Mostrando entradas con la etiqueta Iridaceae. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Iridaceae. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de marzo de 2017

Colores de Sudáfrica

Sparaxis tricolor
Las plantas de origen sudafricano que cultivamos como ornamentales son tantas y tan variadas que es bastante fácil que, incluso quien tan sólo tiene unas pocas macetas en su ventana o balcón, cuente entre su pequeña colección con alguna especie procedente de este país. La inmensa mayoría de suculentas, los pelargonios, los gladiolos, las gerberas y otras tantas bulbosas y anuales crecen de manera natural en los variados ecosistemas sudafricanos, y bien en su forma original o como híbridos creados pacientemente en cultivo forman parte de nuestras vidas. El año pasado ya dediqué un par de entradas a plantas con este origen, y aunque hay otras zonas geográficas que reúnen grandes cantidades de especies que cultivo usualmente, como podrían ser México, el Cono Sur o China, lo cierto es que sería complicado hacer una entrada temática de golpe ya que una de las particularidades de las plantas de Sudáfrica es que la inmensa mayoría florecen de manera simultánea entre febrero y abril, quedando aparte unas cuantas especies repartidas por el resto del calendario.

Ursinia anthemoides
En este primer acercamiento de 2017 a las plantas sudafricanas hay pocas novedades respecto al año pasado, pero eso sí, sienta bien comprobar cómo algunas plantas repiten floración igual o mejor que en la temporada anterior. Aparte del prematuro inicio de perennes como Felicia amelloides u Osteospermum, la delantera la tomaron las anuales. Como ya viene siendo costumbre, el pistoletazo de salida lo dan las Dimorphotheca sinuata, que empiezan en enero. Este año la siguiente fue la Heliophila coronopifolia, una crucífera de flores azuladas que ha tenido un desarrollo bastante breve, algo que parece lógico viendo el pequeño tamaño de las plantas, que ya están formando semillas. No obstante, como se ve de fondo en algunas fotos, todavía aparecen varias flores sueltas y desconozco si las plantas tendrán capacidad para reflorecer. En similares fechas se abrían las viejas conocidas Dorotheanthus bellidiformis, de las cuales nunca me parece que tengo suficientes y como mejor lucen es sembrando sin miramiento en una superficie amplia, pues ya se encargan ellas de mezclarse en multitud de colores. Aún así, es de esas especies que se han dispersado tantas semillas con los años que todas las primaveras aparecen varias de manera inesperada. También repiten las imponentes Arctotis fastuosa, obtenidas precisamente de semillas del año anterior, y las Felicia heterophylla, que este año han florecido antes y parece que se desarrollan bastante mejor.

Freesia híbrida roja
Como primera novedad tenemos a la Ursinia anthemoides. Ésta es una de esas plantas que si no he tenido antes ha sido por pura mala suerte. Estuve sembrando de un mismo paquete de semillas desde 2013 hasta que perdieron viabilidad; posteriormente conseguí unas pocas que venían en una mezcla de semillas que me regalaron. A pesar de conseguir germinar varias, sucesivos errores acabaron con ellas: básicamente, se trata de una anual tan fácil como cualquiera pero es de esas plantas que no tienen un ritmo de crecimiento muy rápido al principio de su vida. La mayoría de veces perdí las plantas por querer mezclarlas con otras mayores o por sembrarlas fuera del otoño. Esta vez las saqué adelante en una maceta con otras especies mencionadas en esta entrada, primero en invernadero y luego sin preocuparme mucho de dejarlas al exterior, pues los caracoles ni las tocaron: sólo había que tener cuidado con los pájaros, que este año por el momento se están comportando. Se trata de unas caléndulas similares a las Dimorphotheca aunque con un follaje muy fino, similar al de los eneldos. Crecen más verticales que aquéllas y las cabezuelas aparecen sobre largos y finos pedúnculos. En principio la especie es correcta, aunque posiblemente la variedad cultivada, llamada 'Solar Fire', pertenezca a la subespecie versicolor; la anthemoides nominal tiene cabezuelas totalmente amarillas. Desde que vi asomar las futuras flores hasta que se abrieron las primeras pasó más de un mes, aunque como era de esperar en pocos días las diversas plantas han florecido de golpe. El anillo púrpura que forman sus lígulas alrededor del disco floral es más intenso que en las Dimorphotheca. Es una especie que espero cultivar durante mucho tiempo, pero la primera conclusión que he obtenido es que es más alta de lo que esperaba y habría que buscarle unas compañeras de su talla, quizá las Nemesia strumosa.

Arctotis fastuosa
Pasamos ya a las bulbosas y ponemos la mirada en las Freesia. Este año las híbridas toman la delantera y los ejemplares de flores rojas y blancas producen espigas muy cargadas, tanto que ya se han tumbado por su propio peso. No han aparecido flores rosa como el año pasado, pero podrían aparecer más adelante. La que ha resultado una sorpresa es la Sparaxis tricolor de color rojo que ha aparecido entre ellas, siendo la primera vez que consigo no sólo que florezcan bien, sino que se adapten a un ciclo estacional más acorde. De hecho, este año he vuelto a comprar y la idea es plantarlas antes de que acabe este mes para repetir la táctica seguida con las Freesia híbridas. Como estas plantas deberían estar plantadas desde otoño en nuestro clima, pero vienen de cultivos holandeses y por tanto se venden en pleno marzo, hay que plantar y esperar que sean capaces de crecer un poco antes de volver a aletargarse en verano. Si rebrotan con las lluvias de otoño, lo más probable es que ya funcionen bien a partir de entonces. Por su parte, las pequeñas Freesia laxa este año parece que, como ocurriera en 2015, florecerán en la segunda quincena de marzo. Las espigas de flores empezaron a aparecer hace unos días y crecen deprisa.

Felicia heterophylla
A pesar de que el intento por cultivar diversos bulbos sudafricanos juntos fue un fracaso importante, todavía quedan varias especies repartidas por la terraza a las que nunca habría que dar por perdidas. Las Crocosmia 'Lucifer', una de esas plantas que he tenido varias veces y no consigo más que hojas y cormos que no llegan vivos al año siguiente, siguen creciendo en una maceta en la que empezaron a brotar en otoño. Su aspecto no es muy esperanzador pero estaría bien si fueran capaces de sacar sus primeras flores, pues no parece ser difícil. O sí: las Nerine bowdenii, de floración otoñal, llevan tres años sacando hojas puntualmente cada otoño, perdiéndolas en verano y vuelta a empezar. Comentándolo con otros cultivadores, parece que es un problema bastante común: las plantas viven durante años, multiplicándose incluso, pero las flores nunca llegan, No obstante no pierdo la esperanza y espero que algún otoño me sorprendan. Lo mismo para Amaryllis belladonna, uno de los bulbos sudafricanos más populares y que comparte con la Nerine su particular calendario, esto es, flores en otoño y crecimiento de otoño a verano. El ejemplar fue plantado en febrero de 2016 y como se ha comentado para otras especies, al venir de un vivero holandés tuvo que pasar esa primera primavera con un ciclo "interrumpido": afortunadamente, llegó el otoño y su crecimiento se disparó.

Lampranthus aureus
Las suculentas parece que se lo toman con más calma. Con una ampliación significativa en la variedad de especies obtenida en su mayoría a partir de esquejes, las primeras en florecer son las mismas del año pasado: la aizoácea Lampranthus aureus, de vivas flores naranja, y la espinosa Euphorbia aeruginosa, que curiosamente esta temporada concentra todas sus flores en el lado de la planta que apunta al este, en lugar de un reparto homogéneo como el año anterior. Empieza a florecer también una Aloe humilis que encontré recientemente en un supermercado y me llamó la atención precisamente porque venía con flores creciendo. Posteriormente fui encontrando información sobre ella y descubrí que es una especie de pequeño porte y bastante florífera, con lo cual constituirá una gran adición a la colección. Es de suponer pues que, a lo largo de la primavera, distintas suculentas irán engalanando los rincones de la terraza donde se encuentran: especies como la Oscularia deltoides suelen tener un periodo de floración algo más tardío, produciendo flores entre abril y mayo, con lo cual las siguientes semanas parecen ser aptas para que estas plantas demuestren de qué son capaces.

Freesia híbrida blanca
Algunas especies no han podido llegar a buen puerto por un motivo u otro. Por ejemplo, las semillas de las recargadas Nemesia strumosa 'Carnival' no quisieron germinar en ninguno de los varios intentos hasta que, totalmente fuera de tiempo, se me ocurrió sembrar las que recogí de mis plantas de 2016: éstas sí funcionaron. Sólo obtuve tres o cuatro plantas pequeñas que todavía no pasan de dos centímetros y he pasado recientemente a maceta. Aparte, durante el otoño adquirí semillas de varias especies sudafricanas, algunas venidas directamente de Sudáfrica, y precisamente estas últimas resultaron ser un fracaso, germinando sólo una de las especies que, afortunadamente, se desarrolla favorablemente y espero que sea capaz de alcanzar el tamaño de floración este mismo año. Así pues, todavía quedan algunas especies obtenidas de semilla, tanto perennes como anuales, de las cuales ni siquiera sé si florecerán o no -o si lo harán este año, en el caso de las perennes- pero de seguir todo como hasta ahora, no van mal encaminadas. En los próximos meses se revelará el misterio.

martes, 14 de febrero de 2017

Unos Iris reticulata tempranos y variados

Iris reticulata azulado
Con la llegada de mejores condiciones atmosféricas entramos ya en esa segunda fase del invierno, no necesariamente en coincidencia con el inicio de su segunda mitad aunque suele estar cerca, en la que decenas de plantas dan por comenzada su temporada de floración. No sólo las plantas nos ayudan a verificarlo, pues también las primeras aves locales comienzan a lanzar al viento sus cantos nupciales, como el roquero solitario o los verdecillos. Con una gran ventaja en forma de energías acumuladas en sus órganos subterráneos, las bulbosas y otras plantas con tubérculos y rizomas pueden florecer rápidamente en cuestión de días. En esta quincena se han ido sucediendo unas cuantas de ellas y casi sin darme cuenta, los Iris reticulata han desplegado sus complejas y bonitas flores en la que es la ocasión más temprana de todas las veces en que lo han hecho.

Iris reticulata morado
Esta especie es, en principio, muy sencilla de cuidar. El problema es que en muchas ocasiones no han conseguido pasar de su segundo año, perdiendo su masa de manera drástica y quedándose los pequeños bulbos totalmente secos. He comprado bulbos nuevos en diversas ocasiones y esta ha sido una de ellas. Siempre los he comprado en los supermercados ALDI por ser la que mejor oferta tiene, 30 bulbos de buen calibre a un euro y medio. Son tantos que algunos años, y este tampoco ha sido excepción, no consigo plantarlos todos, pero viendo los resultados me empiezo a arrepentir un poco y quizá todavía plante los que quedan, aunque tenga que ser amontonados y este año sólo consigan sacar hojas, dado que es muy tarde. En 2012 planté además otra variedad, 'Rhapsody', que presenta flores de pétalos más anchos y de color azulado. Florecieron casi todos en 2013, unos pocos más en 2014 y posteriormente ya los di por perdidos al no volver a verlos florecer nunca más. En LIDL, donde los compré, ya no volvieron a venderse en años siguientes.

Iris reticulata azules, vista superior
La primera flor de este año se había abierto ya este pasado domingo, siendo la más temprana que he visto nunca y sin que prácticamente me hubiese dado cuenta en la semana precedente de que iba a aparecer. Tampoco en ese momento vi más indicios de floración y hoy, dos días después, ya me encuentro cuatro flores más. Al tratarse de una especie de flores pequeñas y de escaso porte no necesitan mucho más de 36 horas para pasar de nada a todo. Lo que más me ha llamado la atención es que las flores nuevas son de un color que no había visto nunca, azulado y con amplias marcas blancas. Es probable que en esta ocasión el paquete de bulbos de ALDI haya incluido distintas formas de Iris reticulata sin indicarlo en el envase; tampoco puede tratarse de una confusión mía puesto que no tengo plantado ningún otro Iris que se le parezca. Ha sido una grata sorpresa, pues los ejemplares son verdaderamente bonitos. Me fijo, además, que el de flor morada más típica tampoco es exactamente igual a los de otros años, dado que le falta la mancha amarilla en el centro de los pétalos. Ahora mismo, la floración del resto de ejemplares que se observan ya crecidos queda pues sujeta a sorpresas.

Otro de los ejemplares azulados
El Iris reticulata es también una planta la cual es preferible ubicar de manera aislada, quizá en una maceta pequeña sólo con ejemplares de la misma especie o similares, u otras bulbosas pequeñas como los crocus o incluso algunos muscaris. Primero aparecen unas hojas verticales no muy largas que la mayoría de veces tropiezan con las propias flores. pero es después de marchitarse éstas cuando empiezan a crecer y doblarse por su peso, alcanzando a veces el tamaño de las de sus parientes mayores los Iris híbridos holandeses. Mezclarlos con bulbosas mayores, como he hecho yo al ponerlos con unos narcisos, puede resultar en que queden escondidos entre sus hojas. Más complicado todavía lo tenían los Iris 'Katharine Hodgkin' del año pasado, dado que las flores son más grandes y se abren prácticamente a ras de suelo. No me quedó ni uno, por cierto: se empezaron a pudrir los bulbos antes de llegar el verano incluso.

Me cuesta encontrar bulbos que aseguren el éxito durante varias temporadas, pero poco a poco van siendo varias las especies que están consiguiéndolo. Estos Iris reticulata, que siempre alegran la vista con su maravilloso colorido y su pequeño porte, han demostrado que son capaces de hacerlo pero todavía les falta superar la marca de las dos temporadas. Veremos dentro de unos años si estos lo han conseguido.

domingo, 8 de mayo de 2016

Dos americanas por sorpresa

Sisyrhinchium bellum
Pasó todo el mes de abril y después de un arranque de la temporada de bulbos -que suele dar inicio a mediados de invierno- bastante correcta, sobrevino una repentina pausa que ha desembocado en la ausencia de floración de varias especies que deberían haberlo hecho durante ese mes. Ni los Ornithogalum ni los Hyacinthoides se han manifestado, a pesar de contar con hojas que evidenciaban que les iba bien. Por tanto, llegado el mes de mayo, poco cabía esperar que algunas especies tuvieran todavía oportunidad de florecer y parecía que habría que esperar a las que comienzan en este turno de la temporada, como las azucenas.

Las plantas que protagonizan la entrada tienen historias dispares. Unas fueron adquiridas como bulbos hace unos años, la otra fue sembrada desde semilla. Ambas son especies que tienen su origen en los Estados Unidos, por lo que son especies adaptadas a un clima templado como el que tienen en Cullera. 

Calochortus splendens
Primero habría que hablar de las bulbosas: Calochortus. Estas plantas son originarias de las praderas secas del oeste del país norteamericano, donde se las llama "mariposa lily" por su colorido. En mi caso, los bulbos fueron adquiridos en una tienda online holandesa en otoño de 2013. Era un pack de 10, pero con los años han ido desapareciendo. Los regaba poco y todas las veces (2014 y 2015) dieron hojas, pero no flores. Como perdían la parte aérea tan pronto y tengo entendido que quieren sequedad estricta en verano, solía guardarlas dentro de casa. Entre el último verano y este febrero pasado estuvieron guardadas más de la cuenta, pues las perdí -luego resultó que las tenía a la vista todo el tiempo. Cuando las encontré, en febrero, tenían una hoja brotada y las raíces queriendo salir. Aún las planté y funcionaron prácticamente sin problema. Increíblemente y a pesar de ello, es el primer año que han formado flores, aunque sólo se ha abierto una mientras que las otras se han secado o han llegado a romperlas los pájaros. El ejemplar aparecido, de color rosado y blanco, no es de esas especies de bello dibujo y colores llamativos. Se trata, seguramente, de Calochortus splendens. Las flores tienen cuatro pétalos grandes y redondeados y forma de copa, más o menos similares a un tulipán; pertenecen a la misma familia que éstos, aunque ahí termina su parentesco. Curiosamente, sus parientes más cercanos son una especie que también cultivo y tienen un aspecto totalmente distinto: las Tricyrtis.

La segunda es una pequeña iridácea que obtuve de semilla. Se trata de Sisyrhinchium bellum, especie de un género distribuido por prácticamente todo el continente americano. Como algunos iris, es una planta rizomatosa. Me costó muchísimo que alguna semilla germinase, tras dos temporadas de intentos. Al final, una de las puestas en semillero en otoño de 2015 lo hizo y fui cuidando la planta con sumo cuidado. El trato es muy sencillo, igual a prácticamente cualquier herbácea, pues los Sisyrhinchium gustan de tener humedad a menudo. Las hojas son lanceoladas y crecen en rosetas planas como en muchas especies de iridáceas, pero son tan finas que recuerdan a césped. Fue una sorpresa empezar a ver cómo formaba los pedúnculos, que empezaron a dar flores bastante pronto. Éstas son muy pequeñas, de color violeta-azulado y con un dibujo amarillo en el centro. Tienen un aspecto puramente actinomorfo, mucho más simple que especies relacionadas como puedan ser Iris, Trimezia o Tigridia. Duran un par de días, pero la planta las produce continuamente. Espero que la planta crezca vegetativamente y pueda llenar su maceta, puesto que es bastante complicado que consiga algún ejemplar más con las pocas semillas que me quedan ya.

jueves, 29 de octubre de 2015

Crocus speciosus, despertar otoñal

Crocus speciosus
Es bien sabido que hay tres clases de plantas bulbosas según el periodo de floración, crecimiento y reposo: están las que emergen entre finales del verano y otoño, floreciendo entre finales de invierno y la primavera y perdiendo las hojas algo después; las que emergen a finales de invierno y florecen en primavera-verano, con un ciclo similar a las anteriores aunque desplazado hacia los periodos cálidos del año; y las otoñales, que entre finales de verano -algunas en pleno verano, como la autóctona Urginea undulata- y principios de otoño primero florecen y posteriormente producen hojas que mantendrán hasta casi el verano siguiente. El reposo suele ser común para todas ellas y la inmensa mayoría lo hace entre verano y otoño. En la terraza tengo una representación de todos los tipos, pero hasta ahora las otoñales, que son las que cuentan con menor variedad nunca habían florecido. Eso ha sido hasta la llegada de esta nueva especie para la colección.

Interior de la flor
Crocus speciosus ssp. speciosus, conocido coloquialmente como crocus de Bieberstein, es una especie originaria de Irán, Turquía y el Cáucaso. Lo primero que nos llama la atención de sus flores es que son más grandes y están más elevadas que los clásicos crocus de primavera, como el Crocus vernus, incluso en los cultivares de flor grande. Su aspecto también es más llamativo, con pétalos de color lila marcados por nervaduras y unos estilos curvados de color naranja brillante. Como los demás crocus, depende de la exposición al sol para abrir más o menos sus flores, con lo que quizá la ubicación en la que los puse, buscando condiciones de semisombra, no llegue a ser suficiente para ellos en este mismo momento. No obstante, creo que no los acabaré moviendo al frente de la terraza, sino que podrían estar bien simplemente desplazándolos un poco más a la izquierda para que tengan unos minutos más de sol. En el fondo, su floración será breve y hay que dejar sitio a las plantas que florecerán todavía dentro de unos meses, en primavera.

De perfil
El recorrido de los Crocus speciosus en la terraza es hasta hoy muy corto. Vinieron con el mismo pedido de bulbos de floración primaveral, a finales de septiembre, y aún tuve la suerte de que venían sólo un poco brotados y con energías suficientes para completar su floración que, como se ha indicado, se produce antes que el crecimiento vegetativo. Poco a poco los diez cormos, repartidos mitad y mitad en dos macetas pequeñas, fueron asomando hasta aparecer por lo menos nueve. Esto es, que actualmente y con sólo dos floreciendo en el momento de hacer estas fotos -todas del mismo ejemplar- se puede prever que la floración será muy escalonada. Estoy casi del todo convencido que, de ir todo bien, las plantas reajustarán su ciclo a lo largo del año y es probable que para la próxima temporada florezcan a principios de octubre, fecha más lógica. Estos fueron plantados el 29 de septiembre y parece ser que prolongarán su floración durante el principio de noviembre. Sin duda todo un acontecimiento para una época en la que pocas especies tienen su momento natural para florecer.

jueves, 9 de julio de 2015

Iris domestica, las flores del leopardo

Iris domestica
Por lo general, las plantas bulbosas o rizomatosas las solemos adquirir como bulbos y cormos en seco, divisiones de raíz o cualquier porción de órgano de reserva subterráneo que pueda ser desenterrado y tolerar el trasiego de un emplazamiento a otro. Plantar bulbosas desde semilla, aunque es posible, no suele ser la opción escogida mayoritariamente debido al tiempo que algunas pueden llegar a tardar en florecer. Sin embargo, la planta que protagoniza esta entrada constituye una de esas excepciones por las cuales vale la pena probar otros métodos dado que garantiza resultados rápidos.

Iris domestica es una especie procedente de China y Japón, anteriormente conocida como Belamcanda chinensis, nombre que como siempre ocurre suele predominar todavía en algunos sectores, como el del cultivo ornamental. Su nombre común más habitual es lirio leopardo o flor leopardo, denominación acertada cuando se observa el aspecto de sus flores. La planta pasó, tras análisis moleculares de su ADN, a conformar parte del género Iris, siendo antaño además la única especie existente del ya obsoleto género Belamcanda, por lo que no tiene una relación demasiado estrecha con otras especies de Iris. Lo cierto es que cuando observamos de cerca sus particularidades encontramos diferencias notables con sus parientes, muchos de los cuales forman parte de nuestras colecciones de plantas ornamentales.

Dos flores coinciden el mismo día
Habitualmente los iris tienen flores en una disposición triple que consiste en sépalos colgantes cubiertos por otro juego - formando una estructura tubular que suele esconder los estambres- coronados por otros tantos en posición erecta. Es el aspecto que encontramos en Iris germanica, Iris reticulata o Iris x hollandica, entre otros, pero nada tiene que ver con el de Iris domestica. En éste apreciamos una disposición radial de seis sépalos, tres más grandes y tres algo más pequeños superpuestos en el mismo plano. Su aspecto es más similar a otras especies emparentadas como Sisyrinchium o Moraea, aunque el peculiar moteado de los sépalos la hace única, recordando en este aspecto a algunas azucenas asiáticas, orquídeas o Tricyrtis, plantas todas ellas con las que únicamente comparten el taxón de las liliópsidas o monocotiledóneas.

Detalle de una de las flores anteriores
La planta llegó a casa todavía como semilla, en un sobre de la marca Flower Goddess, la que encontramos habitualmente en tiendas online de China. A pesar de las reticencias iniciales, busqué información de otros cultivadores y parecía que eran fiables, con lo que me animé a probar. Como en otras ocasiones, por menos de un euro tenemos las semillas y su transporte desde su país de origen, que en este caso es el propio de la planta. Se pueden germinar como cualquier semilla de planta anual, esto es, en un envase hermético con papel de cocina húmedo. Germinan por lo general en pocos días y pasan sus primeros meses creciendo como una pequeña roseta en abanico con tres hojas superpuestas. En mi caso, fue sembrada en abril tras un primer intento fallido algunas semanas antes, y a partir de ahí la planta fue ganando tamaño y originó dos rosetas. Para el otoño, las hojas más grandes se habían ido deteriorando de manera natural y quedaron sendas rosetas de pequeño tamaño durante el invierno. Con el aumento de temperaturas y de la luz solar, las hojas empezaron a crecer progresivamente.

Tras una semana de floración
Parece increíble que en apenas un año desde semilla la planta alcance el tamaño de un iris, una Freesia o un gladiolo de varios años de edad. Sólo quedaba aguardar al esperado evento de la floración, que se ha producido en plena llegada del verano, a principios de este mes de julio. De entre las aplanadas rosetas surge una fina vara con flores que en principio parecen algo pequeñas en proporción a las hojas, con unos 3-4 cm. de diámetro. Poseen estambres agrupados que se proyectan desde el centro y un estigma que se aparta hacia un lado en paralelo a los sépalos. Las flores tan sólo duran un día, quedando cerradas con los pétalos trenzados entre sí al día siguiente. Aunque en principio parece que sólo habrá unas pocas, de cada ramificación siguen apareciendo nuevos capullos a medida que pasan los días -ahora mismo lleva una semana entera a una o dos flores por día. Algunas de ellas han comenzado a engordar, y espero poder contemplar también la bonita estructura de sus semillas, cubiertas por una membrana negra brillante y agrupadas en un conjunto que las hace asemejarse a una mora, de donde surge el nombre inglés blackberry lily.

Una vez más, el lejano oriente pone a nuestra disposición una especie de gran belleza y tremenda sencillez a la hora de cuidarla. Hay que perder también el miedo a sembrar según qué especies de bulbos, cormos y rizomas desde semilla, pues existen más especies de las que parece capaces de ofrecernos una floración completa en menos de un par de años desde su siembra.

domingo, 29 de marzo de 2015

El calor aprieta las tuercas

Iris germanica
El ambiente fresco dejado por las lluvias que todavía terminaron este pasado miércoles ha durado más bien poco. No era algo extraño, pues lo habitual es que por estas fechas las temperaturas ya den su primera escalada seria. Por tanto, la suposición que lancé hace unos días acerca de que no había que confiar en que la humedad retenida por las macetas y contenedores fuese a durar ha sido certera, y casi que yo mismo he fallado al calcular algunas cosas. El jueves no hizo falta regar nada, pero alargando la siguiente visita hasta hoy domingo, algunas plantas estaban ya empezando a pedir agua de manera patente. El viento de poniente ha ayudado bastante a volver a situar las temperaturas por encima de los 20ºC, patrón que seguirá repitiéndose al parecer hasta que termine el mes dentro de dos días, tiempo suficiente para que agote las reservas de agua dejadas por la lluvia y vuelva con la rutina de traer agua de fuera. Todavía habrá más, pues mañana se espera que las temperaturas se acerquen a los 30ºC.

Schizanthus x wisetonensis
La terraza sigue en su transición hacia las nuevas floraciones. Se abren especies distintas y muchas de ellas responden a ejemplares en circunstancias curiosas. Empezaríamos hablando de la planta que abre la entrada, el archiconocido lirio Iris germanica. Tengo plantas que me ofreció desinteresadamente una jardinera que tenía excedentes sólo a cambio de hacerme cargo de los gastos de envío. Esto fue nada menos que en agosto de 2012, fecha desde la que llevan plantados en el mismo contenedor este grupo de plantas que sólo he movido en dos ocasiones en la zona de más luz. Incomprensiblemente, no vi floraciones durante las dos primaveras que han transcurrido hasta la actual. Las plantas siempre han sido cuidadas de la misma manera y de hecho son de las menos exigentes de la terraza. Durante este otoño se apreció un crecimiento en ellas visiblemente superior al de años anteriores, y el resultado ha culminado en su primera floración en la terraza. De momento todos son morados -creo recordar que también los había en combinación blanco/morado- y me ha extrañado ver que en algunos de ellos el pedúnculo describe una curva rígida (nada que ver, por tanto, con un decaimiento por falta de agua, que no tienen) y las flores han quedado casi invertidas. Para la foto he tenido que sujetarlas rectas con la mano; ya me he encargado de ponerles un tutor para ver si consiguen corregir. Además de estos ejemplares tengo otros tres que me regalaron en el mismo intercambio que los Allium triquetrum y que planté muy tarde (se pasaron en seco guardados de julio a enero) pero están brotando perfectamente.

Narcissus 'Canaliculatus'
Otra iridácea también ha sorprendido con su espontaneidad. En la maceta en la que combiné a los Ipheion, Pseudomuscari y otras pequeñas bulbosas, apareció una roseta de hojas con el clásico aspecto de muchos miembros de la familia, lanceoladas y agrupadas formando un abanico. Durante tiempo las sospechas se mantuvieron apuntando a una especie concreta, y más desde que apareció la espiga de flores mucho antes de que se abrieran. Al final, lo esperado: se trata de un Freesia híbrida. Que es una planta muy popular está claro, pero cómo ha conseguido viajar este ejemplar tras los años es lo que me sorprende. Únicamente he comprado una vez Freesia de este tipo, en primavera de 2012. En aquel entonces sólo floreció de manera precaria un ejemplar de flores moradas y blancas; uno similar, o puede que el mismo, repitió tímidamente en diciembre de ese mismo año, que trasplanté al recién construido contenedor para bulbos por urgencia y acabó secándose. Pocos meses después, en primavera de 2013, florecía un ejemplar rosado, y hasta ahí el último. El ejemplar actual tiene flores rojas y posiblemente haya estado creciendo todos los años sin que me percatase, y ha decidido florecer ahora, a la cuarta primavera en casa. Además de ser bonita, tiene un perfume maravilloso. Tanto es así que quizá me plantee volver a probar con un paquete nuevo y juntar muchas más: si encuentro ejemplares en buen estado en LIDL podría plantarlos ya mismo.

Freesia híbrida
El tema de los aromas de los bulbos es muy interesante. Antes no tenía costumbre de investigarlo y sólo me llamaba la atención el de flores muy evidentes como las azucenas o los jacintos, cuyo olor se nota a distancia. Sin embargo, acercando la nariz uno puedo encontrar matices estupendos. Me da la sensación, eso sí, de que la mayoría de flores de ese tipo -amarilidáceas, iridáceas, asparagáceas y liliáceas- poseen unos cuantos olores "base" por familia y a partir de ahí, encontramos variaciones. Por ejemplo, el olor de los narcisos, como el 'Canaliculatus', sin duda delicioso, es muy similar al de las azucenas marinas Pancratium, algunos Allium o Nothoscordum; plantas tan lejanas dentro de su misma familia como son el jacinto y el muguete huelen prácticamente igual. Los Muscari tienen un aroma patente cuando se juntan muchos, y los Allium triquetrum, que empiezan a emitir decenas de flores estos días, parece que son totalmente inodoros.

Ismelia carinata
Al sol se van abriendo también especies conocidas como preludio a la siguiente tanda de floraciones que va produciéndose de manera espaciada. Vuelven los crisantemos tricolor (Ismelia carinata), que aunque llevan desde hace semanas abriendo tímidamente sus flores , no han empezado a ser frecuentes hasta ahora, prácticamente con una diferencia de un mes respecto al año pasado. Las semillas caían con tal facilidad una vez quedaban totalmente secas que no es de extrañar que apareciesen plantas por doquier: no he sembrado ni una de manera voluntaria y hay montones de ellas por toda la terraza.

Lysimachia arvensis
Florece también el segundo ejemplar de Schizanthus x wisetonensis. Esta vez, aunque el color de base es similar -blanco-rosado- el bello dibujo interno no ha aparecido "descolorido" como en el ejemplar de la maceta. En este, ubicado en el contenedor y de mayor tamaño, el interior se compone de una mancha amarilla con marcas rojas con un difuminado rojizo encima. Noto que este ejemplar se ha dado más prisa en florecer, puesto que el otro estuvo semanas con los botones florales a la vista y en este he encontrado varias flores abiertas que hace tres días no lo estaban. Cuando la planta esté más cargada, su impacto visual será estupendo.

Allium triquetrum
Siguiendo con la costumbre de este de dejar a las espontáneas crecer, hoy he descubierto que, casi sin darme cuenta, las frecuentes Lysimachia arvensis (nombre actual de Anagallis arvensis), las pimpinelas escarlata o murajes, habían llegado también a la maceta de los Lupinus succulentus. Esta resistente planta, que crece en la terraza en macetas en desuso con tierra arcillosa a la que apenas le cae agua, decora ahora con sus diminutas flores de color naranja rojizo la parte baja de la leguminosa, la cual sigue verde pero está terminando de florecer y dando algún fruto. Sería divertido que apareciese también la versión azul de esta pimpinela, aunque me temo que los ejemplares que crecen por la terraza provienen siempre de semillas de una misma línea de plantas de flores rojizas que se autosiembra cada año.

Terminado pues este periodo lluvioso, el tiempo sigue su curso y habrá que volver a concienciarse de la vuelta a la rutina de riegos. No debe dejarse nada a su suerte, pues abril está a la vuelta de la esquina y la terraza va encaminada a llenarse todavía más de hojas y flores de todos los colores, algo que siempre conlleva un esfuerzo detrás, pero cuyo resultado merece la pena.

martes, 10 de marzo de 2015

Una combinación desequilibrada

Margaritas de Livingstone sobre Crocus
A mediados del año pasado decidí que aquello de ocupar casi tres metros de terraza con un contenedor para bulbos (de todas las estaciones) no parecía tan buena idea después de todo. Desmontándolo me quedaba con el espacio libre y los alrededor de 1.200 litros de sustrato que contenía, de los cuales 1/4 o un poco más se destinarían al contenedor de las herbáceas, debido a que su mejor calidad (turba, fibra de coco, perlita, humus...) sería un buen punto de partida para asegurar el éxito, y así ha sido. Con la tierra que saqué del contenedor de herbáceas y un poco de aquí y allá rellené cajas de porexpán y macetas con los bulbos. Claro, que con la tierra venían más cosas.

Crocus vernus morado
En un sustrato que ha contenido tantas anuales es normal que queden algunas semillas, que se ponen en marcha tan pronto como la tierra se remueve, les da la luz y reciben agua regularmente; a ellas hay que sumar también montones de adventicias que llegan regularmente a la terraza con los vientos y animales. Así, espuelas de caballero, amapolas sin identificar, ortigas, margaritas de Livingstone y un popurrí de especies bastante amplio han aparecido por doquier, viniendo bien en algunos casos ya que las he repicado en otros lugares. Durante el otoño, la ausencia de crecimiento de los bulbos y la pequeña talla de estas polizontes hace pensar que cuando crezcan, estarán en armonía unas con otras. Pero no es así.

El caso más claro es el que nos ocupa. En una caja de porexpán puse todos los crocus que cupieron más cinco Pseudomuscari azureum. Durante el otoño allí comenzó a crecer de todo y no quité casi nada, bien porque son especies que no acabo de reconocer y quiero saber qué saldrá, bien porque son especies que pensaba que no molestarían. Al final casi todas estas plantas han crecido tanto que han puesto en apuros a los crocus, que son de crecimiento vertical y muy bajo. Pero una destaca por encima de las demás: la margarita de Livingstone Dorotheanthus bellidiformis.

Los Crocus vernus blancos en apuros
Esta especie es una aizoácea anual, similar a sus parientes crasas y perennes aunque menos resistente a una sequía acusada. Su crecimiento es tan opuesto a los crocus que ha acabado por aprisionarlos y a éstos cuesta encontrarlos entre la maraña de hojas pegajosas de las Dorotheanthus. La maceta ahora se ve muy llamativa, como si hubiera sido preparada pensando en que aquéllas serían la especie estrella. A diferencia de otros bulbos de crecimiento principalmente vertical, los crocus no desarrollan largos pedúnculos, sino que las flores pueden estar abriéndose a tan sólo un centímetro del suelo. Esto es, que si hay obstáculos de por medio, se abrirán mal.

El resultado se aprecia en la foto que engloba todo el conjunto. Los primeros crocus, los tommasinianus, se beneficiaron de estar en una esquina vacía y pudieron prosperar. Los Crocus vernus de flores grandes, como los blancos de la foto, a duras penas han podido abrirse. Para otras temporadas habrá que ponerse manos a la obra cuando esto ocurra y repicar las plántulas de Dorotheanthus a otros lugares si quiero conservarlas: pero está claro, las macetas dedicadas a los crocus, cuanto más despejadas mejor.

viernes, 27 de junio de 2014

Tigridia, salvando un año desastroso

De color rojo, o magenta
Que la temporada 2013-2014 fue una de las más complejas a la hora de preparar las plantas que requieren enterrar y esperar, como las bulbosas y en general cualquier herbácea de semilla, no cabe duda. Que el fracaso fue tan grande como la preparación... bueno, casi que también. Las semilleras se salvan porque a pesar del malgasto de semillas que nunca enraizaron, algo ha habido -y sigue habiendo- en el contenedor y gran parte de las plantaciones en maceta han salido adelante. El fracaso con las bulbosas ha sido mucho más estrepitoso y calculo, sin temor a equivocarme por mucho, que de todo lo que hubo plantado sólo floreció el 10%. Y hablo de floración, no de crecimiento, porque entonces las cifras son más lamentables todavía.

Cuando llegaron a casa los bulbos de verano, los que se plantan en primavera, todavía no me había enterado de que el fracaso se debía a que las escasas lluvias no habían llegado a empapar de manera permanente la parte media e inferior del sustrato del contenedor de los bulbos, lo cual sumado a que no me ocupé de regar a menudo por total ignorancia o exceso de confianza provocó la muerte de gran parte de los bulbos al no encontrar humedad donde enraizar, como si hubieran quedado olvidados en una caja con serrín. Por tanto, en aquel entonces -ya desde principios de febrero- todavía esperaba ver algo y comencé a enterrar bulbos de verano en los huecos que quedaban entre los de primavera. De estos no quedan ni los restos: en aquel entonces me llevé una bolsa de Tigridia y una de Ixia de Alcampo, ambas en mezcla de colores. No queda nada, así como tampoco de las Sparaxis de la misma marca que enterré en octubre.

Amarilla sin marcas
Aún tenía reservado un espacio en una esquina de unos 60x25 cm. para los bulbos más "prometedores" que todavía planté en el contenedor, los cuales ahora mismo podrían provocar un problema con el ritmo de los trabajos de preparación ya que no me gustaría sacarlos antes de que perdiesen las hojas y raíces: les daré de tiempo todo lo posible, pero la cuestión es que debo no sólo retirarlos antes de la plantación de bulbos, que puedo atrasar hasta octubre, sino que este año necesito hacerlo con más tiempo ya que he de desmantelar el contenedor de los bulbos para repartir el contenido en contenedores más pequeños, macetas y demás. Los bulbos suelen ser rápidos perdiendo hojas en verano: así ocurrió el año pasado con los gladiolos. El problema es que junto a las Tigridia hay al menos dos especies que quizá me hagan esperar: Nerine bowdenii, que es de floración otoñal y podría estar todavía verde hasta por lo menos octubre-noviembre, y Habranthus robustus, que es un bulbo de origen subtropical que simplemente crece y florece cuando la temperatura y la humedad son óptimas. Hasta ahora ambas tienen hojas grandes y sanas, pero no se aprecia intención de floración.

Una vista horizontal
Las Tigridia son, por tanto, los bulbos más exitosos de 2014 en cuanto a que se hicieron muy grandes y consiguieron florecer, y lo siguen haciendo, en apenas tres meses. Estas las compré en LIDL porque ya de entrada no me fiaba mucho de aquellas de Alcampo (sólo eran 10 y muy pequeñas) y porque el año pasado las había comprado en Leroy Merlin y no me gustó demasiado el resultado, si bien entiendo que escatimé mucho con los riegos y quizá podría haber ido mejor. Las tuve en maceta únicamente: este año no las puse tampoco todas en el contenedor, pues ubiqué junto al montón de vivaces y perennes de sol una maceta con unos pocos bulbos con  especies de las mencionadas (Tigridia, Sparaxis y Habranthus) que está lleno de hojas pero ningún signo de floración.

Otra sensación positiva con las Tigridia pavonia ha sido que temía no poder verlas en flor por el tema de que duren unas horas abiertas, pero no ha sido así para nada. Aunque parece que sólo son cuatro las plantas que han florecido, ya me he acostumbrado a tener una o más flores abiertas siempre que estoy en la terraza. El pasado martes apareció, además de una roja de gran tamaño, un ejemplar amarillo sin ninguna marca que hasta ahora no sé si fue un fenómeno puntual o se trata de una planta que siempre sacará así las flores.

Llegará el día en que ellas y sus acompañantes tengan que cambiar de casa, pero eso será cuando hayan terminado su ciclo. Ojalá al año que viene sigan igual de espléndidas y puedan florecer a la vez que otras especies en una combinación de lo más espectacular.

jueves, 5 de junio de 2014

Junio de todos los colores

Tigridia pavonia
Junio lleva ya corriendo una semana. El tiempo continúa la progresión de finales de mayo, sin cambios bruscos aunque con el lógico aumento de temperaturas. Durante estos días hemos tenido un breve golpe de calor, ayer miércoles, con un viento del sudeste que puso los termómetros en hasta 33ºC en nuestro entorno cercano, si bien en Cullera la acción del mar lo suavizó un poco. El mismo día, horas después, el viento cambiaba a noreste y las temperaturas caían 10ºC en poco tiempo. Hoy el cielo ha estado nublado toda la mañana, pero de llover ni hablamos. Nos tenemos que conformar con que al menos tape el sol, que ya quema al subir a la terraza.

Commelina tuberosa
Durante la semana he ido viendo plantas que empezaban a mostrar indicios de floración y que no han demorado mucho en desplegar sus encantos. Ya van quedando menos novedades que ver, incluso faltan por florecer pocas de las especies que repiten temporada en la terraza, pero todavía hay especies con hojas verdes y buen crecimiento que quizá florezcan en pleno verano. Por supuesto, siguen quedando flores de esas especies que no paran durante meses, como los antirrinos, acianos o las Oenothera speciosa del contenedor; la composición de las Monarda, Delphinium, Ratibida, Rehmannia y demás; los distintos Oxalis y aguileñas; incluso, aunque más discretas que este invierno, siguen floreciendo las margaritas Osteospermum, Felicia y Argyranthemum. Hasta las Gaillardia siguen dando flores cuando prácticamente ya no queda planta, si bien empiezan a aparecer ya ejemplares resembrados en varias macetas.

Viola cornuta
La primera en sorprenderme nada más abrir la puerta de la terraza ha sido una Tigridia pavonia de flor amarilla. Esta iridácea de origen mexicano-centroamericano y conocida como flor de tigre -oceloxochitl para los aztecas- es apreciada precisamente por sus grandes y coloridas flores que, como curiosidad, se abren y marchitan durante el transcurso de un sólo día. Yo la he encontrado en su punto álgido y la he disfrutado durante el rato que he estado regando. Es una flor grande, de unos 10-12 cm. extendida; una de las flores más grandes que he tenido en la terraza, superada sólo por las de los Lilium e Hippeastrum. El interior tiene un bello diseño moteado que combina manchas rojas con una base amarillenta y blanca. Esto es inherente a la flor y aparece aunque los pétalos tengan otro color diferente al de esta amarilla. La posición de la flor me ha parecido algo extraña dado que forma un cuenco totalmente horizontal, con lo cual si se diese el caso de que lloviera, acabaría llena de agua. Seguramente este aspecto tiene alguna función concreta, pero la desconozco. La planta que portaba esta flor tiene unos 60-70 cm. de altura.

Porte de la Tigridia
En el otro extremo, tanto de la terraza como de tamaño, aunque de coloración similar, florece una pequeña Viola cornuta. Me ha parecido tan pequeña -unos 2,5 cm. de alto- que no sé si es lo normal en la especie, lo cual sería estupendo, o simplemente se debe a que me han salido una vez más plantas enanizadas. No obstante, dichas plantas llevaban sembradas desde otoño y se han tomado su tiempo para comenzar a florecer, aunque no tanto como sus parientes los pensamientos, que llevaban más meses creciendo cuando florecieron. Lo que me resulta curioso de esta planta es lo diferente que llega a ser si comparamos la forma original -que como en muchas ocasiones, siempre encuentro más atractiva- con este tipo de ejemplares cultivados que, a grandes rasgos, parecen una versión en miniatura de la clásica Viola x wittrockiana antes mencionada. En unas semanas estaré sembrando más de estas para colocar algunas en el contenedor para la temporada próxima.

Eryngium planum
Florece también, tras un largo periplo en la terraza que comenzó en marzo de 2013, un Eryngium planum. Si no la he cambiado de maceta ya era porque temía que, al molestarla, volviese a tomarse su tiempo en adaptarse. Las plantas llegaron como raíces en febrero del año pasado -eran tres, quedan dos- y las puse en una maceta grande con el sustrato que tenía disponible en aquel entonces, bastante pobre. Fue un suplicio mantenerlo siempre húmedo y las plantas durante el año pasado sufrieron bastante, no recuperándose hasta las lluvias que hubo a finales de agosto y viviendo una etapa más llevadera durante el invierno. Pero fue llegar el calor otra vez, esta primavera, y comienzan de nuevo los problemas: la tierra se seca mucho y la planta responde quedándose lacia. Empezó a aparecer un tallo con flores y en uno de esos días entre riegos, los pedúnculos que se doblaron empezaron a secarse, así que una gran parte de las cabezuelas de flores no terminaron de desarrollarse. Al final opté por la drástica medida de taponar el drenaje de la maceta y regar en abundancia a cada visita, manteniéndose ahora algo más vívida. La floración consiste en un tallo cargado de inflorescencias agrupadas en cabezuelas que adquieren un tono morado y que están haciendo las delicias de unas pequeñas avispas estos días. Puede que este invierno me arriesgue y le cambie el sustrato añadiendo más compost y perlita, para evitar estos problemas.

Sidalcea 'Party Girl'
Entre las perennes llegadas este año, comienzan su floración las Commelina tuberosa. Esta especie tiene un crecimiento distinto al de sus parientes, generalmente rastreras como las Tradescantia y otras Commelina como la C. benghalensis que también cultivo. Brota desde tubérculos estrechos y largos y su porte es más similar al de una bulbosa, con roseta de hojas en la base y tallos erectos desde los que se abren las flores. Éstas aparecen sobre una espata a modo de vaina, varias por tallo, y tienen el intenso colorido azul propio de muchas especies del género. Sus flores son muy similares a las de su pariente mencionada aunque con el pétalo inferior más grande. Duran sólo un día, pero tan pronto como se marchitan ya hay otras listas para reemplazarlas. Aún han comenzado a florecer ahora, con lo que espero que en unas semanas los tallos se hayan hecho más grandes y numerosos y la planta ofrezca un buen montón de sus radiantes flores azules cada día.

Salvia farinacea desde arriba
Las flores en espigas siguen dominando la terraza a estas alturas. Ya han aparecido por aquí plantas como la Sidalcea 'Party Girl', una malva de tamaño contenido con pequeñas columnas de flores efímeras, y la Salvia farinacea, con sus gruesas inflorescencias azuladas -que no azul puro, color que sí aparece en algunas especies de este amplio género. Lo simpático es que primero comenzó a florecer la planta del año pasado y unos días después se le ha unido una planta nueva, cultivada en casa a partir de una semilla recolectada de la planta más vieja. Es, por tanto, una salvia excelente para repartirla por la terraza a poco que haga crecer unas cuantas en semilleros. Hay más especies del género en la terraza, pero de momento ninguna parece mostrar signos de floración. La idea este año es recolectar más semillas y al menos poner unas cuantas en el contenedor de las anuales al año que viene.

Vista superior de la Tigridia
Vendrán los días de calor intenso muy pronto y la terraza, sin dejar de mostrarse viva y colorida, comenzará a mostrar signos de decadencia. Ahora comienza un periodo importante, que requiere de una buena vigilancia, evitarles el sol intenso a plantas delicadas y no dejar que falte el agua. Es época también para que los temibles hongos hagan aparición, más peligrosos si cabe si son de los que aparecen en las raíces y no se detectan hasta que es demasiado tarde. Y comenzará otra vez en periodo de impaciencia a la espera de que vuelva a suavizarse todo con el otoño, aunque para eso aún queda tiempo y esta vez, más que nada, lo más esperado será la vuelta de una temporada de lluvias que el año pasado se olvidó de llegar. Mientras tanto, paciencia, planificación y, por qué no, ir haciendo algún experimento con semillas.

martes, 4 de marzo de 2014

El bajo rendimiento de las bulbosas

Ipheion uniflorum
Algo malo tenía que tener este inicio de temporada. Mientras las demás plantas han encontrado un ritmo de crecimiento y floración estupendo para la época en la que estamos, los bulbos, grandes protagonistas de la terraza -no en vano ocupan un espacio de 2,8x1 metros ellos solos, más los que hay en macetas- están funcionando de manera discreta e incluso en algunos casos la cosa apunta hacia lo preocupante.

La plantación esta temporada se hizo lo mejor que se pudo. Hacia finales de octubre ya tenía en casa todos los bulbos que había que plantar y todos ocuparon su lugar desde ese mismo momento (algunos bastante antes), dejados a su suerte según los cuidados que requieren, que en el caso de algunos son bastante pocos. El otoño no estuvo mal en cuanto a que el calor inusual terminó a mediados de noviembre y los bulbos pudieron disfrutar de una temporada de temperaturas frescas al natural. Comparado con la temporada anterior, en la cual enterré casi todos los bulbos a correprisas a principios de enero, parecía que podía sacar algo de provecho de esa ventaja. Nada más lejos, parece que les fue mucho mejor a algunos bulbos que el año pasado estuvieron cuatro meses o más dentro de una caja guardados que los que este año han permanecido en tierra desde entonces.

Iris reticulata
Lo primero que llama la atención es la ausencia de Crocus. Casi ninguno, ni los que guardé de la temporada anterior (en esta entrada se ve cuántos había y lo sanos que estaban) ni los llegados este otoño, han florecido todavía, y un gran número ni han sacado sus hojas. Si escarbo un poco la tierra éstas están brotando, pero ello no es garantía de que vayan a salir, pues muchos bulbos se quedan parados en esta fase y se secan. El año pasado, en esta misma primera semana de marzo, los Crocus chrysanthus y los Crocus tommasinianus 'Barr's Purple' daban el pistoletazo de salida y eran inmediatamente seguidos por los Crocus vernus de colores y el cultivar 'Jeanne d'Arc'. Este año sólo un par de Crocus vernus morados han florecido hasta ahora, tras un Crocus sieberi ssp. sublimis cuya flor se secó tan rápido que ni tan siquiera la vi desplegada del todo. Esta especie es nueva este año y hay más a punto de florecer, pero desde luego el comienzo ha sido frustrante.

Scilla siberica
La misma suerte han ido sufriendo los Iris reticulata. El primero en abrirse fue uno del cultivar 'Rhapsody' que encontré abriéndose y dos días después, en la siguiente visita, ya se estaba secando. Al menos volví a encontrar otro, el de la foto, que ha tenido una duración breve pero sin secado prematuro. Los Iris reticulata corrientes, entre los cuales hay ejemplares nuevos y otros del año pasado, van por un camino similar. Las flores duran unos días pero la mayoría no consiguen salir bien de entre las brácteas que las envainan.

Uno de los que aparentemente mejor está funcionando en el contenedor es Ipheion uniflorum, un pariente cercano de los ajos procedente de Argentina y bastante popular en Europa, siendo de las pocas bulbosas "clásicas" que encontramos por aquí en algunos jardines. Sus flores en forma de estrella con un suave tono celeste se han desarrollado bastante bien y son de las pocas especies que cuentan con buenas rosetas de hojas en el contenedor. Es el primer año que están en la terraza.

Crocus vernus
Por un lado tenemos también que los iris holandeses cuentan con una buena cantidad de hojas y es de esperar que florezcan más adelante; sin embargo, no se puede decir lo mismo de los narcisos. Siendo probablemente el género del cual más bulbos enterré después de los Crocus, ni todos han emergido ni los que tienen hojas muestran signos de floración, salvo los 'Tête-à-tête', que se han adelantado respecto al año pasado pero están sacando decepcionantes varas florales con una sola flor en el extremo y tan mal desarrolladas que algunas flores casi tocan el suelo.

Tan mal va la cosa este año que hasta los jacintos se han quedado bloqueados y no sé que será de ellos. Floreció uno, atrapado sin poder emerger de entre las hojas, y las flores se han secado ya. Del resto sólo asoman las hojas desde hace casi un mes y de ahí no han conseguido pasar. El primer año florecieron desde febrero casi todos a la vez; el segundo, incluso enterrados ya brotados, florecieron para las mismas fechas y tuvieron un crecimiento vegetativo espectacular. Si este año no funcionan, me temo que entrarán en la lista de plantas que saldrán del contenedor.

Iris reticulata 'Rhapsody'
Entre los bulbos más veteranos, los que llegaron en 2011, hay un curioso contraste. Los Muscari armeniacum no crecen demasiado y las floraciones son muy escasas, habiéndolo hecho sólo unos ejemplares medianos que dejé en una maceta. Los bulbos originales cada año van a peor y es casi seguro se deba al mal trato que les he dado: el primer año (2012) los saqué con hojas y todo porque me urgía reconfigurar el sitio donde estaban; después (2013) crecieron sin casi florecer tras haber estado almacenados algunos ejemplares casi nueve meses sin plantar. Quizá si quiero volverlos a ver en su esplendor debería hacerme con ejemplares nuevos a partir de septiembre. Es una especie muy agradecida que siempre va a más si se la deja plantada. Mejores noticias parecen traer las Fritillaria uva-vulpis: florecieron unas pocas en 2012 y en 2013 no lo hizo ninguna. Me propuse "aislar" a los bulbos en macetas y los tengo en el rincón de semisombra. Hoy he comprobado que entre las hojas de dos ejemplares vienen de camino unos botones florales.

En el rincón de semisombra, las pocas especies de bulbos que separé en macetas van relativamente bien, mejor que las del contenedor si hacemos un cómputo global. Sin embargo, tenemos el extraño caso de las Scilla siberica, de las cuales sólo un ejemplar ha florecido y lleva ya cuatro varas florales consecutivas, mientras que las otras siguen a medio brotar. También habría que mencionar a los Lilium, posiblemente las bulbosas de gran tamaño más exitosas de la terraza. Están brotando todos los ejemplares que ya hubo el año pasado y también algunas de las especies nuevas de esta temporada.

¿Habrá que tener paciencia? Para nuestro clima, es extraño que los bulbos sufran estos atrasos de manera natural. Si no han salido ya hay que empezar a investigar, y si en abril la cosa siguiese igual, entonces habría que tomar medidas. Esperemos que todavía se salve algo y que las especies de floración estival no lo tengan tan difícil como estas.