Mostrando entradas con la etiqueta Oxalis debilis var. corymbosa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oxalis debilis var. corymbosa. Mostrar todas las entradas

sábado, 18 de junio de 2016

Exprimiendo la primavera

Mentha pulegium
La primavera llegará a su fin en breve. Como es habitual para estos días, las temperaturas comienzan a escalar, pero lamentablemente las lluvias que suelen tener presencia, aunque breve, durante estos días centrales o finales del mes de junio siguen sin querer aparecer a pesar de los distintos episodios de paso de nubes que sí han dejado caer alguna gota, pero en el sentido más estricto de la palabra: unas pocas gotas que quedan marcadas en el suelo y nada más. Tristemente, con el calor veraniego recién estrenado ya tenemos que lamentar tres incendios, dos de ellos de considerables dimensiones, en la provincia de Valencia: uno en Bolbaite, otro en Carcaixent y otro en Terrateig. El de Carcaixent, el que me queda más cerca, formó una enorme columna de humo que pude recoger en vídeo los días 16 y 17. Hoy parece ser que han quedado bajo control aunque las pérdidas son enormes. Una situación de impotencia que recuerda a los terribles incendios de Cortes de Pallás y Andilla ocurridos también un mes de junio, el de 2012.

El tiempo moderado sigue permitiendo una buena cantidad de floraciones en la terraza, algunas de especies que han esperado hasta entrado este mes para abrir sus primeras flores. A pesar de la ausencia de lluvias, humedad no falta debido al continuo régimen de brisas marítimas que se presentan todos los días a desde primeras horas de la tarde, sin que de momento hayamos vivido algún episodio de vientos que soplen desde el interior de la península o del continente africano, los que suelen arrastrar la humedad ambiental y provocar aumentos notables de temperatura. Con todo, ha sido una semana muy cálida con una máxima de 31ºC alcanzados el miércoles 15, la más alta de lo que va de año, y varios días más por encima de los 27ºC, con mínimas que ya empiezan a superar los 20ºC.

Cota tinctoria
Las Cota tinctoria se encuentran al máximo de su floración. Sus vecinas las Glebionis segetum comienzan ya a formar las primeras semillas, pero aún así todavía cuentan con gran cantidad de flores que son algo más atractivas para los polinizadores, abejas y alguna avispa, que sus parientes. Quizá cuando las Cota sean las únicas margaritas amarillas presentes, los insectos den continuidad a sus visitas aprovechando que conocen la ruta y que su polen también les resulta atractivo. No obstante, después de un primer intento fallido temporadas atrás, no podría estar más contento con el buen resultado de estas asteráceas amarillas. Para próximas ocasiones estudiaré combinarlas con otras especies de distintos colores y familias que florezcan a la vez, a fin de crear un conjunto más llamativo.

Commelina tuberosa
El vistoso color celeste de las Commelina tuberosa ha tenido una historia complicada en la terraza, y es por ello un espectáculo digno de ver. Es la tercera vez que adquiero tubérculos de esta planta y este año de momento parece ser el que mejor está funcionando. La primera vez la planta floreció, pero los tubérculos se pudrieron después de haberlos sacado de la tierra tras su etapa vegetativa para comprobar su estado: la maceta, que dejé en el suelo, se volvió a empapar con el agua de lluvia y pasó días en este estado. Al año siguiente repetí y en esta ocasión ni siquiera brotaron las plantas. Actualmente combiné los tubérculos con unas Liatris spicata llenando bastante una maceta, lo que permite que las plantas respondan bastante bien a los riegos sin que la maceta permanezca muy húmeda entre riegos. Las Liatris todavía no han florecido, pero las Commelina llevan ya unos días haciéndolo. Por si fuera poco, la floración en sí es bastante prolongada, con una misma planta emitiendo flores durante semanas, pero las flores duran apenas unas horas, desde que ven aparecer el sol en la terraza hasta aproximadamente unas dos o tres horas después. Sus parientes las Commelina benghalensis, en cambio, conservan las flores hasta primeras horas de la tarde.

Symphyotrichum novi-belgii
Un Symphyotrichum novi-belgii se apunta a esta recta final de la primavera. Normalmente estos ásters se caracterizan por florecer a principios de otoño, como lo hace el otro ejemplar que tengo. Sin embargo, existen tantísimas variedades -cientos- algunas de ellas híbridas, que no es de extrañar que el periodo de floración sea variable. A menudo solía ver a la venta algunas de estas margaritas en flor entre mayo y julio, con lo que se sugiere que algunas variedades no esperan a que termine el verano. Sin embargo, este ejemplar fue adquirido en flor en septiembre del año pasado. Apenas unos días después de dejarlo en la terraza, aún con la pequeña maceta original, un día de viento seco de poniente resecó su sustrato y se llevó por delante toda la parte aérea de la planta. Apenas unos días después, cuando ya estaba decidido a vaciar la maceta y tirar los restos de planta, observé que en la base de los tallos había crecimiento nuevo. La planta se recuperó poco a poco y actualmente no hay más que ver su buen estado. Este invierno, sin embargo, a ambos ejemplares les proporcionaré sustrato nuevo para buscar una mejoría -el más veterano jamás ha vuelto a florecer como en su primer año- y en el caso de este más reciente, ampliaré su maceta.

Amberboa moschata
Por tercera temporada consecutiva consigo ver florecer, a pequeña escala nuevamente, a las Amberboa moschata. Todavía sigo utilizando las mismas semillas adquiridas en 2013 y dudo que puedan durar mucho más. En esta ocasión se ha hecho patente que eran una mezcla de colores y ambos ejemplares son blancos, en lugar de rosados como en los dos años anteriores. Creo que he malinterpretado el funcionamiento de esta planta y es, en realidad, una de esas anuales que necesitan algo más de tiempo para desarrollarse y florecer, como las Monarda citriodora o las Glebionis segetum. El primer año florecieron temprano en primavera y dí por hecho que eran anuales rápidas como, por ejemplo, las Centaurea cyanus. Claro, que también aquel mismo otoño de siembra, en apenas dos meses había caléndulas, espuelas y nomeolvides chinas floreciendo, anuales que habitualmente -excepto la caléndula- no florecen hasta al menos finales de invierno. Por tanto, parece buena idea mantener aparte a estas Amberboa a fin de que logren un desarrollo pleno para una floración tardía. Ni que decir tiene que en los dos últimos intentos de colocarlas junto a otras plantas fracasaron cuando aquéllas las sobrepasaron.

Mentha pulegium
Cerca del verano florece también la Mentha pulegium. La menta poleo es una de tantas mentas fáciles de encontrar en los viveros y por ello, dada su condición de planta atractiva para insectos -como prácticamente todas las lamiáceas no tropicales- me pareció buena idea añadirla a la colección. Un dato curioso es que perdió su aspecto "de vivero", esto es, con muchas hojas verdes y anchas, tan pronto como la pilló una subida repentina de temperaturas que le secó la tierra más de la cuenta. Sin que ello le supusiera ningún problema, la planta continuó creciendo con hojas de un tono más grisáceo, pequeñas y con los bordes curvados, con los tallos tendidos en lugar de derechos. No le ha ido nada mal, pues la floración está siendo bastante abundante. Dados sus requisitos, e imitando la ubicación que suele preferir en estado natural -riberas y claros de bosque, con buen grado de humedad- la mantengo a semisombra. Por el momento he visto alguna abeja Megachile acercándose a probarla.

Leucanthemum x superbum
No es la primera vez que florece un margaritón Leucanthemum x superbum en la terraza. Sin embargo, la primera planta que tuve de esta variedad, adquirida en febrero de 2015 y con una buena floración durante aquella primavera, no llegó a sobrevivir al final del verano pasado. En esta ocasión, los diversos ejemplares que tengo los obtuve de semilla: en una de tantas mezclas que tengo venían por montones, tanto de este híbrido como de la especie L. vulgare, la cual todavía queda como asignatura pendiente, pues siempre que he intentado cultivarlas tienen un crecimiento lentísimo y no llegan siquiera a alcanzar un tamaño apreciable aunque, sorprendentemente, a veces siguen ahí cuando ya se han secado el resto de anuales. En esta ocasión, los margaritones híbridos tienen un aspecto más grácil, no habiendo crecido mucho más allá de la talla que ya habían adquirido para la primavera. Los capítulos, eso sí, son de gran diámetro igualmente. Están floreciendo bastante más tarde que otras compuestas similares que han pasado este año por la terraza. Todavía acaban de comenzar, con lo que casi con seguridad pasarán a ser unas de las protagonistas del inminente verano.

Lobelia erinus
Tras no haber conseguido obtener ninguna el año pasado, y no fue por falta de intentos, la pequeña Lobelia erinus 'Crystal Palace' vuelve a la terraza. Aparecieron algunos ejemplares en una maceta donde esparcí vermiculita usada como cobertura superficial, de la cual seguramente germinaron semillas dadas por perdidas de esta especie. Algunas las pasé al contenedor, donde consiguieron crecer pero llegaron demasiado tarde al momento de floración dada su baja talla -aunque la planta puede adaptarse y sobresalir a unos 20 cm. Sin embargo, este ejemplar a semisombra ha comenzado a florecer en este tramo final de la primavera y parece no tener fin. Decenas de sus pequeñas flores azuladas, que nunca, jamás consigo hacerles una foto en la que aparezcan con su color verdadero sino de un tono lila muy claro -cosas de la profundidad de color de los sensores- apuntan desde su posición hacia el lado este de la terraza. Siendo una de las primeras anuales que cultivé, hace ya cuatro años, es una de esas especies que nunca me canso de ver y siempre quiero más. Faltaría, eso sí, encontrarles alguna vez unas compañeras de la misma talla que sean capaces de constituir con ellas un conjunto de ricos colores.

Oxalis debilis var. corymbosa blanco
No parece estar siendo un año muy exitoso para los Oxalis. Esta primavera, aparte de los infalibles articulata, los típicos vaivenes de los triangularis y los anuales corniculata, ninguno más se ha decidido a florecer. Ni siquiera los debilis var. corymbosa de color rosado, que se los supone de los más sencillos. En cambio, sus compañeros de flores blancas están abriendo algunas estos días, aunque tampoco parecen ir encarados a tener una abundante floración. Es de suponer que pronto florecerán también los depressa, que se encuentran ya con hojas. No obstante, la buena noticia es que todas las especies han estado creciendo prácticamente a la vez, con lo que de momento la colección de plantas de este género parece gozar de buena salud. No estaría mal, eso sí, empezar a pensar en añadir algo de sustrato nuevo a varios de ellos, aprovechando para revisar macetas, a fin de que en la próxima temporada consigan acumular más nutrientes y repetir éxitos.

martes, 8 de diciembre de 2015

La senda hacia el invierno

Mammillaria hahniana
Catorce días distan de la llegada de la estación del frío, segunda fase del ciclo para las plantas si tomamos el otoño como reinicio de la temporada. Estos últimos días están siendo algo más cálidos que los de finales de noviembre, con altas presiones de nuevo sobre nosotros, haciendo que echemos de menos ver de vez en cuando un cielo nublado. Lo más cercano, las neblinas que propicia el anticiclón y que junto a la ausencia de vientos fuertes hacen que el ambiente se mantenga húmedo. Lo cierto es que el otoño que comenzaba con un buen régimen de precipitaciones se desvaneció: ya hace más de un mes que no llueve. De momento, 2015 mejora en cuanto a lluvia acumulada respecto a 2014, pero mucho tendría que llover en lo que queda de mes para acercarnos a 2013, año en que comenzó esta etapa de pluviometría a la baja. Ni que decir tiene que años como 2012 y anteriores quedan muy lejos.

Lablab purpureus
La terraza vive ahora los días con menor insolación del año. Las plántulas semilleras crecen a un ritmo pausado, poco favorecidas por la energía del sol, y los bulbos por su parte buscan a éste rompiendo la tierra. Ciertamente, se nota que muchas especies no tienen ninguna prisa por crecer mientras que otras emergen apenas tocan tierra. Recuerdo casos de años anteriores, como unos Iris x hollandica alcanzando ya en septiembre unos 20 cm. de altura, los Muscari armeniacum de este año apareciendo a finales de agosto o la plantación tardía de la temporada 2012-2013, hecha en enero y resultando en una de las mejores de todas las ocasiones en que he tenido bulbos. Obviamente nunca me planteé repetirlo, pero por unas cosas u otras siempre acaban quedándome los últimos bulbos sin plantar hasta el primer mes del año.

En cuanto a plantas que van a estar el año que viene, al final me decidí a echar un vistazo por las tiendas habituales y no hubiera habido gran diferencia si no las hubiera visitado. La mayoría de perennes que he tenido otros años estaban fuera de stock y no he repuesto ninguna, con lo que habrá que seguir llenando huecos con semilleras y esperar a finales de invierno para buscar otras ofertas. Huecos que, paradójicamente, cada vez están siendo más complicados de buscar no por la falta de sitio, sino por la proliferación de pequeñas macetas que nunca sé dónde colocar o por las aparatosas rejas que debo poner encima de las macetas con plantas pequeñas para evitar desastres. Los caracoles están siempre al acecho y los gorriones tanto pueden ignorar todo como romper plantas porque si. Además, últimamente se acercan mucho a la terraza, incluso cuando yo estoy allí. No está de más ser cauto.

Crassula muscosa
Estos días se observan muchas floraciones un tanto fuera de lugar. Los Oxalis debilis de flores rosa se pusieron a florecer sin más, algo que hasta ahora no habían hecho en otoño pero que no es en absoluto extraño, pues conozco otros casos en que la especie florece durante esta estación. Al que no esperaba tan pronto es al cactus Mammillaria hahniana, en el que no hace mucho observé que las flores se estaban formando y se han abierto apenas unos días después. Al igual que el Oxalis, hasta ahora florecía a partir de marzo. No obstante, no debe ser raro este adelanto dado que los cactus de este género no son muy estrictos con las estaciones, y prueba de ello es que su pariente y vecino el Mammillaria nejapensis lleva varios años floreciendo a partir de octubre y durante todo el invierno. El hahniana destaca por su llamativa cobertura de pelusa blanca y flores de un magenta intenso.

Una leguminosa trepadora, el Lablab purpureus, también florece humildemente estos días. Es una de esas especies de plantas que no entiendo. Ya llevo dos años sembrándola en primavera y se pasa muchos meses creciendo poco y mal, sin encontrar nunca un punto de apoyo y comenzar a trepar. De repente, a mediados de otoño, cuando ya parece que no va a dar más de sí y las hojas se encuentran visiblemente deterioriadas, comienza a enroscarse apretadamente en las cañas y gana altura. Las espigas florales salen muy tarde y nunca resultan tan llamativas como lo serían de crecer en una planta en buen estado y frondosidad, con flores que palidecen a los pocos días de abrirse. El año pasado ni siquiera dio legumbres, cosa que seguramente tampoco ocurra este año. Una vez reorganice la pérgola de trepadoras, que espero quede más ordenada a partir de ahora, quizá vuelva a realizar un intento más con ella.

Oxalis debilis var. corymbosa
A la terraza ha llegado una veterana de edad desconocida. Se trata de la Crassula muscosa, una crasa sudafricana de tallos finos con hojas pequeñas y apretadas que la hacen asemejarse a pequeñas cuerdas verdes. Las flores pasan totalmente desapercibidas puesto que son diminutas, apareciendo entre las axilas de las hojas. La planta la saqué de la terraza de casa de mis otros abuelos, donde puede haber estado desde hace muchos años, al igual que otros tantos cactus y suculentas que crecían prácticamente con lo que lloviese. Hace unos años se me ocurrió subir a ver si quedaba algo de aquello y encontrar alguna planta rescatable, pero me encontré con que toda la parte de las macetas había sido sepultada bajo una enorme mata de x Graptosedum de hojas broncíneas. En un vistazo reciente encontré unas pocas de esas Crassula muscosa que asomaban entre las hojas de su pariente y conseguí sacar la maceta. Debido a que han tenido que crecer más de la cuenta, la parte inferior de los tallos estaba alargada y desprovista de hojas, tan débil que casi media planta se ha ido cayendo hasta que ha llegado a su nuevo emplazamiento. Desconozco cuánto puede vivir esta planta o si llegó a su sitio traída por algún agente externo, pero de estar allí el mismo tiempo que las plantas que le acompañaban se trataría de un ejemplar con varias décadas de vida.

jueves, 23 de abril de 2015

Vivaces de vuelta

Incarvillea delavayi
Entrados en la segunda mitad de abril, las vivaces ya empiezan a llegar al punto de desarrollo óptimo para mostrar sus flores. Pueden tener bajo tierra tubérculos, rizomas o raíces gruesas, pero todas ellas tienen el común la capacidad de perder parte de su desarrollo vegetativo en épocas de precariedad para volver a rebrotar durante los periodos que les son favorables. Es precisamente por ello que muchas de estas plantas se venden empaquetadas en seco como los bulbos, aunque no todas toleran pasar mucho tiempo sin plantar. Algunas pueden ser almacenadas durante meses, mientras que otras sólo lo justo para ser transportadas a las tiendas, motivo por el cual muchas veces siguen a la venta estando muertas, por puro desconocimiento ya no sólo de la tienda, sino del comprador que se las lleva a casa inocentemente cuando llevan un mes queriendo ser plantadas.

Aquilegia alpina
En efecto, muchas de las vivaces las acabé volviendo a comprar este año debido a los nefastos resultados del año pasado, con pudriciones que acabaron con ellas de manera sucesiva. En verano siempre suelo regar de más sin darme cuenta y esto no hace más que animar a proliferar a los hongos en las macetas de plástico, que retienen la humedad aunque no lo parezca. No sólo afecta a las vivaces, pues algunas perennes también acaban sucumbiendo y muchas plantas que ya no he podido reponer han pasado a la historia en la terraza, conservando algunas semillas que espero alguna vez consigan devolver a estas especies a la terraza en caso de no volver a encontrarlas en las tiendas donde fueron adquiridas en su día.

Oxalis debilis blanco
Todo es más fácil con las vivaces de tubérculo, aunque muchas veces las dalias también me han dado problemas y no han pasado del verano. A los Oxalis nada más hay que dejarlos en seco o regarlos muy poco en épocas menos calurosas en las que tienen hojas. Por ejemplo, después de casi un año, los Oxalis debilis var. corymbosa de flores blancas que recogí en Algimia de Almonacid (Castellón), donde es una invasora frecuente de los cultivos, se animan a crecer y florecer, aunque de manera un tanto dispar. Arranqué la planta del suelo en junio del año pasado a golpe de azada, con flores y todo, y a pesar de quebrarle el rizoma principal siguió verde durante un tiempo. Posteriormente las hojas se secaron y aparecieron los típicos tubérculos similares a bulbillos que brotan del contorno del rizoma, pero la maceta estuvo vacía mucho tiempo, con los tubérculos asomando y desperdigándose por encima de la tierra. Accidentalmente debí dejar caer alguno sobre la maceta de la Bletilla y ahí me he encontrado sus primeras flores, blancas como la nieve. No obstante, en la maceta original ya hay crecimiento, con lo que pronto se llenará de flores al igual que su pariente rosa, que ya florece estos días.

Rehmannia elata
También salen de gruesos tubérculos las Incarvillea delavayi. Es la tercera vez que compro esta planta, en un paquete que vienen tres tubérculos que hasta ahora siempre han brotado y florecido todos ellos, pero pierdo las plantas cuando empieza a hacer calor, pudriéndose sin remedio de manera muy dramática. Probablemente lo único que debería hacer es dejar de regar al primer signo de marchitez en las hojas -como hago con las anémonas- para evitar que el agua quede retenida y haga mella en los tubérculos, que a grandes rasgos tienen una textura similar a los de las dalias, La planta es una bignoniácea, familia de la que estamos acostumbrados a ver trepadoras y arbustos, pero Incarvillea crece como una bulbosa: una roseta de hojas en el suelo con una vara cargada de grandes flores que brota del centro.

La Rehmannia elata es otra vivaz que se encuentra cargada de flores estos días, y es una de las pocas que he obtenido desde semilla. Con esta plantas es muy fácil, ya que crece con la facilidad de una anual y resiste y sigue creciendo durante el verano. No parece necesitar mucha agua y sigue desarrollándose vegetativamente bajo tierra y generando más brotes. Este año son dos las rosetas que emiten hojas, pero el verano pasado llegó a sacar otra por uno de los agujeros de drenaje, que acabó malográndose. Otras vivaces exitosas que obtuve de semilla son la Ratibida columnifera var. pulcherrima, que empieza a emitir sus tallos en los que crecerán las flores, la Oenothera speciosa, que lleva días abriendo sus flores por toda la terraza, y algunas Achillea millefolium que tras unos años poco productivos -se sembraron en otoño de 2011- volverán a florecer esta primavera.

Incarvillea delavayi
Veteranas son también las aguileñas. Tras un fracaso en 2012, las Aquilegia 'McKana' y Aquilegia alpina adquiridas en 2013 llevan con esta su tercera primavera consecutiva en la terraza floreciendo, con algunos "extras" añadidos: el año pasado consiguieron esparcir semillas por todos lados y, como ocurre con algunas anuales, al final acabo dejando macetas donde se desarrollen sin molestias. Alguna de ellas ya ha florecido, una 'McKana', y parece que me ha salido un color nuevo, amarillo. Fue la primera en llamar la atención, pero casi sin darme cuenta ya estaban las Aquilegia alpina haciendo crecer unas cuantas de sus grandes flores moradas.

Hay muchas vivaces más brotando y creciendo, algunas con flores a la vista, pero serán protagonistas seguramente para la segunda mitad de la primavera, esto es, casi hacia el final de la primera quincena de mayo. De algunas de ellas que también están en flor, como los geranios, hablaremos muy pronto.

sábado, 29 de marzo de 2014

Inestabilidad primaveral

Viola x wittrockiana
Como es habitual, en primavera el tiempo puede cambiar de un día para otro y voltear la situación atmosférica en un santiamén. Si bien lo que más falta hace, la lluvia, parece que evite aparecer incluso cuando hoy no se ha visto el sol en todo el día, al menos queda el consuelo de que las temperaturas se han suavizado un poco y en estos últimos dos días la tierra no se ha secado mucho a pesar de que el viento está volviendo a hacer de las suyas. Tanto, que llevo unos días queriendo fotografiar nuevas flores y es imposible.

Quizá lo más destacado de la semana sea la "operación desmantelamiento" que he empezado a llevar a cabo con el contenedor de los bulbos. En éste, todo el sustrato está seco seguramente desde que enterré todo aquel montón de bulbos en octubre. Por este motivo y como descubrí gracias a que se me ocurrió escarbar en las zonas donde menos bulbos habían salido, éstos no habían pasado ni de la fase de enraizamiento. Al parecer, al faltar totalmente la humedad y compactación de la tierra, los bulbos reaccionan como si estuviesen guardados en una caja o una bolsa: las hojas brotan muy poco, y las raíces se quedan a medio salir. Como la planta no comienza su ciclo, al cabo de un tiempo se acabará secando. En muchos casos creo que es ya inevitable, pues dudo que se pueda hacer nada que empuje a la planta a enraizar. He excavado en el lateral derecho y me he encontrado a jacintos muertos (termino pues con esta especie, a la que no le he acabado de encontrar el atractivo), Crocus que no tienen ni una sola raíz cuando ya deberían haber florecido hace un mes y otro grupo de especies, en su mayoría Triteleia y Allium, brotando y con las raíces queriendo salir. Ni corto ni perezoso saqué estos bulbos, los puse en macetas y regué en abundancia. Espero que sean capaces de desarrollarse por lo menos hasta el verano y conservarlos para la próxima temporada, en la cual serán tratados de una manera mejor.

Gilia tricolor
¿Qué hacer entonces? Bueno, de momento mi decisión es que cuando todos los bulbos que han ido bien entren en su fase de descanso, los sacaré y desmantelaré el contenedor. He de reconocer que el experimento salió mal: más de mil litros de sustrato, una superficie de unos 7 m² simulando ser un trozo de jardín exclusivamente para bulbos donde pudiesen crecer a sus anchas. El resultado: el primer año más o menos bien, pero con bastantes claros a pesar de la gran cantidad de bulbos plantados. El segundo año, ya está visto: la falta de lluvias y de riego han provocado una debacle monumental y ni la mayoría de bulbos recién comprados este otoño han brotado. ¿Por qué no regaba? Bueno, el año pasado no lo hacía casi nunca, porque si escarbaba en la tierra, a unos 10 cm. de profundidad estaba húmeda. Este año, aparte de que ha llovido muchísimo menos, el calor inusual ha estado presente durante al menos tres de los cinco meses que hace que lo planté todo, es decir, que tengo gran parte de culpa por la falta de previsión. Mi idea es repartir los bulbos en recipientes más ajustados, que iré construyendo, y poder tener un mayor control sobre la humedad de la tierra. Además no renovaré todas las especies y lo más seguro es que a partir de ahora me quede sólo con las de pequeño y mediano tamaño.

Oxalis articulata (arriba) y triangularis
En el resto de plantas no hay tanto que lamentar, todo va bastante bien; quizá lo que ya empieza a ser preocupante es que el contenedor de las herbáceas ya tiene problemas para retener bien la humedad y aunque riegue abundantemente, da la sensación de que las plantas no prosperan, pero sí se deterioran por el riego a chorro, los hongos y los pulgones. Las sembradas más recientemente parecen no crecer nunca, mientras que las demás no dan demasiadas alegrías. Han comenzado a florecer las Gilia tricolor, las Centaurea cyanus y unas Malcolmia maritima que se han quedado "enanizadas". Está abriendo sus últimas flores la misma espuela de caballero que vengo mostrando desde noviembre, con la planta ya estropeadísima, a la vez que comienza a despuntar alguna arañuela y otro tipo de espuela va ganando altura, quizá de aquellas dobles que tuve el año pasado, que también sembré aquí.

Papaver nudicaule amarilla
Se ha animado a florecer de nuevo el Oxalis debilis, del cual comentaba en la entrada que les dediqué que me extrañaba esta parada repentina, uniéndose así a sus recargados parientes O. articulata y O. triangularis; parece que la Centaurea montana va tomando ritmo, los ranúnculos están espléndidos y las anémonas no acaban de estar tan radiantes como el año pasado. Algunas trepadoras florecerán pronto, mientras que por la zona menos soleada las amapolas de Islandia siguen dando color, ahora con alguna flor amarilla.

Entre las novedades de esta semana, o mejor dicho, de finales de la anterior puesto que se abrió el domingo, tenemos un pensamiento (Viola x wittrockiana) de espléndido colorido, el de la foto que abre esta entrada. Procede del segundo sobre que compré de LIDL como 'Swiss Giant', aquel mismo que en 2012 dio aquellas plantas pequeñas y variadas con más aspecto de Viola cornuta de colores que del popular híbrido de flores grandes. Esta vez, como mínimo, sí parece tratarse de una Viola x wittrockiana, y su talla no es excesivamente grande. Le ha costado muchísimo llegar hasta aquí, pues esas semillas fueron sembradas todavía en verano. No sé si al sol hubieran crecido más rápido, pero las plantas no se han ahilado en busca de luz, sino que forman rosetas muy pequeñas y perfectamente proporcionadas.

Oxalis debilis var. corymbosa
Prácticamente ya no quedan casi vivaces, nuevas o viejas, sin brotar: mientras que algunas han tenido muy mala suerte, otras vienen con mucho vigor y es posible que no tarden más de un mes en comenzar a florecer. En el apartado de las menos afortunadas, la Lamprocapnos spectabilis ha sido una de las protagonistas: asomaron unos brotes en diciembre y me animé pensando que al llevar plantada desde la temporada anterior, comenzaría antes su ciclo vegetativo. Los brotes siguen estando igual a día de hoy, con la salvedad de que unas flores han empezado a salir a ras de suelo, tumbadas. Ya me enseñaron un caso parecido y temía que me pasase a mí, y así ha sido. Ahora falta saber si sacará hojas y si vale la pena seguir manteniendo a ese ejemplar; quizá lo intente con uno nuevo en 2015, pero no sabré qué hacer si en 2016 ocurre lo mismo. Probé también con su pariente Corydalis solida y todavía peor: de 10 emergieron 3 tras muchos meses y a todas se les han secado las hojas en cuestión de días.

Así pues, la terraza no pierde ni un ápice del colorido que ha venido mostrando estas semanas, y mientras que la meteorología ya empieza a cansar con su poco favorable monotonía, las plantas siguen adelante y muy pronto serán muchas más las que comiencen a enseñar sus flores. La mayoría de ellas, las más esperadas, las que son nuevas para este año.

martes, 18 de marzo de 2014

Oxalis articulata y debilis, secundarios clásicos

Oxalis articulata
En otoño os hablé del Oxalis bowiei, una especie sudafricana a la que encuentro un interesante valor ornamental que entraba en esa categoría no reconocida de plantas que han dejado de aparecer en los comercios y que sobreviven, todavía en números bastante altos, en jardines "de toda la vida", desde donde en ocasiones escapan y van a parar a manos de otros cultivadores, voluntariamente o no, o incluso quedan asilvestrados en entornos antropizados. Los Oxalis protagonistas de hoy son quizá un ejemplo mayor todavía y precisamente los obtuve de esa manera, en intercambios con gente que reserva un rincón de su jardín a estas plantas.

Empezaremos por el Oxalis articulata, que ha sido el último en florecer, pero lo ha hecho con muchas ganas. Es una especie procedente de la mitad sur de Sudamérica, donde se le conoce como macachín rosa. Surge de rizomas leñosos articulados, de donde toma su nombre, y se distingue fácilmente de otros Oxalis de flores rosa por la textura de sus hojas. La forma de éstas es la más frecuente en la familia, esto es, dividas en tres folíolos acorazonados que en este caso cuentan con una hendidura visible en la separación entre los dos lóbulos. Los pecíolos son largos y dan al conjunto un porte postrado en lugar de erecto. El color es verde pálido, y lo más importante: son tomentosas, cubiertas de pelos cortos en toda su superficie. Hasta ahora no lo había visto plegar sus hojas pero conforme ha ido avanzando el tiempo, el sol ya incide durante unas pocas horas en su rincón y los folíolos se pliegan contra el pecíolo al tiempo que las flores se abren al máximo, como hacen sus parientes Oxalis tetraphylla y Oxalis triangularis.

Oxalis debilis var. corymbosa
La floración del Oxalis articulata ha tardado un poco en aparecer pero lo cierto es que ahora mismo es la especie con mejor aspecto tras la magnífica etapa que tuvo el Oxalis bowiei, el cual ahora sigue con hojas verdes pero es de esperar que las pierda a mediados de primavera para su descanso estival. Cierto es que el Oxalis triangularis se encuentra ahora mismo en flor, pero su aspecto debe mejorar (sólo tiene hojas viejas); también mostré hace poco el mexicano Oxalis latifolia pero, como la especie anterior, parece haberse tomado una pausa y ha dejado de florecer y sacar hojas nuevas, conservando las que sacó en el breve plazo en el que creció desde finales de octubre. Algo similar ha ocurrido con la especie de la que hablaremos unos párrafos más adelante.

Volviendo a las flores del Oxalis articulata, éstas son muy típicas, quizá de las más clásicas dentro de los Oxalis de flor rosa. Tienen cinco pétalos en forma de turbina o ventilador, de un color rosa intenso en el que destaca el tono púrpura del interior, que se expande hacia afuera a través de finas nervaduras. Los estambres son amarillo pálido como en la mayoría de especies. A partir de aquí es donde enlazamos con la siguiente especie, pues muchas veces se confunden a simple vista y son, en realidad, muy fáciles de diferenciar tan sólo observando sus hojas, sin necesidad de que florezcan.

Oxalis debilis var. corymbosa es la variedad de una especie originaria también de Sudamérica que más se ha extendido por el mundo, creciendo asilvestrada en muchas regiones. De porte algo más bajo que la anterior, brota de tubérculos redondeados que se asemejan a bulbos o cormos, de manera similar al Oxalis tetraphylla. Las hojas crecen más cerca del suelo debido a sus pecíolos más cortos, y los folíolos también son tres, con la misma forma acorazonada pero en esta ocasión glabros, sin pelo, aunque son ciliadas: tienen pelos cortos en los bordes. El resto es liso y con unas nervaduras bien marcadas, asurcadas, en ocasiones oscurecidas respecto al verde de la hoja. También se pliegan y son más pequeñas, como podemos observar tomando por referencia las fotos que he puesto en las que sujeto las hojas de ambas plantas con los dedos.

Hoja de Oxalis articulata
Las flores son bastante similares a las de la especie anterior. Posee también cinco pétalos dispuestos como aspas, ligeramente más estrechos y de un rosa más pálido. A pesar de que desde el centro también radian nervaduras purpúreas, el interior de la flor es en este caso blanquecino, con un tono verdoso en lo más profundo, caracter que ayuda a diferenciarlo de Oxalis articulata por ser justo lo opuesto.

Como mencionaba antes, este ejemplar floreció durante un corto periodo de tiempo y de momento no presenta más flores a la vista, aunque la roseta de hojas no ha dejado de crecer y se presenta bastante densa. Es probable que más adelante florezca a mejor ritmo y se cubra de flores como suelen hacer todos los miembros de este género. De todos los Oxalis que hay en casa, este es el único del cual partí con un sólo tubérculo de buen tamaño, que imagino no tendrá problemas en reproducirse vegetativamente.

Ambos ejemplares toleran bien una ubicación de semisombra que reciba sol durante las primeras horas del día. En estas condiciones, ni siquiera en invierno crecen alargados, aunque si florecen antes de los días del año en que comienzan a recibir mayor exposición solar las flores se pasan mucho tiempo sin abrirse. Ahora mismo ya se comportan como la mayoría de Oxalis, plegando las hojas con el sol y expandiéndolas con la sombra, con las flores haciendo lo contrario aunque en el lapso que transcurre hasta que quedan del todo cerradas llegan a coincidir hojas y flores desplegadas. Ambas especies, además, toleran bastante bien la humedad y puedo regarlas cada dos días sin que presenten problemas.

Hoja de Oxalis debilis var. corymbosa
El principal problema que tenían todos los Oxalis, y posteriormente también las Commelina, es que los gorriones se sienten muy atraídos por sus hojas, que devastan a picotazos a la mínima que tienen ocasión. Lo hicieron el año pasado con los O. triangularis tan pronto como los descubrieron, y a finales de año dejaban al O. articulata que aparece en esta entrada bastante perjudicado. Al poco tiempo se cansaron y he de decir que este invierno han estado menos incisivos que otras veces, pues no han vuelto a tocar ni a las Commelina, que las volví a sacar sin protección. Por si acaso, en la zona de semisombra cubrí la parte superior con una malla antipájaros que venden en algunos supermercados cuando ponen una sección de "todo a un euro". No cubre todo el rincón siquiera, pero debido a que corta la ruta que utilizan los pájaros para entrar (posándose en el borde del techo y lanzándose desde allí), se debieron llevar un susto al tropezar y no han vuelto. Antes de adoptar esta medida ya se veían pocos indicios de que visitaran la zona, así que de momento se puede considerar que he conseguido disuadirlos con un método totalmente inocuo.

Tenemos de nuevo otras de esas plantas que quizá han pasado desapercibidas para la mayoría, pero que quienes las seguimos cuidando apreciamos su sencillez y lo agradecido de su respuesta, floreciendo con garantías a poco que las tratemos bien.