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sábado, 4 de abril de 2015

Las flores de Pascua


Floración en el contenedor de las herbáceas y anuales
Durante esta Semana Santa el tiempo, que andaba algo caluroso ,se ha ido ajustando hasta los valores propios de esta época. Un poco de calor durante la tarde, algo más fresco en momentos en los que el sol está bajo y por ahora alguna nube suelta que apenas ha conseguido tapar el sol. Esta vuelta a la suavidad ambiental ha permitido relajar un poco los riegos en la mayoría de macetas, que no se secan tan deprisa, aunque el contenedor no entra en esta tónica debido a la gran densidad de plantas floreciendo allí. He regado bastantes veces esta semana (martes, miércoles, viernes y hoy sábado) a fin de no agravar más la situación causada por el calor de los pasados días de domingo a martes: dentro de lo que cabe, todo ha vuelto a la normalidad.

Cerinthe major 'Purpurascens'
Es difícil no encontrar un color entre alguna de las flores de la terraza. pues están representados ya todos los básicos: blancos, azules, rojos, naranjas, amarillos, rosados... De hecho, casi que podríamos encontrarlos todos en el mismo contenedor, donde los buenos resultados no dejan de sucederse, señal de que esta vez lo hice bien. Decir que las plantas se desbordan no sería una manera figurada de hablar, nada más hay que ver la foto: las especies que consideré de talla baja-media han ido empujándose unas a otras de tal manera que casi tapan el frontal hasta el suelo. Sorprende pensar, por ejemplo, que esa masa de flores de Layia platyglossa que se ve la conforma una única planta: más de la mitad de flores que vemos de Collinsia heterophylla también proceden de un sólo ejemplar, aunque en total hay tres. Incluso la Schizanthus x wisetonensis destaca por su enormidad. Me gusta cómo evoluciona esta planta: al principio parece que no será más que un tallo con tres flores arriba, pero a medida que pasan los días van apareciendo más y más flores hasta formar una densa agrupación que se va replicando en las sucesivas ramificaciones.

Schizanthus x wisetonensis
Las demás anuales y perennes herbáceas van tomando protagonismo por el resto de la terraza. Hay al menos seis ejemplares de Cerinthe major en flor, la mayoría de talla contenida. Esta especie la descarté para el contenedor en su día debido a que vi fotos en las que aparecían plantas bastante grandes, aunque da la impresión de que ese porte que alcanzan es a base de ramificaciones y la roseta basal no crece mucho más de lo que lo han hecho los ejemplares más grandes que he tenido en macetas. Este otoño probaré a poner una a ver qué sucede: siempre estoy a tiempo de sacarla y pasarla a una maceta si el tamaño se va de las manos. Este año sólo tienen de vecinas a las borrajas, caléndulas, margaritas y algún que otro crisantemo tricolor, pero estaría estupendamente con plantas más altas, densas y de diversos colores, combinaciones que suelen darse en el contenedor.

Hyacinthoides non-scripta
Los crisantemos tricolor (Ismelia carinata) son, precisamente, otros de los protagonistas de estos días entre las anuales. Como ya se fue viendo desde los primeros días de otoño, las semillas caídas tuvieron una efectividad máxima y las plantas han aparecido en absolutamente todos los rincones de la terraza. Los dejé quedarse en el sitio siempre y cuando la maceta no fuese requerida para otro uso: ahora tengo la terraza repleta de sus grandes capítulos que, en la mayoría de ejemplares, son blancos con un anillo interior escarlata y otro amarillo. También hay ejemplares rojos y amarillos pero, como el año pasado, parece que las lígulas salgan ya estropeadas. Esto me ocurre con algunas plantas de varias especies, siempre aparentemente sanas, y nunca he podido saber el porqué. Los ejemplares de crisantemos de fondo blanco, de distintos tamaños, van mejor a cada día que pasa. Espero que la floración dure bastante dado que el tiempo es suave y este año van un mes por detrás respecto al año pasado.

Rhodanthe con extra de brácteas
Otra compuesta que tiene pinta de ser la candidata de este año para replicarse sola por las macetas es la Rhodanthe chlorocephala. En la esquina derecha del contenedor es donde está la práctica totalidad de ejemplares, todos ellos de color rosa intenso salvo uno de color rosa claro con un extra de brácteas que le llega al disco floral; en cambio, encontramos un ejemplar de color blanco que surgió en una maceta con bulbos donde usé la tierra que había en el contenedor hasta el año pasado. No sería raro que un día sus lanosas semillas estuviesen listas y me diese cuenta cuando ya han caído varias por ahí, aunque por su ubicación no tienen tantas opciones de expandirse: los crisantemos tricolor estuvieron en el centro de la terraza ya desde el año pasado, como ahora.

Ismelia carinata
En el rincón trasero la supremacía es, como se ha venido contando, para los Allium triquetrum. Sin embargo, los Oxalis también comienzan a dar fe de su presencia en el rincón de siempre y la enorme mata del rosa vivo de los O. articulata y el rosa pálido de O. triangularis hace girar la cabeza al introducirse en esta parte de la terraza. La misma combinación se produjo, tal cual, la primavera pasada en las mismas fechas. Las dos especies son capaces de florecer también en otoño, pero se detienen en un punto y van dejando de crecer llegado el invierno. Hasta ahora son los únicos Oxalis en flor en este lado, junto al pes-caprae que parece no querer terminar nunca: el resto de especies ni siquiera están creciendo. Espero que lo vayan haciendo de aquí a verano, confiando en que este atraso se deba a las diferencias meteorológicas respecto a la temporada anterior.

Rhodanthe blanca
No pierdo de vista tampoco a las vivaces y perennes de este lugar, que poco a poco van creciendo y seguramente empiecen a cobrar verdadero protagonismo a partir de la segunda mitad de este mes. Aún con todo, la herbácea más grande de todo el rincón es la enorme capuchina de más de medio metro de diámetro que ha comenzado a florecer, de color naranja vivo, y con una disposición floral que no termino de entender, pues en lugar de sacar flores por arriba como todas, están saliendo en la mitad inferior de la planta y quedan ocultas por las propias hojas de ésta. Suerte que la planté en una esquina, porque si no estaría comprometiendo al resto de plantas de ese contenedor. Aún así está tapando a su vecina, la hierbabuena que tantos años lleva conmigo, que aún consigue sacar sus tallos por todas las rendijas que le dejan.

Bletilla striata
Además de la presumiblemente breve floración de la Bletilla striata, que todavía tendrá para cinco o seis días más hasta agotar todas las flores de su espiga, nuevos bulbos comienzan a florecer en la esquina con menos sol de toda la terraza. Aparecen, por fin, los primeros Hyacinthoides non-scripta, la especie que ocupa en Europa occidental el lugar de Hyacinthoides hispanica, especie que cultivo desde el año pasado y cuyas espigas de flores también están ganando ya altura esta semana. Ambos jacintos son muy similares: el non-scripta es ligeramente más pequeño y las flores curvan sus pétalos hacia atrás: además, se distribuyen casi todas hacia un lado del pedúnculo en lugar de hacerlo de manera radial y alterna como el hispanica. Al igual que ha ocurrido con otras especies, la combinación con los Allium triquetrum es ideal sobre el papel -ambas plantas gustan de sombra y humedad- pero las grandes hojas de los ajos los han dejado algo arrinconados. Quizá debería reducir la densidad de éstos de cara al año que viene y combinarlos con los Hyacinthoides hispanica, que son algo más grandes.

Oxalis articulata y triangularis
Abril no ha hecho más que comenzar y, de momento, las sensaciones son buenas. El trabajo está casi todo hecho y los recursos, como el sustrato, las macetas o el espacio, prácticamente agotados: no queda mucho más que plantar aunque en estos momentos todavía me encuentro sembrando algunas anuales y haciendo tiempo para preparar las trepadoras, que casi siempre comienzan a funcionar bien a partir de las épocas más cálidas. No hemos llegado siquiera a alcanzar la primera mitad de la primavera, así que todavía queda mucho por ver, muchos colores por descubrir y, sobre todo, disfrutar de los aciertos a la hora de elegir, sembrar y cuidar.

jueves, 26 de marzo de 2015

El regreso del sol

Narcissus 'Canaliculatus'
Tras algo más de una semana con cielos tapados y lluvias persistentes, el temporal remitió y el sol y los cielos azules vuelven a hacer acto de presencia. La terraza luce espléndida con las floraciones que ya abarcan un mes desde que a finales de febrero comenzasen a abrirse las primeras genuinamente pertenecientes a las siembras de herbáceas y plantaciones de bulbos del otoño. Este episodio de precipitaciones les ha dado el empujón necesario para encarar abril con garantías y seguir brillando. El poder disfrutar estos días de la belleza de la terraza, con sus flores e incansables insectos gracias a que la humedad dejada por la lluvia hace innecesarios los riegos de momento es un plus estupendo y un premio inigualable a la paciencia y buen hacer requeridos en épocas en las que no queda nada y hay que ser concienzudo a la hora de cuidar y mimar a cada una de las plantas que tendrán su papel en un futuro.


Nemophila menziesii y maculata
En el rincón trasero, los bulbos siguen con su floración por fases. Ya casi no quedan Narcissus 'Tête-à-tête' frescos y la floración ha cesado -a pleno sol, en cambio, sí parece que algunos florecerán pronto aunque no me convencen demasiado-, algo que no se puede decir de los Muscari armeniacum, que mientras las espigas más viejas ya han consumido la mitad de flores, todavía quedan bastantes emergiendo de los bulbos. Los Allium triquetrum acaban de comenzar a florecer prácticamente en todos los sitios donde los puse (al sol incluso) y, con tanta cantidad de ellos, las flores van a acompañar durante bastante tiempo.

Papaver dubium
Nuevos bulbos comienzan a florecer en el rincón también. Otro tipo de narciso despliega sus flores, las cuales son tan diminutas que ha habido que esperar un poco hasta que se secaran del todo para observarlas bien. Se trata del Narcissus 'Canaliculatus', un cultivar derivado de Narcissus tazetta cuyo encanto reside en su diminuto tamaño. Las flores, como en la especie principal, poseen una corona central de color amarillo vivo y tépalos blancos, que en este caso se pliegan hacia atrás. Aparecen varias flores en una misma vara. Su nombre viene de los pequeños surcos, o canales, que recorren sus hojas longitudinalmente. Vino en un mix de bulbos en cesta donde se incluía una mezcla de narcisos miniatura, con bulbos de poco calibre. De la otra mezcla que tengo, algo mayores, de momento no han brotado tan bien y no he encontrado todavía flores. Este tipo de narciso sí me salió, en cambio, de un paquete de la misma mezcla mencionada hace dos años, aunque debido a su diminuto tamaño no esperé que un jacinto que tenía al lado lo fuese a tapar y arruinarle la floración.

Convolvulus tricolor
Además de los bulbos, las demás flores que se dejan ver por el rincón son los Oxalis pes-caprae y, vuelto ya a poner en marcha, el Oxalis articulata, a los que pronto se sumarán otros. Entre anuales y vivaces también hay una buena colección, destacando por lo que llama la atención una enorme capuchina del diámetro de una rueda de coche, que todavía no muestra signos de floración. Ha empezado a florecer muy rápido un fresón 'Ostara', una variedad que se vende a raíz desnuda todos los años en ALDI y que ya tuve en 2012-2013, pero perdí la planta y al reponerla en 2014 ni siquiera consiguió brotar. Esta vez ha salido de manera muy pulcra y tras sacar dos hojas, ya estaba floreciendo. Las flores no son muy atractivas y la producción de fresones es la que cabe esperar de una sola planta, pero tienen un sabor agradable.

Nemophila maculata
A pleno sol, el contenedor sigue brillando con luz propia y las futuras floraciones se dejan adivinar desde hace tantos días que comienza a sembrarse la impaciencia. En la enorme nube de pequeñas florecillas ya se ven pocas Malcolmia maritima pero se multiplican las Nemophila, con las menziesii azules siendo las dominantes, salpicadas por varias 'Penny Black' y con una discreta presencia de maculata que empieza a hacerse patente, pues siguiendo el mismo patrón del año pasado, esta especie es la última en florecer -aunque las primeras ya lo hacían antes de las lluvias pasadas. A ello hay que sumar que las plantas han tenido que recolocarse debido al "vuelco" sobre el reborde que tuvieron, que no ha supuesto demasiada pérdida estética.

Rhodanthe chlorocephala var. rosea
Una de las plantas más grandes de la parte frontal, una Convolvulus tricolor, comienza también a florecer de manera un tanto extraña. Las flores están perfectamente formadas pero parecen tener la mitad del tamaño de las anteriores que tuve (hay que remontarse a 2013) a pesar de que la planta es el doble de grande, si no más. Confío en que más adelante acabe cargada de flores y empiecen a salir del tamaño habitual. Otras viejas conocidas están a punto de florecer y esta vez las recibo con más ilusión, pues se trata de especies que tuvieron en temporadas anteriores vidas más cortas o limitadas a una maceta dado que no conseguí que prosperasen en el contenedor. Sumar nuevos colores a la ya llamativa combinación va a ser una de las atracciones principales para cuando comience abril.

Fragaria x ananassa 'Ostara'
Este año he sido demasiado benevolente con algunas hierbas adventicias, movido más que nada por la curiosidad. Arranco sólo gramíneas, crucíferas, Conyza, Senecio y otras invasivas, mientras que a las especies cultivadas que ya conozco las he ido dejando, como una sorpresiva Rhodanthe chlorocephala blanca que debe derivar de semillas del año pasado. No obstante, la terraza se llenó de rosetas de hojas con aspecto de amapola que acabé dejando por si se trataba de alguna de las especies cultivadas, ya que no se correspondían en aspecto a la clásica Papaver rhoeas de la cual hubo un ejemplar el año pasado. Poco antes de que abriesen sus flores, comparando con lo que veo en huertas, caminos y jardines, llegué a la conclusión de que la abundante Papaver dubium era la que había llegado a la terraza. Es una especie tremendamente frecuente en nuestra región y llega a florecer de enero a mayo. Tiene pétalos más bien de un naranja rojizo que rojos, tamaño mediano y unas cápsulas en forma de bellota que varían considerablemente de un ejemplar a otro. Cápsulas que, conforme vea, iré eliminando para no acabar con la planta multiplicada por miles.

Se recalibran las temperaturas, vuelve a calentarse la tierra y abril está a la vuelta de la esquina. Con la sensación de que el trabajo se hizo bien durante el otoño-invierno y esta vez la meteorología está poniendo de su parte, el premio obtenido parece mayor que el trabajo que ha costado obtener estos resultados. En estos momentos no se piensa en la próxima temporada sólo para probar suerte de nuevo y aprender de los fracasos, sino para reorganizarse y esquematizar de qué manera podrían combinarse las plantas para que todo sea todavía más sencillo y visualmente agradable.

lunes, 9 de marzo de 2015

Segundo round de marzo

Capuchina de color rojo
Entramos en la segunda semana de marzo y nos hemos despreocupado ya de la llegada astronómica de la primavera, pues no es más que una fecha en el calendario que no coincide con la sucesión de floraciones que ya llevan sucediéndose sin pausa desde la segunda mitad de febrero, virtual comienzo de la floración aquí en el suave clima de Cullera. Ahora mismo parece que se ha relajado un poco la cosa y quedan menos especies por florecer a la vista que las que ya tienen flores, pero ni mucho menos hemos llegado al 50% de todo lo que queda por ver, incluso por crecer aún. Ya hay especies plantadas para la primavera-verano que emergen de tierra a la vez que las que varias de las que se plantaron en otoño comienzan a desarrollar sus futuras flores.

Fritillaria uva-vulpis
La bajada de temperaturas que se preveía para mediados de la semana pasada ha ido produciéndose progresivamente, y sí es cierto que algo se ha notado. Hoy la máxima han sido 15ºC para Cullera y por las noches refresca un poco más que de costumbre, lo que ha propiciado que la humedad se quede un poco más por las macetas y las plantas no sufran entre riegos. Hace una semana parecía que se torcía un poco la cosa, pero durante el resto de semana me he estado apañando con 40 litros diarios que, viendo la cantidad de plantas que hay, no son muchos. Las previsiones de lluvia todavía son muy escasas y parece que habría que esperar a la semana que viene para resolver dudas. De momento, desde hoy parece que predomina ya el viento de levante.

Alhelíes de Mahón blancos
No hay demasiada diferencia entre las especies que había en flor la semana pasada y las que hay ahora, aunque síempre hay hueco para las novedades. Por ejemplo, la que encabeza la entrada: hace poco expresaba mi deseo de ver alguna capuchina de color rojo y ahí está, era cuestión de confiar en el azar. Como digo, estas semillas proceden de las mezclas que vende LIDL en cajitas de cartón, pero el año pasado sembré combinadas las que venden en sobre más las que intercambié con una compañera. De momento las de color naranja no han aparecido, pero no descarto aprovechar y sembrar más aunque sea en sombra. En el rincón trasero puse una que parecía crecer con dificultad y ha acabado siendo la más grande de todas.

Nemophila menziesii
Otra que abre sus flores de nuevo es la Fritillaria uva-vulpis. Sometidas a un estricto control que no consistió en otra cosa que meter todos los bulbos que quedaban en una maceta y cuidarlos con esmero, las plantas fueron adquiridas en otoño de 2011, florecieron en 2012 y pasaron un 2013 en blanco en el que apenas consiguieron brotar, rescatándolas para 2014 y dejándolas donde estaban, donde vuelven a la carga. Toleran bien la semisombra y los riegos moderados además de requerir un abandono total desde que pierden las hojas hasta que la tierra se vuelve a empapar por las lluvias.

Gradiente de alhelíes de Mahón
El centro de atención para cualquier mirada es sin duda el contenedor. Esta "mega-maceta" que construí hace ahora tres años tiene sus 1,13 m² de superficie rebosantes de plantas y cada pocos días florece una especie nueva. Ya se han abierto las flores de las tres Nemophila, destacando el azul celeste de N. menziesii. Sobre ellas llaman la atención las Malcolmia maritima, un éxito este año que me deja más que satisfecho. Son plantas sencillísimas de cultivar (germinan al poco de tocar la tierra húmeda), aptas para crecer en otoño-invierno y muy prolíficas. El año pasado no hubo suerte y, como en muchas especies, sólo salieron ejemplares mal desarrollados que morían al poco de florecer. Su aroma es muy similar al del alhelí anual, aunque hay que acercar la nariz para apreciarlo.

Rhodanthe y 'Rainbow Loveliness'
Las Rhodhante chlorocephala parecía que fueran a tener problemas debido a que algunos capítulos al principio perdieron fuelle al secarse el pedúnculo que los sujetaba. Lejos del fracaso, cada vez aparecen más incluso en plantas distintas al gran ejemplar que ocupa la esquina inferior derecha del contenedor. Eso sí, parece que no hay más variedad de color aparte del rosa, color que comparte con su vecino el Dianthus 'Rainbow Loveliness' y que pronto compartirá con otras plantas en ese rincón, con lo que quedará una mancha de tonos rosados bastante peculiar hasta que otras especies que todavía se encuentran creciendo o tienen su periodo de floración algo más tarde rompan con la monotonía.

Nemophila menziesii
Los insectos ya se van animando a aparecer, pero están esquivos como pájaros. El sábado vi hasta tres especies diferentes que visitaron de manera fugaz las flores y no toleraban en absoluto mi presencia: una mariposa que pasó volando por encima y no pude ni ver su color, una abeja cuya especie tengo pendiente identificar pero la veo venir todas las primaveras y un abejorro de cola blanca que también tengo pendiente de fotografiar, ya que se acercan todos los años y apenas se paran cuando ven una flor tubular en la que pueden meterse, marchándose rápidamente después. Eso sí, mis dos últimas visitas han sido por la tarde, quizá por las mañanas haya más suerte y hasta el contenedor llame la atención de algunas especies al encontrarse totalmente iluminado por el sol.

El disfrute del festival de colores durante estos días está asegurado. Ya estoy sembrando algunas semillas de plantas que espero ver florecer durante la primavera junto a vivaces y bulbosas; de estas dos últimas categorías de plantas tengo todavía unas cuantas por plantar que irán conociendo su sitio durante esta semana. Todo en orden para la llegada, ahora sí, de la primavera de 2015.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Las margaritas de febrero

Dimorphotheca sinuata
En la terraza ya se ha dado el pistoletazo de salida de la carrera de la floración y son varias las especies de distintas familias que despliegan sus encantos ante ese sol que empieza a alargar su presencia en el cielo. Con un gran número de ejemplares, las compuestas son desde siempre una de las familias con más presencia en la terraza, con una larga lista de alegrías, decepciones, re-intentos y abandonos. Hace casi un año, febrero empezaba a cerrar prematuramente un un invierno anormalmente cálido y seco, y multitud de especies de asteráceas perennes y anuales llenaban ya la terraza de color, algunas desde hacía semanas y hasta meses. Este año, aunque las condiciones han sido totalmente distintas, parece que el resultado no sea al fin y al cabo tan diferente.

Rhodanthe chlorocephala
Empezaríamos primero comentando las que menor impacto han tenido, aun cuando no ha habido realmente ninguna ausencia respecto al año pasado. Esta categoría la lideran las perennes africanas, que incomprensiblemente y tras pasar un otoño-invierno en el que casi no han necesitado riegos por la buena retención de la humedad que sucedió al duro trance del verano, no han causado el impacto del año pasado. La Felicia amelloides, la cual perdió su forma de arbusto compacto y vertical desparramándose hacia los lados, florece de manera tan pobre como los primeros días del verano en que vino a casa. Aunque desde el centro suben nuevas ramificaciones, todavía no sé si la planta irá a menos o podré esperar una recuperación de cara a la próxima temporada. Por otra parte, la Osteospermum fruticosum a estas alturas sólo ha sacado un capítulo de pétalos deformes y no sé si los demás que trae llegarán a cubrir la planta de manera tan espectacular como el año pasado. Esto vale para las dos, puesto que desconozco si en realidad lo que ha ocurrido es que el frío invernal ha causado un retraso proporcional y las plantas empezarán a llenarse de flores dentro de unas semanas.

Argyranthemum frutescens
Por otro lado, está la ausencia de la Ismelia carinata, el crisantemo tricolor, pero ésta es sólo temporal. Hay varias plantas en la terraza, que ni siquiera sembré voluntariamente dado que cayeron semillas de las plantas anteriores por doquier, y que ya están formando sus capítulos. Será más tarde, pero será. Su vecina cercana, la perenne Argyranthemum frutescens, sí parece que tras el crecimiento desarrollado en invierno volverá a llenarse de flores. Eso sí, parece que me la hayan cambiado, puesto que el año pasado los pétalos eran de un color rosa intenso y ahora son burdeos. Suele pasar, y de hecho ya me pasó con una Gazania anteriormente y sospecho que esto se debe a que las plantas que venden florecidas a finales de invierno se fuerzan con luz artificial para que estén presentables de cara a ser expuestas en los comercios.

Otra especie con grandes diferencias respecto al año pasado ha sido la caléndula. Quizá no acerté con su ubicación, pero esperaba que en la maceta donde está al menos saliesen tres o cuatro ejemplares de tamaño similar a los del contenedor durante 2013-2014, que a pesar de ocupar un sitio no deseado, fueron plantas exitosas. Se ha abierto por fin el primer capítulo de unas plantas que este año han crecido menos y no han estado exentas de problemas. A partir del próximo mes de septiembre habrá que buscar un contenedor mejor donde puedan desarrollarse a pleno rendimiento.

Mauranthemum paludosum
En la lista de las triunfadoras no podemos obviar a las campeonas indiscutibles, las Mauranthemum paludosum, la anual a la que nunca le encuentro las semillas y siempre se las apañan para aparecer no en un uno, sino en decenas de sitios a la vez, aun cuando este verano llegaron a desaparecer del todo. Les acompañan las Dimorphotheca sinuata, que tras tener que retirarlas del contenedor porque la falta de sol (¡falta de sol! justo el problema contrario al de verano) las hace crecer grandes, lacias y quebradizas, consiguieron tomar el testigo de las mencionadas margaritas perennes africanas, cubriéndose de flores en pleno invierno. Mientras el ejemplar grande ha ido sufriendo los envites del viento y ha acabado doblada y desordenada, pero aún en buen estado, un ejemplar de pequeño tamaño junto a las caléndulas se revela con un nuevo color, un naranja intenso y brillante.

Las Cosmos ya aparecieron en una entrada reciente. Si el año pasado sólo hubo un ejemplar de flores blancas, en esta ocasión los Cosmos bipinnatus rosados y los C. sulphureus anaranjados florecen juntos desde hace unas semanas. A su lado está una de las gigantes de la familia, la Leucanthemum x superbum, que vendría a ocupar la plaza que tuvo la Argyranthemum el año pasado, esto es, una planta que vino ya bonita y floreciente desde la tienda, pero que todavía tiene margen para dar más de sí. Y junto a todas ellas están las Gaillardia aristata, que llegaron para quedarse hace ya dos temporadas y actualmente conforman la segunda generación, aparecida de las semillas autosembradas de la primera.
Calendula officinalis

Finalmente quedaría hablar de una australiana, la Rhodanthe chlorocephala, que ya aparece en la entrada anterior. Esta margarita tiene la particularidad de contar con otra manera de asemejarse a una flor simple, y es que en lugar de formar una falsa corola alineando lígulas alrededor del disco floral, ha optado por colorear el interior de las brácteas del involucro. Su paisana la Brachyscome iberidifolia también cuenta con multitud de representantes en la terraza que salieron por la dispersión de semillas y las dejé a su aire; también parece que algunas florecerán pronto.

Así pues, la gran familia de las compuestas inaugura una temporada prometedora que se acerca poco a poco a los agradables días del mes de marzo. Quedan muchas más especies que ver e incluso todavía sembrar, lo cual es emocionante, más aún cuando algunas de ellas que hacen su debut esta temporada en la terraza.

lunes, 23 de febrero de 2015

Sopla que te sopla

Rhodanthe chlorocephala var. rosea
Parece que cuando el viento se empeña en soplar, no nos libramos de él durante media estación, sea invierno o primavera. Ya hemos tenido episodios bastante severos de poniente y gregal, y a lo visto esta semana esa será la dinámica otra vez. Durante el fin de semana ya he recogido varias veces algunas cosas que el viento de gregal ha tumbado o arrastrado debido a que desde esa dirección sí consigue colarse por el frontal de la terraza. Ayer, sin ir más lejos, tuvimos rachas de mistral superiores a los 60 km/h., y el único cambio que se espera para esta semana es el de dirección: de poniente-mistral por lo menos hasta el viernes.

Anemone coronaria 'De Caen'
Pero el viento no es lo único que nos depara la meteorología. El sábado salió un día con intervalos nubosos y alguna llovizna matinal poco o nada apreciable, o totalmente nula en el caso de Cullera. Fui a regar, que buena falta hacía con tanto viento y el aumento de las temperaturas -y, por supuesto, el aumento de la demanda hídrica de unas plantas cada vez mayores- y nada más abandonar Cullera, conduciendo de vuelta a Sueca, estalló una breve tormenta con rayos, truenos, lluvia intensa y hasta granizo de pequeño tamaño que me dejó preocupado por si rompía alguna de las flores que están apareciendo. Hoy compruebo que los daños han sido inexistentes: es más, el granizo me pilló ya en Sueca y fueron sólo 5 mm. precipitados en unos pocos minutos, mientras que en Cullera cayeron la mitad. Nada que ver con aquella granizada que dejó blanca la terraza en segundos, en una fecha similar pero hace dos años, que sorprendentemente sólo rompió alguna hoja sin  provocar daños de mayor relevancia.

Crocus tommasinianus 'Barr's Purple'
Entre tantos altibajos atmosféricos, las plantas continúan su carrera hacia la primavera y no dejan de sorprenderme con sus nuevas apariciones cada 48 horas. Las más rápidas en hacerlo son aquellas bulbosas que florecen al poco de emerger de bajo tierra, como los muscaris y crocus. Durante estos días se han ido abriendo los gráciles Crocus tommasinianus, a quienes echaba de menos desde hace dos años, y algunos de los amarillos C. chrysanthus. Asoman más Muscari armeniacum, Pseudomuscari azureum y Crocus sieberi, especie que el año pasado ya tuve y arruiné por falta de cuidados. Esta vez espero disfrutar de ellos en todo su esplendor.

Muscari armeniacum
Con las anuales es un poco más fácil saber qué esperar porque las flores tardan en desarrollarse semanas. Hoy por fin abre sus flores una de las Rhodanthe chlorocephala, especie que el año pasado conseguí tener a duras penas pero sólo vi, por pura aleatoriedad, un ejemplar de capítulos blancos. Este año ha aparecido la variante rosada y no puedo estar más contento: su aspecto es más rico, con las brácteas rosadas que parten de una base blanca y el disco de flores tubulares con un tono tostado que contrasta con el amarillo de los estambres, algo similar a lo que ocurre con algunas variantes de Brachyscome iberidifolia, pariente y paisana de esta Rhodanthe. Veremos también si se repite la extremada duración de los capítulos, puesto que el año pasado estuve viendo al mismo abrirse día a día durante más de dos meses. Son muchas las compuestas que se cierran cuando se va la luz, pero el caso de esta especie es el más patente, cerrando bien apretadas las brácteas que simulan ser pétalos.

Oxalis pes-caprae
Hay más anuales floreciendo o en trámites de hacerlo, pero hoy todavía no las he encontrado del todo dispuestas, con lo que quizá tenga que esperar a finales de semana para disfrutar de ellas. Sí encontramos a pleno desarrollo una de las clásicas vivaces de la terraza, la Anemone coronaria 'De Caen', que si bien ya comenzó a florecer hace alrededor de una semana, las dos primeras flores salieron deformadas con pétalos reducidos, hasta que surgió este ejemplar de color morado y gran tamaño. Sigo encontrando que el sustrato donde las tengo tiene un drenaje tan exagerado que no hay manera de mantenerlo húmedo más de dos días, y eso que todavía estamos en invierno. Vienen varias flores más, que serán una lotería de color puesto que este año conviven los restos de las plantas de la temporada anterior más un montón de tubérculos adquiridos en ALDI la primavera pasada que guardé pacientemente hasta el otoño.

Armeria maritima
En el rincón de semisombra los Oxalis pes-caprae siguen siendo los únicos en lucir palmito con sus flores mientras algunos bulbos se encuentran en camino. Este año la presencia de vivaces en este punto será algo menor y de momento he trasladado a gran parte de las azucenas y a las clemátides allí, para comprobar si esto sirve de mejora. Ahora todavía no llega el sol tanto como llegará en primavera, a pesar de que en la zona abierta de la terraza ya se deja ver durante más rato debido a que comienza a rebasar el edificio que limita con la parte trasera de la casa. Se trata de un intento de suavizar las condiciones durante el periodo de crecimiento de estas plantas, que suelen estar verdes y florecientes de cara a o dentro mismo del verano y en ocasiones pueden verse perjudicadas por la intensidad del sol.

Además de la semana ventosa que nos espera, las temperaturas siguen con su esperado ascenso y sólo el frío que transporta el viento rebaja un poco la calidez, que ya va acercándose a los 20ºC diarios durante la transición de la mañana a la tarde. La belleza de las flores tiene un precio, y es que ya va llegando el momento de volver a la tónica habitual y traer decenas de litros de agua en cada visita, sacrificio que sin duda vale la pena.

martes, 11 de marzo de 2014

Días estables

Tropinota squalida en un crisantemo tricolor
En las últimas dos semanas ha ido remitiendo el poniente, que aumentaba más la sequedad de esta ausencia de lluvias, para ir dando paso por fin a la tendencia primaveral de las brisas marítimas, que han aportado también una ligera bajada de las mínimas durante la madrugada. El tiempo sigue siendo cálido y agradable y las plantas pueden crecer bien sin los problemas del inminente calor primaveral. Parece, no obstante, que a media semana tendremos otro cambio meteorológico y éste puede que sea lo que estábamos esperando desde hace meses: una situación de lluvias que ha disparado la alerta amarilla para el miércoles y se prolongará durante el jueves. Estaría muy bien un buen aporte de agua para empapar las macetas que han ido perdiendo humedad a causa del poniente seco y darles un empujón a muchas otras, como los bulbos.

Tulipa 'Little Beauty'
La semana comineza también con la última fase de los preparativos de configuración de la terraza de cara a este periodo cálido. Ya han sido plantadas todas las bulbosas y vivaces más recientes y sólo queda esperar a que broten, mientras termino de colocar las nuevas baldas y cajones en la parte frontal de la terraza donde irán ubicadas las perennes más grandes, parte de las cuales ya han sido puestas hoy. Faltará, espero, un sólo día más de trabajo para dejar las cosas totalmente listas. Aparte, ahora ya podré dedicar tiempo a sembrar algunas de las semillas que quedan pendientes y que todavía estoy a tiempo de ver crecer.

Esfinge colibrí
En la terraza da gusto estos días llegar a la hora que el sol incide sobre las flores. Varios insectos, la mayoría abejas, avispas, moscas de las flores y mariposas, pululan de planta en planta buscando polen y néctar para llevarse. También han aparecido pequeñas arañas saltadoras de distintos tipos que tengo pendientes de identificar, o al menos intentarlo. Entre los zumbidos de los abejorros, hace dos domingos llegó un escarabajo Tropinota squalida en busca de flores. Estos escarabajos son frecuentes en el monte de Cullera, aunque tienen algunos parientes como los Oxytherea que se dedican a comerse las yemas de las flores, especialmente en los Asphodelus. Su foto me gustó tanto que la he usado para una nueva cabecera del blog.

Campanula glomerata
Las mariposas no son especialmente abundantes en la terraza y quizá las más frecuentes sean los piéridos. De vez en cuando se acercan las esfinges colibrí (Macroglossum stellatarum) con su fugaz vuelo que las hace difíciles de captar. Sin embargo, la semana pasada tuve la suerte de que un ejemplar, y luego otro, se distrayesen lo suficiente con las rúculas como para poder fotografiarlas. Al ser por la tarde y no haber sol directo no pude emplear velocidades de obturación mayores, con las que quizá hubiera llegado a "congelar" el rapidísimo movimiento de sus alas. Parece que sus favoritas son las flores con largos tubos (rúculas, compuestas tipo margarita...) y con nectarios, como las capuchinas, a las que acceden perfectamente desde el aire ya que su lengua es casi tan larga como su cuerpo. Muchas veces las esfinges llegan, se detienen unos segundos en una flor y se marchan no sé a dónde para no volver, pues no hay terrazas ni jardines cercanos que tengan flores.

Kalanchoe x houghtonii
Volviendo a las plantas, desde finales de la semana pasada se ha sumado una nueva bulbosa a la escasa lista de flores que estas plantas están abriendo. Se trata del tulipán 'Little Beauty', un cultivar de la especie Tulipa humilis de flores muy bajas que casi se asemeja más en morfología a un Crocus, Colchicum o Merendera que a un tulipán, y desde luego es muy distinto a los clásicos tulipanes híbridos holandeses. Es una planta que quedaría todavía mejor en un parterre abierto, donde las flores pudieran lucir desde su bajísima posición. En mi caso quizá los acerqué demasiado al borde del contenedor, aunque esta es sólo la primera planta que florece, todavía quedan más. No me ha salido muy "estándar" este ejemplar, pues las flores de este cultivar suelen tener unos colores bien definidos y separados, siendo los pétalos color magenta, con la base violeta separada del resto por una franja blanca, formando un aro en el conjunto. A mí me han salido estos colores totalmente difuminados entre sí.

Rhodanthe chlorocephala var. rosea
Otro caso de colores atípicos lo han protagonizado las Campanula glomerata. El ejemplar de 2013 murió en verano y adquirí uno nuevo en septiembre, que para evitar problemas se ha quedado desde entonces en la zona de semisombra. El ejemplar ha crecido bastante y parece confirmarse que venía más de una planta en aquella maceta, cosa que salta más a la vista con las flores. Durante el tiempo que estuvieron formándose los capullos, éstos parecían que iban a preceder a unas flores blancas, posibilidad con la que no contaba pues la planta es de color morado. Posteriormente salió otra vara floral con capullos de color lila y entonces vi lo que iba a ocurrir: una vara ha salido de un color rosado muy pálido y la otra del morado habitual. La de color rosado es la vara más cargada y compacta que ha tenido nunca la especie desde que la tengo. Espero que en esta ubicación las plantas no den problemas cuando llegue el verano y sigan haciéndose todavía más grandes y recargadas.

Lino rojo
Cerca de ellas, la Kalanchoe x houghtonii sigue floreciendo en abundancia con sus estandartes de flores colgantes, mientras la Bellis perennis ha sufrido un cambio después de que su cabezuela se cubra totalmente de lígulas. En la base de la misma planta viene ya otro capítulo, no así en el resto de ejemplares de la maceta. De momento el rincón trasero de la terraza está dominado por las anémonas coronaria y blanda, aunque muchas especies vienen ya con flores y para cuando llegue el equinoccio de primavera este emplazamiento se habrá llenado de color.

Anemone blanda
En el contenedor comienzan a ganar altura algunas especies que tomarán pleno protagonismo durante la primavera, secundando al rincón que se encuentra florido desde hace meses en el que plantas como los crisantemos tricolor empiezan a florecer en serio mientras que otras se despiden tras una vida plena, como la espuela de caballero, la cual ha dado semillas que ya han sido sembradas allí mismo. Al otro extremo del bello colorido escarlata de los linos rojos ha florecido una nueva compuesta (¡otra más!), la Rhodanthe chlorocephala var. rosea, conocida también por los viejos sinónimos Acroclinium y Helipterum. Se trata de una planta bastante similar a las Xerochrysum, en el aspecto de que lo que simula ser los pétalos de una flor no son lígulas, sino las brácteas del involucro, de fino tacto similar a papel cebolla. Es una planta más grácil y de aspecto más delicado que su pariente, incluso más pequeña. Tiene la particularidad de que los capítulos empiezan a crecer colgando hacia abajo y se vuelven hacia arriba cuando van a abrirse.

Bellis perennis
Ya sólo queda una parte de terraza sin las primeras flores, pero no por falta de plantas, sino porque estas empiezan a crecer ahora. En la reciente pérgola para trepadoras, la Clematis 'Jackmanii', que despertó de su letargo en enero, alcanza ya los dos metros de altura. Cerca de ella se encuentran varias azucenas, con las veteranas asiáticas y las 'Stargazer' emergiendo de bajo tierra y apresurándose en formar roseta, siendo éstas últimas su temporada más temprana, pues les costaba algo más arrancar. También entre las nuevas azucenas hay crecimiento, pero habrá que esperar por lo menos dos meses para que hayan alcanzado un buen tamaño.

Así está todo en la terraza, cada vez más y más llena de color y con la emoción de siempre al pensar que esto no ha hecho más que comenzar y muchas de las futuras protagonistas todavía están rompiendo tímidamente la tierra. Esperemos que la meteorología sea algo más benigna durante estos meses previos al verano para compensar el seco invierno, aunque sea por ahorrar algo de agua.