Mostrando entradas con la etiqueta Margarita de Livingstone. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Margarita de Livingstone. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de marzo de 2015

Una combinación desequilibrada

Margaritas de Livingstone sobre Crocus
A mediados del año pasado decidí que aquello de ocupar casi tres metros de terraza con un contenedor para bulbos (de todas las estaciones) no parecía tan buena idea después de todo. Desmontándolo me quedaba con el espacio libre y los alrededor de 1.200 litros de sustrato que contenía, de los cuales 1/4 o un poco más se destinarían al contenedor de las herbáceas, debido a que su mejor calidad (turba, fibra de coco, perlita, humus...) sería un buen punto de partida para asegurar el éxito, y así ha sido. Con la tierra que saqué del contenedor de herbáceas y un poco de aquí y allá rellené cajas de porexpán y macetas con los bulbos. Claro, que con la tierra venían más cosas.

Crocus vernus morado
En un sustrato que ha contenido tantas anuales es normal que queden algunas semillas, que se ponen en marcha tan pronto como la tierra se remueve, les da la luz y reciben agua regularmente; a ellas hay que sumar también montones de adventicias que llegan regularmente a la terraza con los vientos y animales. Así, espuelas de caballero, amapolas sin identificar, ortigas, margaritas de Livingstone y un popurrí de especies bastante amplio han aparecido por doquier, viniendo bien en algunos casos ya que las he repicado en otros lugares. Durante el otoño, la ausencia de crecimiento de los bulbos y la pequeña talla de estas polizontes hace pensar que cuando crezcan, estarán en armonía unas con otras. Pero no es así.

El caso más claro es el que nos ocupa. En una caja de porexpán puse todos los crocus que cupieron más cinco Pseudomuscari azureum. Durante el otoño allí comenzó a crecer de todo y no quité casi nada, bien porque son especies que no acabo de reconocer y quiero saber qué saldrá, bien porque son especies que pensaba que no molestarían. Al final casi todas estas plantas han crecido tanto que han puesto en apuros a los crocus, que son de crecimiento vertical y muy bajo. Pero una destaca por encima de las demás: la margarita de Livingstone Dorotheanthus bellidiformis.

Los Crocus vernus blancos en apuros
Esta especie es una aizoácea anual, similar a sus parientes crasas y perennes aunque menos resistente a una sequía acusada. Su crecimiento es tan opuesto a los crocus que ha acabado por aprisionarlos y a éstos cuesta encontrarlos entre la maraña de hojas pegajosas de las Dorotheanthus. La maceta ahora se ve muy llamativa, como si hubiera sido preparada pensando en que aquéllas serían la especie estrella. A diferencia de otros bulbos de crecimiento principalmente vertical, los crocus no desarrollan largos pedúnculos, sino que las flores pueden estar abriéndose a tan sólo un centímetro del suelo. Esto es, que si hay obstáculos de por medio, se abrirán mal.

El resultado se aprecia en la foto que engloba todo el conjunto. Los primeros crocus, los tommasinianus, se beneficiaron de estar en una esquina vacía y pudieron prosperar. Los Crocus vernus de flores grandes, como los blancos de la foto, a duras penas han podido abrirse. Para otras temporadas habrá que ponerse manos a la obra cuando esto ocurra y repicar las plántulas de Dorotheanthus a otros lugares si quiero conservarlas: pero está claro, las macetas dedicadas a los crocus, cuanto más despejadas mejor.

jueves, 2 de mayo de 2013

Las margaritas de Livingstone enseñan más colores

Naranja y amarillo pálido
Como dije hace poco, una de las grandes protagonistas de esta primavera en la terraza está siendo la margarita de Livingstone (Dorotheanthus bellidiformis), la pequeña aizoácea anual de bellas y multicolores flores. Casi parece que, en cada visita a la terraza, descubra un color que no había visto antes. A lo visto, incluso una misma flor puede variar según pasan los días.

En varias visitas, por ejemplo, había visto brotar flores de color anaranjado, pero luego el color no se volvía una constante en la mata de plantas. El martes encontré abiertas dos flores de este color, muy vivo, y no dudé en tomarles fotos. Hoy ya no estaban pero sin embargo su posición estaba ocupada. ¿Y las flores naranja? Bueno, seguían allí, pero al parecer pierden fuerza con los días y adquieren un suave tono salmón.

Rosas intensos y anaranjados
Algo parecido pasa con el color rojo, que realmente no llega a aparecer. Las flores de color rosa intenso con el centro amarillo empiezan a abrirse con un tono rojo brillante, pero éste no se mantiene hasta la apertura si bien el rosado resultante es mucho más saturado que en las flores de rosa muy vivo. En la foto donde aparece el grupo de flores podemos ver uno de estos ejemplares que destaca por ser de una mayor intensidad que los ya de por si brillantes ejemplares rosados.

La cantidad de flores se mantiene con bastante variedad, aunque ya son muchas las que se han ido convirtiendo en cápsula de semillas. Ésta me recuerda en cierto modo a las de sus parientes los Carpobrotus, y casi seguro que, al igual que éstos, también estén rellenos de una pulpa dulce y fragante. No he indagado para descubrirlo pero, en cualquier caso, dejaré que se sequen en la planta para que las semillas caigan a los pies de la mata actual a fin de resembrarse en las lluvias que sucedan al final de su vida.

viernes, 12 de abril de 2013

Margarita de Livingstone, la explosión multicolor

Combinación multicolor
Todos los años suelo tener una o algunas especies que funcionan particularmente bien, regalando sus flores de manera brillante y abundante. Creo poder decir que una de las protagonistas de esta temporada será la margarita de Livingstone (Dorotheanthus bellidiformis).

Se trata de un miembro de la familia de las aizoáceas (Aizoaceae), en el que encontramos muchas plantas "clásicas" que además, tristemente, han llegado a colonizar ecosistemas delicados como las dunas costeras, desplazando a especies autóctonas que no pueden crecer bajo sus grandes matas rastreras. Tal es el caso de las uñas de gato (Carpobrotus edulis y acinaciformis) y, en menor medida, de la Aptenia cordifolia, muy típicas de los jardines de toda la vida. Actualmente también suele usarse mucho Drosanthemum floribundum, que comienza a popularizarse en las jardineras que decoran las carreteras y rotondas dado que necesita pocos cuidados y florece de manera espectacular.



El caso que nos ocupa es algo distinto, pues la margarita de Livingstone difiere de sus parientes en que es anual. Se cultiva como cualquier otra anual de clima templado: siembra directa a tierra, regar y mantener la tierra húmeda. Al menos en mi caso, no he notado que sea tan resistente a la sequía como sus parientes, requiriendo riegos como cualquier otra planta, cuando la tierra comience a resecarse.


La historia de la margarita de Livingstone en la terraza comenzó en 2012. Sembré algunas semillas en el contenedor-jardinera y otras en una maceta, como suelo hacer muchas veces, para tener al menos un especimen por separado. En la maceta las plantas crecieron pero, como mencionaba, y al ser casi verano, el calor y la sequedad no les sentaba demasiado bien y se venían muy abajo entre riegos. Su crecimiento parecía muy lento, así que acabé trasplantando lo de la maceta, con todo el cepellón de tierra, en el contenedor, dado que no había brotado ni una semilla. Pocas semanas después las plantas acabaron secándose y desapareciendo.

Con la llegada de las lluvias tras el verano, bien entrado el otoño, apareció una planta en el contenedor que crecía a mejor ritmo de lo que lo habían hecho los anteriores intentos. Separé esta planta en una maceta antes de limpiar y remover todo el contenido del contenedor, y la mantuve sin problema tratándola como una más. Pasó casi todo el invierno y para finales de febrero, con la planta bastante envejecida (con tonos rojizos y un sinfín de picotazos de los gorriones) comenzó a emitir sus primeras flores, de curioso color, que mostré en esta entrada.

A finales de enero comencé con la siembra de plantas en el recién preparado contenedor y, resumiendo mucho, hay que decir que sólo las margaritas de Livingstone consiguieron crecer y establecerse, estando ahora considerablemente adelantadas respecto al resto y cubriendo algunas otras plantas de pequeño tamaño que sembré en su misma zona, la parte delantera del contenedor. Estas plantas tienen un aspecto más fresco, totalmente verde, estando igual de expuestas al sol. Comenzaron a florecer a principios de abril, sólo un mes después de su congénere más vieja, aspecto que he venido observando en la mayoría de plantas  semilleras según se siembren en otoño o en invierno-primavera (las que se siembran en primavera crecen y florecen en un tiempo menor).


La planta es, como sus parientes perennes, una continua "fábrica" de flores. Éstas tienen un aspecto similar a las de algunos cactus, si bien lo que nos evoca el nombre, las margaritas, también guardan cierto parecido, aunque evidentemente la estructura es remotamente distinta: mientras que una margarita se compone de un capítulo con flores tubulares en el centro y una corola de pétalos, cada flor de la margarita de Livingstone es eso, una sola flor. Algo similar ocurre también con las anémonas, con especies muy parecidas a margaritas.

Los colores son casi infinitos, si bien faltan el rojo y el azul -y, en consecuencia, los tonos morados o violáceos. Existen tanto flores de un color como bicolores, con un círculo central de tonalidad distinta. No me queda claro si una misma planta es capaz de sacar flores de distinto color (sería raro) dado que crecen tan juntas que no he mirado cuál es cuál. Resaltando todavía más este colorido, nos encontramos con algunas plantas que poseen las anteras de colores distintos: púrpura, naranja o incluso totalmente amarillos.



Las hojas llaman la atención por poseer una capa mucilaginosa, dando la impresión de que están comstantemente mojadas, motivo por el que a ésta y otras plantas de la familia se las suele llamar "rocíos" o "escarchadas". Aunque de aspecto carnoso, no llegan a tener la consistencia crasa de los miembros perennes de su familia.

Me encuentro pues con esta planta con un descubrimiento algo tardío pero que sin duda ha sido un acierto. Eso sí, viendo lo rápido que murió la primera planta tras florecer, no sé si éstas nuevas sobrevivirán al verano. Sea como fuere, todo parece apuntar a que la planta funciona mejor durante el invierno, con lo cual a la temporada próxima habrá que probar las siembras otoñales e invernales. Eso sí, teniendo en cuenta que quizá estas del contenedor se auto-siembren al secarse.

martes, 12 de marzo de 2013

Un fracaso que se veía venir

Sólo las margaritas de Livingstone han ido bien
Lo que véis en la foto es parte del contenedor/jardinera de 75x150 cm. de superficie donde, desde mediados de enero, hace exactamente dos meses, había sembradas montones de semillas que a estas alturas deberían tener como mínimo algunas hojas. Como se ve, ha sido así en un pequeñísimo porcentaje.

Las plantas de la parte frontal del contenedor fueron las primeras en brotar, resultando ser las margaritas de Livingstone (Dorotheanthus bellidiformis), y ninguna más de las otras especies de bajo porte que deposité en esa zona. En el resto de contenedor, de vez en cuando ha ido saliendo alguna planta que ha acabado secándose. El gran problema es que añadí sobre el sustrato que ya había varios litros de turba rubia usada que tenía en casa y ésta, entre lo hidrófuga que resulta y los terrones que contiene, no retiene nada bien la humedad y deja una superficie demasiado irregular. De hecho, lo primero que he hecho hoy ha sido retirar el plástico (no ha servido de nada, a lo visto) y remover la tierra: estaba seca hasta el fondo. He echado varios cubos de agua para mojarla y en principio se ha empapado, pero seguro que a los pocos días vuelve a resecarse.

He echado semillas dos veces en este tiempo y las dos han sido un fracaso: hasta plantas tan fáciles como los acianos se han visto incapacitadas para germinar. Por otro lado, parece que a la tierra seca se une la falta de calor y luz del invierno, condiciones bajo las que no todas las plantas parecen responder bien. No está todo perdido: el año pasado sembré algo más tarde de la fecha en la que nos encontramos y salieron bastantes plantas. Eso sí, ya me tengo que olvidar del plástico porque algunas plantas se secan por el exceso de calor acumulado.

El objetivo a conseguir es la retención de humedad, al menos superficial. Voy a intentar mejorar este aspecto esparciendo una capa de turba bien humedecida para al menos asegurar que las semillas vayan a tener una cama húmeda y mullida donde enraizar. Además, dado que retiro el plástico, voy a cubrir la superficie esta vez con reja. Es imprescindible para mi terraza, pues los gorriones últimamente están insoportables, picoteando todo aquello que ven e incluso ahora les ha dado por dejar "excavaciones" en macetas con superficies amplias y tierra suelta, supongo que para darse baños de tierra. Esto supondrá que las semillas tendrán que conformarse con la humedad del suelo, y además durante un tiempo, pues mientras haya semillas o plántulas no puedo regar para no enterrar, desplazar o remover éstas. Se puede, eso si, pulverizar.

He arrancado también muchas plantas que al principio parecían ser de las que yo había sembrado, pero han resultado ser crucíferas, senecios y bledos oportunistas cuyas semillas están ya por toda la terraza. Al remover la tierra también es posible que luego brote alguna semilla de las que sembré en un sitio poco apropiado, pero eso es un problema menor.

No hay duda que aquí la mejor época para sembrar es primavera y otoño: justamente cuando el calor es moderado y la luz abundante. El problema es que el otoño queda lejos y la primavera da poco margen ante el tórrido verano, pero es lo que hay: habrá que seguir trabajando con el contenedor si quiero que ese trozo de terraza tenga flores esta temporada.

sábado, 2 de marzo de 2013

Preparando la temporada: la gran bienvenida

Margarita de Livingstone
Aunque la semana se ha visto interrumpida por el episodio de abundantes lluvias, granizo y viento, la bienvenida a la primavera ha proseguido su camino y tanto aumentan las plantas que empiezan a anunciar la estación de las flores como los trabajos de acondicionamiento van llegando poco a poco a su fin.

Esta semana he plantado prácticamente todo lo que he ido reuniendo para la primavera, a falta de unos pocos bulbos y cormos que plantaré al lunes -si nada lo impide- y unas últimas plantas que todavía tienen que llegar. Han hecho falta un par de centenares de litros de sustrato y todavía harán falta unos pocos más; esto se debe a que muchas plantas las he puesto en macetas grandes que podrán alojarlas sin problemas durante años. Es decir, que el trabajo hecho esta temporada debe valer para mucho tiempo, antes de realizar divisiones o trasplantes cuando a las plantas se les quede pequeño su recipiente. Además, hay que amoldarse un poco a la cantidad de bulbos, cormos, rizomas o tubérculos que vienen en cada paquete; un año más me he llevado plantas de LIDL y ALDI (sobre todo del primero) que en ocasiones vienen en cantidades exageradas para lo poco que cuestan. Un ejemplo serían los 25 cormos de Gladiolus callianthus o los 40 de Triteleia laxa 'Queen Fabiola' que vienen por 1,49 € cada paquete. Lo ideal sería repartírselo entre varias personas, pero no conozco a nadie dispuesto a ello con la rapidez que se necesita: estas plantas pueden estar brotando en menos de un mes, y las vivaces en la misma semana de ser plantadas.

Cormos de Gladiolus callianthus
Por otro lado, desde el lunes han ido floreciendo nuevas especies de plantas. Han despertado los primeros crocus mixtos, aparentemente Crocus chrysanthus de color amarillo, el crocus más temprano. Han coincidido cuatro flores unas al lado de otras, pudiendo tratarse de 2-3 cormos distintos. Éstos pertenecen al mix adquirido en ALDI, el cual ya tuve el año pasado y sólo vi flores amarillas y moradas. Por otra parte, en el rincón donde planté el mix adquirido en LIDL ha aparecido la primera flor y, para mi sorpresa, se trata de una especie distinta: el Crocus tommasinianus, que ha conseguido abrirse sin apenas daños tras el granizo que le cayó. También me llevé un paquete únicamente de esta especie, que se encuentra justo en el extremo opuesto a donde enterré el pack mixto que, visto lo visto, seguramente se componga de más especies que el de ALDI. A priori, puede que salgan tanto C. vernus y C. tommasinianus como C. chrysanthus, a jugzar por lo que la marca, "Holland Selection", trae por separado. De los chrysanthus sueltos no me llevé ninguna bolsa, pero sí tengo otra variedad más, el Crocus vernus 'Jeanne d'Arc', de color blanco puro: hoy ya he visto dos flores a punto de abrirse.

Crocus chrysanthus amarillo
Los jacintos se han abierto ya todos, y salvo dos que se han quedado algo achaparrados, todos lucen estupendos. Los primeros, que ya mostré en la entrada anterior de esta temática, ya se han secado y los he cortado. Ahora se encuentran en flor los violeta y los rosa, que como puede apreciarse en la imagen, no sólo se diferencian por su color sino también por el aspecto de sus pétalos, cortos en unos y alargados y curvados hacia atrás en otros. No coincidirán en floración con muchas bulbosas ya, pues aparte de los Crocus, ningún otro bulbo del contenedor parece que vaya a tener flores en al menos una semana. Quizá al año que vienen se ajuste el ciclo y coincidan con alguno más. Su floración resulta, al menos en mi zona, relativamente corta (poco más de una semana).

Cormos de gladiolo enano
Precisamente en el contenedor he cubierto el hueco que dejé especialmente reservado para futuros bulbos primaverales. Como primero necesitaba saber qué tendría disponible, en qué cantidad y cuál es su crecimiento (época de floración, altura, disposición de las flores...), he esperado hasta tenerlo todo sobre la mesa y hoy por fin he dejado cubierto el espacio. Sus ocupantes han sido tres gladiolos de Abisinia, Gladiolus callianthus (lo que se vende como "Acidanthera murielae") y quince gladiolos enanos de una marca distinta (de ALDI) a los que compré el año pasado y que actualmente se encuentran repartidos por la zona trasera del contenedor (éstos de Schlecker). En teoría, los primeros florecen a finales de verano y los últimos más o menos a principios, pero vuelven a crecer durante el otoño como han demostrado sus parientes. Así, para octubre-noviembre el contenedor volverá a tener bastantes hojas.

Jacintos de distintos tipos
Más plantas han florecido, como la que ocupa la primera fotografía de la entrada: unas margaritas de Livingstone (Dorotheanthus bellidiformis) de una maceta que conservé cuyas plantas brotaron fuera de hora en el contenedor pequeño. Estas plantas las compré como semilla en LIDL en primavera de 2012 (aunque vienen erróneamente nombradas como Mesembryanthemum crystallinum), y sembré unas pocas que no salieron. Las di por perdidas hasta que, en otoño, vi que había crecido una planta y tenía buen tamaño. Dado que iba a remover todo el contenido del contenedor, la guardé trasplantándola a una maceta. Tras estos meses de espera, aparecieron los botones florales y aquí están las flores, aunque el granizo les rompió algunos pétalos; la foto es del lunes, antes de la tormenta. A pesar de su sorprendente parecido con las margaritas, no pertenecen a su familia (las compuestas), sino a las aizoáceas, como la Aptenia cordifolia o la Carpobrotus edulis, dos plantas populares en los viejos jardines, siendo la segunda una invasora frecuente en las dunas de Cullera. A mi juicio, la margarita de Livingstone tiene flores mucho más bellas que las de sus parientes, con tonos muy vivos; además lo que nos muestra es una sola flor, no como las margaritas, cuyas "flores" en realidad son capítulos que agrupan multitud de flores tubulares rodeados de la corola de pétalos. Este año presumiblemente tendré muchas más flores, pues he conseguido que germinen un buen montón de estas plantas en el contenedor-semillero.

Bulbo de Lilium asiático
La tormenta no ha dañado demasiado a las pequeñas plántulas que había sacado ya al descubierto, pues no he detectado ninguna rota, ni tampoco a las especies que se encuentran formando sus botones florales o incluso hojas, como las vivaces que planté a principios de semana algunas de las cuales poseían hojas muy tiernas. Hoy el día ha salido soleado y algo más cálido que la semana precedente, lo que ayudará a disipar un poco la humedad y frío de la tierra, que tampoco es bueno que quede tan empapada durante mucho tiempo.

Han sido varias las plantas repartidas en macetas a lo largo de la semana, pero prefiero ir dejándolas caer por el blog cuando se hayan asentado y empiecen a dar signos de éxito (tengo esa manía de evitar "el cuento de la lechera"). Os puedo adelantar que las iridáceas (iris, gladiolos...) copan muchas de las variedades que he plantado esta semana, sumándose a las ya presentes; que hay nuevas dalias y otras compuestas, y nuevas azucenas, este año con las asiáticas, cuyo aspecto me resulta algo más bonito que las orientales. También he repetido con las aguileñas, esperando que este año puedan sobrevivir. En general, decenas y decenas de plantas con colores variados que prometen dar un espectáculo visual maravilloso.