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domingo, 24 de abril de 2016

Flores de abril (II)

Salvia officinalis
Abril sigue su curso, y durante estos diez días centrales del mes el ambiente ha presentado distintos cambios que, si bien no han marcado demasiado el progreso de la primavera, han mantenido a raya el ascenso de las temperaturas. Éstas se habían empezado a disparar la semana pasada -con una máxima de 25ºC el día 16, algo perfectamente normal-, pero a lo largo de la siguiente, que hoy concluye, diversos episodios de nubes que finalmente no han dejado precipitaciones destacables y vientos frescos procedentes de Europa han dado una pequeña tregua. Sólo en la madrugada de ayer sábado las nubes consiguieron descargar una pequeña cantidad de agua, 0,3 mm., que rompe con la quincena sin precipitaciones que llevábamos desde el buen inicio de mes y que, como ya viene siendo habitual en los últimos años, parece que sólo esta franja de costa de la provincia de Valencia se quede sin su aporte de lluvias mientras descargan en el resto de la penísula.

Cosmos bipinnatus
Continúan sucediéndose las floraciones multicolores en la terraza, especialmente de parte de las especies anuales, aunque las perennes más efectivas tampoco tienen nada que envidiarles. Es el caso de la Salvia officinalis que adquirí a finales del mes pasado en un comercio local, con buen aspecto y floración incipiente, decidido de una vez a reintroducir esta especie en la terraza después del fracaso estrepitoso de hace dos veranos, en cuya ocasión adquirí un ejemplar de buen tamaño que murió sin más en apenas un mes. En esta ocasión he tenido mejor suerte y el ejemplar actual es un no parar de florecer, motivo por el cual las abejas de lengua larga no han parado de visitarla, como se ha ido mostrando en los más recientes vídeos. Las lamiáceas de clima templado suelen ser, en general, un éxito asegurado atrayendo a este tipo de insectos.

Nemophila maculata
Durante estos días ha tenido lugar el regreso de muchas especies conocidas. Algunas ya llevaban semanas floreciendo, como las Cosmos bipinnatus, de las que una vez más y por dejadez me da la sensación de haber plantado muy pocas; florece la segunda de las espuelas de caballero del contenedor, con un color similar aunque con los pétalos centrales quizá más oscuros que los de su vecina, que además debió surgir de las mismas semillas. Detrás de ella se encuentra el gran crisantemo Glebionis coronaria var. discolor, también obtenido de semillas propias de las plantas que cultivé el año pasado. Éste sigue extendiendo sus ramificaciones llenas de capítulos amarillos y blancos que, contra todo pronóstico, tienen un porte contenido y ordenado: a estas alturas, con el viento de estos días, las plantas de mayor altura se han removido de tal manera que toda esta zona está hecha un desastre cuando todavía quedan varias especies que tardarán un poco más en florecer.

Glebionis coronaria var. discolor
La siembra algo tardía de Phacelia grandiflora comienza a dar sus frutos estos días. Descuidé un poco el dedicarle un semillero a esta especie que tan bien había ido la anterior temporada y lo hice bastante tarde, a finales del pasado año y trasplantando posteriormente a una maceta menor que la de la primavera de 2015. Las plantas, que son tres, se han adaptado perfectamente y si bien no son ni una tercera parte de altas que la del año pasado, este aspecto compacto es de lo más atractivo y seguro irá mejorando todavía más en cuanto estén llenas de flores. Visto lo visto, en futuras ocasiones vale la pena usar una maceta de talla contenida ya que la planta ocupa menos pero sigue teniendo la misma cantidad de flores del mismo tamaño. Algo así ocurriría también con la Phacelia viscida, que este año he cultivado en una maceta pequeña sin desmerecer en absoluto: probablemente con mayor disponibilidad de tierra se hubiera hecho más grande, desgarbada incluso, pero no proporcionalmente más florífera.

Nicotiana mutabilis
Un regreso un poco más especial es el de la Nemophila maculata. Por descuido, he ido perdiendo a esta especie de mi propio banco de semillas. Las semillas originales, obtenidas de un compañero en un intercambio en 2013, están ya demasiado viejas y han perdido viabilidad. Las Nemophila menziesii, tanto las azules como las 'Penny Black' tuvieron más suerte a la hora de ser almacenadas. Con las maculata hice varios fallos: recoger tarde las semillas de la única planta de 2014, perdiendo varias por el camino; salir menos de las esperadas en la apretada combinación que obtuve en 2015, donde fui incapaz de separar a las plantas de esta especie y no salió ninguna del batiburrillo de semillas mezcladas que recogí. Finalmente, sembré unas pocas de aquellas que recogí en 2014 y las repartí entre el contenedor y una maceta. Las del contenedor, sin motivo aparente, murieron antes de que éste estuviese cubierto de hojas; de las de la maceta, tres, tuvieron un resultado que todavía me explico menos: las dos primeras en florecer resultaron ser una 'Penny Black' al uso y otra blanca y moteada como la variedad atomaria. Al final, la tercera salió como toca y por fin la Nemophila maculata vuelve a florecer en la terraza. La planta tiene buen aspecto, y a este paso será una de las Nemophila que más aguante floreciendo de todas estas primaveras. Por supuesto, no le quitaré el ojo de encima para guardar bien esta vez sus semillas.

Consolida ajacis
Cerca de allí, apenas una balda más arriba, hay que lamentar una baja que se ha llevado por delante a todos los ejemplares de una especie. Suena dramático, pero es así: el fin de semana pasado llegué a la terraza y las margaritas Thymophylla tenuiloba simplemente no estaban. Ni rastro de ellas. ¿Quién son los culpables? Afirmaría con total seguridad que los gorriones. En otras ocasiones se han llevado plantas enteras de la misma manera meticulosa, no dejando ni rastro. En esta ocasión incluso han seleccionado las tres de esa especie y no han tocado a las demás plantas de la misma maceta. La mayoría de veces, sin embargo, se dedican a cortar tallos y dejarlos caer en el sitio. No deja de ser curioso lo que han aguantado estas plantas, diminutas, totalmente expuestas sin problemas, y que los gorriones las hayan extraido selectivamente cuando estaban llenas de flores. Este año, todo hay que decirlo, los pájaros se pasan el día en la terraza y hasta se arriesgan a entrar bajo la malla del rincón cuando estoy allí, chocándose varias veces cuando me ven hasta que consiguen salir. Se nota este año la ausencia de cernícalos que solían volar hasta hace poco sobre la terraza, que seguro que a base de sustos harían que los gorriones no se distrajesen demasiado rompiéndome cosas. Habrá que esperar todo un año para volver a ver las pequeñas margaritas doradas de Thymophylla, pues.

Camassia leichtlinii
Precisamente bajo esa malla crecen las siguientes dos protagonistas de la entrada. La primera, la australiana Isotoma axillaris, que si bien cuenta con representación repartida por toda la terraza, el ejemplar que empezó a crecer prácticamente a finales de verano pasado a los pies de una Clematis es el primero en despuntar. Esta planta en concreto se ha hecho bastante grande y ya empezó a abrir flores a principios de mes, siendo también la ocasión más temprana en que lo hace en estas tres temporadas que la llevo cultivando. Esta vez sólo he obtenido los ejemplares autosembrados, pero de ellos podré obtener semillas para plantarlas intencionadamente junto a otras especies que florezcan a la vez aprovechando el conocimiento adquirido durante esta temporada, una de las más ricas en especies. El primer intento de combinación salió mal en su día: el otoño de 2014 puse unas pocas en el contenedor, pero ni les gustaban los riegos continuados ni pudieron sobreponerse al rápido crecimiento de sus vecinas, desapareciendo del todo antes de llegar al tamaño de floración.

Anemone blanda
De manera un tanto inesperada, durante la mitad de este mes han empezado a abrirse unas pocas flores de Anemone blanda. En las cuatro ocasiones que las he cultivado he acabado teniendo que comprar tubérculos nuevos: sólo en la primavera de 2014 tuvieron relativo éxito. En aquella ocasión florecieron ya a finales de invierno y lo hicieron varias a la vez. A la siguiente temporada, replantando los tubérculos y añadiendo una veintena más, ni siquiera brotaron. Este año parecía repetirse lo mismo cuando, de repente, han empezado a aparecer algunas hojas sueltas y capullos. Esto me anima a seguir probando con ellas, pero soy incapaz de encontrar el término medio a sus necesidades. Con sus parientes las Anemone coronaria es mucho más sencillo. Otros intentos con ranunculáceas similares han sido un fracaso prácticamente absoluto y ya ni siquiera lo intento. Mejor seguir con las anuales o con las que han demostrado tener poca dificultad.

Isotoma axillaris
También este punto central del mes ha visto florecer a una más de las bulbosas plantadas desde otoño. Se trata de la Camassia leichtlinii, que ya tuvo éxito el año pasado, aunque dos de los tres bulbos se malograron durante su conservación y todavía llegué a comprar unos nuevos. Sólo ha florecido una, que como ya ocurriera el año pasado, se da mucha prisa en despachar a las flores, no llegando a presentar nunca una vara con varias flores a la vez. Del resto de bulbos espero poco más, pues a estas alturas no han florecido los últimos narcisos que quedaban por hacerlo, los iris holandeses han empezado ya a secarse sin dar ni una flor y dos especies tardías, Hyacinthoides hispanica y Ornithogalum umbellatum, tienen pinta de que este año no repetirán aunque al menos tienen hojas que dejan claro que estar, están.

Phacelia grandiflora
Finalmente, abril también ha sido el punto de inicio de la floración de otro tabaco ornamental: Nicotiana mutabilis. Esta especie debe su nombre a la transformación que sufren sus flores, que se abren del todo siendo blancas, pero se tiñen de rosado a los pocos días. No tienen perfume y las flores son pequeñas, distribuidas de manera muy laxa, aunque el efecto que hacen todas juntas no resta belleza a la especie que, eso sí, parece necesitar obligatoriamente ser de un tamaño notable para que el conjunto de florecillas destaque. Al igual que el otro tabaco que cultivo, Nicotiana alata, no ha necesitado de una maceta muy grande. Su crecimiento lento durante el otoño se desató a partir de enero, cubriendo toda su superficie prácticamente en cuestión de días. En apariencia no llaman la atención de los insectos, o al menos de los que se ven durante el día, suponiendo que son plantas que en su zona de origen se valen de las mariposas nocturnas para su polinización.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Una quincena de marzo

Nicotiana alata
Ha transcurrido medio mes de este marzo encargado de cerrar uno de los inviernos más irregulares de los últimos años y la situación se revierte cuando quedan los días contados para la llegada de la primavera. Las temperaturas están ahora manteniéndose frescas, más incluso que durante febrero -mínimas inferiores a 10ºC han habido las mismas en esta quincena que en todo el mes pasado- y las máximas sólo se han disparado en dos ocasiones por encima de los 20ºC, a diferencia de los dias centrales de febrero que tuvimos, más propios del mes de abril. Siempre es beneficioso que durante la época en la que la floración comienza su periodo de máximo apogeo las temperaturas sean soportables. ¿Y la lluvia? También esta quincena está resultando ser la más lluviosa de lo que va de año, aunque lo triste es que se pueda decir esto con apenas 10 mm. acumulados durante tres días (7, 9 y ayer, 14). Es, sin embargo, lo mismo que había llovido desde diciembre hasta febrero. Así de peliaguda es la situación.

Linaria 'Grenada Sol'
Hemos visto durante estas semanas la floración de muchos bulbos, la de las Linaria maroccana, la de plantas sudafricanas que no siempre siguen el mismo ritmo que el resto de especies y, en general, un buen número de especies que quedaron recogidas en un vídeo realizado con varias tomas grabadas entre el 3 y el 5 de marzo y que cualquiera diría que corresponde a mediados de abril. Con el pistoletazo de salida dado hace más de un mes, la cantidad de especies que se suman a la carera de la floración cada semana es notable. Y aunque pueda parecer mucho, todavía queda una cantidad apreciable, especialmente de anuales, que o bien están mostrando los primeros indicios de su futura floración o, por el contrario, ni siquiera dan pistas de ella todavía. En general, usar como guía el calendario del año pasado no parece estar sirviendo de mucho, pues hay plantas más adelantadas y otras que apuntan a que se retrasarán un poco más de la cuenta; por supuesto, también las hay que están floreciendo en los mismos días en que lo hacen año tras año.

Phacelia viscida
A finales de febrero comenzaron a florecer con normalidad las Cosmos bipinnatus. Y digo "con normalidad" porque no hay año en que éstas y sus parientes Cosmos sulphureus no comiencen con flores ridículamente pequeñas o deformes, como si la planta no pudiera ir bien desde el principio. En muchas ocasiones las plantas ni siquiera mejoran, acaban muriendo con un aspecto raquítico. El ejemplar de flores blancas de la foto apenas ha florecido durante un par de semanas y no parece que esté formando nuevos capítulos. Junto a él parece que se estrenará durante la segunda quincena del mes un ejemplar de flores rosadas. Quizá debería mirar por sembrarlas a partir de ahora en macetas muy grandes, aunque sea acompañando a otras plantas, donde quizá se desarrollen mejor. Un buen grupo de cosmos con sus grandes flores sobre frágiles tallos es un espectáculo estupendo, pero que prácticamente no ha sido visto en la terraza desde otoño de 2012.

Cosmos bipinnatus blanca
También los últimos días de febrero se sumó a las linarias una nueva especie, la de menor tamaño de todas ellas: se trata de Linaria nevadensis (o aeruginea ssp. nevadensis) en su cultivar 'Grenada Sol'. Es una especie endémica de la andaluza Sierra Nevada, aunque el cultivar seleccionado pierde un poco sus características al repetirse el patrón de plantas relacionadas como Linaria maroccana o Anthirrinum majus: las flores son de colores llamativos y variados. En mi caso, el único ejemplar conseguido tiene flores moradas, que al principio eran más claras, lila, aunque lo achaco a una posible clorosis que sufrió durante su desarrollo, que fue muy rápido entre enero y marzo, y que conseguí corregir un poco con quelato de hierro. Las semillas de esta planta venían en una mezcla de unas pocas especies y sembré unas cuantas presuntas linarias al azar, estando entre las opciones esta especie o bien su pariente Linaria maroccana 'Confetti'. Las flores son tan grandes como las de su mencionada congénere y gustan por igual a las abejas, aunque los pétalos a los pocos días de abrir las flores aparecen llenos de marcas. La planta es muy pequeña -unos 10 cm. de alto- y al parecer, perenne. El tiempo lo dirá.

Cerinthe major
Las atractivas boragináceas -e hidrofiláceas- son algunas de las más frecuentes protagonistas estos días. Al éxito que están suponiendo las Cerinthe major, visitadas por las abejas a diario y que espero se traduzca en una buena producción de semillas, se suman varias especies nuevas. La primera en florecer de todas ellas ha sido toda una sorpresa, puesto que ha dado el estirón en apenas un mes y no contaba con que quedase ninguna. Se trata de Phacelia viscida, tercera especie del género que cultivo y con un aspecto cuanto menos espectacular. Las plantas germinaban con facilidad en otoño, pero a las pocas semanas de trasplantadas (en el contenedor de las anuales y en una maceta) los caracoles las descubrieron y debieron encontrarlas deliciosas, porque no dejaron ni una. O al menos, eso creía: meses después, una planta de aspecto similar a Phacelia grandiflora asomaba en una de las macetas donde planté mezcladas anuales que no entraron en el contenedor. Sus flores azules confirmaron la identidad. Aproximándonos, descubrimos que éstas tienen un aspecto muy parecido a la mencionada grandiflora, del tamaño de las de Nemophila menziesii y con el intenso color azul de una borraja. Gustan a las abejas, aunque al haber crecido en un punto aún sin flores parece faltarle algo de "efecto llamada".

Tropinota en una Layia
Los insectos, por cierto, aprovechan esos momentos en que no haya nubes ni amenaza de lluvia para venir a llevarse un poco de comida. Parece no importarles mucho el aroma que a nosotros nos llama la atención, pues las perfumadas flores de Nicotiana alata, que este año florece un mes antes y las flores no se cierran durante el día, casi nunca reciben visitas. No obstante, hemos llegado al punto en el que un día soleado hace que casi todas las flores de gran tamaño con posibles cargas de néctar y polen bien a la vista sean revisadas por diversas especies de insectos. Actualmente el número de especies de abeja es el más nutrido -habrá una futura entrada acerca de ello-, con las moscas, en especial los sírfidos, aún en cifras bajas tanto en cantidad como en variedad. Lo mismo las avispas, habiéndose presentado hasta ahora las papeleras Polistes y las alfareras Eumenes. Las mariposas, escasas como siempre, aunque hoy una fugaz macaón se ha dejado ver por la terraza sin apenas detenerse. En cuanto a escarabajos, el habitual Tropinota squalida descubrió las recién florecidas Layia platyglossa y se pasó más de la cuenta investigando, arrancando algunos flósculos de un capítulo, pero nada más. No es lo mismo que está ocurriendo por desgracia con los narcisos, que siguen siendo atacados por un enemigo no identificado que agujerea o mutila sus flores y que, por suerte, no está afectando a otras bulbosas.

En plena semana de Fallas, y con una segunda quincena que parece que comenzará con la misma inestabilidad atmosférica que estamos viviendo ahora, habrá que esperar que el tiempo colabore un poco y deje caer unas pocas lluvias para afrontar la primavera que, aunque parezca que lleve mes y medio en marcha, todavía comienza dentro de cuatro días.

jueves, 26 de febrero de 2015

Paleta de calores

Linaria reticulata 'Flamenco'
Es sorprendente cómo en un país del tamaño de España puede haber tantas diferencias climáticas más allá de las obvias producidas por la altitud. En las noticias veo cómo el frío y sobre todo la lluvia siguen azotando a la mitad norte de la península, con barbaridades como 4 metros de nieve acumulados en algunos puntos del Pirineo y el Ebro totalmente desbordado en Navarra y Aragón, mientras que aquí una vez librados de vientos cargados de aire frío ya estamos encarando el previo a la primavera. Hoy, las plantas en Cullera disfrutaban de un día soleado con alguna nube suelta a 22ºC.

Durante esta semana el incremento gradual de las temperaturas ha propiciado una sucesión de floraciones que llegan casi al mismo tiempo que el año pasado, como ha ido ocurriendo con las margaritas, aunque la diferencia estriba en que las actuales son las primeras flores verdaderamente procedentes de las siembras y plantaciones otoñales, sin que haya habido ningún desfase salvo casos puntuales en especies que, si el otoño e invierno son demasiado suaves, comienzan a florecer nada más alcanzan el tamaño adecuado. Así, a estas alturas del invierno, el año pasado plantas como las caléndulas y las espuelas de caballero llevaban cuatro meses floreciendo, mientras que este año las primeras acaban de florecer ahora y las segundas todavía están creciendo. No obstante, sí ha habido casos como el de las Salvia coccinea, de las que ya hasta recogí semillas el mes pasado. No incluyo a las Mauranthemum paludosum en esta categoría ya que lo normal en esta planta es que florezca durante los meses suaves de invierno y primavera.

Abeja sobre Cosmos
Exactamente en las mismas fechas florecen las gráciles Linaria reticulata 'Flamenco'. Estas delgadas plantas son parientes de los antirrinos y tan fáciles de obtener de semilla como éstos, con similar altura pero tallos y hojas mucho más finos, así como flores menores, siendo bastante propensas a crecer apoyadas en otras plantas. Este año me está dando la impresión de que han ido mejor, con flores más grandes y bien formadas. Casi no aparece el defecto en las "espuelas" (los nectarios) que apuntan hacia abajo, que esta vez salen perfectamente desarrolladas y no arrugadas y enroscadas como el año pasado. La única pega que podría poner es que como la mayoría de ejemplares fueron sembrado en un lado en el que apenas ha dado el sol, los finos tallos están desparramados y les cuesta posicionarse para que las flores sobresalgan. La floración suele durar bastante, y espero que coincidan con otras especies que crecen alrededor de ellas.

Crocus chrysanthus
Los crocus siguen adelante y los que marcan la diferencia ahora mismo son los tommasinianus, que aparecen por doquier con un aspecto impecable. De momento sólo los acompañan los amarillos Crocus chrysanthus, que parece que duren poco sin arrugarse últimamente. Esta es la sucesión lógica de todos los años, y en pocos días no sería raro que apareciesen ya los primeros Crocus vernus morados o multicolores si la mezcla es óptima; quienes asoman ya son los nuevos Crocus sieberi ssp. sublimis 'Tricolor' que, de momento, no termino de ver ninguno que haya brotado bien del todo. Quedan varios por salir, así que espero que alguno bueno haya. A su vez, la próxima variedad de bulbos en florecer serán los narcisos, de los que ya van estirando las flores unos pocos.

Polistes dominula, hembra
Con el calor y la variedad de flores, los insectos comienzan a acudir en mayor número. Hoy posiblemente sea el día del invierno en que más especies he visto, la mayoría moscas como Eristalinus aeneus, Calliphora vicina y otras de distintos tamaños que no he podido identificar. Normalmente acuden, visitan las margaritas Mauranthemum y se van, mientras que las abejas de la miel son más curiosas y visitan todas las flores que pueden, adentrándose incluso en el rincón trasero, que este año sólo está abierto por un lateral y requiere algo de habilidad para saber por dónde hay que salir. También se ha dejado ver la primera avispa, una Polistes dominula, que ha visitado fugazmente la terraza. A partir de marzo comienzan a llegar varios himenópteros, por los que tengo gran curiosidad de intentar identificar el mayor número posible y así continuar la clasificación del año pasado; aparte, es de esperar que coleópteros, lepidópteros y hemípteros vayan apareciendo. De los últimos, claro, las especies parásitas y succionadoras de savia pueden ahorrarse el viaje.

Crocus tommasinianus 'Barr's Purple'
A nada de comenzar marzo, el tiempo de Cullera nos va metiendo en materia sobre lo que irá siendo el comienzo de la primavera. Eso sí, esta semana los litros de agua vuelan, y ya me he concienciado con el hecho de que los viajes garrafa arriba, garrafa abajo, volverán a acompañar a todas y cada una de las visitas a la terraza. Además, queda ya menos de una semana para dejar cerrada la práctica totalidad de plantaciones, distribución y colocación de las nuevas vivaces y bulbosas que vendrán a reponer todo aquello que el año pasado se llevó por delante, con intención de hacerlo mejor esta vez. Por supuesto, a ello habrá que añadir también alguna que otra novedad, de las cuales alguna ya está situada en su maceta o esperada a ser puesta bajo tierra. Y cuando todo esto esté hecho, todavía quedará ir sembrando algunas semillas al calor del sol primaveral. No hay tiempo para aburrirse.

viernes, 20 de febrero de 2015

Pasos intermedios

Cosmos bipinnatus
Parece que termina este breve episodio de temporal que, como la pasada entrada de frío, a nosotros nos ha tocado bien poco. El viento no ha sido demasiado virulento, lo cual está bien, pero la lluvia se ha limitado a esos chaparrones breves con cielos muy tapados que dejan la cantidad justa de agua como para formar algún charco y dar la impresión de que ha llovido más de lo que parece. En realidad, en tres días apenas hemos acumulado unos 7 mm. que, por lo menos, han valido para mantener la humedad que quedaba en muchas macetas y me vuelven a ahorrar el riego en una semana en que lo que más trabajo está dando es reorganizar macetas e ir plantando las nuevas adquisiciones.

Muscari armeniacum
En casa ya han entrado bulbos, rizomas y raíces varias de las plantas que florecerán, espero, de aquí al verano y más allá. Todavía faltan algunas cosas -estoy, como siempre, pendiente de LIDL- pero muchas de las especies que perdí el año pasado están listas para reponer. Todo esto ocurre mientras sigo observando a los bulbos plantados en otoño creciendo y empezando a mostrar asomo de flores, cuando no flores ya abiertas, que son todavía pocas y un tanto discretas.

Pseudomuscari azureum
Los primeros en darse prisa en florecer son los Muscari armeniacum más viejos. Salen diminutos, no sé qué les falta ni cuánto necesitan para engordar, pero hasta las hojas parecen de otra especie más pequeña. Los pedúnculos no van muy cargados de flores y éstas se han quedado de color lila, lejos del azulado que encontramos al buscar por Internet que, si bien tampoco tuvieron en su primer y mejor año, sí eran algo más oscuras. Se acerca más al azul un pariente suyo, el Pseudomuscari azureum. En esta temporada los volví a adquirir ya que el primer año los perdí todos por un despiste imperdonable: no controlar la humedad de donde estaban. Hablando claro: que les faltó riego al confiarlo todo a la lluvia y se quedaron con el brote de las hojas y flores a medio salir, sin conseguir enraizar en busca de agua. Esta vez lo he hecho algo mejor y además los he repartido, y ya se va apreciando su desarrollo. Aunque suelen brotar como los jacintos, con las flores abriéndose paso entre las hojas todo a una, el ejemplar de la foto salió directamente con el pedúnculo y aún no hay hojas a la vista. Ha quedado con un aspecto muy humilde, pero ya me voy haciendo una idea de cómo son. Las flores son azul celeste como en la Scilla siberica, especie que ya he descartado dado que los bulbos no llegan a sobrepasar el verano los tenga como los tenga.

Cosmos sulphureus
Este año me esforcé en separar los bulbos en combinaciones interesantes, pero algo me dice que al año que viene volveré a juntar algunos de ellos puesto que algunas macetas siguen todavía muy vacías, y eso es espacio desaprovechado tanto en superficie de terraza como en lo referente al aprovechamiento de macetas, que podrían estar sirviendo para otras plantas. Para muchos bulbos que quería combinar utilicé cajas de porexpán de pescadería, y entre otras cosas en ellas están los Muscari armeniacum nuevos del año pasado, los cuales están mucho más grandes y espero den floraciones tan interesantes como las de 2012.

Cosmos bipinnatus
Por otra parte están las herbáceas, todas ellas de semilla, que se encuentran al borde de su primera explosión floral. Hoy me he encontrado algunas en proceso de apertura aunque las que más destacan son las Cosmos bippinatus y sulphureus, que ya empiezan a abrir varias flores a la vez y en esta ocasión sí consiguen desplegarlas del todo, aportando nuevas notas de color. No sé qué tardarán en masificarse los insectos, pero en el centro de la terraza hay ya un buen despliegue de margaritas, si bien parece que las de especies africanas perennes han perdido algo de fuelle esta temporada.

A pesar de la entrada de viento del noreste, las temperaturas no se han resentido demasiado y todo sigue según lo previsto. A menos de diez días para acabar el mes, las primeras pinceladas de color en la terraza empiezan a tomar protagonismo.

jueves, 27 de febrero de 2014

Explosión de margaritas

Ismelia carinata
En esta suave segunda mitad de invierno, en la que no ha faltado el calor pero sí la lluvia, la mayoría de plantas comienzan a despuntar como si ya hiciese semanas que comenzó la primavera. Las compuestas, que tantas entradas protagonizaron el año pasado, toman la delantera aventajadas por su abundancia en número, como viene siendo habitual.

Hay muchísimas especies en la familia Asteraceae, pero la subfamilia Asteroideae es la que se lleva la palma con sus aproximadamente 16.000 especies. En esta subfamilia encontramos a la inmensa mayoría de las especies con el clásico aspecto de margarita, crisantemo, girasol o caléndula, esto es, con el disco central de flores tubulares y pétalos rodeándolos, imitando el aspecto una flor actinomorfa típica. Muchas veces los pétalos están ausentes y en algunas especies incluso las flores son de lo más inusual, como en las Xanthium americanas que se han asilvestrado en nuestros campos. Las flores de tipo margarita ganan por mayoría y además en cultivo tenemos formas mutantes, con varias líneas de pétalos (dobles y semidobles), con lo cual la oferta es inabarcable. Hay una pequeña excepción, y es que en la subfamilia de las achicorias, dientes de león y similares (Cichorioideae) también hay unas pocas especies con aspecto de margarita al uso, como las Arctotis y las Gazania.

Argyranthemum frutescens
Son precisamente las especies africanas las que más representación tienen en este momento en la terraza. Hace poco hablé sobre lo bien que estaba la Felicia amelloides, grande y cargada de flores al fin, y los presagios se han cumplido ahora con su compañera la Osteospermum fruticosum. Al mismo tiempo que la Felicia ya había abierto decenas de capítulos azules, la matacabras o caléndula de El Cabo empezaba a cubrirse de los futuros capítulos. Todo apuntaba a que se iba a convertir en una "bola" de flores y así ha sido. La planta ha triplicado su tamaño desde su adquisición hace casi un año y por fin ha comenzado a ir bien, coincidiendo con una ampliación de maceta que le hice a ella y a varias de sus compañeras hace poco. A pesar de ser una planta resistente, lo cierto es que con el calor y una maceta demasiado pequeña se resiente a menudo. Espero que con el cambio consiga estar espléndida incluso en los meses más calurosos.

Mata de Osteospermum
Una de las primeras novedades ha sido la floración de los crisantemos tricolor (Ismelia carinata), sembrados desde julio y septiembre en una maceta y en el contenedor, respectivamente. Esta planta, también conocida por nombres ya obsoletos como Chrysanthemum carinatum, Glebionis carinata o Ismelia versicolor, es originaria del norte de África, incluyendo la Macaronesia. Es una especie fácil de cultivar que no ha tenido problema en crecer durante el otoño-invierno, alcanzando los ejemplares más grandes del contenedor unos 40 cm. y algo más de la mitad los que tengo en una maceta relativamente pequeña. Tienen hojas muy divididas y capítulos grandes de colores variados, siendo el disco rojo-amarillo del centro, o en ocasiones sólo el amarillo, común a todos los ejemplares. A mí me han salido blancos (los del contenedor) y rosados. La planta grande del contenedor floreció la primera hace semanas, pero los pétalos salieron arrugados y marrones. La flor actual tampoco ha salido perfecta, pero está algo mejor. En 2013 tuve a la especie y todas las flores salían deformadas, creciendo bastante mal y secándose después de sacar unos tres capítulos. Es de esas plantas que se ha hecho de rogar (los capítulos han tardado unos dos meses desde su aparición hasta abrirse) y me gustaría tener muchas más combinando con otras de sus parientes.

Calendula officinalis
En el contenedor ésta ha sido la primera compuesta nueva del año desde la resiembra otoñal. Siguen en ella las dos caléndulas que dejé, con la de flores naranja cargadísima como siempre, y parece que se va soltando y animando una de las Mauranthemum paludosum. Hay otra especie de la familia cerca de florecer, que ya revelaré cuando lo haga. Mientras, la mayoría están dentro de la tónica general del contenedor, esto es, creciendo todavía o siendo muy pequeñas dado que ha costado establecerlas después de varias siembras. Si todo funciona, el número de miembros de la familia en este punto de la terraza todavía está por multiplicarse exponencialmente.

Cosmos blanca
De las mencionadas Mauranthemum paludosum poco más que decir salvo que se han convertido ya en una de esas plantas que aparece por cualquier lado en la terraza y soy incapaz de quitar voluntariamente por lo poco que ocupan y lo bonitas que son. Eso sí, algunos ejemplares han salido en macetas inadecuadas y quizá aproveche las plantaciones y organización que tengo pendientes estos días para trasladarlas a macetas grandes "comunitarias" donde tengo planeado combinar varias compuestas de las que tengo actualmente en semilleros. Además parece que no haya dos flores iguales y tienen la particularidad de ir bien tanto en sol como en sombra. Precisamente, el ejemplar que tengo en el rincón de semisombra es el más pequeño, pero el que da los capítulos de mayor tamaño.

Bellis perennis
La más reciente de las especies, que ha llegado hoy, es la margarita Argyranthemum frutescens. Se trata de una planta de origen canario frecuente en los comercios, siendo una de las margaritas más populares, de la que existen multitud de variedades con colores variados (casi siempre entre amarillo, rosado y el blanco original) e incluso con formas dobles. Era una planta que siempre había tenido en mente por ser de esas margaritas recargadas, perennes y de talla mediana, pero buscaba la mejor oportunidad para traerla a casa. O, dicho de otra manera: un ejemplar grande, sano y no muy caro. El de las fotos ha costado un euro y medio en la floristería cercana a casa -de donde también vinieron las Mauranthemum y las Gazania- y está espléndido. Había blancas y éstas, de un rosado intenso con una banda blanca en la base de los pétalos, colorido que me ha parecido mucho más llamativo y el cual, a pesar de haber tantas especies, faltaba entre las margaritas de la terraza. No tardaré demasiado en ampliarle la maceta para que se vaya expandiendo a gusto.

Otro crisantemo tricolor
Entre las especies obtenidas de semilla en los últimos meses, las primeras en florecer han sido una Cosmos blanca y una Bellis perennis doble de tipo 'Pomponette'. La primera la recibí como presente en un intercambio de semillas y la puse en una pequeña maceta por curiosidad, donde ha crecido sin demasiadas atenciones -es una planta estupenda para nuestro otoño-invierno pero que sufre en verano- y acabó floreciendo hace unos días. Las Bellis perennis son el segundo intento seguido y el enésimo de 2013. Las semillas las adquirí allá por febrero y todas las siembras que hice desde entonces se me malograron al aumentar las temperaturas (se cocieron, literalmente, bajo el plástico protector). En verano saqué más plantas en el patio, pero para otoño estaban llenas de manchas y deformidades, así que las arranqué y volví a sembrar, ocasión en la que por fin han ido mejor. Todavía son muy pequeñas y la flor que ha salido tiene pinta de haberlo hecho forzada por el calor, siendo también diminuta. Es una planta frecuente en las tiendas y podría haber tenido alguna al mismo precio que las Mauranthemum, pero eso lo supe después de tener las semillas en casa y prefería probar. Aunque las flores de la planta son margaritas "estándar", de pétalos planos y blancos con el centro amarillo, es más frecuente encontrarlas como la que tengo, dobles con pétalos tubulares que crecen muy apretados en una extensión variable, algo similar a las Zinnia 'flor de dalia'.

Mata de Mauranthemum paludosum
¿Qué más queda? Están las Gaillardia, que ya no sé de dónde sacan fuerzas para seguir floreciendo, pues las plantas están totalmente secas y ya casi no sacan hojas; las futuras dalias, que espero acertar con ellas después de la decepción del año pasado -de la cual quizá tengo más culpa de lo que pensaba- y con dos frentes abiertos, pues he plantado también de semilla. Tengo también un par de girasoles rojos mexicanos (Tithonia rotundifolia) que sembré en septiembre y han ido relativamente mal, quedándose muy pequeños, amarillentos y con la mitad de hojas secas por un ataque de hongos en otoño. Una de ellas está floreciendo de manera pobre, con un capítulo pequeño que apenas ha conseguido abrirse. He pregerminado otra semilla que seguramente enterraré en la misma maceta cortando antes los otros ejemplares. Es una anual de crecimiento rápido, muy grande, pero que seguro que será más feliz con más sol y temperatura. Esto pasa con algunas plantas, como las Zinnia, que no tienen inconveniente en germinar en nuestro otoño-invierno pero funcionan muy mal en esas fechas.

Argyranthemum
Como comentaba, a pesar de la gran cantidad de margaritas, crisantemos y caléndulas que pueblan estos días la terraza, hay que tener en cuenta que todavía falta un mes para la primavera, con todo lo que ello supone, y que sigo atendiendo a otras tantas especies que están creciendo o son candidatas para ser sembradas, como los próximos girasoles para esta temporada. Y, por supuesto, hay más tipos de compuestas a punto de ganar protagonismo: en este momento hay seis especies distintas de Centaurea creciendo en la terraza. Dos de ellas están teniendo problemas con la araña roja, que espero eliminar antes de que sea demasiado tarde. Otras, las viejas conocidas Centaurea cyanus, empiezan a desarrollar el tallo con el que florecerán, pero si todo va bien no serán la primera especie del género que lo haga este año.

Así pues, 2014 apunta a ser un año en el cual la mayor familia de angiospermas volverá a ser también la de mayor riqueza y variedad en la terraza, siempre dispuestas a sorprender con su belleza y colorido.

jueves, 31 de octubre de 2013

Termina un mes de octubre loco

Prunella grandiflora
Desde luego, este octubre de 2013 ha dado mucho que hablar. Encadenando un septiembre cálido y seco, que no tuvo precipitaciones más allá de cuatro gotas insignificantes que cayeron durante la primera semana, octubre entró por la puerta grande de los récords comenzando con un primer día de mes a casi 35ºC, seguido de tres días más llegando a los 30ºC. Cuando parecía que esos episodios iban a quedar atrás, el día 16 se volvían a alcanzar esas temperaturas y, para no dejar de sorprendernos, este mismo domingo día 27 el termómetro llegaba de nuevo a esa cifra. A todo eso hay que sumarle que los días previos y posteriores a esos picos de temperatura no suelen bajar de los 27ºC de máxima. En resumen, que hemos tenido un mes de octubre con una media de máximas superior a los 27ºC y una media de mínimas por encima de 18ºC. Eso, de otoño tiene poco: de hecho son los valores típicos de los meses de mayo, y este año, en el que mayo todavía estuvo dentro de la dinámica de la primavera fresca que tuvimos, octubre ha sido más cálido que mayo, como si fuesen papeles invertidos.

Oxalis bowiei
Cuando llovió a finales de agosto y titulé una entrada como "El esperado cambio de tiempo", me estaba precipitando sin saberlo. Aliviado por la ayuda que habían supuesto esos días y litros de lluvia, que cortaron de golpe el verano, pensaba que iba a pasar como en 2012, cuando tras unas lluvias similares, las temperaturas bajaron y se estabilizaron en un tiempo más suavizado. Sí, realmente el paso de agosto a septiembre supuso una bajada sustancial de las mínimas, pero la sensación de que el verano realmente no había terminado nos ha acompañado hasta nada menos que el fin de semana pasado. Los meteorólogos han debido de estar volviéndose locos todo el mes ante las preguntas de la gente, como "¿cuándo lloverá?" o "¿cuándo vendrá el frío?". La lluvia fue imprevisible y en nuestra zona cayó concentrada en una sóla noche, con 81 mm. en Sueca y entre 11 y 38 en Cullera, según puntos. Todas las previsiones aproximadas que hubo a lo largo del mes, salvo la mencionada, acabaron quedando en días nublados y lluvias que pasaban de largo. Resulta paradójico, pero las cifra precipitada harían que la media mensual fuera igual o superior a otros años... pero la realidad es otra, y bien simple: ha llovido mucho un día, y ha hecho calor el resto. Eso "no vale", puesto que otros años no ha sido tanto la cantidad precipitada, sino los temporales, días nublados y el enfriamiento general lo que ha hecho que octubre tenga más pinta de lo que es: la llegada del otoño.

Calendula officinalis
Justo cuando escribo esta entrada se ha hecho efectiva otra previsión meteorológica, y es que a partir de la noche del martes entraba un frente frío que iba a colocar al termómetro en sus valores normales para esta época, lo que supone bajadas tan radicales que algunas máximas equivalen a las mínimas de días pasados. Así, ahora ya podemos disfrutar de agradables tardes a sólo 20ºC y el día amanece a 10-15ºC. Sólo espero que los próximos vaivenes de la temperatura no vuelvan a traer subidas marcadas, porque sería ya una locura. Se podría decir pues que este 2013 ha tenido un septiembre de 61 días de duración e invertido, es decir, con más calor en la segunda mitad que en la primera, pero con 1/4 menos de lluvia de la habitual.

Con las plantas, una de cal y otra de arena. El alargamiento del tiempo veraniego ha hecho que muchos hongos hayan seguido proliferando y los ocasionales capítulos de vientos del oeste y del sur unidos al implacable sol han sido momentos peligrosos en los que las plantas más pequeñas han sobrevivido de milagro. La peor parte es que el contenedor ha progresado de manera totalmente desequilibrada, con unas plantas sembradas en septiembre tan crecidas que muchas están floreciendo -caléndulas, nomeolvides chinas, zinnias y zinnias de México- o a punto de hacerlo, y una segunda siembra en octubre que empezó relativamente bien pero ha acabado dejando de nuevo mucha superficie aclarada ya que algunas plántulas no han conseguido prosperar en un ambiente tan seco y caluroso.

Tricyrtis formosana
El lado bueno sería, obviamente, que muchas de las plantas recién sembradas en esta etapa se han ganado unas semanas extra de tiempo primaveral y han crecido mucho. Los lupinos 'Russell' han triplicado su tamaño en un mes, y la gran mayoría de semilleras mantenidas aparte que sembré entre finales de agosto y mediados de septiembre han alcanzado un tamaño ideal para pasar el invierno -en el caso de las perennes- o para florecer antes de que haya poca luz y calor. Por ejemplo, las que mayor talla han alcanzado son los girasoles Helianthus debilis, una especie nueva que estoy probando y que de momento se ha hecho más grande que los Helianthus annuus que he tenido este año. Tengo dos, y uno de ellos ya muestra el primer capítulo entre las hojas del ápice. En teoría esta especie es un girasol ramificado, y así debe ser pues las plantas tienen un brote emergiendo en cada axila de cada hoja. Junto a uno de ellos planté zinnias y están floreciendo esta semana, pero he tenido que arrancar casi todas, pues a partir de los primeros signos de floración se empezaron a secar. No tengo ni idea de qué ha pasado, pero sospecho que, por un lado, el girasol les ha robado todos los nutrientes (éste está inmaculado) y posiblemente las plantas no se enterraron bien al brotar y a cada riego las raíces quedaban removidas y al aire, dañando a la planta. Los hongos e insectos han hecho el resto. Al menos alguna flor he visto, casi todas rojas.

Martynia annua
En lo respectivo a las perennes y vivaces, los Oxalis bowiei parecen haber llegado a su pico máximo de floración y han empezado a bajar el ritmo levemente. Los Oxalis triangularis, por su parte, siguen de manera más sostenida, con muchas hojas y alguna vara floral ocasional. Las aguileñas, sobre todo las alpinas, siguen todas con hojas. De las adquisiciones del mes de septiembre no puedo estar más contento, pues todas las plantas han aumentado su tamaño: la Prunella grandiflora acabó floreciendo desde los pedúnculos que traía al venir a casa, aunque parece que la floración es muy breve -quizá por no ser su época-; también la edelweiss nueva ha encontrado ocasión para florecer, en una estación en la que no le corresponde. Las demás mantienen una roseta de hojas muy tupida, salvó quizá el Astilbe chinensis var. taquetii, que parece haber dejado de crecer hace días. Nada raro en principio, pues es una planta con descanso invernal y quizá incluso pierda toda la parte aérea en lo que queda todavía para primavera.

Zinnia roja
Hay plantas que parece que no tengan ninguna intención de abandonar. Sería el caso de las Gaillardia aristata, que siguen floreciendo y fueron sometidas a una "limpieza" (cortar los capítulos secos) hace poco para que vuelvan a llenarse de flores. A la Ratibida columnifera le corté los tallos, que habían crecido totalmente laterales este verano, aprovechando que vi la roseta basal muy desarrollada. La planta parece estar regenerándose desde abajo: la he cambiado de sitio, con más sol ahora, con la intención de que los próximos tallos con flores crezcan verticales y luzcan adecuadamente. Por su parte, todavía muchos antirrinos altos -que ya tienen un año de edad- siguen floreciendo en tallos radiales que rodean la espiga principal de esta primavera; además, han aparecido plantas adventicias en la maceta de los edelweiss (los cuales no sé si han sobrevivido), que son los que aparecen en la foto. De los dos de porte bajo he perdido uno, el rosado, con poco más de un año de vida pero sin dejar de florecer ni una sola semana desde que abrió su primera flor. He dejado crecer algunas de las plantas que surgieron de las semillas que cayeron al suelo y algunas ya están a punto de florecer, aunque parece que esta vez no serán rosadas. El pequeño antirrino blanco "hermano" del anterior sigue con flores y acaba de cumplir este mes dos años. Como se ve, una longevidad muy variable.

Cosmos bipinnatus rosada
Las Tagetes las acabé cortando todas, pues estaban infestadas de hongos (nunca me había pasado) mientras que las Cosmos bipinnatus han aguantado bastante bien, dando flores blancas, rosa claro y unas rosa más oscuro que también tienen los pétalos más anchos. Todo esto a base de dejar caer las semillas propias una y otra vez. Las plantas actuales no tienen pinta de que vayan a durar mucho más, y se han quedado muy delgadas. Aunque no he mirado con detenimiento, no me ha parecido ver por el momento que haya semillas a la vista. Otro caso curioso fue el de las Lobelia siphilitica: todavía en plena floración, los tallos, hojas y flores empezaron a deteriorarse a un ritmo tan rápido que pensaba que perdía las plantas. En la base de los tallos empezaron a salir hojas, así que corté las partes afectadas. Las hojas de momento siguen verdes y parece que la planta seguirá creciendo desde ahí, quedando todo en un susto y un final prematuro para la floración, que era muy bonita.

En el balcón ha florecido durante gran parte del mes una Ipomoea anual que todavía intento averiguar qué especie es. La llevo cultivando desde el año pasado y la planta actual pertenece a una tercera generación tras las primeras semillas que sembré (añgo así como la "nieta" de la primera planta que tuve). No he podido hacer casi fotos porque las flores se empiezan a cerrar mucho antes del mediodía y muchas veces el viento todavía frustra más mis intenciones. No obstante algún día haré una entrada, pues tengo además fotos de la planta anterior, la de 2012.

Cosmos bipinnatus rosa oscuro
Todavía he tenido que lamentar una baja, un Iris siberica 'Blue King' que tuvo hojas y aguantó sin problema el verano, pero que empezó a pudrirse en estas últimas semanas. Brotaban hojas, amarilleaban al poco tiempo y se secaban. No entiendo por qué, puesto que la tierra no ha estado excesivamente mojada (¿cómo va a estarlo con este calor?) y éste es un iris apto para estanques, adaptado tanto al agua como a suelos moderadamente secos. Habrá que reponerlo a la próxima temporada si es posible, pues es una planta bonita que quería ver en flor y no pudo ser.

Las Martynia annua que brotaron tras las lluvias de agosto han llegado a buen puerto y estos últimos días de octubre se los han ido pasando floreciendo. Es curioso, pero al haber más plantas juntas no se han hecho tan grandes como la solitaria del año pasado. Su aspecto no es muy bueno ya, quizá porque la época en la que comenzaron a crecer quedó muy alejada del verano, pero ya parecen adivinarse algunos frutos en las flores que han caído.

Antirrhinum rosado
Las Tricyrtis han florecido durante todo el mes y se meterán en noviembre floreciendo, pero han ido muy escalonadas. Claro que también influye el hecho de que este año han sido más del triple de tallos floreciendo que el año pasado. De todos modos, muchos de éstos están empezando ya a pedir ser podados, pues están totalmente secos. Aunque para poda masiva las que han sufrido dos plantas vecinas de la anterior: a la maceta de hierbabuena, que corté desde la base en septiembre y se había regenerado estupendamente, he tenido que volver a podarla al ras porque las hojas estaban siendo pasto -nunca mejor dicho- de algún insecto, y habían perdido su porte y su aspecto impoluto. A las Digitalis purpurea me he visto obligado a eliminarlas totalmente. No a la especie, sino a todas las plantas adultas, las que sembré en 2011 y florecieron en 2012 y 2013. Estoy realizando un replantado en la maceta a base de trasplantar todas las plantas que fueron creciendo en macetas contiguas a partir de todas las semillas que cayeron. Muchas de ellas tienen un buen tamaño, pero tengo dudas sobre si serán capaces de alcanzar la talla para florecer en primavera. Si no, a esperar a 2015.

Ahora que ya hace fresco espero que el tiempo dedicado al riego ocupe menos y las plantas puedan ir a su ritmo. Mientras tanto, y con la mayoría de tareas importantes ya realizadas, durante noviembre toca dejar la terraza lo más aseada posible: todavía quedan muchos trozos de madera de muebles viejos que fueron apartados allí arriba hace años, que están en su mayoría podridos. Una vez hecho esto podré ampliar y reorganizar muchos puntos donde colocar plantas, especialmente en el rincón de semisombra, donde podré conseguir entre otras cosas hacer más efectivo este punto, colocando plantas en una pared -hoy ocupada- donde no da nada de sol directo. Los semilleros que mantengo en el patio los tendré que ir subiendo, porque ya apenas llega luz allí. Desde luego, aunque ya no sea tiempo de flores, aburrido no voy a estar.

domingo, 13 de octubre de 2013

Meteorología otoñal dispar

Cosmos bipinnatus blanca y rosa
Este inicio de otoño no pinta demasiado bien para mis pretensiones. Que haga un tiempo especialmente cálido no es óbice para algunas plantas, que se están desarrollando a tal ritmo que llegarán a invierno casi con el tamaño de florecer, si no lo hacen por el camino. El problema es que demasiado calor reseca muy pronto la superficie de la tierra, y las semillas pequeñas lo tienen difícil.

Septiembre tuvo una ausencia de precipitaciones histórica, y octubre siguió batiendo récords comenzando con un día a casi 35ºC. Llegó la clásica lluvia repentina que suele aparecer a finales de septiembre, y a pesar de lo abundante que fue, resultó un tanto espontánea, pues en el momento de producirse apenas había nubes sobre nuestra región. En mi ciudad, Sueca, se recogieron nada menos que 81 mm. en apenas cinco horas. Estuve atento los primeros instantes -poco después de medianoche- a ver cuánto caía en Cullera, pero el pluviómetro de MeteoCullera no recogía ni una gota. Al día siguiente me enteré que sí, que en otros puntos de la ciudad se habían recogido 38 mm., no está mal. Horas después lo comprobé in situ al encontrarme agua en las bandejas de la terraza y todas las plantas con el sustrato húmedo. No he empezado a regar hasta hoy, y la tormenta fue la madrugada del martes. Eso sí, aún he usado agua de lluvia de la que se acumuló.

Oxalis triangularis
Después de dicho episodio de precipitaciones han habido apenas tres días con un poco de cobertura de nubes y ni una gota más. Los días lluviosos de octubre se resisten a llegar y casi parece que se vaya a repetir la rutina de 2011, con un octubre que fue seco y cálido aunque acabó lloviendo un poco a finales de mes. Este mes de 2013 salvará la media por la inusualmente abundante lluvia del día 8, pero estamos en las mismas. Además, para la semana que viene se prevé un nuevo aumento de temperaturas, ahora que comenzaba a suavizarse la cosa -eso sí, aún sin hablar de "fresquito"- y puede que el termómetro vuelva a los 30ºC e incluso superarlos. Difícil situación para las semillas más pequeñas sembradas al descubierto, las cuales las esparcí el martes por la tarde aprovechando la tierra húmeda.

Gazania rigens
Esa es mi principal preocupación: las plantas bien establecidas en el contenedor empiezan ya a tomar tamaños considerables y pronto obligarán a que retire la reja protectora, dejando las semillas y plántulas más pequeñas a merced de posibles ataques, especialmente de pájaros. Me quise adelantar al otoño aprovechando el buen tiempo de septiembre y apareció este riesgo inesperado: un otoño seco. Lo único que me queda es seguir pulverizando agua en cada visita y valorar los progresos. En el peor de los casos, todavía se puede seguir sembrando en invierno y las semillas irán germinando poco a poco hasta la primavera.

Por otro lado, pero siguiendo en la dinámica de plantaciones y preparaciones, nos encontramos en la época de plantar bulbos. Ya he reunido a todos los que tenía que plantar y he puesto a punto el contenedor, que estaba sin el plástico que mantiene la tierra en su sitio. He colocado sábanas viejas, como en el contenedor de las semillas, para proteger el nuevo plástico del sol. El plástico que he usado en esta ocasión ha tenido que ser otra vez semitransparente, pero al menos es más grueso y cuenta con la protección de las sábanas, a la espera de que el sol no lo dañe tan deprisa como ocurrió con el anterior, que no duró ni medio año. A la próxima visita ya toca poner los bulbos en su sitio, previo planificado de su ubicación final.

Cosmos bipinnatus blanca
Mientras tanto, la terraza empieza a llenarse de plantas recién germinadas, rebrotadas o totalmente nuevas, y el verde abunda en cualquier rincón. Flores no hay muchas, pero las pocas que hay lucen de maravilla. Florecen las Cosmos bipinnatus, con nuevos ejemplares de color blanco, y la Gazania de hojas plateadas ha vuelto a sus orígenes, mostrando capítulos con pétalos de un colorido anaranjado intenso mezclados con los amarillos con línea naranja que ha sacado durante el verano. Todavía sigue floreciendo el Symphyotrichum novi-belgii, llegando ya al final de su época, mientras que en el rincón de la sombra las Tricyrtis tienen ya más de 15 tallos con flores en el ápice, aunque se abren muy escalonadamente, nunca dos juntas en un mismo tallo.

Floración de Oxalis bowiei
Más al rincón siguen creciendo y floreciendo los Oxalis. Los Oxalis bowiei están espléndidos, con hojas enormes y multitud de flores juntas, un cambio espectacular. Los Oxalis triangularis, por su parte, además de volver a crecer y florecer presentan alguna diferencia respecto a su temporada primaveral: las hojas crecen más grandes y no se pliegan con la luz, consiguiendo quedarse abiertas al mismo tiempo que las flores. En primavera las hojas se plegaban con el sol directo y las flores se cerraban a la sombra, aunque quizá también lo hiciesen para evitar la evaporación con el calor. Sea como fuere, ahora están radiantes y hacen un conjunto espectacular con sus parientes de hoja verde y flores rosadas.

Completan la terraza un buen montón de plantas semilleras sembradas entre finales de agosto y hace pocos días, creciendo a buen ritmo. Algunas más tempraneras, como las zinnias, están ya a punto de florecer. Otras, perennes la mayoría, quizá lo consigan ya para la próxima temporada si continúan sacando beneficio de este tiempo. Aparte de semillas y dejando de lado los bulbos del contenedor, todas las adquisiciones nuevas en forma de bulbos, tubérculos o raíces, así como algunas supervivientes de la temporada anterior, han sido plantadas ya. Entrarían en esta clasificación las anémonas y ranúnculos, que dispuse en macetas el jueves.

Aprovechar esta "segunda primavera" para adelantar muchas plantas que espero ver florecer a la próxima primavera es un buen plan, pero la falta de humedad y días nublados están convirtiéndose en un hándicap para que estas buenas temperaturas consigan beneficiar a todas las especies por igual. Esperemos que de aquí al invierno todas las semillas tengan la oportunidad de desarrollarse correctamente.