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lunes, 21 de septiembre de 2015

A medio paso del otoño

Oxalis triangularis
Pasado mañana terminará el verano desde el punto de vista astronómico, produciéndose el equinoccio de otoño. A pesar de que septiembre comenzó como si quisiera adelantar esta llegada, lo cierto es que el único recuerdo que nos queda de aquellos días es que las temperaturas mínimas se han quedado bajas, pero tan sólo duran hasta al amanecer. Tan pronto como el sol asciende, el calor vuelve a dar valores si bien no iguales a los del mes pasado, sí lo suficientes como para desistir de ir sacando la ropa de entretiempo. Si a eso le sumamos algunos días en que ha hecho acto de presencia el seco viento de poniente, tenemos un final de verano que se ha encargado bien de recordarnos la estación en la que todavía estamos: varios días todavía a 30ºC en Cullera, y algún grado más en Sueca.

El poniente no ha traído nada bueno. Con él, todas las plantas que habían mejorado y se habían venido arriba con la lluvia han vuelto a perder fuelle, incluso tuve una ridícula baja por despiste, una planta recién comprada que dejé al sol sin apenas riego confiando en que la humedad de su pequeña maceta le serviría. Ha durado cinco días en casa. Por suerte, las pequeñas semilleras espontáneas que han aparecido con la lluvia -entre ellas diviso Calendula, Borago, Anethum, Mauranthemum y Collinsia, entre otras- siguen resistiendo entre riegos. De sembrar al sol todavía no me fío, pero sí he puesto unas pocas semillas germinadas en macetas con tierra húmeda, agua en una cubeta para que absorban por capilaridad y pegadas a la pared que menos exposición al sol directo tiene.

Gazania rigens
A las pocas flores que hay en la terraza se van sumando algunas más tímidamente. Se han puesto a florecer de repente las dos Gazania, que han permanecido prácticamente todo el año sin flores, incluso en primavera, salvo alguna ocasión muy puntual. Hasta ahora ésa era su época predilecta para florecer, pero esta vez no lo hicieron, sin perder eso sí su buen volumen de follaje. A diferencia de otras margaritas africanas -aunque técnicamente éstas no son "margaritas" sino que están más cerca de los dientes de león y las achicorias- las Gazania florecían en primavera y hasta verano, en lugar de aprovechar los meses húmedos y suaves como sus ya desaparecidas compañeras Osteospermum y Felicia, y en parte también la Argyranthemum. Estaría bien que hubieran adaptado su ciclo y regalasen una floración abundante de otoño a primavera.

Sympetrum fonscolombii
El final del verano es también una buena época para los Oxalis. Salvo los pes-caprae, que aún no han aparecido, todas las demás especies tienen ya hojas, incluyendo a los anuales espontáneos Oxalis corniculata, de los cuales he visto aparecer uno a los pies de otra planta proveniente del mismo vivero de donde salieron los que tuve esta primavera. A los ya florecientes bowiei se suma ahora el triangularis, el cual ha tenido un año bastante flojo y no ha estado en su máximo esplendor en primavera como era habitual: al menos, sus hojas moradas y flores pálidas empiezan a dejarse ver estos días. Por otra parte, también empiezan a rebrotar unos tetraphylla, pero no son los de este año, que quizá ya estén muertos, sino los restos que milagrosamente sobrevivieron de la plantación de 2014. Debería dejar de insistir en mantener vivo alguno de los 40 tubérculos que compro cada año y ver qué sucede con estos supervivientes, aprovechando que parecen estar por fin establecidos. Parece que la clave sea regar lo mínimo.

Tulbaghia violacea
No parece que ninguna bulbosa vaya a animarse a florecer en otoño por el momento, descontando claro está a las Zephyranthes carinata, que seguro volverán a sacar flores a poco que haya cielos nublados. La que sí se apunta a repetir floración es la Tulbaghia violacea, planta con un ciclo un tanto irregular por lo que se ve. Floreció el año pasado en octubre al poco de llegar a casa; floreció otra vez este año en mayo, con menor intensidad, y vuelve a florecer ahora. No entiendo el porqué de esta floración a intervalos, puesto que las condiciones durante dichas tres ocasiones no han sido demasiado parecidas. Sea como fuere, es una alegría ver sus flores de color lila pálido coronando los finos y altos pedúnculos.

Gazania rigens
Las clavellinas no parecen tener intención de terminar de florecer. Si bien los Dianthus plumarius cada día están más grandes y auguran seguir dando flores durante un tiempo -descarto totalmente trasplantarlos visto lo visto- el que sorprende más es el Dianthus chinensis rosa y blanco que todavía sigue dando guerra. Es el único que ha sobrevivido al verano, es más, lo ha sobrellevado muy bien floreciendo, con lo cual no tengo ni idea hasta cuándo puede estar así. Otra especie totalmente distinta que también ha superado el verano y va en escalada -nunca mejor dicho- es la trepadora Cardiospermum halicacabum: no pasaba de 20 cm. de altura y ahora supera el metro, trastocándome un poco los planes que tenía para mejorar el espacio para las trepadoras e ir sembrando las especies que no pude en primavera-verano.

Dianthus chinensis
Se sigue echando en falta una mayor cantidad de insectos en la terraza, pero todavía confío en que las floraciones tempranas que espero conseguir en otoño cambien un poco la situación, aunque para entonces ya irán quedando menos insectos que hagan de comensales. No obstante uno de estos días disfruté de un fugaz espectáculo: una esfnge colibrí llegó para buscar frenéticamente un poco de néctar en todas las flores que pudo de las Buddleja davidii y Pentas lanceolata, especies muy indicadas para mariposas. Es también tiempo para las libélulas: los pequeños caballitos del diablo Ischnura graellsii llevan desde el mes pasado dejándose ver, y ahora empiezan a venir a descansar los Sympetrum fonscolombii, otra especie propia de finales de verano. Ayer incluso una Anax parthenope ocupaba el espacio aéreo de la terraza durante escasos segundos. Se trata de una libélula grande de color azul y pardo más propia de los marjales, aunque la cercanía de los humedales no hace raro que alguna entre a la ciudad.

El verano acaba, septiembre casi también, y con todo ya sobre la mesa sólo queda que el calor deje de apretar para empezar a ir diseñando la nueva temporada. La impaciencia ya ha hecho alguna de las suyas -intentos de siembra de semillas de varias perennes que he tenido que tirar a la basura, podridas y sin germinar- pero compensa el hecho de poder tomarse un respiro y visitar la terraza sólo lo justo para regar. Ya habrá tiempo, y espero que pronto, para que cada visita sea una aportación más para una futura temporada llena de ilusiones.

martes, 14 de julio de 2015

Sumidos en el calor

Dianthus plumarius
El verano de 2015 ha comenzado fuerte, demasiado fuerte. Aún vamos a entrar ahora en lo que popularmente se conoce como la canícula, ese periodo conformado por la segunda quincena de julio y la primera de agosto que suele albergar los días más cálidos del año, y ya estamos más que hartos de calor. Tras aquella excepcional -y puntual- subida que tuvimos a mediados de mayo, el tiempo volvió a sus valores normales y todavía disfrutamos de algunas lluvias, pero apenas unos días después del solsticio de verano nos invadió una nueva ola de calor norteafricano que ha ido encadenando más y más entradas de aire cálido. Llevamos desde el día 24 sin bajar de los 20ºC y el día 7 volvía a activarse la alerta roja por temperaturas máximas, igual que el 14 de mayo, llegando a los 40,5ºC en mi ciudad local, Sueca. Por suerte ninguno de estos días de intenso calor ha estado acompañado de poniente, que sería ya el acabóse: en el interior peninsular están padeciendo más calor todavía que nosotros. Gracias a esto, las diferencias térmicas entre Sueca y Cullera son notables, ya que en la ciudad donde tengo las plantas la brisa marina todavía se hace notar, consiguiendo que la máxima alcanzada en el peor día se quedase en unos aceptables 32,5ºC. Esa es prácticamente la tempetura máxima diaria habitual que estamos teniendo en Sueca desde que comenzó el verano.

Ferocactus herrerae
A pesar de estos tremendos datos, las habitantes de la terraza no están teniendo problemas y las plantas viven bien con un chorrito de agua cada dos días. Hay que señalar, en referencia a la mencionada ausencia de vientos de poniente fuertes, que la humedad ambiental se mantiene alta y los vientos soplan con suavidad, con lo que la desecación no pasa de la que pueda producir la radiación solar. La mayoría de bulbos se han quedado secos y no necesitan riego, y alguna que otra tuberosa también, con lo que el gasto de agua no está siendo en absoluto elevado, cosa que se agradece ya que es menos pesado rellenar y subir 20 litros que 40.

Lobelia cardinalis
Aunque hay pocas flores ahora mismo, todavía hay tiempo para sorprenderse con las plantas que regresan o florecen por primera vez a pesar de las condiciones. Sigue en flor tras dos semanas la anteriormente mostrada Iris domestica y también la más grande de las Zinnia 'Persian Carpet', aunque desgraciadamente es la única superviviente de su especie; desde principios de mes la azucena Lilium henryi, la cual aparecerá en breve en una entrada, no ha dejado de tener flores. Los Dianthus chinensis de manera sorpresiva vuelven a la carga en lo más caluroso del verano, regalando grandes flores de color blanco y rosa. La variedad doble heddewigii, en cambio, no ha dejado de florecer desde principios del mes pasado. A ellos se suma una especie nueva, perenne, que es tan rápida desarrollando las flores que por más que revisara las plantas no fui capaz de darme cuenta de que iba a comenzar su floración. Se trata de Dianthus plumarius, clavellina de flores pequeñas de aspecto muy similar a otras especies del género, con rosetas de hojas estrechas y glaucas un tanto duras al tacto. Parece resistir muy bien estas condiciones y prueba de ello es que haya esperado a florecer en estas fechas, siendo sembrada en otoño como el resto de herbáceas. Las flores tienen un delicado perfume, aunque no lo consigo apreciar si no es acercándome mucho.

Anacridium aegyptium
Entre los regresos, tenemos el caso cercano en el tiempo del Ferocactus herrerae, que hace unas pocas semanas abrió su primera flor del año y en esta ocasión parece que ha adelantado su formación y dosificado su apertura. El año pasado las flores se abrieron en días sucesivos durante una semana del mes de julio, pero este año parece que el plazo se alargará un mes o más. En la foto se aprecia cómo aguardan otras dos flores más debajo de la que se ha abierto al comenzar esta semana, pero por su estado de desarrollo puede deducirse que habrá que esperar como mínimo una semana para que se abra la siguiente.

La otra planta que ha vuelto con fuerza es la Lobelia cardinalis, la espectacular especie norteamericana de flores escarlata. Cumpliendo un ciclo similar a las ya desaparecidas Lobelia siphilitica, la planta pierde las hojas más grandes hacia el final del verano y queda durante gran parte del año como una roseta muy pequeña. A mediados de primavera aumenta su tamaño y en lo más caluroso del verano emerge la vara floral, que se ha adelantado unos días respecto a la temporada anterior y está más densamente poblada de flores. Al ser una planta de ribera resulta menos probable pasarse con el riego, aunque por lo general en su ubicación a semisombra esta cuestión nunca ha dado problemas. A su pariente siphilitica los hongos le jugaron una mala pasada la primera temporada y en la segunda acabaron definitivamente con ella.

Dianthus chinensis
A pesar de que los calores veraniegos suelen favorecer a los insectos, la ausencia de flores en la terraza suele hacer que el verano sea una época de poca presencia invertebrada. Incluso el compost está tan caliente y seco que parece que las moscas rehuyan a depositar sus huevos en él. Sólo veo estos días avispas papeleras Polistes, moscas y chinches Graphosoma lineatum, que llevan instalados en los eneldos (ya secos) desde finales de abril y desconozco el porqué. También he recibido en este tiempo la visita de dos saltamontes o langostas de la especie Anacridium aegyptium, el primero de ellos con una sóla pata saltadora, que volvía a la terraza a pesar de que lo lanzase al aire en distintas ocasiones. El segundo, el de la foto, se pasó un par de semanas escondido en el mismo punto, pero no lo he visto más en estos últimos días.

Es un alivio que a pesar de las agobiantes condiciones ambientales las plantas se las apañen tan bien con el mismo riego que han tenido hasta ahora. En cambio, esta situación hace más incómoda la presencia en la terraza y mis visitas están siendo bastante fugaces, con sólo media hora en la que compruebo todo, hago algunas de las fotos que aparecen en el blog y riego. De todos modos, habrá que echarle valor y comenzar con algunas tareas de mantenimiento, como la comprobación de bulbos que ya llevan semanas o meses en letargo, y la más pesada limpieza de la casa que tengo pendiente de hacer. Sería raro que el calor remitiese de manera notable, pero la situación actual es tan dura que podría darse el caso que la canícula fuese algo más suave que este primer cuarto de verano.

jueves, 30 de abril de 2015

Abril concluye

Vista desde el centro de la terraza
Hoy despedimos el primer mes completo de la estación primaveral. Abril ha sido, por lo menos, más suave y llevadero que el del año pasado, pero aunque no lo tengamos presente y a priori parezca increíble, ha llovido prácticamente la mitad que el fatídico año pasado: menos de 6 mm. acumulados contra los poco más de 10 del mes de 2014: en aquel entonces hubo un día que llovió más que en todo el mes de abril de 2015. No da muy buenas sensaciones este dato ahora que parecía que nos recuperábamos poco a poco, y más cuando estamos a punto de entrar en el mes en que las temperaturas ya poco tienden a bajar y, para colmo, se espera que mayo comience con una gran subida de temperaturas que se acerque o supere los 30ºC durante unos días. Las lluvias que hubo en marzo quedan ya muy lejos, aunque en el campo sí se ha notado la mayor presencia de flores.

Briza maxima
Los últimos días ya han ido dejando atrás esa suavidad que persistió durante la primera mitad del mes y resulta frecuente sobrepasar los 22ºC a diario. Hay que ir regando de manera calculada, simplemente evitando hacerlo en las horas de más calor: pronto será más recomendable ir de buena mañana o cuando el sol de la tarde ya se ha retirado para que el agua empape el sustrato con garantías de persistir más tiempo. En el contenedor, por ejemplo, los requerimientos de agua no son mayores ahora pero sí más delicados al haber tantas plantas juntas y una superficie cada vez más expuesta al sol, pero este año ha tenido el pico de su desarrollo entre marzo y abril, con lo que los siguientes meses tendrán más presencia las plantas secas produciendo semillas, como las Vaccaria hispanica que ya han dado todo lo que podían, que plantas frescas empezando a florecer. que no deja de haberlas.

Lotus berthelotii x maculatus
Aunque como puede apreciarse en la primera foto, de fondo aún se ve el contenedor cargado de colores. No obstante, la gran combinación que hubo durante parte de abril va tocando a su fin y siendo reemplazada por otras flores: Clarkia bottae, Gilia tricolor o las primeras gramíneas, primero los cedacillos de la Briza maxima y ahora los pompones de la Lagurus ovatus. La primera la conseguí en un intercambio de semillas y la segunda la recolecté localmente, donde resulta abundante. La idea era tener gramíneas ornamentales y poco invasivas que destacaran por sus espigas singulares pero no creciesen mucho, aunque han florecido un poco más tarde de lo esperado. Siempre he pensado que esta familia de plantas la he tenido en poca consideración cuando hay especies atractivas, algunas incluso frecuentes en mi entorno cercano como la mencionada Lagurus. Eso sí, a las que llegan solas las acabo quitando: llevo un mes rompiendo espigas de Polypogon monspeliensis que me salen por todas las macetas.

Gilia tricolor
También llegan algo tarde las Brachyscome iberidifolia, aunque esta suele ser su época de floración. Los colores variados se han repartido entre los ejemplares que salieron por su cuenta en alguna maceta, pues los del contenedor son todos blancos. No acerté mucho con la ubicación, acercándolos al borde pensando que armonizarían con el resto de plantas, pero hubieran quedado mejor hacia la mitad sobresaliendo entre ellas. Peor lo ha tenido la Gilia tricolor, que sometida por el peso de sus compañeras ha acabado colgando totalmente por el reborde. Por arriba tiene a las Clarkia bottae, las amapolas de California y unas ya resecas Rhodanthe chlorocephala y Phacelia tanacetifolia, que también se encuentran ya en las últimas, con las ristras de flores casi consumidas hasta el extremo de sus cimas. En el centro, con muchas plantas ya agostadas, florece el único Dianthus chinensis del año en un sobrio color blanco. Con los claveles en el contenedor me quedé, a todas luces, corto en ejemplares, más cuando son plantas sencillas de obtener.

Chaenostoma cordatum
En el contenedor han florecido de momento dos Centaurea cyanus, una de ellas en un color morado que no esperaba y ahora no sé si fue error mío al utilizar alguna semilla distinta o una mutación espontánea salida del mismo paquete de semillas de la variedad regular azul. En 2013 tuve varias de colores mezclados y prueba de ello es que las que han ido saliendo en la tierra que anteriormente las contuvo empiezan a salir de varios colores ya conocidos, como la de lígulas blancas con el disco central morado. Con las espuelas de caballero puede que ocurra lo mismo, pero de entrada me está sorprendiendo el enorme tamaño de los ejemplares aparecidos, con uno todavía sin abrir las flores que parece superar el metro de altura. En el contenedor, ni uno, ni siquiera de los que repiqué bastante crecidos y que durante mucho tiempo estuvieron creciendo allí.

Brachyscome iberidifolia
A las anuales se van sumando algunas perennes y vivaces. Con mayo llegarán las primeras floraciones de dalias y de azucenas, aunque de estas últimas todavía no hay ninguna flor que esté cerca de abrirse, pero sí se encuentran en desarrollo en las diversas variedades que cultivo. Además hay perennes que ya han llegado a casa en pleno crecimiento, junto a aquel Ornithogalum dubium mostrado días atrás. Dos de ellas son plantas reptantes de aspecto muy atractivo: la primera se llama Chaenostoma cordatum, aunque el nombre común, "bacopa", resulte un poco confuso al acercarla a Bacopa monnieri, planta lejanamente relacionada con un aspecto similar. Chaenostoma cordatum es sudafricana, amante de suelos húmedos y con flores normalmente blancas, aunque yo me decanté por la variedad de color morado. La otra reptante recién adquirida no necesita tanta agua: se trata de un trébol híbrido del grupo de especies de las Islas Canarias llamados comúnmente "pico de paloma": Lotus berthelotii x maculatus, Resulta más frecuente encontrar este híbrido a la venta que las especies parentales, una de flores rojas (berthelothii) y otra amarillentas (maculatus) que dan como resultado una planta de espectacular floración anaranjada que se asemeja a pequeñas llamaradas de fuego.

Bidens 'Dawn Star'
Además de las plantas perennes mencionadas, también traje a casa una compuesta que me llamó la atención por su similitud con las especies del compendio Cosmos-Coreopsis-Bidens. La planta estaba todavía sin etiquetar y a lo visto en la tienda se han quedado sin saber su identidad, pero después de una ardua búsqueda lo más cercano que encontré fue el cultivar Bidens 'Dawn Star', Supuestamente es una Bidens ferulifolia, especie que también he tenido y de la cual este año todavía ha aparecido un ejemplar autosembrado con un aspecto cada vez más demacrado -nunca he conseguido obtener ejemplares iguales al original. La diferencia es que la B. ferulifolia tiene hojas divididas en lóbulos finos (de ahí el nombre) y en la 'Dawn Star' son anchos, similares a las de una dalia. Las flores tienen un atractivo diseño de fondo blanco-rosado con los nervios rosado intenso. El aspecto del ejemplar, que no he trasplantado, no parece demasiado bueno y empeora con el calor. Si se trata de una anual puede que la presencia de esta planta se quede en algo anecdótico en la terraza, pues no veo que produzca semillas.

Dianthus chinensis blanco
Con las temperaturas dirigidas hacia una imparable subida y la terraza llena de flores desde los últimos días del invierno, parece que mayo será el primer punto de inflexión en el que unas especies definitivamente terminen su ciclo en esta temporada, provechosa y muy bien llevada, para dar paso a la segunda fase de floración de especies más propias de finales de primavera y principios del verano. Por el momento, parece incluso que he conseguido administrar mejor el agua y el transporte de ésta a cada visita se hace menos pesado, lo cual se agradece muchísimo. Eso sí, no hay que bajar la guardia, pues las especies que queden verdes cuando el calor se instale definitivamente necesitarán beber de manera frecuente y moderada. Es el reto que queda por llevar de aquí a la llegada del otoño, evento que todavía se antoja muy lejano.

jueves, 14 de agosto de 2014

El cénit del verano

Dianthus chinensis
Va a parecer que, con tantos días sín escribir, haya dejado el blog cerrado por vacaciones. No es así para nada: simplemente, la comunidad de plantas de la terraza ha entrado en una monotonía por otra parte habitual de estas fechas. Las visitas son más cortas: sólo hay que regar lo justo y lo poco que queda, ya que este año tampoco se ha librado de ver caer a muchas plantas de las que esperaba más. A su vez, mientras las anuales terminan su ciclo, las bulbosas-tuberosas todavía no han reiniciado el suyo o lo están haciendo poco a poco. Son menos macetas que regar.

También hay que remarcar que el verano se ha endurecido, aunque dentro de lo normal para las fechas, durante esta quincena. Ha hecho bastante calor de manera más frecuente que el mes pasado y sólo hoy se puede hablar de un punto de inflexión, ya que una masa nubosa está moviéndose desde el noreste y la primera entrada de nubes ha dejado unos escuetos 1,8mm en Cullera que no han estado nada mal, volviendo a dejar charcos en las calles y cielos grises. Se espera más para mañana y pasado, aunque todo apunta a que serán lluvias discretas, nada que ver con las fuertes tormentas que algunos años han tenido lugar en agosto, además a finales de mes.

Oenothera speciosa
Lo importante ahora es organizar un esquema de trabajo para realizar todos los cambios posibles de la manera más dinámica. Por ejemplo, en el contenedor de las flores sólo quedan unas pocas plantas y podría ir planteando ya el vaciado del sustrato para colocar inmediatamente el nuevo, almacenado allí al lado, y con ello ya tendría listo para plantar uno de los puntos más importantes de la terraza, aunque con este calor y a falta de saber si las nubes se volverán más habituales, la preparación de los semilleros de momento intentaré dejarla de tal manera que las primeras plantas deberían empezar a ocupar su sitio definitivo no antes de mediados de septiembre. Quedan todavía plantas allí que a estas alturas vuelven a florecer, como el Dianthus chinensis o las Oenothera speciosa. Por lo demás, el grueso principal del verde que queda son todo alfalfas, que puedo arrancar sin preocuparme.

En otros rincones, necesito hacerme con algunos recipientes grandes para reorganizar las plantas y buscar, una vez más, ese emplazamiento definitivo ideal que me permita disfrutar de ellas sin grandes cambios entre temporadas. El rincón trasero de semisombra, que tan bien quedó al remodelarlo este invierno colocando nuevas baldas, está ahora lleno de macetas bien ordenadas pero vacías, algunas de las cuales pertenecientes a proyectos que no consiguieron ni arrancar -una de las macetas más grandes iba a estar llena de aguileñas y ni siquiera germinaron. Mi idea es colocar contenedores ajustados para juntar plantas herbáceas de cuidados similares, incluyendo a las ya presentes Digitalis purpurea, las cuales ya merecen un cambio a mejor debido a que llevan años creciendo en una humilde maceta con apenas 15 cm. de tierra. También irán allí algunos bulbos para minimizar riesgos derivados de la exposición al sol que, aunque cueste de creer, en marzo ya empieza a ser peligroso. Actualmente, además de pequeñas plantas en crecimiento, vivaces todavía verdes y las resistentes crasas y especies como los Oxalis que esperan al otoño para retomar su actividad, florece con profusión la Callistephus chinensis.

Callistephus chinensis
Hablando sobre la parte negativa, he perdido un número significativo de plantas y todas ellas por el mismo motivo: exceso de humedad acumulada en la mitad inferior de sus macetas. Para la próxima temporada habría que encontrar el término medio: si bien este año me he preocupado más en mantener una constancia con los riegos, ahora hay que entender que algunas especies necesitan una menor cantidad o bien un sustrato que pueda dejarse secar con más eficacia para evitar excesos. Casi todas las plantas que se han ido pudriendo podrían haberse salvado simplemente dejando de regar tantas veces como hiciera falta hasta ver a la planta ya necesitada de agua. El problema es que muchas veces, sobre todo en verano, un mal día de viento seco puede acelerar el proceso con demasiado poco margen de corrección. Así que, a partir de ahora, más agujeros de drenaje y más arena, perlita o vermiculita mezcladas con la tierra.

Los apenas quince días para que termine el mes se van a hacer eternos si no hay un cambio de tiempo muy destacado, pero no serán más que una pequeña espera antes de que empiece a acumularse el trabajo de preparación de la nueva temporada. Así pues, es hora de tomarse esto como un breve descanso antes de comenzar a urdir los planes para que la próxima temporada sea mucho más espectacular.

miércoles, 30 de abril de 2014

Un abril sin aguas mil

Dianthus chinensis
Termina hoy este mes de abril de 2014 y el refrán, que no tiene por qué ser infalible, no ha estado muy acertado. Según he podido consultar en Meteosueca, que registra la lluvia y otros parámetros día a día durante todo el año -y las cantidades casi siempre suelen ser las mismas para la vecina Cullera-, este abril sería el más seco en años, pues los registros más antiguos de la web llegan hasta 2008 y aquel año abril también fue significativo seco, apenas superando los 10 mm. acumulados, mientras que este año no hemos llegado ni a alcanzar los dos dígitos. Curiosamente, el mes de mayo posterior a aquel abril de 2008 es el más lluvioso de los últimos 6 años, pues cayeron casi 85 mm en todo el mes. De hecho, en aquel entonces estuve a diario en Cullera realizando unas prácticas y era maravilloso ver cómo muchas tardes el cielo se oscurecía y empezaba a llover en cuestión de segundos. Es un buen preludio al periodo más caluroso del año.

Nepeta x faassenii
¿Podría ocurrir ahora lo mismo? Sigo comparando datos y hasta ahora sólo ha habido dos meses de mayo excepcionalmente secos (2009 y 2012) siempre precedidos de meses de abril lluviosos; algunos años (2010, 2011 y 2013) los dos meses han encadenado una etapa de lluvias frecuentes. Incluso recuerdo claramente algunos años en los que el verano era inaugurado con una fuerte tormenta en pleno final de junio. No tengo ni idea de qué factores a favor o en contra y probabilidades tenemos de que mayo salve esta primera mitad de año en lo que a lluvia se refiere, pero sería estupendo; no obstante, no termino de ver posible que la situación cambie tan radicalmente. Cosas más raras se han visto: espero estar escribiendo dentro de un mes que me alegro de haberme equivocado.

Geranium sanguineum
Capítulos como los vividos el pasado fin de semana, con poniente, calor, bajada drástica de la humedad ambiental y una serie de casi cinco meses seguidos con lluvias pobres que son rápidamente evaporadas son fatales para las plantas, especialmente para las silvestres. Sobre todo, si los irresponsables organizadores de eventos festivos hacen caso omiso del riesgo de incendios. Todos vimos en montones de noticieros televisivos, periódicos digitales y escritos a nivel nacional el lamentable incendio que provocaron los fuegos artificiales en el monte de Cullera al ser disparados con un fuerte poniente. El vídeo que habéis visto en muchas páginas y en las noticias de  la tele, este, lo grabé yo el sábado -fácil de deducir cuando el nombre de usuario de la cuenta de Youtube y el del blog es el mismo. Me encontraba en Cullera precisamente para ver un espectáculo que debió suspenderse, después de la frustrante visita de rigor para regar las plantas, que se encontraban bastante castigadas.

Gazania
Durante la semana la situación ha ido mejorando levemente gracias a un cambio de vientos con preferencia de levante, que ha aportado una suave bajada de temperaturas (poco significativa ya dadas las fechas en las que nos encontramos) condicionada sobre todo por las frescas brisas marinas que soplan cada tarde. En el cielo, ni una nube. El viento ha sido el que ha determinado el hecho de que pueda seguir haciendo fotos a muchas plantas que llevan días e incluso semanas floreciendo. Si voy a regar por la tarde para evitar el máximo de sol, me quedo sin fotos por la fuerte brisa.

Lathyrus odoratus
El caso del Geranium sanguineum ha sido el más destacado. Esta bonita planta de grandes flores de color rosa vivo ha florecido sobre un solo tallo y no se está quieto por mínima que sea la brisa. La primera flor no la pude fotografiar, la segunda tampoco y la tercera por los pelos, porque todavía noto cierto desenfoque. De todos modos, es un comienzo. La planta parece en cierto modo una versión de mayor tamaño de su pariente el Erodium x variabile, aunque el diámetro completo de las flores de este último equivaldría a la longitud de un pétalo del geranio. El nombre científico parece aludir al color rojizo que toman las hojas cuando llega el otoño, no a las flores que, obviamente, nunca son rojas. Quizá haya que resguardarlo cuando haga calor porque ha crecido con poca robustez y no quisiera perderlo.

Nepeta x faassenii
En el contenedor, muy castigado por las condiciones ambientales, todavía hay tiempo para sorpresas. Casi sin darme cuenta se fueron desarrollando unas plantas con aspecto de clavel que, al superar los 20 cm. de altura, han comenzado a producir flores. Para mi sorpresa, se trata de Dianthus chinensis, especie muy común en cultivo que obtuve por semillas y que no esperaba que hubiese sobrevivido, pues fallé en dos intentos más controlados que realicé en macetas. Esta clavellina no era la única que sembré en la zona pero parece ser que ha sido la única en prosperar sin casi hacerse notar. Ha ocurrido lo mismo que con la Lavatera trimestris -de la que hay otra planta exactamente igual floreciendo. Por ahora poco más se ve: ha florecido una Gypsophila elegans, se ven plántulas que parecen ser Rudbeckia hirta y las Centaurea cyanus sobreviven como pueden. La espuela de caballero nueva ya ha perdido casi todas las flores (menos mal que le hice fotos a tiempo) y ha quedado medio pelada a la espera de que el próximo tallo que sale por un lado tome el relevo.

Brachyscome iberidifolia
Parece que el calor está sentándoles bien a los guisantes de olor: para un año que sólo he plantado tres, los tres florecen simultáneamente aun cuando no fueron sembrados a la vez. Dos ejemplares, el rosado que ya puse en la entrada pasada y uno rojo, trepan por una malla que colgué de la chimenea de la cocina que emerge por la terraza, y el tercero, el más joven, se aferra a las clemátides de la pérgola para ganar altura. Éstos, junto a la Passiflora caerulea, la Clematis 'Jackmanii' y la Cobaea scandens son por el momento las únicas trepadoras floreciendo, las cuales espero reciban la compañía de las demás especies cuando crezcan todas las que hay ahora mismo desarrollándose.

Florece al fin la pequeña Nepeta x faassenii, una lamiácea que sembré en otoño al mismo tiempo que muchas herbáceas y que tiene un porte más propio de una planta rastrera que de la mata que se ve cuando buscamos fotos en la red. En el sobre de semillas venía como Nepeta mussinii, que es un sinónimo ya en desuso. Como muchas plantas de esta familia, las hojas tienen un agradable aroma y las flores tienen un caprichoso y bello diseño con un pétalo inferior labiado y los superiores galeados, esto es, formando una estructura similar a un casco.

Detalle de la Nepeta x faassenii
El grupo de las margaritas africanas perennes vive una serie de contrastes. La Osteospermum fruticosum ha perdido frondosidad y florece a menor ritmo; lo mismo para la Argyranthemum frutescens, que empieza a preocuparme dado que muchas hojas se van poniendo marrones. A la Felicia amelloides hay que dedicarle un día, con mucha paciencia, y cortarle todas las cabezuelas secas, pues la planta quizá ha empezado a dejar de florecer porque ya no tiene más sitio. Llevándoles la contraria a todas está la Gazania, que en estos momentos está más cargada de flores que nunca: quizá sea de las cuatro la que más necesidad de calor tiene para mostrar todo su potencial. Sólo compite con ella la mata de Brachyscome iberidifolia, pues los crisantemos tricolor y caléndulas también parecen estar ya en las últimas.

Hay más plantas en flor, pero creo que son suficientemente interesantes para comenzar a dedicarles entradas individuales. Ahora sólo queda esperar a que mayo no sea muy duro, a pesar del pesimismo que inevitablemente impera en el ambiente, y que las plantas que continúan desarrollándose favorablemente puedan florecer con toda la viveza posible.