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domingo, 17 de mayo de 2015

Récord histórico de calor

Kleinia grantii
El inusualmente caluroso inicio de mayo culminaba el pasado jueves día 14 con un dato meteorológico que, sin exagerar un ápice, ha batido varios récords desde que se tienen registros. Además, lo que más me sorprendió fue la efectividad de las previsiones, que anunciaban que efectivamente llegaríamos a ver los termómetros sobrepasar los 40ºC en plena mitad de la primavera y que tal cual había llegado el calor se marcharía, incluso esa misma noche. Y no fallaron demasiado.

Desde mediados de esta semana, teniendo en cuenta esta alerta, ya planifiqué cómo iban a tener que repartirse los riegos para que las plantas no sufriesen. Regué el miércoles por la tarde, repetí con moderación el propio jueves -más que nada porque este día siempre suelo estar en la terraza por las mañanas- y tras observar la situación, regresé el viernes por la tarde, respirando con alivio al ver que las plantas, incluso las anuales sembradas hace dos meses, no habían notado nada del brutal golpe de calor de la tarde anterior. En efecto, estuve siguiendo los datos en Sueca y a cada pocos minutos era una sorpresa: a partir de mediodía entró una masa de aire cálido arrastrada por el viento del sudeste que ya nos situó en los 40ºC -yo abandoné la terraza a 32ºC medidos allí con termómetro de mercurio- que dio su golpe de efecto cuando el viento giró de poniente. En Sueca alcanzamos los 42,7ºC en el punto álgido y una todavía más sorprendente humedad relativa de sólo un 10%. A su vez, en Cullera se alcanzaban los 40,5ºC con un 16% de humedad en el aire. Para Cullera, esta temperatura supone la más alta jamás registrada en la localidad; en nuestro entorno cercano, en la vecina Carcaixent se marcaron 44,4ºC, la temperatura más alta medida en un mes de mayo para Europa.

Oxalis depressa
La otra parte, más positiva, es que las previsiones de que las temperaturas volverían a su cauce normal esa misma noche, por increible que pareciese, también fueron ciertas. Normalmente, si esto ocurre en verano, un día en que se sobrepasen los 35ºC deja una madrugada que no baja de los 25-27. El viernes amaneció a 19ºC, aunque sí es cierto que el día volvió a acercarse a los 30 e incluso superarlos en Sueca. El domingo al amanecer, junto a la orilla de L'Albufera en Sollana, ya llegué a ver en el termómetro del coche unos frescos 11,5ºC. Afortunadamente, el calor se fue tal cual vino como estaba previsto y el viento imperante durante los días siguientes soplaba a rachas cambiantes entre el norte y el este.

La vida en la terraza, como se comentaba, ha seguido su curso normal, Han continuado abriéndose flores durante esta semana, la mayoría de especies perennes, sin verse afectadas por las altas temperaturas. Entre las anuales, van floreciendo las últimas Nigella damascena espontáneas que han aparecido en diversos puntos de la terraza, la mayoría de tonos azules. La de la foto de esta entrada acompaña a las Cosmos bipinnatus en la maceta que preparé en otoño, aunque este ejemplar no lo he visto germinar hasta hace poco. No obstante, es una planta que, aunque germine durante el otoño, lleva un ritmo moderado y no florece hasta llegada la primera mitad de la primavera.

Trollius 'Golden Quuen'
Una de las perennes que ha empezado a florecer es una planta cuya presencia en la terraza responde a un segundo intento, ya que el año pasado la tuve, sobrevivió a duras penas y la perdí a finales de verano. Se trata de Trollius 'Golden Queen', una ranunculácea de bellas flores naranja con estambres sobresalientes. Lo solemos encontrar como Trollius chinensis, aunque realmente se trata de un híbrido de éste.con T. ledebourii. A grandes rasgos, es una especie con cierto parecido a las anémonas y ranúnculos aunque bajo tierra tiene raíces gruesas como los delfinios y aguileñas. Lo cultivo en semisombra y el año pasado aprendí que es de esas plantas que necesitan un suelo fresco y húmedo pero nunca mojado. Después de varias floraciones deformes, en agosto lo que quedaba de planta se había compostado en la maceta. La de este año, aunque más pequeña, parece que va por mejor camino y esta primera flor ha superado con éxito el trance del calor. La premisa es simple: apenas le doy un chorrito de agua siempre y cuando el sustrato no esté húmedo al tacto. Con ello, en ocasiones puedo olvidarme de regarlo durante cuatro o seis días sin problemas.

Nigella damascena
Pasamos ahora a una perenne más resistente al calor y falta de agua, pues se trata de una crasa. Kleinia grantii es una compuesta africana, pariente muy próxima de los senecios, aunque por su aspecto cuando está sin flores pensaríamos que tiene relación con suculentas como Crassulaceae o Aizoaceae. Tiene hojas de color verde-grisáceo espatuladas y carnosas, con un cáudice bajo ellas, una zona engrosada que acumula reservas como un rizoma pero que reposa sobre la superficie y no bajo ella. Esta planta me llamó la atención desde que la descubrí en Internet y cuál fue mi sorpresa al saber que una compañera lo cultivavba y podía enviarme esquejes para el intercambio de semillas y plantas que hacemos varios jardineros cada otoño. Durante meses lo he cultivado con esmero -todo el que pueda requerir una planta que apenas necesita agua- y finalmente he conseguido que emita un capítulo. Se trata de una cabezuela idéntica a la de los senecios, en este caso sin lígulas, pero con flósculos de tubos largos de un intenso color rojo.

Chaenostoma cordatum
Encontramos también un nuevo miembro del género de los Oxalis. Hablamos de Oxalis depressa, una especie sudafricana de pequeño tamaño, con hojas trifoliadas menores que las flores. Éstas se abren en espiral y quedan con los pétalos superpuestos entre sí: son de color rosado con el interior amarillo ribeteado de blanco. Sólo planté dos tubérculos, los cuales tardaron semanas en brotar y uno de ellos "se equivocó" y empezó a asomar por el agujero de drenaje de la maceta. Al intentar sacarlo se partió el brote, pero en poco tiempo volvió a crecer, esta vez ya en la orientación correcta y a punto de florecer como su compañero.

Finalmente, y a modo de curiosidad, me ha llamado la atención ver cómo la Chaenostoma cordatum, la reptante sudafricana que adquirí el mes pasado y cuyas flores son de color lila, ha abierto de manera espontánea una flor de color casi blanco. Parece ser que no es la primera vez que lo hace, aunque no es capaz de florecer regularmente en los dos colores a la vez, lo cual resultaría de lo más peculiar.

jueves, 30 de abril de 2015

Abril concluye

Vista desde el centro de la terraza
Hoy despedimos el primer mes completo de la estación primaveral. Abril ha sido, por lo menos, más suave y llevadero que el del año pasado, pero aunque no lo tengamos presente y a priori parezca increíble, ha llovido prácticamente la mitad que el fatídico año pasado: menos de 6 mm. acumulados contra los poco más de 10 del mes de 2014: en aquel entonces hubo un día que llovió más que en todo el mes de abril de 2015. No da muy buenas sensaciones este dato ahora que parecía que nos recuperábamos poco a poco, y más cuando estamos a punto de entrar en el mes en que las temperaturas ya poco tienden a bajar y, para colmo, se espera que mayo comience con una gran subida de temperaturas que se acerque o supere los 30ºC durante unos días. Las lluvias que hubo en marzo quedan ya muy lejos, aunque en el campo sí se ha notado la mayor presencia de flores.

Briza maxima
Los últimos días ya han ido dejando atrás esa suavidad que persistió durante la primera mitad del mes y resulta frecuente sobrepasar los 22ºC a diario. Hay que ir regando de manera calculada, simplemente evitando hacerlo en las horas de más calor: pronto será más recomendable ir de buena mañana o cuando el sol de la tarde ya se ha retirado para que el agua empape el sustrato con garantías de persistir más tiempo. En el contenedor, por ejemplo, los requerimientos de agua no son mayores ahora pero sí más delicados al haber tantas plantas juntas y una superficie cada vez más expuesta al sol, pero este año ha tenido el pico de su desarrollo entre marzo y abril, con lo que los siguientes meses tendrán más presencia las plantas secas produciendo semillas, como las Vaccaria hispanica que ya han dado todo lo que podían, que plantas frescas empezando a florecer. que no deja de haberlas.

Lotus berthelotii x maculatus
Aunque como puede apreciarse en la primera foto, de fondo aún se ve el contenedor cargado de colores. No obstante, la gran combinación que hubo durante parte de abril va tocando a su fin y siendo reemplazada por otras flores: Clarkia bottae, Gilia tricolor o las primeras gramíneas, primero los cedacillos de la Briza maxima y ahora los pompones de la Lagurus ovatus. La primera la conseguí en un intercambio de semillas y la segunda la recolecté localmente, donde resulta abundante. La idea era tener gramíneas ornamentales y poco invasivas que destacaran por sus espigas singulares pero no creciesen mucho, aunque han florecido un poco más tarde de lo esperado. Siempre he pensado que esta familia de plantas la he tenido en poca consideración cuando hay especies atractivas, algunas incluso frecuentes en mi entorno cercano como la mencionada Lagurus. Eso sí, a las que llegan solas las acabo quitando: llevo un mes rompiendo espigas de Polypogon monspeliensis que me salen por todas las macetas.

Gilia tricolor
También llegan algo tarde las Brachyscome iberidifolia, aunque esta suele ser su época de floración. Los colores variados se han repartido entre los ejemplares que salieron por su cuenta en alguna maceta, pues los del contenedor son todos blancos. No acerté mucho con la ubicación, acercándolos al borde pensando que armonizarían con el resto de plantas, pero hubieran quedado mejor hacia la mitad sobresaliendo entre ellas. Peor lo ha tenido la Gilia tricolor, que sometida por el peso de sus compañeras ha acabado colgando totalmente por el reborde. Por arriba tiene a las Clarkia bottae, las amapolas de California y unas ya resecas Rhodanthe chlorocephala y Phacelia tanacetifolia, que también se encuentran ya en las últimas, con las ristras de flores casi consumidas hasta el extremo de sus cimas. En el centro, con muchas plantas ya agostadas, florece el único Dianthus chinensis del año en un sobrio color blanco. Con los claveles en el contenedor me quedé, a todas luces, corto en ejemplares, más cuando son plantas sencillas de obtener.

Chaenostoma cordatum
En el contenedor han florecido de momento dos Centaurea cyanus, una de ellas en un color morado que no esperaba y ahora no sé si fue error mío al utilizar alguna semilla distinta o una mutación espontánea salida del mismo paquete de semillas de la variedad regular azul. En 2013 tuve varias de colores mezclados y prueba de ello es que las que han ido saliendo en la tierra que anteriormente las contuvo empiezan a salir de varios colores ya conocidos, como la de lígulas blancas con el disco central morado. Con las espuelas de caballero puede que ocurra lo mismo, pero de entrada me está sorprendiendo el enorme tamaño de los ejemplares aparecidos, con uno todavía sin abrir las flores que parece superar el metro de altura. En el contenedor, ni uno, ni siquiera de los que repiqué bastante crecidos y que durante mucho tiempo estuvieron creciendo allí.

Brachyscome iberidifolia
A las anuales se van sumando algunas perennes y vivaces. Con mayo llegarán las primeras floraciones de dalias y de azucenas, aunque de estas últimas todavía no hay ninguna flor que esté cerca de abrirse, pero sí se encuentran en desarrollo en las diversas variedades que cultivo. Además hay perennes que ya han llegado a casa en pleno crecimiento, junto a aquel Ornithogalum dubium mostrado días atrás. Dos de ellas son plantas reptantes de aspecto muy atractivo: la primera se llama Chaenostoma cordatum, aunque el nombre común, "bacopa", resulte un poco confuso al acercarla a Bacopa monnieri, planta lejanamente relacionada con un aspecto similar. Chaenostoma cordatum es sudafricana, amante de suelos húmedos y con flores normalmente blancas, aunque yo me decanté por la variedad de color morado. La otra reptante recién adquirida no necesita tanta agua: se trata de un trébol híbrido del grupo de especies de las Islas Canarias llamados comúnmente "pico de paloma": Lotus berthelotii x maculatus, Resulta más frecuente encontrar este híbrido a la venta que las especies parentales, una de flores rojas (berthelothii) y otra amarillentas (maculatus) que dan como resultado una planta de espectacular floración anaranjada que se asemeja a pequeñas llamaradas de fuego.

Bidens 'Dawn Star'
Además de las plantas perennes mencionadas, también traje a casa una compuesta que me llamó la atención por su similitud con las especies del compendio Cosmos-Coreopsis-Bidens. La planta estaba todavía sin etiquetar y a lo visto en la tienda se han quedado sin saber su identidad, pero después de una ardua búsqueda lo más cercano que encontré fue el cultivar Bidens 'Dawn Star', Supuestamente es una Bidens ferulifolia, especie que también he tenido y de la cual este año todavía ha aparecido un ejemplar autosembrado con un aspecto cada vez más demacrado -nunca he conseguido obtener ejemplares iguales al original. La diferencia es que la B. ferulifolia tiene hojas divididas en lóbulos finos (de ahí el nombre) y en la 'Dawn Star' son anchos, similares a las de una dalia. Las flores tienen un atractivo diseño de fondo blanco-rosado con los nervios rosado intenso. El aspecto del ejemplar, que no he trasplantado, no parece demasiado bueno y empeora con el calor. Si se trata de una anual puede que la presencia de esta planta se quede en algo anecdótico en la terraza, pues no veo que produzca semillas.

Dianthus chinensis blanco
Con las temperaturas dirigidas hacia una imparable subida y la terraza llena de flores desde los últimos días del invierno, parece que mayo será el primer punto de inflexión en el que unas especies definitivamente terminen su ciclo en esta temporada, provechosa y muy bien llevada, para dar paso a la segunda fase de floración de especies más propias de finales de primavera y principios del verano. Por el momento, parece incluso que he conseguido administrar mejor el agua y el transporte de ésta a cada visita se hace menos pesado, lo cual se agradece muchísimo. Eso sí, no hay que bajar la guardia, pues las especies que queden verdes cuando el calor se instale definitivamente necesitarán beber de manera frecuente y moderada. Es el reto que queda por llevar de aquí a la llegada del otoño, evento que todavía se antoja muy lejano.