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domingo, 6 de noviembre de 2016

El gradiente del otoño



El camino hasta esta casi mitad del otoño ha sido muy relajado. Las temperaturas han ido subiendo y bajando sin llegar a ser frías en ningún momento, pero eso parece que va a cambiar a partir de esta semana que comienza. También las lluvias han sido el elemento clave para propiciar un buen estado general para las plantas y sus inquilinos. En el vídeo, que esta vez recoge imágenes de dos meses y no de pocos días como ocurría en la prolífica primavera, apreciamos varios de estos beneficios que el buen tiempo de los primeros días de otoño propicia.

Comenzamos con unas vistas a las flores de Habranthus brachyandrus, un lirio de lluvia que reaccionó de manera positiva a las primeras lluvias en septiembre. Eso sí, esta vez ha sido el único en florecer ya que las Zephyranthes dejaron de hacerlo en verano. Después observamos a otra especie típicamente otoñal, el áster de Nueva York (Symphyotrichum novi-belgii) que con este son cinco los otoños que lleva floreciendo, pero nunca con la magnitud del primer año. Aunque esta temporada ha mejorado considerablemente, en invierno se le hará un aporte de sustrato nuevo y abono a fin de que consiga mejorar todavía más.

Los insectos siguen teniendo su protagonismo. La abeja Amegilla garrula sigue visitando hasta hoy, ya noviembre, las pocas flores que encuentra de su agrado. En esta primera aparición la vemos sobre la Buddleja davidii, de la cual es más probable que aproveche el energético néctar y no el polen, su principal objetivo ahora que deberá dejar listo su nido para que la futura generación se desarrolle para el año próximo. En la siguiente escena observamos a los siempre efectivos Oxalis bowiei, protagonistas de varios otoños, y una de tantas formas de Ipomoea nil, en este caso de flores blancas con un ligero tinte lila.

La esfinge colibel Macroglossum stellatarum ha sido un visitante regular de las tardes al comienzo de la estación otoñal. Presente casi todo el año, ha ido apareciendo de manera puntual en la terraza desde febrero, aunque su presencia ha sido algo más escasa que en la temporada anterior y siempre muy fugaz. Sólo en esta ocasión, en septiembre, se prestó a ser grabada mientras recogía con avidez el néctar de la siempre efectiva Buddleja davidii. De aquí saltamos de nuevo a otro par de Ipomoea: la I. tricolor 'Heavenly Blue', la especie de mayores flores, con un llamativo tono celeste, y la I. purpurea 'Carnevale di Venezia', con una tonalidad que parece hecha a base de salpicaduras de color. Posteriormente observamos a dos lamiáceas: una albahaca que se mantuvo prácticamente en suspensión desde que fuera sembrada el año anterior, comenzando a florecer este pasado septiembre, y la encantadora Clinopodium nepeta, con sus pequeñas e interminables flores sonrosadas.

Otro Oxalis, el triangularis, aprovecha los benignos días del otoño para volver a florecer. En esta ocasión se le realizó una división y cambio de sustrato en otoño que se ha traducido en una mejora sin igual, con mayor densidad de hojas de gran tamaño. También con decenas de flores, aunque ya llegó así, se encuentra el Plectranthus 'Mona Lavender', un híbrido ornamental sudafricano amante de la sombra. Sudafricanas son también las Gazania, que en los últimos años han hecho de los días soleados de otoño e invierno su época predilecta para florecer.

Nuevamente la Buddleja sirve de despensa para un insecto, en este caso el sírfido Eristalinus taeniops, de bello colorido similar al de una abeja. Se han vuelto abundantes estos días, y también su pariente Eristalinus aeneus, que no aparece en el vídeo y que es menos frecuente en la terraza, empieza a aparecer a diario. Las flores de la Thunbergia alata que aparece después, y que ha mejorado conforme avanza el otoño, no suelen sin embargo recibir visitas de muchos insectos.

Finalmente, observamos la relación casi improvisada de un insecto y una planta: la Amegilla garrula con sus frenéticas visitas a la albahaca. Ya observé esta relación entre especies en septiembre en una casa de campo que poseía una mata grande de albahacas en flor, y simplemente tuve la suerte de que hubiera sobrevivido un ejemplar en la terraza, con lo cual el patrón se ha repetido. No obstante, habrá que tenerlo en cuenta para el año que viene y preparar una buena cantidad de plantas de albahaca, así como otras lamiáceas, para que estas especies de abeja tan tardías tengan una fuente de alimento entre finales de verano y el otoño. Seguramente no les quede mucho tiempo de vida ya y haya que esperar cuatro meses, hasta febrero, para que empiecen a volar sus parientes las Anthophora plumipes junto con otras especies tempranas de abejas solitarias.

domingo, 5 de abril de 2015

Una semana contada por los insectos

Tropinota squalida
Los cambios ambientales de estos días también se han visto reflejados en la variedad de insectos que han ido llegando a la terraza. Algunos sólo de paso, otros atraídos por los montones de colores y sabores que ofrecen las flores que la pueblan. Hay sitio para todos.

El domingo pasado me sorprendió nada más asomarme afuera un picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus) paseándose por una de las macetas de bulbos llenas de hierba. Este gorgojo es conocido de sobra por los tremendos daños que ha causado en nuestra región destruyendo montones de palmeras del género Phoenix. En Cullera, la mayoría de palmeras que prosperaban por su cuenta en huertas abandonadas han sucumbido bajo la invasión de este animal de origen asiático, el cual deposita sus huevos para que las gruesas larvas devoren el núcleo de la palmera. Sin embargo, no están exentos de enemigos: en la foto se aprecia que unas pequeñas criaturas rojas con patitas lo cubren. Se trata de ácaros, seguramente Centrouropoda almerodai, los cuales parasitan pero no matan al escarabajo, dado que lo necesitan para succionar su sustento.

Macroglossum stellatarum
Las abejas de la miel no dejan de visitar la terraza, especialmente atraídas por la masa azul de flores de Nemophila menziesii. Sin embargo, sí he notado una disminución en la presencia de las abejas Anthophora plumipes, aunque de vez en cuando alguna se deja ver dando sus típicas pasadas sin detenerse. Parece que los días de tanto calor de principios de semana disuadieron un poco a casi todas las especies, pero poco a poco han vuelto a aparecer y diversificarse, Ya he visto alguna que otra avispa diminuta de esas tan pequeñas que cuesta hacerles una foto bien; recuerdo que llega una época en primavera en la que aparecen muchas de ellas, no sé si de una o varias especies, así que se intentará conocer su identidad en la medida de lo posible.

Rhynchophorus ferrugineus con ácaros
Las moscas tampoco faltan. Como siempre, es raro encontrar un instante en que no haya una Calliphora vicina pululando por allí. Estos días también se ha acercado una pariente suya, una moscarda de la carne (Sarcophaga sp.) cuya especie es difícil de concretar. Es además una de las moscas más grandes que se suelen ver por la zona, con permiso de los tábanos que encontramos cerca del ganado. No sé si habrá algún matiz similar entre las margaritas y margaritones y la carne en descomposición, pero la mayoría de veces estas moscas se posan en los discos florales de dichas especies. Las moscas de las flores, por su parte, siguen con poca variedad de especies -Eupeodes y Eristalinus taeniops- y siempre que las veo se trata de hembras.

Eristalinus taeniops ♀
A finales de semana se han ido acercando viejos conocidos. El viernes, mientras miraba de cerca las flores del contenedor, llegó volando un escarabajo Tropinota squalida -el que aparece en la cabecera del blog- que fue a parar directamente a las flores de la Schizanthus x wisetonensis. No parece que le llamaran demasiado la atención, pues se puso a caminar por ellas hasta que encontró al lado una de las cabezuelas de la Layia platyglossa, en la cual enterró su cabeza y permaneció allí más rato del que yo estuve en la terraza. Esta semana ya había visto uno de ellos en un crisantemo tricolor, aunque al tocarlo para ver si se movía y podía sacarle una foto, acabó huyendo. Parecen sentir predilección por estas margaritas grandes, a lo visto. Al que nunca he observado en la terraza es a la especie similar Oxythyrea funesta, y menos mal, porque en los Asphodelus del monte de Cullera suelen abundar y no sólo consumen el polen, sino que se comen los estambres enteros. Aún así, el Tropinota también podría ser el autor de los pétalos mordidos que de vez en cuando encuentro, y cuidado con sus larvas, pues parece ser que comen materia orgánica del suelo incluyendo raíces.

Tropinota squalida
Ayer sábado me reencontré con otra especie conocida, esta vez totalmente benigna. Se trata de la esfinge colibrí (Macroglossum stellatarum), una de las pocas mariposas frecuentes en la terraza y la que sin duda más fácil me lo ha puesto siempre para fotografiarla, aún cuando recuerdo haberlo intentado en plena naturaleza y aquello era imposible. En casa, una vez encuentra una flor de su agrado, queda como hechizada por ella y sólo es cuestión de paciencia capturar unas cuantas tomas para elegir la mejor, que es lo que hice. En este caso, cuando descubrió el montón de cabezuelas de Layia platyglossa, al igual que el Tropinota squalida el día antes, se entretuvo un rato largo visitando todas las que pudo. Esta mariposa no se detiene para nada, y ni siquiera necesita estar muy cerca de las flores, pues posee una espiritrompa casi tan larga como ella misma, que dispara en busca de néctar mientras aletea tan rápido que todavía no he encontrado un día con suficiente luz como para intentar usar la velocidad de obturación más rápida posible a fin de "congelar" este movimiento. Una vez estuvo servida, se fue, pero seguro que irán volviendo en días sucesivos.

Sarcophaga sp.
Buenos o no tanto, populares o impopulares, los insectos se ven agradecidos cuando encuentran una isla de flores u otros recursos -he vuelto a disponer un cesto para compostar materia seca y restos de vegetales de cocina- en plena aglomeración de edificios, con cada vez menos afición por colocar flores en los balcones y terrazas. Los jardines tampoco ayudan demasiado, siendo muy monotemáticos -en Cullera parece que sólo conozcan el Pelargonium- con lo que la mayoría de especies prefieren quedarse en el campo, y de ahí quizá que sean tan escasas de ver las mariposas en la terraza, por ejemplo. Lo importante es saber combinar su presencia con su utilidad, bien sea polinizando flores o descomponiendo materia orgánica que posteriormente será usada como abono. Y de paso, si dejan bonitas imágenes que capturar, todavía mejor.

jueves, 22 de mayo de 2014

De termómetros y pluviómetros

Ratibida columnifera var. pulcherrima
Vaya mes de mayo. Ya sólo quedan nueve días para que el mes concluya y la cantidad acumulada de precipitaciones es la misma desde hace exactamente un mes: cero. La única suerte que estamos teniendo, como comenté en entradas anteriores, es que la escalada de temperaturas está siendo moderada e incluso episodios de poniente como los que hemos tenido durante esta semana han sido bastante tenues dentro de lo que cabe y las temperaturas apenas se han acercado a los 30ºC, si bien el lunes se superaron en un momento puntual del día. No obstante, sí se nota ya que la radiación solar se ha endurecido y estar a pleno sol durante el mediodía se hace molesto. Como siempre, quedamos pendientes de las probabilidades de lluvia que aparecen para dentro de demasiados días como para ser precisos: ahora mismo se prevé que llueva el domingo y algún día de la semana que viene. Mucho debería llover para que este mayo no sea histórico en cuanto a ausencia de precipitaciones, superando de momento al de 2009, que dio menos de 6 mm. de lluvia.

Salvia farinacea
En la terraza todo esto se puede solventar regando en abundancia, aunque luego haya que aumentar el esfuerzo al subir litros extra de agua. Calculo que más o menos estoy utilizando unos 130-150 litros semanales -es lo que tiene llevar el agua en garrafas, que sé la cantidad exacta-, lo que equivale a la misma cantidad en kilos que tengo que subir por las escaleras: no puedo negar que se hace ejercicio. Hay plantas que ocasionalmente puedo dejar sin regar entre medias, esto es, regar una vez cada cuatro días, pero son muy pocas: cactus, crasas y bulbosas muy resistentes. El resto no perdonan: no hay herbáceas "resistentes a la sequía" que lo sean de verdad en la terraza y con la limitación que suponen las macetas, todas requieren su dosis semanal.

Gazania rigens naranja
Empezando por las cosas tristes, ha habido algunas bajas prematuras en la terraza. Una de las más radicales ha sido la de la Lychnis viscaria: ha ocurrido lo mismo que el año pasado en verano, pero antes y de manera más inesperada. La planta se veía verde, sin problemas aparentes. Di un suave tirón a uno de los pedúnculos florales secos con tal de eliminarlo (cuyas cápsulas de semillas ya están a buen recaudo) y me llevé media planta detrás. No había nada que hacer, pues toda la base del ejemplar estaba totalmente podrida y la planta se desprendía con apenas dar un ligero tirón a cualquier hoja. No entiendo si es que la planta  no tolera un riego continuado, pero el caso es que no muestra señales de aviso, como amarilleo de hojas o similar: simplemente, se le pudre el tallo, volviéndose pasta. A partir de ahora creo que sólo probaré a reproducir las semillas que tengo de esta y de la planta de 2013.

Esfinge colibrí libando una Monarda
Otra planta que no ha terminado de desarrollarse al 100% es la Collinsia heterophylla, cuyas fotos publico a título póstumo. Se trata de una anual emparentada con los antirrinos y linarias cuyas flores crecen en verticilos apilados, de manera muy similar a un lupino, lo que le ha valido el nombre de "pagoda china". No llegué a ver esta formación florífera totalmente desplegada, pues la planta empezó a amarillear rapidísimamente y un par de semanas después lo amarillo se puso marrón, así que ya la aparté y dejé de regar. Al menos he podido comprobar lo fácil que se obtiene desde semilla y admirar al detalle sus primeras flores, con lo cual no me queda más que esperar al otoño para sembrar nuevos ejemplares. Algo parecido ocurrió el año pasado con la Lavatera trimestris 'Silver Cup', aunque a ésta le dio tiempo a florecer un poco más.

Collinsia heterophylla
Pero hablemos de colores. Poco a poco se van abriendo nuevas flores de especies que florecen por primera vez en la terraza y que seguramente empiecen a protagonizar entradas a partir de la semana que viene. Pero antes, veamos el progreso de algunas conocidas: la Salvia farinacea, que tuvo un decaimiento muy dramático poco después de haberla adquirido -era verano- se ha renovado tras una paciente espera. Como muchas otras lamiáceas, su crecimiento es vivaz. La planta perdió su parte aérea vieja durante el invierno, a la vez que asomaban pequeños tallos desde la base, los cuales ahora mismo portan una espiga de flores más grande que cualquiera de las que tuvo anteriormente. Y es sólo la primera, pues ha seguido ramificándose y vienen más flores. A su vez, de una de las semillas que dio la planta el año pasado he obtenido otro ejemplar que, a pesar de que no mide más de 10 cm., ya empieza a formar sus propias flores también.

Viola x wittrockiana amarilla
Florece por segunda vez y en su segundo año de vida la Ratibida columnifera var. pulcherrima. A la planta le busqué una ubicación algo desacertada en 2013, en un lado donde el sol sólo pasa por arriba y pronto queda hacia atrás, consiguiendo con ello que los tallos crecieran tan inclinados que al final florecía tocando el suelo. Este otoño ya la cambié de sitio y la expuse al sol, donde desarrolló una roseta basal más grande que la de la temporada anterior. Un buen día la roseta empezó a ponerse fea y no era sino el avance tras el cual la planta comienza a emitir nuevos tallos para florecer. Esto es, ahora mismo que la planta está floreciendo de nuevo, la roseta ha desaparecido y parece una planta distinta. Aunque esta vez los tallos sí crecieron rectos, es inevitable que por su gran tamaño -en torno a los 75 cm.- y por tener el peso concentrado en el extremo, en las cabezuelas, acaben inclinándose aunque no de manera tan dramática como la temporada anterior, que parecía una rastrera. Este año los capítulos son más grandes y espectaculares: tanto ha crecido que me está tapando incluso algunas otras especies que hay detrás de ella y que en teoría deberían haberla sobrepasado en altura.

Blanquita de la col en un Oxalis
Hace un par de semanas me hice con otra Gazania. El año pasado tuve dos, pero la amarilla murió. Esta planta actual tiene las mismas hojas verde oscuro con el envés grisáceo, pero con grandes capítulos naranja, con pétalos mayores con espejuelo en la base y un disco central, donde se ubican los flósculos, más amplio que el otro ejemplar que tengo, el cual si le supera en algo es en tamaño. Además, esta Gazania nueva parece ser de esas selecciones cuyos capítulos no se cierran inmediatamente tras retirarse el sol: a las siete de la tarde, por ejemplo, todavía están empezando a plegar sus pétalos, mientras que el otro ejemplar tiene sus cabezuelas totalmente cerradas como una sombrilla plegada. Me gustan mucho estas plantas, son muy efectivas y, por qué no decirlo, con el precio al que las encuentro en Cullera -0,60€- no suponen un gran desembolso. Todavía me haría con una más si encontrase un ejemplar con el clásico colorido amarillo vivo con el espejuelo verde en la base de cada pétalo, variedad que tuve en 2011 y duró muy poco y que fue obtenida, atención, de una única semilla que logré encontrar en una gazania de esta misma tienda que tenía mi tía en su terraza, teniendo exactamente la misma historia de mis antirrinos de mata baja, aunque con un punto y final bien definido.

Collinsia heterophylla
A pesar de que el tiempo es bueno, cada vez parece que haya menos insectos por la terraza. Han vuelto con ímpetu las esfinges colibrí, las cuales introducen con precisión su espiritrompa en cualquier flor que se preste aunque resulta gracioso ver cómo ponen más atención en las flores de configuración totalmente tubular, como las Isotoma axillaris. En ese rincón de la terraza pasan el rato, pues con el montón de Monarda citriodora que hay floreciendo tienen una buena distracción. Ocasionalmente aparecen algunas mariposas diurnas clásicas, como la blanquita de la col (Pieris rapae) de la foto, que se encontraba debajo de la malla antipájaros del rincón trasero y no sabía muy bien cómo salir, pero se le olvidaba escapar cuando se posaba en las flores y empezaba a libarlas, desde los pensamientos hasta los distintos Oxalis. Himenópteros quedan muy pocos y dípteros menos, aunque esta semana estoy viendo una abeja, de color amarillo y negro y muy ágil, cualidad ésta que ha hecho imposible siquiera acercarme a ella, aunque por lo poco que he visto tiene pinta de ser un miembro de la misma familia que la abeja roja que llega a la terraza a principios de primavera.

¿Terminará mayo en esta semana que queda con alguna lluvia? Habrá que verlo. Lo que sí parece ser seguro es que antes de que el mes concluya, alguna especie más aportará alegría a la terraza con sus colores.

martes, 11 de marzo de 2014

Días estables

Tropinota squalida en un crisantemo tricolor
En las últimas dos semanas ha ido remitiendo el poniente, que aumentaba más la sequedad de esta ausencia de lluvias, para ir dando paso por fin a la tendencia primaveral de las brisas marítimas, que han aportado también una ligera bajada de las mínimas durante la madrugada. El tiempo sigue siendo cálido y agradable y las plantas pueden crecer bien sin los problemas del inminente calor primaveral. Parece, no obstante, que a media semana tendremos otro cambio meteorológico y éste puede que sea lo que estábamos esperando desde hace meses: una situación de lluvias que ha disparado la alerta amarilla para el miércoles y se prolongará durante el jueves. Estaría muy bien un buen aporte de agua para empapar las macetas que han ido perdiendo humedad a causa del poniente seco y darles un empujón a muchas otras, como los bulbos.

Tulipa 'Little Beauty'
La semana comineza también con la última fase de los preparativos de configuración de la terraza de cara a este periodo cálido. Ya han sido plantadas todas las bulbosas y vivaces más recientes y sólo queda esperar a que broten, mientras termino de colocar las nuevas baldas y cajones en la parte frontal de la terraza donde irán ubicadas las perennes más grandes, parte de las cuales ya han sido puestas hoy. Faltará, espero, un sólo día más de trabajo para dejar las cosas totalmente listas. Aparte, ahora ya podré dedicar tiempo a sembrar algunas de las semillas que quedan pendientes y que todavía estoy a tiempo de ver crecer.

Esfinge colibrí
En la terraza da gusto estos días llegar a la hora que el sol incide sobre las flores. Varios insectos, la mayoría abejas, avispas, moscas de las flores y mariposas, pululan de planta en planta buscando polen y néctar para llevarse. También han aparecido pequeñas arañas saltadoras de distintos tipos que tengo pendientes de identificar, o al menos intentarlo. Entre los zumbidos de los abejorros, hace dos domingos llegó un escarabajo Tropinota squalida en busca de flores. Estos escarabajos son frecuentes en el monte de Cullera, aunque tienen algunos parientes como los Oxytherea que se dedican a comerse las yemas de las flores, especialmente en los Asphodelus. Su foto me gustó tanto que la he usado para una nueva cabecera del blog.

Campanula glomerata
Las mariposas no son especialmente abundantes en la terraza y quizá las más frecuentes sean los piéridos. De vez en cuando se acercan las esfinges colibrí (Macroglossum stellatarum) con su fugaz vuelo que las hace difíciles de captar. Sin embargo, la semana pasada tuve la suerte de que un ejemplar, y luego otro, se distrayesen lo suficiente con las rúculas como para poder fotografiarlas. Al ser por la tarde y no haber sol directo no pude emplear velocidades de obturación mayores, con las que quizá hubiera llegado a "congelar" el rapidísimo movimiento de sus alas. Parece que sus favoritas son las flores con largos tubos (rúculas, compuestas tipo margarita...) y con nectarios, como las capuchinas, a las que acceden perfectamente desde el aire ya que su lengua es casi tan larga como su cuerpo. Muchas veces las esfinges llegan, se detienen unos segundos en una flor y se marchan no sé a dónde para no volver, pues no hay terrazas ni jardines cercanos que tengan flores.

Kalanchoe x houghtonii
Volviendo a las plantas, desde finales de la semana pasada se ha sumado una nueva bulbosa a la escasa lista de flores que estas plantas están abriendo. Se trata del tulipán 'Little Beauty', un cultivar de la especie Tulipa humilis de flores muy bajas que casi se asemeja más en morfología a un Crocus, Colchicum o Merendera que a un tulipán, y desde luego es muy distinto a los clásicos tulipanes híbridos holandeses. Es una planta que quedaría todavía mejor en un parterre abierto, donde las flores pudieran lucir desde su bajísima posición. En mi caso quizá los acerqué demasiado al borde del contenedor, aunque esta es sólo la primera planta que florece, todavía quedan más. No me ha salido muy "estándar" este ejemplar, pues las flores de este cultivar suelen tener unos colores bien definidos y separados, siendo los pétalos color magenta, con la base violeta separada del resto por una franja blanca, formando un aro en el conjunto. A mí me han salido estos colores totalmente difuminados entre sí.

Rhodanthe chlorocephala var. rosea
Otro caso de colores atípicos lo han protagonizado las Campanula glomerata. El ejemplar de 2013 murió en verano y adquirí uno nuevo en septiembre, que para evitar problemas se ha quedado desde entonces en la zona de semisombra. El ejemplar ha crecido bastante y parece confirmarse que venía más de una planta en aquella maceta, cosa que salta más a la vista con las flores. Durante el tiempo que estuvieron formándose los capullos, éstos parecían que iban a preceder a unas flores blancas, posibilidad con la que no contaba pues la planta es de color morado. Posteriormente salió otra vara floral con capullos de color lila y entonces vi lo que iba a ocurrir: una vara ha salido de un color rosado muy pálido y la otra del morado habitual. La de color rosado es la vara más cargada y compacta que ha tenido nunca la especie desde que la tengo. Espero que en esta ubicación las plantas no den problemas cuando llegue el verano y sigan haciéndose todavía más grandes y recargadas.

Lino rojo
Cerca de ellas, la Kalanchoe x houghtonii sigue floreciendo en abundancia con sus estandartes de flores colgantes, mientras la Bellis perennis ha sufrido un cambio después de que su cabezuela se cubra totalmente de lígulas. En la base de la misma planta viene ya otro capítulo, no así en el resto de ejemplares de la maceta. De momento el rincón trasero de la terraza está dominado por las anémonas coronaria y blanda, aunque muchas especies vienen ya con flores y para cuando llegue el equinoccio de primavera este emplazamiento se habrá llenado de color.

Anemone blanda
En el contenedor comienzan a ganar altura algunas especies que tomarán pleno protagonismo durante la primavera, secundando al rincón que se encuentra florido desde hace meses en el que plantas como los crisantemos tricolor empiezan a florecer en serio mientras que otras se despiden tras una vida plena, como la espuela de caballero, la cual ha dado semillas que ya han sido sembradas allí mismo. Al otro extremo del bello colorido escarlata de los linos rojos ha florecido una nueva compuesta (¡otra más!), la Rhodanthe chlorocephala var. rosea, conocida también por los viejos sinónimos Acroclinium y Helipterum. Se trata de una planta bastante similar a las Xerochrysum, en el aspecto de que lo que simula ser los pétalos de una flor no son lígulas, sino las brácteas del involucro, de fino tacto similar a papel cebolla. Es una planta más grácil y de aspecto más delicado que su pariente, incluso más pequeña. Tiene la particularidad de que los capítulos empiezan a crecer colgando hacia abajo y se vuelven hacia arriba cuando van a abrirse.

Bellis perennis
Ya sólo queda una parte de terraza sin las primeras flores, pero no por falta de plantas, sino porque estas empiezan a crecer ahora. En la reciente pérgola para trepadoras, la Clematis 'Jackmanii', que despertó de su letargo en enero, alcanza ya los dos metros de altura. Cerca de ella se encuentran varias azucenas, con las veteranas asiáticas y las 'Stargazer' emergiendo de bajo tierra y apresurándose en formar roseta, siendo éstas últimas su temporada más temprana, pues les costaba algo más arrancar. También entre las nuevas azucenas hay crecimiento, pero habrá que esperar por lo menos dos meses para que hayan alcanzado un buen tamaño.

Así está todo en la terraza, cada vez más y más llena de color y con la emoción de siempre al pensar que esto no ha hecho más que comenzar y muchas de las futuras protagonistas todavía están rompiendo tímidamente la tierra. Esperemos que la meteorología sea algo más benigna durante estos meses previos al verano para compensar el seco invierno, aunque sea por ahorrar algo de agua.