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viernes, 13 de junio de 2014

El verano llama a la puerta

Cucurbita pepo
Era inevitable que, con lo "desplazadas" que parece que estén las estaciones, los primeros pulsos veraniegos comenzasen a notarse antes de la llegada oficial de éste. Mucha suerte estábamos teniendo hasta principios de esta semana, con abundantes brumas nocturnas y matinales y temperaturas cálidas pero no agobiantes. Ahora, a menos que haya una pequeña tregua hasta el mes que viene que de momento no se espera, las temperaturas parece que han llegado a su tendencia veraniega.

Ayer jueves comenzó todo y ya vimos los termómetros rebasar los 30ºC desde media mañana, cosa que se ha repetido hoy también y se espera que al menos también ocurra mañana. Las mínimas ya se empiezan a situar en lo que se llama coloquialmente "noche tropical", esto es, que no bajamos de 20-22ºC ni al amanecer, empezando a resultar incómodo al dormir, puesto que sin aire acondicionado para refrescar la casa, el calor acumulado en el interior de la vivienda es tan alto que parece que estemos en un horno.

Tigridia pavonia
Las plantas me empezaron a preocupar ayer, pues había ejemplares que ni siquiera los había regado dos días antes por permanecer todavía húmedos y ahora les faltaba agua. Tanta fue mi preocupación, a pesar de que las plantas no sufrieron demasiado el golpe de calor, que he ido a regar dos veces seguidas y quizá hoy viernes no hubiera sido necesario, pudiendo aplazarlo hasta mañana. Pero es que el calor muchas veces no respeta a la planta aunque tenga las raíces húmedas: por ejemplo, la primera floración de Echinacea purpurea está insalvable. Se ha abierto correctamente, las flores tubulares están perfectas, pero la corola de pétalos está ya arruinada, con las puntas quemadas, debido al intenso calor. Parece mentira que sea una planta del sur de los Estados Unidos, donde debe soportar estas condiciones igual de frecuentemente o más que aquí. Las Gaillardia aristata parecen tener menos problemas que ellas, pues increíblemente siguen sacando capítulos inmaculados al sol a pesar de que con el tiempo cada vez queda menos planta a la vista y la tierra no dura mojada más de un día.

Viola x wittrockiana
Otra compuesta que florece esta semana, conocida en parte -ahora explico por qué- es el alazor (Carthamus tinctorius). Digo "en parte" porque, si bien ya tuve a la planta el año pasado, el ejemplar de esta temporada procede de unas semillas distintas que, a la vista de los resultados, pertenecen a una variedad distinta con mayor enfoque ornamental. El año pasado tuve este ejemplar, de flores amarillas y brácteas espinosas, procedente de una mezcla comercial de semillas para alimento de loros. La planta que he sembrado este año surgió de unas semillas que me ofrecieron y el resultado ha sido el que aparece en la foto: capítulos más "suaves" con brácteas sin espinas y lígulas de color anaranjado. Por lo que he comprobado en los días posteriores, los capítulos se abren amarillos, se vuelven naranja en su momento cumbre y cuando se marchitan se vuelven rojos. La planta la tengo en una pequeña maceta solitaria y, como ocurría con la Agrostemma 'Milas', es tan fina y alta y las flores tan grandes que queda hasta desgarbada. Visto que no se ramifica y apenas ocupa espacio horizontal, al año que viene intercalaré varias de ellas en el contenedor, donde podrían pasar por ser unas "primas mayores" de las Centaurea anuales.

Carthamus tinctorius
La planta que aparece arriba del todo es una calabaza ornamental (Cucurbita pepo) de esas variedades mezcladas que dan pequeños calabacines de formas variadas que pueden utilizarse una vez cosechados para decorar en casa. El origen de la planta responde a una de esas demostraciones de durabilidad que las semillas demuestran de vez en cuando. El sobre de semillas, de LIDL, me lo trajo mi madre como curiosidad allá por 2007, época en la que yo ni siquiera conocía estas ofertas de "todo para su jardín" porque no me llamaban la atención. Técnicamente, hace años que el sobre sobrepasó la fecha límite recomendada para su siembra, pero probé por la idea de intentar poner una de estas calabazas con el resto de trepadoras y funcionó, vaya que si funcionó. Las semillas tardan unos días en germinar pero lo hacen casi todas. Ahora mismo la planta mide sobre un metro y está floreciendo, teniendo apenas un mes de edad. El problema es que no la entutoré y en lugar de agarrarse y subir hacia arriba, repta por el suelo lanzando sus zarcillos a las macetas y objetos que encuentra por su camino. Comparte maceta con capuchinas e ipomeas, pero ella es la mayor planta de todas.

Commelina tuberosa
Mientras en el frontal de la terraza siguen abriéndose las Tigridia pavonia, en el rincón trasero los ya "viejos" pensamientos experimentan un pico en su floración que hasta ahora ha sido lenta e irregular. Entre las Tigridia se abren ejemplares de color amarillo y magenta que hoy he podido pillar abiertos por los pelos, sin estirar del todo, dado que antes de las nueve de la mañana tenía que irme y la planta, a pesar de durar poco en flor, no es muy madrugadora que digamos. Su mayor esplendor se da sobre el mediodía, pero a primeras horas de la tarde las flores ya se han cerrado. No parecen durar mucho más los mencionados pensamientos que, al menos, cuando se cierra uno ya se ha abierto otro. Están apareciendo, todavía ahora, flores de colores que todavía no había visto. Se ve que prisa no tienen, puesto que hace casi un año que los sembré y se han atrasado casi medio para mis expectativas, pues esperaba verlos bien cargados de flores ya a finales de febrero.

Gaillardia aristata
A diferencia del poco hábito madrugador de las Tigridia, las Commelina tuberosa sí se dan prisa en abrirse tan pronto como rompe el alba. Con razón ayer no pude verlas a pesar de que los pétalos se veían asomar, pero ninguna de las flores apareció abierta durante el rato que estuve allí. Hoy de buena mañana, en cambio, casi todas se habían abierto ya al máximo. La planta mejora por semanas conforme va alcanzando altura y llenando sus tallos de las espatas que contienen cada una su "cargamento" para producir una sucesión de flores.

Es probable que demos paso ya al periodo estival puro y duro y todavía es un misterio saber cuándo y cómo terminará, si tendremos tormentas en agosto como los dos últimos años o llegaremos a noviembre todavía con reminiscencias estivales como el año pasado. Sea como fuere, este año las ganas de que llegue el otoño y que con él vuelva la lluvia y la serenidad son enormes.

viernes, 24 de mayo de 2013

Compuestas en la terraza

Capítulo de alazor en floración
Creo que salta a la vista mi predilección por las plantas de la familia Asteraceae, las compuestas, pues deben  ser de las que más especies o híbridos individuales tengo entre mis plantas, y cada poco llega alguna nueva. Siendo tan populares, variadas y en ocasiones fáciles de conseguir, no es de extrañar que la familia de las margaritas, cardos, girasoles y dalias cada vez tenga mayor representación en la terraza.

Os hablaré de unas pocas ahora y del resto conforme vayan floreciendo. Como siempre, hay noticias buenas y malas y, para quitarnos pronto el mal trago, hablaré primero de las malas. Entre ellas, podría mencionar que el bonito crisantemo de flores rojas que tenía el otoño pasado se secó del todo y no ha vuelto a rebrotar, con lo que habrá que sustituirlo e ir investigando causas de por qué una planta perenne no ha vuelto este año. Por otro lado, el áster de Nueva York lleva semanas sufriendo una invasión de hongos tipo oidio que lo han dejado bastante estropeado. He intentado poner remedio y de momento las hojas están o bien secas del todo o bien muy deterioradas, tanto por el ataque fúngico como por la reducción de riego a la que le he ido sometiendo para evitar males mayores. Veremos si con el verano consigue reponerse o por el contrario supone su final definitivo.

Dalia rosada
Por lo demás, os he ido enseñando distintas compuestas que han florecido este año: girasoles y margaritas, perpetuas, cosmos, ageratos o gazanias. Todas ellas siguen con su historia y más o menos van haciéndose su sitio en la terraza. Casi todas estas plantas son de floración primaveral que se prolonga hasta el verano, aunque este año con tantas especies seguro que puede haber una presencia de flores continuada hasta la temporada siguiente.

Empezaremos hablando del alazor o cártamo, Carthamus tinctorius. Descubrí que podía obtener esta planta de una manera inesperada y, por qué no, con toques de ignorancia. Desde siempre, en la mezcla de semillas que daba a mis ardillas (hoy sólo una) veía unas pequeñas pipas de color blanco. El aspecto es tan idéntico al de las pipas de girasol que pensé que simplemente se trataba de una variedad de ésta. Creo que fue la primera vez que las sembré y vi asomar un par de hojas distintas cuando busqué en internet sobre ellas y descubrí que no eran girasoles, sino alazores, un tipo de cardo del que se obtiene un colorante que puede hacer de sucedáneo del azafrán. Si no recuerdo mal, las dos plantas que tengo las sembré en verano en una maceta larga y las acabé trasplantando a macetas individuales, donde están ahora. Han ido más o menos bien aunque entre los tallos delgados y que los gorriones han estado usando continuamente las macetas para darse baños de tierra no sé cómo no se han caído. Los capítulos son realmente gruesos para una planta que creía que crecería algo más, aunque quizá las pequeñas macetas hayan influido.

Margarita de El Cabo
Seguimos con las dalias. Poco que decir de momento, salvo lo que ya conté de que las dalias pompón que compré han resultado no serlo. Qué remedio, me conformo con las que han salido mientras funcionen bien. Este año por lo que veo me han vuelto a tocar las amarillas simples y unas rosadas, y no sé si llegará a salir otro color (el año pasado salían unas rojas simples) dado que creo que venían tres unidades en el paquete. Estoy aplicando con ellas un método de riego que aprendí a base de pudrir a casi todas las que tuve anteriormente y ver cómo una que le regalé a mi tía prosperaba sin riegos: simplemente, no regar tanto. Prácticamente sólo han recibido agua de las lluvias y algún chorro muy puntual que les he echado en todo este tiempo. No parecen acusarlo en absoluto y por el momento el follaje se muestra más o menos sano. El otro ejemplar de dalia ha crecido más a lo ancho y también comienza a sacar los primeros botones florales.

Alazor
Las margaritas de El Cabo (Osteospermum fruticosum) parece que están respondiendo a su buena adaptación. Llegaron a principios de abril llenas de flores, pero al parecer no habían visto mucho sol, pues tan pronto como consideré oportuno pasarlas a la zona más expuesta dejaron de florecer y se chamuscaron las hojas más altas. Volvieron a la zona de semisombra y tras este periodo apartadas, recibiendo riegos moderados, las he vuelto a exponer y parece que ahora sí he acertado. Las hojas siguen verdes y las flores vuelven a aparecer, algo más grandes y de un rosa más intenso.

En una fase similar se encuentra la margarita azul (Felicia amelloides), que todavía no lleva un mes en casa. Está trasplantada a una maceta mayor y ha ido pasando progresivamente de una zona menos expuesta a más, aunque justo ahora no se la ve muy animada a florecer, pero en cambio el follaje luce impecable.

Seguiremos hablando de compuestas en próximas ocasiones, pues todavía hay muchas más dispuestas a mostrar sus mejores galas de cara al verano.