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jueves, 3 de julio de 2014

Julio y un toque de agua

Eschscholzia californica
Aunque un poco fuera de tiempo, parece que las tormentas se empiecen a prodigar cuando todavía estamos a medio estrenar el verano. Julio ha comenzado de nuevo con tormentas apenas una semana después de que se diese la mejor lluvia en lo que va de año, aunque esta vez a pesar de los cielos encapotados y el viento del noreste que no deja de soplar, las temperaturas se mantienen altas -aunque no en las propias de la canícula, de momento- y la lluvia ha sido bastante escasa, inferior al milímetro por metro cuadrado. Poco más se puede esperar, pues las previsiones ya apuntan a que las nubes se van esta noche. Lo curioso es que la previsión para la semana que viene en lugar de hablar de subida de temperaturas dice todo lo contrario, cosa que cuesta de creer y quizá cambie en los días venideros. Parece que la primavera no se quiera marchar del todo, y estaría bien, pues no recuerdo en mi vida un verano que fuese más fresco o lluvioso de lo habitual. De momento, todo suposiciones que es difícil pensar que se vayan a cumplir.

Viola x wittrockiana
En la terraza desciende el número de plantas en flor, lo normal para las fechas, y la cantidad de flores maduras para desgranar es enorme, motivo por el cual me he traído a casa una buena variedad de cápsulas secas de distintas especies para pasarlas por un cedazo y extraer más cómodamente la mayor cantidad de semillas posible. La idea es quitar cosas del lavadero, la habitación previa por la que se sale a la terraza, que tenía lleno de botes y tarros abiertos por todas partes con restos de plantas soltando semilla y que si algún día doy un tropiezo con la mesa que tengo allí me voy a llevar un disgusto al tirar al suelo buena parte de la simiente. Pondré las semillas en bolsitas zip y los restos de planta irán al compost.

Tithonia rotundifolia
Aunque prácticamente todas las plantas que están en flor ahora mismo son ya viejas conocidas o novedades muy recientes, especies que comenzaron el mes pasado, todavía hay tiempo para sorpresas y aún queda alguna que otra especie nueva que muestra intención de florecer ahora en verano. Por ejemplo, el caso más simpático ha sido el de la amapola de California (Eschscholzia californica). Sólo se dieron tres ejemplares en el contenedor, los cuales no crecieron demasiado bien. Daba ya por hecho que irían yendo a menos y desaparecerían cuando lo vacíe a finales de verano, pero un ejemplar ha querido llamar la atención y ha sacado su primera flor. Es la primera vez que tengo la planta en la terraza aunque como otras tantas no lo hice bien y la gran mayoría de semillas pregerminadas que deposité en la tierra se lanzaron a perder. Viendo esto, puede que no sea la última especie en florecer del contenedor, pues en dos meses todavía da tiempo a que alguna de esas que quedaron atrás den un estirón. Por lo pronto, la mayoría de las especies principales como los linos, crisantemos o acianos han sido ya retirados o estoy a punto de hacerlo, pues están ya secos.

Prunella grandiflora
El verano es tiempo para las compuestas y aunque el follaje de las especies perennes no luce demasiado bien, las Echinacea, Heliopsis y unas cuantas más siguen sacando sus flores. Ya hay Mauranthemum paludosum nuevas floreciendo otra vez, mientras que, al margen de todo, todavía queda una Brachyscome iberidifolia de flores blancas floreciendo. No tenía intención de reutilizar su maceta para la especie de nuevo, pero lo cierto es que descuidé tanto la recogida de semillas que la maceta está llena de plántulas. Con lo que costó hacer arrancar aquella maceta, con todas las protecciones y varias siembras, resulta increíble lo fácil que lo están teniendo las nuevas plántulas a pleno sol y con agua escasa. No me queda más remedio que conservarlas, pues quizá sacarlas de allí sería peor. Como sólo parece que han ocupado un lateral, el resto puedo emplearlo en otras especies que combinen bien.

Heliopsis helianthoides var. scabra
De entre las plantas más grandes con flor, tenemos otra compuesta, la Tithonia rotundifolia, que mientras se mantenga bien regada ofrecerá un aspecto impresionante cargada con sus capítulos naranja. Ha vuelto también y con más fuerza el Delphinium, con un aumento imparable de espigas florales que de momento son cuatro y parece que vayan a ser varias más. Otra anual de gran tamaño que esta vez no ha crecido demasiado y, además, ni siquiera sembré intencionadamente, es la Ibicella lutea. Apareció en la maceta del Lilium candidum justo cuando éste se secó y ya está floreciendo con una talla diminuta para la especie, unos 15 cm., con apenas tres pares de hojas. No tengo ni idea de cómo llegaría a ese sustrato: o bien es una semilla caída de hace dos años, la última vez que tuve la especie, o la cosa viene de más lejos y se trata todavía de alguna semilla que quedó perdida en esa tierra al menos en 2009. De hecho, las plantas de 2012 no las sembré, aparecieron en unas macetas destinadas a anuales y las trasplanté con éxito a una maceta mayor con tierra arcillosa donde se hicieron grandes y dieron un buen número de flores.

Delphinium elatum
En el rincón trasero de la terraza también continúan su etapa multitud de especies y siguen en flor las Prunella, los pensamientos, la Platycodon y alguna que otra más. Aquí es donde quizá haya más especies pendientes de florecer, aunque en algunas de ellas aparecen hojas dañadas por hongos, amarillentas y en general estropeadas como suele ser frecuente cuando el calor se prolonga mucho tiempo. Esta zona también tengo prevista reacondicionarla cuando llegue el otoño, probando a colocar allí algunas especies de bulbosas al margen del éxito obtenido con algunas especies este invierno y primavera y, para entonces, que también el calor se habrá suavizado, probar a cambiar de sitio algunas plantas como las Digitalis, que ya se merecen estar en una maceta o contenedor que les deje más espacio para las raíces. Algunos ejemplares que han crecido al sol este año han demostrado, por otro lado, que delicadas tampoco son. Eso sí, no han florecido: parece que necesiten una ubicación más resguardada para esto. Los ejemplares en semisombra lo hicieron muy pobremente esta vez.

Se da por comenzada pues esta etapa de dos largos meses en los que la impaciencia crece a mayor ritmo del que desciende la actividad entre las plantas, pues aunque muchas veces las semillas ahora mismo germinan bastante bien e incluso algunas de las plantas obtenidas llegan a prosperar y florecer al año siguiente, conviene ser prudente y no lanzarse de cabeza, puesto que suele ser difícil mantenerlas ahora y todavía queda mucho año por delante en el que plantas a las que una siembra en agosto-octubre les dará para estar floreciendo en noviembre-enero, periodo en el que ya quisieran en otras zonas de clima templado poder tener plantas primaverales en flor. Ahora a aprovechar que estos días todavía se puede estar bien mientras no llegue el calor sofocante, que llegará, seguro.

miércoles, 18 de junio de 2014

Desvaríos ambientales

Tithonia rotundifolia
En la última entrada hablaba sobre una subida repentina de temperaturas que había dado comienzo el jueves. La situación continuó hasta el sábado, durando tres días seguidos y provocando ese primer episodio de calor y sequedad extremos que todos los años se da, indistintamente, a finales de primavera. No es más que un avance del verano, pues esta situación, quizá no tan intensa, es el pan de cada día a partir de julio. El domingo la cosa cambió y el viento del noreste calmó un poco el ambiente, uniéndose al hecho de que la madrugada del lunes cayesen unas gotas y anoche, en la madrugada de este miércoles, unas pocas más -otra situación que suele producirse a finales de todas las primaveras. Ya casi ha llovido lo mismo que en mayo, una cifra que no era difícil de alcanzar por ser tan lamentablemente escasa.

Los tres días seguidos a más de 30ºC y con la humedad ambiental por los suelos no sentaron demasiado bien a las plantas, pero consiguieron sobrellevarlos razonablemente bien, no sin acabar con algunas hojas arrugadas y quemaduras. Regué jueves a mediodía, viernes al amanecer y domingo por la tarde, día éste en el que se me complicaba un poco la visita a la terraza pero vista la situación hice lo posible por acercarme dos horas antes de anochecer. El panorama desanimaba un poco, pero regué generosamente y a la vuelta, ayer martes, todo había vuelto a la normalidad. Sólo ha habido que lamentar dos bajas y se trataba de plantas semilleras que presentaban tan mal aspecto que quizá hubieran muerto de todas formas.

Echinacea purpurea
Hay plantas que resistieron por los pelos. La más remarcable sería la Tithonia rotundifolia, el girasol rojo mexicano, que el domingo estaba totalmente mustia y al borde del desastre. Es una especie que llevo queriendo tener desde hace más de un año y, cuando por fin lo consigo, este episodio de calor podría haber acabado con mis pretensiones. Poco antes de comenzar la primavera de 2013 adquirí semillas, las cuales tuvieron un porcentaje de éxito del 0%. En otoño, al intercambiar semillas con otros compañeros de afición una de las participantes me comentó que ella tenía semillas de la especie de sobra y le habían ido muy bien, así que le pedí unas pocas. Efectivamente, una vez dispuse de las semillas nuevas comprobé que funcionaban tan bien como las de un girasol común: germinan en menos de 48 horas. Sembré dos, pero las plantas crecieron de manera problemática y aún las acabé arrancando el pasado marzo. Este ejemplar actual está sembrado en la misma maceta desde entonces y ha alcanzado una talla aceptable.

Prunella grandiflora
Esta compuesta es, como bien indica su nombre, un pariente muy cercano del girasol -subtribu Helianthinae- si bien superficialmente las cabezuelas recuerdan más a las de la zinnia. Su porte es más ramificado y consigue florecer con múltiples capítulos a la vez, aunque en el centro del ápice siempre se abre el primero, como en los girasoles Helianthus. A mí se me malogró con el calor este primer capítulo aunque sólo en parte, pues se chamuscaron los pétalos pero las flores tubulares siguen frescas. Dichos pétalos son de un naranja muy vivo, brillante, bastante distinto al tono naranja más intenso que podamos encontrar en una caléndula. Las flores están cargadísimas de polen y es una planta excelente para mariposas y similares, aunque ahora mismo en la terraza pocos insectos quedan ya salvo algunas abejas. Las hojas de la planta me confundieron por el nombre rotundifolia, ya que redondas no son, sino más bien palmadas, en cierto modo similares a las de una higuera.

El verano suele ser tiempo para las asteráceas y otras dos especies ya conocidas del año pasado florecen también estos días, además también parientes cercanas del girasol y todavía más cercanas entre ellas mismas -subtribu Rudbeckiinae. Se trata de la anual Rudbeckia hirta, de las cuales este año sólo hay dos en el contenedor y son, junto a la alfalfa, las últimas flores (previstas, al menos) nuevas que aparecen allí en esta temporada, y de la Echinacea purpurea, planta que empieza a decepcionar un poco por no ser todo lo resistente a la insolación que cabría esperar. La planta florece bien, mejor que el año pasado, pero las hojas están muy estropeadas y ni siquiera los pétalos son capaces de permanecer sin marcas ni quemaduras aun cuando reciben buenos riegos cada dos días. Tampoco es que estén en la zona de más sol: pegadas precisamente a las Rudbeckia del contenedor, el sol directo se va pasado el mediodía, soportando menos insolación que, por ejemplo, los Delphinium o las Alcea. También es cierto que comienzan a florecer muy tarde y se encuentran en lo peor de la primavera/verano. Habrá que ver si siguen floreciendo bien entrado el otoño y es entonces cuando dan sus mejores floraciones.

Ocimum basilicum
Pasamos de una familia con gran presencia en la terraza a otra no menos representada: las lamiáceas. Están en flor actualmente cinco especies: la Salvia farinacea está más avanzada y ha dado sus primeras semillas ya; a la Nepeta x faasseni también van quedándole ya pocas flores; las Monarda citriodora llegan igualmente al final de su ciclo y ya hay cabezuelas secas soltando semillas. De las otras dos, una está floreciendo por segunda vez en la temporada: la Prunella grandiflora. Este año han salido las cosas mucho mejor con esta especie, que el año pasado acabé tirando a la basura en verano cuando se pudrió del todo. El ejemplar nuevo venía bastante desarrollado en septiembre y se puso a dar flores en octubre; posteriormente ha ido creciendo sin demasiada prisa pero cubriendo del todo la maceta cuadrada donde se encuentra. No parece gustarle mucho el agua ya que a menudo amarillea, así que no la riego hasta que se seca del todo la tierra y, sólo con este proceder, las hojas vuelven a ponerse verdes. Ahora mismo se encuentra en flor de nuevo desde hace una semana.

Rudbeckia hirta
Por último, la otra lamiácea que se ha puesto a florecer, bastante rápido para llevar sembrada desde abril, es una albahaca (Ocimum basilicum). Obtuve las semillas de una de las mezclas de flores que venden en LIDL intentando identificarla, pues en la misma mezcla venían otras especies de la familia algo más interesantes. De todos modos, con pocos cuidados ha llegado pronto a su "madurez", cosa que no sabía que llegaban a alcanzar tan pronto, quizá porque acostumbro a ver albahacas bastante más grandes que la mía en las tiendas y ninguna viene en flor. Poco que decir de esta popularísima aromática con un olor que se desprende apenas con tocarla un poco, como ocurre con su pariente la hierbabuena, la cual, por cierto, este año no parece que tenga muchas ganas de crecer pues está bastante estropeada y baja.

Este pulso veraniego no debe ser sino una preparación de cara a lo que se va a convertir en habitual por más de dos meses y medio a partir de ahora, con lo cual estas visitas "de emergencia" deberán reducirse a costa de no escatimar en riegos y, por qué no, preparar una zona de la terraza para ir apartando del sol las especies más delicadas antes de pudrirlas a base de riegos con agua tibia o dejar que se quemen demasiado. Ya he limpiado bastantes cosas de la terraza -anuales muertas, restos de bulbos, etc.- y sacado de bajo tierra bulbos y tubérculos siendo bastante pronto, con lo que el verano quizá sea algo más relajado al quedar bastante menos que cuidar. Será buena ocasión para preparar con detenimiento todos los proyectos de otoño.

jueves, 31 de octubre de 2013

Termina un mes de octubre loco

Prunella grandiflora
Desde luego, este octubre de 2013 ha dado mucho que hablar. Encadenando un septiembre cálido y seco, que no tuvo precipitaciones más allá de cuatro gotas insignificantes que cayeron durante la primera semana, octubre entró por la puerta grande de los récords comenzando con un primer día de mes a casi 35ºC, seguido de tres días más llegando a los 30ºC. Cuando parecía que esos episodios iban a quedar atrás, el día 16 se volvían a alcanzar esas temperaturas y, para no dejar de sorprendernos, este mismo domingo día 27 el termómetro llegaba de nuevo a esa cifra. A todo eso hay que sumarle que los días previos y posteriores a esos picos de temperatura no suelen bajar de los 27ºC de máxima. En resumen, que hemos tenido un mes de octubre con una media de máximas superior a los 27ºC y una media de mínimas por encima de 18ºC. Eso, de otoño tiene poco: de hecho son los valores típicos de los meses de mayo, y este año, en el que mayo todavía estuvo dentro de la dinámica de la primavera fresca que tuvimos, octubre ha sido más cálido que mayo, como si fuesen papeles invertidos.

Oxalis bowiei
Cuando llovió a finales de agosto y titulé una entrada como "El esperado cambio de tiempo", me estaba precipitando sin saberlo. Aliviado por la ayuda que habían supuesto esos días y litros de lluvia, que cortaron de golpe el verano, pensaba que iba a pasar como en 2012, cuando tras unas lluvias similares, las temperaturas bajaron y se estabilizaron en un tiempo más suavizado. Sí, realmente el paso de agosto a septiembre supuso una bajada sustancial de las mínimas, pero la sensación de que el verano realmente no había terminado nos ha acompañado hasta nada menos que el fin de semana pasado. Los meteorólogos han debido de estar volviéndose locos todo el mes ante las preguntas de la gente, como "¿cuándo lloverá?" o "¿cuándo vendrá el frío?". La lluvia fue imprevisible y en nuestra zona cayó concentrada en una sóla noche, con 81 mm. en Sueca y entre 11 y 38 en Cullera, según puntos. Todas las previsiones aproximadas que hubo a lo largo del mes, salvo la mencionada, acabaron quedando en días nublados y lluvias que pasaban de largo. Resulta paradójico, pero las cifra precipitada harían que la media mensual fuera igual o superior a otros años... pero la realidad es otra, y bien simple: ha llovido mucho un día, y ha hecho calor el resto. Eso "no vale", puesto que otros años no ha sido tanto la cantidad precipitada, sino los temporales, días nublados y el enfriamiento general lo que ha hecho que octubre tenga más pinta de lo que es: la llegada del otoño.

Calendula officinalis
Justo cuando escribo esta entrada se ha hecho efectiva otra previsión meteorológica, y es que a partir de la noche del martes entraba un frente frío que iba a colocar al termómetro en sus valores normales para esta época, lo que supone bajadas tan radicales que algunas máximas equivalen a las mínimas de días pasados. Así, ahora ya podemos disfrutar de agradables tardes a sólo 20ºC y el día amanece a 10-15ºC. Sólo espero que los próximos vaivenes de la temperatura no vuelvan a traer subidas marcadas, porque sería ya una locura. Se podría decir pues que este 2013 ha tenido un septiembre de 61 días de duración e invertido, es decir, con más calor en la segunda mitad que en la primera, pero con 1/4 menos de lluvia de la habitual.

Con las plantas, una de cal y otra de arena. El alargamiento del tiempo veraniego ha hecho que muchos hongos hayan seguido proliferando y los ocasionales capítulos de vientos del oeste y del sur unidos al implacable sol han sido momentos peligrosos en los que las plantas más pequeñas han sobrevivido de milagro. La peor parte es que el contenedor ha progresado de manera totalmente desequilibrada, con unas plantas sembradas en septiembre tan crecidas que muchas están floreciendo -caléndulas, nomeolvides chinas, zinnias y zinnias de México- o a punto de hacerlo, y una segunda siembra en octubre que empezó relativamente bien pero ha acabado dejando de nuevo mucha superficie aclarada ya que algunas plántulas no han conseguido prosperar en un ambiente tan seco y caluroso.

Tricyrtis formosana
El lado bueno sería, obviamente, que muchas de las plantas recién sembradas en esta etapa se han ganado unas semanas extra de tiempo primaveral y han crecido mucho. Los lupinos 'Russell' han triplicado su tamaño en un mes, y la gran mayoría de semilleras mantenidas aparte que sembré entre finales de agosto y mediados de septiembre han alcanzado un tamaño ideal para pasar el invierno -en el caso de las perennes- o para florecer antes de que haya poca luz y calor. Por ejemplo, las que mayor talla han alcanzado son los girasoles Helianthus debilis, una especie nueva que estoy probando y que de momento se ha hecho más grande que los Helianthus annuus que he tenido este año. Tengo dos, y uno de ellos ya muestra el primer capítulo entre las hojas del ápice. En teoría esta especie es un girasol ramificado, y así debe ser pues las plantas tienen un brote emergiendo en cada axila de cada hoja. Junto a uno de ellos planté zinnias y están floreciendo esta semana, pero he tenido que arrancar casi todas, pues a partir de los primeros signos de floración se empezaron a secar. No tengo ni idea de qué ha pasado, pero sospecho que, por un lado, el girasol les ha robado todos los nutrientes (éste está inmaculado) y posiblemente las plantas no se enterraron bien al brotar y a cada riego las raíces quedaban removidas y al aire, dañando a la planta. Los hongos e insectos han hecho el resto. Al menos alguna flor he visto, casi todas rojas.

Martynia annua
En lo respectivo a las perennes y vivaces, los Oxalis bowiei parecen haber llegado a su pico máximo de floración y han empezado a bajar el ritmo levemente. Los Oxalis triangularis, por su parte, siguen de manera más sostenida, con muchas hojas y alguna vara floral ocasional. Las aguileñas, sobre todo las alpinas, siguen todas con hojas. De las adquisiciones del mes de septiembre no puedo estar más contento, pues todas las plantas han aumentado su tamaño: la Prunella grandiflora acabó floreciendo desde los pedúnculos que traía al venir a casa, aunque parece que la floración es muy breve -quizá por no ser su época-; también la edelweiss nueva ha encontrado ocasión para florecer, en una estación en la que no le corresponde. Las demás mantienen una roseta de hojas muy tupida, salvó quizá el Astilbe chinensis var. taquetii, que parece haber dejado de crecer hace días. Nada raro en principio, pues es una planta con descanso invernal y quizá incluso pierda toda la parte aérea en lo que queda todavía para primavera.

Zinnia roja
Hay plantas que parece que no tengan ninguna intención de abandonar. Sería el caso de las Gaillardia aristata, que siguen floreciendo y fueron sometidas a una "limpieza" (cortar los capítulos secos) hace poco para que vuelvan a llenarse de flores. A la Ratibida columnifera le corté los tallos, que habían crecido totalmente laterales este verano, aprovechando que vi la roseta basal muy desarrollada. La planta parece estar regenerándose desde abajo: la he cambiado de sitio, con más sol ahora, con la intención de que los próximos tallos con flores crezcan verticales y luzcan adecuadamente. Por su parte, todavía muchos antirrinos altos -que ya tienen un año de edad- siguen floreciendo en tallos radiales que rodean la espiga principal de esta primavera; además, han aparecido plantas adventicias en la maceta de los edelweiss (los cuales no sé si han sobrevivido), que son los que aparecen en la foto. De los dos de porte bajo he perdido uno, el rosado, con poco más de un año de vida pero sin dejar de florecer ni una sola semana desde que abrió su primera flor. He dejado crecer algunas de las plantas que surgieron de las semillas que cayeron al suelo y algunas ya están a punto de florecer, aunque parece que esta vez no serán rosadas. El pequeño antirrino blanco "hermano" del anterior sigue con flores y acaba de cumplir este mes dos años. Como se ve, una longevidad muy variable.

Cosmos bipinnatus rosada
Las Tagetes las acabé cortando todas, pues estaban infestadas de hongos (nunca me había pasado) mientras que las Cosmos bipinnatus han aguantado bastante bien, dando flores blancas, rosa claro y unas rosa más oscuro que también tienen los pétalos más anchos. Todo esto a base de dejar caer las semillas propias una y otra vez. Las plantas actuales no tienen pinta de que vayan a durar mucho más, y se han quedado muy delgadas. Aunque no he mirado con detenimiento, no me ha parecido ver por el momento que haya semillas a la vista. Otro caso curioso fue el de las Lobelia siphilitica: todavía en plena floración, los tallos, hojas y flores empezaron a deteriorarse a un ritmo tan rápido que pensaba que perdía las plantas. En la base de los tallos empezaron a salir hojas, así que corté las partes afectadas. Las hojas de momento siguen verdes y parece que la planta seguirá creciendo desde ahí, quedando todo en un susto y un final prematuro para la floración, que era muy bonita.

En el balcón ha florecido durante gran parte del mes una Ipomoea anual que todavía intento averiguar qué especie es. La llevo cultivando desde el año pasado y la planta actual pertenece a una tercera generación tras las primeras semillas que sembré (añgo así como la "nieta" de la primera planta que tuve). No he podido hacer casi fotos porque las flores se empiezan a cerrar mucho antes del mediodía y muchas veces el viento todavía frustra más mis intenciones. No obstante algún día haré una entrada, pues tengo además fotos de la planta anterior, la de 2012.

Cosmos bipinnatus rosa oscuro
Todavía he tenido que lamentar una baja, un Iris siberica 'Blue King' que tuvo hojas y aguantó sin problema el verano, pero que empezó a pudrirse en estas últimas semanas. Brotaban hojas, amarilleaban al poco tiempo y se secaban. No entiendo por qué, puesto que la tierra no ha estado excesivamente mojada (¿cómo va a estarlo con este calor?) y éste es un iris apto para estanques, adaptado tanto al agua como a suelos moderadamente secos. Habrá que reponerlo a la próxima temporada si es posible, pues es una planta bonita que quería ver en flor y no pudo ser.

Las Martynia annua que brotaron tras las lluvias de agosto han llegado a buen puerto y estos últimos días de octubre se los han ido pasando floreciendo. Es curioso, pero al haber más plantas juntas no se han hecho tan grandes como la solitaria del año pasado. Su aspecto no es muy bueno ya, quizá porque la época en la que comenzaron a crecer quedó muy alejada del verano, pero ya parecen adivinarse algunos frutos en las flores que han caído.

Antirrhinum rosado
Las Tricyrtis han florecido durante todo el mes y se meterán en noviembre floreciendo, pero han ido muy escalonadas. Claro que también influye el hecho de que este año han sido más del triple de tallos floreciendo que el año pasado. De todos modos, muchos de éstos están empezando ya a pedir ser podados, pues están totalmente secos. Aunque para poda masiva las que han sufrido dos plantas vecinas de la anterior: a la maceta de hierbabuena, que corté desde la base en septiembre y se había regenerado estupendamente, he tenido que volver a podarla al ras porque las hojas estaban siendo pasto -nunca mejor dicho- de algún insecto, y habían perdido su porte y su aspecto impoluto. A las Digitalis purpurea me he visto obligado a eliminarlas totalmente. No a la especie, sino a todas las plantas adultas, las que sembré en 2011 y florecieron en 2012 y 2013. Estoy realizando un replantado en la maceta a base de trasplantar todas las plantas que fueron creciendo en macetas contiguas a partir de todas las semillas que cayeron. Muchas de ellas tienen un buen tamaño, pero tengo dudas sobre si serán capaces de alcanzar la talla para florecer en primavera. Si no, a esperar a 2015.

Ahora que ya hace fresco espero que el tiempo dedicado al riego ocupe menos y las plantas puedan ir a su ritmo. Mientras tanto, y con la mayoría de tareas importantes ya realizadas, durante noviembre toca dejar la terraza lo más aseada posible: todavía quedan muchos trozos de madera de muebles viejos que fueron apartados allí arriba hace años, que están en su mayoría podridos. Una vez hecho esto podré ampliar y reorganizar muchos puntos donde colocar plantas, especialmente en el rincón de semisombra, donde podré conseguir entre otras cosas hacer más efectivo este punto, colocando plantas en una pared -hoy ocupada- donde no da nada de sol directo. Los semilleros que mantengo en el patio los tendré que ir subiendo, porque ya apenas llega luz allí. Desde luego, aunque ya no sea tiempo de flores, aburrido no voy a estar.