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miércoles, 5 de abril de 2017

El amanecer de una nueva primavera


Un año más, una vuelta más de la Tierra alrededor del Sol y la primavera llega a nosotros. Como ya viene siendo habitual, el inicio astronómico de esta estación es casi anecdótico en nuestra región, ya que las flores y los insectos que las visitan comienzan a volverse frecuentes algo antes, un mes quizá, durante el alargamiento de los días que se empieza a apreciar a lo largo de febrero. Las temperaturas también se suavizan en la segunda mitad de este mes, por lo que muchas veces a finales de marzo ya tenemos un ambiente más que agradable. En los últimos dos años no ha sido tan caluroso, pero los días de sol y temperaturas cercanas a los 20ºC empiezan a ser la tónica de estos días. Pasemos a ver qué escenas aparecen en los distintos clips de vídeo grabados durante estas semanas:

00:00- Grupo de flores de Mauranthemum, Nemophila menziesii, Gilia tricolor y Linaria maroccana creciendo en una misma maceta
00:08- Salvia viridis 'Blue Monday'
00:14- Cerinthe major
00:20- Anthophora plumipes hembra buscando polen en las flores de Cerinthe major
00:41- La misma abeja, esta vez en flores de Linaria maroccana blancas
00:58- Ajuga reptans 'Atropurpurea'
01:04- Arenaria montana
01:10- Iris germanica
01:19- Sisyrhynchium bellum con Dimorphotheca sinuata de fondo
01:27- Eschscholzia californica con Mauranthemum de fondo
01:34- Apis mellifera recolectando polen en las flores de Mamillaria spinosissima
01:50- Narcissus 'Thalia'
01:56- Anemone blanda
02:03- Aloe humilis
02:18- Mosca Trigonospila transvittata
02:35- Grupo de flores de Ursinia anthemoides
02:40- Escarabajo Opsilia coerulescens sobre flores marchitas de Echium candicans
02:46- Borago officinalis
02:54- Hyacinthoides non-scripta
02:59- Glebionis coronaria var. discolor
03:05- Hyacinthoides hispanica
03:10- Freesia laxa
03:18- Leucocoryne 'Andes'
03:25- Nemophila maculata
03:38- Asperula orientalis
03:44- Phacelia viscida
03:52- Linum usitatissimum

viernes, 31 de marzo de 2017

Pequeñas criaturas

Opsilia coerulescens
La llegada de la primavera es sinónimo de aumento del número de los pequeños seres que llegan desde el cielo y se dedican a investigar las flores en busca de una fuente de alimento. Además de las abejas, que siguen mostrando una preocupante ausencia y falta de variedad este año, unos pocos insectos más se pasean por la terraza y algunos de ellos lo hacen en tal cantidad que parecen residir allí durante estas semanas. Y no sólo insectos: también las arañas, por supuesto, aunque éstas sí son residentes genuinos y de muchas ya se esperaba una presencia notable debido a que durante el verano pasado estuvieron protegiendo sus nidos y algunos ejemplares ya eligieron sus pequeños territorios en otoño e invierno, como en el caso de las arañas cangrejo. Además, como siempre, bajo tierra permanecen las trabajadoras lombrices. De los caracoles, afortunadamente, cada vez quedan menos y el que se atreve a buscar comida entre las macetas acaba topándose con el fatal molusquicida. Una mejora casi definitiva que ayudará enormemente a las siembras otoñales sin tener que emplear métodos casi herméticos para proteger las macetas.

Cacoecimorpha pronubana
Abejas aparte, los himenópteros tampoco están siendo particularmente frecuentes. A las omnipresentes Polistes habría que añadir una visita fugaz de una Vespula -que también fueron vistas en alguna ocasión durante el invierno- y la presencia más estable de unas diminutas avispas del género Crossocerus. Éstas son más pequeñas e inquietas que las abejas Lasioglossum presentes estos días. Tienen cuerpos alargados, cabeza y ojos desproporcionadamente grandes y unas alas con tonos purpúreos. Han aumentado su presencia poco a poco y tienen la particularidad de ser fieles a un punto concreto, donde se las observa con frecuencia durante días y gracias a lo cual, a base de montar guardia, conseguí hacer alguna foto decente: pocas veces aguantan más de un segundo quietas en el mismo sitio, aunque no me vean a mí y a mi cámara. Es una especie cazadora de larvas de otros insectos, algo típico de su familia (Crabronidae) y en este caso en concreto son las larvas de pequeños dípteros las que sirven de despensa para su propia descendencia.

Crossocerus sp.
De mariposas ha habido un poco de todo, pero las especies diurnas parecen tremendamente desconfiadas cuando entran en la ciudad. En una misma mañana llegué a observar macaón, vanesa del cardo y esfinge colibel y ninguna de ellas estuvo más que unos segundos en la terraza; ni que decir tiene que basta dar un paso haciendo mención de acercarme a ellas y huyen despavoridas. Esto es algo que no comprendo dado el caso de que en el campo muchas veces permanecen tan quietas que consigo acercarme a ellas a menos de un palmo; además, de la esfinge muchas veces he obtenido fotos y vídeos mientras vuelan entre las flores y la vanesa de los cardos, el año pasado, me dejó hacer lo mismo aprovechando lo entretenida que estaba con las flores de la Buddleja davidii. Es probable que para sentirse más atraídas y seguras necesiten una gran superficie llena de flores de su agrado que, dicha sea la verdad, no existe en la terraza. Al final, la única mariposa que ha posado para esta entrada es la humilde Cacoecimorpha pronubana, una polilla cuya prole ataca a diversas especies de plantas, destacando entre ellas los claveles, aunque no he visto más que unos pocos adultos y ninguna oruga.

Discomyza incurva
Los escarabajos, abundantes en el campo, se prodigan muy poco por la terraza. No falta ningún año el cetonino Tropinota squalida, que acude a darse baños de polen de diversas plantas, especialmente asteráceas. Este año se añade a la lista de especies observadas el Opsilia coerulescens, un pequeño escarabajo longicorne que vive asociado a los Echium. Casualidad o no, es el primer año que en la terraza florece una especie del género -Echium candicans. concretamente- y la primera que observo a este pequeño escarabajo de color verde metalizado y largas antenas que volaba tan pronto como detectaba mi presencia, aunque no fue difícil que se quedase quieto evitando movimientos bruscos. Sólo fue visto esa única tarde.

Finalmente, y como viene siendo habitual, las moscas son las que copan el mayor número de especies y ejemplares presentes habitualmente en la terraza. Ha habido de todo un poco: las muy abundantes Calliphoridae (Calliphora, Lucilia) y las variadas Syrphidae (Eupeodes, Eristalis, Eristalinus, Episyrphus) son las familias más frecuentes, pero también ejemplares de otras familias como Trigonospila o la pequeña Discomyza incurva, una mosca de color negro y aspecto jorobado que se pasea tranquilamente por las plantas sin volar ni siquiera al tener cerca presencia humana. Al parecer esta especie pone sus huevos en los caracoles muertos, lo cual es lógico y vendrá bien teniendo en cuenta que antes de aplicar venenos simplemente ahogaba en agua a los ejemplares más grandes y quería conservar sus conchas como eventual lugar de cría para algunas especies de abejas megaquílidas que las utilizan para tal fin. No hay que olvidar nunca que, pese a su mala fama, las moscas son de los insectos más útiles en un amplio abanico de posibilidades, desde descomponedoras hasta polinizadoras.

jueves, 23 de marzo de 2017

Una nueva primavera

Asperula orientalis
El pasado lunes día 20 por la mañana daba comienzo de manera oficial la primavera. Día y noche se igualaban en duración y el invierno, que no ha sido especialmente frío pero sí el más lluvioso de las últimas décadas, tocaba a su fin. La estación invernal comenzó tras un colofón lluvioso de tres temporales seguidos que dejaron buenas cantidades de agua desde finales de noviembre. El primer mes fue bastante tranquilo, pero la calma fue rota por un cuarto temporal más duro que los anteriores. Después de ello vino otro mes y medio relativamente tranquilo con lluvias dispersas y poco cuantiosas y terminaría, a falta de una semana para el cambio de estación, con otro temporal de lluvias y viento que a nosotros no llegó a afectarnos de manera tan grave como ocurrió en Alicante y Murcia, pero que proporcionó una cantidad de lluvia apreciable y muy bienvenida. Al final, el invierno queda con más de 300 mm. acumulados, algo insólito si miramos atrás. Las temperaturas se han vuelto a suavizar y el inicio de primavera está siendo más benevolente que en años anteriores. Una entrada de aire frío ha refrescado gran parte de la península, provocando una bajada ligera de las mínimas en nuestra región. De lluvias, por el momento, no estamos del todo seguros si veremos alguna gota los próximos días.

Arenaria montana
Lo que es indiscutible es que la cantidad de flores es cada vez más grande y variada. Diversas especies llevan casi un mes floreciendo sin parar y otras tantas se han ido apuntando estos últimos días. Entre las anuales habría que citar a las Nemophila menziesii, las cuales empezaron esta vez con los ejemplares correspondientes a la variedad 'Penny Black', curiosamente los únicos que fueron puntuales a su floración a partir de febrero. Ya en marzo aparecieron las de color blanco y finalmente, con el paso de los días, la forma original de color azul celeste ha hecho aparición de manera patente. Pero sin duda, la gran sorpresa ha sido la floración de la Nemophila maculata. El año pasado me quedé sin semillas de la especie salvo las que pudiera haber por azar de la recogida conjunta de todas las plantas que florecieron en 2015, y el único ejemplar que creció se secó en plena floración sin más, sin producirse ningún descuido en el riego ni nada parecido. Por ello, me quedaba provisionalmente sin semillas y quizá hubiera tenido que comprar más. A lo largo del invierno, un ejemplar de Nemophila me llamó la atención por su gran tamaño en una maceta en la que mezclé otras anuales, pero di por sentado que sería una menziesii. He olvidado del todo si esta recién revelada como maculata llegó allí porque trasplanté una planta aleatoria del semillero, hecho con las mencionadas semillas mezcladas de 2015, o simplemente salió de una semilla perdida en el sustrato. El caso es que se convierte en una segunda oportunidad para recoger semillas de la especie y recuperarla paulatinamente en los próximos años.

Nemophila maculata
Otras especies no tuvieron tanta suerte y este año no están presentes en la terraza. Las Layia platyglossa nunca han sido capaces de dar semillas viables -las que producen siempre están huecas- y tristemente, este otoño pasado las semillas que guardaba ya no germinaron, con lo cual habrá que conseguir nuevas y esperar al año que viene. No ocurre lo mismo, por fortuna, con las Malcolmia maritima. Aunque me descuide y muchas plantas acaben perdiendo las semillas antes de que las recoja, basta con que consiga guardar unas pocas para tener éxito a la siguiente temporada. Además, a estas alturas todavía germinan las semillas originales de 2013 con las que introduje la especie en la terraza. De manera similar, guardo todavía bastantes semillas de Collinsia heterophylla desde 2015, que también empieza a florecer esta semana, aunque el ejemplar parece que esta vez no consiguió ganar ventaja al crecer y las espigas no son tan espectaculares como las de aquel año. En general, el intento de dejar el contenedor de anuales a su aire a base de autosiembra no ha salido demasiado bien, y a ello hay que sumarle que el temporal de enero arrasó la parte trasera por la fuerza combinada de la lluvia y las fuertes ráfagas de viento, pudriendo a muchos de los ejemplares de plantas arraigados allí. Este otoño queda claro que todo irá a base de semilleros, y más todavía con ese enorme avance que ha supuesto el uso de molusquicida para acabar con los caracoles.

Collinsia heterophylla
No obstante, la variedad en el contenedor no es del todo mala a pesar de que faltan bastantes especies emblemáticas que no habían faltado estos últimos dos años, como las Agrostemma, Centaurea cyanus o Schizanthus. De las presentes, hace ya días que florecen las Salvia viridis y ahora comienzan a abrir sus flores las amapolas de California. Las demás especies es de esperar que florezcan ya en abril, quizá un poco antes. Haciendo ya un esbozo de lo que debería ser la lista de plantación para el contenedor este próximo otoño, sin duda introduciría a una planta que llega este año a la terraza: la Asperula orientalis. Se trata de una rubiácea anual de porte ligeramente postrado que tolera de buen grado la sombra, aunque obtuve tantos ejemplares en una única siembra que los repartí por todas partes y a pleno sol, aunque más pequeñas, las plantas adquirieron tonalidades oscuras y empezaron a florecer antes. Su floración consiste en unos pequeños ramilletes de flores tubulares con 4-5 lóbulos de color lavanda. Su tolerancia al trasplante es tal que llegué a desplantar ejemplares cercanos a la floración por accidente, replantarlos en otras macetas y continuar con su vida hasta florecer. Dado que el contenedor pasa muchas horas en sombra durante el otoño-invierno, considero que podrían ser una adición excelente para este punto. Además, los tallos y hojas son largos y estrechos y crecen perfectamente entre otras plantas, ajustándose en tamaño tanto como les sea posible.

Ajuga reptans 'Atropurpurea'
En cuanto a las perennes, quizá aún es un poco pronto para que muchas empiecen a florecer. Todavía durante estos días se están revelando muchas bulbosas, algo que era de esperar dado que empezaron a mostrar crecimiento de flores bien entrado marzo, y es probable que algunas duren hasta abril o incluso no empiecen hasta entonces. Dejando de lado a estas plantas, de las que hablaremos en una entrada aparte, las perennes herbáceas también despiertan tímidamente. Tenemos, por un lado, a las Anemone blanda, las cuales empezaron a florecer en febrero, de manera tan irregular que pensaba que no vería más flores en lo que quedaba de año. Sin embargo, parece ser que están despertando de manera muy escalonada y todavía a estas alturas empiezan a emerger hojas con nuevas flores de debajo de la tierra. En el mismo entorno de semisombra que ellas, multitud de lamiáceas han rebrotado con fuerza y vuelven a desbordar sus respectivas macetas. La mayoría de ellas, mentas y relacionadas, pueden crecer tranquilas ya que sus aceites aromáticos disgustan a los caracoles. Sin embargo, una de ellas fue severamente atacada pero conseguí salvarla a tiempo rodeándola de molusquicida: se trata de la ya conocida Ajuga reptans 'Atropurpurea', que empieza a llenarse de flores. Tuve un ejemplar con anterioridad que tardó muchísimo en florecer y nunca terminaba de crecer bien, hasta que murió. El actual parece ir por mejor camino y seguramente, ahora que está libre de ataques, consiga volver a llenar su maceta.

Malcolmia maritima
En el lado opuesto, esto es, a pleno sol y protegida apenas por las espigas florales de las Freesia híbridas que se doblan por su peso, florece de manera abundante la Arenaria montana. Se trata de otra especie que tuve años atrás, pariente de los claveles, y que aunque conseguí que floreciese, lo hizo de manera pobre e irregular. Nada que ver con el ejemplar actual, que empieza a cubrirse de flores blancas como la nieve que aumentan en número cada día. Casi todas estas especies de perennes que compro ya crecidas en tiendas sobreviven y florecen bien durante un tiempo, pero no consigo que pasen del verano. He probado distintas mezclas de sustrato, ya que necesitan que éste sea a la vez rico en materia orgánica, ligero y que drene bien, y parece ser que no hay que complicarse demasiado al respecto. Mi gran experimento durante esta temporada es comprobar si de verdad habrá una gran diferencia al haber eliminado por completo el uso de agua calcárea en el riego, algo que dejé de hacer a mediados de agosto. Por el momento puedo hacerlo con facilidad ya que o bien riego con el agua recogida de lluvia (decenas de litros desde septiembre hasta hace unos días) o bien puedo recogerla de una planta pública de ósmosis en mi ciudad, donde el agua viene descalcificada y filtrada. Hasta ahora las macetas aparecían con una gran cantidad de cal acumulada en las paredes interiores y es probable que muchas plantas tuvieran problemas para absorber algunos nutrientes por este motivo, empezando a pudrirse y favoreciendo la aparición de hongos.

Anemone blanda
Las diferencias meteorológicas también van a aportar cambios significativos. Hay especies que se han desarrollado prácticamente igual que el año pasado, otras van varias semanas por delante y otras se atrasarán hasta casi un mes respecto a la temporada anterior. El por qué ocurre esto es complicado de adivinar ya que muchas veces no parece que influya si el conjunto otoño-invierno es más o menos fresco o lluvioso. En años anteriores he visto Centaurea cyanus sembradas en septiembre y floreciendo en enero, o Consolida ajacis floreciendo en noviembre, apenas dos meses después de la siembra y en un otoño bastante seco. Es probable que este año se asemeje más, salvando las distancias, a 2013, en el cual las temperaturas bajas reaparecieron en abril y hasta mayo. Por el momento, cabe destacar que este mes de marzo terminará algo más frío de lo que empezó y que visto lo visto, con las masas de aire frío polar que no dejan de llegar desde el Polo Norte debido al inusual calentamiento de esta zona del planeta durante el pasado año, quizá podríamos esperar una primavera algo menos calurosa y con buena presencia de lluvias. Las del año pasado, aunque escasas y repartidas, fueron bastante decentes.

Nemophila menziesii
Sin más, llegamos a la época predilecta que todo aficionado a las plantas de las regiones templadas ha estado esperando justo desde el otoño anterior. En concreto, en Cullera son los meses de febrero a junio los de clima más benigno y los que concentran el mayor porcentaje de floraciones para la inmensa mayoría de plantas, sean cultivadas o silvestres. Con ellas, y con el avance de la estación, es de suponer que también los insectos se irán animando. Aunque de momento lo hacen tímidamente, especialmente las abejas, es probable que la referencia que tenía del año pasado, con aquel invierno tan insólito, no sirva como ejemplo para comparar con la presente temporada. Habrá que vivir el paso de las próximas semanas para comprobarlo. Como siempre, y más desde que el cambio climático es más que patente, uno siempre desea que la primavera tarde un poquito más en arrancar si a cambio el calor desolador del verano también se retrasa de manera proporcional. Ya habrá tiempo para esas semanas con temperaturas mínimas más altas que las máximas actuales.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Adiós, 2016

Lablab purpureus en noviembre
Terminó el otoño, se alejaron las lluvias y pocos días después, con el invierno recién estrenado, toca despedir el año. Esta onomástica es tan sólo un asunto de calendario, pues en la terraza estos días transcurren como un mérito tránsito entre estaciones, encontrándonos ahora mismo en una fase relajada en la que tan sólo hay que ver a las plántulas crecer, pasar de semillero a maceta las que han tardado algo más en desarrollarse y ver a las bulbosas despuntar, asunto este que no se produce de manera homogénea ya que hay especies que brotaron en la primera mitad del otoño, como las Freesia, u otras que se dan mucha más prisa, como los Muscari, con especies que tienen ya hojas larguísimas y otras que están ahora mismo formando flores y que serán, por tanto, de las primeras novedades del año entrante.

Scabiosa atropurpurea
El año acabará con un llamativo resultado pluviométrico: 709,7 mm. acumulados, lo que lo deja en bastante buen lugar. Ni que decir tiene que prácticamente la mitad cayeron en las cuatro semanas que van del 27 de noviembre al 19 de diciembre, en tres episodios de tormentas notables como hacía años que no se veían. El otoño hasta entonces estaba siendo bastante parecido al del año pasado, con lluvias moderadas que dejaron una cantidad de precipitación acumulada aceptable. Curiosamente, en 2015 las lluvias se cortaron de golpe a principios de noviembre y no volvimos a tener unas lluvias decentes hasta marzo. Este año ha sido justamente lo contrario. Con ello, hay plantas que prácticamente no he tenido que regar en casi dos meses, contando ya con la humedad que todavía retenían desde las lluvias moderadas de octubre y noviembre. El aparente exceso de agua no ha sentado mal a la mayoría, más bien al contrario, si bien algunas sí se perdieron durante la primera mitad del otoño por la pudrición provocada por el acumulado de humedad.

Anchusa capensis 'Blue Angel' en abril
En cuanto a temperaturas, tampoco se puede decir que esté haciendo frío aunque al menos no estamos viviendo los cada vez más frecuentes días de otoño-invierno anormalmente cálidos. Apenas ha habido episodios de vientos secos o cálidos -no ya en las últimas semanas, sino en prácticamente todo el año- y las lluvias han ido refrescando paulatinamente el ambiente. Durante los próximos días, eso sí, se espera una bajada de temperaturas algo más acusada. Sea como fuere, el invierno en nuestra región no es el final de la temporada, sino el punto más cercano al pistoletazo de salida, pues aunque febrero suele ser el mes que da las temperaturas más bajas del año, también es el que da lugar al primer cambio significativo de tiempo, acompañado de las primeras floraciones que podrían llamarse ya primaverales. Este año, salvo incidentes, espero que la floración de las plantas sea algo más progresiva y escalonada, debido a que todavía a estas alturas sigo sembrando cosas que quedaron en el tintero o bien tuvieron algún problema en anteriores intentos.

Scabiosa atropurpurea 
Para acompañar la última entrada del año se adjuntan fotos de plantas no necesariamente pertenecientes a esta época: también algunas que se quedaron sin lugar en su día. Sí lo son las de las escabiosas, que tras su trasplante a principios de otoño y la gran ayuda que han tenido con la lluvia todavía no han dejado de florecer: la de flores oscuras lleva 8 meses consecutivos. La Lablab purpureus que encabeza la entrada floreció en noviembre; todos los años ocurre lo mismo, por pronto que la siembre: la planta no comienza a desarrollarse bien hasta finales del verano y la floración es muy tardía -el año pasado se alargó hasta diciembre- con lo que su duración es corta y nunca consigo que den legumbres con semillas. Este año, las lluvias de finales de otoño han acabado con ellas. La Anchusa capensis protagoniza la foto más vieja, pues es de principios de abril. Mi intención era añadirla a una de aquellas entradas que dediqué a las especies sudafricanas, pero no hubo más después de marzo. También pensaba que crecería algo más y no pasó del tamaño que tiene en la foto. Curiosamente, permaneció viva más allá del verano -incluso con varios días sin riego- y todavía llegué a trasplantarla en otoño mientras comenzaba a florecer de nuevo. Como la Lablab, las últimas lluvias acabaron con su vida. Tengo otra planta pequeña con un par de meses de vida y volví a sembrar más semillas para aumentar las posibilidades. Es una de tantas especies que me gustaría ver en el mejor de sus aspectos.

Sin más, desear a los lectores, seguidores y amantes de las plantas y naturaleza en general un feliz y próspero año nuevo lleno de vida, flores y alegrías.

sábado, 2 de julio de 2016

Días de luz



El salto hacia el verano se ha producido. En esta temporada, multitud de plantas se encuentran todavía en flor y la terraza sigue siendo punto de referencia para los distintos insectos que las visitan y añaden vida al conjunto vegetal que regala sus colores al sol. Como es habitual, a continuación se desglosa el contenido del vídeo escena a escena:

Durante los primeros segundos observamos las pequeñas flores de la Talinum paniculatum, una especie tropical de grandes hojas y diminuta floración rosada que se abre durante las tardes, tan pronto como los rayos del sol dejan de incidir directamente sobre ellas. Las flores duran tan sólo esa tarde y pronto producen multitud de semillas. En el cambio de plano pasamos a las cabezuelas de la Ratibida columnifera var. pulcherrima, una perenne ya veterana que, desde que sembré en 2013, ha florecido cada primavera, aunque ya parece que vaya necesitando un buen aporte de nutrientes para recuperar el tono.

Seguimos adelante y vemos una flor de Passiflora caerulea, otra veterana que lleva con esta seis primaveras conmigo, cinco en la terraza, pues la primera estuvo en el balcón de casa, y que con las buenas temperaturas empieza a producir flores de manera regular. De ella pasamos a otra tropical americana, la Commelina tuberosa, de hermosas flores azules que sólo duran unas horas, aunque en este caso sólo se abren durante las mañanas soleadas. Justo a un lado suyo florecen otras veteranas, las Aquilegia 'McKana' que, bien siendo las mismas plantas adquiridas hace tiempo o bien autosembradas a partir de semillas producidas por aquéllas, llevan ya en ese punto de la terraza cuatro primaveras floreciendo.

Como ya se ha observado en entradas recientes, las margaritas amarillas de las Glebionis segetum y Cota tinctoria son punto de interés de varios himenópteros. Observamos primero las pequeñas y oscuras Stelis, abejas cleptoparásitas, y a la avispa roja Rhynchium oculatum, que tiene particular gusto por el néctar de las flores. Nos vamos más abajo y nos encontramos con los cúmulos de flores de las Trachelium caeruleum 'Lake Michigan Purple', de corola tubular púrpura y largos estilos. Nuevamente, observamos a una Stelis, en esta ocasión sobre un capítulo de Cosmos bipinnatus.

Un par de contrastes. Vemos en semisombra las flores azuladas de la pequeña Lobelia erinus 'Crystal Palace' y saltamos a pleno sol, con las multicolores Portulaca grandiflora. De vuelta a las Cosmos, observamos cómo una abeja Halictus scabiosae se afana en recoger polen con los pelos de sus patas. Seguidamente observamos una sucesión de tonos cálidos: el de la Kleinia grantii, una Scabiosa atropurpurea roja y el montón de flores de una Iberis umbellata.

Durante los compases finales pasamos de observar a una avispa Scolia hirta descansando a una sucesión de flores: Buddleja davidii, Angelonia angustifolia de dos colores, Cosmos bipinnatus de nuevo, Pentas lanceolata roja y un pequeño conjunto formado por Zinnia haageana, Zinnia angustifolia y Dianthus gratianopolitanus, así como el capítulo de una Leucanthemum x superbum. Finalmente, cierra el vídeo una bella vanesa de los cardos (Vanessa cardui) buscando néctar en todas las flores que la Buddleja davidii le ofrece.

sábado, 18 de junio de 2016

Exprimiendo la primavera

Mentha pulegium
La primavera llegará a su fin en breve. Como es habitual para estos días, las temperaturas comienzan a escalar, pero lamentablemente las lluvias que suelen tener presencia, aunque breve, durante estos días centrales o finales del mes de junio siguen sin querer aparecer a pesar de los distintos episodios de paso de nubes que sí han dejado caer alguna gota, pero en el sentido más estricto de la palabra: unas pocas gotas que quedan marcadas en el suelo y nada más. Tristemente, con el calor veraniego recién estrenado ya tenemos que lamentar tres incendios, dos de ellos de considerables dimensiones, en la provincia de Valencia: uno en Bolbaite, otro en Carcaixent y otro en Terrateig. El de Carcaixent, el que me queda más cerca, formó una enorme columna de humo que pude recoger en vídeo los días 16 y 17. Hoy parece ser que han quedado bajo control aunque las pérdidas son enormes. Una situación de impotencia que recuerda a los terribles incendios de Cortes de Pallás y Andilla ocurridos también un mes de junio, el de 2012.

El tiempo moderado sigue permitiendo una buena cantidad de floraciones en la terraza, algunas de especies que han esperado hasta entrado este mes para abrir sus primeras flores. A pesar de la ausencia de lluvias, humedad no falta debido al continuo régimen de brisas marítimas que se presentan todos los días a desde primeras horas de la tarde, sin que de momento hayamos vivido algún episodio de vientos que soplen desde el interior de la península o del continente africano, los que suelen arrastrar la humedad ambiental y provocar aumentos notables de temperatura. Con todo, ha sido una semana muy cálida con una máxima de 31ºC alcanzados el miércoles 15, la más alta de lo que va de año, y varios días más por encima de los 27ºC, con mínimas que ya empiezan a superar los 20ºC.

Cota tinctoria
Las Cota tinctoria se encuentran al máximo de su floración. Sus vecinas las Glebionis segetum comienzan ya a formar las primeras semillas, pero aún así todavía cuentan con gran cantidad de flores que son algo más atractivas para los polinizadores, abejas y alguna avispa, que sus parientes. Quizá cuando las Cota sean las únicas margaritas amarillas presentes, los insectos den continuidad a sus visitas aprovechando que conocen la ruta y que su polen también les resulta atractivo. No obstante, después de un primer intento fallido temporadas atrás, no podría estar más contento con el buen resultado de estas asteráceas amarillas. Para próximas ocasiones estudiaré combinarlas con otras especies de distintos colores y familias que florezcan a la vez, a fin de crear un conjunto más llamativo.

Commelina tuberosa
El vistoso color celeste de las Commelina tuberosa ha tenido una historia complicada en la terraza, y es por ello un espectáculo digno de ver. Es la tercera vez que adquiero tubérculos de esta planta y este año de momento parece ser el que mejor está funcionando. La primera vez la planta floreció, pero los tubérculos se pudrieron después de haberlos sacado de la tierra tras su etapa vegetativa para comprobar su estado: la maceta, que dejé en el suelo, se volvió a empapar con el agua de lluvia y pasó días en este estado. Al año siguiente repetí y en esta ocasión ni siquiera brotaron las plantas. Actualmente combiné los tubérculos con unas Liatris spicata llenando bastante una maceta, lo que permite que las plantas respondan bastante bien a los riegos sin que la maceta permanezca muy húmeda entre riegos. Las Liatris todavía no han florecido, pero las Commelina llevan ya unos días haciéndolo. Por si fuera poco, la floración en sí es bastante prolongada, con una misma planta emitiendo flores durante semanas, pero las flores duran apenas unas horas, desde que ven aparecer el sol en la terraza hasta aproximadamente unas dos o tres horas después. Sus parientes las Commelina benghalensis, en cambio, conservan las flores hasta primeras horas de la tarde.

Symphyotrichum novi-belgii
Un Symphyotrichum novi-belgii se apunta a esta recta final de la primavera. Normalmente estos ásters se caracterizan por florecer a principios de otoño, como lo hace el otro ejemplar que tengo. Sin embargo, existen tantísimas variedades -cientos- algunas de ellas híbridas, que no es de extrañar que el periodo de floración sea variable. A menudo solía ver a la venta algunas de estas margaritas en flor entre mayo y julio, con lo que se sugiere que algunas variedades no esperan a que termine el verano. Sin embargo, este ejemplar fue adquirido en flor en septiembre del año pasado. Apenas unos días después de dejarlo en la terraza, aún con la pequeña maceta original, un día de viento seco de poniente resecó su sustrato y se llevó por delante toda la parte aérea de la planta. Apenas unos días después, cuando ya estaba decidido a vaciar la maceta y tirar los restos de planta, observé que en la base de los tallos había crecimiento nuevo. La planta se recuperó poco a poco y actualmente no hay más que ver su buen estado. Este invierno, sin embargo, a ambos ejemplares les proporcionaré sustrato nuevo para buscar una mejoría -el más veterano jamás ha vuelto a florecer como en su primer año- y en el caso de este más reciente, ampliaré su maceta.

Amberboa moschata
Por tercera temporada consecutiva consigo ver florecer, a pequeña escala nuevamente, a las Amberboa moschata. Todavía sigo utilizando las mismas semillas adquiridas en 2013 y dudo que puedan durar mucho más. En esta ocasión se ha hecho patente que eran una mezcla de colores y ambos ejemplares son blancos, en lugar de rosados como en los dos años anteriores. Creo que he malinterpretado el funcionamiento de esta planta y es, en realidad, una de esas anuales que necesitan algo más de tiempo para desarrollarse y florecer, como las Monarda citriodora o las Glebionis segetum. El primer año florecieron temprano en primavera y dí por hecho que eran anuales rápidas como, por ejemplo, las Centaurea cyanus. Claro, que también aquel mismo otoño de siembra, en apenas dos meses había caléndulas, espuelas y nomeolvides chinas floreciendo, anuales que habitualmente -excepto la caléndula- no florecen hasta al menos finales de invierno. Por tanto, parece buena idea mantener aparte a estas Amberboa a fin de que logren un desarrollo pleno para una floración tardía. Ni que decir tiene que en los dos últimos intentos de colocarlas junto a otras plantas fracasaron cuando aquéllas las sobrepasaron.

Mentha pulegium
Cerca del verano florece también la Mentha pulegium. La menta poleo es una de tantas mentas fáciles de encontrar en los viveros y por ello, dada su condición de planta atractiva para insectos -como prácticamente todas las lamiáceas no tropicales- me pareció buena idea añadirla a la colección. Un dato curioso es que perdió su aspecto "de vivero", esto es, con muchas hojas verdes y anchas, tan pronto como la pilló una subida repentina de temperaturas que le secó la tierra más de la cuenta. Sin que ello le supusiera ningún problema, la planta continuó creciendo con hojas de un tono más grisáceo, pequeñas y con los bordes curvados, con los tallos tendidos en lugar de derechos. No le ha ido nada mal, pues la floración está siendo bastante abundante. Dados sus requisitos, e imitando la ubicación que suele preferir en estado natural -riberas y claros de bosque, con buen grado de humedad- la mantengo a semisombra. Por el momento he visto alguna abeja Megachile acercándose a probarla.

Leucanthemum x superbum
No es la primera vez que florece un margaritón Leucanthemum x superbum en la terraza. Sin embargo, la primera planta que tuve de esta variedad, adquirida en febrero de 2015 y con una buena floración durante aquella primavera, no llegó a sobrevivir al final del verano pasado. En esta ocasión, los diversos ejemplares que tengo los obtuve de semilla: en una de tantas mezclas que tengo venían por montones, tanto de este híbrido como de la especie L. vulgare, la cual todavía queda como asignatura pendiente, pues siempre que he intentado cultivarlas tienen un crecimiento lentísimo y no llegan siquiera a alcanzar un tamaño apreciable aunque, sorprendentemente, a veces siguen ahí cuando ya se han secado el resto de anuales. En esta ocasión, los margaritones híbridos tienen un aspecto más grácil, no habiendo crecido mucho más allá de la talla que ya habían adquirido para la primavera. Los capítulos, eso sí, son de gran diámetro igualmente. Están floreciendo bastante más tarde que otras compuestas similares que han pasado este año por la terraza. Todavía acaban de comenzar, con lo que casi con seguridad pasarán a ser unas de las protagonistas del inminente verano.

Lobelia erinus
Tras no haber conseguido obtener ninguna el año pasado, y no fue por falta de intentos, la pequeña Lobelia erinus 'Crystal Palace' vuelve a la terraza. Aparecieron algunos ejemplares en una maceta donde esparcí vermiculita usada como cobertura superficial, de la cual seguramente germinaron semillas dadas por perdidas de esta especie. Algunas las pasé al contenedor, donde consiguieron crecer pero llegaron demasiado tarde al momento de floración dada su baja talla -aunque la planta puede adaptarse y sobresalir a unos 20 cm. Sin embargo, este ejemplar a semisombra ha comenzado a florecer en este tramo final de la primavera y parece no tener fin. Decenas de sus pequeñas flores azuladas, que nunca, jamás consigo hacerles una foto en la que aparezcan con su color verdadero sino de un tono lila muy claro -cosas de la profundidad de color de los sensores- apuntan desde su posición hacia el lado este de la terraza. Siendo una de las primeras anuales que cultivé, hace ya cuatro años, es una de esas especies que nunca me canso de ver y siempre quiero más. Faltaría, eso sí, encontrarles alguna vez unas compañeras de la misma talla que sean capaces de constituir con ellas un conjunto de ricos colores.

Oxalis debilis var. corymbosa blanco
No parece estar siendo un año muy exitoso para los Oxalis. Esta primavera, aparte de los infalibles articulata, los típicos vaivenes de los triangularis y los anuales corniculata, ninguno más se ha decidido a florecer. Ni siquiera los debilis var. corymbosa de color rosado, que se los supone de los más sencillos. En cambio, sus compañeros de flores blancas están abriendo algunas estos días, aunque tampoco parecen ir encarados a tener una abundante floración. Es de suponer que pronto florecerán también los depressa, que se encuentran ya con hojas. No obstante, la buena noticia es que todas las especies han estado creciendo prácticamente a la vez, con lo que de momento la colección de plantas de este género parece gozar de buena salud. No estaría mal, eso sí, empezar a pensar en añadir algo de sustrato nuevo a varios de ellos, aprovechando para revisar macetas, a fin de que en la próxima temporada consigan acumular más nutrientes y repetir éxitos.

martes, 14 de junio de 2016

Al final de la primavera



A falta de una semana para el inicio del verano, la primavera de este 2016 ha sido capaz de exprimir su esencia hasta el último momento, presentándose todavía en esta primera mitad de junio llena de vida y color. Flores que comenzaron a aparecer hace muy poco y especies de abejas que no habían visitado la terraza hasta ahora se encargan de protagonizar el día a día, disfrutando todavía de un tiempo cálido pero soportable, si bien las nubes no han dejado caer ni una gota en lo que llevamos de mes. Pasemos, como siempre, a la relación de escenas que observamos en el vídeo.

Las Linaria vulgaris continúan lanzando al aire sus espigas cargadas de flores sin amilanarse ante el aumento de temperaturas. Comparten rincón con varias compuestas, especialmente con los girasoles, que tras algo más de medio año por fin florecen. Están rodeados de varias especies: las también asteráceas Glebionis segetum, foco de antención para las abejas estos días como se verá en escenas posteriores; una Monarda citriodora que ha llegado en flor algo más lejos que sus compañeras; y las también amarillas Cota tinctoria, de abultado disco floral e igualmente llamativas para los insectos.

A unos pasos de allí empieza a florecer la Portulaca umbraticola, amante del sol y el calor de hojas carnosas. Volvemos a observar a los girasoles, esta vez pudiendo ver juntos a los dos primeros ejemplares en flor, de gran contraste entre ellos. Pasamos a observar ahora la efectividad de los Glebionis: primero, una pequeña Megachile hembra se afana en recoger néctar con su lengua a la vez que se mueve en círculos pegando con sus patas todo el polen que puede a los pelos de la parte inferior de su abdomen. En las siguientes escenas aparece otra abeja megaquílida, la más grande de la zona: Anthidium florentinum. Si bien se presentaba a menudo en la terraza, este año su presencia supera con creces la de cualquier temporada anterior, viniendo varias cada día en repetidas ocasiones a recoger polen de diferentes especies. En el vídeo observamos a un macho, de mayor tamaño que las hembras y que sólo viene a alimentarse, pues la tarea de recoger polen corresponde a las futuras madres. Una historia diferente tiene la siguiente abeja que observamos, Stelis: aunque pertenece a la misma familia que las dos anteriores, nunca recogen polen, pues depositan sus huevos en las cámaras de otras abejas solitarias. Son una de las especies conocidas como "abejas cuco" debido a este comportamiento.

Seguimos observando las flores y vemos el gran contraste entre el amarillo pálido de las Linaria vulgaris y el carmesí de las Cuphea 'Firefly'. Por encima de ellas, las Cota tinctoria están en su máximo desarrollo. Comparamos luego el colorido rojizo de las Cuphea con el de una Pentas lanceolata, de tono más sólido. Acto seguido, nos movemos al rincón de semisombra para observar las enormes flores del Lilium 'Conca d'Or' y, en contraste, los pequeños verticilos de la Mentha pulegium, menta poleo. Frente a ella se abren las flores acampanadas de la Campanula medium.

Volviendo a la zona de sol, observamos a una Scabiosa atropurpurea de llamativo color rojo. De ahí pasamos a las coloristas flores de otra verdolaga, la Portulaca grandiflora, de hojas más estrechas que su congénere y flores de mayor tamaño que duran unas horas. También al sol florece uno de los dos ásters de Nueva York, en una época que quizá no sea la más habitual para ellos -son otoñales- aunque no es de extrañar que existan, entre tantos cultivares, algunos que no necesiten esperar al otoño, si bien este fue adquirido en plena floración el pasado septiembre.

Florecen también en abundancia las Rudbeckia hirta, y volvemos a observar, en conjunto, las grandes flores de la azucena 'Conca d'Or'. También ahora, algo más tarde de lo habitual, comienzan a florecer las aguileñas híbridas 'McKana' y una pequeña Lobelia erinus 'Crystal Palace', de flores azuladas y hojas burdeos. Cierra el vídeo una avispa alfarera Odynerus, que se entretiene mordiendo las flores secas de la Digitalis.

martes, 31 de mayo de 2016

Mayo colorista (II)

Scabiosa atropurpurea
Llegamos a este día final de mayo cerrando el mes con sensaciones bastante positivas. A diferencia de años recientes, esta vez mayo ha sido un mes suave, continuista con la primera mitad de la primavera y con episodios de lluvias modestos pero necesarios, dejando al final 18,8 mm. más para esta estación: todavía llovió el pasado fin de semana. El calor parece no tener demasiada prisa en llegar y apenas en cuatro ocasiones en estos últimos diez días las temperaturas han superado los 25ºC, con un sólo día realmente caluroso, el pasado domingo 22, en el que se superaron los 30ºC. Gracias a ello, el mes termina pero los días agradables llenos del colorido que ofrecen las flores parece que tengan la continuidad asegurada hasta que las condiciones se endurezcan o, simplemente, las flores lleguen al final de su ciclo. Veamos cuáles han sido las últimas plantas en tomar parte en esta vistosa primavera:

Cota tinctoria
Las Cota tinctoria, camomilas amarillas, han comenzado a florecer en los últimos días de este mes. Puestas muy cerca de las Glebionis segetum, se distinguen por su menor tamaño y abultado disco floral, si bien sus cabezuelas parten de una planta muy distinta, con rosetas de hojas recortadas que crecen en tallos rastreros. Al igual que sus parientes, a medida que han ido abriéndose sus pequeñas flores tubulares los insectos han empezado a sentirse atraídas por ellas. Dado que todavía están comenzando, es de esperar que sean unas de las protagonistas del mes de junio. Es la primera vez que funcionan tan bien, pues la primera ocasión en que sembré semillas de la especie, en marzo de 2014, obtuve un ejemplar que permaneció inmutable durante meses hasta que prácticamente un año después y sin hacer mención de florecer ni crecer siquiera, murió. Otros intentos comprendieron la plantación de algunos ejemplares en el contenedor, que desaparecieron tan pronto como las demás plantas los privaron de luz. Una vez más, al ser la primera vez que logro su éxito aprovecho para tomar nota sobre su ciclo a fin de encontrarles en futuras ocasiones unas compañeras de maceta que florezcan al mismo tiempo.

Scabiosa atropurpurea
Ha comenzado la floración de la primera de las Scabiosa atropurpurea. Se trata de una especie que conozco bien al formar parte de la flora autóctona de mi zona, siendo frecuente en suelos mayoritariamente calizos, en los prados arenosos de la costa y en muchos márgenes de caminos agrícolas. La forma cultivada es ligeramente distinta, y esto es un gran punto a favor. En lugar de formar las grandes plantas de tallos largos y desparramados, se mantiene alta pero compacta, muy vertical. Ni que decir tiene que la principal diferencia son las flores, que dejan de lado el clásico aspecto rosado claro de la variedad silvestre ofreciendo multitud de colores sólidos y vivos. En este caso, el primer ejemplar en aparecer tiene un oscurísimo tono granate con estambres rosados que lo hacen tremendamente atractivo. Se vislumbra ya que el segundo ejemplar tendrá flores rojas, y el tercero, aunque formando flores, todavía está muy atrasado como para averiguar. Eso sí, nuevamente se trata de una especie tan tardía que se ha quedado prácticamente sin acompañantes.

Monarda citriodora
Las Monarda citriodora no defraudan y copan todo el mes de mayo con sus floraciones organizadas a modo de pisos, llamados verticilos. Esta lamiácea no la he vuelto a sembrar voluntariamente desde su primera temporada, la de 2014, dado que las semillas caídas dan ejemplares tan pronto como se pone a llover a finales de verano. No obstante, creo que ha llegado el momento de volver a explotar su potencial y preparar semilleros para combinarlas con otras especies de crecimiento y época de floración similares. Una particularidad es que las rosetas de hojas se mantienen pequeñas hasta muy tarde y por ello no puede combinarse con plantas mayores, que las taparían, a pesar de que mayo todavía sea una buena época de floración de anuales que podría tener de acompañantes. Por tanto, quizá sus compañeras ideales serían aquellas que no formen rosetas de hojas anchas y florezcan, como ellas, a partir de la segunda mitad de la primavera. Como toda lamiácea de flores tubulares, es una buena aliada de los insectos ávidos de néctar.

Cota tinctoria


Zephyranthes carinata
En este mes de mayo ya han aparecido las dos primeras flores de Zephyranthes carinata, pero se trata de unos bulbos recientemente adquiridos -volví a creer que se trataría de Habranthus robustus- en lugar de los ya veteranos de hace varias temporadas que también crecen estos días. La primera flor llegó a abrirse del todo pero fue destrozada rápidamente, presuntamente por los gorriones. Espero que este segundo ejemplar tenga oportunidad de durar algo más. Habitualmente estas plantas florecen al juntarse dos condiciones: el calor veraniego y las tormentas, vengan o no con precipitaciones. No obstante, suelo observar en macetas que tiene otra gente en sus patios que existen algunas de estas Zephyranthes que se encuentran en plena flor durante estas fechas. En mi caso, el riego continuado no les sirve como sustituto de la lluvia y pueden crecer, pero no florecerán hasta que se den las condiciones atmosféricas necesarias. Lo de estas flores es, de momento, una excepción.

Silene armeria
Después de una temporada de ausencia, vuelvo a disfrutar de las nubes de florecillas rosadas de las Silene armeria. Casi seguro que, como ocurrió con muchas especies, sí la llegase a sembrar en la temporada 2014-2015, pero la exagerada densidad de plantas que había en el contenedor para aquel entonces acabó por dejarlas fuera de combate. En esta ocasión los ejemplares fueron de los primeros en plantarse en su sitio, en octubre de 2015, y las rosetas de hojas se veían perfectamente durante los primeros meses junto a las de unos Dianthus amurensis. Al cabo de un tiempo, y con la primavera ya encima, di por perdidos a ambos al no distinguir ya sus hojas de las del resto de plantas. De las clavellinas parece no quedar nada, pero las Silene se han hecho muy altas y comienzan a despuntar con sus maravillosas flores de largo cáliz y cinco pétalos color rosa vivo.

Talinum paniculatum
Talinum paniculatum es una especie que también ha costado un poco de ubicar, aunque finalmente he conseguido hacer crecer una planta que florece ya estos días. La primera temporada de intentos no conseguí hacer germinar ninguna de las pequeñas semillas negras y brillantes que sembré. En 2015 no hubo mayor problema y conseguí una planta que tan pronto como ganó tamaño la pasé a una maceta definitiva, donde sigue hoy. Se trata de una planta relacionada con las verdolagas aunque hoy día se las coloca en su propia familia, Talinaceae, en lugar de Portulacaceae. Las hojas son espatuladas, carnosas, y en el caso de mi ejemplar tienen un color amarillento que es propio de algunas variedades ornamentales y que, de no saberlo, uno pensaría que la planta está sufriendo una clorosis severa. Las flores, diminutas, son de color rosa y aparecen sobre finos pedúnculos ramificados. Sólo se abrirán una vez y enseguida se ponen a producir semillas en una cápsula roja. Por lo que he observado, sólo se abren durante las tardes.

viernes, 27 de mayo de 2016

En el corazón de mayo



Mayo se acerca a su final y ha sido, una vez más, uno de los meses más coloristas del año. Debido a la primavera algo más suave que estamos teniendo, muchas especies más tardías han coincidido con varias de aquellas que comenzaron antes y que a menudo no suelen llegar en flor tan lejos. Aún así, parece que todavía queda margen para ver más floraciones que tomarán protagonismo durante el mes próximo.

Pasamos a la descripción del vídeo. Éste abre con una blanquita de la col (Pieris rapae) libando en una de las todavía abundantes flores de las clavellinas Dianthus plumarius. De ahí saltamos a otra escena similar, aunque esta vez la flor es un Iris germanica y su polinizador la robusta abeja carpintera Xylocopa violacea, la cual es la primera y de momento única vez que observo esta temporada en la terraza.

Damos otro salto y observamos las flores de las efectivas Monarda citriodora, especie que lleva con esta dos temporadas seguidas resembrándose y que a base de trasplantes he ido repartiendo en distintas macetas. Tarda en florecer e incluso en crecer desde el otoño hasta entrada la primavera, pero cuando lo hace puede estar semanas floreciendo, hasta la llegada del verano. La volvemos a ver posteriormente tras la aparición de la Iberis umbellata, cuyo gran tamaño ha resultado ser una sorpresa, pues la única vez que cultivé la planta, si bien era una forma enana, apenas superaba los 15 cm. de altura y no el casi medio metro de la actual. Avanzada la temporada sembré la siguiente especie que aparece, unas Cosmos sulphureus que han florecido muy pronto, antes que las Cosmos bipinnatus que también las acompañan en la maceta. Estas cosmos naranja también son una forma de tamaño reducido, puesto que no suelen superar los 30 cm. y tienen capítulos de escaso diámetro, siendo que la forma original puede llegar a superar los 180 cm. de alto.

Nos acercamos al grupo de pequeñas anuales en donde todavía florecen las blanquiamarillas Limnanthes douglasii, secundadas por el contraste rojo y púrpura de las Cuphea 'Firefly'. Justo por encima de ellas han comenzado a abrirse las cabezuelas amarillas del crisantemo Glebionis segetum. Más expuestas al sol se abren las diminutas florecillas rosadas de la Oscularia deltoides, y en el lado opuesto, donde a pesar de haber más paredes dando sombra el sol ya ilumina durante horas, encontramos una capuchina de vivo color anaranjado y a la malva Lavatera trimestris cargadísima de flores.

Volviendo al sol, encontramos a los cebollinos al máximo de su floración, al igual que la herbácea trepadora Vicia villosa, que se vale de los finos pedúnculos de las Briza maxima, ya secas, para agarrarse y poder desplegar en lo alto sus espigas de flores violáceas. De aquí pasamos a otra compuesta de floración amarilla, la camomila amarilla (Cota tinctoria) que ha florecido junto a los crisantemos anteriormente aparecidos y con apenas unos días de diferencia. El conjunto ha empezado a atraer insectos, y en la siguiente escena observamos a la mosca zángano (Eristalis tenax) probando uno de los crisantemos. También es compuesta la siguiente planta en aparecer, una Kleinia grantii de vivas florecillas naranja. No nos salimos todavía de esta gran familia, pues la próxima escena la protagoniza un áster de Nueva York de floración veraniega y la siguiente, la primera de las Rudbeckia hirta que florece en la terraza tras una temporada de ausencia.

Flores de todas las formas se abren durante estos días. Vamos viendo, en este orden, las inflorescencias de pequeñas florecillas rosadas de la Silene armeria; las oscuras flores de un denso granate de una Scabiosa atropurpurea en una de tantas formas ornamentales de distinto colorido y porte a las silvestres que frecuentan nuestros campos; la azulada Aquilegia alpina, que no falta en la terraza desde hace cinco temporadas, siendo esta planta en concreto un ejemplar autosembrado que ha aparecido en la maceta de una azucena. Les sigue una pequeña Lobelia erinus 'Crystal Palace', que comienza a florecer ahora, al igual que la Aquilegia 'McKana' que aparece después y cuya historia y comportamiento es paralelo e idéntico al de sus primas alpinas.

Observamos ahora una Gaura lindheimeri, de reciente adquisición, y el conjunto de floraciones amarillas de los crisantemos y camomilas, patrullados por un ejército de abejas Hylaeus y que también atrae la atención de la mariposa blanquiverdosa, Pontia daplidice. De ahí pasamos a la también compuesta Gaillardia aristata, y una sucesión de especies ya aparecidas aunque grabadas unos días más tarde, más avanzadas. Finalmente, una pequeña mariquita de siete puntos recorriendo las ya agostadas Dimorphotheca sinuata es la encargada de cerrar este vídeo.