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sábado, 11 de febrero de 2017

En la mitad del invierno


Como se apuntaba en la entrada anterior, el invierno ha empezado a tener sus primeros episodios de buen tiempo y cada vez que el día reune todos los ingredientes necesarios -sol, calor adecuado y poco viento- la terraza se llena de colores y movimiento, de manera todavía humilde eso sí, puesto que aún son pocas las especies en flor. No obstante, muchos insectos polinizadores van realizando visitas periódicas a fin de aprovechar todo lo que puedan. Con ello, ha sido posible realizar este breve vídeo que contiene escenas grabadas entre finales de enero y estos primeros días de febrero.

Comenzamos echando un vistazo a las flores de los Muscari macrocarpum, que desde dos ubicaciones distintas comenzaron a abrirse ya desde mediados de enero. Tras ellos, observamos las espigas de una Linaria maroccana que ha ido floreciendo desde principios de enero y cambiando de aspecto progresivamente. De aquí pasamos a observar la especial atracción que ejercen las lavandas sobre las abejas, siendo en esta ocasión la Lavandula dentata, el espliego rizado, la que mantiene ocupada a una abeja durante un rato. Esta especie, aunque el ejemplar en cuestión lleva en la terraza un par de meses, tiene tendencia a no dejar de florecer en ninguna época del año, con lo que resulta un buen añadido si se pretende atraer y beneficiar a los polinizadores.

Tras estas imágenes observamos a la primera y temprana flor del Iris germanica, y después a una vieja conocida, la araña cangrejo, en esta ocasión cazando sobre la Osteospermum. Es probable que se trate del mismo ejemplar observado alrededor de este rincón de la terraza desde finales de otoño, el cual comenzó primero a utilizar la Felicia amelloides como zona de caza y, tras quedarse ésta temporalmente sin flores, ha pasado a las de su vecina, cuyo color ayuda más si cabe a su mimetismo. Otras compuestas de origen africano florecen también en el entorno, como la Kleinia grantii de flores intensamente anaranjadas y las habituales caléndulas. Los Muscari armeniacum, asentados en la terraza desde hace ya seis años, también comienzan a florecer tímidamente durante estos días.

De manera bastante rápida ha florecido la Armeria maritima, una especie que ya había tenido en dos ocasiones anteriores y en ambas las perdí tras el verano. Esta vez adquirí un ejemplar grande y sano en otoño y es la primera vez que la floración comienza directamente en la terraza. Tras ella observamos a la primera Dimorphotheca en flor, una habitual de los inviernos y de las primeras anuales en florecer, y la también sudafricana Plectranthus neochilus, de grandes flores ubicadas en estructuras engrosadas en el extremo de los tallos.

La siguiente en aparecer es la Bellis perennis, una margarita de escaso porte la cual sólo había tenido en una ocasión aunque de la variedad de flores en forma de pompón, siendo las actuales de aspecto silvestre, que personalmente encuentro más atractivas. Tras ella observamos una serie de especies anuales típicas de la terraza: Calendula officinalis, Linaria reticulata y Linum usitatissimum. Posteriormente observamos otro ejemplar cambiante de Linaria maroccana, el cual al principio me hizo dudar puesto que parecía mostrar caracteres intermedios entre esta especie y reticulata. Finalmente, echamos un fugaz vistazo a un macho de Anthophora plumipes bebiendo néctar, necesario para servir de combustible durante sus poderosos vuelos.

martes, 18 de octubre de 2016

El origen de las arañas cangrejo

Pequeña araña cangrejo juvenil
A principios de verano una multitud de arañas cangrejo Thomissus onustus empezaron a ocupar sus parcelas de caza en la terraza, eligiendo una flor con la que mimetizarse y así poder atrapar a los incautos polinizadores que se acercan a ellas a menudo. Me preguntaba en una entrada que les dediqué si su origen se debía a que la mayoría de ejemplares presentes habían nacido allí, porque llegar cada año siempre es algo más complicado teniendo en cuenta que no es habitual encontrar en plena ciudad un punto lleno de plantas en flor donde instalarse, aunque puedan hacerlo por locomoción propia -hasta los caracoles lo hacen-, sobre otras criaturas aladas o simplemente volando con la ayuda de una hebra de seda. Parece que la respuesta se aproxima más a la primera deducción y no era tan complicado como parece.

Hembra en el nido hace un mes
En temporadas anteriores ya he observado nidos de estas arañas, que tejen un cuenco poco escondido entre las hojas de alguna planta y la madre se posa encima hasta que eclosionan los huevos. En septiembre encontré dos nidos muy cerca el uno de otro en una misma planta, la Buddleja, desde los cuales las abnegadas madres llegaban incluso a cazar abejas que se acercaban allí. Hoy todavía sigue al menos una de ellas, que ha tenido que mantenerse allí aguantando la lluvia de las últimas semanas. Pero también he observado los primeros indicios de que las pequeñas arañas cangrejo saben buscarse la vida desde el principio. El ejemplar de la foto trataba de huir con su hilo de seda cuando levanté un trapo para limpiar. Se puede apreciar el tamaño que tiene comparado con la uña del dedo índice, con lo que no resulta extraño que los próximos meses ellas y sus congéneres pasen desapercibidas. Al próximo verano, no obstante, seguro que ya tienen el tamaño suficiente como para trasladarse e instalarse en las flores para capturar a todo aquello que su fuerza les permita.

lunes, 29 de agosto de 2016

Artrópodos veraniegos

Codophila varia
Con las altas temperaturas, los pequeños seres con exoesqueleto se encuentran en estado de gracia. Arácnidos e insectos se mueven a todas horas y en la terraza tienen, a pesar de encontrarse ya en decadencia, su jungla particular. Sus intenciones pueden ser beneficiosas, perjudiciales o neutras, según la especie: las perjudiciales, al menos, parece que han remitido bastante. Los ataques de cochinilla algodonosa y cochinilla acanalada parecen haber remitido después de haber matado a varias dedaleras, y de los pulgones hace tiempo que no sé nada. Parece, eso sí, que quedan arañas rojas en alguna que otra planta. Y es que, a pesar de que algunas veces observo mariquitas y crisopas, los depredadores de plagas siguen siendo otros grandes ausentes en la terraza.

Thomissus onustus
No podría considerarse como realmente perjudicial al primero de los protagonistas de la entrada, una chinche de escudo Codophila varia. Aunque estas especies se alimentan de los jugos de las plantas, lo cierto es que en la terraza sólo suelen estar de paso y rara vez dañan a las especies allí presentes. Este ejemplar en concreto, muy calmado, salió de entre unas flores secas de una de las Scabiosa atropurpurea que me disponía a cortar para extraer y guardar semillas. No he vuelto a verlo en días posteriores, aunque sí me he encontrado a su pariente y habitual de la terraza, Graphosoma lineatum, el cual poca comida va a encontrar ya estos días. He observado alguna especie más de chinche, aunque de pequeño tamaño, que no he podido fotografiar o, mejor dicho, no lo he intentado debido a la escasa talla y el nerviosismo de la criatura en sí.

Hermetia illucens
Las moscas tienen siempre bastante presencia en la terraza, aunque actualmente no tanta como en primavera. No obstante, aún he observado en repetidas ocasiones a algunos sírfidos como Syritta pipiens, Eristalis tenax y Eristalinus aeneus, este último tras una ausencia prolongada, pues suele resultar más frecuente su pariente Eristalinus taeniops. Mención aparte son las moscas que acuden al compost, aunque allí me topé con un esperado regreso: el de la mosca soldado negra (Hermetia illucens), una especie grande introducida desde América con gran valor a la hora de procesar las fibras vegetales más duras, algo que otros insectos no pueden hacer, ni mucho menos las lombrices. Sus grandes larvas deben haber estado alimentándose de los restos vegetales y estos días han empezado a emerger. Todavía recién salidas de su pupa, se pueden coger con la mano sin que escapen, pero a los pocos minutos ya serán capaces de volar.

Codophila varia
Aguardando entre las flores se encuentran todavía las feroces arañas cangrejo, que aprovecharán hasta el último momento en que queden flores donde puedan esconderse. Esta vez han acertado, todo hay que decirlo, al escoger las cabezuelas de las escabiosas, que si bien sólo durarán unos días hasta que empiecen a formar semillas, son un buen escondite que además cuenta con comida a domicilio, pues son flores cuyo polen resulta atractivo para las todavía frecuentes especies de abejas de pequeño tamaño que visitan la terraza estos días. Desconozco qué ocurre con ellas cuando las flores desaparecen del todo, pero cabe destacar, por ejemplo, que el ejemplar que aparece en la foto con las flores rosadas parece que ha ido cambiándose de una cabezuela a otra y ahora tiene el abdomen mucho más abultado: no sería raro que fuese una hembra grávida a punto de dejar todo listo para producir una generación de arañas para el año que viene.

Thomissus onustus
Otras criaturas han visitado la terraza, sin poder llegar a fotografiarlas. Varias mariposas, entre ellas las conocidas esfinge colibel, la cual he visto varias veces durante la temporada y aún así no he sido capaz de grabarla a fin de incluirla en algún vídeo, o la mariposa del geranio. También varias polillas de pequeño tamaño, aunque un ejemplar de mayor talla con un aspecto que no me recordaba a ninguna que conociese salió volando de entre unos tallos, se escondió en el rincón trasero de la terraza y no fui capaz de relocalizar. También, cómo no, las avispas papeleras se presentan a diario, así como la pequeña avispa alfarera Odynerus, que al parecer se pasea entre las plantas no en busca de flores, sino de presas para surtir el nido donde depositará sus huevos.

sábado, 6 de agosto de 2016

Medio verano



Hoy llegamos al ecuador exacto del verano. Parece mentira, pero todavía quedan otros 47 días hasta que llegue el equinoccio de otoño, si bien solemos dar por terminado el verano una vez comienza septiembre, o bien cuando las tormentas que suelen llegar en ese mes, en fechas variables, calman un poco el calor ambiental. La realidad es que agosto acaba de empezar y por tanto todavía nos quedan por delante muchas jornadas en las que pasar calor. El primer día del mes, el pasado lunes, los cielos se cubrieron y llegó a llover, dejando 1 mm. en Sueca pero nada en Cullera. En los últimos años, el mes de agosto suele ser algo impredecible con las tormentas y tanto puede estar exento de lluvias como producirse acumulaciones importantes.

Entre las plantas, poca novedad ya, con un patrón que mantiene más o menos lo mismo de los últimos días de julio, con la ausencia de algunas especies que van terminando su floración. Por tanto, y por las pocas novedades que hay que contar, he elegido esta entrada para mostrar el vídeo resumen del pasado mes de julio, que como siempre se detalla escena a escena.

Comenzamos con asteráceas. Primero, observamos los grandes capítulos de la Leucanthemum x superbum, obtenida de semilla y que quizá ha tardado demasiado en florecer, durando poco más de un mes. Lo mismo han sufrido las anuales Zinnia haageana y Zinnia angustifolia, que sembradas ya en primavera apenas han tenido tiempo para desarrollarse bien: a la próxima, siembra en otoño. Más cargadas de flores se presentaban sendas Angelonia angustifolia, que no parecen tener problema con el intenso sol veraniego. Lo mismo para la Mandevilla sanderi, de flores rojo intenso, cuyo carácter tropical la hace perfecta para este ambiente estival.

Una Megachile macho busca alimento entre las flores de una Scabiosa atropurpurea. Estas abejas han tenido una importante presencia durante el mes de julio, especialmente alrededor de la siguiente planta en aparecer, la Helenium autumnale, de vivas cabezuelas rojigualdas. Tras ella observamos las flores de un Delphinium, de aspecto impecable, visitadas por otra abeja muy frecuente este verano, una Lasioglossum. Frente a ellas se encuentra la Lobelia cardinalis, de vivas flores de color rojo que este año están teniendo su mayor despliegue hasta la fecha, con cuatro espigas a la vez.

Volvemos a los insectos, primero con una avispa alfarera Odynerus y acto seguido nuevamente una Lasioglossum, en esta ocasión visitando una de sus flores predilectas, la de un coleo, las cuales están produciendo semillas, algo a lo que sin duda deben haber ayudado las reiteradas visitas de las abejas. Tras ambas, vemos a un himenóptero mucho más grande, un abejorro, enfrascado en la tarea de buscar alimento en las flores de la Buddleja davidii.

Finalizamos el vídeo entre los cactus. Primero, la floración del ya veterano Ferocactus herrareae, y para concluir, la escena de la araña cangrejo con una abeja capturada entre sus quelíceros que se produjo sobre el pequeño Mammillaria nejapensis.

domingo, 24 de julio de 2016

Arañas cangrejo, asesinas invisibles

Thomissus onustus, araña cangrejo
En la terraza conviven distintas especies de arañas, la mayoría de ellas pequeñas saltadoras que casi nunca consigo fotografiar con precisión debido a su nerviosismo, recorriendo la superficie donde se encuentran al ser descubiertas, generalmente una pared, hasta encontrar un escondite. Hay otras que viven sobre los tallos de las plantas y tan pronto como intento acercar la cámara, se van marchando a esconderse, imposibilatando la misión. En todos los casos, siempre me resulta curioso que estas criaturas sin alas consigan llegar con tanta efectividad cada año a la terraza, aunque lo más seguro es que estén siempre allí y no destaquen hasta haber crecido lo suficiente.

Araña cangrejo con Lasioglossum
Este debe con seguridad el caso de las protagonistas de la entrada, las Thomissus onustus, una especie de araña cangrejo que no falta prácticamente ningún año. Si bien no sería raro que hubiese otras especies de la familia en la terraza, esta es la que observo con asiduidad. Son arañas que se camuflan en las flores adoptando una coloración similar a la de éstas -blanca, amarilla o rosada- desde las que aguardan pacientemente a que se acerque algún insecto en busca de comida. Poseen un abdomen redondeado y rematado por dos bultos que apuntan hacia atrás. Los ejemplares tienen tamaños variados, que corresponderán a la edad y sexo de cada uno. Los más grandes, como en la mayoría de los arácnidos, son los de sexo femenino.

Cazando una abeja de la miel
Aguardar pacientemente en una flor es una estrategia sin duda muy conseguida: muchos insectos se alimentan de ellas y acudirán en un momento u otro para saciar su hambre o, como las abejas, recoger reservas para su descendencia. Las arañas cangrejo no tienen más que posicionarse con sus patas abiertas para abalanzarse sobre la desafortunada criatura que tenga la mala suerte de acercarse a la flor escogida por la araña para montar guardia. En la foto de la flor amarilla se puede observar como, efectivamente, la víctima ha sido una pequeña abeja Lasioglossum que ha caído en las fauces de una araña mimetizada perfectamente en el mismo tono que la Coreopsis lanceolata en la que se encuentra.

Araña cangrejo y Halictus scabiosae
El tamaño de las presas de las arañas cangrejo puede ser considerablemente mayor que el de éstas a pesar de que en la foto comentada la víctima tuviese un tamaño más o menos proporcionado. El mes pasado, mientras fotografiaba a una abeja Halictus scabiosae en una Cosmos, una pequeña araña la vigilaba. Es probable que no le hubiese hecho nada, pues la araña apenas era del tamaño de la cabeza de la abeja. Sin embargo, tuve mis dudas tras observar ayer una escena espectacular. Había un par de abejas de la miel en la terraza, muy escasas desde hace ya meses, y una de ellas descendió de manera extraña hacia el pequeño cactus Mammillaria nejapensis. Cuando busqué dónde había ido a parar la encontré con una araña cangrejo enganchada a su tórax. No sería raro que la araña no estuviese en el cactus sino en la Buddleja, desde donde salió volando la abeja, la cual quizá se la llevó detrás intentando huir. Sea como fuere, la araña acabó paralizando al insecto que la cuadriplicaba en tamaño.

Ejemplar pequeño en Leucanthemum
Hace dos temporadas, una hembra de esta especie de araña cuidaba de su saco de huevos en una planta seca que dejé intacta para que éstos se desarrollasen del todo. De ahí que suponga que, probablemente, las pequeñas arañas pasen desapercibidas hasta hacerse grandes e instalarse en las flores, viviendo escondidas entre las plantas durante sus primeros días. Se trata pues de un claro ejemplo de fauna asociada a un hábitat muy concreto y una muestra de lo salvaje que puede ser la vida incluso a pequeña escala. No obstante, su número suele ser bastante reducido y los encuentros con las abejas son por tanto escasos. Así es la vida, llena de peligros: unos cazan y otros son cazados a la que se descuidan.

lunes, 2 de marzo de 2015

Marzo, termómetros arriba

Narcissus 'Tête-à-tête'
Los días soleados y cálidos han ido sucediéndose desde finales de febrero, con alguna que otra irrupción de viento que modifica un poco estos valores. Entre ayer domingo y hoy, los dos primeros días de marzo, el poniente que sopla moderado nos ha dejado unas temperaturas de récord: 27ºC en Cullera y algo más en otras localidades valencianas, algo que al parecer será puntual puesto que a media semana vuelve a soplar el gregal y las temperaturas bajan hasta lo propio del invierno, quizá 10ºC por debajo o más, aunque especialmente interesaría que lloviese, ya que este incremento repentino ha pillado un poco por sorpresa a las plantas y hoy ha habido que regar como si estuviesen todas apuradas por la sed, habiéndolas regado el sábado por la tarde. Destacar un dato más. y es que en el desfasado febrero de 2014, esos 27ºC los vimos ya el día 14 del mes: ahí es nada.

Dianthus 'Rainbow Loveliness'
Con esta mejora desde mediados del mes pasado, la sucesión de flores en la terraza es un no parar. Al final parece que las anuales ganan a las bulbosas, puesto que hay una gran variedad de especies en flor mientras que de las plantas de bulbo continúan proliferando tan sólo los crocus -tommasinianus, chrysanthus y ahora vernus- y comienzan ya a aparecer en gran número los primeros narcisos, los de simpáticas trompetas amarillos de la variedad 'Tête-à-tête' en el que posiblemente sea su año más exitoso y temprano, ya que van algo más de 10 flores todas ellas en sombra o semisombra, donde no han tenido problema para estirarse y crecer, aunque las hojas de algunos de sus vecinos todavía llegan a sobrepasarlos. Tienen un aspecto inmejorable, aunque como terminen muy pronto no van a coincidir con casi ninguno de sus compañeros, ya que apenas aparece por allí algún Muscari armeniacum a punto de florecer, pero no las demás flores que mezclé con la intención de combinar colores.

Lupinus succulentus
Además de las únicas vivaces que hay en flor, las Anemone coronaria 'De Caen', todo lo demás prácticamente pertenece a las distintas anuales que se sembraron en octubre-diciembre. En estos tres días han aparecido tanto viejas conocidas como novedades. Por ejemplo, vuelven y con mejor resultado que el año pasado los alhelíes de Mahón, Malcolmia maritima, con sus gradientes de rosa; no muy lejos tienen a la clavellina Dianthus 'Rainbow Loveliness', un llamativo híbrido de pétalos desflecados. Las semillas de esta planta las tengo desde verano de 2013 y llegué a sembrar en el contenedor, pero fueron otros tantos de los afectados de aquella nefasta temporada. De hecho, este año había varios plantados y sólo este de las fotos, que ha permanecido grande y asomando todo el tiempo, ha conseguido sobrepasar la maraña de hojas y florecer. Repiqué algunos más, pero posiblemente no hayan conseguido prosperar al verse sobrepasados por sus vecinas. Las flores tienen un diámetro superior a las de la clavellina china, aunque la planta es muy similar en porte. Esperaré a ver más flores abiertas para verificar si tienen un aroma significativo; de momento, el olor que predomina en el contenedor es el de las hojas de los eneldos.

Malcolmia maritima
También hay perennes en flor, como la Geum coccineum, la Iberis sempervirens y la Leucanthemum x superbum, que se dispone a sacar su segundo capítulo aunque ya va pidiendo una ampliación de maceta. Destacan entre esos colores otras anuales que hay plantadas en macetas sueltas, algunas sin invitación previa, como las Dorotheanthus bellidiformis. A estas las dejé por todas partes donde aparecieron dado que la siembra que hice en una maceta dedicada a ellas no funcionó. Así son las cosas: de las plantas anteriores ni me preocupé en recoger las semillas y cuando uno intenta preparar una maceta a conciencia, no funciona. En algunos sitios están un poco apretadas, especialmente en la caja-maceta de los crocus. donde sus hojas carnosas dificultan un poco el paso de los brotes de los bulbos. Al año que viene, aunque me dé pena, las tendré que eliminar de estos sitios tan pronto como sean reconocibles, o extraerlas, y dejarlas en macetas donde no molesten como de hecho ya sucede en la maceta donde precisamente las sembré el año pasado, y que ahora comparten con multitud de especies.

Tropaeolum majus
Todo lo contrario a lo mencionado se podría aplicar a las capuchinas (Tropaeolum majus), a las cuales dediqué una maceta y empiezan a mostrar resultados. El año pasado tuve bastantes plantas, pero no llevan muy bien el hecho de estar en macetas demasiado pequeñas y a las plantas les cuesta estar presentables -quizá por lo rápido que consumen el agua-, además de mantenerse de una talla reducida. Aparte, no sé si era ya porque estábamos en fechas de mayor insolación, pero las flores aparecían con pequeñas manchas. Las primeras en abrirse este año tienen un aspecto inmaculado y un tamaño notable. Las planté en una maceta bastante espaciosa de las que llevan una cadena para colgar, aunque no me atreví a colgarlas puesto que pesa bastante y hay que dejar espacio alrededor. Veré si se me ocurre algo en cuanto las plantas se llenen más de flores y el calor se vuelva persistente.

Dorotheanthus bellidiformis
Hay que destacar otra anual que ha supuesto una grata sorpresa: el Lupinus succulentus. Conocidos son ya los fracasos con los lupinos en este blog: los Lupinus 'Russell' crecen y mueren antes de florecer, aunque este año ni eso; los Lupinus angustifolius desarrollan flores cleistógamas y no lucen en absoluto, además de exigir un sustrato ácido para sobrevivir; los Lupinus hartwegii, que introduje en el contenedor pensando que no darían problemas, se ponen amarillos y se arrugan a partir del tercer par de hojas más o menos, muriendo después como si les hubiera echado veneno. Esto ocurre estando rodeados de plantas sanas, con lo cual ni es cosa del sustrato ni un exceso de agua. Pienso incluso que puedan estar afectados por alguna enfermedad hereditaria: quiero probar una vez más, ahora en primavera, en una maceta con turba rubia sólo para descartar si se trata del sustrato, puesto que los angustifolius morían del mismo modo si los plantaba en sustrato universal. El protagonista de hoy, Lupinus succulentus, es una especie californiana que tumba todos los problemas que dan sus parientes. Crece en un sustrato tosco, con poca turba y bastante arena, al sol y sin más riego que el necesario para humedecer la tierra. Sus primeras flores empezaron a abrirse, para mi sorpresa, en pleno febrero. Es una especie anual que germina y crece en otoño igual de fácil que los demás, pero tolera mejor cualquier sustrato.

Anemone coronaria 'De Caen'
Con el aumento de temperaturas también es presumible que las primeras oleadas de insectos polinizadores comiencen a visitar la terraza. Hoy ya he llegado un poco tarde pero he encontrado a varios himenópteros y ninguna mosca; la que más interesaba, una avispa del género Vespula, ha huido para no volver nada más me he acercado a ella. La avispa papelera, en cambio, mostraba una confianza inusual, enfrascada en su investigación de la espiga de flores del Lupinus succulentus que la ha tenido allí todo el rato que he estado e incluso aparece en la foto de la planta si nos fijamos. Una mariposa Pieris rapae ha pasado sobrevolando a cierta altura pero no ha descendido. Además de los insectos, las arañas empiezan a dejarse ver con asiduidad. Ya se ve alguna de las distintas especies de saltadoras, u otras habitantes de las plantas como la Pisaura mirabilis.

Pisaura mirabilis
Con una primavera que todavía está a una veintena de días de llegar, la terraza parece que anda un poco escasa de sitio no por ocupación, sino por un reparto hecho sobre la marcha. Durante estos días en los que todavía faltan cosas por crecer voy mirando cuál sería la manera más equilibrada de distribuir las baldas de las macetas, ya que dejar algunas por el suelo no queda demasiado estético a menos que sean macetas muy grandes. Además queda pendiente la construcción de un contenedor para bulbosas africanas que debería estar hecho esta semana, cosa que no creo que sea complicada ya que se trata de unir unas pocas maderas y forrarlo con tela por dentro.

Con marzo ya estrenado, podemos ir diciendo adiós al invierno. Quedan unos pocos bulbos y vivaces por plantar y ya empiezo a poner los semilleros para las nuevas plantas que se pretende que florezcan de cara al verano o un poco antes. Por supuesto, todo ello dependerá también de lo dicho en el párrafo anterior: distribuir bien el espacio, porque caber caben. Un pequeño esfuerzo al que hay que sumar las subidas y bajadas de garrafas, porque la cosa ya se empieza a poner seria: en los dos días que recoge esta entrada he usado algo más de 90 litros. La palma se la lleva el contenedor, que al estar este año más lleno que nunca, demanda una cantidad de agua notable.