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jueves, 28 de julio de 2016

Estío florido

Mandevilla sanderi
Llevamos ya un mes de verano y, como cada año, esta suele ser una de las épocas menos propicias para encontrar plantas en pleno apogeo floral. Evidentemente no es tan acusado como a finales de otoño y principios de invierno, donde simplemente no hay flores porque apenas hay plantas que estén totalmente desarrolladas para entonces -aunque en el campo sí encontremos especies que florecen abundantemente en dicha época. El verano se beneficia, en gran medida, de lo que haya dado de sí la primavera, con muchas especies que seguirán floreciendo si se encuentran a gusto y sólo unas pocas que lo harán exclusivamente en estas fechas. Este verano en particular, si bien ya ha visto reducida la cantidad de plantas en flor respecto al mes pasado, está siendo relativamente variado en cuanto a especies que despliegan sus flores bajo la intensidad del sol.

Dianthus gratianopolitanus
Tras el breve descenso de temperaturas acaecido a mediados de mes, de nuevo volvemos a la rutina con días calurosos y noches que tampoco dan mucha tregua. Algunas plantas continúan a su ritmo desde hace ya dos meses: las escabiosas no paran, algunas amapolas de California que no han sucumbido al aumento de temperaturas siguen sacando flores y las Angelonia angustifolia, que llegaron a casa ya en flor, no han dejado en ningún momento de florecer. Misma rutina también para la Buddleja davidii, que se encuentra en la que es su temporada de mayor producción de flores y parece ser que le quede cuerda para rato. Las Leucanthemum x superbum, por su parte, parece que dirán adiós a la floración en esta temporada a menos que tengan un resurgimiento, pero lo cierto es que además de quedarse sin cabezuelas, su aspecto también muestra un incipiente declive.

Delphinium híbrido
En cuanto a flores procedentes de las siembras más recientes, se han elegido dos ejemplos que ilustran bien su andadura. Una es la Zinnia angustifolia 'Starbright', una zinnia de pequeño tamaño y hojas estrechas que, visto lo visto e igualando los resultados con su pariente la Zinnia haageana, creo que a partir de ahora debería intentar sembrarlas en otoño para que tengan a su disposición una sucesión de días más suaves, a fin de comprobar si les viene mejor así. Da la sensación de que, a pesar de haber sido sembradas en marzo, no han tenido tiempo para desarrollarse bien. El capítulo de la foto es el único con ese aspecto y tamaño que ha producido, siendo los demás visiblemente menores. En el otro extremo, aunque está en la misma maceta, encontramos a otra clavellina más para la colección: Dianthus gratianopolitanus. Esta planta ha tenido un desarrollo mejor encarado y ha ido formando una parte aérea bien definida antes de florecer. En líneas generales, su aspecto me recuerda al de un Dianthus plumarius algo más compacto: en comparación con otras clavellinas que tengo, lo colocaría a medio camino entre aquél y Dianthus amurensis.

Zinnia angustifolia 'Starbright'
Podría hablar también de decepción con las Liatris spicata. Este año encontré una oferta en la que venían nada menos que 60 tubérculos por un euro y medio, todos ellos con un buen calibre, con lo que repartí ejemplares por toda la terraza, mezclándolos con otras plantas en algunas ocasiones. Lo que esperaba era un despliegue espectacular cuando se decidiesen a florecer, llenando diversos rincones con sus espigas de florecillas rosadas. Nada más lejos, apenas unos pocos ejemplares han conseguido alcanzar la floración y ésta ha sido decepcionante, con espigas breves tanto en tamaño como en duración. El crecimiento vegetativo no fue malo, y la mayoría de ejemplares tenían rosetas de hojas sanas y grandes. Posiblemente estuviesen faltas de los nutrientes necesarios para la floración y sólo hubiesen engordado a base de nitrógeno, que favorece el desarrollo de las partes verdes. Sea como fuere, intentaré conservarlas para la temporada próxima en espera de conseguir mejores resultados. Es un tanto complicado, pues la única vez que conseguí esta meta fue dejando enterrados los tubérculos de una temporada para otra. En el momento que se sacan de tierra a fin de almacenarlos, empiezan a secarse y se lanzan a perder; tampoco sé qué tolerancia tendrán a la humedad si se quedan en tierra, pues pasan mucho tiempo inactivos (de septiembre a abril, aproximadamente).

Angelonia angustifolia
Pero no todo van a ser malas sensaciones. Otro ejemplar nuevo de este año está dando un resultado hasta el momento excelente. Se trata de un Delphinium híbrido, diferente al que tuve hace unos años y que, desgraciadamente, no pasó de su única temporada en la terraza a pesar de tener una floración estupenda. Este ejemplar actual, o ejemplares, puesto que hay varias rosetas independientes en la maceta, lo compré en una oferta de ALDI a principios de mayo. Lo he tenido a semisombra, con un sustrato en el que mezclé algo de tierra arcillosa con mantillo (realmente, algo que se vende como sustrato universal y que en su mayor parte es madera compostada) y regado exclusivamente con agua libre de cal. Finalmente, en poco más de dos meses he conocido su aspecto definitivo. La primera vara de flores empezó con unos capullos de color blanco y daba por hecho que sería el color final, puesto que otro compañero que compró en la misma oferta obtuvo flores de este color; a los pocos días, los extremos de las corolas sin abrir adquirieron un tinte violáceo que, finalmente, acabó derivando en unas flores semidobles de un color lila muy pálido. Al parecer, el resto de rosetas, una de ellas mayor que la que se encuentra en floración, siguen desarrollándose hacia arriba, con lo que probablemente todavía den que hablar en las próximas semanas.

Lobelia cardinalis
Otra nueva adquisición que está demostrando un buen rendimiento es la trepadora Mandevilla sanderi. Esta especie tropical pariente de las adelfas procede de Sudamérica y es muy popular en cultivo. La encontré en una tienda local a la que suelo acudir habitualmente y dado que era bastante económica, decidí llevármela. La he tenido esperando un tiempo, desde mediados de junio, dado que la pérgola de cañas para las trepadoras no la instalé -más bien, reinstalé, pues descarté la antigua para construir una nueva- hasta entonces. En el poco tiempo que estuvo en una maceta pequeña empezó a desarrollar un tallo alargado que tan pronto como lo acerqué a la malla se enredó en apenas un par de días, dando varias vueltas más conforme transcurrían las semanas. El ejemplar que tengo posee unas flores de intenso color rojo con el interior amarillento, con corolas fusionadas con aspecto de embudo con cinco lóbulos puntiagudos. No parece ser demasiado florífera, pero habrá que ver cómo se comporta según vaya ocupando espacio en vertical en su ubiación definitiva.

Ferocactus herrerae
Hay, por supuesto, especies que en el verano se encuentran en su salsa. No son muchas, pero son ejemplares que llevan varias temporadas floreciendo exclusivamente en verano y que, casualidad o no, resultan ser plantas muy resistentes que no parecen tener problemas en ninguna época del año, floreciendo cuando el resto no suele ser capaz de hacerlo. Una de ellas no tiene mayor secreto, pues se trata de un cactus, el Ferocactus herrerae, que obviamente está perfectamente adaptado a estas condiciones. Es el tercer verano consecutivo que florece y esta vez ha tardado algo más que el año pasado, que fue cuando floreció más pronto, en mayor abundancia y durante más tiempo. Sin embargo, las flores de color anaranjado se espacian lo suficiente como para durar durante varias semanas a pesar de que cada una apenas florece un par de días, y todavía le queda alguna que otra para estrenar en agosto. Eso sí, las flores se secan y se caen sin fructificar, cosa que no ocurre con sus compañeros de rincón los Mammillaria, que florecen en épocas de tiempo más suave y dedican el verano a engordar sus frutos.

Liatris spicata
Tres veranos lleva también la Lobelia cardinalis mostrando sus flores, planta que, al contrario que el cactus anterior, no podría tener un aspecto más delicado. Se trata de una herbácea que pasa la mayor parte del año sin demasiada actividad, con unas rosetas de hojas muy pequeñas que no se dan prisa en crecer hasta el tramo final de la primavera. Sus espectaculares flores rojas engalanan el rincón de semisombra durante semanas, pero nunca consigo que den semillas, probablemente por la necesidad de ser polinizadas. Sus largas corolas tubulares evolucionaron conjuntamente con los colibríes, y es probable que ninguna especie animal de nuestra región consiga emular a esos ágiles voladores de pico largo, ni siquiera las polillas más grandes. Este verano parece ser uno de los que más flores ha producido, y cuesta creerlo viendo la maceta en la que se encuentra, todavía la misma donde fue sembrada en otoño de 2013, que además de pequeña ha perdido mucho sustrato con los riegos y probablemente tenga una falta importante de nutrientes. Para cuando vuelva a su estado de reposo la pasaré a una maceta nueva con sustrato fresco, a fin de mantener a esta belleza norteamericana otros tantos veranos.

Lobelia cardinalis
Todavía lejos del fin de temporada, que siempre suele ser algo inconcreto según el carácter que presente el mes de septiembre, sí voy tomando algunas decisiones sobre el papel. La temporada próxima la centraré en tener más plantas de flor aprovechando la gran cantidad y variedad de semillas que he ido acumulando estos años, repartiendo las especies anuales más grandes en el contenedor y las más pequeñas en maceta, así como buscando una ubicación algo más estática para especies perennes interesantes tales como lamiáceas, compuestas y algunas leguminosas. Los bulbos, por su parte, serán objeto de una reordenación, pues de momento creo que es buena decisión dejar de lado las especies que, a pesar de que puedo adquirir a poco precio cada año, nunca funcionan como se espera. Al final, lo importante es no desaprovechar espacios, contenedores y su sustrato, que pasan muchos meses al año vacíos y que podrían dar más alegría y mejor rendimiento con inifidad de especies herbáceas de floración abundante. En absoluto retiraré los bulbos que han demostrado funcionar bien, como los Muscari, especie muy completa que resiste bien, se multiplica en abundancia y además es útil para las abejas. Como se ve, el verano es también tiempo de reflexión y planificiación.

viernes, 14 de agosto de 2015

La mitad de agosto

Colpa sexmaculata ♀
Ya ha expirado prácticamente la mitad de este agosto de 2015 y se podría decir que mientras la terraza ha experimentado pocos cambios, el tiempo ha dado un par de episodios curiosos. El sábado día 8 llegaron las nubes y descargaron una lluvia breve pero intensa que dejó cerca de 20 mm. en menos de media hora, lo que convierte a esta jornada en el día más lluvioso en Cullera de todo 2015. En los meses de febrero, abril, mayo y junio pasados no se acumuló tanta lluvia como esa tarde de sábado: sirva sólo como comparativa para hacerse una idea de la magnitud de este chaparrón veraniego en este periodo que llevamos arrastrando desde 2013 en el que las lluvias no han dejado de escasear respecto a años anteriores. Como ocurre en estas ocasiones, guardé tanta agua que toda esta semana he podido ir regando con ella dado que actualmente estaba utilizando algo menos de 20 litros cada dos días debido al ya escaso número de plantas presentes.

Este verano está siendo de récord en cuanto a calor, pero las lluvias han empezado a asomar con frecuencia e intensidad, fenómenos que pueden estar perfectamente relacionados ya que el agua evaporada del recalentado Mediterráneo sirve de aporte de energía a las tormentas que van llegando a nuestra región en principio ya debilitadas. Llevamos dos semanas seguidas en las que llueve el fin de semana, y todo apunta a que habrá una tercera, pues se espera que a partir de esta madrugada se active la alerta amarilla de nuevo por tormentas y lluvias puntualmente fuertes. Aunque no se puede saber con tanta antelación, esta misma tendencia podría darnos también un otoño muy lluvioso si se dan las circunstancias adecuadas.

Zephyranthes carinata
Por otro lado, ayer tuvimos el que todavía es el primer episodio de viento cálido y seco de poniente de este verano, pero no del año: el día que todavía ostenta el récord de temperaturas de este siglo, aquel 14 de mayo que vio los termómetros sobrepasar los 40ºC, el viento de poniente arrastró hacia nosotros el aire cálido que había entrado desde el sureste a mediodía. En esta ocasión no ha sido tan intenso pero junto con los tórridos 35ºC que se alcanzaron sí se dio una gran caída de la humedad ambiental similar a la de mayo, dejándola sólo al 12%. Poco después de anochecer los vientos cambiaron y el intenso calor se fue disipando. Ha hecho tanto calor en lo que va de verano que de este episodio de poniente se podría decir que "no fue para tanto".

Durante la semana he ido aprovechando para revisar algunas bulbosas y vivaces. Todo apunta a que pocas de las últimas han sobrevivido, mientras que las primeras parece que tienen mejor aspecto. No obstante, estoy bastante atrasado en lo que respecta a sacar bulbos de la tierra para revisarlos y reclasificarlos antes de mirar cuáles y cuántos se sumarán a la próxima temporada dentro de pocas semanas, pues septiembre está a la vuelta de la esquina.

Ferocactus herrerae
Mientras tanto, las únicas plantas con flores atraen a algunos insectos que se han instalado estos días en la terraza, como la avispa Colpa sexmaculata, una especie corpulenta relacionada con las enormes Scolia y que hasta ahora nunca había visto. La planta sobre la que se encuentra, la Buddleja davidii, florece de manera laxa y poco llamativa. Aunque lo ha hecho antes que el año pasado, el resultado parece ser el mismo y no sé qué medidas buscar para intentar que produzca esas chorreras cónicas de flores que suelen verse en las fotos. Es una buena planta para mariposas, lo que significa que también lo es para otros insectos amantes de las flores.

Los otros ejemplares en flor son la Pentas lanceolata, que a pesar de estar muy cerca ya de quedarse sin flores por primera vez desde hace más de un mes sigue atrayendo abejas, y el Ferocactus herrerae, que sigue con su excepcionalmente prolongada floración escalonada con la que no ha dejado de abrir flores desde finales de junio, y al parecer todavía le quedan más. Por último, las que hace poco se unieron a la fiesta y tienen visos de continuar son las Zephyranthes carinata, que impulsadas por las tormentas recientes empezaron a florecer el mes pasado y posiblemente lo sigan haciendo durante dos meses más. Lo hacen a gran ritmo, pues las flores no duran más de dos días, pero no dejan de emitirlas siempre y cuando haya lluvias cerca y temperaturas cálidas.

Cómo seguirá cambiando el tiempo durante estas próximas semanas es una incógnita. Por lo pronto se puede decir que estamos ya hartos de tanto calor y lo que más deseamos es que las temperaturas se suavicen cuanto antes, aunque sea a principios de septiembre. Esto además permitiría que empezase a sembrar algunas plantas, especialmente perennes y bienales, las que requieren un poco más de tiempo si se quiere que estén listas para florecer a la próxima primavera. Aún están lejos los primeros días del otoño, pero ya va quedando menos y el tiempo pasa volando.

martes, 14 de julio de 2015

Sumidos en el calor

Dianthus plumarius
El verano de 2015 ha comenzado fuerte, demasiado fuerte. Aún vamos a entrar ahora en lo que popularmente se conoce como la canícula, ese periodo conformado por la segunda quincena de julio y la primera de agosto que suele albergar los días más cálidos del año, y ya estamos más que hartos de calor. Tras aquella excepcional -y puntual- subida que tuvimos a mediados de mayo, el tiempo volvió a sus valores normales y todavía disfrutamos de algunas lluvias, pero apenas unos días después del solsticio de verano nos invadió una nueva ola de calor norteafricano que ha ido encadenando más y más entradas de aire cálido. Llevamos desde el día 24 sin bajar de los 20ºC y el día 7 volvía a activarse la alerta roja por temperaturas máximas, igual que el 14 de mayo, llegando a los 40,5ºC en mi ciudad local, Sueca. Por suerte ninguno de estos días de intenso calor ha estado acompañado de poniente, que sería ya el acabóse: en el interior peninsular están padeciendo más calor todavía que nosotros. Gracias a esto, las diferencias térmicas entre Sueca y Cullera son notables, ya que en la ciudad donde tengo las plantas la brisa marina todavía se hace notar, consiguiendo que la máxima alcanzada en el peor día se quedase en unos aceptables 32,5ºC. Esa es prácticamente la tempetura máxima diaria habitual que estamos teniendo en Sueca desde que comenzó el verano.

Ferocactus herrerae
A pesar de estos tremendos datos, las habitantes de la terraza no están teniendo problemas y las plantas viven bien con un chorrito de agua cada dos días. Hay que señalar, en referencia a la mencionada ausencia de vientos de poniente fuertes, que la humedad ambiental se mantiene alta y los vientos soplan con suavidad, con lo que la desecación no pasa de la que pueda producir la radiación solar. La mayoría de bulbos se han quedado secos y no necesitan riego, y alguna que otra tuberosa también, con lo que el gasto de agua no está siendo en absoluto elevado, cosa que se agradece ya que es menos pesado rellenar y subir 20 litros que 40.

Lobelia cardinalis
Aunque hay pocas flores ahora mismo, todavía hay tiempo para sorprenderse con las plantas que regresan o florecen por primera vez a pesar de las condiciones. Sigue en flor tras dos semanas la anteriormente mostrada Iris domestica y también la más grande de las Zinnia 'Persian Carpet', aunque desgraciadamente es la única superviviente de su especie; desde principios de mes la azucena Lilium henryi, la cual aparecerá en breve en una entrada, no ha dejado de tener flores. Los Dianthus chinensis de manera sorpresiva vuelven a la carga en lo más caluroso del verano, regalando grandes flores de color blanco y rosa. La variedad doble heddewigii, en cambio, no ha dejado de florecer desde principios del mes pasado. A ellos se suma una especie nueva, perenne, que es tan rápida desarrollando las flores que por más que revisara las plantas no fui capaz de darme cuenta de que iba a comenzar su floración. Se trata de Dianthus plumarius, clavellina de flores pequeñas de aspecto muy similar a otras especies del género, con rosetas de hojas estrechas y glaucas un tanto duras al tacto. Parece resistir muy bien estas condiciones y prueba de ello es que haya esperado a florecer en estas fechas, siendo sembrada en otoño como el resto de herbáceas. Las flores tienen un delicado perfume, aunque no lo consigo apreciar si no es acercándome mucho.

Anacridium aegyptium
Entre los regresos, tenemos el caso cercano en el tiempo del Ferocactus herrerae, que hace unas pocas semanas abrió su primera flor del año y en esta ocasión parece que ha adelantado su formación y dosificado su apertura. El año pasado las flores se abrieron en días sucesivos durante una semana del mes de julio, pero este año parece que el plazo se alargará un mes o más. En la foto se aprecia cómo aguardan otras dos flores más debajo de la que se ha abierto al comenzar esta semana, pero por su estado de desarrollo puede deducirse que habrá que esperar como mínimo una semana para que se abra la siguiente.

La otra planta que ha vuelto con fuerza es la Lobelia cardinalis, la espectacular especie norteamericana de flores escarlata. Cumpliendo un ciclo similar a las ya desaparecidas Lobelia siphilitica, la planta pierde las hojas más grandes hacia el final del verano y queda durante gran parte del año como una roseta muy pequeña. A mediados de primavera aumenta su tamaño y en lo más caluroso del verano emerge la vara floral, que se ha adelantado unos días respecto a la temporada anterior y está más densamente poblada de flores. Al ser una planta de ribera resulta menos probable pasarse con el riego, aunque por lo general en su ubicación a semisombra esta cuestión nunca ha dado problemas. A su pariente siphilitica los hongos le jugaron una mala pasada la primera temporada y en la segunda acabaron definitivamente con ella.

Dianthus chinensis
A pesar de que los calores veraniegos suelen favorecer a los insectos, la ausencia de flores en la terraza suele hacer que el verano sea una época de poca presencia invertebrada. Incluso el compost está tan caliente y seco que parece que las moscas rehuyan a depositar sus huevos en él. Sólo veo estos días avispas papeleras Polistes, moscas y chinches Graphosoma lineatum, que llevan instalados en los eneldos (ya secos) desde finales de abril y desconozco el porqué. También he recibido en este tiempo la visita de dos saltamontes o langostas de la especie Anacridium aegyptium, el primero de ellos con una sóla pata saltadora, que volvía a la terraza a pesar de que lo lanzase al aire en distintas ocasiones. El segundo, el de la foto, se pasó un par de semanas escondido en el mismo punto, pero no lo he visto más en estos últimos días.

Es un alivio que a pesar de las agobiantes condiciones ambientales las plantas se las apañen tan bien con el mismo riego que han tenido hasta ahora. En cambio, esta situación hace más incómoda la presencia en la terraza y mis visitas están siendo bastante fugaces, con sólo media hora en la que compruebo todo, hago algunas de las fotos que aparecen en el blog y riego. De todos modos, habrá que echarle valor y comenzar con algunas tareas de mantenimiento, como la comprobación de bulbos que ya llevan semanas o meses en letargo, y la más pesada limpieza de la casa que tengo pendiente de hacer. Sería raro que el calor remitiese de manera notable, pero la situación actual es tan dura que podría darse el caso que la canícula fuese algo más suave que este primer cuarto de verano.

lunes, 22 de junio de 2015

De las tormentas al inicio del verano

Nolana paradoxa 'Blue Bird'
Junio ha tenido un comienzo algo movido hasta llegar a hoy, día en que el verano 2015 da su comienzo. Tras una primavera de altibajos, con un inicio muy lluvioso, un abril de temperaturas suaves y precipitaciones casi inexistentes y un mayo con temperaturas en ocasiones extremas y algo más de lluvia concentrada casi toda en un mismo día, el último tramo de la primavera fue testigo de un par de episodios de tormentas que han suavizado un poco la situación de cara al verano, los tres meses más duros del año y que todavía acaban de empezar.

La situación meteorológica estuvo afectando a gran parte del suroeste de Europa aproximadamente entre los días 12 y 16, siendo el sábado 13 y lunes 15 los días que vieron caer la mayor cantidad de agua. En esta ocasión las precipitaciones fueron casi el doble de cuantiosas en Sueca que en Cullera, aunque se recogieron unos aceptables 19,2 mm. entre dichos días más otra pequeña cantidad caída entre los días 11 y 12. Eso sí, la tormenta aparentaba ser más temible de lo que acabó siendo, con gruesas capas de nubes oscuras y montones de rayos. El lunes, concretamente, la entrada de nubes se producía poco antes de las siete de la tarde y bloquearon el sol de tal manera que la temperatura se quedó en 16ºC, casi como un día de marzo, aunque dentro de casa el calor acumulado nos recordaba la fecha real en la que estábamos. La radiación ultravioleta, eso sí, ha comenzado a aumentar como es propio de estos días, llegando a un índice de 8 en más de una ocasión.

Asclepias tuberosa
Ayer domingo a las 18:38 daba comienzo el verano astronómico, estación que durará hasta el 23 de septiembre. Las plantas, como hasta ahora, se encuentran cada vez más dispersas y, aunque quedan todavía bastantes especies que es de esperar que vayan floreciendo ocasionalmente -algunas por primera vez- la impresión general es la de que todo irá yendo a menos hasta llegar al "punto de reinicio", considerando como tal la vuelta de las primeras lluvias previas al otoño o durante el principio de éste, momento en el que la mayoría de plantas que han llegado sanas hasta entonces comienzan a reverdecer, además de permitir germinar a grandes cantidades de semillas caídas.

Una de las especies que han florecido por primera vez a mediados de este mes ha sido la Nolana paradoxa 'Blue Bird'. Se trata de una solanácea con un aspecto que recuerda a especies muy conocidas como Petunia o Calibrachoa, esto es, rastrera con flores acampanadas. Sin embargo, ahí terminan sus parecidos, puesto que pertenecen a subfamilias totalmente distintas. Esta Nolana es originaria de Chile y es, técnicamente, una planta algo suculenta capaz de resistir la sequía. No parece ser el caso de mi ejemplar, el cual quizá ha llegado algo débil al verano y a duras penas he conseguido ver las flores abiertas en buenas condiciones. Cierto es que la sembré antes de la primavera y quizá le ha costado demasiado tiempo llegar a crecer, aunque lo hice así dado que fue entonces cuando adquirí las semillas, que más adelante probaré a sembrar en otoño para experimentar un ciclo distinto. Las flores son muy similares en tamaño, forma y colorido a las de Convolvulus tricolor, aunque con el borde de la corola lobulado y de un morado más próximo al azul que la de aquélla.

Cardiospermum halicacabum
Entre las escasamente exitosas trepadoras encontré, gracias a que se me ocurrió mirar desde abajo, a la Cardiospermum halicacabum que había sembrado ya no recuerdo ni cuándo. La especie la obtuve de un intercambio de semillas en otoño y ya entonces intenté germinar alguna, sin éxito, para probar a hacer crecer a la planta con tiempo de sobra con el fin de que aprovechara el suave tiempo otoñal-invernal para crecer y extenderse antes de que hiciese demasiado calor. Este método me funcionó en 2013-2014 con la Cobaea scandens, también trepadora subtropical. La Cardiospermum se caracteriza por sus cápsulas de semillas similares a globos, que contienen hasta cuatro simientes. Éstas tienen un tamaño apreciable -especialmente si se las compara con las flores-, como un grano de pimienta, y son esféricas y de color negro con una mancha lateral de color blanco en forma de corazón.

Este año volví a hacerme con unas cuantas perennes de LIDL, entre ellas la Asclepias tuberosa, una planta resistente al calor y sequía. Esto muchas veces es sinónimo también de planta con la que hay que ir con cuidado de no pasarse con los riegos. En esta ocasión la planta ha florecido antes que la que tuve en 2013, aunque de manera menos profusa. Es de esas plantas que llama la atención de los insectos y sería un buen añadido para las partes de primavera y verano en las que apenas quedan flores, pero de momento parece que se resiste a adaptarse y crecer como una mata alta, frondosa y florífera. La floración esta vez ha sido menos abundante que aquella de hace dos años y la planta no presenta muy buen aspecto. Hay que intentar al menos mantenerla para la próxima temporada.

Ferocactus herrerae
El que se ha adelantado también, y mucho, es el Ferocactus herrerae. Del verano de 2013, en el que floreció por primera vez los últimos días de agosto y hasta tuvo que terminar antes de hora por las lluvias de aquellos días, pasó a florecer a finales de julio del año pasado. Esta vez se ha superado abriendo su primera flor en la segunda mitad de junio, y no sólo eso, sino que se ha escalonado de manera muy amplia. El año pasado fue abriendo flores de manera sucesiva durante aproximadamente dos semanas, pero este año las flores que van detrás de esta primera en abrirse todavía están por desarrollar. Habrá Ferocactus para medio verano.

Empieza pues la estación más complicada y menos emocionante para las plantas, aquella en la que no hay mucho más que ver pero requiere de los cuidados más estudiados que, no obstante, en ocasiones escapan del control de uno. Además, según las previsiones vistas, este verano se presenta bastante duro en cuanto a altas temperaturas. Lejos quedan ya los días tan suaves que dieron una de las mejores temporadas de floración en la terraza entre febrero y abril.

jueves, 31 de julio de 2014

Julio se despide

Callistephus chinensis
Termina uno de los meses más críticos del año para las plantas y lo hace dejando un balance bastante equilibrado. Con un calor que se mantiene estable, es la humedad ambiental regulada por los vientos la que permite leves fluctuaciones que hacen que en ocasiones que he estado muy ocupado las plantas hayan aguantado -por suerte- tres días entre riegos y, en otras, muchas muestren acusadas muestras de deshidratación en lapsos de sólo dos días. No obstante, la tónica general es que las plantas perennes y vivaces están aguantando bastante bien, las bajas son escasas -descontando las previsibles- y con esto ya nos hemos quitado de encima el primero y más duro de los tercios en que podríamos dividir esta estación.

Ferocactus herrerae
Todavía quedarán unas cuantas especies que florecerán antes de lo que podría considerarse el "reinicio" de la temporada de preparación, algo que podríamos situar más o menos tomando como referencia las fechas en las que los bulbos de plantación otoñal llegan a casa, entre mediados de septiembre y principios de octubre. Para entonces son ya muy pocas las especies de la temporada anterior que pueda haber en flor, tan sólo las perennes que mantienen un ritmo constante -por ejemplo, la Geum coccineum que no ha dejado de florecer desde diciembre y parece que no lo vaya a hacer más adelante- o las que son exclusivas del otoño y sobrellevan el verano inmiscuidas en plena fase vegetativa.

Lo que queda por florecer ahora mismo es de una cantidad escasa y una variedad dispar. Hay plantas anuales y otras herbáceas que fueron sembradas a última hora (abril-mayo) que han ido floreciendo entrado el verano y respondido bastante bien; eso sí, las macetas de pequeño volumen que técnicamente son suficientes para albergarlas y tan bien van en épocas de temperaturas suaves se convierten en poco aptas para el verano, pues necesitarían una vigilancia diaria en lo que a riego se refiere. No pocas plantas se quedan con las hojas mustias en las 48 horas que pasan de un riego a otro.

Mimosa pudica
Una de estas plantas tardías ha sido recibida con satisfacción. Se trata de la Callistephus chinensis, el áster de China o reina margarita. Es una de esas plantas muy fáciles de encontrar en cualquier tienda que venda semillas y que en principio parece que no es más complicada que cualquier otra anual, pero se me resistió durante tiempo. Primero lo intenté con unas pocas semillas que me dieron de la variedad 'Ostrich Plume', que no conseguí ni germinar. Posteriormente probé con una variedad enana y también doble (algo que hoy evitaría) de las semillas del LIDL con un éxito escasísimo en el que únicamente destacaría una planta que consiguió germinar y crecer pero murió a finales de verano. Después probé con unos de flores simples de la marca Canestro di Fiore de los cuales no vi germinar ni uno, pero que seguiré probando este otoño. Al final, casi sin quererlo, conseguí hacer brotar una semilla que venía en una mezcla de LIDL y que, curiosamente, germinó por el método del papel absorbente humedecido: nunca antes lo había conseguido así, pues las semillas acababan malográndose antes de emerger.

Callistephus chinensis
Básicamente, el áster de China se diría que es una compuesta a medio camino entre los ásters clásicos y un crisantemo de floristería. Tiene hojas anchas y dentadas y los capítulos, de los que existen decenas de formas y colores según la variedad, son los clásicos con disco central de flores tubulares rodeadas de lígulas, muy planos y con un involucro de prominentes brácteas espatuladas. En el caso de mi planta no tenía ni idea de qué iba a salir pues en la mezcla se menciona la presencia de la especie pero no en qué forma. Por suerte -para mis gustos- no ha salido ninguna de esas formas dobles o de pompón, sino algo más cercano a las simples, aunque con pétalos más estrechos y numerosos, que encuentro igualmente atractivos. La planta suele variar entre el morado y el blanco con sus posibles gradientes y en este caso ha tocado rosa. No está nada mal y además los capítulos son mayores de lo esperado, comparables en diámetro a los de Gaillardia aristata (unos 6-8 cm.). Ni que decir tiene que emplearé nuevamente las semillas de esta mezcla para obtener tantas plantas como pueda.

Florece también estos días una vieja conocida de la terraza: la Mimosa pudica. Esta curiosa planta que sin duda es famosa en el mundo entero por su capacidad de plegar las hojas al tocarla es una veterana "estacionaria" de la terraza. La primera planta llegó en 2006 y desde entonces guardo sus semillas cada vez que vuelvo a sembrarla, puesto que no consigue vivir más allá de octubre debido a su estricta intolerancia con las temperaturas inferiores a los 12-15ºC. En 2013 me despisté y no la cultivé, pero este año debido a que dejé de experimentar nuevas siembras a partir de mayo, me animé a ponerla en una maceta que había quedado vacía. No es muy grande, con tres tallos de alrededor de 40 cm. el más largo. Las nuevas semillas renovarán el remanente de la especie, de las que todavía conservo algunas que dio aquella primera planta hace 8 años.

Ferocactus herrerae
El indiscutible veterano, el Ferocactus herrerae, llega al final de su floración con el despliegue de su última y espectacular flor, que teniendo un pedúnculo que sobresale más que el resto ha conseguido abrirse un poco más sin tropezar con las largas espinas. Hoy le he añadido abono de liberación lenta con el fin de ir nutriéndolo en cada riego durante las semanas que le quedan allí arriba, pues si todo va bien y este año las lluvias aparecen cuando es debido (sobre finales de septiembre), sería para entonces cuando lo resguardaría hasta la primavera siguiente.

Agosto, como siempre, se hará largo esperando a que venga la nueva temporada de plantación. Me queda todavía sacar la tierra del contenedor de los bulbos, que ya he dejado libre de bulbos durmientes, sacar con cuidado los que siguen con hojas (las Tigridia por ejemplo están secándose y saldrán sin problemas) e ir colocando las baldas sobre las que irán ahora macetas en las que utilizaré el sustrato del actual contenedor de anuales, el cual hay que llenar con el sustrato donde estaban los bulbos (de mayor calidad y capacidad de retención de agua). Lo único que necesitará algo más de espera es la sustitución o traslado de plantas a nuevas macetas o contenedores donde crecerán juntas, para evitar hacerlo en días calurosos. Mientras eso llega, habrá que estar atento a las plantas que todavía tienen intención de florecer antes de que termine el verano, que siguen siendo unas pocas.

miércoles, 30 de julio de 2014

Ferocactus herrerae, el triunfo del veterano

Ferocactus herrerae
En la terraza ha habido plantas en épocas distintas y rara vez unas han llegado a coincidir con otras. Desde que comenzó el ciclo actual, pocos ejemplares son anteriores a los tres años contando desde hoy, es decir, desde septiembre de 2011 que fue cuando volví a reorganizarme y comenzar la base de lo que ahora crece. Sólo plantas preparadas para resistir largos periodos de desatención, como bulbosas, crasas y cactus, se cuentan entre las capaces de resistir esos repentinos traídos dados por las circunstancias. El cactus que ocupa esta entrada tiene el honor de ser la planta que más tiempo lleva conmigo.

El Ferocactus herrerae es uno de los llamados cactus de barril o biznagas, originario de México y sur de E.E.U.U. Pueden hacerse bastante grandes: hasta medio metro de diámetro y dos de alto, tamaño que deja en ridículo a mi ejemplar que tan notablemente ha crecido en estos últimos tres años. Es una de tantas especies populares casi en cualquier comercio que venda plantas, desde floristerías hasta hipermercados. Se caracteriza por su aspecto acostillado y aureolas con una gran espina ganchuda en el centro rodeada de otras más cortas y rectas acompañadas de otras más finas que crecen más cerca de la base.

Vista superior de la flor
Mi ejemplar llegó a casa en primavera de 2000. Formaba parte de un centro de mesa que preparó en el colegio mi hermano con motivo del día de la madre, el típico regalo que les hacen hacer a los niños pero que luego cobran a los padres como material escolar. Iban tres cactus y una suculenta (quizá una Crassula) en una pecera de bola con piedrecitas de colores. Supongo que no debió estar mucho tiempo allí y lo pasaríamos a una maceta en el balcón, pero he olvidado totalmente ese periodo y no recuerdo nada más hasta más o menos 2006, momento en que dejé todos aquellos cactus en Cullera y no les presté mucha más atención. De hecho, estaban colocados en una palangana sin drenaje, en arena de playa y al sol. Nunca recibieron cuidados y con las continuas lluvias otoñales y el abandono la mayoría se pudrieron, excepto este Ferocactus, cuyo único daño visible eran unas quemaduras solares en la base.

Otra vista en detalle
Por suerte, en 2011 su destino cambió. Decidí organizar los cactus y crasas en macetas y al menos regarlos de vez en cuando. En aquel momento también estaba junto a él aquel Mammillaria karwinskiana ssp. nejapensis que malvivía en una maceta minúscula en el salón de mi casa y un Opuntia monacantha que compraría mi hermano sobre 2006 y también había acabado relegado al olvido; todos ellos siguen en la terraza. Aprendí que estos cactus florecían bastante bien si se respetaba un ciclo basado en dejarlos reposar sin agua en invierno y dándoles sol y riego durante el verano. Esto no lo supe aquella primera temporada y simplemente los estuve regando con frecuencia, cosa que al menos sirvió para que se recuperasen. Puse en práctica el método a partir del año siguiente y las plantas bajaron al patio en otoño de 2012 para volver en primavera de 2013 a la terraza. El sistema funcionó para los dos cactus redondos y tanto uno como otro florecieron, pero el Ferocactus se vio interrumpido por las copiosas lluvias que hubo a finales de agosto y no conseguí ver una sola flor abierta del todo. Entre que duran un día, se abren a pleno sol y el agua las estropeó, no hubo manera; habría que esperar un año y confiar en que el cactus ya haya encontrado su ritmo.

Aspecto en agosto de 2011
La floración ha sido fiel a su cita y se ha repetido un poco antes este año. Se trata de unas flores de pétalos de tacto similar al papel con un vivo tono amarillo anaranjado. El año pasado eran algo menores y se cayeron tras cerrarse. Si las condiciones lo permiten, quizá este año lleguen a fructificar. Aunque en fotos sí veo ejemplares con varias flores a la vez, las cuatro que tiene el mío han ido abriéndose una a una. No sé cuánto duran, pues la de la foto se abrió el pasado jueves día 24 y el domingo estaba cerrada y la siguiente aún por abrir -o quizá recién cerrada del día anterior. Si sigue así y no aparece ninguna más adelante, es probable que en una sola semana lo haya dado todo de sí, pero esta vez he conseguido capturar el momento y me doy por satisfecho.

Que todas las atenciones dieron resultado no se puede poner en duda. He puesto una foto del cactus en ese momento de verano de 2011, hace ya tres años, en el que lo planté en la maceta actual, para comparar: sólo hay que ver lo que ha sido capaz de engordar en sólo tres temporadas de buenos cuidados, agua y abono. Es increíble, no obstante, que con total abandono estas plantas se limiten simplemente a mantenerse estáticas. Y es que los cactus son tan fascinantes como cualquier otra planta y vale la pena conocer sus peculiaridades para sacar lo mejor de ellos, aunque pasen catorce años.