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jueves, 29 de octubre de 2015

Crocus speciosus, despertar otoñal

Crocus speciosus
Es bien sabido que hay tres clases de plantas bulbosas según el periodo de floración, crecimiento y reposo: están las que emergen entre finales del verano y otoño, floreciendo entre finales de invierno y la primavera y perdiendo las hojas algo después; las que emergen a finales de invierno y florecen en primavera-verano, con un ciclo similar a las anteriores aunque desplazado hacia los periodos cálidos del año; y las otoñales, que entre finales de verano -algunas en pleno verano, como la autóctona Urginea undulata- y principios de otoño primero florecen y posteriormente producen hojas que mantendrán hasta casi el verano siguiente. El reposo suele ser común para todas ellas y la inmensa mayoría lo hace entre verano y otoño. En la terraza tengo una representación de todos los tipos, pero hasta ahora las otoñales, que son las que cuentan con menor variedad nunca habían florecido. Eso ha sido hasta la llegada de esta nueva especie para la colección.

Interior de la flor
Crocus speciosus ssp. speciosus, conocido coloquialmente como crocus de Bieberstein, es una especie originaria de Irán, Turquía y el Cáucaso. Lo primero que nos llama la atención de sus flores es que son más grandes y están más elevadas que los clásicos crocus de primavera, como el Crocus vernus, incluso en los cultivares de flor grande. Su aspecto también es más llamativo, con pétalos de color lila marcados por nervaduras y unos estilos curvados de color naranja brillante. Como los demás crocus, depende de la exposición al sol para abrir más o menos sus flores, con lo que quizá la ubicación en la que los puse, buscando condiciones de semisombra, no llegue a ser suficiente para ellos en este mismo momento. No obstante, creo que no los acabaré moviendo al frente de la terraza, sino que podrían estar bien simplemente desplazándolos un poco más a la izquierda para que tengan unos minutos más de sol. En el fondo, su floración será breve y hay que dejar sitio a las plantas que florecerán todavía dentro de unos meses, en primavera.

De perfil
El recorrido de los Crocus speciosus en la terraza es hasta hoy muy corto. Vinieron con el mismo pedido de bulbos de floración primaveral, a finales de septiembre, y aún tuve la suerte de que venían sólo un poco brotados y con energías suficientes para completar su floración que, como se ha indicado, se produce antes que el crecimiento vegetativo. Poco a poco los diez cormos, repartidos mitad y mitad en dos macetas pequeñas, fueron asomando hasta aparecer por lo menos nueve. Esto es, que actualmente y con sólo dos floreciendo en el momento de hacer estas fotos -todas del mismo ejemplar- se puede prever que la floración será muy escalonada. Estoy casi del todo convencido que, de ir todo bien, las plantas reajustarán su ciclo a lo largo del año y es probable que para la próxima temporada florezcan a principios de octubre, fecha más lógica. Estos fueron plantados el 29 de septiembre y parece ser que prolongarán su floración durante el principio de noviembre. Sin duda todo un acontecimiento para una época en la que pocas especies tienen su momento natural para florecer.

martes, 4 de marzo de 2014

El bajo rendimiento de las bulbosas

Ipheion uniflorum
Algo malo tenía que tener este inicio de temporada. Mientras las demás plantas han encontrado un ritmo de crecimiento y floración estupendo para la época en la que estamos, los bulbos, grandes protagonistas de la terraza -no en vano ocupan un espacio de 2,8x1 metros ellos solos, más los que hay en macetas- están funcionando de manera discreta e incluso en algunos casos la cosa apunta hacia lo preocupante.

La plantación esta temporada se hizo lo mejor que se pudo. Hacia finales de octubre ya tenía en casa todos los bulbos que había que plantar y todos ocuparon su lugar desde ese mismo momento (algunos bastante antes), dejados a su suerte según los cuidados que requieren, que en el caso de algunos son bastante pocos. El otoño no estuvo mal en cuanto a que el calor inusual terminó a mediados de noviembre y los bulbos pudieron disfrutar de una temporada de temperaturas frescas al natural. Comparado con la temporada anterior, en la cual enterré casi todos los bulbos a correprisas a principios de enero, parecía que podía sacar algo de provecho de esa ventaja. Nada más lejos, parece que les fue mucho mejor a algunos bulbos que el año pasado estuvieron cuatro meses o más dentro de una caja guardados que los que este año han permanecido en tierra desde entonces.

Iris reticulata
Lo primero que llama la atención es la ausencia de Crocus. Casi ninguno, ni los que guardé de la temporada anterior (en esta entrada se ve cuántos había y lo sanos que estaban) ni los llegados este otoño, han florecido todavía, y un gran número ni han sacado sus hojas. Si escarbo un poco la tierra éstas están brotando, pero ello no es garantía de que vayan a salir, pues muchos bulbos se quedan parados en esta fase y se secan. El año pasado, en esta misma primera semana de marzo, los Crocus chrysanthus y los Crocus tommasinianus 'Barr's Purple' daban el pistoletazo de salida y eran inmediatamente seguidos por los Crocus vernus de colores y el cultivar 'Jeanne d'Arc'. Este año sólo un par de Crocus vernus morados han florecido hasta ahora, tras un Crocus sieberi ssp. sublimis cuya flor se secó tan rápido que ni tan siquiera la vi desplegada del todo. Esta especie es nueva este año y hay más a punto de florecer, pero desde luego el comienzo ha sido frustrante.

Scilla siberica
La misma suerte han ido sufriendo los Iris reticulata. El primero en abrirse fue uno del cultivar 'Rhapsody' que encontré abriéndose y dos días después, en la siguiente visita, ya se estaba secando. Al menos volví a encontrar otro, el de la foto, que ha tenido una duración breve pero sin secado prematuro. Los Iris reticulata corrientes, entre los cuales hay ejemplares nuevos y otros del año pasado, van por un camino similar. Las flores duran unos días pero la mayoría no consiguen salir bien de entre las brácteas que las envainan.

Uno de los que aparentemente mejor está funcionando en el contenedor es Ipheion uniflorum, un pariente cercano de los ajos procedente de Argentina y bastante popular en Europa, siendo de las pocas bulbosas "clásicas" que encontramos por aquí en algunos jardines. Sus flores en forma de estrella con un suave tono celeste se han desarrollado bastante bien y son de las pocas especies que cuentan con buenas rosetas de hojas en el contenedor. Es el primer año que están en la terraza.

Crocus vernus
Por un lado tenemos también que los iris holandeses cuentan con una buena cantidad de hojas y es de esperar que florezcan más adelante; sin embargo, no se puede decir lo mismo de los narcisos. Siendo probablemente el género del cual más bulbos enterré después de los Crocus, ni todos han emergido ni los que tienen hojas muestran signos de floración, salvo los 'Tête-à-tête', que se han adelantado respecto al año pasado pero están sacando decepcionantes varas florales con una sola flor en el extremo y tan mal desarrolladas que algunas flores casi tocan el suelo.

Tan mal va la cosa este año que hasta los jacintos se han quedado bloqueados y no sé que será de ellos. Floreció uno, atrapado sin poder emerger de entre las hojas, y las flores se han secado ya. Del resto sólo asoman las hojas desde hace casi un mes y de ahí no han conseguido pasar. El primer año florecieron desde febrero casi todos a la vez; el segundo, incluso enterrados ya brotados, florecieron para las mismas fechas y tuvieron un crecimiento vegetativo espectacular. Si este año no funcionan, me temo que entrarán en la lista de plantas que saldrán del contenedor.

Iris reticulata 'Rhapsody'
Entre los bulbos más veteranos, los que llegaron en 2011, hay un curioso contraste. Los Muscari armeniacum no crecen demasiado y las floraciones son muy escasas, habiéndolo hecho sólo unos ejemplares medianos que dejé en una maceta. Los bulbos originales cada año van a peor y es casi seguro se deba al mal trato que les he dado: el primer año (2012) los saqué con hojas y todo porque me urgía reconfigurar el sitio donde estaban; después (2013) crecieron sin casi florecer tras haber estado almacenados algunos ejemplares casi nueve meses sin plantar. Quizá si quiero volverlos a ver en su esplendor debería hacerme con ejemplares nuevos a partir de septiembre. Es una especie muy agradecida que siempre va a más si se la deja plantada. Mejores noticias parecen traer las Fritillaria uva-vulpis: florecieron unas pocas en 2012 y en 2013 no lo hizo ninguna. Me propuse "aislar" a los bulbos en macetas y los tengo en el rincón de semisombra. Hoy he comprobado que entre las hojas de dos ejemplares vienen de camino unos botones florales.

En el rincón de semisombra, las pocas especies de bulbos que separé en macetas van relativamente bien, mejor que las del contenedor si hacemos un cómputo global. Sin embargo, tenemos el extraño caso de las Scilla siberica, de las cuales sólo un ejemplar ha florecido y lleva ya cuatro varas florales consecutivas, mientras que las otras siguen a medio brotar. También habría que mencionar a los Lilium, posiblemente las bulbosas de gran tamaño más exitosas de la terraza. Están brotando todos los ejemplares que ya hubo el año pasado y también algunas de las especies nuevas de esta temporada.

¿Habrá que tener paciencia? Para nuestro clima, es extraño que los bulbos sufran estos atrasos de manera natural. Si no han salido ya hay que empezar a investigar, y si en abril la cosa siguiese igual, entonces habría que tomar medidas. Esperemos que todavía se salve algo y que las especies de floración estival no lo tengan tan difícil como estas.

lunes, 21 de octubre de 2013

Plantación de bulbos

Bulbos antes de ser cubiertos
Aunque la meteorología nos ponga en una tesitura que hace parecer que todavía estamos a finales de verano, lo cierto es que ya hemos encarado la recta final de octubre y el tiempo apremia en cuanto a realizar tareas otoñales se refiere. Plantar los bulbos, todos los que tengo, era la última de las grandes propuestas que tenía pendientes de cara a esta preparación de la temporada que viene.

Mucha gente prefiere esperar a que haga más frío, pero me parece irrelevante dado que, por una parte, muchos bulbos pueden estar creciendo perfectamente si se les planta desde septiembre, hasta aquellos que nos venden en primavera -como los gladiolos enanos o los iris holandeses- y, por otra, si me tuviera que esperar al frío no plantaría hasta navidad: esta semana el poniente nos ha traído un par de días a más de 30ºC, y la semana que viene no parece que afloje mucho más.

El domingo día 13 estuve varias horas en la terraza e hice la parte más difícil: reconstruir el contenedor de los bulbos. Esta estructura de 280x100 cm. de superficie y 40 cm. de altura la construí y llevé a la terraza entre finales de 2012 y principios de 2013 (muy tarde, pues debería haberlo terminado al menos en septiembre del año pasado). Está hecha con listones de madera provenientes de palets usados que me proporcionaron amablemente en una carpintería donde trabajé hace unos años. Al ser tan grande no tuve madera suficiente como para construir un cajón totalmente cerrado, así que tiene un espacio abierto entre los bordes superior e inferior. Para colocar la tierra hice como en el contenedor de las anuales y herbáceas, aunque después de mucho buscar no conseguí ningún plástico que se pareciese al de aquél. En dicho contenedor, hecho con una estantería metálica y malla, forré el interior con una sábana vieja y sobre ésta puse el plástico, blanco por fuera y negro por dentro, y hasta ahora muy resistente, pues no ha adquirido esa fragilidad típica del plástico expuesto al sol, que se va desintegrando poco a poco. Desgraciadamente, esto sí pasó en el contenedor de los bulbos.

Apenas siete meses, de enero a julio, duró el plástico en este contenedor. Aquí tuve que usar el primer plástico que encontré, uno transparente de los que se usan para hacer esos pequeños túneles que cubren las plantas en las huertas. Lo puse tal cual, grapado a los bordes, y lo llené. En verano estaba ya imposible, con desgarros en los bordes y algún agujero por la mitad donde empezaba a caer tierra, así que saqué con paciencia todos los bulbos, que se encontraban ya en reposo o a punto de hacerlo, y fui guardando los más de mil litros de sustrato en bolsas de basura grandes, la única solución sencilla que tenía a mano. Esta vez, aunque han pasado unos meses desde el desmantelamiento, me he ocupado de que las cosas lleguen justo a tiempo. A finales del mes pasado adquirí un nuevo plástico, semitransparente -no hay de otra clase- pero más grueso: en la tienda me informaron de que puede durar al sol unos 3-4 años, esperemos que más. El domingo día 13 lo que hice fue recubrir el armazón con sábanas viejas, para no tener la tierra a la vista como antes, y sobre éstas puse el plástico.

Para la capa de fondo aproveché para ir deshaciéndome de una pila de compost que llevo casi un año preparando y que en su mayoría ya se había convertido en una masa homogénea e inodora de color marrón oscuro, con lo cual me gané unos centímetros de sustrato y abono para la tierra. Dado que a ciertos niveles del contenedor importa poco el sustrato, también he hecho un intercambio añadiendo aquí sustrato de peor calidad para reservar algunos litros del que había en el contenedor para plantar semillas y otras cosas: este sustrato contiene turba negra y rubia, perlita y fibra de coco. De todos modos, la inmensa mayoría ha vuelto a su lugar de origen, que es el contenedor.

Ha pasado una semana hasta que he puesto los bulbos, no por nada, sino porque requiere un tiempo y entre semana no encontré ningún día para hacerlo. Aún así, se me ha hecho de noche en la terraza al dejar para el final el riego del resto de plantas. Colocar los bulbos (más de mil) no tiene mayor secreto, pero sí requiere un poco de estrategia el decidir cómo ordenarlos. Lógicamente pongo en el frontal los de altura baja y subo progresivamente hasta los más altos, que van al fondo. Además hay que tener en cuenta la morfología de la planta y su posible intromisión en el espacio de otros bulbos. Así, especies como los Crocus, los Iris y los gladiolos crecen verticales y apenas ocupan espacio hacia los lados; en cambio, algunos como Muscari armeniacum o Tulipa tarda crecen no tanto en anchura, sino en horizontal: las hojas se arrastran por la superficie. Hay que tener en cuenta pues este detalle para evitar que las hojas cubran las plantas más bajas. Especial atención habría que poner con los jacintos: el primer año tuvieron una floración muy compacta y hojas breves y apretadas, pero el segundo año, con una floración más laxa, las hojas empezaron a crecer como locas tras cortar las varas florales. Tanto fue, que habiéndolas colocado delante de unos narcisos tipo miniatura, consiguieron taparlos a la vista. Este año los he puesto pegados a un borde flanqueados sólo a un lado por pequeños Allium, a ver qué pasa.

En la foto se ve que ya hay dos bulbosas con hojas. La de arriba son nardos (Polianthes tuberosa) que tenía en una maceta desde mayo de 2012. Nunca han conseguido florecer y espero que este espacio extra mejore esta condición. La segunda es una Nerine bowdenii: tenía tres, pero una se pudrió antes del verano. Las dos restantes habían ido muy bien pero hace poco una de ellas perdió las hojas: pensé que simplemente iba a entrar en reposo, pero hoy he confirmado que el amarilleo de las hojas no respondía a la caída natural de éstas, sino que el bulbo se había podrido. Posiblemente sea la enésima víctima del sustrato "Globalplant". Así pues, la planta restante -ya dividida en dos- es la única que cumple con mi plan inicial de pasar al contenedor, ya que es una planta de tamaño adecuado y no vale la pena tenerla separada en una maceta. Su floración es otoñal pero, a pesar de que tiene bastantes hojas, de momento no aparece ningún signo de ella. Aún podría estar a tiempo.

Cubiertos ya los bulbos con algo menos de tierra que el año pasado (unos 5-7 cm., suficiente para la mayoría de plantas), ahora ni siquiera tengo que regar. Es lo bueno de este tipo de plantas y el sustrato que empleé, que retiene la humedad de la lluvia sin encharcamientos y prolonga su efecto durante semanas, permitiendo que los bulbos tengan para beber durante su fase activa y sequedad para su reposo. Sólo en casos puntuales tengo que regar, y no demasiado. Si un contenedor tan grande estuviese dedicado a anuales y herbáceas, casi seguro que en verano sería una locura mantenerlo y necesitaría no menos de 25 litros semanales para él solo.

Como en todos los casos, espero que los bulbos esta temporada supongan una experiencia mejorada respecto a la anterior. He hecho lo posible para que así sea, así que ya sólo resta esperar y contemplar cómo van apareciendo las primeras hojas durante las siguientes semanas. Para las flores habrá que esperar un poco más, unos cuatro o cinco meses, pero si sale todo bien serán las primeras plantas en llenar de flores la terraza en el tramo final del invierno.

miércoles, 17 de julio de 2013

Tareas para la canícula

Bulbos almacenados de Crocus, Iris reticulata y otros
La canícula es el período de más calor del año. En nuestra zona suele colocarse traducionalmente entre los días 15 de julio y 15 de agosto, aunque básicamente consiste en los días en los que el sol está más alejado del ecuador terrestre y su duración varía. Realmente, por aquí eso de que sólo sean cuatro semanas no es para nada cierto, pues el calor más fuerte suele abarcar desde finales de junio a principios de septiembre, y ocasionalmente el día que da las temperaturas más altas, aunque sea puntualmente, suele caer en la segunda quincena de agosto. Este año la temperatura tomó fuerzas hace un par de semanas y veremos cuánto dura: siempre pienso en lo ideal que fue 2012 en este sentido, pues hubo unas tormentas a finales de agosto que trajeron precipitaciones importantes y dejaron un ambiente más propio de finales de septiembre que de la etapa final del verano. Apenas volvió a subir la temperatura un poco antes del inicio del otoño, y se acabó. Una suerte de "segunda primavera" que quién sabe si se volverá a repetir este año.

Aunque muchas plantas se me están resintiendo con este ambiente tan cálido, la sensación que tengo es positiva, de "trabajo bien hecho", pues la mayoría de plantas que están decayendo son anuales que han cumplido de sobra con su ciclo. No obstante, el fin de semana pasado descuidé mi puntual visita de cada dos días -me resultó imposible- dejando un espacio de tres y hubo algún que otro bajón de más que parece que no ha tenido mayores consecuencias. La peor parte, quizá, se la ha llevado la Lavatera trimestris, que prácticamente está sentenciada a muerte. Me dio el tiempo justo a hacerle fotos a sus flores durante la única semana que las ha tenido, a lo visto. Sigue teniendo partes verdes pero dudo que consiga remontar a partir de ahí, pues ya estaba bastante dañada por la sequedad y la roya.

A las zinnias les pasa algo similar, pero su problema además trae hongos. Las bonitas plantas que os enseñé hace una semana siguen floreciendo, pero el blancuzco ataque fúngico cubre las hojas de hasta más arriba y ya alcanza los pétalos de algunas flores, aunque las nuevas vienen bien. Si no sobreviven a esto habrán tenido una vida bastante "express", pues no les ha dado tiempo a ninguna ni a formar semillas; nada de esto ha ocurrido, sin embargo, con las del contendor grande, que siguen perfectas. Si no hay más remedio, habrá que dejarlas secar. No hizo falta eso mismo con la Papaver setigerum, que fue totalmente destruida por los hongos en cuestión de días, justo cuando empezaba a mostrar signos de florecer.

En el contenedor los huecos cada vez son más grandes. Dado que la mayoría de plantas van perdiendo sus flores al ritmo que maduran las semillas, he empezado a hacer cortes y dejar sólo los tallos, que siguen verdes aunque durarán poco. Así, traté de cortar y almacenar la práctica totalidad de las Gypsophila elegans, muchas Centaurea cyanus y las Coreopsis tinctoria más secas. Están ahora en flor las Cosmos bipinnatus y un ejemplar gigantesco de la especie sobresale entre todas. Del mes pasado quedaron la Agrostemma githago y las Vaccaria hispanica, totalmente ausentes ya del contenedor y reducidas a un montón de semillas listas para la próxima temporada. El proyecto que tengo para ésta es grande, pero debo esperar al menos a las primeras lluvias cercanas al otoño para asegurar que la tierra se empapa bien, pues esta vez no habrá plástico cobertor y las semillas han de crecer a la intemperie bajo los restos secos de sus antecesoras.

Bulbo de jacinto engordado y multiplicándose
Y es que, la intención de cara a 2014 es casi triplicar las especies que he tenido allí este año, en mayor o menor cantidad y con mayor o menor éxito. El principal punto a desarrollar será la omisión de plantar especies de roseta baja -este año las margaritas de Livingstone y las estátices quedarán fuera, aunque de las primeras seguro que hay decenas de semillas esparcidas- y comenzar en la parte anterior con plantas ramificadas con cierta altura, arrancando en unos 20 cm. para dejar la parte central y posterior a las plantas más altas y densas. Unas 35 especies, tanto las que ya han estado (y algunas que se sembraron y no germinaron) como otras nuevas que he ido adquiriendo a lo largo de estas semanas, tienen la misión de superar el ya espectacular macizo de flores de este año.

Justo a su lado, en el contenedor de los bulbos, está el mayor reto para estos calurosos días. Desgraciadamente, el plástico que usé para hacer de soporte no soporta, valga la redundancia, la intensa radiación solar. Mientras que el plástico del contenedor de las flores, negro y blanco, está fresco como el primer día, el de los bulbos se cae a pedazos. Así pues, aparte de la ya planificada extracción de bulbos para reorganizarlo todo, tendré que ingeniármelas para apartar sus más de mil litros de sustrato mientras coloco una tela (sábanas viejas, como en el otro contenedor) y un plástico mejor que tendré que buscar en alguna otra cooperativa agrícola. Hoy he sacado los de la parte anterior, la más dañada, y más o menos lo que esperaba: montones de Crocus, la mayoría Crocus tommasinianus, se han multiplicado a sus anchas; los Iris reticulata lo mismo, y los Iris 'Rhapsody' parece que han tenido algún problema, porque había muchos podridos.

A la vez, con esta extracción me hago la idea aproximada de qué especies puedo reponer en otoño. Básicamente, todas las especies que no brotaron o lo hicieron tarde y mal, se han podrido. Algunas quizá ni las vuelva a reponer, mientras que de otras ya sé a dónde ir. A primera hora a ALDI, LIDL y demás cuando vengan las ofertas, por tercera temporada consecutiva. Me han llamado la atención, entre otros, los narcisos que todavía siguen con raíces sanas y bien agarrados a la tierra, con lo cual no sé si hago bien sacándolos así de golpe -con razón tuvieron hojas casi hasta junio. Por otro lado, los jacintos han engordado en su mayoría, aunque nunca había visto cómo lo hacen y es curioso: parece que las capas externas del bulbo se endurezcan y se quiebren, manteniendo el núcleo blando. En sus bases crecen bulbillos nuevos que habrá que remover para que no les extraigan más energía; esto tiene que haber sido el abono, pues ese tamaño, junto con las hojas que llegaron a 40 cm. de longitud, no lo había visto antes.

Pues así se han puesto las cosas en la terraza estos días. No serán muchas las plantas que lleguen a aprovecharse del futuro otoño cuando éste llegue, pero sí quedan especies exclusivas de esta etapa que darán color a partir de dentro de unos dos meses, para los cuales aún queda camino. No obstante, después de una primavera y verano ejemplares, el final del otoño y las dos terceras partes del verano se harán interminables ante la nueva temporada; de hecho, ya empiezo a impacientarme por poder ver muchas de las nuevas especies que han ido llegando o llegarán de aquí al otoño. Pero, como ha demostrado esta temporada, la más minuciosa de las preparaciones es esencial para disfrutar de unas floraciones espectaculares y duraderas.

jueves, 11 de julio de 2013

Gladiolos enanos: mariposas botánicas

Gladiolo 'Atom'
Con los gladiolos enanos me he llevado este año una sorpresa. Más bien, quizá debería decir que he conocido una variedad mayor y gracias a ello me he maravillado con las formas que son capaces de ofrecer las flores de esta bulbosa de origen híbrido y, además, han sido de los pocos bulbos de verano que han conseguido florecer.

Primero, habría que hablar brevemente de los ejemplares del año pasado. Los compré en una tienda Schlecker, una franquicia alemana de pequeñas tiendas que se encuentra en mi zona y que parece que ha tenido problemas económicos. De hecho, en otoño trajeron bulbos, un poco tarde (finales de septiembre), pero en primavera ya no llegaron.  Estos los compré en primavera de 2012 y aunque crecieron bastante bien, sólo floreció uno, en junio, que iba abriendo flores a razón de una por día que se marchitaban antes de abrirse la siguiente: tras tres o cuatro flores, la planta terminó su floración. Puse la única foto de sus flores en la entrada que escribí a principios de año sobre las bulbosas de 2012. A lo largo del verano se fueron secando y llegado el otoño brotaron de nuevo, aunque no les sirvió de mucho dado que acabaron secándose a finales de primavera y este año no han florecido, pero los cormos parecen haberse beneficiado de su nueva ubicación y han engordado.

Gladiolo enano rosa-blanco
Los gladiolos enanos son una serie de híbridos y realmente eso de Gladiolus x nanus no sería del todo adecuado, ya que se trata de una hibridación artificial. Ésta es compleja y se compone de varias especies, todas ellas provenientes de África: Gladiolus alatus, G. cardinalis, G. carneus y G. undulatus. La hibridación fue llevada a cabo por Van Tubergen en Holanda hace un siglo, y precisamente en países con climas más fríos se aprecia la resistencia que estos gladiolos presentan a las bajas temperaturas, algo irrelevante aquí. Imagino que en climas frescos los gladiolos más grandes, también de origen sudafricano, sí corren el riesgo de malograrse con las heladas. Aquí, como digo, les es tan indiferente esto que pueden volver a brotar en otoño. Veré este año, que van a estar enterrados ya sin tocar más desde dicha estación, si crecen bien y florecen antes.

Gladiolo enano blanco-amarillo
A mi entender, tampoco son demasiado "enanos" dentro de lo que cabe, pues mis ejemplares más grandes han estado cerca de los 90 cm. de altura, quizá iguales o apenas medio metro menos que un gladiolo grande de verdad. Poseen espigas con menos flores que los gladiolos más grandes, los típicos de los ramos de floristería, y se abren unas cuantas a la vez. Parece que hay dos tipos básicos pues incluso las espigas antes de abrir son distintas, tanto que llegué a pensar que la última planta en florecer sería el Gladiolus callianthus.

Las plantas de este año son 15 cormos (unos pocos aparecen en esta entrada) de la colección "Exclusiv" de ALDI, que llega en febrero. La variedad parece distinta a la de los ofrecidos en Schlecker, aunque tampoco puedo saberlo si sólo me floreció uno. Éste tenía pétalos planos y puntiagudos, y los de ALDI han salido la mayoría de ellos similares a los gladiolos más grandes, con pétalos anchos e incurvados hacia atrás, y algunos de ellos con bordes ondulados. De los 15 cormos, calculo que han llegado a florecer hasta 10, y conté 6 tipos distintos de colores, los que aparecen en las fotos. Uno de ellos, el rojo con bordes blancos, lo he podido identificar como el cultivar 'Atom'. El resto de momento no consigo ubicarlos, aunque podrían ser simples mezclas aleatorias. Hay uno rojo más simple, similar al rosa del año pasado. Si encuentro sus nombres, iré editando la entrada.

Gladiolo 'Sapporo'
Su cultivo no puede ser más sencillo. Enterrados a unas tres veces su altura, o 7-10 cm., los cormos se plantaron a principios de marzo y a finales de mes ya asomaba alguna puntita. En junio han alcanzado una talla respetable, con unos 50 cm. sólo las hojas, que crecen pegadas en abanico similares a los iris rizomatosos. A principios del mes empezaron a abrirse las primeras flores, que abarcaron, con todas las plantas, unos 20-25 días alternándose. Semanas antes ya vemos las espigas, que en el caso de los de flores amplias son ovaladas y planas, con las brácteas muy rectas, y en los de flores más simples aparecen más separadas y con un cáliz más tubular. Además, parece que las de flores grandes abren 2-6 a la vez y las simples, solo una. Parece que lo del año pasado, aunque efímero, no era tan raro.

Gladiolo 'Mirella'
Requieren muy poca agua, con lo que apenas los he regado mientras florecían a la vez que aprovechaba para diluirles algo del abono granulado que esparcí a sus pies. Las hojas suelen ser bastante resistentes y a pesar de que empiecen a ponerse feas, tardan bastante en estropearse del todo. El único problema que presentan a veces es que al formar una palma tan plana y estar aferrados por un cormo, éste pivota cuando el viento incide sobre las hojas y llega en ocasiones a inclinar la planta casi hasta tumbarla. Esto ocurre en bulbosas relacionadas como Freesia o Sparaxis, muy similares aunque de menor talla. De momento no he tenido este problema, quizá por lo cerca que están de la pared.

Gladiolo enano rosa-púrpura
A fin de no hacerles gastar más energías de las necesarias, tan pronto como se marchitaba la última flor cortaba la espiga floral. Al hacer eso la planta queda algo fea, ya que dicha espiga crece tan apretada entre las hojas que es imposible eliminarla desde la base, quedando el pedúnculo truncado a la vista. De todos modos, no soy nada maniático a la hora de realizar este tipo de podas ya que prefiero anteponer la salud de la planta a la belleza ornamental, que ya ofrecen de manera suficiente cuando estalla la floración.

Así pues, tenemos con los gladiolos enanos una planta bulbosa de talla contenida, cuidados discretos y bellísima floración. Es posible que en macetas con suficiente profundidad y buen drenaje también lleguen a darse bien, pues sus cuidados no se diferencian demasiado de plantas populares resistentes como los Iris germanica o los jacintos. Una opción sin duda a tener en cuenta para llenar de color los últimos y cálidos días de la primavera con poco esfuerzo.

Nota (2017): Se han modificado las etiquetas de la entrada, no su contenido, para ajustarlas a una clasificación más acorde. Se ha eliminado el concepto erróneo de "Gladiolus x nanus" dejándolo sólo como "Nanus", que hace referencia a este grupo de especies y cultivares. Además se han añadido nombres específicos de algunos de los gladiolos de los que provienen determinados cultivares que aparecían en esta entrada. Estos cambios, como es lógico, se extenderán a todas las entradas donde se hablase de estas plantas.

lunes, 8 de julio de 2013

Cambio de estrategia para los bulbos

Cormo de Triteleia laxa repleto de cormelos
Estamos en la primera mitad del verano y viendo el panorama, parece que ya puedo dar por concluida la temporada de bulbosas para este año. Sólo quedan por salir de cuentas dos especies: Nerine bowdenii, que como planta de floración otoñal que es sigue con las hojas verdes e impecables, y Ornithogalum saundersiae, que siguen con sus hojas en crecimiento y no tengo idea aún de cómo se desarrollará. El resto, incluso especies que podrían haber florecido ahora en verano, están secas o a punto de hacerlo.

Efectivamente, y aunque no me sorprenda, la inmensa mayoría de bulbos de plantación invernal se han quedado sin florecer. Sólo lo han hecho los gladiolos enanos -ahora ya puedo dedicarles una entrada, pues han terminado su ciclo- y, si queremos incluirlas, las azucenas, a las que tengo como grupo de plantas aparte. Esto es, que lo referente a bulbos y cormos secos ya no da más de sí y muchas especies están listas para extraer, llenas de propágulos, sin hojas y hasta sin raíces. Y aunque esta no era la idea inicial, lo cierto es que con todo sobre la mesa ahora es el momento ideal para reorganizar el contenedor de bulbos.

El hecho de no haber florecido no es del todo malo siempre y cuando las plantas hayan aprovechado este año para tomar fuerzas. No obstante, resulta curioso que la mayoría de veces que he plantado bulbos de verano ocurra esto; mi hipótesis al respecto es que las plantas, de origen holandés, se encuentran con un cambio demasiado brusco de temperaturas y no son capaces de formar flores. Todo fue plantado la primera semana de marzo, en macetas separadas -no podía tocar nada del contenedor, que se encontraba en época de floración- y prácticamente todas las plantas han sacado sus hojas: Triteleia, Tigridia, Gladiolus callianthus y un par de tipos de Crocosmia. Sólo quedan verdes las hojas de algunas de éstas últimas, pues las Triteleia 'Queen Fabiola' fueron de lo primero en secarse y ya las he sacado, y las Tigridia, verdes hasta hace poco, han ido decayendo y no creo que se recuperen ya.

En un caso más extremo tenemos las Leucocoryne, que ni siquiera han llegado a sacar hojas aunque al escarbar la maceta encontré todavía pequeños cormos en buen estado. A los Allium moly les pasa un caso similar que me tiene ya mosqueado: plantados en otoño o invierno, no llegan siquiera a asomar, pero al desenterrarlos en verano están blandos y con un brote que no llega a estirarse y convertirse en hojas. Después de esto casi siempre acaban muriendo, así que este año si los repongo serán de un origen distinto.

Como se ve en la foto, los bulbos se reproducen de manera vegetativa a pesar de no florecer, y vaya si lo hacen. Estas Triteleia eran 40 al plantarlas pero, aunque no he contado cuántos cormos grandes he recuperado, cada uno de éstos ha generado de 10 a 15 cormelos nuevos, con lo que si han sobrevivido las 40, habré sacado más de 450 pequeños cormelos que no me sirven de mucho y tendré que regalar o incluso tirar. También he desenterrado los iris holandeses 'Blue Magic' (que han engordado bastante), las Ixia, algunos gladiolos enanos del año pasado (que se secaron en invierno y ni siquiera han tenido hojas esta primavera) y varios bulbos que me he ido encontrando por el camino al desenterrar.

Ahora el objetivo es, como decía, organizarlo todo para volverlo a enterrar únicamente en el contenedor grande. Puedo combinar plantas de altura similar y juntar muchas similares, como los crocus, que los planté separados por tipo y no hubiera pasado nada si los hubiera entremezclado, ya que no tengo más de cuatro tipos y todos son perfectamente reconocibles. Con este sistema lograré compactar incluso un poco más las especies presentes, que todavía dejaron muchos claros vacíos el año pasado a pesar de haber tantos bulbos juntos.

La parte mala, a la que de momento no sé qué solución darle, es que el plástico del contenedor de los bulbos se está resquebrajando por culpa del sol. Hace más de un año, cuando hice el contenedor de las anuales, me vendieron un plástico negro y blanco más resistente (que de hecho sigue igual de bien que entonces), pero cuando volví a pedirlo en la misma cooperativa, me dijeron que aquello fue un rollo que tuvieron de casualidad hasta agotarlo, así que tuve que optar por otro plástico grueso y transparente. Sacar la tierra y volver a forrar el contenedor es un poco complicado -hay más de mil litros-, pero puedo reforzar la parte anterior dejando caer alguna lámina más de plástico con cartón, para al menos protegerlo del sol. Ya veré, desde luego el verano va a cundir lo suyo.

viernes, 15 de marzo de 2013

Crocus tommasinianus 'Barr's Purple'

Crocus tommasinianus 'Barr's Purple'
El Crocus tommasinianus es un gracioso crocus de pequeñas flores de color malva que suele ser de los primeros en asomar. El cultivar que tengo, 'Barr's Purple', parece destacar por tener una coloración más intensa que la variedad original.

Se trata de un crocus al uso, de tamaño pequeño, que florece de manera abundante creando un tapiz en pocas semanas. Actualmente es el crocus con más flores presentes en la terraza, y ello es debido a que, aparte de que adquirí un paquete exclusivamente de este cultivar, su número se ha visto acrecentado por la cantidad de ejemplares de la especie que vienen en el "Botanical Mix" de la misma tienda y marca ("Holland Selection" de LIDL). De hecho, venían tantos tommasinianus en la mixtura que estaba dando por sentado que debía tratarse de un error y posiblemente el paquete estaba mal etiquetado. Hoy por fin, y tras casi 20 flores idénticas, empieza a asomar un crocus diferente, con lo cual las sospechas se diluyen.

Como otros crocus, poseen seis pétalos y unos llamativos estigmas y estambres anaranjados en el centro. El pedúnculo floral es en este caso muy delicado y de un blanco casi transparente, dándole un aspecto más silvestre si cabe a las florecillas. Son más pequeños incluso que los Crocus chrysanthus, y su origen habría que buscarlo en Europa del este.

Grupo de flores
Parece ser que las flores duran sobre una semana o poco más, y que de un mismo cormo pueden emerger varias. No obstante, esto suele deberse a que el cormo está dividido y cada punto de crecimiento corresponde a una planta "independiente" que no se ha escindido del cormo principal. Normalmente, éste se acaba agotando y da pie a un número de entre tres y seis cormelos nuevos que engordan y están listos para florecer al año siguiente.

Estos pequeños crocus están durando bastante, con un escalonamiento pausado, y es posible que todavía lleguen a coincidir con las primeras bulbosas de bajo porte que parece que empiezan a asomar ahora. Además, forman también un gradiente con sus congéneres los Crocus vernus de color morado. Al año que viene puede que la alfombra que formen sea incluso más espectacular, cuando se hayan dividido.

viernes, 8 de marzo de 2013

Crocus vernus 'Jeanne d'Arc'

Crocus 'Jeanne d'Arc'
Los Crocus han sido, después de los tempraneros y vigorosos jacintos, los encargados de empezar a pintar de color la tierra del contenedor de bulbosas de la terraza. En apenas una semana, de entre las rosetas de hojas alargadas y verdiblancas están empezando a emerger flores de colores, sumando ya más de veinte de éstas de al menos cuatro tipos distintos. El comienzo ha sido algo tardío por lo tarde que planté, pues con un ajuste de calendario podrían haber estado floreciendo desde hace un mes. No obstante, el tiempo ahora mismo es bastante suave (hemos pasado de una ola de frío a temperaturas primaverales en una semana) y puede que sigan adornando la terraza varias semanas más.

Hoy os hablaré de los Crocus vernus del cultivar 'Jeanne d'Arc', cuya belleza ha empezado a despuntar durante esta semana y parece que todos los cormos se han sincronizado para florecer de manera consecutiva. Se trata de un especímen de flor grande -es casi tanto como un tulipán, salvando las distancias- de color blanco puro, aunque parece que puede haber alguna veta de color morado en sus pétalos. Al no tener otro Crocus vernus verificado (las flores que salen de los "botanical mixes" las intento clasificar observándolas detenidamente a medida que aparecen) no sé si el gran tamaño de las flores es propio de la especie o exclusivo de este cultivar, pero de momento es el más grande de la terraza, doblando o triplicando en tamaño a sus congéneres.

Detalle de los órganos
Los crocus tienen un comportamiento peculiar, y es que no abren las flores del todo si no hay suficiente luz. En la noche, alba y ocaso permanecen cerradas, incluso horas antes del mediodía; si el día está nublado o lluvioso, tampoco se abrirán. Tienen seis tépalos en la típica configuración de casi todas las bulbosas, a modo de dos anillos superpuestos con tres pétalos cada uno dispuestos en, digamos, una alineación triangular. Los órganos reproductores consisten en un largo pistilo central con un estigma filamentoso dividido en tres y de color naranja en el extremo, así como los estambres (tres) con sus anteras en el interior de la flor.

Este aspecto me ha tenido dándole vueltas estos días dado que los crocus mixtos, que vienen sin posibilidad de identificar con precisión, tienen estos órganos de una manera distinta. Así, los crocus amarillos que han florecido primero, que creí que serían C. vernus por descarte, a base de buscar fotos de cultivares y comparando con los 'Jeanne d'Arc' he llegado a la conclusión de que son Crocus chrysanthus: tienen el estigma dividido en tres y las anteras son muy pequeñas. He corroborado esto hoy viendo que asoman de bajo tierra otros crocus de color violeta oscuro, procedentes del mismo mix, y tienen las anteras muy grandes. Es probable que esos crocus amarillos sean ejemplares del cultivar 'Romance' u otro similar, pero eso ya es más difícil de saber. Me vale saber la especie -siempre y cuando sea ésto y no un híbrido. Cuando se abran del todo los morados, tocará intentar clasificarlos a ellos.

Grupo de flores
Aunque me sorprende la cantidad de flores que ya han dado los 'Jeanne d'Arc' -unas 5 ó 6- parece que sólo es el principio, pues enterré 30 cormos y de momento todos vienen con fuerza. Se encuentran además flanqueados por otros crocus de menor tamaño y muy pronto un Iris reticulata 'Rhapsody' cuyos pétalos empezaban a asomar esta mañana. También los Muscari armeniacum empiezan a sacar sus racimos de flores y algún narciso empieza a mostrar la vaina que contiene las flores asomando de bajo tierra. Es sólo el principio, pero me da una alegría enorme poder empezar a contemplar los frutos de una mayor dedicación en el cuidado de las plantas aprendida en base de errores que dieron muchas pérdidas el año pasado. Es posible que este comienzo dé el pistoletazo de salida definitivo hacia la primavera, con flores nuevas que irán apareciendo todas las semanas próximas.

En breve aparecerán por ael blog los Crocus tommasinianus. El grupo formado por el cultivar 'Barr's Purple' comienza a mostrar sus primeras flores, pero al parecer en el mix botánico de LIDL vienen bastantes ejemplares de esta especie, a juzgar por su aspecto: una vez estén ambos grupos de plantas con flores bien visibles podré compararlas de manera más detallada, aunque es muy probable que, perteneciendo ambas a la misma marca ("Holland Selection") se trate de la misma planta y mismo cultivar. Tengo muchas ganas de ver qué otras sorpresas pueden salir de esas mezclas aleatorias de este grupo de especies.