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jueves, 12 de noviembre de 2015

El agitado inicio de noviembre

Leptothes piritous en la Portulaca umbraticola
Noviembre llegó y, tras casi una mitad de mes concluida, las diferencias respecto a octubre se han hecho de notar. El mes comenzaba con la llegada de una gran tormenta que fue recorriendo el este peninsular entrando desde el suroeste y que dejó en apenas unas horas 56,4 mm. la mañana del lunes día 2, igualando prácticamente al día más lluvioso de este otoño -y del año-, el 30 de septiembre, aunque en mucho menos tiempo. Además la tormenta vino acompañada de un temporal de levante que causó algunos pequeños desastres. Apenas unos días después llegaba un potente anticiclón, atípico para el otoño, que todavía persiste hoy. Al principio las temperaturas subieron notablemente, con días durante la misma semana que comenzó con lluvias que alcanzaron los 25ºC. Con el paso de los días, la temperatura se ha ido suavizando: las madrugadas son más frescas y a mediodía el ambiente es agradable, casi como a principios de primavera. La elevada presión ambiental mantiene a raya las nubes y el rocío que dejan las neblinas es muy patente durante las primeras horas de la mañana.

Crocus speciosus
La principal preocupación en la terraza estos días son los caracoles. Sigo enfrascado con la siembra de semilleros y plantación de los que están ya crecidos y cada día los caracoles frustran un poco más este cometido. Si bien los ataques a las plántulas no son generales y algunas de ellas llevan bastantes días ya en tierra, cada poco tiempo descubro con disgusto que han devorado algún ejemplar de las especies que por un motivo u otro han costado más de obtener: semillas que han tenido poco éxito germinando y el porcentaje de ejemplares obtenidos es bajo respecto a las semillas empleadas; ejemplares obtenidos en bajo número debido a que no sembré más de los presumiblemente necesarios, con la consiguiente pérdida de días para obtenerlos de nuevo: o, simplemente, plantas que ya llevaban días plantadas y dejé de preocuparme en sembrar más. Ni siquiera espolvorear las plantas con azufre parece estar haciendo efecto, con lo que el próximo paso será cubrir todo el contenedor con malla fina de mosquitera. A este paso, con el tiempo echándose encima, el contenedor con tanto esmero preparado puede terminar igual de mal que el de 2013-2014, con montones de especies lanzadas a perder por una mala planificiación.

Pentas lanceolata roja
En el resto de la terraza predomina el verde. El temporal de levante tuvo alguna consecuencia, la más destacada de ellas el vuelco de la maceta de la Buddleja davidii que, paradójicamente, debió pasar tanto rato tumbada y rodando que el viento acabó resecando su tierra justo el día de lluvia más intensa del año, además de troncharle varias ramas. Con esto, me he quedado abruptamente sin su floración aunque la planta sigue en perfecto estado y a base de regar con un recipiente debajo he rehidratado la maceta. Faltará ver si se recupera y puede estar de nuevo llena de flores en primavera. Aparte de este incidente, el viento descolgó parte de los tallos de una de las Clematis y ha dejado algo resentida a la colgante Nolana paradoxa. Eso sí, se han notado más los beneficios del agua, con plantas que a día de hoy siguen aguantando con poco o ningún riego desde hace ya más de un mes.

Martynia annua
El otoño sigue su curso habitual para muchas viejas conocidas en la terraza. El Erodium x variabile ha regenerado su verdor y no para de emitir florecillas rosadas continuamente. Las margaritas Mauranthemum, germinadas a principios de septiembre, se suman a sus primas las caléndulas comenzando a florecer ya. Como anual de última hora, empieza a florecer la Martynia annua, que a pesar de estar sus semillas enterradas desde poco antes del verano, no germinaron hasta las continuadas lluvias de principios de septiembre. En otras temporadas ha pasado lo mismo con otros miembros de su familia (Proboscidea, Ibicella) aunque lo normal era que, tras sembrarlas en primavera, tardasen en asomar hasta la llegada del verano y, a pesar de las condiciones poco propicias, crecieran bien y floreciesen hasta otoño. Nunca he conseguido forzar a las semillas a germinar cuando yo quiero y parece que sólo lo hagan cuando la tierra está húmeda y caliente. De un modo u otro, la presencia en la terraza de las anuales de esta familia ha sido contínua desde 2008.

Ceratitis capitata
La floración continúa, igual de laxa que siempre, entre los Dianthus plumarius, estando ahora mismo el Dianthus chinensis más cargado de flores que ellos. Al de flores blancas y rojas parece que le cueste más florecer, aunque ahora mismo los de flores rosa no tienen ninguna flor abierta, si bien sí siguen produciéndolas. Más extraño resulta el ejemplar que creció en otra maceta, que está tanto o más grande que los que están floreciendo desde verano y jamás ha dado signos de florecer. En la maceta de los primeros crecen tímidamente algunas plantas con aspecto de crisantemo, algunas arañuelas y una Cerinthe que como siempre ocurre, sufre los picotazos de los gorriones que no pueden resistir romperlas nada más las encuentran. Es otra especie que todavía no me he puesto a colocar en macetas aunque ya tengo dos semillas germinadas listas para poner en su ubicación definitiva. Dado lo rápido de su crecimiento, da tiempo de sobra todavía a que sean de las primeras en florecer al próximo año. Son varias las boragináceas que espero tener este año en flor en la terraza, algunas de ellas bastante grandes y propicias para que los insectos polinizadores se sientan atraídos.

Dianthus plumarius
Insectos ahora mismo se ven pocos. La mayoría son moscas, las que han ido naciendo del compost o incluso se han criado en los lixivados de éste producidos por las lluvias, como las Eristalis tenax. También he observado unas pocas Ceratitis capitata algo aturdidas. A pesar de sus llamativos colores, pocas son las simpatías que levanta esta mosca, temida y odiada por infestar los naranjos y otros frutales. También se ha dejado ver alguna que otra mariposa, entre ellas un par de ejemplares de Leptothes piritous, de alas azul metálico con el envés maculado y dos pequeñas manchas como ojos, y al menos una blanquita de la col. Hay que decir que, aunque en la foto aparezca la primera especie posada en una flor de la Portulaca umbraticola, no llegaron con intenciones aparentes de libar néctar. La blanquita prefirió pararse en las hojas de las bulbosas antes que probar, por ejemplo, las flores de la Pentas.

Erodium x variabile
De las Pentas, como se deja ver en la foto, he añadido otro ejemplar, esta vez de flores rojas. Me gustaban tanto los de flor roja como los de flor rosada, pero en su momento cuando encontré el primero que adquirí, el rosado, no había otro en la tienda. Recientemente vi que las tenían en una cadena de supermercados donde solemos ir, y al encontrar en el de mi ciudad una planta de flores rojas en estado excelente y a 0,99€, no me pude resistir. Viendo los buenos resultados del ejemplar que ya tengo, que no ha parado de producir flores en estos cinco meses aunque el aspecto general de la planta ha quedado algo más desordenado, será interesante tener de dos colores y ver qué sucede en primavera, cuando coincidan -espero- con las borrajas y otras especies que atraen abejas. Visto está que las Pentas también pueden ser del gusto de los himenópteros, a juzgar por las visitas de varios de ellos durante el verano.

Mauranthemum paludosum
En el rincón trasero de la terraza parece que las historias de las plantas sean distintas al resto del emplazamiento. Asoman algunas bulbosas más y entre ellas reconozco algunas hojas de Allium neapolitanum, que junto a los Allium triquetrum son los únicos ajos que han conseguido florecer el primer año que se plantaron y sobrevivir a la siguiente temporada. Los Oxalis en flor comienzan a decaer muy despacio, y probablemente los pes-caprae comiencen a hacerlo lo suficientemente tarde como para no coincidir con sus parientes de flores rosadas. Los Crocus speciosus inician la recta final de su floración con un último grupo en el que se puede comprobar que todos, los diez cormos plantados, han producido al menos una flor. Es de esperar que pronto crezcan las hojas que durarán hasta la primavera. Pocas flores más se pueden ver en el rincón, como las del Cyclamen persicum, dado que las Clematis dieron por terminado su espontánea floración otoñal.

lunes, 27 de abril de 2015

Tiempo de geranios

Geranium himalayense
Tendemos a asociar el concepto de geranio con las populares especies de patio, de origen sudafricano, conocidas también como gitanillas o murcianas, posiblemente una de las plantas de maceta más populares en nuestro país que, además, tolera casi todo: falta de luz, falta de agua o falta de espacio; siempre están verdes, rebrotan con facilidad y florecen durante un largo periodo de tiempo. Estas son las Pelargonium, con multitud de especies e híbridos disponibles. Aunque nunca he descartado tener alguna especie de flores bonitas, actualmente no hay ninguna en la terraza: al referirme a "geranio" hablo estrictamente de Geranium o, en su defecto, los muy similares Erodium.

Los Geranium suelen ser plantas más tiernas, vivaces o anuales, procedentes de zonas de clima templado. Hay una buena cantidad de especies silvestres en mi entorno, casi todas de flores diminutas, igual que ocurre con sus parientes Erodium, algunos de los cuales son de las hierbas más frecuentes en huertas, jardines descuidados y terrenos baldíos en general. Existen asimismo multitud de especies cultivadas con fines ornamentales y en países europeos son mucho más frecuentes éstas que nuestros clásicos Pelargonium, de ahí quizá que las dos especies que más fácil me ha resultado conseguir vengan de la cadena alemana LIDL.

Geranium sanguineum
Las dos especies adquiridas en este supermercado están repitiendo en 2015, y de hecho los dos ejemplares de 2014 no fueron demasiado mal, consiguiendo incluso florecer. Se trata del Geranium sanguineum, el cual acabé perdiendo el año pasado, y Geranium himalayense, que floreció tan deprisa que ni lo llegué a ver en flor, pero temiendo perderlo comencé a regar mucho menos y ha aguantado vivo hasta esta temporada, aunque por asegurar volví a comprar un ejemplar nuevo, lo que ha resultado ser un acierto. Es la planta cuya foto encabeza el blog y comenzó a mostrar botones florales apenas un mes después de plantado. Parecen haberse beneficiado del tiempo más suave que ha habido durante esta primera etapa de la primavera, pero habrá que vigilar con el agua cuando empiece a hacer más calor. Si he conseguido que un ejemplar aguante de un año para otro, no debe ser tan difícil. Eso sí, después de sacar dos de sus flores grandes y de color malva, el himalayense no parece que vaya a continuar, de momento, con su floración.

Al Geranium sanguineum ya lo conocía bien del año pasado. Es de esas plantas que una vez vemos aparecer su primera flor, se sabe que vendrá seguida de un montón más. En lo que el himalayense ha tardado en sacar dos flores, el sanguineum lleva más de seis. Las flores son ligeramente mayores en esta especie y de un vivo color magenta: lo de sanguineum hace referencia a las manchas rojas que adquieren las hojas en otoño, no al color de las flores. El año pasado lo tuve al sol, pero al notar que se quemaba demasiado lo moví a una ubicación con menos horas de exposición, en la que acabó muriendo después de darme cuenta que la raíz que quedó ya no rebrotaba. Espero poder mantenerlo esta temporada: como en otras plantas, el secreto está en evitar seguir mojando excesivamente el sustrato cuando éste ya se encuentra húmedo por abajo y recalentado por el sol.

Erodium x variabile
Hay más especies de Geranium en la terraza actualmente. Desde otoño de 2013 hay plantados unos cuantos Geranium tuberosum, los cuales como su nombre indica emergen desde pequeños tubérculos similares a patatas diminutas. Tiene unas hojas llamativas, más estrechas que las de sus parientes anteriores y de color más pálido, que he visto surgir en las dos primaveras que lleva en casa, pero se resiste a florecer y actualmente ya se han secado. La otra especie con la que ando lidiando es el popular Geranium pratense, que he obtenido en dos ocasiones desde semilla: los de 2014 crecieron mucho desde febrero hasta finales de verano, pero se pudrieron. Los de este año, sembrados en otoño, casi no crecen. Uno, al menos, permanece vivo en una maceta donde sendos ejemplares de Cerinthe major y Borago officinalis están ya en las últimas, con lo que se convertirá en ocupante exclusivo de la maceta.

Por último, también puede considerarse geranio al Erodium x variabile, planta que cuenta con un ejemplar en la terraza desde diciembre de 2013. Este híbrido es perenne y requiere de menos atenciones que sus parientes, persistiendo con un chorrito de agua que echo siempre con cuidado por miedo a que se pudra, pues no parece necesitar demasiado líquido para vivir. Continuamente, sin responder a un patrón, reverdece y florece, da igual si es en invierno o en verano. Desde luego, una de esas plantas que sólo por lo fáciles que son y lo bonitas que llegan a ponerse en momentos puntuales merece la pena tener.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Fin de año frío y seco

Hembra de Stomorhina lunata en un Erodium
Termina hoy el agitado 2014, el cual durante sus primeras tres cuartas partes dio alegrías y disgustos a partes iguales, resultado de la mezcla de ilusión por ampliar la colección de plantas con las duras condiciones meteorológicas que nos privaron de la lluvia necesaria desde el otoño de 2013 hasta el pasado. Ha sido en este último trimestre en el que las lluvias han vuelto tímidamente y ahora parece que también lo hace el invierno.

Mauranthemum paludosum
Durante los últimos días de 2014 hemos recibido un temporal de frío que si bien no ha sido tan intenso como las olas siberianas, sí destaca por el tremendo impacto que ha tenido en la humedad ambiental, cuyos valores han llegado a desplomarse hasta por debajo del 25%. El fuerte viento de poniente-mistral ha traído también las temperaturas más bajas de todo el año, algo que no era difícil de alcanzar pues el habitual mes más frío, febrero, este año fue inusualmente cálido. Hasta los 4ºC bajaron los termómetros de Cullera el pasado lunes.

Muscina stabulans
A partir de hoy ya se ha notado un aumento de la amplitud térmica y las máximas vuelven a sobrepasar los 15ºC, haciendo agradable quedarse un rato al sol; a lo largo de los primeros días de enero esto irá a más, subiendo las mínimas. Los insectos también lo van notando y algunas moscas se paseaban hoy entre las plantas, así como alguna abeja y las pequeñas arañitas que tejen sus finos hilos entre macetas. Flores no hay muchas, y repiten protagonismo las mismas especies que se veían al comenzar el año: la margarita Mauranthemum paludosum y las Gaillardia aristata. Después del duro verano, la primera ha tardado hasta el otoño en regenerarse desde las semillas caídas en la tierra, y las segundas han florecido de manera escasísima y errática durante algunos meses, siendo también las actuales plantas nacidas de semillas esparcidas procedentes de los primeros ejemplares que sembré en 2013.

Gaillardia aristata
Con la sequedad ambiental ha habido que regar e incluso algunas plantas que mantuve en seco por miedo a que se pudriesen, el lunes estaban pidiendo agua desesperadamente. Gracias a que el viento ha dejado de soplar y el frío retiene la humedad, espero que durante los próximos días todo vuelva a su curso, incluyendo el contenedor de las flores, el cual no se había secado como estos días durante todo el mes. Esto no ha afectado por igual a todas las macetas, pues las del rincón de semisombra siguen con la tierra oscuras por la alta humedad que retienen.

Comienza pues la cuenta atrás hacia la primavera, con esperanzas renovadas y por qué no decirlo, expectativas optimistas. Sin más, me gustaría desearos a todos un feliz año 2015, y que los sueños vayan haciéndose realidad poco a poco.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Progresión otoñal

Rúcula (Eruca sativa)
Durante la última semana el otoño ha seguido avanzando al mismo ritmo pausado al que lo ha ido haciendo este año, sin los saltos de contraste que tuvo el año anterior, en el que pasamos de un tiempo demasiado suave para la época a noches por debajo de los 10ºC en apenas una semana. Este año el descenso ha sido más progresivo y de por medio hemos tenido las tormentas comentadas en la entrada anterior, que han aportado una buena cantidad de agua que sigue a día de hoy siendo suficiente para mantener a las plantas. No he utilizado en toda la semana más agua que la necesaria para humedecer las macetas nuevas que he ido preparando con siembras, así como una breve pulverización del contenedor en el día de hoy para remojar las zonas más propensas a resecarse, principalmente en los bordes.

Tras dos semanas con nubes yendo y viniendo, a partir del pasado martes los cielos quedaron totalmente despejados y recorridos por vientos que van variando del suroeste al norte, con lo cual la bajada de temperaturas ha sido más evidente. Hoy domingo hemos tenido la mínima más baja desde principios de febrero, 5,7ºC, pero sólo en Sueca: en Cullera, con el consabido suavizado producido por el mar, las mínima se ha quedado en 8ºC, que igualmente tampoco se veían desde mediados del invierno pasado.

Erodium x variabile
Con esta llegada definitiva del ambiente fresco propio de finales de otoño, las plantas no necesitan tantas atenciones, tienen suficiente con la humedad acumulada y crecen poco a poco. Ejemplares como Erodium x variabile han reverdecido y florecen mejor ahora que en meses cálidos; también parece que mejoran las margaritas africanas Felicia, Osteospermum y Argyranthemum, las cuales espero que florezcan durante el invierno como hicieron el año pasado.

En el contenedor siguen apareciendo plantitas pequeñas y algunas ya comienzan a ser reconocibles. Es probable que este año con la siembra atrasada convenientemente consiga hacer coincidir a más especies durante la primavera, o finales de invierno, con lo que la terraza se llenaría de color y del zumbido de los insectos de manera simultánea entre muchas especies. Está claro que no es el caso de las Salvia coccinea, que siguen a la suya floreciendo, aunque dos ejemplares más jóvenes están ahí por si hubiera que tomar el relevo en primavera. También los bulbos se lo están tomando con calma y sólo unos pocos como Muscari armeniacum toman la delantera.

Salvia coccinea
Ha florecido esta semana una rúcula de las dos que hay en la maceta donde estuvieron el invierno pasado. Dudaba sobre si se trataba de esta especie o no ya que la roseta de hojas se hizo especialmente grande, a diferencia de las plantas precedentes, de las que sin duda habrán surgido estas nuevas a partir de las semillas que fueron cayendo. Es una de las rúculas más grandes que me han salido -al principio pensé si sería un rábano, que no recordaba si habría sembrado alguna vez allí- y la más temprana, que de bien seguro aportará un buen montón de flores durante el invierno, aunque pocos insectos habrá para aprovecharlas. No obstante en el contenedor hay muchas más para formar parte de la futura mata de flores. Las suyas me parecen curiosas y me gustó mucho ver que a la esfinge colibrí le encanta detenerse a libar en ellas.

Para estos días la principal tarea es seguir revisando el crecimiento de las plantas e ir organizando macetas según convenga mejorar su ubicación. Todavía siguen quedando bulbos pendientes de plantar aunque se encuentran en perfecto estado y el retraso no supondrá problemas. De hecho, algunos que llevan un mes plantados están igual, sin brotar. Diciembre apunta a ser un mes bastante tranquilo para la terraza este año.

lunes, 13 de octubre de 2014

No tan deprisa

Tulbaghia violacea
Con el precedente del año anterior y el propio mes de septiembre que dejamos atrás hace un par de semanas, suponer que el calor volvería a aparecer tras las dos semanas de nubes era algo muy plausible. Y efectivamente, aunque las mínimas se han mantenido invariables, con 18-20ºC y madrugadas más frescas que las agobiantes noches veraniegas de septiembre, un frente de poniente ha llegado esta semana no con ráfagas de viento muy fuertes, pero sí con las consecuencias típicas de este viento: calor y sequedad. Otra vez hemos visto a los termómetros situarse entre los 27 y hasta 31ºC por las tardes, que siguen siendo bastantes aunque la radiación solar ya no apriete tanto como en verano. Las plantas crecidas apenas se han resentido porque muchas siguen aprovechándose del aporte de la lluvia y están resurgiendo, pero el entusiasmo de los semilleros sufre un nuevo retraso.

Commelina benghalensis
No ha sido una "masacre" generalizada, pero como cuando comencé a pasarlos al contenedor de tierra ésta estaba todavía húmeda hasta abajo del todo, aproveché para poner toda clase de plantas, algunas tan sólo con cotiledones. Lo hice así porque los semilleros originales no tengo más remedio que ponerlos a resguardo donde dé menos el sol -si los expusiera, las plantas se quemarían en cuestión de horas- y a consecuencia de esto el diminuto tallo inicial se alarga muchísimo hasta que la planta encuentra la luz que necesita y deja parte de éste postrado en el suelo, apuntando finalmente hacia arriba. La mayoría de plantas de semilla pequeña se han quemado, supongo que más por el viento seco que por el sol, ya que esto ocurrió tras tres días plantadas y muchas plántulas de las que coloqué el pasado día 2 siguen resistiendo sin problema. Esta vez me he curado en salud y las futuras plantas crecen bajo la protección de una pequeña malla antipájaros, que ya han inaugurado su etapa destructiva otoñal rompiéndome el tallo de una dalia que comenzaba a rebrotar tras el shock veraniego.

Ipomoea quamoclit
Poco a poco la terraza vuelve a llenarse de flores de plantas conocidas y alguna que otra nueva; llaman la atención de lejos los azules de la Commelina benghalensis y los rojos de la Ipomoea quamoclit; cerca de ellas florece la Buddleja davidii, de la que todavía no he puesto fotos esperando a que aumente la densidad de sus racimos de flores, cosa que quizá no tarde; también florece de nuevo el Erodium x variabile, que ha aguantado estoicamente el duro verano y demuestra así lo resistente que es. En la parte trasera de la terraza siguen en su máximo los Oxalis bowiei acompañados más discretamente de los Oxalis triangularis, y por detrás ya se evidencia que pronto el Oxalis articulata se unirá a la fiesta.

Erodium x variabile
La novedad para esta semana ha sido la floración de la Tulbaghia violacea. Esta especie me la regalaron en agosto y ha tenido una rápida adaptación en la terraza, como puede verse. Se trata de un pariente sudafricano de los ajos, rizomatosa en lugar de bulbosa Aunque huele como sus parientes y el "aroma" se encuentre igualmente en las flores -que huelen a ajo, a diferencia de las de éstos que son perfumadas- no es una planta utilizada como alimento -si bien ocasionalmente se utilizan las flores para dar sabor-, aunque sí con fines medicinales. Las flores en forma de estrella, rosadas, crecen en umbelas y le dan cierta similitud también a la también africana Agapanthus, pariente suya aunque taxonómicamente más alejada. Las hojas son lineares, finas, y en plantas grandes pueden formar densos cepellones. En mi planta son todavía pocas, lo que le da un aspecto encantador de pequeña bulbosa.

Salamanquesa común
Además de los gorriones, otras especies de fauna se van dejando ver por la terraza. Quizá los voladores más frecuentes todavía sean las libélulas, de los pocos insectos que se ven salvo ocasionales himenópteros, mariposas o las hormigas que nunca sé de dónde salen pero siempre están presentes. Entre los vertebrados nunca faltan las salamanquesas (Tarentola mauretanica) que desde hace años se esconden de día bajo las cubetas y detrás de algunas macetas y estantes. A la de la foto me la encontré dentro del contenedor del compost, del que puede salir y entrar cuando quiera. Parece que el ejemplar en cuestión ha tenido algunos percances en su vida, a juzgar por esa cola crecida después de haberla perdido o la falta de dedos en alguna de sus patas.

Tulbaghia violacea
En resumen, que tras las lluvias de septiembre parece que se vuelva a repetir el patrón del año pasado con sólo unas leves diferencias: ausencia de nubes, temperaturas hacia arriba y un otoño atípico que sólo se deja adivinar por el suave frescor de las madrugadas y el acortamiento de los días. Parece que para seguir adelante con los semilleros deberé imitar el modelo del año pasado, en el que me fié de plantar directamente y el desastre fue tal que el contenedor quedó empobrecido: plantar en noviembre. Las mejores floraciones de anuales y otras herbáceas se dieron gracias a las condiciones más suaves del mes de noviembre, en el que ya se puede exponer a las plantas al sol sin peligro e incluso hacer germinar las semillas en las mismas condiciones. Por tanto, debería darme más prisa en dejar el montaje para bulbosas hecho -los Crocus están brotando ya en sus paquetes- y dejar los semilleros para dentro de una quincena como mínimo.

jueves, 16 de enero de 2014

Y esto es enero

Floración abundante en la Felicia amelloides
Esperando a que llegue la primavera, con todos los preparativos, ideas y planes, a veces uno se olvida que al haber reunido tantas plantas distintas llega un momento en el que lo único que hay que esperar a ver son las flores de esta o aquella especie, pero la terraza no va a quedarse totalmente vacía de flores. Y esto es lo que está ocurriendo actualmente, aún cuando se suele pensar que el invierno es una época de parón y poco color. Más bien, este año es todo lo contrario.

Consolida ajacis
Muchas plantas sembradas en septiembre no han esperado a la primavera para florecer, como las espuelas de caballero, las caléndulas, las nomeolvides chinas (que incluso ya han terminado su floración a estas alturas) y algunas más que parece que lo harán pronto. Por otra parte, las últimas perennes adquiridas, que ya vinieron en flor, han multiplicado su producción. Y algo mejor todavía: algunas plantas que parecían tener alguna traba para florecer con asiduidad están empezando a cargarse de flores como nunca antes.

Empezaremos por estas últimas, que son dos: la Felicia amelloides y la Osteospermum fruticosum. La primera me empezaba a mosquear por el hecho de que nunca la veía tan recargada como suele verse en las fotos, y estando en casa desde principios de mayo empezaba ya a convertirse en algo aburrido, que me dejaba ver alguno de sus capítulos de pétalos azules muy de vez en cuando y poco más. De repente, a finales de diciembre la encontré llena de capullos estirándose desde los tallos, y por fin ha cumplido: toda la parte superior de la planta se encuentra repleta de flores y parece que le queda cuerda para un tiempo. La segunda, la Osteospermum, seguía un ritmo similar pero ahora mismo tiene tres capítulos a la vez y me he encontrado con algo idéntico a lo de su pariente: parece que en todos los extremos de sus ramificaciones hay un capítulo dispuesto a abrirse. Espero verla tan cargada como las que suelen haber en los parques y jardines. Por lo que se ve, a las margaritas/caléndulas africanas nuestro invierno no les amedrenta, sino que incluso a algunas las anima.

Geum coccineum
Quizá me he atrasado un poco en buscar macetas para realizar trasplantes, pues tenía previsto hacerlos ahora en invierno, la mejor época por encontrarse casi todas las plantas en un periodo de calma, pero no me había dado mucha prisa. Tengo ya las macetas, pero tendré que sacar el cepellón de tierra de cada una con cuidado para no estorbar demasiado a todas estas plantas en floración. Van a ser cambiadas de sitio las dos anteriores más la gazania y la Geum coccineum, otra planta que vino con apenas un par de flores y ahora tiene unas ocho a la vez, y se le ven intenciones de seguir adelante. En principio si se hace con cuidado no hay problema en hacer estos trasplantes-ampliaciones, pues al Erodium x variabile y la Iberis sempervirens 'Tahoe' también las cambié de maceta y la floración no se ha resentido en absoluto. Mientras no se moleste a las raíces, todo bien. Además, estas macetas en teoría les pueden servir para unos años más.

Felicia amelloides
Luego están esas plantas que les da igual la estación del año: ellas germinan donde sea, a partir de semillas que han ido cayendo, y florecerán tan pronto como alcancen el tamaño ideal. Al principio sólo tenía de este tipo a los Antirrhinum majus y quizá las Cosmos bipinnatus, las cuales han desaparecido momentáneamente (aunque hay plántulas creciendo), pero ahora habría que sumar a las Mauranthemum paludosum, cuya presencia en la terraza está a punto de cumplir un año y ya son decenas las plantas que ha habido, o sigue habiendo, a partir de tan sólo dos ejemplares que traje a casa. Estas margaritas renuevan automáticamente su maceta cuando las plantas mueren, germinando y creciendo deprisa para llenar de nuevo su espacio. Así, han habido flores en abril, en julio y en diciembre, indistintamente. Un caso curioso que me pasa con ellas es que apenas encuentro semillas cuando maduran los capítulos, pero a lo visto las producen en abundancia y ya están empezando a aparecer en todas las macetas que tengan cerca o bien contengan tierra que alguna vez haya estado cerca de ellas. Son tan gráciles y ocupan tan poco que no me molesta su carácter de "polizonte".

Erodium x variabile
En el contenedor las flores siguen como hasta ahora, y van ya unos cuantos meses. Sólo las Cynoglossum amabile han empezado a dejar de florecer y sus tallos se encuentran cargados de semillas. Tallos que hoy en su mayoria he cortado y puesto a secar, por un lado para ganar sitio y por otro para evitar que caigan demasiadas semillas al sustrato. La especie la resembraré, seguro, para que también luzca esta primavera, pero lo haré con mesura, pues ocupan algo más de espacio de lo esperado a la ancha para lo que realmente acaban ocupando con sus tallos y flores. Nada que ver, sin embargo, con las caléndulas, con las cuales estoy casi casi decidido a cortarlas, sintiéndolo mucho por lo bonitas y grandes que están, pero es que veo que estoy tirando por la borda el proyecto de llenar el contenedor de plantas por su culpa. Esperaba que ocupasen un espacio moderado como plantas de media altura, pero se expanden  muchísimo: el ejemplar más grande ocupa casi medio metro cuadrado él solo, y debajo no crece nada salvo aquellas plantas que consiguieron germinar al mismo tiempo y aún encuentran luz a base de haber crecido inclinadas. Si las dejo donde están estaré desperdiciando sitio durante al menos un año, ya que ahora todavía estoy a tiempo de sembrar anuales de crecimiento primaveral si antes de marzo despejo la zona.

Mauranthemum paludosum
En el rincón de semisombra todavía es algo pronto para hablar de floraciones, ya que la mayoría de sus habitantes están despertando y empezando a ponerse en marcha para la primavera. Sólo hay una flor allí en estos momentos, la de una Mauranthemum paludosum. Pronto abrirá algunas el Oxalis triangularis, que se pone en marcha tras varias semanas sin florecer; el Oxalis debilis también venía con flores pero por algún extraño motivo, éstas se han ido cayendo antes de abrirse. El Oxalis latifolia -al que durante un tiempo he tenido por O. violacea- ha comenzado a florecer, pero lo he tenido que cambiar a la zona de sol. El motivo saltaba a la vista, y es que la confusión de especies empezó a hacerse notar al ver las hojas de la planta: alargadas, buscando la luz en un rincón no demasiado protegido, lo cual lo convertiría en el único de mis Oxalis con aversión a la semisombra, pues los demás crecen y florecen bien, de manera compacta, en estas condiciones. Lo tuve que trasladar porque las flores eran totalmente incapaces de abrirse en las condiciones del rincón trasero de la terraza: en verano hay sol de sobra, pero en invierno el rincón más iluminado apenas recibe luz directa dos horas por la mañana. De momento lo he encajado entre varias macetas a fin de que los gorriones no lo descubran. No he podido ver las flores abiertas del todo porque siempre sale algún día nublado y sigue faltándoles luz.

Antirrhinum majus amarillo
Esta vez no he comenzado la entrada hablando del tiempo como en las últimas ocasiones. Supongo que he querido dar preferencia a las floraciones, pero lo cierto es que la meteorología no está siendo del todo mala. Las temperaturas están en torno a los 15ºC durante el día y 10 de noche, alternándose días nublados con alguna llovizna y soleados con temperaturas todavía más cálidas. El viento de poniente ha dejado de ser un incordio, pero parece que todavía lo tendremos de vuelta en breve. En teoría al fin de semana lloverá en mayor cantidad y bajan las temperaturas, pero a estas alturas no debe ser algo preocupante. Casi siempre pasa lo mismo: un periodo de bonanza se instala sobre nosotros entre finales de diciembre y mediados de enero, con algún episodio de mucho frío ocasional entre finales de enero y principios de febrero. Enero es frecuentemente el mes más frío, disputándoselo con diciembre algunos años. En febrero puede y suelen haber las mínimas más bajas de todo el año, pero el cálculo de la temperatura media se desequilibra porque la segunda mitad del mes suele ser suave, como un pequeño avance de la primavera.

Osteospermum
Es por ello que ahora es buena época para seguir con algunos semilleros y empezar a sacar al sol a los que se hicieron más tarde, allá por noviembre, para que puedan crecer y airearse con buena luz y temperatura pero sin calores, secamientos ni otros inconvenientes. Semilleros no he hecho muchos estos días, de momento sólo los de margarita de Livingstone, pero sí he aprovechado para sacar de sus cajas-invernadero a muchas plántulas de pequeño tamaño que empezaban a mostrar algo de exceso de humedad con sus pequeñas hojitas de color amarillento. A su vez, las plantas que estaban en esta misma situación hasta hace poco, es decir, al descubierto pero protegidas bajo reja y sin sol directo, han pasado ahora a la zona de más sol. Con este ciclo rotativo me aseguro de que las plantas completan un desarrollo óptimo y podrán estar grandes y fuertes en primavera, o incluso durar años si se trata de perennes. En esta época los semilleros que comienzo bajo plástico puedo y debo hacerlos al sol, para concentrar más luz y calor.

Nos encontramos pues en una época totalmente inversa al verano en cuanto a condiciones, aunque no tan lejos de las temperaturas agradables de la primavera y el otoño. La zona de sol resulta ahora perfecta para prácticamente todas las plantas, la de semisombra hace honor total a su nombre y varios de los laterales de la terraza sirven para poner toda clase de plantas a desarrollarse que, en épocas más cálidas, hay que trasladar al patio o al alféizar de mi casa en Sueca. Si todo va bien, de aquí a la primavera, que todavía está a dos meses de distancia, aún serán más las flores que acompañen a las que he mostrado en esta entrada. A ver si este año consigo enlazar el otoño con el verano y que sean pocas las semanas en que la terraza luzca menos colorida.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Tramo final de 2013

Erodium x variabile
Encaramos ya diciembre y con él vendrá el inicio de un nuevo invierno y el final de otro año. El tiempo de estos días ha permitido tomarse un respiro con las plantas, que requieren menos visitas y menos cuidados durante éstas, salvo aportar algo de humedad en macetas donde crecen plantas semilleras o en macetas pobladas de plantas grandes que consumen mucha agua.

Decía hace algo más de un mes que octubre fue un mes loco, pero desde luego noviembre lo ha sido mucho más: para entendernos, pareció como si pasáramos de golpe del tiempo de mediados de mayo al de finales de enero. De un calor que todavía obligaba a llevar manga corta en las horas centrales del día pasamos a una segunda mitad de mes en la que las temperaturas cayeron de media entre 7 y 10 grados centígrados. Ha llovido en días bastante separados entre sí y ha habido otras tantas jornadas de cielos tapados, pero a pesar de que la cantidad acumulada durante el mes no ha llegado ni a 50 mm., a las plantas ha habido que regarlas muy poco.

Caléndula doble
Durante estos días el número de flores visibles se ha ido reduciendo considerablemente, a pesar de que muchas plantas de clima templado parecen seguir impasibles como si estuvieran en primavera. Las caléndulas cada vez sacan flores más grandes, de un intenso color naranja que se va atenuando a medida que envejecen. Las de flores simples se cierran por las noches, mientras que las dobles, como las de la foto, se quedan inmóviles. Junto a ellas continúan floreciendo un montón de nomeolvides chinas y la misma espuela de caballero de hace casi un mes, que no sé si será por el tiempo fresco, pero las flores que tiene casi no se han estropeado y ya está a punto de abrir unas cuantas más en las dos ramificaciones que tiene a los lados del tallo central.

Consolida ajacis
Al montón de semilleros que sigo vigilando y cuidando he añadido algunas plantas nuevas traídas de vivero, con un aspecto bastante radiante para la época en la que estamos -incluso floreciendo muchas de ellas- y que espero mantengan o incluso mejoren. Una de ellas es la que aparece en las fotos, el Erodium x variabile, un híbrido que se encuentra en estado natural y que cuenta con varias formas en cultivo. La mía no venía indicada pero casi seguro que se trate de la 'Bishop's Form'. Me gustó esta planta cuando la conocí por su aspecto tan similar a los Erodium y Geranium que crecen silvestres en mi zona, aunque con un porte muy denso y compacto. Es una planta pequeña, rastrera, que parece dispuesta a expandirse siempre que se le dé superficie. Las hojas son pequeñas y crecen muy juntas, dando una sensación de plenitud. Trae muchas flores a la vez y varios capullos sin abrir, no imagino cómo puede lucir cuando alcance cierto tamaño, con temperaturas más agradables.

Las demás plantas que vinieron junto a ésta fueron la rosácea Geum coccineum, de grandes flores naranja; la crucífera Iberis sempervirens 'Tahoe', una tapizante con umbelas llenas de flores blancas pariente de los carraspiques anuales que cultivo; la cariofilácea Arenaria montana, de porte similar a la anterior y con flores blancas de cinco pétalos; y la Ajuga reptans 'Atropurpurea', una lamiácea de porte muy bajo con hojas de color bronceado y espigas de flores moradas, a la cual ya he pasado a una maceta mayor dado que venía con las raíces saliéndose por los agujeros de drenaje. Me llevé una sorpresa al encontrar a todas estas especies pues salvo la Arenaria y la Iberis ni siquiera sabía que la tienda las vendía. Son plantas que he visto en muchos blogs de jardinería y me llamaban mucho la atención.

Erodium x variabile
Las bulbosas van despertando muy poco a poco y todavía no son demasiadas las especies que asoman: Muscari armeniacum, gladiolos enanos, algunos iris holandeses, Ixia y los primeros despuntes de los jacintos son de lo poco que se ve emerger de la tierra. También asoma alguna Fritillaria uva-vulpis y los ranúnculos y anémonas cada vez cubren más sus macetas. También están fuera todos los Oxalis, aunque algunos han acabado destrozados por los gorriones. Otras especies ni siquiera han empezado a romper la tierra y llevan ya dos meses enterrados; no es raro tampoco ya que muchos bulbos emergen de golpe a finales de invierno, poco antes o casi al mismo tiempo que florecen. Además, deben comenzar primero sacando raíces y agarrándose al suelo, cosa que con este frío deben estar haciendo poco a poco.

De momento ha vuelto a salir el sol y esta semana parece que predominarán los cielos despejados sin que suban demasiado las temperaturas, aunque a lo visto a comienzos de la semana siguiente podría volver a llover. Es como si todo el otoño se hubiera condensado a correprisas en sus últimos días en los que, además, el ambiente es más propio del invierno y en zonas abiertas de campo cercanas a mi casa ya se han producido varias heladas. Veremos también cómo sale dicha estación esta vez, pues el hecho de que noviembre haya sido tan frío no tiene por qué ser preámbulo de un invierno igualmente fresco, todo puede cambiar como ya ha sucedido con anterioridad.