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jueves, 1 de octubre de 2015

Septiembre pasa con aprobado

Dianthus plumarius blanco-púrpura
Terminó este mes de septiembre y con él un verano que hace ya unos lejanos dos meses nos tenía hartos con la sucesiva escalada de temperaturas, pero que por suerte se fue normalizando y dejó unas pocas lluvias todavía en agosto y un buen aporte de agua durante la primera semana de septiembre. Después, vuelta del calor, no tan intenso, con bajada de las temperaturas mínimas, algún que otro día de poniente y, finalmente y tras la llegada oficial del otoño, una vuelta breve de las lluvias que aún dejó más agua de la esperada. Comenzaron el domingo día 27 con 1 mm.; la madrugada del lunes 28 trajo 13,5 mm., y al anochecer del día 29 cayeron 6,9 mm. Durante la madrugada del miércoles día 30 cayó la cantidad más apreciable: 56,9 mm., una agradable sorpresa, pues si bien estaba activado el aviso naranja, en Sueca a las mismas horas sólo cayó una sexta parte de esa cantidad. Con ello, septiembre de 2015 se despide con una acumulación de precipitaciones de 185,4 mm. y se convierte en uno de los meses más lluviosos de los últimos años en Cullera a pesar de tener entre medias tres semanas de calor y sequedad: para buscar un mes más lluvioso habría que remontarse a noviembre de 2012, en el que cayeron más de 200 mm. Incluso se ha superado, al fin, a aquella última semana de agosto de 2013. que era hasta ahora la última vez que había llovido en abundancia.

Trithemis kirbyi ♂ 
Las flores siguen siendo poco frecuentes estos días. Un nuevo ejemplar de Dianthus plumarius se puso a florecer y resultó tener un color distinto, con pétalos blancos de base púrpura. Mientras tanto, el ejemplar de flores rosadas sigue a lo suyo, al igual que el Dianthus chinensis. De momento no parece que tengan intención de parar, lo cual está muy bien: siempre es de agradecer que haya plantas floreciendo en otoño. Las que no faltan nunca a su cita son los Oxalis: a los bowiei y triangularis se ha unido ya el articulata, mientras que los pes-caprae comienzan a sacar hojas apresuradamente. Otras especies otoñales parecen resistirse: este año reemplacé las ya difuntas Tricyrtis formosana, pero los dos únicos tallos que tienen las plantas actuales están muy deteriorados y seguramente no florecerán; el Symphyotrichum novi-belgii, en cambio, parece estar formando flores un año más. El misterio es por qué no crece nunca y se queda en uno o dos tallos de apenas 15 cm. tras aquella primera temporada, en 2012, en la que era un arbusto de 90 cm. de alto.

Mammillaria nejapensis con frutos
Estos días también hay lugar para la formación de frutos. El cactus Mammillaria nejapensis lleva produciendo unos frutos rojos y alargados desde finales de agosto, aunque en la segunda quincena de septiembre ha tenido su punto álgido. Lo curioso es que hace meses que las flores de las que se han originado dichos frutos desaparecieron, dando la impresión de que los frutos aparecen espontáneamente. Duran pocos días, abriéndose y marchitándose rápidamente, con lo que intuyo que en los alrededores estará lleno de semillas. Tan pronto como ha llegado el otoño, como otros años, ha empezado a sacar flores de nuevo. Ningún otro cactus ha dado frutos en la terraza. De hecho, al Ferocactus herrerae siempre se le secan y caen las flores una vez cerradas.

Semillas de Iris domestica
También ha tardado lo suyo en dar descendencia el Iris domestica. Floreciendo durante todo el mes de julio y principios de agosto, las cápsulas verdes que vinieron tras las flores permanecieron invariables casi hasta mediados del mes pasado, cuando finalmente se pusieron de un tono pajizo y comenzaron a rajarse, dejando a la vista las características semillas de piel negra y brillante agrupadas en lo que da la impresión de ser una mora. A su vez, junto a la base de las hojas el rizoma de la planta está produciendo nuevas rosetas. Vistas y fotografiadas, seguramente en próximas visitas ya haré por desprenderlas y guardarlas. Un poco más habrá que esperar para hacer lo propio con las de Cardiospermum halicacabum, cuyas cápsulas globosas siguen verdes. La planta se ha dedicado a crecer y florecer todo el mes, superando ya el metro y medio de alto. He adquirido una malla de entutorar que pronto recibiré e instalaré en la zona de las trepadoras, con lo que no sé muy bien qué haré con esta planta. Por lo pronto, la dejaré como está mientras las futuras ocupantes de la malla tengan un tamaño reducido.

Dianthus plumarius
Sin duda, lo más importante de estos días es que han comenzado las actividades de plantación que construirán la nueva temporada. He enterrado ya un buen número de bulbos y antes de que termine esta primera quincena de octubre es de esperar que el trabajo con ellos esté finiquitado. Dado que los bulbos sólo requieren enterrar y esperar, sin que les afecten demasiado otros factores, terminaré antes con ellos para dejar libres los espacios en los que irán macetas con otras plantas. Este año me he propuesto hacer un uso correcto del enorme banco de semillas que tengo, plantando todo lo que pueda y allá donde se pueda. El contenedor de anuales quedará disponible tan pronto como instale el sistema de riego subsuperficial con cinta exudante que he planificado este año, como mejora que permita aportar el agua directamente a las raíces cuando el contenedor esté muy poblado, evitando los golpes de los chorros de agua de la regadera. Una vez hecho, comenzaré a sembrar algunas plantas tratando de dar ventaja a los ejemplares que necesitan más tiempo para crecer, para evitar que acaben sepultados por las hojas de especies más rápidas, como ocurrió el año pasado.

Cardiospermum halicacabum
Pocas flores que ofrezcan néctar también son sinónimo de pocos insectos, la mayoría de los cuales se concentran, como siempre, en el cesto del compost, donde abundan las moscas y escarabajos de pequeño tamaño, así como sus larvas, y depredadores oportunistas como la salamanquesa o algunas arañas que aprovechan para entrar y servirse ellas mismas. Además de unas pocas avispas diminutas que se dejan ver por la Buddleja davidii, lo más destacado estos días siguen siendo las libélulas. En esta ocasión, concretamente hoy, la especie observada ha sido Trithemis kirbyi, algo más pequeña que la más común Sympetrum fonscolombii, y además enteramente roja. Bastante menos paciente que su pariente, la Trithemis ha esperado lo justo para hacerle las fotos, abandonando la terraza tan pronto como he entrado a casa.

Comienza octubre, un mes que últimamente se ha vuelto impredecible. El que solía ser el mes con mayor concentración de lluvias, bajada notable de las temperaturas y confirmación de que el otoño ya está aquí se ha vuelto una prolongación de septiembre, dejando los eventos mencionados para el mes siguiente. Todavía es pronto para saber cómo serán las próximas semanas, pero si hay algo que no falla ningún año es la disminución de horas de insolación y, por tanto, se da el pistoletazo de salida para llenar la terraza de plántulas cuya misión es ser las protagonistas de esta recién inaugurada temporada 2015-2016.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Un mal comienzo

Catharanthus roseus
Septiembre era el mes en el que había puestas esperanzas en presenciar un cambio de tiempo que suponga, primero y más razonable, un descenso de temperaturas, y segundo, el regreso de la inestabilidad atmosférica propia del otoño que llevamos esperando prácticamente desde el año pasado o incluso el anterior. Sin embargo, no se ha producido ni una cosa ni otra, al contrario; por tanto, la razón nos dice que sería prudente atrasar el nuevo inicio de la temporada jardinera hasta que las condiciones sean al menos similares a las de principios de primavera. No es complicado darse cuenta de que hay que ser paciente: simplemente, con el potente sol y las temperaturas sobrepasando los 30ºC a diario, a nadie se le ocurriría exponer a las delicadas plántulas a la luz directa porque sería una pérdida de semillas considerable e innecesaria.

Aunque el año pasado el calor inusual se prolongó prácticamente hasta mediados de noviembre, lo cierto es que no puede compararse con lo que está sucediendo ahora. No en vano se calcula que es el inicio de septiembre más caluroso en 50 años; datos en mano, sólo hay que revisar temperaturas y pluviometría del cálido final de verano y primera mitad del otoño pasado para observar que ha quedado en nada comparado con lo que estamos teniendo ahora. Bueno, en lluvias salimos ganando: el domingo día 7 cayó un chaparrón que dejó poco más de 5 mm., lo cual hace que este septiembre haya llovido ya el quíntuple que el del año pasado. Además, en 15 días no ha habido ni un sólo día que haya amanecido a menos de 20ºC: parece que sigamos a principios de agosto. Triste y desesperante.

Las previsiones tampoco son muy alentadoras. Tenemos por lo menos otra semana de calor y ausencia de precipitaciones de importancia por delante. Lo más cercano que tenemos es una borrasca atlántica que va a estar enviando nubes a la península y dejando lluvias donde siempre: al oeste, algo en el centro y por el noreste hasta la mitad superior de Castellón. Y es que no tan lejos de aquí están teniendo lluvias considerables desde hace al menos un mes, mientras que nosotros vemos pasar unas nubes que no tienen fuerza ni para tapar el sol y mucho menos para dejar algo de agua. El Mediterráneo sigue cálido y despejado y los vientos de levante no traen otra agua que no sea la que se encuentra en suspensión en el aire, que aumenta en casi ocho grados la sensación de calor respecto a la temperatura real.

Con las plantas que quedan en la terraza las cosas no van demasiado bien. Muchas especies que consiguieron superar el umbral aproximado de la canícula, alrededor de la primera mitad de agosto, no han conseguido ver la luz al final del túnel. Las bajas han sido cuantiosas incluso entre especies que habían perdido sus hojas y estaban rebrotando. Otras, simplemente, están bajo observación dado que todavía se ha rescatado su sistema radicular que parece conservar las partes que acumulan energía -rizomas, engrosamientos...- pero esto no garantiza nada. Algunas plantas de este tipo acabaron igual el verano pasado y no rebrotaron en este 2014.

Ipomoea quamoclit
Con un comienzo tan desalentador, las tareas previstas para acondicionar la terraza o producir nuevas plantas han quedado suspendidas. Los semilleros más delicados han acabado perdiendo todas las plántulas que había creciendo y han quedado desecados hasta nueva orden, mientras que algunos que ya llevé al rincón de sombra de la terraza siguen creciendo moderadamente. La gran mayoría de bulbos y tubérculos para plantar están ya guardados a la espera de mejores condiciones e "instalaciones". No quería atrasar mucho la plantación de algunas especies, pero visto lo visto y con experiencias previas, las cosas pueden esperar: en la temporada iniciada en 2012, los bulbos fueron plantados en enero de 2013. No es lo mejor y de hecho perdí bastantes plantas, pero aún así la floración fue muy superior en cantidad y duración respecto a la de este año. Con las semillas, lo mismo: la mayor variedad de plantas la obtuve de siembras realizadas en macetas entre noviembre y febrero, mientras el contenedor no hacía más que recibir semillas pregerminadas que morían por desecamiento a los pocos días.

Lo realmente sorprendente es que especies ornamentales muy populares lleguen a la terraza y prosperen sin apenas prestarles atención. Nunca hubiera tenido por mis gustos una Catharanthus roseus como la de la foto que abre la entrada. Sin embargo, la planta apareció en agosto en la maceta del Lilium henryi y creció beneficiándose del riego que éste recibía. Mantendré la planta tanto cuanto resista ya que no veo por qué no va a tener sitio una especie que florece hasta en lo peor del verano; siempre que haya flores, más insectos habrá en la terraza. Por otro lado, de las especies residentes, la Ipomoea quamoclit sigue floreciendo a estas alturas y parece que va a dar muchas semillas. Junto con el Oxalis bowiei , la albahaca y la anteriormente mencionada Catharanthus es, tristemete, una de las pocas especies en flor ahora mismo. Debe ser una de las veces desde que comenzaron a haber plantas en la terraza que hay tal escasez de flores.

¿Qué hacer? Lo primero es no perder la calma ni el ánimo. Cuanto antes, debería dejar la terraza lista para comenzar a plantar tan pronto como el tiempo lo permita, eso sí, evitando las horas de más calor. Por otra parte, los desvaríos meteorológicos no deberían minar la moral, sino ser observados con paciencia y sosiego y pensar que el tiempo es relativo: el invierno, por lo menos, sí llegará algún día.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Septiembre seco

Lobelia siphilitica
Septiembre suele ser un mes de contrastes. El verano termina tal día como hoy, pero el calor no se marcha hasta más adelante, atenuándose lentamente en ocasiones hasta casi primeros de noviembre y en años excepcionales, casi hasta la primera semana de diciembre -por increíble que parezca, algunos años hemos comenzado dicho mes superando los 20ºC a diario. La lluvia suele ser el factor característico de este mes: y es que, desde hace años, en septiembre las lluvias aparecen de golpe y casi siempre concentradas en sólo uno o pocos días. Salvo excepciones como el año pasado o el actual -a falta de que termine el mes- en los que agosto ha tenido lluvias abundantes, a finales de septiembre suele darse un día en el que llueve más en esas 24 horas que en todo el verano precedente. El caso reciente más espectacular fue el del año 2008: la tarde del día 23 de ese mes de septiembre cayeron aquí en mi ciudad, Sueca, casi 290 mm. en unas horas, lo que causó algunos problemas inundando parte de la ciudad debido a que los motores de bombeo del alcantarillado dejaron de funcionar. Todavía quedó agua suficiente para que al día siguiente cayesen otros 50 mm. En contrapunto al actual, fue el mes de septiembre y el mes absoluto con mayor cantidad de precipitaciones de los últimos años.

Estamos ya a día 21, no han caído ni 2 mm. en todo el mes y las previsiones no parecen mucho más optimistas. Si bien ahora mismo en TheWeatherChannel apuntan precipitaciones para Valencia al domingo 29, esto puede variar y mañana mismo esas posibilidades haberse esfumado: días atrás se esperaba la misma previsión para unos días antes. Lo único que vemos a menudo son nubes que tapan el sol durante algunas horas y ayudan a atenuar el calor, pero no dejan caer ni una gota. Aunque todavía da tiempo a alguna sorpresa, este septiembre podría ser el más seco de los últimos años.

Gazania amarilla y naranja
Ante tal panorama, he detenido momentáneamente la preparación de semilleros al aire libre ya que estoy esperando a que la lluvia empape la tierra del contenedor y la mantenga húmeda los días necesarios para que las especies de semillas pequeñas, que son las que quedan por sembrar, tengan tiempo a echar raíces sin encontrarse con el sustrato seco. Las plántulas que saqué adelante en semilleros individuales y trasplanté siguen progresando bastante bien, y las de semillas grandes que he ido repartiendo por varias macetas toleran incluso el sol directo, que aunque es más suave que en la parte central del verano, sigue apretando con fuerza. Uno de estos casos es el de los Lupinus 'Russell', cuyo último ejemplar superviviente ha terminado por secarse a la par que la nueva generación crece en otro rincón de la terraza. A pleno sol he sembrado unos parientes suyos de clima mediterráneo, Lupinus angustifolius, con la esperanza de que toleren mejor nuestro clima.

Salvia farinacea
Aparte de las plantas nuevas obtenidas por semillas, estos días ya han ido llegando a casa varios bulbos que reponen algunas de las especies que se perdieron por el camino -aunque por el momento no han podido ser todas ya que alguna colección no ha llegado a las tiendas este año- y alguna que otra novedad. También he conseguido reponer aquellas perennes de ALDI que no superaron el verano -Campanula glomerata, Lychnis viscaria, Prunella grandiflora y, por si acaso, Leontopodium alpinum- a las que he agregado unas cuantas más como Heuchera, Bergenia y Astilbe. Tan pronto como lleguen el resto de bulbos que estoy esperando, rearmaré el contenedor y los enterraré a la espera de que vayan haciendo su camino.

El resto de plantas de la terraza han estado, sin más, reponiéndose del verano y volviendo a ganar esplendor durante este mes. Se han visto cosas como el reverdecimiento de la Lavandula stoechas, que llevaba meses detenida y seca, justo después de las lluvias de agosto; lo mismo ha pasado de manera espectacular con los Eryngium planum (que están enormes) y las Asclepias tuberosa, que se afanan en rebrotar de bajo tierra. Al igual que éstas, las tres especies de Oxalis -bowiei, triangularis y tetraphylla- se han puesto de acuerdo para rebrotar a la vez y uno de ellos, el triangularis, incluso ha retomado la floración. A la Echinacea purpurea le he podado las partes secas para evitar posibles infecciones y el verde del centro comienza a verse de nuevo.

Tagetes patula
Una nueva especie florece por primera vez en la terraza: la Lobelia siphilitica, una especie norteamericana perenne, amante de la humedad y de crecimiento vertical muy similar a las campánulas y antirrináceas. La planta llegó a casa en enero, en forma de minúsculas semillas que sembré ese mismo mes al sol y bajo plástico. Durante mucho tiempo, las plantas fueron diminutas, lo cual me hizo pensar que quizá habría que esperar al menos hasta el año que viene para verlas florecer. A partir de verano, sin embargo, aquellas pequeñas plantas que seguían pareciendo haber germinado hacía pocos días pegaron un estirón tremendo y se convirtieron en dos rosetas de hojas verdes y muy apretadas. A finales de verano empezaron a aparecer unas estructuras en el centro que apuntaban a ser espigas florales, y así ha sido. Ambas plantas están comenzando a florecer y tienen un aspecto imponente, con flores que parecen una mezcla de lobelia y antirrino, aunque algo desordenadas, pues no parecen estar tan bien colocadas como en otras especies que florecen con este tipo de formación.

Cosmos sulphureus
Las gazanias y la Salvia farinacea continúan a lo suyo, mientras las Cosmos bipinnatus que brotaron a mediados de verano comienzan a ganar altura y sacar alguna flor junto a la gran mata de Tagetes patula, que sigue estando en su esplendor. Su pariente, la Cosmos sulphureus, terminó de secarse hace pocos días, mientras que las Mauranthemum paludosum continúan creciendo a buen ritmo. Dos plantas vivaces siguen sin mostrar crecimiento: la dicentra, que quizá necesite un ambiente más húmedo y fresco, y la Astilbe 'Glut', la cual después de varios rebrotes dejó de crecer. La saqué el otro día de la tierra y el rizoma sigue consistente, aunque sin raíces. Sin embargo, rompiéndole algunos de los bultos que tenía, en uno de ellos todavía apareció el interior de color blanco, así que volví a enterrarla con la esperanza de verla rebrotar.

Cosmos bipinnatus
Otras dos plantas que volverán a florecer en otoño, su época, son las Tricyrtis formosana y el Symphyotrichum novi-belgi. Las Tricyrtis han tenido en éste su mejor año, sin estropearse tanto como otras veces y llegando a casi 60 cm. de altura los tallos más altos. El áster, por su parte, ha tenido una durísima temporada incapacitado para crecer por culpa de los hongos (que todavía le afectan). Sin embargo, y contra todo pronóstico, un pequeño tallo de apenas 20 cm. empezó a emerger a finales del mes pasado y ya muestra los capítulos en formación. Habrá menos flores que el año pasado, desde luego, pero las habrá.

Así comienza el otoño, esperando unas lluvias que tan importantes serán de cara al arranque de esta nueva etapa en la que el calor se irá marchando y las plantas del año que viene comenzarán tímidamente su andanza a la sombra de las especies que todavía lucirán con sus flores durante esta época.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Después de la lluvia

Tagetes patula
Las abundantes precipitaciones caídas en Cullera la semana pasada han dado un pequeño giro a la vida vegetal de la terraza, que se encontraba ya sumida en la típica decadencia del final del verano, introduciendo un poco la situación de lo que se irá dando en otoño, esto es, unas semanas de tiempo suave, con mucha humedad, que permiten a muchas plantas tener una breve época próspera similar a principios de primavera aunque con la diferencia de pillarlas mucho más crecidas y que también permite a las más pequeñas desarrollarse en un ambiente seguro.

El tiempo por supuesto ha cambiado, y aunque todavía hace bastante calor, la impresión general es que ya parece una época más segura para empezar a plantar cosas sin miedo al verano, al que ya le queda poco. Las temperaturas máximas han disminuido ligeramente, aunque se superan los 30ºC casi a diario, pero el sol parece que "pica" menos; las mínimas sí han bajado de manera visible y ya se sitúan por debajo de los 20ºC todas las noches, lo que las hace inferiores incluso a las de los días lluviosos de la semana pasada. La situación es similar a la de mediados de junio, aunque en aquel entonces y debido a la inusualmente fresca primavera, las mínimas eran aún más bajas.

Las lluvias ocasionalmente pueden traer bajas, debido principalmente a un mal drenaje de la tierra, el taponado de los propios agujeros de la maceta y el consabido exceso de agua que llega de golpe. No parecen haber sido muchas en esta ocasión, y de hecho todavía no pueden constatarse del todo. El antirrino de flores rosa que tenía desde el verano pasado y el lupino superviviente de la siembra pre-primaveral se han quedado sin hojas y muy amarillentos, y es posible que no rebroten ya. El primero tiene multitud de plántulas a sus pies, procedentes de la caída de sus propias semillas, y el segundo ya tiene puestos a sus sustitutos en una nueva maceta donde crecen deprisa.

Plántulas de Martynia annua
Entre las vivaces, la Echinacea purpurea no ha dejado de ponerse negra desde finales de agosto, aunque de momento y visto que la planta no decae, imagino que será el ciclo habitual de la planta a la hora de perder sus hojas -supongo que la parte aérea desaparece totalmente en invierno- ya que casi se podría decir que no se le había secado ni una sola hoja de las que lleva sacando desde marzo. Por su parte, los dos Eryngium planum, que han sobrellevado algo mal su primera temporada aunque han sobrevivido sin problemas, han perdido también todas sus hojas iniciales, especialmente tras las lluvias, y brotan nuevas rosetas más densas. Temía un poco por la excesiva retención de humedad de este sustrato, pero en principio parece que tras estas lluvias intensas no ha sido para tanto y ha bastado con devolver la maceta a la zona de sol y dejar que se vaya secando poco a poco. Es una planta resistente a la sequía, con lo cual si el otoño es muy lluvioso se puede considerar, directamente, no volver a regar las plantas hasta primavera siempre y cuando el follaje luzca fresco. Espero que para entonces sí consigan florecer.

No ha habido suerte al esperar que rebrotase alguna de las plantas "declaradas oficialmente muertas" tras perder toda su parte aérea de manera definitiva el mes pasado, así que cosas como la Campanula glomerata o la Prunella habrá que reponerlas si vuelven a traerlas a las tiendas. No sé si hacer lo mismo de manera cautelar con los edelweiss, ya que ambas matas casi han quedado reducidas a compost tras la lluvia, partiendo ya de lo secas que estaban en verano. Como digo, este estado también lo adoptan en invierno con su habitual letargo, pero lo de verano ya no lo conozco. A lo sumo, en el mejor de los casos la reposición se saldaría con una planta de más para 2014.

En cambio, la que parece que volverá a resurgir es la mata de margaritas Mauranthemum paludosum, cuya maceta, después de quedar totalmente seca y empaparse a fondo con la lluvia, se está llenado de plántulas que espero que provengan de una autosiembra; esto ya ocurrió en abril, cuando la planta original, ya estropeada, murió con las lluvias de finales de ese mes y al mismo tiempo ya estaba siendo sustituida por nuevas plántulas. Me pasa un caso curioso con esta planta, y es que a pesar de que aparentemente da tantas semillas que germinan con facilidad e incluso en alguna ocasión han conseguido "saltar" a otra maceta, apenas he sido capaz de encontrarlas por mí mismo al desgranar alguna cabezuela seca, con la intención de introducirla en otros puntos para ampliar su cantidad, como en el contenedor mismo. Sea como fuere, si regresa ciclo tras ciclo al final conseguiré expandirla.

Cosmos sulphureus
Ahora mismo, el número de compuestas floreciendo en la terraza se ha reducido drásticamente. Quedan la mencionada Echinacea, la Gaillardia aristata, ambas Gazania, una ya estropeada Ratibida columnifera, un girasol, la Cosmos sulphureus y la mata de Tagetes patula que cada vez está mas grande, y a cuyos pies aparecen también unas pocas Cosmos bipinnatus que no tardarán en florecer. La Felicia amelloides se ha puesto muy grande, pero sigue sin flores, y lo mismo se puede decir de la Osteospermum, aunque ésta de vez en cuando deja ver alguna flor. Dado al buen tiempo que queda todavía para las próximas semanas, no estaría de más hacer un hueco entre los múltiples semilleros y germinadores que tengo en marcha y poner alguna semilla de girasol y zinnia para que florezcan en los próximos dos o tres meses, ahora que el peligro del calor -y posiblemente también el de los hongos- se ha minimizado.

No hay demasiadas plantas aparte de las mencionadas que sigan con flores ocasionales. La Clematis 'Jackmanii' sigue sacando alguna de vez en cuando, y la Salvia farinacea parece que está más cargada ahora, aunque sigue peligrosamente vacía al quedarle sólo dos tallos y ninguna señal de rebrote desde el suelo. También la hierbabuena continúa con sus flores algo maltrechas ya y la Aquilegia alpina, que no ha dejado de crecer en todo el verano y no sé si llegará a comportarse como una vivaz, sigue sacando flores medio escondidas, pequeñas y no tan bien formadas como las de primavera. La Passiflora caerulea, que ha crecido muchísimo, también parece estar llena de capullos pero hace tiempo que no le veo flores nuevas.

El agua ha reactivado o incentivado a germinar o brotar a muchas pequeñas plantas. Las Digitalis purpurea han llegado a todas sus macetas vecinas, creando rápidamente parches de pequeñas plantas -véase en la foto del Eryngium planum- que desgraciadamente tendré que eliminar ya que lo han hecho en macetas ocupadas por otras plantas y las dedaleras crecen mucho. No obstante, es buena señal ya que puedo utilizar las semillas que guardé para preparar alguna maceta nueva, dado que no sé cuántos años más pueden durar las plantas originales.

Una pequeña seta
Además de las mencionadas plántulas, en una maceta que ya daba por perdida donde sembré Martynia annua (y donde esta misma especie creció en 2012) ha aparecido un pequeño grupo de plántulas. ¿Qué hago con ellas? Son plantas que gustan del calor y se desarrollan estupendamente en verano, pero esto ha sido inesperado. Otras veces, especies de esta familia han esperado un año entero para germinar, cumpliendo correctamente con su ciclo, pero este año llegan algo tarde. Puede, sin embargo, que en apenas dos meses consigan crecer y florecer al menos en una tanda. Un caso similar, pero con cormos en lugar de semillas, se ha dado con las aráceas Sauromatum venosum. Tengo cormos de estas plantas desde otoño de 2007 y hasta ahora han sido irregulares, brotando unos años en marzo y otros en mayo, pero lo de este año ya ha sido pasarse: han emergido tras las lluvias, a finales de agosto. Sí es cierto que en su momento de mayor esplendor y debido a mi falta de control, llegó a haber un momento que aparecían nuevas plantitas en macetas diversas al colarse algún cormelo en tierra reutilizada, y algunos de éstos brotaban durante verano o hasta principios de otoño. Las plantas grandes, sin embargo, solían hacerlo antes. Eso sí, parece que este año tampoco van a florecer: no lo han hecho nunca desde que las tengo, aunque las deje enterradas y olvidadas por varios años en la misma maceta.

Otra planta que hay que ir arrancando constantemente es la Kalanchoe x houghtonii. Como es sabido, esta planta produce propágulos en el margen de sus hojas, pequeños clones listos para desprenderse y enraizar. En verano cayeron algunos, pero con la lluvia han llegado a montones a distintas macetas. En los rincones donde hay acumulada algo de tierra hay plantas de tamaño bien visible que deben haber llegado allí durante el verano. Por suerte, se arrancan fácil y no dejan restos que puedan volver a rebrotar.

En el contenedor, finalmente me decidí por el método drástico y acabé arrancando todas las plantas que quedaban, salvando eso sí a la caléndula, que reside ahora en una maceta. Aquí también aparecen plántulas sin identificar por doquier, pertenecientes a las muchas especies que crecieron en el sitio. Tras arrancar las plantas, salvo unas rosetas bajas que no he conseguido identificar hasta ahora pero que parecen alguna especie de compuesta, removí totalmente la tierra eliminando algunas de estas plántulas y allanando la superficie totalmente. Un par de días después volvían a aparecer plántulas, que en esta ocasión ya no las tocaré salvo si en un futuro detecto que se trata de especies con ubicaciones comprometidas. Por ejemplo, un caso claro podría ser que apareciesen ageratos en el centro o fondo del contenedor, mala ubicación dado que en estos puntos quiero situar plantas medianas-altas y muchas de ellas son de semilla pequeña, y el agerato con su crecimiento rápido y anchas hojas acaba quitando sitio a las demás. En la parte frontal no supondrán ningún estorbo y además combinarían bien con otras especies, aunque no obstante prefiero limitar su número ya que producen demasiadas semillas y acaban ramificándose y creciendo demasiado, incluso durante el invierno.

Hojas nuevas en un Eryngium planum
Para mañana, el contenedor será precisamente el punto de atención, pues comenzaré en él los trabajos de preparación de la siguiente temporada. Lo principal, extender humus de lombriz sobre la superficie previamente allanada, a la par que depositaré algunas plantas de semilleros que llevo haciendo desde finales de agosto. Es bastante probable que muchas de estas pequeñas plantas no consigan resistir ya que estas semanas las han pasado desarrollándose con luz indirecta y muchas de ellas empiezan a alargarse demasiado. Optaré por ponerlas directamente sin acostumbramiento previo dado que en los semilleros, con poca tierra, quizá hacer una pre-exposición a la intemperie sea mala idea. Sin embargo, merece la pena intentarlo teniendo como base lo bien que están creciendo por toda la terraza estos días las mencionadas semillas que han ido cayendo de las plantas presentes. Paralelamente, sembraré algunas semillas pregerminadas y otras de especies de pequeño tamaño en cantidades mayores que pueden arraigar bastante bien siempre y cuando el vermicompost retenga bien la humedad que aplicaré a conciencia con el pulverizador, a lo que debería sumarse la posibilidad de lluvias en breve, pues las previsiones indican que es posible que eso ocurra a finales de semana aunque parece que el día que empezará a llover va retrasándose a medida que se tienen nuevos datos.

Como simple anécdota, en la maceta de la dicentra, aparte de plántulas de dedalera, ha aparecido una pequeña seta. Aquí no usé la tierra "maderera" de BricoDepot, sino el mismo sustrato de buena calidad que lleva el contenedor de los bulbos, formado por turba, fibra de coco, humus y perlita. Es probable, eso sí, que la seta llegase a través de esporas emitidas desde los hongos que crecieron en aquellas otras macetas. La presencia de estos hongos no molesta en absoluto, a diferencia de sus parientes los que dañan las hojas.

En fin, que esto es septiembre: mes de altibajos en los que el verano de vez en cuando nos recuerda que no ha terminado y las lluvias se encargan de anunciar la inminente llegada del otoño. Una época ideal para planificar la nueva temporada y empezar a colocar en su sitio a las nuevas plantas que nos acompañarán los próximos meses, algunias quizá incluso hasta el verano próximo o los siguientes años.

Corrección [12-09-2013]: Finalmente, las plántulas que aparecen en la foto han resultado ser Martynia annua y no Ibicella lutea. En esa misma maceta tuve una planta de M. annua el año pasado pero había asociado que, debido al tamaño de la maceta, había sembrado este año a esa especie en un tiesto mayor -donde el año pasado crecieron las Ibicella lutea y en 2013 no han germinado, aunque finalmente repetí macetas quizá para evitar mezclas de especies por si la temporada anterior había caído alguna semilla en sus respectivas macetas. ¡Ahora tengo varias plantas creciendo en una maceta diminuta para ellas!