manera, como la típica llegada de abejas poco después de que haya salido el sol que encuentran rápidamente polen en algunas flores. Además he podido descubrir que todavía quedan por allí caracolas Rumina decollata, una especie que despierta más simpatías que el caracol de jardín, pues son omnívoras y capaces de depredar sobre dichos caracoles, con lo cual se trata de una de esas criaturas beneficiosas que siempre da gusto ver.

lunes, 31 de agosto de 2015

Acaba agosto

Cardiospermum halicacabum
Este verano ha dejado una terraza particularmente despoblada en lo que a variedad de plantas se refiere. Resulta extraño, pues a priori parecía que la temporada, que dio tantas flores desde finales de invierno hasta finales de primavera, mantendría un mínimo de nivel en esta rutina una vez entrase el verano, pero el resultado ha sido el opuesto: uno de los veranos con menor cantidad de plantas en flor a la vista. Esto, por supuesto, implica que la pérdida de especies haya sido particularmente dramática, tanto por los ejemplares que funcionaron bien hasta primavera como aquellos que ni siquiera pudieron terminar de desarrollarse.

Repasando de manera breve el tiempo, el agobiante calor que batió todos los récords desapareció definitivamente tras el inicio de la segunda quincena del mes. Los valores se relajaron bastante, con un calor que, si bien persistente, ya se acercaba a lo que uno consideraría normal para el verano, con días en los que podíamos ver los termómetros bajar de los 30ºC a partir de media tarde. Respecto a las lluvias, aquella tendencia de llover todos los fines de semana hizo un alto a partir de la mitad de mes, aunque todavía llovió un poco el sábado 15 -tan poco que ni los pluviómetros llegaron a registrarlo- y el día 18 (1,3 mm). Tras una pausa de un par de semanas, hoy, el último día del mes, ha vuelto a llover moderadamente (6,9 mm), con lo que el mes cierra con unos nada desdeñables 30,7 mm. Agosto ha sido el doble de lluvioso que mayo y casi seis veces más que abril, los meses en los que uno esperaría mayor régimen de precipitaciones. Además, la semana se presenta movida, con posibilidades de lluvia presumiblemente para todos los días de aquí a una semana.

Dianthus plumarius
Entre las plantas, la situación varía drásticamente entre especies. Se ha secado ya el Dianthus chinensis var. heddewigii mientras que su vecino de la variedad simple, más viejo, sigue floreciendo. Lo hacen también sus parientes más resistentes Dianthus plumarius. La trepadora Cardiospermum halicacabum, que se ha pasado meses con una talla reducidísima y sólo floreció en una ocasión tan lejana que ya hace tiempo que guardé hasta las semillas que dio, de repente ha pegado un estirón y multiplicado su tamaño, volviendo a emitir sus diminutas flores de color blanco. Es la única trepadora que queda ya además de un Lablab purpureus que no ha conseguido destacar en todos los meses que lleva de existencia. La planta del año pasado floreció en noviembre, con lo que no es descartable que pueda crecer aún, aunque me temo que no la mantendré tanto tiempo si reestructuro la zona de las trepadoras.

Especies como el cactus Mammillaria nejapensis y el Iris domestica se encuentran ahora produciendo frutos. Las Zephyranthes carinata han dejado de florecer al mismo ritmo que se han ausentado las tormentas, aunque es presumible que prosigan ahora que los cielos vuelven a descargar rayos y lluvia. Las bulbosas que planté en primavera definitivamente no han hecho nada más allá de sacar hojas, mientras que algunos Muscari armeniacum me han pillado por sorpresa y se han puesto ya a sacar hojas. También lo hace el Oxalis bowiei, la especie que mejor representa los últimos días de verano como indicador de que el otoño dará comienzo pronto.

La Pentas lanceolata sigue sacando flores en los pocos ápices que quedan medio ocultos bajo las hojas o las cáspsulas de las anteriores floraciones, aunque el número de insectos que atrae ha disminuido notablemente, seguramente porque éstos ya no se fijan durante sus transectos en las poco visibles flores que quedan. Habrá que esperar, si se da el caso, a las primeras floraciones que pueda conseguir en otoño tras sembrar herbáceas de crecimiento rápido.

A la espera tan sólo de que las temperaturas comiencen a descender, durante las últimas visitas la terraza ya ha ido siendo acondicionada para recibir a la próxima generación de bulbos, semilleros y vivaces que tomarán el protagonismo de esta nueva temporada que prácticamente ya se encuentra en sus comienzos. Aún sin saber si este otoño volverá a la normalidad del anterior, con lluvias bien repartidas, parece que la muestra que nos ha dado agosto es consecuencia de lo que la fuerte evaporación del mar por el calor es capaz de hacer. De seguir así, quizá no falten las precipitaciones durante los próximos meses, facilitando la labor de sacar adelante nuevas vidas vegetales.

domingo, 31 de agosto de 2014

Cierre de temporada

Ipomoea quamoclit
Termina agosto, aunque por supuesto no el verano, y es tiempo de afrontar grandes cambios. Dada por finalizada la temporada 2013-2014, es el momento de apresurarse en dejar todo listo para sembrar las decenas de semillas que están esperando su oportunidad, algunas desde el verano pasado, así como reacondicionar todas las zonas de la terraza que alojarán a bulbosas, vivaces y perennes, tanto de sol como de semisombra. Septiembre no va a ser aburrido, desde luego, aunque se va a echar de menos la presencia de mayor cantidad de flores mientras duren los trabajos, pues han quedado pocas plantas capaces de ponerse a florecer ahora, aunque se suavicen las temperaturas. El año pasado también fue un mes muy tranquilo y apenas unas pocas especies otoñales dieron color al noveno mes del año.

Esta segunda mitad de agosto ha tenido un poco de todo. Desde las lluvias del día 16, día en el que uno se sentía en un ambiente similar al de los primeros días de otoño, hasta la exagerada subida de temperaturas que se dió el martes 26, un día muy cálido desde primeras horas de la mañana que llegó a dar una máxima de 40,2ºC en Sueca y algo menos en Cullera, alrededor de 36ºC que no fueron a más gracias a que las brisas marinas llegaron justo a tiempo. En general, no obstante, esta quincena ha experimentado una muy ligera bajada de las máximas y ha sido algo menos calurosa que la primera mitad del mes, con una disminución del ínidice ultravioleta, aunque la sensación de calor sigue siendo elevada debido a la alta humedad del aire.

Zephyranthes carinata
La terraza ha quedado bastante vacía de plantas después de la desaparición de prácticamente todas las anuales y la triste historia de siempre: las bajas de perennes que se pudren por exceso de humedad acumulada en las macetas. Me he decidido totalmente a no rendirme con esas especies y tomar cartas en el asunto, mejorando el drenaje de las macetas sea como sea. Además, he comprobado que el verano no implica inundar las macetas cada dos días, sino aportar una cantidad justa de agua para que las plantas no pierdan su buen aspecto. Decir que he llegado a regar algún día con sólo 15 litros frente a los 60 que he llegado a usar muchos días a finales de primavera y las plantas supervivientes presentan un aspecto más que decente, salvando claro los afeamientos causados por el calor y la edad.

Entre todo el ajetreo de ir preparando ya algunas cosas de cara a la nueva temporada y tras quedar la terraza más despejada, lo más satisfactorio es ver florecer por primera vez a plantas que todavía entrarían dentro de esta temporada, meses después de haber conseguido sus semillas o bulbos. En esta última quincena aún lo han hecho dos especies nuevas, una bulbosa y una trepadora, ambas originarias de México.

Oxalis bowiei
La bulbosa tuvo que ser rebautizada tras conocer su floración. Se trata de la Zephyranthes carinata, aunque los bulbos fueron adquiridos como Habranthus robustus. No tengo ningún problema con ello, dado que la especie sigue siendo muy bonita, con grandes flores rosa similares a las de un Hippeastrum aunque más gráciles. Son de los pocos bulbos que han tenido un éxito visible en 2014, y parece que los 10 que eran al principio siguen estando vivos y con un aspecto aceptable. Eso sí, la floración se ha limitado de momento a tres plantas con una flor cada una, de la cual sólo la de la foto la conseguí ver en su esplendor, pues se estropean muy deprisa. Además se cierran cuando se va la luz, con lo cual si hubiera ido a últimas horas de la tarde, ahora que el sol se esconde antes, quizá tampoco hubiera podido verla. La principal diferencia con Habranthus, que es un pariente muy cercano, es la forma de los pétalos y de los estambres; mis ejemplares coinciden totalmente con los de Zephyranthes. Parece que se animen a florecer cuando llueve, así que no descarto ver más flores las próximas semanas, aunque habrá que sacarlas de donde están dado que he de hacer cambios.

La trepadora que ha destacado y finalmente florecido en este final de mes ha sido la Ipomoea quamoclit, una especie de aspecto bastante curioso si se la compara con otras plantas del género. Las flores, con corola fusionada igual que las demás especies de Ipomoea, son pentalobuladas en lugar de circulares. Esto es, que en lugar de tener forma de campanilla o embudo, la tienen de estrella -más bien, de trompeta con el borde estrellado-, con el valor añadido de ser de un vivo color escarlata. Son, eso sí, más pequeñas que la mayoría de especies con flores acampanadas. Las hojas también marcan la diferencia y en lugar de ser las típicas acorazonadas, palmatilobuladas o sagitadas, están divididas en lóbulos de manera tan extrema que parecen pinnadas. Para hacerse una idea, son como pequeñas raspas de pescado de color verde. Es una planta de clima tropical y no ha tenido por tanto problema con el verano: al principio parecía que empezaba a perder fuerza al llegar a unos 40 cm. de alto, pero en estas últimas semanas ha pegado un estirón y ya alcanza el tope de los dos metros, lo cual quiere decir que el tallo más largo debe estar cerca de los 2,50 m. si se desenrollase. Ahora, a sacar todas las semillas que pueda, pues perdí bastantes con todos los intentos fallidos que hubo por el camino.

Ipomoea quamoclit
Algunas plantas que se encuentran ahora en flor, además de las pocas que todavía no han parado, podrían considerarse adelantos de la temporada 2014-2015. Es el caso de los Oxalis bowiei, que comenzaron a sacar alguna raíz tras apenas un mes guardados para replantar y fueron enterrados a principios de agosto; curiosamente, sólo han crecido y florecido en un extremo de la maceta, y no entiendo muy bien por qué, sería raro que en tan poco tiempo se hubieran estropeado el resto de plantas. Ahora mismo, salvo el Oxalis articulata que fue podado a ras recientemente, todas las especies de la familia en la terraza están sacando hojas, algunos tras un descanso y otros todavía desde primavera.

Sin duda, el factor que acompañará al mes de septiembre es el tiempo. Ello determinará si se pueden acelerar los trabajos de siembra y plantación o habrá que armarse de paciencia y esperar. Y, por supuesto, aparte de la esperada bajada de temperaturas, miramos con impaciencia al cielo: ¿volverá el régimen habitual de lluvias otoñales o encadenaremos otro fatídico período de escasez de precipitaciones?

jueves, 14 de agosto de 2014

El cénit del verano

Dianthus chinensis
Va a parecer que, con tantos días sín escribir, haya dejado el blog cerrado por vacaciones. No es así para nada: simplemente, la comunidad de plantas de la terraza ha entrado en una monotonía por otra parte habitual de estas fechas. Las visitas son más cortas: sólo hay que regar lo justo y lo poco que queda, ya que este año tampoco se ha librado de ver caer a muchas plantas de las que esperaba más. A su vez, mientras las anuales terminan su ciclo, las bulbosas-tuberosas todavía no han reiniciado el suyo o lo están haciendo poco a poco. Son menos macetas que regar.

También hay que remarcar que el verano se ha endurecido, aunque dentro de lo normal para las fechas, durante esta quincena. Ha hecho bastante calor de manera más frecuente que el mes pasado y sólo hoy se puede hablar de un punto de inflexión, ya que una masa nubosa está moviéndose desde el noreste y la primera entrada de nubes ha dejado unos escuetos 1,8mm en Cullera que no han estado nada mal, volviendo a dejar charcos en las calles y cielos grises. Se espera más para mañana y pasado, aunque todo apunta a que serán lluvias discretas, nada que ver con las fuertes tormentas que algunos años han tenido lugar en agosto, además a finales de mes.

Oenothera speciosa
Lo importante ahora es organizar un esquema de trabajo para realizar todos los cambios posibles de la manera más dinámica. Por ejemplo, en el contenedor de las flores sólo quedan unas pocas plantas y podría ir planteando ya el vaciado del sustrato para colocar inmediatamente el nuevo, almacenado allí al lado, y con ello ya tendría listo para plantar uno de los puntos más importantes de la terraza, aunque con este calor y a falta de saber si las nubes se volverán más habituales, la preparación de los semilleros de momento intentaré dejarla de tal manera que las primeras plantas deberían empezar a ocupar su sitio definitivo no antes de mediados de septiembre. Quedan todavía plantas allí que a estas alturas vuelven a florecer, como el Dianthus chinensis o las Oenothera speciosa. Por lo demás, el grueso principal del verde que queda son todo alfalfas, que puedo arrancar sin preocuparme.

En otros rincones, necesito hacerme con algunos recipientes grandes para reorganizar las plantas y buscar, una vez más, ese emplazamiento definitivo ideal que me permita disfrutar de ellas sin grandes cambios entre temporadas. El rincón trasero de semisombra, que tan bien quedó al remodelarlo este invierno colocando nuevas baldas, está ahora lleno de macetas bien ordenadas pero vacías, algunas de las cuales pertenecientes a proyectos que no consiguieron ni arrancar -una de las macetas más grandes iba a estar llena de aguileñas y ni siquiera germinaron. Mi idea es colocar contenedores ajustados para juntar plantas herbáceas de cuidados similares, incluyendo a las ya presentes Digitalis purpurea, las cuales ya merecen un cambio a mejor debido a que llevan años creciendo en una humilde maceta con apenas 15 cm. de tierra. También irán allí algunos bulbos para minimizar riesgos derivados de la exposición al sol que, aunque cueste de creer, en marzo ya empieza a ser peligroso. Actualmente, además de pequeñas plantas en crecimiento, vivaces todavía verdes y las resistentes crasas y especies como los Oxalis que esperan al otoño para retomar su actividad, florece con profusión la Callistephus chinensis.

Callistephus chinensis
Hablando sobre la parte negativa, he perdido un número significativo de plantas y todas ellas por el mismo motivo: exceso de humedad acumulada en la mitad inferior de sus macetas. Para la próxima temporada habría que encontrar el término medio: si bien este año me he preocupado más en mantener una constancia con los riegos, ahora hay que entender que algunas especies necesitan una menor cantidad o bien un sustrato que pueda dejarse secar con más eficacia para evitar excesos. Casi todas las plantas que se han ido pudriendo podrían haberse salvado simplemente dejando de regar tantas veces como hiciera falta hasta ver a la planta ya necesitada de agua. El problema es que muchas veces, sobre todo en verano, un mal día de viento seco puede acelerar el proceso con demasiado poco margen de corrección. Así que, a partir de ahora, más agujeros de drenaje y más arena, perlita o vermiculita mezcladas con la tierra.

Los apenas quince días para que termine el mes se van a hacer eternos si no hay un cambio de tiempo muy destacado, pero no serán más que una pequeña espera antes de que empiece a acumularse el trabajo de preparación de la nueva temporada. Así pues, es hora de tomarse esto como un breve descanso antes de comenzar a urdir los planes para que la próxima temporada sea mucho más espectacular.

viernes, 30 de agosto de 2013

El esperado cambio de tiempo

Gaillardia aristata
Debe ser complicado que un ciclo se repita durante dos años seguidos, y más cuando la tónica habitual era que esto no ocurriese. A finales de agosto de 2012 el calor veraniego se vio disminuido por una tromba de agua que caía casi al término del mes, relajando el clima y aportando una buena cantidad de agua a las plantas. 2012 tuvo un verano más cálido y seco que el actual, pero por suerte el cambio se ha vuelto a producir. No sólo ha sido similar, sino que la lluvia está durando más y trayendo más agua, casi como si estuviésemos ya en las primeras semanas de otoño. Las temperaturas mínimas no han bajado especialmente (siguen siendo más altas que las que hubo casi hasta finales de junio) pero las altas sí, amén de que la radiación solar ha estado filtrada desde el domingo por gruesas capas de nubes.

Si el año pasado caían unos 55 mm. de golpe en un sólo día, este año ha caido eso y más. En Cullera van acumulados ya alrededor de 80 mm. desde el lunes y todavía hoy viernes sigue lloviendo. La última vez que tuve que regar fue el sábado pasado, y ahora hay agua de sobra. Subrayo lo de "de sobra", pues hay pocas plantas ya que puedan aprovecharse de la situación, si bien yo esperaba este cambio no por ahorrarme unos riegos sino por el aumento general de la humedad en la tierra y la disminución del calor que hacen que ya pueda ir empezando a subir a la terraza algunas semilleras sin miedo a que se achicharren.

Antirrinos colonizando el contenedor
A las plantas que quedan les viene genial esta situación meteorológica ya que les devuelve la frescura que no han podido tener por muchos riegos que yo les dé. En lo peor del verano, regar cada dos días muchas veces es insuficiente, máxime si se hace a horas en las que la evaporación es mayor. Entonces, nos encontramos con hojas marchitas, partes secas y los temibles hongos. Con esta lluvia, plantas como las Gaillardia o los girasoles han vuelto a recuperarse y abren de nuevo sus flores.

Pero los verdaderos protagonistas de los días venideros van a ser los semilleros y los bulbos. A mediados de julio ya sembré algunas semillas de prueba y muchas plantas de esos días siguen vivas y con un aspecto tan bueno que todo parece indicar que seguirán hacia adelante. En estos últimos 10 días, aún sin saber que estas tormentas dejarían tan suave el tiempo, he empezado a preparar un buen montón más de semilleros pensando ya en replantar el contenedor de cara a la siguiente temporada. Actualmente quedan en él un montón de antirrinos que han ido creciendo a la sombra de las otras plantas durante la primavera-verano y ahora se convierten en los amos y señores. No sé muy bien qué haré con ellos, pero aunque me pese tendré que eliminar varios ejemplares, sobre todo aquellos que han crecido tumbados y ocupan espacio innecesariamente a lo ancho.

Girasol amarillo
Además de éstos, el grupo más compacto de lo que queda en el contenedor lo forman un antirrino blanco de aspecto impecable junto al que crecen las últimas Rudbeckia que quedan en flor. A pocos centímetros, la caléndula (la misma de siempre) y todavía dos zinnias forman otro grupo compacto. Puede que elimine las zinnias, pero las demás plantas estaría bien dejarlas allí y que protejan a las de próximas siembras. Quiero estudiar la posibilidad de moverlas de sitio ya que han salido donde ellas han querido y, por cuestiones de tamaño, preferiría tenerlas en otro punto.

El tema del contenedor de los bulbos sigue parado, me he relajado bastante. Todavía no he podido encontrar un plástico adecuado pero será cuestión de días que me decida por el que más me convenza, aún a riesgo de que vuelva a dañarse. Por si acaso, este año forraré antes la estructura con sábanas viejas, el mismo método que usé en el contenedor de las herbáceas y funcionó a la perfección. De momento todavía me queda un mes para ponerlo a punto, pues los bulbos de este año comenzarán a ir llegando a las tiendas a partir de esta semana y además tengo otra tanda de especies pedida que llegará este mes también. Lo importante es que para octubre estén enterrados -este año quiero hacer las cosas bien- y si la tierra se moja, que sea en su justa medida.

A pesar de que todavía hay tiempo para que vuelvan algunos días de calor, lo de esta semana ya no cuenta como los típicos chaparrones de verano que hacen mucho ruido y mojan poco. Es el primer indicio de la llegada del otoño, que no sabemos todavía cómo será, pero sin duda una época muy ajetreada para devolverle a la terraza el esplendor que el verano le ha ido quitando.

martes, 27 de agosto de 2013

Fracasos, decepciones y fiascos

Una imagen para el recuerdo, a mediados de abril
Sacar lo malo de dentro es bueno y, por qué no, compartir aquí en el blog las decepciones además de las alegrías no tiene por qué estar de más, ya que la afición de cultivar plantas tiene, como todo, una cara buena y otra mala. Además, y haciendo leña del árbol caído -¿nunca mejor dicho?, compartir los fracasos sirve tanto para repasar lo que uno ha hecho mal, como para advertir de ello a posibles lectores; también, por qué no, es probable que aparezca alguno de éstos que deje un comentario aportando su experiencia y así ayudándome a mejorar.

Hemos visto muchas plantas en El Jardín Sucronense y la temporada ha sido estupenda, pero siempre quedan en la sombra esas especies que murieron de manera prematura, inesperada... o, directamente, ni siquiera llegué a ver crecer. Estudiar las causas de su fracaso, como digo, ayuda a no desanimarse e incluso intentarlo de nuevo al año siguiente.

Primero que todo, y aunque no me gusta hacer "contrapublicidad", he de decir que uno de los mayores causantes del desastre fue un sustrato bastante malo que compré en la cadena de tiendas de bricolaje BricoDepot. Claro, finalizaba febrero, empezaban a llegar bulbos, tubérculos y rizomas varios a casa y de repente, gran coincidencia, lanzan una oferta de sacos de sustrato de 50 l. a dos euros la unidad... ¡justo el día que tenía que ir al lado de la tienda más cercana! Me llevé dos sacos, cien litros, y la inmensa mayoría de plantas que tenía en casa esperando fueron enterradas en él, excepto las que llegaron ya en marzo cuando, nuevamente en una coincidencia que parecía destinada a remendarlo todo, volví a pillar una oferta de sacos de la misma capacidad y precio, pero de mejor calidad, en la cadena de supermercados Vidal.

Tubérculos de Oxalis bowiei
Dicho sustrato parece estar hecho de material de desecho triturado y mezclado, en especial cortezas y otros residuos procedentes de la madera, pues de vez en cuando aparecen trozos de la chapa que suele cubrir las piezas de conglomerado de madera; en primavera, en las macetas que mantenía húmedas aparecían incluso unas diminutas setas sobre la superficie. Ya me di cuenta del desastre durante la lluviosa primavera, que lejos de beneficiar a las plantas enterradas en este sustrato como a las demás, las ahogaba dado que éste no drenaba bien. Acumula el agua, se mantiene como una esponja empapada y, como tal, cuando el sol aprieta se convierte en una suerte de corcho seco que se despega de los bordes de la maceta incluso. Un desastre.

Así pues, las muertes directas causadas por este sustrato fueron, no necesariamente en orden, la Centaurea dealbata, la Convallaria majalis, la Saponaria ocymoides, la Monarda 'Mahogany' y, recientemente, la Astrantia major 'Lars'. Milagro es que otras dos especies, la Echinacea purpurea y el Eryngium planum hayan sobrevivido, quizá por su tolerancia a la sequía. El sustrato queda seco cada dos días, pero veremos en otoño, que por norma general llueve más que en primavera con el añadido que la humedad se conserva gracias al ambiente fresco y húmedo. Sería un disgusto muy grande perderlas, con lo que les ha costado llegar hasta aquí. Otra planta más, el Iris siberica 'Blue King', está resistiendo sin problemas en la misma tierra puesto que quizá sea la planta menos exigente de las que planté, tolerante tanto con la sequía como los encharcamientos. Y, con mayor o menor suerte, con altibajos pero habiendo alcanzado la floración aunque en estos momentos en situación dudosa -plantas secas o parte aérea ausente del todo- están la Astilbe x arendsii 'Glut' y la Asclepias tuberosa, que habrá que esperar a ver si consiguen rebrotar.

¿Repetiré con ellas? Bueno, para empezar, con la Centaurea dealbata obtenida de raíz me quedé bastante mosqueado. Llegué a comprar tres paquetes y ninguno mostraba crecimiento tras un tiempo enterrado, incluso utilizando otro sustrato. Al final, he pedido unas semillas y a ver cómo se dan, pues las centáureas no suelen ser difíciles de sacar adelante, aunque es la primera vez que pruebo con perennes. Lo mismo para las Monarda: esta planta sí salió, pero fue de las que se asfixiaron en ese sustrato tras unos días de lluvia. La que tuve era el cultivar 'Mahogany', cruce de las especies M. fistulosa y M. dydima. Pues bien, he adquirido ambas especies como semilla, y estoy haciendo pruebas previas con ellas (con la M. fistulosa sólo, que es la que tengo de momento) y parecen germinar con facilidad, pero todavía hace demasiado calor para estos menesteres. Igualmente, si van bien, no volveré a probar con el esqueje de raíz.

La Salvia farinacea de momento aguanta
Con la Convallaria majalis ocurrió algo similar. La planta sí brotó, tuvo una hoja que no llegó a desplegarse nunca, hasta quedarse seca. Podría probar una vez más en un sustrato más suelto y orgánico, como el de la dicentra, pues seguramente si la planta se hubiera encontrado en un medio más adecuado podría haber continuado creciendo desde esa hoja. Por otra parte, la umbelífera Astrantia major 'Lars' estuvo manteniendo hojas prácticamente desde marzo hasta julio. Revisé la tierra esta semana y no queda rastro siquiera de su red de raíces, como si allí no hubiera habido nada. Dada la dificultad de encontrar semillas asequibles, si tengo la oportunidad repetiré al año que viene en un sustrato mejor, pues es una pena que una planta que sí es capaz de brotar y establecerse tenga que morir de esa forma.

Otro disgusto me lo he llevado con las anémonas. Hace ya meses que se secaron y decidí sacarlas hace unos días ya que en la plantación otoñal podría reorganizarlas mejor, porque en su día las fui metiendo en las macetas que tenía a mano. Creo poder decir que no ha sobrevivido ni un 10% de lo que había. Según recuerdo, planté unas 40 'De Caen' más algunos tubérculos sueltos del año anterior, pongamos unas 45 en total. De las 'St. Brigid', aquellas dobles que me salieron en blanco y en azul, había menos, pero ha sobrevivido sólo una. Habrá que reponerlas -son fáciles de encontrar, son baratas y son bonitas... ¿por qué no repetir?- pero ante todo, habrá que averiguar qué sustrato les viene mejor. Aquí gran parte de la culpa es mía, porque regué las macetas más allá de cuando ya no quedaban hojas e incluso mucho más, dado que en algunas de sus macetas aparecieron plantas, como aquellos eneldos que tuve. Hay que resignarse: las plantas que descansan tienen que descansar en seco, y si la humedad les viene mal, pues no regar aunque crezcan anuales en la maceta. Curiosamente, los ranúnculos han sobrevivido en su inmensa mayoría, tanto los que están totalmente secos como los que han seguido recibiendo humedad.

Con los Oxalis, la cosa ha ido algo mejor: aún así, los 'Iron Cross' podrían haber tenido un desenlace fatal. Están en ese mismo sustrato nefasto, y seguí regando un tiempo. Observé al escarbar que no parecía haber ningún tubérculo del tamaño que tenían al plantarlos, quedando pequeñas piezas blancas y tiernas que parecen seguir vivas, pero envueltos en una capa seca o podrida, así que los cambié de tierra. Al sacarlos, la mayoría estaban así, algunos incluso con hijuelos, pero con un aspecto poco esperanzador comparado con cómo eran al llegar, con lo cual no sé si habrá que reponerlos en primavera. En cambio, los O. triangularis están bien y los O. bowiei, sin hojas desde hace meses, los saqué totalmente de sus macetas y me encontré un total de 18 tubérculos, muy pequeños eso sí. Estas dos últimas especies los tengo en un sustrato que es prácticamente un 60% de arena; a los últimos, los bowiei, los he replantado ya en una nueva maceta más grande con sustrato similar al que tenían.

Dalia en marzo, hoy muerta
En febrero, el día aquel que granizó, enterré los Lilium y unos Eremurus stenophyllus. Los primeros fueron un éxito, qué duda cabe, pero los segundos protagonizaron uno de esos chascos incomprensibles. No asomó nada de esa maceta jamás. Ya en junio, tardísimo, excavé un poco la tierra y encontré los tubérculos prácticamente igual que cuando fueron plantados, enteros y con el punto de brote verde, como si fueran a salir. Los dejé allí, pero al volver a excavar ahora en agosto, ya me he encontrado pellejos vacíos. Qué ocurrió, ni idea, pero no sé si repetiré con la especie. Generalmente los venden en otoño, pero yo los encontré en una oferta en LIDL en febrero que no sé si volverán a repetir: la colección de bulbos "Premium", que únicamente he visto este año. Ojalá repitan, pues había cosas interesantes que no me llevé por dar prioridad a otras especies.

Los bulbos de plantación primaveral supusieron otra decepción. Ya hablé de las Triteleia 'Queen Fabiola', aunque han sido el  caso más benevolente, pues tuvieron hojas, han sobrevivido y se han multiplicado, pero sin florecer. Un caso un poco menos afortunado fueron las Leucocoryne, que apenas consiguieron sacar una hoja, pero al desmantelar la maceta saqué unos pocos bulbos, muy pequeños, pero que resistirán hasta ser plantados de nuevo. Luego tenemos a las Tigridia pavonia, que adquirí  en Leroy Merlin: brotaron, apenas crecieron y murieron. Salvé muy pocos bulbos, unos cinco, diminutos todos ellos. En los días que han estado en una caja guardados, parecen haberse podrido y no sé si llegaré a replantarlos. A su lado enterré gladiolos abisinios y dos tipos de crocosmias híbridas, la x crocosmiiflora y la 'Lucifer'. Las tres tienen en común que sufrieron un marchitamiento prematuro, a saber por qué, y dejaron de crecer. Los gladiolos han "adelgazado" y cada cormo sano enterrado se ha secado y tiene en su extremo un cormelo que es una tercera parte su tamaño, de donde brotan las hojas. Se puede decir que han sobrevivido, pero ya veremos cómo evolucionan. De las crocosmias, de momento sólo he ido sacando las x crocosmiiflora y no hay ni una viva. Las otras, todavía tengo que escarbar. Extraño que ocurra esto con plantas africanas amantes del calor y tan similares a los gladiolos enanos, que se desarrollan sin problemas e incluso se multiplican. Más de lo mismo podría decir con los Sparaxis, que este año no compré más y los del año anterior cada vez están peor. Sólo han dado flores dos veces y las abortan antes de emerger del todo.

Las perennes y vivaces no han ido mucho mejor, y han sido bajas definitivas la Lychnis viscaria, la Campanula glomerata -después de una buena temporada e incluso un repunte en pleno junio- , la Gerbera -con la que probablemente ya ni repita-, las fresas 'Ostara', las amapolas orientales (que llevaban con el mismo aspecto desde invierno, rosetas de hojas minúsculas) y la Prunella, ésta última ni siquiera alcanzo a entender el motivo, pues la planta se había secado del todo pero tenía multitud de puntos de brote con hojas verde vivo reemergiendo. De una visita a otra, en apenas dos días, no quedaba ni una. No he tirado la maceta de momento, pero parece que no hay nada que hacer. Además, y sin salir de la misma colección, los edelweiss tienen un aspecto idéntico al de invierno, esto es, con toda la roseta de hojas completamente seca, pero estamos a finales de verano, con lo cual no sé si esto es un letargo normal o han acabado muriendo. Espero que la colección vuelva a ALDI al mes que viene y reponer algunas plantas, pues me gustaría remendar errores y volver a disfrutar de ellas. De todos ellos sólo queda verde, y además brotando, el clavel Dianthus deltoides.

El contenedor a mediados de junio
El remate final e inesperado lo han dado las dalias, las cuales llevaban sin volver a crecer desde junio, cuando las acabé podando del todo para evitar la expansión de hongos. Sin riegos ni excesos de agua -la lluvia veraniega no llega ni a calar-, me dispuese a escarbar la tierra por tocar y comprobar la consistencia de los tubérculos, y estaban todos secos o todavía pudriéndose. Ya no sé qué hacer con esta especie, con lo cual la dejaré apartada de momento de mi lista de pretensiones, no descartando traer alguna nueva al año que viene o probarlas desde semilla.

Así pues, la terraza ha quedado bastante vacía, aunque hay plantas que todavía siguen floreciendo y otras que aún deberían hacerlo dentro de un tiempo, como las Nerine, las Tricyrtis o el áster, aunque éste último no tiene pinta de que vaya a alcanzar la talla para hacerlo a pesar de que ha conseguido hacer frente a meses y meses de infección fúngica. Sin embargo, el verano llega a su fin y quizá esa sea la salvación de todas ellas, pues ya estamos teniendo días nublados y descenso de las temperaturas que, ya digo, ojalá cambien la situación del todo como ocurrió el año pasado.

Lejos de suponer un motivo de desánimo, este final de temporada ya está encadenado con el inicio de la siguiente, y el ir y venir de semilleros, planificación de la siguiente temporada y la inminente llegada de los bulbos de otoño serán la tónica de estos días. Pero eso ya es otra historia, la historia que espero sirva de base para todo lo que os contaré a partir de la siguiente temporada, que queda inaugurada desde ya.

Actualización [12-09-2013]: Los sustratos que se mencionan en el texto corresponden a las marcas Globalplant (en el caso del de BricoDepot) y Valterra (el de Vidal).

Actualización [28-11-2014]: Quizá sería hora de aclarar que el famoso sustrato "malo" no ha resultado tan terrible de manera generalizada. Es pobre, sin duda, pero plantas que en el tiempo que escribí esta entrada vivían en él, han continuado adelante y hasta florecido, como el caso del Eryngium planum. Igualmente, las aguileñas 'McKana' y alpina, que viven en macetas con aproximadamente un 80% de ese sustrato y el resto del otro (el de Vidal), llevan dos primaveras floreciendo estupendamente allí. Una mala ubicación, un riego incorrecto y otros factores aleatorios pueden dar resultados totalmente opuestos a veces.

domingo, 11 de agosto de 2013

Punto y aparte veraniego

Salvia farinacea
Aún no hemos rebasado la primera quincena de agosto, pero hay que asimilar que el verano todavía tardará un poco en irse y la temporada, si se entiende como tal el periodo comprendido entre las estaciones de otoño, puede ir dándose por concluida. Ya hace semanas que, más que esperar a que se abran las flores de esta o aquella planta, lo que me tiene en vilo es si algunas serán capaces de sobrevivir.

El tiempo, no sé si es impresión mía, parece que ha hecho un ligero cambio por las noches. La temperatura se está suavizando un poco, e incluso el viernes y sábado de madrugada se llegó a bajar de los 20ºC, algo que no suele ser nada habitual en estas fechas. Sin embargo, de día sigue haciendo calor y el pasado miércoles se marcaron las temperaturas más altas en lo que va de año, por encima de 35-37ºC, ayudados por supuesto por el viento de poniente que ademas dejó la humedad relativa muy baja. Pensaba que afectaría a las plantas pero no supuso un problema mayor que el del calor de todos los días. En resumen, que no hay que fiarse, pues todavía es pronto para pensar en que el calor va a dar una tregua. Llover no llueve, aunque sí hubo un brevísimo chaparrón de apenas 10 minutos el sábado de la semana pasada, el 3 de agosto.

A pesar de que la tónica general de estos días la ocupan las perennes tiernas agostadas, las anuales que no soportan el calor y las hojas secas por todas partes, hay un poco de todo. Plantas que pensaba que descansarían o tendrían una bajada, como las aguileñas, siguen en pie y además creciendo. Las Aquilegia alpina están rebosantes, cargadas de hojas, mientras las híbridas sí empiezan ya a decaer pero, eso sí, con nuevas hojas saliendo desde la base. La diferencia con el año pasado es ya abismal.

En la foto vemos una vara floral, no demasiado espectacular, de la Salvia farinacea. La planta lleva prácticamente un mes en casa y no ha estado siempre del todo bien, aunque consigue hacer frente al calor a poco que se la riegue y no deja de florecer. Me recuerda, en cierto modo, al comportamiento que tiene la Osteospermum fruticosum, que tuvo unos inicios similares y si bien resiste el calor sin problemas, no es que sea muy tolerante con la falta de agua. Posiblemente se harían buena compañía juntas en una maceta grande debido a que piden ser cuidadas de manera similar. De momento, a esta salvia no la he expuesto en la zona soleada porque tiene que reforzarse. Espero que en otoño, al pasarla allí y recibir más agua y menos fuerza del sol, sus espigas de flores sean más bonitas.

El fuerte decaimiento de su pariente la Prunella parece que ya deja respirar de alivio. Todas las hojas que tenía se han puesto marrones y el verde de los brotes en la base empieza a ganar altura, con lo cual parece que la planta simplemente ha hecho una "renovación total" y estará presentable de nuevo todo el invierno. La Campanula glomerata está totalmente al límite, con sólo dos puntos de crecimiento muy juntos que mantienen verde. No sé si será capaz de recuperarse desde ahí, o si incluso las raíces volverán a emitir tallos desde otros puntos, pero pinta bastante mal. También un edelweiss se ha secado de golpe, aunque al no faltarle el agua ni sufrir el mismo destino la otra planta que le acompaña, llego a pensar que quizá ha sido un parón veraniego. Hasta que no la vea rebrotar no estaré tranquilo.

El resto de plantas siguen aguantando bien, pero con aspectos poco elegantes. Y mientras, en el contenedor, parece que todo está finiquitado y ya habrá que pensar en el año que viene. Sólo asoman como si nada las Rudbeckia, que sin hacer mucho ruido están demostrando ser unas plantas resistentes al calor que nunca se arrugan por falta de humedad. Las demás especies tienen aspectos pobres, incluso la Callistephus chinensis, que no sé si después de todo conseguiré ver en flor. Las Cosmos bipinnatus da pena verlas, marrones por el ataque de los hongos: la grande posiblemente acabaré cortándola pronto, pues los ápices de los tallos están arrugados, con aspecto enfermo, y no creo que sea capaz de florecer. La que tenía flores se quedó seca de golpe, aunque ha dado muchas semillas. Da la impresión de que no les gusta el verano.

Quedan pues todavía unos días en los que habrá poco color en la terraza, pero que de momento facilitan algo más los riegos. Mientras tanto, sigo preparando y diseñando con ilusión los motivos que ocuparán la terraza desde el invierno. Este otoño será una época bastante ajetreada.

jueves, 1 de agosto de 2013

Agosto, el meridiano de todo

Espuela de caballero (Consolida ajacis)
Agosto ya está aquí y con él se equilibra la balanza del verano: todavía quedan muchos días de calor, pero ya queda menos para que el tiempo vuelva a suavizarse y podamos seguir disfrutando tanto de las plantas que quedan por dar lo mejor de sí como para poder comenzar en serio la puesta a punto para la próxima temporada y, por qué no, intentar preparar algún adelanto para el otoño-invierno. Eso sí, en estos días hay que armarse de paciencia, pues ni se puede plantar nada ni las plantas dejan de dar disgustos, estropeándose rápido, muriéndose incluso, y el calor hace poco agradable la estancia en la terraza; como casi siempre voy por la tarde, lo que me encuentro es a las pocas flores de temporada que quedan cerradas, o el viento hace imposible fotografiarlas (en especial cuando son plantas que no puedo meter en casa).

La entrada tendrá poquitas fotos y mucho texto, pero me es imposible colocar más imágenes dado que, como digo, las plantas están muy estropeadas o hay poca novedad que enseñar, y eso cuando no son efímeras. Aunque cuando reúna alguna foto más haré otra entrada sobre las compuestas -quizá la última hasta otoño- las situaciones que han ido viviendo algunas las comentaré aquí mismo. Veamos:

- En la primera foto aparece una espuela de caballero, Consolida ajacis. Me la encontré hace un par de fines de semana en el contenedor, en una de las esquinas traseras, y fue toda una sorpresa. La flor era grande y muy bonita, sin imperfecciones. Durante las siguientes tres visitas la tuve allí y conseguí hacer fotos aceptables, pero a la próxima la flor había desaparecido, literalmente: ni se había caído, ni secado, ni doblado al regarla. Parece ser que entraría algún pájaro y se llevaría la flor y media planta, pues sólo quedaban dos hojas. No sé qué esperaba el ave con esto, pues casi no han tocado ninguna otra planta y además esta precisamente es tóxica. No encontré siquiera rastros de que la hubieran depositado por allí en lugar de llevársela. Se trataba esta vez de una flor simple, mucho más bonita a mi parecer que las dobles que también tuve; seguramente surgió de las semillas mezcladas del ALDI.

- Han habido bastantes bajas, aunque muchas de anuales. La Lavatera trimestris se secó de repente, floreciendo, sin dar semillas. También retiré la Convolvulus tricolor de maceta que, sin embargo, se ha secado después de una vida plena, montones de flores y parece que unas cuantas cápsulas de semillas. La Centaurea depressa llegó al mismo punto, aunque no he encontrado ni una sola semilla. Mucho me temo que la planta quizá necesite la polinización cruzada con otros individuos y no sea capaz de autopolinizarse, con lo cual puedo dar su presencia en la terraza por terminada hasta que se diese la casualidad de que algún día volviese a la zona donde la recolecté, aunque si la planta definitivamente necesita de varios ejemplares de genética distinta para perpetuarse, dudo que lograse salir adelante en casa.

- Parece que en apenas unos días he perdido definitivamente a la Bidens ferulifolia. Algunas partes de la planta aparecían marrones, pero parecía que seguía brotando por otros puntos y todo iba bien -de hecho, se ha pasado este tiempo creciendo, y no floreciendo. Últimamente los brotes aparecían amarillentos y dañados, y no daba esperanzas de que se solucionase. Está toda seca, pero conservaré la maceta un tiempo por si rebrota o al menos veo que vuelve a regenerarse a partir de semillas caídas, como hizo la Mauranthemum paludosum, que le supuso una mejora exponencial. De todas formas, guardo muchísimas semillas de la Bidens y probaré con ellas. Y si no, podría considerar conseguir otro ejemplar del mismo sitio de donde la traje.

Malope trifida
- Finalmente conseguí que floreciera la Cosmos sulphureus, y es preciosa. El problema es que el primer día que fui, la única flor se estaba cerrando (parece que lo hace con la oscuridad, como muchas plantas) y dos días después los pétalos ya estaban estropeándose. He fotografiado una flor más o menos bien pero la planta da problemas como, por ejemplo, quemarse y doblarse los pedúnculos florales sin más, impidiendo que las flores reciban suministro energético y secándose. Esta situación de irregularidad ha sido continua con el crisantemo tricolor (Glebionis carinata), del que no he podido ni hacer fotos. Ha tenido unos cinco capítulos a lo largo de su vida y todos han salido deformes y con huecos sin pétalos, y he tenido que arrancarlo ya porque estaba totalmente seco. Repetiré, eso sí, pues me quedan semillas.

- La enorme Cosmos bipinnatus que crece en el contenedor fue medida hace poco y alcanza unos tremendos 115 cm. de altura. Como se veía venir, tanta altura, tanto viento y el sustrato secándose pronto hacen que la planta haya empezado a perder su rectilínea verticalidad y haya tenido que atarla para que no se doble más. Justo a sus pies, totalmente pegada, la planta que meses atrás me pareció una reina margarita (Callistephus chinensis) tiene toda la pinta de serlo, y no debe tardar ya en florecer. Hay que ir con cuidado con el conjunto, pues cada vez que la cosmos se mueve con el viento, presiona a la margarita. El contenedor sigue lleno de estas cosmos y sólo una está en flor, aunque parece que el verano no les sienta muy bien. En el otro extremo, una planta que no conseguía identificar al final ha revelado su identidad a través de las flores: se trataba de una Conyza canadensis, u otra especie muy similar, y ha acabado cortada y arrojada al compost.

- Una de las pocas plantas totalmente nuevas del contenedor y que os adelanto en esta entrada es la Malope trifida, una malva por lo visto veraniega, de muy vistosas flores. No he conseguido verlas por la mañana y supongo que durante esas horas estarán abiertas al máximo, más que en la foto. Si lo consigo le dedicaré una breve entrada.

- Como comenté, el contenedor de los bulbos ha tenido que ser vaciado por rotura del plástico y ello ha servido para hacer un recuento y puesta al día. Han sobrevivido, crecido y multiplicado estupendamente los narcisos, iris y crocus, así como los Muscari armeniacum y Chionodoxa forbesii, que no florecieron. Lo mismo para los jacintos, las Ixia y algunos gladiolos enanos. Han sobrevivido los Iris reticulata y unos pocos del cultivar 'Rhapsody' aunque bastante estropeados. Las Scilla siberica no tienen demasiado buena pinta, y parece que, al contrario de las demás, han "adelgazado", con lo cual quizá toque reponerlas o directamente olvidarme de ellas. Los tulipanes 'Red Riding Hood' han sobrevivido, pero no los 'Van Tubergen', y de los tarda apenas han quedado unos pocos bulbos pequeños; un año más, los Allium moly han aparecido brotados y secos -no tengo ni idea de por qué pasa esto- y otras especies, todas aquellas de las que no vi rastro cuando estaban las plantas creciendo, directamente se han volatilizado. Es decir, que si no brotaron cuando tocaba, posiblemente pasaron la temporada pudriéndose y convirtiéndose en compost. Muchas de ellas puede que las reponga este año porque quizá la culpa de que esto ocurriese fue plantarlas tan tarde.

- De los bulbos de verano también hablé hace poco y la situación es la esperada: no ha habido éxito. A lo largo del mes sacaré también todo lo que estaba en macetas (gladiolos abisinios, crocosmias y trigridias) para replantarlo en otoño. Únicamente siguen su camino los Ornithogalum saundersiae, aunque parece que les cueste crecer más y sigo sin ver señales de floración. Aunque, para estancamiento, el de la orquídea urna Bletilla striata. Creció y no ha cambiado (ni pierde hojas ni crecen más) desde hace ya casi dos meses. No creo que florezca aunque me alegra que siga bien, dado que es la única de las cuatro adquisiciones que hice en febrero a Eurobulb.nl que sigue visiblemente sana.

- Las dalias se quedaron estancadas y tras la poda total y sin regarlas desde hace al menos un mes, siguen teniendo los tallos verdes. Espero que, como el año pasado, rebroten en otoño y sigan floreciendo hasta mediados de éste. Lo mismo debería ocurrir con las Nerine bowdenii y espero que con el nardo (Polianthes tuberosa), que el año pasado no floreció y este año debería conseguirlo tras multiplicarse. Eso sí, es probable que los saque con tierra y todo y los ubique en el contenedor una vez hayan florecido, para que sigan su vida allí. Muchos bulbos que planté separados porque los esperaba más grandes en realidad cabrían perfectamente en este sitio y ganarían en espacio, y yo ahorraría mucho en agua, pues el contenedor ha demostrado ser un eficiente y equilibrado resguardo de humedad.

Asclepias tuberosa
- El áster (Symphyotrichum novi-belgii) sigue lidiando con los hongos. Con lo tarde que es, no termina de crecer y sigue en forma de roseta a ras de suelo con apenas dos tallos apuntando hacia arriba. Ya de por sí es increíble lo que está aguantando el ataque, pues otra planta quizá hubiera muerto hace tiempo. Posiblemente ya ni llegue a florecer, con lo que tendría que plantearme cambiarlo de maceta y hacerle una limpieza a fondo en invierno para probar a regenerarlo de cara a la temporada próxima.

- No se puede decir que hayan ido mal este año las aguileñas. Mientras que las híbridas han ido decayendo poco a poco -aunque siguen con hojas- incluso sacando alguna de esas flores que salen como por despecho, las alpinas, no entiendo muy bien por qué, empezaron a rebrotar y se han puesto verdes de nuevo, e incluso han aparecido flores de nuevo, pero más pequeñas y discretas. Me alegra este éxito puesto que el año pasado por estas fechas creo que no había nada más allá de algunas hojas solitarias que salían y duraban poco tiempo.

- Los lupinos sí se están echando atrás. Los más viejos han perdido casi todas las hojas y falta ver si el leñoso rizoma que han desarrollado será capaz de rebrotar cuando el tiempo mejore. No obstante, y para mi asombro, los que sembré en primavera permanecen verdes al sol y, es más, nunca han tenido los problemas de amarilleamiento de sus compañeros, así que quizá después de todo la planta no exige grandes cantidades de hierro sino que yo usé la tierra que más falta tenía de este elemento.

- Las dedaleras siguen haciendo frente al verano sin apenas ceder, con un buen montón de hojas todavía. A su lado, la Astilbe 'Glut' rebrota tímidamente y las Tricyrtis de momento están dándose mejor que ninguna de las temporadas anteriores, todavía frescas, rectas y muy altas; no obstante, no hay que cantar victoria todavía, pues en agosto aún pueden perder su frescura. Si no ocurre esto, la floración este año será espectacular. Mientras, a su lado, en la maceta de la dicentra están creciendo un montón de plántulas que no tengo ni idea de qué serán, pero por la proximidad, o bien son semillas de la propia planta que cayeron, o lo son de sus plantas vecinas, las mencionadas Digitalis y Astilbe.

- La hierbabuena (Mentha spicata) sigue en flor como comenté, por primera vez en todos los años que hace que la tengo. Para el año que viene me gustaría encontrarle un recipiente mayor y que conserve mejor la humedad a fin de evitar que decaiga a mediados de primavera y pierda el aspecto elegante que tiene hasta entonces, pues lo cierto es que las flores han salido en tallos caídos y con hojas muy estropeadas.

- A mediados de julio llegó a casa una nueva especie, pariente precisamente de la hierbabuena. Se trata de la Salvia farinacea, una bonita salvia de flores y tallos añil con hojas amplias de color verde claro. De momento está adaptándose, aunque parece estar costándole. La tuve que transplantar deprisa porque la pequeña maceta que traía, junto con la altura de la planta, eran la combinación perfecta para que el viento vespertino la tirase al suelo. Se dice que es una planta resistente a la sequía pero ya se sabe, aquí hay que vigilarla. Si el tiempo se vuelve muy seco y caluroso, las hojas se ponen mustias e incluso se caen estando verdes. Espero que no sufra más y en otoño se reponga.

- Otras lamiáceas siguen en el punto de mira. La Prunella ni florece ni parece ahora que quiera crecer, secándose más que nunca, así que le he quitado sol. La Lavandula stoechas parece estar en estivación, pues a pesar de no estar visiblemente muerta, se ha quedado suspendida en un estado seco, aunque con hojas aún tiernas, pero compactadas, así que también espero que el otoño la reavive. Las campanuláceas han tenido destinos tibios: las plantas de Campanula medium murieron sin florecer y la Campanula glomerata, tan bien hasta hace poco, está perdiendo hojas de manera alarmante. Esperemos que sólo sea una fase.

Dejaremos este resumen aquí de momento, para no extendernos demasiado. Básicamente, cualquier planta que no haya aparecido por aquí comentada o fotografiada, o bien ha terminado su ciclo o está momentáneamente parada. Entre las compuestas perennes muchas siguen a lo suyo, soportando los rigores del verano de mejor o peor manera (las gazanias y la Felicia son las que mejor lo llevan, como buenas plantas africanas que son) y las anuales cuesta hacerse con ellas en esta época.

He llevado a cabo un "plan B" para los semilleros, y es que han funcionado unos pocos, pero con matices. Los que ya tienen plántulas se han quedado en Cullera a fin de que puedan pasar a la terraza cuando estén preparados, pero otros no han conseguido hacer frente al calor. Los que empiece ahora, de nuevo de pruebas -o, siendo sincero, mejor decir que no escarmiento hasta que veo que es imposible del todo-, los haré en casa. El alféizar de la ventana ha resultado tener unas condiciones magníficas para sacar adelante plantas que ni se queman ni crecen alargadas por falta de luz, y de ahí salió en junio la Cosmos sulphureus para demostrarlo, y actualmente un chile habanero (Capsicum chinense) que ya se ha ido a Cullera a probar suerte. Si todo sale bien, podré tener listas para septiembre, de días más suaves, algunas plantas que consigan florecer para entonces.

Seguiremos pues viendo cómo se desarrolla agosto, si no es demasiado cruel, a la vez que nos impacientamos por la llegada de septiembre. Con él, se va el agobiante calor, vuelve una breve "segunda primavera", comienza la temporada de elección de bulbosas primaverales y, con ellas, la preparación general para las plantas del año próximo. De momento, paciencia y mucha agua.