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jueves, 16 de abril de 2015

Pequeñeces

Leptosiphon androsaceus 'French Hybrids'
Abril sigue con sus bondades permitiendo disfrutar de un panorama florífero magnífico. En estos últimos días todavía ha vuelto a llover, aunque muy poco -el sábado 0,3 mm y ayer miércoles 0,5- pero la borrasca que atravesó la península ha dejado días nublados y suaves. Hoy al despejarse el cielo ya se ha notado un aumento de temperatura, lógico por otra parte para estas fechas, y se han alcanzado 20ºC con un sol que ya picaba si se permanecía bajo él un instante. El miércoles fui a regar las plantas y lo acabé desestimando dado que la lluvia, caída a media tarde, dejó el equivalente a un riego suficiente para aguantar hasta el día siguiente, en el que iba a volver a visitar la terraza de todos modos. Para mañana soplará el poniente y con él las temperaturas subirán, pero nuevamente parece que será algo puntual.

Ajuga reptans 'Atropurpurea'
La entrada de hoy va dedicada a las flores pequeñas. Son ellas las que, en gran número, forman los mosaicos de colores más ricos una vez coinciden todas juntas. Las hay de todas las condiciones: solitarias y agrupadas, anuales y perennes, actinomorfas y zigomorfas. En esta ocasión, lo más llamativo es la gran combinación de flores de pequeña talla que se ha conseguido en el contenedor, especialmente en su frontal, cuya riqueza ya se viene mostrando desde hace algo más de un mes.

Limnanthes douglasii
Posiblemente, si el día de más calor de este 2015, el 31 de marzo, hubiera decidido ir a regar por si acaso, hubiera mantenido todavía ahora un buen montón de Nemophila en flor, las cuales siguen floreciendo de manera muy discreta a medida que la parte inferior de los tallos se deteriora. Hay unas pocas Nemophila menziesii azules todavía abriendo flores, así como las blancas -cuya presencia posiblemente sea sólo una casualidad y su vuelta no esté asegurada- aunque su mejor momento ya pasó: ni que decir tiene que todavía más lejos quedan los días de esplendor de las oscuras 'Penny Black', de las cuales apenas veo una planta abriendo flores a estas alturas. Con las Nemophila maculata la cosa no fue tan bien ya que, al parecer, sólo conseguí que saliese una planta. Al año que viene habrá que asegurarse bien de que el número de ejemplares está equilibrado.

Vaccaria hispanica
No ha ocurrido lo mismo con las Malcolmia maritima, las cuales fueron de las primeras anuales de flor pequeña en florecer pero siempre tienen una última palabra que decir y continúan apareciendo flores por todas partes (lila, rosa o blancas), a la vez que ya se observan plantas con las largas silicuas que contienen semillas. Algunas de estas flores se codean con las diminutas Leptosiphon androsaceus 'French Hybrids', que de momento han salido todas color crema, amarillo y rojo, aunque encontré unas flores medio escondidas en las que la base del pétalo tenía una mancha de color amarillo sólido, posiblemente un ejemplar distinto. La intención era combinarlas con las Nemophila también, aunque llegan un poco tarde. La maceta que tenía de reserva con esta especie ha sido arrasada, en el estricto sentido de la palabra, por los gorriones: todos los tallos segados desde la base. No entiendo la fijación de estas aves por algunas plantas en concreto: un caso similar ocurrió el año pasado con un Linum perenne, que pelaron a ras justo cuando iba a florecer.

Anethum graveolens
Esta sincronización descuadrada también se ha dado con la Limnanthes douglasii. El año pasado también fue la última en florecer, pero es rápida y en pocos días pasa a cargar con un montón de flores. Eso sí, han quedado un poco entremezcladas con la mata de tallos y hojas, que para estos días está ya enorme, y no consiguen sobresalir demasiado. Se conforman saliendo por debajo de las Convolvulus tricolor y poco más. La planta, además de dar unas flores bonitas, tiene una efectividad tremenda a la hora de dar semillas. El año pasado recogí un buen puñado de la única planta que tuve, y de ahí salieron las actuales. Curiosamente, y aunque no tengan relación alguna, las semillas se disponen de manera parecida a las borrajas: cuatro por flor agrupadas en cruz que, si nos descuidamos, acabarán cayendo. El año pasado cuando toda la planta estuvo seca, la bajé al patio y la puse sobre una bandeja para recoger las semillas cómodamente.

Malcolmia y Leptosiphon
Aunque tengan casi 140 cm. de alto y las umbelas sean grandes como platos medianos, los eneldos también son poseedores de flores diminutas. Plantarlos en el contenedor fue un acierto y es de las pocas veces que puedo decir eso de una planta tan grande, ya que acaban ocupando un área respetable, pero el mayor crecimiento se da en vertical. Los eneldos, gracias a sus hojas extremadamente finas, plumosas, dejan pasar bien la luz incluso con la planta muy crecida. Para la próxima temporada el plan seguirá igual aunque con ligeras modificaciones: simplemente, dejar una única planta en el rincón derecho, el que recibe sol todo el invierno. La planta del lado de sombra invernal ha crecido más -incluso tiene otra al lado que durante sus primeras semanas parecía que se marchitaría-  pero también se ha inclinado más hacia delante, además de tener un follaje débil que se quiebra con facilidad. Las plantas altas como la Phacelia tanacetifolia y alguna más que pueda encontrar irán pues en compañía de estas umbelíferas en la esquina que, por otra parte, siempre suele quedar más vacía.

Nemophila menziesii blanca
Hay flores de pequeño tamaño que han llegado a la terraza sin ser invitadas, y parece que será complicado quitarlas de allí. Ya se han secado las Stellaria media y seguro que hay semillas por todas partes; también están las Medicago minima, las cuales estoy intentando arrancar sistemáticamente junto a sus parientes las Melilotus, que llevan años apareciendo por más que arranque las matas. La "novedad" de este año son las Spergularia bocconei, una cariofilácea de hojas y tallos totalmente lineares que durante el otoño no supe identificar. Llevan ya un tiempo abriendo sus pequeñísimas flores rosadas de cinco pétalos en distintas macetas, la mayoría de bulbos, a las cuales cortaré el riego cuando deje de ver hojas,

Spergularia bocconei
Otra especie que está teniendo su protagonismo estos días es la también cariofilácea Vaccaria hispanica. Es una planta sencilla de cultivar pero a veces caprichosa, y no han salido ni todas las que esperaba ni donde esperaba. Hay un ejemplar en el contenedor que se ha descolgado apoyado contra un borde, donde todavía consigue hacer grupo con las Malcolmia, Collinsia y Rhodanthe que tiene cerca, pero es sin duda una planta que iría mejor en la zona media, ya que alcanza bastante altura y es bastante estrecha hasta que empieza a ramificarse y florecer en la parte superior. El otro ejemplar creció sin más, quizá de una semilla perdida, en una pequeña maceta con crocus. Dan un buen montón de semillas al secarse, cosa que, aunque estén en su máximo esplendor, no suele tardar más allá de mediados de mayo.

Vaccaria y Collinsia
Pero no todas las plantas de florecillas pequeñas son anuales. Están las Erodium x variabile, Iberis sempervirens 'Tahoe' y la Geum coccineum, perennes todas ellas, a las que se suma la Ajuga reptans 'Atropurpurea'. De todas las mencionadas, esta es la única que ha comenzado a florecer ahora, ya que las demás o bien no paran o tienen descansos cortos -tendencia típica de la Erodium- y todavía no sé si tiene una época fija o florece de manera ininterrumpida. Por lo pronto, las dos únicas inflorescencias que ha sacado ya van deteriorándose y no hay más a la vista, aunque la planta está lanzando tallos reptantes que sobrepasan el borde de la maceta.

En las flores, como se puede ver, el tamaño es lo de menos siempre y cuando sus formas y colores tengan la voz cantante. Con las vivaces y los bulbos de primavera-verano vendrán, esperemos, las flores de tamaños grandes que se encargarán de dar color a la segunda mitad de la primavera. Por el momento están desarrollándose bastante bien

miércoles, 1 de abril de 2015

La ponentà

Bletilla striata
La transición de marzo a abril ha venido cargada de calor. El poniente que empezó a arreciar el domingo nos dejó un caluroso lunes de primavera con temperaturas máximas de 30ºC y una mínima que nos llevó hasta el día siguiente sin bajar de 20, una prematura "noche tropical". Ayer todavía volvieron a superarse los 25ºC, pero afortunadamente el viento cambió y las temperaturas han vuelto a normalizarse poco a poco, quedándonos hoy cerca de los 20ºC. El tiempo inevitablemente se irá volviendo más cálido, cierto, pero de momento no hay ninguna prisa.

Esta situación prácticamente ha acabado del todo con la estela dejada por las lluvias de la última quincena; eso sí, sus beneficios saltan a la vista, pues muchas plantas brotan con energía, incluso algunos bulbos de plantación invernal que empezaba a dar por perdidos. En apenas dos jornadas he agotado el agua de lluvia acumulada y ya he vuelto a la rutina de cargar garrafas de agua, aunque los riegos intento hacerlos calculando bien las necesidades de cada planta, nada de inundar macetas a lo loco. Por mucho calor que haya hecho, en la mayoría de macetas grandes aún se encuentra la humedad escarbando un poco con el dedo.

Cosmos sulphureus
Las peores consecuencias, aunque no nefastas, han derivado del decaer de las plantas cuando la falta de agua se vuelve acuciante. Algunas caen hacia los lados y se les quedan las hojas mirando hacia abajo, pero si encuentran algún obstáculo ya no pueden recuperar su posición. Esto les ha ido ocurriendo a las Nemophila, que empezaron floreciendo apoyadas en el borde frontal del contenedor y han llegado a quedarse tocando suelo. Las plantas no van a poder a volver ni siquiera a su estadio anterior, por lo cual lo que les queda de vida se lo pasarán así, colgando. Es una pena por la Nemophila maculata, que ha quedado algo perdida después de ir cayéndole encima las demás plantas. Las especies grandes, como puedan ser la Collinsia heterophylla o la Layia platyglossa, tienen mejor apoyo y se recuperan enseguida con los riegos, que han sido abundantes durante dos días seguidos (ayer y hoy) para que las plantas se recuperen.

Anethum graveolens
Tampoco parecen haber sufrido mucho las Schizanthus x wisetonensis. La del contenedor, más grande que la de la maceta, se ha equiparado a ésta en cuestión de días, apareciendo cargada de flores abiertas en dos ramificaciones. Me da la sensación que esta planta no debe ser muy amiga del agua dado que parece ponerse algo amarilla cuando recibe mucha -en otoño, durante sus primeros días, tuve que dejar de regar un tiempo a la de la maceta. No obstante, prefiero no hacer el experimento ahora que sólo tengo dos plantas. Aunque nada que ver con los antirrinos, que algunos ejemplares dados por abandonados en macetas sin plantar, con sustrato arenoso y arcilloso, recuperaron la forma sólo con el agua de lluvia. He mantenido varios por no perderlos del todo y por lo que les gustan a algunos insectos. Las margaritas Mauranthemum también suelen resistir bien, aunque para verano posiblemente hayan desaparecido y no germinen hasta otoño, como en esta temporada. Los ejemplares más grandes del contenedor están batiendo todos los récords y miden ya unos 40 cm. Las Cosmos, en cambio, no han estado muy allá: la sulphureus amarilla de la foto apenas levanta 20 cm. Las bipinnatus, aunque muy vacías, sí están sacando flores grandes. Estas plantas son de esas que crecen según el espacio, pues con tierra de sobra alcanzan tamaños respetables.

Agrostemma githago 'Milas'
Las plantas grandes del contenedor también se han ido moviendo por el calor y el centro ahora parece tener un agujero, quedando a la vista la ruina provocada por el crecimiento exagerado de algunas especies y el ritmo más pausado de otras. Apenas se ven plantas que estuviesen esperando su momento, con lo que cabe esperar que la mayoría se secaran con la falta de luz. Más atrás no ha habido problema y las gigantes indiscutibles del contenedor llegan casi hasta el frente, como las Phacelia tanacetifolia y los eneldos, uno de los cuales es tan grande que incluso parece desentonar con el resto del conjunto. Aunque no lo he medido, calculo que debe estar sobre los 140 cm. de altura, descontando que el tallo se fue doblando y apoyando sobre tierra hasta encontrar su posición final. Es más grande que el que tuve hace dos años, ya lo creo: los tallos son más gruesos, está mucho más ramificado y algunas umbelas de flores deben abarcar un diámetro de alrededor de 20 cm. En total hay tres allí, los otros dos no tan grandes, aunque tiempo tienen de crecer.

Collinsia heterophylla y otras
También están floreciendo otras plantas de gran altura como la Agrostemma githago 'Milas'. La planta, como quedó claro el año pasado, crece recta y sin apenas volumen lateral, como una delgada caña, pero esta vez con las idas y venidas provocadas por el agua y el viento han acabado dobladas y apoyadas con las plantas de enfrente. Eso sí, hay varias de ellas y la floración acaba de comenzar, con lo cual el espectáculo que ofrecen sus grandes flores rosadas está recién servido. Además lo han hecho en una esquina donde confluyen con otras especies y la combinación las hace brillar más si cabe. En el lado opuesto del contenedor, el derecho, la gran Salvia coccinea se ha puesto a florecer de golpe y su rojo vivo destaca sobre los rosados de las Malcolmia, Rhodanthe y Dianthus 'Rainbow Loveliness' al que pronto se unirá el de la Clarkia bottae. Me ha quedado un poco monocromática esa esquina, es cierto.

Iris germanica
Entre las plantas perennes con órganos subterráneos, sean bulbos o rizomas, las floraciones también comienzan a ir cambiando turnos. Prácticamente no quedan ya narcisos -los 'Canaliculatus' han durado bastante poco- hasta nueva orden, pues asoman algunas flores más que no sé si llegarán a buen puerto; los Iris germanica siguen deslumbrando con su despliegue, y más o menos he conseguido poner las flores en la posición adecuada usando tutores, aunque los pedúnculos ya han quedado curvados. Están floreciendo también algunos de sus parientes los Iris reticulata, los nuevos, pero las flores están casi tocando tierra y quedan atrapadas entre sus propias hojas. Lo mismo le ha pasado, desgraciadamente, a un Tulipa 'Little Beauty' de los del año pasado, tras conseguir el mérito de florecer después del típico proceso de división que generan sus bulbos. Confío en encontrar al menos alguna de las flores en buen estado y poder hacerle alguna foto decente, o si no, esperar al menos a que florezcan los nuevos. En el rincón trasero, mientras tanto, todo sigue su curso con los Muscari armeniacum y Allium triquetrum dominando, los Ipheion terminando poco a poco y alguna especie nueva que otra comenzando a florecer.

Schizanthus x wisetonensis
Algo decepcionante ha resultado esta vez la Bletilla striata, la única orquídea de la terraza. El incremento de rosetas de hojas ha añadido dos más a las del año pasado -6 en lugar de 4, por las 2 de su primera temporada- pero no ha ido pareja en cuanto a flores. Ha vuelto a sacar sólo una espiga, con tres flores que duran abiertas un día, con lo cual posiblemente al viernes ya no quede ninguna y la larguísima espera (creo que empecé a ver la espiga brotando hace casi dos meses) ha quedado liquidada en menos de una semana. Al menos las he podido ver en vivo, ya que en alguna ocasión sí han habido plantas que me he perdido o que casi no he tenido oportunidad de ver sus flores recién abiertas y sin estropear, eso si es que consiguen florecer correctamente, que algún caso ha habido ya esta temporada y que, obviamente, no he podido mostrar.

Parece pues que ya podemos ir empezando a hablar de la segunda fase, la primera genuinamente primaveral, con todos los bulbos y vivaces que crecen a buen ritmo y la multitud de herbáceas floríferas que irán abriéndose durante la próxima semana. Aunque las brisas marinas han vuelto a colocar las temperaturas al nivel adecuado para la época, ya se sabe que la radiación solar puede jugar malas pasadas. Se espera algo de inestabilidad atmosférica hacia el fin de semana o principios de la semana que viene, pero todo apunta a que será raro ver caer alguna gota, que apenas una semana después de tanta lluvia no estaría mal que la lluvia se dejara caer un rato de nuevo.

martes, 17 de marzo de 2015

En tránsito hacia la primavera

Schizanthus x wisetonensis
Marzo se desarrolla de un modo suave, y estos cuatro días que quedan de camino hasta la primavera parece que van a ser interesantes desde el punto de vista meteorológico. Las temperaturas han seguido bajando y se prevén varios días con altas probabilidades de lluvias. Valencia está inmersa en las Fallas y quizá no les haga mucha gracia a los falleros, pero todo apunta a que vamos a tener un temporal de lluvia a partir de mañana y eso, junto a las bajas temperaturas que han propiciado muy poca evaporación en las macetas, va a venir estupendamente para las plantas.

Narcissus 'Carlton'
Después de la primera tanda de floraciones iniciada desde finales de febrero, seguimos encadenando especies en flor que esperan su turno desde otoño. Florecen las curiosas Schizanthus, una especie chilena pariente de las petunias, tomates, tabaco... esto es, una solanácea. Lo que adquirí fue un sobre de semillas de una marca china en el cual reza "Schizanthus pinnatus", pero como ya imaginaba, apunta más a que se trata del híbrido Schizanthus x wisetonensis, más frecuente. Se le conoce como planta de la mariposa o, como dicen los ingleses, orquídea del pobre. Su corola está fusionada y dividida de manera espectacular en lóbulos de distintos tamaños. Me ha salido un ejemplar con un tono un tanto apagado, pues lo que más llama la atención de estas flores suele ser la mancha de color con estrías que tienen en el centro, que en mi ejemplar parece descolorida. Tengo otro más en el contenedor, veremos de qué color sale. Su cultivo es muy sencillo y las semillas, a pesar de no ser muy grandes, germinan estupendamente depositándolas en un envase hermético con papel de cocina húmedo.

Eupeodes sp.
A su lado se despliegan unas de las últimas capuchinas que quedaban por florecer, de intenso color naranja. Las plantas ya van empezando a amarillear y puede que no duren mucho, Las primeras flores están desarrollando semillas, eso sí: es probable que me anime a sembrar algunas más para la primavera, esta vez quizá cerca de la pérgola de las trepadoras. Ésta sigue vacía mientras voy preparando los semilleros de las plantas que la llenarán este año, más variadas que el anterior. La mayoría de las enredaderas elegidas crecen mejor con algo de calor, así que no hay demasiada prisa de momento puesto que las temperaturas se han suavizado. Las Clematis que tenía en este emplazamiento el año pasado han sido movidas al rincón trasero y adecuadas con cañas, que ya empiezan a encaramar: el rebrotar de estas especies es muy rápido y efectivo, llegando ya casi al metro tras ser podadas en febrero.

Tropaeolum majus
Los bulbos también siguen dando que hablar en el que está siendo un buen año, casi diría que el mejor a falta de ver la aparición de algunas especies que parece van en buen camino. Los crocus y los primeros narcisos se van estropeando, pero quedan montones de Muscari armeniacum, los Ipheion florecen en profusión y los narcisos de trompeta grande amarillos destacan a pleno sol. Además de las especies que quedan con flores a punto de abrirse, hay otras tantas bien brotadas que pueden florecer más adelante y otras tantas que están recién plantadas o lo estarán pronto. Hay una buena tanda asegurada.

Mammillaria hahniana
Por otra parte están también las vivaces, que en su mayoría son plantas recién llegadas y las que ya están en crecimiento tardarán un poco en florecer, pero todas van por buen camino y se ven bastantes de las nuevas emergiendo ya. Seguramente sean las protagonistas indiscutibles desde el mes que viene en adelante, Ahora es el momento de empezar a controlarles la tierra para evitar riegos de más, que luego vienen los disgustos.

Florecen ya hasta algunos cactus. Los dos pequeños Mammillaria, el hahniana y el nejapensis, han empezado a florecer simultáneamente. El primero es la primera vez que florece, con sus bellas flores de color rosado intenso que se empezaron a adivinar ya hace un mes o más. Destacan sobremanera contra el tono blancuzco de la planta, cubierta de pelusa clara. El nejapensis, por su parte, más que volver a florecer lo que ha hecho ha sido reanudar tras una breve pausa, pues tuvo flores casi hasta diciembre. Son menos llamativas, pero la planta destaca por su ímpetu floreciendo y lo bien que ha crecido en pocos años.

Abeja en una borraja
Entre las anuales, el contenedor ha acabado "desparramado" por la parte frontal, pues el peso de las plantas sumado a lo alargadas que estaban al superar el borde buscando la luz, el inclinarse cuando les va faltando el agua y todo ello mecido por la brisa marina, han dejado el frontal como una catarata de hojas de Nemophila, Collinsia, Layia o Malcolmia, entre otras. Las flores vuelven a mirar hacia arriba buscando el sol, pero el problema es que muchas plantas se están aplastando entre sí, aunque poco se puede hacer por corregirlo: si siguen bien, mejor no tocarlas. En las macetas todas crecieron más compactas y conviven entre sí sin problema, como lo hacen las Calendula, Borago y Cerinthe, todas ellas con sus flores dispuestas a hacer las delicias de los insectos.

Cerinthe major
Sobre insectos, la variedad va aumentando poco a poco y las mañanas soleadas tienen el encanto de atraer a varias especies buscando sustento entre las flores. Las más frecuentes por ahora son las moscas Calliphora vicina y las abejas de la miel, aunque de vez en cuando llegan mariposas de la col y sigo con la cada vez más difícil misión de intentar fotografiar a esas abejas oscuras que sólo dan vueltas por las flores. El domingo estuve a punto, pues encontré un ejemplar posándose en las flores y libando en ellas, aunque me dio la impresión de ser otra especie -o simplemente, la vi diferente por ser la primera vez que consigo verla quieta: fue entrar a por la cámara, se puso nerviosa y la perdí de vista antes de fotografiarla. Todo lo contrario al sírfido Eupeodes que se deleitaba con el eneldo y pude fotografiar a placer. El ejemplar es una hembra y según me han explicado, hay dos especies tan similares (corollae y nuba) que sólo los machos pueden diferenciarse entre sí atendiendo a la forma de su genitalia.

Narcissus 'Carlton'
Con unas pocas tareas más que realizar, básicamente terminar de enterrar bulbos y tubérculos y ver cómo crecen las plántulas semilleras para poder plantarlas en su maceta definitiva donde lucirán al sol dentro de unas semanas, sólo nos queda de aquí al inicio astronómico de la primavera mirar al cielo y esperar que nos deje unas generosas lluvias que compensen el todavía poco remojado inicio de 2015, esperando que esto haga la primavera algo menos catastrófica que la del año pasado.

lunes, 3 de junio de 2013

Un eneldo de altura

Umbelas de eneldo
Como os contaba en entradas anteriores, en 2012 sembré semillas de eneldo a fin de devolver la especie a la terraza, que ya había brotado en otoño de 2011 y floreció a la primavera siguiente, con una invasión de pulgones negros horrorosa. Tanto fue así, que acabé arrancando las plantas en plena floración porque tenían un aspecto lamentable, y por tanto no obtuve semillas.

Las semillas esparcidas en primavera de 2012 no germinaron, y a lo visto se conservaron secas y sin brotar en el sustrato que fue yendo de maceta en maceta porque al reutilizar la tierra para bulbosas y anémonas, en invierno, es cuando empezaron a brotar. Ahora florecen, pero en la entrada haré hincapié a un ejemplar que destaca sobremanera entre todos ellos.

Al eneldo (Anethum graveolens) no le gusta demasiado un ambiente seco. Alguna planta brotada en macetas más pequeñas acabó quemada, y no me explico cómo es posible pues que en una maceta con bulbos varios (Sparaxis y Muscari) que tengo a pleno sol y que prácticamente no riego porque las plantas están aletargadas, han conseguido florecer después de sufrir las consecuencias del calor y sequedad y prácticamente sólo recibir agua de lluvia, esto es, en los únicos tres o cuatro días que ha llovido en mayo.

Pero si nos vamos al rincón de semisombra, la cosa cambia. Aunque las plantas tampoco están perfectas, al tener algo menos de sol apretando y recibir agua más a menudo, varios ejemplares han prosperado en una esquina donde hasta hace un mes lucían las flores de las anémonas 'St. Brigid'. Dichas plantas han pegado un estirón considerable y un ejemplar entre ellos, el de las fotos, ha sobrepasado hasta casi doblar en altura al resto.

Vista parcial
El ejemplar en cuestión, medido ayer domingo, se erige hasta los 120 cm. de altura, con cinco umbelas llenas de diminutas flores siendo la más alta la mayor de todas, con 20 cm. de diámetro. Parece que ya no crecerá más, pero llama la atención porque los ejemplares que le rodean, no precisamente pequeños, apenas llegan a la mitad de su altura. Necesita bastante agua para estar tan enhiesto como en las fotos, pero me sorprende que el tallo tenga esa rectitud tan destacada, pues casi todas las plantas que alcanzan una altura determinada se vencen por el peso en relación a las pocas raíces que tienen o bien acaban dobladas por el viento, que en Cullera, por su proximidad al mar, es casi constante todas las tardes de esta época con mayor o menor intensidad.

El eneldo es una planta que se cultiva con fines culinarios tanto por sus semillas -que suelen usarse para aromatizar los pepinillos en conserva- como sus hojas. A mí me gusta bastante su olor y sabor, pero como siempre digo, ninguna de las plantas que cultivo en la terraza tienen otra función más allá de la mera curiosidad, pues ni tengo una cantidad suficiente como para explotarlas ni compensa dedicarle sitio a este fin cuando en cualquier supermercado tenemos la especia ya preparada en cantidad más que suficiente y por un precio económico.

Esta planta se convierte, si exceptuamos a las trepadoras que se alargan hasta varios metros, en la planta más alta que he tenido nunca en la terraza. Ha habido ejemplares grandes, pero este humilde eneldo que surgió de manera inesperada como tantas otras hierbas se ha llevado el honor.