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domingo, 31 de mayo de 2015

Las azucenas de mayo

Lilium lancifolium var. splendens
El meridiano de la primavera es el tiempo de las azucenas, bulbosas poco exigentes que hasta ahora me suelen sobrevivir con bastante facilidad de un año para otro sin perder demasiada fuerza. A pesar de contar con diveresas especies y cultivares, la mayoría florecen abarcando un periodo comprendido entre principios de mayo y mediados de julio, con lo que resultan plantas interesantes para combinar entre ellas aunque en la terraza, debido al espacio limitado, he de repartirlas como mejor puedo según haya sitio para colocar sus macetas, casi siempre de gran tamaño.

Lilium 'Pixels' amarillo
En 2015 han habido nuevas incorporaciones, ejempalres venidos a menos, resurgimientos y mejoras entre las azucenas. En mayo han florecido de tres tipos distintos, uno de ellos nuevo para esta temporada aunque ya se encontraba plantado la temporada anterior. Con variaciones acusadas de un año para otro, sólo una especie ha florecido en las mismas fechas que el año pasado, siendo la tendencia general un pequeño retraso respecto a la primavera anterior; además, cuando organicé la terraza de cara a esta temporada puse a la mayoría de azucenas en semisombra, ubicación que no les ha ido nada mal.

Lilium candidum
La primera en florecer ha sido la azucena blanca, Lilium candidum, en su segunda temporada en la terraza. La planta pasó de estar en una pared protegida en la zona abierta a la pared inmediatamente posterior, en el rincón de semisombra. No la toqué de su maceta, que en su día me pareció mejorable, por el simple hecho de que la planta volvió a brotar nada más llegar el otoño. Pensaba que quizá la exposición al sol había condicionado la duración de su floración, con lo que mi intención fue restarle unas pocas horas de insolación y ver qué ocurría. No sé decir si ha funcionado, pero lo cierto es que la planta ha estado abriendo flores que se han ido relevando durante todo el mes hasta completar un total de siete, tres más que el año pasado. Su agradable aroma se puede detectar desde cualquier punto de la terraza. La única pega que le he encontrado es que al abrirse las flores, el peso en el extremo del tallo -de 1,30 m., el doble que el año pasado- varía y la planta se inclinó bastante hacia adelante, aunque sin incidentes. Las flores empezaron a formarse en febrero, lo que me hizo pensar erróneamente que la planta florecería mucho antes de lo que lo hizo.

Lilium 'Pixels' naranja
Al mismo tiempo que la anterior han comenzado a florecer los híbridos asiáticos 'Pixels'. Las plantas de este año son nuevas, ya que las que adquirí en 2013, que tan bien florecieron aquella temporada, se degradaron durante el año pasado y no volvieron a florecer. Aunque ya han perdido la identidad, conservo dos macetas pequeñas en las que puse algunos de los bulbillos resultantes de varios ejemplares que fueron perdiéndose y es posible que aún quede algún resto de aquellos primeros 'Pixels'. Los actuales, cuatro otra vez, han crecido a ritmos desiguales y las floraciones se han ido escalonando. Primero floreció uno de color naranja, que además presentaba una pilosidad en las hojas que los demás no mostraban; posteriormente, tras terminar éste, se abrió uno de flores amarillas de mayor tamaño, particularidad que también presenta la planta. No es extraño teniendo en cuenta que el primer año que los tuve aparecieron tres ejemplares diminutos y uno del mismo tamaño que los actuales.

Lilium lancifolium var. splendens
La tercera especie en florecer este mes ha sido la esperada azucena tigre, Lilium lancifolium var. splendens. De esta especie de la sección de asiáticas adquirí dos bulbos que llevan plantados desde febrero de 2014. El año pasado ambos brotaron, pero no florecieron: fue la única de las especies nuevas de la temporada pasada que no lo hizo. Para otoño, los tallos se marchitaron y volvieron a aparecer rosetas de hojas, que permanecieron hasta esta primavera. Para entonces, las plantas comenzaron a ganar altura y crecieron con normalidad, llegando a producir flores este mes. Desconozco qué ha ocurrido bajo tierra, pero la maceta está llena de tallos, como si hubiera el triple de bulbos que al principio. Las flores, grandes y con pétalos recurvados, son de un color asalmonado que se va volviendo más anaranjado hacia el centro. Destacan los largos estambres coronados por anteras de color marrón rojizo que bailan a la mínima brisa que sople. Con lo bien que ha retornado la especie, casi se puede decir que la espera de un año entero ha valido la pena.

Por ahora, mayo terminará con estas tres variedades, pero para junio serán más. Hay flores en casi todos los tipos de Lilium de la terraza, por lo que junio seguirá siendo un mes lleno de azucenas. Cabe destacar que el Lilium regale, tras el espectacular despliegue del año pasado, ha tardado más en brotar esta vez, ha emitido dos tallos y sólo en uno de ellos hay una flor formándose, Espero que consiga reponerse y en temporadas futuras vuelva a destacar tanto como en el pasado.

martes, 27 de mayo de 2014

Lilium candidum, esplendor ancestral

Lilium candidum
Hay montones de especies, variedades, híbridos y demás seleccciones de azucenas en cultivo. En la terraza hay varias, y este año más que ningún otro, pero las plantas más viejas no parece que estén yendo muy bien y no sé si es por el tiempo que hace, cálido desde febrero, o porque están sufriendo algún tipo de pudrición. El caso es que muchas plantas se han puesto amarillas y/o marrones de golpe, algunas sin florecer, y en lugar de estar ahora en pleno auge parece que llegará el verano y las macetas estarán vacías. Son las novedades de este año, como la que ocupa la entrada, las que han tomado el relevo.

La azucena blanca, Lilium candidum, es una de las nuevas de este año. O, siendo precisos, del año pasado todavía, porque es de las pocas azucenas que se planta en otoño, y esto tiene una razón de ser: brota durante esa época y permanece hasta primavera con una roseta basal de hojas. Ninguna otra de las azucenas ornamentales que tengo lo hace, ya que algunas permanecen en tierra desde el verano pasado y las más nuevas se plantaron en enero-febrero, pero no comenzaron a brotar hasta acercarse la primavera en algunos casos.

Con tres flores
Lilium candidum es una azucena procedente de los Balcanes y Asia occidental, a diferencia de otras azucenas de grandes flores estrelladas cuyo origen se encuentra mayoritariamente en China. Es por ello que se la conoce en Europa desde mucho, muchísimo antes de la época en la que comenzaron a importarse plantas exóticas para embellecer los jardines de las clases pudientes. La azucena blanca debe ser una de las primeras plantas cultivadas puramente por su valor ornamental: ya aparecían pintadas decorando los muros del palacio minoico de Cnosos hace nada menos que 3.500 años. Otras civilizaciones mediterráneas adoraron también a esta bella flor.

Esta azucena tiene un porte y tamaño similar al de sus parientes asiáticas, si bien las hojas, lanceoladas y no tan grandes, suelen estar relegadas a la mitad inferior y el pedúnculo que sujeta las flores está despejado -cubierto con hojillas más pequeñas y pegadas al tallo, en realidad-, a diferencia de la otra azucena de color blanco que tengo en la terraza y vimos hace poco, el Lilium regale.

En el entorno
La floración es similar a la de otras tantas azucenas, aunque me sorprendió para bien el menor tamaño de las flores, aspecto que suelo valorar bastante: las flores de un tamaño más contenido me evocan un aspecto más silvestre y grácil. Dichas flores emanan un agradable aroma, quizá no tan intenso como el de Lilium regale pero sí único y perfumado. La pena, por decir algo, es que han sido muchos meses esperando y sólo he obtenido una vara con cuatro flores que ni siquiera han llegado a coincidir enteras y frescas a la vez, pues el sol ya aprieta bastante y se han ido deteriorando deprisa. Poco les queda ya para comenzar a marchitarse y caerse.

La planta ha alcanzado unos 75 cm. de alto y la he tenido en la pared que queda "a espaldas" de la trayectoria del sol. No se ha inclinado demasiado para buscar luz, pero sí parece que al incidir el sol directo desde tan pronto en la temporada -y con tanta fuerza- la planta haya perdido algo de frescura precipitadamente. Creo que no será mala idea que la coloque en el rincón trasero de la terraza, donde disfrutará de algo más de sombra durante el periodo vegetativo y tendrá el sol suficiente durante esta época para florecer. Todo sea para disfrutar un año más, y los que vengan, de esta preciosidad de fragantes flores blancas.