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viernes, 15 de noviembre de 2013

Flores y un tiempo suave

Cynoglossum amabile
Aunque parece que por fin llegarán las temperaturas frescas más propias de esta época, actualmente la terraza sigue beneficiándose del prolongado periodo de temperaturas propias de mediados de primavera. Bueno, de eso y de que no les haya faltado agua, porque la lluvia no ha ayudado y los riegos han sido obligatorios cada dos días. Precisamente, ayer cayó un buen chaparrón en Sueca que no se replicó en Cullera, donde apenas había algún indicio en forma de calles mojadas y pequeños charcos. Las macetas ni siquiera estaban húmedas, así que no me he ahorrado el riego de hoy. Se anuncian más precipitaciones para el fin de semana, que espero que esta vez sean ya las lluvias otoñales definitivas, porque noviembre de momento ha dado menos agua que octubre, y ya ha expirado medio mes.

Consolida ajacis
Tan propicio ha sido el ambiente para el desarrollo de las plantas que ya hay bastantes ejemplares floreciendo de aquellos que fueron sembrados entre agosto y septiembre. En general, y como no podía ser de otra manera, las compuestas ganan en variedad, pues son nueve especies distintas en flor: las caléndulas sembradas en septiembre han alcanzado tal tamaño que están poniendo en apuros a las plantas más pequeñas de su alrededor; las margaritas Mauranthemum paludosum, que tras desaparecer en agosto volvieron a rebrotar a partir de semillas; las Gaillardia aristata, que se han visto beneficiadas por la poda de capítulos secos y por el descenso de las temperaturas y vuelven a sacar flores de gran diámetro; la Gazania, cuyas flores cada vez salen más coloradas, aunque sólo me queda esa ya que el ejemplar de flores totalmente amarillas fue estropeándose poco a poco y ha acabado muriendo; el edelweiss que vino en septiembre, aunque su floración ha sido más pobre y breve que la de los otros ejemplares en primavera; la Zinnia elegans, de la que finalmente sólo he dejado un ejemplar que salió espontáneo en el contenedor, el único que no tenía un aspecto lamentable; otras Zinnia, las haageana 'Chippendale', cuyas flores diminutas no son lo que esperaba, aunque de momento crecen bien. A ellas añadir las africanas Felicia amelloides y Osteospermum fruticosum, que sacan flores cuando les parece, después de tomarse sus pausas. Pronto se sumará además el girasol Helianthus debilis y puede que el áster repita, pues la planta ha empezado a mejorar y crecer ahora y parece que otro capítulo asoma desde un nuevo tallo.

Mauranthemum paludosum
A las caléndulas del contenedor se les añade la bella nota de colores y formas de la espuela de caballero (Consolida ajacis), con un ejemplar que no esperaba ver floreciendo tan pronto. Ha salido de manera más vistosa que el que brotó en verano, con una espiga llena de flores moradas, aunque más sueltas que las de la forma doble que también tuve en flor esta primavera. Me gustan mucho más los de este tipo simple, aunque no creo que la planta llegue a primavera, así que habrá que resembrar para además conseguir más plantas repartidas por el contenedor. Con ellas están las nomeolvides chinas (Cynoglossum amabile) que son actualmente la especie con más ejemplares floreciendo del contenedor, con cinco o seis plantas llenas de sus cimas escorpioides con pequeñas flores de auténtico color azul. Lo mismo que para la anterior: si no llegan a primavera sembraré unas cuantas más. No faltan tampoco los antirrinos multicolores, la Salvia farinacea y el alquequenje, cargado de flores que ya empiezan a madurar. Los Oxalis tampoco se detienen y el bowiei sigue cargado de flores rosadas, al igual -aunque en menor medida- que el triangularis.

Calendula officinalis semidoble
Aprovechando el buen tiempo, sigo haciendo semilleros casi a cada visita ya que ahora puedo dejarlos directamente en la terraza, sacándole partido al suave calor diurno (21-25ºC) y la ligera bajada nocturna (18-15ºC). Esta situación durará poco, porque inevitablemente llegará el frío y las pocas horas de luz no ayudan demasiado. Sin embargo, casi todo lo sembrado últimamente se está desarrollando a buen ritmo y como mínimo hay varios especímenes con cotiledones, aunque aún es pronto para saber cuál de todas las plantas germinadas será la primera que alcance el tamaño suficiente como para colocarla en su ubicación definitiva, pues hay tanto plantas de pleno sol como de semisombra. Ocupan su ubicación final, eso sí, especies que fui sembrando entre septiembre y octubre en macetas, entre las que se encuentran cuatro especies de Centaurea perennes, Tithonia, Alcea, Lobelia, Viola... una buena variedad que espero dé lo mejor de sí en primavera y verano.

Los tantas veces mencionados lupinos están teniendo resultados dispares. Los 'Russell' siguen perfectamente, cada vez más grandes, pero de los Lupinus angustifolius he acabado arrancando todas las plantas. Llegan a un punto, a partir del segundo o tercer par de hojas verdaderas, en el que amarillean de manera muy brusca y se marchitan. Usé un sustrato poco especial para ellos ya que no supuse que estos lupinos fueran a ser muy exigentes, debido a que se usan en plantaciones para fijar nitrógeno en el suelo. He germinado otra semilla y la he puesto en una maceta con un sustrato más ligero, a ver qué pasa esta vez.

Gazania
En el gran contenedor de los bulbos, poca actividad todavía. Asoman hojas de Muscari armeniacum, Ixia y despuntan los extremos de los jacintos. Aunque no regué porque la tierra estaba todavía empapada por las lluvias de agosto (la tenía guardada en bolsas a la intemperie), el calor y viento de las últimas semanas la ha acabado secando y de vez en cuando sí tengo que echar un poco de agua. Basta con que llueva una vez de manera moderada (15-25 mm. al menos) para que el contenedor absorba bien la humedad y las plantas no vuelvan a necesitar ser regadas hasta nueva orden.

Mientras tanto, aún a la espera de que el tiempo se enfríe, siguen apareciendo esporádicamente las plagas en la terraza. Las últimas Cosmos bipinnatus han sucumbido a los hongos y ahora también a los pulgones, sin lograr siquiera dar semillas. En otras plantas, la presencia de hongos parece haber ido atenuándose. También aparecen pulgones de color negro y con alas en las plantas jóvenes de Centaurea cyanus que sembré para la temporada próxima, a la par que están tan atacadas de hongos que no sé si las veré florecer. Para terminar de redondear esta situación, los gorriones vuelven a sus travesuras invernales y dejan su firma en forma de picotazo en varias plantas: en dos Centaurea perennes en particular se han cebado bien, tirando de una hoja y desgarrándola. Por suerte las plantas son ya grandes y pueden sobrevivir con una hoja menos.

Gaillardia aristata
Por otro lado, el fin de semana pasado organicé todo el rincón trasero de la terraza colocando nuevas baldas, mejor niveladas, y ampliando su extensión hasta una esquina que había estado llena de madera de muebles viejos. Ahora las plantas están mucho más ordenadas, tanto en espacio como en sentido práctico, ocupando un rincón que dará verdadera sombra a las plantas que se conforman con la luz diurna sin verle la cara al sol. Eso sí, creo que conforme vaya añadiendo plantas, tanto de las sembradas ahora como algunas que tenía pensado traer en primavera, volverá a quedar todo muy apretado. Ahora me queda por organizar otro rincón, junto al contenedor de las flores, donde también hay restos de madera y mucho alambre desperdigado, procedente de los cables que sujetaban antaño la antena de televisión de la casa y los que se utilizaban para tender. Además, me gustaría habilitar en el lateral paralelo a la puerta una zona con cañas, cuerdas o alambres para ir colocando a las trepadoras, pues al año que viene serán unas cuantas. En este punto solía tener algunas flores y conservaré allí a las azucenas, pero no me arriesgo a poner otras herbáceas puesto que acaban creciendo tumbadas al seguir el movimiento solar en verano, que les toca muy de lado. Las trepadoras no tendrán ese problema ya que ellas eligen su posición escalando.

Calendula officinalis simple
Pues así sigue el otoño, suavizándose lentamente, con su ajetreo de preparaciones varias de cara al año que viene amenizado por unas floraciones que parece que nos digan que el invierno todavía tardará en dejarse caer. ¿Lloverá suficiente esta semana? Quién sabe. Lo que sí parece cierto es que por fin las temperaturas tendrán una bajada que, en caso de verse sorprendidas por otra conjunción de anticiclones, vientos cálidos y demás, esta vez ya dejarán que guardemos de una vez la ropa del verano y vayamos pensando en algo "de entretiempo". Esto las plantas ni lo van a sentir, pues la mayoría de especies que tengo estarían perfectamente adaptadas a vivir inviernos mucho más fríos. Eso sí, las anuales serían otro cantar, porque bajo la nieve no creo que crecieran. Aquí, para su tranquilidad, ni siquiera llegarán a saber lo que es una helada.

viernes, 21 de junio de 2013

Ya está aquí el verano

Lino rojo
Esta madrugada, a las 7:04, daba comienzo la que será la estación más larga de 2013. El verano ya está aquí y con él continuarán los largos periodos de luz hasta el equinoccio de otoño, y se mantendrán las altas temperaturas que este año, al fin, parece que de momento han llegado a su debido tiempo y por mucho que se alargue, ya no completará otra temporada tan calurosa como las anteriores. Sí, se han superado los 30ºC en varias ocasiones este mes y el anterior, pero mientras las máximas son puntuales, hay que mirar las mínimas: hace un mes todavía tuvimos varios días seguidos en los que el termómetro se quedaba en 11-14ºC por las noches. A eso le sumamos lo lluviosa que ha sido esta primavera, y el inicio del verano se presenta más suave que en años anteriores.

Passiflora caerulea
Aunque también he hecho lo posible por no dejar sin agua a las plantas muchos días, sin escatimar en riegos -me sale a unos 100 litros por semana-, esta primavera húmeda y fresca ha favorecido sobremanera a muchas de mis plantas, que han crecido más y más frondosas. La adición de abono, del que este año dispongo en grandes cantidades, también habrá hecho su trabajo. No obstante, el sol siempre nos recuerda el clima propio de la región y a poco que asome unas cuantas horas puede causar estragos, con lo cual no conviene confiarse, ni aunque las madrugadas sean más frescas de lo habitual. Un día en que la tierra permanece húmeda parece que nos dé la opción de regar un poco más tarde, pero no hay que fiarse ni de eso, pues un día caluroso con viento de poniente entre medias basta para eliminar de un plumazo la humedad.

Nomeolvides china azul celeste
El verano no sólo es época de trabajar más en el apartado del riego, sino que también da la salida a una época más relajada en la que muchas anuales comenzarán a decaer, muriendo poco después, y muchas vivaces perderán su parte aérea, indicándonos que han entrado en su periodo de descanso. Así, varias de las mías ya se han echado a dormir: la dicentra ha quedado en una triste maraña de ramitas secas, y las anémonas y ranúnculos prácticamente han desaparecido de la superficie, dejando un montón de paja que ya retiré el otro día para evitar pudriciones, pues sigo regando las macetas dado que han crecido plantas en ellas. Por tanto, en esta época podemos usar el agua que ya no necesitarán algunas plantas para regar más a las otras. Ojo, hablo siempre desde el particular punto de vista de que en mi terraza no hay agua, y tengo que traerla de fuera en garrafas.

Bella de día en maceta
Precisamente, haré este repaso desde el rincón de la terraza hacia afuera, que es el orden que he establecido para regar y no dejarme ni una planta. Allí detrás, las únicas ranunculáceas que siguen en pie son las aguileñas: la alpina dejó de florecer y sus hojas se van deteriorando, aunque todavía he visto crecimiento nuevo. Las híbridas decaen poco a poco pero a estas alturas todavía se abren nuevas flores. Tanto una como la otra han sido convenientemente despojadas de las cápsulas de semillas maduras, que han dado centenares de granos que ya tengo secándose -las cápsulas son pegajosas y las semillas a veces se impregnan- para almacenar. Podría hacer ya si quisiera un experimento de siembra con ellas, pues tengo muchísimas.

Kalanchoe blossfeldiana
Los Oxalis también se apagan. Los bowiei se han echado a dormir, y los tetraphylla van decayendo poco a poco. Sin embargo, a los triangularis parece que no se les acabe la energía nunca, y por la mañana siguen regalando su cúpula de flores rosadas que por la tarde da paso a la mata de grandes hojas moradas desplegadas. Es de suponer que en otoño-invierno volverán a estar las tres otra vez en marcha. Los guisantes de olor se van marchitando, y aunque sigue habiendo crecimiento nuevo, no parece que vaya a poder continuar. La reja se convierte ahora propiedad de la pasionaria (Passiflora caerulea), que lleva un tiempo floreciendo casi a diario, siendo este quizá su mejor año hasta ahora en ese aspecto. La hierbabuena parece que no dará mucho más de sí y las dedaleras, tan grandes que han tapado la maceta, todavía a estas alturas siguen emitiendo espigas florales a la vez que dan sus primeras semillas. Junto a la hierbabuena, las Kalanchoe siguen creciendo y hasta floreciendo, pues no sé por qué motivo, las ramas de Kalanchoe blosffeldiana que quedaron a la sombra de la aromática han seguido sacando flores hasta hoy, manteniendo así su floración casi medio año ya.

Nigella damascena
En el lateral de la terraza siguen haciendo su vida varias compuestas y azucenas de las que ya hemos hablado en otras ocasiones, además de llevar un tiempo floreciendo la única martiniácea que ha salido adelante este año, una Proboscidea louisianica de momento muy pequeña, y tras ella otra trepadora: la Clematis 'Jackmanii', que ha crecido bastante el último mes y ya empieza a abrir sus flores. Hablaremos de ella en una entrada muy pronto.

En el contenedor-jardinera predominan las compuestas, salpicadas de otras tantas especies. Se encuentran en flor con ellas las Gypsophila, lobelias, antirrinos, nomeolvides chinas, bellas de día, Gilia tricolor, margaritas de Livingstone (que ya van quedando menos) y carraspiques; las Vaccaria hispanica están todas secas y dando semillas, y se han abierto las primeras arañuelas (Nigella damascena), de delicado follaje: la que aparece en esta entrada es blanca y muy pequeña, además de tener multitud de pétalos, pero justo encima de ella se abría otra más grande, con el color azul, el número de pétalos y el tamaño más propio de las plantas silvestres. Esto se debe quizá a que planté dos mezclas distintas y posiblemente las pequeñas y blancas sean las que proceden de los sobres de semillas "Number One" de ALDI, ya que el año pasado todas las arañuelas eran como ésta de hoy.

Bella de día azulada en el contenedor
Otra planta que por fin luce con ellas es el lino rojo (Linum grandiflorum, también llamado rubrum), de flores de un intenso color escarlata que no duran más de un día, además de tener una apertura bastante irregular, pues hay veces que no llegan al mediodía y otras que duran hasta la tarde. Me ha costado bastante encontrar ejemplares bonitos para las fotos, pues las flores suelen salir con marcas y arrugas, no sé si por el calor, pero desde luego al año que viene repiten y serán sembradas antes junto a otros parientes de su familia. Las flores son prácticamente el doble de grandes que las del lino común.

En el contenedor grande de los bulbos, los gladiolos enanos terminan ya su floración y con ello habré recopilado las imágenes necesarias para dedicarles una entrada muy pronto. La anémona que salió por sorpresa empieza a secarse, al igual que las Camassia cusickii, que parece que no florecerán, pues sólo queda una en buen estado que quizá se seque pronto. Las que están verdes y no deberían tardar en florecer son las Liatris spicata, a las que posiblemente saque de allí esta temporada, pues considero que debería separarlas de las bulbosas verdaderas. En una maceta cercana, crecen sanos y sin parar los Ornithogalum saundersiae, aunque no tengo ni idea cuándo florecerán.

Gilia tricolor
El resto de bulbosas en macetas no han ido demasiado bien. Muchas hojas se han secado de manera prematura y permanecen verdes unas pocas que no sé si serán gladiolos abisinios o crocosmias, que planté juntos; las Triteleia 'Queen Fabiola' han tenido un ciclo decepcionante, pues sacaron sus rosetas de hojas en primavera y ya se han secado por completo, prácticamente equiparándose a algunas bulbosas de primavera que se han secado hace relativamente poco, como los narcisos o los muscaris. Las Tigridia siguen verdes, pero con un aspecto pobre. Veremos si florecen.

Ya en el centro de la terraza, nos encontramos con la alfalfa (Medicago sativa) floreciendo con fuerza, los edelweiss aguantando bastante bien el calor y uno de los Hippeastrum, el más veterano, volviendo a florecer. Las fresas han hecho una pequeña pausa en cuanto a producción de frutos y los nardos empiezan a crecer: a ver si este año florecen. Otras bulbosas, las Nerine bowdenii, siguen con sus hojas verdes a la espera de su floración otoñal. A su lado, el áster presenta un aspecto depauperado por los hongos, que ya parece que remiten. No sé si darán el estirón veraniego como el año pasado, pues las plantas siguen como rosetas a ras de suelo, mientras que hace un año, en fechas como hoy, el tallo central ya tenía más de un palmo de altura.

Flores de alfalfa
Las Campanula glomerata se han regenerado y tienen hojas y flores nuevas; a su lado, la Lychnis viscaria también se renueva y la Dianthus deltoides cada vez está más verde, pero las flores no parecen aumentar en número. La Prunella sigue sin florecer, y la Lavandula stoechas parece haberse quedado algo estancada. A su lado, varias compuestas siguen luciendo y florece sin parar también otra bella de día, de flores algo más claras. Aquí la planta sí crece rastrera, con tallos prostrados en cuyos extremos hay una flor prácticamente cada día. Los antirrinos, aunque más pelados y con las hojas amarilleando, siguen floreciendo a diario.

Así empieza el verano. Mientras disfruto de lo mucho que todavía queda por ver, ya me impaciento por la llegada del otoño por el simple hecho de regenerarlo todo de cara al año que viene, con las especies nuevas que tengo listas para introducir o con la experiencia que he adquirido con las que he tenido este año. Sí, es una locura estar pensando en el año que viene cuando este tiene tanto que ofrecer todavía y puedo dar gracias a que ha ido muy bien, pero la experiencia de este año me ha demostrado que la preparación a conciencia con antelación es la mejor de las recetas. Seguro que estas ansias se ven un poco aplacadas cuando empiecen a secarse algunas vivaces y pueda empezar a reorganizar algunos rincones para tenerlo todo listo de cara al otoño. Ahora, a disfrutar de los colores y llevar mucha, mucha agua.

domingo, 9 de junio de 2013

Junio florido

Nomeolvides china
El calor ha llegado en serio y las plantas empiezan a pedir más agua a la vez que se encuentran en su mayor estado de gracia. Durante la última semana ya no ha habido ni un día de lluvia a pesar de que existía alguna posibilidad remota, aunque hemos tenido alguna ocasión de cielos cubiertos que han atenuado un poco la intensidad del sol, con la ayuda del viento fresco que sopla de vez en cuando. Pero, se mire por donde se mire, el verano ya va llegando, algo más tarde, pero sin freno.

Anuales, perennes y vivaces se encuentran todas con grandes matas de hojas y bastantes de ellas en floración. De las perennes en maceta, sólo la Prunella sigue sin mostrar rasgos de florecer aunque he notado que en pocos días, en lugar de acusar el calor, parece que esté sacando más hojas. La penúltima en florecer ha sido la clavelina Dianthus deltoides, de la cual ya muestro una flor en la entrada aunque supongo que no ha hecho más que empezar. Tiene un porte rastrero, con hojas muy bajas y flores que apenas sobrepasan a éstas, pensaba que sería más alta. De momento apenas la he visto con dos flores a la vez, aunque supongo que conforme avance el verano se converirá en una mata de flores que cubran el follaje, como veo en fotos por la red.

Dianthus deltoides
El contenedor-jardinera, como comentaba en la entrada anterior, rebosa de vida y colores. Predominan las "nebulosas" blancas de las muy abuntantes Gypsophila elegans -vaya éxito lo de esta planta, más si se compara con las demás- con los diversos puntos de azul a varias alturas, producidos mayoritariamente por los acianos, que están funcionando relativamente bien, y las bajas matas de los ageratos, más violeta que azules. A medio camino, encontramos bellas de día (Convolvulus tricolor) de la cual también tengo una planta separada en maceta que ha funcionado de maravilla, y comienzan a abrirse algunas nomeolvides chinas (Cynoglossum amabile), una flor de la que no esperaba demasiado y ha resultado ser un bello punto de color azul que, como es típico en la familia de las boragináceas, éste es de una pureza notoria, a diferencia del típico tono azul violáceo que observamos en otras flores azules (en el áster africano o en las lobelias, por ejemplo) cuando se examina de cerca o según las luces. Hablamos de un azul auténtico.

Gilia tricolor
En la parte baja aparecen otros colores. Destaca la suave combinación violeta, blanca y púrpura con estambres celestes de la Gilia tricolor, una pequeña planta californiana de grácil aspecto. Tengo semillas de esta especie de dos fuentes: en la mezcla de flores de uno de los botes que traje en marzo y un paquetito que me regalaron al comprar otras semillas en una tienda francesa de eBay. Creo que debe ser de esta última de donde procede la planta que está floreciéndome. Sembré más, como se veía en esta entrada, que tuvieron un destino irregular. Brotaron a resguardo en el patio y se quemaron tan pronto como las expuse en la terraza. Aparté la maceta, sin tocar nada, a una caja de plástico guardada en la terraza bajo los bancos. Llovió, se inundó la caja y a lo visto quedaban semillas intactas porque con el aporte de humedad germinaron plantas de nuevo, con lo cual la maceta sigue con el propósito que se le dio. Estas plantas no han florecido aún.

Espiga de dedalera
Han florecido también los linos que había en el contenedor, que han resultado ser lino rojo (Linum grandiflorum) y de momento parece que no prosperó ninguno de los comunes (L. usitatissimum). Desgraciadamente, en esta última visita que hice a la terraza, las dos únicas flores de lino rojo abiertas tenían un aspecto demacrado, con parches claros y pétalos rotos, seguramente por el ataque de algún insecto. Espero que el resto de flores que quedan se abran bien y pueda sacarles una buena foto, pues son flores de gran belleza. He contado sólo dos plantas distintas, aunque con varios tallos.

Los antirrinos y las espuelas de caballero dobles siguen floreciendo, estas últimas con más fuerza aunque los antirrinos tampoco parecen decididos a terminar de hacerlo a pesar de estar sus espigas florales cada vez más peladas. Sus parientes las dedaleras, a pesar de que los primeros calores provocaron la inclinación de sus altísimas varas, continúan floreciendo a toda máquina y pronto empezarán a dar las pequeñas y pardas semillas, tan abundantes que suelo separarlas rajando las cápsulas y depositándolas en botes, que al sacudir parece que se llenen de arena.

Bella de día en maceta
La dicentra parece decidida a echarse a descansar y la Astilbe parece que tampoco pasará un buen verano, aunque desconozco si esta especie se aletarga con el calor. Sí lo han hecho casi todas las anémonas, aunque todavía floreció hace poco una morada. Las aguileñas siguen verdes, si bien la alpina ha dejado de florecer y sus cápsulas de semillas están secas y tan repletas que al tocar la planta sonaba como unas maracas. Tuve que empezar a recolectarlas en un bote porque si no el viento o la lluvia puede que me las esparzan por todos lados: saqué un buen montón que intentaré sembrar para comprobar si este método reproductivo es eficaz para la especie. Las híbridas sí siguen en flor y de momento no hay tantas cápsulas listas para cosechar. Está siendo una buena temporada para ellas.

Espuela de caballero doble
La neguilla (Agrostemma githago) parece que lleva una semana floreciendo, pero he sido incapaz de encontrarla en flor. No sé qué pasa, pero por las tardes cuando he ido las flores están cerradas y algunas ya arrugadas. Fui entonces un día por la mañana y me encontré lo mismo. Esperando hasta el mediodía por si conseguían abrirse las de aspecto más fresco, obtuve el mismo resultado: nada. Apenas una flor a medio abrir. No sé si es por falta de agua, exceso de calor o algo similar, pero espero pillar alguna abierta pronto, la planta merece la pena y todavía sigue creciendo: es una de las más altas del contenedor.

Como decía hace poco, los guisantes de olor (Lathyrus odoratus) que parecían condenados a terminar su ciclo sin resultado alguno, reanudaron su actividad sin previo aviso y se han puesto a florecer, esta vez con una mayoría (totalidad, de momento) de flores de color rojo intenso, ninguna rosada. Sembré otros en el balcón, pero están algo estropeados y no creo que prosperen. Los nuevos crecen como el año pasado: algún que otro grupo de flores en puntos concretos, pero no esas matas cubiertas a rebosar de flores que suelen verse en las fotos. Era mi intención este año probar a adelantarlos y por ello los sembré en otoño esperando tener plantas grandes y cargadas para marzo-abril y así evitar los meses de más calor, pero no entiendo qué ha pasado, pues ellos mismos se han igualado en fechas a los de 2012, cuyas semillas fueron sembradas en primavera.

Guisantes de olor
Como suele pasar en todas las épocas en las que las plantas ya están dando su resultado y no hay mucho más que tocar y sí mucho que observar, estoy empezando a pensar en los meses venideros y me he puesto ya a recopilar semillas de nuevas e interesantes especies para tener una próxima temporada más colorida si cabe que esta, de la que tengo que decir que estoy mucho más contento que 2012. Tengo varias especies nuevas en mi poder y el ojo puesto en otras tantas, con el objetivo de comenzar a sembrar tan pronto como lleguen las lluvias otoñales. Este año el sitio está hecho y no hay excusa para cruzarse de brazos: con los diversos contenedores, macetas de sobra y semillas de toda clase, el ambiente otoñal, con sus temperaturas suaves y sus lluvias frecuentes, será el entorno ideal para ver crecer la generación de plantas que adornarán la terraza en 2014.

Hay más plantas en marcha, pero os hablaré de ellas en próximas entradas dedicadas. Las compuestas siguen siendo protagonistas con varias especies nuevas en flor, así como los gladiolos enanos, que por fin han abierto sus flores devolviendo color al contenedor de los bulbos. También las azucenas asiáticas, de espectaculares tonalidades, están aportando su toque de belleza a la terraza.