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viernes, 31 de octubre de 2014

Otro octubre atípico

Ipomoea tricolor
Si no fuese porque el mes empezó con la culminación de unas lluvias que habían comenzado a finales de septiembre, este año sin duda estaríamos hablando de que octubre ha sido peor que el anterior: más cálido, igual de seco y más similar a un mes de junio que a uno de abril. Tras la compensación de los aproximadamente 50mm. caídos durante el primer día del mes tuvimos que enfrentarnos a un duro día de poniente con 34ºC de máxima, aunque las temperaturas han seguido un descenso progresivo -pero lento- y actualmente el ambiente se ha suavizado bastante, pero no sé si lo suficientemente seguro como para iniciar la etapa de semilleros al sol o fiarme de exponer a mayor luz las plantas más jóvenes de la nueva temporada que acaba de empezar.

Colirrojo tizón
Y es que, con este plan, ha terminado octubre con más de tres cuartas partes de lo que llevo planeando desde agosto sin hacer. Esto es: faltan muchas plantas por sembrar en el contenedor y en macetas mixtas, el antiguo contenedor de los bulbos sigue sin desmontar y los mencionados bulbos siguen en en una caja; afortunadamente están todos en buen estado y este fin de semana, ahora sí, comenzaré a plantar los de semisombra, que son mayoría. Aprovechando el suavizado de temperaturas también he reanudado algunas siembras y muchas especies progresan correctamente, pero tendrán que enfrentarse a la realidad cuando pasen al contenedor; las plantas supervivientes que sembré aprovechando las lluvias de primeros de mes están estupendamente, y sólo los Lupinus hartwegii parece que no vayan a prosperar, pues se ponen amarillos y uno de los tres ya ha muerto, problema que me ocurría con los Lupinus angustifolius y que de momento parece que no afecte a otra especie que he sembrado, Lupinus succulentus -al parecer una especie genuinamente resistente a suelos pobres, arenosos y cálidos. Por otra parte, las dos Salvia coccinea que planté en esta misma etapa parece que se han acelerado más de la cuenta y están desarrollando las espigas de las que saldrán flores. No pasa nada si son capaces de seguir creciendo luego, ya que se supone que son perennes (aunque el ejemplar que tuve este verano se acabó secando).

Ipomoea tricolor
Al margen de las preparaciones, todavía hay lugar para las sorpresas. Son poquísimas las plantas sembradas a finales de la temporada pasada (en primavera) que quedan y que no hayan florecido, pero una de ellas lo ha hecho de manera espectacular. Se trata de la Ipomoea tricolor, una trepadora con las clásicas flores en forma de embudo de este género. En su caso llaman la atención por su gran tamaño -entre 10 y 11 cm. de diámetro, una de las flores más grandes de la terraza- y un color azul muy similar al del lino: aunque se ve plenamente azul cuando la flor está en su punto álgido, lo cierto es que no es una "true blue" como la Nemophila menziesii o la Commelina benghalensis, dado que antes de abrirse y al marchitarse cada flor presenta un color morado. La planta se ha desarrollado mucho durante los últimos dos meses y llegó a superar la altura de la pérgola de cañas por la que trepa y continuar creciendo buscando donde asirse, aunque quedó suspendida. De estar cerca de otra estructura donde continuar trepando, seguramente hubiera alcanzado y superado los tres metros.

Ipomoea tricolor cargada de flores
Que el otoño está aquí no lo ponen en duda los seres que se desplazan durante esta época del año. Hace unas semanas me pareció oír su voz de contacto, y ahora ya se deja ver: el colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), una pequeña ave insectívora que pasa la época no reproductora aquí (aunque no están muy lejos las poblaciones reproductoras). No puedo saber si el mismo individuo vuelve año tras año o es una simple casualidad, pero desde hace unos pocos inviernos siempre hay un ejemplar tipo joven/hembra (de color gris sin las marcas negras y blancas de los machos) que se acerca de visita a la terraza. Tanta es su curiosidad que muchas veces se asoma por debajo de los cristales de la claraboya hacia el patio -como se aprecia en la foto-, aunque no sé si cuando no estoy es capaz de bajar hasta dentro de casa. No he encontrado rastros de deyecciones, pero no me importaría que se hospedara allí durante el invierno. Es una de esas especies que suele ubicar sus nidos en graneros, cuadras, corrales y otras construcciones humanas, con lo cual no tiene desconfianza alguna. Mientras tanto, va pululando entre las macetas y ayer lo sorprendí debajo de la pérgola, donde hace poco encontré un hormiguero y quizá ya lo haya descubierto también.

Además, las golondrinas y aviones comunes han desaparecido del todo y son los aviones roqueros (Ptyonoprogne rupestris) los que de vez en cuando se dejan ver desde la terraza ocupando su sitio, aunque esta especie es algo menos dada a los ambientes urbanos. Mientras tanto los locales, los gorriones, además de volver a ensañarse únicamente con la misma planta, una dalia, también han dejado patentes sus fechorías esparciendo tierra de macetas vacías para darse baños de arena. Tanto ímpetu ponen que llegan a vaciarlas hasta la mitad con sus sacudidas.

Noviembre debería ser, ahora sí, el mes que deje definitivamente la terraza lista para la primavera -o el invierno más bien. Cierto es que el desajuste meteorológico llega a desanimar bastante, pero basta con acumular experiencias -el año pasado supe lo que es un otoño atípico sin lluvias y las consecuencias que tiene si no se está preparado- y tener algo de paciencia retrasando las cosas hasta el momento exacto para que el éxito, si no total, esté lo más cerca posible de su nivel más óptimo.

martes, 21 de octubre de 2014

Un pequeño infierno en octubre

Mammillaria karwinskiana ssp. nejapensis
Como ya se adelantaba en la anterior entrada, octubre comenzó con un día de lluvia sobre Cullera que supuso la mayor precipitación registrada en un año entero, pero al marcharse las nubes el calor volvía a tomar el mando ayudado por el pertinaz viento de poniente. Hoy podemos hablar de otro récord, pero de temperaturas máximas: 34ºC un día 21 de octubre, con el otoño estrenado hace ya un mes. Uno de los días más calurosos del último año y en una época en la que se espera que las temperaturas vayan bajando. Son más de 10ºC de diferencia al alza si lo comparáramos con el 21 de octubre de 2013, año en el que este mes también fue atípicamente cálido.

Por suerte, las noches transcurridas entre el fin de semana pasado y hoy han tenido temperaturas agradables, inferiores a los 20ºC, y las plantas no han sufrido demasiado este golpe de calor repentino al contar todavía con humedad retenida en el sustrato, ni siquiera las más jóvenes. No ha sido el único meteoro curioso de estos últimos siete días: recién comenzada la madrugada del domingo se instaló sobre Cullera y Sueca una espesa niebla que no dejaba ver más que unos pocos metros al frente, disipándose cerca del amanecer. Debió aportar casi tanta humedad como una lluvia ligera al convertirse en rocío y resbalar hacia la tierra.

Nezara viridula
La imagen que encabeza la entrada, la del cactus Mammillaria karwinskiana ssp. nejapensis, no está puesta adrede para enfatizar la temática del calor inusual: lo cierto es que este pequeño cactus ha comenzado a florecer a mediados de este mes, tras el sofocante verano y las lluvias de inicios de otoño. El año pasado lo hizo tímidamente en mayo, se detuvo y volvió a comenzar en septiembre, llenándose de flores que se llevó a su "retiro" invernal, el patio de abajo, donde lo resguardo de la lluvia hasta primavera. Ha comenzado poco a poco pero se observan muchos botones florales, con lo que se quedará un tiempo más en la terraza.

Sobre su pariente el Opuntia monacantha se encontraba un insecto muy frecuente de la familia de los Pentatomidae, los chinches de aspecto poligonal y colores variados tan frecuentes entre las plantas: se trata de la Nezara viridula, el chinche verde o pudenta ("hedionda") como se la conoce en valenciano debido al desagradable olor que desprende si se la obliga a defenderse. Es un insecto que se alimenta de vegetales, succionando sus jugos con su aparato bucal. Parece que lo estaba intentando con el cactus, pero no debe haber tenido mucho éxito, pues ha abandonado poco después.

Este es el panorama que se presenta cuando noviembre se encuentra ya a la vuelta de la esquina. Una supuesta bajada de temperaturas sería lo esperable a partir de ahora y dentro de un mes deberíamos haber dejado ya esos mediodías a más de 25ºC, pero nunca se sabe. Más preocupante aún es que las lluvias han desaparecido totalmente del panorama y no se las espera en breve, y da que pensar si lo que ocurrió hace unas semanas será toda la lluvia que veremos este otoño, repitiéndose la pesadilla de la sequía.

jueves, 31 de octubre de 2013

Termina un mes de octubre loco

Prunella grandiflora
Desde luego, este octubre de 2013 ha dado mucho que hablar. Encadenando un septiembre cálido y seco, que no tuvo precipitaciones más allá de cuatro gotas insignificantes que cayeron durante la primera semana, octubre entró por la puerta grande de los récords comenzando con un primer día de mes a casi 35ºC, seguido de tres días más llegando a los 30ºC. Cuando parecía que esos episodios iban a quedar atrás, el día 16 se volvían a alcanzar esas temperaturas y, para no dejar de sorprendernos, este mismo domingo día 27 el termómetro llegaba de nuevo a esa cifra. A todo eso hay que sumarle que los días previos y posteriores a esos picos de temperatura no suelen bajar de los 27ºC de máxima. En resumen, que hemos tenido un mes de octubre con una media de máximas superior a los 27ºC y una media de mínimas por encima de 18ºC. Eso, de otoño tiene poco: de hecho son los valores típicos de los meses de mayo, y este año, en el que mayo todavía estuvo dentro de la dinámica de la primavera fresca que tuvimos, octubre ha sido más cálido que mayo, como si fuesen papeles invertidos.

Oxalis bowiei
Cuando llovió a finales de agosto y titulé una entrada como "El esperado cambio de tiempo", me estaba precipitando sin saberlo. Aliviado por la ayuda que habían supuesto esos días y litros de lluvia, que cortaron de golpe el verano, pensaba que iba a pasar como en 2012, cuando tras unas lluvias similares, las temperaturas bajaron y se estabilizaron en un tiempo más suavizado. Sí, realmente el paso de agosto a septiembre supuso una bajada sustancial de las mínimas, pero la sensación de que el verano realmente no había terminado nos ha acompañado hasta nada menos que el fin de semana pasado. Los meteorólogos han debido de estar volviéndose locos todo el mes ante las preguntas de la gente, como "¿cuándo lloverá?" o "¿cuándo vendrá el frío?". La lluvia fue imprevisible y en nuestra zona cayó concentrada en una sóla noche, con 81 mm. en Sueca y entre 11 y 38 en Cullera, según puntos. Todas las previsiones aproximadas que hubo a lo largo del mes, salvo la mencionada, acabaron quedando en días nublados y lluvias que pasaban de largo. Resulta paradójico, pero las cifra precipitada harían que la media mensual fuera igual o superior a otros años... pero la realidad es otra, y bien simple: ha llovido mucho un día, y ha hecho calor el resto. Eso "no vale", puesto que otros años no ha sido tanto la cantidad precipitada, sino los temporales, días nublados y el enfriamiento general lo que ha hecho que octubre tenga más pinta de lo que es: la llegada del otoño.

Calendula officinalis
Justo cuando escribo esta entrada se ha hecho efectiva otra previsión meteorológica, y es que a partir de la noche del martes entraba un frente frío que iba a colocar al termómetro en sus valores normales para esta época, lo que supone bajadas tan radicales que algunas máximas equivalen a las mínimas de días pasados. Así, ahora ya podemos disfrutar de agradables tardes a sólo 20ºC y el día amanece a 10-15ºC. Sólo espero que los próximos vaivenes de la temperatura no vuelvan a traer subidas marcadas, porque sería ya una locura. Se podría decir pues que este 2013 ha tenido un septiembre de 61 días de duración e invertido, es decir, con más calor en la segunda mitad que en la primera, pero con 1/4 menos de lluvia de la habitual.

Con las plantas, una de cal y otra de arena. El alargamiento del tiempo veraniego ha hecho que muchos hongos hayan seguido proliferando y los ocasionales capítulos de vientos del oeste y del sur unidos al implacable sol han sido momentos peligrosos en los que las plantas más pequeñas han sobrevivido de milagro. La peor parte es que el contenedor ha progresado de manera totalmente desequilibrada, con unas plantas sembradas en septiembre tan crecidas que muchas están floreciendo -caléndulas, nomeolvides chinas, zinnias y zinnias de México- o a punto de hacerlo, y una segunda siembra en octubre que empezó relativamente bien pero ha acabado dejando de nuevo mucha superficie aclarada ya que algunas plántulas no han conseguido prosperar en un ambiente tan seco y caluroso.

Tricyrtis formosana
El lado bueno sería, obviamente, que muchas de las plantas recién sembradas en esta etapa se han ganado unas semanas extra de tiempo primaveral y han crecido mucho. Los lupinos 'Russell' han triplicado su tamaño en un mes, y la gran mayoría de semilleras mantenidas aparte que sembré entre finales de agosto y mediados de septiembre han alcanzado un tamaño ideal para pasar el invierno -en el caso de las perennes- o para florecer antes de que haya poca luz y calor. Por ejemplo, las que mayor talla han alcanzado son los girasoles Helianthus debilis, una especie nueva que estoy probando y que de momento se ha hecho más grande que los Helianthus annuus que he tenido este año. Tengo dos, y uno de ellos ya muestra el primer capítulo entre las hojas del ápice. En teoría esta especie es un girasol ramificado, y así debe ser pues las plantas tienen un brote emergiendo en cada axila de cada hoja. Junto a uno de ellos planté zinnias y están floreciendo esta semana, pero he tenido que arrancar casi todas, pues a partir de los primeros signos de floración se empezaron a secar. No tengo ni idea de qué ha pasado, pero sospecho que, por un lado, el girasol les ha robado todos los nutrientes (éste está inmaculado) y posiblemente las plantas no se enterraron bien al brotar y a cada riego las raíces quedaban removidas y al aire, dañando a la planta. Los hongos e insectos han hecho el resto. Al menos alguna flor he visto, casi todas rojas.

Martynia annua
En lo respectivo a las perennes y vivaces, los Oxalis bowiei parecen haber llegado a su pico máximo de floración y han empezado a bajar el ritmo levemente. Los Oxalis triangularis, por su parte, siguen de manera más sostenida, con muchas hojas y alguna vara floral ocasional. Las aguileñas, sobre todo las alpinas, siguen todas con hojas. De las adquisiciones del mes de septiembre no puedo estar más contento, pues todas las plantas han aumentado su tamaño: la Prunella grandiflora acabó floreciendo desde los pedúnculos que traía al venir a casa, aunque parece que la floración es muy breve -quizá por no ser su época-; también la edelweiss nueva ha encontrado ocasión para florecer, en una estación en la que no le corresponde. Las demás mantienen una roseta de hojas muy tupida, salvó quizá el Astilbe chinensis var. taquetii, que parece haber dejado de crecer hace días. Nada raro en principio, pues es una planta con descanso invernal y quizá incluso pierda toda la parte aérea en lo que queda todavía para primavera.

Zinnia roja
Hay plantas que parece que no tengan ninguna intención de abandonar. Sería el caso de las Gaillardia aristata, que siguen floreciendo y fueron sometidas a una "limpieza" (cortar los capítulos secos) hace poco para que vuelvan a llenarse de flores. A la Ratibida columnifera le corté los tallos, que habían crecido totalmente laterales este verano, aprovechando que vi la roseta basal muy desarrollada. La planta parece estar regenerándose desde abajo: la he cambiado de sitio, con más sol ahora, con la intención de que los próximos tallos con flores crezcan verticales y luzcan adecuadamente. Por su parte, todavía muchos antirrinos altos -que ya tienen un año de edad- siguen floreciendo en tallos radiales que rodean la espiga principal de esta primavera; además, han aparecido plantas adventicias en la maceta de los edelweiss (los cuales no sé si han sobrevivido), que son los que aparecen en la foto. De los dos de porte bajo he perdido uno, el rosado, con poco más de un año de vida pero sin dejar de florecer ni una sola semana desde que abrió su primera flor. He dejado crecer algunas de las plantas que surgieron de las semillas que cayeron al suelo y algunas ya están a punto de florecer, aunque parece que esta vez no serán rosadas. El pequeño antirrino blanco "hermano" del anterior sigue con flores y acaba de cumplir este mes dos años. Como se ve, una longevidad muy variable.

Cosmos bipinnatus rosada
Las Tagetes las acabé cortando todas, pues estaban infestadas de hongos (nunca me había pasado) mientras que las Cosmos bipinnatus han aguantado bastante bien, dando flores blancas, rosa claro y unas rosa más oscuro que también tienen los pétalos más anchos. Todo esto a base de dejar caer las semillas propias una y otra vez. Las plantas actuales no tienen pinta de que vayan a durar mucho más, y se han quedado muy delgadas. Aunque no he mirado con detenimiento, no me ha parecido ver por el momento que haya semillas a la vista. Otro caso curioso fue el de las Lobelia siphilitica: todavía en plena floración, los tallos, hojas y flores empezaron a deteriorarse a un ritmo tan rápido que pensaba que perdía las plantas. En la base de los tallos empezaron a salir hojas, así que corté las partes afectadas. Las hojas de momento siguen verdes y parece que la planta seguirá creciendo desde ahí, quedando todo en un susto y un final prematuro para la floración, que era muy bonita.

En el balcón ha florecido durante gran parte del mes una Ipomoea anual que todavía intento averiguar qué especie es. La llevo cultivando desde el año pasado y la planta actual pertenece a una tercera generación tras las primeras semillas que sembré (añgo así como la "nieta" de la primera planta que tuve). No he podido hacer casi fotos porque las flores se empiezan a cerrar mucho antes del mediodía y muchas veces el viento todavía frustra más mis intenciones. No obstante algún día haré una entrada, pues tengo además fotos de la planta anterior, la de 2012.

Cosmos bipinnatus rosa oscuro
Todavía he tenido que lamentar una baja, un Iris siberica 'Blue King' que tuvo hojas y aguantó sin problema el verano, pero que empezó a pudrirse en estas últimas semanas. Brotaban hojas, amarilleaban al poco tiempo y se secaban. No entiendo por qué, puesto que la tierra no ha estado excesivamente mojada (¿cómo va a estarlo con este calor?) y éste es un iris apto para estanques, adaptado tanto al agua como a suelos moderadamente secos. Habrá que reponerlo a la próxima temporada si es posible, pues es una planta bonita que quería ver en flor y no pudo ser.

Las Martynia annua que brotaron tras las lluvias de agosto han llegado a buen puerto y estos últimos días de octubre se los han ido pasando floreciendo. Es curioso, pero al haber más plantas juntas no se han hecho tan grandes como la solitaria del año pasado. Su aspecto no es muy bueno ya, quizá porque la época en la que comenzaron a crecer quedó muy alejada del verano, pero ya parecen adivinarse algunos frutos en las flores que han caído.

Antirrhinum rosado
Las Tricyrtis han florecido durante todo el mes y se meterán en noviembre floreciendo, pero han ido muy escalonadas. Claro que también influye el hecho de que este año han sido más del triple de tallos floreciendo que el año pasado. De todos modos, muchos de éstos están empezando ya a pedir ser podados, pues están totalmente secos. Aunque para poda masiva las que han sufrido dos plantas vecinas de la anterior: a la maceta de hierbabuena, que corté desde la base en septiembre y se había regenerado estupendamente, he tenido que volver a podarla al ras porque las hojas estaban siendo pasto -nunca mejor dicho- de algún insecto, y habían perdido su porte y su aspecto impoluto. A las Digitalis purpurea me he visto obligado a eliminarlas totalmente. No a la especie, sino a todas las plantas adultas, las que sembré en 2011 y florecieron en 2012 y 2013. Estoy realizando un replantado en la maceta a base de trasplantar todas las plantas que fueron creciendo en macetas contiguas a partir de todas las semillas que cayeron. Muchas de ellas tienen un buen tamaño, pero tengo dudas sobre si serán capaces de alcanzar la talla para florecer en primavera. Si no, a esperar a 2015.

Ahora que ya hace fresco espero que el tiempo dedicado al riego ocupe menos y las plantas puedan ir a su ritmo. Mientras tanto, y con la mayoría de tareas importantes ya realizadas, durante noviembre toca dejar la terraza lo más aseada posible: todavía quedan muchos trozos de madera de muebles viejos que fueron apartados allí arriba hace años, que están en su mayoría podridos. Una vez hecho esto podré ampliar y reorganizar muchos puntos donde colocar plantas, especialmente en el rincón de semisombra, donde podré conseguir entre otras cosas hacer más efectivo este punto, colocando plantas en una pared -hoy ocupada- donde no da nada de sol directo. Los semilleros que mantengo en el patio los tendré que ir subiendo, porque ya apenas llega luz allí. Desde luego, aunque ya no sea tiempo de flores, aburrido no voy a estar.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Las flores del otoño

Symphyotricum novi-belgii
Ya comenzó octubre, y lo hizo con una preocupante entrada de viento de poniente que llegó a disparar los termómetros hasta 34ºC. Si bien acababa de regar las plantas por la mañana y quizá no haya mayor problema, lo que hay que tener en cuenta es que el poniente suele tumbar la humedad relativa de manera drástica, y quizá a las jóvenes plántulas de cortas raíces no les haya sentado nada bien. Saldré de dudas en la próxima visita. Visita que, si las previsiones se vuelven a cumplir tal cual acertaron con este calor, posiblemente esté pasada por agua: se esperan las primeras lluvias otoñales para todo este final de semana, el momento ideal que andaba buscando para terminar de sembrar las anuales y demás herbáceas. Resulta curioso, y es hasta un alivio, que este episodio se haya producido un 1 de octubre. Si llega a ocurrir en julio o agosto, los termómetros hubieran subido mucho más y el efecto del poniente hubiera sido un duro golpe para muchas plantas. Ya ocurrió en mayo y tuvo sus consecuencias.

Tricyrtis formosana
El otoño, en un clima templado con poco frío como el nuestro, es una época de resurgir. No en vano muchas plantas de nuestro entorno son, incluso, exclusivas de esta estación. Los montes de Cullera ven abrirse en estas fechas a plantas como Lapiedra martinezi, Allium moschatum, Narcissus autumnalis, Prospero obtusifolium y autumnale, Spiranthes spiralis, Satureja y otras tantas. También las margaritas Bellis sylvestris comienzan ya a florecer, en su etapa de esplendor que durará hasta mediados de invierno. Muchas plantas que florecen en otras fechas tendrán en el otoño su mejor momento, como los romeros y aliagas. En los campos, aparecerán en gran número multitud de hierbas que durarán hasta principios de primavera en flor, pero que será durante el otoño cuando luzcan sus mejores galas: Erodium, ranúnculos, cerrajas, rabanizas...

En casa pasa un poco de todo. Hay plantas eminentemente otoñales que florecen exclusivamente en esta etapa, mientras que otras simplemente retoman lo que llevaban haciendo desde antes de que el verano se volviese demasiado agobiante. Algunas, más simples todavía, son anuales o perennes tiernas que consiguen florecer si fueron sembradas a finales de primavera o durante el verano. Climáticamente, nuestro otoño es una progresión casi proporcional a la primavera, esto es, que el calor se retira poco a poco y durante el mes de octubre las similitudes con la primavera son muchas. La falta de heladas o precipitaciones en forma de nieve como ocurre en otros puntos de la península, la cercanía al mar y la baja altitud hacen que, por ejemplo, las temperaturas medias de diciembre sean casi iguales a las de marzo, con el condicionante de que diciembre tiene muchas menos horas de luz natural.

Chile habanero
De esas plantas que florecen en otoño, destacaré al áster Symphyotrichum novi-belgii. Me he pasado el año hablando de esta especie, preocupado por los hongos que no han dejado de atacarle nunca, ni siquiera ahora. El crecimiento de la planta fue totalmente distinto al del año pasado y es de esperar que la infección tuviese la culpa. Sin embargo, y contra todo pronóstico, en apenas un mes un tallo ha emergido de la planta con la misión de florecer. Obviamente no se acerca ni por asomo al resultado del año pasado, cuando la planta creció con normalidad y formó un arbusto de casi un metro de alto. Esta vez, un tallo de apenas 20 cm. de alto tiene la misión de abrir al sol sus capítulos color lila. En la foto aparece el primero de ellos, con lo cual seguro que haré más fotos cuando estén abiertos varios a la vez. Espero que la planta sea capaz de mejorar y volver a alcanzar grandes tamaños para el año que viene.

Al mismo tiempo, se abre la primera flor de la Tricyrtis formosana, que al contrario del áster ha tenido en éste su mejor año. Vienen cerca de 14 tallos, si no más, con flores en su extremo, creciendo de manera pausada. Esta liliácea de raíces carnosas, sin bulbos, es una especie de floración eminentemente otoñal y descanso invernal, permaneciendo sin hojas hasta marzo y creciendo a lo largo de los meses más cálidos del año. Esta temporada no ha sufrido plaga alguna, aunque es evidente que el calor ha impedido que llegue totalmente inmaculada, difícil por otra parte al tratarse de una planta que no renueva sus hojas hasta la temporada siguiente. De todos modos, la diferencia con el año pasado es abismal, y las flores aparecerán en tallos de hasta 40 cm. de alto y en mucha mayor cantidad. También volverán a aparecer por aquí cuando eso ocurra.

Lobelia siphilitca
Las Cosmos bipinnatus del verano hacen frente como pueden a este inesperadamente cálido y seco final de verano y principio de otoño, del cual podrán salir airosas una vez comience a llover y la temperatura se suavice. Todavía se ven pocas flores grandes, pero entre ellas ha aparecido la primera planta de pétalos blancos desde que tengo la especie en la terraza. En principio este color se encuentra dentro del rango del tipo de plantas que sembré inicialmente, pero esta planta no ha surgido directamente de la propia mezcla, sino que ha aparecido de manera espontánea tras un par de generaciones. Técnicamente, la planta es "nieta" de las primeras cosmos sembradas la primavera de 2012, que florecieron por estas mismas fechas y dieron multitud de semillas que iban germinando en macetas y yo iba trasplantando a este mismo contendor. De dicha generación surgieron otras tantas plantas cuyas semillas también dejé caer o yo mismo depositaba a los pies de las plantas adultas. Con todas las plantas en mezcla de colores estos casos son habituales: mis antirrinos de mata baja salen en su mayoría rosados, y otros pocos son blancos: la planta de donde saqué las semillas era de flores amarillas, y quizá este color aparezca cuando menos lo espere.

Cosmos bipinnatus blanca
En el rincón trasero de la terraza siguen en flor las Lobelia siphilitica, con una estilizada vara floral de intenso color añil, o azul violáceo si se prefiere. Aunque la foto es de hace una semana y en aquel momento lucían bien, lo cierto es que no tengo muchas esperanzas depositadas en ellas puesto que las hojas se han llenado rápidamente de hongos y están muy estropeadas, algo que ocurrió de manera muy similar con una Papaver setigerum hace unos meses: las hojas parecen estar algo secas, con manchas blancas y puntitos negros. Si se diera el caso que las plantas muriesen, todavía llego a tiempo para recuperarlas de cara a la próxima temporada sembrándolas de nuevo, dado que las actuales han llegado a florecer ahora siendo sembradas en enero. Por lo pronto, si las lluvias dejan un ambiente más húmedo, puede que las traslade a la zona de sol unos días.

Florece también una hortaliza, el chile habanero (Capsicum chinense). Obtuve la planta sacando las semillas de un fruto desecado que me regaló un amigo en mayo, y tras un primer intento fallido cuando la planta acababa de germinar, a la segunda conseguí establecer esta que tengo ahora. Eso sí, empezó en junio y su crecimiento ha sido lentísimo, más todavía que el de los pimientos Capsicum annuum que casi todos los años acabo sembrando. Las flores han aparecido hace poco y, si las lluvias no las tumban, quizá consigan dar alguno de los picantes frutos que los caracterizan.

Faltan unas pocas plantas por florecer que seguro incluiré en una entrada próxima, junto con aquellas otras que han recuperado las fuerzas o el despliegue total de las . Por ejemplo, está floreciendo la Ipomoea purpurea que tengo en el balcón y no tardarán en hacerlo los Oxalis bowiei, que presentan ya dos varas con flores. El otoño no va a estar exento de colorido, desde luego.