domingo, 8 de mayo de 2016

Dos americanas por sorpresa

Sisyrhinchium bellum
Pasó todo el mes de abril y después de un arranque de la temporada de bulbos -que suele dar inicio a mediados de invierno- bastante correcta, sobrevino una repentina pausa que ha desembocado en la ausencia de floración de varias especies que deberían haberlo hecho durante ese mes. Ni los Ornithogalum ni los Hyacinthoides se han manifestado, a pesar de contar con hojas que evidenciaban que les iba bien. Por tanto, llegado el mes de mayo, poco cabía esperar que algunas especies tuvieran todavía oportunidad de florecer y parecía que habría que esperar a las que comienzan en este turno de la temporada, como las azucenas.

Las plantas que protagonizan la entrada tienen historias dispares. Unas fueron adquiridas como bulbos hace unos años, la otra fue sembrada desde semilla. Ambas son especies que tienen su origen en los Estados Unidos, por lo que son especies adaptadas a un clima templado como el que tienen en Cullera. 

Calochortus splendens
Primero habría que hablar de las bulbosas: Calochortus. Estas plantas son originarias de las praderas secas del oeste del país norteamericano, donde se las llama "mariposa lily" por su colorido. En mi caso, los bulbos fueron adquiridos en una tienda online holandesa en otoño de 2013. Era un pack de 10, pero con los años han ido desapareciendo. Los regaba poco y todas las veces (2014 y 2015) dieron hojas, pero no flores. Como perdían la parte aérea tan pronto y tengo entendido que quieren sequedad estricta en verano, solía guardarlas dentro de casa. Entre el último verano y este febrero pasado estuvieron guardadas más de la cuenta, pues las perdí -luego resultó que las tenía a la vista todo el tiempo. Cuando las encontré, en febrero, tenían una hoja brotada y las raíces queriendo salir. Aún las planté y funcionaron prácticamente sin problema. Increíblemente y a pesar de ello, es el primer año que han formado flores, aunque sólo se ha abierto una mientras que las otras se han secado o han llegado a romperlas los pájaros. El ejemplar aparecido, de color rosado y blanco, no es de esas especies de bello dibujo y colores llamativos. Se trata, seguramente, de Calochortus splendens. Las flores tienen cuatro pétalos grandes y redondeados y forma de copa, más o menos similares a un tulipán; pertenecen a la misma familia que éstos, aunque ahí termina su parentesco. Curiosamente, sus parientes más cercanos son una especie que también cultivo y tienen un aspecto totalmente distinto: las Tricyrtis.

La segunda es una pequeña iridácea que obtuve de semilla. Se trata de Sisyrhinchium bellum, especie de un género distribuido por prácticamente todo el continente americano. Como algunos iris, es una planta rizomatosa. Me costó muchísimo que alguna semilla germinase, tras dos temporadas de intentos. Al final, una de las puestas en semillero en otoño de 2015 lo hizo y fui cuidando la planta con sumo cuidado. El trato es muy sencillo, igual a prácticamente cualquier herbácea, pues los Sisyrhinchium gustan de tener humedad a menudo. Las hojas son lanceoladas y crecen en rosetas planas como en muchas especies de iridáceas, pero son tan finas que recuerdan a césped. Fue una sorpresa empezar a ver cómo formaba los pedúnculos, que empezaron a dar flores bastante pronto. Éstas son muy pequeñas, de color violeta-azulado y con un dibujo amarillo en el centro. Tienen un aspecto puramente actinomorfo, mucho más simple que especies relacionadas como puedan ser Iris, Trimezia o Tigridia. Duran un par de días, pero la planta las produce continuamente. Espero que la planta crezca vegetativamente y pueda llenar su maceta, puesto que es bastante complicado que consiga algún ejemplar más con las pocas semillas que me quedan ya.

sábado, 7 de mayo de 2016

Bienvenida a mayo

Phacelia grandiflora
Comenzó mayo manteniendo continuidad con los últimos días de abril, con temperaturas agradables para la época -máximas todavía inferiores a 20ºC- y nuevas llegadas de nubes que, precisamente, durante estos días están empezando a dejar algo de lluvia -aunque mucho menos de lo que en principio se esperaba. Tenemos 0,3 mm. caídos la tarde del jueves y 4,8 durante esta madrugada. algo que sin duda es muy de agradecer en esta época que, no obstante, solía ser habitualmente la más lluviosa de la primavera a pesar del inevitable aumento de temperaturas que se va haciendo patente a medida que avanza el mes. De momento, las cosas van bien para todas esas plantas que este año han llegado frescas a esta parte de la temporada, con muchas especies que continuarán floreciendo, algunas en su máximo esplendor, y otras tantas que todavía comenzarán a hacerlo en las próximas semanas de este quinto mes del año.


Coreopsis lanceolata
A estas alturas, la mayoría de plantas que se encuentran en floración son anuales o perennes tiernas, todas obtenidas de semilla el pasado otoño. Sembradas al mismo tiempo, hay anuales que empiezan su floración bastante antes incluso de la llegada de la primavera, cuyas primeras semanas suelen ser las que concentran la mayor cantidad de especies. Sin embargo, muchas otras se lo toman con algo más de calma y nunca. salvo raras excepciones, comienzan a florecer antes de mayo. Este año ha habido un poco de todo. La única planta rizomatosa que aparece en esta entrada, el Iris germanica, precisamente este año ha pasado por lo contrario: florece casi dos meses más tarde que el año pasado. Empezaba a preocupar que volviesen a pasarse otra temporada en blanco, pues las dos primeras primaveras que pasaron en la terraza no produjeron flores. Más vale tarde...

Viscaria oculata 'Blue Angel'
Habría que mencionar también la floración de una perenne que se encuentra estos días en ello y que no obtuve de semilla, sino de raíces ya preparadas para plantar. Se trata de la Saponaria ocymoides, una de tantas especies que venden en LIDL en su ya clásica colección de plantas vivaces que vienen empaquetadas en seco como si de bulbos se tratase. Con esta planta hice varios intentos: el primer año se pudrieron por exceso de riego, el siguiente fueron totalmente arrasadas por los gorriones y el tercero y hasta ahora último, en primavera de 2015, consiguió salir adelante escondiendo la planta en un rincón sin apenas sol que no pareció irle mal. La temporada anterior produjo unas pocas flores que no tuvieron réplica en días posteriores. Durante el otoño moví la planta a una ubicación algo más iluminada y creció bastante bien, apañándoselas además con poca agua. La planta, que fue, de hecho, la única superviviente de tres ejemplares de los cuales dos nuevamente fueron destrozados por los gorriones, ha crecido formando una pequeña mata de hojas centrales y algunos tallos rastreros. Es de suponer que con el tiempo y una ubicación adecuada sería una especie cobertora interesante, siempre y cuando no despierte las ansias destructivas de los pájaros que, hasta el momento, han dejado de romperla.

Leptosiphon androsaceus
Entre aquellas plantas que fueron sembradas el pasado otoño, comienzan a despuntar las llamativas flores amarillas de las Coreopsis lanceolata. Esta especie venía en una mezcla de semillas adquirida en 2014. Es de suponer, pues, que en otoño de aquel año sembré ya algunas que no fueron del todo bien y dejé de lado. En otoño de 2015 el éxito germinativo fue bastante aceptable y muchos ejemplares pasaron bastante tiempo en su semillero hasta que les encontré un sitio. Habiéndolas repartido todas en macetas, ahora comienzan a florecer todas ellas en el mismo rincón. Se trata de una especie perenne, aunque muchas veces estas especies no vivaces suelen vivir poco más de una temporada. Sus hojas alargadas y divididas tienen un aspecto lustroso y las flores podría decirse que son como una versión amarilla de las de Cosmos bipinnatus, pariente muy cercano de ellas al igual que las dalias y Bidens. El disco floral de los capítulos es relativamente pequeño, pero se encuentra rodeado de lígulas grandes con bordes dentados dando al conjunto un diámetro de unos 7 cm. Otra especie anual que se encuentra en el máximo de su floración es la Phacelia grandiflora que abre la entrada, la cual ha florecido igual de bien utilizando una maceta mucho menor que la del año pasado.

Saponaria ocymoides
Leptosiphon androsaceus 'French Hybrids' es otra de las especies de anuales que repiten esta temporada en la terraza, si bien el resultado con ellas ha sido inferior al esperado, dato a anotar para evitar que se repita. El año pasado estaban floreciendo un mes antes, a principios de abril, coincidiendo con otras anuales de flor pequeña. En la presente temporada hubo un ligero retraso en su siembra dado que las semillas adquiridas en 2014 ya comenzaban a tener problemas germinando, por lo que me hice con unas nuevas. Durante un tiempo se las veía crecer bastante bien en compañía de otras anuales pequeñas aunque cuando el frontal del contenedor estuvo repleto de hojas, dejaron de verse. Ahora han aparecido las flores de un par de ejemplares, unas de color crema y otras amarillas. Como ya decidí con muchas plantas, al año que viene esta especie la pondré en macetas donde no se vean sobrepasadas por otras plantas. Es de esas que valdría la pena poner muchas juntas a fin de poder obtener una rica combinación de colores y conseguir sacarle mucho más partido a su floración, que en el contenedor hasta ahora siempre ha sido breve y poco visible.

Iris germanica
Un caso parecido ha ocurrido con la última protagonista de la entrada: Viscaria oculata 'Blue Angel'. Se trata de una cariofilácea muy cercana a las Silene, si bien su aspecto recuerda más bien al de una Agrostemma en miniatura, con tallos altos y delgados, hojas lanceoladas y flores grandes y planas de cinco pétalos. Esta planta, como ya ocurre con varias de las protagonistas de esta temporada, la empecé a sembrar en otoño de 2014: en aquel entonces no hubo éxito ni vi ningún ejemplar crecer. Este año, ya bastante tarde, funcionaron y todavía conseguí ir introduciendo unas cuanas en el contenedor y las restantes, en una maceta con otras plantas. La del contenedor ha sido la primera en abrir sus flores, pero el cálculo a la hora de elegir dónde colocarla ha fallado por fechas y no por tamaño: la puse hacia la mitad, donde hubiera sobresalido sin problemas de no ser porque ha empezado su floración dos meses después que sus vecinas, que la han superado. Las primeras flores asoman como pueden entre la maraña de hojas secas y flores de última hora. Existen cultivares de varios colores que oscilan entre distintos tonos (desde el rosa hasta el burdeos pasando por violetas y azulados) y cómo no, el blanco. En mi caso, las 'Blue Angel' que tengo muestran un tono violeta ligeramente azulado. Espero que den muchas semillas, ya que las que me quedan, además de escasear debido a tantos intentos fallidos, tendrán ya dos años este otoño.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Los últimos días de abril



Abril terminó hace unos días y, una vez más, muchos de los eventos y cambios ocurridos en la terraza han sido recogidos en diversas tomas de vídeo durante los últimos diez días del mes. Veamos a continuación la relación de imágenes aparecidas en esta ocasión en este vídeo recopilatorio.

Todo comienza con las Anagallis monelli, cargadas de flores azules en esta travesía hacia mayo y a las que las abejas rojas, que este año se han vuelto más regulares en la terraza, saben sacar provecho estupendamente. Todavía al fondo se ven montones de margaritas Mauranthemum paludosum, cercanas ya a su declive después de meses de floración, así como las caléndulas, a las que tampoco les debe quedar ya mucha cuerda. En la misma maceta de las Anagallis, las clavellinas Dianthus amurensis aportan un toque constrastado de rosa.

Nos movemos algo más hacia abajo y observamos las floraciones de las Gilia capitata, nuevamente los Dianthus amurensis en distintos tonos y un alhelí cuarenteno de flores simples; no muy lejos, las Phacelia grandiflora están ya llenas de flores que, como la mayoría de especies de su familia, son del agrado de las abejas. Seguimos adelante y vemos los deshilachados pétalos de los Dianthus 'Rainbow Loveliness' y las pequeñas florecillas blancas del anís.

Cambiamos de lado y observamos las distintas formas y colores de los Dianthus plumarius, acompañados de distintas especies perennes como la Lavandula pedunculata, también al máximo de su floración. Siguiendo en la misma línea encontramos a los Iris germanica, que este año se han hecho esperar para mostrar su floración. Damos un salto atrás siguiendo el orden de las macetas y observamos las flores rojas de la Cuphea 'Firefly' contrastando con las blancas y amarillas Limnanthes douglasii. A continuación, yendo al lado opuesto de la zona de sol de la terraza, observamos las pequeñas flores rosadas de la Lychnis alpina.

Seguimos recorriendo las distintas especies repartidas por la terraza. Observamos la flor celeste de una arañuela, las rosadas pálidas de Oenothera speciosa y la azul, amarilla y blanca de la Nolana paradoxa. Pasamos a conocer a dos adormideras, la rojiblanca 'Danebrog' y otra de color rojo y púrpura. Cerca de ellas siguen en flor las Arctotis fastuosa, que llevan abriendo sus espectaculares capítulos de manera intermitente cerca ya de tres meses.

La protagonista final del vídeo es una pequeña abeja, una Osmia de la misma especie -sin identificar- de las que aparecieron en marzo y que no lo habían vuelto a hacer hasta estos días, en los que las distintas especies de abejas han comenzado a ir cambiando su turno, desapareciendo algunas de ellas y llegando nuevas. Apenas se aprecia, pero una Megachile de color gris y negro da una rápida pasada en estos segundos finales del vídeo, especie que presumiblemente seguirá visitando la terraza durante las próximas semanas atendiendo a las observaciones periódicas que hubo de ella durante el verano pasado. Serán bienvenidas, pues las flores seguirán necesitando polinizadores.

lunes, 2 de mayo de 2016

Amapolas y adormideras

Papaver somniferum
Un grupo de flores conformado por plantas anuales nunca estaría completo si de él no formasen parte una o varias especies de amapolas. Son bonitas, sencillas, resistentes, producen floraciones por lo general prolongadas y además atraen fauna, especialmente abejas. En esta entrada no se hablará muy extensamente sobre ellas, a pesar de haber cultivado hasta ahora seis especies distintas -cinco simultáneamente este año- más las adventicias de la zona que se han colado de vez en cuando; se centrará más bien en las que han estrenado este mes de mayo floreciendo, con un breve resumen de las demás especies que han estado creciendo y floreciendo en la terraza hasta ahora. No son las primeras ni las últimas pero sí tienen, como la mayoría de plantas, una historia que por un motivo u otro las hace especiales.

Cultivar amapolas es de lo más sencillo. Las semillas se siembran sobre la superficie del sustrato, se mantiene la humedad y listo. En las del género Eschscholzia, incluso, se puede aumentar la efectividad pregerminándilas en un recipiente hermético, gracias al tamaño más manejable de sus semillas. Según la especie, tardarán más o menos en florecer: el récord hasta ahora lo tiene la Eschscholzia caespitosa, que planté en octubre y floreció en febrero, pero pronto acabó sepultada por las hojas de otras plantas y acabó desapareciendo. En marzo aparecen más especies: hace dos años lo hicieron las Papaver nudicaule, que no he seguido cultivando por el simple hecho de que las semillas perdieron viabilidad -seguro que no tardo en hacerme con unas frescas- y este año su lugar lo han ocupado las Stylomecon heterophylla, de vivo color naranja y que, aunque florecieron libremente, también creo que les convendría más ser plantadas en macetas donde no se vieran sobrepasadas por otras plantas. Entre abril y mayo de 2015 florecieron las Papaver commutatum, que esta temporada sembré algo más tarde en una maceta tras un nuevo intento fallido en el contenedor y, si no las arrancan del todo los gorriones, todavía tardarán en florecer.

Eschscholzia californica
Pasamos a las amapolas de California, las cuales tuvieron su primer gran éxito en 2015. Algunos de los ejemplares dela presente temporada ni siquiera los sembré, sino que salieron solos a partir de semillas caídas y únicamente tuve que reubicarlos. En el contenedor han tenido un gran éxito desde marzo, más pronto que en la temporada anterior, y ha sido a partir de abril cuando el único ejemplar que prosperó en una maceta ha comenzado a florecer masivamente. No es que la maceta le siente peor, puesto que esta planta en concreto está resistiendo sol y falta de humedad como pocas: el problema es que a veces en este emplazamiento quedan más expuestas y son los pájaros y los caracoles quienes se encargan de arruinarlas. 

Las verdaderas protagonistas de esta entrada son las adormideras, Papaver somniferum. Facilísimas de cultivar como cualquier amapola, además de germinar de manera muy sencilla las semillas guardan la viabilidad durante años. El problema que tengo siempre con ellas es que llegadas a un punto se cubren irremediablemente de oidio que las mata sin dar tregua. En ocasiones anteriores las sembraba tan tarde que morían antes de florecer. Han pasado los años y sigo sin saber por qué ocurre esto, pero puedo adelantarme a los acontecimientos sencillamente sembrándolas pronto, en septiembre. El año pasado me quedé muy en el límite y apenas conseguí ver florecer alguna: el fallo estuvo en plantarlas junto a los alhelíes cuarentenos, que con su crecimiento más rápido les robaron sitio y frenaron su desarrollo. En 2015 las sembré a ellas solas en la misma maceta a fin de conseguir dar con la clave definitiva: salta a la vista que así ha sido.

Papaver somniferum 'Danebrog'
Las semillas que he cultivado los últimos dos años proceden de una mezcla que me regaló una compañera de afición y no tenía ni idea de qué podía salir. El año pasado, con unas flores de tamaño reducido que aún llegaron a dar semillas, pude observar al menos el patrón de colorido, que era como el de la flor que encabeza la entrada. Este es uno de los diseños más comunes para la especie, si bien la coloración original silvestre es de un tono rosado: existen, no obstante, un sinfín de variedades ornamentales. Así, la segunda variedad en abrirse, cuando ya daba por hecho que todas las plantas serían iguales, fue el cultivar de pétalos recortados de color rojo y centro blanco conocido como 'Danebrog', o 'Danish Flag' (bandera danesa), por el parecido con el diseño de la bandera de este país, aunque a mí me recuerda más, con esa cruz blanca sobre el fondo rojo, a la bandera suiza. Conseguidas estas floraciones, el próximo paso es preservar semillas para renovar, que ya toca, puesto que las plantas tienen ya tan mal aspecto que dudo incluso que las flores que quedan asomando se abran. Ya sólo queda volver a repetir un año más, conociendo todos los detalles, para disfrutar de nuevas adormideras a la próxima temporada, a ser posible en mayor cantidad.

domingo, 1 de mayo de 2016

Punto y final para abril

Anagallis monelli
El mes de abril se despide con un ambiente plenamente primaveral. A lo largo del mes, especialmente en su segunda mitad, vientos procedentes del norte y algunas tormentas en paso han conseguido frenar el aumento de temperaturas, que cierran el mes con valores máximos todavía por debajo de los 20ºC. Además, las nubes que se resistían a dejar caer alguna gota sobre nosotros han sido benevolentes durante los tres últimos días del mes, si bien entre todos apenas se han conseguido superar los 2 mm. No obstante, el mes termina con 29 mm. acumulados que, por increíble que parezca, lo convierten en el mes de abril más lluvioso desde 2010. Lo de "en abril, aguas mil" no es algo que suela cumplirse aquí, y de hecho abril suele ser el menos destacado incluso en las primaveras más lluviosas. Por ejemplo, la primavera más lluviosa de la última década fue la de 2008, con un mes de mayo que con 85 mm. acumuló más agua que algunos de los meses de septiembre a noviembre de estos últimos años -salvo el generoso mes de septiembre de 2015. Recordar, por ejemplo, que en todo lo que llevamos de 2016 todavía no han llegado a acumularse ni 60 mm.

Limnanthes douglasii
Tocando casi el inicio de la segunda mitad de la primavera, las plantas perennes y anuales algo más tardías comienzan a coincidir en floración y no estamos en absoluto cerca de ver todavía el declive de las floraciones, pues quedan tantas especies creciendo y formando flores que el próximo mayo tiene asegurado un arranque prometedor. El contenedor ha perdido su ordenado aspecto debido a esos vientos que han ido soplando durante el mes, pero sigue lleno de especies que todavía pueden alargar su floración durante el siguiente mes o, incluso, más allá. Empiezan a tomar protagonismo estos días allí las gramíneas Briza maxima, que después del buen resultado en 2015 fueron plantadas en mayor número. Eso sí, subestimé el tamaño que podían alcanzar con un buen desarrollo basándome en lo visto la temporada anterior: esta vez sus espigas se igualan con las plantas más altas de su alrededor. Las planté hacia adelante, pero a estas alturas, con muchas plantas ya secas o crecidas en exceso, la posición que ocupan importa poco mientras consigan ganar espacio vertical.

Saxifraga stolonifera
Dicho orden sí preocupa cuando se trata de plantas más pequeñas que no consiguen sobresalir del resto. Esto ha ocurrido, un año más hay que decir, con las Limnanthes douglasii. Aunque repartí ejemplares en macetas con plantas menores, los del contenedor han quedado por debajo del resto de plantas que a estas alturas están muy grandes, dejándolas asomar por los pocos huecos visibles. Es por esto, y por otras observaciones realizadas a lo largo del mes, que he decidido que quizá al año que viene podría probar a desplazar ese nivel frontal de plantas más bajas a macetas como las que he empleado este año para plantar toda la sobrepoblación de los semilleros. Algunas especies no las hubiera visto nunca, o al menos no tan bien, si no hubiera sido por esta medida. El contenedor comienza bastante bien hasta más o menos el mes de febrero, pero para entonces las plantas crecen muchísimo y todas aquellas especies de crecimiento lento -no necesariamente pequeñas- o las que miden menos de 20-25 cm. de altura final suelen perder su oportunidad. Es un asunto al que le iré dando vueltas en los meses que quedan para planificar el futuro contenedor de 2017.

Lavandula pedunculata
Unas de las pruebas que refuerzan esta idea son las anuales que están ahora mismo desplegando sus encantos en las macetas, y las que prometen hacerlo en los primeros días de mayo. La más llamativa de ellas es Anagallis monelli, un pariente de mayor tamaño de las pequeñas pimpinelas silvestres de nuestra zona (Anagallis arvensis/foemina) que, de hecho, es también autóctona en la Península Ibérica, si bien su distribución se encuentra más al sur. Su color es azul, aunque también existe el anaranjado-rojizo como ocurre en las pequeñas arvensis. Hay un poco de confusión con cuáles son especies distintas o no, e incluso actualmente parece ser que el género Anagallis pasa a formar parte de Lysimachia. En este caso, prefiero utilizar el nombre anterior. Volviendo a la terraza, la Anagallis monelli es una especie que ya sembré, sin éxito, en otoño de 2014. Volví a insistir al año siguiente y el resultado ha valido mucho la pena. Se trata, al contrario de lo que pensaba, de una mata semierecta de tallos de hojas pequeñas y cada vez más llenos de flores, y no reptante como su pariente de menor tamaño. Debido al orden no planeado ha quedado algo aislada y el color azul puro de sus flores, que destaca por sí solo, no combina apenas con vecinas de otros colores como los Dianthus amurensis, con los que comparte maceta y que sin embargo han quedado colgantes. Al año que viene, conociéndola, intentaré hacer una combinación llamativa con ellas.

Coriandrum sativum
Otra anual que prospera en una maceta es el conocido anís, Pimpinella anisum cilantro, Coriandrum sativum Obtuve las semillas de la propia despensa de casa, ya que las usamos para infusiones¹. Planté varios ejemplares que germinaron pronto y repartí en el contenedor y en una maceta con otras plantas. Como ya se indicaba antes, la planta fue de las que iban bien mientras sus vecinas la dejaron crecer, pero su ritmo más pausado, o quizá el hecho de haberla plantado con la lista de especies para contenedor ya prácticamente cerrada, acabaron por hacer que los ejemplares añadidos aquí acabaran por ir mal y desaparecieran. El de maceta, en cambio, prosiguió con su crecimiento y no ha tardado mucho más que otras plantas en alcanzar el tamaño de floración. En efecto, ha florecido a la par o incluso antes que muchas umbelíferas y otras plantas de porte similar con las que compartía sitio en el contenedor. Sus flores, de un inmaculado blanco, son numerosas y encantadoras, con lo que pasa a ser una especie que se tendrá en cuenta de ahora en adelante, sembrándola eso sí a la par que otras especies. El tamaño es bastante compacto, al menos por lo visto en este ejemplar en maceta, que bien desarrollado no llega al medio metro de altura.

Lychnis alpina
Florecen también ahora varios ejemplares de alhelí cuarenteno, más de los dobles que de los simples. El año pasado comenzaron ya en febrero, pero hay que tener en cuenta que en esta ocasión los ejemplaras fueron colocados en macetas más tarde, después de haber sembrado un buen número al que no le encontraba sitio y que pasaron algo más tiempo de la cuenta en su semillero. Los del contenedor, sin ir más lejos, florecieron de los primeros, con un ejemplar doble y otro simple de los que casi no queda rastro al haber sido superados ampliamente en tamaño por otras especies. Está claro que esta especie es de las que mejor van y más se beneficia de la plantación en maceta, donde el año pasado se pasaron meses en flor debido no a su larga vida, sino a su lento deterioro, especialmente en los ejemplares dobles, que no producen semillas aunque proceden, en mayor porcentaje además, de las semillas que dan los simples.

Anagallis monelli
Pasando a las perennes, las cuales todavía se encuentran en su mayoría desarrollándose -algunas, a decir verdad, de manera más lenta de la esperada- habría que destacar a dos especies que son recién llegadas a la terraza durante este mes que ya concluyó. La primera de ellas fue una Lavandula pedunculata, especie similar a Lavandula stoechas que encontré en un puesto ambulante del mercado de los viernes en Sueca. Me llamó la atención precisamente porque estaban ambas especies juntas, aunque tuve mis dudas. La planta tiene las flores de color púrpura claro (y no oscuras como en la stoechas que tengo) y las brácteas de las inflorescencias son rosadas y muy largas. Esto cuadra con pedunculata pero, sin embargo, la planta es igual de compacta que la otra que tengo, cuando en pedunculata las flores suelen estar, precisamente, sobre pedúnculos muy altos. Aun así, es una especie variable y confío en que cambie de aspecto a medida que crezca. La planta la adquirí el día 1 y ya venía formando flores que han ido desarrollándose a lo largo de todo el mes, alcanzando su máximo estos días. Eso sí, al igual que su congénere, las abejas no le hacen ningún caso.

Briza maxima
Otra perenne que se encuentra floreciendo estos días es la Lychnis alpina. Este ejemplar lo adquirí en ALDI cinco días después de la Lavandula. Dando por sentado el catálogo que suelen traer cada año, pasado el mes de marzo dejé de fijarme en las ofertas de este supermercado que, desde el verano pasado, ya no tengo ni en Sueca ni en Cullera. Me enteré el mismo día de que esta vez habían traído una colección de perennes en maceta, similar a la que traían en otoño, y allá que fui. Me llevé esta Lychnis, una Heuchera y una Helenium, que siguen creciendo estupendamente. La Lychnis alpina, que de hecho ya la tuve precisamente comprada un otoño en esta cadena y que, a pesar de crecer mucho más, murió sin florecer, ha sido la primera en dar el paso hacia la floración. En apenas un par de semanas en casa ya empecé a ver cómo de la diminuta mata de hojas comenzaban a asomar las futuras flores, que han alcanzado su cénit a finales de abril. La planta, en conjunto, es bastante pequeña y se ajusta a la idea de "planta de rocalla", siendo esencial tenerla aislada para que destaque. La planté, como he ido probando últimamente con todas las perennes, en una mezcla de arcilla, arena y mantillo.

Alhelí cuarenteno
Ha ido floreciendo también durante este mes la Saxifraga stolonifera, perenne que tiene su emplazamiento contra el muro con mayor cantidad de sombra de toda la terraza. La planta la obtuve de un intercambio con una compañera y es, en efecto, una planta que prácticamente se divide sola y tiene gran facilidad para propagarse vegetativamente mediante sarmientos que surgen de la roseta. La tengo desde hace tres otoños, pero su historia es un tanto curiosa. El primer año, la planta creció bastante pero no llegó a florecer; ese mismo verano -el de 2014- empezó a decaer y descubrí el motivo: una plaga de cochinilla tremenda. Aquel otoño, la misma compañera tuvo a bien enviarme otra planta para comenzar de nuevo. A la primavera siguiente -ya en 2015- de la vieja maceta aparecieron hojas de nuevo, demostrando que la plaga no la había destruido. Sin embargo, la planta nueva, que parecía no haber agarrado bien, se perdió. La superviviente siguió creciendo y ha llegado a este año grande y fuerte, produciendo varias varas de sus peculiares flores blancas de pequeño tamaño con los dos pétalos inferiores más largos que los tres restantes, asemejándose el conjunto a una suerte de camiseta y pantalones.

Lavandula pedunculata
Los insectos en este último tramo de abril han ido teniendo una representación menor. Incluso las abejas comunes han empezado a escasear y desconozco el motivo, pues la terraza sigue estando llena de plantas de su agrado. Las Anthophora plumipes, como es habitual a medida que la primavera avanza, han desaparecido del todo y puede que no las vuelva a ver hasta el año que viene. Sólo algunas especies de megaquílidos, especialmente de las pequeñas (Osmia, Megachile) quedan como representantes de las abejas en la terraza. El resto de insectos lo conforman algunas moscas, mariposas ocasionales (Pieris sobre todo) y las sempiternas avispas papeleras. Puede que esta ausencia, patrón que se repite prácticamente todos los años, se deba a que los insectos centran ahora todos sus esfuerzos en las plantas silvestres que encuentran en el variado término de Cullera.

Como se ha ido indicando, mayo todavía promete ser un mes lleno de colorido. Una gran variedad de especies de plantas, especialmente anuales y perennes tiernas, esto es, todo aquello que obtuve de semilla el otoño pasado, se preparan todavía ahora para comenzar a producir flores. Se ha notado bastante el ralentizado que produjo el inusual mes de marzo que, sin ser del todo frío, sí tuvo temperaturas que hubieran sido más lógicas en febrero que entonces, con lo que muchas plantas no sólo han comenzado a florecer más tarde, sino que están durando más de lo habitual, y con el ambiente que de momento se mantiene suave, es de esperar que esto se mantenga durante al menos unos días más.

1 Corrección (abril 2017): En la entrada original, la planta mencionada como anís (Pimpinella anisum) era en realidad cilantro (Coriandrum sativum). Es cierto que sembré en su día semillas de anís y aún con el aspecto evidente de las flores, que correspondía a las de cilantro, dudé sobre si existía otra especie de umbelífera utilizada como sustituto del anís con el aspecto que presentaban. Ha sido en primavera de 2017 cuando he tenido ambas plantas y se puede observar la evidente diferencia -y el anís sí se parece a las fotos que pueden encontrarse en la red-, si bien es cierto que las hojas son similares. Es probable que sembrase cilantros y me olvidase por completo al no anotarlo, y la ausencia de una roseta de hojas grandes, debido quizá al cultivo en una maceta poco profunda, me hizo descartar esta identidad.

lunes, 25 de abril de 2016

Clavellinas

Dianthus amurensis
El cultivo de las clavellinas es tan sencillo que uno, aficionado a la siembra de anuales y otras herbáceas de fácil obtencion desde semilla, no puede resistirse a probar las distintas especies disponibles. Especies que, si bien muchas veces tienen un aspecto muy similar, lo cierto es que cada una tiene su encanto y rasgos distintivos que la hace única. A lo largo de estos años he pasado de probar unas pocas especies y desestimar otras precisamente porque en las fotos parecían muy similares, pero finalmente he acabado sucumbiendo a sus encantos y prueba de ello es esta entrada, donde aparecen tres variedades distintas que, no obstante, son sólo la mitad de especies sembradas este año, con lo que posiblemente esta entrada pueda tener una segunda parte en un futuro cercano.

Dianthus 'Rainbow Loveliness'
Las clavellinas, o claveles al fin y al cabo, pueden ser anuales o perennes. Es, sin embargo, menos frecuente que se trate de anuales estrictas, de las que se secan después de la floración, aunque es lo que me ocurrió el año pasado con una de las que protagonizan esta entrada: Dianthus 'Rainbow Loveliness'. , aunque también ocurrió con la clavellina china semidoble, heddewigii. Desconozco si este es su ciclo habitual o, por el contrario, es más común que permanezca verde durante meses repitiendo floración de manera intermitente. Esto último es lo que hace el Dianthus chinensis, del cual he tenido ejemplares que han muerto tras un periodo de floración equiparable al de una anual mientras que otros han superado el año de vida. No obstante los ejemplares viejos quedan muy debilitados y sale más a cuenta renovarlos sembrando nuevos. Recientemente arranqué uno del año pasado y el que queda, autosembrado, está fresco y a punto de florecer.

Dianthus plumarius
El clavel de florista, Dianthus caryophyllus, nunca ha sido una opción a contemplar. Es una planta perenne que se llega a poner muy grande y de la que prácticamente es imposible encontrar un cultivar de flores simples. Dada mis preferencia por las flores de aspecto silvestre, cualquier especie cultivada que haya quedado, en mi opinión, desvirtuada por esa imposición de la forma doble y multicolor queda, en la inmensa mayoría de los casos, fuera de la lista. Sí es cierto que años atrás cultivé clavel del poeta, Dianthus barbatus, de flores dobles. Fue en la época en la que me entró curiosidad por probar las distintas semillas que vendían en LIDL, y esta especie venía en su forma doble. Posteriormente, en esta temporada, he intentado cultivar las semillas que vienen en la mezcla de semillas del mismo supermercado a fin de comprobar si de aquí sí salen ejemplares de flores simples. Los puse sólo en el contenedor, y a estas alturas no veo señales de que estén. Hay que recordar que los primeros ejemplares de los que hablaba los cultivé una primavera en este mismo punto y los pasé a maceta durante el invierno, ya que hicieron efectivo su carácter de bienales y al sembrarlas tan tarde tuvieron que esperar una temporada para florecer.

Dianthus amurensis más claro
Una historia entre dos temporadas ha sido también la que ha dado lugar a que esta primavera los Dianthus plumarius sean no dos, sino tres ejemplares en flor. Sembrados en otoño de 2014, la temporada anterior florecieron tardísimo, abriendo sus primeras flores a mediados del mes de julio. Claro, que ello fue el principio de un periodo que se alargó hasta la segunda mitad del otoño, deteniéndose en invierno. El ejemplar de flores rosadas fue el primero en florecer, el más grande y duradero, pero ha sido el ejemplar de flores blancas y rojas el que ha dado el pistoletazo de salida este año. Éste es más pequeño, ocupando apenas diez centímetros cuadrados de maceta, pero emite pedúnculos florales altos y rectos. No obstante, parece ser más estacional, quedándose sin flores con la misma brevedad en que las produce; los demás suelen hacerlo de manera periódica durante un tiempo. Y ahí es donde entra el tercer ejemplar, el de flores rosa de pétalos recortados, que se pasó todo 2015 creciendo y las flores aparecieron esta primavera. Al ejemplar lo trasplanté ya que formaba parte de una maceta grande con varias plantas que no fueron bien.

Dianthus plumarius blanco-rojo
La primera de las especies nuevas en despuntar este año ha sido el Dianthus amurensis. Esta especie podría considerarse a medio camino entre el chinensis y el plumarius. Forma una roseta muy pequeña, de color glauco, de la que salen flores de diámetro inferior al resto de clavellinas que aparecen en esta entrada sujetas por tallos muy largos que acaban inclinados. Obtenidos de un intercambio con un compañero, no esperaba que floreciesen tan pronto ni que ninguno de los tres ejemplares coincidiese en colorido con los demás. Todos ellos proceden de flores del color del que aparece en la primera foto de la entrada, pero el primero en florecer, para mi sorpresa, fue blanco. Como si siguiesen un orden preestablecido, el segundo fue el rosa claro y, finalmente, apareció el rosa intenso.

Dianthus amurensis blanco
Los Dianthus amurensis, que germinaron con relativo éxito, también fueron plantados en el contenedor. Hago este inciso aquí para destacar que, finalmente, me he dado cuenta que mezclar claveles con plantas más grandes que ellos no acaba saliendo bien. Del amurensis que hay allí no he vuelto a ver nada, aunque podría estar debajo de la maraña de hojas esperando tener algo de luz. Esto les ha ocurrido a unos Dianthus deltoides 'Microchip', que todavía observo bajo otras plantas pero que, de sobrevivir, acabaré pasando a una maceta cuando el contenedor se quede sin las anuales en verano. Otros intentos de cultivar claveles aquí han terminado igual, con plantas sobrepasadas por sus vecinas y que no lucen. Su mejor ubicación está, por tanto, en macetas individuales o con plantas de su mismo tamaño que les permita recibir toda la luz posible y florecer libremente. Además, de esta manera, los ejemplares que viven más de una temporada se pueden quedar en el mismo sitio sin problema.

Dianthus plumarius
El híbrido 'Rainbow Loveliness'' que ha florecido este año ha sido algo inesperado, aunque más bien habría que hablar de falta de memoria o, en su defecto, de apuntar las cosas. Tengo las semillas desde hace tres años y este otoño la mayoría ya no germinaban. He olvidado si finalmente al menos una germinó y fue a parar del semillero a esta maceta, donde ha empezado a florecer durante este mes. Este híbrido tiene un tamaño y porte similar a Dianthus chinensis, aunque lo que lo hace inconfundible del resto de claveles de la terraza es el aspecto deshilachado de sus pétalos, caracter heredado de la especie Dianthus superbus. Nunca he conseguido encontrar información, eso sí, de qué otra especie o especies se emplearon en crear este híbrido.

Dianthus plumarius
Con mucha primavera todavía por delante, es de suponer que los claveles mostrados continuarán floreciendo durante semanas, meses quizá. Queda esperar a que más adelante se manifiesten todas esas otras especies que, de momento, tienen hojas a la vista. Sobre añadir otros claveles en un futuro hay que decir que no lo descarto, pero de momento conozco pocas especies más que puedan tener algo interesante que aportar, no por falta de interés, sino debido a las pocas que suelen haber en el mercado de semillas, copado en su mayoría por los centenares de variedades existentes de clavel de florista o del poeta. No obstante, la propia familia del clavel, las cariofiláceas, cuenta con una amplia representación en la terraza y es de esas que cada año recibe a uno o varios miembros nuevos.

domingo, 24 de abril de 2016

Flores de abril (II)

Salvia officinalis
Abril sigue su curso, y durante estos diez días centrales del mes el ambiente ha presentado distintos cambios que, si bien no han marcado demasiado el progreso de la primavera, han mantenido a raya el ascenso de las temperaturas. Éstas se habían empezado a disparar la semana pasada -con una máxima de 25ºC el día 16, algo perfectamente normal-, pero a lo largo de la siguiente, que hoy concluye, diversos episodios de nubes que finalmente no han dejado precipitaciones destacables y vientos frescos procedentes de Europa han dado una pequeña tregua. Sólo en la madrugada de ayer sábado las nubes consiguieron descargar una pequeña cantidad de agua, 0,3 mm., que rompe con la quincena sin precipitaciones que llevábamos desde el buen inicio de mes y que, como ya viene siendo habitual en los últimos años, parece que sólo esta franja de costa de la provincia de Valencia se quede sin su aporte de lluvias mientras descargan en el resto de la penísula.

Cosmos bipinnatus
Continúan sucediéndose las floraciones multicolores en la terraza, especialmente de parte de las especies anuales, aunque las perennes más efectivas tampoco tienen nada que envidiarles. Es el caso de la Salvia officinalis que adquirí a finales del mes pasado en un comercio local, con buen aspecto y floración incipiente, decidido de una vez a reintroducir esta especie en la terraza después del fracaso estrepitoso de hace dos veranos, en cuya ocasión adquirí un ejemplar de buen tamaño que murió sin más en apenas un mes. En esta ocasión he tenido mejor suerte y el ejemplar actual es un no parar de florecer, motivo por el cual las abejas de lengua larga no han parado de visitarla, como se ha ido mostrando en los más recientes vídeos. Las lamiáceas de clima templado suelen ser, en general, un éxito asegurado atrayendo a este tipo de insectos.

Nemophila maculata
Durante estos días ha tenido lugar el regreso de muchas especies conocidas. Algunas ya llevaban semanas floreciendo, como las Cosmos bipinnatus, de las que una vez más y por dejadez me da la sensación de haber plantado muy pocas; florece la segunda de las espuelas de caballero del contenedor, con un color similar aunque con los pétalos centrales quizá más oscuros que los de su vecina, que además debió surgir de las mismas semillas. Detrás de ella se encuentra el gran crisantemo Glebionis coronaria var. discolor, también obtenido de semillas propias de las plantas que cultivé el año pasado. Éste sigue extendiendo sus ramificaciones llenas de capítulos amarillos y blancos que, contra todo pronóstico, tienen un porte contenido y ordenado: a estas alturas, con el viento de estos días, las plantas de mayor altura se han removido de tal manera que toda esta zona está hecha un desastre cuando todavía quedan varias especies que tardarán un poco más en florecer.

Glebionis coronaria var. discolor
La siembra algo tardía de Phacelia grandiflora comienza a dar sus frutos estos días. Descuidé un poco el dedicarle un semillero a esta especie que tan bien había ido la anterior temporada y lo hice bastante tarde, a finales del pasado año y trasplantando posteriormente a una maceta menor que la de la primavera de 2015. Las plantas, que son tres, se han adaptado perfectamente y si bien no son ni una tercera parte de altas que la del año pasado, este aspecto compacto es de lo más atractivo y seguro irá mejorando todavía más en cuanto estén llenas de flores. Visto lo visto, en futuras ocasiones vale la pena usar una maceta de talla contenida ya que la planta ocupa menos pero sigue teniendo la misma cantidad de flores del mismo tamaño. Algo así ocurriría también con la Phacelia viscida, que este año he cultivado en una maceta pequeña sin desmerecer en absoluto: probablemente con mayor disponibilidad de tierra se hubiera hecho más grande, desgarbada incluso, pero no proporcionalmente más florífera.

Nicotiana mutabilis
Un regreso un poco más especial es el de la Nemophila maculata. Por descuido, he ido perdiendo a esta especie de mi propio banco de semillas. Las semillas originales, obtenidas de un compañero en un intercambio en 2013, están ya demasiado viejas y han perdido viabilidad. Las Nemophila menziesii, tanto las azules como las 'Penny Black' tuvieron más suerte a la hora de ser almacenadas. Con las maculata hice varios fallos: recoger tarde las semillas de la única planta de 2014, perdiendo varias por el camino; salir menos de las esperadas en la apretada combinación que obtuve en 2015, donde fui incapaz de separar a las plantas de esta especie y no salió ninguna del batiburrillo de semillas mezcladas que recogí. Finalmente, sembré unas pocas de aquellas que recogí en 2014 y las repartí entre el contenedor y una maceta. Las del contenedor, sin motivo aparente, murieron antes de que éste estuviese cubierto de hojas; de las de la maceta, tres, tuvieron un resultado que todavía me explico menos: las dos primeras en florecer resultaron ser una 'Penny Black' al uso y otra blanca y moteada como la variedad atomaria. Al final, la tercera salió como toca y por fin la Nemophila maculata vuelve a florecer en la terraza. La planta tiene buen aspecto, y a este paso será una de las Nemophila que más aguante floreciendo de todas estas primaveras. Por supuesto, no le quitaré el ojo de encima para guardar bien esta vez sus semillas.

Consolida ajacis
Cerca de allí, apenas una balda más arriba, hay que lamentar una baja que se ha llevado por delante a todos los ejemplares de una especie. Suena dramático, pero es así: el fin de semana pasado llegué a la terraza y las margaritas Thymophylla tenuiloba simplemente no estaban. Ni rastro de ellas. ¿Quién son los culpables? Afirmaría con total seguridad que los gorriones. En otras ocasiones se han llevado plantas enteras de la misma manera meticulosa, no dejando ni rastro. En esta ocasión incluso han seleccionado las tres de esa especie y no han tocado a las demás plantas de la misma maceta. La mayoría de veces, sin embargo, se dedican a cortar tallos y dejarlos caer en el sitio. No deja de ser curioso lo que han aguantado estas plantas, diminutas, totalmente expuestas sin problemas, y que los gorriones las hayan extraido selectivamente cuando estaban llenas de flores. Este año, todo hay que decirlo, los pájaros se pasan el día en la terraza y hasta se arriesgan a entrar bajo la malla del rincón cuando estoy allí, chocándose varias veces cuando me ven hasta que consiguen salir. Se nota este año la ausencia de cernícalos que solían volar hasta hace poco sobre la terraza, que seguro que a base de sustos harían que los gorriones no se distrajesen demasiado rompiéndome cosas. Habrá que esperar todo un año para volver a ver las pequeñas margaritas doradas de Thymophylla, pues.

Camassia leichtlinii
Precisamente bajo esa malla crecen las siguientes dos protagonistas de la entrada. La primera, la australiana Isotoma axillaris, que si bien cuenta con representación repartida por toda la terraza, el ejemplar que empezó a crecer prácticamente a finales de verano pasado a los pies de una Clematis es el primero en despuntar. Esta planta en concreto se ha hecho bastante grande y ya empezó a abrir flores a principios de mes, siendo también la ocasión más temprana en que lo hace en estas tres temporadas que la llevo cultivando. Esta vez sólo he obtenido los ejemplares autosembrados, pero de ellos podré obtener semillas para plantarlas intencionadamente junto a otras especies que florezcan a la vez aprovechando el conocimiento adquirido durante esta temporada, una de las más ricas en especies. El primer intento de combinación salió mal en su día: el otoño de 2014 puse unas pocas en el contenedor, pero ni les gustaban los riegos continuados ni pudieron sobreponerse al rápido crecimiento de sus vecinas, desapareciendo del todo antes de llegar al tamaño de floración.

Anemone blanda
De manera un tanto inesperada, durante la mitad de este mes han empezado a abrirse unas pocas flores de Anemone blanda. En las cuatro ocasiones que las he cultivado he acabado teniendo que comprar tubérculos nuevos: sólo en la primavera de 2014 tuvieron relativo éxito. En aquella ocasión florecieron ya a finales de invierno y lo hicieron varias a la vez. A la siguiente temporada, replantando los tubérculos y añadiendo una veintena más, ni siquiera brotaron. Este año parecía repetirse lo mismo cuando, de repente, han empezado a aparecer algunas hojas sueltas y capullos. Esto me anima a seguir probando con ellas, pero soy incapaz de encontrar el término medio a sus necesidades. Con sus parientes las Anemone coronaria es mucho más sencillo. Otros intentos con ranunculáceas similares han sido un fracaso prácticamente absoluto y ya ni siquiera lo intento. Mejor seguir con las anuales o con las que han demostrado tener poca dificultad.

Isotoma axillaris
También este punto central del mes ha visto florecer a una más de las bulbosas plantadas desde otoño. Se trata de la Camassia leichtlinii, que ya tuvo éxito el año pasado, aunque dos de los tres bulbos se malograron durante su conservación y todavía llegué a comprar unos nuevos. Sólo ha florecido una, que como ya ocurriera el año pasado, se da mucha prisa en despachar a las flores, no llegando a presentar nunca una vara con varias flores a la vez. Del resto de bulbos espero poco más, pues a estas alturas no han florecido los últimos narcisos que quedaban por hacerlo, los iris holandeses han empezado ya a secarse sin dar ni una flor y dos especies tardías, Hyacinthoides hispanica y Ornithogalum umbellatum, tienen pinta de que este año no repetirán aunque al menos tienen hojas que dejan claro que estar, están.

Phacelia grandiflora
Finalmente, abril también ha sido el punto de inicio de la floración de otro tabaco ornamental: Nicotiana mutabilis. Esta especie debe su nombre a la transformación que sufren sus flores, que se abren del todo siendo blancas, pero se tiñen de rosado a los pocos días. No tienen perfume y las flores son pequeñas, distribuidas de manera muy laxa, aunque el efecto que hacen todas juntas no resta belleza a la especie que, eso sí, parece necesitar obligatoriamente ser de un tamaño notable para que el conjunto de florecillas destaque. Al igual que el otro tabaco que cultivo, Nicotiana alata, no ha necesitado de una maceta muy grande. Su crecimiento lento durante el otoño se desató a partir de enero, cubriendo toda su superficie prácticamente en cuestión de días. En apariencia no llaman la atención de los insectos, o al menos de los que se ven durante el día, suponiendo que son plantas que en su zona de origen se valen de las mariposas nocturnas para su polinización.

jueves, 21 de abril de 2016

Primavera colorida


Tras las lluvias de comienzos de mes, abril se muestra radiante y cargado de flores de todos los colores. Flores que, por supuesto, llaman la atención de multitud de insectos.

El vídeo comienza con un plano general del contenedor, donde se observa la multitud de especies que coinciden en floración estos días, algunas de ellas con casi dos meses de actividad a sus espaldas. Observamos al crisantemo Glebionis coronaria y a la segunda espuela de caballero en flor, que unen sus colores en el lado izquierdo del contenedor. Más abajo vemos al infalible alhelí de Mahón, una pequeña anual con un largo ciclo de floración. Entre ambas alturas comienzan a despuntar las Briza maxima, una de las pocas gramíneas que cultivo, con espigas colgantes.

En las macetas vecinas florecen los eneldos, mientras que más allá, en el compendio de anuales que comparten sitio en un apretado grupo de tiestos, especies como la Gilia capitata atraen la curiosidad de las abejas. A su lado, las Linaria nevadensis 'Grenada Sol' llegan a su máximo final y las flores, curiosamente, cambian su tono púrpura por uno más rosado. Comparten maceta con una florida Gilia tricolor y una clavellina híbrida Dianthus 'Rainbow Loveliness', de pétalos desflecados.

En las distintas macetas observamos claveles como el Dianthus plumarius, tabacos como el perfumado Nicotiana alata y los siempre floríferos Oxalis articulata. Las Phacelia tanacetifolia comienzan su floración, así como otra clavellina, nueva para este año: Dianthus amurensis. En su misma maceta, otra novedad: Anagallis monelli, una pimpinela de color azul y flores más grandes.

Posteriormente, vemos flores de la bulbosa Camassia leichlinii, la herbácea australiana Isotoma axillaris, la pequeña Anemone blanda y otro ejemplar de Dianthus plumarius. Vuelta al contenedor y observamos un grupo de capítulos de aciano sobresaliendo entre el resto de especies; a su lado, aunque más abajo debido al empuje del viento, florece la umbelífera Bupleurum rotundifolium. Otra apiácea, el cilantro (Coriandrum sativum) florece en una maceta cercana, así como las duraderas Arctotis fastuosa.

De vuelta a las Anagallis monelli, observamos a la abeja roja trabajando sobre ellas, apretando los estambres contra su abdomen para pegar el polen que se llevará como sustento. Algo más abajo florecen por primera vez este año las Nemophila maculata, y las flores de un rábano atraen a los sírfidos, en este caso Eupeodes corollae, con su aspecto que imita a una avispa, y Eristalinus taeniops, de llamativos ojos rayados de colores. Muy cerca de allí florece en una maceta una amapola de California.

Para finalizar, otro plano del contenedor nos muestra el contraste entre el naranja de, nuevamente, las amapolas de California, y el rosado de las grandes flores de Agrostemma githago 'Milas'. Recorremos distintos puntos de la terraza para conocer a especies como Cuphea 'Firefly', Saxifraga stolonifera, Lavandula pedunculata y las conocidas Cosmos bipinnatus. Cierra el vídeo una blanquita de la col, la mariposa más frecuente en la terraza.