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lunes, 25 de abril de 2016

Clavellinas

Dianthus amurensis
El cultivo de las clavellinas es tan sencillo que uno, aficionado a la siembra de anuales y otras herbáceas de fácil obtencion desde semilla, no puede resistirse a probar las distintas especies disponibles. Especies que, si bien muchas veces tienen un aspecto muy similar, lo cierto es que cada una tiene su encanto y rasgos distintivos que la hace única. A lo largo de estos años he pasado de probar unas pocas especies y desestimar otras precisamente porque en las fotos parecían muy similares, pero finalmente he acabado sucumbiendo a sus encantos y prueba de ello es esta entrada, donde aparecen tres variedades distintas que, no obstante, son sólo la mitad de especies sembradas este año, con lo que posiblemente esta entrada pueda tener una segunda parte en un futuro cercano.

Dianthus 'Rainbow Loveliness'
Las clavellinas, o claveles al fin y al cabo, pueden ser anuales o perennes. Es, sin embargo, menos frecuente que se trate de anuales estrictas, de las que se secan después de la floración, aunque es lo que me ocurrió el año pasado con una de las que protagonizan esta entrada: Dianthus 'Rainbow Loveliness'. , aunque también ocurrió con la clavellina china semidoble, heddewigii. Desconozco si este es su ciclo habitual o, por el contrario, es más común que permanezca verde durante meses repitiendo floración de manera intermitente. Esto último es lo que hace el Dianthus chinensis, del cual he tenido ejemplares que han muerto tras un periodo de floración equiparable al de una anual mientras que otros han superado el año de vida. No obstante los ejemplares viejos quedan muy debilitados y sale más a cuenta renovarlos sembrando nuevos. Recientemente arranqué uno del año pasado y el que queda, autosembrado, está fresco y a punto de florecer.

Dianthus plumarius
El clavel de florista, Dianthus caryophyllus, nunca ha sido una opción a contemplar. Es una planta perenne que se llega a poner muy grande y de la que prácticamente es imposible encontrar un cultivar de flores simples. Dada mis preferencia por las flores de aspecto silvestre, cualquier especie cultivada que haya quedado, en mi opinión, desvirtuada por esa imposición de la forma doble y multicolor queda, en la inmensa mayoría de los casos, fuera de la lista. Sí es cierto que años atrás cultivé clavel del poeta, Dianthus barbatus, de flores dobles. Fue en la época en la que me entró curiosidad por probar las distintas semillas que vendían en LIDL, y esta especie venía en su forma doble. Posteriormente, en esta temporada, he intentado cultivar las semillas que vienen en la mezcla de semillas del mismo supermercado a fin de comprobar si de aquí sí salen ejemplares de flores simples. Los puse sólo en el contenedor, y a estas alturas no veo señales de que estén. Hay que recordar que los primeros ejemplares de los que hablaba los cultivé una primavera en este mismo punto y los pasé a maceta durante el invierno, ya que hicieron efectivo su carácter de bienales y al sembrarlas tan tarde tuvieron que esperar una temporada para florecer.

Dianthus amurensis más claro
Una historia entre dos temporadas ha sido también la que ha dado lugar a que esta primavera los Dianthus plumarius sean no dos, sino tres ejemplares en flor. Sembrados en otoño de 2014, la temporada anterior florecieron tardísimo, abriendo sus primeras flores a mediados del mes de julio. Claro, que ello fue el principio de un periodo que se alargó hasta la segunda mitad del otoño, deteniéndose en invierno. El ejemplar de flores rosadas fue el primero en florecer, el más grande y duradero, pero ha sido el ejemplar de flores blancas y rojas el que ha dado el pistoletazo de salida este año. Éste es más pequeño, ocupando apenas diez centímetros cuadrados de maceta, pero emite pedúnculos florales altos y rectos. No obstante, parece ser más estacional, quedándose sin flores con la misma brevedad en que las produce; los demás suelen hacerlo de manera periódica durante un tiempo. Y ahí es donde entra el tercer ejemplar, el de flores rosa de pétalos recortados, que se pasó todo 2015 creciendo y las flores aparecieron esta primavera. Al ejemplar lo trasplanté ya que formaba parte de una maceta grande con varias plantas que no fueron bien.

Dianthus plumarius blanco-rojo
La primera de las especies nuevas en despuntar este año ha sido el Dianthus amurensis. Esta especie podría considerarse a medio camino entre el chinensis y el plumarius. Forma una roseta muy pequeña, de color glauco, de la que salen flores de diámetro inferior al resto de clavellinas que aparecen en esta entrada sujetas por tallos muy largos que acaban inclinados. Obtenidos de un intercambio con un compañero, no esperaba que floreciesen tan pronto ni que ninguno de los tres ejemplares coincidiese en colorido con los demás. Todos ellos proceden de flores del color del que aparece en la primera foto de la entrada, pero el primero en florecer, para mi sorpresa, fue blanco. Como si siguiesen un orden preestablecido, el segundo fue el rosa claro y, finalmente, apareció el rosa intenso.

Dianthus amurensis blanco
Los Dianthus amurensis, que germinaron con relativo éxito, también fueron plantados en el contenedor. Hago este inciso aquí para destacar que, finalmente, me he dado cuenta que mezclar claveles con plantas más grandes que ellos no acaba saliendo bien. Del amurensis que hay allí no he vuelto a ver nada, aunque podría estar debajo de la maraña de hojas esperando tener algo de luz. Esto les ha ocurrido a unos Dianthus deltoides 'Microchip', que todavía observo bajo otras plantas pero que, de sobrevivir, acabaré pasando a una maceta cuando el contenedor se quede sin las anuales en verano. Otros intentos de cultivar claveles aquí han terminado igual, con plantas sobrepasadas por sus vecinas y que no lucen. Su mejor ubicación está, por tanto, en macetas individuales o con plantas de su mismo tamaño que les permita recibir toda la luz posible y florecer libremente. Además, de esta manera, los ejemplares que viven más de una temporada se pueden quedar en el mismo sitio sin problema.

Dianthus plumarius
El híbrido 'Rainbow Loveliness'' que ha florecido este año ha sido algo inesperado, aunque más bien habría que hablar de falta de memoria o, en su defecto, de apuntar las cosas. Tengo las semillas desde hace tres años y este otoño la mayoría ya no germinaban. He olvidado si finalmente al menos una germinó y fue a parar del semillero a esta maceta, donde ha empezado a florecer durante este mes. Este híbrido tiene un tamaño y porte similar a Dianthus chinensis, aunque lo que lo hace inconfundible del resto de claveles de la terraza es el aspecto deshilachado de sus pétalos, caracter heredado de la especie Dianthus superbus. Nunca he conseguido encontrar información, eso sí, de qué otra especie o especies se emplearon en crear este híbrido.

Dianthus plumarius
Con mucha primavera todavía por delante, es de suponer que los claveles mostrados continuarán floreciendo durante semanas, meses quizá. Queda esperar a que más adelante se manifiesten todas esas otras especies que, de momento, tienen hojas a la vista. Sobre añadir otros claveles en un futuro hay que decir que no lo descarto, pero de momento conozco pocas especies más que puedan tener algo interesante que aportar, no por falta de interés, sino debido a las pocas que suelen haber en el mercado de semillas, copado en su mayoría por los centenares de variedades existentes de clavel de florista o del poeta. No obstante, la propia familia del clavel, las cariofiláceas, cuenta con una amplia representación en la terraza y es de esas que cada año recibe a uno o varios miembros nuevos.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Una de cambios

Pentas lanceolata
Noviembre continúa con esta situación de estabilidad anticiclónica, dejando atrás aquella periodicidad de las lluvias que tuvimos desde finales de septiembre hasta primeros de mes. No parece que vaya a llover mucho más al menos en los próximos días, existiendo previsiones que señalan que alguna gota caerá a principios de la semana que viene. Lo más reseñable es la combinación de fenómenos que llegan este fin de semana, con vientos de oeste-noroeste que seguro subirán las temperaturas y dejarán la humedad muy resentida: acto seguido, ya hacia la noche del sábado, se prevé la llegada de una masa de aire frío del norte que, de nuevo acompañada de fuertes vientos, hará que bajen las temperaturas bruscamente, aunque sin sobrepasar los valores habituales para las fechas en que estamos. Por el momento, esta semana destacan las grandes diferencias amanecer-mediodía, que en Cullera son de unos 6ºC (14 de mínima, 20 de máxima) pero en Sueca son casi el doble, con amaneceres a unos 11-12ºC que pasan a 20-22 en las horas centrales del día.

Trigonospila transvittata
En la terraza sigo manos a la obra. Como medida de contención masiva contra los caracoles que iban destruyendo poco a poco las plántulas del contenedor opté por construir un armazón que cubre toda la superficie, con 30 cm. de altura y todo ello forrado de malla mosquitera, a modo de jaula. Aunque no sella del todo el espacio debido a la irregularidad de éste, los caracoles de momento parece que han dejado de investigar cómo entrar. Los huecos que quedan son mínimos y deben buscarlos, encontrándose la mayoría de veces con regueros de azufre espolvoreado. Sigo en observación, no obstante, puesto que la medida lleva puesta menos de una semana y hasta ahora el único dato positivo es que no desaparecen las plantas en uno-dos días desde que las repico como venía sucediendo. Habrá que ver si no son capaces de encontrar algún hueco en los próximos días. Aprovechando la seguridad imperante, he plantado ya un buen montón de las especies que tenía a punto, quedando ya poco trabajo que hacer aparte de regar y verlas crecer.

Cyclamen persicum
Por otra parte, el resto de plántulas siguen amenazadas por los caracoles. Aunque hay ejemplares que no los han tocado en casi un mes, ocasionalmente los detectan y acaban con ellos. Un ejemplo claro son los girasoles o las dalias, que no pueden estar al descubierto ni 12 horas. Una sola noche basta para que acaben destrozados. El intento actual con ambas especies (que debe ser ya el cuarto desde septiembre) se está desarrollando bajo plástico dado que no puedo hacer mucho más. En plantas donde no hay más remedio seguiré usando el espolvoreo de azufre hasta que tengan un tamaño mayor o los ataques de los caracoles cesen. Ya va haciendo tiempo para mover muchas de esas macetas con pequeñas plantas semilleras a pleno sol, para que continúen su desarrollo con el suave calor otoñal. El contenedor no obstante, que está en una posición fija, sólo recibe unas 4 horas diarias de sol directo.

Crocus speciosus ssp. speciosus
Las floraciones, como es habitual, pertenecen casi todas a plantas que vinieron florecidas a casa desde el verano. Así, las plantas más cargadas de flores actualmente, con permiso de los Oxalis, son las Pentas lanceolata. El ejemplar nuevo de color rojo va abriendo flores que amplían sus llamativos ramilletes, mientras que el adquirido este verano saca flores por todos los ápices que tiene disponibles, teniendo un aspecto incluso demasiado compacto. A finales de verano le hice una poda ligera para eliminar tallos secos e inflorescencias ya consumidas, pero simplemente ha vuelto a florecer sobre la marcha. De seguir así será interesante que sirvan de punto de atención para los primeros polinizadores que comiencen a masificarse a partir de marzo. Ahora mismo ni siquiera las abejas aparecen por la terraza; hubiera sido interesante ver qué hubiera ocurrido de no haber perdido los primeros girasoles que sembré, que podrían estar floreciendo ya por estas fechas.

Colirrojo tizón
La fauna que visita la terraza estos días es escasa pero no menos interesante. Durante esta semana observé a la mosca Trigonospila transvittata, que me llamó la atención por su diseño rayado. Al parecer se trata de una especie que se desarrolla como parasitoide de algunas especies de gorgojos; no la había visto nunca antes. Suelo dar por hecho que todas las moscas que aparecen ahora en la terraza vienen -o salen- por el compost, y no por las plantas. En la compostera, sin embargo, pueden llevarse una sorpresa desagradable. El colirrojo tizón, como todos los años, se ha alojado en las azoteas cercanas y le viene de maravilla tener a mano un aporte de proteínas. Estos días lo he visto bajar en distintas ocasiones desde el techo hacia el compostador sin alterarse demasiado si no hago movimientos bruscos. Es un ejemplar tipo primer invierno/hembra y llevo al menos tres o cuatro otoños observando uno con el mismo plumaje, aunque ignoro si siempre es el mismo pájaro. Podrían haber simplemente sucesiones de ejemplares jóvenes todos los años que acaban yendo a parar al mismo sitio, algo típico entre las aves. No es una especie reproductora en Cullera, y su presencia allí suele abarcar los meses de octubre a marzo, excepcionalmente abril.

Gazania rigens
En el rincón trasero las floraciones vienen y van. Los Oxalis bowiei parecen estar empezando a dar por finalizada su floración, abriendo las flores que les quedan sin desarrollar nuevas; lo mismo ha hecho también el Oxalis triangularis, el cual no suele ser de por sí una especie de floración prolífica aunque probablemente producirá otra floración en primavera que su pariente no tendrá. El O. articulata continúa a su ritmo, mientras los distintos Oxalis pes-caprae ya tienen varios pedúnculos con flores listas para abrir. Asimismo, he encontrado flores brotando en el Oxalis debilis, el cual hasta ahora nunca había florecido en otoño. Cerca de ellos, al Cyclamen persicum también parecen estar terminándosele las flores, aunque sigue con su bella cubierta rosada. Dadas las fechas y el buen estado del ejemplar, no descarto que simplemente reflorezca de manera progresiva durante más semanas.


Crocus speciosus ssp. speciosus
Los que sí se despiden ya hasta el año que viene son los Crocus speciosus. Las últimas flores se han abierto esta semana dando como resultado un balance positivo: los diez ejemplares adquiridos han dado al menos una flor. Ahora es de esperar que crezcan hojas que se mantengan hasta primavera, mientras sus partientes de floración primaveral siguen creciendo: apenas despunta alguno de los muchos que hay plantados desde hace casi dos meses. En general, las bulbosas siguen a su ritmo, muy similar al del año pasado teniendo en cuenta que en aquella ocasión los enterré el 1 de noviembre. Los narcisos, por ejemplo, a pesar de llevar plantados desde el 30 de septiembre están asomando ahora, igual que el año pasado. Todas estas plantaciones suponen un trabajo ya hecho que me quito de encima, y además hasta el momento no he tenido ni que regarlos ya que siguen reteniendo humedad de las continuas lluvias que han ido sucediéndose.

Dianthus plumarius
Veteranas de distintas edades, como las Gazania, Erodium o los distintos claveles se unen también a las tímidas floraciones otoñales. Las Mauranthemum han adelantado en cantidad de flores a las caléndulas a pesar de la desventaja que llevaban, si bien es cierto que hay un ejemplar de caléndula enorme, que fui dejando crecer en una de las macetas más grandes que quedaron vacías, que puede ser espectacular cuando esté totalmente cargado de flores. Ocupa casi toda la maceta y, por una parte, me arrepiento un poco de no haber tomado medidas antes, pero ahora sería incapaz de quitarla de allí, especialmente porque no tengo más sitio para ponerla y la maceta no iba a ser ocupada de inmediato. Veré si puede aprovecharse para poner más plantas en los escasos huecos que quedan, aunque no deja mucho sitio para combinar dando que la caléndula está en el centro y forma una mata de hojas piramidal.

Crocus speciosus ssp. speciosus
Encarando ya el último mes de otoño, se espera que la tranquilidad impere y el buen hacer empiece a dar resultados para comenzar el invierno con las nuevas protagonistas de la temporada a pleno rendimiento. Con los semilleros, que no tienen por qué terminar aquí sino que continuarán teniendo protagonismo al menos hasta abril, espero ir pasando poco a poco todo lo que queda a tierra y que este año sean muchísimas más las especies que ofrezcan sus flores a partir de la primavera; los bulbos, que en principio dan menos trabajo ya que sólo necesitan un espacio donde colocarlos y esperar, son los cómplices ideales para llenar un año más la terraza de color. Eso sí, todavía queda bastante -una estación entera- para que lleguen esos días en que las flores comienzan a abrirse tímidamente. Una espera, eso sí, que se hace más amena si no se dejan de preparar cosas a cada visita y seguir probando con aquellas especies que no dieron resultados satisfactorios en ocasiones anteriores.

jueves, 12 de noviembre de 2015

El agitado inicio de noviembre

Leptothes piritous en la Portulaca umbraticola
Noviembre llegó y, tras casi una mitad de mes concluida, las diferencias respecto a octubre se han hecho de notar. El mes comenzaba con la llegada de una gran tormenta que fue recorriendo el este peninsular entrando desde el suroeste y que dejó en apenas unas horas 56,4 mm. la mañana del lunes día 2, igualando prácticamente al día más lluvioso de este otoño -y del año-, el 30 de septiembre, aunque en mucho menos tiempo. Además la tormenta vino acompañada de un temporal de levante que causó algunos pequeños desastres. Apenas unos días después llegaba un potente anticiclón, atípico para el otoño, que todavía persiste hoy. Al principio las temperaturas subieron notablemente, con días durante la misma semana que comenzó con lluvias que alcanzaron los 25ºC. Con el paso de los días, la temperatura se ha ido suavizando: las madrugadas son más frescas y a mediodía el ambiente es agradable, casi como a principios de primavera. La elevada presión ambiental mantiene a raya las nubes y el rocío que dejan las neblinas es muy patente durante las primeras horas de la mañana.

Crocus speciosus
La principal preocupación en la terraza estos días son los caracoles. Sigo enfrascado con la siembra de semilleros y plantación de los que están ya crecidos y cada día los caracoles frustran un poco más este cometido. Si bien los ataques a las plántulas no son generales y algunas de ellas llevan bastantes días ya en tierra, cada poco tiempo descubro con disgusto que han devorado algún ejemplar de las especies que por un motivo u otro han costado más de obtener: semillas que han tenido poco éxito germinando y el porcentaje de ejemplares obtenidos es bajo respecto a las semillas empleadas; ejemplares obtenidos en bajo número debido a que no sembré más de los presumiblemente necesarios, con la consiguiente pérdida de días para obtenerlos de nuevo: o, simplemente, plantas que ya llevaban días plantadas y dejé de preocuparme en sembrar más. Ni siquiera espolvorear las plantas con azufre parece estar haciendo efecto, con lo que el próximo paso será cubrir todo el contenedor con malla fina de mosquitera. A este paso, con el tiempo echándose encima, el contenedor con tanto esmero preparado puede terminar igual de mal que el de 2013-2014, con montones de especies lanzadas a perder por una mala planificiación.

Pentas lanceolata roja
En el resto de la terraza predomina el verde. El temporal de levante tuvo alguna consecuencia, la más destacada de ellas el vuelco de la maceta de la Buddleja davidii que, paradójicamente, debió pasar tanto rato tumbada y rodando que el viento acabó resecando su tierra justo el día de lluvia más intensa del año, además de troncharle varias ramas. Con esto, me he quedado abruptamente sin su floración aunque la planta sigue en perfecto estado y a base de regar con un recipiente debajo he rehidratado la maceta. Faltará ver si se recupera y puede estar de nuevo llena de flores en primavera. Aparte de este incidente, el viento descolgó parte de los tallos de una de las Clematis y ha dejado algo resentida a la colgante Nolana paradoxa. Eso sí, se han notado más los beneficios del agua, con plantas que a día de hoy siguen aguantando con poco o ningún riego desde hace ya más de un mes.

Martynia annua
El otoño sigue su curso habitual para muchas viejas conocidas en la terraza. El Erodium x variabile ha regenerado su verdor y no para de emitir florecillas rosadas continuamente. Las margaritas Mauranthemum, germinadas a principios de septiembre, se suman a sus primas las caléndulas comenzando a florecer ya. Como anual de última hora, empieza a florecer la Martynia annua, que a pesar de estar sus semillas enterradas desde poco antes del verano, no germinaron hasta las continuadas lluvias de principios de septiembre. En otras temporadas ha pasado lo mismo con otros miembros de su familia (Proboscidea, Ibicella) aunque lo normal era que, tras sembrarlas en primavera, tardasen en asomar hasta la llegada del verano y, a pesar de las condiciones poco propicias, crecieran bien y floreciesen hasta otoño. Nunca he conseguido forzar a las semillas a germinar cuando yo quiero y parece que sólo lo hagan cuando la tierra está húmeda y caliente. De un modo u otro, la presencia en la terraza de las anuales de esta familia ha sido contínua desde 2008.

Ceratitis capitata
La floración continúa, igual de laxa que siempre, entre los Dianthus plumarius, estando ahora mismo el Dianthus chinensis más cargado de flores que ellos. Al de flores blancas y rojas parece que le cueste más florecer, aunque ahora mismo los de flores rosa no tienen ninguna flor abierta, si bien sí siguen produciéndolas. Más extraño resulta el ejemplar que creció en otra maceta, que está tanto o más grande que los que están floreciendo desde verano y jamás ha dado signos de florecer. En la maceta de los primeros crecen tímidamente algunas plantas con aspecto de crisantemo, algunas arañuelas y una Cerinthe que como siempre ocurre, sufre los picotazos de los gorriones que no pueden resistir romperlas nada más las encuentran. Es otra especie que todavía no me he puesto a colocar en macetas aunque ya tengo dos semillas germinadas listas para poner en su ubicación definitiva. Dado lo rápido de su crecimiento, da tiempo de sobra todavía a que sean de las primeras en florecer al próximo año. Son varias las boragináceas que espero tener este año en flor en la terraza, algunas de ellas bastante grandes y propicias para que los insectos polinizadores se sientan atraídos.

Dianthus plumarius
Insectos ahora mismo se ven pocos. La mayoría son moscas, las que han ido naciendo del compost o incluso se han criado en los lixivados de éste producidos por las lluvias, como las Eristalis tenax. También he observado unas pocas Ceratitis capitata algo aturdidas. A pesar de sus llamativos colores, pocas son las simpatías que levanta esta mosca, temida y odiada por infestar los naranjos y otros frutales. También se ha dejado ver alguna que otra mariposa, entre ellas un par de ejemplares de Leptothes piritous, de alas azul metálico con el envés maculado y dos pequeñas manchas como ojos, y al menos una blanquita de la col. Hay que decir que, aunque en la foto aparezca la primera especie posada en una flor de la Portulaca umbraticola, no llegaron con intenciones aparentes de libar néctar. La blanquita prefirió pararse en las hojas de las bulbosas antes que probar, por ejemplo, las flores de la Pentas.

Erodium x variabile
De las Pentas, como se deja ver en la foto, he añadido otro ejemplar, esta vez de flores rojas. Me gustaban tanto los de flor roja como los de flor rosada, pero en su momento cuando encontré el primero que adquirí, el rosado, no había otro en la tienda. Recientemente vi que las tenían en una cadena de supermercados donde solemos ir, y al encontrar en el de mi ciudad una planta de flores rojas en estado excelente y a 0,99€, no me pude resistir. Viendo los buenos resultados del ejemplar que ya tengo, que no ha parado de producir flores en estos cinco meses aunque el aspecto general de la planta ha quedado algo más desordenado, será interesante tener de dos colores y ver qué sucede en primavera, cuando coincidan -espero- con las borrajas y otras especies que atraen abejas. Visto está que las Pentas también pueden ser del gusto de los himenópteros, a juzgar por las visitas de varios de ellos durante el verano.

Mauranthemum paludosum
En el rincón trasero de la terraza parece que las historias de las plantas sean distintas al resto del emplazamiento. Asoman algunas bulbosas más y entre ellas reconozco algunas hojas de Allium neapolitanum, que junto a los Allium triquetrum son los únicos ajos que han conseguido florecer el primer año que se plantaron y sobrevivir a la siguiente temporada. Los Oxalis en flor comienzan a decaer muy despacio, y probablemente los pes-caprae comiencen a hacerlo lo suficientemente tarde como para no coincidir con sus parientes de flores rosadas. Los Crocus speciosus inician la recta final de su floración con un último grupo en el que se puede comprobar que todos, los diez cormos plantados, han producido al menos una flor. Es de esperar que pronto crezcan las hojas que durarán hasta la primavera. Pocas flores más se pueden ver en el rincón, como las del Cyclamen persicum, dado que las Clematis dieron por terminado su espontánea floración otoñal.

sábado, 10 de octubre de 2015

A plazos

Plectranthus scutellarioides
El cambio de verano a otoño es, al menos en esta zona, menos directo que de primavera a verano. Eso de olvidarse de la manga corta y taparse para dormir no es algo que ocurra de un día para otro. Además, en los últimos años, octubre no siempre representa el mes de mayores cambios y al calor le cuesta irse del todo al menos hasta principios de noviembre.

Así está siendo también este año, aunque el ambiente se haya suavizado bastante durante el ciclo que va del 15 de agosto hasta hoy. No obstante, para que las mínimas sean realmente bajas tiene que haber pasado primero una tormenta que refresque, volviendo a subir en días posteriores. Para encontrar noches frescas, por debajo de 15ºC, nos tenemos que ir a campo abierto, pues en Cullera entre el efecto suavizante del mar y la propia isla de calor de la ciudad las temperaturas más bajas siguen por encima de los 17-18ºC. Respecto a las precipitaciones, van yendo y viniendo, con lo que las oportunidades de que las plantas se mantengan en un ambiente húmedo sin necesidad de riegos continuos han aumentado respecto a mediados de septiembre. Los pasados días 7 y 8 se mantuvo de nuevo el aviso naranja activado, aunque en esta ocasión las lluvias fueron menos cuantiosas que las de finales de septiembre, con 16,3 mm acumulados entre ambos días. Para la semana que viene, alrededor del martes en adelante, las predicciones vuelven a hablar de agua.

Oxalis triangularis
En la terraza he ido avanzando un poco y dejado a punto algunas de las cosas más complejas de cara a la preparación de las plantaciones otoñales. Ayer instalé el sistema de riego por tubo exudante en el contenedor, aunque todavía hay que fijar bien el depósito que permita la aportación de agua por gravedad sin más esfuerzo que abrir una llave, asunto que no he dejado terminado por el leve contratiempo de la falta de flexibilidad del tubo de polietileno que conduce el agua hasta el entramado de tubos exudantes. Éstos funcionan estupendamente y a poco que reciben agua se llenan por completo y el agua empieza a fluir de los finos poros. No sé si habré hecho bien enterrándolos tan poco - unos 10 cm.- ya que cada vez que se hinchan agrietan la tierra, aunque creo que podré solventar este tema esperando a regar con ellos a que las plantas que tienen encima hayan crecido lo suficiente y las raíces sobrepasen la profundidad a la que están los tubos. Hasta entonces, se puede regar sólo superficialmente con el pulverizador.

Solenostemon scutellarioides
Las lluvias y noches frescas están ayudando mucho a que las visitas a la terraza puedan ser aprovechadas sólo para tareas de preparación, aunque los contratiempos puntuales echan al traste muchas ideas. Por ejemplo, este año las rejas que disuaden a los gorriones no sirven frente a los caracoles -abundantísimos estos días-, que entran igualmente en las macetas cubiertas y rompen plántulas bien al comérselas o bien al excavar para poner huevos. Algunas siembras que habían ido razonablemente bien habrá que repetirlas, Los gorriones, o quienes hayan sido, tambien se empeñan en frustrar planes. Estos días han desaparecido sin dejar rastro dos girasoles apenas con su primer par de hojas asomando y unas tres Cosmos sulphureus bastante crecidas, las últimas sacadas cuidadosamente de una maceta que comparten con caléndulas. No es la primera vez este año en el que alguna criatura ha sacado plantas enteras incluso de entre agrupaciones de varios ejemplares.

Dianthus plumarius
La mayoría de floraciones actualmente se encuentran en la zona de semisombra, donde los Oxalis bowiei, articulata y triangularis se imponen. También florece un coleo (Solenostemon scutellarioides) que compré a principios de septiembre a la vez que la Portulaca umbraticola. Son plantas muy tradicionales, fáciles de cuidar y asequibles que a poco que las atendamos proporcionan color durante todo el año. A pleno sol siguen en flor las mismas plantas que llevan haciéndolo desde agosto, como los Dianthus plumarius o las gazanias, que parecen animadas este otoño.

Oxalis bowiei
La sucesión de lluvias y bajada de temperaturas resultarán esenciales en los próximos días para poder aprovechar al máximo el espacio dedicado a la siembra de plantas semilleras, las cuales prosperan mejor con temperaturas todavía inferiores a las que tenemos actualmente. Para la mayoría, 15-20ºC son suficientes, más si esa temperatura se alcanza a pleno sol. De momento todavía toca esperar aunque no hay que perder tiempo, pues en las semanas en que tarde en suavizarse el ambiente se pueden preparar montones de semilleros que den plantas listas para colocar en su sitio definitivo tan pronto como el tiempo ayude.

jueves, 1 de octubre de 2015

Septiembre pasa con aprobado

Dianthus plumarius blanco-púrpura
Terminó este mes de septiembre y con él un verano que hace ya unos lejanos dos meses nos tenía hartos con la sucesiva escalada de temperaturas, pero que por suerte se fue normalizando y dejó unas pocas lluvias todavía en agosto y un buen aporte de agua durante la primera semana de septiembre. Después, vuelta del calor, no tan intenso, con bajada de las temperaturas mínimas, algún que otro día de poniente y, finalmente y tras la llegada oficial del otoño, una vuelta breve de las lluvias que aún dejó más agua de la esperada. Comenzaron el domingo día 27 con 1 mm.; la madrugada del lunes 28 trajo 13,5 mm., y al anochecer del día 29 cayeron 6,9 mm. Durante la madrugada del miércoles día 30 cayó la cantidad más apreciable: 56,9 mm., una agradable sorpresa, pues si bien estaba activado el aviso naranja, en Sueca a las mismas horas sólo cayó una sexta parte de esa cantidad. Con ello, septiembre de 2015 se despide con una acumulación de precipitaciones de 185,4 mm. y se convierte en uno de los meses más lluviosos de los últimos años en Cullera a pesar de tener entre medias tres semanas de calor y sequedad: para buscar un mes más lluvioso habría que remontarse a noviembre de 2012, en el que cayeron más de 200 mm. Incluso se ha superado, al fin, a aquella última semana de agosto de 2013. que era hasta ahora la última vez que había llovido en abundancia.

Trithemis kirbyi ♂ 
Las flores siguen siendo poco frecuentes estos días. Un nuevo ejemplar de Dianthus plumarius se puso a florecer y resultó tener un color distinto, con pétalos blancos de base púrpura. Mientras tanto, el ejemplar de flores rosadas sigue a lo suyo, al igual que el Dianthus chinensis. De momento no parece que tengan intención de parar, lo cual está muy bien: siempre es de agradecer que haya plantas floreciendo en otoño. Las que no faltan nunca a su cita son los Oxalis: a los bowiei y triangularis se ha unido ya el articulata, mientras que los pes-caprae comienzan a sacar hojas apresuradamente. Otras especies otoñales parecen resistirse: este año reemplacé las ya difuntas Tricyrtis formosana, pero los dos únicos tallos que tienen las plantas actuales están muy deteriorados y seguramente no florecerán; el Symphyotrichum novi-belgii, en cambio, parece estar formando flores un año más. El misterio es por qué no crece nunca y se queda en uno o dos tallos de apenas 15 cm. tras aquella primera temporada, en 2012, en la que era un arbusto de 90 cm. de alto.

Mammillaria nejapensis con frutos
Estos días también hay lugar para la formación de frutos. El cactus Mammillaria nejapensis lleva produciendo unos frutos rojos y alargados desde finales de agosto, aunque en la segunda quincena de septiembre ha tenido su punto álgido. Lo curioso es que hace meses que las flores de las que se han originado dichos frutos desaparecieron, dando la impresión de que los frutos aparecen espontáneamente. Duran pocos días, abriéndose y marchitándose rápidamente, con lo que intuyo que en los alrededores estará lleno de semillas. Tan pronto como ha llegado el otoño, como otros años, ha empezado a sacar flores de nuevo. Ningún otro cactus ha dado frutos en la terraza. De hecho, al Ferocactus herrerae siempre se le secan y caen las flores una vez cerradas.

Semillas de Iris domestica
También ha tardado lo suyo en dar descendencia el Iris domestica. Floreciendo durante todo el mes de julio y principios de agosto, las cápsulas verdes que vinieron tras las flores permanecieron invariables casi hasta mediados del mes pasado, cuando finalmente se pusieron de un tono pajizo y comenzaron a rajarse, dejando a la vista las características semillas de piel negra y brillante agrupadas en lo que da la impresión de ser una mora. A su vez, junto a la base de las hojas el rizoma de la planta está produciendo nuevas rosetas. Vistas y fotografiadas, seguramente en próximas visitas ya haré por desprenderlas y guardarlas. Un poco más habrá que esperar para hacer lo propio con las de Cardiospermum halicacabum, cuyas cápsulas globosas siguen verdes. La planta se ha dedicado a crecer y florecer todo el mes, superando ya el metro y medio de alto. He adquirido una malla de entutorar que pronto recibiré e instalaré en la zona de las trepadoras, con lo que no sé muy bien qué haré con esta planta. Por lo pronto, la dejaré como está mientras las futuras ocupantes de la malla tengan un tamaño reducido.

Dianthus plumarius
Sin duda, lo más importante de estos días es que han comenzado las actividades de plantación que construirán la nueva temporada. He enterrado ya un buen número de bulbos y antes de que termine esta primera quincena de octubre es de esperar que el trabajo con ellos esté finiquitado. Dado que los bulbos sólo requieren enterrar y esperar, sin que les afecten demasiado otros factores, terminaré antes con ellos para dejar libres los espacios en los que irán macetas con otras plantas. Este año me he propuesto hacer un uso correcto del enorme banco de semillas que tengo, plantando todo lo que pueda y allá donde se pueda. El contenedor de anuales quedará disponible tan pronto como instale el sistema de riego subsuperficial con cinta exudante que he planificado este año, como mejora que permita aportar el agua directamente a las raíces cuando el contenedor esté muy poblado, evitando los golpes de los chorros de agua de la regadera. Una vez hecho, comenzaré a sembrar algunas plantas tratando de dar ventaja a los ejemplares que necesitan más tiempo para crecer, para evitar que acaben sepultados por las hojas de especies más rápidas, como ocurrió el año pasado.

Cardiospermum halicacabum
Pocas flores que ofrezcan néctar también son sinónimo de pocos insectos, la mayoría de los cuales se concentran, como siempre, en el cesto del compost, donde abundan las moscas y escarabajos de pequeño tamaño, así como sus larvas, y depredadores oportunistas como la salamanquesa o algunas arañas que aprovechan para entrar y servirse ellas mismas. Además de unas pocas avispas diminutas que se dejan ver por la Buddleja davidii, lo más destacado estos días siguen siendo las libélulas. En esta ocasión, concretamente hoy, la especie observada ha sido Trithemis kirbyi, algo más pequeña que la más común Sympetrum fonscolombii, y además enteramente roja. Bastante menos paciente que su pariente, la Trithemis ha esperado lo justo para hacerle las fotos, abandonando la terraza tan pronto como he entrado a casa.

Comienza octubre, un mes que últimamente se ha vuelto impredecible. El que solía ser el mes con mayor concentración de lluvias, bajada notable de las temperaturas y confirmación de que el otoño ya está aquí se ha vuelto una prolongación de septiembre, dejando los eventos mencionados para el mes siguiente. Todavía es pronto para saber cómo serán las próximas semanas, pero si hay algo que no falla ningún año es la disminución de horas de insolación y, por tanto, se da el pistoletazo de salida para llenar la terraza de plántulas cuya misión es ser las protagonistas de esta recién inaugurada temporada 2015-2016.

lunes, 31 de agosto de 2015

Acaba agosto

Cardiospermum halicacabum
Este verano ha dejado una terraza particularmente despoblada en lo que a variedad de plantas se refiere. Resulta extraño, pues a priori parecía que la temporada, que dio tantas flores desde finales de invierno hasta finales de primavera, mantendría un mínimo de nivel en esta rutina una vez entrase el verano, pero el resultado ha sido el opuesto: uno de los veranos con menor cantidad de plantas en flor a la vista. Esto, por supuesto, implica que la pérdida de especies haya sido particularmente dramática, tanto por los ejemplares que funcionaron bien hasta primavera como aquellos que ni siquiera pudieron terminar de desarrollarse.

Repasando de manera breve el tiempo, el agobiante calor que batió todos los récords desapareció definitivamente tras el inicio de la segunda quincena del mes. Los valores se relajaron bastante, con un calor que, si bien persistente, ya se acercaba a lo que uno consideraría normal para el verano, con días en los que podíamos ver los termómetros bajar de los 30ºC a partir de media tarde. Respecto a las lluvias, aquella tendencia de llover todos los fines de semana hizo un alto a partir de la mitad de mes, aunque todavía llovió un poco el sábado 15 -tan poco que ni los pluviómetros llegaron a registrarlo- y el día 18 (1,3 mm). Tras una pausa de un par de semanas, hoy, el último día del mes, ha vuelto a llover moderadamente (6,9 mm), con lo que el mes cierra con unos nada desdeñables 30,7 mm. Agosto ha sido el doble de lluvioso que mayo y casi seis veces más que abril, los meses en los que uno esperaría mayor régimen de precipitaciones. Además, la semana se presenta movida, con posibilidades de lluvia presumiblemente para todos los días de aquí a una semana.

Dianthus plumarius
Entre las plantas, la situación varía drásticamente entre especies. Se ha secado ya el Dianthus chinensis var. heddewigii mientras que su vecino de la variedad simple, más viejo, sigue floreciendo. Lo hacen también sus parientes más resistentes Dianthus plumarius. La trepadora Cardiospermum halicacabum, que se ha pasado meses con una talla reducidísima y sólo floreció en una ocasión tan lejana que ya hace tiempo que guardé hasta las semillas que dio, de repente ha pegado un estirón y multiplicado su tamaño, volviendo a emitir sus diminutas flores de color blanco. Es la única trepadora que queda ya además de un Lablab purpureus que no ha conseguido destacar en todos los meses que lleva de existencia. La planta del año pasado floreció en noviembre, con lo que no es descartable que pueda crecer aún, aunque me temo que no la mantendré tanto tiempo si reestructuro la zona de las trepadoras.

Especies como el cactus Mammillaria nejapensis y el Iris domestica se encuentran ahora produciendo frutos. Las Zephyranthes carinata han dejado de florecer al mismo ritmo que se han ausentado las tormentas, aunque es presumible que prosigan ahora que los cielos vuelven a descargar rayos y lluvia. Las bulbosas que planté en primavera definitivamente no han hecho nada más allá de sacar hojas, mientras que algunos Muscari armeniacum me han pillado por sorpresa y se han puesto ya a sacar hojas. También lo hace el Oxalis bowiei, la especie que mejor representa los últimos días de verano como indicador de que el otoño dará comienzo pronto.

La Pentas lanceolata sigue sacando flores en los pocos ápices que quedan medio ocultos bajo las hojas o las cáspsulas de las anteriores floraciones, aunque el número de insectos que atrae ha disminuido notablemente, seguramente porque éstos ya no se fijan durante sus transectos en las poco visibles flores que quedan. Habrá que esperar, si se da el caso, a las primeras floraciones que pueda conseguir en otoño tras sembrar herbáceas de crecimiento rápido.

A la espera tan sólo de que las temperaturas comiencen a descender, durante las últimas visitas la terraza ya ha ido siendo acondicionada para recibir a la próxima generación de bulbos, semilleros y vivaces que tomarán el protagonismo de esta nueva temporada que prácticamente ya se encuentra en sus comienzos. Aún sin saber si este otoño volverá a la normalidad del anterior, con lluvias bien repartidas, parece que la muestra que nos ha dado agosto es consecuencia de lo que la fuerte evaporación del mar por el calor es capaz de hacer. De seguir así, quizá no falten las precipitaciones durante los próximos meses, facilitando la labor de sacar adelante nuevas vidas vegetales.

martes, 14 de julio de 2015

Sumidos en el calor

Dianthus plumarius
El verano de 2015 ha comenzado fuerte, demasiado fuerte. Aún vamos a entrar ahora en lo que popularmente se conoce como la canícula, ese periodo conformado por la segunda quincena de julio y la primera de agosto que suele albergar los días más cálidos del año, y ya estamos más que hartos de calor. Tras aquella excepcional -y puntual- subida que tuvimos a mediados de mayo, el tiempo volvió a sus valores normales y todavía disfrutamos de algunas lluvias, pero apenas unos días después del solsticio de verano nos invadió una nueva ola de calor norteafricano que ha ido encadenando más y más entradas de aire cálido. Llevamos desde el día 24 sin bajar de los 20ºC y el día 7 volvía a activarse la alerta roja por temperaturas máximas, igual que el 14 de mayo, llegando a los 40,5ºC en mi ciudad local, Sueca. Por suerte ninguno de estos días de intenso calor ha estado acompañado de poniente, que sería ya el acabóse: en el interior peninsular están padeciendo más calor todavía que nosotros. Gracias a esto, las diferencias térmicas entre Sueca y Cullera son notables, ya que en la ciudad donde tengo las plantas la brisa marina todavía se hace notar, consiguiendo que la máxima alcanzada en el peor día se quedase en unos aceptables 32,5ºC. Esa es prácticamente la tempetura máxima diaria habitual que estamos teniendo en Sueca desde que comenzó el verano.

Ferocactus herrerae
A pesar de estos tremendos datos, las habitantes de la terraza no están teniendo problemas y las plantas viven bien con un chorrito de agua cada dos días. Hay que señalar, en referencia a la mencionada ausencia de vientos de poniente fuertes, que la humedad ambiental se mantiene alta y los vientos soplan con suavidad, con lo que la desecación no pasa de la que pueda producir la radiación solar. La mayoría de bulbos se han quedado secos y no necesitan riego, y alguna que otra tuberosa también, con lo que el gasto de agua no está siendo en absoluto elevado, cosa que se agradece ya que es menos pesado rellenar y subir 20 litros que 40.

Lobelia cardinalis
Aunque hay pocas flores ahora mismo, todavía hay tiempo para sorprenderse con las plantas que regresan o florecen por primera vez a pesar de las condiciones. Sigue en flor tras dos semanas la anteriormente mostrada Iris domestica y también la más grande de las Zinnia 'Persian Carpet', aunque desgraciadamente es la única superviviente de su especie; desde principios de mes la azucena Lilium henryi, la cual aparecerá en breve en una entrada, no ha dejado de tener flores. Los Dianthus chinensis de manera sorpresiva vuelven a la carga en lo más caluroso del verano, regalando grandes flores de color blanco y rosa. La variedad doble heddewigii, en cambio, no ha dejado de florecer desde principios del mes pasado. A ellos se suma una especie nueva, perenne, que es tan rápida desarrollando las flores que por más que revisara las plantas no fui capaz de darme cuenta de que iba a comenzar su floración. Se trata de Dianthus plumarius, clavellina de flores pequeñas de aspecto muy similar a otras especies del género, con rosetas de hojas estrechas y glaucas un tanto duras al tacto. Parece resistir muy bien estas condiciones y prueba de ello es que haya esperado a florecer en estas fechas, siendo sembrada en otoño como el resto de herbáceas. Las flores tienen un delicado perfume, aunque no lo consigo apreciar si no es acercándome mucho.

Anacridium aegyptium
Entre los regresos, tenemos el caso cercano en el tiempo del Ferocactus herrerae, que hace unas pocas semanas abrió su primera flor del año y en esta ocasión parece que ha adelantado su formación y dosificado su apertura. El año pasado las flores se abrieron en días sucesivos durante una semana del mes de julio, pero este año parece que el plazo se alargará un mes o más. En la foto se aprecia cómo aguardan otras dos flores más debajo de la que se ha abierto al comenzar esta semana, pero por su estado de desarrollo puede deducirse que habrá que esperar como mínimo una semana para que se abra la siguiente.

La otra planta que ha vuelto con fuerza es la Lobelia cardinalis, la espectacular especie norteamericana de flores escarlata. Cumpliendo un ciclo similar a las ya desaparecidas Lobelia siphilitica, la planta pierde las hojas más grandes hacia el final del verano y queda durante gran parte del año como una roseta muy pequeña. A mediados de primavera aumenta su tamaño y en lo más caluroso del verano emerge la vara floral, que se ha adelantado unos días respecto a la temporada anterior y está más densamente poblada de flores. Al ser una planta de ribera resulta menos probable pasarse con el riego, aunque por lo general en su ubicación a semisombra esta cuestión nunca ha dado problemas. A su pariente siphilitica los hongos le jugaron una mala pasada la primera temporada y en la segunda acabaron definitivamente con ella.

Dianthus chinensis
A pesar de que los calores veraniegos suelen favorecer a los insectos, la ausencia de flores en la terraza suele hacer que el verano sea una época de poca presencia invertebrada. Incluso el compost está tan caliente y seco que parece que las moscas rehuyan a depositar sus huevos en él. Sólo veo estos días avispas papeleras Polistes, moscas y chinches Graphosoma lineatum, que llevan instalados en los eneldos (ya secos) desde finales de abril y desconozco el porqué. También he recibido en este tiempo la visita de dos saltamontes o langostas de la especie Anacridium aegyptium, el primero de ellos con una sóla pata saltadora, que volvía a la terraza a pesar de que lo lanzase al aire en distintas ocasiones. El segundo, el de la foto, se pasó un par de semanas escondido en el mismo punto, pero no lo he visto más en estos últimos días.

Es un alivio que a pesar de las agobiantes condiciones ambientales las plantas se las apañen tan bien con el mismo riego que han tenido hasta ahora. En cambio, esta situación hace más incómoda la presencia en la terraza y mis visitas están siendo bastante fugaces, con sólo media hora en la que compruebo todo, hago algunas de las fotos que aparecen en el blog y riego. De todos modos, habrá que echarle valor y comenzar con algunas tareas de mantenimiento, como la comprobación de bulbos que ya llevan semanas o meses en letargo, y la más pesada limpieza de la casa que tengo pendiente de hacer. Sería raro que el calor remitiese de manera notable, pero la situación actual es tan dura que podría darse el caso que la canícula fuese algo más suave que este primer cuarto de verano.