Mostrando entradas con la etiqueta Viola x wittrockiana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Viola x wittrockiana. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de julio de 2014

Julio y un toque de agua

Eschscholzia californica
Aunque un poco fuera de tiempo, parece que las tormentas se empiecen a prodigar cuando todavía estamos a medio estrenar el verano. Julio ha comenzado de nuevo con tormentas apenas una semana después de que se diese la mejor lluvia en lo que va de año, aunque esta vez a pesar de los cielos encapotados y el viento del noreste que no deja de soplar, las temperaturas se mantienen altas -aunque no en las propias de la canícula, de momento- y la lluvia ha sido bastante escasa, inferior al milímetro por metro cuadrado. Poco más se puede esperar, pues las previsiones ya apuntan a que las nubes se van esta noche. Lo curioso es que la previsión para la semana que viene en lugar de hablar de subida de temperaturas dice todo lo contrario, cosa que cuesta de creer y quizá cambie en los días venideros. Parece que la primavera no se quiera marchar del todo, y estaría bien, pues no recuerdo en mi vida un verano que fuese más fresco o lluvioso de lo habitual. De momento, todo suposiciones que es difícil pensar que se vayan a cumplir.

Viola x wittrockiana
En la terraza desciende el número de plantas en flor, lo normal para las fechas, y la cantidad de flores maduras para desgranar es enorme, motivo por el cual me he traído a casa una buena variedad de cápsulas secas de distintas especies para pasarlas por un cedazo y extraer más cómodamente la mayor cantidad de semillas posible. La idea es quitar cosas del lavadero, la habitación previa por la que se sale a la terraza, que tenía lleno de botes y tarros abiertos por todas partes con restos de plantas soltando semilla y que si algún día doy un tropiezo con la mesa que tengo allí me voy a llevar un disgusto al tirar al suelo buena parte de la simiente. Pondré las semillas en bolsitas zip y los restos de planta irán al compost.

Tithonia rotundifolia
Aunque prácticamente todas las plantas que están en flor ahora mismo son ya viejas conocidas o novedades muy recientes, especies que comenzaron el mes pasado, todavía hay tiempo para sorpresas y aún queda alguna que otra especie nueva que muestra intención de florecer ahora en verano. Por ejemplo, el caso más simpático ha sido el de la amapola de California (Eschscholzia californica). Sólo se dieron tres ejemplares en el contenedor, los cuales no crecieron demasiado bien. Daba ya por hecho que irían yendo a menos y desaparecerían cuando lo vacíe a finales de verano, pero un ejemplar ha querido llamar la atención y ha sacado su primera flor. Es la primera vez que tengo la planta en la terraza aunque como otras tantas no lo hice bien y la gran mayoría de semillas pregerminadas que deposité en la tierra se lanzaron a perder. Viendo esto, puede que no sea la última especie en florecer del contenedor, pues en dos meses todavía da tiempo a que alguna de esas que quedaron atrás den un estirón. Por lo pronto, la mayoría de las especies principales como los linos, crisantemos o acianos han sido ya retirados o estoy a punto de hacerlo, pues están ya secos.

Prunella grandiflora
El verano es tiempo para las compuestas y aunque el follaje de las especies perennes no luce demasiado bien, las Echinacea, Heliopsis y unas cuantas más siguen sacando sus flores. Ya hay Mauranthemum paludosum nuevas floreciendo otra vez, mientras que, al margen de todo, todavía queda una Brachyscome iberidifolia de flores blancas floreciendo. No tenía intención de reutilizar su maceta para la especie de nuevo, pero lo cierto es que descuidé tanto la recogida de semillas que la maceta está llena de plántulas. Con lo que costó hacer arrancar aquella maceta, con todas las protecciones y varias siembras, resulta increíble lo fácil que lo están teniendo las nuevas plántulas a pleno sol y con agua escasa. No me queda más remedio que conservarlas, pues quizá sacarlas de allí sería peor. Como sólo parece que han ocupado un lateral, el resto puedo emplearlo en otras especies que combinen bien.

Heliopsis helianthoides var. scabra
De entre las plantas más grandes con flor, tenemos otra compuesta, la Tithonia rotundifolia, que mientras se mantenga bien regada ofrecerá un aspecto impresionante cargada con sus capítulos naranja. Ha vuelto también y con más fuerza el Delphinium, con un aumento imparable de espigas florales que de momento son cuatro y parece que vayan a ser varias más. Otra anual de gran tamaño que esta vez no ha crecido demasiado y, además, ni siquiera sembré intencionadamente, es la Ibicella lutea. Apareció en la maceta del Lilium candidum justo cuando éste se secó y ya está floreciendo con una talla diminuta para la especie, unos 15 cm., con apenas tres pares de hojas. No tengo ni idea de cómo llegaría a ese sustrato: o bien es una semilla caída de hace dos años, la última vez que tuve la especie, o la cosa viene de más lejos y se trata todavía de alguna semilla que quedó perdida en esa tierra al menos en 2009. De hecho, las plantas de 2012 no las sembré, aparecieron en unas macetas destinadas a anuales y las trasplanté con éxito a una maceta mayor con tierra arcillosa donde se hicieron grandes y dieron un buen número de flores.

Delphinium elatum
En el rincón trasero de la terraza también continúan su etapa multitud de especies y siguen en flor las Prunella, los pensamientos, la Platycodon y alguna que otra más. Aquí es donde quizá haya más especies pendientes de florecer, aunque en algunas de ellas aparecen hojas dañadas por hongos, amarillentas y en general estropeadas como suele ser frecuente cuando el calor se prolonga mucho tiempo. Esta zona también tengo prevista reacondicionarla cuando llegue el otoño, probando a colocar allí algunas especies de bulbosas al margen del éxito obtenido con algunas especies este invierno y primavera y, para entonces, que también el calor se habrá suavizado, probar a cambiar de sitio algunas plantas como las Digitalis, que ya se merecen estar en una maceta o contenedor que les deje más espacio para las raíces. Algunos ejemplares que han crecido al sol este año han demostrado, por otro lado, que delicadas tampoco son. Eso sí, no han florecido: parece que necesiten una ubicación más resguardada para esto. Los ejemplares en semisombra lo hicieron muy pobremente esta vez.

Se da por comenzada pues esta etapa de dos largos meses en los que la impaciencia crece a mayor ritmo del que desciende la actividad entre las plantas, pues aunque muchas veces las semillas ahora mismo germinan bastante bien e incluso algunas de las plantas obtenidas llegan a prosperar y florecer al año siguiente, conviene ser prudente y no lanzarse de cabeza, puesto que suele ser difícil mantenerlas ahora y todavía queda mucho año por delante en el que plantas a las que una siembra en agosto-octubre les dará para estar floreciendo en noviembre-enero, periodo en el que ya quisieran en otras zonas de clima templado poder tener plantas primaverales en flor. Ahora a aprovechar que estos días todavía se puede estar bien mientras no llegue el calor sofocante, que llegará, seguro.

jueves, 19 de junio de 2014

Alegres violetas

Viola cornuta
La familia de las violáceas es de las menos representadas en la terraza. También es cierto que no hay demasiadas especies para cultivar si las comparamos con otras grandes familias, pero su popularidad es tanta que raro es que no se nos pase por la cabeza tenerlas alguna vez. De hecho, es muy frecuente encontrar en las tiendas esos pensamientos de flores enormes y multicolores con el centro de los pétalos negro, que a veces también se utilizan para decorar estacionalmente los jardines públicos. No me terminan de convencer estas flores precisamente por lo grandes y "flácidos" de sus pétalos, así que he tenido suerte en cierto modo con las Viola x wittrockiana que tengo, de una talla contenida en colores y formas muy agradables.

La historia de mis primeras violetas en la terraza ya la conté aquí. Es curioso porque siempre se refieren a ellas como plantas que podemos sembrar a finales de verano para disfrutarlas en invierno y, al menos en mi caso, las dos veces que las he tenido me van mejor cuanto más se acerca el verano o incluso durante éste, llegando al punto de que mis plantas actuales están ahora en su máximo de floración habiendo sido sembradas el verano pasado, en el caso de los pensamientos, y en noviembre en el caso de las Viola cornuta.

Viola x wittrockiana
Mis pensamientos proceden, como digo, de un sobre de semillas de LIDL en el que se indica que se trata de la variedad 'Swiss Giant'. Sigo sin ver qué tienen de "gigantes", pero son muy atractivas. El detalle más curioso, como ya conté, es que el primer sobre de semillas que sembré dio unas plantas totalmente diferentes a lo que aparecía en la foto del sobre y, visto el resultado de este año, incluso distintas a las flores que me salen ahora. Eran plantas más o menos similares unas Viola tricolor de colores mixtos (sin manchas negras, además): los tres pétalos de abajo eran pequeños y los dos de arriba, grandes y espatulados, sin el clásico aspecto redondeado y amplio de la Viola x wittrockiana. Las de este año, en cambio, tienen aspectos variables pero siempre con los pétalos con su correspondiente mancha negra y, en la mayoría de ejemplares, unos pétalos muy redondeados. La nota discordante la ponen las de color morado, que tienen los pétalos de arriba más alargados.

Conjunto de pensamientos
Desgraciadamente, de aquellos primeros ejemplares no conservo ni una sola semilla -agoté el sobre tras varios intentos infructuosos- y no sé si se debió a un error puntual o todos los sobres de semillas de aquel año contenían plantas de este tipo. El caso es que  las plantas actuales tampoco están nada mal y cada vez se acumulan más y más florecillas. El porte también es distinto, pues mientras las de 2012 crecían verticales, no sé si debido únicamente a que crecieron en el contenedor entre otras plantas, las de este año crecen postradas y ya han saltado sobre el reborde de la maceta. Han salido en cinco colores distintos, pero desconozco si realmente han sido cinco plantas diferentes o alguna ha cambiado su aspecto con los meses. El primer color que apareció en marzo no lo he vuelto a ver y en su lugar aparecen unas amarillas con un toque purpúreo en los pétalos superiores. Las otras tres son moradas, purpúreo-rojizo y amarillas con el reborde blanco respectivamente, todas con el centro manchado de oscuro.

Viola cornuta
Pasamos ahora a las Viola cornuta. Esta especie de menor tamaño también la tengo en mezcla de colores. Las semillas son de una marca llamada Canestro di Fiore, italiana como puede deducirse, que se encuentra habitualmente en los bazares chinos tan populares estos últimos años. Por lo que me han contado, en otras zonas de España también las venden en este tipo de tiendas; en mi ciudad no solían tenerlas, pero ahora ya las he visto en dos sitios y precisamente en uno de ellos fue donde las compré. La marca tiene una variedad curiosa de semillas, la mayoría cosas muy típicas -sobre todo hortícolas y aromáticas-, y por lo que veo funcionan bastante bien; también es cierto que sembré de la misma marca unas Callistephus chinensis sin éxito aunque, de momento, no puedo achacar su fracaso a las semillas en sí sino a mi poca constancia con ellas. En general he tenido poco éxito con esa especie con semillas de varias marcas y ahora, casualidades de la vida, tengo un ejemplar crecido que conseguí sin mucho esfuerzo a partir de una semilla de una mezcla de flores que puse a germinar por pura curiosidad.

Viola cornuta
Dichas violetas también han tardado lo suyo en florecer, creciendo muy poco a poco desde noviembre y quedándose en un tamaño estático desde hace ya meses. Un ejemplar se secó, incluso, aunque parece que en total quedan unos cinco. Son unas plantas encantadoras, muy pequeñas y con colores variados con aspecto de pensamiento en miniatura, pues las flores apenas tienen dos centímetros y medio, ubicadas sobre un fino y alto pedúnculo. Mi idea es poner varias en el contenedor a partir de este otoño para la próxima temporada, aunque si tardan en florecer tanto como este año perderá algo de gracia el asunto, que no era otro que combinarlas con otras flores bajas para la parte frontal, algunas de las cuales he tenido este año y florecen muy, muy pronto, lo cual pone difícil la esperada combinación. Por ejemplo, una combinación agradable la formarían con las azuladas Nemophila menziesii, pero desaparecieron del todo a finales de abril, pues comenzaron a florecer en febrero. Claro, que también quizá influyó el excesivamente suave invierno. Curiosamente, las violetas fueron sembradas apenas unas semanas después.

Estas pequeñas flores pasan a formar parte de la gran lista de especies que han funcionado bien en 2014 y espero que todavía vayan mejor en 2015, siempre que las condiciones lo permitan, con otras especies de ciclo similar. Habrá muchas especies que, por no prever que a veces la meteorología es caprichosamente negativa, se han quedado en el tintero y todavía empezarán su periodo de prueba este otoño, pero sin duda las gráciles violetas han superado con nota su primera etapa y se han ganado su hueco en la terraza para las próximas temporadas.

viernes, 13 de junio de 2014

El verano llama a la puerta

Cucurbita pepo
Era inevitable que, con lo "desplazadas" que parece que estén las estaciones, los primeros pulsos veraniegos comenzasen a notarse antes de la llegada oficial de éste. Mucha suerte estábamos teniendo hasta principios de esta semana, con abundantes brumas nocturnas y matinales y temperaturas cálidas pero no agobiantes. Ahora, a menos que haya una pequeña tregua hasta el mes que viene que de momento no se espera, las temperaturas parece que han llegado a su tendencia veraniega.

Ayer jueves comenzó todo y ya vimos los termómetros rebasar los 30ºC desde media mañana, cosa que se ha repetido hoy también y se espera que al menos también ocurra mañana. Las mínimas ya se empiezan a situar en lo que se llama coloquialmente "noche tropical", esto es, que no bajamos de 20-22ºC ni al amanecer, empezando a resultar incómodo al dormir, puesto que sin aire acondicionado para refrescar la casa, el calor acumulado en el interior de la vivienda es tan alto que parece que estemos en un horno.

Tigridia pavonia
Las plantas me empezaron a preocupar ayer, pues había ejemplares que ni siquiera los había regado dos días antes por permanecer todavía húmedos y ahora les faltaba agua. Tanta fue mi preocupación, a pesar de que las plantas no sufrieron demasiado el golpe de calor, que he ido a regar dos veces seguidas y quizá hoy viernes no hubiera sido necesario, pudiendo aplazarlo hasta mañana. Pero es que el calor muchas veces no respeta a la planta aunque tenga las raíces húmedas: por ejemplo, la primera floración de Echinacea purpurea está insalvable. Se ha abierto correctamente, las flores tubulares están perfectas, pero la corola de pétalos está ya arruinada, con las puntas quemadas, debido al intenso calor. Parece mentira que sea una planta del sur de los Estados Unidos, donde debe soportar estas condiciones igual de frecuentemente o más que aquí. Las Gaillardia aristata parecen tener menos problemas que ellas, pues increíblemente siguen sacando capítulos inmaculados al sol a pesar de que con el tiempo cada vez queda menos planta a la vista y la tierra no dura mojada más de un día.

Viola x wittrockiana
Otra compuesta que florece esta semana, conocida en parte -ahora explico por qué- es el alazor (Carthamus tinctorius). Digo "en parte" porque, si bien ya tuve a la planta el año pasado, el ejemplar de esta temporada procede de unas semillas distintas que, a la vista de los resultados, pertenecen a una variedad distinta con mayor enfoque ornamental. El año pasado tuve este ejemplar, de flores amarillas y brácteas espinosas, procedente de una mezcla comercial de semillas para alimento de loros. La planta que he sembrado este año surgió de unas semillas que me ofrecieron y el resultado ha sido el que aparece en la foto: capítulos más "suaves" con brácteas sin espinas y lígulas de color anaranjado. Por lo que he comprobado en los días posteriores, los capítulos se abren amarillos, se vuelven naranja en su momento cumbre y cuando se marchitan se vuelven rojos. La planta la tengo en una pequeña maceta solitaria y, como ocurría con la Agrostemma 'Milas', es tan fina y alta y las flores tan grandes que queda hasta desgarbada. Visto que no se ramifica y apenas ocupa espacio horizontal, al año que viene intercalaré varias de ellas en el contenedor, donde podrían pasar por ser unas "primas mayores" de las Centaurea anuales.

Carthamus tinctorius
La planta que aparece arriba del todo es una calabaza ornamental (Cucurbita pepo) de esas variedades mezcladas que dan pequeños calabacines de formas variadas que pueden utilizarse una vez cosechados para decorar en casa. El origen de la planta responde a una de esas demostraciones de durabilidad que las semillas demuestran de vez en cuando. El sobre de semillas, de LIDL, me lo trajo mi madre como curiosidad allá por 2007, época en la que yo ni siquiera conocía estas ofertas de "todo para su jardín" porque no me llamaban la atención. Técnicamente, hace años que el sobre sobrepasó la fecha límite recomendada para su siembra, pero probé por la idea de intentar poner una de estas calabazas con el resto de trepadoras y funcionó, vaya que si funcionó. Las semillas tardan unos días en germinar pero lo hacen casi todas. Ahora mismo la planta mide sobre un metro y está floreciendo, teniendo apenas un mes de edad. El problema es que no la entutoré y en lugar de agarrarse y subir hacia arriba, repta por el suelo lanzando sus zarcillos a las macetas y objetos que encuentra por su camino. Comparte maceta con capuchinas e ipomeas, pero ella es la mayor planta de todas.

Commelina tuberosa
Mientras en el frontal de la terraza siguen abriéndose las Tigridia pavonia, en el rincón trasero los ya "viejos" pensamientos experimentan un pico en su floración que hasta ahora ha sido lenta e irregular. Entre las Tigridia se abren ejemplares de color amarillo y magenta que hoy he podido pillar abiertos por los pelos, sin estirar del todo, dado que antes de las nueve de la mañana tenía que irme y la planta, a pesar de durar poco en flor, no es muy madrugadora que digamos. Su mayor esplendor se da sobre el mediodía, pero a primeras horas de la tarde las flores ya se han cerrado. No parecen durar mucho más los mencionados pensamientos que, al menos, cuando se cierra uno ya se ha abierto otro. Están apareciendo, todavía ahora, flores de colores que todavía no había visto. Se ve que prisa no tienen, puesto que hace casi un año que los sembré y se han atrasado casi medio para mis expectativas, pues esperaba verlos bien cargados de flores ya a finales de febrero.

Gaillardia aristata
A diferencia del poco hábito madrugador de las Tigridia, las Commelina tuberosa sí se dan prisa en abrirse tan pronto como rompe el alba. Con razón ayer no pude verlas a pesar de que los pétalos se veían asomar, pero ninguna de las flores apareció abierta durante el rato que estuve allí. Hoy de buena mañana, en cambio, casi todas se habían abierto ya al máximo. La planta mejora por semanas conforme va alcanzando altura y llenando sus tallos de las espatas que contienen cada una su "cargamento" para producir una sucesión de flores.

Es probable que demos paso ya al periodo estival puro y duro y todavía es un misterio saber cuándo y cómo terminará, si tendremos tormentas en agosto como los dos últimos años o llegaremos a noviembre todavía con reminiscencias estivales como el año pasado. Sea como fuere, este año las ganas de que llegue el otoño y que con él vuelva la lluvia y la serenidad son enormes.

jueves, 22 de mayo de 2014

De termómetros y pluviómetros

Ratibida columnifera var. pulcherrima
Vaya mes de mayo. Ya sólo quedan nueve días para que el mes concluya y la cantidad acumulada de precipitaciones es la misma desde hace exactamente un mes: cero. La única suerte que estamos teniendo, como comenté en entradas anteriores, es que la escalada de temperaturas está siendo moderada e incluso episodios de poniente como los que hemos tenido durante esta semana han sido bastante tenues dentro de lo que cabe y las temperaturas apenas se han acercado a los 30ºC, si bien el lunes se superaron en un momento puntual del día. No obstante, sí se nota ya que la radiación solar se ha endurecido y estar a pleno sol durante el mediodía se hace molesto. Como siempre, quedamos pendientes de las probabilidades de lluvia que aparecen para dentro de demasiados días como para ser precisos: ahora mismo se prevé que llueva el domingo y algún día de la semana que viene. Mucho debería llover para que este mayo no sea histórico en cuanto a ausencia de precipitaciones, superando de momento al de 2009, que dio menos de 6 mm. de lluvia.

Salvia farinacea
En la terraza todo esto se puede solventar regando en abundancia, aunque luego haya que aumentar el esfuerzo al subir litros extra de agua. Calculo que más o menos estoy utilizando unos 130-150 litros semanales -es lo que tiene llevar el agua en garrafas, que sé la cantidad exacta-, lo que equivale a la misma cantidad en kilos que tengo que subir por las escaleras: no puedo negar que se hace ejercicio. Hay plantas que ocasionalmente puedo dejar sin regar entre medias, esto es, regar una vez cada cuatro días, pero son muy pocas: cactus, crasas y bulbosas muy resistentes. El resto no perdonan: no hay herbáceas "resistentes a la sequía" que lo sean de verdad en la terraza y con la limitación que suponen las macetas, todas requieren su dosis semanal.

Gazania rigens naranja
Empezando por las cosas tristes, ha habido algunas bajas prematuras en la terraza. Una de las más radicales ha sido la de la Lychnis viscaria: ha ocurrido lo mismo que el año pasado en verano, pero antes y de manera más inesperada. La planta se veía verde, sin problemas aparentes. Di un suave tirón a uno de los pedúnculos florales secos con tal de eliminarlo (cuyas cápsulas de semillas ya están a buen recaudo) y me llevé media planta detrás. No había nada que hacer, pues toda la base del ejemplar estaba totalmente podrida y la planta se desprendía con apenas dar un ligero tirón a cualquier hoja. No entiendo si es que la planta  no tolera un riego continuado, pero el caso es que no muestra señales de aviso, como amarilleo de hojas o similar: simplemente, se le pudre el tallo, volviéndose pasta. A partir de ahora creo que sólo probaré a reproducir las semillas que tengo de esta y de la planta de 2013.

Esfinge colibrí libando una Monarda
Otra planta que no ha terminado de desarrollarse al 100% es la Collinsia heterophylla, cuyas fotos publico a título póstumo. Se trata de una anual emparentada con los antirrinos y linarias cuyas flores crecen en verticilos apilados, de manera muy similar a un lupino, lo que le ha valido el nombre de "pagoda china". No llegué a ver esta formación florífera totalmente desplegada, pues la planta empezó a amarillear rapidísimamente y un par de semanas después lo amarillo se puso marrón, así que ya la aparté y dejé de regar. Al menos he podido comprobar lo fácil que se obtiene desde semilla y admirar al detalle sus primeras flores, con lo cual no me queda más que esperar al otoño para sembrar nuevos ejemplares. Algo parecido ocurrió el año pasado con la Lavatera trimestris 'Silver Cup', aunque a ésta le dio tiempo a florecer un poco más.

Collinsia heterophylla
Pero hablemos de colores. Poco a poco se van abriendo nuevas flores de especies que florecen por primera vez en la terraza y que seguramente empiecen a protagonizar entradas a partir de la semana que viene. Pero antes, veamos el progreso de algunas conocidas: la Salvia farinacea, que tuvo un decaimiento muy dramático poco después de haberla adquirido -era verano- se ha renovado tras una paciente espera. Como muchas otras lamiáceas, su crecimiento es vivaz. La planta perdió su parte aérea vieja durante el invierno, a la vez que asomaban pequeños tallos desde la base, los cuales ahora mismo portan una espiga de flores más grande que cualquiera de las que tuvo anteriormente. Y es sólo la primera, pues ha seguido ramificándose y vienen más flores. A su vez, de una de las semillas que dio la planta el año pasado he obtenido otro ejemplar que, a pesar de que no mide más de 10 cm., ya empieza a formar sus propias flores también.

Viola x wittrockiana amarilla
Florece por segunda vez y en su segundo año de vida la Ratibida columnifera var. pulcherrima. A la planta le busqué una ubicación algo desacertada en 2013, en un lado donde el sol sólo pasa por arriba y pronto queda hacia atrás, consiguiendo con ello que los tallos crecieran tan inclinados que al final florecía tocando el suelo. Este otoño ya la cambié de sitio y la expuse al sol, donde desarrolló una roseta basal más grande que la de la temporada anterior. Un buen día la roseta empezó a ponerse fea y no era sino el avance tras el cual la planta comienza a emitir nuevos tallos para florecer. Esto es, ahora mismo que la planta está floreciendo de nuevo, la roseta ha desaparecido y parece una planta distinta. Aunque esta vez los tallos sí crecieron rectos, es inevitable que por su gran tamaño -en torno a los 75 cm.- y por tener el peso concentrado en el extremo, en las cabezuelas, acaben inclinándose aunque no de manera tan dramática como la temporada anterior, que parecía una rastrera. Este año los capítulos son más grandes y espectaculares: tanto ha crecido que me está tapando incluso algunas otras especies que hay detrás de ella y que en teoría deberían haberla sobrepasado en altura.

Blanquita de la col en un Oxalis
Hace un par de semanas me hice con otra Gazania. El año pasado tuve dos, pero la amarilla murió. Esta planta actual tiene las mismas hojas verde oscuro con el envés grisáceo, pero con grandes capítulos naranja, con pétalos mayores con espejuelo en la base y un disco central, donde se ubican los flósculos, más amplio que el otro ejemplar que tengo, el cual si le supera en algo es en tamaño. Además, esta Gazania nueva parece ser de esas selecciones cuyos capítulos no se cierran inmediatamente tras retirarse el sol: a las siete de la tarde, por ejemplo, todavía están empezando a plegar sus pétalos, mientras que el otro ejemplar tiene sus cabezuelas totalmente cerradas como una sombrilla plegada. Me gustan mucho estas plantas, son muy efectivas y, por qué no decirlo, con el precio al que las encuentro en Cullera -0,60€- no suponen un gran desembolso. Todavía me haría con una más si encontrase un ejemplar con el clásico colorido amarillo vivo con el espejuelo verde en la base de cada pétalo, variedad que tuve en 2011 y duró muy poco y que fue obtenida, atención, de una única semilla que logré encontrar en una gazania de esta misma tienda que tenía mi tía en su terraza, teniendo exactamente la misma historia de mis antirrinos de mata baja, aunque con un punto y final bien definido.

Collinsia heterophylla
A pesar de que el tiempo es bueno, cada vez parece que haya menos insectos por la terraza. Han vuelto con ímpetu las esfinges colibrí, las cuales introducen con precisión su espiritrompa en cualquier flor que se preste aunque resulta gracioso ver cómo ponen más atención en las flores de configuración totalmente tubular, como las Isotoma axillaris. En ese rincón de la terraza pasan el rato, pues con el montón de Monarda citriodora que hay floreciendo tienen una buena distracción. Ocasionalmente aparecen algunas mariposas diurnas clásicas, como la blanquita de la col (Pieris rapae) de la foto, que se encontraba debajo de la malla antipájaros del rincón trasero y no sabía muy bien cómo salir, pero se le olvidaba escapar cuando se posaba en las flores y empezaba a libarlas, desde los pensamientos hasta los distintos Oxalis. Himenópteros quedan muy pocos y dípteros menos, aunque esta semana estoy viendo una abeja, de color amarillo y negro y muy ágil, cualidad ésta que ha hecho imposible siquiera acercarme a ella, aunque por lo poco que he visto tiene pinta de ser un miembro de la misma familia que la abeja roja que llega a la terraza a principios de primavera.

¿Terminará mayo en esta semana que queda con alguna lluvia? Habrá que verlo. Lo que sí parece ser seguro es que antes de que el mes concluya, alguna especie más aportará alegría a la terraza con sus colores.

viernes, 16 de mayo de 2014

Medio mayo, cero gotas

Monarda citriodora
Ya ni sorprende que este mes sea una continuación del angustioso periodo de sequía que estamos padeciendo. Mayo suele ser el último mes lluvioso antes del verano, pero pasados los primeros quince días, en los que ha habido pocas nubes y ni una miserable gota de agua, las esperanzas se antojan escasas. Son ya 25 días desde la última vez que cayeron unas gotitas del cielo que no acumularon ni 2 mm de precipitación. En mayo de 2013 cayó más agua que en estos primeros cuatro meses y medio de 2014. Casi nada.

La suerte es que todavía se está manteniendo una temperatura agradable que apenas ha superado los 30ºC en una ocasión, el pasado día 10, afortunadamente sin vientos de poniente de por medio. Es precisamente el viento, que sopla desde el Mediterráneo de forma continuada, el que está atenuando la subida de temperaturas que tarde o temprano acabará llegando.

Aquilegia alpina
En la terraza ya se empieza a ver lo de todos los años: las brisas continuas van inclinando a algunas plantas superiores al medio metro de altura. El viento las empuja, el decaimiento entre riegos hace que el peso se acumule hacia el lado inclinado y, finalmente, aunque el riego vuelve a levantar las hojas, la propia incidencia del chorro de agua en la base de las plantas hace que ésta ceda al quedar el sustrato blando. Así, por ejemplo, hace dos temporadas el áster de Nueva York, que crecía perfectamente vertical, llegó a su máximo apogeo totalmente apoyado contra el reborde del contenedor.

Silene armeria
Las protagonistas de estos días hablan en rosa. Unas de ellas son las Monarda citriodora, unas lamiáceas norteamericanas con agradable olor a limón. Fue en noviembre cuando sembré una maceta rectangular de buen tamaño con tres especies de este género, con germinación de todas ellas. No memoricé bien el orden, puesto que pensaba que estas plantas que han florecido ahora, las que más abundan en la maceta, habían sido las Monarda fistulosa, especie de la que, por cierto, tengo una maceta que sembré en julio que nunca ha florecido. Tan pronto como comenzaron a aparecer indicios de las inflorescencias salí de dudas: en la Monarda citriodora las flores se disponen en verticilos apilados a modo de "pisos", como ocurre en otras especies de la familia como la menta poleo, los marrubios, las Leonurus o algunas salvias. A los bellos conjuntos de flores rosadas les acompaña una serie de brácteas de tonos purpúreos con aspecto de lengüeta. Es una planta que no ocupa demasiado espacio horizontal y que sin duda al año que viene pondré en el contenedor con otras herbáceas.

Aquilegia 'McKana'
La segunda especie de flores rosadas que se ha manifestado y que ha dado una refrescante nota de colorido al contenedor ha sido una pariente de los claveles, la Silene armeria. La planta fue sembrada en septiembre, como muchas de las semilleras, y fue creciendo discretamente sin que tuviese clara su identidad. Fue cuando ya comenzó a ganar altura y empezar a mostrar los futuros botones florales cuando se me ocurrió buscar imágenes de las especies que había sembrado en ese punto y la identifiqué, confirmando su identidad al ver las primeras flores. Se trata de una planta de color glauco, con hojas sésiles (sin pedúnculos, pegadas diorectamente al tallo) y ramificada desde la base. Las flores aparecen en densos ramilletes y tienen un color rosa muy luminoso. Según me he informado, hay que ir con cuidado pues es de esas plantas con facilidad para expandirse por todos lados si se deja perderse a las semillas. En el contenedor sólo he detectado otras dos ejemplares de pequeño tamaño, así que de entrada la siembra inicial no es que fuese especialmente bien. Me gusta el porte de la planta y creo que tendrá continuidad en la terraza mientras se pueda.

Isotoma axillaris
Las simpáticas Isotoma axillaris siguen floreciendo sin parar y ahora mismo predominan las flores prácticamente blancas, mezcladas con las de color lila tradicional y unas pocas rosadas. Desconozco si realmente existen distintas mutaciones de color como ocurre con muchas herbáceas floríferas pero lo cierto es que imaginaba que era una planta sin variaciones, encontrándome por sorpresa con esta mezcla improvisada de tres tonos. Ya me he fijado también, en las flores que empiezan a marchitarse, que la cápsula de frutos parece bastante evidente y no será difícil recolectar semillas.

Viola x wittrockiana
En el rincón trasero, casi tan soleado en esta época como la zona abierta de la terraza, destacan sobre el resto las aguileñas. La Aquilegia alpina, que parecía que le costase más crecer que a su pariente híbrida, ha terminado por ponerse más frondosa y como continúe así superará en altura a su compañera. Buen resultado para una planta que ya lleva dos temporadas en casa y es la tercera vez que florece, pues el verano pasado tuvo un breve periodo de floración, más discreto que el primaveral.

Pocas plantas más quedan que estén floreciendo en óptimas condiciones en este rincón, pues parece que las que prefieren condiciones más frescas ya comienzan a pasarlo mal, incluso las Digitalis purpurea, que están dando unas floraciones bastante decepcionantes, y eso que se trata de plantas de menos de un año de edad. Otras, simplemente, están comenzando a bajar el ritmo y por ello han dejado de destacar: tal es el caso de los Oxalis articulata -no así el Oxalis tetraphylla, que está en pleno auge-, la Saxifraga x arendsii o las Papaver nudicaule, las cuales parece que sigan vivas a duras penas. En cambio, a estas alturas empiezan a despegar los pensamientos, entre los que ya han aparecido dos variantes más de color sumándose a la que floreció a finales de marzo: una de flores moradas y otra de flores amarillas, ambas con manchas negras en el centro, lo que las diferencia de los ejemplares de ese mismo color que tuve en 2012.

Detalle de Monarda citriodora
A pesar de que el tiempo no acompañe, la terraza todavía reserva sus sorpresas. Quedan muchas especies por florecer que muestran un aspecto bastante esperanzador, y plantas que si bien no presentan todavía indicios de floración, su crecimiento es favorable y quizá sean las que se encarguen de engalanar con sus colores los primeros días del verano que, casi sin darnos cuenta, en poco más de un mes ya lo tendremos aquí. Volverá otra vez esa época de reflexión, reconfiguración y preparativos para conseguir una mejor temporada próxima. Temporada que espero con mis mayores deseos que venga acompañada de una cantidad decente de precipitaciones, al menos durante el otoño, que den un empujón a las plantas y al optimismo.

sábado, 29 de marzo de 2014

Inestabilidad primaveral

Viola x wittrockiana
Como es habitual, en primavera el tiempo puede cambiar de un día para otro y voltear la situación atmosférica en un santiamén. Si bien lo que más falta hace, la lluvia, parece que evite aparecer incluso cuando hoy no se ha visto el sol en todo el día, al menos queda el consuelo de que las temperaturas se han suavizado un poco y en estos últimos dos días la tierra no se ha secado mucho a pesar de que el viento está volviendo a hacer de las suyas. Tanto, que llevo unos días queriendo fotografiar nuevas flores y es imposible.

Quizá lo más destacado de la semana sea la "operación desmantelamiento" que he empezado a llevar a cabo con el contenedor de los bulbos. En éste, todo el sustrato está seco seguramente desde que enterré todo aquel montón de bulbos en octubre. Por este motivo y como descubrí gracias a que se me ocurrió escarbar en las zonas donde menos bulbos habían salido, éstos no habían pasado ni de la fase de enraizamiento. Al parecer, al faltar totalmente la humedad y compactación de la tierra, los bulbos reaccionan como si estuviesen guardados en una caja o una bolsa: las hojas brotan muy poco, y las raíces se quedan a medio salir. Como la planta no comienza su ciclo, al cabo de un tiempo se acabará secando. En muchos casos creo que es ya inevitable, pues dudo que se pueda hacer nada que empuje a la planta a enraizar. He excavado en el lateral derecho y me he encontrado a jacintos muertos (termino pues con esta especie, a la que no le he acabado de encontrar el atractivo), Crocus que no tienen ni una sola raíz cuando ya deberían haber florecido hace un mes y otro grupo de especies, en su mayoría Triteleia y Allium, brotando y con las raíces queriendo salir. Ni corto ni perezoso saqué estos bulbos, los puse en macetas y regué en abundancia. Espero que sean capaces de desarrollarse por lo menos hasta el verano y conservarlos para la próxima temporada, en la cual serán tratados de una manera mejor.

Gilia tricolor
¿Qué hacer entonces? Bueno, de momento mi decisión es que cuando todos los bulbos que han ido bien entren en su fase de descanso, los sacaré y desmantelaré el contenedor. He de reconocer que el experimento salió mal: más de mil litros de sustrato, una superficie de unos 7 m² simulando ser un trozo de jardín exclusivamente para bulbos donde pudiesen crecer a sus anchas. El resultado: el primer año más o menos bien, pero con bastantes claros a pesar de la gran cantidad de bulbos plantados. El segundo año, ya está visto: la falta de lluvias y de riego han provocado una debacle monumental y ni la mayoría de bulbos recién comprados este otoño han brotado. ¿Por qué no regaba? Bueno, el año pasado no lo hacía casi nunca, porque si escarbaba en la tierra, a unos 10 cm. de profundidad estaba húmeda. Este año, aparte de que ha llovido muchísimo menos, el calor inusual ha estado presente durante al menos tres de los cinco meses que hace que lo planté todo, es decir, que tengo gran parte de culpa por la falta de previsión. Mi idea es repartir los bulbos en recipientes más ajustados, que iré construyendo, y poder tener un mayor control sobre la humedad de la tierra. Además no renovaré todas las especies y lo más seguro es que a partir de ahora me quede sólo con las de pequeño y mediano tamaño.

Oxalis articulata (arriba) y triangularis
En el resto de plantas no hay tanto que lamentar, todo va bastante bien; quizá lo que ya empieza a ser preocupante es que el contenedor de las herbáceas ya tiene problemas para retener bien la humedad y aunque riegue abundantemente, da la sensación de que las plantas no prosperan, pero sí se deterioran por el riego a chorro, los hongos y los pulgones. Las sembradas más recientemente parecen no crecer nunca, mientras que las demás no dan demasiadas alegrías. Han comenzado a florecer las Gilia tricolor, las Centaurea cyanus y unas Malcolmia maritima que se han quedado "enanizadas". Está abriendo sus últimas flores la misma espuela de caballero que vengo mostrando desde noviembre, con la planta ya estropeadísima, a la vez que comienza a despuntar alguna arañuela y otro tipo de espuela va ganando altura, quizá de aquellas dobles que tuve el año pasado, que también sembré aquí.

Papaver nudicaule amarilla
Se ha animado a florecer de nuevo el Oxalis debilis, del cual comentaba en la entrada que les dediqué que me extrañaba esta parada repentina, uniéndose así a sus recargados parientes O. articulata y O. triangularis; parece que la Centaurea montana va tomando ritmo, los ranúnculos están espléndidos y las anémonas no acaban de estar tan radiantes como el año pasado. Algunas trepadoras florecerán pronto, mientras que por la zona menos soleada las amapolas de Islandia siguen dando color, ahora con alguna flor amarilla.

Entre las novedades de esta semana, o mejor dicho, de finales de la anterior puesto que se abrió el domingo, tenemos un pensamiento (Viola x wittrockiana) de espléndido colorido, el de la foto que abre esta entrada. Procede del segundo sobre que compré de LIDL como 'Swiss Giant', aquel mismo que en 2012 dio aquellas plantas pequeñas y variadas con más aspecto de Viola cornuta de colores que del popular híbrido de flores grandes. Esta vez, como mínimo, sí parece tratarse de una Viola x wittrockiana, y su talla no es excesivamente grande. Le ha costado muchísimo llegar hasta aquí, pues esas semillas fueron sembradas todavía en verano. No sé si al sol hubieran crecido más rápido, pero las plantas no se han ahilado en busca de luz, sino que forman rosetas muy pequeñas y perfectamente proporcionadas.

Oxalis debilis var. corymbosa
Prácticamente ya no quedan casi vivaces, nuevas o viejas, sin brotar: mientras que algunas han tenido muy mala suerte, otras vienen con mucho vigor y es posible que no tarden más de un mes en comenzar a florecer. En el apartado de las menos afortunadas, la Lamprocapnos spectabilis ha sido una de las protagonistas: asomaron unos brotes en diciembre y me animé pensando que al llevar plantada desde la temporada anterior, comenzaría antes su ciclo vegetativo. Los brotes siguen estando igual a día de hoy, con la salvedad de que unas flores han empezado a salir a ras de suelo, tumbadas. Ya me enseñaron un caso parecido y temía que me pasase a mí, y así ha sido. Ahora falta saber si sacará hojas y si vale la pena seguir manteniendo a ese ejemplar; quizá lo intente con uno nuevo en 2015, pero no sabré qué hacer si en 2016 ocurre lo mismo. Probé también con su pariente Corydalis solida y todavía peor: de 10 emergieron 3 tras muchos meses y a todas se les han secado las hojas en cuestión de días.

Así pues, la terraza no pierde ni un ápice del colorido que ha venido mostrando estas semanas, y mientras que la meteorología ya empieza a cansar con su poco favorable monotonía, las plantas siguen adelante y muy pronto serán muchas más las que comiencen a enseñar sus flores. La mayoría de ellas, las más esperadas, las que son nuevas para este año.