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viernes, 8 de abril de 2016

Y las Nemophila perdieron su color

Nemophila menziesii var. atomaria
Todos los años aparece alguna planta, anual para más señas, cuyo aspecto se desvía del que en principio cabría esperar de ella. Las mutaciones espontáneas son frecuentes en seres vivos de vida tan corta, donde la variabilidad suele manifestarse rápidamente generación tras generación siempre y cuando hayan disponibles varios linajes de ejemplares para favorecer la mezcla genética, pues las anuales, en muchas ocasiones, se bastan de ellas mismas para producir descendencia nueva. Este año he visto claveles blancos originados a partir de un único grupo de ejemplares de flor rosa -aparecerán en breve en una entrada dedicada a ellos- y a las caléndulas haciendo intentos, sin éxito, de producir nuevas cabezuelas a partir de los frutos en maduración de una cabezuela típica.

Nemophila menziesii blanca
Este año han sido las Nemophila menziesii las primeras en mostrar patrones atípicos, o quizá no tanto. La primera de ellas en manifestarse ha sido una planta con las flores del tamaño típico de la especie -de la subespecie nominal, para más señas- pero blancas en lugar de azules. Esto ya ocurrió el año pasado y no sería para nada descartable que la mutación se hubiera perpetuado desde aquel entoces. La gran cantidad de plantas apretadas que había la temporada pasada en el contenedor dificultó mucho la recolecta de tallos secos con sus cápsulas de semillas y la mayoría de las que obtuve las recogí de manera masiva, colocando una caja de plástico grande debajo de la mata de las Nemophila y otras plantas y, aprovechando la ausencia de precipitaciones, dejándola durante semanas para que se fuese llenando de las semillas que caían. Allí debieron ir a parar las semillas de las dos plantas de flores blancas a las que no les presté especial atención, Al usar esas semillas para el plantel de esta temporada, puede que o bien las flores blancas diesen semillas manteniendo sus características o, quién sabe, una planta de flores azules recibió polen de una planta de flores blancas y la mutación se impusiera.

Abeja en una Nemophila
El segundo caso es un tanto más curioso. Cultivo junto a las Nemophila menziesii azules las pequeñas 'Penny Black', un cultivar de la misma especie pero de flores pequeñas y de color oscuro, un púrpura tan apagado que las hace parecer negras. La idea sobre el origen de esta planta queda en manos de la suposición, puesto que muchas veces ni se hace referencia de ella sobre que se trata de una Nemophila menziesii, sino algo llamado, según algunas tiendas de semillas, "Nemophila discoidalis", nombre que no he encontrado como sinónimo válido en ninguna base de datos botánica. La deducción que uno hace es que es una mutación de la subespecie atomaria, de flores pequeñas, menos propensas a abrirse del todo y blancas con puntitos casi negros. Y eso es exactamente lo que ha aparecido este año en la terraza: unos pocos ejemplares con idéntico aspecto a una 'Penny Black' pero con flores blancas con puntos negros. Existen plantas cultivadas, generalmente perennes, cuyo aspecto distintivo sólo puede perpetuarse por reproducción vegetativa, ya que las semillas dan como resultado plantas más cercanas a la forma original. No sé si ocurrirá en anuales, pero al parecer en estas pequeñas Nemophila es lo que debe haber pasado, esto es, que de algún modo la configuración que hace posible el aspecto del cultivar 'Penny Black' ha sido sobrepasada por el aspecto normal de esta subespecie. Existe un cultivar de atomaria prácticamente idéntico a la forma original llamado 'Snowstorm'. muy parecido a las plantas que tengo ahora.

De la planta de flores blancas, aparecida esta vez en una maceta, está claro que guardaré las semillas bien identificadas para comprobar si son capaces de perpetuar su mutación. Lo mismo para los ejemplares de pequeñas flores punteadas, que también han aparecido en una maceta y serán más fáciles de controlar que las del contenedor, donde seguramente al perder los pétalos serán imposibles de distinguir. A las abejas parece no importarles este cambio y, como se ve en la foto, su interés también pasa por estas flores, que por lo general suelen ser de sus favoritas.

domingo, 26 de abril de 2015

Una Gilia con pétalos de más

Gilia tricolor con siete pétalos
Las mutaciones espontáneas suelen ser frecuentes entre las plantas de la terraza, casi siempre dándose como casos puntuales la proliferación extra de pétalos, como ocurre con la protagonista de esta entrada. Muchas veces ya no sólo se trata de casos concretos en una planta, sino que ésta continúa produciendo flores normales después de aparecer las formas aberrantes. No es lo mismo, por ejemplo, en las margaritas de varios pétalos, las cuales aparecen todas las veces que la planta florece.

En este caso se trata de Gilia tricolor, una polemoniácea que cultivo desde 2013 y todavía sigo haciéndolo desde el paquete inicial de semillas con el que comencé. Este año las daba por perdidas por partida doble: primero porque, aunque empecé a ver ejemplares pequeños en las partes delanteras del contenedor, les perdí la pista una vez que el resto de plantas crecieron, y seguramente algunas murieron bajo las hojas de las grandes rúculas. Finalmente apareció un ejemplar colgando por una esquina, "camuflado" entre las similares hojas de las Brachyscome, pero estaba siendo atacada por unas pequeñas orugas que mordían los pétalos. Eliminé un par a mano y el problema desapareció.

Una vez la planta se vio libre de sus atacantes, la floración ha continuado correctamente. Los primeros días en que empecé a ver flores nuevas e inmaculadas me sorprendió la de la foto, de gran tamaño debido a que cuenta con una corola de siete pétalos en lugar de los cinco habituales. Por el momento ya no se ha repetido el fenómeno ahora que la planta ha empezado a florecer en abundancia.

lunes, 30 de marzo de 2015

La Nemophila que no quiso ser azul

Nemophila menziesii blanca
Las mutaciones espontáneas en plantas de jardinería son de lo más común. La mayoría de veces responden a la forma o número de los pétalos o al color de éstos. El caso que nos ocupa apunta hacia lo segundo.

Cultivo las Nemophila menziesii desde el año pasado en dos formas, la natural azul y la 'Penny Black', de un color púrpura muy oscuro, posiblemente mutación proveniente de la variedad atomaria. Existe una variedad blanca de la forma regular llamada 'Snow White' muy parecida al ejemplar que aparece en las fotos, que ha surgiedo este año entre el montón de Nemophila sembradas en el contenedor.

Los dos colores juntos
No se trata de una flor con ausencia total de pigmentación oscura dado que el aspecto de los estambres es idéntico al de las formas normales. La única diferencia con éstas es que carece del azul típico. Como suele ocurrir con estas plantas, imagino que la mutación es espontánea y guardar sus semillas por separado no garantiza nada, aunque tengo mis dudas al tratarse de una especie poco alterada respecto a su forma silvestre, lo cual no sé si dará mayor posibilidad de que este patrón se repita a partir de la planta mutada. Siendo sincero, lo más complicado este año va a ser saber entre las tres variedades (incluyendo la especie Nemophila maculata) qué semillas corresponden a cada una, pues han crecido todas amontonadas. Eso sí, la renovación de material para sembrar al otoño próximo va a ser más que satisfactoria.

lunes, 3 de marzo de 2014

Compuestas mutantes

Caléndula con capítulos múltiples sobre un capítulo viejo
En el mundo de las plantas ornamentales se han producido tantos cruces, selecciones y variaciones que pocas especies encontramos ya que tengan un aspecto totalmente idéntico al de la planta silvestre de la que proceden, apareciendo de vez en cuando ejemplares con aspecto que no se corresponde al de sus progenitores. La mayoría de veces esto se traduce en un abanico inmenso de coloraciones distintas o bien en un aumento del número de pétalos. Personalmente, soy muy selectivo en gustos para este tipo de mutaciones: con los colores no suelo tener problemas, aunque en ocasiones puntuales prefiero el color original de la especie y, particularmente, en muchos otros casos la versión en color blanco de una planta que suele dar flores en otro color es la que más aburrida encuentro.

Para el tema de los pétalos múltiples tengo varias opiniones. La inmensa mayoría de veces suelo preferir a la planta simple original, o bien me conformo con el aspecto más básico que, en la inmensa mayoría de ocasiones, suelen presentar las asteráceas de tipo margarita, crisantemo o caléndula. En estas plantas las flores se ubican sobre un disco rodeado de lígulas que simulan ser una flor simple con sus pétalos, como lo sería la de una anémona o las margaritas de Livingstone, perfecto ejemplo de una flor simple actinomorfa. En los casos más sencillos, las flores tubulares en ocasiones vienen acompañadas de una lígula en su base, ea veces plana y a veces tubular. Y así, tenemos plantas como las Zinnia 'Flor de Dalia' o la Bellis perennis 'Pomponette', centenares de dalias de pétalos dobles y multitud de variedades de crisantemos, Argyranthemum, caléndulas, reina margarita... Por decir, nunca he visto una Zinnia elegans de floración simple "auténtica", sino que a veces el capítulo comienza como una flor clásica pero acaba cubierto de pétalos que brotan de la base de las flores centrales.

Mauranthemum con lígulas múltiples
En la mayoría de estos casos suelo preferir la variedad simple aunque en algunos casos no me desagradan del todo las de pétalos múltiples. En las dalias, por ejemplo, tras la desaparición de la 'Duet', ya no me queda ninguna que no sea simple y por ello he dejado la idea apartada, además de que con el tiempo mis gustos han cambiado y encuentro mucho más llamativas a las plantas de flores simples. Tampoco me desagrada en el caso de que la mutación no sea muy exagerada, como en las anémonas 'St. Brigid'. Para el resto de plantas, pocas especies de pétalos múltiples me parecen llamativas, sobre todo aquellas cuya proliferación de pétalos extra las hace parecer "defectuosas", pero en especial me parecen horrorosas esas flores cuyos pétalos parecen pañuelos arrugados, que además suelen darse en plantas cuya flor original me parece muchísimo más bella: narcisos, peonías, adormideras, hibisco de Siria...

El primero de los casos que nos ocupa se situaría en lo mencionado en el segundo párrafo. Después de tres generaciones en la terraza, algunas Mauranthemum paludosum han producido flores con varios pétalos. En estas margaritas la variabilidad suele ser grande, pero siempre referida al tamaño final de las plantas o al diámetro de las flores. Es una planta que, por ejemplo, en el contenedor se ha hecho más alta para poder sobresalir entre las demás especies, alcanzando casi 30 cm. Los ejemplares en macetas individuales se quedan en la mitad. Como dato curioso, decir que estas flores con múltiples lígulas han aparecido en dos ocasiones separadas pero simultáneas, en una maceta y en el contenedor, y que en ambos casos las plantas han continuado sacando capítulos simples.

El segundo caso es si cabe más curioso, aunque he encontrado breves testimonios en la red de otra gente a la que le ha ocurrido, si bien no he encontrado una explicación detallada. Se trata de una caléndula amarilla, de capítulos "semidobles", en cuyo aspecto no reside lo llamativo de esta mutación. La caléndula tiene una floración bastante prolongada y tras ella las lígulas se pliegan, se secan y los frutos verdes quedan expuesto y comienzan a madurar y volverse marrones. Los frutos de la caléndula tienen forma de gancho y son más grandes en el contorno del disco de flores que en el centro. Bien, pues en este caso tenemos que, cuando el capítulo terminó su ciclo, de sus extremos salieron nuevos capítulos en donde deberían estar esos frutos más grandes. Es como si la planta hubiese dado una "generación prematura" formando más flores donde deberían estar los embriones contenidos en las semillas. También en esta ocasión ha ocurrido una única vez y la planta, antes y después de esto, ha sacado flores de aspecto normal.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Una extraña perpetua

Capítulos de perpetua de tamaño "extra"
Las perpetuas (Xerochrysum bracteatum), de las que hablé en una entrada, son unas compuestas australianas que pueden comportarse como anuales, bienales o incluso perennes. De ahí que quizá no me sorprendiera tanto que un par de ejemplares hayan sobrevivido desde 2011, pero su comportamiento, y finalmente su aspecto, resulta algo desconcertante comparado con sus vecinas.

Lo que se ve en la foto son las inflorescencias de la planta que está en flor actualmente y, efectivamente, están apoyadas en el suelo. Esto no se debe más que a un capricho natural, pues la planta creció muy delgada y a finales de invierno los vientos y lluvia la fueron doblando de manera que quedó enganchada bajo el tablón que hace de mesa que tiene justo al lado. Por más veces que la solté, la planta ya no conseguía enderezarse y volvía a la misma posición, creciendo así. Tanto ha sido, que lo que ahora sería una planta de unos 60 cm. de alto recta como una caña, describe un arco que va desde la tierra hasta el suelo de la terraza, floreciendo pegado a las baldosas como una planta rastrera.

El otro aspecto curioso es que los capítulos desplegados son el doble de grandes que las anteriores, de unos 7-8 cm. frente a unos 4 de los más grandes de la temporada pasada. Ayudaría que las fotos tuvieran una regla o cualquier otra referencia, pero basta con ver el monstruoso tamaño de la parte amarilla, la zona de las flores tubulares. Hace poco supe de la existencia de perpetuas de flor "gigante" con llamativos capítulos muy gruesos, pero el caso es que mi planta salió de las mismas semillas que las de la entrada que enlazo al principio y, de hecho, la planta propiamente dicha es del mismo tamaño y grosor que una normal. Es decir, que casi seguro que si hubiera crecido recta, el peso de estas grandes flores las hubiera doblado igualmente; además, las plantas del año pasado sacaban un capítulo por tallo para posteriormente abrirse 1-3 más pequeños alrededor, o ramificándose en el extremo: la planta actual tiene ya cuatro o cinco de estos enormes capítulos abiertos a la vez.

El primer grupo de perpetuas que planté fue este, y hasta ahora no he visto plantas de siembras posteriores aunque es probable que las haya escondidas en la mata del contenedor-jardinera. Esto fué sobre septiembre-octubre de 2011 y las plantas crecieron a un ritmo pausado, comenzando a florecer alguna a finales de abril y pasando a estar en su esplendor en mayo, decayendo conforme avanzaba el verano. Llegado a cierto punto, las plantas se secaban terminando con las últimas flores y las arrancaba ya muertas. Quedaron por lo visto dos ejemplares, pequeños, que nunca hubiera pensado que fueran a durar más que unos meses. Uno de ellos es el de la foto y el otro, que está a punto de florecer, parece que tendrá el tamaño y aspecto normal: además éste sí ha crecido recto.

Quizá no luzca tan bonita así tumbada en el suelo, pero el color rojo purpúreo de las brácteas no lo vi el año pasado y resulta muy llamativo. Guardaré sus semillas por si se mantuviera la mutación, aunque quizá sólo haya sido una casualidad. Al ser una planta de vida no muy larga y que además suele producir un único tallo, veo más dificil probar a obtener un esqueje para asegurarme del todo.