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martes, 21 de mayo de 2013

Antirrinos a todo color

Antirrino alto rojo púrpura y amarillo
Parecía que ninguna planta de este año rivalizaría en colorido con las vívidas margaritas de Livingstone, pero nuestras semilleras siempre tienen con qué sorprendernos. Los antirrinos o bocas de dragón (Antirrhinum majus), entre otros nombres, todos los cuales han llegado a la terraza en forma de semillas con dos orígenes distintos, han explotado al fin con todo su esplendor en estos días.

Primero, unos conceptos básiscos. "Anthirrinum" significa "como una nariz", por el aspecto de las flores, quizá un poco rebuscado, aunque sí es cierto que tienen cierto aspecto de nariz humana unida al tallo por la punta de ésta. El nombre "boca de dragón" ya parece más acertado, pues las flores, de simetría bilateral, parecen estar formadas por dos "mandíbulas" que se abren y en cuyo interior encontramos el polen. Las abejas lo saben, situándose en el centro y empujando con la cabeza para introducirse en el receptáculo interno. El nombre inglés, "Snapdragon", también me suena atractivo.

Antirrino alto amarillo
Y ahora, algo de historia. Tengo dos tipos de antirrino: unos son bajos y muy ramificados, y las flores se agrupan en el extremo de los tallos bastante apretadas entre sí, aunque a lo visto el ápice no deja de crecer y las flores van apareciendo a un ritmo irregular; los segundos son de porte espigado, con un sólo tallo a modo de "abeto en miniatura" (hasta ahora no he visto ninguno ramificado, puede que desde la base) de cuyo centro brota una única espiga llena de flores aparentemente más anchas. Los primeros los vengo cultivando desde 2011 y los últimos, todavía sigo este año con ellos.

Los ejemplares de porte bajo proceden de una única planta que tenía mi tía en la terraza en 2011, que acabó completamente seca en verano y, movido por la curiosidad, la examiné en busca de posibles semillas y encontré algunas cápsulas secas que las contenían. Llené un pequeño sobrecito hecho con un post-it y la verdad es que podría haber extraido todas las semillas que quisiera, pues la planta estaba ya muerta y su destino estaba echado, acabando en la basura. Creo recordar que era de flores amarillas, pero lo curioso es que ninguno de sus descendientes ha dado este color.

Antirrino de mata baja blanco
En septiembre de ese año sembré semillas en una maceta hecha en casa con un recipiente de plástico. Aparecieron dos matas, una a cada extremo, de cuya presencia no me percaté hasta ver las primeras flores en la primavera de 2012. El primer ejemplar floreció con apenas 10 cm. de altura, con lo que las flores, rosadas y de tamaño normal, parecían desproporcionadas. Este ejemplar se pasó toda la primavera floreciendo de manera irregular y acabó totalmente seco tras el verano, con lo cual fue arrancado de raíz. Su vecino y hermano floreció un poco más tarde y presentaba flores blancas que aparecían igual de tímidamente que el anterior. Se secó parcialmente, y desde el tallo que quedaba verde se ha regenerado de manera notoria y esta primavera ha multiplicado visiblemente su floración, dato que se aprecia en la foto. Por tanto, es el ejemplar más viejo de la terraza en la actualidad.

Antirrino alto rosa claro
En la misma primavera del año pasado sembré las mismas semillas en mayor cantidad en el contenedor-jardinera. Para mi asombro, las plantas estaban crecidas en pocos meses y tardaron poco en equipararse a sus hermanas más viejas, para posteriormente superarlas en número, altura y profusión de la floración. Aquí también salieron flores rosadas y blancas, y la floración se extendió de manera ininterrumpida en el tiempo, continuando aún a día de hoy. Al remover el contenedor no tuve más remedio que deshacerme de unas cuantas plantas que estaban enmarañadas entre las raíces del áster y las milenramas, pero hice lo posible por conservar al ejemplar más grande, que en ese momento -este pasado enero- se encontraba en floración como si de verano se tratase. Nunca es buena idea tocarle las raíces a una planta que está en pleno apogeo, pero no se resintió demasiado y continuó a lo suyo, y así sigue. Por tanto, este sería el segundo ejemplar más viejo y el que tiene el récord absoluto en cuanto a duración de la floración, que como digo no se ha detenido quizá desde el verano del año pasado.

Antirrino alto púrpura
Durante la primavera, aunque quizá ya algo tarde, me llevé a casa un sobre de semillas de antirrinos de LIDL denominados como "Mix Alto", es decir, mezcla de colores del tipo de antirrinos con espigas altas, más similar en forma a una dedalera o a las Linaria que a sus congéneres de mata baja. Me había llamado la atención este tipo de antirrino que no paraba de ver en fotos de Internet e incluso había visto plantado en una calle que suelo atravesar a menudo. El fracaso fue estrepitoso, no sé si por el calor, pues no conseguí ver siquiera alguna plántula de las sembradas en esa temporada. Daba también por comenzada la época en la que ya no podía sembrar nada, metidos ya en el verano como estábamos, y me olvidé un poco de ellos.

Tanto fue así que ni siquiera anoté el siguiente intento que hice, del cual puedo aproximarme a la fecha de siembra a juzgar por otra planta que crece en la misma maceta, un par de espuelas de caballero (Consolida ajacis) cuyas semillas no tuve hasta primeros de octubre. Por tanto, debió ser en este mes cuando sembré también el montón de antirrinos que aparecen en esta entrada y que tan bonitos lucen. Usé una maceta ancha pero baja, que primero envolví en un plástico: al parecer éste se levantaba frecuentemente con el viento y empecé a darlo por perdido, pero la maceta mostraba una cantidad enorme de plántulas y continué regando. Uno de los mayores méritos, pues, es que esta maceta de tan poco fondo ha estado a la intemperie, enfrentándose a los elementos -y a los temibles gorriones- desde que empezaron a aparecer las plantas, e increíblemente ha funcionado mejor que otras que han estado vigiladas a conciencia.

La maceta llena
Pero claro, otoño e invierno con plantas diminutas es una cosa, el problema empieza en primavera. Actualmente la maceta necesita un buen aporte de agua con frecuencia, ya que las hojas se vienen abajo a la mínima, y un desecamiento prolongado puede hacer que algunos tallos se doblen irreversiblemente y que muchas flores caigan. Durante estos días haré lo posible por ponerle debajo un recipiente que retenga el agua de manera eficaz para procurarles la humedad necesaria durante la floración. Aparte de las espuelas de caballero, solo un par de lobelias 'Crystal Palace' crecen en la maceta, que se ha convertido prácticamente en monopolio de los antirrinos.

La mezcla de semillas de LIDL ha dado pues un resultado espectacular del que estoy muy contento. Suelo tener la mala suerte de que cuando se trata de plantas de colores variados, sólo predominen 1-3 tonos distintos. Lo he visto en los pensamientos, las anémonas, casi todos los bulbos... pero los antirrinos, como las margaritas de Livingstone, han roto esa mala pata. Si bien los colores básicos serían cuatro -rojo, rosa, amarillo y blanco- la diferencia y fusión de tonos es tal que parece que el patrón se repita en no más de dos plantas distintas. Particularmente me llaman la atención los de fuertes tonos rojo oscuro o purpúreo: me gustan las flores rojas y vaya, buscando otras cosas quizá he descuidado el aportar más rojo a la terraza.

Antirrinos altos blancos
No sólo en esta maceta prosperan los antirrinos de tipo alto. En las siembras que he ido realizando en el contenedor-jardinera no faltaron tampoco varios golpes de sus semillas, y acompañando a esa repentina facilidad que han tenido ahora para germinar (ya digo, antes de otoño de 2012, ni uno), son varias las plantas que asoman entre el montón de tallos de especies variadas que pueblan este punto. Ya he visto uno floreciendo, más bajo que sus compañeros, en un tono que parece estar más cercano del asalmonado o amelocotonado: ¡otro color nuevo! Si lo veo en buenas condiciones, pondré su foto en una entrada próxima. Estas serían entonces las plantas más jovenes, germinadas en 2013.

Me sorprende lo distintos que son ambos tipos teniendo en cuenta que se trata de la misma especie, si bien ésta tiene una extensión amplia (desde el Mediterráneo oeste hasta el Cáucaso) y cuenta con diversas subespecies con aspectos distintos, con lo cual no sería raro que a base de unos pocos cruces hayan surgido las distintas variedades en cultivo. Existe al parecer otra variedad que se vende como pumilum y que no es más que un tipo de planta más baja, de porte enano -aunque quizá con flores igual de grandes- y postrado. Parece ser que es un tipo adecuado para cestas colgantes. Lo he tenido a mano este año, pero no me lo llevé porque parece ser más de lo mismo y prefieron antes las plantas más altas, que llenan más en la misma superficie.

Antirrinos altos rojos
En cuanto a la floración, los de tipo bajo van sacando flores en el extremo de los tallos formando grupos más o menos densos. Tengo fotos actuales del ejemplar más grande, pero dado que la floración se ha ido volviendo menos abundante y hay partes secas y partes florecidas, prefiero que veáis al ejemplar en cuestión en la foto de esta entrada, donde lucía en todo su esplendor. Parece que, como si de una crucífera se tratara, el tallo sigue creciendo desde el centro y van apareciendo flores. Tienen sus más y sus menos, pues este mismo ejemplar estaba más lleno en invierno que ahora: tuvo un parón en primavera, justo cuando las temperaturas aumentan y hay más horas de sol, y ahora parece que vuelva a la carga. En cambio, el de flores blancas para en seco durante el invierno y vuelve en primavera. Es increíble que vengan ambos de semillas de una misma planta.

Los altos, aunque llevan poco floreciendo, lo hacen de manera ligeramente distinta. En el extremo del tallo vemos aparecer directamente los botones florales y acabarán abriéndose a modo de espiga piramidal casi todas a la vez. Desconozco si seguirán alargándose en el extremo o simplemente cuando terminen se quedarán los tallos vacíos, como en las dedaleras, pues en la última visita ya vi que iban quedando menos flores. Esa es una incógnita que habrá que resolver a lo largo de estas semanas. Y también otra, más importante si cabe: ¿serán perennes como sus parientes?

Antirrino alto rosa vivo
En cuanto se sequen un poco, estos días quiero coger con calma al antirrino de mata baja rosado y buscar cápsulas de semillas bien conservadas y secas, a fin de obtener una posible futura generación. Desconozco la efectividad de este método, si la planta no admitirá tanta remezcla propia, pero hay que probar. Estoy empezando a dudar de esto -reconozco que estoy flojo en genética, más tratandose de plantas que se autopolinizan- ya que llevo semanas queriendo germinar semillas de Mimosa pudica e Ipomoea purpurea que provienen de ejemplares descendientes de al menos dos generaciones de plantas autopolinizadas y sólo he conseguido que brote una Ipomoea, aunque tratándose de especies tropicales podría ser simplemente que quieran más calor. Igualmente, procuraré guardar también todas las semillas de los antirrinos altos a la espera de que el resultado sea otra lotería de colores. Aún así, me quedan bastantes semillas todavía del sobre original y en cualquier caso podría comprar nuevas siempre y cuando el supermercado las siga trayendo.

Si todo va bien y no hay olas de calor, días de poniente extremos o cualquier otro incidente, supongo que al menos en el caso de los antirrinos bajos o los altos que vayan rezagados seguirán floreciendo en semanas venideras. Sería espectacular ver estas plantas florecer junto a otras especies de espiga floral de tamaño medio, como las dedaleras, campanillas de Canterbury, lobelias más altas o algunas salvias, pero el espacio manda y de momento hay que ajustarse a lo que hay. Puede, eso sí, que coincidan con las espuelas de caballero y formen una combinación curiosa. Lo veremos.

jueves, 24 de enero de 2013

Las primeras lluvias, los primeros despertares

Antirrhinum majus floreciendo en invierno
Hoy por fin escribiré una entrada ubicada en el presente, comentando un poco cómo está la situación actual en la terraza aprovechando que han caído unas pocas precipitaciones que tendrán su importancia a lo largo de estos días.

No había llovido desde los primeros días de las navidades, aunque poca cosa. Las últimas lluvias copiosas cesaron durante la primera quincena de noviembre y prácticamente me olvidé de regar las plantas durante un mes entero. Sin embargo, el año había comenzado seco y ya iba haciendo falta una lluvia que empapase bien las macetas y los grandes contenedores que ocupan la terraza. En la última semana ha llovido tres veces, poca cantidad pero con suficiente fuerza para cumplir el cometido que andaba buscando. Las dos últimas, martes y hoy jueves, me han pillado en Cullera por sorpresa, aunque han sido breves y acompañadas de mucho viento que, por suerte y gracias a la ubicación entre edificios de la terraza, no ha causado ningún problema.

Cabe destacar que el gran contenedor para los bulbos fue instalado después de las últimas lluvias y le convenía un poco de precipitación para que calase de manera uniforme toda su superficie (de 2,8 x 1 metros) para animar a los bulbos a crecer. Algunos ya venían con fuerza y están brotando, como los iris holandeses. También los Muscari armeniacum asoman varias hojas, y eso que los bulbos tenían un aspecto bastante desaliñado y no tenía claro si iban a sobrevivir (alguno incluso se pudrió antes de ser plantado). El año pasado, cuando los compré, los planté inmediatamente (a principios de septiembre) y también fueron los primeros en tener hojas, pocas semanas después.

Flores de Kalanchoe x houghtonii
El caso con los bulbos este año ha sido un perfecto ejemplo de falta de coordinación por mi parte, incluso de "dejadez pasajera". Pensé dejarlos "para más tarde que el año pasado", con la intención de plantarlos en noviembre. Así pues, dejé estar todo para el último momento y luego se me echó el tiempo encima. Al final me puse manos a la obra y en pocas semanas, con la ayuda de mi hermano, construí el armazón de madera, puse el plástico para contener la tierra y subí dos pisos con 22 sacos de 50 l. de sustrato para llenar y plantar en el momento. La mayoría de los bulbos emepezaban a asomar algún brote corto, con lo cual llegué con el tiempo justo, tarde pero todavía dentro de lo admisible. Eso sí, seguro que este año no tengo flores tan pronto como el pasado (o sí, nunca se sabe). Además, algunos bulbos ya plantados en macetas tampoco es que fueran muy rápido.

Así, los más adelantados eran unas Camassia cusickii plantadas en octubre que trasladé al mismo contenedor dado que tiene tamaño suficiente para albergarlas, a pesar de superar en tamaño al resto de los bulbos con los que comparten suelo. El año pasado las puse en macetas muy pequeñas y con tierra arcillosa, y no sobrevivió ni una sola. Este año espero verlas florecer, aunque para eso todavía queda. Por su parte, los primeros bulbos que enterré, dos pares de ajos ornamentales de dos cultivares distintos, todavía empiezan ahora a asomar a la superficie, aunque desde hace semanas ya se veían incluso algunas raíces asomando por los agujeros de drenaje de sus macetas.

El contenedor-semillero mantiene su humedad con el plástico cobertor, pero he descubierto que la superficie, formada casi toda de turba rubia, no se empapa. Usé restos de este sustrato que tenía por casa para aportar más contenido y quizá debería haber humedecido a conciencia unos cuantos litros para esparcir sobre la superficie; suelo hacerlo agitando una mezcla del sustrato con un chorro de agua dentro de un bote con tapa. La turba rubia es bastante hidrófuga y si no se emplean métodos de ese estilo, se reseca con facilidad y no absorbe bien el agua. He tenido que pulverizar toda la superficie, aunque veo venir que será necesario repetir la operación a menudo. No obstante, ya había semillas brotadas, muy pocas en la parte central y posterior, pero un buen montón en la parte frontal. Por la ubicación, debería tratarse de plántulas de Iberis umbellata f. nana, la planta que elegí para poner delante por su escasa talla.

Poco más que contar, pues estamos en plena mitad del invierno y las plantas empezarán a responder mejor conforme los días se alarguen y ganen en calor, época que aún queda unas semanas lejos. No obstante, hay especies en flor, como una Kalanchoe x houghtonii que obtuve hace un año esquejando un trozo que encontré recién caído de un balcón, o uno de los Antirrhinum majus que sembré en marzo y que ha triplicado su talla durante el pasado otoño y está floreciendo con mucha alegría. Me parece que el que no sobrevivierá es el gran Ageratum houstonianum que transplanté hace poco. La lluvia acompañada de fuerte viento -incluso ha granizado durante unos segundos- parece haberlo estropeado bastante. En caso de lanzarse a perder tampoco pasaría nada, pues tengo otra planta de menor tamaño en buen estado y muchas semillas todavía: con la facilidad que han demostrado progresar, seguro que puedo obtener unos cuantos para este verano si hiciera falta.