viernes, 20 de febrero de 2015

Pasos intermedios

Cosmos bipinnatus
Parece que termina este breve episodio de temporal que, como la pasada entrada de frío, a nosotros nos ha tocado bien poco. El viento no ha sido demasiado virulento, lo cual está bien, pero la lluvia se ha limitado a esos chaparrones breves con cielos muy tapados que dejan la cantidad justa de agua como para formar algún charco y dar la impresión de que ha llovido más de lo que parece. En realidad, en tres días apenas hemos acumulado unos 7 mm. que, por lo menos, han valido para mantener la humedad que quedaba en muchas macetas y me vuelven a ahorrar el riego en una semana en que lo que más trabajo está dando es reorganizar macetas e ir plantando las nuevas adquisiciones.

Muscari armeniacum
En casa ya han entrado bulbos, rizomas y raíces varias de las plantas que florecerán, espero, de aquí al verano y más allá. Todavía faltan algunas cosas -estoy, como siempre, pendiente de LIDL- pero muchas de las especies que perdí el año pasado están listas para reponer. Todo esto ocurre mientras sigo observando a los bulbos plantados en otoño creciendo y empezando a mostrar asomo de flores, cuando no flores ya abiertas, que son todavía pocas y un tanto discretas.

Pseudomuscari azureum
Los primeros en darse prisa en florecer son los Muscari armeniacum más viejos. Salen diminutos, no sé qué les falta ni cuánto necesitan para engordar, pero hasta las hojas parecen de otra especie más pequeña. Los pedúnculos no van muy cargados de flores y éstas se han quedado de color lila, lejos del azulado que encontramos al buscar por Internet que, si bien tampoco tuvieron en su primer y mejor año, sí eran algo más oscuras. Se acerca más al azul un pariente suyo, el Pseudomuscari azureum. En esta temporada los volví a adquirir ya que el primer año los perdí todos por un despiste imperdonable: no controlar la humedad de donde estaban. Hablando claro: que les faltó riego al confiarlo todo a la lluvia y se quedaron con el brote de las hojas y flores a medio salir, sin conseguir enraizar en busca de agua. Esta vez lo he hecho algo mejor y además los he repartido, y ya se va apreciando su desarrollo. Aunque suelen brotar como los jacintos, con las flores abriéndose paso entre las hojas todo a una, el ejemplar de la foto salió directamente con el pedúnculo y aún no hay hojas a la vista. Ha quedado con un aspecto muy humilde, pero ya me voy haciendo una idea de cómo son. Las flores son azul celeste como en la Scilla siberica, especie que ya he descartado dado que los bulbos no llegan a sobrepasar el verano los tenga como los tenga.

Cosmos sulphureus
Este año me esforcé en separar los bulbos en combinaciones interesantes, pero algo me dice que al año que viene volveré a juntar algunos de ellos puesto que algunas macetas siguen todavía muy vacías, y eso es espacio desaprovechado tanto en superficie de terraza como en lo referente al aprovechamiento de macetas, que podrían estar sirviendo para otras plantas. Para muchos bulbos que quería combinar utilicé cajas de porexpán de pescadería, y entre otras cosas en ellas están los Muscari armeniacum nuevos del año pasado, los cuales están mucho más grandes y espero den floraciones tan interesantes como las de 2012.

Cosmos bipinnatus
Por otra parte están las herbáceas, todas ellas de semilla, que se encuentran al borde de su primera explosión floral. Hoy me he encontrado algunas en proceso de apertura aunque las que más destacan son las Cosmos bippinatus y sulphureus, que ya empiezan a abrir varias flores a la vez y en esta ocasión sí consiguen desplegarlas del todo, aportando nuevas notas de color. No sé qué tardarán en masificarse los insectos, pero en el centro de la terraza hay ya un buen despliegue de margaritas, si bien parece que las de especies africanas perennes han perdido algo de fuelle esta temporada.

A pesar de la entrada de viento del noreste, las temperaturas no se han resentido demasiado y todo sigue según lo previsto. A menos de diez días para acabar el mes, las primeras pinceladas de color en la terraza empiezan a tomar protagonismo.

domingo, 15 de febrero de 2015

Invierno en la rampa de descenso

Eristalinus aeneus sobre Mauranthemum
Febrero es un mes bastante divertido. Salvo casos como el año pasado, en que fue un mes anormalmente cálido, es uno de los meses con mayores contrastes del año. Se dan casi siempre las temperaturas más bajas absolutas, que en esta ocasión han estado muy cerca de llegar al 0 del termómetro, pero ello no es óbice para que en la segunda mitad, corta por ser un mes de 28-29 días, comience la escalada hacia la primavera. Nunca hay que cantar victoria antes de tiempo porque el invierno no termina hasta la segunda quincena de marzo, pero por lo general la subida de temperaturas se va abriendo camino por mucho que el frío se empeñe en quedarse un poco más. Y así estamos hoy, con poniente suave, 20ºC de máxima y 13ºC de mínima, valores que duplican los de hace una semana.

Dimorphotheca sinuata
Las plantas, indistintamente de una cosa u otra, se estiran a toda velocidad haga frío o calor. Es uno de los meses en que más rápido se ven los cambios, pues los bulbos terminan de brotar, alguno ya con flores, y las herbáceas que hasta enero casi no se veían crecer de repente ganan volumen y los botones florales aparecen por doquier. Es tiempo de ir plantando las novedades en lo referente a vivaces y bulbosas veraniegas, que todavía tardarán en dar de sí, pero que de un año para otro estarán lo suficientemente aclimatadas como para unirse al unísono con el resto de plantas de la terraza. También es tiempo para continuar sembrando algunas anuales o perennes herbáceas de crecimiento rápido.

Armeria maritima
Sólo se echan en falta aquellas plantas que necesitan algo más de calor para comenzar y que en estos momentos son las que más empeño van a necesitar dado que prácticamente no hay ninguna, como las zinnias, los girasoles o, especialmente, las trepadoras: la pérgola quedó vacía con la llegada del invierno, pero son muchas las especies a sembrar, algunas repetidas de otras temporadas, anuales -como las Ipomoea- y otras tantas nuevas, pues esta estructura sólo tiene un año y todavía no he conseguido explotar su potencial debidamente El primer año fue "de prueba" y apenas conseguí cubrirla discretamente, incluso con trepadoras perennes o vivaces ya establecidas.

Oxalis pes-caprae
Antes del fin de semana, un par de días con el sol completamente escondido bajo las nubes proporcionaron un poco de humedad extra a las plantas, con escuetas lluvias que no sumaron ni 3 mm. entre dos días. Hoy algunas ya estaban pidiendo agua, especialmente en el contenedor, donde muchos ejemplares de gran tamaño crecen juntos y se han encargado de recordarme que lo que en invierno se puede aplazar, cuando comienza el calor hay que mantenerlo bajo una rigurosa vigilancia: había plantas que tenían los tallos totalmente doblados hacia el suelo, que por suerte han comenzado a enderezarse nada más les he dado de beber.

Eristalinus aeneus en Iberis
A las flores ya presentes se van sumando unas pocas más. Continúa su ascenso la Dimorphotheca sinuata, que se acerca ya a la treintena de capítulos producidos, pero que ha sido doblada con un cambio de viento a gregal que la empujó hasta dejarla totalmente horizontal; la nueva Armeria maritima se anima a sacar sus flores en umbelas con un vivo color y suave perfume que han encandilado durante unos instantes a una abeja que pasaba por allí; el Oxalis pes-caprae sigue siendo el único de la familia que florece y pronto tendrá varios pedúnculos cargados a la vez; las margaritas blancas de Leucanthemum x superbum y Mauranthemum paludosum brillan con luz propia, las segundas en varios puntos de la terraza.

Abeja sobre la Armeria
Van apareciendo especies de nuevas siembras poco a poco, algunas viejas conocidas como las Cosmos bipinnatus, que quizá no estaría mal que ampliase el número de ejemplares dado que los actuales se han quedado algo pequeños y amarillentos y las flores ni siquiera terminan de desplegarse; florece también un Cosmos sulphureus, especie cercana e igual de sencilla que por un motivo u otro me ha dado tantos problemas en otras ocasiones que a estas alturas aún es la segunda planta que consigue mostrar sus flores anaranjadas desde que comencé a probar con la especie en 2013.

Trigonella foenum-graecum
Otra de las macetas con herbáceas semilleras, como caléndulas y otras cosas, ha tenido algunos problemas cuyo motivo exacto no he conseguido averiguar, pero que ya parecen empezar a remitir. La tierra estuvo sin utilizarse en 2014 -fue una maceta sembrada de Aquilegia que no funcionó- y apenas la he regado durante el invierno, pero las plantas han amarilleado muchísimo. Aporté primero quelato de hierro y posteriormente un poco de abono completo y se intuye cierta mejoría. Todavía no florecen las plantas más grandes que hay allí pero sí una que venía en una mezcla de semillas que compré el año pasado y puse allí para ver cómo se desarrollaba: el fenogreco (Trigonella foenum-graecum). Desconozco por qué motivo incluirían estas semillas en una mezcla de flores ornamentales: las flores no son gran cosa, con el típico aspecto de las leguminosas cercanas a las habas y tréboles, de un pálido color blanco. Eso sí, quizá el motivo se debe a que, como todas las leguminosas, nitrifica la tierra gracias a las bacterias que viven en simbiosis con sus raíces. No obstante, no entiendo por qué una hierba culinaria y medicinal de flores discretas en lugar del popular Lotus corniculatus, que a su vez es autóctono en Cullera.

Cosmos sulphureus
Entre las bulbosas cada vez son más las que asoman y ya lo hacen hasta las que planté en tiempo de descuento, hace sólo un mes, las cuales espero no tengan problemas y repitan un éxito similar al de 2013, cuando también retrasé la plantación in extremis. Las primeras que están enseñando sus flores, sin embargo, son las que cuentan con la ventaja de haber comenzado esta temporada enterradas en la misma maceta que el año anterior: unos pequeños Muscari armeniacum que aún derivan de los primeros bulbos que adquirí en 2011.

El calor de hoy, el más intenso de lo que va de invierno, ha empezado a mover ya a algunos insectos. Lo primero que he visto al salir a la terraza ha sido una esfinge colibrí que ha huido rápido. Las moscas de las flores tienen más paciencia, como la hermosa Eristalinus aeneus, de color bronce y ojos de colores, que se ha paseado por varias flores a pleno sol. Dentro de unas semanas, espero, con más flores abiertas y las temperaturas en escalada, los insectos también se multiplicarán.

Parece que esta próxima semana volverá a ser protagonista el viento, de poniente y de gregal, y las lluvias volverán a hacer acto de presencia. Espero que sean lo suficientemente abundantes como para restablecer la humedad arrastrada por los vientos y estos primeros calores y dar un nuevo aliento a esta carrera hacia la primavera.

jueves, 5 de febrero de 2015

Impacto invernal

Leucanthemum x superbum
Estos últimos días que enlazan el final de enero con el inicio de febrero hemos tenido de todo un poco en cuanto a condiciones atmosféricas, más lo que nos queda por presenciar. Como explicaba en la última entrada hace exactamente una semana, el viento de poniente iba a ser el primero de los protagonistas y dejó registros de récord, con fuertes rachas de hasta 80 km/h. el pasado viernes que se fue prolongando hasta al menos el día de ayer. Sólo hoy y el lunes las ráfagas han quedado por debajo de los 40 km/h. Hubo lluvia de por medio, pero tan sólo 4 mm. el sábado y 0,5 el miércoles, algo anecdótico que ha servido de poco a la hora de aliviar la resta de humedad provocada por el viento, que a pesar de todo ha sido menos acusada que en diciembre, con los vientos de tramontana que dejaron algunos días la humedad incluso por debajo del 25%. Finalmente, lo que nos ha llegado ahora ha sido una masa de aire frío continental que está dejando nieve muy cerca, pero que aquí va entrando a trompicones. Ayer mismo esperaba ver nieve en las sierras cercanas y no la hubo, puesto que las mínimas todavía quedaron por encima de los 4ºC. Hoy han sido 2,8ºC en Sueca - y 4 en Cullera- pero curiosamente las máximas han estado un grado por encima de los 12 de ayer. Parece ser que el punto álgido se dará entre mañana y el sábado, con una cota de nieve situada tan baja (200 msnm) que si lloviese con suficiente abundancia, hasta la montaña de Cullera se cubriría de blanco. La verdad, lo veo difícil.

Leucanthemum y Mauranthemum
En la terraza las plantas parecen ajenas a todos estos cambios y siguen aprovechando el alargamiento del día y el calor que reciben durante la mañana para apresurarse en florecer. Van tan lanzadas ya que todo apunta a que varias herbáceas de la siembra otoñal, anuales o no, florecerán antes que muchos bulbos, los cuales en teoría cuentan con la ventaja de ser plantas adultas aletargadas que tan sólo deben despertar y crecer.

En febrero además, como todos los años, comienzan a aparecer en las tiendas las plantas, bulbos, rizomas y otros que pueden adquirirse para contar con ellas de inmediato o tras una breve espera. Ya he repuesto algunas especies que perdí el año pasado y otras están de camino, pero siempre acabo tentado por algún ejemplar que no había podido encontrar hasta ahora y me llama la atención. Es el caso del enorme margaritón de la foto, una Leucanthemum x superbum que he encontrado en un vivero de Cullera. La planta parece en este estado una versión gigantesca de una Bellis, con roseta abajo y un capítulo enorme de más de 10 cm. de diámetro sobre un pedúnculo con hojas sésiles (sin peciolo), pero en realidad puede crecer hasta casi un metro de altura. Es un híbrido muy popular y tradicional en jardinería, resultado del cruce de Leucanthemum maximum y L. lacustre. En la terraza cuenta con sus parientes Mauranthemum paludosum y, si todo funciona según lo previsto, la más contenida Leucanthemum vulgare, de la que hay plantas todavía muy pequeñas en el contenedor. La idea es colocar a esta gran compuesta junto a otras grandes margaritas, como puedan ser dalias o equináceas, para que den color durante la primavera-verano.

Habrá que ver pues cómo prosigue este inicio de la segunda mitad de invierno que se presenta interesante desde el punto de vista meteorológico, que pese a todo no debería resultar demasiado preocupante dado que la tendencia habitual cuando ocurren estos episodios de frío es que remitan en pocos días y el camino hacia la primavera continúe con total normalidad. Es difícil, aunque no imposible, que el agua se congele en la terraza aunque sea unos minutos.

jueves, 29 de enero de 2015

Que no falte el viento

Oxalis pes-caprae
Como ya viene siendo costumbre desde hace unos años, enero tiene que tener sus episodios de fuertes vientos de poniente. No me queda claro -debería consultar registros- si esto ha sido así siempre y sólo me empecé a fijar desde hace unos años, o efectivamente es desde hace poco cuando ha comenzado a darse esta situación que suele aparecer aleatoriamente en noviembre, diciembre o enero, a veces en todos ellos consecutivamente, y otras tantas en primavera. En estos casos encontramos que las aves tienen dificultades para volar y algún que otro árbol aparece roto o derribado poco después. Hoy ha comenzado a soplar ya a unos 10-15 km/h constantes y con ráfagas ocasionales a casi 50, y AEMET marca con alerta por viento los días comprendidos entre hoy y el sábado. Por suerte, la ubicación de la terraza suele proteger bastante a las plantas en situaciones de fuerte poniente, ya que el viento sólo se hace notar con fuerza en la barandilla que da a la calle. Nunca han habido daños por este motivo más allá de alguna que otra vez que el cesto de las hojas secas se ha volcado.

El caso es que lo que se esperaba para finalizar esta semana era un posible desplazamiento del viento frío de Siberia hacia Europa por el efecto cinta transportadora de los anticiclones, pero al parecer la situación ha cambiado lo suficiente durante la semana y precisamente el poniente lo desestabilizará todo. Probablemente hasta sea más fácil que cayesen algunas gotas, pero no una lluvia de importancia.

Dimorphotheca sinuata
Por la terraza el crecimiento en muchas plantas anuales es espectacular, estando irreconocibles tras apenas una quincena; por su parte, las que han de brotar de bajo tierra todavía dan la sensación de que la primavera está muy lejos. En el contenedor ya casi no cabe ni un alfiler y muchas plantas que hasta hace nada eran diminutas ya se encuentran en la línea de los 10 cm. de altura e incluso comienzan a poner en aprietos a sus vecinas.

En cuanto a flores, lo que hay no es sino una continuación de lo que se ha ido viendo a lo largo del mes: cada vez más Mauranthemum paludosum florecidas, entre ellas las del contenedor, y la Dimorphotheca sinuata ha pasado en una semana de tener 2 a tener 11 capítulos abiertos a la vez, más los que puedan venir. La planta ha superado de lejos en desarrollo al único ejemplar que tuve el verano pasado. Veremos si las que tengo planeado sembrar para la primavera consiguen ponerse tan bonitas, mostrar algún color más -supuestamente las hay blancas y naranjas, pero siempre me salen amarillo anaranjado- y estar tan cargadas como la actual, a la que sólo le noto que los capítulos no consiguen abrirse del todo quizá más por falta de temperatura que de luz directa: por ello, la puse en una zona de sol más intenso, puesto que estaba en una esquina que, si bien en primavera-verano es uno de los lugares más soleados de la terraza, en los días cortos de invierno el sol deja de incidir antes de mediodía.

Mauranthemum paludosum
En el rincón trasero florece un solo Oxalis, un viejo conocido que llegó a casa de manera accidental y que, por muy visto que lo tenga, he acabado aceptando como uno más de la colección. Se trata del Oxalis pes-caprae, una especie sudafricana muy frecuente, invasora más bien, en los cultivos de nuestra zona y otros terrenos alterados umbríos y con cierto grado de humedad. Es una especie que crece en otoño, brotando desde pequeños tubérculos en forma de gota de agua que parecen bulbos sin el plato basal de las raíces; florece desde dicha estación hasta principios de primavera.Tiene flores color amarillo pálido, sulfuroso, y crece como una mata rastrera. De hecho, ni siquiera las flores se sujetan derechas como en las otras especies que tengo; de ahí que en la foto se vean sobre un lecho de plantas de Stellaria media, que está en la maceta contigua: se trata de una polizonte en la terraza que también traje accidentalmente hace dos inviernos y ha venido para quedarse.

De seguir así el tiempo y pudiendo las plantas continuar aprovechándose de la situación, parece que el camino a la primavera se va volviendo algo más fácil. Pronto comenzará la emoción de traer nuevas plantas a la terraza, algunas para reponer las bajas de la misma especie que ya hubo, otras tantas nuevas. Al invierno le quedan todavía dos meses de recorrido, sí, pero eso es sólo un trámite que responde más al calendario que al buen tiempo que está por llegar.

jueves, 22 de enero de 2015

Agua fresca

Dimorphotheca sinuata
A lo largo de la última semana hemos visto cómo se producían los cambios ambientales que las predicciones meteorológicas nos iban adelantando. Lo más destacable, la vuelta del frío acompañado por nubes esta vez, sin la sequedad extrema de la ocasión anterior. Ello ha propiciado que en el interior de nuestra comunidad hayan visto la nieve, así como en otras zonas elevadas del resto del país. Nosotros nos hemos conformado con una más que aceptable jornada de precipitaciones, la del lunes, que dejó 16,5mm en Cullera. Unido esto al frío, la humedad de las macetas sigue presente todavía hoy sin necesidad de mi intervención.

El frío no ha dado su récord de mínimas invernales, al menos no en Cullera, ya que en Sueca sí hemos llegado a bajar de 3ºC. En Cullera lo que hemos tenido ha sido la máxima más baja del invierno: el lunes 19 no se subió de 9,3ºC en todo el día. La última ocasión similar comparable fue la del 28 de febrero de 2013, aquel día que además de frío también llovió, comenzando con una granizada que hizo más ruido que otra cosa. Para encontrar un día con máximas más frías habría que remontarse al 8 de febrero de 2012, último día de una curiosa sucesión de jornadas con entrada de aire siberiano que llegaron a dar también varias mínimas por debajo de 4ºC, algo bastante excepcional en el suave clima de Cullera.

Las plantas siguen aprovechando el alargamiento del día y mostrando signos de crecimiento, pero a las herbáceas parece que les urja un aumento de la exposición solar como mínimo. Flores sigue sin haber muchas, pero todas las compuestas africanas perennes -Felicia, Osteospermum y Argyranthemum- empiezan a mostrar botones, al igual que las primeras de las anuales, como las Ismelia. Caso aparte sería el de la Dimorphotheca sinuata, que se ha puesto a florecer tan pronto como ha podido.

El caso es que esta especie africana me ha dado algún que otro quebradero de cabeza durante el otoño-invierno. Sembré varias en el contenedor con todas las anuales y herbáceas, que crecieron deprisa. Conforme se iba acortando el fotoperiodo, las plantas se hacían más grandes y se iban tumbando -aunque en realidad la especie crece de por sí postrada. La suma del exceso de sombra, quizá exceso de humedad y posiblemente problemas para asimilar nutrientes dio como resultado plantas que crecían, pero lo hacían con un tamaño desproporcionado, hojas amarillentas y tacto quebradizo. En noviembre saqué una entera debido a que se había inclinado hacia un lado y estaba aplastando a otras plantas menores: es la de la foto, que nada más exponerla al sol, perdió sus hojas defectuosas y sacó las nuevas de color más oscuro y menor tamaño, al tiempo que adquirió un vivo tono rojizo en los tallos. Los demás ejemplares acabé sacándolos en ocasiones sucesivas, pero rotos, con lo que fueron a parar a la pila de compost. Aún con todo, la planta floreciente acusa la falta de sol y lo que se ve en la foto es lo máximo que he conseguido de ella casi a las dos de la tarde: no consigue tiempo ni temperatura para abrirse más. La próxima siembra la haré en breve para obtener ejemplares que cuenten con todo el poder solar de los meses primaverales y veraniegos.

A la espera de que se vayan abriendo las flores que ya prometen hacerlo dentro de poco y engalanen el preludio hacia la primavera, sólo queda contemplar con satisfacción que al menos este invierno, sin ser nada del otro mundo, sí está resultando más acorde a lo que se espera de esta estación, con lo que las plantas que agradecen el frío podrán dar lo mejor de sí; además, plantas que el año pasado se encontraban floreciendo en estas fechas y ahora todavía están a punto, llegarán a coincidir con las especies anuales y todas aquellas obtenidas de semilla, provocando una explosión de color simultánea que se presume de lo más interesante.

viernes, 16 de enero de 2015

Año nuevo y primeros cambios

Mariposa del geranio
Ya llevamos una quincena del primer mes de este 2015 y las cosas han ido cambiando respecto al final del mes pasado, en el que la situación presente era fría y seca. A lo largo de estos primeros días de enero un anticiclón se instaló sobre nosotros durante un tiempo y el ambiente se volvió estable y muy soleado, recuperándose la humedad ambiental y empezando a aumentar las temperaturas durante los mediodías, que ya han superado varias veces los 20ºC. Con ello, parece que algunas plantas comiencen a darse prisa en tenerlo todo a punto para la primavera.

Eruca sativa
Lo más inmediato y que ya tocaba ver es que muchas más especies de bulbosas se han animado a romper la superficie de la tierra, y con ello romper también la monotonía que imperaba desde hacía más de un mes. Empiezan a verse ya, por ejemplo, las puntas de los Hyacinthoides hispanica y algunos narcisos. Los bulbos que quedaban por plantar, precisamente narcisos y varios iris, todavía fueron puestos en tierra el pasado día 10, con lo que habría que esperar casi hasta a marzo para ver progresos, si bien es cierto que, por un lado, los ejemplares de pequeño tamaño estaban tan brotados que algunos al plantarlos quedaron asomando ya directamente. Por otra parte ejemplares como los 'Tête-à-tête' llevan desde noviembre enterrados en varias macetas y apenas empieza a asomar alguno desde hace pocos días.

Entre las plantas de semillas son las anuales las que no paran de crecer día a día, mientras que las vivaces o perennes siguen a su ritmo que es de suponer aumentará cuando las temperaturas y el fotoperiodo vaya en ascenso. En algunos rincones del contenedor prácticamente no se puede ver ni la tierra ni las plantas de menor tamaño que, posiblemente, en algunos casos vayan a tener dificultades para salir adelante debido a la sombra excesiva que les propician sus vecinas mayores. Al menos no ha habido ningún desajuste entre especies y no han empezado a aparecer flores a destiempo, obviando claro las rápidas Salvia coccinea y las primeras Mauranthemum paludosum, que necesitan de un ciclo muy corto, incluso en los meses fríos, para pasar de semilla a planta florecida. Las de las macetas, que no son pocas, también van abriendo sus capítulos poco a poco.

Episyrphus balteatus
Las buenas temperaturas incitan a los insectos a pasearse por la terraza, aunque las flores son pocas. Después de que el frío de hace unas semanas detuviese momentáneamente la carrera florífera de las Salvia coccinea, actualmente las plantas más cargadas de flores son las rúculas, aunque no he visto que reciban muchas visitas todavía. Le siguen la pista la incansable Erodium x variabile y la Ipomoea 'Early Call' autosembrada que resiste impasible unas condiciones ambientales que no son las más idóneas. Aún con todo, los únicos insectos frecuentes en estos momentos son en su mayoría varias especies de moscas, como Episyrphus balteatus, una mosca cernidora de colores atigrados que tiene gran apego a las plantas. Además de ellos me encontré una mariposa del geranio (Cacyreus marshalli) libando ávidamente en un capítulo de Gaillardia aristata. Esta especie de origen africano es conocida por depositar sus huevos en los geranios Pelargonium, que acaban destruidos por las orugas. Yo no tengo ninguno, pero en Cullera es una planta muy frecuente en terrazas, balcones y jardines y macetones urbanos, con lo que no es de extrañar que este himenóptero campe a sus anchas.

Mauranthemum paludosum
La segunda mitad de enero se presenta con cambios. Empezamos con la que ha sido la madrugada más cálida de lo que va de invierno (14ºC de mínima en Cullera), pero un frente que llega desde occidente será el encargado de volver a bajar las temperaturas y traer, esperamos, alguna lluvia. De momento vemos el cielo empezando a nublarse y un poniente fuerte que ha alcanzado ya rachas de 50 km/h.

Por otro lado, el día 8 de este mes el blog cumplía dos años y comienza con ello su tercera etapa, en la que espero poder seguir como hasta ahora y por supuesto, aportar más novedades, más color y más experiencias que sumar a esta aventura.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Fin de año frío y seco

Hembra de Stomorhina lunata en un Erodium
Termina hoy el agitado 2014, el cual durante sus primeras tres cuartas partes dio alegrías y disgustos a partes iguales, resultado de la mezcla de ilusión por ampliar la colección de plantas con las duras condiciones meteorológicas que nos privaron de la lluvia necesaria desde el otoño de 2013 hasta el pasado. Ha sido en este último trimestre en el que las lluvias han vuelto tímidamente y ahora parece que también lo hace el invierno.

Mauranthemum paludosum
Durante los últimos días de 2014 hemos recibido un temporal de frío que si bien no ha sido tan intenso como las olas siberianas, sí destaca por el tremendo impacto que ha tenido en la humedad ambiental, cuyos valores han llegado a desplomarse hasta por debajo del 25%. El fuerte viento de poniente-mistral ha traído también las temperaturas más bajas de todo el año, algo que no era difícil de alcanzar pues el habitual mes más frío, febrero, este año fue inusualmente cálido. Hasta los 4ºC bajaron los termómetros de Cullera el pasado lunes.

Muscina stabulans
A partir de hoy ya se ha notado un aumento de la amplitud térmica y las máximas vuelven a sobrepasar los 15ºC, haciendo agradable quedarse un rato al sol; a lo largo de los primeros días de enero esto irá a más, subiendo las mínimas. Los insectos también lo van notando y algunas moscas se paseaban hoy entre las plantas, así como alguna abeja y las pequeñas arañitas que tejen sus finos hilos entre macetas. Flores no hay muchas, y repiten protagonismo las mismas especies que se veían al comenzar el año: la margarita Mauranthemum paludosum y las Gaillardia aristata. Después del duro verano, la primera ha tardado hasta el otoño en regenerarse desde las semillas caídas en la tierra, y las segundas han florecido de manera escasísima y errática durante algunos meses, siendo también las actuales plantas nacidas de semillas esparcidas procedentes de los primeros ejemplares que sembré en 2013.

Gaillardia aristata
Con la sequedad ambiental ha habido que regar e incluso algunas plantas que mantuve en seco por miedo a que se pudriesen, el lunes estaban pidiendo agua desesperadamente. Gracias a que el viento ha dejado de soplar y el frío retiene la humedad, espero que durante los próximos días todo vuelva a su curso, incluyendo el contenedor de las flores, el cual no se había secado como estos días durante todo el mes. Esto no ha afectado por igual a todas las macetas, pues las del rincón de semisombra siguen con la tierra oscuras por la alta humedad que retienen.

Comienza pues la cuenta atrás hacia la primavera, con esperanzas renovadas y por qué no decirlo, expectativas optimistas. Sin más, me gustaría desearos a todos un feliz año 2015, y que los sueños vayan haciéndose realidad poco a poco.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Solsticio invernal

Episyrphus balteatus
Esta medianoche, concretamente a las 0:03 horas, daba comienzo el invierno astronómico, y con ello toca cerrar el otoño y hacer balance. En general ha sido bastante satisfactorio: al tomar las debidas precauciones tras el escarmiento del año anterior, este otoño se ha caracterizado por tener un parón evidente respecto al final del verano, con una ausencia de flores casi total en la terraza, mientras que en el otro lado, en el de crecimiento de nuevas plantas obtenidas de semillas, bulbos y demás, todo está saliendo bastante bien y prácticamente se ha llegado a un punto en el que las plantas se cuidan solas, ayudadas tan solo por las lluvias y la humedad que se mantiene gracias al suave ambiente.

En el apartado meteorológico, otoño de 2014 no ha sido comparable al de 2012 y anteriores, pero sí mucho más apacible que el de 2013. Ha llovido de manera discreta pero espaciada, repartida durante toda la extensión de la estación y con tres ocasiones puntuales de lluvias destacables cuya magnitud ha ido, casualmente, de más a menos: el 1 de octubre (el día que más ha llovido), el conjunto 29-30 de noviembre-1 de diciembre y el conjunto 14-15 de diciembre. En éste último, el más reciente, se acumularon 25,6mm. en Cullera; además, este sábado y domingo pasados la humedad ambiental fue tan alta que las nieblas y el rocío provocaron que ambos días los pluviómetros marcasen hasta 0,3mm. sin caer lluvia alguna. Respecto a las temperaturas, siguen siendo atípicas para la época y aunque los valores se han mantenido entre los 10 y 18ºC casi constantes desde finales de octubre, las mínimas no han llegado a igualar a las del año pasado. De hecho, a estas alturas todavía no hemos tenido temperaturas próximas a las heladas en los campos cercanos a Cullera o Sueca. No obstante, estas temperaturas sumadas a la menor incidencia del sol en la terraza y las semanas que las nubes estuvieron presentes han refrescado el ambiente y casi no ha habido que regar en el último mes, llegando incluso a haber demasiada humedad en algunas macetas.

Ipomoea 'Early Call'
Hoy hay otro punto importante a considerar, y es que a partir de ya mismo los días van a alargarse. Comparando con el año pasado, había plantas que se mantuvieron muy pequeñas hasta mediados de enero y que entre finales de febrero y principios de abril ya estaban floreciendo; a día de hoy hay plántulas de todos los tamaños sembradas de manera alternada desde principios de octubre, fecha en la que todavía hubo que ir con cuidado debido a que las temperaturas altas y hasta muy altas seguían manteniéndose, con lo cual el grueso de las siembras comenzó en realidad a partir de noviembre y todavía he añadido algunas especies más en fechas recientes, así que no sé todavía cuándo comenzará todo a florecer de golpe. El contenedor de las especies anuales y herbáceas sembradas de semillas se encuentra a rebosar y el crecimiento es bastante dispar según especies e incluso individuos de la misma especie. Los bulbos, de igual manera, han sido sembrados durante los últimos dos meses y no presentan el mismo ritmo, pues todavía son pocas las especies que asoman. Anémonas y ranúnculos, procedentes de tubérculos secos que se plantan al mismo tiempo que los bulbos, muestran ya un follaje abundante.

Lumbricus castaneus
Entre las flores abiertas sólo encontramos los ejemplares que han ido apareciendo por el blog recientemente. Las Gaillardia han reiniciado su floración y la primera Mauranthemum paludosum de las nuevas plantas autosembradas y germinadas en otoño se abría hoy; continúan floreciendo también la primera rúcula y una Ipomoea 'Early Call' que germinó a partir de las semillas caídas de la planta que hubo esta primavera: no deja de sorprender ver una planta anual de este género en plena flor en invierno. También hay un antirrino en flor que no ha parado desde verano, y pronto se unirán los primeros de los auto-sembrados, que no son pocos. Esta especie ya se ha establecido de tal manera en la terraza que aparece sola allá donde tenga un hueco. Como requiere tan poco riego, si crecen en macetas desocupadas las dejo a su aire.

La fauna de la terraza ha ido variando un poco. Ya hace tiempo que no veo al colirrojo tizón y la única ave que se detiene en la terraza de vez en cuando además de los gorriones es la lavandera blanca. Han desaparecido casi del todo los caracoles grandes, pero los pequeños deben andar todavía por ahí debido a los agujeros que me encuentro en algunas plantas. Insectos se ven muy pocos, aunque el otro día encontré a juntos a tres ejemplares de tres especies distintas: una abeja Apis y dos moscas de las flores, Episyrphus y Eupeodes. Ya no los he vuelto a ver más, pero espero que empiecen a volverse frecuentes tan pronto como asomen las primeras floraciones.

Rúcula
Cabría destacar como especies importantes aunque difíciles de ver a las lombrices, que aunque en un segundo plano, están presentes en la terraza. En algunos sustratos, especialmente en el que tenía en el contenedor grande de los bulbos, encontré algunos ejemplares que siempre devuelvo a la tierra para que prosigan con su vida. Al remover este sustrato encontré muchos ejemplares que aún sigo viendo de vez en cuando al llenar macetas. Lo más seguro es que se trate de Eisenia andrei y Lumbricus castaneus, especies epígeas que viven en el compost y no en el subsuelo, con lo que se desenvuelven perfectamente en las macetas y contenedores de la terraza donde la tierra es ligera y poco profunda. La mayoría de ejemplares que encuentro los deposito en el contenedor de las herbáceas para que aireen el suelo y conviertan la materia orgánica en humus, aportando valor a la tierra.

Los próximos días no serán muy diferentes de las últimas semanas: tan sólo revisar que las macetas sigan húmedas, reubicar algunas macetas y comprobar que todas las especies sembradas siguen adelante. Eso sí, todo ello acompañado ahora de las celebraciones de las fiestas navideñas que hay de por medio.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Progresión otoñal

Rúcula (Eruca sativa)
Durante la última semana el otoño ha seguido avanzando al mismo ritmo pausado al que lo ha ido haciendo este año, sin los saltos de contraste que tuvo el año anterior, en el que pasamos de un tiempo demasiado suave para la época a noches por debajo de los 10ºC en apenas una semana. Este año el descenso ha sido más progresivo y de por medio hemos tenido las tormentas comentadas en la entrada anterior, que han aportado una buena cantidad de agua que sigue a día de hoy siendo suficiente para mantener a las plantas. No he utilizado en toda la semana más agua que la necesaria para humedecer las macetas nuevas que he ido preparando con siembras, así como una breve pulverización del contenedor en el día de hoy para remojar las zonas más propensas a resecarse, principalmente en los bordes.

Tras dos semanas con nubes yendo y viniendo, a partir del pasado martes los cielos quedaron totalmente despejados y recorridos por vientos que van variando del suroeste al norte, con lo cual la bajada de temperaturas ha sido más evidente. Hoy domingo hemos tenido la mínima más baja desde principios de febrero, 5,7ºC, pero sólo en Sueca: en Cullera, con el consabido suavizado producido por el mar, las mínima se ha quedado en 8ºC, que igualmente tampoco se veían desde mediados del invierno pasado.

Erodium x variabile
Con esta llegada definitiva del ambiente fresco propio de finales de otoño, las plantas no necesitan tantas atenciones, tienen suficiente con la humedad acumulada y crecen poco a poco. Ejemplares como Erodium x variabile han reverdecido y florecen mejor ahora que en meses cálidos; también parece que mejoran las margaritas africanas Felicia, Osteospermum y Argyranthemum, las cuales espero que florezcan durante el invierno como hicieron el año pasado.

En el contenedor siguen apareciendo plantitas pequeñas y algunas ya comienzan a ser reconocibles. Es probable que este año con la siembra atrasada convenientemente consiga hacer coincidir a más especies durante la primavera, o finales de invierno, con lo que la terraza se llenaría de color y del zumbido de los insectos de manera simultánea entre muchas especies. Está claro que no es el caso de las Salvia coccinea, que siguen a la suya floreciendo, aunque dos ejemplares más jóvenes están ahí por si hubiera que tomar el relevo en primavera. También los bulbos se lo están tomando con calma y sólo unos pocos como Muscari armeniacum toman la delantera.

Salvia coccinea
Ha florecido esta semana una rúcula de las dos que hay en la maceta donde estuvieron el invierno pasado. Dudaba sobre si se trataba de esta especie o no ya que la roseta de hojas se hizo especialmente grande, a diferencia de las plantas precedentes, de las que sin duda habrán surgido estas nuevas a partir de las semillas que fueron cayendo. Es una de las rúculas más grandes que me han salido -al principio pensé si sería un rábano, que no recordaba si habría sembrado alguna vez allí- y la más temprana, que de bien seguro aportará un buen montón de flores durante el invierno, aunque pocos insectos habrá para aprovecharlas. No obstante en el contenedor hay muchas más para formar parte de la futura mata de flores. Las suyas me parecen curiosas y me gustó mucho ver que a la esfinge colibrí le encanta detenerse a libar en ellas.

Para estos días la principal tarea es seguir revisando el crecimiento de las plantas e ir organizando macetas según convenga mejorar su ubicación. Todavía siguen quedando bulbos pendientes de plantar aunque se encuentran en perfecto estado y el retraso no supondrá problemas. De hecho, algunos que llevan un mes plantados están igual, sin brotar. Diciembre apunta a ser un mes bastante tranquilo para la terraza este año.

lunes, 1 de diciembre de 2014

El regreso del temporal de levante

Oxalis triangularis
En la última entrada cerraba comentando que se esperaba una tormenta interesante para despedir noviembre y quedaba a la espera de ver qué habría de cierto en ello. El pronóstico, esta vez sí, se cumplió. Se aplazó un poco sobre lo previsto, pero hoy ha sido al fin uno de esos extraños días en los que la visita a las plantas se ha convertido en un ajetreo de movimiento de macetas para quitarles las bandejas y cubetas que hoy se desbordaban después de mucho tiempo. Justo lo contrario de un día de verano, vaya: hay que dejar a las macetas que escurran todo el agua y algunas incluso hay que ponerlas en la ubicación con más sol para que se sequen pronto estos días.

Las lluvias en esta ocasión, al contrario de lo que ocurrió con la tormenta del 1 de octubre, han sido más generosas en Sueca, donde vivo, que en Cullera, lo cual no significa en absoluto que las de Cullera se hayan quedado cortas. Mientras que en Sueca se han sumado entre los días 28 de noviembre y 1 de diciembre un total de 89,8mm, en los mismos cuatro días en Cullera han caído 62,4mm. En conjunto suman más que todo lo que llevábamos de otoño hasta ahora, aunque la lluvia del 1 de octubre fue más abundante individualmente, y también la más poderosa de este 2014 por la manera y escaso tiempo en que cayó. Eso sí, ayer domingo salió un día excepcional en el que llovió de manera prácticamente ininterrumpida desde alrededor de las 7 de la mañana hasta unas 12 horas después. Las lluvias se produjeron, como suele ocurrir en nuestros otoños, gracias a una borrasca situada en el Golfo de Valencia que fue llegando empujada adecuadamente por los vientos, que variaron desde el SE hasta el N.

Lo ideal para ilustrar la entrada de hoy hubiera sido una foto de las estupendas nubes que observé sobre todo la tarde del sábado, cuando también estuve en la terraza y la tormenta volvía a girar para traer la abundante lluvia del domingo. No lo eché en cuenta y a cambio de eso sólo tengo para poner esta foto de hoy de una de las flores del Oxalis triangularis, que es uno de los tres Oxalis en flor ahora mismo y ya de las escasas especies que quedan floreciendo en toda la terraza.

A menos que la cosa cambiara muy radicalmente, este final de año y comienzo de temporada de preparación para la primavera-verano 2015 está resultando más adecuado para la propagación de plantas que el anterior. El otoño, aunque todavía deficitario en cuanto a precipitaciones y con temperaturas todavía suaves, parece estar siendo más benévolo que el anterior. Ha llovido de momento más que en el de 2013 pero menos que en el de 2012, 2011 y cualquiera desde al menos los últimos 10 años. No obstante se nota que en esta ocasión la humedad es mayor y las temperaturas estables por debajo de los 20ºC contribuyen a un desarrollodo pausado pero seguro en las plantas. El contenedor no deja de llenarse de plantas tanto de semillas que deposité ya germinadas o simplemente sembradas directamente. También ayuda mucho el material empleado, sobre todo la vermiculita. El año pasado no había manera.

Eso sí, al comenzar más tarde este año no hay floraciones otoñales de importancia. El año pasado por estas fechas tenía caléndulas grandes y repletas de flores y las de este año de momento apenas tienen seis hojas. Posiblemente haya que esperar más allá de enero para que la terraza vuelva a llenarse de flores, con lo que posiblemente ya enlace directamente con la primavera y verano; los bulbos este año, aunque todavía me quedan cosas por plantar -los de primavera de 2013 los planté en enero y florecieron estupendamente- seguramente comiencen a florecer en su momento puntual. No les ha faltado agua como a los de 2013-2014 y el crecimiento ya se aprecia en muchas especies, especialmente los Muscari armeniacum, que asoman en todas las macetas donde los he puesto.

Con este panorama por delante, diciembre apunta a que será un mes muy tranquilo. Todos los cambios están hechos ya, la humedad acumulada me evitará regar durante días y las plantas todavía se tomarán un tiempo en florecer, con lo que me puedo dar por satisfecho.