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domingo, 1 de mayo de 2016

Punto y final para abril

Anagallis monelli
El mes de abril se despide con un ambiente plenamente primaveral. A lo largo del mes, especialmente en su segunda mitad, vientos procedentes del norte y algunas tormentas en paso han conseguido frenar el aumento de temperaturas, que cierran el mes con valores máximos todavía por debajo de los 20ºC. Además, las nubes que se resistían a dejar caer alguna gota sobre nosotros han sido benevolentes durante los tres últimos días del mes, si bien entre todos apenas se han conseguido superar los 2 mm. No obstante, el mes termina con 29 mm. acumulados que, por increíble que parezca, lo convierten en el mes de abril más lluvioso desde 2010. Lo de "en abril, aguas mil" no es algo que suela cumplirse aquí, y de hecho abril suele ser el menos destacado incluso en las primaveras más lluviosas. Por ejemplo, la primavera más lluviosa de la última década fue la de 2008, con un mes de mayo que con 85 mm. acumuló más agua que algunos de los meses de septiembre a noviembre de estos últimos años -salvo el generoso mes de septiembre de 2015. Recordar, por ejemplo, que en todo lo que llevamos de 2016 todavía no han llegado a acumularse ni 60 mm.

Limnanthes douglasii
Tocando casi el inicio de la segunda mitad de la primavera, las plantas perennes y anuales algo más tardías comienzan a coincidir en floración y no estamos en absoluto cerca de ver todavía el declive de las floraciones, pues quedan tantas especies creciendo y formando flores que el próximo mayo tiene asegurado un arranque prometedor. El contenedor ha perdido su ordenado aspecto debido a esos vientos que han ido soplando durante el mes, pero sigue lleno de especies que todavía pueden alargar su floración durante el siguiente mes o, incluso, más allá. Empiezan a tomar protagonismo estos días allí las gramíneas Briza maxima, que después del buen resultado en 2015 fueron plantadas en mayor número. Eso sí, subestimé el tamaño que podían alcanzar con un buen desarrollo basándome en lo visto la temporada anterior: esta vez sus espigas se igualan con las plantas más altas de su alrededor. Las planté hacia adelante, pero a estas alturas, con muchas plantas ya secas o crecidas en exceso, la posición que ocupan importa poco mientras consigan ganar espacio vertical.

Saxifraga stolonifera
Dicho orden sí preocupa cuando se trata de plantas más pequeñas que no consiguen sobresalir del resto. Esto ha ocurrido, un año más hay que decir, con las Limnanthes douglasii. Aunque repartí ejemplares en macetas con plantas menores, los del contenedor han quedado por debajo del resto de plantas que a estas alturas están muy grandes, dejándolas asomar por los pocos huecos visibles. Es por esto, y por otras observaciones realizadas a lo largo del mes, que he decidido que quizá al año que viene podría probar a desplazar ese nivel frontal de plantas más bajas a macetas como las que he empleado este año para plantar toda la sobrepoblación de los semilleros. Algunas especies no las hubiera visto nunca, o al menos no tan bien, si no hubiera sido por esta medida. El contenedor comienza bastante bien hasta más o menos el mes de febrero, pero para entonces las plantas crecen muchísimo y todas aquellas especies de crecimiento lento -no necesariamente pequeñas- o las que miden menos de 20-25 cm. de altura final suelen perder su oportunidad. Es un asunto al que le iré dando vueltas en los meses que quedan para planificar el futuro contenedor de 2017.

Lavandula pedunculata
Unas de las pruebas que refuerzan esta idea son las anuales que están ahora mismo desplegando sus encantos en las macetas, y las que prometen hacerlo en los primeros días de mayo. La más llamativa de ellas es Anagallis monelli, un pariente de mayor tamaño de las pequeñas pimpinelas silvestres de nuestra zona (Anagallis arvensis/foemina) que, de hecho, es también autóctona en la Península Ibérica, si bien su distribución se encuentra más al sur. Su color es azul, aunque también existe el anaranjado-rojizo como ocurre en las pequeñas arvensis. Hay un poco de confusión con cuáles son especies distintas o no, e incluso actualmente parece ser que el género Anagallis pasa a formar parte de Lysimachia. En este caso, prefiero utilizar el nombre anterior. Volviendo a la terraza, la Anagallis monelli es una especie que ya sembré, sin éxito, en otoño de 2014. Volví a insistir al año siguiente y el resultado ha valido mucho la pena. Se trata, al contrario de lo que pensaba, de una mata semierecta de tallos de hojas pequeñas y cada vez más llenos de flores, y no reptante como su pariente de menor tamaño. Debido al orden no planeado ha quedado algo aislada y el color azul puro de sus flores, que destaca por sí solo, no combina apenas con vecinas de otros colores como los Dianthus amurensis, con los que comparte maceta y que sin embargo han quedado colgantes. Al año que viene, conociéndola, intentaré hacer una combinación llamativa con ellas.

Coriandrum sativum
Otra anual que prospera en una maceta es el conocido anís, Pimpinella anisum cilantro, Coriandrum sativum Obtuve las semillas de la propia despensa de casa, ya que las usamos para infusiones¹. Planté varios ejemplares que germinaron pronto y repartí en el contenedor y en una maceta con otras plantas. Como ya se indicaba antes, la planta fue de las que iban bien mientras sus vecinas la dejaron crecer, pero su ritmo más pausado, o quizá el hecho de haberla plantado con la lista de especies para contenedor ya prácticamente cerrada, acabaron por hacer que los ejemplares añadidos aquí acabaran por ir mal y desaparecieran. El de maceta, en cambio, prosiguió con su crecimiento y no ha tardado mucho más que otras plantas en alcanzar el tamaño de floración. En efecto, ha florecido a la par o incluso antes que muchas umbelíferas y otras plantas de porte similar con las que compartía sitio en el contenedor. Sus flores, de un inmaculado blanco, son numerosas y encantadoras, con lo que pasa a ser una especie que se tendrá en cuenta de ahora en adelante, sembrándola eso sí a la par que otras especies. El tamaño es bastante compacto, al menos por lo visto en este ejemplar en maceta, que bien desarrollado no llega al medio metro de altura.

Lychnis alpina
Florecen también ahora varios ejemplares de alhelí cuarenteno, más de los dobles que de los simples. El año pasado comenzaron ya en febrero, pero hay que tener en cuenta que en esta ocasión los ejemplaras fueron colocados en macetas más tarde, después de haber sembrado un buen número al que no le encontraba sitio y que pasaron algo más tiempo de la cuenta en su semillero. Los del contenedor, sin ir más lejos, florecieron de los primeros, con un ejemplar doble y otro simple de los que casi no queda rastro al haber sido superados ampliamente en tamaño por otras especies. Está claro que esta especie es de las que mejor van y más se beneficia de la plantación en maceta, donde el año pasado se pasaron meses en flor debido no a su larga vida, sino a su lento deterioro, especialmente en los ejemplares dobles, que no producen semillas aunque proceden, en mayor porcentaje además, de las semillas que dan los simples.

Anagallis monelli
Pasando a las perennes, las cuales todavía se encuentran en su mayoría desarrollándose -algunas, a decir verdad, de manera más lenta de la esperada- habría que destacar a dos especies que son recién llegadas a la terraza durante este mes que ya concluyó. La primera de ellas fue una Lavandula pedunculata, especie similar a Lavandula stoechas que encontré en un puesto ambulante del mercado de los viernes en Sueca. Me llamó la atención precisamente porque estaban ambas especies juntas, aunque tuve mis dudas. La planta tiene las flores de color púrpura claro (y no oscuras como en la stoechas que tengo) y las brácteas de las inflorescencias son rosadas y muy largas. Esto cuadra con pedunculata pero, sin embargo, la planta es igual de compacta que la otra que tengo, cuando en pedunculata las flores suelen estar, precisamente, sobre pedúnculos muy altos. Aun así, es una especie variable y confío en que cambie de aspecto a medida que crezca. La planta la adquirí el día 1 y ya venía formando flores que han ido desarrollándose a lo largo de todo el mes, alcanzando su máximo estos días. Eso sí, al igual que su congénere, las abejas no le hacen ningún caso.

Briza maxima
Otra perenne que se encuentra floreciendo estos días es la Lychnis alpina. Este ejemplar lo adquirí en ALDI cinco días después de la Lavandula. Dando por sentado el catálogo que suelen traer cada año, pasado el mes de marzo dejé de fijarme en las ofertas de este supermercado que, desde el verano pasado, ya no tengo ni en Sueca ni en Cullera. Me enteré el mismo día de que esta vez habían traído una colección de perennes en maceta, similar a la que traían en otoño, y allá que fui. Me llevé esta Lychnis, una Heuchera y una Helenium, que siguen creciendo estupendamente. La Lychnis alpina, que de hecho ya la tuve precisamente comprada un otoño en esta cadena y que, a pesar de crecer mucho más, murió sin florecer, ha sido la primera en dar el paso hacia la floración. En apenas un par de semanas en casa ya empecé a ver cómo de la diminuta mata de hojas comenzaban a asomar las futuras flores, que han alcanzado su cénit a finales de abril. La planta, en conjunto, es bastante pequeña y se ajusta a la idea de "planta de rocalla", siendo esencial tenerla aislada para que destaque. La planté, como he ido probando últimamente con todas las perennes, en una mezcla de arcilla, arena y mantillo.

Alhelí cuarenteno
Ha ido floreciendo también durante este mes la Saxifraga stolonifera, perenne que tiene su emplazamiento contra el muro con mayor cantidad de sombra de toda la terraza. La planta la obtuve de un intercambio con una compañera y es, en efecto, una planta que prácticamente se divide sola y tiene gran facilidad para propagarse vegetativamente mediante sarmientos que surgen de la roseta. La tengo desde hace tres otoños, pero su historia es un tanto curiosa. El primer año, la planta creció bastante pero no llegó a florecer; ese mismo verano -el de 2014- empezó a decaer y descubrí el motivo: una plaga de cochinilla tremenda. Aquel otoño, la misma compañera tuvo a bien enviarme otra planta para comenzar de nuevo. A la primavera siguiente -ya en 2015- de la vieja maceta aparecieron hojas de nuevo, demostrando que la plaga no la había destruido. Sin embargo, la planta nueva, que parecía no haber agarrado bien, se perdió. La superviviente siguió creciendo y ha llegado a este año grande y fuerte, produciendo varias varas de sus peculiares flores blancas de pequeño tamaño con los dos pétalos inferiores más largos que los tres restantes, asemejándose el conjunto a una suerte de camiseta y pantalones.

Lavandula pedunculata
Los insectos en este último tramo de abril han ido teniendo una representación menor. Incluso las abejas comunes han empezado a escasear y desconozco el motivo, pues la terraza sigue estando llena de plantas de su agrado. Las Anthophora plumipes, como es habitual a medida que la primavera avanza, han desaparecido del todo y puede que no las vuelva a ver hasta el año que viene. Sólo algunas especies de megaquílidos, especialmente de las pequeñas (Osmia, Megachile) quedan como representantes de las abejas en la terraza. El resto de insectos lo conforman algunas moscas, mariposas ocasionales (Pieris sobre todo) y las sempiternas avispas papeleras. Puede que esta ausencia, patrón que se repite prácticamente todos los años, se deba a que los insectos centran ahora todos sus esfuerzos en las plantas silvestres que encuentran en el variado término de Cullera.

Como se ha ido indicando, mayo todavía promete ser un mes lleno de colorido. Una gran variedad de especies de plantas, especialmente anuales y perennes tiernas, esto es, todo aquello que obtuve de semilla el otoño pasado, se preparan todavía ahora para comenzar a producir flores. Se ha notado bastante el ralentizado que produjo el inusual mes de marzo que, sin ser del todo frío, sí tuvo temperaturas que hubieran sido más lógicas en febrero que entonces, con lo que muchas plantas no sólo han comenzado a florecer más tarde, sino que están durando más de lo habitual, y con el ambiente que de momento se mantiene suave, es de esperar que esto se mantenga durante al menos unos días más.

1 Corrección (abril 2017): En la entrada original, la planta mencionada como anís (Pimpinella anisum) era en realidad cilantro (Coriandrum sativum). Es cierto que sembré en su día semillas de anís y aún con el aspecto evidente de las flores, que correspondía a las de cilantro, dudé sobre si existía otra especie de umbelífera utilizada como sustituto del anís con el aspecto que presentaban. Ha sido en primavera de 2017 cuando he tenido ambas plantas y se puede observar la evidente diferencia -y el anís sí se parece a las fotos que pueden encontrarse en la red-, si bien es cierto que las hojas son similares. Es probable que sembrase cilantros y me olvidase por completo al no anotarlo, y la ausencia de una roseta de hojas grandes, debido quizá al cultivo en una maceta poco profunda, me hizo descartar esta identidad.

jueves, 16 de abril de 2015

Pequeñeces

Leptosiphon androsaceus 'French Hybrids'
Abril sigue con sus bondades permitiendo disfrutar de un panorama florífero magnífico. En estos últimos días todavía ha vuelto a llover, aunque muy poco -el sábado 0,3 mm y ayer miércoles 0,5- pero la borrasca que atravesó la península ha dejado días nublados y suaves. Hoy al despejarse el cielo ya se ha notado un aumento de temperatura, lógico por otra parte para estas fechas, y se han alcanzado 20ºC con un sol que ya picaba si se permanecía bajo él un instante. El miércoles fui a regar las plantas y lo acabé desestimando dado que la lluvia, caída a media tarde, dejó el equivalente a un riego suficiente para aguantar hasta el día siguiente, en el que iba a volver a visitar la terraza de todos modos. Para mañana soplará el poniente y con él las temperaturas subirán, pero nuevamente parece que será algo puntual.

Ajuga reptans 'Atropurpurea'
La entrada de hoy va dedicada a las flores pequeñas. Son ellas las que, en gran número, forman los mosaicos de colores más ricos una vez coinciden todas juntas. Las hay de todas las condiciones: solitarias y agrupadas, anuales y perennes, actinomorfas y zigomorfas. En esta ocasión, lo más llamativo es la gran combinación de flores de pequeña talla que se ha conseguido en el contenedor, especialmente en su frontal, cuya riqueza ya se viene mostrando desde hace algo más de un mes.

Limnanthes douglasii
Posiblemente, si el día de más calor de este 2015, el 31 de marzo, hubiera decidido ir a regar por si acaso, hubiera mantenido todavía ahora un buen montón de Nemophila en flor, las cuales siguen floreciendo de manera muy discreta a medida que la parte inferior de los tallos se deteriora. Hay unas pocas Nemophila menziesii azules todavía abriendo flores, así como las blancas -cuya presencia posiblemente sea sólo una casualidad y su vuelta no esté asegurada- aunque su mejor momento ya pasó: ni que decir tiene que todavía más lejos quedan los días de esplendor de las oscuras 'Penny Black', de las cuales apenas veo una planta abriendo flores a estas alturas. Con las Nemophila maculata la cosa no fue tan bien ya que, al parecer, sólo conseguí que saliese una planta. Al año que viene habrá que asegurarse bien de que el número de ejemplares está equilibrado.

Vaccaria hispanica
No ha ocurrido lo mismo con las Malcolmia maritima, las cuales fueron de las primeras anuales de flor pequeña en florecer pero siempre tienen una última palabra que decir y continúan apareciendo flores por todas partes (lila, rosa o blancas), a la vez que ya se observan plantas con las largas silicuas que contienen semillas. Algunas de estas flores se codean con las diminutas Leptosiphon androsaceus 'French Hybrids', que de momento han salido todas color crema, amarillo y rojo, aunque encontré unas flores medio escondidas en las que la base del pétalo tenía una mancha de color amarillo sólido, posiblemente un ejemplar distinto. La intención era combinarlas con las Nemophila también, aunque llegan un poco tarde. La maceta que tenía de reserva con esta especie ha sido arrasada, en el estricto sentido de la palabra, por los gorriones: todos los tallos segados desde la base. No entiendo la fijación de estas aves por algunas plantas en concreto: un caso similar ocurrió el año pasado con un Linum perenne, que pelaron a ras justo cuando iba a florecer.

Anethum graveolens
Esta sincronización descuadrada también se ha dado con la Limnanthes douglasii. El año pasado también fue la última en florecer, pero es rápida y en pocos días pasa a cargar con un montón de flores. Eso sí, han quedado un poco entremezcladas con la mata de tallos y hojas, que para estos días está ya enorme, y no consiguen sobresalir demasiado. Se conforman saliendo por debajo de las Convolvulus tricolor y poco más. La planta, además de dar unas flores bonitas, tiene una efectividad tremenda a la hora de dar semillas. El año pasado recogí un buen puñado de la única planta que tuve, y de ahí salieron las actuales. Curiosamente, y aunque no tengan relación alguna, las semillas se disponen de manera parecida a las borrajas: cuatro por flor agrupadas en cruz que, si nos descuidamos, acabarán cayendo. El año pasado cuando toda la planta estuvo seca, la bajé al patio y la puse sobre una bandeja para recoger las semillas cómodamente.

Malcolmia y Leptosiphon
Aunque tengan casi 140 cm. de alto y las umbelas sean grandes como platos medianos, los eneldos también son poseedores de flores diminutas. Plantarlos en el contenedor fue un acierto y es de las pocas veces que puedo decir eso de una planta tan grande, ya que acaban ocupando un área respetable, pero el mayor crecimiento se da en vertical. Los eneldos, gracias a sus hojas extremadamente finas, plumosas, dejan pasar bien la luz incluso con la planta muy crecida. Para la próxima temporada el plan seguirá igual aunque con ligeras modificaciones: simplemente, dejar una única planta en el rincón derecho, el que recibe sol todo el invierno. La planta del lado de sombra invernal ha crecido más -incluso tiene otra al lado que durante sus primeras semanas parecía que se marchitaría-  pero también se ha inclinado más hacia delante, además de tener un follaje débil que se quiebra con facilidad. Las plantas altas como la Phacelia tanacetifolia y alguna más que pueda encontrar irán pues en compañía de estas umbelíferas en la esquina que, por otra parte, siempre suele quedar más vacía.

Nemophila menziesii blanca
Hay flores de pequeño tamaño que han llegado a la terraza sin ser invitadas, y parece que será complicado quitarlas de allí. Ya se han secado las Stellaria media y seguro que hay semillas por todas partes; también están las Medicago minima, las cuales estoy intentando arrancar sistemáticamente junto a sus parientes las Melilotus, que llevan años apareciendo por más que arranque las matas. La "novedad" de este año son las Spergularia bocconei, una cariofilácea de hojas y tallos totalmente lineares que durante el otoño no supe identificar. Llevan ya un tiempo abriendo sus pequeñísimas flores rosadas de cinco pétalos en distintas macetas, la mayoría de bulbos, a las cuales cortaré el riego cuando deje de ver hojas,

Spergularia bocconei
Otra especie que está teniendo su protagonismo estos días es la también cariofilácea Vaccaria hispanica. Es una planta sencilla de cultivar pero a veces caprichosa, y no han salido ni todas las que esperaba ni donde esperaba. Hay un ejemplar en el contenedor que se ha descolgado apoyado contra un borde, donde todavía consigue hacer grupo con las Malcolmia, Collinsia y Rhodanthe que tiene cerca, pero es sin duda una planta que iría mejor en la zona media, ya que alcanza bastante altura y es bastante estrecha hasta que empieza a ramificarse y florecer en la parte superior. El otro ejemplar creció sin más, quizá de una semilla perdida, en una pequeña maceta con crocus. Dan un buen montón de semillas al secarse, cosa que, aunque estén en su máximo esplendor, no suele tardar más allá de mediados de mayo.

Vaccaria y Collinsia
Pero no todas las plantas de florecillas pequeñas son anuales. Están las Erodium x variabile, Iberis sempervirens 'Tahoe' y la Geum coccineum, perennes todas ellas, a las que se suma la Ajuga reptans 'Atropurpurea'. De todas las mencionadas, esta es la única que ha comenzado a florecer ahora, ya que las demás o bien no paran o tienen descansos cortos -tendencia típica de la Erodium- y todavía no sé si tiene una época fija o florece de manera ininterrumpida. Por lo pronto, las dos únicas inflorescencias que ha sacado ya van deteriorándose y no hay más a la vista, aunque la planta está lanzando tallos reptantes que sobrepasan el borde de la maceta.

En las flores, como se puede ver, el tamaño es lo de menos siempre y cuando sus formas y colores tengan la voz cantante. Con las vivaces y los bulbos de primavera-verano vendrán, esperemos, las flores de tamaños grandes que se encargarán de dar color a la segunda mitad de la primavera. Por el momento están desarrollándose bastante bien

jueves, 9 de abril de 2015

Un abril suave: el rincón de las flores

Trifolium incarnatum
Nos acercamos al final de la primera quincena de este mes de abril y las temperaturas, después de la subida de finales de marzo, se han vuelto a normalizar hacia valores similares a los que teníamos hace un mes. Desde la parte final de la semana pasada nos hemos estabilizado en valores que no llegan a tocar los 20ºC en Cullera, con alguna ocasión puntual en la que todavía refresca debido al ambiente que han ido dejando sucesivas entradas de viento del norte, noreste y este. El lunes, además, cayeron 4,6 mm. de lluvia, estando hasta hoy el cielo con algunas nubes yendo y viniendo. Esto a las plantas les está viniendo de maravilla, pues las anuales se mantienen muy frescas, las vivaces más nuevas crecen deprisa gracias a no encontrarse de golpe con el calor prematuro y las semilleras pueden todavía desarrollarse a descubierto y a plena luz sin peligro. Si no hubiésemos pasado por el trance del poniente y calor de hace casi dos semanas, las plantas estarían todavía mejor: me remito solamente a algunas partes del contenedor, como el grupo de Nemophila, el cual acabó precipitado por el borde y los tallos han sufrido más de la cuenta: parece que serán las primeras anuales en despedirse, aunque ahora mismo siguen cargadas de flores.

Leptosiphon 'French Hybrids'
No obstante, las anuales siguen fuertes en el que está siendo el mejor de sus años en la terraza, En el mencionado rincón de las Nemophila, donde también aparecen todavía en números destacables las Malcolmia maritima que parecían ir acercándose a su final, van abriendo flores otras especies de pequeño porte las cuales, como me ocurriera anteriormente con algunos bulbos, no han estado del todo sincronizadas con sus vecinas, aunque todavía coincidirán con ellas durante un breve lapso. Vuelven a florecer las ya conocidas Limnanthes douglasii, los huevos fritos, una planta de flores similares en tamaño a las mencionadas Nemophila de un atractivo color blanco y amarillo en el centro. Del año pasado recuerdo que era muy rápida cargándose de flores, pero la rapidez también se convertía en brevedad, pues despachaba toda la floración en una semana. Eso sí, la producción de semillas es muy efectiva y de ella han surgido los ejemplares actuales.

Eschscholzia californica
Mucho más pequeña, en el mismo tramo florece la Leptosiphon androsaceus 'French Hybrids', una polemoniácea de tallos alargados y finas hojas lineares que rematan en una inflorescencia de la que emergen las flores sobre un cáliz muy largo. La planta puede aparecer en tonos de rosado, blanco o amarillo, aunque de momento el único ejemplar en florecer es de un suave color crema amarillento con marcas rojas en la base de los pétalos. La flor es diminuta, de alrededor de un centímetro de diámetro, aunque posiblemente destaque más cuando haya varias juntas. Planté unas cuantas en el contenedor y algunas en una maceta para poder obtener más semillas, ya que tenía pocas. De momento en el contenedor encuentro sólo el ejemplar de las fotos y más a la derecha parece que hay otro que también tendrá el mismo color, aunque ignoro si ambas inflorescencias vienen de ramificaciones de una misma planta. El resto de ejemplares, aunque tienen facilidad para colarse entre plantas más altas, quizá hayan quedado por debajo de ejemplares grandes y no hayan conseguido prosperar.

Vaccaria hispanica
Si levantamos un poco la vista, encontramos multitud de colores que conforman un mosaico espectacular. A la masa que ya conformaban las Agrostemma, Layia, Collinsia y Mauranthemum se suman las espectaculares espigas rojas del Trifolium incarnatum y las grandes flores naranja de las Eschscholzia californica. El Trifolium, o trébol encarnado, es una planta tremendamente sencilla de germinar y cuidar, y además ha demostrado no tener problema con crecer con plantas que la superan en altura. Alcanzaron un tamaño notable en pocas semanas durante el final del otoño, con amplias rosetas de hojas trifoliadas. Al cabo de unos meses apenas se les veía por debajo del dosel de hojas de sus vecinas, pero no han tenido problema en mantenerse y empezar a lanzar hacia arriba tallos con más hojas y las espigas florales en su extremo. Típico en tréboles, las flores son pequeñas y van juntas en una estructura similar a una mazorca, de manera diferente a los lupinos, por ejemplo. Son de un color escarlata muy llamativo que destaca todavía más al sobresalir de entre la masa vegetal.

Phacelia tanacetifolia
Las amapolas de California, por su parte, este año están gozando de un protagonismo digno. El año pasado a duras penas llegaron hasta la primavera y sólo un ejemplar floreció pobremente cuando ya ni siquiera me percaté de que quedaba alguna viva. Esta vez, tres frondosas matas han empezado a lanzar sus flores en la época justa para unirse a la fiesta. Hay dos en la esquina izquierda y una en la derecha, las primeras conjuntando con la cantidad de colores que allí se encuentran y la segunda rompiendo la hegemonía de los rosados que encontramos, ahora ampliados con la presencia en flor de la Vaccaria hispanica, planta sencilla y muy bonita que no ha faltado ninguna primavera desde 2013, aunque este año parece que me he quedado corto: sólo parece haber una en el contenedor, más otra que apareció en una maceta con unos crocus.

Limnanthes douglasii
Por encima de ellas sobresalen unas plantas que casi se han adueñado del contenedor entero. Son sólo tres, y son hierbas anuales como la mayoría de las pobladoras de este rincón, pero con sus hojas divididas como helechos cubren grandes superficies. Se trata de las Phacelia tanacetifolia, una bella especie americana conocida en todo el mundo no sólo en jardinería, sino por su utilidad a la hora de atraer abejas y que éstas elaboren con ella una miel de excelente calidad. Las plantas del género Phacelia son parientes muy cercano de las Nemophila, aunque las flores tienen algunas diferencias. Lo primero que llama la atención son los largos estambres que sobresalen de ellas y su agrupación en cimas escorpioides, lo que hace que recuerden un poco a nuestros Echium autóctonos, de los que, al fin y al cabo, son parientes lejanos. Han empezado fuerte y durante estos días seguramente multipliquen por muchas la cantidad de inflorescencias que tienen. Eso sí, de momento a las abejas no las he visto investigar, y eso que tienen un increíble aroma idéntico al de los narcisos.

Agrostemma githago 'Milas'
Aparte de todas las especies mencionadas, sigue quedando una rúcula que dejé sin arrancar para evitar dañar a otras plantas y comienzan a despuntar las Centaurea cyanus. La cima absoluta pertenece a los eneldos, los cuales, contando la altura del contenedor, tienen su extremo más alto a casi 170 cm. del suelo. Más abajo, parece que pronto florecerá un Dianthus chinensis y las Clarkia bottae; en la misma esquina, las Brachyscome han acabado siendo una decepción y sólo florece un ejemplar blanco de flores arrugadas; justo en la escuadra derecha me sorprendió ver una Gilia tricolor, especie a la que daba por perdida después de ser cubierta por el resto de plantas. Con esto, son tres primaveras seguidas floreciendo, aunque siempre las he sembrado desde las mismas semillas y nunca he conseguido obtener nuevas de las propìas plantas; en algunas de las mezclas de semillas que tengo viene incluida, pero su pequeño tamaño hace difícil encontrarlas. Mi intención es seguir sembrándola todas las veces que sea posible, pues una planta de hojas finas, tallas media y pequeñas flores coloridas cumple lo básico para combinar en el contenedor.

Con una previsión que apunta a que más o menos todo seguirá parecido durante una semana más, el mes de abril continúa lo que empezó a finales de febrero sin grandes complicaciones derivadas del endurecimiento del tiempo. Habrá más especies que contemplar en el contenedor, desde luego, aunque el resultado que se esperaba desde que se comenzase el proyecto en otoño se encuentra actualmente, sin lugar a dudas, realizado de manera más que satisfactoria.

miércoles, 9 de abril de 2014

Hostilidades ambientales

Agrostemma githago 'Milas'
Lo de este período otoño-invierno-primavera no es normal. A finales de agosto hubo unas lluvias copiosas, igual que había ocurrido en 2012, y aunque sabíamos que el verano no había terminado todavía, parecía ser el primer signo de que el otoño estaba próximo. Nada más lejos, fuimos encadenando récords meteorológicos nefastos: el septiembre más seco en muchos años, el octubre más cálido (con un montón de días que las mínimas no bajaban de 20ºC) y un noviembre que seguramente dio las temperaturas mínimas y máximas más altas registradas en la historia reciente, pues todavía llegó a haber una mínima de 20ºC y una máxima por encima de los 30. Y todo esto sin llover, o con lluvias que parecen mucho el día que caen pero son insuficientes, sin que la temperatura ayude. El invierno fue excepcionalmente suave y febrero, el mes que uno espera que vengan los últimos coletazos de frío, tuvo máximas superiores a las del pasado marzo. Y aquí estamos, en abril, con la mitad de lluvia acumulada en 2014 que durante los primeros tres meses del año pasado (50 mm. frente a 100).

Limonium sinuatum
Hoy he estado en algunas zonas donde he fotografiado durante estos años plantas silvestres para mi blog Flora de Cullera y el aspecto es desolador, pero lógico. En puntos donde las plantas dependen exclusivamente del agua que acumule la tierra por las lluvias y humedad ambiental, hay tierra seca y paja en lugar de la maraña de hojas de las leguminosas, fumarias y geranios. Las orquídeas y bulbosas silvestres han terminado muy pronto su ciclo y sólo florecen las plantas más resistentes al hábitat pedregoso de matorral. Así, se entiende que en casa muchos bulbos del contenedor no hayan sido capaces ni de enraizar o las semilleras del otro contenedor hayan tenido bajas incluso regándolas cada dos días, eso cuando no han quedado raquíticas. Sólo han prosperado las más adaptables.

Limnanthes douglasii
Debido a esto y esperando que la situación cambie al menos para la temporada 2014-2015, he comenzado a ir ideando posibles soluciones para el año que viene. A los bulbos los iré colocando en recipientes menos aparatosos, y para el contenedor de herbáceas tengo pensado añadir una capa superficial de vermiculita, que retiene el agua, a ver qué pasa. Por lo pronto, sigo disfrutando de unas pocas especies que han florecido bien allí, y las que no -no todas, porque había muchas- al menos he tenido la suerte de sacarlas adelante en macetas dado que hice esto con la intención de asegurar plantas que me diesen semillas, aunque hubiera preferido también tenerlas a todas combinadas en aquél espacio.

Vaccaria hispanica
He puesto muchas fotos de floraciones hasta ahora, y es que prácticamente el inicio de la primavera pareciera haberse dado a finales de enero, con lo cual, a menos que mayo sea excepcionalmente fresco y lluvioso, este espacio temporal que queda entre el fin de las floraciones de temporada y el inicio del otoño puede hacerse angustiosamente largo. Si todo empezó antes, acabará antes. Sin embargo, gracias al microclima creado en las macetas, con el calor ambiental y buena humedad proporcionada por los continuos riegos, además de la movilidad -que me permite mantener a las plantas en un rincón iluminado sin sufrir el sol directo hasta que son grandes- muchas de las plantas en recipientes están más bonitas que nunca. Ya hablé de las Nemophila, las amapolas de Islandia, las Fritillaria y otras, y ahora sus compañeras se unen a la fiesta de la floración.

Fritillaria meleagris
En el rincón de más sol de la terraza se yergue esplendorosa la Agrostemma githago 'Milas'. El año pasado tuve la variedad original, la neguilla, una planta típica de los cultivos de cereal con cáliz globular, largas brácteas y unas flores que parecía que no se abrían nunca. La variedad 'Milas' soluciona este problema y de qué manera: nunca he visto una cariofilácea de flores tan grandes -a excepción de claveles del florista y similares-, rosadas y con el clásico aspecto de cinco pétalos de muchos miembros de su familia, como la Vaccaria hispanica que también florece estos días en el contenedor aunque de manera raquítica, nada que ver con los ramilletes de flores del año pasado. A la 'Milas' también la puse en el contenedor, pero las plantas no han crecido bien. Esta de la foto, sin embargo, mide casi un metro de alto y tiene sus raíces en una maceta de apenas 10 cm. de profundidad y anchura. La planta es ideal para combinar con otras hierbas, pues es estrechísima, como un carrizo, y las flores destacan enormemente con sus 5-7 cm. de diámetro.

Lychnis viscaria
A su lado, aunque mucho más abajo, florece con intensidad la Limnanthes douglasii, conocida como "huevos fritos" por su aspecto. Una encantadora planta del mismo tamaño y procedencia que las Nemophila aunque perteneciente a su propia familia, Limnanthaceae. Sus hojillas divididas están adornadas por grupos de flores con pétalos mitad blancos mitad amarillos, una combinación que se nos antoja similar a la de las margaritas aunque se ve mucho más contrastada incluso de lejos. La planta florece muy de golpe: apenas ha pasado una semana desde que se abrió la primera y solitaria flor y ya hay más de 20 a la vez. Otra planta excelente para combinar con pequeñas herbáceas y que extrañamente no prosperó en el contenedor, pues las pocas plantas que había han desaparecido totalmente de allí.

Oenothera speciosa
Sí han funcionado en dicho espacio plantas como la estátice, Limonium sinuatum. Esta especie comencé a sembrarla en primavera de 2013 y no fue demasiado bien, aunque aún conservo una maceta con dos plantas de aquel entonces. En el contenedor hubo una que floreció muy mal en verano, y no le hice mucho caso. Cuando preparé el sitio para volver a plantar no sembré ninguna más debido a que sus rosetas de hojas son muy anchas y tapan mucho suelo. Sin embargo surgió un ejemplar en el centro, que visto el estado del contenedor lo dejé en su sitio pues no molestaba mucho. Me alegro de haberlo hecho, porque ha crecido perfectamente y por vez primera puedo disfrutar de sus flores. Éstas son pequeñas y blancas y crecen en cimas sobre tallos alados, pero lo que llama la atención es que están envueltas en unas brácteas similares a papel de colores, en este caso morado.

Commelina benghalensis
También se abre en el contenedor la hermosa Oenothera speciosa. Me parece increíble no haber tenido esta planta el año pasado, pues las semillas me las regalaron en una compra por eBay en enero de 2013, y sembré en macetas al menos dos veces. En el contenedor, en el peor sitio (el que más sol recibe) ahora mismo hay varias plantas que salieron tanto de semilleros como de siembras a voleo. Las flores son desproporcionadamente grandes, con unos 5 cm. de diámetro y situadas en lo alto de tallos de apenas 15 cm. Tienen un bello color rosa pálido y blanco con nervaduras finas, el centro amarillento y los estambres claros. Me hubiera gustado verla combinada con otras plantas de su tamaño, pero crece casi aislada, a los pies de la estátice mencionada antes.

En las macetas dedicadas a anuales y perennes es donde más colorido encontramos. Ha florecido ya la Lychnis viscaria nueva del año pasado, con sus esplendorosas flores rosadas que este año sin entender muy bien por qué se ven de un color más oscuro. Cerca de ella hay una anémona que creció al reutilizar la tierra en una maceta y que ha resultado ser una Anemone coronaria 'St. Brigid', una variedad que fui perdiendo poco a poco y que actualmente sólo estaría representada por este ejemplar y uno que hay en la maceta de las anémonas, del mismo color morado. Las blancas de momento no las he visto y, al igual que los ranúnculos amarillos, no descartaría que hubiesen desaparecido del todo.

Anémona 'St. Brigid'
La Commelina benghalensis va aumentando poco a poco su floración. Es una planta que cuesta un poco de ubicar ya que crece reptando por el suelo, así que en una maceta queda algo desproporcionada, pues se precipita por los lados y serpentea por el perímetro, no siendo capaz de enroscarse como una trepadora. Si estuviese en una maceta colgante, posiblemente crecería demasiado larga hacia el suelo. Quizá la mejor ubicación sería sobre un punto elevado y amplio, haciendo que lo coronase con sus tallos. Las flores son muy originales, pequeñas, también de las pocas privilegiadas en ofrecer un azul auténtico.

Todavía queda mucho por ver en esta primavera y sobre todo en el largo periodo que queda aún para ponerse a preparar mejor la temporada siguiente, aunque las buenas ideas no dejan de fluir desde ya mismo. Por lo pronto hay que tener claras dos cosas: que va a hacer falta mucha agua para mantener bonitas a las plantas y que este es precisamente el objetivo a conseguir: ver crecer la belleza.