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miércoles, 1 de abril de 2015

La ponentà

Bletilla striata
La transición de marzo a abril ha venido cargada de calor. El poniente que empezó a arreciar el domingo nos dejó un caluroso lunes de primavera con temperaturas máximas de 30ºC y una mínima que nos llevó hasta el día siguiente sin bajar de 20, una prematura "noche tropical". Ayer todavía volvieron a superarse los 25ºC, pero afortunadamente el viento cambió y las temperaturas han vuelto a normalizarse poco a poco, quedándonos hoy cerca de los 20ºC. El tiempo inevitablemente se irá volviendo más cálido, cierto, pero de momento no hay ninguna prisa.

Esta situación prácticamente ha acabado del todo con la estela dejada por las lluvias de la última quincena; eso sí, sus beneficios saltan a la vista, pues muchas plantas brotan con energía, incluso algunos bulbos de plantación invernal que empezaba a dar por perdidos. En apenas dos jornadas he agotado el agua de lluvia acumulada y ya he vuelto a la rutina de cargar garrafas de agua, aunque los riegos intento hacerlos calculando bien las necesidades de cada planta, nada de inundar macetas a lo loco. Por mucho calor que haya hecho, en la mayoría de macetas grandes aún se encuentra la humedad escarbando un poco con el dedo.

Cosmos sulphureus
Las peores consecuencias, aunque no nefastas, han derivado del decaer de las plantas cuando la falta de agua se vuelve acuciante. Algunas caen hacia los lados y se les quedan las hojas mirando hacia abajo, pero si encuentran algún obstáculo ya no pueden recuperar su posición. Esto les ha ido ocurriendo a las Nemophila, que empezaron floreciendo apoyadas en el borde frontal del contenedor y han llegado a quedarse tocando suelo. Las plantas no van a poder a volver ni siquiera a su estadio anterior, por lo cual lo que les queda de vida se lo pasarán así, colgando. Es una pena por la Nemophila maculata, que ha quedado algo perdida después de ir cayéndole encima las demás plantas. Las especies grandes, como puedan ser la Collinsia heterophylla o la Layia platyglossa, tienen mejor apoyo y se recuperan enseguida con los riegos, que han sido abundantes durante dos días seguidos (ayer y hoy) para que las plantas se recuperen.

Anethum graveolens
Tampoco parecen haber sufrido mucho las Schizanthus x wisetonensis. La del contenedor, más grande que la de la maceta, se ha equiparado a ésta en cuestión de días, apareciendo cargada de flores abiertas en dos ramificaciones. Me da la sensación que esta planta no debe ser muy amiga del agua dado que parece ponerse algo amarilla cuando recibe mucha -en otoño, durante sus primeros días, tuve que dejar de regar un tiempo a la de la maceta. No obstante, prefiero no hacer el experimento ahora que sólo tengo dos plantas. Aunque nada que ver con los antirrinos, que algunos ejemplares dados por abandonados en macetas sin plantar, con sustrato arenoso y arcilloso, recuperaron la forma sólo con el agua de lluvia. He mantenido varios por no perderlos del todo y por lo que les gustan a algunos insectos. Las margaritas Mauranthemum también suelen resistir bien, aunque para verano posiblemente hayan desaparecido y no germinen hasta otoño, como en esta temporada. Los ejemplares más grandes del contenedor están batiendo todos los récords y miden ya unos 40 cm. Las Cosmos, en cambio, no han estado muy allá: la sulphureus amarilla de la foto apenas levanta 20 cm. Las bipinnatus, aunque muy vacías, sí están sacando flores grandes. Estas plantas son de esas que crecen según el espacio, pues con tierra de sobra alcanzan tamaños respetables.

Agrostemma githago 'Milas'
Las plantas grandes del contenedor también se han ido moviendo por el calor y el centro ahora parece tener un agujero, quedando a la vista la ruina provocada por el crecimiento exagerado de algunas especies y el ritmo más pausado de otras. Apenas se ven plantas que estuviesen esperando su momento, con lo que cabe esperar que la mayoría se secaran con la falta de luz. Más atrás no ha habido problema y las gigantes indiscutibles del contenedor llegan casi hasta el frente, como las Phacelia tanacetifolia y los eneldos, uno de los cuales es tan grande que incluso parece desentonar con el resto del conjunto. Aunque no lo he medido, calculo que debe estar sobre los 140 cm. de altura, descontando que el tallo se fue doblando y apoyando sobre tierra hasta encontrar su posición final. Es más grande que el que tuve hace dos años, ya lo creo: los tallos son más gruesos, está mucho más ramificado y algunas umbelas de flores deben abarcar un diámetro de alrededor de 20 cm. En total hay tres allí, los otros dos no tan grandes, aunque tiempo tienen de crecer.

Collinsia heterophylla y otras
También están floreciendo otras plantas de gran altura como la Agrostemma githago 'Milas'. La planta, como quedó claro el año pasado, crece recta y sin apenas volumen lateral, como una delgada caña, pero esta vez con las idas y venidas provocadas por el agua y el viento han acabado dobladas y apoyadas con las plantas de enfrente. Eso sí, hay varias de ellas y la floración acaba de comenzar, con lo cual el espectáculo que ofrecen sus grandes flores rosadas está recién servido. Además lo han hecho en una esquina donde confluyen con otras especies y la combinación las hace brillar más si cabe. En el lado opuesto del contenedor, el derecho, la gran Salvia coccinea se ha puesto a florecer de golpe y su rojo vivo destaca sobre los rosados de las Malcolmia, Rhodanthe y Dianthus 'Rainbow Loveliness' al que pronto se unirá el de la Clarkia bottae. Me ha quedado un poco monocromática esa esquina, es cierto.

Iris germanica
Entre las plantas perennes con órganos subterráneos, sean bulbos o rizomas, las floraciones también comienzan a ir cambiando turnos. Prácticamente no quedan ya narcisos -los 'Canaliculatus' han durado bastante poco- hasta nueva orden, pues asoman algunas flores más que no sé si llegarán a buen puerto; los Iris germanica siguen deslumbrando con su despliegue, y más o menos he conseguido poner las flores en la posición adecuada usando tutores, aunque los pedúnculos ya han quedado curvados. Están floreciendo también algunos de sus parientes los Iris reticulata, los nuevos, pero las flores están casi tocando tierra y quedan atrapadas entre sus propias hojas. Lo mismo le ha pasado, desgraciadamente, a un Tulipa 'Little Beauty' de los del año pasado, tras conseguir el mérito de florecer después del típico proceso de división que generan sus bulbos. Confío en encontrar al menos alguna de las flores en buen estado y poder hacerle alguna foto decente, o si no, esperar al menos a que florezcan los nuevos. En el rincón trasero, mientras tanto, todo sigue su curso con los Muscari armeniacum y Allium triquetrum dominando, los Ipheion terminando poco a poco y alguna especie nueva que otra comenzando a florecer.

Schizanthus x wisetonensis
Algo decepcionante ha resultado esta vez la Bletilla striata, la única orquídea de la terraza. El incremento de rosetas de hojas ha añadido dos más a las del año pasado -6 en lugar de 4, por las 2 de su primera temporada- pero no ha ido pareja en cuanto a flores. Ha vuelto a sacar sólo una espiga, con tres flores que duran abiertas un día, con lo cual posiblemente al viernes ya no quede ninguna y la larguísima espera (creo que empecé a ver la espiga brotando hace casi dos meses) ha quedado liquidada en menos de una semana. Al menos las he podido ver en vivo, ya que en alguna ocasión sí han habido plantas que me he perdido o que casi no he tenido oportunidad de ver sus flores recién abiertas y sin estropear, eso si es que consiguen florecer correctamente, que algún caso ha habido ya esta temporada y que, obviamente, no he podido mostrar.

Parece pues que ya podemos ir empezando a hablar de la segunda fase, la primera genuinamente primaveral, con todos los bulbos y vivaces que crecen a buen ritmo y la multitud de herbáceas floríferas que irán abriéndose durante la próxima semana. Aunque las brisas marinas han vuelto a colocar las temperaturas al nivel adecuado para la época, ya se sabe que la radiación solar puede jugar malas pasadas. Se espera algo de inestabilidad atmosférica hacia el fin de semana o principios de la semana que viene, pero todo apunta a que será raro ver caer alguna gota, que apenas una semana después de tanta lluvia no estaría mal que la lluvia se dejara caer un rato de nuevo.

viernes, 20 de febrero de 2015

Pasos intermedios

Cosmos bipinnatus
Parece que termina este breve episodio de temporal que, como la pasada entrada de frío, a nosotros nos ha tocado bien poco. El viento no ha sido demasiado virulento, lo cual está bien, pero la lluvia se ha limitado a esos chaparrones breves con cielos muy tapados que dejan la cantidad justa de agua como para formar algún charco y dar la impresión de que ha llovido más de lo que parece. En realidad, en tres días apenas hemos acumulado unos 7 mm. que, por lo menos, han valido para mantener la humedad que quedaba en muchas macetas y me vuelven a ahorrar el riego en una semana en que lo que más trabajo está dando es reorganizar macetas e ir plantando las nuevas adquisiciones.

Muscari armeniacum
En casa ya han entrado bulbos, rizomas y raíces varias de las plantas que florecerán, espero, de aquí al verano y más allá. Todavía faltan algunas cosas -estoy, como siempre, pendiente de LIDL- pero muchas de las especies que perdí el año pasado están listas para reponer. Todo esto ocurre mientras sigo observando a los bulbos plantados en otoño creciendo y empezando a mostrar asomo de flores, cuando no flores ya abiertas, que son todavía pocas y un tanto discretas.

Pseudomuscari azureum
Los primeros en darse prisa en florecer son los Muscari armeniacum más viejos. Salen diminutos, no sé qué les falta ni cuánto necesitan para engordar, pero hasta las hojas parecen de otra especie más pequeña. Los pedúnculos no van muy cargados de flores y éstas se han quedado de color lila, lejos del azulado que encontramos al buscar por Internet que, si bien tampoco tuvieron en su primer y mejor año, sí eran algo más oscuras. Se acerca más al azul un pariente suyo, el Pseudomuscari azureum. En esta temporada los volví a adquirir ya que el primer año los perdí todos por un despiste imperdonable: no controlar la humedad de donde estaban. Hablando claro: que les faltó riego al confiarlo todo a la lluvia y se quedaron con el brote de las hojas y flores a medio salir, sin conseguir enraizar en busca de agua. Esta vez lo he hecho algo mejor y además los he repartido, y ya se va apreciando su desarrollo. Aunque suelen brotar como los jacintos, con las flores abriéndose paso entre las hojas todo a una, el ejemplar de la foto salió directamente con el pedúnculo y aún no hay hojas a la vista. Ha quedado con un aspecto muy humilde, pero ya me voy haciendo una idea de cómo son. Las flores son azul celeste como en la Scilla siberica, especie que ya he descartado dado que los bulbos no llegan a sobrepasar el verano los tenga como los tenga.

Cosmos sulphureus
Este año me esforcé en separar los bulbos en combinaciones interesantes, pero algo me dice que al año que viene volveré a juntar algunos de ellos puesto que algunas macetas siguen todavía muy vacías, y eso es espacio desaprovechado tanto en superficie de terraza como en lo referente al aprovechamiento de macetas, que podrían estar sirviendo para otras plantas. Para muchos bulbos que quería combinar utilicé cajas de porexpán de pescadería, y entre otras cosas en ellas están los Muscari armeniacum nuevos del año pasado, los cuales están mucho más grandes y espero den floraciones tan interesantes como las de 2012.

Cosmos bipinnatus
Por otra parte están las herbáceas, todas ellas de semilla, que se encuentran al borde de su primera explosión floral. Hoy me he encontrado algunas en proceso de apertura aunque las que más destacan son las Cosmos bippinatus y sulphureus, que ya empiezan a abrir varias flores a la vez y en esta ocasión sí consiguen desplegarlas del todo, aportando nuevas notas de color. No sé qué tardarán en masificarse los insectos, pero en el centro de la terraza hay ya un buen despliegue de margaritas, si bien parece que las de especies africanas perennes han perdido algo de fuelle esta temporada.

A pesar de la entrada de viento del noreste, las temperaturas no se han resentido demasiado y todo sigue según lo previsto. A menos de diez días para acabar el mes, las primeras pinceladas de color en la terraza empiezan a tomar protagonismo.

domingo, 15 de febrero de 2015

Invierno en la rampa de descenso

Eristalinus aeneus sobre Mauranthemum
Febrero es un mes bastante divertido. Salvo casos como el año pasado, en que fue un mes anormalmente cálido, es uno de los meses con mayores contrastes del año. Se dan casi siempre las temperaturas más bajas absolutas, que en esta ocasión han estado muy cerca de llegar al 0 del termómetro, pero ello no es óbice para que en la segunda mitad, corta por ser un mes de 28-29 días, comience la escalada hacia la primavera. Nunca hay que cantar victoria antes de tiempo porque el invierno no termina hasta la segunda quincena de marzo, pero por lo general la subida de temperaturas se va abriendo camino por mucho que el frío se empeñe en quedarse un poco más. Y así estamos hoy, con poniente suave, 20ºC de máxima y 13ºC de mínima, valores que duplican los de hace una semana.

Dimorphotheca sinuata
Las plantas, indistintamente de una cosa u otra, se estiran a toda velocidad haga frío o calor. Es uno de los meses en que más rápido se ven los cambios, pues los bulbos terminan de brotar, alguno ya con flores, y las herbáceas que hasta enero casi no se veían crecer de repente ganan volumen y los botones florales aparecen por doquier. Es tiempo de ir plantando las novedades en lo referente a vivaces y bulbosas veraniegas, que todavía tardarán en dar de sí, pero que de un año para otro estarán lo suficientemente aclimatadas como para unirse al unísono con el resto de plantas de la terraza. También es tiempo para continuar sembrando algunas anuales o perennes herbáceas de crecimiento rápido.

Armeria maritima
Sólo se echan en falta aquellas plantas que necesitan algo más de calor para comenzar y que en estos momentos son las que más empeño van a necesitar dado que prácticamente no hay ninguna, como las zinnias, los girasoles o, especialmente, las trepadoras: la pérgola quedó vacía con la llegada del invierno, pero son muchas las especies a sembrar, algunas repetidas de otras temporadas, anuales -como las Ipomoea- y otras tantas nuevas, pues esta estructura sólo tiene un año y todavía no he conseguido explotar su potencial debidamente El primer año fue "de prueba" y apenas conseguí cubrirla discretamente, incluso con trepadoras perennes o vivaces ya establecidas.

Oxalis pes-caprae
Antes del fin de semana, un par de días con el sol completamente escondido bajo las nubes proporcionaron un poco de humedad extra a las plantas, con escuetas lluvias que no sumaron ni 3 mm. entre dos días. Hoy algunas ya estaban pidiendo agua, especialmente en el contenedor, donde muchos ejemplares de gran tamaño crecen juntos y se han encargado de recordarme que lo que en invierno se puede aplazar, cuando comienza el calor hay que mantenerlo bajo una rigurosa vigilancia: había plantas que tenían los tallos totalmente doblados hacia el suelo, que por suerte han comenzado a enderezarse nada más les he dado de beber.

Eristalinus aeneus en Iberis
A las flores ya presentes se van sumando unas pocas más. Continúa su ascenso la Dimorphotheca sinuata, que se acerca ya a la treintena de capítulos producidos, pero que ha sido doblada con un cambio de viento a gregal que la empujó hasta dejarla totalmente horizontal; la nueva Armeria maritima se anima a sacar sus flores en umbelas con un vivo color y suave perfume que han encandilado durante unos instantes a una abeja que pasaba por allí; el Oxalis pes-caprae sigue siendo el único de la familia que florece y pronto tendrá varios pedúnculos cargados a la vez; las margaritas blancas de Leucanthemum x superbum y Mauranthemum paludosum brillan con luz propia, las segundas en varios puntos de la terraza.

Abeja sobre la Armeria
Van apareciendo especies de nuevas siembras poco a poco, algunas viejas conocidas como las Cosmos bipinnatus, que quizá no estaría mal que ampliase el número de ejemplares dado que los actuales se han quedado algo pequeños y amarillentos y las flores ni siquiera terminan de desplegarse; florece también un Cosmos sulphureus, especie cercana e igual de sencilla que por un motivo u otro me ha dado tantos problemas en otras ocasiones que a estas alturas aún es la segunda planta que consigue mostrar sus flores anaranjadas desde que comencé a probar con la especie en 2013.

Trigonella foenum-graecum
Otra de las macetas con herbáceas semilleras, como caléndulas y otras cosas, ha tenido algunos problemas cuyo motivo exacto no he conseguido averiguar, pero que ya parecen empezar a remitir. La tierra estuvo sin utilizarse en 2014 -fue una maceta sembrada de Aquilegia que no funcionó- y apenas la he regado durante el invierno, pero las plantas han amarilleado muchísimo. Aporté primero quelato de hierro y posteriormente un poco de abono completo y se intuye cierta mejoría. Todavía no florecen las plantas más grandes que hay allí pero sí una que venía en una mezcla de semillas que compré el año pasado y puse allí para ver cómo se desarrollaba: el fenogreco (Trigonella foenum-graecum). Desconozco por qué motivo incluirían estas semillas en una mezcla de flores ornamentales: las flores no son gran cosa, con el típico aspecto de las leguminosas cercanas a las habas y tréboles, de un pálido color blanco. Eso sí, quizá el motivo se debe a que, como todas las leguminosas, nitrifica la tierra gracias a las bacterias que viven en simbiosis con sus raíces. No obstante, no entiendo por qué una hierba culinaria y medicinal de flores discretas en lugar del popular Lotus corniculatus, que a su vez es autóctono en Cullera.

Cosmos sulphureus
Entre las bulbosas cada vez son más las que asoman y ya lo hacen hasta las que planté en tiempo de descuento, hace sólo un mes, las cuales espero no tengan problemas y repitan un éxito similar al de 2013, cuando también retrasé la plantación in extremis. Las primeras que están enseñando sus flores, sin embargo, son las que cuentan con la ventaja de haber comenzado esta temporada enterradas en la misma maceta que el año anterior: unos pequeños Muscari armeniacum que aún derivan de los primeros bulbos que adquirí en 2011.

El calor de hoy, el más intenso de lo que va de invierno, ha empezado a mover ya a algunos insectos. Lo primero que he visto al salir a la terraza ha sido una esfinge colibrí que ha huido rápido. Las moscas de las flores tienen más paciencia, como la hermosa Eristalinus aeneus, de color bronce y ojos de colores, que se ha paseado por varias flores a pleno sol. Dentro de unas semanas, espero, con más flores abiertas y las temperaturas en escalada, los insectos también se multiplicarán.

Parece que esta próxima semana volverá a ser protagonista el viento, de poniente y de gregal, y las lluvias volverán a hacer acto de presencia. Espero que sean lo suficientemente abundantes como para restablecer la humedad arrastrada por los vientos y estos primeros calores y dar un nuevo aliento a esta carrera hacia la primavera.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Septiembre seco

Lobelia siphilitica
Septiembre suele ser un mes de contrastes. El verano termina tal día como hoy, pero el calor no se marcha hasta más adelante, atenuándose lentamente en ocasiones hasta casi primeros de noviembre y en años excepcionales, casi hasta la primera semana de diciembre -por increíble que parezca, algunos años hemos comenzado dicho mes superando los 20ºC a diario. La lluvia suele ser el factor característico de este mes: y es que, desde hace años, en septiembre las lluvias aparecen de golpe y casi siempre concentradas en sólo uno o pocos días. Salvo excepciones como el año pasado o el actual -a falta de que termine el mes- en los que agosto ha tenido lluvias abundantes, a finales de septiembre suele darse un día en el que llueve más en esas 24 horas que en todo el verano precedente. El caso reciente más espectacular fue el del año 2008: la tarde del día 23 de ese mes de septiembre cayeron aquí en mi ciudad, Sueca, casi 290 mm. en unas horas, lo que causó algunos problemas inundando parte de la ciudad debido a que los motores de bombeo del alcantarillado dejaron de funcionar. Todavía quedó agua suficiente para que al día siguiente cayesen otros 50 mm. En contrapunto al actual, fue el mes de septiembre y el mes absoluto con mayor cantidad de precipitaciones de los últimos años.

Estamos ya a día 21, no han caído ni 2 mm. en todo el mes y las previsiones no parecen mucho más optimistas. Si bien ahora mismo en TheWeatherChannel apuntan precipitaciones para Valencia al domingo 29, esto puede variar y mañana mismo esas posibilidades haberse esfumado: días atrás se esperaba la misma previsión para unos días antes. Lo único que vemos a menudo son nubes que tapan el sol durante algunas horas y ayudan a atenuar el calor, pero no dejan caer ni una gota. Aunque todavía da tiempo a alguna sorpresa, este septiembre podría ser el más seco de los últimos años.

Gazania amarilla y naranja
Ante tal panorama, he detenido momentáneamente la preparación de semilleros al aire libre ya que estoy esperando a que la lluvia empape la tierra del contenedor y la mantenga húmeda los días necesarios para que las especies de semillas pequeñas, que son las que quedan por sembrar, tengan tiempo a echar raíces sin encontrarse con el sustrato seco. Las plántulas que saqué adelante en semilleros individuales y trasplanté siguen progresando bastante bien, y las de semillas grandes que he ido repartiendo por varias macetas toleran incluso el sol directo, que aunque es más suave que en la parte central del verano, sigue apretando con fuerza. Uno de estos casos es el de los Lupinus 'Russell', cuyo último ejemplar superviviente ha terminado por secarse a la par que la nueva generación crece en otro rincón de la terraza. A pleno sol he sembrado unos parientes suyos de clima mediterráneo, Lupinus angustifolius, con la esperanza de que toleren mejor nuestro clima.

Salvia farinacea
Aparte de las plantas nuevas obtenidas por semillas, estos días ya han ido llegando a casa varios bulbos que reponen algunas de las especies que se perdieron por el camino -aunque por el momento no han podido ser todas ya que alguna colección no ha llegado a las tiendas este año- y alguna que otra novedad. También he conseguido reponer aquellas perennes de ALDI que no superaron el verano -Campanula glomerata, Lychnis viscaria, Prunella grandiflora y, por si acaso, Leontopodium alpinum- a las que he agregado unas cuantas más como Heuchera, Bergenia y Astilbe. Tan pronto como lleguen el resto de bulbos que estoy esperando, rearmaré el contenedor y los enterraré a la espera de que vayan haciendo su camino.

El resto de plantas de la terraza han estado, sin más, reponiéndose del verano y volviendo a ganar esplendor durante este mes. Se han visto cosas como el reverdecimiento de la Lavandula stoechas, que llevaba meses detenida y seca, justo después de las lluvias de agosto; lo mismo ha pasado de manera espectacular con los Eryngium planum (que están enormes) y las Asclepias tuberosa, que se afanan en rebrotar de bajo tierra. Al igual que éstas, las tres especies de Oxalis -bowiei, triangularis y tetraphylla- se han puesto de acuerdo para rebrotar a la vez y uno de ellos, el triangularis, incluso ha retomado la floración. A la Echinacea purpurea le he podado las partes secas para evitar posibles infecciones y el verde del centro comienza a verse de nuevo.

Tagetes patula
Una nueva especie florece por primera vez en la terraza: la Lobelia siphilitica, una especie norteamericana perenne, amante de la humedad y de crecimiento vertical muy similar a las campánulas y antirrináceas. La planta llegó a casa en enero, en forma de minúsculas semillas que sembré ese mismo mes al sol y bajo plástico. Durante mucho tiempo, las plantas fueron diminutas, lo cual me hizo pensar que quizá habría que esperar al menos hasta el año que viene para verlas florecer. A partir de verano, sin embargo, aquellas pequeñas plantas que seguían pareciendo haber germinado hacía pocos días pegaron un estirón tremendo y se convirtieron en dos rosetas de hojas verdes y muy apretadas. A finales de verano empezaron a aparecer unas estructuras en el centro que apuntaban a ser espigas florales, y así ha sido. Ambas plantas están comenzando a florecer y tienen un aspecto imponente, con flores que parecen una mezcla de lobelia y antirrino, aunque algo desordenadas, pues no parecen estar tan bien colocadas como en otras especies que florecen con este tipo de formación.

Cosmos sulphureus
Las gazanias y la Salvia farinacea continúan a lo suyo, mientras las Cosmos bipinnatus que brotaron a mediados de verano comienzan a ganar altura y sacar alguna flor junto a la gran mata de Tagetes patula, que sigue estando en su esplendor. Su pariente, la Cosmos sulphureus, terminó de secarse hace pocos días, mientras que las Mauranthemum paludosum continúan creciendo a buen ritmo. Dos plantas vivaces siguen sin mostrar crecimiento: la dicentra, que quizá necesite un ambiente más húmedo y fresco, y la Astilbe 'Glut', la cual después de varios rebrotes dejó de crecer. La saqué el otro día de la tierra y el rizoma sigue consistente, aunque sin raíces. Sin embargo, rompiéndole algunos de los bultos que tenía, en uno de ellos todavía apareció el interior de color blanco, así que volví a enterrarla con la esperanza de verla rebrotar.

Cosmos bipinnatus
Otras dos plantas que volverán a florecer en otoño, su época, son las Tricyrtis formosana y el Symphyotrichum novi-belgi. Las Tricyrtis han tenido en éste su mejor año, sin estropearse tanto como otras veces y llegando a casi 60 cm. de altura los tallos más altos. El áster, por su parte, ha tenido una durísima temporada incapacitado para crecer por culpa de los hongos (que todavía le afectan). Sin embargo, y contra todo pronóstico, un pequeño tallo de apenas 20 cm. empezó a emerger a finales del mes pasado y ya muestra los capítulos en formación. Habrá menos flores que el año pasado, desde luego, pero las habrá.

Así comienza el otoño, esperando unas lluvias que tan importantes serán de cara al arranque de esta nueva etapa en la que el calor se irá marchando y las plantas del año que viene comenzarán tímidamente su andanza a la sombra de las especies que todavía lucirán con sus flores durante esta época.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Después de la lluvia

Tagetes patula
Las abundantes precipitaciones caídas en Cullera la semana pasada han dado un pequeño giro a la vida vegetal de la terraza, que se encontraba ya sumida en la típica decadencia del final del verano, introduciendo un poco la situación de lo que se irá dando en otoño, esto es, unas semanas de tiempo suave, con mucha humedad, que permiten a muchas plantas tener una breve época próspera similar a principios de primavera aunque con la diferencia de pillarlas mucho más crecidas y que también permite a las más pequeñas desarrollarse en un ambiente seguro.

El tiempo por supuesto ha cambiado, y aunque todavía hace bastante calor, la impresión general es que ya parece una época más segura para empezar a plantar cosas sin miedo al verano, al que ya le queda poco. Las temperaturas máximas han disminuido ligeramente, aunque se superan los 30ºC casi a diario, pero el sol parece que "pica" menos; las mínimas sí han bajado de manera visible y ya se sitúan por debajo de los 20ºC todas las noches, lo que las hace inferiores incluso a las de los días lluviosos de la semana pasada. La situación es similar a la de mediados de junio, aunque en aquel entonces y debido a la inusualmente fresca primavera, las mínimas eran aún más bajas.

Las lluvias ocasionalmente pueden traer bajas, debido principalmente a un mal drenaje de la tierra, el taponado de los propios agujeros de la maceta y el consabido exceso de agua que llega de golpe. No parecen haber sido muchas en esta ocasión, y de hecho todavía no pueden constatarse del todo. El antirrino de flores rosa que tenía desde el verano pasado y el lupino superviviente de la siembra pre-primaveral se han quedado sin hojas y muy amarillentos, y es posible que no rebroten ya. El primero tiene multitud de plántulas a sus pies, procedentes de la caída de sus propias semillas, y el segundo ya tiene puestos a sus sustitutos en una nueva maceta donde crecen deprisa.

Plántulas de Martynia annua
Entre las vivaces, la Echinacea purpurea no ha dejado de ponerse negra desde finales de agosto, aunque de momento y visto que la planta no decae, imagino que será el ciclo habitual de la planta a la hora de perder sus hojas -supongo que la parte aérea desaparece totalmente en invierno- ya que casi se podría decir que no se le había secado ni una sola hoja de las que lleva sacando desde marzo. Por su parte, los dos Eryngium planum, que han sobrellevado algo mal su primera temporada aunque han sobrevivido sin problemas, han perdido también todas sus hojas iniciales, especialmente tras las lluvias, y brotan nuevas rosetas más densas. Temía un poco por la excesiva retención de humedad de este sustrato, pero en principio parece que tras estas lluvias intensas no ha sido para tanto y ha bastado con devolver la maceta a la zona de sol y dejar que se vaya secando poco a poco. Es una planta resistente a la sequía, con lo cual si el otoño es muy lluvioso se puede considerar, directamente, no volver a regar las plantas hasta primavera siempre y cuando el follaje luzca fresco. Espero que para entonces sí consigan florecer.

No ha habido suerte al esperar que rebrotase alguna de las plantas "declaradas oficialmente muertas" tras perder toda su parte aérea de manera definitiva el mes pasado, así que cosas como la Campanula glomerata o la Prunella habrá que reponerlas si vuelven a traerlas a las tiendas. No sé si hacer lo mismo de manera cautelar con los edelweiss, ya que ambas matas casi han quedado reducidas a compost tras la lluvia, partiendo ya de lo secas que estaban en verano. Como digo, este estado también lo adoptan en invierno con su habitual letargo, pero lo de verano ya no lo conozco. A lo sumo, en el mejor de los casos la reposición se saldaría con una planta de más para 2014.

En cambio, la que parece que volverá a resurgir es la mata de margaritas Mauranthemum paludosum, cuya maceta, después de quedar totalmente seca y empaparse a fondo con la lluvia, se está llenado de plántulas que espero que provengan de una autosiembra; esto ya ocurrió en abril, cuando la planta original, ya estropeada, murió con las lluvias de finales de ese mes y al mismo tiempo ya estaba siendo sustituida por nuevas plántulas. Me pasa un caso curioso con esta planta, y es que a pesar de que aparentemente da tantas semillas que germinan con facilidad e incluso en alguna ocasión han conseguido "saltar" a otra maceta, apenas he sido capaz de encontrarlas por mí mismo al desgranar alguna cabezuela seca, con la intención de introducirla en otros puntos para ampliar su cantidad, como en el contenedor mismo. Sea como fuere, si regresa ciclo tras ciclo al final conseguiré expandirla.

Cosmos sulphureus
Ahora mismo, el número de compuestas floreciendo en la terraza se ha reducido drásticamente. Quedan la mencionada Echinacea, la Gaillardia aristata, ambas Gazania, una ya estropeada Ratibida columnifera, un girasol, la Cosmos sulphureus y la mata de Tagetes patula que cada vez está mas grande, y a cuyos pies aparecen también unas pocas Cosmos bipinnatus que no tardarán en florecer. La Felicia amelloides se ha puesto muy grande, pero sigue sin flores, y lo mismo se puede decir de la Osteospermum, aunque ésta de vez en cuando deja ver alguna flor. Dado al buen tiempo que queda todavía para las próximas semanas, no estaría de más hacer un hueco entre los múltiples semilleros y germinadores que tengo en marcha y poner alguna semilla de girasol y zinnia para que florezcan en los próximos dos o tres meses, ahora que el peligro del calor -y posiblemente también el de los hongos- se ha minimizado.

No hay demasiadas plantas aparte de las mencionadas que sigan con flores ocasionales. La Clematis 'Jackmanii' sigue sacando alguna de vez en cuando, y la Salvia farinacea parece que está más cargada ahora, aunque sigue peligrosamente vacía al quedarle sólo dos tallos y ninguna señal de rebrote desde el suelo. También la hierbabuena continúa con sus flores algo maltrechas ya y la Aquilegia alpina, que no ha dejado de crecer en todo el verano y no sé si llegará a comportarse como una vivaz, sigue sacando flores medio escondidas, pequeñas y no tan bien formadas como las de primavera. La Passiflora caerulea, que ha crecido muchísimo, también parece estar llena de capullos pero hace tiempo que no le veo flores nuevas.

El agua ha reactivado o incentivado a germinar o brotar a muchas pequeñas plantas. Las Digitalis purpurea han llegado a todas sus macetas vecinas, creando rápidamente parches de pequeñas plantas -véase en la foto del Eryngium planum- que desgraciadamente tendré que eliminar ya que lo han hecho en macetas ocupadas por otras plantas y las dedaleras crecen mucho. No obstante, es buena señal ya que puedo utilizar las semillas que guardé para preparar alguna maceta nueva, dado que no sé cuántos años más pueden durar las plantas originales.

Una pequeña seta
Además de las mencionadas plántulas, en una maceta que ya daba por perdida donde sembré Martynia annua (y donde esta misma especie creció en 2012) ha aparecido un pequeño grupo de plántulas. ¿Qué hago con ellas? Son plantas que gustan del calor y se desarrollan estupendamente en verano, pero esto ha sido inesperado. Otras veces, especies de esta familia han esperado un año entero para germinar, cumpliendo correctamente con su ciclo, pero este año llegan algo tarde. Puede, sin embargo, que en apenas dos meses consigan crecer y florecer al menos en una tanda. Un caso similar, pero con cormos en lugar de semillas, se ha dado con las aráceas Sauromatum venosum. Tengo cormos de estas plantas desde otoño de 2007 y hasta ahora han sido irregulares, brotando unos años en marzo y otros en mayo, pero lo de este año ya ha sido pasarse: han emergido tras las lluvias, a finales de agosto. Sí es cierto que en su momento de mayor esplendor y debido a mi falta de control, llegó a haber un momento que aparecían nuevas plantitas en macetas diversas al colarse algún cormelo en tierra reutilizada, y algunos de éstos brotaban durante verano o hasta principios de otoño. Las plantas grandes, sin embargo, solían hacerlo antes. Eso sí, parece que este año tampoco van a florecer: no lo han hecho nunca desde que las tengo, aunque las deje enterradas y olvidadas por varios años en la misma maceta.

Otra planta que hay que ir arrancando constantemente es la Kalanchoe x houghtonii. Como es sabido, esta planta produce propágulos en el margen de sus hojas, pequeños clones listos para desprenderse y enraizar. En verano cayeron algunos, pero con la lluvia han llegado a montones a distintas macetas. En los rincones donde hay acumulada algo de tierra hay plantas de tamaño bien visible que deben haber llegado allí durante el verano. Por suerte, se arrancan fácil y no dejan restos que puedan volver a rebrotar.

En el contenedor, finalmente me decidí por el método drástico y acabé arrancando todas las plantas que quedaban, salvando eso sí a la caléndula, que reside ahora en una maceta. Aquí también aparecen plántulas sin identificar por doquier, pertenecientes a las muchas especies que crecieron en el sitio. Tras arrancar las plantas, salvo unas rosetas bajas que no he conseguido identificar hasta ahora pero que parecen alguna especie de compuesta, removí totalmente la tierra eliminando algunas de estas plántulas y allanando la superficie totalmente. Un par de días después volvían a aparecer plántulas, que en esta ocasión ya no las tocaré salvo si en un futuro detecto que se trata de especies con ubicaciones comprometidas. Por ejemplo, un caso claro podría ser que apareciesen ageratos en el centro o fondo del contenedor, mala ubicación dado que en estos puntos quiero situar plantas medianas-altas y muchas de ellas son de semilla pequeña, y el agerato con su crecimiento rápido y anchas hojas acaba quitando sitio a las demás. En la parte frontal no supondrán ningún estorbo y además combinarían bien con otras especies, aunque no obstante prefiero limitar su número ya que producen demasiadas semillas y acaban ramificándose y creciendo demasiado, incluso durante el invierno.

Hojas nuevas en un Eryngium planum
Para mañana, el contenedor será precisamente el punto de atención, pues comenzaré en él los trabajos de preparación de la siguiente temporada. Lo principal, extender humus de lombriz sobre la superficie previamente allanada, a la par que depositaré algunas plantas de semilleros que llevo haciendo desde finales de agosto. Es bastante probable que muchas de estas pequeñas plantas no consigan resistir ya que estas semanas las han pasado desarrollándose con luz indirecta y muchas de ellas empiezan a alargarse demasiado. Optaré por ponerlas directamente sin acostumbramiento previo dado que en los semilleros, con poca tierra, quizá hacer una pre-exposición a la intemperie sea mala idea. Sin embargo, merece la pena intentarlo teniendo como base lo bien que están creciendo por toda la terraza estos días las mencionadas semillas que han ido cayendo de las plantas presentes. Paralelamente, sembraré algunas semillas pregerminadas y otras de especies de pequeño tamaño en cantidades mayores que pueden arraigar bastante bien siempre y cuando el vermicompost retenga bien la humedad que aplicaré a conciencia con el pulverizador, a lo que debería sumarse la posibilidad de lluvias en breve, pues las previsiones indican que es posible que eso ocurra a finales de semana aunque parece que el día que empezará a llover va retrasándose a medida que se tienen nuevos datos.

Como simple anécdota, en la maceta de la dicentra, aparte de plántulas de dedalera, ha aparecido una pequeña seta. Aquí no usé la tierra "maderera" de BricoDepot, sino el mismo sustrato de buena calidad que lleva el contenedor de los bulbos, formado por turba, fibra de coco, humus y perlita. Es probable, eso sí, que la seta llegase a través de esporas emitidas desde los hongos que crecieron en aquellas otras macetas. La presencia de estos hongos no molesta en absoluto, a diferencia de sus parientes los que dañan las hojas.

En fin, que esto es septiembre: mes de altibajos en los que el verano de vez en cuando nos recuerda que no ha terminado y las lluvias se encargan de anunciar la inminente llegada del otoño. Una época ideal para planificar la nueva temporada y empezar a colocar en su sitio a las nuevas plantas que nos acompañarán los próximos meses, algunias quizá incluso hasta el verano próximo o los siguientes años.

Corrección [12-09-2013]: Finalmente, las plántulas que aparecen en la foto han resultado ser Martynia annua y no Ibicella lutea. En esa misma maceta tuve una planta de M. annua el año pasado pero había asociado que, debido al tamaño de la maceta, había sembrado este año a esa especie en un tiesto mayor -donde el año pasado crecieron las Ibicella lutea y en 2013 no han germinado, aunque finalmente repetí macetas quizá para evitar mezclas de especies por si la temporada anterior había caído alguna semilla en sus respectivas macetas. ¡Ahora tengo varias plantas creciendo en una maceta diminuta para ellas!

domingo, 4 de agosto de 2013

Compuestas en la terraza (VII)

Cosmos sulphureus
Recién estrenado agosto, ampliamos en un capítulo más la singladura de las asteráceas en la terraza. Como todo en verano, quedan ya pocas cosas nuevas que ver, pero de vez en cuando las plantas presentes también viven pequeños momentos de gloria y la tentación de fotografiarlas es grande, a la par que uno se alegra de ver que las plantas son felices y se adaptan bien.

No obstante, como ya he comentado, no todo son alegrías. La Bidens ferulifolia, a medio crecer, se secó; el crisantemo tricolor (Glebionis carinata) más de lo mismo. De la primera no sé qué haré todavía, pero si veo que las semillas que me dio son efectivas, no tengo problema en recuperar la especie por mis propios medios. De la segunda, como es una anual y guardaba semillas, ya he germinado unas pocas y están creciendo bajo vigilancia en una maceta aquí en casa.

Cosmos bipinnatus
Pero dejemos a un lado las malas noticias y vayamos con las alegrías. Lo primero, como ya iba anunciando y como se deduce por la foto, es que he conseguido que florezca mi primera Cosmos sulphureus. Se trata del ejemplar que sembré en junio, tuve bajo control en casa y fui siguiendo con esmero hasta que llegó el momento. La planta todavía se encuentra en sus fases iniciales, algo que veo en muchas compuestas: la primera flor tarda en salir, y aún hay un lapso de tiempo apreciable entre ésta y las dos o tres siguientes, pero normalmente cogen ritmo y cuando menos nos lo esperamos, están cargadas de capítulos. Aún así la planta, aunque tiene muy buen aspecto, está teniendo un problema por el cual muchas veces el pedúnculo de los capítulos se seca, antes incluso de abrir, y queda colgando. Quizá sea por el calor y más adelante mejore.

Coreopsis tinctoria roja
La planta, a grandes rasgos, parece una mezcla de Cosmos bipinnatus y Tagetes. Las hojas están divididas pero son más anchas, palmeadas en lugar de filalmentosas o plumosas como en la bipinnatus. Los capítulos son naranja -un color que, junto al azul violáceo, a la cámara le cuesta captar fielmente- de manera muy similar a las caléndulas, y el disco central con las flores tubulares es pronunciado, casi cilíndrico. Al principio pensé que los capítulos se abrían y cerraban con la noche y el día, pero luego me he dado cuenta que mi conclusión fue errónea y simplemente debí pillar un capítulo todavía sin abrir que seguía replegándose de noche; posteriormente he visto un capítulo totalmente desarrollado y está abierto tanto de noche como cuando el día está nublado, como hoy.

Parece ser que quizá, después de todo, no vaya a ser el único miembro de la especie en la terraza. En el centro del contenedor detecté al menos dos plantas con toda la pinta de C. sulphureus, aunque sólo una parece estar yendo bien. Crece despacio y no sé si llegará a coincidir con sus parientes C. bipinnatus, las cuales tienen un desarrollo dispar: mientras alguna planta se ha ido marchitando prematuramente, víctima más de los hongos que de la sequedad, otras están floreciendo o a punto de hacerlo. Pero sin duda el ejemplar más curioso es el que no ha dejado de crecer y crecer desde que brotó. Yo ya no sé qué ocurre con esta planta, pero vuelta a medir hoy (3 de agosto) ha dado una altura desde el suelo de nada menos que 125 cm. y además se está ramificando. Sigue sin dar señales de floración y además parece que los ápices de las ramas estén dañados por el sol o los hongos. ¿Florecerá algún día?

Rudbeckia hirta
A sus pies sigue desarrollándose con buen ritmo la reina margarita (Callistephus chinensis) enana, que espero sea la planta que encabece la próxima entrada sobre compuestas. Es ya de las pocas asteráceas que resisten en el contendor, junto a los Ageratum, Rudbeckia y Coreopsis. De ésta última quedan pocas flores y todas muy pequeñas: sin embargo, cuando ya no se las esperaba, la planta de flores rojas ha vuelto a la carga y está exhibiendo preciosos pétalos color rojo coral. Las Rudbeckia, por su parte, han cumplido con las expectativas y están empezando a ramificarse. Hay que ver todavía cómo les irá en los próximos meses, pero cuando prepare el contenedor para la temporada próxima me gustaría dejarlas allí. Eso sí, quizá las plantas que siembre al mismo nivel que ellas las superen en altura y las encierren un poco. No creo que suponga un problema grave debido al estilizado porte de los tallos de esta planta.

Girasol de flores amarillas
Vuelven a lucir también los girasoles en la terraza. El ejemplar de la foto procede de unas siembras que fui llevando a cabo entre mayo y junio para sustituir a los ejemplares anteriores que se secaron, utilizando esta vez las semillas de la mezcla de ALDI en vez de aquellos 'Sinfonie' de LIDL. El capítulo de la foto, aunque no le falta agua ni la planta parece estar mal, ha abierto todas las flores pero se ha arrugado. Sin embargo esta vez creo haber acertado en mi búsqueda de girasoles ramificados, pues en la base del capítulo hay dos o tres capítulos más pequeños floreciendo, aunque dudo que la planta pudiera llegar a crecer ramificada durante unos meses más, a juzgar por su aspecto ya envejecido. Mientras, del último intento en junio, paliando algunos fracasos intermedios, me siguen sobreviviendo otros cinco girasoles de las mismas semillas que ya muestran sus capítulos. A ver si esta vez, por fin, consigo que salga alguno que no sea totalmente amarillo.Supongo que estos sí deben ser de la variedad 'Autumn Beauty'.

Echinacea purpurea llena de polen
En la balda donde crecen las compuestas perennes africanas, éstas van aportando su color de una manera intermitente. Habitualmente, pasan un tiempo floreciendo y luego lo alternan con una pausa, pero sin parar de crecer. La Felicia amelloides hace semanas que no saca flores, y sin embargo los extremos de sus ramas se han vuelto frondosos y visiblemente más cargados que la base. A la Osteospermum parece que le cueste más aguantar el calor y quizá se deba a una tierra que no retiene muy bien la humedad. La idea, si encuentro cómo, es juntar a las dos especies en una maceta mayor, ya que tienen requerimentos similares y un porte lo suficientemente distinto como para que no tropiecen entre ellas. Es algo que ya iré viendo cuando el tiempo vuelva a enfriarse.

Las gazanias hacen lo mismo que sus paisanas. Tan pronto están sacando flores como se quedan sin ellas, aunque el crecimiento que han experimentado es muy visible y el calor y sequedad no las amedrentan. o que he notado es que los capítulos en verano son más pequeños que en otras ocasiones: habrá que ver si más adelante aumentan su tamaño; en la margarita de El Cabo también ha ido variando el tamaño de sus capítulos según la época.

Gazania amarilla
Por lo que respecta a las especies americanas, tenemos a unas Liatris spicata que he tenido que sacar del contenedor tras su vaciado y han quedado desordenadas y tumbadas. No parecía que fuesen a florecer ya, con lo cual me puedo conformar con que sigan verdes hasta invierno para reubicarlas correctamente y esperar al verano siguiente a ver si el abonado de este año ha hecho efecto. La Echinacea purpurea empieza a sacar los capítulos de dos en dos, también cada vez más pequeños; los más viejos todavía no han perdido los pétalos siquiera, aunque estén ya estropeados. La Ratibida columnifera ha encontrado su ritmo y no deja de florecer, aunque totalmente horizontal sobre la maceta y con los capítulos casi tocando el suelo por su peso, una pena. Si la vuelvo a sembrar no lo haré en el lateral de la terraza, pues esa búsqueda del sol hacia un sólo lado siempre causa este problema. En realidad, si la planta hubiera conseguido germinar en invierno, como las Gaillardia que sembré al mismo tiempo, estaría luciendo sus espigas y estandartes firmes y verticales en la zona de más sol, pero conseguí que brotaran in extremis cuando ya hacía calor, evité llevarla a ese punto de la terraza y éste ha sido el resultado.

A las Gaillardia aristata les he hecho una buena limpieza de capítulos sin pétalos o secos. Seguro que antes de que me dé cuenta, la planta vuelve a estar llena de ellos. Las hojas van envejeciendo, el calor se nota bastante cuando les falta agua, pero es increíble la energía que demuestran no habiéndose quedado ni una sola vez sin flores desde que se abrió la primera. Si tienen una etapa de mejora con el otoño, su color flamígero será muy bien recibido.

Tagetes patula
Traigo hoy por primera vez a las Tagetes patula a esta serie de entradas. Hace tanto tiempo que las tengo, y funcionan tan bien sin que les haga caso -sólo riegos y eliminar los capítulos cargados de semillas- que casi pasan desapercibidas hasta que se cargan de flores, como ya están haciendo. Este año han salido anaranjadas, sin casi rojo, similares a las primeras que tuve en 2011 pero distintas a las del año pasado, a pesar de que seguramente todas ellas sean antecesoras y descendientes de las mismas plantas. La planta es anual y florece en pocas semanas tras su germinación, pero a veces se lo toman con calma y duran bastante. Las de este año no creo que lleguen a invierno porque llevan unos dos meses floreciendo, pero las del año pasado, que también germinaron cuando ellas quisieron, fueron aguantando el verano como buenamente pudieron y estuvieron en flor de octubre a enero hasta que murieron.

Por lo demás, sigo sembrando especies nuevas con mayor o menor éxito. Puedo decir que tengo plántulas de unas cuantas especies, pero prefiero contener la sorpresa para cuando de verdad ésta tenga efecto, es decir, el día que pueda lucir orgulloso a las plantas en flor. Mientras tanto, a seguir pendiente del cambio de estación y, como siempre digo, seguro que a pesar de que en estos momentos no queden muchas novedades que enseñar, antes de lo esperado ya estaré escribiendo una nueva página sobre esta inmensa familia.