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sábado, 11 de junio de 2016

Girasoles e ingenio

Girasol en amarillo
Los girasoles han tenido una presencia fija aunque discontinua en la terraza. Todo depende del sitio que haya podido reservarles y de si sobreviven a sus primeras semanas. Por este motivo, casi siempre, nunca he podido hacer coincidir su floración con la llegada de la primavera, para que florezcan a la vez que el resto de plantas y puedan atraer a más abejas, pues son muy eficaces para ello. Con invierno de por medio son capaces de tardar más de medio año en pasar de semilla a floración, como ha sido el caso actual, aunque en otras circunstancias pueden hacerlo en menos de la mitad de tiempo.

Las plantas que finalmente han florecido estos días provienen de una mezcla de semillas y, a juzgar por su aspecto, de semillas pequeñas, negras o pardas con motas y aspecto general de girasol al uso aunque más estilizado y con varias cabezuelas, es probable que se trate de alguna serie similar a los 'Autumn Beauty'. Costó bastante establecerlos puesto que se encontraron a tantos enemigos por el camino que hubo que resembrarlos hasta tres veces. Primero, al pasarlos al descubierto a su maceta definitiva, los gorriones los cortaron a ras. Como a los pájaros se los disuade fácilmente colocando una malla o una jaula vieja encima que impida el acceso a las plantas, utilicé este método y volví a sembrar. Pero la jaula que no rodea toda la maceta no es suficiente para dejar fuera a otro enemigo más peligroso: los caracoles. En apenas dos días, éstos se colaron en la maceta y redujeron a los girasoles hasta dejar sólo el tallo. A repetir otra vez.

Colores cobrizos y pálidos
Finalmente, y en una de esas ideas que surgen del ingenio contra desavenencias como esta, se me ocurrió comprar una cúpula semiesférica de malla metálica que suele venderse para cubrir los cuencos o bandejas con fruta a fin de impedir la entrada de moscas. Tienen el tamaño justo tanto como para cubrir toda la superficie de una maceta grande (22-30 cm. de diámetro) como la altura adecuada para que, cuando las plantas hayan crecido tanto que tocan contra la malla, ya no sean necesarias puesto que sus dos principales enemigos ya no las molestan. Tan pronto como comprobé la efectividad de este método me fui haciendo con más cúpulas para otras macetas grandes que fui utilizando sobre la march. A ser posible iré adquiriendo unas cuantas más para tener para varias macetas en próximas temporadas.

Al final, tres hermosos girasoles de algo más de un metro de alto, dos de color amarillo con el centro oscuro y uno que mezcla tonos cobrizos con un amarillo muy pálido, sobresalen por la barandilla de la terraza llamando la atención tanto de su cultivador como de las abejas que pasan estos días por allí. Pretendo sembrar de nuevo a finales de verano, a fin de adelantar un poco su floración a la temporada próxima. Al menos podrán estar tranquilos de contar con una efectiva protección ante devoradores de hojas.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Girasoles y abejas en diciembre

Helianthus debilis con abejas
En la entrada anterior hablaba de los efectos negativos que producían unos animales, los gorriones, en las plantas de la terraza. La de hoy será justo para lo contrario, para alabar el trabajo de otros animales, más pequeños.

Las flores de la terraza son visitadas por muchos insectos, la mayoría himenópteros tipo abeja y avispa y dípteros como moscas y moscas de las flores. Echo en falta que vengan más mariposas, pues es difícil ver a las especies más habituales de los prados libando en las flores que generosamente ofrecen su néctar para todo el que quiera. Curiosamente, las protagonistas de hoy, las abejas de la miel (Apis mellifera) no son tan frecuentes como me gustaría, presentándose sobre todo en otoño. La ocasión que más abejas atrajo a la terraza fue la floración de 2012 del áster, con casi una abeja en cada capítulo. De hecho, la foto que ilustraba la primera entrada de este blog correspondía a esos días.

Durante estos días casi siempre ha habido al menos una abeja buscando entre las flores, pero ha sido producirse la floración de este girasol con múltiples capítulos simultáneamente y las abejas se han multiplicado. A pesar de que el tiempo se mantiene fresco desde hace casi un mes, las abejas parecen no retirarse del todo durante esta época y cualquier flor es como un regalo. Todas las abejas llevaban las patas llenas de polen y además aprovechaban para pasarse por otras flores grandes que encontraban, como las gallardias y las gazanias. Al girasol le viene muy bien tener abejas sobre él ya que ayudan en la polinización y futura producción de frutos, las pipas.

Abeja de la miel en las flores
Pero ¿qué girasol es este? No lo sé muy bien. En el sobre de semillas ponía Helianthus debilis. Esta especie originaria del sur de los Estados Unidos tiene multitud de subespecies tan distintas entre sí que podemos encontrar desde plantas rastreras que crecen en las dunas costeras hasta girasoles ramificados como el llamado cucumberleaf sunflower, el girasol con hojas de pepino (Helianthus debilis ssp. cucumerifolius) que suele ser la subespecie más típica en jardinería y el cual esperaba que me saliese a mí, aunque tengo mis dudas.

Mi planta tiene hojas anchas, acorazonadas, con menos pilosidad que los girasoles comunes (H. annuus). Sin embargo, en lugar de crecer como una planta ramificada, el girasol ha crecido hasta ahora como un girasol común, con un tallo único en el cual primero se abrió un capítulo grande (el que aparece ya con los pétalos arrugados en las fotos) pero acompañado de un montón de capítulos más apelotonados en la parte superior. Además, en cada una de las axilas de las hojas apareció una ramificación que ya venía mostrando un capítulo nuevo. Esperaba a estas alturas que esas ramificaciones hubieran convertido al girasol en algo más parecido a un pequeño arbusto, pero al parecer se llenará de capítulos más pequeños más o menos cercanos al tallo.

Obtuve las semillas en una venta "de saldo" muy curiosa, y es que un aficionado de Bilbao había conseguido un lote de semillas de una marca holandesa que al parecer había quedado sin vender y ya tenían unos años. Concretamente, estos girasoles llevaban inscrita la recomendación de plantarse antes de 2008. En septiembre puse a germinar cuatro y dos no salieron, pero los dos que sí germinaron lo hicieron con la facilidad de unas semillas frescas, en menos de dos días. Las plantas crecían muy bien y actualmente sigo teniendo los dos, pero uno de ellos muy a mi pesar tendré que destruirlo, ya que el oidio se fue extendiendo por toda la planta y a pesar de que no ha conseguido matarla, sigue presente en todas y cada una de sus hojas y la planta no ha conseguido florecer.

El girasol el pasado domingo
¿Qué es entonces este girasol? En principio lo etiquetaré como Helianthus debilis haciendo caso al nombre que venía en el sobre. A mí se me ocurre incluso que fuese un híbrido de esta especie con Helianthus annuus, pues no he sido capaz de encontrar fotos de ejemplares que cuadren con la primera y su porte, como digo, es similar a la segunda. Se parece también a muchos girasoles ramificados ornamentales, como el famoso 'Autumn Beauty', el cual desconozco si también proviene del cruce de distintas especies, o el 'Italian White', del cual no me queda claro si es un H. annuus, un H. debilis o un cruce que los implique.

Sus flores parecen ser distintas a las de otros girasoles que he tenido este año. Los capítulos son más pequeños (salvo el primero que abrió), con el centro oscuro y los pétalos algo más largos. Este aspecto es más de mi agrado que el típico girasol común con pétalos cortos y centro pardo-amarillento. Como sólo ha florecido este ejemplar no cuento con suficiente material como para poder comparar la variabilidad de estos especímenes. En primavera sembraré algunos más para ver qué sale.

A pesar de que estemos prácticamente en invierno, parece que a la planta no le afecta la temperatura dado que allí en Cullera difícilmente se baja de los 4ºC, y mucho menos llega a helar. No sólo tengo estos girasoles, pues en el contenedor consiguió prosperar uno que sembré seguramente a mediados de octubre y que ya muestra el botón de su primer capítulo. Curiosamente, a pesar de todo el sitio que tiene, ha salido un girasol llamativamente pequeño, de unos 25 cm. de altura y hojas (y futuro capítulo) de tamaño igualmente reducido. Veremos cómo progresan éste y el de esta entrada durante el invierno, pero sin duda se agradecerá la presencia de sus grandes flores en una época con algo menos de colorido.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Otoño que ya parece otoño... o casi

Llueve en la terraza
Menos de dos semanas después de las últimas lluvias, una situación de vientos del este-noreste ha propiciado que esta semana volviésemos a tener precipitaciones, tal y como se había predicho. Con el frío y estas lluvias moderadas, por fin la terraza empieza a permanecer húmeda durante días, sin necesidad de riegos o bien sin tener que traer el agua de casa. En cuanto a temperaturas, sólo la última semana del pasado mes de febrero fue más fría que esta segunda mitad de noviembre.

Contrariamente a lo que pudiera pensarse, esta época es menos dañina para las plantas que el verano. Apenas florecen y casi no se aprecia crecimiento, pero lo cierto es que mantienen un ritmo de crecimiento más bajo y se conservan verdes más tiempo. Además, las plagas más dañinas, esto es, hongos e insectos, prácticamente desaparecen por completo. Rara es la vez que una planta se me ha podrido o llenado de hongos en invierno, cosa que pasa a menudo en verano. Sin ir más lejos, una de las dalias que tuve pasó el invierno enterrada a la intemperie, rebrotó en primavera y acabó muriendo en verano.

Como se puede ver en la foto, todavía hay muchas plantas en flor. Básicamente se trata de especies que no se detienen nunca, como los antirrinos o las gallardías, o plantas que sembré en septiembre, como el girasol ramificado que se ve floreciendo a la izquierda. Mientras que las plantas que sembré a mediados o finales de verano cada vez se ponen más grandes, las semilleras sembradas durante estas semanas cálidas del otoño todavía permanecen con tamaños discretos, pero favorecidas por un ambiente menos caluroso que hace que las bajas sean prácticamente nulas, incluso al quitar la protección de plástico.

La lluvia de hoy ha dejado casi 20 mm. acumulados en lo que va de día y parece que las nubes se marcharán, posiblemente volviendo al domingo. Poco trabajo queda ya por hacer en la terraza más allá de controlar los semilleros e ir pensando dónde colocar a las plantas cuando crezcan, además de reservar sitio a las especies que vendrán a finales de invierno; es buena época también para cambiar a una maceta mayor a algunas plantas que han crecido bastante. Aparte, cómo no, hay que ir con ojo vigilando que los gorriones no rompan más cosas de la cuenta.

En resumen, que por fin llega lo que podría considerarse la época más relajada del año, contando con impaciencia los días que faltan para que llegue ya no la primavera, sino el final de invierno, cuando se verán las primeras flores, se podrá continuar haciendo semilleros y habrá nuevas plantas para elegir.

viernes, 30 de agosto de 2013

El esperado cambio de tiempo

Gaillardia aristata
Debe ser complicado que un ciclo se repita durante dos años seguidos, y más cuando la tónica habitual era que esto no ocurriese. A finales de agosto de 2012 el calor veraniego se vio disminuido por una tromba de agua que caía casi al término del mes, relajando el clima y aportando una buena cantidad de agua a las plantas. 2012 tuvo un verano más cálido y seco que el actual, pero por suerte el cambio se ha vuelto a producir. No sólo ha sido similar, sino que la lluvia está durando más y trayendo más agua, casi como si estuviésemos ya en las primeras semanas de otoño. Las temperaturas mínimas no han bajado especialmente (siguen siendo más altas que las que hubo casi hasta finales de junio) pero las altas sí, amén de que la radiación solar ha estado filtrada desde el domingo por gruesas capas de nubes.

Si el año pasado caían unos 55 mm. de golpe en un sólo día, este año ha caido eso y más. En Cullera van acumulados ya alrededor de 80 mm. desde el lunes y todavía hoy viernes sigue lloviendo. La última vez que tuve que regar fue el sábado pasado, y ahora hay agua de sobra. Subrayo lo de "de sobra", pues hay pocas plantas ya que puedan aprovecharse de la situación, si bien yo esperaba este cambio no por ahorrarme unos riegos sino por el aumento general de la humedad en la tierra y la disminución del calor que hacen que ya pueda ir empezando a subir a la terraza algunas semilleras sin miedo a que se achicharren.

Antirrinos colonizando el contenedor
A las plantas que quedan les viene genial esta situación meteorológica ya que les devuelve la frescura que no han podido tener por muchos riegos que yo les dé. En lo peor del verano, regar cada dos días muchas veces es insuficiente, máxime si se hace a horas en las que la evaporación es mayor. Entonces, nos encontramos con hojas marchitas, partes secas y los temibles hongos. Con esta lluvia, plantas como las Gaillardia o los girasoles han vuelto a recuperarse y abren de nuevo sus flores.

Pero los verdaderos protagonistas de los días venideros van a ser los semilleros y los bulbos. A mediados de julio ya sembré algunas semillas de prueba y muchas plantas de esos días siguen vivas y con un aspecto tan bueno que todo parece indicar que seguirán hacia adelante. En estos últimos 10 días, aún sin saber que estas tormentas dejarían tan suave el tiempo, he empezado a preparar un buen montón más de semilleros pensando ya en replantar el contenedor de cara a la siguiente temporada. Actualmente quedan en él un montón de antirrinos que han ido creciendo a la sombra de las otras plantas durante la primavera-verano y ahora se convierten en los amos y señores. No sé muy bien qué haré con ellos, pero aunque me pese tendré que eliminar varios ejemplares, sobre todo aquellos que han crecido tumbados y ocupan espacio innecesariamente a lo ancho.

Girasol amarillo
Además de éstos, el grupo más compacto de lo que queda en el contenedor lo forman un antirrino blanco de aspecto impecable junto al que crecen las últimas Rudbeckia que quedan en flor. A pocos centímetros, la caléndula (la misma de siempre) y todavía dos zinnias forman otro grupo compacto. Puede que elimine las zinnias, pero las demás plantas estaría bien dejarlas allí y que protejan a las de próximas siembras. Quiero estudiar la posibilidad de moverlas de sitio ya que han salido donde ellas han querido y, por cuestiones de tamaño, preferiría tenerlas en otro punto.

El tema del contenedor de los bulbos sigue parado, me he relajado bastante. Todavía no he podido encontrar un plástico adecuado pero será cuestión de días que me decida por el que más me convenza, aún a riesgo de que vuelva a dañarse. Por si acaso, este año forraré antes la estructura con sábanas viejas, el mismo método que usé en el contenedor de las herbáceas y funcionó a la perfección. De momento todavía me queda un mes para ponerlo a punto, pues los bulbos de este año comenzarán a ir llegando a las tiendas a partir de esta semana y además tengo otra tanda de especies pedida que llegará este mes también. Lo importante es que para octubre estén enterrados -este año quiero hacer las cosas bien- y si la tierra se moja, que sea en su justa medida.

A pesar de que todavía hay tiempo para que vuelvan algunos días de calor, lo de esta semana ya no cuenta como los típicos chaparrones de verano que hacen mucho ruido y mojan poco. Es el primer indicio de la llegada del otoño, que no sabemos todavía cómo será, pero sin duda una época muy ajetreada para devolverle a la terraza el esplendor que el verano le ha ido quitando.

domingo, 4 de agosto de 2013

Compuestas en la terraza (VII)

Cosmos sulphureus
Recién estrenado agosto, ampliamos en un capítulo más la singladura de las asteráceas en la terraza. Como todo en verano, quedan ya pocas cosas nuevas que ver, pero de vez en cuando las plantas presentes también viven pequeños momentos de gloria y la tentación de fotografiarlas es grande, a la par que uno se alegra de ver que las plantas son felices y se adaptan bien.

No obstante, como ya he comentado, no todo son alegrías. La Bidens ferulifolia, a medio crecer, se secó; el crisantemo tricolor (Glebionis carinata) más de lo mismo. De la primera no sé qué haré todavía, pero si veo que las semillas que me dio son efectivas, no tengo problema en recuperar la especie por mis propios medios. De la segunda, como es una anual y guardaba semillas, ya he germinado unas pocas y están creciendo bajo vigilancia en una maceta aquí en casa.

Cosmos bipinnatus
Pero dejemos a un lado las malas noticias y vayamos con las alegrías. Lo primero, como ya iba anunciando y como se deduce por la foto, es que he conseguido que florezca mi primera Cosmos sulphureus. Se trata del ejemplar que sembré en junio, tuve bajo control en casa y fui siguiendo con esmero hasta que llegó el momento. La planta todavía se encuentra en sus fases iniciales, algo que veo en muchas compuestas: la primera flor tarda en salir, y aún hay un lapso de tiempo apreciable entre ésta y las dos o tres siguientes, pero normalmente cogen ritmo y cuando menos nos lo esperamos, están cargadas de capítulos. Aún así la planta, aunque tiene muy buen aspecto, está teniendo un problema por el cual muchas veces el pedúnculo de los capítulos se seca, antes incluso de abrir, y queda colgando. Quizá sea por el calor y más adelante mejore.

Coreopsis tinctoria roja
La planta, a grandes rasgos, parece una mezcla de Cosmos bipinnatus y Tagetes. Las hojas están divididas pero son más anchas, palmeadas en lugar de filalmentosas o plumosas como en la bipinnatus. Los capítulos son naranja -un color que, junto al azul violáceo, a la cámara le cuesta captar fielmente- de manera muy similar a las caléndulas, y el disco central con las flores tubulares es pronunciado, casi cilíndrico. Al principio pensé que los capítulos se abrían y cerraban con la noche y el día, pero luego me he dado cuenta que mi conclusión fue errónea y simplemente debí pillar un capítulo todavía sin abrir que seguía replegándose de noche; posteriormente he visto un capítulo totalmente desarrollado y está abierto tanto de noche como cuando el día está nublado, como hoy.

Parece ser que quizá, después de todo, no vaya a ser el único miembro de la especie en la terraza. En el centro del contenedor detecté al menos dos plantas con toda la pinta de C. sulphureus, aunque sólo una parece estar yendo bien. Crece despacio y no sé si llegará a coincidir con sus parientes C. bipinnatus, las cuales tienen un desarrollo dispar: mientras alguna planta se ha ido marchitando prematuramente, víctima más de los hongos que de la sequedad, otras están floreciendo o a punto de hacerlo. Pero sin duda el ejemplar más curioso es el que no ha dejado de crecer y crecer desde que brotó. Yo ya no sé qué ocurre con esta planta, pero vuelta a medir hoy (3 de agosto) ha dado una altura desde el suelo de nada menos que 125 cm. y además se está ramificando. Sigue sin dar señales de floración y además parece que los ápices de las ramas estén dañados por el sol o los hongos. ¿Florecerá algún día?

Rudbeckia hirta
A sus pies sigue desarrollándose con buen ritmo la reina margarita (Callistephus chinensis) enana, que espero sea la planta que encabece la próxima entrada sobre compuestas. Es ya de las pocas asteráceas que resisten en el contendor, junto a los Ageratum, Rudbeckia y Coreopsis. De ésta última quedan pocas flores y todas muy pequeñas: sin embargo, cuando ya no se las esperaba, la planta de flores rojas ha vuelto a la carga y está exhibiendo preciosos pétalos color rojo coral. Las Rudbeckia, por su parte, han cumplido con las expectativas y están empezando a ramificarse. Hay que ver todavía cómo les irá en los próximos meses, pero cuando prepare el contenedor para la temporada próxima me gustaría dejarlas allí. Eso sí, quizá las plantas que siembre al mismo nivel que ellas las superen en altura y las encierren un poco. No creo que suponga un problema grave debido al estilizado porte de los tallos de esta planta.

Girasol de flores amarillas
Vuelven a lucir también los girasoles en la terraza. El ejemplar de la foto procede de unas siembras que fui llevando a cabo entre mayo y junio para sustituir a los ejemplares anteriores que se secaron, utilizando esta vez las semillas de la mezcla de ALDI en vez de aquellos 'Sinfonie' de LIDL. El capítulo de la foto, aunque no le falta agua ni la planta parece estar mal, ha abierto todas las flores pero se ha arrugado. Sin embargo esta vez creo haber acertado en mi búsqueda de girasoles ramificados, pues en la base del capítulo hay dos o tres capítulos más pequeños floreciendo, aunque dudo que la planta pudiera llegar a crecer ramificada durante unos meses más, a juzgar por su aspecto ya envejecido. Mientras, del último intento en junio, paliando algunos fracasos intermedios, me siguen sobreviviendo otros cinco girasoles de las mismas semillas que ya muestran sus capítulos. A ver si esta vez, por fin, consigo que salga alguno que no sea totalmente amarillo.Supongo que estos sí deben ser de la variedad 'Autumn Beauty'.

Echinacea purpurea llena de polen
En la balda donde crecen las compuestas perennes africanas, éstas van aportando su color de una manera intermitente. Habitualmente, pasan un tiempo floreciendo y luego lo alternan con una pausa, pero sin parar de crecer. La Felicia amelloides hace semanas que no saca flores, y sin embargo los extremos de sus ramas se han vuelto frondosos y visiblemente más cargados que la base. A la Osteospermum parece que le cueste más aguantar el calor y quizá se deba a una tierra que no retiene muy bien la humedad. La idea, si encuentro cómo, es juntar a las dos especies en una maceta mayor, ya que tienen requerimentos similares y un porte lo suficientemente distinto como para que no tropiecen entre ellas. Es algo que ya iré viendo cuando el tiempo vuelva a enfriarse.

Las gazanias hacen lo mismo que sus paisanas. Tan pronto están sacando flores como se quedan sin ellas, aunque el crecimiento que han experimentado es muy visible y el calor y sequedad no las amedrentan. o que he notado es que los capítulos en verano son más pequeños que en otras ocasiones: habrá que ver si más adelante aumentan su tamaño; en la margarita de El Cabo también ha ido variando el tamaño de sus capítulos según la época.

Gazania amarilla
Por lo que respecta a las especies americanas, tenemos a unas Liatris spicata que he tenido que sacar del contenedor tras su vaciado y han quedado desordenadas y tumbadas. No parecía que fuesen a florecer ya, con lo cual me puedo conformar con que sigan verdes hasta invierno para reubicarlas correctamente y esperar al verano siguiente a ver si el abonado de este año ha hecho efecto. La Echinacea purpurea empieza a sacar los capítulos de dos en dos, también cada vez más pequeños; los más viejos todavía no han perdido los pétalos siquiera, aunque estén ya estropeados. La Ratibida columnifera ha encontrado su ritmo y no deja de florecer, aunque totalmente horizontal sobre la maceta y con los capítulos casi tocando el suelo por su peso, una pena. Si la vuelvo a sembrar no lo haré en el lateral de la terraza, pues esa búsqueda del sol hacia un sólo lado siempre causa este problema. En realidad, si la planta hubiera conseguido germinar en invierno, como las Gaillardia que sembré al mismo tiempo, estaría luciendo sus espigas y estandartes firmes y verticales en la zona de más sol, pero conseguí que brotaran in extremis cuando ya hacía calor, evité llevarla a ese punto de la terraza y éste ha sido el resultado.

A las Gaillardia aristata les he hecho una buena limpieza de capítulos sin pétalos o secos. Seguro que antes de que me dé cuenta, la planta vuelve a estar llena de ellos. Las hojas van envejeciendo, el calor se nota bastante cuando les falta agua, pero es increíble la energía que demuestran no habiéndose quedado ni una sola vez sin flores desde que se abrió la primera. Si tienen una etapa de mejora con el otoño, su color flamígero será muy bien recibido.

Tagetes patula
Traigo hoy por primera vez a las Tagetes patula a esta serie de entradas. Hace tanto tiempo que las tengo, y funcionan tan bien sin que les haga caso -sólo riegos y eliminar los capítulos cargados de semillas- que casi pasan desapercibidas hasta que se cargan de flores, como ya están haciendo. Este año han salido anaranjadas, sin casi rojo, similares a las primeras que tuve en 2011 pero distintas a las del año pasado, a pesar de que seguramente todas ellas sean antecesoras y descendientes de las mismas plantas. La planta es anual y florece en pocas semanas tras su germinación, pero a veces se lo toman con calma y duran bastante. Las de este año no creo que lleguen a invierno porque llevan unos dos meses floreciendo, pero las del año pasado, que también germinaron cuando ellas quisieron, fueron aguantando el verano como buenamente pudieron y estuvieron en flor de octubre a enero hasta que murieron.

Por lo demás, sigo sembrando especies nuevas con mayor o menor éxito. Puedo decir que tengo plántulas de unas cuantas especies, pero prefiero contener la sorpresa para cuando de verdad ésta tenga efecto, es decir, el día que pueda lucir orgulloso a las plantas en flor. Mientras tanto, a seguir pendiente del cambio de estación y, como siempre digo, seguro que a pesar de que en estos momentos no queden muchas novedades que enseñar, antes de lo esperado ya estaré escribiendo una nueva página sobre esta inmensa familia.

jueves, 16 de mayo de 2013

Repaso de mediados de mayo

Anémona de Caen bicolor
Esta entrada podría tomarse como una continuación de la anterior una semana después, en la que parece que el tiempo se vuelve a poner de mi parte y desde el martes las nubes y la lluvia, eso sí, más suave esta vez, vuelven a hacer acto de presencia y salvan una situación que ya empezaba a tornarse dura debido al calor que apareció inmediatamente tan pronto como terminaron las últimas lluvias de abril.

Ha habido, por supuesto, una de cal y una de arena: el calor -combinado incluso con las tormentas anteriores- lo puso difícil para algunas plantas y otras, que aguantaron bien, se han visto recompensadas con esta lluvia que les ha dado el empujón que necesitaban. Esta vez, por hacerlo más dinámico, plantearé la entrada en puntos, contando la situación para cada especie o grupo de especies:

- Los girasoles florecieron. Una pequeña decepción, pues han resultado ser dos ejemplares de aspecto típico, con flores amarillas cuyos pétalos no llegan a desplegarse del todo (Nota: son los de semillas de LIDL). Han tenido sus más y sus menos con el calor, hasta estar a punto perder dichos pétalos antes de tiempo, pero siguen floreciendo. Por si acaso, he sembrado más pipas pequeñas y negras de otra mezcla de semillas a ver si consigo que aparezca alguno de flores rojizas. No sé si estos girasoles que tengo serán de los que se ramifican, espero que sí, pero no veo crecimiento en el ápice que lo sugiera.

Girasol amarillo
- La margarita (Mauranthemum paludosum) que tenía desde hace un mes pasó a mejor vida. Cuando a las lluvias anteriores, por un descuido pasó varios días con la bandeja de agua inundada, y comenzó a pudrirse. La puse al sol para intentar secarla y salvar algo... y secarla sí lo conseguí, pero del todo. Dado que me costó poco (0,60€) y en la tienda seguían teniendo, me traje otra. En la maceta donde estuvo la anterior hay brotando unas plántulas que parecen otras margaritas, así que corté la planta seca y dejé el resto tal cual.

- Los ranúnculos parecen haberse echado ya a descansar. Dejaron de florecer y tanto éstos como los que no han florecido han ido perdiendo las hojas, ayudados bastante por el calor. Las anémonas parece que también van dejando de abrir flores y no tardarán en venirse abajo, despidiéndose seguramente hasta el otoño, aunque todavía hay bastante verde. Varios eneldos (Anethum graveolens), seguramente de semillas que planté sin éxito el año pasado, han ido creciendo en las macetas de las anteriores y van bastante avanzados, con un ejemplar imponente y recto de alrededor de medio metro de alto. Les daré los cuidados necesarios dado que el año pasado, cuando los planté intencionadamente, no los tuve. Tras todos ellos se erigen las aguileñas, con las Aquilegia alpina llenas de cápsulas de semillas y las híbridas cada vez más grandes y llenas de flores... eso sí, las tres plantas iguales, con flores blancas y amarillentas.

- Los antirrinos se encuentran en su máximo esplendor. Están en flor tanto los nuevos como los viejos, los de mata baja y los de espiga alta. De ellos hablaré en una entrada dedicada muy pronto.

Mauranthemum paludosum
- Las semilleras de este año han sufrido distintos destinos. Quizá el más triste ha sido para los linos (Linum usitatissimum), dos ejemplares sembrados en febrero que ya se encontraban en flor, vino el poniente y los secó. Como el primer día que vi flores hacía mucho viento, lo dejé estar para la siguiente visita... que no pudo ser. En el contenedor empiezan a aparecer especies conocidas y nuevas: florecen las primeras zinnias, ageratos y un carraspique (Iberis umbellata); florecerán pronto la Gypsophila elegans y algunas Vaccaria hispanica, procedentes de aquellos botes de 100 g. de semillas que adquirí en marzo y que estoy seguro que me darán más sorpresas.

- Hace dos fines de semana llegaron dos nuevas adquisiciones: la margarita azul o áster de África (Felicia amelloides) y el cantueso (Lavandula stoechas), del centro de jardinería Kuka de Alginet. La primera llevaba tiempo buscándola porque me atraía su aspecto de margarita al uso, delicada, pero sobre todo su combinación de azul y amarillo; la segunda simplemente es una planta que me parece espectacular, así que me la llevé. Me gustan bastante las labiadas con acumulaciones de flores curiosas: desgraciadamente, la otra que adquirí este año, una Monarda híbrida, empezó a brotar tímidamente en abril, desaparecieron los brotes tras las lluvias y al escarbar el otro día encontré las raíces totalmente secas. Quizá pruebe al año que viene de nuevo si surge la oportunidad (vino a casa desde Eurobulb.nl, en un pedido que hicimos varias personas; no salió nada cara, menos de 2€).

-Las dedaleras han seguido floreciendo, pero perdieron toda la estética que habían logrado -con espigas densas y rectas- tras el poniente, ya que las varas se doblaron por la sequedad y su gran peso ha impedido que volvieran a ponerse totalmente verticales una vez fueron regadas. Además, ello aceleró la caída de flores. Menos mal que antes de eso registré su aspecto en foto... salen en esta entrada.

Aguileña híbrida
- Los bulbos de verano, ahí siguen. Los gladiolos enanos lucen espectaculares, con las hojas perfectamente alineadas y rectas; muchas hojas también para las Triteleia, los gladiolos abisinios, las Tigridia y las crocosmias, pero parece que todavía vayan a tardar en florecer todos. No sería raro pues este año abril y mayo están siendo bastante frescos. Las dalias, sin embargo, ya están floreciendo. Las "pompón rojo" de ALDI, nuevamente, han resultado ser de flores simples y colores variados... si van bien no me quejo, pero está claro que no vuelvo a intentarlo nunca más con esta marca. Brotaron los Ornithogalum saundersiae al fin, tras dos meses y medio enterrados, y siguen con hojas las Nerine bowdenii aunque una de las tres las ha perdido.

- Para ir terminando, hablaremos de las perennes y vivaces. Han ido bastante bien todas: a la Lychnis viscaria ya le he podado las flores, todas secas y dando ya semillas que han sido convenientemente guardadas; las edelweiss se encuentran en floración, algo que me alegra bastante pues tenía dudas sobre si llegaría a hacerlo con mi clima: le dedicaré una entrada. Las Incarvillea han dejado de florecer y están formando frutos, mientras que la Astilbe empieza a abrir sus delicadas florecillas rojizas. A la Campanula glomerata le he hecho una poda porque las flores viejas, en lugar de formar semillas, se quedan como aplastadas y apelmazadas, así que he decidido "sanearla" dado que sigue floreciendo, por si creciera más. La dicentra ya se ha quedado sin flores y es de suponer que el follaje, que sigue frondoso, se vendrá abajo en verano. Sólo queda por mostrar algún rastro de floración la prunela -de la que no podré confirmar la especie hasta que vea las flores.

Y este es básicamente el panorama de la terraza a día de hoy. Me he dejado muchas cosas, pero es que es imposible condensarlo todo en una entrada. Estamos teniendo un mes de mayo bastante impredecible, pues tras algunos días de calor y poniente parecía que el calor venía para quedarse y no ha sido así del todo: sigue refrescando de noche, por la mañana e incluso a media tarde, y cae alguna lluvia de vez en cuando. A mí esto me parece perfecto, no hay duda de ello, pues sólo hay que ver lo que ha ocurrido a poco que el calor y el viento seco han aparecido: si esta situación empezase a mantenerse, no podría dejar de regar más de dos días seguidos y tendría que hacerme a la idea de que muchas plantas se iban a venir abajo irremediablemente. Dejemos pues que el verano se retrase todo lo que pueda y disfrutemos de este tiempo más "normal" (si es que "normal" significa algo) que está permitiendo que las plantas engalanen la terraza con sus flores de manera más intensa.

jueves, 14 de febrero de 2013

Preparando la temporada: camino a la primavera

Bulbo de azucena
Desde enero, todas las visitas a la terraza han tenido su trabajo más allá del mantenimiento rutinario de las plantas (riegos, limpiezas, etc.). Con todo sobre la mesa, he ido llenando macetas, sembrando semillas y cubriéndolas con plástico a fin de recuperar el tiempo perdido durante el otoño y dejar a punto para la llegada del buen tiempo un montón de plantas que espero que deslumbren con su belleza a lo largo de la primavera. Los bulbos de primavera están al caer, y aunque tengo alguno ya, la cantidad importante vendrá en unas semanas. Lo mismo para las plantas perennes que se plantan de rizoma o raíz.

Pero no todo es poner plantas nuevas. Algunas de las plantas del año pasado, bien por su crecimiento o bien porque en su día fueron plantadas con los medios que había a mano, las he ido trasladando a fin de que se expandan más durante esta temporada. Así, las tres Trycirtis que tenía repartidas a razón de una maceta por planta han sido unificadas en un macetero largo, movimiento con el que descubrí que las plantas ya se encuentran empujando los brotes nuevos de este año. La Dahlia 'Duet' fue movida a una maceta más grande y también me alegró saber que los tubérculos han crecido de manera espectacular, esperando que este año la planta alcance un tamaño digno de este cultivar.

Hoy les ha tocado el turno a las azucenas, los Lilium orientales 'Stargazer', los cuales se encontraban en 4 macetas, dos con un bulbo y dos con dos. Aunque ya me había "asomado" hace unas semanas escarbando la tierra para comprobar que no hubiera pudriciones, hoy he podido verificar el buen estado en el que se encuentran. Todos los bulbos están gruesos, con brotes a punto de emerger en el centro; en una maceta de dos bulbos, he sacado otros dos más de pequeño tamaño que ya habían iniciado su andanza y contaban con largas raíces. Dado su tamaño, los he incluído en la nueva maceta, de 30x30 cm. de superficie y 25 de altura, junto a los seis bulbos originales. En la foto observamos el buen tamaño de uno de los bulbos -sólo es la mitad superior, el resto es tierra pegada. Duplican el tamaño de cuando vinieron en su bolsa.

Más semillas para plantar
Continuando con la siembra de las semillas, he llevado a cabo un cambio basado en una conclusión. Generalmente tapo las macetas con plástico traslúcido o transparente, tanto con bolsas o láminas como con recipientes rígidos (bandejas, cajetillas, botes...) a modo de campana o mini-invernadero, sistema este último que deja la maceta en contacto con el suelo. Parece que este último método no me está funcionando nada bien, quizá por la acusada insolación que aún en invierno llega a la terraza o bien el efecto deshumidificador del viento que ha soplado varias veces estas semanas. En cambio, las macetas cubiertas con plástico a modo de bolsa o cerradas en recipientes herméticos mantienen la humedad perfectamente, además de conservar un calor extra que en invierno puede acelerar el proceso. Las macetas con este método tienen las plántulas más avanzadas a igualdad de tiempo, mientras que en otras la germinación ha sido escasa o incluso nula en los casos en los que la superficie de la maceta se reseca y se cuartea. Así pues, todos los semilleros atrasados han sido pulverizados de nuevo con agua y puestos bajo plástico y con una bandeja debajo a fin de que el agua allí depositada mantenga el ambiente húmedo al evaporarse.

Muy pronto llegará la recta final de la preparación, en la que dispondré los bulbos de primavera y las plantas perennes, uno de mis métodos de propagación favoritos, pues por poco precio se obtienen raíces que en pocas semanas desarrollan plantas adultas que florecen en la misma temporada. Uno de los casos más notables fue el áster de Nueva York del año pasado, que pasó de ser una raíz de apenas un palmo a un arbusto de casi un metro de altura repleto de flores. Sin embargo tampoco hay que desmerecer a las anuales de semilla, que pueden ser igual o más rápidas creciendo que las perennes aún sin la ventaja de venir ya preparadas.

PD: Sobre el girasol 'Sinfonie®'  de la foto de las semillas, no soy capaz de encontrar nada de información. Me lo he llevado porque no había 'Autumn Beauty' y este se le parece tanto por la foto como por la descripción del sobre (crece ramificado con varias flores hasta 1,70 m.de altura) ¿Alguna idea?

Edito (4 de abril de 2013) para añadir que parece que lo de 'Sinfonie®' no es más que una mezcla a la que han querido bautizar así los responsables de esta marca de semillas: vi un sobre de semillas de pensamiento (Viola x wittrockiana) con el mismo nombre. Así que, al parecer, esto no es ninguna variedad, sino una mezcla de colores de una misma especie.

domingo, 27 de enero de 2013

La gran familia de las compuestas (III)

Finalizamos hoy la serie de entradas dedicadas a las compuestas que florecieron en la terraza durante 2012, con las cinco especies restantes que constituyen una buena muestra de lo variadas que llegan a ser las especies de esta familia.

Dalia decorativa 'Duet', octubre 2012
Dalia (Dahlia sp.)

Las dalias son muy populares y fáciles de encontrar en las colecciones de bulbos de primavera. Existe una cantidad inmensa de variedades, con lo cual es fácil que hallemos alguna que nos guste. El año pasado compré dos bolsas, ambas en los supermercados ALDI pero pertenecientes a dos colecciones distintas. La primera fue la dalia decorativa 'Duet' (aunque las flores parecen muy claras para pertenecer a esa variedad) y la segunda, una bolsa de dalias pompón rojas, la cual he de decir que supuso una decepción con estas colecciones tan baratas por su imprecisión, pues no salió ni una flor con este aspecto, sino dos variantes con flores simples y pequeñas, unas rojas y otras amarillas.

Una dalia decorativa es aquella cuyas flores son dobles y crecen muy apretadas, hasta el punto que no llega a verse el disco central donde deberían estar las flores tubulares en la disposición que encontramos en muchas compuestas tales como las margaritas, crisantemos, gerberas o girasoles. La 'Duet' tiene este aspecto y es cierto que no alcanzamos a ver sino un apelotonamiento de pétalos bicolores muy elegantes, aunque creo que lucirían más espectaculares si hubieran sido más grandes.

En general, las dalias sobrellevaron bastante mal el verano, viéndose atacadas por los hongos y llegando algunas de ellas a decaer hasta tal punto que tuve que "segarlas" por completo para que rebrotasen del suelo. Sólo la 'Duet' repitió floración en la estación cálida y tuvo otro pequeño repunte en otoño. Para finales de verano, con la mayoría de tallos totalmente secos, al escarbar en la maceta encontré sus tubérculos podridos. La 'Duet' se secó del todo antes de las navidades; ha sido revisada esta semana y sigue bien, con lo cual la moveré a una maceta más grande a la espera de que este año se desarrolle más, pues la talla que ha alcanzado hasta ahora dista mucho de ser la que uno espera de estas plantas.

Uno de los pequeños tubérculos que se desprendieron de las dalias "variadas" se lo regalé a mi tía, que con pocas atenciones consiguió que la planta creciera y floreciera (con flores amarillas) a finales de verano, y quizá este año le rebrote. Por mi parte, esta temporada no sé si encontraré alguna variedad que me llame la atención, pero a lo sumo quizá sólo introduzca una planta más, a menos que encuentre dalias enanas que, ocupando menos lugar, no me preocupa demasiado. Y es que, en mi terraza, las macetas grandes y el sitio para ellas son bienes escasos.


Gerbera, diciembre 2012
Gerbera (Gerbera x hybrida)

La gerbera es una de las plantas más conocidas en el mundo de la flor cortada. Mucha gente cree que la planta que normalmente encontramos en las tiendas pertenece a la especie Gerbera jamesonii, pero lo cierto es que es un híbrido de ésta con Gerbera viridifolia. La planta destaca por sus vistosas flores, similares a margaritas, de las que se han obtenido distintos colores en cultivo e incluso formas variadas.

Tuve dos gerberas en 2012. La primera la compré en un supermercado Eroski por dos euros, en pleno verano, y parece que seguí con ella el perfecto manual para matarla. La trasplanté nada más llegar a casa, con el calor del mediodía, y la regué de manera abundante. La planta, claro, decaía conforme pasaban los días, doblándose los pedúnculos de las flores lanzando a perder su bonito aspecto de esta manera. Y yo venga a echarle más agua y ponerle debajo una bandeja para que no se escapase ni una gota. Al final, pocas semanas después, no quedaba nada en la maceta.

En octubre volví a encontrar la planta en un supermercado Alcampo, del mismo viverista holandés ('Colour Game'), algo más pequeña y por la mitad de precio, un euro. Busqué un ejemplar similar al que tuve, de pétalos rojos con el centro oscuro salpicado por los estambres amarillos de las flores tubulares. Esta vez también la trasplanté, pero la traté con las pocas atenciones que suele requerir, regando sólo cuando la tierra  está bien seca. La planta ha florecido varias veces en casa y sigue haciéndolo ahora en invierno, aunque su aspecto actual refleja la falta de temperatura y luz de la estación. Sin embargo, como siga prosperando habrá que volver a trasladarla a una maceta más grande.


Girasol, agosto 2012
Girasol (Helianthus annuus)

El cultivo del girasol en mi terraza no fue más que una mera curiosidad y una "pequeña responsabilidad", dado que muchas veces había germinado pipas pero nunca había llegado a mantener la planta lo suficiente como para que floreciese, abandonándolas a las pocas semanas. Utilicé en esta ocasión unas pocas pipas pequeñas de la comida para loros que les doy a mis ardillas. Las semillas germinan con una facilidad tremenda por el método de depositarlas sobre papel de cocina humedecido (a veces tardan menos de 24 horas), así que el cultivo de verdad comienza al pasarlas a tierra.

Puse unas cuantas en un macetero rectangular no muy grande allá por junio. Llegaron a prosperar seis, aunque una de ellas era tan pequeña que no salió adelante. Al principio las plantas crecen sin problemas y más pronto de lo que esperamos ya vemos asomar el botón floral en el ápice del tallo, mas todavía quedará esperar unas semanas hasta ver las flores abiertas, siempre y cuando procuremos unos cuidados adecuados a las plantas.

El principal problema que encuentro a tener girasoles en macetas tan pequeñas es la demanda de agua que éstos exigen. En grandes cultivos, el girasol se caracteriza por prosperar sin demasiados riegos ya que sus raíces excavan el suelo en profundidad y se aprovechan de la humedad acumulada. Pero claro, estamos hablando de una maceta de no más de 15 cm. de altura expuesta al duro sol veraniego de Cullera. Había que empapar la tierra a cada visita a la terraza para lograr que las hojas volviesen a levantarse, pues se arrugan y cuelgan flácidas con la falta de humedad.

Finalmente, a mediados de agosto se abrieron las flores. Debido al tamaño de la maceta, tanto éstas como las plantas quedaron de una talla contenida, con unos 40 cm. de altura y capítulos florales de unos 10 cm. de diámetro. Conseguido el reto, saqué las fotos de rigor y seguí cuidando las plantas poco tiempo más, pues las hojas dejaban de recuperarse con los riegos y finalmente corté el agua dejando secarse a las plantas y viendo madurar las pipas.

Esta temporada no volveré a hacer estas pruebas, pero sí quiero introducir en la terraza la variedad ornamental de girasol 'Autumn Beauty', cuya particularidad reside no sólo en sus flores que varían del amarillo al rojizo con centros oscuros, sino que crece como el girasol original silvestre, esto es, ramificado y con varias flores a la vez, y no como las variedades de cultivo como la que tuve que producen un solo tallo con un único capítulo en su extremo. Eso sí, usaré una maceta grande.


Liatris, julio de 2012
Liatris spicata

La liatris es una de las compuestas más curiosas y fáciles de cuidar de cuantas tengo. La planta se vende como bulbo en primavera, y pese a que tiene el aspecto un bulbo auténtico como el de los tulipanes o gladiolos, no es tal cosa: en realidad, se trata de un tallo modificado que forma un tubérculo. Vendían estos tubérculos en LIDL en primavera en dos versiones, una cajita con 10 de ellos y una bolsa con 25. A pesar de que la bolsa más llena costaba apenas medio euro más, temiendo no tener sitio me llevé el de 10. Repartí las plantas en dos macetas y en el contenedor de 150x75, considerando en éste que serían grandes plantas para el fondo del recipiente por su altura. No fue exactamente así.

Parece ser que brotaron todos los cormos, aunque las plantas de las macetas siempre tuvieron un aspecto algo más estropeado. Sin embargo, todas prosperaron y mantuvieron sus hojas hasta el otoño, pero sólo conseguí ver florecer a tres. Las plantas, eso sí, toleran bastante bien el calor y sus largas hojas lanceoladas apenas se ven afectadas por la sequedad.

Las flores son espectaculares para tratarse de una compuesta. Aparecen en verano en espigas verticales y se asemejan mucho a las del agerato, especie de su misma tribu taxonómica: no tienen pétalos, sino que encontramos unos filamentos rosados que no son más que la prolongación de los estilos, colgando desde cada flor tubular. El tallo que sujeta las espigas posee también hojas lanceoladas o lineares aunque menores que las de la roseta. A pesar de que en el paquete se indicaba que la planta puede llegar a 70 cm. de altura cuando está en flor, lo cierto es que ninguno de mis ejemplares pasó de unos 30 cm. Un aspecto curioso de estos conjuntos es que las flores se abren en un orden inverso al de la mayoría de flores en espiga: de arriba a abajo.

Llegado el otoño, corté las espigas que estaban llenas de semillas que, al parecer, germinan con facilidad. Eliminé las hojas secas y me dispuse a sacar los cormos de bajo tierra. Algunos han engordado de manera notable, aunque creo que no están todos los 10 que planté; sin embargo, el tamaño de los más grandes augura varios puntos de crecimiento para la próxima temporada. Uno de los cormos que saqué pronto, sobre septiembre, se arrugó y se secó tanto que tengo dudas sobre si estará listo para rebrotar. Por ello, los que saqué después los mantuve en un recipiente con turba y no corrieron la misma suerte. No hay rastros de hojas por ahora, con lo que parece que incluso en comportamiento se asemejan a las bulbolsas de la familia del tulipán, los iris o los jacintos, descansando bajo tierra durante el invierno.


Clavel de indias, octubre de 2012
Clavel de Indias (Tagetes patula)

Esta asterácea la llevo cultivando desde que en primavera de 2011 sacara adelante una pequeña maceta con ellas en el balcón de casa, donde ya dieron un buen montón de semillas. Sembré más semillas en otoño de ese año que dieron flor entre diciembre y enero, y curiosamente no salió adelante ninguna más cuando las sembré en primavera. Sin embargo, aparecieron en una maceta en junio, posiblemente de semillas caídas por accidente, y comenzaron a crecer pausadamente. Esas plantas (una de ellas en la foto), aunque con poca vida ya por delante, todavía las tengo y han sido las que más grandes se han hecho y más tiempo han vivido, floreciendo desde octubre hasta casi este mes.

Las semillas originales proceden de un sobre comprado en ALDI, aunque ahora mismo tengo centenares de semillas de todas y cada una de las plantas que he tenido, resultando ser una especie tremendamente prolífica. Las semillas tienen un aspecto curioso e inconfundible: pequeños cilindros negros alargados con pelusa pajiza en un extremo, asemejándose a pinceles en miniatura. En el sobre ponía que eran de la variedad 'nana', pero lo dudo, puesto que las plantas que he tenido han sobrepasado los 30 cm. de altura.

La planta tiene unas atractivas hojas divididas y aserradas y produce montones de capítulos de pétalos dobles de color rojizo-anaranjado, con las flores tubulares visibles en su centro. Florece cuando alcanza la talla adecuada, siendo bastante irregular para esto. La planta es anual y se adapta a crecer en cualquier época del año, floreciendo incluso en invierno. La que tuve en verano floreció en apenas un mes y medio, mientras que esta última tardó casi cinco meses. Parece ser pues muy variable y adaptable.

Las flores realmente huelen como los claveles verdaderos, y cuando sacamos las semillas podemos apreciar un ligero aroma similar al pomelo en los capítulos. He sembrado algunas más para la primavera pero no sé si tendré éxito con ellas, aunque realmente se trata de una anual sencilla de sacar adelante por semillas.


Y hasta aquí todo lo referente a las compuestas en 2012. Para 2013 espero que sean muchas más las que florezcan, habiendo sembrado desde ya algunas especies nuevas. Espero que la familia más grande del mundo de las plantas también sea la más florida en la terraza durante los próximos meses.