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jueves, 30 de junio de 2016

Verano multicolor

Angelonia angustifolia morada
Llegamos al final de uno de los meses de junio más interesantes desde que hay plantas en la terraza, y con ello, claro está, comienza el verano. No es el primero en el que hay floraciones tan prolongadas, pues en las primeras temporadas lo preparaba todo a partir de finales de invierno y las plantas realizaban todo su ciclo en unos pocos meses. Es lógico que si sembraba en marzo-abril, muchas anuales de desarrollo rápido llegaran a junio aún con flores. Sin embargo, este ciclo se refuerza de manera más efectiva si se encuentran especies de crecimiento más moderado que, aún sembradas en otoño, tardan algo más en producir sus primeras flores, copando toda la segunda mitad de primavera e inicio de verano. Ya van quedando menos de este tipo, mientras que las perennes que florecen en épocas cálidas siguen a su ritmo, si bien no todas las especies habituales en estos últimos años están consiguiendo florecer durante esta llegada del verano.

Sedum lineare 'Variegatum'
Después de todo lo que se ha ido mostrando a lo largo del mes, lo cierto es que el número de anuales -o perennes de vida breve- ya se ha reducido de manera notable. Se quedan sin flores las Glebionis segetum, Cota tinctoria o Ammi visnaga, por ejemplo, pero siguen en liza las Scabiosa atropurpurea, Silene armeria o Lobelia erinus. La Cosmos bipinnatus tiene ventaja, pues la planta que tengo la sembré en primavera. También las Leucanthemum x superbum predominan estos días, siendo quizá la especie de semilla que más ha tardado en florecer, y eso que recuerdo claramente que fue una de las primeras en establecerse tras pasarla del semillero a su maceta, salvándose de los ataques de los caracoles de aquellos días.

Buddleja davidii
Entre las perennes, destacan las flores rosas y moradas de las Angelonia angustifolia. Ya tuve un ejemplar de la especie adquirido el otoño pasado, en aparente buen estado y de tamaño destacable, pero que durante meses no dejó de decaer y nunca conseguí salvar. Apenas floreció un poco al principio de su estancia y nada más, acabando en la compostera a principios de esta primavera cuando vi que ya no iba a recuperarse. Recientemente, en la tienda donde suelo adquirir plantas en Cullera encontré ejemplares de estos dos colores y a mejor precio que en aquella ocasión pasada. Me llevé sólo la rosada porque se veían más frondosas y repletas de flores, pero tardé poco en arrepentirme de no tener también la morada y una semana después me llevé un ejemplar. Las planté en la misma maceta y parecen estar disfrutando del calor y sol de estos días, floreciendo sin parar. Eso sí, ni veo que las visiten los insectos ni producen semillas, marchitándose las flores sin dejar cápsulas.

Leucanthemum x superbum
Otras de las pocas anuales que encontramos comenzando a florecer estos días son las zinnias, concretamente las Zinnia haageana, que ya cultivé el año pasado y cuya experiencia fue positiva. Esta vez apenas han aparecido unos pocos ejemplares y no tienen el aspecto tan llamativo de los de la temporada anterior. Siempre espero a sembrarlas al mes de marzo, aunque este año haré lo posible por tener algunas puestas en otoño y ver qué tal les va en esta época. Sin tener verdaderas razones para ello, lo cierto es que nunca me he atrevido a preparar zinnias para el otoño-invierno, cuando lo más seguro es que florezcan tan pronto como alcancen el tamaño necesario. Otras tantas especies originarias de la región mexicana me han ido muy bien sembradas en esta época y simplemente siguen adelante mientras el tiempo sea bueno. Sólo los girasoles rojos mexicanos fracasan si se siembran en otoño, pues amarillean y se mueren en pleno invierno después de crecer de manera aparentemente normal.

Zinnia haageana
La Buddleja davidii está teniendo sin duda el que es su mejor año. Llegó en otoño de 2013 de manera un tanto inesperada, pues me la envió sin previo aviso una compañera de afición la cual había acordado en enviarme algunas semillas y, entre otros, los Oxalis articulata que aún tengo. La planta, que apenas medía 20 cm., creció deprisa y al año siguiente comenzó a florecer tímidamente en otoño. También en 2015 fue creciendo y floreciendo, ya a finales de verano, con floraciones poco consistentes y estacionarias. Terminó su buen ritmo de golpe cuando acabó tumbada por el viento a principios de noviembre, con alguna rama rota y la tierra reseca. Sin embargo, durante el invierno creció muy bien, ganando tamaño de manera notable y, esta vez sí, empezando su floración a mediados de la siguiente primavera, es decir, esta que acaba de terminar. Todavía sigue hoy, donde ya es lugar de referencia para abejas, avispas y alguna que otra mariposa. No es de las plantas que más insectos atrae a la terraza pero siempre se la tiene en cuenta a la hora de tomar un sorbo de néctar.

Angelonia angustifolia rosa
Está floreciendo también el primero de los Sedum, el lineare 'Variegatum'. Técnicamente es el segundo, pues los Sedum album que crecen el las grietas de las baldosas son los primeros en hacerlo todos los años. Este ejemplar también me lo regaló un compañero con el que intercambié bulbos, concretamente los de Allium triquetrum, en verano de 2014. La planta ha ido ganando tamaño y compactándose durante todo este tiempo y por primera vez produce esas pequeñas y poco llamativas flores amarillas. que me temo serán las únicas, pues van pasando los días y no parece que estén formándose nuevas. Habrá que ir viéndolo, de todos modos.

Meteorológicamente, junio ha cerrado siendo el único mes del año con 0 litros acumulados, a pesar de haber existido un par de oportunidades que acabaron en cielos nublados y alguna gota caída inapreciable. Es, dentro de esta temporada con un claro déficit de lluvias, el único mes de la primavera en que no ha habido precipitaciones. No he sido capaz de encontrar ningún otro mes con ausencia total de lluvias en Cullera, al menos desde 2008, aunque en Sueca sí tuvimos un mes de agosto así en 2011. El verano se prevé seco, con lo que habrá que mantenerse a la espera de la llegada de las precipitaciones otoñales para recuperar un poco de reserva hídrica. Recordemos que en todo lo que llevamos de año no hemos llegado a recoger todavía ni 80 mm., es decir, no llegamos ni a la mitad de lo que suele acumularse en un año de precipitaciones escasas. Ojalá el otoño, aunque todavía haya que esperar, solucione un poco esta precaria situación.

sábado, 18 de junio de 2016

Exprimiendo la primavera

Mentha pulegium
La primavera llegará a su fin en breve. Como es habitual para estos días, las temperaturas comienzan a escalar, pero lamentablemente las lluvias que suelen tener presencia, aunque breve, durante estos días centrales o finales del mes de junio siguen sin querer aparecer a pesar de los distintos episodios de paso de nubes que sí han dejado caer alguna gota, pero en el sentido más estricto de la palabra: unas pocas gotas que quedan marcadas en el suelo y nada más. Tristemente, con el calor veraniego recién estrenado ya tenemos que lamentar tres incendios, dos de ellos de considerables dimensiones, en la provincia de Valencia: uno en Bolbaite, otro en Carcaixent y otro en Terrateig. El de Carcaixent, el que me queda más cerca, formó una enorme columna de humo que pude recoger en vídeo los días 16 y 17. Hoy parece ser que han quedado bajo control aunque las pérdidas son enormes. Una situación de impotencia que recuerda a los terribles incendios de Cortes de Pallás y Andilla ocurridos también un mes de junio, el de 2012.

El tiempo moderado sigue permitiendo una buena cantidad de floraciones en la terraza, algunas de especies que han esperado hasta entrado este mes para abrir sus primeras flores. A pesar de la ausencia de lluvias, humedad no falta debido al continuo régimen de brisas marítimas que se presentan todos los días a desde primeras horas de la tarde, sin que de momento hayamos vivido algún episodio de vientos que soplen desde el interior de la península o del continente africano, los que suelen arrastrar la humedad ambiental y provocar aumentos notables de temperatura. Con todo, ha sido una semana muy cálida con una máxima de 31ºC alcanzados el miércoles 15, la más alta de lo que va de año, y varios días más por encima de los 27ºC, con mínimas que ya empiezan a superar los 20ºC.

Cota tinctoria
Las Cota tinctoria se encuentran al máximo de su floración. Sus vecinas las Glebionis segetum comienzan ya a formar las primeras semillas, pero aún así todavía cuentan con gran cantidad de flores que son algo más atractivas para los polinizadores, abejas y alguna avispa, que sus parientes. Quizá cuando las Cota sean las únicas margaritas amarillas presentes, los insectos den continuidad a sus visitas aprovechando que conocen la ruta y que su polen también les resulta atractivo. No obstante, después de un primer intento fallido temporadas atrás, no podría estar más contento con el buen resultado de estas asteráceas amarillas. Para próximas ocasiones estudiaré combinarlas con otras especies de distintos colores y familias que florezcan a la vez, a fin de crear un conjunto más llamativo.

Commelina tuberosa
El vistoso color celeste de las Commelina tuberosa ha tenido una historia complicada en la terraza, y es por ello un espectáculo digno de ver. Es la tercera vez que adquiero tubérculos de esta planta y este año de momento parece ser el que mejor está funcionando. La primera vez la planta floreció, pero los tubérculos se pudrieron después de haberlos sacado de la tierra tras su etapa vegetativa para comprobar su estado: la maceta, que dejé en el suelo, se volvió a empapar con el agua de lluvia y pasó días en este estado. Al año siguiente repetí y en esta ocasión ni siquiera brotaron las plantas. Actualmente combiné los tubérculos con unas Liatris spicata llenando bastante una maceta, lo que permite que las plantas respondan bastante bien a los riegos sin que la maceta permanezca muy húmeda entre riegos. Las Liatris todavía no han florecido, pero las Commelina llevan ya unos días haciéndolo. Por si fuera poco, la floración en sí es bastante prolongada, con una misma planta emitiendo flores durante semanas, pero las flores duran apenas unas horas, desde que ven aparecer el sol en la terraza hasta aproximadamente unas dos o tres horas después. Sus parientes las Commelina benghalensis, en cambio, conservan las flores hasta primeras horas de la tarde.

Symphyotrichum novi-belgii
Un Symphyotrichum novi-belgii se apunta a esta recta final de la primavera. Normalmente estos ásters se caracterizan por florecer a principios de otoño, como lo hace el otro ejemplar que tengo. Sin embargo, existen tantísimas variedades -cientos- algunas de ellas híbridas, que no es de extrañar que el periodo de floración sea variable. A menudo solía ver a la venta algunas de estas margaritas en flor entre mayo y julio, con lo que se sugiere que algunas variedades no esperan a que termine el verano. Sin embargo, este ejemplar fue adquirido en flor en septiembre del año pasado. Apenas unos días después de dejarlo en la terraza, aún con la pequeña maceta original, un día de viento seco de poniente resecó su sustrato y se llevó por delante toda la parte aérea de la planta. Apenas unos días después, cuando ya estaba decidido a vaciar la maceta y tirar los restos de planta, observé que en la base de los tallos había crecimiento nuevo. La planta se recuperó poco a poco y actualmente no hay más que ver su buen estado. Este invierno, sin embargo, a ambos ejemplares les proporcionaré sustrato nuevo para buscar una mejoría -el más veterano jamás ha vuelto a florecer como en su primer año- y en el caso de este más reciente, ampliaré su maceta.

Amberboa moschata
Por tercera temporada consecutiva consigo ver florecer, a pequeña escala nuevamente, a las Amberboa moschata. Todavía sigo utilizando las mismas semillas adquiridas en 2013 y dudo que puedan durar mucho más. En esta ocasión se ha hecho patente que eran una mezcla de colores y ambos ejemplares son blancos, en lugar de rosados como en los dos años anteriores. Creo que he malinterpretado el funcionamiento de esta planta y es, en realidad, una de esas anuales que necesitan algo más de tiempo para desarrollarse y florecer, como las Monarda citriodora o las Glebionis segetum. El primer año florecieron temprano en primavera y dí por hecho que eran anuales rápidas como, por ejemplo, las Centaurea cyanus. Claro, que también aquel mismo otoño de siembra, en apenas dos meses había caléndulas, espuelas y nomeolvides chinas floreciendo, anuales que habitualmente -excepto la caléndula- no florecen hasta al menos finales de invierno. Por tanto, parece buena idea mantener aparte a estas Amberboa a fin de que logren un desarrollo pleno para una floración tardía. Ni que decir tiene que en los dos últimos intentos de colocarlas junto a otras plantas fracasaron cuando aquéllas las sobrepasaron.

Mentha pulegium
Cerca del verano florece también la Mentha pulegium. La menta poleo es una de tantas mentas fáciles de encontrar en los viveros y por ello, dada su condición de planta atractiva para insectos -como prácticamente todas las lamiáceas no tropicales- me pareció buena idea añadirla a la colección. Un dato curioso es que perdió su aspecto "de vivero", esto es, con muchas hojas verdes y anchas, tan pronto como la pilló una subida repentina de temperaturas que le secó la tierra más de la cuenta. Sin que ello le supusiera ningún problema, la planta continuó creciendo con hojas de un tono más grisáceo, pequeñas y con los bordes curvados, con los tallos tendidos en lugar de derechos. No le ha ido nada mal, pues la floración está siendo bastante abundante. Dados sus requisitos, e imitando la ubicación que suele preferir en estado natural -riberas y claros de bosque, con buen grado de humedad- la mantengo a semisombra. Por el momento he visto alguna abeja Megachile acercándose a probarla.

Leucanthemum x superbum
No es la primera vez que florece un margaritón Leucanthemum x superbum en la terraza. Sin embargo, la primera planta que tuve de esta variedad, adquirida en febrero de 2015 y con una buena floración durante aquella primavera, no llegó a sobrevivir al final del verano pasado. En esta ocasión, los diversos ejemplares que tengo los obtuve de semilla: en una de tantas mezclas que tengo venían por montones, tanto de este híbrido como de la especie L. vulgare, la cual todavía queda como asignatura pendiente, pues siempre que he intentado cultivarlas tienen un crecimiento lentísimo y no llegan siquiera a alcanzar un tamaño apreciable aunque, sorprendentemente, a veces siguen ahí cuando ya se han secado el resto de anuales. En esta ocasión, los margaritones híbridos tienen un aspecto más grácil, no habiendo crecido mucho más allá de la talla que ya habían adquirido para la primavera. Los capítulos, eso sí, son de gran diámetro igualmente. Están floreciendo bastante más tarde que otras compuestas similares que han pasado este año por la terraza. Todavía acaban de comenzar, con lo que casi con seguridad pasarán a ser unas de las protagonistas del inminente verano.

Lobelia erinus
Tras no haber conseguido obtener ninguna el año pasado, y no fue por falta de intentos, la pequeña Lobelia erinus 'Crystal Palace' vuelve a la terraza. Aparecieron algunos ejemplares en una maceta donde esparcí vermiculita usada como cobertura superficial, de la cual seguramente germinaron semillas dadas por perdidas de esta especie. Algunas las pasé al contenedor, donde consiguieron crecer pero llegaron demasiado tarde al momento de floración dada su baja talla -aunque la planta puede adaptarse y sobresalir a unos 20 cm. Sin embargo, este ejemplar a semisombra ha comenzado a florecer en este tramo final de la primavera y parece no tener fin. Decenas de sus pequeñas flores azuladas, que nunca, jamás consigo hacerles una foto en la que aparezcan con su color verdadero sino de un tono lila muy claro -cosas de la profundidad de color de los sensores- apuntan desde su posición hacia el lado este de la terraza. Siendo una de las primeras anuales que cultivé, hace ya cuatro años, es una de esas especies que nunca me canso de ver y siempre quiero más. Faltaría, eso sí, encontrarles alguna vez unas compañeras de la misma talla que sean capaces de constituir con ellas un conjunto de ricos colores.

Oxalis debilis var. corymbosa blanco
No parece estar siendo un año muy exitoso para los Oxalis. Esta primavera, aparte de los infalibles articulata, los típicos vaivenes de los triangularis y los anuales corniculata, ninguno más se ha decidido a florecer. Ni siquiera los debilis var. corymbosa de color rosado, que se los supone de los más sencillos. En cambio, sus compañeros de flores blancas están abriendo algunas estos días, aunque tampoco parecen ir encarados a tener una abundante floración. Es de suponer que pronto florecerán también los depressa, que se encuentran ya con hojas. No obstante, la buena noticia es que todas las especies han estado creciendo prácticamente a la vez, con lo que de momento la colección de plantas de este género parece gozar de buena salud. No estaría mal, eso sí, empezar a pensar en añadir algo de sustrato nuevo a varios de ellos, aprovechando para revisar macetas, a fin de que en la próxima temporada consigan acumular más nutrientes y repetir éxitos.

sábado, 23 de mayo de 2015

Semana de cambios

Monarda citriodora
Parece increíble cómo se ha suavizado la situación a lo largo de este inicio de la segunda mitad del mes después de ver cómo comenzaba y, sobre todo, tras el episodio de fuerte calor del día 14. Sólo por las temperaturas se podría decir que el mes está desordenado, que las dos primeras semanas deberían haber ido al final y la que comenzó más o menos el fin de semana anterior bien podría haber sido la inmediatamente siguente a abril. Además, tras un mes sin precipitación alguna, la tarde del martes se puso a llover y para primeras horas de la madrugada se habían acumulado unos 16,5 mm. Estos días apenas se llega a 23ºC de máxima y las minimas en ocasiones están por debajo de los 15ºC, todo ello propiciado por el viento de gregal que ha ido soplando.

En tan avanzadas fechas y con un calor que ha acelerado el final de algunas plantas, la mayoría de lo que queda en la terraza son perennes, aunque siguen habiendo anuales tardías, algunas de ellas simplemente por tratarse de especies tolerantes con el calor que sembré más tarde. En el contenedor las plantas todavía con vida se cuentan con los dedos y ya he empezado a recoger, arrancar y cortar plantas y sus inflorescencias secas para extraer semillas. Curiosamente, hace ya unos días, las Lagurus ovatus que se encontraban en plena floración desaparecieron del todo. No fue un corte de las espigas, ni se han entremezclado con la maraña de tallos secos, ni nada parecido: alguien arrancó sistemáticamente todas las plantas, unas tres, enteras y sin dejar rastro. Sospecho que habrá sido algún gorrión muy hábil que la ha utilizado para su nido y ha aprovechado el espacio libre del contenedor para colarse y realizar la hazaña, pues no he echado en falta más plantas.

Leucanthemum x superbum
Entre las anuales de ciclo más largo cabe destacar a dos especies que estos días ya se encuentran cargadas de flores. Una es la Isotoma axillaris, la pequeña planta australiana pariente de las lobelias y campánulas que comenzó a abrir sus primeras flores a principios de mes. La especie tiene un desarrollo similar al de la compuesta Brachyscome iberidifolia, creciendo despacio durante otoño y amarilleando si tiene demasiada humedad. Eso sí, nunca he probado a sembrarla en primavera dado que sólo la he sembrado una vez (otoño de 2013) y el resto ha salido a base de auto-siembra. No sé si como su compatriota Brachyscome es capaz de crecer más deprisa si se siembra cuando los días ya son más largos y cálidos, cosa que también descubrí cuando estas margaritas australianas se auto-sembraron.

Isotoma axillaris
Sin lugar a dudas, la anual con el ciclo de vida más largo de las que cultivo es la Monarda citriodora. Sembrando la planta en otoño, medio año después todavía nos parecerá que es demasiado pequeña. Hacia mayo da el estirón definitivo y a mediados de mes se pone a florecer. Las primeras las sembré en diciembre de 2013 y florecieron al mayo siguiente durante más de un mes. Posteriormente ya ni siquiera sembré porque aparecieron plántulas espontáneas por todos lados, con lo que aproveché para repicar unas pocas en el contenedor. Finalmente, durante las pasadas lluvias de marzo, dado que iba a utilizar las macetas donde crecían estas plantas, repartí unas cuantas entre dos macetas y regalé unas pocas a unos familiares. De las dos macetas, en una han florecido varias plantas y la otra dejé de regarla en el momento que los gorriones, tras reiteradas visitas, dejaron las plantas reducidas a tallos cortados a ras de suelo. En el contenedor ha florecido una planta y el resto ha sufrido los mismos efectos que todas aquellas especies de crecimiento lento: sus vecinas les privaron de luz y acabaron con ellas. No es una anual para mezclar, visto lo visto.

Gaillardia aristata
Las Gaillardia aristata reafirman su presencia en la terraza un año más. Esta perenne resiste de maravilla el calor y la sequía y cuando se dan las condiciones idóneas, también se resiembra: la cantidad de semillas que dan es más que suficiente para ir desperdigándose y apareciendo de vez en cuando por toda la terraza y así conseguir permanecer año tras año en la terraza. Las primeras plantas, tres, aparecieron de una siembra realizada en enero de 2013 y pervivieron hasta el verano pasado, a la vez que ya habían comenzado a expandirse por otras macetas, Actualmente me quedan unos pocos ejemplares algo más pequeños; uno de ellos lo puse en el contenedor por probar si podía crecer con las anuales, pero creció muy despacio y ha quedado solitario. Cuando adecúe este espacio para la próxima siembra lo trasplantaré a una maceta.

Oxalis depressa
Otra compuesta afianzada en la terraza es el margaritón Leucanthemum x superbum. Plantado en una maceta grande a fin de que se desarrollase mejor, la planta ha pasado de ser una roseta de hojas con capítulos enormes a una planta bien ramificada con cabezuelas que si bien ya no tienen el tamaño inicial -la que traía al comprarla tenía casi el diámtro de un CD- siguen siendo margaritas de gran tamaño. Imagino que la planta con el tiempo se irá haciendo más alta y los capítulos crecerán sobre pedúnculos más alejados. Me quedé un año más sin conocer a su pariente Leucanthemum vulgare, las cuales sembré en el contenedor y son extremadamente lentas, algo que me desconcierta dado que sus semillas suelen incluirse en mezclas de anuales.

En el rincón trasero, los Oxalis depressa siguen mostrando progresos día a día a la vez que sus parientes, quizá salvo los Oxalis tetraphylla, ya empiezan a mostrar una leve decadencia. En este rincón, sin embargo, las inminentes estrellas de la función serán las azucenas, las cuales protagonizarán algunas de las próximas entradas del blog.

jueves, 5 de febrero de 2015

Impacto invernal

Leucanthemum x superbum
Estos últimos días que enlazan el final de enero con el inicio de febrero hemos tenido de todo un poco en cuanto a condiciones atmosféricas, más lo que nos queda por presenciar. Como explicaba en la última entrada hace exactamente una semana, el viento de poniente iba a ser el primero de los protagonistas y dejó registros de récord, con fuertes rachas de hasta 80 km/h. el pasado viernes que se fue prolongando hasta al menos el día de ayer. Sólo hoy y el lunes las ráfagas han quedado por debajo de los 40 km/h. Hubo lluvia de por medio, pero tan sólo 4 mm. el sábado y 0,5 el miércoles, algo anecdótico que ha servido de poco a la hora de aliviar la resta de humedad provocada por el viento, que a pesar de todo ha sido menos acusada que en diciembre, con los vientos de tramontana que dejaron algunos días la humedad incluso por debajo del 25%. Finalmente, lo que nos ha llegado ahora ha sido una masa de aire frío continental que está dejando nieve muy cerca, pero que aquí va entrando a trompicones. Ayer mismo esperaba ver nieve en las sierras cercanas y no la hubo, puesto que las mínimas todavía quedaron por encima de los 4ºC. Hoy han sido 2,8ºC en Sueca - y 4 en Cullera- pero curiosamente las máximas han estado un grado por encima de los 12 de ayer. Parece ser que el punto álgido se dará entre mañana y el sábado, con una cota de nieve situada tan baja (200 msnm) que si lloviese con suficiente abundancia, hasta la montaña de Cullera se cubriría de blanco. La verdad, lo veo difícil.

Leucanthemum y Mauranthemum
En la terraza las plantas parecen ajenas a todos estos cambios y siguen aprovechando el alargamiento del día y el calor que reciben durante la mañana para apresurarse en florecer. Van tan lanzadas ya que todo apunta a que varias herbáceas de la siembra otoñal, anuales o no, florecerán antes que muchos bulbos, los cuales en teoría cuentan con la ventaja de ser plantas adultas aletargadas que tan sólo deben despertar y crecer.

En febrero además, como todos los años, comienzan a aparecer en las tiendas las plantas, bulbos, rizomas y otros que pueden adquirirse para contar con ellas de inmediato o tras una breve espera. Ya he repuesto algunas especies que perdí el año pasado y otras están de camino, pero siempre acabo tentado por algún ejemplar que no había podido encontrar hasta ahora y me llama la atención. Es el caso del enorme margaritón de la foto, una Leucanthemum x superbum que he encontrado en un vivero de Cullera. La planta parece en este estado una versión gigantesca de una Bellis, con roseta abajo y un capítulo enorme de más de 10 cm. de diámetro sobre un pedúnculo con hojas sésiles (sin peciolo), pero en realidad puede crecer hasta casi un metro de altura. Es un híbrido muy popular y tradicional en jardinería, resultado del cruce de Leucanthemum maximum y L. lacustre. En la terraza cuenta con sus parientes Mauranthemum paludosum y, si todo funciona según lo previsto, la más contenida Leucanthemum vulgare, de la que hay plantas todavía muy pequeñas en el contenedor. La idea es colocar a esta gran compuesta junto a otras grandes margaritas, como puedan ser dalias o equináceas, para que den color durante la primavera-verano.

Habrá que ver pues cómo prosigue este inicio de la segunda mitad de invierno que se presenta interesante desde el punto de vista meteorológico, que pese a todo no debería resultar demasiado preocupante dado que la tendencia habitual cuando ocurren estos episodios de frío es que remitan en pocos días y el camino hacia la primavera continúe con total normalidad. Es difícil, aunque no imposible, que el agua se congele en la terraza aunque sea unos minutos.