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martes, 27 de agosto de 2013

Fracasos, decepciones y fiascos

Una imagen para el recuerdo, a mediados de abril
Sacar lo malo de dentro es bueno y, por qué no, compartir aquí en el blog las decepciones además de las alegrías no tiene por qué estar de más, ya que la afición de cultivar plantas tiene, como todo, una cara buena y otra mala. Además, y haciendo leña del árbol caído -¿nunca mejor dicho?, compartir los fracasos sirve tanto para repasar lo que uno ha hecho mal, como para advertir de ello a posibles lectores; también, por qué no, es probable que aparezca alguno de éstos que deje un comentario aportando su experiencia y así ayudándome a mejorar.

Hemos visto muchas plantas en El Jardín Sucronense y la temporada ha sido estupenda, pero siempre quedan en la sombra esas especies que murieron de manera prematura, inesperada... o, directamente, ni siquiera llegué a ver crecer. Estudiar las causas de su fracaso, como digo, ayuda a no desanimarse e incluso intentarlo de nuevo al año siguiente.

Primero que todo, y aunque no me gusta hacer "contrapublicidad", he de decir que uno de los mayores causantes del desastre fue un sustrato bastante malo que compré en la cadena de tiendas de bricolaje BricoDepot. Claro, finalizaba febrero, empezaban a llegar bulbos, tubérculos y rizomas varios a casa y de repente, gran coincidencia, lanzan una oferta de sacos de sustrato de 50 l. a dos euros la unidad... ¡justo el día que tenía que ir al lado de la tienda más cercana! Me llevé dos sacos, cien litros, y la inmensa mayoría de plantas que tenía en casa esperando fueron enterradas en él, excepto las que llegaron ya en marzo cuando, nuevamente en una coincidencia que parecía destinada a remendarlo todo, volví a pillar una oferta de sacos de la misma capacidad y precio, pero de mejor calidad, en la cadena de supermercados Vidal.

Tubérculos de Oxalis bowiei
Dicho sustrato parece estar hecho de material de desecho triturado y mezclado, en especial cortezas y otros residuos procedentes de la madera, pues de vez en cuando aparecen trozos de la chapa que suele cubrir las piezas de conglomerado de madera; en primavera, en las macetas que mantenía húmedas aparecían incluso unas diminutas setas sobre la superficie. Ya me di cuenta del desastre durante la lluviosa primavera, que lejos de beneficiar a las plantas enterradas en este sustrato como a las demás, las ahogaba dado que éste no drenaba bien. Acumula el agua, se mantiene como una esponja empapada y, como tal, cuando el sol aprieta se convierte en una suerte de corcho seco que se despega de los bordes de la maceta incluso. Un desastre.

Así pues, las muertes directas causadas por este sustrato fueron, no necesariamente en orden, la Centaurea dealbata, la Convallaria majalis, la Saponaria ocymoides, la Monarda 'Mahogany' y, recientemente, la Astrantia major 'Lars'. Milagro es que otras dos especies, la Echinacea purpurea y el Eryngium planum hayan sobrevivido, quizá por su tolerancia a la sequía. El sustrato queda seco cada dos días, pero veremos en otoño, que por norma general llueve más que en primavera con el añadido que la humedad se conserva gracias al ambiente fresco y húmedo. Sería un disgusto muy grande perderlas, con lo que les ha costado llegar hasta aquí. Otra planta más, el Iris siberica 'Blue King', está resistiendo sin problemas en la misma tierra puesto que quizá sea la planta menos exigente de las que planté, tolerante tanto con la sequía como los encharcamientos. Y, con mayor o menor suerte, con altibajos pero habiendo alcanzado la floración aunque en estos momentos en situación dudosa -plantas secas o parte aérea ausente del todo- están la Astilbe x arendsii 'Glut' y la Asclepias tuberosa, que habrá que esperar a ver si consiguen rebrotar.

¿Repetiré con ellas? Bueno, para empezar, con la Centaurea dealbata obtenida de raíz me quedé bastante mosqueado. Llegué a comprar tres paquetes y ninguno mostraba crecimiento tras un tiempo enterrado, incluso utilizando otro sustrato. Al final, he pedido unas semillas y a ver cómo se dan, pues las centáureas no suelen ser difíciles de sacar adelante, aunque es la primera vez que pruebo con perennes. Lo mismo para las Monarda: esta planta sí salió, pero fue de las que se asfixiaron en ese sustrato tras unos días de lluvia. La que tuve era el cultivar 'Mahogany', cruce de las especies M. fistulosa y M. dydima. Pues bien, he adquirido ambas especies como semilla, y estoy haciendo pruebas previas con ellas (con la M. fistulosa sólo, que es la que tengo de momento) y parecen germinar con facilidad, pero todavía hace demasiado calor para estos menesteres. Igualmente, si van bien, no volveré a probar con el esqueje de raíz.

La Salvia farinacea de momento aguanta
Con la Convallaria majalis ocurrió algo similar. La planta sí brotó, tuvo una hoja que no llegó a desplegarse nunca, hasta quedarse seca. Podría probar una vez más en un sustrato más suelto y orgánico, como el de la dicentra, pues seguramente si la planta se hubiera encontrado en un medio más adecuado podría haber continuado creciendo desde esa hoja. Por otra parte, la umbelífera Astrantia major 'Lars' estuvo manteniendo hojas prácticamente desde marzo hasta julio. Revisé la tierra esta semana y no queda rastro siquiera de su red de raíces, como si allí no hubiera habido nada. Dada la dificultad de encontrar semillas asequibles, si tengo la oportunidad repetiré al año que viene en un sustrato mejor, pues es una pena que una planta que sí es capaz de brotar y establecerse tenga que morir de esa forma.

Otro disgusto me lo he llevado con las anémonas. Hace ya meses que se secaron y decidí sacarlas hace unos días ya que en la plantación otoñal podría reorganizarlas mejor, porque en su día las fui metiendo en las macetas que tenía a mano. Creo poder decir que no ha sobrevivido ni un 10% de lo que había. Según recuerdo, planté unas 40 'De Caen' más algunos tubérculos sueltos del año anterior, pongamos unas 45 en total. De las 'St. Brigid', aquellas dobles que me salieron en blanco y en azul, había menos, pero ha sobrevivido sólo una. Habrá que reponerlas -son fáciles de encontrar, son baratas y son bonitas... ¿por qué no repetir?- pero ante todo, habrá que averiguar qué sustrato les viene mejor. Aquí gran parte de la culpa es mía, porque regué las macetas más allá de cuando ya no quedaban hojas e incluso mucho más, dado que en algunas de sus macetas aparecieron plantas, como aquellos eneldos que tuve. Hay que resignarse: las plantas que descansan tienen que descansar en seco, y si la humedad les viene mal, pues no regar aunque crezcan anuales en la maceta. Curiosamente, los ranúnculos han sobrevivido en su inmensa mayoría, tanto los que están totalmente secos como los que han seguido recibiendo humedad.

Con los Oxalis, la cosa ha ido algo mejor: aún así, los 'Iron Cross' podrían haber tenido un desenlace fatal. Están en ese mismo sustrato nefasto, y seguí regando un tiempo. Observé al escarbar que no parecía haber ningún tubérculo del tamaño que tenían al plantarlos, quedando pequeñas piezas blancas y tiernas que parecen seguir vivas, pero envueltos en una capa seca o podrida, así que los cambié de tierra. Al sacarlos, la mayoría estaban así, algunos incluso con hijuelos, pero con un aspecto poco esperanzador comparado con cómo eran al llegar, con lo cual no sé si habrá que reponerlos en primavera. En cambio, los O. triangularis están bien y los O. bowiei, sin hojas desde hace meses, los saqué totalmente de sus macetas y me encontré un total de 18 tubérculos, muy pequeños eso sí. Estas dos últimas especies los tengo en un sustrato que es prácticamente un 60% de arena; a los últimos, los bowiei, los he replantado ya en una nueva maceta más grande con sustrato similar al que tenían.

Dalia en marzo, hoy muerta
En febrero, el día aquel que granizó, enterré los Lilium y unos Eremurus stenophyllus. Los primeros fueron un éxito, qué duda cabe, pero los segundos protagonizaron uno de esos chascos incomprensibles. No asomó nada de esa maceta jamás. Ya en junio, tardísimo, excavé un poco la tierra y encontré los tubérculos prácticamente igual que cuando fueron plantados, enteros y con el punto de brote verde, como si fueran a salir. Los dejé allí, pero al volver a excavar ahora en agosto, ya me he encontrado pellejos vacíos. Qué ocurrió, ni idea, pero no sé si repetiré con la especie. Generalmente los venden en otoño, pero yo los encontré en una oferta en LIDL en febrero que no sé si volverán a repetir: la colección de bulbos "Premium", que únicamente he visto este año. Ojalá repitan, pues había cosas interesantes que no me llevé por dar prioridad a otras especies.

Los bulbos de plantación primaveral supusieron otra decepción. Ya hablé de las Triteleia 'Queen Fabiola', aunque han sido el  caso más benevolente, pues tuvieron hojas, han sobrevivido y se han multiplicado, pero sin florecer. Un caso un poco menos afortunado fueron las Leucocoryne, que apenas consiguieron sacar una hoja, pero al desmantelar la maceta saqué unos pocos bulbos, muy pequeños, pero que resistirán hasta ser plantados de nuevo. Luego tenemos a las Tigridia pavonia, que adquirí  en Leroy Merlin: brotaron, apenas crecieron y murieron. Salvé muy pocos bulbos, unos cinco, diminutos todos ellos. En los días que han estado en una caja guardados, parecen haberse podrido y no sé si llegaré a replantarlos. A su lado enterré gladiolos abisinios y dos tipos de crocosmias híbridas, la x crocosmiiflora y la 'Lucifer'. Las tres tienen en común que sufrieron un marchitamiento prematuro, a saber por qué, y dejaron de crecer. Los gladiolos han "adelgazado" y cada cormo sano enterrado se ha secado y tiene en su extremo un cormelo que es una tercera parte su tamaño, de donde brotan las hojas. Se puede decir que han sobrevivido, pero ya veremos cómo evolucionan. De las crocosmias, de momento sólo he ido sacando las x crocosmiiflora y no hay ni una viva. Las otras, todavía tengo que escarbar. Extraño que ocurra esto con plantas africanas amantes del calor y tan similares a los gladiolos enanos, que se desarrollan sin problemas e incluso se multiplican. Más de lo mismo podría decir con los Sparaxis, que este año no compré más y los del año anterior cada vez están peor. Sólo han dado flores dos veces y las abortan antes de emerger del todo.

Las perennes y vivaces no han ido mucho mejor, y han sido bajas definitivas la Lychnis viscaria, la Campanula glomerata -después de una buena temporada e incluso un repunte en pleno junio- , la Gerbera -con la que probablemente ya ni repita-, las fresas 'Ostara', las amapolas orientales (que llevaban con el mismo aspecto desde invierno, rosetas de hojas minúsculas) y la Prunella, ésta última ni siquiera alcanzo a entender el motivo, pues la planta se había secado del todo pero tenía multitud de puntos de brote con hojas verde vivo reemergiendo. De una visita a otra, en apenas dos días, no quedaba ni una. No he tirado la maceta de momento, pero parece que no hay nada que hacer. Además, y sin salir de la misma colección, los edelweiss tienen un aspecto idéntico al de invierno, esto es, con toda la roseta de hojas completamente seca, pero estamos a finales de verano, con lo cual no sé si esto es un letargo normal o han acabado muriendo. Espero que la colección vuelva a ALDI al mes que viene y reponer algunas plantas, pues me gustaría remendar errores y volver a disfrutar de ellas. De todos ellos sólo queda verde, y además brotando, el clavel Dianthus deltoides.

El contenedor a mediados de junio
El remate final e inesperado lo han dado las dalias, las cuales llevaban sin volver a crecer desde junio, cuando las acabé podando del todo para evitar la expansión de hongos. Sin riegos ni excesos de agua -la lluvia veraniega no llega ni a calar-, me dispuese a escarbar la tierra por tocar y comprobar la consistencia de los tubérculos, y estaban todos secos o todavía pudriéndose. Ya no sé qué hacer con esta especie, con lo cual la dejaré apartada de momento de mi lista de pretensiones, no descartando traer alguna nueva al año que viene o probarlas desde semilla.

Así pues, la terraza ha quedado bastante vacía, aunque hay plantas que todavía siguen floreciendo y otras que aún deberían hacerlo dentro de un tiempo, como las Nerine, las Tricyrtis o el áster, aunque éste último no tiene pinta de que vaya a alcanzar la talla para hacerlo a pesar de que ha conseguido hacer frente a meses y meses de infección fúngica. Sin embargo, el verano llega a su fin y quizá esa sea la salvación de todas ellas, pues ya estamos teniendo días nublados y descenso de las temperaturas que, ya digo, ojalá cambien la situación del todo como ocurrió el año pasado.

Lejos de suponer un motivo de desánimo, este final de temporada ya está encadenado con el inicio de la siguiente, y el ir y venir de semilleros, planificación de la siguiente temporada y la inminente llegada de los bulbos de otoño serán la tónica de estos días. Pero eso ya es otra historia, la historia que espero sirva de base para todo lo que os contaré a partir de la siguiente temporada, que queda inaugurada desde ya.

Actualización [12-09-2013]: Los sustratos que se mencionan en el texto corresponden a las marcas Globalplant (en el caso del de BricoDepot) y Valterra (el de Vidal).

Actualización [28-11-2014]: Quizá sería hora de aclarar que el famoso sustrato "malo" no ha resultado tan terrible de manera generalizada. Es pobre, sin duda, pero plantas que en el tiempo que escribí esta entrada vivían en él, han continuado adelante y hasta florecido, como el caso del Eryngium planum. Igualmente, las aguileñas 'McKana' y alpina, que viven en macetas con aproximadamente un 80% de ese sustrato y el resto del otro (el de Vidal), llevan dos primaveras floreciendo estupendamente allí. Una mala ubicación, un riego incorrecto y otros factores aleatorios pueden dar resultados totalmente opuestos a veces.

viernes, 24 de mayo de 2013

Compuestas en la terraza

Capítulo de alazor en floración
Creo que salta a la vista mi predilección por las plantas de la familia Asteraceae, las compuestas, pues deben  ser de las que más especies o híbridos individuales tengo entre mis plantas, y cada poco llega alguna nueva. Siendo tan populares, variadas y en ocasiones fáciles de conseguir, no es de extrañar que la familia de las margaritas, cardos, girasoles y dalias cada vez tenga mayor representación en la terraza.

Os hablaré de unas pocas ahora y del resto conforme vayan floreciendo. Como siempre, hay noticias buenas y malas y, para quitarnos pronto el mal trago, hablaré primero de las malas. Entre ellas, podría mencionar que el bonito crisantemo de flores rojas que tenía el otoño pasado se secó del todo y no ha vuelto a rebrotar, con lo que habrá que sustituirlo e ir investigando causas de por qué una planta perenne no ha vuelto este año. Por otro lado, el áster de Nueva York lleva semanas sufriendo una invasión de hongos tipo oidio que lo han dejado bastante estropeado. He intentado poner remedio y de momento las hojas están o bien secas del todo o bien muy deterioradas, tanto por el ataque fúngico como por la reducción de riego a la que le he ido sometiendo para evitar males mayores. Veremos si con el verano consigue reponerse o por el contrario supone su final definitivo.

Dalia rosada
Por lo demás, os he ido enseñando distintas compuestas que han florecido este año: girasoles y margaritas, perpetuas, cosmos, ageratos o gazanias. Todas ellas siguen con su historia y más o menos van haciéndose su sitio en la terraza. Casi todas estas plantas son de floración primaveral que se prolonga hasta el verano, aunque este año con tantas especies seguro que puede haber una presencia de flores continuada hasta la temporada siguiente.

Empezaremos hablando del alazor o cártamo, Carthamus tinctorius. Descubrí que podía obtener esta planta de una manera inesperada y, por qué no, con toques de ignorancia. Desde siempre, en la mezcla de semillas que daba a mis ardillas (hoy sólo una) veía unas pequeñas pipas de color blanco. El aspecto es tan idéntico al de las pipas de girasol que pensé que simplemente se trataba de una variedad de ésta. Creo que fue la primera vez que las sembré y vi asomar un par de hojas distintas cuando busqué en internet sobre ellas y descubrí que no eran girasoles, sino alazores, un tipo de cardo del que se obtiene un colorante que puede hacer de sucedáneo del azafrán. Si no recuerdo mal, las dos plantas que tengo las sembré en verano en una maceta larga y las acabé trasplantando a macetas individuales, donde están ahora. Han ido más o menos bien aunque entre los tallos delgados y que los gorriones han estado usando continuamente las macetas para darse baños de tierra no sé cómo no se han caído. Los capítulos son realmente gruesos para una planta que creía que crecería algo más, aunque quizá las pequeñas macetas hayan influido.

Margarita de El Cabo
Seguimos con las dalias. Poco que decir de momento, salvo lo que ya conté de que las dalias pompón que compré han resultado no serlo. Qué remedio, me conformo con las que han salido mientras funcionen bien. Este año por lo que veo me han vuelto a tocar las amarillas simples y unas rosadas, y no sé si llegará a salir otro color (el año pasado salían unas rojas simples) dado que creo que venían tres unidades en el paquete. Estoy aplicando con ellas un método de riego que aprendí a base de pudrir a casi todas las que tuve anteriormente y ver cómo una que le regalé a mi tía prosperaba sin riegos: simplemente, no regar tanto. Prácticamente sólo han recibido agua de las lluvias y algún chorro muy puntual que les he echado en todo este tiempo. No parecen acusarlo en absoluto y por el momento el follaje se muestra más o menos sano. El otro ejemplar de dalia ha crecido más a lo ancho y también comienza a sacar los primeros botones florales.

Alazor
Las margaritas de El Cabo (Osteospermum fruticosum) parece que están respondiendo a su buena adaptación. Llegaron a principios de abril llenas de flores, pero al parecer no habían visto mucho sol, pues tan pronto como consideré oportuno pasarlas a la zona más expuesta dejaron de florecer y se chamuscaron las hojas más altas. Volvieron a la zona de semisombra y tras este periodo apartadas, recibiendo riegos moderados, las he vuelto a exponer y parece que ahora sí he acertado. Las hojas siguen verdes y las flores vuelven a aparecer, algo más grandes y de un rosa más intenso.

En una fase similar se encuentra la margarita azul (Felicia amelloides), que todavía no lleva un mes en casa. Está trasplantada a una maceta mayor y ha ido pasando progresivamente de una zona menos expuesta a más, aunque justo ahora no se la ve muy animada a florecer, pero en cambio el follaje luce impecable.

Seguiremos hablando de compuestas en próximas ocasiones, pues todavía hay muchas más dispuestas a mostrar sus mejores galas de cara al verano.

domingo, 27 de enero de 2013

La gran familia de las compuestas (III)

Finalizamos hoy la serie de entradas dedicadas a las compuestas que florecieron en la terraza durante 2012, con las cinco especies restantes que constituyen una buena muestra de lo variadas que llegan a ser las especies de esta familia.

Dalia decorativa 'Duet', octubre 2012
Dalia (Dahlia sp.)

Las dalias son muy populares y fáciles de encontrar en las colecciones de bulbos de primavera. Existe una cantidad inmensa de variedades, con lo cual es fácil que hallemos alguna que nos guste. El año pasado compré dos bolsas, ambas en los supermercados ALDI pero pertenecientes a dos colecciones distintas. La primera fue la dalia decorativa 'Duet' (aunque las flores parecen muy claras para pertenecer a esa variedad) y la segunda, una bolsa de dalias pompón rojas, la cual he de decir que supuso una decepción con estas colecciones tan baratas por su imprecisión, pues no salió ni una flor con este aspecto, sino dos variantes con flores simples y pequeñas, unas rojas y otras amarillas.

Una dalia decorativa es aquella cuyas flores son dobles y crecen muy apretadas, hasta el punto que no llega a verse el disco central donde deberían estar las flores tubulares en la disposición que encontramos en muchas compuestas tales como las margaritas, crisantemos, gerberas o girasoles. La 'Duet' tiene este aspecto y es cierto que no alcanzamos a ver sino un apelotonamiento de pétalos bicolores muy elegantes, aunque creo que lucirían más espectaculares si hubieran sido más grandes.

En general, las dalias sobrellevaron bastante mal el verano, viéndose atacadas por los hongos y llegando algunas de ellas a decaer hasta tal punto que tuve que "segarlas" por completo para que rebrotasen del suelo. Sólo la 'Duet' repitió floración en la estación cálida y tuvo otro pequeño repunte en otoño. Para finales de verano, con la mayoría de tallos totalmente secos, al escarbar en la maceta encontré sus tubérculos podridos. La 'Duet' se secó del todo antes de las navidades; ha sido revisada esta semana y sigue bien, con lo cual la moveré a una maceta más grande a la espera de que este año se desarrolle más, pues la talla que ha alcanzado hasta ahora dista mucho de ser la que uno espera de estas plantas.

Uno de los pequeños tubérculos que se desprendieron de las dalias "variadas" se lo regalé a mi tía, que con pocas atenciones consiguió que la planta creciera y floreciera (con flores amarillas) a finales de verano, y quizá este año le rebrote. Por mi parte, esta temporada no sé si encontraré alguna variedad que me llame la atención, pero a lo sumo quizá sólo introduzca una planta más, a menos que encuentre dalias enanas que, ocupando menos lugar, no me preocupa demasiado. Y es que, en mi terraza, las macetas grandes y el sitio para ellas son bienes escasos.


Gerbera, diciembre 2012
Gerbera (Gerbera x hybrida)

La gerbera es una de las plantas más conocidas en el mundo de la flor cortada. Mucha gente cree que la planta que normalmente encontramos en las tiendas pertenece a la especie Gerbera jamesonii, pero lo cierto es que es un híbrido de ésta con Gerbera viridifolia. La planta destaca por sus vistosas flores, similares a margaritas, de las que se han obtenido distintos colores en cultivo e incluso formas variadas.

Tuve dos gerberas en 2012. La primera la compré en un supermercado Eroski por dos euros, en pleno verano, y parece que seguí con ella el perfecto manual para matarla. La trasplanté nada más llegar a casa, con el calor del mediodía, y la regué de manera abundante. La planta, claro, decaía conforme pasaban los días, doblándose los pedúnculos de las flores lanzando a perder su bonito aspecto de esta manera. Y yo venga a echarle más agua y ponerle debajo una bandeja para que no se escapase ni una gota. Al final, pocas semanas después, no quedaba nada en la maceta.

En octubre volví a encontrar la planta en un supermercado Alcampo, del mismo viverista holandés ('Colour Game'), algo más pequeña y por la mitad de precio, un euro. Busqué un ejemplar similar al que tuve, de pétalos rojos con el centro oscuro salpicado por los estambres amarillos de las flores tubulares. Esta vez también la trasplanté, pero la traté con las pocas atenciones que suele requerir, regando sólo cuando la tierra  está bien seca. La planta ha florecido varias veces en casa y sigue haciéndolo ahora en invierno, aunque su aspecto actual refleja la falta de temperatura y luz de la estación. Sin embargo, como siga prosperando habrá que volver a trasladarla a una maceta más grande.


Girasol, agosto 2012
Girasol (Helianthus annuus)

El cultivo del girasol en mi terraza no fue más que una mera curiosidad y una "pequeña responsabilidad", dado que muchas veces había germinado pipas pero nunca había llegado a mantener la planta lo suficiente como para que floreciese, abandonándolas a las pocas semanas. Utilicé en esta ocasión unas pocas pipas pequeñas de la comida para loros que les doy a mis ardillas. Las semillas germinan con una facilidad tremenda por el método de depositarlas sobre papel de cocina humedecido (a veces tardan menos de 24 horas), así que el cultivo de verdad comienza al pasarlas a tierra.

Puse unas cuantas en un macetero rectangular no muy grande allá por junio. Llegaron a prosperar seis, aunque una de ellas era tan pequeña que no salió adelante. Al principio las plantas crecen sin problemas y más pronto de lo que esperamos ya vemos asomar el botón floral en el ápice del tallo, mas todavía quedará esperar unas semanas hasta ver las flores abiertas, siempre y cuando procuremos unos cuidados adecuados a las plantas.

El principal problema que encuentro a tener girasoles en macetas tan pequeñas es la demanda de agua que éstos exigen. En grandes cultivos, el girasol se caracteriza por prosperar sin demasiados riegos ya que sus raíces excavan el suelo en profundidad y se aprovechan de la humedad acumulada. Pero claro, estamos hablando de una maceta de no más de 15 cm. de altura expuesta al duro sol veraniego de Cullera. Había que empapar la tierra a cada visita a la terraza para lograr que las hojas volviesen a levantarse, pues se arrugan y cuelgan flácidas con la falta de humedad.

Finalmente, a mediados de agosto se abrieron las flores. Debido al tamaño de la maceta, tanto éstas como las plantas quedaron de una talla contenida, con unos 40 cm. de altura y capítulos florales de unos 10 cm. de diámetro. Conseguido el reto, saqué las fotos de rigor y seguí cuidando las plantas poco tiempo más, pues las hojas dejaban de recuperarse con los riegos y finalmente corté el agua dejando secarse a las plantas y viendo madurar las pipas.

Esta temporada no volveré a hacer estas pruebas, pero sí quiero introducir en la terraza la variedad ornamental de girasol 'Autumn Beauty', cuya particularidad reside no sólo en sus flores que varían del amarillo al rojizo con centros oscuros, sino que crece como el girasol original silvestre, esto es, ramificado y con varias flores a la vez, y no como las variedades de cultivo como la que tuve que producen un solo tallo con un único capítulo en su extremo. Eso sí, usaré una maceta grande.


Liatris, julio de 2012
Liatris spicata

La liatris es una de las compuestas más curiosas y fáciles de cuidar de cuantas tengo. La planta se vende como bulbo en primavera, y pese a que tiene el aspecto un bulbo auténtico como el de los tulipanes o gladiolos, no es tal cosa: en realidad, se trata de un tallo modificado que forma un tubérculo. Vendían estos tubérculos en LIDL en primavera en dos versiones, una cajita con 10 de ellos y una bolsa con 25. A pesar de que la bolsa más llena costaba apenas medio euro más, temiendo no tener sitio me llevé el de 10. Repartí las plantas en dos macetas y en el contenedor de 150x75, considerando en éste que serían grandes plantas para el fondo del recipiente por su altura. No fue exactamente así.

Parece ser que brotaron todos los cormos, aunque las plantas de las macetas siempre tuvieron un aspecto algo más estropeado. Sin embargo, todas prosperaron y mantuvieron sus hojas hasta el otoño, pero sólo conseguí ver florecer a tres. Las plantas, eso sí, toleran bastante bien el calor y sus largas hojas lanceoladas apenas se ven afectadas por la sequedad.

Las flores son espectaculares para tratarse de una compuesta. Aparecen en verano en espigas verticales y se asemejan mucho a las del agerato, especie de su misma tribu taxonómica: no tienen pétalos, sino que encontramos unos filamentos rosados que no son más que la prolongación de los estilos, colgando desde cada flor tubular. El tallo que sujeta las espigas posee también hojas lanceoladas o lineares aunque menores que las de la roseta. A pesar de que en el paquete se indicaba que la planta puede llegar a 70 cm. de altura cuando está en flor, lo cierto es que ninguno de mis ejemplares pasó de unos 30 cm. Un aspecto curioso de estos conjuntos es que las flores se abren en un orden inverso al de la mayoría de flores en espiga: de arriba a abajo.

Llegado el otoño, corté las espigas que estaban llenas de semillas que, al parecer, germinan con facilidad. Eliminé las hojas secas y me dispuse a sacar los cormos de bajo tierra. Algunos han engordado de manera notable, aunque creo que no están todos los 10 que planté; sin embargo, el tamaño de los más grandes augura varios puntos de crecimiento para la próxima temporada. Uno de los cormos que saqué pronto, sobre septiembre, se arrugó y se secó tanto que tengo dudas sobre si estará listo para rebrotar. Por ello, los que saqué después los mantuve en un recipiente con turba y no corrieron la misma suerte. No hay rastros de hojas por ahora, con lo que parece que incluso en comportamiento se asemejan a las bulbolsas de la familia del tulipán, los iris o los jacintos, descansando bajo tierra durante el invierno.


Clavel de indias, octubre de 2012
Clavel de Indias (Tagetes patula)

Esta asterácea la llevo cultivando desde que en primavera de 2011 sacara adelante una pequeña maceta con ellas en el balcón de casa, donde ya dieron un buen montón de semillas. Sembré más semillas en otoño de ese año que dieron flor entre diciembre y enero, y curiosamente no salió adelante ninguna más cuando las sembré en primavera. Sin embargo, aparecieron en una maceta en junio, posiblemente de semillas caídas por accidente, y comenzaron a crecer pausadamente. Esas plantas (una de ellas en la foto), aunque con poca vida ya por delante, todavía las tengo y han sido las que más grandes se han hecho y más tiempo han vivido, floreciendo desde octubre hasta casi este mes.

Las semillas originales proceden de un sobre comprado en ALDI, aunque ahora mismo tengo centenares de semillas de todas y cada una de las plantas que he tenido, resultando ser una especie tremendamente prolífica. Las semillas tienen un aspecto curioso e inconfundible: pequeños cilindros negros alargados con pelusa pajiza en un extremo, asemejándose a pinceles en miniatura. En el sobre ponía que eran de la variedad 'nana', pero lo dudo, puesto que las plantas que he tenido han sobrepasado los 30 cm. de altura.

La planta tiene unas atractivas hojas divididas y aserradas y produce montones de capítulos de pétalos dobles de color rojizo-anaranjado, con las flores tubulares visibles en su centro. Florece cuando alcanza la talla adecuada, siendo bastante irregular para esto. La planta es anual y se adapta a crecer en cualquier época del año, floreciendo incluso en invierno. La que tuve en verano floreció en apenas un mes y medio, mientras que esta última tardó casi cinco meses. Parece ser pues muy variable y adaptable.

Las flores realmente huelen como los claveles verdaderos, y cuando sacamos las semillas podemos apreciar un ligero aroma similar al pomelo en los capítulos. He sembrado algunas más para la primavera pero no sé si tendré éxito con ellas, aunque realmente se trata de una anual sencilla de sacar adelante por semillas.


Y hasta aquí todo lo referente a las compuestas en 2012. Para 2013 espero que sean muchas más las que florezcan, habiendo sembrado desde ya algunas especies nuevas. Espero que la familia más grande del mundo de las plantas también sea la más florida en la terraza durante los próximos meses.