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jueves, 4 de junio de 2015

A por junio

Zinnia haageana 'Persian Carpet'
Llega junio, el último mes del primer semestre del año, y con él la primavera entra en su recta final. Los días continúan con la misma tónica iniciada en la segunda mitad de mayo, cálidos, todavía por debajo de los 30ºC, aunque para eso ya habrá tiempo. Las mínimas han ido escalando, mas todavía queda un poco para que lleguemos a esas noches y madrugadas en que no se baja de 20ºC. Con la terraza llena de especies dispersas, junio no será un mes carente de colores, aunque sí más tranquilo que otros años. Algo que no es del todo malo, ya que sería preferible alcanzar el verano con un número reducido de plantas en desarrollo antes que ver cómo algunas no lo consiguen al no poder hacer frente a las altas temperaturas.


Aquilegia alpina
En el contenedor ya no queda prácticamente nada en pie salvo las dos Salvia coccinea, perennes, que ahora que vuelven a acaparar toda la luz pueden continuar creciendo. Retiré gran parte de las plantas secas, cuyas semillas he ido clasificando por especies salvo en algunas de las más pequeñas, donde resultaba casi imposible deshacer la maraña de Collinsia, Nemophila, Limnanthes y otras. Las Leptosiphon seguían verdes y las estaba vigilando para recoger semillas, pero un día sin más desaparecieron: supongo que también fueron arrancadas por los gorriones como ya hicieron con los ejemplares que tenía en una maceta, con lo cual dependo de las pocas semillas que conservo del paquete inicial para resembrarlas en otoño.

Dianthus chinensis var. heddewigii
No obstante, el tiempo de las anuales y demás herbáceas tiernas no está para nada obsoleto. Repartidas por varias macetas, continúan abriéndose al sol las caléndulas, Monarda, Brachyscome, Alcea. Gaillardia, Isotoma... y algunas especies que florecen por primera vez en la terraza. Una de ellas son las Zinnia haageana 'Persian Carpet', la comúnmente llamada zinnia de México -aunque Zinnia elegans también es mexicana- en su cultivar más popular. No sería justo decir que es la primera vez que florece esta especie en la terraza dado que hace dos otoños empecé a probar con el cultivar 'Chippendale', de colorido similar a la planta de la foto de arriba aunque con cabezuelas simples. Aquellas plantas salieron bastante mal y se secaron pronto; posteriormente fui dejando de lado las siembras y ni siquiera sé si las semillas siguen viables. La 'Persian Carpet' es muy variable, al estilo de las Zinnia elegans de jardinería, con ejemplares con las flores tubulares a la vista y otros totalmente cubiertos de lígulas hasta arriba formando un pompón. Todos los ejemplares que me han salido se mueven en un gradiente entre el rojo, naranja y amarillo. Distintas a su pariente, las plantas se ramifican antes y forman una mata más compacta. Fueron de las últimas anuales que sembré, en marzo, con lo que apenas han tardado mes y medio en florecer -comenzaron a mediados de mayo.

Lathyrus odoratus
En la misma maceta que estas zinnias planté otras anuales, aunque todas no salieron adelante. De algunas incluso me había olvidado, como la clavellina china de flores dobles Dianthus chinensis var. heddewigii. que imagino que salió de una mezcla de semillas adquirida en ALDI la primavera pasada. Esta forma, cuyo nombre varietal desconozco si es científicamente válido, presenta una capa doble de pétalos respecto a la forma original, con lo que su aspecto no es en absoluto desgarbado. El año pasado apareció una planta idéntica aunque de color magenta en el contenedor, por lo que supongo que vendría mezclada con las semillas de esta especie que compré en LIDL. Presenta el mismo colorido que sus parientes simples -supuestamente el mío coincidiría con el cultivar 'Victoriana'- y comparte también su tenue pero agradable perfume.

Oxalis depressa
A estas alturas todavía ha aparecido una nueva planta de guisante de olor del mismo color rojo que ya había observado en un ejemplar ya marchito. Como he comentado a veces, esta planta tiene un crecimiento irregular y en ocasiones vemos tallos que parece que no hayan alcanzado crecer lo suficiente: un día, sin más, reemprenden el crecimiento y despliegan sus flores. Eso sí, creo que esta ya es la última planta de esta temporada, al tiempo que las más precoces ya tienen sus semillas prácticamente listas. La prioridad para el año que viene sigue siendo acercar una maceta a la malla que cubre el tiro de la chimenea de casa y sembrar un buen montón para asegurar un crecimiento más tupido y una floración más abundante.

Zinnia haageana
Si nos vamos al rincón trasero, donde ya no quedan bulbosas de crecimiento invernal en flor y muchas anuales han llegado a su fin, nos encontraremos el protagonismo repartido entre las azucenas, los Oxalis y las aguileñas. El mal aspecto que presentaban estas últimas poco a poco ha ido remitiendo y tanto las 'McKana' como las alpina más veteranas van recuperándose, reverdeciendo y volviendo a florecer, Paralelamente, las plantas que se propagaron mediante semillas caídas van floreciendo y a la vez, revelando su identidad: comienzan a florecer las primeras alpina germinadas en la terraza, tras haberse mostrado algunas 'McKana' que, siendo sus progenitoras blancas, no muestran otro color que no sea el amarillo.

Oxalis tetraphylla 'Iron Cross'
Con los Oxalis hay para todos los gustos. Los Oxalis bowiei ya hace días que fueron sacados de la tierra, limpiados y guardados a la espera de volver a ser plantados y/o repartidos entre otros cultivadores. Los Oxalis triangularis están dando un resultado bastante malo, pues han perdido la plenitud que tuvieron hace dos primaveras y desconozco si estarán sanos. El Oxalis articulata ya comienza a decaer, lo normal cuando viene el calor, De los Oxalis debilis no quedan flores a la vista, ni blancas ni rosadas, mientras que al ya exhausto Oxalis pes-caprae todavía se le abre alguna de vez en cuando. Están cargados de flores los Oxalis tetraphylla 'Iron Cross', eminentemente primaverales, y los recientes Oxalis depressa, cuyas hermosas flores en espiral son cada día más. También tiene hojas el Oxalis latifolia, la especie a la que menos entiendo, pues no ha florecido más que una vez, en febrero de 2014, a pesar de no faltarle abono y agua. Cabe decir que en su día floreció a pleno sol, pero si lo expusiera más acabaría destrozado por los gorriones.

Brachyscome iberidifolia
Junio es, por lo general, el último mes bueno para la terraza. Terminan de florecer la mayoría de herbáceas y lo siguen haciendo algunas de las bulbosas más tardías, pero la inminente llegada del verano va dejando un vacío generalizado que no se repone hasta la llegada de las flores otoñales. Habitualmente solía llover al menos una vez hacia finales de mes, pero con la tendencia a la falta de precipitaciones que se viene produciendo desde hace casi dos años, esperar algo así en estos momentos se antoja caprichoso. No obstante, el año pasado, en plena sequía, todavía llegó a haber una tarde lluviosa durante este mes. Queda pues esperar que el calor este año no sea especialmente duro y seguir disfrutando de las plantas que todavía quedan por revelarse, que aún son unas cuantas, y quizá ir trazando los planes para organizar las plantaciones y siembras del próximo otoño ahora que, por fin, no hay grandes cambios de mobiliario o macetas que realizar.

sábado, 9 de mayo de 2015

Guisantes de olor, una apuesta segura

Lathyrus odoratus color burdeos
Desde que empecé a sembrar una variedad de plantas anuales cada vez más amplia siempre ha habido especies que no han faltado ninguna temporada, siendo el motivo su sencillez a la hora de germinar y crecer, la fiabilidad y efectividad de su crecimiento y, por supuesto, el llamativo aspecto de su floración. Entre las anuales encontramos plantas de todo tipo, siendo los guisantes de olor (Lathyrus odoratus) unas trepadoras un poco particulares, al no compartir un modo de crecer con otras trepadoras o enredaderas, incluso con las de su misma familia.

En rojo
La primera vez que sembré guisantes de olor fue en primavera de 2012. Aquella temporada pensé que el aspecto de las plantas, no muy grandes y con un crecimiento irregular, se debía a que las había sembrado en una época poco adecuada. Cuando uno busca información en Internet siempre se hace hincapié en que las semillas deben sembrarse en otoño, que la planta necesita pasar un periodo frío para su correcto desarrollo. A partir de entonces ya lo hice así y, sinceramente, no encuentro diferencia entre aquella primera temporada y las siguientes, a pesar de que nunca más he repetido las siembras en primavera. Lo haga cuando lo haga, las plantas pasan gran parte de su vida vegetativa sin crecer; de repente, se desarrollan entrada la primavera y comienzan a florecer a finales de abril, mayo o hasta junio, Sólo en una ocasión, en 2013, una planta sembrada el otoño anterior se puso a florecer a principios de marzo.

Blanco con un ligero toque rosado
Al principio comentaba que el porte de la planta no se asemeja al de otras trepadoras. En realidad, parece más bien una especie adaptada a asomar entre el ramaje de un arbusto, más que a enredar sus tallos sobre otras plantas más altas, árboles o, en caso de plantas cultivadas, estructuras. En Cullera he llegado a encontrar hasta tres especies de Lathyrus silvestres -annuus, clymenum y setifolium- y su forma de crecer siempre es la misma: empiezan creciendo rectos y ganan altura sujetándose con sus zarcillos a arbustos cercanos. Los tallos, alados, crecen rectos con ramificaciones y hojas escasas. Exactamente lo mismo hace el Lathyrus odoratus, a los cuales suelo acercar siempre a una reja o malla, pues está comprobado que no son capaces de enredarse en una caña como lo haría una Ipomoea o una Clematis.

Detalle de una inflorescencia
El año pasado habilité un lugar específico para los Lathyrus, fijando a la columna que forma el tiro de la chimenea de la cocina de la casa la malla metálica del somier de una cama vieja. Sin muchos esfuerzos, los guisantes encuentran el camino y enseguida comienzan a aferrar sus zarcillos a la malla. Este año sólo uno de ellos ha crecido allí, mientras que otros tres -blanco. burdeos y rojo- lo han hecho en la malla antipájaros que puse de manera improvisada en la pérgola de cañas para las trepadoras, malla que visto lo visto acabaré quitando pronto pues no termina de cumplir la función que esperaba. La puse un poco al tuntún después de ver que se acercaba la época de sembrar trepadoras y no había encontrado una malla de agujero más grande. Ahora mismo, las plantas que hay creciendo debajo en lugar de atravesar los agujeros crecen como atrapadas por la malla, demasiado fina. Los guisantes la aprovecharon para agarrarse, pero las flores quedaban algo atrapadas.

La próxima temporada habría que mirar de darle a esta especie el protagonismo que merece. Siempre siembro muy pocos -casi nunca más de cinco- que reparto de manera irregular: con la cantidad de semillas que acumulo ya, lo ideal debería ser sembrar no menos de 20 plantas al próximo otoño y acercarlas todas a la misma malla, lugar de demostrada efectividad, para disfrutar como es debido de esta sencilla y bonita especie.

miércoles, 30 de abril de 2014

Un abril sin aguas mil

Dianthus chinensis
Termina hoy este mes de abril de 2014 y el refrán, que no tiene por qué ser infalible, no ha estado muy acertado. Según he podido consultar en Meteosueca, que registra la lluvia y otros parámetros día a día durante todo el año -y las cantidades casi siempre suelen ser las mismas para la vecina Cullera-, este abril sería el más seco en años, pues los registros más antiguos de la web llegan hasta 2008 y aquel año abril también fue significativo seco, apenas superando los 10 mm. acumulados, mientras que este año no hemos llegado ni a alcanzar los dos dígitos. Curiosamente, el mes de mayo posterior a aquel abril de 2008 es el más lluvioso de los últimos 6 años, pues cayeron casi 85 mm en todo el mes. De hecho, en aquel entonces estuve a diario en Cullera realizando unas prácticas y era maravilloso ver cómo muchas tardes el cielo se oscurecía y empezaba a llover en cuestión de segundos. Es un buen preludio al periodo más caluroso del año.

Nepeta x faassenii
¿Podría ocurrir ahora lo mismo? Sigo comparando datos y hasta ahora sólo ha habido dos meses de mayo excepcionalmente secos (2009 y 2012) siempre precedidos de meses de abril lluviosos; algunos años (2010, 2011 y 2013) los dos meses han encadenado una etapa de lluvias frecuentes. Incluso recuerdo claramente algunos años en los que el verano era inaugurado con una fuerte tormenta en pleno final de junio. No tengo ni idea de qué factores a favor o en contra y probabilidades tenemos de que mayo salve esta primera mitad de año en lo que a lluvia se refiere, pero sería estupendo; no obstante, no termino de ver posible que la situación cambie tan radicalmente. Cosas más raras se han visto: espero estar escribiendo dentro de un mes que me alegro de haberme equivocado.

Geranium sanguineum
Capítulos como los vividos el pasado fin de semana, con poniente, calor, bajada drástica de la humedad ambiental y una serie de casi cinco meses seguidos con lluvias pobres que son rápidamente evaporadas son fatales para las plantas, especialmente para las silvestres. Sobre todo, si los irresponsables organizadores de eventos festivos hacen caso omiso del riesgo de incendios. Todos vimos en montones de noticieros televisivos, periódicos digitales y escritos a nivel nacional el lamentable incendio que provocaron los fuegos artificiales en el monte de Cullera al ser disparados con un fuerte poniente. El vídeo que habéis visto en muchas páginas y en las noticias de  la tele, este, lo grabé yo el sábado -fácil de deducir cuando el nombre de usuario de la cuenta de Youtube y el del blog es el mismo. Me encontraba en Cullera precisamente para ver un espectáculo que debió suspenderse, después de la frustrante visita de rigor para regar las plantas, que se encontraban bastante castigadas.

Gazania
Durante la semana la situación ha ido mejorando levemente gracias a un cambio de vientos con preferencia de levante, que ha aportado una suave bajada de temperaturas (poco significativa ya dadas las fechas en las que nos encontramos) condicionada sobre todo por las frescas brisas marinas que soplan cada tarde. En el cielo, ni una nube. El viento ha sido el que ha determinado el hecho de que pueda seguir haciendo fotos a muchas plantas que llevan días e incluso semanas floreciendo. Si voy a regar por la tarde para evitar el máximo de sol, me quedo sin fotos por la fuerte brisa.

Lathyrus odoratus
El caso del Geranium sanguineum ha sido el más destacado. Esta bonita planta de grandes flores de color rosa vivo ha florecido sobre un solo tallo y no se está quieto por mínima que sea la brisa. La primera flor no la pude fotografiar, la segunda tampoco y la tercera por los pelos, porque todavía noto cierto desenfoque. De todos modos, es un comienzo. La planta parece en cierto modo una versión de mayor tamaño de su pariente el Erodium x variabile, aunque el diámetro completo de las flores de este último equivaldría a la longitud de un pétalo del geranio. El nombre científico parece aludir al color rojizo que toman las hojas cuando llega el otoño, no a las flores que, obviamente, nunca son rojas. Quizá haya que resguardarlo cuando haga calor porque ha crecido con poca robustez y no quisiera perderlo.

Nepeta x faassenii
En el contenedor, muy castigado por las condiciones ambientales, todavía hay tiempo para sorpresas. Casi sin darme cuenta se fueron desarrollando unas plantas con aspecto de clavel que, al superar los 20 cm. de altura, han comenzado a producir flores. Para mi sorpresa, se trata de Dianthus chinensis, especie muy común en cultivo que obtuve por semillas y que no esperaba que hubiese sobrevivido, pues fallé en dos intentos más controlados que realicé en macetas. Esta clavellina no era la única que sembré en la zona pero parece ser que ha sido la única en prosperar sin casi hacerse notar. Ha ocurrido lo mismo que con la Lavatera trimestris -de la que hay otra planta exactamente igual floreciendo. Por ahora poco más se ve: ha florecido una Gypsophila elegans, se ven plántulas que parecen ser Rudbeckia hirta y las Centaurea cyanus sobreviven como pueden. La espuela de caballero nueva ya ha perdido casi todas las flores (menos mal que le hice fotos a tiempo) y ha quedado medio pelada a la espera de que el próximo tallo que sale por un lado tome el relevo.

Brachyscome iberidifolia
Parece que el calor está sentándoles bien a los guisantes de olor: para un año que sólo he plantado tres, los tres florecen simultáneamente aun cuando no fueron sembrados a la vez. Dos ejemplares, el rosado que ya puse en la entrada pasada y uno rojo, trepan por una malla que colgué de la chimenea de la cocina que emerge por la terraza, y el tercero, el más joven, se aferra a las clemátides de la pérgola para ganar altura. Éstos, junto a la Passiflora caerulea, la Clematis 'Jackmanii' y la Cobaea scandens son por el momento las únicas trepadoras floreciendo, las cuales espero reciban la compañía de las demás especies cuando crezcan todas las que hay ahora mismo desarrollándose.

Florece al fin la pequeña Nepeta x faassenii, una lamiácea que sembré en otoño al mismo tiempo que muchas herbáceas y que tiene un porte más propio de una planta rastrera que de la mata que se ve cuando buscamos fotos en la red. En el sobre de semillas venía como Nepeta mussinii, que es un sinónimo ya en desuso. Como muchas plantas de esta familia, las hojas tienen un agradable aroma y las flores tienen un caprichoso y bello diseño con un pétalo inferior labiado y los superiores galeados, esto es, formando una estructura similar a un casco.

Detalle de la Nepeta x faassenii
El grupo de las margaritas africanas perennes vive una serie de contrastes. La Osteospermum fruticosum ha perdido frondosidad y florece a menor ritmo; lo mismo para la Argyranthemum frutescens, que empieza a preocuparme dado que muchas hojas se van poniendo marrones. A la Felicia amelloides hay que dedicarle un día, con mucha paciencia, y cortarle todas las cabezuelas secas, pues la planta quizá ha empezado a dejar de florecer porque ya no tiene más sitio. Llevándoles la contraria a todas está la Gazania, que en estos momentos está más cargada de flores que nunca: quizá sea de las cuatro la que más necesidad de calor tiene para mostrar todo su potencial. Sólo compite con ella la mata de Brachyscome iberidifolia, pues los crisantemos tricolor y caléndulas también parecen estar ya en las últimas.

Hay más plantas en flor, pero creo que son suficientemente interesantes para comenzar a dedicarles entradas individuales. Ahora sólo queda esperar a que mayo no sea muy duro, a pesar del pesimismo que inevitablemente impera en el ambiente, y que las plantas que continúan desarrollándose favorablemente puedan florecer con toda la viveza posible.

domingo, 27 de abril de 2014

Elementos en contra

Amberboa moschata
Este 2014 está siendo un año bastante duro. La terraza tiene más flores que nunca, pero la sensación de que todo pende de un delicado hilo es permanente. No llueve, aparece el temible viento de poniente y además los gorriones, que este invierno dejaron de ser un problema antes de hora, aparecen de nuevo y protagonizan su etapa más destructiva desde que tengo plantas en la terraza. Plantas que llevan a la intemperie desde que medían apenas 5 cm. y nunca fueron molestadas, ahora, ya grandes, aparecen incluso con el ápice cortado, quedando arruinadas. La zona más expuesta de la terraza está llena de hojas cortadas por los pájaros. Si la situación no cambia, entre eso y el calor, muchas plantas que todavía no han florecido podrían morir en poco tiempo.

Margarita de Swan River
Regar se está volviendo complicado también. Muchas veces sólo puedo regar a media mañana y este es el peor momento del día, ya que hace tanto calor que cuando termino de regar las últimas macetas, la superficie de las primeras vuelve a estar seca. El mejor momento es el atardecer, pero claro, a esas horas entre que la brisa marina no deja de soplar y que la mayoría de flores empiezan a plegarse (en el caso de las fototrópicas), no hay manera de ver nada. En resumen, que mayo podría complicarse más de la cuenta si todo sigue como parece que va a seguir y la "etapa en blanco" de la temporada podría alargarse meses este año. No en vano estamos padeciendo la peor sequía de los últimos 150 años: la última vez que llovió copiosamente en Cullera fue a finales de agosto y, atención: cayó más agua aquella semana lluviosa que en todos los días siguientes transcurridos hasta hoy.

Espuela de caballero
Estos días florecen aquellas plantas que han tenido tiempo suficiente para desarrollarse y están fuera de peligro. Serán las encargadas de producir semillas suficientes como para regenerar el stock inicial y probar suerte de cara a la próxima temporada. Una de ellas, y de las más esperadas, es la Amberboa moschata. Se trata de una compuesta de la que hay relativamente poca información en internet aunque parece una planta fácil de encontrar. Al parecer es originaria del Cáucaso, Turquía e Irán y tiene como sinónimos los nombres Centaurea imperialis y Centaurea moschata. Aunque el porte es similar a Centaurea cyanus, lo cierto es que tiene un toque distintivo y parece tratarse de una especie relacionada pero distinta a este género, como ocurre con especies locales como Rhaponticum o Cheirolophus. Sembré en varias ocasiones, incluso en macetas para tenerlas más controladas, y la única que llegó a adulta fue esta. Ha tardado bastante en florecer, tanto en lo que respecta a su vida (lleva desde septiembre sembrada) como en el tiempo transcurrido desde que apareció la cabezuela hasta que se ha abierto. Para colmo, la flor se abrió el martes y el jueves la fotografié tal cual aparece en la entrada; el viernes estaba más bonita, pero el viento no me dejó hacer nada. Para el sábado, con el agresivo poniente seco, ya había comenzado a secarse. Habrá que esperar a que florezca de nuevo para volver a disfrutar de ella.

Antirrinos rojos
Florecen también los guisantes de olor, que este año a pesar de pasar también por el parón invernal, se han vuelto más vigorosos durante la primavera. De momento el primer ejemplar, de flores rosa claro, va bastante bien y es de los más floríferos que he tenido hasta ahora. El segundo, más joven, florece de color rosa oscuro. La mayoría de las trepadoras obtenidas de semillas que tengo están bajo estricta vigilancia dado que casi todas están todavía en sus primeras etapas de vida y necesitarán este calor para crecer, pero la falta de agua en esta fase puede ser fatal.

Lavatera trimestris
Una Lavatera trimestris me ha sorprendido en el contenedor, pues llevaba todo este tiempo pensando que sería una Malope trifida. Lejos de convertirse en la típica mata ramificada que suele ser, la planta ha tenido un crecimiento pobre, con un solo tallo y pocas hojas, pero la floración ha sido espectacular, con una flor grande e inmaculada que a día de hoy ya se ha marchitado. Tampoco sé si es uno de los ejemplares del cultivar 'Silver Cup' que vende LIDL -el que tuve el año pasado- o una de tantas semillas que saqué de la mezcla que tengo del ALDI del año pasado. La única diferencia que observo, aparte del porte, es que esta planta tiene flores de un rosa más intenso.

Las margaritas de Swan River continúan floreciendo cada día más, y entre ellas ha aparecido un ejemplar con una combinación distinta a las vistas hasta ahora: disco floral negro (en realidad, un púrpura muy oscuro) y lígulas de un blanco inmaculado, posiblemente la combinación que más me ha gustado hasta ahora junto con las moradas de centro también oscuro. A pesar de lo castigadas por el tiempo que se encuentran, siguen formando una masa compacta cargadísima de flores. A falta de que llegue el verano, siguen pareciendo unas plantas que toleran bastante bien el calor y la sequedad ambiental.

Amberboa moschata
Entre las arañuelas han comenzado a aparecer flores de pétalos múltiples, con lo cual el ejemplar de cinco pétalos visto durante la semana pasada ha sido una excepción, del cual habrá que guardar cuidadosamente sus semillas. Dudé incluso sobre si se trataba de otra especie, pues los pétalos parecen más redondos, pero la más parecida es Nigella arvensis y sus cápsulas de semillas no son globosas como las de este ejemplar sino similares a las de una aguileña: se queda en damascena pues.

Un pariente suyo, la espuela de caballero, está en pleno esplendor. No se trata ya de aquel ejemplar que florece desde noviembre, que parece encarar definitivamente su etapa final, sino de un ejemplar con un tallo más alto y estrecho que aparece en la zona que hubiera estado llena, de no tener tan mala suerte, de flores de porte similar y de todos los colores. El ejemplar nuevo tiene el mismo color y aspecto que el viejo, con lo cual es un digno sucesor.

Arañuela doble blanca
El grupo de antirrinos "veteranos" parece que empieza a ir debilitándose, pues aunque han florecido a toda máquina desde enero, las hojas cada vez amarillean más. No obstante, van necesitando ya una poda de todos los tallos con cápsulas de semillas y esperar a que florezcan de nuevo. Tengo ya tantas semillas de estas plantas que no sé dónde meterlas, y casi las guardo más para evitar que se expandan por todas las macetas -ya he arrancado varias plantas de diversos puntos- que para conservarlas.

Prácticamente ya no queda ningún bulbo de floración primaveral no ya con flores, sino con hojas, salvo unos Muscari armeniacum que se salvaron de la catástrofe gracias a que crecieron en una maceta. Los de floración estival deberían relevarles, y de momento van creciendo bien y no les falta el agua, aunque no todos tienen un aspecto óptimo. Quizá sea el caso que más me impacienta, pues todavía tengo que seguir regando en un contenedor prácticamente pelado en el que antes de decidir desmantelarlo, todavía planté una gran cantidad de bulbos primaverales en una esquina que reservé para tal fin.

Guisante de olor rosado
Lo mismo que se ha dicho para las bulbosas se puede aplicar a las anémonas y ranúnculos. El año pasado, con el fresco y húmedo mes de abril que tuvimos, vivieron su mejor momento. Actualmente, las Anemone blanda hace ya días que dejaron de producir flores y sus hojas se han estropeado; las anémonas 'De Caen' que quedan en flor son "polizontes" que aparecieron en otras macetas y sólo sacan ya flores defectuosas; la 'St. Brigid' ha funcionado bien siendo la que más exposición solar recibe, pero ya comienza a decaer; los ranúnculos dejaron de florecer casi de los últimos, pero tampoco duraron mucho sin estropearse. Al año que viene podría probar a poner todas estas plantas al sol: la 'St. Brigid' se ha desarrollado estupendamente, al fin y al cabo, y generalmente estas plantas pueden comenzar a florecer en febrero, cuando todavía no hace calor. Las resguardé porque el año pasado, en marzo, ya comenzaban a sufrir los efectos de la deshidratación entre riegos. Vigilaré esto y probaré al año que viene con todas excepto las A. blanda, que van muy bien en semisombra; el objetivo es conseguir plantas más compactas que no se doblen hacia los lados.

Con días que la cantidad de agua que empleo en riego ya supera los cincuenta litros cada 48 horas, habrá que armarse de mucha, muchísima paciencia para disfrutar de los meses que quedan para salir de cuentas, esto es, hasta septiembre, y desear con fuerza que las lluvias vuelvan con la normalidad de todos los otoños.

domingo, 9 de junio de 2013

Junio florido

Nomeolvides china
El calor ha llegado en serio y las plantas empiezan a pedir más agua a la vez que se encuentran en su mayor estado de gracia. Durante la última semana ya no ha habido ni un día de lluvia a pesar de que existía alguna posibilidad remota, aunque hemos tenido alguna ocasión de cielos cubiertos que han atenuado un poco la intensidad del sol, con la ayuda del viento fresco que sopla de vez en cuando. Pero, se mire por donde se mire, el verano ya va llegando, algo más tarde, pero sin freno.

Anuales, perennes y vivaces se encuentran todas con grandes matas de hojas y bastantes de ellas en floración. De las perennes en maceta, sólo la Prunella sigue sin mostrar rasgos de florecer aunque he notado que en pocos días, en lugar de acusar el calor, parece que esté sacando más hojas. La penúltima en florecer ha sido la clavelina Dianthus deltoides, de la cual ya muestro una flor en la entrada aunque supongo que no ha hecho más que empezar. Tiene un porte rastrero, con hojas muy bajas y flores que apenas sobrepasan a éstas, pensaba que sería más alta. De momento apenas la he visto con dos flores a la vez, aunque supongo que conforme avance el verano se converirá en una mata de flores que cubran el follaje, como veo en fotos por la red.

Dianthus deltoides
El contenedor-jardinera, como comentaba en la entrada anterior, rebosa de vida y colores. Predominan las "nebulosas" blancas de las muy abuntantes Gypsophila elegans -vaya éxito lo de esta planta, más si se compara con las demás- con los diversos puntos de azul a varias alturas, producidos mayoritariamente por los acianos, que están funcionando relativamente bien, y las bajas matas de los ageratos, más violeta que azules. A medio camino, encontramos bellas de día (Convolvulus tricolor) de la cual también tengo una planta separada en maceta que ha funcionado de maravilla, y comienzan a abrirse algunas nomeolvides chinas (Cynoglossum amabile), una flor de la que no esperaba demasiado y ha resultado ser un bello punto de color azul que, como es típico en la familia de las boragináceas, éste es de una pureza notoria, a diferencia del típico tono azul violáceo que observamos en otras flores azules (en el áster africano o en las lobelias, por ejemplo) cuando se examina de cerca o según las luces. Hablamos de un azul auténtico.

Gilia tricolor
En la parte baja aparecen otros colores. Destaca la suave combinación violeta, blanca y púrpura con estambres celestes de la Gilia tricolor, una pequeña planta californiana de grácil aspecto. Tengo semillas de esta especie de dos fuentes: en la mezcla de flores de uno de los botes que traje en marzo y un paquetito que me regalaron al comprar otras semillas en una tienda francesa de eBay. Creo que debe ser de esta última de donde procede la planta que está floreciéndome. Sembré más, como se veía en esta entrada, que tuvieron un destino irregular. Brotaron a resguardo en el patio y se quemaron tan pronto como las expuse en la terraza. Aparté la maceta, sin tocar nada, a una caja de plástico guardada en la terraza bajo los bancos. Llovió, se inundó la caja y a lo visto quedaban semillas intactas porque con el aporte de humedad germinaron plantas de nuevo, con lo cual la maceta sigue con el propósito que se le dio. Estas plantas no han florecido aún.

Espiga de dedalera
Han florecido también los linos que había en el contenedor, que han resultado ser lino rojo (Linum grandiflorum) y de momento parece que no prosperó ninguno de los comunes (L. usitatissimum). Desgraciadamente, en esta última visita que hice a la terraza, las dos únicas flores de lino rojo abiertas tenían un aspecto demacrado, con parches claros y pétalos rotos, seguramente por el ataque de algún insecto. Espero que el resto de flores que quedan se abran bien y pueda sacarles una buena foto, pues son flores de gran belleza. He contado sólo dos plantas distintas, aunque con varios tallos.

Los antirrinos y las espuelas de caballero dobles siguen floreciendo, estas últimas con más fuerza aunque los antirrinos tampoco parecen decididos a terminar de hacerlo a pesar de estar sus espigas florales cada vez más peladas. Sus parientes las dedaleras, a pesar de que los primeros calores provocaron la inclinación de sus altísimas varas, continúan floreciendo a toda máquina y pronto empezarán a dar las pequeñas y pardas semillas, tan abundantes que suelo separarlas rajando las cápsulas y depositándolas en botes, que al sacudir parece que se llenen de arena.

Bella de día en maceta
La dicentra parece decidida a echarse a descansar y la Astilbe parece que tampoco pasará un buen verano, aunque desconozco si esta especie se aletarga con el calor. Sí lo han hecho casi todas las anémonas, aunque todavía floreció hace poco una morada. Las aguileñas siguen verdes, si bien la alpina ha dejado de florecer y sus cápsulas de semillas están secas y tan repletas que al tocar la planta sonaba como unas maracas. Tuve que empezar a recolectarlas en un bote porque si no el viento o la lluvia puede que me las esparzan por todos lados: saqué un buen montón que intentaré sembrar para comprobar si este método reproductivo es eficaz para la especie. Las híbridas sí siguen en flor y de momento no hay tantas cápsulas listas para cosechar. Está siendo una buena temporada para ellas.

Espuela de caballero doble
La neguilla (Agrostemma githago) parece que lleva una semana floreciendo, pero he sido incapaz de encontrarla en flor. No sé qué pasa, pero por las tardes cuando he ido las flores están cerradas y algunas ya arrugadas. Fui entonces un día por la mañana y me encontré lo mismo. Esperando hasta el mediodía por si conseguían abrirse las de aspecto más fresco, obtuve el mismo resultado: nada. Apenas una flor a medio abrir. No sé si es por falta de agua, exceso de calor o algo similar, pero espero pillar alguna abierta pronto, la planta merece la pena y todavía sigue creciendo: es una de las más altas del contenedor.

Como decía hace poco, los guisantes de olor (Lathyrus odoratus) que parecían condenados a terminar su ciclo sin resultado alguno, reanudaron su actividad sin previo aviso y se han puesto a florecer, esta vez con una mayoría (totalidad, de momento) de flores de color rojo intenso, ninguna rosada. Sembré otros en el balcón, pero están algo estropeados y no creo que prosperen. Los nuevos crecen como el año pasado: algún que otro grupo de flores en puntos concretos, pero no esas matas cubiertas a rebosar de flores que suelen verse en las fotos. Era mi intención este año probar a adelantarlos y por ello los sembré en otoño esperando tener plantas grandes y cargadas para marzo-abril y así evitar los meses de más calor, pero no entiendo qué ha pasado, pues ellos mismos se han igualado en fechas a los de 2012, cuyas semillas fueron sembradas en primavera.

Guisantes de olor
Como suele pasar en todas las épocas en las que las plantas ya están dando su resultado y no hay mucho más que tocar y sí mucho que observar, estoy empezando a pensar en los meses venideros y me he puesto ya a recopilar semillas de nuevas e interesantes especies para tener una próxima temporada más colorida si cabe que esta, de la que tengo que decir que estoy mucho más contento que 2012. Tengo varias especies nuevas en mi poder y el ojo puesto en otras tantas, con el objetivo de comenzar a sembrar tan pronto como lleguen las lluvias otoñales. Este año el sitio está hecho y no hay excusa para cruzarse de brazos: con los diversos contenedores, macetas de sobra y semillas de toda clase, el ambiente otoñal, con sus temperaturas suaves y sus lluvias frecuentes, será el entorno ideal para ver crecer la generación de plantas que adornarán la terraza en 2014.

Hay más plantas en marcha, pero os hablaré de ellas en próximas entradas dedicadas. Las compuestas siguen siendo protagonistas con varias especies nuevas en flor, así como los gladiolos enanos, que por fin han abierto sus flores devolviendo color al contenedor de los bulbos. También las azucenas asiáticas, de espectaculares tonalidades, están aportando su toque de belleza a la terraza.