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miércoles, 29 de abril de 2015

Onagráceas, viveza en cuatro pétalos

Clarkia bottae
Las onagráceas son una familia de plantas repartidas por casi todo el mundo, y como tal cuentan con multitud de especies cultivadas con fines ornamentales, como las conocidas fucsias. las onagras y las Gaura. En mi región la única especie autóctona existente es la adelfilla pelosa, Epilobium hirsutum, una planta frecuente en humedales poco alterados. El resto son todas especies invasoras procedentes de las Américas: la Oenothera biennis, grande y de flores amarillas, que aparece en arenales y saladares costeros; Oenothera rosea, más pequeña y muy frecuente en los márgenes y baldíos de las zonas húmedas, especialmente arrozales, cargada de flores rosa; por último tenemos a la Ludwigia grandiflora, especie sudamericana acuática que crece estacionalmente en arrozales inundados y en remansos del río Júcar con poca corriente, como en el entorno de los azudes. Tiene grandes hojas alargadas y flores amarillas muy llamativas.

Clarkia unguiculata
En casa tengo, de momento, tres especies distintas, aunque he tenido una cuarta y sospecho que alguna ha salido también este año. Del género Oenothera tengo la Oenothera speciosa, la única vivaz y muy rápida expandiéndose por medio de unas finas raíces que parecen, en principio, fáciles de controlar. La obtuve de semillas en otoño de 2013 después de fracasar con ella -incomprensiblemente- durante varios intentos el año anterior, y no ha hecho falta volver a sembrar más. Estuvo ubicada en el contenedor como una herbácea más pero su crecimiento subterráneo es más efectivo que el vegetativo. Conservé unas cuantas raíces que puse bien en contenedores vacíos o bien compartiendo maceta con otras plantas de cuidados similares, como los Lupinus succulentus -que ya se secaron hace semanas-, pero era inevitable que al reutilizar la tierra del contenedor apareciesen más plantas a partir de pequeñas porciones de raíz perdidas. Lo cierto es que en el contenedor que antaño llenaban las milenramas -las cuales han vuelto a rebrotar- las Oenothera speciosa han encontrado su mejor ubicación y forman una masa preciosa de grandes flores rosadas y blancas.

Oenothera speciosa
Por otra parte, tenemos el género Clarkia, también llamado todavía Godetia por muchos productores de semillas. En él encontramos las especies anuales, plantas resistentes de bella floración bastante persistente, aunque todo dependerá de casos. El año pasado tuve un grupo de tres Clarkia amoena de grandes flores en combinación de tonos rosados, pero en esta ocasión, en la que puse algún ejemplar ya germinado además de sembrar semillas directamente en el contenedor, no he visto ninguna. Sí parece que la planta que me queda por florecer en una maceta con otra especie del género, procedente de una mezcla de semillas, será una amoena. La que se ha convertido en la protagonista en esa maceta "experimental" resultó ser una Clarkia unguiculata, especie de porte diferenciado con flores en forma de "X", con pétalos espatulados muy estrechos en su recorrido, con dos lóbulos laterales y el extremo redondeado. El ejemplar florece en espiga sacando flores sobre las axilas de las hojas de su tercio superior, pero mi ejemplar parece algo precipitado en su desarrollo, pues las hojas tienen un aspecto deteriorado, muy rojas por la insolación, y las flores han ido marchitándose deprisa dando lugar a cápsulas de semillas alargadas y curvas. Mi intención es sembrar esas semillas al próximo otoño en el contenedor y ver si así las plantas se desarrollan mejor y tienen mayor duración.

Clarkia bottae
La que culmina ahora su desarrollo desde el pasado otoño es otra especie anual, Clarkia bottae. Esta especie californiana parece una versión silvestre y grácil de las Clarkia amoena de múltiples colores. Sembré un montón de ellas en la esquina inferior derecha del contenedor, donde puse las anuales menos necesitadas de agua, y fue una de las especies que mejor prosperaron, hasta el punto de poner en apuros a las Brachyscome iberidifolia y a las Isotoma axillaris, que todavía no veo y no creo ya ni que estén. Su característico aspecto las hace reconocibles desde que surgen los cotiledones (idénticos en todas las Clarkia) y para este mes habían alcanzado una altura de unos 40 cm. Hace pocos días comenzaron a abrir sus flores en forma de copa de color rosa con el centro blanco y pétalos de margen ondulado, similares a una amapola. Llegan un poco tarde, pero todavía combinan con el vivo color naranja de las amapolas de California que tienen creciendo por encima.

Oenothera speciosa
Tenemos por tanto un grupo de plantas muy decorativas, prolíficas en su floración y fáciles de establecer aunque su ciclo vital sea distinto: a la Oenothera hay que recluirla en macetas para evitar su propagación, y andar con cuidado cuando se reutiliza el sustrato, dejándolo secar concienzudamente para evitar que cualquier trozo de raíz regenere una planta nueva; las semillas no parecen ser problema puesto que las plantas producen pocas o ninguna. A las Clarkia, en cambio, basta con sembrarlas todos los años y cuidarlas lo mínimo necesario para que alcancen un tamaño aceptable y nos obsequien con montones de flores rosadas.

jueves, 14 de agosto de 2014

El cénit del verano

Dianthus chinensis
Va a parecer que, con tantos días sín escribir, haya dejado el blog cerrado por vacaciones. No es así para nada: simplemente, la comunidad de plantas de la terraza ha entrado en una monotonía por otra parte habitual de estas fechas. Las visitas son más cortas: sólo hay que regar lo justo y lo poco que queda, ya que este año tampoco se ha librado de ver caer a muchas plantas de las que esperaba más. A su vez, mientras las anuales terminan su ciclo, las bulbosas-tuberosas todavía no han reiniciado el suyo o lo están haciendo poco a poco. Son menos macetas que regar.

También hay que remarcar que el verano se ha endurecido, aunque dentro de lo normal para las fechas, durante esta quincena. Ha hecho bastante calor de manera más frecuente que el mes pasado y sólo hoy se puede hablar de un punto de inflexión, ya que una masa nubosa está moviéndose desde el noreste y la primera entrada de nubes ha dejado unos escuetos 1,8mm en Cullera que no han estado nada mal, volviendo a dejar charcos en las calles y cielos grises. Se espera más para mañana y pasado, aunque todo apunta a que serán lluvias discretas, nada que ver con las fuertes tormentas que algunos años han tenido lugar en agosto, además a finales de mes.

Oenothera speciosa
Lo importante ahora es organizar un esquema de trabajo para realizar todos los cambios posibles de la manera más dinámica. Por ejemplo, en el contenedor de las flores sólo quedan unas pocas plantas y podría ir planteando ya el vaciado del sustrato para colocar inmediatamente el nuevo, almacenado allí al lado, y con ello ya tendría listo para plantar uno de los puntos más importantes de la terraza, aunque con este calor y a falta de saber si las nubes se volverán más habituales, la preparación de los semilleros de momento intentaré dejarla de tal manera que las primeras plantas deberían empezar a ocupar su sitio definitivo no antes de mediados de septiembre. Quedan todavía plantas allí que a estas alturas vuelven a florecer, como el Dianthus chinensis o las Oenothera speciosa. Por lo demás, el grueso principal del verde que queda son todo alfalfas, que puedo arrancar sin preocuparme.

En otros rincones, necesito hacerme con algunos recipientes grandes para reorganizar las plantas y buscar, una vez más, ese emplazamiento definitivo ideal que me permita disfrutar de ellas sin grandes cambios entre temporadas. El rincón trasero de semisombra, que tan bien quedó al remodelarlo este invierno colocando nuevas baldas, está ahora lleno de macetas bien ordenadas pero vacías, algunas de las cuales pertenecientes a proyectos que no consiguieron ni arrancar -una de las macetas más grandes iba a estar llena de aguileñas y ni siquiera germinaron. Mi idea es colocar contenedores ajustados para juntar plantas herbáceas de cuidados similares, incluyendo a las ya presentes Digitalis purpurea, las cuales ya merecen un cambio a mejor debido a que llevan años creciendo en una humilde maceta con apenas 15 cm. de tierra. También irán allí algunos bulbos para minimizar riesgos derivados de la exposición al sol que, aunque cueste de creer, en marzo ya empieza a ser peligroso. Actualmente, además de pequeñas plantas en crecimiento, vivaces todavía verdes y las resistentes crasas y especies como los Oxalis que esperan al otoño para retomar su actividad, florece con profusión la Callistephus chinensis.

Callistephus chinensis
Hablando sobre la parte negativa, he perdido un número significativo de plantas y todas ellas por el mismo motivo: exceso de humedad acumulada en la mitad inferior de sus macetas. Para la próxima temporada habría que encontrar el término medio: si bien este año me he preocupado más en mantener una constancia con los riegos, ahora hay que entender que algunas especies necesitan una menor cantidad o bien un sustrato que pueda dejarse secar con más eficacia para evitar excesos. Casi todas las plantas que se han ido pudriendo podrían haberse salvado simplemente dejando de regar tantas veces como hiciera falta hasta ver a la planta ya necesitada de agua. El problema es que muchas veces, sobre todo en verano, un mal día de viento seco puede acelerar el proceso con demasiado poco margen de corrección. Así que, a partir de ahora, más agujeros de drenaje y más arena, perlita o vermiculita mezcladas con la tierra.

Los apenas quince días para que termine el mes se van a hacer eternos si no hay un cambio de tiempo muy destacado, pero no serán más que una pequeña espera antes de que empiece a acumularse el trabajo de preparación de la nueva temporada. Así pues, es hora de tomarse esto como un breve descanso antes de comenzar a urdir los planes para que la próxima temporada sea mucho más espectacular.

domingo, 13 de julio de 2014

Días de verano

Oenothera speciosa y alfalfas
El verano de 2014 todavía no ha cumplido su primer mes de recorrido, y dentro de lo que cabe está siendo más soportable de lo esperado. Son apenas unos grados de diferencia respecto al año pasado pero en épocas en las que la temperatura es tan alta, se notan y agradecen. Todavía hemos llegado a tener días por debajo de los 20ºC por la noche, que parece mucho, pero que aquí es lo habitual al menos hasta la llegada de septiembre. Las máximas llegan de manera puntual a los 30ºC, asemejándose más bien a la mitad del mes de junio. Todo podría cambiar si alguno de estos días los vientos empiezan a soplar desde el oeste o el sur, pero según la previsión a priori esta semana todavía seguiremos como estamos, recibiendo viento de levante que mantiene las temperaturas abrasadoras a raya. Eso no significa que no haga calor, que lo hace.

Ibicella lutea
En la terraza las cosas ya llevan unas pocas semanas normalizadas. Queda poco que ver aunque todavía hay plantas que florecerán en el lapso de al menos los próximos 20 o 30 días; se secan algunas de las vivaces y bulbosas, como por ejemplo las Tigridia, que ya han comenzado su declive. A pesar de su origen mexicano, han seguido exactamente el mismo ciclo de los gladiolos enanos el año pasado, y a este ritmo en agosto estarían listas para sacar. Las Nerine y Habranthus, en cambio, siguen con su escalada y me temo que habrá que sacarlas en septiembre con cuidado, con tierra y todo, y ponerlas en macetas provisionales hasta que se sequen y pueda ubicarlas en su sitio definitivo -o al menos, el que más tiempo les pueda servir de hogar.

Platycodon grandiflorus
Y es que no queda ya demasiado tiempo para ponerse en marcha con la remodelación de cara a la próxima temporada. He encontrado ya la estructura que sustituirá al contenedor grande de los bulbos: con unas estanterías viejas metálicas que tengo en casa y que finalmente retiraremos, tras 25 años, puedo hacer unas mesas de cultivo más prácticas que las que tengo actualmente, que consisten en cajones resistentes y tablones de madera o conglomerado puestos encima. En este punto de la terraza la idea es poner macetones largos, algunos que puedo construir con los restos de madera del contenedor, donde cultivar los bulbos y algunas de las anuales más grandes, así como trasladar muchas de las especies que actualmente existen en la terraza. No me parecería mal eliminar parcialmente la "isla" de macetas central si tuviera suficiente espacio en esta nueva estructura.

Sidalcea 'Party Girl'
En el contenedor de al lado, el de las anuales, me parece que muchas plantas también saldrán de allí con raíces y todo, dado que están creciendo ahora cuando se suponía que todo iba a ir a menos y me sabe mal tener que eliminarlas, pues muchas son perennes. A estas alturas sólo eliminaría las alfalfas, que son muy fáciles de obtener por semillas y no me importa deshacerme de ellas. Entre tanto, las dejo que sigan allí nitrificando la tierra junto a las pocas especies que quedan ya y que todavía tienen fuerzas para florecer, como las espléndidas Oenothera speciosa, una especie también perenne que a pesar de que la encuentro encantadora, tiene potencial para convertirse en invasiva ya que se extiende por las raíces. Algo así me ocurrió el primer año con la milenrama, pero las plantas se sacaban con facilidad: veremos si con la otra ocurre igual.

Gaillardia aristata
En el muro que da a la calle, el consumo de agua ha disminuido bastante desde que no están las Monarda citriodora. Ahora son los Delphinium los que lucen la mayor cantidad de flores, mientras que el resto de especies acompañantes han dejado de producirlas salvo la reciente Salvia coccinea o la siempre repleta Isotoma axillaris. La Sidalcea 'Party Girl', que parecía ya seca, ha empezado a florecer de nuevo y a pesar de su demacrado aspecto ahora tiene más flores abiertas a la vez que nunca. En la maceta que tiene al lado apareció una Bidens ferulifolia de manera fortuita que también florece estos días.

De la misma manera espontánea apareció una Ibicella lutea en la maceta del Lilium candidum. Esta se ha dado prisa para florecer y lo ha hecho con un tamaño relativamente pequeño comparado con los otros ejemplares que he tenido en años pretéritos, y no entiendo el motivo, pues la planta no es de esas anuales que se dan prisa en cumplir su ciclo cuando aprieta el calor dado que disfrutan de éste y les basta el verano y medio otoño para alcanzar grandes tamaños; por la maceta tampoco debe ser, ya que tiene 25 cm. de profundidad. El caso es que hasta las flores han salido de talla más reducida, y ahora habrá que ver si los frutos, bastante exagerados en esta especie, también aparecen miniaturizados.

Tagetes patula
No dejamos de hablar de espontáneas residentes porque es también una de ellas la que florece con toda su belleza estos días: se trata de una Gaillardia aristata la cual por primera vez en un año ha empezado a mostrarse como una planta capaz de autosembrarse, algo que en principio no me molesta aunque quizá deba trasplantar al ejemplar a un sitio más adecuado, ya que creció en una maceta inadecuada, donde estaban las margaritas de Livingstone y donde también aparecen ahora unos pocos cebollinos, sin duda procedentes de las semillas de los ejemplares que fueron los inquilinos de la maceta desde verano de 2012 hasta otoño de 2013. Es bueno saber esto también porque significa que las semillas de las Gaillardia son viables y puedo emplearlas en nuevas siembras, así como para intercambiarlas con otros compañeros. Va por el mismo camino el crisantemo tricolor, de los cuales ya están germinando semillas caídas en la propia maceta donde han estado hasta hace poco y seguro que alguna habrá ido a parar fuera de sus límites.

Un tomate
Por último, la adventicia más inesperada, que debe haber llegado con algún pájaro, es una tomatera que apareció en la maceta de una Clematis. Como no molestaba y al fin y al cabo la maceta la riego siempre que voy, se ha desarrollado hasta dar unos cuantos frutos. Hoy había uno rojo recién desprendido, algo pequeño quizá por no haberle dedicado muchas atenciones, pero que ha servido de aperitivo. El año pasado también apareció una tomatera "cherry" en otra maceta y la regué hasta que estuvieron listos para comer sus tomatitos madurados en la mata, lo que les deja con un sabor estupendo. Aunque no cultivo nada para producir alimento, las pocas especies que tengo de este tipo siempre son bienvenidas: también los frutos de la relacionada Physalis peruviana sirven para picar algo mientras riego una vez están maduros.

En el rincón trasero de la terraza quedan muchas plantas todavía verdes, pero el estado no puede ser más dispar entre ellas. Las hay floreciendo, como la Platycodon grandiflorus, que está funcionando muy bien, o unas Tagetes patula que dejé crecer en una maceta apartada sólo por ver cómo eran -tienen un origen distinto a mis plantas anteriores, aunque son idénticas-; las hay que siguen sólo con lo verde o han dejado de florecer, como todos los Oxalis; finalmente, hay especies que están en las últimas y parece que no vayan a sobrevivir, como la Saxifraga x arendsii, que ha tenido un declive muy rápido, o la Campanula glomerata, que aunque sigue verde y parece que tiene crecimiento nuevo, se encuentra en la cuerda floja.

No hay que fiarse, de momento, de esta aparente "suavidad" veraniega la cual tienta a adelantar un poco los preparativos para la nueva temporada. Eso tendrá que ser por lo menos dentro de un mes largo, para el cual todavía queda y, bien mirado, salvando el hecho de que los riegos no han de faltar durante más de dos días, se podría considerar que esta parte del año es también la época de vacaciones para los devenires del cultivo y la jardinería.

miércoles, 9 de abril de 2014

Hostilidades ambientales

Agrostemma githago 'Milas'
Lo de este período otoño-invierno-primavera no es normal. A finales de agosto hubo unas lluvias copiosas, igual que había ocurrido en 2012, y aunque sabíamos que el verano no había terminado todavía, parecía ser el primer signo de que el otoño estaba próximo. Nada más lejos, fuimos encadenando récords meteorológicos nefastos: el septiembre más seco en muchos años, el octubre más cálido (con un montón de días que las mínimas no bajaban de 20ºC) y un noviembre que seguramente dio las temperaturas mínimas y máximas más altas registradas en la historia reciente, pues todavía llegó a haber una mínima de 20ºC y una máxima por encima de los 30. Y todo esto sin llover, o con lluvias que parecen mucho el día que caen pero son insuficientes, sin que la temperatura ayude. El invierno fue excepcionalmente suave y febrero, el mes que uno espera que vengan los últimos coletazos de frío, tuvo máximas superiores a las del pasado marzo. Y aquí estamos, en abril, con la mitad de lluvia acumulada en 2014 que durante los primeros tres meses del año pasado (50 mm. frente a 100).

Limonium sinuatum
Hoy he estado en algunas zonas donde he fotografiado durante estos años plantas silvestres para mi blog Flora de Cullera y el aspecto es desolador, pero lógico. En puntos donde las plantas dependen exclusivamente del agua que acumule la tierra por las lluvias y humedad ambiental, hay tierra seca y paja en lugar de la maraña de hojas de las leguminosas, fumarias y geranios. Las orquídeas y bulbosas silvestres han terminado muy pronto su ciclo y sólo florecen las plantas más resistentes al hábitat pedregoso de matorral. Así, se entiende que en casa muchos bulbos del contenedor no hayan sido capaces ni de enraizar o las semilleras del otro contenedor hayan tenido bajas incluso regándolas cada dos días, eso cuando no han quedado raquíticas. Sólo han prosperado las más adaptables.

Limnanthes douglasii
Debido a esto y esperando que la situación cambie al menos para la temporada 2014-2015, he comenzado a ir ideando posibles soluciones para el año que viene. A los bulbos los iré colocando en recipientes menos aparatosos, y para el contenedor de herbáceas tengo pensado añadir una capa superficial de vermiculita, que retiene el agua, a ver qué pasa. Por lo pronto, sigo disfrutando de unas pocas especies que han florecido bien allí, y las que no -no todas, porque había muchas- al menos he tenido la suerte de sacarlas adelante en macetas dado que hice esto con la intención de asegurar plantas que me diesen semillas, aunque hubiera preferido también tenerlas a todas combinadas en aquél espacio.

Vaccaria hispanica
He puesto muchas fotos de floraciones hasta ahora, y es que prácticamente el inicio de la primavera pareciera haberse dado a finales de enero, con lo cual, a menos que mayo sea excepcionalmente fresco y lluvioso, este espacio temporal que queda entre el fin de las floraciones de temporada y el inicio del otoño puede hacerse angustiosamente largo. Si todo empezó antes, acabará antes. Sin embargo, gracias al microclima creado en las macetas, con el calor ambiental y buena humedad proporcionada por los continuos riegos, además de la movilidad -que me permite mantener a las plantas en un rincón iluminado sin sufrir el sol directo hasta que son grandes- muchas de las plantas en recipientes están más bonitas que nunca. Ya hablé de las Nemophila, las amapolas de Islandia, las Fritillaria y otras, y ahora sus compañeras se unen a la fiesta de la floración.

Fritillaria meleagris
En el rincón de más sol de la terraza se yergue esplendorosa la Agrostemma githago 'Milas'. El año pasado tuve la variedad original, la neguilla, una planta típica de los cultivos de cereal con cáliz globular, largas brácteas y unas flores que parecía que no se abrían nunca. La variedad 'Milas' soluciona este problema y de qué manera: nunca he visto una cariofilácea de flores tan grandes -a excepción de claveles del florista y similares-, rosadas y con el clásico aspecto de cinco pétalos de muchos miembros de su familia, como la Vaccaria hispanica que también florece estos días en el contenedor aunque de manera raquítica, nada que ver con los ramilletes de flores del año pasado. A la 'Milas' también la puse en el contenedor, pero las plantas no han crecido bien. Esta de la foto, sin embargo, mide casi un metro de alto y tiene sus raíces en una maceta de apenas 10 cm. de profundidad y anchura. La planta es ideal para combinar con otras hierbas, pues es estrechísima, como un carrizo, y las flores destacan enormemente con sus 5-7 cm. de diámetro.

Lychnis viscaria
A su lado, aunque mucho más abajo, florece con intensidad la Limnanthes douglasii, conocida como "huevos fritos" por su aspecto. Una encantadora planta del mismo tamaño y procedencia que las Nemophila aunque perteneciente a su propia familia, Limnanthaceae. Sus hojillas divididas están adornadas por grupos de flores con pétalos mitad blancos mitad amarillos, una combinación que se nos antoja similar a la de las margaritas aunque se ve mucho más contrastada incluso de lejos. La planta florece muy de golpe: apenas ha pasado una semana desde que se abrió la primera y solitaria flor y ya hay más de 20 a la vez. Otra planta excelente para combinar con pequeñas herbáceas y que extrañamente no prosperó en el contenedor, pues las pocas plantas que había han desaparecido totalmente de allí.

Oenothera speciosa
Sí han funcionado en dicho espacio plantas como la estátice, Limonium sinuatum. Esta especie comencé a sembrarla en primavera de 2013 y no fue demasiado bien, aunque aún conservo una maceta con dos plantas de aquel entonces. En el contenedor hubo una que floreció muy mal en verano, y no le hice mucho caso. Cuando preparé el sitio para volver a plantar no sembré ninguna más debido a que sus rosetas de hojas son muy anchas y tapan mucho suelo. Sin embargo surgió un ejemplar en el centro, que visto el estado del contenedor lo dejé en su sitio pues no molestaba mucho. Me alegro de haberlo hecho, porque ha crecido perfectamente y por vez primera puedo disfrutar de sus flores. Éstas son pequeñas y blancas y crecen en cimas sobre tallos alados, pero lo que llama la atención es que están envueltas en unas brácteas similares a papel de colores, en este caso morado.

Commelina benghalensis
También se abre en el contenedor la hermosa Oenothera speciosa. Me parece increíble no haber tenido esta planta el año pasado, pues las semillas me las regalaron en una compra por eBay en enero de 2013, y sembré en macetas al menos dos veces. En el contenedor, en el peor sitio (el que más sol recibe) ahora mismo hay varias plantas que salieron tanto de semilleros como de siembras a voleo. Las flores son desproporcionadamente grandes, con unos 5 cm. de diámetro y situadas en lo alto de tallos de apenas 15 cm. Tienen un bello color rosa pálido y blanco con nervaduras finas, el centro amarillento y los estambres claros. Me hubiera gustado verla combinada con otras plantas de su tamaño, pero crece casi aislada, a los pies de la estátice mencionada antes.

En las macetas dedicadas a anuales y perennes es donde más colorido encontramos. Ha florecido ya la Lychnis viscaria nueva del año pasado, con sus esplendorosas flores rosadas que este año sin entender muy bien por qué se ven de un color más oscuro. Cerca de ella hay una anémona que creció al reutilizar la tierra en una maceta y que ha resultado ser una Anemone coronaria 'St. Brigid', una variedad que fui perdiendo poco a poco y que actualmente sólo estaría representada por este ejemplar y uno que hay en la maceta de las anémonas, del mismo color morado. Las blancas de momento no las he visto y, al igual que los ranúnculos amarillos, no descartaría que hubiesen desaparecido del todo.

Anémona 'St. Brigid'
La Commelina benghalensis va aumentando poco a poco su floración. Es una planta que cuesta un poco de ubicar ya que crece reptando por el suelo, así que en una maceta queda algo desproporcionada, pues se precipita por los lados y serpentea por el perímetro, no siendo capaz de enroscarse como una trepadora. Si estuviese en una maceta colgante, posiblemente crecería demasiado larga hacia el suelo. Quizá la mejor ubicación sería sobre un punto elevado y amplio, haciendo que lo coronase con sus tallos. Las flores son muy originales, pequeñas, también de las pocas privilegiadas en ofrecer un azul auténtico.

Todavía queda mucho por ver en esta primavera y sobre todo en el largo periodo que queda aún para ponerse a preparar mejor la temporada siguiente, aunque las buenas ideas no dejan de fluir desde ya mismo. Por lo pronto hay que tener claras dos cosas: que va a hacer falta mucha agua para mantener bonitas a las plantas y que este es precisamente el objetivo a conseguir: ver crecer la belleza.