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jueves, 23 de julio de 2015

Las azucenas de julio

Lilium speciosum 'Uchida'
Las azucenas han llegado ya al que es su último episodio de este 2015. Con su desarrollo pausado de las flores, éstas se pueden intuir desde al menos dos meses antes de abrirse, con lo que sólo era cuestión de esperar que las dos especies que faltaban por florecer al terminar junio lo hicieran ya en el mes de julio, sumergidas en el intenso calor de estos días. Eso sí, se ha dado la casualidad de que casi han florecido en estricto orden una detrás de otra, pues las primeras flores de una se abrieron el 1 de julio y la única de la última especie en florecer lo ha hecho hoy mismo, 23 días después y justo al terminar la anterior.

De las dos azucenas que quedaban por florecer, ambas presentes en la terraza desde la temporada anterior, la primera en hacerlo fue Lilium henryi. La primera de sus flores se abrió el primer día del mes y poco a poco se fueron sucediendo varias hasta juntarse unas cuatro en el mismo tallo. Un segundo tallo, más corto, abrió sus flores, de menor tamaño, justo al terminar el primero. De hecho, la última de ellas todavía se encontraba hoy en la planta aunque ya descolorida por el deterioro. En principio había dos bulbos en esa maceta, pero no sé cuántas plantas habrá en total actualmente. El único fallo que debo corregir a la temporada que viene es moverla a un sitio donde los tallos, que se doblan de manera inevitable, no crezcan apoyados con la pared. Quizá baste con moverla hacia la esquina de la terraza justo en la misma balda donde se encuentra la maceta.

Lilium henryi
Lilium henryi es una especie de la división de azucenas asiáticas. Tiene tallos que pueden alcanzar hasta los dos metros, con tendencia a inclinarse. Mi planta ha pasado de medir algo menos de medio metro el año pasado a alrededor de un metro en la actualidad, y el tallo más largo ha crecido prácticamente horizontal. Sus llamativas flores de color naranja intenso tienen protuberancias en la base de los pétalos, asemejándose a una estrella de mar. Como suele ocurrir con las azucenas asiáticas, no tiene olor apreciable. Cabe destacar que la planta se ha desarrollado prácticamente sin nada de sol directo y esta ubicación, a lo visto, le ha sentado mucho mejor que la del año pasado, más expuesta. De hecho, mi intención para el año que viene es que todas las azucenas estén en esta ubicación, aunque resultará algo complicado ordenar tantas macetas grandes en tan poco espacio.

Lilium speciosum 'Uchida'
La segunda de las plantas ha tenido también este año su segunda oportunidad para mejorar lo que no le salió tan bien el año pasado. Se trata de Lilium speciosum 'Uchida', una especie de origen chino-japonés perteneciente a la sección de las azucenas orientales. Puse tres bulbos en una maceta en marzo del año pasado, que ubiqué a pleno sol al igual que otras azucenas en aquel entonces. Las plantas crecieron muy bien, pero tardaron hasta agosto en florecer, con lo que las floraciones salieron con un aspecto poco agraciado -incluso un ejemplar con dos pétalos de menos- y duraban poco más de un día. Me armé de paciencia para esperar un año más, puesto que las plantas se habían conservado en condiciones óptimas, cosa que volví a corroborar durante el otoño, cuando desenterré los bulbos y observé que estaban los tres en buen estado y no habían perdido calibre.

Lilium henryi
La floración de este año se ha hecho de rogar durante mucho tiempo. Han crecido tres tallos en la maceta, seguramente uno por cada bulbo, y sólo uno de ellos empezó a desarrollar en el extremo un botón floral, mientras que los otros simplemente tienen una pequeña hoja terminal en este punto. Casi dos meses he estado viendo cómo la futura flor crecía lentamente. Tan despacio ha ido todo que no esperaba encontrar la flor abierta hoy, puesto que ayer mismo estuve y el capullo todavía estaba totalmente cerrado. En esta especie la flor curva intensamente sus pétalos de color rosado y blanco y sí es perfumada, lo que ha resultado una grata sorpresa, pues tiene un olor completamente distinto a otras azucenas que conozco, muy dulce y delicado. La única azucena oriental que había tenido antes, el híbrido 'Stargazer', tenía un olor penetrante, como el de las azucenas que suelen utilizarse en los ramos de flores (las cuales son, en su mayoría, híbridos orientales).

Lilium henryi
Con la caída de pétalos de esta última azucena se dará por finalizada esta temporada en la que nada menos que siete variedades han florecido en un plazo de tres meses correlativos. De un lado queda la decepción con el Lilium pumilum, que hubiera sido bellísimo y que acabó pudriéndose por mi falta de tacto con el riego. En líneas generales no queda más que la satisfacción de comprobar que estas bulbosas son tan sencillas que ni siquiera es necesario sacarlas de su maceta, tan sólo comprobar en invierno que todo sigue bien y aguardar a finales de primavera y principios de verano para verlas en flor. Quizá he tenido menos suerte con los híbridos, ya que muchos de ellos han quedado reducidos o se han desintegrado en menos de dos temporadas. Ahora, a esperar hasta el año que viene para corroborar si estas plantas son definitivamente unas de las mejores opciones para tener bulbosas grandes en maceta durante mucho tiempo y, quién sabe, añadir alguna variedad más, algo a lo que casi nunca me resisto.

jueves, 17 de julio de 2014

Colores y calores

Lobelia cardinalis
A pesar de que el centro, oeste y suroeste de que la península se encuentran sumidos en unos días de calor muy intenso, aquí hemos entrado en la canícula con la misma situación desde que pasaron los días de poniente a principio de mes. Hace calor, pero soportable, en gran parte gracias a la ayuda de los vientos de levante. La humedad ambiental es alta y la sensación térmica se intensifica, pero la realidad es que el termómetro no llega siempre a los 30ºC. De hecho hoy he podido comprobar esto debido a que muchas veces me llevo una botella de agua totalmente congelada para poder tener algo frío que beber durante el rato que estoy con las plantas y hoy no he conseguido apenas derretir el hielo ni poniendo la botella al sol, y no será porque no hacía calor.

Últimamente siempre comento que quedan pocas plantas nuevas por florecer ya, y esta semana es de esas en las que finalmente han coincidido dos de ellas, posiblemente de lo ultimísimo de esta temporada. Una de ellas la obtuve de semilla y lleva sembrada desde septiembre, e incluso tuvo sus comienzos aquí en casa donde pasó largo tiempo cubierta con plástico mientras crecía lentamente. La otra procede de unos bulbos plantados en febrero y que no han dado resultados muy satisfactorios que digamos.

Lilium henryi
La primera especie es la norteamericana lobelia cardenal, llamada cardenal de la laguna en México y Lobelia cardinalis en latín. Es una lobelia perenne y que se ha hecho de rogar tanto -en realidad, un poco más- que su pariente la Lobelia siphilitica, otra especie similar aunque de color lavanda y que tardó de enero a septiembre en florecer, se estropeó hasta el punto de parecer que estaba sentenciada a muerte y ahora mismo está otra vez igual de grande que su pariente y formando los botones florales. La Lobelia cardinalis no es que haya llegado impecable a su floración, pues el tallo está amarillento y lleno de manchas, además de torcido por sus cambios de posición buscando el sol. No entiendo qué les ocurre a estas plantas, pero nunca les falta el agua ni se seca el sustrato. En la Lobelia cardinalis, además, el agua no debería ser problema pues es una planta que puede tener sus raíces en suelos encharcados e incluso se la utiliza como planta de acuario sumergida.

Sin duda lo más atractivo de esta planta son sus flores. Sorprendentemente impecables para el estado de la planta, he tenido la gran suerte de poder contemplar por fin las espectaculares flores de pétalos estrechos y color rojo intenso, cuyo único rival en la terraza estos días sería la Salvia coccinea, que ya va notando los efectos del calor. Es evidente que el nombre de la planta se le dio en alusión a la vestimenta de los cardenales, caso que ocurre en otros seres vivos como las aves (género también denominado Cardinalis). Las flores son más estilizadas que en las otras lobelias que tengo, con una corola tubular fusionada que se proyecta con tres lóbulos anchos hacia abajo y dos más estrechos hacia los lados, con los órganos reproductores en el extremo de una larga estructura que apunta hacia arriba. Mis plantas, porque parece que todavía queda una por florecer, han alcanzado unos 40 cm. de alto, pero la especie puede superar el metro.

Lobelia cardinalis
La segunda de las plantas que ha florecido quizá un poco antes de lo que aparentaba ha sido una azucena, que además no debería haber sido de las últimas de la temporada. Se trata de Lilium henryi, la azucena de Henry, una especie procedente como muchas otras de China. Pertenece a la sección de Lilium asiáticos, con sus hojas lanceoladas y abundantes a lo largo de todo el tallo. Hay que decir que mi ejemplar se ha quedado bastante bajo, no comportándose como otras azucenas que acaban pegando el estirón: unos 45 cm. de alto, cuando esta especie es capaz de llegar a los dos metros. Eso el que ha florecido, pues hay otro ejemplar que no ha llegado ni a una cuarta parte de ese tamaño. Los capullos de las flores del ejemplar más grande aparecieron hace relativamente poco y creía que la planta llegaría a estirarse como hizo el Lilium regale, pero no ha sido así. Esta especie en concreto puede llegar a alcanzar los dos metros e incluso más.

Las flores son sin duda de lo más exótico que se puede encontrar estos días en la terraza. Son anaranjadas y marcan la diferencia con el resto de azucenas por sus pétalos recurvados hacia atrás y los larguísimos estambres que sobresalen como tentáculos. Los pétalos además tienen manchas oscuras y una especie de protuberancias sobre ellos dándole a las flores cierto aspecto de "estrella de mar". A diferencia de otras azucenas, carece de olor.

Poco más queda ya para este verano, salvo alguna otra azucena que todavía podría florecer y unas pocas bulbosas y cactus. Las anuales se van acabando y las vivaces van regenerándose después del esfuerzo realizado en primavera y previamente a su descanso invernal. Habrá que esperar al menos a finales de otoño o ya a finales de invierno para que nuevas especies engalanen la terraza aportando más y más diversidad y color.