Mostrando entradas con la etiqueta Liliaceae. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Liliaceae. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de junio de 2016

Lilium 'Conca d'Or', un gigante mestizo perfumado

Lilium 'Conca d'Or'
Si 2015 fue el mejor año para las azucenas con la mayor variedad vista hasta ahora, en 2016 todo aquello se ha desvanecido. Persisten muchas de las especies que florecieron la temporada anterior, pero por un motivo u otro, a estas alturas no han tenido a bien repetir el éxito del año anterior. Por si fuera poco, la primera especie que se decidió a florecer, la azucena blanca, acabó tronchada por el viento justo mientras las flores terminaban su desarrollo, con lo que la planta deberá volver a crecer para el año que viene. Al menos, las flores se abrieron y emanaron tímidamente su aroma en un jarrón en casa.

Con este panorama, no es de extrañar que la primera azucena que ha florecido esta temporada sea una variedad recién traída, plantada a finales de febrero cuando fue adquirido un paquete con seis bulbos. Se trata del cultivar híbrido 'Conca d'Or', una mezcla que une formas, colores y aromas de los híbridos orientales y las variedades de flor de trompeta. Coloquialmente, a este grupo de híbridos se les llama "Orienpet", una fusión derivada precisamente de "Oriental" y "Trumpet". No he podido dar con su línea genealógica, pero es bastante probable que lleve de por medio Lilium regale, a juzgar por su colorido y, sobre todo, delicioso perfume. En las fotos que encontramos de la especie a menudo observamos ejemplares enormes, de alrededor de dos metros de alto, pero en una maceta eso suele ser poco frecuente: los míos se han quedado en unos 70 cm.

Grupo de flores
Las flores son grandes, muy grandes. Nuevamente, el tamaño no ha sido tanto como el que se aprecia en algunas fotos, donde vemos flores del diámetro de un plato. No obstante, son las azucenas con flores más grandes que he tenido nunca, alcanzando las más grandes unos 18-20 cm. de diámetro y superando por tanto al regale y a otro híbrido oriental que había tenido con anterioridad, el 'Stargazer'. Tienen una base blanco amarillenta con el interior de un amarillo pálido aunque más marcado; quedan, como en las variedades de trompeta, ligeramente cerradas en forma de cono invertido.El aroma, a medio camino entre el que tenían precisamente las variedades mencionadas, es quizá más cercano al del regale y tan intenso que se puede oler a unos metros en el entorno próximo a la maceta.

El Lilium 'Conca d'Or' es, por tanto, otra interesante adición para la colección de azucenas, bulbosas normalmente fáciles de cultivar y mantener a pesar de los altibajos que puedan sufrir al cabo de varias temporadas. Esperemos que en próximas primaveras continúe prosperando y vuelva a inundar la terraza de color y perfume.

domingo, 8 de mayo de 2016

Dos americanas por sorpresa

Sisyrhinchium bellum
Pasó todo el mes de abril y después de un arranque de la temporada de bulbos -que suele dar inicio a mediados de invierno- bastante correcta, sobrevino una repentina pausa que ha desembocado en la ausencia de floración de varias especies que deberían haberlo hecho durante ese mes. Ni los Ornithogalum ni los Hyacinthoides se han manifestado, a pesar de contar con hojas que evidenciaban que les iba bien. Por tanto, llegado el mes de mayo, poco cabía esperar que algunas especies tuvieran todavía oportunidad de florecer y parecía que habría que esperar a las que comienzan en este turno de la temporada, como las azucenas.

Las plantas que protagonizan la entrada tienen historias dispares. Unas fueron adquiridas como bulbos hace unos años, la otra fue sembrada desde semilla. Ambas son especies que tienen su origen en los Estados Unidos, por lo que son especies adaptadas a un clima templado como el que tienen en Cullera. 

Calochortus splendens
Primero habría que hablar de las bulbosas: Calochortus. Estas plantas son originarias de las praderas secas del oeste del país norteamericano, donde se las llama "mariposa lily" por su colorido. En mi caso, los bulbos fueron adquiridos en una tienda online holandesa en otoño de 2013. Era un pack de 10, pero con los años han ido desapareciendo. Los regaba poco y todas las veces (2014 y 2015) dieron hojas, pero no flores. Como perdían la parte aérea tan pronto y tengo entendido que quieren sequedad estricta en verano, solía guardarlas dentro de casa. Entre el último verano y este febrero pasado estuvieron guardadas más de la cuenta, pues las perdí -luego resultó que las tenía a la vista todo el tiempo. Cuando las encontré, en febrero, tenían una hoja brotada y las raíces queriendo salir. Aún las planté y funcionaron prácticamente sin problema. Increíblemente y a pesar de ello, es el primer año que han formado flores, aunque sólo se ha abierto una mientras que las otras se han secado o han llegado a romperlas los pájaros. El ejemplar aparecido, de color rosado y blanco, no es de esas especies de bello dibujo y colores llamativos. Se trata, seguramente, de Calochortus splendens. Las flores tienen cuatro pétalos grandes y redondeados y forma de copa, más o menos similares a un tulipán; pertenecen a la misma familia que éstos, aunque ahí termina su parentesco. Curiosamente, sus parientes más cercanos son una especie que también cultivo y tienen un aspecto totalmente distinto: las Tricyrtis.

La segunda es una pequeña iridácea que obtuve de semilla. Se trata de Sisyrhinchium bellum, especie de un género distribuido por prácticamente todo el continente americano. Como algunos iris, es una planta rizomatosa. Me costó muchísimo que alguna semilla germinase, tras dos temporadas de intentos. Al final, una de las puestas en semillero en otoño de 2015 lo hizo y fui cuidando la planta con sumo cuidado. El trato es muy sencillo, igual a prácticamente cualquier herbácea, pues los Sisyrhinchium gustan de tener humedad a menudo. Las hojas son lanceoladas y crecen en rosetas planas como en muchas especies de iridáceas, pero son tan finas que recuerdan a césped. Fue una sorpresa empezar a ver cómo formaba los pedúnculos, que empezaron a dar flores bastante pronto. Éstas son muy pequeñas, de color violeta-azulado y con un dibujo amarillo en el centro. Tienen un aspecto puramente actinomorfo, mucho más simple que especies relacionadas como puedan ser Iris, Trimezia o Tigridia. Duran un par de días, pero la planta las produce continuamente. Espero que la planta crezca vegetativamente y pueda llenar su maceta, puesto que es bastante complicado que consiga algún ejemplar más con las pocas semillas que me quedan ya.

jueves, 23 de julio de 2015

Las azucenas de julio

Lilium speciosum 'Uchida'
Las azucenas han llegado ya al que es su último episodio de este 2015. Con su desarrollo pausado de las flores, éstas se pueden intuir desde al menos dos meses antes de abrirse, con lo que sólo era cuestión de esperar que las dos especies que faltaban por florecer al terminar junio lo hicieran ya en el mes de julio, sumergidas en el intenso calor de estos días. Eso sí, se ha dado la casualidad de que casi han florecido en estricto orden una detrás de otra, pues las primeras flores de una se abrieron el 1 de julio y la única de la última especie en florecer lo ha hecho hoy mismo, 23 días después y justo al terminar la anterior.

De las dos azucenas que quedaban por florecer, ambas presentes en la terraza desde la temporada anterior, la primera en hacerlo fue Lilium henryi. La primera de sus flores se abrió el primer día del mes y poco a poco se fueron sucediendo varias hasta juntarse unas cuatro en el mismo tallo. Un segundo tallo, más corto, abrió sus flores, de menor tamaño, justo al terminar el primero. De hecho, la última de ellas todavía se encontraba hoy en la planta aunque ya descolorida por el deterioro. En principio había dos bulbos en esa maceta, pero no sé cuántas plantas habrá en total actualmente. El único fallo que debo corregir a la temporada que viene es moverla a un sitio donde los tallos, que se doblan de manera inevitable, no crezcan apoyados con la pared. Quizá baste con moverla hacia la esquina de la terraza justo en la misma balda donde se encuentra la maceta.

Lilium henryi
Lilium henryi es una especie de la división de azucenas asiáticas. Tiene tallos que pueden alcanzar hasta los dos metros, con tendencia a inclinarse. Mi planta ha pasado de medir algo menos de medio metro el año pasado a alrededor de un metro en la actualidad, y el tallo más largo ha crecido prácticamente horizontal. Sus llamativas flores de color naranja intenso tienen protuberancias en la base de los pétalos, asemejándose a una estrella de mar. Como suele ocurrir con las azucenas asiáticas, no tiene olor apreciable. Cabe destacar que la planta se ha desarrollado prácticamente sin nada de sol directo y esta ubicación, a lo visto, le ha sentado mucho mejor que la del año pasado, más expuesta. De hecho, mi intención para el año que viene es que todas las azucenas estén en esta ubicación, aunque resultará algo complicado ordenar tantas macetas grandes en tan poco espacio.

Lilium speciosum 'Uchida'
La segunda de las plantas ha tenido también este año su segunda oportunidad para mejorar lo que no le salió tan bien el año pasado. Se trata de Lilium speciosum 'Uchida', una especie de origen chino-japonés perteneciente a la sección de las azucenas orientales. Puse tres bulbos en una maceta en marzo del año pasado, que ubiqué a pleno sol al igual que otras azucenas en aquel entonces. Las plantas crecieron muy bien, pero tardaron hasta agosto en florecer, con lo que las floraciones salieron con un aspecto poco agraciado -incluso un ejemplar con dos pétalos de menos- y duraban poco más de un día. Me armé de paciencia para esperar un año más, puesto que las plantas se habían conservado en condiciones óptimas, cosa que volví a corroborar durante el otoño, cuando desenterré los bulbos y observé que estaban los tres en buen estado y no habían perdido calibre.

Lilium henryi
La floración de este año se ha hecho de rogar durante mucho tiempo. Han crecido tres tallos en la maceta, seguramente uno por cada bulbo, y sólo uno de ellos empezó a desarrollar en el extremo un botón floral, mientras que los otros simplemente tienen una pequeña hoja terminal en este punto. Casi dos meses he estado viendo cómo la futura flor crecía lentamente. Tan despacio ha ido todo que no esperaba encontrar la flor abierta hoy, puesto que ayer mismo estuve y el capullo todavía estaba totalmente cerrado. En esta especie la flor curva intensamente sus pétalos de color rosado y blanco y sí es perfumada, lo que ha resultado una grata sorpresa, pues tiene un olor completamente distinto a otras azucenas que conozco, muy dulce y delicado. La única azucena oriental que había tenido antes, el híbrido 'Stargazer', tenía un olor penetrante, como el de las azucenas que suelen utilizarse en los ramos de flores (las cuales son, en su mayoría, híbridos orientales).

Lilium henryi
Con la caída de pétalos de esta última azucena se dará por finalizada esta temporada en la que nada menos que siete variedades han florecido en un plazo de tres meses correlativos. De un lado queda la decepción con el Lilium pumilum, que hubiera sido bellísimo y que acabó pudriéndose por mi falta de tacto con el riego. En líneas generales no queda más que la satisfacción de comprobar que estas bulbosas son tan sencillas que ni siquiera es necesario sacarlas de su maceta, tan sólo comprobar en invierno que todo sigue bien y aguardar a finales de primavera y principios de verano para verlas en flor. Quizá he tenido menos suerte con los híbridos, ya que muchos de ellos han quedado reducidos o se han desintegrado en menos de dos temporadas. Ahora, a esperar hasta el año que viene para corroborar si estas plantas son definitivamente unas de las mejores opciones para tener bulbosas grandes en maceta durante mucho tiempo y, quién sabe, añadir alguna variedad más, algo a lo que casi nunca me resisto.

lunes, 15 de junio de 2015

Las azucenas de junio

Lilium leichtlinii
Las siempre agradecidas azucenas son las protagonistas indiscutibles de la segunda mitad de la primavera. Enlazando lo que comenzaron en mayo, junio ha visto florecer unas pocas más mientras algunas terminaban lo que empezaron el mes anterior. Todo ha ido según lo previsto con pocas incidencias, a destacar únicamente que la 'Pixels' que se encontraba formando flores las ha perdido durante el crecimiento y se han quedado secas a medio abrir. De cuatro ejemplares, esto ha ocurrido en dos, con lo que ya quedan pendientes para el año que viene. Eso sí, siguen todas verdes.

Lilium regale
La que sí ha conseguido encadenar los dos meses, aunque por pocos días, ha sido la azucena tigre, Lilium lancifolium. La florida maceta que las contiene se ha ido cargando de flores durante unas tres semanas, pero una vez junio ha ido avanzando todas se han caído. Lo que no conocía de la planta es que es de esas azucenas que emiten bulbillos aéreos, esto es, que además de propagarse por división del bulbo principal bajo tierra también aparecen en las axilas de las hojas, listos para caerse y generar nuevas plantas. Habrá que seguirlos de cerca, pues son una buena oportunidad para reproducirlas, regalar o intercambiar por otras.

Lilium leichtlinii, vista lateral
Desde finales de mayo, una de las plantas con mayor expectación de esta temporada era otra azucena, la de Leichtlin (Lilium leichtlinii). Esta especie procede de Honshu, la isla principal de Japón, y en cierto modo es bastante similar a L. lancifolium. Planté dos bulbos y sólo ha emergido uno a pesar de que ambos estaban en perfecto estado: desconozco si el que no ha salido ha quedado, de algún modo, suspendido sin crecimiento vegetativo. La planta ha tenido un desarrollo saludable y fue ganando altura desde marzo hasta superar el metro, aunque con el tallo arqueado debido a la búsqueda de luz de la planta. Lo coloqué en un punto donde no daba el sol, aunque con tal tamaño la planta se encargó de encontrarlo por sí misma. Es el único inconveniente de colocar las azucenas en este punto, pues crecer crecen estupendamente, pero nada más detectan la posición que recorre el sol en el cielo crecen tumbadas siguiendo su movimiento por el cielo. Existe un punto donde puedo aprovechar la semisombra y evitar esta curvatura gracias a que tienen cielo descubierto para tener contacto directo con el sol hasta mediodía, pero antes debería retirar varias plantas de allí. No obstante, no descarto hacerlo ampliando la anchura de las baldas existentes.

Lilium lancifolium var. splendens
En sólo dos días, de un jueves a un sábado (el pasado día 6) los grandes capullos del Lilium leichtlinii explotaron en grandes flores amarillas con pétalos curvos salpicados de manchas rojas. En este punto es más similar al Lilium henryi, con racimos de varias flores colgando a la vez. Éstas son bastante grandes pero sin fragancia, como ocurre con la mayoría de azucenas de la sección de asiáticas. Duran unos cuantos días, y a estas alturas todavía quedan varias de ellas, la mayoría ya deterioradas. La adquisición de esta especie no fue elegida a conciencia, sino que llegué al acuerdo de quedarme dos bulbos en el pedido conjunto que solemos realizar a Eurobulb (tienda holandesa) dado que las azucenas se venden en packs indivisibles de 10. Me pareció bastante bonito, y visto el resultado, no me arrepiento de la decisión.

Lilium asiático híbrido
Unos días después del anterior se abrió la única flor de este año del Lilium regale. Siendo una de las azucenas que más me han gustado hasta la fecha, su éxito se ha visto reducido en la presente temporada. Al contrario que el Lilium candidum, que fue bien en 2014 y ha llegado a mejorar en 2015, el regale ha emitido dos tallos algo menores que el único que tuvo el año pasado, y de las cinco flores de la pasada temporada ha pasado a una sola en la presente, eso sí, igual de grande y perfumada. La flor ha durado una semana en buenas condiciones, y la diferencia de tiempos respecto al año pasado ha sido muy destacable: las primeras flores de 2014 se abrieron alrededor de 28 de abril, mientras que este año se ha retrasado hasta el 10 de junio. Espero que la planta consiga asimilar nutrientes y mejorar de cara al año que viene. Curiosamente, en la tienda de mi localidad donde compré el bulbo, que se vendían sueltos a granel, este año han vuelto a traer cajas de bulbos de la misma marca pero esta azucena no se encontraba entre ellos.

Lilium leichtlinii
Con las azucenas asiáticas híbridas de color simple ha ocurrido un caso curioso. El primer año en la terraza, 2013, crecieron y florecieron los tres bulbos que venían en el paquete original desde finales de mayo hasta mediados de junio, en perfecta suceción y uno de cada color: naranja, rojo y amarillo. Pasada la temporada, los bulbos se habían reducido bastante y parecía ser que sólo quedaba uno de los grandes, que floreció a principios de mayo de 2014 y resultó ser el de flores naranja. Vueltas a revisar las macetas que en su día contuvieron a éstos y a los primeros 'Pixels' que adquirí, aparté un bulbo grande en una maceta más reducida y los restantes, muy pequeños, los puse en macetas pequeñas donde también han brotado, pero sin flores. Confiaba en que el bulbo grande superviviente fuese el mismo naranja del año pasado, pero a lo visto se trata de uno de los amarillos, que quizá estuvo creciendo en segundo plano a partir de un bulbillo generado por el original inicial. Ha florecido casi a mediados de junio, como el primero de este color que floreció en la terraza.

Lilium asiático híbrido
En lo que llevamos de 2015 son ya seis las variedades de azucena que han florecido, conviertiéndose pues en la temporada de mayor éxito para este tipo de plantas desde que las cultivo, y todavía queda tiempo para más. Además de las mencionadas plantas de pequeño tamaño que surgieron de bulbillos, entre las que hay una de hojas oblanceoladas opuestas -¿llegaría a sobrevivir todavía una 'Stargazer'?- la única azucena que a estas alturas se sabe que ya no florecerá es Lilium pumilum, cuya floración podría haber sido la más temprana de todas y quedó abortada, problema que quizá se solvente cuando esté adaptada. Queda Lilium henryi, ahora mismo bastante crecido, inclinado casi hasta la horizontalidad total y con varias flores formándose en dos de sus tallos; también está Lilium speciosum 'Uchida', especie que floreció el año pasado pero con flores deformes que quedaron deterioradas muy pronto -no llegué ni a hacer fotos- y que como la regale, ha sacado más tallos pero sólo parece traer una flor. Si no pasa nada y se desarrollan pronto, quizá sean las protagonistas de una entrada de azucenas para julio, la que cerraría la serie por esta temporada.

domingo, 31 de mayo de 2015

Las azucenas de mayo

Lilium lancifolium var. splendens
El meridiano de la primavera es el tiempo de las azucenas, bulbosas poco exigentes que hasta ahora me suelen sobrevivir con bastante facilidad de un año para otro sin perder demasiada fuerza. A pesar de contar con diveresas especies y cultivares, la mayoría florecen abarcando un periodo comprendido entre principios de mayo y mediados de julio, con lo que resultan plantas interesantes para combinar entre ellas aunque en la terraza, debido al espacio limitado, he de repartirlas como mejor puedo según haya sitio para colocar sus macetas, casi siempre de gran tamaño.

Lilium 'Pixels' amarillo
En 2015 han habido nuevas incorporaciones, ejempalres venidos a menos, resurgimientos y mejoras entre las azucenas. En mayo han florecido de tres tipos distintos, uno de ellos nuevo para esta temporada aunque ya se encontraba plantado la temporada anterior. Con variaciones acusadas de un año para otro, sólo una especie ha florecido en las mismas fechas que el año pasado, siendo la tendencia general un pequeño retraso respecto a la primavera anterior; además, cuando organicé la terraza de cara a esta temporada puse a la mayoría de azucenas en semisombra, ubicación que no les ha ido nada mal.

Lilium candidum
La primera en florecer ha sido la azucena blanca, Lilium candidum, en su segunda temporada en la terraza. La planta pasó de estar en una pared protegida en la zona abierta a la pared inmediatamente posterior, en el rincón de semisombra. No la toqué de su maceta, que en su día me pareció mejorable, por el simple hecho de que la planta volvió a brotar nada más llegar el otoño. Pensaba que quizá la exposición al sol había condicionado la duración de su floración, con lo que mi intención fue restarle unas pocas horas de insolación y ver qué ocurría. No sé decir si ha funcionado, pero lo cierto es que la planta ha estado abriendo flores que se han ido relevando durante todo el mes hasta completar un total de siete, tres más que el año pasado. Su agradable aroma se puede detectar desde cualquier punto de la terraza. La única pega que le he encontrado es que al abrirse las flores, el peso en el extremo del tallo -de 1,30 m., el doble que el año pasado- varía y la planta se inclinó bastante hacia adelante, aunque sin incidentes. Las flores empezaron a formarse en febrero, lo que me hizo pensar erróneamente que la planta florecería mucho antes de lo que lo hizo.

Lilium 'Pixels' naranja
Al mismo tiempo que la anterior han comenzado a florecer los híbridos asiáticos 'Pixels'. Las plantas de este año son nuevas, ya que las que adquirí en 2013, que tan bien florecieron aquella temporada, se degradaron durante el año pasado y no volvieron a florecer. Aunque ya han perdido la identidad, conservo dos macetas pequeñas en las que puse algunos de los bulbillos resultantes de varios ejemplares que fueron perdiéndose y es posible que aún quede algún resto de aquellos primeros 'Pixels'. Los actuales, cuatro otra vez, han crecido a ritmos desiguales y las floraciones se han ido escalonando. Primero floreció uno de color naranja, que además presentaba una pilosidad en las hojas que los demás no mostraban; posteriormente, tras terminar éste, se abrió uno de flores amarillas de mayor tamaño, particularidad que también presenta la planta. No es extraño teniendo en cuenta que el primer año que los tuve aparecieron tres ejemplares diminutos y uno del mismo tamaño que los actuales.

Lilium lancifolium var. splendens
La tercera especie en florecer este mes ha sido la esperada azucena tigre, Lilium lancifolium var. splendens. De esta especie de la sección de asiáticas adquirí dos bulbos que llevan plantados desde febrero de 2014. El año pasado ambos brotaron, pero no florecieron: fue la única de las especies nuevas de la temporada pasada que no lo hizo. Para otoño, los tallos se marchitaron y volvieron a aparecer rosetas de hojas, que permanecieron hasta esta primavera. Para entonces, las plantas comenzaron a ganar altura y crecieron con normalidad, llegando a producir flores este mes. Desconozco qué ha ocurrido bajo tierra, pero la maceta está llena de tallos, como si hubiera el triple de bulbos que al principio. Las flores, grandes y con pétalos recurvados, son de un color asalmonado que se va volviendo más anaranjado hacia el centro. Destacan los largos estambres coronados por anteras de color marrón rojizo que bailan a la mínima brisa que sople. Con lo bien que ha retornado la especie, casi se puede decir que la espera de un año entero ha valido la pena.

Por ahora, mayo terminará con estas tres variedades, pero para junio serán más. Hay flores en casi todos los tipos de Lilium de la terraza, por lo que junio seguirá siendo un mes lleno de azucenas. Cabe destacar que el Lilium regale, tras el espectacular despliegue del año pasado, ha tardado más en brotar esta vez, ha emitido dos tallos y sólo en uno de ellos hay una flor formándose, Espero que consiga reponerse y en temporadas futuras vuelva a destacar tanto como en el pasado.

jueves, 17 de julio de 2014

Colores y calores

Lobelia cardinalis
A pesar de que el centro, oeste y suroeste de que la península se encuentran sumidos en unos días de calor muy intenso, aquí hemos entrado en la canícula con la misma situación desde que pasaron los días de poniente a principio de mes. Hace calor, pero soportable, en gran parte gracias a la ayuda de los vientos de levante. La humedad ambiental es alta y la sensación térmica se intensifica, pero la realidad es que el termómetro no llega siempre a los 30ºC. De hecho hoy he podido comprobar esto debido a que muchas veces me llevo una botella de agua totalmente congelada para poder tener algo frío que beber durante el rato que estoy con las plantas y hoy no he conseguido apenas derretir el hielo ni poniendo la botella al sol, y no será porque no hacía calor.

Últimamente siempre comento que quedan pocas plantas nuevas por florecer ya, y esta semana es de esas en las que finalmente han coincidido dos de ellas, posiblemente de lo ultimísimo de esta temporada. Una de ellas la obtuve de semilla y lleva sembrada desde septiembre, e incluso tuvo sus comienzos aquí en casa donde pasó largo tiempo cubierta con plástico mientras crecía lentamente. La otra procede de unos bulbos plantados en febrero y que no han dado resultados muy satisfactorios que digamos.

Lilium henryi
La primera especie es la norteamericana lobelia cardenal, llamada cardenal de la laguna en México y Lobelia cardinalis en latín. Es una lobelia perenne y que se ha hecho de rogar tanto -en realidad, un poco más- que su pariente la Lobelia siphilitica, otra especie similar aunque de color lavanda y que tardó de enero a septiembre en florecer, se estropeó hasta el punto de parecer que estaba sentenciada a muerte y ahora mismo está otra vez igual de grande que su pariente y formando los botones florales. La Lobelia cardinalis no es que haya llegado impecable a su floración, pues el tallo está amarillento y lleno de manchas, además de torcido por sus cambios de posición buscando el sol. No entiendo qué les ocurre a estas plantas, pero nunca les falta el agua ni se seca el sustrato. En la Lobelia cardinalis, además, el agua no debería ser problema pues es una planta que puede tener sus raíces en suelos encharcados e incluso se la utiliza como planta de acuario sumergida.

Sin duda lo más atractivo de esta planta son sus flores. Sorprendentemente impecables para el estado de la planta, he tenido la gran suerte de poder contemplar por fin las espectaculares flores de pétalos estrechos y color rojo intenso, cuyo único rival en la terraza estos días sería la Salvia coccinea, que ya va notando los efectos del calor. Es evidente que el nombre de la planta se le dio en alusión a la vestimenta de los cardenales, caso que ocurre en otros seres vivos como las aves (género también denominado Cardinalis). Las flores son más estilizadas que en las otras lobelias que tengo, con una corola tubular fusionada que se proyecta con tres lóbulos anchos hacia abajo y dos más estrechos hacia los lados, con los órganos reproductores en el extremo de una larga estructura que apunta hacia arriba. Mis plantas, porque parece que todavía queda una por florecer, han alcanzado unos 40 cm. de alto, pero la especie puede superar el metro.

Lobelia cardinalis
La segunda de las plantas que ha florecido quizá un poco antes de lo que aparentaba ha sido una azucena, que además no debería haber sido de las últimas de la temporada. Se trata de Lilium henryi, la azucena de Henry, una especie procedente como muchas otras de China. Pertenece a la sección de Lilium asiáticos, con sus hojas lanceoladas y abundantes a lo largo de todo el tallo. Hay que decir que mi ejemplar se ha quedado bastante bajo, no comportándose como otras azucenas que acaban pegando el estirón: unos 45 cm. de alto, cuando esta especie es capaz de llegar a los dos metros. Eso el que ha florecido, pues hay otro ejemplar que no ha llegado ni a una cuarta parte de ese tamaño. Los capullos de las flores del ejemplar más grande aparecieron hace relativamente poco y creía que la planta llegaría a estirarse como hizo el Lilium regale, pero no ha sido así. Esta especie en concreto puede llegar a alcanzar los dos metros e incluso más.

Las flores son sin duda de lo más exótico que se puede encontrar estos días en la terraza. Son anaranjadas y marcan la diferencia con el resto de azucenas por sus pétalos recurvados hacia atrás y los larguísimos estambres que sobresalen como tentáculos. Los pétalos además tienen manchas oscuras y una especie de protuberancias sobre ellos dándole a las flores cierto aspecto de "estrella de mar". A diferencia de otras azucenas, carece de olor.

Poco más queda ya para este verano, salvo alguna otra azucena que todavía podría florecer y unas pocas bulbosas y cactus. Las anuales se van acabando y las vivaces van regenerándose después del esfuerzo realizado en primavera y previamente a su descanso invernal. Habrá que esperar al menos a finales de otoño o ya a finales de invierno para que nuevas especies engalanen la terraza aportando más y más diversidad y color.

martes, 27 de mayo de 2014

Lilium candidum, esplendor ancestral

Lilium candidum
Hay montones de especies, variedades, híbridos y demás seleccciones de azucenas en cultivo. En la terraza hay varias, y este año más que ningún otro, pero las plantas más viejas no parece que estén yendo muy bien y no sé si es por el tiempo que hace, cálido desde febrero, o porque están sufriendo algún tipo de pudrición. El caso es que muchas plantas se han puesto amarillas y/o marrones de golpe, algunas sin florecer, y en lugar de estar ahora en pleno auge parece que llegará el verano y las macetas estarán vacías. Son las novedades de este año, como la que ocupa la entrada, las que han tomado el relevo.

La azucena blanca, Lilium candidum, es una de las nuevas de este año. O, siendo precisos, del año pasado todavía, porque es de las pocas azucenas que se planta en otoño, y esto tiene una razón de ser: brota durante esa época y permanece hasta primavera con una roseta basal de hojas. Ninguna otra de las azucenas ornamentales que tengo lo hace, ya que algunas permanecen en tierra desde el verano pasado y las más nuevas se plantaron en enero-febrero, pero no comenzaron a brotar hasta acercarse la primavera en algunos casos.

Con tres flores
Lilium candidum es una azucena procedente de los Balcanes y Asia occidental, a diferencia de otras azucenas de grandes flores estrelladas cuyo origen se encuentra mayoritariamente en China. Es por ello que se la conoce en Europa desde mucho, muchísimo antes de la época en la que comenzaron a importarse plantas exóticas para embellecer los jardines de las clases pudientes. La azucena blanca debe ser una de las primeras plantas cultivadas puramente por su valor ornamental: ya aparecían pintadas decorando los muros del palacio minoico de Cnosos hace nada menos que 3.500 años. Otras civilizaciones mediterráneas adoraron también a esta bella flor.

Esta azucena tiene un porte y tamaño similar al de sus parientes asiáticas, si bien las hojas, lanceoladas y no tan grandes, suelen estar relegadas a la mitad inferior y el pedúnculo que sujeta las flores está despejado -cubierto con hojillas más pequeñas y pegadas al tallo, en realidad-, a diferencia de la otra azucena de color blanco que tengo en la terraza y vimos hace poco, el Lilium regale.

En el entorno
La floración es similar a la de otras tantas azucenas, aunque me sorprendió para bien el menor tamaño de las flores, aspecto que suelo valorar bastante: las flores de un tamaño más contenido me evocan un aspecto más silvestre y grácil. Dichas flores emanan un agradable aroma, quizá no tan intenso como el de Lilium regale pero sí único y perfumado. La pena, por decir algo, es que han sido muchos meses esperando y sólo he obtenido una vara con cuatro flores que ni siquiera han llegado a coincidir enteras y frescas a la vez, pues el sol ya aprieta bastante y se han ido deteriorando deprisa. Poco les queda ya para comenzar a marchitarse y caerse.

La planta ha alcanzado unos 75 cm. de alto y la he tenido en la pared que queda "a espaldas" de la trayectoria del sol. No se ha inclinado demasiado para buscar luz, pero sí parece que al incidir el sol directo desde tan pronto en la temporada -y con tanta fuerza- la planta haya perdido algo de frescura precipitadamente. Creo que no será mala idea que la coloque en el rincón trasero de la terraza, donde disfrutará de algo más de sombra durante el periodo vegetativo y tendrá el sol suficiente durante esta época para florecer. Todo sea para disfrutar un año más, y los que vengan, de esta preciosidad de fragantes flores blancas.

viernes, 2 de mayo de 2014

Lilium regale, la reina de las azucenas

Lilium regale
Esta temporada la cantidad de azucenas en la terraza ha aumentado, o al menos en lo que a bulbos respecta, porque no todas han empezado a emitir su tallo aunque sí han brotado ya todas las variedades. Todavía estamos a tiempo, porque algunas se han atrasado considerablemente y ahora emergen con fuerza, como las pequeñas 'Pixels' del año pasado. Actualmente hay dos plantas en flor, un Lilium asiático de color naranja que ya puse el año pasado por aquí  y la especie que protagoniza esta entrada.

El Lilium regale es una azucena espectacular. Procede de Sichuan, en China y se le incluye en la sección de los Lilium trompeta. Su presencia en los jardines le costó una pierna, literalmente, a su descubridor, el inglés Ernest Henry Wilson. Este explorador fue el introductor de centenares de plantas asiáticas en cultivo en los albores del siglo XX, en la pomposa época victoriana. En una de las expediciones dedicadas a recolectar esta azucena, un derrumbe en una pendiente le quebró una pierna, que debido a las dificultadas logísiticas y la ausencia de asistencia médica acabó gangrenando y dejándole cojo para el resto de sus días. 

La primera flor en abrirse
La azucena real, o lirio real, es una bulbosa con detalles que podemos encontrar en otros Lilium asiáticos, como las hojas lanceoladas que crecen por todo el tallo y unas flores en forma de estrella de seis pétalos con forma acampanada. Mi planta ha crecido hasta 80 cm. de alto, pero pueden hacerse algo más grandes. La encontré en enero en un comercio local donde tenían algunos bulbos a granel y no pudo alegrarme más, pues era una especie sobre la que había leído mucho y que quería probar. No me ha defraudado en absoluto, pues ha crecido relativamente pronto con escuetos cuidados y ya a finales de abril estaba disfrutando de su belleza.

El tallo de la planta comenzó a emerger sobre febrero y casi simultáneamente venían los botones florales. Llegó a preocuparme incluso, porque al ver las futuras flores asomando cuando la planta apenas levantaba 12 cm. del suelo pensé que iba a quedar enanizada, como les ocurre a algunas anuales cuando hay demasiado calor. Nada más lejos, esta situación es habitual también en las azucenas de la sección asiática, las cuales incluso brotan de bajo tierra ya con los botones florales formados. La planta siguió creciendo proporcionadamente y las flores en absoluto se han quedado pequeñas.

Bulbo recién adquirido, en enero
La floración consiste en unas grandes "trompetas" blancas con el interior amarillento y el exterior rosado. Son muy grandes, casi desproporcionadas con la planta a pesar de que ésta tenga cerca de un metro de alto: las más grandes que he medido tienen 15 cm. de largo y casi lo mismo de diámetro teniendo en cuenta el incurvamiento de los pétalos. Además tienen una fragancia muy agradable que se expande por la terraza a media tarde: tiene un toque similar al de los Lilium orientales pero sustituyendo el aroma denso por una nota perfumada. Hasta ahora es la azucena que más me ha gustado por su olor.

Sin duda un buen comienzo para esta temporada en la que la variedad de Lilium presentes se encargará de dar color de aquí a la llegada del verano, y más se agradece en un año en el que los demás bulbos han tenido un desarrollo precario. Las azucenas parecen siempre más adaptables y poco exigentes con el suelo, pues rara es la vez que un bulbo no brota. Ojalá fuesen así todos.

viernes, 4 de abril de 2014

Fritillaria: tres años buscando el éxito

Fritillaria meleagris
Las plantas del género Fritillaria comenzaron a llegar a la terraza el primer año que empecé a cultivar bulbos allí, en septiembre de 2011. Aunque sólo he probado con tres especies y el éxito se ha dado con las dos que aparecen en la entrada, hay que decir que el nivel de tolerancia, resistencia y efectividad entre ellas es muy variado, casi opuesto entre las dos especies que nos ocupan.

Situémonos un poco. Las Fritillaria son liliáceas, como los tulipanes, azucenas y Tricyrtis. Tienen tamaños variables y brotan de bulbos con un aspecto curioso puesto que aparecen como partidos, visualizándose el punto de brote de los tallos en el interior de una cavidad. Un detalle muy importante es que la mayoría de ellos son delicados ante el desecamiento y si no son plantados cuanto antes podemos perderlos, en contra de lo que sucede con otros bulbos, que pueden estar meses en una caja a la espera de ser enterrados. Curiosamente, esta tolerancia al almacenamiento en seco sí vale para la Fritillaria uva-vulpis aquí expuesta.

En 2011 me llevé a casa sendos paquetes de Fritillaria uva-vulpis y Fritillaria meleagris. Los primeros de LIDL, los segundos de ALDI, muy baratos y en bastante cantidad. Los planté todos en octubre -habiéndolos adquirido a principios de septiembre- en tierra de poca calidad, arcillosa, excepto unas pocas F. uva-vulpis que estuvieron en una mezcla de arena y materia orgánica.

Las plantas de por sí tardan en brotar. No son de esos bulbos que al cabo de uno o dos meses, en pleno otoño, ya dan señales de emerger como los iris y muscaris. Para aquella primavera, las Fritillaria uva-vulpis emergieron prácticamente todas, con un aspecto saludable, pero sólo unas pocas de las plantadas en arcilla florecieron; las otras desarrollaron unos tallos más o menos normales que amarillearon enseguida, pero los bulbos salieron de la arena impecables. De la Fritillaria meleagris no hubo ni rastro, ni siquiera restos de los bulbos cuando desmonté todo.

Fritillaria uva-vulpis
En 2012 volví a traer Fritillaria meleagris nuevas, pero no F. uva-vulpis, que tenía muchas y en buen estado. Sí traje sin embargo a la enorme Fritillaria imperialis, la cual planté tan pronto como vi que el bulbo que guardaba empezó a desarrollar un tallo. Incomprensiblemente, el bulbo no brotó nunca y se mantuvo varios meses en un estado más o menos bueno -cuando pasaba mucho tiempo y seguía sin ver nada, escarbaba un poco para tocarlo. Finalmente, por lo menos en abril o mayo de 2013 fue cuando vacié la maceta ya que no había brotado; tampoco había nada. Ese año, las Fritillaria uva-vulpis brotaron de manera discreta y ninguna floreció. Estaban en el gran contenedor con el resto de bulbos.

¿Qué pasó con las Fritillaria meleagris? Que fueron a la basura otra vez. Pero, en esta ocasión, al fin encontré la explicación en un libro: los bulbos de esta especie han de plantarse pronto y mantenerse en tierra siempre húmeda. Esto lo descubrí cuando tenía los míos guardados dos meses en una caja, que todavía enterré por si acaso, pero que simplemente se fueron pudriendo bajo tierra. Lejos de olvidarme de la especie por su dificultad, al contrario, esperé pacientemente hasta ese septiembre para poner en práctica los conocimientos adquiridos.

Bulbos de Fritillaria meleagris
Y así llegamos a finales de verano de 2013. Mi intención era renovar a la Fritillaria uva-vulpis, pero LIDL ese año no trae la colección de bulbos que la incluye, así que decido plantar las pocos que quedan sanas en pequeñas macetas y colocarlas en semisombra. En ALDI, algo cambia, pues la bolsa de Fritillaria meleagris este año ha sido renovada y viene con unos trozos de corteza que imagino sirven para conservar algo de humedad, aunque lo ideal sería algo de turba o fibra de coco. Además los bulbos tienen un aspecto estupendo, son gruesos; no tengo fotos que ayuden a corroborar las otras dos ocasiones, pero podría ser que en aquel entonces los bulbos llegasen a la tienda ya demasiado secos y no hubiera nada que hacer. Sí recuerdo que el primer año los bulbos me llamaron la atención porque eran pequeños y arrugados, recordándome a las chufas (Cyperus esculentus), por lo que puedo deducir que venían ya con su sentencia de muerte firmada. Así pues, en 2013 los bulbos fueron directos de la tienda a una maceta con buen sustrato humedecido y a semisombra.

El logro se empezaba a dar por consumado cuando, tras unos meses, aparecían hojas en diversos puntos de la maceta. Al menos ya era la primera vez que conseguía verlos brotar así que, floreciesen o no, ya había verificado que el sistema era bueno. Mientras, también crecían las hojas de las Fritillaria uva-vulpis, que tengo como "especie en recuperación" debido a los pocos ejemplares que me quedan y el hecho de no haber podido adquirir más hasta el momento.

El resto de historia ya se puede deducir de las fotos. Durante toda la segunda mitad de marzo han estado floreciendo dos Fritillaria uva-vulpis y a finales de mes se abrían paso entre las hojas algunos capullos en las Fritillaria meleagris. Casi en perfecto orden, al terminar la primera ha comenzado a florecer la segunda. La de la foto es la primera Fritillaria meleagris, la flor del tablero de damas, la ajedrezada, que consigue aparecer en tres años. Un claro caso de "a la tercera va la vencida". Y uno de esos casos donde la perseverancia del cultivador se ve gratamente compensada.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Las flores del otoño

Symphyotricum novi-belgii
Ya comenzó octubre, y lo hizo con una preocupante entrada de viento de poniente que llegó a disparar los termómetros hasta 34ºC. Si bien acababa de regar las plantas por la mañana y quizá no haya mayor problema, lo que hay que tener en cuenta es que el poniente suele tumbar la humedad relativa de manera drástica, y quizá a las jóvenes plántulas de cortas raíces no les haya sentado nada bien. Saldré de dudas en la próxima visita. Visita que, si las previsiones se vuelven a cumplir tal cual acertaron con este calor, posiblemente esté pasada por agua: se esperan las primeras lluvias otoñales para todo este final de semana, el momento ideal que andaba buscando para terminar de sembrar las anuales y demás herbáceas. Resulta curioso, y es hasta un alivio, que este episodio se haya producido un 1 de octubre. Si llega a ocurrir en julio o agosto, los termómetros hubieran subido mucho más y el efecto del poniente hubiera sido un duro golpe para muchas plantas. Ya ocurrió en mayo y tuvo sus consecuencias.

Tricyrtis formosana
El otoño, en un clima templado con poco frío como el nuestro, es una época de resurgir. No en vano muchas plantas de nuestro entorno son, incluso, exclusivas de esta estación. Los montes de Cullera ven abrirse en estas fechas a plantas como Lapiedra martinezi, Allium moschatum, Narcissus autumnalis, Prospero obtusifolium y autumnale, Spiranthes spiralis, Satureja y otras tantas. También las margaritas Bellis sylvestris comienzan ya a florecer, en su etapa de esplendor que durará hasta mediados de invierno. Muchas plantas que florecen en otras fechas tendrán en el otoño su mejor momento, como los romeros y aliagas. En los campos, aparecerán en gran número multitud de hierbas que durarán hasta principios de primavera en flor, pero que será durante el otoño cuando luzcan sus mejores galas: Erodium, ranúnculos, cerrajas, rabanizas...

En casa pasa un poco de todo. Hay plantas eminentemente otoñales que florecen exclusivamente en esta etapa, mientras que otras simplemente retoman lo que llevaban haciendo desde antes de que el verano se volviese demasiado agobiante. Algunas, más simples todavía, son anuales o perennes tiernas que consiguen florecer si fueron sembradas a finales de primavera o durante el verano. Climáticamente, nuestro otoño es una progresión casi proporcional a la primavera, esto es, que el calor se retira poco a poco y durante el mes de octubre las similitudes con la primavera son muchas. La falta de heladas o precipitaciones en forma de nieve como ocurre en otros puntos de la península, la cercanía al mar y la baja altitud hacen que, por ejemplo, las temperaturas medias de diciembre sean casi iguales a las de marzo, con el condicionante de que diciembre tiene muchas menos horas de luz natural.

Chile habanero
De esas plantas que florecen en otoño, destacaré al áster Symphyotrichum novi-belgii. Me he pasado el año hablando de esta especie, preocupado por los hongos que no han dejado de atacarle nunca, ni siquiera ahora. El crecimiento de la planta fue totalmente distinto al del año pasado y es de esperar que la infección tuviese la culpa. Sin embargo, y contra todo pronóstico, en apenas un mes un tallo ha emergido de la planta con la misión de florecer. Obviamente no se acerca ni por asomo al resultado del año pasado, cuando la planta creció con normalidad y formó un arbusto de casi un metro de alto. Esta vez, un tallo de apenas 20 cm. de alto tiene la misión de abrir al sol sus capítulos color lila. En la foto aparece el primero de ellos, con lo cual seguro que haré más fotos cuando estén abiertos varios a la vez. Espero que la planta sea capaz de mejorar y volver a alcanzar grandes tamaños para el año que viene.

Al mismo tiempo, se abre la primera flor de la Tricyrtis formosana, que al contrario del áster ha tenido en éste su mejor año. Vienen cerca de 14 tallos, si no más, con flores en su extremo, creciendo de manera pausada. Esta liliácea de raíces carnosas, sin bulbos, es una especie de floración eminentemente otoñal y descanso invernal, permaneciendo sin hojas hasta marzo y creciendo a lo largo de los meses más cálidos del año. Esta temporada no ha sufrido plaga alguna, aunque es evidente que el calor ha impedido que llegue totalmente inmaculada, difícil por otra parte al tratarse de una planta que no renueva sus hojas hasta la temporada siguiente. De todos modos, la diferencia con el año pasado es abismal, y las flores aparecerán en tallos de hasta 40 cm. de alto y en mucha mayor cantidad. También volverán a aparecer por aquí cuando eso ocurra.

Lobelia siphilitca
Las Cosmos bipinnatus del verano hacen frente como pueden a este inesperadamente cálido y seco final de verano y principio de otoño, del cual podrán salir airosas una vez comience a llover y la temperatura se suavice. Todavía se ven pocas flores grandes, pero entre ellas ha aparecido la primera planta de pétalos blancos desde que tengo la especie en la terraza. En principio este color se encuentra dentro del rango del tipo de plantas que sembré inicialmente, pero esta planta no ha surgido directamente de la propia mezcla, sino que ha aparecido de manera espontánea tras un par de generaciones. Técnicamente, la planta es "nieta" de las primeras cosmos sembradas la primavera de 2012, que florecieron por estas mismas fechas y dieron multitud de semillas que iban germinando en macetas y yo iba trasplantando a este mismo contendor. De dicha generación surgieron otras tantas plantas cuyas semillas también dejé caer o yo mismo depositaba a los pies de las plantas adultas. Con todas las plantas en mezcla de colores estos casos son habituales: mis antirrinos de mata baja salen en su mayoría rosados, y otros pocos son blancos: la planta de donde saqué las semillas era de flores amarillas, y quizá este color aparezca cuando menos lo espere.

Cosmos bipinnatus blanca
En el rincón trasero de la terraza siguen en flor las Lobelia siphilitica, con una estilizada vara floral de intenso color añil, o azul violáceo si se prefiere. Aunque la foto es de hace una semana y en aquel momento lucían bien, lo cierto es que no tengo muchas esperanzas depositadas en ellas puesto que las hojas se han llenado rápidamente de hongos y están muy estropeadas, algo que ocurrió de manera muy similar con una Papaver setigerum hace unos meses: las hojas parecen estar algo secas, con manchas blancas y puntitos negros. Si se diera el caso que las plantas muriesen, todavía llego a tiempo para recuperarlas de cara a la próxima temporada sembrándolas de nuevo, dado que las actuales han llegado a florecer ahora siendo sembradas en enero. Por lo pronto, si las lluvias dejan un ambiente más húmedo, puede que las traslade a la zona de sol unos días.

Florece también una hortaliza, el chile habanero (Capsicum chinense). Obtuve la planta sacando las semillas de un fruto desecado que me regaló un amigo en mayo, y tras un primer intento fallido cuando la planta acababa de germinar, a la segunda conseguí establecer esta que tengo ahora. Eso sí, empezó en junio y su crecimiento ha sido lentísimo, más todavía que el de los pimientos Capsicum annuum que casi todos los años acabo sembrando. Las flores han aparecido hace poco y, si las lluvias no las tumban, quizá consigan dar alguno de los picantes frutos que los caracterizan.

Faltan unas pocas plantas por florecer que seguro incluiré en una entrada próxima, junto con aquellas otras que han recuperado las fuerzas o el despliegue total de las . Por ejemplo, está floreciendo la Ipomoea purpurea que tengo en el balcón y no tardarán en hacerlo los Oxalis bowiei, que presentan ya dos varas con flores. El otoño no va a estar exento de colorido, desde luego.

lunes, 11 de febrero de 2013

Un vistazo a los bulbos de la temporada pasada

Jacinto y muscaris, marzo 2012
Para esta temporada, el mayor trabajo que he realizado de cara a crear un espacio para plantas sin duda ha sido el contenedor de los bulbos. Se trata de una estructura realizada con madera de palets de 280x100 cm. de base, con 40 cm. de altura y forrado doblemente con plástico para contener el sustrato, que no llega hasta el borde, quedándose aproximadamente en unos más que suficientes 30 cm. de profundidad. El sustrato -más de 1.000 litros- se compone de turba, fibra de coco, humus y perlita. Éste era sin duda el punto más importante a corregir tras la decepcionante temporada anterior, planificada con menor acierto.

En otoño de 2011 compré varios bulbos en ALDI, LIDL y Schlecker, tiendas que traen una selección limitada repartida en dos ocasiones en el caso de los dos primeros (unos "exclusivos" o "premium" y otros regulares, con apenas 0,50 € de diferencia entre ellos) pero muy interesante por la variedad de algunas plantas -que no se encuentran así como así en cualquier tienda de jardinería- y su ajustado precio. Me llevé un buen montón, aunque no tanto como en 2012, y las repartí como pude en macetas y grandes recipientes. Uno de los mayores problemas fue la desacertada decisión a la hora de elegir el sustrato: en lugar de comprar cualquier saco de sustrato universal económico para llenar todos los recipientes, opté simplemente por ir a una zona removida y llevarme varios capazos de tierra arcillosa pensando que los bulbos se adaptarían como si estuviesen plantados en una huerta. En uno de los recipientes usé arena con cierta cantidad de restos vegetales (proveniente de una huerta costera) y una capa de sustrato universal para retener la humedad, ya que quise sembrar alguna semilla por encima para acompañar a los bulbos, básicamente amapolas que acabaron comidas por los gorriones.

Fritillaria uva-vulpis, marzo 2012
Esto tuvo sus consecuencias, no excesivamente desastrosas, pero sí capaces de diezmar a muchos bulbos y darles un aspecto poco prometedor a los que prosperaron. Además, la cantidad de semillas de hierbas propias de los cultivos que traía la tierra era abrumadora, y tan pronto terminaba de arrancar un buen montón como a la semana siguiente había más y más. No es que me importe, pero le daban un aspecto poco estético a los contenedores y hay que asegurarse de que no florezcan para que no esparzan su descendencia por toda la terraza, en la cual ya hay unas cuantas "plagas" incontrodas desde hace años (en especial Coronopus didymus). Eso sí, es increíble la resistencia de estas plantas creciendo sin agua y a pleno sol, condiciones que matarían a nuestras mimadas plantas de maceta en cuestión de días.

Hubo, no obstante, bulbosas a las que no les afectó demasiado esta premisa. Los muscaris (Muscari armeniacum) florecieron prácticamente todos y con total normalidad, incluso algunos pequeños bulbillos que venían pegados a los grandes, que planté separados pensando que necesitarían engordar, me sorprendieron con sus arracimadas flores azuladas durante la primavera. Los jacintos (Hyacinthus orientalis), diez en total, florecieron abundantemente aunque algunos no llegaron a estirar del todo su pedúnculo, quedando las flores de delicado aroma algo atrapadas entre las hojas. Ambas especies se conservaron bien y actualmente son las que más avanzadas se encuentran en su nueva ubicación.

Crocus vernus, febrero 2012
Unos Iris x hollandica 'Blue Magic' que compré en primavera de 2011 repitieron el mismo ciclo que durante ésta: fueron plantados primero en marzo, y luego en septiembre. Al poco tiempo las hojas alcanzaban más de 30 cm. de altura, pero se secaron, primero en junio y luego en abril del año siguiente, sin dar ni un signo de florecer. En ambas ocasiones, los bulbos fueron sacados de tierra con un aspecto impecable y con multitud de bulbillos nuevos, descartando cualquier problema de salud. No tengo ni idea de si este año serán capaces de hacerlo y por qué no lo hicieron antes: si es por falta de nutrientes, en la actual ubicación los tienen de sobra, aunque no sé si serán capaces de asimilarlos y aprovecharlos desde ya mismo para florecer con fuerza. Tengo otros iris holandeses, mixtos, que pueden servir de referencia.

Otras especies con éxito irregular fueron los crocus y las Fritillaria uva-vulpis. Los primeros, de 50 cormos, tuvieron poca presencia en cuanto a flores y apenas fueron rescatados 5 ejemplares tras desmontar toda la parafernalia. Las segundas cuentan con el honor de ser de las pocas especies que florecieron, pero varios ejemplares tuvieron dificultades para emerger y se secaron al poco tiempo. No obstante, los bulbos fueron encontrados en perfecto estado y fueron conservados y resembrados este año, aunque todavía no han llegado a romper la tierra. El año pasado lo hicieron en marzo, con lo cual debe tratarse de una especie más tardía.

Salvo las especies mencionadas, más un tulipán 'Queen of Night', el cual floreció (uno de siete) cuando me encontraba sin cámara, y las anémonas, ninguna otra especie mostró flores. Las Scilla siberica consiguieron florecer pero no emerger, con las plantas atrapadas en el agujero del suelo por donde brotaron. Todas se pudrieron en el suelo y unas pocas tras sacarlas y guardarlas. Lo mismo ocurrió con los Allium moly, brotados bajo el suelo y con el crecimiento suspendido, pudriéndose todos en verano sin haber mostrado ni una sola hoja. También tres Camassia cusickii corrieron la misma suerte, pudriéndose en verano tras mostrar sólo una discreta roseta de hojas sin acabar de desplegar.

Gladiolo enano, junio 2012
En primavera adqurí unas pocas especies más que ya planté en turba, aunque tuvieron un crecimiento discreto, posiblemente por el calor o una mala adaptación. Se trataba de gladiolos enanos, Freesia híbridas y Sparaxis tricolor. Los primeros son los más grandes, he conservado muchos de ellos y tienen hojas desde al menos octubre; floreció sólo uno, en junio, y las flores no duraban más de un día, así que tuve suerte en ver por lo menos una abierta. Las Freesia algo parecido, con una sóla vara floral de color azul y blanco en mayo que duró poco. Una planta idéntica, quizá la misma, floreció el mes pasado durante el trasplante, con lo cual se lanzaron a perder las flores y poco a poco las hojas, que espero que rebroten durante el año. Las Sparaxis tuvieron un éxito ambiguo, pues si bien se reprodujeron bastante bien vegetativamente, sólo llegué a ver unas flores resecas en junio, posiblemente abortadas durante su crecimiento. Conservo plantas de todas estas especies y sólo pretendo traer a casa algunos gladiolos enanos más, de una colección distinta, a fin de introducir mayor variedad y buscar mejoría con ellos.

Dejo de lado a las anémonas y ranúnculos puesto que, a pesar de venderse como bulbos, prefiero englobarlas en el apartado de las plantas vivaces. No obstante, entre las Anemone coronaria 'De Caen' y 'St. Brigid' y los ranúnculos apenas vi cuatro flores de las primeras y una de las segundas; los ranúnculos fracasaron en sus intentos. Todas ellas están rebrotando ahora mismo y están acompañadas de nuevas plantas adquiridas en otoño de 2012.

Muscari armeniacum, febrero 2012
¿Conclusiones? Primero que todo, desechar el sustrato arcilloso para su uso en pequeños contenedores. Se seca mucho en la mitad superior, dando la impresión de que necesita agua para hidratarse y ablandarse, pero se apelmaza con la humedad en el fondo de las macetas, ahogando y pudriendo a los bulbos o dificultando su crecimiento vertical. Desde entonces sólo lo he usado con las martiniáceas, plantas anuales de gran tamaño y adaptadas a condiciones secas que no tuvieron problema alguno en completar su ciclo de manera más que correcta en este sustrato. Por tanto, cualquier sustrato universal con buena retención de la frescura y la humedad con drenaje adecuado será lo más recomendable para los bulbos en contenedores.

Otras cuestiones básicas son enterrar los bulbos a la profundidad correcta (al menos el doble de su altura) y no excederse con los riegos. Con un sustrato universal con buen drenaje, y especialmente si cuenta con una buena adición de perlita, muchas veces bastará con el agua de las lluvias otoñales e invernales para que las plantas encuentren toda la humedad necesaria. Por último, un buen abonado es importante para que las plantas recarguen energías, algo particularmente importante al encontrarse éstas en gran número en espacios limitados. Por suerte, he conseguido unos sacos de abono que me durarán bastante tiempo y me servirán para comparar resultados.

Poco a poco los bulbos se van desperezando y pasarán su primera prueba, que es la de florecer en su primer año de estancia a en la terraza y sobrevivir. Todavía parece que se resisten a florecer estos bulbos primaverales, cuando ya nos encontramos pensando en qué bulbos estivales y otoñales añadiremos a nuestras colecciones. Sin embargo, no dejo de lado lo emocionante que puede ser este año al ver florecer el montón de especies distintas que se esconden bajo la tierra y que pueden dar una bienvenida a la primavera espectacular.