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martes, 17 de enero de 2017

Cosas de invierno

Linaria maroccana
El presente invierno no está desviándose demasiado de lo que uno espera de esta estación. Las temperaturas son las esperables para la época y los primeros movimientos meteorológicos han ido produciéndose estos días. Movimientos que, con el temporal de lluvia y viento ocurrido hace un mes, no dejan de ser meramente anecdóticos y totalmente típicos de esta estación. Y, como es lógico aunque no siempre ocurra así, las temperaturas son frescas y las plantas que más atrasadas iban en su crecimiento van a tener que esperar a que los días crezcan un poco. Las que estaban floreciendo o a punto de hacerlo, no obstante, prosiguen con total normalidad. Lo peor a lo que se han tenido que enfrentar estos días es al continuo viento de oeste-noroeste que, sumado a mis escasas visitas, han secado más de la cuenta algunas macetas. Y es que la mayoría todavía se encontraban con tal cantidad de agua retenida que a muchas de ellas no las había vuelto a regar si la tierra todavía se veía oscura y con aspecto húmedo.

Pelargonium x hortorum
Así pues, reforzando un poco con riegos abundantes y a un paso de volver a colocar todas las bandejas que retienen el agua en el drenaje, las plantas deberán esperar a que se cumpla la siguiente previsión, la de las lluvias, para recuperar ese suelo húmedo que las hace desarrollarse de la mejor de las maneras. En enero apenas han caído cuatro gotas, el sábado día 7 y hoy mismo, sin que ninguna de las dos ocasiones diese como para realizar cálculos -posiblemente menos de un cuarto de milímetro acumulado- pero se espera que a partir del jueves lleguen lluvias algo más cuantiosas. No suele fallar: siempre que unas lluvias permiten mantener a las plantas casi sin regar, vienen días de viento seco y echan al traste con los planes. Las macetas, una vez se resecan, cuestan bastante de empapar sin verter abundantes chorros de agua que acaban removiendo demasiado la tierra y afectando a las raíces de las plantas; por ello, una buena lluvia siempre es bienvenida por su capacidad de empapar la tierra de manera uniforme y suave.

Felicia amelloides
¿Y el frío? Desde hoy martes se prevé una bajada drástica de temperaturas, hasta el punto de que mañana día 17 la cota de nieve estará al nivel del mar durante la madrugada, esto es, que si llega a llover un poco como ha ocurrido hoy veremos aguanieve, como ocurriera en ocasiones anteriores no demasiado lejanas (enero de 2006 y 2010, respectivamente). Quizá para nuestra región el periodo de permanencia de estas condiciones sea demasiado breve. ya que esta pasada madrugada todavía se ha visto influenciada por las buenas temperaturas del día anterior y la protección que han brindado las nubes. No obstante, estamos observando cómo la temperatura está siendo más baja a mediodía que al amanecer, y no será raro que veamos ya valores muy bajos a primeras horas de la noche. Dado que al jueves vuelven las nubes en mayor cantidad, las bajas temperaturas se suavizarán, volviendo a valores similares a los que hemos estado teniendo hasta ahora. A falta todavía de contemplar al menos los próximos días hasta dentro de un mes, de mantenerse con regularidad las temperaturas bajas quizá algunas plantas retrasen un poco su crecimiento, aunque nuestro clima sigue siendo benigno pese a estos episodios puntuales. Una vez el día vuelva a crecer también lo hará el ritmo de las plantas.

Lavandula dentata
A la espera de que varias especies florezcan, siendo algunas de ellas la primera vez que lo harán y por tanto creando las mejores expectativas, las que ya habían comenzado su camino siguen tal cual en él. Se abren, como siempre, las clásicas Mauranthemum y Calendula de todos los años, acompañadas de unas muy adelantadas linarias. Entre estas ya se encuentran al menos dos ejemplares de Linaria reticulata, con tallos muy finos y flores típicas, pero todas aquellas que entran dentro del patrón para Linaria maroccana siguen mostrando rasgos de la especie anterior. El año pasado, con las semillas originales, salieron hasta cuatro diseños distintos, sólo uno de ellos similar al de las flores de este año. Algunos de los actuales poseen incluso las nervaduras rojas que dibujan una red sobre el amarillo del centro, y siguen poseyendo los tres lóbulos que sobresalen de la parte inferior de la corola muy cortos, aunque no tanto como los de las reticulata originales. Quizá habrá que tener presente el volver a sembrar semillas del paquete original para recuperar la variedad. Todas las plantas que están floreciendo ahora tienen en común el hecho de que son autosembradas, pero existen unos cuantos ejemplares, todavía en desarrollo, que sembré voluntariamente a partir de las semillas producidas por las plantas de 2016 y que, visto lo visto, tienen muchas papeletas de salir con el mismo aspecto.

Linaria maroccana
Las perennes de invierno, por su parte, van a su particular ritmo. La Lavandula dentata ya llegó en flor y habitualmente nunca deja de hacerlo, a juzgar por los ejemplares que suelo ver en campos y jardines. Del mismo modo, la L. stoechas, también llegó y permanece floreciendo, quizá algo adelantada. La que se dio prisa de manera natural fue la Felicia amelloides, que suele florecer de enero a marzo y esta vez comenzó en noviembre, así como las irregulares Gazania, que florecen de manera aleatoria entre otoño y primavera. Poco a poco se irán sumando otras perennes sudafricanas, las más dadas a florecer desde el invierno: ya lo ha hecho la Osteospermum, por ejemplo. También se encuentra en plena floración un geranio zonal (Pelargonium x hortorum) que obtuve hace dos otoños sembrando unas semillas que me regalaron, una planta resistente como pocas aunque su aspecto no termina de parecerme del todo atractivo. Floreció también durante toda la primavera y hasta sirvió con sus pétalos como material para nido para las abejas Megachile.

Gazania rigens
Enero sigue siendo un mes en el que hay que reservar un poco de paciencia para el inicio de la temporada de flores, pues aunque ésta se encuentra a la vuelta de la esquina, estos días que quedan hasta más o menos el final de febrero se hacen un poco largos. Las plantas jóvenes parece que tarden una eternidad en crecer y los bulbos nos harán esperar un poco más para florecer, pero al final no será para tanto. Además siempre ocurre lo mismo, y es que ahora mismo nos invade la impaciencia por que comience todo, pero después, con la llegada del verano, nos gustaría que las plantas no se dieran tanta prisa a fin de que la floración se alargase casi hasta la llegada del otoño. Este año, a fin de cubrir toda clase de expectativas, he seleccionado distintas especies tanto anuales como perennes con la esperanza de que algunas continúen cuando las demás hayan terminado. Todavía es pronto para saberlo, así que lo mejor es relajarse y esperar.

[Actualización (19:00h)] Finalmente, la lluvia que ha llegado a Cullera se ha presentado en forma de aguanieve esta misma tarde, a pesar de estar a 6ºC de temperatura. No he podido presenciarlo por mí mismo, desafortunadamente, puesto que no contaba hoy con visitar la terraza dado que fui ayer.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Doble de agua

Araña cangrejo cazando en una Felicia amelloides 
Si el verano esperó a sus últimos días para dar el máximo de su particularidad más patente, el calor, que llegó casi a 40ºC cuando ya faltaban pocos días para el otoño, esta estación en la que nos encontramos parece que esté haciendo lo propio con las lluvias, su habitual seña de identidad. Si bien a finales de septiembre llegaron las casi siempre infalibles primeras tormentas, y octubre y noviembre tuvieron una presencia intermitente de precipitaciones, ha sido esta última semana entre noviembre y diciembre la que se lleva la palma. Basta decir que no llevamos ni una semana de diciembre y ya ha llovido más en lo que va de mes que en septiembre u octubre pasados -cada uno por separado, eso sí. Más de 270 mm. entre el último domingo de noviembre y hoy.

Era difícil imaginar que, tras unos años con lluvias bastante discretas, fuéramos a encontrarnos de repente con cosas como la curiosa coincidencia de tener dos lunes consecutivos con más de 80 mm. acumulados por día. Con esto, 2016 ya supera a 2015 en cuanto a precipitaciones recogidas. Lo que ha ocurrido es que se han dado las condiciones ideales para que una gran masa de nubes que llegaba desde el Atlántico fuese recorriendo el sur de nuestra península hasta acabar de nuevo situada sobre nosotros, en la costa mediterránea. Últimamente esto suele ser bastante raro y las nubes que vienen por poniente llegan desgastadas, si es que llegan, produciendo tormentas en el oeste e interior peninsular sin que nos afecten. Esta vez parece que la situación permite rememorar aquellos otoños de no hace tanto tiempo en el que las nubes cubrían los cielos durante días y se recogía una buena cantidad de agua. Es lo que he hecho yo, guardar toda la que he podido, aunque mucha se acabará perdiendo dado que me he llegado a quedar prácticamente sin recipientes donde almacenarla y sigue habiendo cubetas llenas hasta el borde en la terraza. Servirá estupendamente para mi propósito de no regar con agua calcárea a partir de ahora a fin de evitar problemas.

La tormenta anterior acabó remitiendo el jueves pasado, primer día de diciembre. Sin dejar de estar nublado, las lluvias empezaron a cesar la tarde del día anterior y finalmente terminaban cuatro días de lluvias que iban cayendo de manera repartida pero constante. Ya había llovido poco antes y no había regado las plantas durante la semana anterior, con lo cual, teniendo en cuenta lo que ha venido después, es posible que algunas macetas no vuelvan a necesitar agua hasta al menos dentro de un mes, especialmente los cactus y las suculentas, siempre y cuando dejase de llover ahora. Incluso habría que estar al tanto y revisar todas las plantas puesto que algunas podrían tener demasiada agua ahora mismo. De hecho, y esto más por un despiste mío, cuando trasplanté a una maceta grande los claveles Dianthus plumarius puse debajo un recipiente para retener el agua que no he retirado hasta hoy. El resultado: el agua acumulada en las reiteradas ocasiones en que ha llovido a acabado por pudrir los tallos de los claveles y sólo ha quedado uno. Las plantas podrían haber sobrevivido perfectamente otra temporada más ya que se encontraban en un estado excelente. Afortunadamente todavía hay varios ejemplares autosembrados por la terraza y podré regenerar poco a poco la mata. Ni que decir tiene que no he dejado ya ni una maceta con su plato debajo.

Con tanta agua y las discretas temperaturas, la actividad entre las plantas ha quedado bastante reducida. En la tormenta anterior ya ni siquiera tuve problemas con los caracoles, que voy eliminando pacientemente uno a uno, pero en esta ocasión han resurgido ejemplares muy pequeños que se han colado entre los barrotes de algunas rejas protectoras de plantas jóvenes y han llegado a destruir por completo plantas que llevaban dos meses de recorrido en la terraza y que además me cuestan bastante de germinar. Por otro lado, los únicos insectos que han ido apareciendo son moscas, todavía con interesantes ejemplares que no he identificado, y a merced de ellas prosperan las jóvenes arañas cangrejo que se están beneficiando ya de poseer su propio territorio de caza, como la Felicia amelloides, que este año ha comenzado a florecer muy pronto.

No habrá que dejar de que mirar a los cielos estos días, puesto que la extraña situación que estamos viviendo, con diversas perturbaciones atmosféricas sobre Europa, podría todavía dejar otro episodio de tormentas en lo que queda de año.

domingo, 27 de marzo de 2016

Maravillas de Sudáfrica II

Felicia heterophylla
Marzo continúa siendo el escenario perfecto para las plantas sudafricanas. Con el otoño ya lejano y suficientemente desarrolladas, tanto las especies anuales como las bulbosas, así como algunas perennes, comienzan a engalanarse. Algunas ya empezaron el mes pasado, siendo de las primeras plantas de este año nuevo en florecer, mientras que otras han ido mostrando sus mejores bazas durante este mes y parecen tener la intención de continuar durante un tiempo más. Conozcamos pues aquellas que han destacado más durante estas últimas semanas previas a la llegada de la primavera:

Freesia laxa
Freesia laxa. La planta se encuentra en su segundo año en la terraza y, como el año pasado, no ha defraudado. De hecho, se ha adelantado un mes respecto a la temporada anterior y sus flores rojas han empezado a destacar desde principios de marzo. La planta brota desde un cormo y, aparentemente y debido a la diferencia entre la posición que ocupaban el año pasado y la de este, parece ser que el cormo que ha crecido un año desaparece tras formar cormos nuevos que llegarán a la siguiente temporada con el tamaño adecuado para volver a florecer.

Grupo de Nemesia strumosa 'Carnival'
Nemesia strumosa 'Carnival'. Floreciendo de manera espectacular desde febrero, algunos ejemplares han dado todo de sí durante este mes y comienzan a vislumbrarse las primeras cápsulas repletas de semillas, que parece ser que cuentan con un ala transparente cuando están frescas -las semillas originales que planté no las tenían. Al año que viene la idea es no plantarlas en el contenedor junto al resto de especies, sino en una maceta para ellas solas, dado que lucirán mejor al aislarlas. Crecen de golpe en un corto periodo de tiempo y lo que parece que van a ser unas plantas de escaso porte acaba siendo una mata de plantas de 60 cm. de alto llenas de flores en su cumbre. Los colores de éstas, por cierto, apenas se han movido entre el blanco y el anaranjado, cambiado de intensidad y tono según maduran. Por ejemplo, unas se abren blancas y acaban siendo amarillo pálido, mientras que otras comienzan de color rosado, pero el tono va oscureciendo y retirándose dejando a la vista un color anaranjado. No hay ejemplares blancos, rosados o rojos verdaderamente puros.

Felicia heterophylla
Felicia heterophylla 'The Blues'. Especie anual de Felicia que ofrece un aspecto distinto al de su pariente perenne F. amelloides. con un azul más cercano a los tonos violáceos -similar al de los muscaris- que al nítido celeste de su congénere. Además, el disco de flores es purpúreo en lugar de amarillo. Con la especie tenía una cuenta pendiente ya que, a lo visto, las primeras semillas que adquirí estaban en mal estado y jamás vi una germinar. Este otoño pasado me animé a pedir unas nuevas en otra tienda y quedó claro que las anteriores estaban pasadas. Germinan de manera tremendamente sencilla una vez expuestas a la humedad. Como anuales que son, en lugar de formar un pequeño arbusto se conforman con una pequeña mata tierna que no deja de emitir flores regularmente. A pesar de que las flores que aparecen en las fotos ya empiezan a deteriorarse, las plantas parece que seguirán formando unas cuantas más. Quizá el único pero que les puedo achacar es que cuesta encontrar un capítulo "perfecto", algo que la amelloides hace regularmente. Como ella, las lígulas de los capítulos se enroscan mirando hacia abajo cuando el sol se retira. El nombre de 'The Blues' aparece siempre que buscamos la especie en tiendas (que, dicho sea de paso, no es demasiado difícil de encontrar) pero la planta no tiene nada de diferente de la forma original silvestre que, evidentemente, es de este mismo color azul. Sí hay, sin embargo, cultivares con las flores rosadas, menos atractivas en mi opinión.

Arctotis híbrida
Arctotis híbrida. Es una planta bastante conocida desde hace bastante tiempo, pero parece, al menos aquí, algo menos popular que otras margaritas perennes africanas como puedan ser las gazanias, gerberas o dimorfotecas, o las Euryops incluso, que últimamente veo en la mayoría de jardines urbanos. Esta Arctotis es un híbrido creado en cultivo hace ya bastante tiempo, cruzando Arctotis (Venidium) fastuosa con Arctotis stoechadifolia. Ocasionalmente se la conoce como x Venidio-arctotis, aunque desconozco la validez de tal denominación al ser un híbrido artificial. Visto lo visto, es capaz de dar semillas fértiles, pues así fue como la obtuve. Eso sí, tuvo que ser al segundo intento, en otoño de 2015, después de fracasar el otoño anterior. El resultado ha sido una planta que florece con regularidad aunque cada capítulo dura bastante poco y cuesta encontrarlos totalmente abiertos al sol. El color, bueno, de tantas opciones llamativas que existen, acabó saliendo una tonalidad blanquecina con un tinte dorado. Se trata de una planta perenne y es probable que, de ir bien, la acabe pasando a una maceta para ella sola dado que se encuentra en una maceta grande donde mezclé diferentes especies, muchas de ellas anuales.

Freesia híbrida blanca
Freesia híbrida. Una vieja conocida del mundo de la jardinería y una de las bulbosas más fáciles y representativas para un clima como el nuestro. Fue, sin embargo, una especie que no me llamó mucho la atención hasta que el año pasado me apareció un ejemplar superviviente al que le había perdido totalmente la pista -sólo compré estas plantas una vez, en marzo de 2012- y me convenció su sencillez de cultivo, belleza y, lo mejor, su estupendo perfume. Así pues, el año pasado volví a comprar otro paquete de cormos. Debido quizá al cambio que tienen que asimilar desde los cultivos holandeses a nuestra mediterránea Cullera, el primer año hay que tener paciencia ya que sólo sacan hojas que se van deteriorando de cara al otoño. Es entonces cuando ya se sitúan y comienzan su ciclo en serio, volviendo a crecer y floreciendo bastante pronto, en febrero-marzo (aunque son capaces de empezar antes). El origen de la planta, también artificial, se remonta a una serie de cruces entre las especies Freesia alba/refracta, F. leichtlinii y F. corymbosa, todas bastante parecidas entre sí.

Felicia amelloides
Felicia amelloides. Otra planta relativamente conocida en los viveros, donde todavía se la conoce como "Agathea coelestis". Esta especie ya estuvo en la terraza en el invierno-primavera de 2014 tras ser adquirida en mayo de 2013, pero el ejemplar empeoró de manera significativa después, con lo que la estupenda floración celeste no se dejó ver en el invierno de 2015. A finales de ese año adquirí otro ejemplar no sin reservas, pues sólo quedaba uno en la tienda, muy pequeño y amarillento. Quién me iba a decir que sólo tres meses después estaría disfrutando de una planta que no tiene nada que envidiar a la que tuve antes. Todavía de una talla contenida, el espectáculo de flores azules lleva en marcha sin parar desde principios de mes. Me gustaría, eso sí, saber si me puedo adelantar a ese declive que sufren (parece ser una perenne que no vive muchos años), bien sea a base de esquejes o bien sea por semillas, las cuales la planta al parecer sí produce pero nunca he visto que germinen, ni siquiera las que pierde, que suelen ser la mayoría.

Nemesia strumosa con un colorido similar a un huevo frito


Freesia híbrida de color rosa
¿Qué esperar los próximos meses de las plantas sudafricanas? Bien, las anuales siguen a pleno rendimiento y, si todas son tan prolificas como la Dimorphotheca sinuata, que es capaz de pasarse varios meses floreciendo sin parar, las expectativas son buenas. De hecho, y aunque no han aparecido en esta entrada, las Arctotis fastuosas siguen produciendo sus grandes capítulos con regularidad. Del mismo modo, la Osteospermum continúa adelante con su floración mientras que la Gazania que esta temporada se ha dedicado a florecer durante el invierno parece haberse cansado ya. Respecto a las bulbosas, numerosas especies plantadas en temporadas anteriores o durante este mes aguardan bajo tierra y es todavía una incógnita saber si funcionarán o no. También hay crasas, aunque es presumible que estas no se manifiesten hasta bien entrada la primavera. Sea como fuere, estas pequeñas muestras de belleza sudafricana todavía tienen bastante que ofrecer.

sábado, 5 de marzo de 2016

Así comienza marzo


A pesar de que todavía estamos recibiendo oleadas periódicas de ese desplazamiento de aire frío del norte -la próxima ocasión prevista está entrando ahora mismo-, el comienzo de marzo se ha visto marcado por unos primeros días muy cálidos, soleados y con ausencia de vientos destacables. Todo eso es presumible que cambie durante estos días desde hoy mismo, en el que ya vuelve a soplar viento de componente oeste-noroeste que esta vez llega con temperaturas frescas. Sin embargo, los cuatro primeros días de marzo han sido un continuo despliegue de flores de todos los colores y el trasiego de sus visitantes: moscas, abejas, avispas y mariposas que, tan pronto como las temperaturas suben de 18ºC, se vuelven mucho más activos.

Gracias a esto, en apenas un par de días de grabación he podido montar este vídeo que refleja lo que está sucediendo ahora mismo en la terraza y que, por supuesto, da una idea de lo que aparecerá en las próximas entradas. Anuales, bulbosas, perennes y crasas comienzan a posicionar sus flores al sol y son recibidas por sus polinizadores. Exceptuando a las abejas comunes, que se toman su tiempo investigando las flores y por tanto son fáciles de grabar en acción, para el resto de insectos voy a tener que ganar algo de práctica. Aún así, conseguí capturar unas escenas breves de unas pocas Anthophora plumipes buscando néctar en varias de sus plantas favoritas pero, por ejemplo, fui incapaz de hacerme con unas tomas de la esfinge colibel, que apareció en el momento de la grabación pero se fue asustada por mis intentos de acercar el trípode con la cámara. De todos modos, el resultado con estas dos especies es satisfactorio y es presumible que en futuras ocasiones pueda grabar otros vídeos en los que aparezcan otras especies comunes como Osmia, Polistes dominula, Eupeodes corollae y otros sírfidos, etc.

El contenedor de anuales y herbáceas está, digamos, al 30% de su floración. Las especies más pequeñas, situadas en el frontal, han sido las primeras en tomar la delantera. Nemophila menziesii, Malcolmia maritima, Nemesia strumosa, Linaria maroccana, Linaria reticulata o Salvia viridis, entre otras. En un punto más elevado, las boragináceas Cerinthe major y Borago officinalis se convierten en foco de atención de las abejas, siendo algunas de las especies con mayor éxito entre estos insectos y que, además, sólo éstas consiguen aprovechar bien. En cuanto a perennes, la Felicia amelloides que adquirí en diciembre, que se antojaba demasiado pequeña, está floreciendo de manera muy satisfactoria. Los bulbos florecen a sol y a sombra, con los Crocus tommassinianus, las Freesia laxa e híbridas, Ipheion uniflorum, Muscari armeniacum -también grandes favoritos de las abejas- y Narcissus 'Fortune' destacando sobre el resto. La espinosa suculenta Euphorbia aeruginosa, que vino a la terraza en otoño, comenzó a desarrollar sus flores en enero y no ha sido hasta ahora cuando al fin los estambres han comenzado a emerger. Paralelamente, una pequeña araña la ha convertido en su casa.

Así pues, marzo ha supuesto como otros años el pistoletazo de salida para la temporada florífera. Es de esperar que los próximos días se sumen más y más colores los cuales estarán acompañados de zumbidos y aleteos. La primavera está a la vuelta de la esquina.

sábado, 25 de enero de 2014

Un tercio de invierno suave y poco lluvioso

Linum usitatissimum
Volvemos con la relación de amor-odio que tienen la meteorología y la jardinería. Hace algo más de un mes que comenzó el invierno y la aparente impresión de que estábamos viviendo un "otoño desplazado" parece estar esfumándose. Hace fresco (que no frío), la humedad cala los huesos y las nubes aparecen sin falta todas las semanas, con alguna precipitación incluso, pero la realidad es que éstas muchas veces no llegan ni al medio milímetro. Las últimas lluvias que pueden tenerse en cuenta fueron las que iniciaron la segunda quincena de noviembre, y en diciembre llovió de manera decente dos días justo antes del solsticio invernal, acumulando ya en este mes una cantidad que, habitualmente, es lo que cae en un sólo día de otoño cuando vienen las nubes bien cargadas.

Las lluvias y el frío que duraron de mitad a mitad de los meses de noviembre y diciembre trajeron un periodo de bonanza a la terraza, humedeciendo la tierra y manteniéndose gracias a las temperaturas bajas, permitiéndome ahorrar agua al usar la que recogí. Pero como era de esperar, viendo la tendencia estos años, cuando comienza el invierno suele iniciarse un periodo algo más cálido, interrumpido por entradas frías ocasionales en enero o febrero, pero que conforman la tónica de nuestros inviernos: fresco de noche, suave de día. Y eso al final la tierra de las macetas lo acaba reflejando: se acabó el regar poco otra vez.

Physalis peruviana
El primer sitio donde se aprecia es el contenedor de las herbáceas: los parches de tierra con plantones poco frondosos ya no muestran la tierra oscura cargada de humedad. Al final corté las dos caléndulas más grandes porque era insostenible dejar que quitasen tanto sitio donde todavía he de resembrar otras plantas. En el hueco que han dejado he tirado alguna semilla, pero se seca en apenas dos días y ya poco hace el pulverizador, así que he de usar la regadera con cuidado de no remover mucho la tierra. Todavía cortaré una caléndula más, una de flores naranja dobles, que proporcionará un hueco extra, pero pequeño. La etapa otoñal está más que terminada y ya me hago una idea de las plantas que han ido bien y las que no. Tras este percance, resembraré ahora las plantas menos exigentes con la temperatura y en primavera las que reclaman más calor, basándome en la temporada anterior que no fue nada mal. Ahora ya lo tengo claro: nada de plantas de hojas anchas y ramosas, mejor poner plantas altas y delgadas, del estilo del lino común (Linum usitatissimum) que encabeza esta entrada.

Antirrhinum de mata baja
Pero todo no va a ser malo: la buena temperatura está ayudando bastante a las plantas que sembré cuando ya comenzó el frío, en noviembre, incluso más tarde. Casi seguro que con los primeros calores de marzo coincidan en floración con las primeras bulbosas y perennes tempranas, propiciando un magnífico espectáculo. Este es de los mejores momentos para sembrar todas esas plantas que se conforman con temperaturas inferiores a 20ºC para germinar: macetas en cajas transparentes herméticas o cubiertas con plástico, puestas donde más sol da, y a ver plántulas en poco tiempo. Esto mismo si se hace en marzo, que parece tan cercano ya, acaba resultando en un montón de plántulas achicharradas, decepción y vuelta a empezar. Así pues, hay que aprovechar este excelente momento para preparar a todas esas especies que cubrirán el hueco entre febrero y abril.

Felicia amelloides
Nada que decir de las perennes y algunas anuales en flor de las que ya hablé en la entrada anterior: están magníficas y cada vez mejor. A la Felicia amelloides no me canso de verla tan cargada de flores, y la Mauranthemum paludosum me está sorprendiendo con la duración de sus capítulos, que casi rivalizan con la también anual Consolida ajacis. Los antirrinos altos están reverdeciendo y cada vez aparecen más colores, mientras que el solitario antirrino bajo de flores rosadas aguarda a sus compañeros de maceta, quizá blancos, que no tardarán en acompañarle. El Oxalis latifolia sigue floreciendo en el mismo pedúnculo, pero tengo la mala suerte de ir siempre el día que el sol está cubierto o a la hora que ya no está en lo más alto, con lo cual la foto de rigor tendrá que esperar. El alquejenje, con un aspecto poco agraciado, ha tenido en este otoño-invierno su periodo de mayor esplendor floreciendo y dando frutos. Quizá lo pode antes de que éstos maduren y aproveche para pasarlo a una maceta mayor, a fin de ver si consigue formar una mata más compacta.

Pero, ¿qué otra cosa interesante para el jardín empieza ahora? Exacto, estamos bordeando la época en la que salen los bulbos y vivaces de primavera-verano. Aunque todavía tardarán en llegar a los comercios unas 4-5 semanas, algunos han tomado la delantera. En una tienda "de toda la vida" de mi ciudad me encontré ya cajas de bulbos a granel y me llevé un Lilium regale, una especie por la que sentía una enorme curiosidad, y pronto llegarán de Holanda un puñado de especies más. La cosa no irá mucho más allá de ir plantando y buscándoles sitio de momento, pero saber que de abril a julio -incluso más allá- serán tantas las nuevas especies, junto con las que llegaron en otoño, constituye un aliciente perfecto para estos días de suave invierno.

jueves, 16 de enero de 2014

Y esto es enero

Floración abundante en la Felicia amelloides
Esperando a que llegue la primavera, con todos los preparativos, ideas y planes, a veces uno se olvida que al haber reunido tantas plantas distintas llega un momento en el que lo único que hay que esperar a ver son las flores de esta o aquella especie, pero la terraza no va a quedarse totalmente vacía de flores. Y esto es lo que está ocurriendo actualmente, aún cuando se suele pensar que el invierno es una época de parón y poco color. Más bien, este año es todo lo contrario.

Consolida ajacis
Muchas plantas sembradas en septiembre no han esperado a la primavera para florecer, como las espuelas de caballero, las caléndulas, las nomeolvides chinas (que incluso ya han terminado su floración a estas alturas) y algunas más que parece que lo harán pronto. Por otra parte, las últimas perennes adquiridas, que ya vinieron en flor, han multiplicado su producción. Y algo mejor todavía: algunas plantas que parecían tener alguna traba para florecer con asiduidad están empezando a cargarse de flores como nunca antes.

Empezaremos por estas últimas, que son dos: la Felicia amelloides y la Osteospermum fruticosum. La primera me empezaba a mosquear por el hecho de que nunca la veía tan recargada como suele verse en las fotos, y estando en casa desde principios de mayo empezaba ya a convertirse en algo aburrido, que me dejaba ver alguno de sus capítulos de pétalos azules muy de vez en cuando y poco más. De repente, a finales de diciembre la encontré llena de capullos estirándose desde los tallos, y por fin ha cumplido: toda la parte superior de la planta se encuentra repleta de flores y parece que le queda cuerda para un tiempo. La segunda, la Osteospermum, seguía un ritmo similar pero ahora mismo tiene tres capítulos a la vez y me he encontrado con algo idéntico a lo de su pariente: parece que en todos los extremos de sus ramificaciones hay un capítulo dispuesto a abrirse. Espero verla tan cargada como las que suelen haber en los parques y jardines. Por lo que se ve, a las margaritas/caléndulas africanas nuestro invierno no les amedrenta, sino que incluso a algunas las anima.

Geum coccineum
Quizá me he atrasado un poco en buscar macetas para realizar trasplantes, pues tenía previsto hacerlos ahora en invierno, la mejor época por encontrarse casi todas las plantas en un periodo de calma, pero no me había dado mucha prisa. Tengo ya las macetas, pero tendré que sacar el cepellón de tierra de cada una con cuidado para no estorbar demasiado a todas estas plantas en floración. Van a ser cambiadas de sitio las dos anteriores más la gazania y la Geum coccineum, otra planta que vino con apenas un par de flores y ahora tiene unas ocho a la vez, y se le ven intenciones de seguir adelante. En principio si se hace con cuidado no hay problema en hacer estos trasplantes-ampliaciones, pues al Erodium x variabile y la Iberis sempervirens 'Tahoe' también las cambié de maceta y la floración no se ha resentido en absoluto. Mientras no se moleste a las raíces, todo bien. Además, estas macetas en teoría les pueden servir para unos años más.

Felicia amelloides
Luego están esas plantas que les da igual la estación del año: ellas germinan donde sea, a partir de semillas que han ido cayendo, y florecerán tan pronto como alcancen el tamaño ideal. Al principio sólo tenía de este tipo a los Antirrhinum majus y quizá las Cosmos bipinnatus, las cuales han desaparecido momentáneamente (aunque hay plántulas creciendo), pero ahora habría que sumar a las Mauranthemum paludosum, cuya presencia en la terraza está a punto de cumplir un año y ya son decenas las plantas que ha habido, o sigue habiendo, a partir de tan sólo dos ejemplares que traje a casa. Estas margaritas renuevan automáticamente su maceta cuando las plantas mueren, germinando y creciendo deprisa para llenar de nuevo su espacio. Así, han habido flores en abril, en julio y en diciembre, indistintamente. Un caso curioso que me pasa con ellas es que apenas encuentro semillas cuando maduran los capítulos, pero a lo visto las producen en abundancia y ya están empezando a aparecer en todas las macetas que tengan cerca o bien contengan tierra que alguna vez haya estado cerca de ellas. Son tan gráciles y ocupan tan poco que no me molesta su carácter de "polizonte".

Erodium x variabile
En el contenedor las flores siguen como hasta ahora, y van ya unos cuantos meses. Sólo las Cynoglossum amabile han empezado a dejar de florecer y sus tallos se encuentran cargados de semillas. Tallos que hoy en su mayoria he cortado y puesto a secar, por un lado para ganar sitio y por otro para evitar que caigan demasiadas semillas al sustrato. La especie la resembraré, seguro, para que también luzca esta primavera, pero lo haré con mesura, pues ocupan algo más de espacio de lo esperado a la ancha para lo que realmente acaban ocupando con sus tallos y flores. Nada que ver, sin embargo, con las caléndulas, con las cuales estoy casi casi decidido a cortarlas, sintiéndolo mucho por lo bonitas y grandes que están, pero es que veo que estoy tirando por la borda el proyecto de llenar el contenedor de plantas por su culpa. Esperaba que ocupasen un espacio moderado como plantas de media altura, pero se expanden  muchísimo: el ejemplar más grande ocupa casi medio metro cuadrado él solo, y debajo no crece nada salvo aquellas plantas que consiguieron germinar al mismo tiempo y aún encuentran luz a base de haber crecido inclinadas. Si las dejo donde están estaré desperdiciando sitio durante al menos un año, ya que ahora todavía estoy a tiempo de sembrar anuales de crecimiento primaveral si antes de marzo despejo la zona.

Mauranthemum paludosum
En el rincón de semisombra todavía es algo pronto para hablar de floraciones, ya que la mayoría de sus habitantes están despertando y empezando a ponerse en marcha para la primavera. Sólo hay una flor allí en estos momentos, la de una Mauranthemum paludosum. Pronto abrirá algunas el Oxalis triangularis, que se pone en marcha tras varias semanas sin florecer; el Oxalis debilis también venía con flores pero por algún extraño motivo, éstas se han ido cayendo antes de abrirse. El Oxalis latifolia -al que durante un tiempo he tenido por O. violacea- ha comenzado a florecer, pero lo he tenido que cambiar a la zona de sol. El motivo saltaba a la vista, y es que la confusión de especies empezó a hacerse notar al ver las hojas de la planta: alargadas, buscando la luz en un rincón no demasiado protegido, lo cual lo convertiría en el único de mis Oxalis con aversión a la semisombra, pues los demás crecen y florecen bien, de manera compacta, en estas condiciones. Lo tuve que trasladar porque las flores eran totalmente incapaces de abrirse en las condiciones del rincón trasero de la terraza: en verano hay sol de sobra, pero en invierno el rincón más iluminado apenas recibe luz directa dos horas por la mañana. De momento lo he encajado entre varias macetas a fin de que los gorriones no lo descubran. No he podido ver las flores abiertas del todo porque siempre sale algún día nublado y sigue faltándoles luz.

Antirrhinum majus amarillo
Esta vez no he comenzado la entrada hablando del tiempo como en las últimas ocasiones. Supongo que he querido dar preferencia a las floraciones, pero lo cierto es que la meteorología no está siendo del todo mala. Las temperaturas están en torno a los 15ºC durante el día y 10 de noche, alternándose días nublados con alguna llovizna y soleados con temperaturas todavía más cálidas. El viento de poniente ha dejado de ser un incordio, pero parece que todavía lo tendremos de vuelta en breve. En teoría al fin de semana lloverá en mayor cantidad y bajan las temperaturas, pero a estas alturas no debe ser algo preocupante. Casi siempre pasa lo mismo: un periodo de bonanza se instala sobre nosotros entre finales de diciembre y mediados de enero, con algún episodio de mucho frío ocasional entre finales de enero y principios de febrero. Enero es frecuentemente el mes más frío, disputándoselo con diciembre algunos años. En febrero puede y suelen haber las mínimas más bajas de todo el año, pero el cálculo de la temperatura media se desequilibra porque la segunda mitad del mes suele ser suave, como un pequeño avance de la primavera.

Osteospermum
Es por ello que ahora es buena época para seguir con algunos semilleros y empezar a sacar al sol a los que se hicieron más tarde, allá por noviembre, para que puedan crecer y airearse con buena luz y temperatura pero sin calores, secamientos ni otros inconvenientes. Semilleros no he hecho muchos estos días, de momento sólo los de margarita de Livingstone, pero sí he aprovechado para sacar de sus cajas-invernadero a muchas plántulas de pequeño tamaño que empezaban a mostrar algo de exceso de humedad con sus pequeñas hojitas de color amarillento. A su vez, las plantas que estaban en esta misma situación hasta hace poco, es decir, al descubierto pero protegidas bajo reja y sin sol directo, han pasado ahora a la zona de más sol. Con este ciclo rotativo me aseguro de que las plantas completan un desarrollo óptimo y podrán estar grandes y fuertes en primavera, o incluso durar años si se trata de perennes. En esta época los semilleros que comienzo bajo plástico puedo y debo hacerlos al sol, para concentrar más luz y calor.

Nos encontramos pues en una época totalmente inversa al verano en cuanto a condiciones, aunque no tan lejos de las temperaturas agradables de la primavera y el otoño. La zona de sol resulta ahora perfecta para prácticamente todas las plantas, la de semisombra hace honor total a su nombre y varios de los laterales de la terraza sirven para poner toda clase de plantas a desarrollarse que, en épocas más cálidas, hay que trasladar al patio o al alféizar de mi casa en Sueca. Si todo va bien, de aquí a la primavera, que todavía está a dos meses de distancia, aún serán más las flores que acompañen a las que he mostrado en esta entrada. A ver si este año consigo enlazar el otoño con el verano y que sean pocas las semanas en que la terraza luzca menos colorida.

lunes, 10 de junio de 2013

Compuestas en la terraza (III)

Gaillardia aristata
Las asteráceas siguen con su hegemonía en la azotea. Son ahora mismo la familia predominante en flores abiertas al sol o a punto de hacerlo, y todavía protagonizan la mayoría de macetas que a estas alturas aún se encuentran con pequeñas plantas semilleras en desarrollo.

Empezaremos hablando de la Gaillardia aristata, gallardía o "Blanket Flower" en su Estados Unidos natal. Se trata de una compuesta de cuidados sencillos, perenne, que ofrece unos capítulos de gran tamaño y radiante colorido. Tengo tres plantas, que saqué de semillas en enero. Al mismo tiempo también sembré la Ratibida columnifera pulcherrima, pero fracasó varias veces y sólo ahora he conseguido sacar una planta adelante, con un aspecto algo feo, que quizá no florezca ya este año. Volviendo a la Gaillardia, decir que mide unos 40 cm. de altura, con porte recto, es de color verde claro y está cubierta de pilosidad que quizá es lo que impide que no esté atacada por los pulgones como otras plantas de la terraza. Sus hojas son lobuladas en la parte baja y algo más lanceoladas en la parte superior.

Felicia amelloides
El aspecto de los capítulos se encuentra a medio camino entre el de los acianos y el de cualquier margarita o girasol. Son redondos y poseen pétalos alrededor que en realidad son tubos como trompetas, como en el aciano, en lugar de planos como los de un girasol. Sin embargo, lo más seguro es que esas flores sean estériles ya que la planta florece en profusión en la parte central, con flores tubulares como es habitual en la familia. Conforme pasa el tiempo, las flores van abriendose del contorno hacia adentro, la estructura central se va abombando y la corola va retrotrayéndose hacia el tallo. Finalmente, cuando ya se han abierto todas las flores y comienza la maduración de los los frutos, sólo queda una esfera parda en el extremo del tallo, sin pétalos. Éstos son de un color amarillo y rojo, con mayor o menor profusión (una de mis plantas es más roja que el resto), espectaculares como llamaradas de fuego.

Zinnia elegans
Las zinnias, otra especie americana, este año parecen tener un poco menos de protagonismo que el pasado. Sólo dos ejemplares grandes y unos cuatro de 'Liliput' aparecen en el contenedor-jardinera. Aparte, en un contenedor de unos 40x40 cm. sembré nuevas plantas "en cuadrícula" aunque no todas han salido, quedando relegadas casi todas a un lado. El año pasado ya hice una siembra tardía y se dio bastante bien a pesar de hacer más calor -aunque hoy por la mañana ya era agobiante- y además este año dispongo de semillas de dos fuentes distintas, con lo cual espero que salga algo más aparte de las ya típicas flores rosa. De hecho, este año no estoy seguro si las plantas que han salido son de la misma mezcla, pues las del año pasado alcanzaban algo más de altura y, aunque las flores dobles no llegaban a convertirse en esferas de pétalos, sí sacaban varias filas de éstos. Las de este año tienen sólo dos filas y así se quedan durante semanas (por cierto, duran bastante abiertas sin deteriorarse).

Centaurea depressa
Los ásters africanos (Felicia amelloides) comienzan a tomar el ritmo de nuevo y ya empiezan a aparecer flores de vez en cuando a pleno sol. Como comentaba en la entrada anterior, no le hice fotos cuando la traje a casa y he tardado todo un mes en conseguir que estuviera presentable: con la Bidens ferulifolia de la entrada anterior, si no lo hubiera hecho, estaría arrepintiéndome, pues la planta ha perdido casi todas las flores y está dando montones de semillas, y parece que tardará en recuperar su cobertura de pétalos amarillos. Entre medias, me parece que la pasaré a una maceta mayor sin romper su cepellón de tierra ya que resulta algo incómoda de regar al ocupar toda la maceta y tener el sustrato muy compactado, algo típico de las plantas de vivero que puede darnos un disgusto si descuidamos la duración entre riegos.

Jacobaea maritima
Los acianos siguen imponiendo su dominio. El de la especie Centaurea depressa, tan pronto como tuvo abierto su primer capítulo empezó a sacar uno detrás de otro. El viento y el peso me han obligado a ponerle un pequeño apoyo para que no se vuelque. Por su parte, entre las Centaurea cyanus han empezado a aparecer flores que aparentemente vendrán de aquel nuevo aporte de semillas variadas, pues han surgido los primeros capítulos que no son del habitual color azul: el fin de semana empezaron a aparecer algunos con pétalos blancos y el centro violeta típico, y hoy he visto uno enteramente blanco, hasta con las flores tubulares negras del centro totalmente descoloridas. Este original ejemplar seguramente sea hipocrómico, esto es, con los pigmentos en muy baja concentración. El aspecto de la planta es indistinguible del de sus compañeras típicas.

Centaurea cyanus hipocrómica
Lleva floreciendo un tiempo también la cineraria marítima (Jacobaea maritima, antes Senecio cineraria), proveniente de un esqueje que hice en marzo de 2012. La planta creció inclinada y le ha quedado un aspecto un poco antiestético, pero esto quizá quede disimulado en un futuro cuando llene -aunque este invierno va directa a una maceta mayor, pues sufre bastante entre riego y riego. Los capítulos aparecen floreciendo primero sin pétalos y esto me extrañó, pero en cuestión de semanas las flores tubulares del centro se han multiplicado y los pétalos amarillos cuelgan alrededor del involucro.

Entre las especies a puntito de florecer, destaco a tres. En primer lugar, Coreopsis tinctoria, de la que hoy ya he encontrado un capítulo en flor totalmente rojo granate: falta ver si las plantas serán mezcla de colores o todas así, pues me gustaría que apareciera alguna del color original, con pétalos amarillos en el exterior y rojos en el interior y centro oscuro, que aportaría una combinación muy interesante al predominio azul de los acianos; hay varias plantas dispersas por todo el contenedor. También en el contenedor asomaba ya sus pétalos hoy una caléndula (Calendula officinalis) con su llamativo color naranja. Parece de flor simple, ya que se apreciaba el centro. Las prefiero a las dobles, siempre resulta bonita una flor tipo margarita de este vivo y poco usual color. Por último, sigue escalando hacia la floración la Echinacea purpurea, que con un aspecto impecable ya iguala o supera en altura a la mayoría de sus vecinas las azucenas. Espero con ansias ver sus flores.

Coreopsis tinctoria roja
Quedan más compuestas que todavía están creciendo. Además de las zinnias y la Ratibida, tengo creciendo aparte un crisantemo tricolor (Glebionis carinata) de la mezcla de semillas que compré en marzo, y que también sembré en el contenedor pero a lo visto no salió adelante ninguno. Este ejemplar salió después de varios intentos y de momento es bastante pequeño pero muy ramificado. De la misma manera, tengo una Cosmos sulphureus germinada hace sólo una semana que ya comienza a mostrar su primer par de hojas verdaderas. Por lo que veo en fotos, las hojas divididas de esta cosmos son más anchas que las de su pariente Cosmos bipinattus, más similares a las tagetes. Bajo esta premisa, en las continuas revisiones que hago en el contenedor-jardinera no he sido capaz de encontrar ninguna planta que se le parezca (alguna tagetes, pero a ésas ya me las conozco), así que primaba sacar al menos un ejemplar por separado para verlo florecer y obtener algunas semillas extra. Veremos si lo consigo, hace mucho calor y puede pasar de todo, aunque en esta misma tesitura las bipinnatus crecieron el año pasado y florecieron en otoño.

Centaurea cyanus blanca
Asimismo, sembré girasoles nuevos y hubo algún que otro fracaso, si bien ya hay un ejemplar que despunta entre los demás, con unos 10 cm. de alto y varios pares de hojas. Parece crecer agusto a pleno sol. Esta vez sólo usé pipas de los botes de mezcla de semillas, veremos qué sale de ahí, pero lo ideal sería que fuesen unos girasoles menos "típicos" que la otra vez.

Las margaritas, de las que sospecho definitivamente que serán Mauranthemum paludosum de jardinería (las Leucanthemum vulgare tienen tallos y capítulos mayores y los de las mías apenas llegan a 3 cm. de diámetro), aquellas que costaron 0,60€, que se secó una y compré otra, parece que tienen todavía mucho que decir. A lo visto sus semillas son muy efectivas ya que, para empezar, cuando corté la planta seca había plántulas a ras de suelo, que no aparté del sol y seguí cuidando. Bien, pues a día de hoy tienen bastantes hojas y están a punto de florecer. En el rincón de la terraza donde estuvieron al principio también aparece una planta creciendo en la maceta de los ranúnculos, que seguramente "saltó" de alguna flor madura. La planta nueva está algo reseca y no sé si sobrevivirá, pero es que viendo lo bien que se reproducen ellas mismas creo que no hubiera hecho falta ni reponerla.

Pues hasta aquí esta nueva singladura entre las asteráceas de mi terraza. Con un calor bastante duro ya instalado estos días y pocas probabilidades de lluvia en el horizonte, las compuestas, como el resto de plantas, van a pedirme atención más a menudo y no podré descuidarme más de tres días. No vendría mal una lluvia a mediados de junio que diese un último empujón pre-veraniego, pero me temo que eso puede ser difícil, aunque quién sabe, viendo cómo se está dando este 2013.