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jueves, 30 de marzo de 2017

De bulbos y rizomas

Sisyrinchium bellum
Durante el mes de marzo, las plantas que brotan de órganos subterráneos -y para afinar más, que pertenecen a la clase de las monocotiledóneas- han continuado su periplo florífero en la terraza. Sumando las que ya estaban floreciendo y las que tenían que empezar a hacerlo, marzo es cada año el mes que más variedades reúne en flor. Los narcisos tuvieron su mayor protagonismo en febrero, aunque algunas variedades aparecieron en marzo; los Muscari copan gran parte del mes, con los macrocarpum apurando las últimas flores -empezaron en enero-, los armeniacum floreciendo hasta mediados de mes y los latifolium, aunque es su primer año y no han sido demasiado espectaculares, todavía contaban con alguna flor estos días. Pasa lo mismo con los Iris germanica, que desde enero hasta hoy han ido dosificando las flores y con apenas cuatro floraciones individuales han ocupado todas estas semanas.

A. triquetrum y H. hispanica
Poco antes de la llegada de marzo, y solapándose con el final de la floración de los narcisos, comienzan los Allium triquetrum. Debo decir de esta especie que fui demasiado considerado con ellos y no hice caso de la advertencia, vox populi entre todos aquellos que los han cultivado alguna vez, de que son tremendamente invasivos. En lugar de limitarlos a una sóla maceta los dejé estar en otras dos más combinados con otros bulbos, probablemente porque no supe ya diferenciarlos de los Allium neapolitanum, que también se reproducen a un ritmo alto aunque en absoluto ocupan el mismo sitio que sus parientes y, por tanto, pueden dejarse en compañía de otras plantas sin problema. Los bulbos de Allium triquetrum son como los de cualquier otro ajo-cebolla pequeño, pero es probable que sean los que producen en proporción la mayor parte aérea al crecer. Las rosetas de hojas son mayores que las de los narcisos, cuyos bulbos a veces quintuplican el volumen de estos pequeños ajos. Por ello y por la facilidad de reproducirse vegetativamente, los triquetrum acaban alfombrando la superficie de allá donde se encuentren y empiezan los problemas con sus vecinas. Para finales de verano intentaré extraerlos todos de la maceta que comparten con narcisos y muscaris, aunque probablemente implique mover de sitio a los narcisos 'Tête-à-tête', que por su talla mediana quedan mejor en el centro mismo de la combinación. En la otra maceta donde hay exceso de triquetrum también hay mezclados neapolitanum, lo cual va a complicar las cosas. Los bulbos apenas se diferencian y es probable dejarse alguno, con lo que la forma más drástica sería sacarlos todos, plantarlos en una maceta sólo para ellos y un año después, separar a conciencia las dos especies una vez vistas sus hojas y flores.

Hyacinthoides non-scripta
Puntuales con el calendario han aparecido otras parientes de los ajos, las chilenas Leucocoryne 'Andes'. Probablemente se trate de una de las mejores bulbosas con las que cuento. Tras adquirirlas en primavera de 2015, hubo que esperar a que se acostumbraran a su nuevo emplazamiento climático -teniedo en cuenta que venían de Holanda- y para el otoño del mismo año ya empezaron a crecer de manera acorde a las estaciones. La floración de 2016 fue espectacular, pero la de este año ha sido incluso superior. Cada planta ha generado un tallo con 4-6 flores de excepcional perfume, y el número final de plantas ya debe superar los diez ejemplares originales que probablemente habrán aumentado a base de reproducirse vegetativamente, Todo ello en una maceta tipo cuenco que apenas cuenta con 10 cm. de profundidad; y es que, todo hay que decirlo, a pesar de las grandes flores con las que cuenta la especie, los bulbos y hojas son verdaderas miniaturas. Todo un acierto, sin duda. Es una pena que no haya facilidad para obtener otras especies de este género, las cuales seguramente funcionen tan bien como la ya presente.

Leucocoryne 'Andes'
Este año también los Hyacinthoides hispanica se han sumado a la fiesta. El año pasado prácticamente no florecieron aunque formaron rosetas de hojas perfectamente normales y los bulbos aparecieron en perfecto estado cuando removí la tierra en algunos puntos. Debe ser sin lugar a dudas una de los bulbosas con mayor tolerancia a la tierra húmeda, ya que muchos de ellos están plantados con otras especies perennes que requieren de varios riegos semanales todo el año, sin que los bulbos, carentes además de una piel protectora, se vean afectados. No sólo han florecido más y mejor este año, sino también antes que nunca, con varias flores abiertas en marzo. Por otra parte, su especie hermana Hyacinthoides non-scripta se ha quedado sin efectivos en la terraza, con lo que seguramente intentaré adquirir más bulbos al finalizar la temporada. Originalmente esta especie nunca la planté junto a su pariente con tal de no repetir en un mismo emplazamiento dos plantas tan parecidas. La decisión resultó ser un tanto desacertada ya que la planta es tan pequeña y tardía que no es capaz de florecer bien entre otras bulbosas mayores, con lo cual separé los ejemplares restantes este otoño -dos- colocándolos en una maceta. Una vez han florecido, compruebo que uno de ellos no es non-scripta sino hispanica, y probablemente ya viniese errado al adquirir los bulbos originales. Para el año que viene pienso que será más acertado plantarlas con los narcisos 'W. P. Milner' y quizá con Fritillaria meleagris e incluso Muscari latifolium, que parece ser el más tardío de todos. Todos ellos son plantas de tamaño similar: en efecto, los Hyacinthoides non-scripta tienen rosetas de hojas menos densas que las de hispanica y las espigas florales son más pequeñas. Éstas crecen sobre un tallo que se arquea en el extremo y tienen una forma más tubular, quedan colgantes y los extremos de los pétalos se curvan hacia atrás en mayor medida que los de sus parientes.

Allium neapolitanum
Durante marzo también han florecido varias bulbosas sudafricanas: las Freesia híbridas y una Sparaxis tricolor, que aparecieron en una entrada anterior, y las Freesia laxa, que aparecerán en otra entrada dedicada a las flores procedentes de esta región. Algunos tulipanes han hecho el intento de florecer, y si bien han aparecido hojas de todas las especies presentes en la terraza, salvo que ocurra algo excepcional este año pasará en blanco para ellos, ya que los que han producido flores las han perdido antes de abrirlas. Misma historia para los Crocus, los cuales no renové ya este otoño pensando que ya era hora de descartarlos si no son capaces de aguantar entre temporadas. En efecto, aparecieron un par de flores amarillas que se comieron los caracoles y nada más. Ni siquiera los exitosos 'Barr's Purple' del año pasado han hecho mención de aparecer. A diferencia de estas variedades primaverales, el otoñal Crocus speciosus sí está creciendo bien, aunque no floreció esta temporada y habrá que esperar unos meses a averiguar si repetirá.

Hyacinthoides hispanica
El que ha mejorado considerablemente este año ha sido Sisyrhinchium bellum, un diminuto iris rizomatoso de origen norteamericano que obtuve de semilla en otoño de 2015 después de fracasar el otoño anterior, con lo cual su éxito actual resulta mucho más satisfactorio si cabe. El año pasado floreció a mediados de mayo de manera discreta y poco después fue recortado por los gorriones que se pasean por la terraza. Gracias a que se detuvieron ahí y no sacaron la planta de raíz, pasó desapercibido el resto del tiempo y pudo ir regenerándose durante los meses siguientes hasta llegar a la actualidad, habiendo producido un sinfín de flores sobre tres rosetas distintas. He podido conocer mejor a la especie, que no ha parado de florecer en todo el mes y cuyas flores duran más de lo que pensaba en un principio. En el extremo del tallo donde se abren no permanecen solitarias, sino que van apareciendo varias siguiendo un orden radial, con lo cual la sensación de lleno nunca se desvanece. Durante la mañana los pétalos cuelgan lacios y es a partir de mediodía cuando las flores se ponen planas. Desconozco la finalidad de este comportamiento.

Iris germanica
El último bulbo en unirse al calendario de floraciones de este mes de marzo ha sido el ya mencionado Allium neapolitanum. Esta especie sí resulta mucho más acorde para una mezcla de bulbos, ya que sus hojas, aunque largas, tienen una base muy estrecha y pueden crecer en cualquier recoveco, haciéndolas menos agresivas con el espacio que sus parientes los triquetrum. Eso sí, por tamaño y época no termino de encontrar bulbos con los que quedarían bien de compañeros, aunque en este caso no sería estrictamente necesario que sus acompañantes fuesen otras bulbosas: como buenas plantas tolerantes con la sombra que son, también están acostumbrados al continuo remanente de humedad que suele haber en estos puntos. A pesar de no ser tan invasivos como los triquetrum, lo cierto es que ahora mismo hay muchos más que aquellos diez ejemplares que planté al principio. En efecto, en algún que otro intento de purgar el exceso de ajos saqué muchos de la tierra que acabaron siendo neapolitanum, que dejé depositados sobre la tierra de algunas macetas vecinas, los olvidé y acabaron enraizando igualmente con el bulbo al descubierto. Sus umbelas de flores blancas crecen altas y tienen un perfume agradable.

Allium triquetrum
Es inevitable que con el final de marzo el número de bulbosas y rizomatosas quede reducido drásticamente. No hay otra época en el año que concentre tantas variedades, eso es seguro, pero no significa que el final para estas especies haya llegado y tengamos que esperar un año. En abril todavía son varias las especies que pueden continuar e incluso empezar, entroncando ya en mayo con las especies de primavera tardía. Prácticamente podría haber plantas de este tipo en flor todos los meses del año, quizá descontando noviembre y diciembre. Por otra parte, parece casi seguro que el increíble aporte natural de agua que han tenido este otoño-invierno les ha sentado estupendamente bien y ha repercutido en su floración. Ahora, por su parte, comenzarán pronto el reposo y el gasto de agua en riegos se reducirá considerablemente. Además de ser especies muy bonitas, también son prácticas.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Narcisos de marzo

Narcissus 'W. P. Milner'
Aunque la mayor reunión de narcisos se produjo en febrero y duró tan poco que apenas llegó a ver comenzar el mes de marzo, algunas de las variedades presentes en la terraza este año han sido más pacientes a la hora de florecer, pudiéndose considerar más o meos como tardías, aunque no tanto como ocurriría en zonas más frías, donde algunas variedades quizá esperan a florecer en abril o mayo. Sea como fuere, los narcisos son de las bulbosas más tempranas y raro es que quede alguno en flor durante el mes de abril, con lo cual los protagonistas de esta entrada casi seguro serán los primeros encargados de dar por finalizada la floración de un género de plantas al que cada vez le dedico más espacio por su belleza, aroma y provecho, ya que son de los pocos bulbos que en la gran mayoría de casos vuelven a florecer al año siguiente de su plantación, o más allá.

Narcissus 'Thalia'
La primera variedad que floreció este mes fueron los 'W. P. Milner'. Se trata de un atractivo narciso de trompeta clásico -se hibridó en el s. XIX-  de flores grandes e individuales en un conjunto de apenas 15 cm. de alto. La corona en forma de trompeta es grande y de color amarillo pálido, mientras que los tépalos son blancos y quedan inclinados hacia adelante. El aspecto es pues muy similar al de Narcissus pseudonarcissus, especie que seguramente se encuentre entre la ascendencia de este cultivar. Tienen un perfume agradable como la mayoría de narcisos y las flores, teniendo en cuenta que ahora las temperaturas son más altas, parecen tener una duración destacable. Prácticamente han florecido todos los ejemplares y además de manera escalonada: el primero fue devorado parcialmente por los caracoles, en pleno proceso de exterminio -al final el molusquicida ha acabado de golpe con ellos- y aún así se abrió y duró muchos días. Los últimos ejemplares se han abierto tan recientemente que sin lugar a dudas llegarán a los primeros días de abril. Es probable que al año que viene, ahora que conozco sus dimensiones y fecha de floración -aunque no sería descartable que una vez establecidos florezcan antes- los mezcle con otras bulbosas de talla y época de floración similares, como pudieran ser Hyacinthoides non-scripta, Muscari latifolium o Fritillaria meleagris.

A partir de la segunda mitad del mes, en una combinación de bulbos invadida ahora por las blancas flores de los Allium triquetrum, aparecían los capullos de dos en dos de los Narcissus triandrus 'Thalia', que este año han encontrado su redención. El año pasado los caracoles los encontraban irresistibles y las flores sólo duraban intactas uno o dos días, no pudiendo ver nunca esas parejas de flores abiertas que este año, y por partida triple, han durado semanas. De hecho, siguen todos intactos aunque comenzando ya a marchitarse. También he podido comprobar que sí poseen un perfume agradable, algo curioso ya que el año pasado noté que tenían un olor algo más rancio, probablemente debido a que habían sido mordidos y ya empezaban a degenerar. Esta degeneración del perfume también la he podido comprobar en los Narcissus tazetta, tanto los que tengo en casa como los que crecen en el campo.

Narcissus 'W. P. Milner'
Han habido unos cuantos narcisos más en marzo, pero que no he fotografiado por diversas razones. Durante el mes han florecido unos tazetta del mismo paquete que compré como 'Avalanche' y nuevamente, casi todos salieron dobles: este retraso se debe a que me quedé sin sitio para ellos y los planté mucho más tarde en una maceta. Entre ellos apareció uno de flor simple, al que no hice fotos porque di por sentado que era un 'Avalanche' igual que el que floreció en febrero. Ya a punto de marchitarse las flores me he dado cuenta que la corona interior no se ha vuelto amarilla nunca, permaneciendo blanca como el resto de la flor. ¿Sería una variedad distinta? ¿La falta de luz -los mantuve en el patio interior- les ha afectado? Habrá que esperar ya al año que viene. Por otra parte, de la misma mezcla de donde salieron los 'Dutch Master' y los 'Grand Soleil d'Or' han empezado a salir unos narcisos muy bajos (unos 12 cm. de alto) con flores grandes en pares. Al principio pensaba que serían algo similar a un Narcissus dubius, pero han resultado ser una variedad que tiene los tépalos libres y una especie de crecimiento extra dentro de la misma copa, a modo de pétalos arrugados, resultando en algo totalmente antiestético para mi gusto, pues rompe la belleza intrínseca que poseen las ya de por sí complejas flores de los narcisos.

Puede ser, entonces, que en este todavía joven 2017 estos sean los últimos narcisos que florezcan en la terraza. No han vuelto a aparecer, por ejemplo, los 'Carlton', que también florecían en marzo; además, junto a los 'Thalia' he visto brotar distintos pedúnculos de narcisos cuyos capullos se ponen marrones y se marchitan sin llegar a formar flores, sin excepción. Por tanto, y aunque abril todavía conocerá a alguna de estas estupendas flores, llegamos al fin de una etapa que. sin lugar a dudas, ha sido la mejor para estas plantas hasta la fecha.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Colores de Sudáfrica

Sparaxis tricolor
Las plantas de origen sudafricano que cultivamos como ornamentales son tantas y tan variadas que es bastante fácil que, incluso quien tan sólo tiene unas pocas macetas en su ventana o balcón, cuente entre su pequeña colección con alguna especie procedente de este país. La inmensa mayoría de suculentas, los pelargonios, los gladiolos, las gerberas y otras tantas bulbosas y anuales crecen de manera natural en los variados ecosistemas sudafricanos, y bien en su forma original o como híbridos creados pacientemente en cultivo forman parte de nuestras vidas. El año pasado ya dediqué un par de entradas a plantas con este origen, y aunque hay otras zonas geográficas que reúnen grandes cantidades de especies que cultivo usualmente, como podrían ser México, el Cono Sur o China, lo cierto es que sería complicado hacer una entrada temática de golpe ya que una de las particularidades de las plantas de Sudáfrica es que la inmensa mayoría florecen de manera simultánea entre febrero y abril, quedando aparte unas cuantas especies repartidas por el resto del calendario.

Ursinia anthemoides
En este primer acercamiento de 2017 a las plantas sudafricanas hay pocas novedades respecto al año pasado, pero eso sí, sienta bien comprobar cómo algunas plantas repiten floración igual o mejor que en la temporada anterior. Aparte del prematuro inicio de perennes como Felicia amelloides u Osteospermum, la delantera la tomaron las anuales. Como ya viene siendo costumbre, el pistoletazo de salida lo dan las Dimorphotheca sinuata, que empiezan en enero. Este año la siguiente fue la Heliophila coronopifolia, una crucífera de flores azuladas que ha tenido un desarrollo bastante breve, algo que parece lógico viendo el pequeño tamaño de las plantas, que ya están formando semillas. No obstante, como se ve de fondo en algunas fotos, todavía aparecen varias flores sueltas y desconozco si las plantas tendrán capacidad para reflorecer. En similares fechas se abrían las viejas conocidas Dorotheanthus bellidiformis, de las cuales nunca me parece que tengo suficientes y como mejor lucen es sembrando sin miramiento en una superficie amplia, pues ya se encargan ellas de mezclarse en multitud de colores. Aún así, es de esas especies que se han dispersado tantas semillas con los años que todas las primaveras aparecen varias de manera inesperada. También repiten las imponentes Arctotis fastuosa, obtenidas precisamente de semillas del año anterior, y las Felicia heterophylla, que este año han florecido antes y parece que se desarrollan bastante mejor.

Freesia híbrida roja
Como primera novedad tenemos a la Ursinia anthemoides. Ésta es una de esas plantas que si no he tenido antes ha sido por pura mala suerte. Estuve sembrando de un mismo paquete de semillas desde 2013 hasta que perdieron viabilidad; posteriormente conseguí unas pocas que venían en una mezcla de semillas que me regalaron. A pesar de conseguir germinar varias, sucesivos errores acabaron con ellas: básicamente, se trata de una anual tan fácil como cualquiera pero es de esas plantas que no tienen un ritmo de crecimiento muy rápido al principio de su vida. La mayoría de veces perdí las plantas por querer mezclarlas con otras mayores o por sembrarlas fuera del otoño. Esta vez las saqué adelante en una maceta con otras especies mencionadas en esta entrada, primero en invernadero y luego sin preocuparme mucho de dejarlas al exterior, pues los caracoles ni las tocaron: sólo había que tener cuidado con los pájaros, que este año por el momento se están comportando. Se trata de unas caléndulas similares a las Dimorphotheca aunque con un follaje muy fino, similar al de los eneldos. Crecen más verticales que aquéllas y las cabezuelas aparecen sobre largos y finos pedúnculos. En principio la especie es correcta, aunque posiblemente la variedad cultivada, llamada 'Solar Fire', pertenezca a la subespecie versicolor; la anthemoides nominal tiene cabezuelas totalmente amarillas. Desde que vi asomar las futuras flores hasta que se abrieron las primeras pasó más de un mes, aunque como era de esperar en pocos días las diversas plantas han florecido de golpe. El anillo púrpura que forman sus lígulas alrededor del disco floral es más intenso que en las Dimorphotheca. Es una especie que espero cultivar durante mucho tiempo, pero la primera conclusión que he obtenido es que es más alta de lo que esperaba y habría que buscarle unas compañeras de su talla, quizá las Nemesia strumosa.

Arctotis fastuosa
Pasamos ya a las bulbosas y ponemos la mirada en las Freesia. Este año las híbridas toman la delantera y los ejemplares de flores rojas y blancas producen espigas muy cargadas, tanto que ya se han tumbado por su propio peso. No han aparecido flores rosa como el año pasado, pero podrían aparecer más adelante. La que ha resultado una sorpresa es la Sparaxis tricolor de color rojo que ha aparecido entre ellas, siendo la primera vez que consigo no sólo que florezcan bien, sino que se adapten a un ciclo estacional más acorde. De hecho, este año he vuelto a comprar y la idea es plantarlas antes de que acabe este mes para repetir la táctica seguida con las Freesia híbridas. Como estas plantas deberían estar plantadas desde otoño en nuestro clima, pero vienen de cultivos holandeses y por tanto se venden en pleno marzo, hay que plantar y esperar que sean capaces de crecer un poco antes de volver a aletargarse en verano. Si rebrotan con las lluvias de otoño, lo más probable es que ya funcionen bien a partir de entonces. Por su parte, las pequeñas Freesia laxa este año parece que, como ocurriera en 2015, florecerán en la segunda quincena de marzo. Las espigas de flores empezaron a aparecer hace unos días y crecen deprisa.

Felicia heterophylla
A pesar de que el intento por cultivar diversos bulbos sudafricanos juntos fue un fracaso importante, todavía quedan varias especies repartidas por la terraza a las que nunca habría que dar por perdidas. Las Crocosmia 'Lucifer', una de esas plantas que he tenido varias veces y no consigo más que hojas y cormos que no llegan vivos al año siguiente, siguen creciendo en una maceta en la que empezaron a brotar en otoño. Su aspecto no es muy esperanzador pero estaría bien si fueran capaces de sacar sus primeras flores, pues no parece ser difícil. O sí: las Nerine bowdenii, de floración otoñal, llevan tres años sacando hojas puntualmente cada otoño, perdiéndolas en verano y vuelta a empezar. Comentándolo con otros cultivadores, parece que es un problema bastante común: las plantas viven durante años, multiplicándose incluso, pero las flores nunca llegan, No obstante no pierdo la esperanza y espero que algún otoño me sorprendan. Lo mismo para Amaryllis belladonna, uno de los bulbos sudafricanos más populares y que comparte con la Nerine su particular calendario, esto es, flores en otoño y crecimiento de otoño a verano. El ejemplar fue plantado en febrero de 2016 y como se ha comentado para otras especies, al venir de un vivero holandés tuvo que pasar esa primera primavera con un ciclo "interrumpido": afortunadamente, llegó el otoño y su crecimiento se disparó.

Lampranthus aureus
Las suculentas parece que se lo toman con más calma. Con una ampliación significativa en la variedad de especies obtenida en su mayoría a partir de esquejes, las primeras en florecer son las mismas del año pasado: la aizoácea Lampranthus aureus, de vivas flores naranja, y la espinosa Euphorbia aeruginosa, que curiosamente esta temporada concentra todas sus flores en el lado de la planta que apunta al este, en lugar de un reparto homogéneo como el año anterior. Empieza a florecer también una Aloe humilis que encontré recientemente en un supermercado y me llamó la atención precisamente porque venía con flores creciendo. Posteriormente fui encontrando información sobre ella y descubrí que es una especie de pequeño porte y bastante florífera, con lo cual constituirá una gran adición a la colección. Es de suponer pues que, a lo largo de la primavera, distintas suculentas irán engalanando los rincones de la terraza donde se encuentran: especies como la Oscularia deltoides suelen tener un periodo de floración algo más tardío, produciendo flores entre abril y mayo, con lo cual las siguientes semanas parecen ser aptas para que estas plantas demuestren de qué son capaces.

Freesia híbrida blanca
Algunas especies no han podido llegar a buen puerto por un motivo u otro. Por ejemplo, las semillas de las recargadas Nemesia strumosa 'Carnival' no quisieron germinar en ninguno de los varios intentos hasta que, totalmente fuera de tiempo, se me ocurrió sembrar las que recogí de mis plantas de 2016: éstas sí funcionaron. Sólo obtuve tres o cuatro plantas pequeñas que todavía no pasan de dos centímetros y he pasado recientemente a maceta. Aparte, durante el otoño adquirí semillas de varias especies sudafricanas, algunas venidas directamente de Sudáfrica, y precisamente estas últimas resultaron ser un fracaso, germinando sólo una de las especies que, afortunadamente, se desarrolla favorablemente y espero que sea capaz de alcanzar el tamaño de floración este mismo año. Así pues, todavía quedan algunas especies obtenidas de semilla, tanto perennes como anuales, de las cuales ni siquiera sé si florecerán o no -o si lo harán este año, en el caso de las perennes- pero de seguir todo como hasta ahora, no van mal encaminadas. En los próximos meses se revelará el misterio.

martes, 7 de marzo de 2017

Dos muscaris

Muscari latifolium
Estamos en la época álgida de floración para muchas plantas bulbosas. Los narcisos y jacintos, que fueron los protagonistas indiscutibles del mes pasado, empiezan a acercarse progresivamente al final de esta etapa, aunque quedan todavía varias especies que están tomando o podrían tomar el relevo en las próximas semanas, tanto de narcisos como de otras amarilidáceas, liliáceas, iridáceas y asparagáceas. A lo largo del mes de marzo es de esperar que florezca la mayor variedad y posteriormente, antes de terminar la primera quincena de abril, la inmensa mayoría de especies de floración primaveral habrán terminado. Habrá que aguardar a la siguiente etapa a la espera de que repitan floración algunas azucenas y los gladiolos plantados esta temporada. Entre todas esas plantas encontramos también a los Muscari, cuyo miembro más madrugador, Muscari macrocarpum, comenzó a florecer en el mes de enero. Eso sí, uno de ellos todavía ha llegado a mantener abiertas sus flores estos primeros días de marzo, aunque su etapa florífera puede darse por terminada ya.

La especie más abundante en la terraza es el Muscari armeniacum. Plantados desde 2011, y aunque todavía quedan ejemplares procedentes de aquella época, los diversos bulbos repartidos por varias macetas proceden de unas tres o cuatro ocasiones distintas en las que se compraron a fin de obtener ejemplares más vigorosos. Afortunadamente, parece que los más recientes, los que se plantaron en 2015, han vuelto este año con un vigor similar al de la temporada de plantación, a pesar de que se han demorado un poco respecto a ésta. Son los más altos y de flores más voluminosas, aunque también los que se encuentran en una zona más sombría de la terraza. De todos los ejemplares, los que están a pleno sol suelen ser los primeros en florecer, aunque siempre son los más pequeños, quizá por la sobrepoblación de la maceta en la que se encuentran. No cabe duda que son bulbos muy tolerantes que pueden soportar por igual el no recibir agua desde el final de la primavera hasta que llueve en otoño como vivir en macetas con riego continuo. De hecho, todavía a estas alturas me aparecen pequeñas hojas de esta especie en muchas macetas donde he usado tierra que pudo estar en algún momento en contacto con ellos. Tampoco habría que descartar que algunos sean germinados allí, pues producen semillas en gran cantidad. En ocasiones pueden volver a crecer tras su descanso tan pronto como a finales de agosto.

Muscari armeniacum
Este año he introducido una tercera especie de Muscari en la terraza. Después del fallido intento con Pseudomuscari azureum -la típica especie de bulbosa de la cual florecen sólo unas pocas plantas y posteriormente, los bulbos se pudren en verano- me decidí por probar con especies más cercanas en aspecto al M. armeniacum. El elegido fue Muscari latifolium, especie con el aspecto típico del género cuya principal característica son sus hojas, que en lugar de las numerosas y largas, acanaladas y reptantes que poseen los armeniacum se limitan a un par de hojas cortas, anchas y verticales que envuelven el pedúnculo de las flores, algo similar a las hojas de un tulipán recién brotado. Las flores tienen la particularidad de ser moradas, sin reborde blanco, siendo las que coronan el extremo de las espigas de una tonalidad algo más clara, y estériles . Por ahora sólo ha florecido uno y apenas encuentro otro más brotado, pero parece ser en general algo más tardío y todavía podrían aparecer más. Confío en que sea una especie que consiga establecerse y vuelva un año tras otro. Y quién sabe, puede que en próximas temporadas decida traer otras especies que si bien son muy parecidas, cada una tiene su particular encanto.

sábado, 25 de febrero de 2017

El reinado de los narcisos

Narcisos de diferentes variedades
Este año el mes de febrero llegará a su final con algunas pequeñas diferencias respecto a otras temporadas. Si bien son varias las plantas que llevan floreciendo todo el invierno, o incluso desde antes, y hay muchas anuales y perennes entre ellas, parece que los episodios de temperaturas bajas y lluvias abundantes de los últimos tres meses han conseguido atrasar ligeramente el ritmo habitual observado estas temporadas anteriores, las cuales también cabría destacar por sus meses de diciembre y enero anormalmente cálidos que de seguro dieron un empujón al desarrollo de la mayoría de plantas provocando que febrero acabase con la terraza llena de flores de toda clase.

Narcissus tazetta 'Avalanche'
Los narcisos son, eso sí, plantas cuya floración en nuestras latitudes comienza en pleno invierno de manera perfectamente natural. Las tres especies silvestres que existen en Cullera florecen entre septiembre y marzo, siendo el último de ellos, el Narcissus dubius, el más tardío, cuya floración termina mucho antes del inicio de la primavera. La mayoría de especies cultivadas no son excepción y tan pronto como el invierno llega a su mitad, comienzan a florecer unas detrás de otras. Son las bulbosas que pueblan la terraza en mayor número y variedad desde hace un par de años y, aunque en ocasiones no todos florecen, este mes de febrero terminará con un balance muy positivo en lo referente al éxito con estas plantas. Es desde ya mismo, sin ninguna duda, la temporada que más narcisos han florecido en la terraza.

'Grand Soleil d'Or'
Conviene recordar algunos puntos referentes a los narcisos en cultivo, a modo de introducción. En estas flores, los pétalos propiamente dichos se han fusionado y convertido en la corona interior que rodea los órganos reproductores. El perianto se ha convertido a su vez en una suerte de "doble corola" y los tépalos, de vivos colores, rodean la corona a modo de pétalos, faltando por tanto los sépalos que encontramos en el cáliz de otras flores. Existen centenares de variedades y otras tantas decenas de especies circulando en cultivo. Se dividen en varias secciones según el aspecto de la corona (de copa grande o pequeña, de trompeta...), de flores dobles, variedades miniatura o variedades con gran carga genética de algunas de las especies más utilizadas en la obtención de híbridos (cyclamineus, poeticus, jonquilla, tazetta), así como las variedades indefinidas o las especies puras. Sobre esto último, cabe destacar que la Península Ibérica es la región del planeta que alberga la mayor variedad de especies de Narcissus, muchas de ellas endémicas y seriamente amenazadas.

'Winter Waltz'
Volviendo a la terraza, los primeros en abrirse este año fueron los de grandes trompetas amarillas. Los 'Dutch Master' son la variedad más popular de este tipo y vienen muchas veces en las mezclas comerciales de narcisos. De hecho, los que tengo han salido de una mezcla de narcisos de ALDI y parece ser que ésta se compone de esta variedad y de momento una más, a juzgar por lo que se ve hasta ahora y teniendo en cuenta que la mayoría de rosetas de hojas han producido ya flores o están a punto. Dichos 'Dutch Master' son los que tienen las flores más grandes de todos los narcisos presentes en la terraza, con la corona en forma de trompeta con el extremo vuelto hacia atrás. Algo menos prominentes, aunque igual de altos, son los 'Fortune', que florecen de nuevo este año. Éstos tienen una trompeta algo menor y teñida de un color anaranjado. No he visto por el momento ningún 'Carlton', de aspecto muy similar al 'Fortune' aunque con las flores totalmente amarillas. También eran de los más tempranos en su día, floreciendo entre febrero y marzo.

'Loveday'
En días posteriores, los narcisos de tipo cyclamineus -híbridos que contienen genes de esta especie- se han ido uniendo. Los primeros fueron una variedad que se estrena este año en la terraza: 'Winter Waltz'. Se trata de narcisos de tamaño pequeño-mediano con tépalos blancos vueltos hacia atrás y corona en forma de trompeta que va variando en tonalidad a medida que las flores envejecen. Primero son amarillas, pasando a adquirir una tonalidad más asalmonada que primero falta en el reborde de la trompeta, acabando por adquirir también ésta dicho colorido y quedando el resto de un tono más claro. En las fotos que ilustran la entrada, tomadas a lo largo de un par de semanas y con ejemplares abriéndose en días diferentes, se puede apreciar el contraste progresivo entre unos y otros, así como el bonito impacto visual al mezclarse con narcisos de color amarillo. El otro ejemplar de este grupo es un viejo conocido, el 'Tête-à-tête', que finalmente he conseguido que vuelva a florecer sin tener que comprar bulbos nuevos. Lo hice hasta en cuatro ocasiones seguidas y la mayoría de veces perdía los bulbos por los continuos cambios de sitio. En esta ocasión las plantas permanecen donde ya florecieron el año pasado y por lo que se va observando, han crecido prácticamente igual de grandes que la temporada anterior.

Narciso de copa pequeña sin identidad
Los siguientes en abrirse han sido los de corona en forma de copa y los derivados de la especie N. tazetta. Uno de los primeros fue un ejemplar de tépalos amarillo pálido con una corona muy pequeña de intenso color naranja. Desconozco a qué variedad puede pertenecer e incluso dudé al principio sobre cómo había llegado allí, pero revisando en casa encontré que en otoño de 2015 había adquirido una mezcla de narcisos grandes en LIDL y seguramente la repartí en dos puntos, uno de ellos donde ha florecido este ejemplar que, además, pasó la temporada anterior allí sin florecer, Tiene la altura y tamaño de los demás narcisos grandes ('Dutch Master', 'Fortune') y es tan duradero como éstos, llevando más de una semana en flor sin apenas mostrar desgaste. Otra sorpresa, aunque no tan bien recibida, ocurrió con los Narcissus tazetta 'Avalanche'. Los diversos ejemplares que florecieron primero resultaron estar errados, pues se trataba de tazetta aunque de alguna variedad doble. Si bien tienen un perfume agradable, lo cierto es que estéticamente encuentro tan poco agraciados a los narcisos dobles -considero que desvirtúan totalmente el aspecto ya de por si curioso y atrayente de estas flores- que mi intención es dejarlos terminar su ciclo y sacarlos para regalarlos. Sí acabó apareciendo, afortunadamente, un verdadero 'Avalanche' de flores simples e igualmente perfumadas.

'Dutch Master'
Durante la última semana completa de febrero, tanto los tazetta dobles como los 'Avalanche' han podido seguir floreciendo con normalidad después de verse atacados por los caracoles poco antes de abrirse, aunque en una entrada posterior explicaré cómo he conseguido resolver el problema. El 'Avalanche' en sí es un tazetta con una gran cantidad de flores por vara -lleva una semana y no ha terminado todavía de abrir- con tépalos blancos puntiagudos y una corona de color amarillo pálido. Tiene un perfume suave y agradable. Por otra parte, de la mezcla de narcisos de ALDI ha aparecido otra variedad de tazetta que parece corresponderse con el popular cultivar 'Grand Soleil d'Or'. Se trata de un tazetta de flores más grandes y de un vivo color amarillo con corona de intenso color naranja. Las flores, en menor cantidad por vara, tienen un perfume estupendo, muy dulce: probablemente se trate del narciso más perfumado que he tenido hasta ahora. Hay tres floreciendo de momento, con entre dos y cuatro flores por vara, así como uno que todavía está empezando y que por tanto, llegará a coincidir con el inicio de marzo. Cabe decir que los tazetta asilvestrados en esta zona florecen muy pronto, en diciembre-enero: habrá que ver si en temporadas posteriores los de la terraza reajustan su ciclo.

'Fortune'
Todavía quedan unas cuantas variedades de narcisos por florecer que espero vayan sumándose progresivamente a este festival florífero a lo largo de marzo. En diversos puntos todavía observo ejemplares que han crecido menos, y queda la certeza de que algunas variedades añadidas como novedad el otoño pasado todavía no se han manifestado. Por otra parte, existen algunos que ya florecieron el año pasado y no debería ser difícil que floreciesen de nuevo, como el 'Thalia'; además, un buen puñado de narcisos que se plantaron aquel 2015 no florecieron en 2016: el ejemplar amarillo pálido y naranja de esta entrada es una muestra de que algunos podrían darse a conocer todavía este año. El otoño ha sido lluvioso y los narcisos han tenido la humedad necesaria para desarrollarse. Convendrá, eso sí, aportar buenas cantidades de abono tan pronto como termine la floración. Debido a las veces que he sacado sus bulbos de la tierra para cambiarlos de sitio sé que son capaces de mantener todavía raíces bien entrado el verano, cuando hace semanas que perdieron por completo sus hojas. Es por ello también que lo mejor es no moverlos a menos que sea imprescindible y, de hacerlo, hay que esperar al menos hasta agosto-septiembre.

'Tête-à-tête'
Parece mentira que años atrás no prestase atención a este género de bulbosas. Me parecían demasiado grandes -quizá tenía una imagen de ellos errónea, basada en los tulipanes híbridos- y poco llamativos. Lo cierto es que, si bien sus bulbos son bastante grandes y cuesta ubicarlos en una terraza con macetas, he acabado reuniendo una cantidad enorme debido también a lo fáciles de encontrar y económicos que resultan. Cuentan con la baza de que son capaces de crecer en los puntos menos soleados, con lo que permiten un excelente reparto por toda la terraza sin ocupar la ya de por sí poblada zona de sol. Después de probar decenas de especies y variedades de bulbosas y perder una gran cantidad de ellas cada año, descartando por completo repetir con algunas de ellas, los narcisos parecen sumarse a ese selecto club de bulbosas que encuentran acogedoras las condiciones de vida en la terraza y vuelven cada año. Esto, claro, lleva de nuevo al impulso de curiosear y buscar variedades nuevas que sumar cada vez que se ofertan en los meses previos al otoño. Si todos los años son capaces de inaugurar de manera tan espectacular la temporada de floración como en este 2017, bienvenidos sean.

martes, 14 de febrero de 2017

Unos Iris reticulata tempranos y variados

Iris reticulata azulado
Con la llegada de mejores condiciones atmosféricas entramos ya en esa segunda fase del invierno, no necesariamente en coincidencia con el inicio de su segunda mitad aunque suele estar cerca, en la que decenas de plantas dan por comenzada su temporada de floración. No sólo las plantas nos ayudan a verificarlo, pues también las primeras aves locales comienzan a lanzar al viento sus cantos nupciales, como el roquero solitario o los verdecillos. Con una gran ventaja en forma de energías acumuladas en sus órganos subterráneos, las bulbosas y otras plantas con tubérculos y rizomas pueden florecer rápidamente en cuestión de días. En esta quincena se han ido sucediendo unas cuantas de ellas y casi sin darme cuenta, los Iris reticulata han desplegado sus complejas y bonitas flores en la que es la ocasión más temprana de todas las veces en que lo han hecho.

Iris reticulata morado
Esta especie es, en principio, muy sencilla de cuidar. El problema es que en muchas ocasiones no han conseguido pasar de su segundo año, perdiendo su masa de manera drástica y quedándose los pequeños bulbos totalmente secos. He comprado bulbos nuevos en diversas ocasiones y esta ha sido una de ellas. Siempre los he comprado en los supermercados ALDI por ser la que mejor oferta tiene, 30 bulbos de buen calibre a un euro y medio. Son tantos que algunos años, y este tampoco ha sido excepción, no consigo plantarlos todos, pero viendo los resultados me empiezo a arrepentir un poco y quizá todavía plante los que quedan, aunque tenga que ser amontonados y este año sólo consigan sacar hojas, dado que es muy tarde. En 2012 planté además otra variedad, 'Rhapsody', que presenta flores de pétalos más anchos y de color azulado. Florecieron casi todos en 2013, unos pocos más en 2014 y posteriormente ya los di por perdidos al no volver a verlos florecer nunca más. En LIDL, donde los compré, ya no volvieron a venderse en años siguientes.

Iris reticulata azules, vista superior
La primera flor de este año se había abierto ya este pasado domingo, siendo la más temprana que he visto nunca y sin que prácticamente me hubiese dado cuenta en la semana precedente de que iba a aparecer. Tampoco en ese momento vi más indicios de floración y hoy, dos días después, ya me encuentro cuatro flores más. Al tratarse de una especie de flores pequeñas y de escaso porte no necesitan mucho más de 36 horas para pasar de nada a todo. Lo que más me ha llamado la atención es que las flores nuevas son de un color que no había visto nunca, azulado y con amplias marcas blancas. Es probable que en esta ocasión el paquete de bulbos de ALDI haya incluido distintas formas de Iris reticulata sin indicarlo en el envase; tampoco puede tratarse de una confusión mía puesto que no tengo plantado ningún otro Iris que se le parezca. Ha sido una grata sorpresa, pues los ejemplares son verdaderamente bonitos. Me fijo, además, que el de flor morada más típica tampoco es exactamente igual a los de otros años, dado que le falta la mancha amarilla en el centro de los pétalos. Ahora mismo, la floración del resto de ejemplares que se observan ya crecidos queda pues sujeta a sorpresas.

Otro de los ejemplares azulados
El Iris reticulata es también una planta la cual es preferible ubicar de manera aislada, quizá en una maceta pequeña sólo con ejemplares de la misma especie o similares, u otras bulbosas pequeñas como los crocus o incluso algunos muscaris. Primero aparecen unas hojas verticales no muy largas que la mayoría de veces tropiezan con las propias flores. pero es después de marchitarse éstas cuando empiezan a crecer y doblarse por su peso, alcanzando a veces el tamaño de las de sus parientes mayores los Iris híbridos holandeses. Mezclarlos con bulbosas mayores, como he hecho yo al ponerlos con unos narcisos, puede resultar en que queden escondidos entre sus hojas. Más complicado todavía lo tenían los Iris 'Katharine Hodgkin' del año pasado, dado que las flores son más grandes y se abren prácticamente a ras de suelo. No me quedó ni uno, por cierto: se empezaron a pudrir los bulbos antes de llegar el verano incluso.

Me cuesta encontrar bulbos que aseguren el éxito durante varias temporadas, pero poco a poco van siendo varias las especies que están consiguiéndolo. Estos Iris reticulata, que siempre alegran la vista con su maravilloso colorido y su pequeño porte, han demostrado que son capaces de hacerlo pero todavía les falta superar la marca de las dos temporadas. Veremos dentro de unos años si estos lo han conseguido.

domingo, 12 de junio de 2016

Lilium 'Conca d'Or', un gigante mestizo perfumado

Lilium 'Conca d'Or'
Si 2015 fue el mejor año para las azucenas con la mayor variedad vista hasta ahora, en 2016 todo aquello se ha desvanecido. Persisten muchas de las especies que florecieron la temporada anterior, pero por un motivo u otro, a estas alturas no han tenido a bien repetir el éxito del año anterior. Por si fuera poco, la primera especie que se decidió a florecer, la azucena blanca, acabó tronchada por el viento justo mientras las flores terminaban su desarrollo, con lo que la planta deberá volver a crecer para el año que viene. Al menos, las flores se abrieron y emanaron tímidamente su aroma en un jarrón en casa.

Con este panorama, no es de extrañar que la primera azucena que ha florecido esta temporada sea una variedad recién traída, plantada a finales de febrero cuando fue adquirido un paquete con seis bulbos. Se trata del cultivar híbrido 'Conca d'Or', una mezcla que une formas, colores y aromas de los híbridos orientales y las variedades de flor de trompeta. Coloquialmente, a este grupo de híbridos se les llama "Orienpet", una fusión derivada precisamente de "Oriental" y "Trumpet". No he podido dar con su línea genealógica, pero es bastante probable que lleve de por medio Lilium regale, a juzgar por su colorido y, sobre todo, delicioso perfume. En las fotos que encontramos de la especie a menudo observamos ejemplares enormes, de alrededor de dos metros de alto, pero en una maceta eso suele ser poco frecuente: los míos se han quedado en unos 70 cm.

Grupo de flores
Las flores son grandes, muy grandes. Nuevamente, el tamaño no ha sido tanto como el que se aprecia en algunas fotos, donde vemos flores del diámetro de un plato. No obstante, son las azucenas con flores más grandes que he tenido nunca, alcanzando las más grandes unos 18-20 cm. de diámetro y superando por tanto al regale y a otro híbrido oriental que había tenido con anterioridad, el 'Stargazer'. Tienen una base blanco amarillenta con el interior de un amarillo pálido aunque más marcado; quedan, como en las variedades de trompeta, ligeramente cerradas en forma de cono invertido.El aroma, a medio camino entre el que tenían precisamente las variedades mencionadas, es quizá más cercano al del regale y tan intenso que se puede oler a unos metros en el entorno próximo a la maceta.

El Lilium 'Conca d'Or' es, por tanto, otra interesante adición para la colección de azucenas, bulbosas normalmente fáciles de cultivar y mantener a pesar de los altibajos que puedan sufrir al cabo de varias temporadas. Esperemos que en próximas primaveras continúe prosperando y vuelva a inundar la terraza de color y perfume.

domingo, 8 de mayo de 2016

Dos americanas por sorpresa

Sisyrhinchium bellum
Pasó todo el mes de abril y después de un arranque de la temporada de bulbos -que suele dar inicio a mediados de invierno- bastante correcta, sobrevino una repentina pausa que ha desembocado en la ausencia de floración de varias especies que deberían haberlo hecho durante ese mes. Ni los Ornithogalum ni los Hyacinthoides se han manifestado, a pesar de contar con hojas que evidenciaban que les iba bien. Por tanto, llegado el mes de mayo, poco cabía esperar que algunas especies tuvieran todavía oportunidad de florecer y parecía que habría que esperar a las que comienzan en este turno de la temporada, como las azucenas.

Las plantas que protagonizan la entrada tienen historias dispares. Unas fueron adquiridas como bulbos hace unos años, la otra fue sembrada desde semilla. Ambas son especies que tienen su origen en los Estados Unidos, por lo que son especies adaptadas a un clima templado como el que tienen en Cullera. 

Calochortus splendens
Primero habría que hablar de las bulbosas: Calochortus. Estas plantas son originarias de las praderas secas del oeste del país norteamericano, donde se las llama "mariposa lily" por su colorido. En mi caso, los bulbos fueron adquiridos en una tienda online holandesa en otoño de 2013. Era un pack de 10, pero con los años han ido desapareciendo. Los regaba poco y todas las veces (2014 y 2015) dieron hojas, pero no flores. Como perdían la parte aérea tan pronto y tengo entendido que quieren sequedad estricta en verano, solía guardarlas dentro de casa. Entre el último verano y este febrero pasado estuvieron guardadas más de la cuenta, pues las perdí -luego resultó que las tenía a la vista todo el tiempo. Cuando las encontré, en febrero, tenían una hoja brotada y las raíces queriendo salir. Aún las planté y funcionaron prácticamente sin problema. Increíblemente y a pesar de ello, es el primer año que han formado flores, aunque sólo se ha abierto una mientras que las otras se han secado o han llegado a romperlas los pájaros. El ejemplar aparecido, de color rosado y blanco, no es de esas especies de bello dibujo y colores llamativos. Se trata, seguramente, de Calochortus splendens. Las flores tienen cuatro pétalos grandes y redondeados y forma de copa, más o menos similares a un tulipán; pertenecen a la misma familia que éstos, aunque ahí termina su parentesco. Curiosamente, sus parientes más cercanos son una especie que también cultivo y tienen un aspecto totalmente distinto: las Tricyrtis.

La segunda es una pequeña iridácea que obtuve de semilla. Se trata de Sisyrhinchium bellum, especie de un género distribuido por prácticamente todo el continente americano. Como algunos iris, es una planta rizomatosa. Me costó muchísimo que alguna semilla germinase, tras dos temporadas de intentos. Al final, una de las puestas en semillero en otoño de 2015 lo hizo y fui cuidando la planta con sumo cuidado. El trato es muy sencillo, igual a prácticamente cualquier herbácea, pues los Sisyrhinchium gustan de tener humedad a menudo. Las hojas son lanceoladas y crecen en rosetas planas como en muchas especies de iridáceas, pero son tan finas que recuerdan a césped. Fue una sorpresa empezar a ver cómo formaba los pedúnculos, que empezaron a dar flores bastante pronto. Éstas son muy pequeñas, de color violeta-azulado y con un dibujo amarillo en el centro. Tienen un aspecto puramente actinomorfo, mucho más simple que especies relacionadas como puedan ser Iris, Trimezia o Tigridia. Duran un par de días, pero la planta las produce continuamente. Espero que la planta crezca vegetativamente y pueda llenar su maceta, puesto que es bastante complicado que consiga algún ejemplar más con las pocas semillas que me quedan ya.

sábado, 2 de abril de 2016

Las últimas de las primeras

Narcissus triandrus 'Thalia'
A pesar de que este año todo parecía ir bastante bien con la mayoría de bulbos plantados en otoño, con el tiempo necesario para aclimatarse y crecer, bien regados pero no en exceso, con abono de liberación lenta mezclado en el sustrato y, finalmente, con un crecimiento que parecía indicar que la gran mayoría culminaría su ciclo con la floración, al final parece ser que con la llegada del mes de abril todo esté llegando a su fin. O, al menos, en lo que a floraciones se refiere, pues las hojas de la mayoría de especies sieguen estando en bastante buen estado. Aunque todavía es pronto y puede que en una o dos semanas esté retractándome de esta impresión, lo cierto es que durante el mes de marzo han habido espacios tan grandes entre floraciones que parece que las bulbosas hayan cerrado ya su primer capítulo.

Hyacinthoides hispanica
Los narcisos parecen haber tenido en los Narcissus triandrus 'Thalia' a sus últimos representantes de la terraza. Los ejemplares anteriores -'Carlton', 'Fortune' y 'Tête-à-tête'- dejaron de florecer hace semanas. Además, una criatura que no he podido identificar se encargó de acelerar el declive de los narcisos comiéndose sus flores -y sólamente las suyas, respetando cualquier planta, incluso otros bulbos en flor- y también ha estado arruinando a los recién llegados 'Thalia'. Este cultivar, al igual que la especie original, produce flores de inmaculado color blanco, tamaño mediano y grandes copas. Las flores son varias por cada pedúnculo, pero debido a lo anteriormente señalado, no he podido ver ni dos juntas a la vez dado que apenas duran enteras dos días hasta que las muerden. Un dato curioso de la planta es que, contrariamente a la mayoría de narcisos, sus flores no tienen un agradable perfume: poseen un olor similar a orín de pequeño mamífero, en este caso más desagradable que otras flores de olor similar como Phacelia viscida o Ibicella lutea.

A lo largo del mes han ido abriéndose varias umbelas de flores de Allium neapolitanum, de las cuales todavía quedan algunas. Este ajo, cuyo primer intento con él fue un fracaso y no esperaba que fuese tan sencillo, lo llevo cultivando desde el año pasado y se ha mantenido y multiplicado entre temporadas con bastante éxito. Además está visto que no separé bien los bulbos que fui sacando de la tierra, pues han aparecido en macetas donde no esperaba verlos. No es tan invasivo como su pariente el Allium triquetrum, por lo que en principio no me preocupa que haya varios repartidos en diversos puntos.

Narciso 'Thalia'
Florecen este año también los jacintos de bosque o campanillas inglesas Hyacinthoides non-scripta. A pesar de haber sobrevivido con más o menos éxito desde el año pasado, tampoco parece que hayan mejorado mucho. Al igual que entonces, sólo han florecido dos y de manera bastante escueta, prácticamente perdiéndose entre las hojas de las demás plantas. Quizá debería considerar sacarlas de la combinación de bulbos donde se encuentran y tratar de cultivarlas en una maceta específica hasta que los bulbos crezcan y se dividan a buen ritmo. Al igual que sus parientes sureños los Hyacinthoides hispanica no tienen perfume alguno, y debido a su pequeño tamaño ni siquiera sé si las abejas, que gustan de ellos, han sabido encontrarlos.

Así pues, parece que el tiempo de los bulbos que aprovechan el tirón de finales de invierno va tocando a su fin. Han quedado sin florecer, entre otros, narcisos e iris que no sé si lo harán en las semanas venideras; es de presumir, basándonos en lo visto el año pasado, que los Hyacinthoides hispanica y los Ornithogalum umbellatum aún podrían florecer durante los próximos días. Más adelante, considerándolo ya como una época distinta, ya habrá tiempo para los Lilium y algunas iridáceas más propias de los meses centrales del año.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Marzo, mes de bulbos

Crocus vernus 'King of  the Striped'
El inicio de marzo suele traer en cada temporada el momento álgido para la floración de los bulbos primaverales. Si bien por estas fechas, y más con el suave invierno que hemos tenido, las anuales ya compiten con ellos, todavía falta un tiempo para que éstas se encuentren a pleno rendimiento y empiecen a sucederse las floraciones de las distintas especies que aún necesitan dar su último estirón en marzo. En cambio, los bulbos de clima templado tienen en marzo su época predilecta y para muchas especies será su única ocasión, pues llegados al mes de abril la mayoría de ellos -muscaris, narcisos o crocus- habrán terminado y sólo unas pocas especies más tardías -Ornithogalum, Allium o Hyacinthoides- alargan su floración o la comienzan durante el mes próximo. Este año, con más especies plantadas a las que parece que les va bastante bien, quizá los dos meses sean testimonio de sus espléndidas floraciones durante muchos días.

Narcissus 'Fortune'
En esta ocasión nos remontaríamos un poco más dado que durante febrero ya fueron bastantes las especies que comenzaron a florecer, e incluso lo hicieron íntegramente durante este mes. Muchas de esas especies están en realidad terminando ahora, mientras que otras han comenzado en el presente mes por mero capricho del calendario. La primera planta de la que hablaríamos es, a pesar de lo temprano, un tulipán. Tulipa bakeri 'Lilac Wonder' es un cultivar bien conocido en el mundo de la jardinería. Si bien podría considerarse en realidad una subespecie de Tulipa saxatilis, el de bakeri como especie se prefiere a la hora de acortar su nombre. En todos estos años, en los que la mayoría de veces he optado por dejar de lado el cultivo de tulipanes porque los híbridos no son de mi agrado y las especies (los llamados "botánicos") no me daban grandes resultados, el 'Lilac Wonder' ha sido toda una revelación. De 10 bulbos prácticamente han florecido todos, aunque me ha costado encontrar flores bien abiertas debido quizá a que febrero no era el mejor mes para buscar las horas de sol necesarias. El bulbo brota muy pronto, a mediados de otoño, con una única hoja plegada hacia arriba a la que posteriormente acompañan otras más pequeñas en el lado opuesto. Es una planta de poco porte pero aún así las flores son bastante grandes, de unos 10 cm. de diámetro. Tiene una suave combinación de tonos pastel, rosado de fondo con un círculo amarillo en el centro. Hoy mismo ya sólo me quedan dos ejemplares con flores medio estropeadas que aún se abren y cierran. De todos modos, la experiencia con ellos ha sido buena y es posible que al año que viene, ya adaptados al clima, todavía sea mejor.

Crocus vernus 'King of  the Striped'


Tulipa bakeri 'Lilac Wonder'
En marzo continúan siendo numerosos los Muscari, aunque los macrocarpum ya parece que no sacarán más flores; los armeniacum, en cambio, gracias a su enorme presencia en la terraza todavía cuentan entre ellos con ejemplares rezagados que comienzan ahora su floración, aunque parece que el momento de los individuos de flores más grandes ya haya pasado. Los Ipheion les andan a la zaga, y siguen con un aspecto inmaculado sacando flores nuevas todas las semanas. Este año los combiné con diversos crocus y en principio se llevan bien, aunque en semisombra los Ipheion se desarrollan más frondosos y altos, dejando un poco escondidos a los crocus, que se las arreglan sin problemas como si creciesen en el césped: nada que ver con el fallo del año pasado de dejar crecer con ellos a las margaritas de Livingstone, que los acabaron constriñendo. Así, durante estos días se han sumado a la fiesta los Crocus vernus 'King of the Striped', un bello cultivar de flor grande con un color de base blanca y venación morada, con mayor proporción de morado en los tres pétalos más exteriores y más blancos con estrías los interiores. Los planté en una zona de semisombra y no parecen tener problema con ello. Pocos días después, los pequeños vernus de color morado han comenzado a aparecer junto a los Crocus tommasinianus.

Narcissus 'Tête-a-tête'


Muscari armeniacum
Los narcisos suman ya en estos momentos cuatro cultivares que consiguen florecer, aunque la variedad habría que buscarla más en el tamaño que en el aspecto, pues todos ellos son de trompetas largas y flores amarillas. En marzo se han unido dos cultivares ya bien reconocibles: el primero de ellos, también el más grande, es el 'Fortune'. Posee un aspecto muy similar a los amarillos que comenzaron a florecer en febrero aunque tiene un degradado suave hacia naranja en el extremo ondulado de sus trompetas. Por el momento han florecido cuatro casi a la vez, aunque por lo que se observa habrá tres más en breve. Bajando la mirada unos centímetros encontramos a los pequeños y alegres 'Tête-à-tête', que han esperado un poco más que el año pasado y también son algo más bajitos. Alguna criatura, posiblemente una tijereta, está dejando sus pétalos llenos de agujeros, cosa que espero no empeore los próximos días. Por otra parte, el resto de especies de narciso que quedan por florecer no se manifiestan. y observando las pocas hojas que quedan ya he perdido la cuenta sobre si son las de las especies que han florecido o no. Aún es pronto, no obstante, ya que el año pasado fue a finales de marzo cuando comenzó a florecer el más tardío de aquel entonces, el 'Canaliculatus'.

Crocus vernus
Aún en la primera quincena de marzo, el número de bulbos primaverales que queda por ver florecer continúa todavía una senda ascendente. Muchos conocidos de otras temporadas vuelven a asomar, y los siempre emocionantes ejemplares de especies nuevas o, incluso, especies que llevan una o más temporadas sin haber florecido nunca se presentan como las novedades más interesantes y esperadas. Con un invierno que parece que se haya apurado en traer las temperaturas más frescas cuando a la estación le quedan los días contados, al menos las plantas podrán disfrutar de unas condiciones ideales antes de la llegada de los cálidos días que les irán llamando a volver a su letargo, al tiempo que les tomarán el relevo las especies estivales, la mayoría de ellas asomando también en estos momentos.