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miércoles, 15 de marzo de 2017

Colores de Sudáfrica

Sparaxis tricolor
Las plantas de origen sudafricano que cultivamos como ornamentales son tantas y tan variadas que es bastante fácil que, incluso quien tan sólo tiene unas pocas macetas en su ventana o balcón, cuente entre su pequeña colección con alguna especie procedente de este país. La inmensa mayoría de suculentas, los pelargonios, los gladiolos, las gerberas y otras tantas bulbosas y anuales crecen de manera natural en los variados ecosistemas sudafricanos, y bien en su forma original o como híbridos creados pacientemente en cultivo forman parte de nuestras vidas. El año pasado ya dediqué un par de entradas a plantas con este origen, y aunque hay otras zonas geográficas que reúnen grandes cantidades de especies que cultivo usualmente, como podrían ser México, el Cono Sur o China, lo cierto es que sería complicado hacer una entrada temática de golpe ya que una de las particularidades de las plantas de Sudáfrica es que la inmensa mayoría florecen de manera simultánea entre febrero y abril, quedando aparte unas cuantas especies repartidas por el resto del calendario.

Ursinia anthemoides
En este primer acercamiento de 2017 a las plantas sudafricanas hay pocas novedades respecto al año pasado, pero eso sí, sienta bien comprobar cómo algunas plantas repiten floración igual o mejor que en la temporada anterior. Aparte del prematuro inicio de perennes como Felicia amelloides u Osteospermum, la delantera la tomaron las anuales. Como ya viene siendo costumbre, el pistoletazo de salida lo dan las Dimorphotheca sinuata, que empiezan en enero. Este año la siguiente fue la Heliophila coronopifolia, una crucífera de flores azuladas que ha tenido un desarrollo bastante breve, algo que parece lógico viendo el pequeño tamaño de las plantas, que ya están formando semillas. No obstante, como se ve de fondo en algunas fotos, todavía aparecen varias flores sueltas y desconozco si las plantas tendrán capacidad para reflorecer. En similares fechas se abrían las viejas conocidas Dorotheanthus bellidiformis, de las cuales nunca me parece que tengo suficientes y como mejor lucen es sembrando sin miramiento en una superficie amplia, pues ya se encargan ellas de mezclarse en multitud de colores. Aún así, es de esas especies que se han dispersado tantas semillas con los años que todas las primaveras aparecen varias de manera inesperada. También repiten las imponentes Arctotis fastuosa, obtenidas precisamente de semillas del año anterior, y las Felicia heterophylla, que este año han florecido antes y parece que se desarrollan bastante mejor.

Freesia híbrida roja
Como primera novedad tenemos a la Ursinia anthemoides. Ésta es una de esas plantas que si no he tenido antes ha sido por pura mala suerte. Estuve sembrando de un mismo paquete de semillas desde 2013 hasta que perdieron viabilidad; posteriormente conseguí unas pocas que venían en una mezcla de semillas que me regalaron. A pesar de conseguir germinar varias, sucesivos errores acabaron con ellas: básicamente, se trata de una anual tan fácil como cualquiera pero es de esas plantas que no tienen un ritmo de crecimiento muy rápido al principio de su vida. La mayoría de veces perdí las plantas por querer mezclarlas con otras mayores o por sembrarlas fuera del otoño. Esta vez las saqué adelante en una maceta con otras especies mencionadas en esta entrada, primero en invernadero y luego sin preocuparme mucho de dejarlas al exterior, pues los caracoles ni las tocaron: sólo había que tener cuidado con los pájaros, que este año por el momento se están comportando. Se trata de unas caléndulas similares a las Dimorphotheca aunque con un follaje muy fino, similar al de los eneldos. Crecen más verticales que aquéllas y las cabezuelas aparecen sobre largos y finos pedúnculos. En principio la especie es correcta, aunque posiblemente la variedad cultivada, llamada 'Solar Fire', pertenezca a la subespecie versicolor; la anthemoides nominal tiene cabezuelas totalmente amarillas. Desde que vi asomar las futuras flores hasta que se abrieron las primeras pasó más de un mes, aunque como era de esperar en pocos días las diversas plantas han florecido de golpe. El anillo púrpura que forman sus lígulas alrededor del disco floral es más intenso que en las Dimorphotheca. Es una especie que espero cultivar durante mucho tiempo, pero la primera conclusión que he obtenido es que es más alta de lo que esperaba y habría que buscarle unas compañeras de su talla, quizá las Nemesia strumosa.

Arctotis fastuosa
Pasamos ya a las bulbosas y ponemos la mirada en las Freesia. Este año las híbridas toman la delantera y los ejemplares de flores rojas y blancas producen espigas muy cargadas, tanto que ya se han tumbado por su propio peso. No han aparecido flores rosa como el año pasado, pero podrían aparecer más adelante. La que ha resultado una sorpresa es la Sparaxis tricolor de color rojo que ha aparecido entre ellas, siendo la primera vez que consigo no sólo que florezcan bien, sino que se adapten a un ciclo estacional más acorde. De hecho, este año he vuelto a comprar y la idea es plantarlas antes de que acabe este mes para repetir la táctica seguida con las Freesia híbridas. Como estas plantas deberían estar plantadas desde otoño en nuestro clima, pero vienen de cultivos holandeses y por tanto se venden en pleno marzo, hay que plantar y esperar que sean capaces de crecer un poco antes de volver a aletargarse en verano. Si rebrotan con las lluvias de otoño, lo más probable es que ya funcionen bien a partir de entonces. Por su parte, las pequeñas Freesia laxa este año parece que, como ocurriera en 2015, florecerán en la segunda quincena de marzo. Las espigas de flores empezaron a aparecer hace unos días y crecen deprisa.

Felicia heterophylla
A pesar de que el intento por cultivar diversos bulbos sudafricanos juntos fue un fracaso importante, todavía quedan varias especies repartidas por la terraza a las que nunca habría que dar por perdidas. Las Crocosmia 'Lucifer', una de esas plantas que he tenido varias veces y no consigo más que hojas y cormos que no llegan vivos al año siguiente, siguen creciendo en una maceta en la que empezaron a brotar en otoño. Su aspecto no es muy esperanzador pero estaría bien si fueran capaces de sacar sus primeras flores, pues no parece ser difícil. O sí: las Nerine bowdenii, de floración otoñal, llevan tres años sacando hojas puntualmente cada otoño, perdiéndolas en verano y vuelta a empezar. Comentándolo con otros cultivadores, parece que es un problema bastante común: las plantas viven durante años, multiplicándose incluso, pero las flores nunca llegan, No obstante no pierdo la esperanza y espero que algún otoño me sorprendan. Lo mismo para Amaryllis belladonna, uno de los bulbos sudafricanos más populares y que comparte con la Nerine su particular calendario, esto es, flores en otoño y crecimiento de otoño a verano. El ejemplar fue plantado en febrero de 2016 y como se ha comentado para otras especies, al venir de un vivero holandés tuvo que pasar esa primera primavera con un ciclo "interrumpido": afortunadamente, llegó el otoño y su crecimiento se disparó.

Lampranthus aureus
Las suculentas parece que se lo toman con más calma. Con una ampliación significativa en la variedad de especies obtenida en su mayoría a partir de esquejes, las primeras en florecer son las mismas del año pasado: la aizoácea Lampranthus aureus, de vivas flores naranja, y la espinosa Euphorbia aeruginosa, que curiosamente esta temporada concentra todas sus flores en el lado de la planta que apunta al este, en lugar de un reparto homogéneo como el año anterior. Empieza a florecer también una Aloe humilis que encontré recientemente en un supermercado y me llamó la atención precisamente porque venía con flores creciendo. Posteriormente fui encontrando información sobre ella y descubrí que es una especie de pequeño porte y bastante florífera, con lo cual constituirá una gran adición a la colección. Es de suponer pues que, a lo largo de la primavera, distintas suculentas irán engalanando los rincones de la terraza donde se encuentran: especies como la Oscularia deltoides suelen tener un periodo de floración algo más tardío, produciendo flores entre abril y mayo, con lo cual las siguientes semanas parecen ser aptas para que estas plantas demuestren de qué son capaces.

Freesia híbrida blanca
Algunas especies no han podido llegar a buen puerto por un motivo u otro. Por ejemplo, las semillas de las recargadas Nemesia strumosa 'Carnival' no quisieron germinar en ninguno de los varios intentos hasta que, totalmente fuera de tiempo, se me ocurrió sembrar las que recogí de mis plantas de 2016: éstas sí funcionaron. Sólo obtuve tres o cuatro plantas pequeñas que todavía no pasan de dos centímetros y he pasado recientemente a maceta. Aparte, durante el otoño adquirí semillas de varias especies sudafricanas, algunas venidas directamente de Sudáfrica, y precisamente estas últimas resultaron ser un fracaso, germinando sólo una de las especies que, afortunadamente, se desarrolla favorablemente y espero que sea capaz de alcanzar el tamaño de floración este mismo año. Así pues, todavía quedan algunas especies obtenidas de semilla, tanto perennes como anuales, de las cuales ni siquiera sé si florecerán o no -o si lo harán este año, en el caso de las perennes- pero de seguir todo como hasta ahora, no van mal encaminadas. En los próximos meses se revelará el misterio.

domingo, 27 de marzo de 2016

Maravillas de Sudáfrica II

Felicia heterophylla
Marzo continúa siendo el escenario perfecto para las plantas sudafricanas. Con el otoño ya lejano y suficientemente desarrolladas, tanto las especies anuales como las bulbosas, así como algunas perennes, comienzan a engalanarse. Algunas ya empezaron el mes pasado, siendo de las primeras plantas de este año nuevo en florecer, mientras que otras han ido mostrando sus mejores bazas durante este mes y parecen tener la intención de continuar durante un tiempo más. Conozcamos pues aquellas que han destacado más durante estas últimas semanas previas a la llegada de la primavera:

Freesia laxa
Freesia laxa. La planta se encuentra en su segundo año en la terraza y, como el año pasado, no ha defraudado. De hecho, se ha adelantado un mes respecto a la temporada anterior y sus flores rojas han empezado a destacar desde principios de marzo. La planta brota desde un cormo y, aparentemente y debido a la diferencia entre la posición que ocupaban el año pasado y la de este, parece ser que el cormo que ha crecido un año desaparece tras formar cormos nuevos que llegarán a la siguiente temporada con el tamaño adecuado para volver a florecer.

Grupo de Nemesia strumosa 'Carnival'
Nemesia strumosa 'Carnival'. Floreciendo de manera espectacular desde febrero, algunos ejemplares han dado todo de sí durante este mes y comienzan a vislumbrarse las primeras cápsulas repletas de semillas, que parece ser que cuentan con un ala transparente cuando están frescas -las semillas originales que planté no las tenían. Al año que viene la idea es no plantarlas en el contenedor junto al resto de especies, sino en una maceta para ellas solas, dado que lucirán mejor al aislarlas. Crecen de golpe en un corto periodo de tiempo y lo que parece que van a ser unas plantas de escaso porte acaba siendo una mata de plantas de 60 cm. de alto llenas de flores en su cumbre. Los colores de éstas, por cierto, apenas se han movido entre el blanco y el anaranjado, cambiado de intensidad y tono según maduran. Por ejemplo, unas se abren blancas y acaban siendo amarillo pálido, mientras que otras comienzan de color rosado, pero el tono va oscureciendo y retirándose dejando a la vista un color anaranjado. No hay ejemplares blancos, rosados o rojos verdaderamente puros.

Felicia heterophylla
Felicia heterophylla 'The Blues'. Especie anual de Felicia que ofrece un aspecto distinto al de su pariente perenne F. amelloides. con un azul más cercano a los tonos violáceos -similar al de los muscaris- que al nítido celeste de su congénere. Además, el disco de flores es purpúreo en lugar de amarillo. Con la especie tenía una cuenta pendiente ya que, a lo visto, las primeras semillas que adquirí estaban en mal estado y jamás vi una germinar. Este otoño pasado me animé a pedir unas nuevas en otra tienda y quedó claro que las anteriores estaban pasadas. Germinan de manera tremendamente sencilla una vez expuestas a la humedad. Como anuales que son, en lugar de formar un pequeño arbusto se conforman con una pequeña mata tierna que no deja de emitir flores regularmente. A pesar de que las flores que aparecen en las fotos ya empiezan a deteriorarse, las plantas parece que seguirán formando unas cuantas más. Quizá el único pero que les puedo achacar es que cuesta encontrar un capítulo "perfecto", algo que la amelloides hace regularmente. Como ella, las lígulas de los capítulos se enroscan mirando hacia abajo cuando el sol se retira. El nombre de 'The Blues' aparece siempre que buscamos la especie en tiendas (que, dicho sea de paso, no es demasiado difícil de encontrar) pero la planta no tiene nada de diferente de la forma original silvestre que, evidentemente, es de este mismo color azul. Sí hay, sin embargo, cultivares con las flores rosadas, menos atractivas en mi opinión.

Arctotis híbrida
Arctotis híbrida. Es una planta bastante conocida desde hace bastante tiempo, pero parece, al menos aquí, algo menos popular que otras margaritas perennes africanas como puedan ser las gazanias, gerberas o dimorfotecas, o las Euryops incluso, que últimamente veo en la mayoría de jardines urbanos. Esta Arctotis es un híbrido creado en cultivo hace ya bastante tiempo, cruzando Arctotis (Venidium) fastuosa con Arctotis stoechadifolia. Ocasionalmente se la conoce como x Venidio-arctotis, aunque desconozco la validez de tal denominación al ser un híbrido artificial. Visto lo visto, es capaz de dar semillas fértiles, pues así fue como la obtuve. Eso sí, tuvo que ser al segundo intento, en otoño de 2015, después de fracasar el otoño anterior. El resultado ha sido una planta que florece con regularidad aunque cada capítulo dura bastante poco y cuesta encontrarlos totalmente abiertos al sol. El color, bueno, de tantas opciones llamativas que existen, acabó saliendo una tonalidad blanquecina con un tinte dorado. Se trata de una planta perenne y es probable que, de ir bien, la acabe pasando a una maceta para ella sola dado que se encuentra en una maceta grande donde mezclé diferentes especies, muchas de ellas anuales.

Freesia híbrida blanca
Freesia híbrida. Una vieja conocida del mundo de la jardinería y una de las bulbosas más fáciles y representativas para un clima como el nuestro. Fue, sin embargo, una especie que no me llamó mucho la atención hasta que el año pasado me apareció un ejemplar superviviente al que le había perdido totalmente la pista -sólo compré estas plantas una vez, en marzo de 2012- y me convenció su sencillez de cultivo, belleza y, lo mejor, su estupendo perfume. Así pues, el año pasado volví a comprar otro paquete de cormos. Debido quizá al cambio que tienen que asimilar desde los cultivos holandeses a nuestra mediterránea Cullera, el primer año hay que tener paciencia ya que sólo sacan hojas que se van deteriorando de cara al otoño. Es entonces cuando ya se sitúan y comienzan su ciclo en serio, volviendo a crecer y floreciendo bastante pronto, en febrero-marzo (aunque son capaces de empezar antes). El origen de la planta, también artificial, se remonta a una serie de cruces entre las especies Freesia alba/refracta, F. leichtlinii y F. corymbosa, todas bastante parecidas entre sí.

Felicia amelloides
Felicia amelloides. Otra planta relativamente conocida en los viveros, donde todavía se la conoce como "Agathea coelestis". Esta especie ya estuvo en la terraza en el invierno-primavera de 2014 tras ser adquirida en mayo de 2013, pero el ejemplar empeoró de manera significativa después, con lo que la estupenda floración celeste no se dejó ver en el invierno de 2015. A finales de ese año adquirí otro ejemplar no sin reservas, pues sólo quedaba uno en la tienda, muy pequeño y amarillento. Quién me iba a decir que sólo tres meses después estaría disfrutando de una planta que no tiene nada que envidiar a la que tuve antes. Todavía de una talla contenida, el espectáculo de flores azules lleva en marcha sin parar desde principios de mes. Me gustaría, eso sí, saber si me puedo adelantar a ese declive que sufren (parece ser una perenne que no vive muchos años), bien sea a base de esquejes o bien sea por semillas, las cuales la planta al parecer sí produce pero nunca he visto que germinen, ni siquiera las que pierde, que suelen ser la mayoría.

Nemesia strumosa con un colorido similar a un huevo frito


Freesia híbrida de color rosa
¿Qué esperar los próximos meses de las plantas sudafricanas? Bien, las anuales siguen a pleno rendimiento y, si todas son tan prolificas como la Dimorphotheca sinuata, que es capaz de pasarse varios meses floreciendo sin parar, las expectativas son buenas. De hecho, y aunque no han aparecido en esta entrada, las Arctotis fastuosas siguen produciendo sus grandes capítulos con regularidad. Del mismo modo, la Osteospermum continúa adelante con su floración mientras que la Gazania que esta temporada se ha dedicado a florecer durante el invierno parece haberse cansado ya. Respecto a las bulbosas, numerosas especies plantadas en temporadas anteriores o durante este mes aguardan bajo tierra y es todavía una incógnita saber si funcionarán o no. También hay crasas, aunque es presumible que estas no se manifiesten hasta bien entrada la primavera. Sea como fuere, estas pequeñas muestras de belleza sudafricana todavía tienen bastante que ofrecer.

domingo, 29 de marzo de 2015

El calor aprieta las tuercas

Iris germanica
El ambiente fresco dejado por las lluvias que todavía terminaron este pasado miércoles ha durado más bien poco. No era algo extraño, pues lo habitual es que por estas fechas las temperaturas ya den su primera escalada seria. Por tanto, la suposición que lancé hace unos días acerca de que no había que confiar en que la humedad retenida por las macetas y contenedores fuese a durar ha sido certera, y casi que yo mismo he fallado al calcular algunas cosas. El jueves no hizo falta regar nada, pero alargando la siguiente visita hasta hoy domingo, algunas plantas estaban ya empezando a pedir agua de manera patente. El viento de poniente ha ayudado bastante a volver a situar las temperaturas por encima de los 20ºC, patrón que seguirá repitiéndose al parecer hasta que termine el mes dentro de dos días, tiempo suficiente para que agote las reservas de agua dejadas por la lluvia y vuelva con la rutina de traer agua de fuera. Todavía habrá más, pues mañana se espera que las temperaturas se acerquen a los 30ºC.

Schizanthus x wisetonensis
La terraza sigue en su transición hacia las nuevas floraciones. Se abren especies distintas y muchas de ellas responden a ejemplares en circunstancias curiosas. Empezaríamos hablando de la planta que abre la entrada, el archiconocido lirio Iris germanica. Tengo plantas que me ofreció desinteresadamente una jardinera que tenía excedentes sólo a cambio de hacerme cargo de los gastos de envío. Esto fue nada menos que en agosto de 2012, fecha desde la que llevan plantados en el mismo contenedor este grupo de plantas que sólo he movido en dos ocasiones en la zona de más luz. Incomprensiblemente, no vi floraciones durante las dos primaveras que han transcurrido hasta la actual. Las plantas siempre han sido cuidadas de la misma manera y de hecho son de las menos exigentes de la terraza. Durante este otoño se apreció un crecimiento en ellas visiblemente superior al de años anteriores, y el resultado ha culminado en su primera floración en la terraza. De momento todos son morados -creo recordar que también los había en combinación blanco/morado- y me ha extrañado ver que en algunos de ellos el pedúnculo describe una curva rígida (nada que ver, por tanto, con un decaimiento por falta de agua, que no tienen) y las flores han quedado casi invertidas. Para la foto he tenido que sujetarlas rectas con la mano; ya me he encargado de ponerles un tutor para ver si consiguen corregir. Además de estos ejemplares tengo otros tres que me regalaron en el mismo intercambio que los Allium triquetrum y que planté muy tarde (se pasaron en seco guardados de julio a enero) pero están brotando perfectamente.

Narcissus 'Canaliculatus'
Otra iridácea también ha sorprendido con su espontaneidad. En la maceta en la que combiné a los Ipheion, Pseudomuscari y otras pequeñas bulbosas, apareció una roseta de hojas con el clásico aspecto de muchos miembros de la familia, lanceoladas y agrupadas formando un abanico. Durante tiempo las sospechas se mantuvieron apuntando a una especie concreta, y más desde que apareció la espiga de flores mucho antes de que se abrieran. Al final, lo esperado: se trata de un Freesia híbrida. Que es una planta muy popular está claro, pero cómo ha conseguido viajar este ejemplar tras los años es lo que me sorprende. Únicamente he comprado una vez Freesia de este tipo, en primavera de 2012. En aquel entonces sólo floreció de manera precaria un ejemplar de flores moradas y blancas; uno similar, o puede que el mismo, repitió tímidamente en diciembre de ese mismo año, que trasplanté al recién construido contenedor para bulbos por urgencia y acabó secándose. Pocos meses después, en primavera de 2013, florecía un ejemplar rosado, y hasta ahí el último. El ejemplar actual tiene flores rojas y posiblemente haya estado creciendo todos los años sin que me percatase, y ha decidido florecer ahora, a la cuarta primavera en casa. Además de ser bonita, tiene un perfume maravilloso. Tanto es así que quizá me plantee volver a probar con un paquete nuevo y juntar muchas más: si encuentro ejemplares en buen estado en LIDL podría plantarlos ya mismo.

Freesia híbrida
El tema de los aromas de los bulbos es muy interesante. Antes no tenía costumbre de investigarlo y sólo me llamaba la atención el de flores muy evidentes como las azucenas o los jacintos, cuyo olor se nota a distancia. Sin embargo, acercando la nariz uno puedo encontrar matices estupendos. Me da la sensación, eso sí, de que la mayoría de flores de ese tipo -amarilidáceas, iridáceas, asparagáceas y liliáceas- poseen unos cuantos olores "base" por familia y a partir de ahí, encontramos variaciones. Por ejemplo, el olor de los narcisos, como el 'Canaliculatus', sin duda delicioso, es muy similar al de las azucenas marinas Pancratium, algunos Allium o Nothoscordum; plantas tan lejanas dentro de su misma familia como son el jacinto y el muguete huelen prácticamente igual. Los Muscari tienen un aroma patente cuando se juntan muchos, y los Allium triquetrum, que empiezan a emitir decenas de flores estos días, parece que son totalmente inodoros.

Ismelia carinata
Al sol se van abriendo también especies conocidas como preludio a la siguiente tanda de floraciones que va produciéndose de manera espaciada. Vuelven los crisantemos tricolor (Ismelia carinata), que aunque llevan desde hace semanas abriendo tímidamente sus flores , no han empezado a ser frecuentes hasta ahora, prácticamente con una diferencia de un mes respecto al año pasado. Las semillas caían con tal facilidad una vez quedaban totalmente secas que no es de extrañar que apareciesen plantas por doquier: no he sembrado ni una de manera voluntaria y hay montones de ellas por toda la terraza.

Lysimachia arvensis
Florece también el segundo ejemplar de Schizanthus x wisetonensis. Esta vez, aunque el color de base es similar -blanco-rosado- el bello dibujo interno no ha aparecido "descolorido" como en el ejemplar de la maceta. En este, ubicado en el contenedor y de mayor tamaño, el interior se compone de una mancha amarilla con marcas rojas con un difuminado rojizo encima. Noto que este ejemplar se ha dado más prisa en florecer, puesto que el otro estuvo semanas con los botones florales a la vista y en este he encontrado varias flores abiertas que hace tres días no lo estaban. Cuando la planta esté más cargada, su impacto visual será estupendo.

Allium triquetrum
Siguiendo con la costumbre de este de dejar a las espontáneas crecer, hoy he descubierto que, casi sin darme cuenta, las frecuentes Lysimachia arvensis (nombre actual de Anagallis arvensis), las pimpinelas escarlata o murajes, habían llegado también a la maceta de los Lupinus succulentus. Esta resistente planta, que crece en la terraza en macetas en desuso con tierra arcillosa a la que apenas le cae agua, decora ahora con sus diminutas flores de color naranja rojizo la parte baja de la leguminosa, la cual sigue verde pero está terminando de florecer y dando algún fruto. Sería divertido que apareciese también la versión azul de esta pimpinela, aunque me temo que los ejemplares que crecen por la terraza provienen siempre de semillas de una misma línea de plantas de flores rojizas que se autosiembra cada año.

Terminado pues este periodo lluvioso, el tiempo sigue su curso y habrá que volver a concienciarse de la vuelta a la rutina de riegos. No debe dejarse nada a su suerte, pues abril está a la vuelta de la esquina y la terraza va encaminada a llenarse todavía más de hojas y flores de todos los colores, algo que siempre conlleva un esfuerzo detrás, pero cuyo resultado merece la pena.

sábado, 6 de abril de 2013

Fin de la primera fase de los bulbos

Freesia x hybrida rosada
Estamos sólo a principios de abril, con la primavera recién estrenada, pero lo cierto es que las plantas bulbosas suelen tomar la delantera y, según especies, algunas para esta época ya van terminando su ciclo, al menos el de floración; las hojas las perderán más adelante, pues ahora mismo están reponiendo sus energías para antes de aletargarse en verano, cuando no tendrán ni hojas ni raíces. Hablamos, por supuesto, de los bulbos de floración primaveral temprana: el resto de especies todavía tienen todo el verano por delante para crecer.

Hace un mes hablaba aquí en el blog sobre las primeras floraciones de los bulbos y el comienzo de una "explosión floral" sucesiva. Al final, esto no ha sido tan evidente debido a lo espaciado de las floraciones, achacable seguramente al hecho de que las bulbosas están en su primer año en la terraza y necesitan adaptarse al clima. Esta adaptación no siempre es posible, lo cual es una lástima: por ejemplo, las variedades  de tulipán que tengo parece que no están muy a gusto con el caluroso y soleado comienzo de la primavera y están saliendo deformes, resecos y, lo más triste, con flores que brotan ya abortadas. No sé si conseguirán al menos sobrevivir para adelantarse al año que viene, porque he llegado a sacar algunos tallos podridos.

Iris holandés morado
Hay que tener en cuenta que, incluso los bulbos que resisten mejor el cálido y suave clima mediterráneo, pueden no darse demasiado bien el primer año dado que "se han criado" en un vivero holandés, con lo cual el hecho de que, a grandes rasgos, nuestro mes de febrero sea como el final del mes de abril de allí, puede representar un problema para las plantas recién llegadas: al florecer en abril se encuentran con demasiado calor y radiación solar. Hasta ahora todavía no he tenido ningún bulbo enterrado de un año a otro y sin cambiarlo de sitio en alguna ocasión, así que espero observar resultados ya para 2014.

En el contenedor prácticamente no quedan flores de crocus y los Iris reticulata también las han perdido, aunque me ha parecido ver algún tallo grueso que podrían ser flores nuevas. Los jacintos fueron los primeros en florecer y de eso hace más de un mes, y los narcisos 'Tète-â-tète' terminaron de florecer la semana pasada. Los Muscari armeniacum han tenido un desarrollo floral pobre tanto en tamaño como en cantidad, que achaco a una plantación demasiado tardía, pues las hojas han brotado sin mayor problema. Todavía sale alguna vara floral de vez en cuando, pero han tenido un año discretísimo comparado con 2012. A las Scilla siberica les ha pillado el cambio de tiempo y han florecido bastante mal: ahora ya parece que ninguna sea capaz de sacar los tallos de dentro de la roseta de hojas, secándose sin estirarse.

Iris holandés blanco
Quedan todavía muchas rosetas de hojas de plantas que no han florecido. Algunas es posible que no lo hagan ya, como la mayoría de narcisos miniatura, mientras que otras tienen posibilidades: las Fritillaria uva-vulpis porque ya florecieron el año pasado, o las Chionodoxa luciliae, que cada vez tienen las hojas más grandes. Las demás plantas que han brotado recientemente ya pertenecen a la categoría de "bulbos de primavera", como los gladiolos enanos o las Triteleia 'Queen fabiola', que seguramente florezcan de cara al verano.

Pero flores sigue habiendo, como ya se ha podido deducir al ver las fotos que acompañan la entrada. Un par de Freesia x hybrida de un brillante color rosado llevan unos días abriendo sucesivamente sus flores, y los iris holandeses, los de mezcla de colores, han florecido un par de veces y siguen apareciendo brotes florales. Estas especies resisten mejor este tiempo y gustan del calor, aunque los iris perderán sus hojas en verano, mientras que las Freesia en ocasiones son capaces de conservarlas de una temporada a otra.

Por tanto, estos días tendré una pequeña pausa con los bulbos, pero que veré compensada con el resto de plantas de la terraza, que bien se encuentran creciendo o bien mostrando flores ya, como las anémonas, ranúnculos y margaritas de Livingstone. No habrá tiempo para aburrirse, desde luego.