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jueves, 16 de abril de 2015

Pequeñeces

Leptosiphon androsaceus 'French Hybrids'
Abril sigue con sus bondades permitiendo disfrutar de un panorama florífero magnífico. En estos últimos días todavía ha vuelto a llover, aunque muy poco -el sábado 0,3 mm y ayer miércoles 0,5- pero la borrasca que atravesó la península ha dejado días nublados y suaves. Hoy al despejarse el cielo ya se ha notado un aumento de temperatura, lógico por otra parte para estas fechas, y se han alcanzado 20ºC con un sol que ya picaba si se permanecía bajo él un instante. El miércoles fui a regar las plantas y lo acabé desestimando dado que la lluvia, caída a media tarde, dejó el equivalente a un riego suficiente para aguantar hasta el día siguiente, en el que iba a volver a visitar la terraza de todos modos. Para mañana soplará el poniente y con él las temperaturas subirán, pero nuevamente parece que será algo puntual.

Ajuga reptans 'Atropurpurea'
La entrada de hoy va dedicada a las flores pequeñas. Son ellas las que, en gran número, forman los mosaicos de colores más ricos una vez coinciden todas juntas. Las hay de todas las condiciones: solitarias y agrupadas, anuales y perennes, actinomorfas y zigomorfas. En esta ocasión, lo más llamativo es la gran combinación de flores de pequeña talla que se ha conseguido en el contenedor, especialmente en su frontal, cuya riqueza ya se viene mostrando desde hace algo más de un mes.

Limnanthes douglasii
Posiblemente, si el día de más calor de este 2015, el 31 de marzo, hubiera decidido ir a regar por si acaso, hubiera mantenido todavía ahora un buen montón de Nemophila en flor, las cuales siguen floreciendo de manera muy discreta a medida que la parte inferior de los tallos se deteriora. Hay unas pocas Nemophila menziesii azules todavía abriendo flores, así como las blancas -cuya presencia posiblemente sea sólo una casualidad y su vuelta no esté asegurada- aunque su mejor momento ya pasó: ni que decir tiene que todavía más lejos quedan los días de esplendor de las oscuras 'Penny Black', de las cuales apenas veo una planta abriendo flores a estas alturas. Con las Nemophila maculata la cosa no fue tan bien ya que, al parecer, sólo conseguí que saliese una planta. Al año que viene habrá que asegurarse bien de que el número de ejemplares está equilibrado.

Vaccaria hispanica
No ha ocurrido lo mismo con las Malcolmia maritima, las cuales fueron de las primeras anuales de flor pequeña en florecer pero siempre tienen una última palabra que decir y continúan apareciendo flores por todas partes (lila, rosa o blancas), a la vez que ya se observan plantas con las largas silicuas que contienen semillas. Algunas de estas flores se codean con las diminutas Leptosiphon androsaceus 'French Hybrids', que de momento han salido todas color crema, amarillo y rojo, aunque encontré unas flores medio escondidas en las que la base del pétalo tenía una mancha de color amarillo sólido, posiblemente un ejemplar distinto. La intención era combinarlas con las Nemophila también, aunque llegan un poco tarde. La maceta que tenía de reserva con esta especie ha sido arrasada, en el estricto sentido de la palabra, por los gorriones: todos los tallos segados desde la base. No entiendo la fijación de estas aves por algunas plantas en concreto: un caso similar ocurrió el año pasado con un Linum perenne, que pelaron a ras justo cuando iba a florecer.

Anethum graveolens
Esta sincronización descuadrada también se ha dado con la Limnanthes douglasii. El año pasado también fue la última en florecer, pero es rápida y en pocos días pasa a cargar con un montón de flores. Eso sí, han quedado un poco entremezcladas con la mata de tallos y hojas, que para estos días está ya enorme, y no consiguen sobresalir demasiado. Se conforman saliendo por debajo de las Convolvulus tricolor y poco más. La planta, además de dar unas flores bonitas, tiene una efectividad tremenda a la hora de dar semillas. El año pasado recogí un buen puñado de la única planta que tuve, y de ahí salieron las actuales. Curiosamente, y aunque no tengan relación alguna, las semillas se disponen de manera parecida a las borrajas: cuatro por flor agrupadas en cruz que, si nos descuidamos, acabarán cayendo. El año pasado cuando toda la planta estuvo seca, la bajé al patio y la puse sobre una bandeja para recoger las semillas cómodamente.

Malcolmia y Leptosiphon
Aunque tengan casi 140 cm. de alto y las umbelas sean grandes como platos medianos, los eneldos también son poseedores de flores diminutas. Plantarlos en el contenedor fue un acierto y es de las pocas veces que puedo decir eso de una planta tan grande, ya que acaban ocupando un área respetable, pero el mayor crecimiento se da en vertical. Los eneldos, gracias a sus hojas extremadamente finas, plumosas, dejan pasar bien la luz incluso con la planta muy crecida. Para la próxima temporada el plan seguirá igual aunque con ligeras modificaciones: simplemente, dejar una única planta en el rincón derecho, el que recibe sol todo el invierno. La planta del lado de sombra invernal ha crecido más -incluso tiene otra al lado que durante sus primeras semanas parecía que se marchitaría-  pero también se ha inclinado más hacia delante, además de tener un follaje débil que se quiebra con facilidad. Las plantas altas como la Phacelia tanacetifolia y alguna más que pueda encontrar irán pues en compañía de estas umbelíferas en la esquina que, por otra parte, siempre suele quedar más vacía.

Nemophila menziesii blanca
Hay flores de pequeño tamaño que han llegado a la terraza sin ser invitadas, y parece que será complicado quitarlas de allí. Ya se han secado las Stellaria media y seguro que hay semillas por todas partes; también están las Medicago minima, las cuales estoy intentando arrancar sistemáticamente junto a sus parientes las Melilotus, que llevan años apareciendo por más que arranque las matas. La "novedad" de este año son las Spergularia bocconei, una cariofilácea de hojas y tallos totalmente lineares que durante el otoño no supe identificar. Llevan ya un tiempo abriendo sus pequeñísimas flores rosadas de cinco pétalos en distintas macetas, la mayoría de bulbos, a las cuales cortaré el riego cuando deje de ver hojas,

Spergularia bocconei
Otra especie que está teniendo su protagonismo estos días es la también cariofilácea Vaccaria hispanica. Es una planta sencilla de cultivar pero a veces caprichosa, y no han salido ni todas las que esperaba ni donde esperaba. Hay un ejemplar en el contenedor que se ha descolgado apoyado contra un borde, donde todavía consigue hacer grupo con las Malcolmia, Collinsia y Rhodanthe que tiene cerca, pero es sin duda una planta que iría mejor en la zona media, ya que alcanza bastante altura y es bastante estrecha hasta que empieza a ramificarse y florecer en la parte superior. El otro ejemplar creció sin más, quizá de una semilla perdida, en una pequeña maceta con crocus. Dan un buen montón de semillas al secarse, cosa que, aunque estén en su máximo esplendor, no suele tardar más allá de mediados de mayo.

Vaccaria y Collinsia
Pero no todas las plantas de florecillas pequeñas son anuales. Están las Erodium x variabile, Iberis sempervirens 'Tahoe' y la Geum coccineum, perennes todas ellas, a las que se suma la Ajuga reptans 'Atropurpurea'. De todas las mencionadas, esta es la única que ha comenzado a florecer ahora, ya que las demás o bien no paran o tienen descansos cortos -tendencia típica de la Erodium- y todavía no sé si tiene una época fija o florece de manera ininterrumpida. Por lo pronto, las dos únicas inflorescencias que ha sacado ya van deteriorándose y no hay más a la vista, aunque la planta está lanzando tallos reptantes que sobrepasan el borde de la maceta.

En las flores, como se puede ver, el tamaño es lo de menos siempre y cuando sus formas y colores tengan la voz cantante. Con las vivaces y los bulbos de primavera-verano vendrán, esperemos, las flores de tamaños grandes que se encargarán de dar color a la segunda mitad de la primavera. Por el momento están desarrollándose bastante bien

jueves, 9 de abril de 2015

Un abril suave: el rincón de las flores

Trifolium incarnatum
Nos acercamos al final de la primera quincena de este mes de abril y las temperaturas, después de la subida de finales de marzo, se han vuelto a normalizar hacia valores similares a los que teníamos hace un mes. Desde la parte final de la semana pasada nos hemos estabilizado en valores que no llegan a tocar los 20ºC en Cullera, con alguna ocasión puntual en la que todavía refresca debido al ambiente que han ido dejando sucesivas entradas de viento del norte, noreste y este. El lunes, además, cayeron 4,6 mm. de lluvia, estando hasta hoy el cielo con algunas nubes yendo y viniendo. Esto a las plantas les está viniendo de maravilla, pues las anuales se mantienen muy frescas, las vivaces más nuevas crecen deprisa gracias a no encontrarse de golpe con el calor prematuro y las semilleras pueden todavía desarrollarse a descubierto y a plena luz sin peligro. Si no hubiésemos pasado por el trance del poniente y calor de hace casi dos semanas, las plantas estarían todavía mejor: me remito solamente a algunas partes del contenedor, como el grupo de Nemophila, el cual acabó precipitado por el borde y los tallos han sufrido más de la cuenta: parece que serán las primeras anuales en despedirse, aunque ahora mismo siguen cargadas de flores.

Leptosiphon 'French Hybrids'
No obstante, las anuales siguen fuertes en el que está siendo el mejor de sus años en la terraza, En el mencionado rincón de las Nemophila, donde también aparecen todavía en números destacables las Malcolmia maritima que parecían ir acercándose a su final, van abriendo flores otras especies de pequeño porte las cuales, como me ocurriera anteriormente con algunos bulbos, no han estado del todo sincronizadas con sus vecinas, aunque todavía coincidirán con ellas durante un breve lapso. Vuelven a florecer las ya conocidas Limnanthes douglasii, los huevos fritos, una planta de flores similares en tamaño a las mencionadas Nemophila de un atractivo color blanco y amarillo en el centro. Del año pasado recuerdo que era muy rápida cargándose de flores, pero la rapidez también se convertía en brevedad, pues despachaba toda la floración en una semana. Eso sí, la producción de semillas es muy efectiva y de ella han surgido los ejemplares actuales.

Eschscholzia californica
Mucho más pequeña, en el mismo tramo florece la Leptosiphon androsaceus 'French Hybrids', una polemoniácea de tallos alargados y finas hojas lineares que rematan en una inflorescencia de la que emergen las flores sobre un cáliz muy largo. La planta puede aparecer en tonos de rosado, blanco o amarillo, aunque de momento el único ejemplar en florecer es de un suave color crema amarillento con marcas rojas en la base de los pétalos. La flor es diminuta, de alrededor de un centímetro de diámetro, aunque posiblemente destaque más cuando haya varias juntas. Planté unas cuantas en el contenedor y algunas en una maceta para poder obtener más semillas, ya que tenía pocas. De momento en el contenedor encuentro sólo el ejemplar de las fotos y más a la derecha parece que hay otro que también tendrá el mismo color, aunque ignoro si ambas inflorescencias vienen de ramificaciones de una misma planta. El resto de ejemplares, aunque tienen facilidad para colarse entre plantas más altas, quizá hayan quedado por debajo de ejemplares grandes y no hayan conseguido prosperar.

Vaccaria hispanica
Si levantamos un poco la vista, encontramos multitud de colores que conforman un mosaico espectacular. A la masa que ya conformaban las Agrostemma, Layia, Collinsia y Mauranthemum se suman las espectaculares espigas rojas del Trifolium incarnatum y las grandes flores naranja de las Eschscholzia californica. El Trifolium, o trébol encarnado, es una planta tremendamente sencilla de germinar y cuidar, y además ha demostrado no tener problema con crecer con plantas que la superan en altura. Alcanzaron un tamaño notable en pocas semanas durante el final del otoño, con amplias rosetas de hojas trifoliadas. Al cabo de unos meses apenas se les veía por debajo del dosel de hojas de sus vecinas, pero no han tenido problema en mantenerse y empezar a lanzar hacia arriba tallos con más hojas y las espigas florales en su extremo. Típico en tréboles, las flores son pequeñas y van juntas en una estructura similar a una mazorca, de manera diferente a los lupinos, por ejemplo. Son de un color escarlata muy llamativo que destaca todavía más al sobresalir de entre la masa vegetal.

Phacelia tanacetifolia
Las amapolas de California, por su parte, este año están gozando de un protagonismo digno. El año pasado a duras penas llegaron hasta la primavera y sólo un ejemplar floreció pobremente cuando ya ni siquiera me percaté de que quedaba alguna viva. Esta vez, tres frondosas matas han empezado a lanzar sus flores en la época justa para unirse a la fiesta. Hay dos en la esquina izquierda y una en la derecha, las primeras conjuntando con la cantidad de colores que allí se encuentran y la segunda rompiendo la hegemonía de los rosados que encontramos, ahora ampliados con la presencia en flor de la Vaccaria hispanica, planta sencilla y muy bonita que no ha faltado ninguna primavera desde 2013, aunque este año parece que me he quedado corto: sólo parece haber una en el contenedor, más otra que apareció en una maceta con unos crocus.

Limnanthes douglasii
Por encima de ellas sobresalen unas plantas que casi se han adueñado del contenedor entero. Son sólo tres, y son hierbas anuales como la mayoría de las pobladoras de este rincón, pero con sus hojas divididas como helechos cubren grandes superficies. Se trata de las Phacelia tanacetifolia, una bella especie americana conocida en todo el mundo no sólo en jardinería, sino por su utilidad a la hora de atraer abejas y que éstas elaboren con ella una miel de excelente calidad. Las plantas del género Phacelia son parientes muy cercano de las Nemophila, aunque las flores tienen algunas diferencias. Lo primero que llama la atención son los largos estambres que sobresalen de ellas y su agrupación en cimas escorpioides, lo que hace que recuerden un poco a nuestros Echium autóctonos, de los que, al fin y al cabo, son parientes lejanos. Han empezado fuerte y durante estos días seguramente multipliquen por muchas la cantidad de inflorescencias que tienen. Eso sí, de momento a las abejas no las he visto investigar, y eso que tienen un increíble aroma idéntico al de los narcisos.

Agrostemma githago 'Milas'
Aparte de todas las especies mencionadas, sigue quedando una rúcula que dejé sin arrancar para evitar dañar a otras plantas y comienzan a despuntar las Centaurea cyanus. La cima absoluta pertenece a los eneldos, los cuales, contando la altura del contenedor, tienen su extremo más alto a casi 170 cm. del suelo. Más abajo, parece que pronto florecerá un Dianthus chinensis y las Clarkia bottae; en la misma esquina, las Brachyscome han acabado siendo una decepción y sólo florece un ejemplar blanco de flores arrugadas; justo en la escuadra derecha me sorprendió ver una Gilia tricolor, especie a la que daba por perdida después de ser cubierta por el resto de plantas. Con esto, son tres primaveras seguidas floreciendo, aunque siempre las he sembrado desde las mismas semillas y nunca he conseguido obtener nuevas de las propìas plantas; en algunas de las mezclas de semillas que tengo viene incluida, pero su pequeño tamaño hace difícil encontrarlas. Mi intención es seguir sembrándola todas las veces que sea posible, pues una planta de hojas finas, tallas media y pequeñas flores coloridas cumple lo básico para combinar en el contenedor.

Con una previsión que apunta a que más o menos todo seguirá parecido durante una semana más, el mes de abril continúa lo que empezó a finales de febrero sin grandes complicaciones derivadas del endurecimiento del tiempo. Habrá más especies que contemplar en el contenedor, desde luego, aunque el resultado que se esperaba desde que se comenzase el proyecto en otoño se encuentra actualmente, sin lugar a dudas, realizado de manera más que satisfactoria.

miércoles, 9 de abril de 2014

Hostilidades ambientales

Agrostemma githago 'Milas'
Lo de este período otoño-invierno-primavera no es normal. A finales de agosto hubo unas lluvias copiosas, igual que había ocurrido en 2012, y aunque sabíamos que el verano no había terminado todavía, parecía ser el primer signo de que el otoño estaba próximo. Nada más lejos, fuimos encadenando récords meteorológicos nefastos: el septiembre más seco en muchos años, el octubre más cálido (con un montón de días que las mínimas no bajaban de 20ºC) y un noviembre que seguramente dio las temperaturas mínimas y máximas más altas registradas en la historia reciente, pues todavía llegó a haber una mínima de 20ºC y una máxima por encima de los 30. Y todo esto sin llover, o con lluvias que parecen mucho el día que caen pero son insuficientes, sin que la temperatura ayude. El invierno fue excepcionalmente suave y febrero, el mes que uno espera que vengan los últimos coletazos de frío, tuvo máximas superiores a las del pasado marzo. Y aquí estamos, en abril, con la mitad de lluvia acumulada en 2014 que durante los primeros tres meses del año pasado (50 mm. frente a 100).

Limonium sinuatum
Hoy he estado en algunas zonas donde he fotografiado durante estos años plantas silvestres para mi blog Flora de Cullera y el aspecto es desolador, pero lógico. En puntos donde las plantas dependen exclusivamente del agua que acumule la tierra por las lluvias y humedad ambiental, hay tierra seca y paja en lugar de la maraña de hojas de las leguminosas, fumarias y geranios. Las orquídeas y bulbosas silvestres han terminado muy pronto su ciclo y sólo florecen las plantas más resistentes al hábitat pedregoso de matorral. Así, se entiende que en casa muchos bulbos del contenedor no hayan sido capaces ni de enraizar o las semilleras del otro contenedor hayan tenido bajas incluso regándolas cada dos días, eso cuando no han quedado raquíticas. Sólo han prosperado las más adaptables.

Limnanthes douglasii
Debido a esto y esperando que la situación cambie al menos para la temporada 2014-2015, he comenzado a ir ideando posibles soluciones para el año que viene. A los bulbos los iré colocando en recipientes menos aparatosos, y para el contenedor de herbáceas tengo pensado añadir una capa superficial de vermiculita, que retiene el agua, a ver qué pasa. Por lo pronto, sigo disfrutando de unas pocas especies que han florecido bien allí, y las que no -no todas, porque había muchas- al menos he tenido la suerte de sacarlas adelante en macetas dado que hice esto con la intención de asegurar plantas que me diesen semillas, aunque hubiera preferido también tenerlas a todas combinadas en aquél espacio.

Vaccaria hispanica
He puesto muchas fotos de floraciones hasta ahora, y es que prácticamente el inicio de la primavera pareciera haberse dado a finales de enero, con lo cual, a menos que mayo sea excepcionalmente fresco y lluvioso, este espacio temporal que queda entre el fin de las floraciones de temporada y el inicio del otoño puede hacerse angustiosamente largo. Si todo empezó antes, acabará antes. Sin embargo, gracias al microclima creado en las macetas, con el calor ambiental y buena humedad proporcionada por los continuos riegos, además de la movilidad -que me permite mantener a las plantas en un rincón iluminado sin sufrir el sol directo hasta que son grandes- muchas de las plantas en recipientes están más bonitas que nunca. Ya hablé de las Nemophila, las amapolas de Islandia, las Fritillaria y otras, y ahora sus compañeras se unen a la fiesta de la floración.

Fritillaria meleagris
En el rincón de más sol de la terraza se yergue esplendorosa la Agrostemma githago 'Milas'. El año pasado tuve la variedad original, la neguilla, una planta típica de los cultivos de cereal con cáliz globular, largas brácteas y unas flores que parecía que no se abrían nunca. La variedad 'Milas' soluciona este problema y de qué manera: nunca he visto una cariofilácea de flores tan grandes -a excepción de claveles del florista y similares-, rosadas y con el clásico aspecto de cinco pétalos de muchos miembros de su familia, como la Vaccaria hispanica que también florece estos días en el contenedor aunque de manera raquítica, nada que ver con los ramilletes de flores del año pasado. A la 'Milas' también la puse en el contenedor, pero las plantas no han crecido bien. Esta de la foto, sin embargo, mide casi un metro de alto y tiene sus raíces en una maceta de apenas 10 cm. de profundidad y anchura. La planta es ideal para combinar con otras hierbas, pues es estrechísima, como un carrizo, y las flores destacan enormemente con sus 5-7 cm. de diámetro.

Lychnis viscaria
A su lado, aunque mucho más abajo, florece con intensidad la Limnanthes douglasii, conocida como "huevos fritos" por su aspecto. Una encantadora planta del mismo tamaño y procedencia que las Nemophila aunque perteneciente a su propia familia, Limnanthaceae. Sus hojillas divididas están adornadas por grupos de flores con pétalos mitad blancos mitad amarillos, una combinación que se nos antoja similar a la de las margaritas aunque se ve mucho más contrastada incluso de lejos. La planta florece muy de golpe: apenas ha pasado una semana desde que se abrió la primera y solitaria flor y ya hay más de 20 a la vez. Otra planta excelente para combinar con pequeñas herbáceas y que extrañamente no prosperó en el contenedor, pues las pocas plantas que había han desaparecido totalmente de allí.

Oenothera speciosa
Sí han funcionado en dicho espacio plantas como la estátice, Limonium sinuatum. Esta especie comencé a sembrarla en primavera de 2013 y no fue demasiado bien, aunque aún conservo una maceta con dos plantas de aquel entonces. En el contenedor hubo una que floreció muy mal en verano, y no le hice mucho caso. Cuando preparé el sitio para volver a plantar no sembré ninguna más debido a que sus rosetas de hojas son muy anchas y tapan mucho suelo. Sin embargo surgió un ejemplar en el centro, que visto el estado del contenedor lo dejé en su sitio pues no molestaba mucho. Me alegro de haberlo hecho, porque ha crecido perfectamente y por vez primera puedo disfrutar de sus flores. Éstas son pequeñas y blancas y crecen en cimas sobre tallos alados, pero lo que llama la atención es que están envueltas en unas brácteas similares a papel de colores, en este caso morado.

Commelina benghalensis
También se abre en el contenedor la hermosa Oenothera speciosa. Me parece increíble no haber tenido esta planta el año pasado, pues las semillas me las regalaron en una compra por eBay en enero de 2013, y sembré en macetas al menos dos veces. En el contenedor, en el peor sitio (el que más sol recibe) ahora mismo hay varias plantas que salieron tanto de semilleros como de siembras a voleo. Las flores son desproporcionadamente grandes, con unos 5 cm. de diámetro y situadas en lo alto de tallos de apenas 15 cm. Tienen un bello color rosa pálido y blanco con nervaduras finas, el centro amarillento y los estambres claros. Me hubiera gustado verla combinada con otras plantas de su tamaño, pero crece casi aislada, a los pies de la estátice mencionada antes.

En las macetas dedicadas a anuales y perennes es donde más colorido encontramos. Ha florecido ya la Lychnis viscaria nueva del año pasado, con sus esplendorosas flores rosadas que este año sin entender muy bien por qué se ven de un color más oscuro. Cerca de ella hay una anémona que creció al reutilizar la tierra en una maceta y que ha resultado ser una Anemone coronaria 'St. Brigid', una variedad que fui perdiendo poco a poco y que actualmente sólo estaría representada por este ejemplar y uno que hay en la maceta de las anémonas, del mismo color morado. Las blancas de momento no las he visto y, al igual que los ranúnculos amarillos, no descartaría que hubiesen desaparecido del todo.

Anémona 'St. Brigid'
La Commelina benghalensis va aumentando poco a poco su floración. Es una planta que cuesta un poco de ubicar ya que crece reptando por el suelo, así que en una maceta queda algo desproporcionada, pues se precipita por los lados y serpentea por el perímetro, no siendo capaz de enroscarse como una trepadora. Si estuviese en una maceta colgante, posiblemente crecería demasiado larga hacia el suelo. Quizá la mejor ubicación sería sobre un punto elevado y amplio, haciendo que lo coronase con sus tallos. Las flores son muy originales, pequeñas, también de las pocas privilegiadas en ofrecer un azul auténtico.

Todavía queda mucho por ver en esta primavera y sobre todo en el largo periodo que queda aún para ponerse a preparar mejor la temporada siguiente, aunque las buenas ideas no dejan de fluir desde ya mismo. Por lo pronto hay que tener claras dos cosas: que va a hacer falta mucha agua para mantener bonitas a las plantas y que este es precisamente el objetivo a conseguir: ver crecer la belleza.

jueves, 30 de mayo de 2013

Cerrando mayo

Espuela de caballero doble
Acaba el mes de mayo y como no podría ser de otra forma, esta semana ha vuelto a tener particularidades meteorológicas algo inesperadas. La semana pasada se esperaba lluvia y no la hubo, pero esta semana de la que aún quedan tres días ha tenido lluvia en dos ocasiones. Si bien en Sueca, mi ciudad de residencia, la lluvia del lunes fue mucho más intensa y vino acompañada de granizo -que con seguridad no hubiera sido nada bueno que cayese en la florida terraza-, en Cullera fue más débil (ni la mitad de milímetros precipitados) y sólo agua. Alargué más de la cuenta la segunda visita, que no se ha producido hasta hoy jueves, y justo esta madrugada también han caído unas gotas, pero hace ya tanto calor que ni siquiera se ha notado más que por el hecho de haber llenado tres o cuatro veces la regadera con el agua de lluvia acumulada en algunos recipientes.

En general, posiblemente estas dos lluvias son las que han atenuado un poco el calor y los breves episodios de poniente que ha habido en los días centrales. Apenas lo han acusado las plantas, las de siempre: la Gaillardia aristata me preocupa un poco, porque sus hojas cuelgan lacias como un girasol cuando le falta agua, y se suponía que era una planta que no tenía problemas con la sequía. De hecho, cuando eran más pequeñas siempre permanecían vigorosas. Las flores que están a punto de abrirse se ven bastante bien y los tallos no se doblan con la sequedad, pero aún así he apartado un poco la maceta a un lateral de la terraza para quitarle algún rato de sol directo.

Carraspiques enanos y agerato
El contenedor-jardinera sigue viento en popa y, lo más emocionante, empiezan a aparecer botones florales de plantas que a priori no soy capaz de reconocer: lo mismo pasa con algunos tallos y hojas, que no seré capaz de identificar hasta que florezcan. Van dejando de hacerlo las Vaccaria hispanica, y las Gypsophila elegans batallan como pueden con el intenso calor; se abren los primeros acianos, las zinnias 'Liliput' toman la delantera frente a sus primas mayores y por fin veo asomar los pétalos de la neguilla, aunque parece que se toma su tiempo en abrirse, de manera similar a como lo hicieron sus parientes las Vaccaria. De entre las cada vez más secas margaritas de Livingstone, que todavía abren espectaculares flores a diario (algunas bastante grandes) empiezan a aparecer plantas ahora que encuentran hueco, después de aprovechar la humedad que aquéllas cobijaban. Algunas de estas plantas son los carraspiques enanos (Iberis umbellata f. nana), con un aspecto un tanto decepcionante que, digamos "no se parece a la foto" del sobre de semillas.

Astilbe 'Glut' floreciendo
Los ageratos vuelven a dominar la altura media del contenedor como el año pasado, con sus vaporosas umbelas de capítulos, y sólo dos antirrinos altos mantienen de momento sus flores en este rincón. En la maceta que éstos ocupan por completo, florecen al fin las dos espuelas de caballero (Consolida ajacis) que resultan ser de flores dobles. Aunque no lo indique claramente en el sobre de semillas, de la marca Vilmorin -la que venden en Leroy Merlin- donde sólo aparece como "Espuela, variada" (parquedad en estado puro), en este caso sí vemos que lo que aparece en la foto son plantas de flor doble. Veremos si las semillas de la otra mezcla dan plantas de flor simple, más bonitas por su original aspecto y, de paso, si sale alguna azul, pues estas dos me han salido rosa.

En la parte de semisombra, en las ya maltrechas macetas de anémonas donde éstas ya parecen haberse retirado a descansar, los eneldos (Anethum graveolens) han tomado la zona y se levanta un ejemplar que, a falta todavía de que se abran las flores, supera el metro de altura: teniendo en cuenta que las macetas están elevadas a la altura de la cintura, el ejemplar sobrepasa varios centímetros mi cabeza. Nunca había tenido uno igual, y de hecho, los ejemplares que le acompañan le llegan apenas a la mitad. Sigo regando porque la planta es tremendamente delicada con la falta de humedad y se dobla enseguida, y ya se sabe que con este tipo de plantas bastan unas horas calurosas de más para que el tallo sufra alguna lesión y no vuelva a levantarse.

Oxalis triangularis
Los Oxalis triangularis florecen a todo ritmo y por fin puedo tenerlos al descubierto, pues parece que los gorriones comienzan a ignorarlos. Los Oxalis bowiei tienen las hojas maltrechas, aunque imagino que, al tratarse de una especie de floración otoñal, no será raro que pierdan todas las hojas ahora y entren en latencia estival para volver tras las lluvias otoñales. Los Oxalis tetraphylla sigue floreciendo aunque las hojas permanecen casi siempre plegadas por el calor. Entre ellos, las aguileñas híbridas y alpinas siguen sacando alguna flor, la última si cabe algo más tímidamente, pero se encuentra a rebosar de cápsulas de semillas.

Los guisantes de olor que habían reanudado inesperadamente su crecimiento empiezan efectivamente a mostrar alguna flor, mientras la pasionaria (Passiflora caerulea) parece que vaya a cruzarse en su camino trepando por la misma reja. En el otro lado, el Astilbe 'Glut' entra en su fase final de floración y no se adivina ninguna otra vara floral de momento. La dicentra cada vez acusa más el aumento de calor y las hojas comienzan a secarse, aceleradas de bien seguro por el sol que, altísimo en el cielo, ya llega a incidir en su hasta ahora bien resguardado rincón.

Vaccaria hispanica hace una semana
Comienzan a aparecer las primeras flores de la alfalfa (Medicago sativa) que habrá que ver cómo se desarrollan, pues la planta no levanta cabeza mientras el sol apriete (quizá debería pensar en moverla a la semisombra), y eso que es una planta eminientemente campestre que crece allá donde caiga la semilla. Ya tuve que hacer eso con el alquejenje (Physalis peruviana), que aún así es bastante delicado con la falta de agua. No obstante, ha prosperado bastante en el rincón sombreado y no deja de florecer e incluso mostrar ya algún fruto, habiendo triplicado su tamaño respecto al verano pasado pero perdiendo las hojas bajas a medida que gana altura. Habría que hablar en plural, pues hay dos plantas en la maceta.

Entre las plantas ubicadas a pleno sol, se aprecia un reverdecimiento en la clavelina Dianthus deltoides, pero parece que todavía le costará un tiempo florecer. Lo mismo pasa con la bella de día (Convolvulus tricolor), que no deja de hacerse grande pero ni siquiera muestra todavía botones florales. El que sí ha empezado a florecer por sorpresa es un pequeño cactus del que ni siquiera sé la especie, la cual intentaré averiguar cuando las flores estén abiertas. Por su tamaño, era el que menos esperaba que lo hiciese -sólo tengo otros dos cactus, un Ferocactus y un Opuntia monacantha que posiblemente llevan conmigo más de diez años.

Gypsophila elegans
También en el contenedor de las bulbosas hay movimiento. Tres de los gladiolos enanos empiezan a asomar sus espigas, aunque me da la impresión de que las flores no van a salir impecables ni durar mucho, pues las brácteas ya tienen mala pinta, arrugadas y resecas. Muestran una buena roseta de hojas también las Liatris spicata, las cuales creo que en un futuro sacaré de allí, pues prefiero tenerlas aparte aunque se comporten exactamente como bulbosas (con una larga latencia de otoño a primavera). También crece una anémona, o al menos algo muy parecido, que no tengo ni idea cómo llegó allí. Asoma una flor que parece roja o rosada: sólo se me ocurre que me cayese algún pedazo de las anémonas de 2011-2012, las cuales eran de color rosado y blanco y no he visto aparecer en las macetas de anémonas, o que incluso me confundiera y la hubiera plantado ahí. Aún así, es curioso porque la planta ha brotado tarde y es muy grande a pesar de estar a pleno sol -ya se sabe que algunas plantas en semisombra crecen algo más para captar más luz. Ni idea, habrá que verla.

En estos momentos, con el calor instalado entre nosotros de manera patente, parece que finalmente habrá que hacerse a la idea de que el verano se acerca implacable. En estos momentos la mayor preocupación será mantener bien irrigadas las plantas que seguirán mostrando sus mejores galas durante varias semanas más e ir pensando ya en nuevos proyectos para el otoño, pues con todo más o menos situado y la enorme variedad y cantidad de semillas acumuladas, no es descabellado ir pensando ya en preparar la temporada de 2014 de manera que sea más espectacular y gratificante que esta que, de momento, no va nada mal.

sábado, 25 de mayo de 2013

Más calor y más flores

Flores de Vaccaria hispanica
Demasiada suerte hubiera sido que esta semana volviera a llover. Se anunciaban lluvias para el martes, pero al final todo quedó en unos días más frescos y nublados que se disiparon el miércoles por la mañana. Tan pronto como el cielo ha quedado despejado, el sol se encarga de recordarnos que estamos casi en junio, y hay que vigilar más los riegos de las plantas.

En el contenedor-jardinera, muchas de las pequeñas plántulas que había germinando se han chamuscado. Qué se le va a hacer, es complicado controlar el riego en una superficie tan irregular -por la de plantas de distintos tamaños que hay- si no está en la misma casa donde uno vive. De todas formas, repasando fotos del año pasado, me acabo de dar cuenta que en estos momentos el contenedor está más lleno de plantas que la temporada anterior, ¡y todas semilleras! El año pasado mezclé bulbos, rizomas y raíces y sembré por encima, y quedaron bastantes huecos. Esta temporada parece que a base de tirar semillas y más semillas he conseguirlo taparlo casi por completo. Es un poco problemático a la hora de regar, pero simplemente con paciencia y usando la regadera de chorro único puedo ir echando agua en gran cantidad directamente a los puntos donde más raíces concurren. Las plantas no lucen especialmente frescas, pero es lo que mi clima supone. Tan pronto como se seque todo y caigan las primeras lluvias de otoño volveré a sembrar para aprovechar la parte más suave del año.

Flores de cebollino
Muestra de este endurecimiento del clima es la floración de la delicada Gypsophila elegans. Como las florecillas blancas se secan en poco tiempo, ver una gran cantidad de éstas luciendo a la vez como es típico en este género va a estar ya complicado. Las Vaccaria hispanica parecen resistir más y los conjuntos de flores agrupadas cada vez son más llamativos. Están cerca de florecer también algunos acianos y la neguilla; el resto de plantas, más bajas, parece que estén sufriendo algo más cuando falta agua. Supongo que todavía quedarán especies por identificar creciendo, como digo, en un contenedor más poblado que la temporada pasada.

Hablando de plantas de semilla, hoy tocaría hablar ya de los cebollinos (Allium schoenoprasum). Son a todas luces unas bulbosas ideales para sacar desde semilla por su facilidad para hacerse adultas. Fueron sembradas el verano pasado y a finales de año ya contaban con bastantes hojas. Parecía inminente que este año podrían florecer ya, y tras un breve descanso que tuvieron en invierno de no más de dos meses en el que perdieron las hojas, volvieron y comenzaron a sacar flores en abril. Éstas se agrupan en umbelas apretadas como en la mayoría de ajos, con flores violeta que parecen de papel. No tengo interés en darle un uso culinario dado que tengo muy pocas plantas. Las sembré como mera curiosidad.

Flores de Gypsophila elegans
Otra planta de semilla que ha vuelto a hacerse su hueco en la terraza es la lobelia 'Crystal Palace'. Tuve varias plantas de esta pequeña anual en el contenedor el año pasado, creciendo en la parte frontal de éste. El caso es que este año también sembré y de momento allí no aparece ninguna, quizá debido a que las margaritas de Livingstone cubrieron tan rápido todo que no dejaron abrirse paso a nada más. La prueba está en que tampoco hay rastros de pensamientos (Viola) y que sólo hayan asomado tímidamente un par de carraspiques (Iberis umbellata) de las que eché bastantes semillas. Las plantas de lobelia que están floreciendo lo hacen a los pies de los antirrinos en aquella maceta que sembré en otoño, llenando un nivel que otra planta no podría hacer, pues las lobelias tienen el tamaño y aspecto ideal: son pequeñas y crecen ramificadas y hacia arriba, sin roseta a ras de suelo ni grandes hojas. Lo más llamativo, claro está, son sus flores azuladas, que crecen agrupadas y duran bastante, juntándose varias al cabo de las semanas.

Flores de lobelia 'Crystal palace'
En la zona de sombra, junto a las dedaleras, florece otra planta de vivo color rojizo. Se trata de la Astilbe 'Glut', un cultivar del híbrido Astilbe x arendsii con flores rojas, aunque en mi caso más bien parecen rosadas. Me parece una planta bastante elegante, con llamativas hojas ovales y dentadas similares a las de alguna rosácea (aunque en realidad son saxifragáceas), verde oscuro con un tono dorado, y espigas de flores muy llenas que de lejos recuerdan a las de las celosías plumosas o hierbas de las pampas, pero que si nos acercamos comprobaremos que en realidad son pequeñas flores al uso creciendo apretadísimas. Supongo que todavía podrá crecer más y mostrar más flores abiertas a la vez. Crece en la zona de sombra de la terraza y fue una de las plantas adquiridas en LIDL como raíz que más rápido creció, superada sólo por las aguileñas, que llevan más de un mes floreciendo.

Detalle de las flores de la Astilbe 'Glut'
También están empezando a florecer las primeras azucenas, las del cultivar 'Pixels'. Eso sí, han quedado tan bajitas -supongo que no es normal- que las flores al desplegarse tropiezan con la planta y no llegan a desplegar del todo las puntas de sus pétalos. O al menos así está siendo en la primera planta que ha florecido, siendo las otras dos un poco más altas. El resto de azucenas asiáticas, aunque ya hace tiempo que muestran los capullos de las flores, están bastante más altas. Las orientales 'Stargazer', por su parte, no muestran todavía ninguno pero por la forma en la que está creciendo el ápice parece que pronto se formarán las futuras flores.

Visto lo visto, parece ser que aquello de que mayo es el "mes de las flores" está resultando ser cierto, pues esto es otra muestra más de las plantas que van engalandando la terraza, y no son las únicas. Aún falta por ver lo duro que pueda llegar a ser el verano, pero salvo imprevistos y manteniendo correctamente un ritmo de riegos, enlazar con el otoño sin dejar de tener la terraza florecida puede ser posible.

jueves, 23 de mayo de 2013

Novatas y veteranas

Hippeastrum rojo
No cabe duda de que este año, con el suavizado del tiempo atmosférico, las cosas parecen ir con más calma que el año anterior. Se nos echa encima junio y todavía quedan bastantes anuales por florecer, las bulbosas de floración estival esperan un empujón más y las de floración primaveral todavía cuentan con hojas. Sin embargo, sí es cierto que otras plantas no han dejado de florecer desde hace semanas o incluso ya van terminando, como es el caso de las anémonas y ranúnculos.

La flor roja que abre la entrada -decía hace poco que tenía pocas flores rojas, ¡olvidaba la más grande!- es un Hippeastrum híbrido. Ha requerido algo de paciencia ver estas flores: llegó en octubre de 2011 y empezó a florecer de manera prematura a principios del año siguiente, con flores deformes (no se salvó ni una). A lo visto no le sentaron bien los altibajos de temperaturas y demás provocados por su viaje y su nueva estancia: generalmente son plantas que florecen a mediados de primavera -este año parecen haberse atrasado un poco- pero se venden algo adelantados en otoño y llegan a florecer antes de marzo. Tengo otro, rojo y blanco, también con flores. Éste llegó a casa en octubre de 2010 y es su tercer año consecutivo floreciendo.

Vaccaria hispanica
También hay sitio para las especies nuevas estos días. Entre las semilleras han aparecido varias Vaccaria hispanica, una cariofilácea similar a las Silene y Saponaria con unas características flores de cáliz ovoide con unos marcados ángulos que hacen que parezca estar hecha con piezas planas entrecruzadas. Crece en matas de hojas glaucas opuestas y se ramifican en el extremo, con lo que dentro de pocos días todavía lucirá más espectacular el conjunto de florecillas rosadas. Dos parientes suyos se encuentran a medio camino: uno es la Gypsophila elegans, de porte similar pero con flores blanco puro, que no llegué a fotografiar porque considero que todavía pueden llenarse más de flores. El otro es la neguilla, Agrostemma githago, otra especie de hojas opuestas y flores rosa que todavía no llegan a dejar entrever su color pero que están al caer. Parece ser pues que la familia del clavel se impone.

Meliloto
Entre las zinnias aparece ya alguna flor y abundan los ageratos, que han cumplido todas las predicciones. No sembré voluntariamente ni uno dado que el año pasado fueron tan prolíficos y soltaron tanta semilla que sabía que aparecerían solos por doquier, y así ha sido. De hecho han aparecido en sitios inesperados, como la maceta de los ranúnculos o varias partes del contenedor-jardinera donde, debido a su porte redondeado y sus anchas hojas, quizá le estén quitando sitio a otras pequeñas plantas. De todas formas no sobra en absoluto su elegante colorido violeta formado por los apretados capítulos de aspecto plumoso. Eso sí, al año que viene tampoco sembraré ninguno nuevo: sigo manteniendo dos ejemplares muy envejecidos y leñosos germinados en 2012 que todavía tienen semillas que dar y que de seguro el viento esparcirá aquí y allá.

Agerato
Entre las semilleras, hace ya semanas empecé a ver una planta de hojas trifoliadas y largos pecíolos. No cabía duda que se trataba de una leguminosa, aunque no sabía cuál: en la terraza han crecido muchas veces de manera involuntaria pequeñas alfalfas que venían en la tierra recogida del campo y tengo también la alfalfa forrajera (Medicago sativa), de la que me podría haber caído una semilla cuando planté, ya que aún no ha florecido. En los botes de semillas mixtas no se indicaba la presencia de ninguna leguminosa pero sí dejaba entrever que la relación de especies que vienen en cada mezcla es aproximada, pudiendo haber algunas más no indicadas. Hace pocos días dicha leguminosa ya sobresalía entre otras plantas y mostraba unas inflorescencias sin abrir en forma de piña... ¡un meliloto! No tengo ni idea si ha salido de las semillas compradas o lo ha traído algún pájaro, pues estas especies pequeñas abundan en Cullera. No me desagrada en absoluto su presencia, es una fabácea elegante y pequeña que queda muy bien entre las otras pequeñas plantas de flor. También apareció una pequeña amapola similar a Papaver dubium que ya ha dejado de florecer y no le llegué a ver ni una sola flor entera, encontrando los pétalos caídos. ¿No duraban ni tres días?

Vaccaria hispanica
Entre algunas de las especies más esperadas está tambien la gallardia, Gaillardia aristata, que sembré en enero y a pesar de que las indicaciones decían que es una planta perenne que comenzará a florecer en su segundo año tras ser sembrada, las plantas dieron una importante escalada de crecimiento a partir de abril y se han puesto grandes y con varios capítulos asomando en el extremo de sus tallos. Se trata de una compuesta americana tipo margarita con el centro muy prominente, como las especies cercanas Echinacea, Rudbeckia o Helenium, con pétalos rojo-naranja y amarillos. Estoy impaciente por verlas, más teniendo en cuenta la satisfacción de haberlas sacado adelante yo mismo y en tan poco tiempo para tratarse de una perenne.

Otro curioso evento lo han protagonizado los guisantes de olor (Lathyrus odoratus). Tengo unas pocas plantas que llevan desde otoño en la terraza, sembradas desde octubre. Crecieron bien y en un momento dado se detuvieron sin más, aunque también forzados a ello porque los gorriones picaron casi estratégicamente el ápice desde donde crecían, así que mi idea de ver temprano (marzo-abril) la reja cubierta de tallos y flores de esta leguminosa se desvaneció. Tras estos últimos dos episodios de lluvia, no sé cómo ni por qué, de las axilas de las hojas superiores han reaparecido tallos en crecimiento y han continuado escalando. Aparte, hace sobre una semana o poco más, sembré nuevas semillas de la especie. Sé que quizá no es buena idea por la época, porque a la planta le gusta poco el calor, pero a estas me las he llevado al balcón de la casa a ver si llegan a cubrir rápido la barandilla.

Seguimos en breve con la próxima visita, pues parece que hay varias plantas más animándose a abrir sus flores.