viernes, 14 de agosto de 2015

La mitad de agosto

Colpa sexmaculata ♀
Ya ha expirado prácticamente la mitad de este agosto de 2015 y se podría decir que mientras la terraza ha experimentado pocos cambios, el tiempo ha dado un par de episodios curiosos. El sábado día 8 llegaron las nubes y descargaron una lluvia breve pero intensa que dejó cerca de 20 mm. en menos de media hora, lo que convierte a esta jornada en el día más lluvioso en Cullera de todo 2015. En los meses de febrero, abril, mayo y junio pasados no se acumuló tanta lluvia como esa tarde de sábado: sirva sólo como comparativa para hacerse una idea de la magnitud de este chaparrón veraniego en este periodo que llevamos arrastrando desde 2013 en el que las lluvias no han dejado de escasear respecto a años anteriores. Como ocurre en estas ocasiones, guardé tanta agua que toda esta semana he podido ir regando con ella dado que actualmente estaba utilizando algo menos de 20 litros cada dos días debido al ya escaso número de plantas presentes.

Este verano está siendo de récord en cuanto a calor, pero las lluvias han empezado a asomar con frecuencia e intensidad, fenómenos que pueden estar perfectamente relacionados ya que el agua evaporada del recalentado Mediterráneo sirve de aporte de energía a las tormentas que van llegando a nuestra región en principio ya debilitadas. Llevamos dos semanas seguidas en las que llueve el fin de semana, y todo apunta a que habrá una tercera, pues se espera que a partir de esta madrugada se active la alerta amarilla de nuevo por tormentas y lluvias puntualmente fuertes. Aunque no se puede saber con tanta antelación, esta misma tendencia podría darnos también un otoño muy lluvioso si se dan las circunstancias adecuadas.

Zephyranthes carinata
Por otro lado, ayer tuvimos el que todavía es el primer episodio de viento cálido y seco de poniente de este verano, pero no del año: el día que todavía ostenta el récord de temperaturas de este siglo, aquel 14 de mayo que vio los termómetros sobrepasar los 40ºC, el viento de poniente arrastró hacia nosotros el aire cálido que había entrado desde el sureste a mediodía. En esta ocasión no ha sido tan intenso pero junto con los tórridos 35ºC que se alcanzaron sí se dio una gran caída de la humedad ambiental similar a la de mayo, dejándola sólo al 12%. Poco después de anochecer los vientos cambiaron y el intenso calor se fue disipando. Ha hecho tanto calor en lo que va de verano que de este episodio de poniente se podría decir que "no fue para tanto".

Durante la semana he ido aprovechando para revisar algunas bulbosas y vivaces. Todo apunta a que pocas de las últimas han sobrevivido, mientras que las primeras parece que tienen mejor aspecto. No obstante, estoy bastante atrasado en lo que respecta a sacar bulbos de la tierra para revisarlos y reclasificarlos antes de mirar cuáles y cuántos se sumarán a la próxima temporada dentro de pocas semanas, pues septiembre está a la vuelta de la esquina.

Ferocactus herrerae
Mientras tanto, las únicas plantas con flores atraen a algunos insectos que se han instalado estos días en la terraza, como la avispa Colpa sexmaculata, una especie corpulenta relacionada con las enormes Scolia y que hasta ahora nunca había visto. La planta sobre la que se encuentra, la Buddleja davidii, florece de manera laxa y poco llamativa. Aunque lo ha hecho antes que el año pasado, el resultado parece ser el mismo y no sé qué medidas buscar para intentar que produzca esas chorreras cónicas de flores que suelen verse en las fotos. Es una buena planta para mariposas, lo que significa que también lo es para otros insectos amantes de las flores.

Los otros ejemplares en flor son la Pentas lanceolata, que a pesar de estar muy cerca ya de quedarse sin flores por primera vez desde hace más de un mes sigue atrayendo abejas, y el Ferocactus herrerae, que sigue con su excepcionalmente prolongada floración escalonada con la que no ha dejado de abrir flores desde finales de junio, y al parecer todavía le quedan más. Por último, las que hace poco se unieron a la fiesta y tienen visos de continuar son las Zephyranthes carinata, que impulsadas por las tormentas recientes empezaron a florecer el mes pasado y posiblemente lo sigan haciendo durante dos meses más. Lo hacen a gran ritmo, pues las flores no duran más de dos días, pero no dejan de emitirlas siempre y cuando haya lluvias cerca y temperaturas cálidas.

Cómo seguirá cambiando el tiempo durante estas próximas semanas es una incógnita. Por lo pronto se puede decir que estamos ya hartos de tanto calor y lo que más deseamos es que las temperaturas se suavicen cuanto antes, aunque sea a principios de septiembre. Esto además permitiría que empezase a sembrar algunas plantas, especialmente perennes y bienales, las que requieren un poco más de tiempo si se quiere que estén listas para florecer a la próxima primavera. Aún están lejos los primeros días del otoño, pero ya va quedando menos y el tiempo pasa volando.

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