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miércoles, 5 de abril de 2017

El amanecer de una nueva primavera


Un año más, una vuelta más de la Tierra alrededor del Sol y la primavera llega a nosotros. Como ya viene siendo habitual, el inicio astronómico de esta estación es casi anecdótico en nuestra región, ya que las flores y los insectos que las visitan comienzan a volverse frecuentes algo antes, un mes quizá, durante el alargamiento de los días que se empieza a apreciar a lo largo de febrero. Las temperaturas también se suavizan en la segunda mitad de este mes, por lo que muchas veces a finales de marzo ya tenemos un ambiente más que agradable. En los últimos dos años no ha sido tan caluroso, pero los días de sol y temperaturas cercanas a los 20ºC empiezan a ser la tónica de estos días. Pasemos a ver qué escenas aparecen en los distintos clips de vídeo grabados durante estas semanas:

00:00- Grupo de flores de Mauranthemum, Nemophila menziesii, Gilia tricolor y Linaria maroccana creciendo en una misma maceta
00:08- Salvia viridis 'Blue Monday'
00:14- Cerinthe major
00:20- Anthophora plumipes hembra buscando polen en las flores de Cerinthe major
00:41- La misma abeja, esta vez en flores de Linaria maroccana blancas
00:58- Ajuga reptans 'Atropurpurea'
01:04- Arenaria montana
01:10- Iris germanica
01:19- Sisyrhynchium bellum con Dimorphotheca sinuata de fondo
01:27- Eschscholzia californica con Mauranthemum de fondo
01:34- Apis mellifera recolectando polen en las flores de Mamillaria spinosissima
01:50- Narcissus 'Thalia'
01:56- Anemone blanda
02:03- Aloe humilis
02:18- Mosca Trigonospila transvittata
02:35- Grupo de flores de Ursinia anthemoides
02:40- Escarabajo Opsilia coerulescens sobre flores marchitas de Echium candicans
02:46- Borago officinalis
02:54- Hyacinthoides non-scripta
02:59- Glebionis coronaria var. discolor
03:05- Hyacinthoides hispanica
03:10- Freesia laxa
03:18- Leucocoryne 'Andes'
03:25- Nemophila maculata
03:38- Asperula orientalis
03:44- Phacelia viscida
03:52- Linum usitatissimum

jueves, 30 de marzo de 2017

De bulbos y rizomas

Sisyrinchium bellum
Durante el mes de marzo, las plantas que brotan de órganos subterráneos -y para afinar más, que pertenecen a la clase de las monocotiledóneas- han continuado su periplo florífero en la terraza. Sumando las que ya estaban floreciendo y las que tenían que empezar a hacerlo, marzo es cada año el mes que más variedades reúne en flor. Los narcisos tuvieron su mayor protagonismo en febrero, aunque algunas variedades aparecieron en marzo; los Muscari copan gran parte del mes, con los macrocarpum apurando las últimas flores -empezaron en enero-, los armeniacum floreciendo hasta mediados de mes y los latifolium, aunque es su primer año y no han sido demasiado espectaculares, todavía contaban con alguna flor estos días. Pasa lo mismo con los Iris germanica, que desde enero hasta hoy han ido dosificando las flores y con apenas cuatro floraciones individuales han ocupado todas estas semanas.

A. triquetrum y H. hispanica
Poco antes de la llegada de marzo, y solapándose con el final de la floración de los narcisos, comienzan los Allium triquetrum. Debo decir de esta especie que fui demasiado considerado con ellos y no hice caso de la advertencia, vox populi entre todos aquellos que los han cultivado alguna vez, de que son tremendamente invasivos. En lugar de limitarlos a una sóla maceta los dejé estar en otras dos más combinados con otros bulbos, probablemente porque no supe ya diferenciarlos de los Allium neapolitanum, que también se reproducen a un ritmo alto aunque en absoluto ocupan el mismo sitio que sus parientes y, por tanto, pueden dejarse en compañía de otras plantas sin problema. Los bulbos de Allium triquetrum son como los de cualquier otro ajo-cebolla pequeño, pero es probable que sean los que producen en proporción la mayor parte aérea al crecer. Las rosetas de hojas son mayores que las de los narcisos, cuyos bulbos a veces quintuplican el volumen de estos pequeños ajos. Por ello y por la facilidad de reproducirse vegetativamente, los triquetrum acaban alfombrando la superficie de allá donde se encuentren y empiezan los problemas con sus vecinas. Para finales de verano intentaré extraerlos todos de la maceta que comparten con narcisos y muscaris, aunque probablemente implique mover de sitio a los narcisos 'Tête-à-tête', que por su talla mediana quedan mejor en el centro mismo de la combinación. En la otra maceta donde hay exceso de triquetrum también hay mezclados neapolitanum, lo cual va a complicar las cosas. Los bulbos apenas se diferencian y es probable dejarse alguno, con lo que la forma más drástica sería sacarlos todos, plantarlos en una maceta sólo para ellos y un año después, separar a conciencia las dos especies una vez vistas sus hojas y flores.

Hyacinthoides non-scripta
Puntuales con el calendario han aparecido otras parientes de los ajos, las chilenas Leucocoryne 'Andes'. Probablemente se trate de una de las mejores bulbosas con las que cuento. Tras adquirirlas en primavera de 2015, hubo que esperar a que se acostumbraran a su nuevo emplazamiento climático -teniedo en cuenta que venían de Holanda- y para el otoño del mismo año ya empezaron a crecer de manera acorde a las estaciones. La floración de 2016 fue espectacular, pero la de este año ha sido incluso superior. Cada planta ha generado un tallo con 4-6 flores de excepcional perfume, y el número final de plantas ya debe superar los diez ejemplares originales que probablemente habrán aumentado a base de reproducirse vegetativamente, Todo ello en una maceta tipo cuenco que apenas cuenta con 10 cm. de profundidad; y es que, todo hay que decirlo, a pesar de las grandes flores con las que cuenta la especie, los bulbos y hojas son verdaderas miniaturas. Todo un acierto, sin duda. Es una pena que no haya facilidad para obtener otras especies de este género, las cuales seguramente funcionen tan bien como la ya presente.

Leucocoryne 'Andes'
Este año también los Hyacinthoides hispanica se han sumado a la fiesta. El año pasado prácticamente no florecieron aunque formaron rosetas de hojas perfectamente normales y los bulbos aparecieron en perfecto estado cuando removí la tierra en algunos puntos. Debe ser sin lugar a dudas una de los bulbosas con mayor tolerancia a la tierra húmeda, ya que muchos de ellos están plantados con otras especies perennes que requieren de varios riegos semanales todo el año, sin que los bulbos, carentes además de una piel protectora, se vean afectados. No sólo han florecido más y mejor este año, sino también antes que nunca, con varias flores abiertas en marzo. Por otra parte, su especie hermana Hyacinthoides non-scripta se ha quedado sin efectivos en la terraza, con lo que seguramente intentaré adquirir más bulbos al finalizar la temporada. Originalmente esta especie nunca la planté junto a su pariente con tal de no repetir en un mismo emplazamiento dos plantas tan parecidas. La decisión resultó ser un tanto desacertada ya que la planta es tan pequeña y tardía que no es capaz de florecer bien entre otras bulbosas mayores, con lo cual separé los ejemplares restantes este otoño -dos- colocándolos en una maceta. Una vez han florecido, compruebo que uno de ellos no es non-scripta sino hispanica, y probablemente ya viniese errado al adquirir los bulbos originales. Para el año que viene pienso que será más acertado plantarlas con los narcisos 'W. P. Milner' y quizá con Fritillaria meleagris e incluso Muscari latifolium, que parece ser el más tardío de todos. Todos ellos son plantas de tamaño similar: en efecto, los Hyacinthoides non-scripta tienen rosetas de hojas menos densas que las de hispanica y las espigas florales son más pequeñas. Éstas crecen sobre un tallo que se arquea en el extremo y tienen una forma más tubular, quedan colgantes y los extremos de los pétalos se curvan hacia atrás en mayor medida que los de sus parientes.

Allium neapolitanum
Durante marzo también han florecido varias bulbosas sudafricanas: las Freesia híbridas y una Sparaxis tricolor, que aparecieron en una entrada anterior, y las Freesia laxa, que aparecerán en otra entrada dedicada a las flores procedentes de esta región. Algunos tulipanes han hecho el intento de florecer, y si bien han aparecido hojas de todas las especies presentes en la terraza, salvo que ocurra algo excepcional este año pasará en blanco para ellos, ya que los que han producido flores las han perdido antes de abrirlas. Misma historia para los Crocus, los cuales no renové ya este otoño pensando que ya era hora de descartarlos si no son capaces de aguantar entre temporadas. En efecto, aparecieron un par de flores amarillas que se comieron los caracoles y nada más. Ni siquiera los exitosos 'Barr's Purple' del año pasado han hecho mención de aparecer. A diferencia de estas variedades primaverales, el otoñal Crocus speciosus sí está creciendo bien, aunque no floreció esta temporada y habrá que esperar unos meses a averiguar si repetirá.

Hyacinthoides hispanica
El que ha mejorado considerablemente este año ha sido Sisyrhinchium bellum, un diminuto iris rizomatoso de origen norteamericano que obtuve de semilla en otoño de 2015 después de fracasar el otoño anterior, con lo cual su éxito actual resulta mucho más satisfactorio si cabe. El año pasado floreció a mediados de mayo de manera discreta y poco después fue recortado por los gorriones que se pasean por la terraza. Gracias a que se detuvieron ahí y no sacaron la planta de raíz, pasó desapercibido el resto del tiempo y pudo ir regenerándose durante los meses siguientes hasta llegar a la actualidad, habiendo producido un sinfín de flores sobre tres rosetas distintas. He podido conocer mejor a la especie, que no ha parado de florecer en todo el mes y cuyas flores duran más de lo que pensaba en un principio. En el extremo del tallo donde se abren no permanecen solitarias, sino que van apareciendo varias siguiendo un orden radial, con lo cual la sensación de lleno nunca se desvanece. Durante la mañana los pétalos cuelgan lacios y es a partir de mediodía cuando las flores se ponen planas. Desconozco la finalidad de este comportamiento.

Iris germanica
El último bulbo en unirse al calendario de floraciones de este mes de marzo ha sido el ya mencionado Allium neapolitanum. Esta especie sí resulta mucho más acorde para una mezcla de bulbos, ya que sus hojas, aunque largas, tienen una base muy estrecha y pueden crecer en cualquier recoveco, haciéndolas menos agresivas con el espacio que sus parientes los triquetrum. Eso sí, por tamaño y época no termino de encontrar bulbos con los que quedarían bien de compañeros, aunque en este caso no sería estrictamente necesario que sus acompañantes fuesen otras bulbosas: como buenas plantas tolerantes con la sombra que son, también están acostumbrados al continuo remanente de humedad que suele haber en estos puntos. A pesar de no ser tan invasivos como los triquetrum, lo cierto es que ahora mismo hay muchos más que aquellos diez ejemplares que planté al principio. En efecto, en algún que otro intento de purgar el exceso de ajos saqué muchos de la tierra que acabaron siendo neapolitanum, que dejé depositados sobre la tierra de algunas macetas vecinas, los olvidé y acabaron enraizando igualmente con el bulbo al descubierto. Sus umbelas de flores blancas crecen altas y tienen un perfume agradable.

Allium triquetrum
Es inevitable que con el final de marzo el número de bulbosas y rizomatosas quede reducido drásticamente. No hay otra época en el año que concentre tantas variedades, eso es seguro, pero no significa que el final para estas especies haya llegado y tengamos que esperar un año. En abril todavía son varias las especies que pueden continuar e incluso empezar, entroncando ya en mayo con las especies de primavera tardía. Prácticamente podría haber plantas de este tipo en flor todos los meses del año, quizá descontando noviembre y diciembre. Por otra parte, parece casi seguro que el increíble aporte natural de agua que han tenido este otoño-invierno les ha sentado estupendamente bien y ha repercutido en su floración. Ahora, por su parte, comenzarán pronto el reposo y el gasto de agua en riegos se reducirá considerablemente. Además de ser especies muy bonitas, también son prácticas.

domingo, 8 de mayo de 2016

Dos americanas por sorpresa

Sisyrhinchium bellum
Pasó todo el mes de abril y después de un arranque de la temporada de bulbos -que suele dar inicio a mediados de invierno- bastante correcta, sobrevino una repentina pausa que ha desembocado en la ausencia de floración de varias especies que deberían haberlo hecho durante ese mes. Ni los Ornithogalum ni los Hyacinthoides se han manifestado, a pesar de contar con hojas que evidenciaban que les iba bien. Por tanto, llegado el mes de mayo, poco cabía esperar que algunas especies tuvieran todavía oportunidad de florecer y parecía que habría que esperar a las que comienzan en este turno de la temporada, como las azucenas.

Las plantas que protagonizan la entrada tienen historias dispares. Unas fueron adquiridas como bulbos hace unos años, la otra fue sembrada desde semilla. Ambas son especies que tienen su origen en los Estados Unidos, por lo que son especies adaptadas a un clima templado como el que tienen en Cullera. 

Calochortus splendens
Primero habría que hablar de las bulbosas: Calochortus. Estas plantas son originarias de las praderas secas del oeste del país norteamericano, donde se las llama "mariposa lily" por su colorido. En mi caso, los bulbos fueron adquiridos en una tienda online holandesa en otoño de 2013. Era un pack de 10, pero con los años han ido desapareciendo. Los regaba poco y todas las veces (2014 y 2015) dieron hojas, pero no flores. Como perdían la parte aérea tan pronto y tengo entendido que quieren sequedad estricta en verano, solía guardarlas dentro de casa. Entre el último verano y este febrero pasado estuvieron guardadas más de la cuenta, pues las perdí -luego resultó que las tenía a la vista todo el tiempo. Cuando las encontré, en febrero, tenían una hoja brotada y las raíces queriendo salir. Aún las planté y funcionaron prácticamente sin problema. Increíblemente y a pesar de ello, es el primer año que han formado flores, aunque sólo se ha abierto una mientras que las otras se han secado o han llegado a romperlas los pájaros. El ejemplar aparecido, de color rosado y blanco, no es de esas especies de bello dibujo y colores llamativos. Se trata, seguramente, de Calochortus splendens. Las flores tienen cuatro pétalos grandes y redondeados y forma de copa, más o menos similares a un tulipán; pertenecen a la misma familia que éstos, aunque ahí termina su parentesco. Curiosamente, sus parientes más cercanos son una especie que también cultivo y tienen un aspecto totalmente distinto: las Tricyrtis.

La segunda es una pequeña iridácea que obtuve de semilla. Se trata de Sisyrhinchium bellum, especie de un género distribuido por prácticamente todo el continente americano. Como algunos iris, es una planta rizomatosa. Me costó muchísimo que alguna semilla germinase, tras dos temporadas de intentos. Al final, una de las puestas en semillero en otoño de 2015 lo hizo y fui cuidando la planta con sumo cuidado. El trato es muy sencillo, igual a prácticamente cualquier herbácea, pues los Sisyrhinchium gustan de tener humedad a menudo. Las hojas son lanceoladas y crecen en rosetas planas como en muchas especies de iridáceas, pero son tan finas que recuerdan a césped. Fue una sorpresa empezar a ver cómo formaba los pedúnculos, que empezaron a dar flores bastante pronto. Éstas son muy pequeñas, de color violeta-azulado y con un dibujo amarillo en el centro. Tienen un aspecto puramente actinomorfo, mucho más simple que especies relacionadas como puedan ser Iris, Trimezia o Tigridia. Duran un par de días, pero la planta las produce continuamente. Espero que la planta crezca vegetativamente y pueda llenar su maceta, puesto que es bastante complicado que consiga algún ejemplar más con las pocas semillas que me quedan ya.