domingo, 31 de enero de 2016

Un invierno disparatado

Abeja libando en la Pentas
Nos despedimos ya de este primer mes de 2016 y en pocos días habremos completado la primera mitad de este invierno, que si por algo está destacando es por lo anormalmente suave y poco lluvioso que está siendo. Seguimos sin lluvias de importancia desde aquel corte repentino de las precipitaciones otoñales nada más comenzar noviembre, y la suma de lo llovido en diciembre y en enero apenas alcanza los 4 mm. Las mínimas no han conseguido bajar de unos 6ºC en los pocos días -dos o tres a lo sumo- en los que más refrescó, situándose habitualmente por encima de los 12ºC. En las plantas anuales e incluso en muchas perennes no he notado que esto les haya supuesto algún cambio de ritmo, pero las bulbosas se están poniendo en marcha antes de hora, al menos entre las especies más tempranas que llevan un tiempo plantadas, que se están adelantando hasta un mes respecto a años anteriores. Otras especies, en cambio, siguen a su ritmo y todavía comienzan a brotar ahora estando plantadas desde una fecha hoy tan lejana como principios de octubre.

Dimorphotheca sinuata
Habría que diferenciar primero que todo, como categoría aparte, aquellas plantas perennes que florecen sin parar todo el año y las herbáceas que comienzan a florecer tan pronto alcanzan el tamaño para ello, sin importar fechas; entre medias quedarían unas más simples, que son las plantas que florecen ahora porque es su época habitual. En esta categoría entraría la eterna Kalanchoe x houghtonii, de las cuales este año tengo varios ejemplares bastante grandes que han crecido a partir de la caída y dispersión de los propágulos que produce la planta en los márgenes de las hojas y que han sobrevivido creciendo en las grietas y trozos de madera vieja acumulados junto algunas paredes de la terraza. Algunas se han desprendido con el cepellón de raíces entero, han acabado pisoteadas o torcidas y aún así siguen erigiendo sus largos pedúnculos cargados de flores rojizas. Pocas plantas puede haber tan resistentes como esta, que puede vivir única y exclusivamente de lo que llueva o aporte el rocío, y viendo lo que ha ocurrido este año en la terraza no me extraña que sean capaces de crecer en el residuo acumulado de las canaletas de desagüe de algunas casas.

Kalanchoe x houghtonii
Ejemplos de plantas que no han dejado de florecer y lo siguen haciendo ahora serían las Pentas lanceolata, con el ejemplar de flores rosa muy cargado de ellas y que ya empieza a despertar el interés de las abejas y algunas moscas. Las Mauranthemum paludosum que germinan a finales de verano no dejan de florecer desde mediados de otoño hasta que mueren a finales de primavera, y las Dimorphotheca comienzan en pleno invierno, justo cuando llegan al tamaño óptimo. En esta ocasión las primeras, autosembradas, ya comenzaron a abrise los últimos días de diciembre, seguidas pocas semanas más tarde de las sembradas en octubre, las cuales también han resultado aparecer combinadas en naranja y amarillo. La maceta donde están pretendía ser una combinación de margaritas sudafricanas, pero esta variedad se reduce a tres especies y por ahora sólo una más, Venidium fastuosum, parece que florecerá en breve. Quiero repetir esta idea en una maceta nueva ahora que cuento con unas pocas especies más para probar. En teoría son plantas que se benefician de las lluvias otoñales-invernales para crecer y florecer pronto, pero imagino que bien regadas a partir de la primavera también cumplirán. De hecho, a las propias Dimorphotheca sinuata las he llegado a cultivar de abril a agosto, aunque me han dado buenísimos resultados cuando se siembran en otoño y alcanzan la floración de enero a marzo, llegándose a acumular casi cuarenta cabezuelas floreciendo a la vez.

Osteospermum
Siguen en flor también las caléndulas, con el ejemplar grande floreciendo sin inmutarse por el estado en que se encuentrar sus hojas, llenas de oidio, y a punto de unirse a ellas unos ejemplares pequeños que cerca he estado de arrancar por su mal rendimiento. El Cyclamen persicum sigue en un estado impecable y parece que el secreto está en regar muy, muy poco. Actualmente las flores que posee, las que aparecen en la foto, ya comienzan a marchitarse y seguramente sean sustituidas en unas semanas por otra tanda. He llegado a recolectar semillas de un fruto que ha estado formando desde que la traje a casa, con lo que no descarto hacer algún semillero y ver qué aspecto pueden tener las plantas que salgan, seguramente muy condicionadas por el azar debido a la gran variedad de cultivares que existen de esta popular planta.

Oxyaciura tibialis
Durante el mes también he traído unas pocas perennes nuevas, algunas de ellas con la misión de recuperar plantas que ya tuve, como es el caso de la Ajuga reptans o la Osteospermum. De esta última he elegido en esta ocasión un ejemplar de cabezuelas blancas con el disco púrpura, ya en flor y con muchos más capítulos por abrir. No he conseguido recuperar el esplendor de enero de 2014, en que coicidieron muy cargadas de flores esta especie y la Felicia amelloides. Esta última la perdí hace ya bastante tiempo, secándose sin más, y el pasado diciembre conseguí un ejemplar muy pequeño con signos de exceso de riego que me llevé por ser el único que quedaba en el vivero. En la siguiente visita me encontré con que ya volvían a disponer de ejemplares grandes, aunque el doble de caros. Por el momento he conseguido que se vuelva a poner de color verde oscuro y parece que de todos modos va a florecer pese a su tamaño, Si la cuido bien es probable que ya a partir del invierno del año que viene vuelva a poder disfrutar de sus espectaculares margaritas azules en gran número: este año habrá que conformarse seguramente con un pequeño aperitivo.

Ipheion uniflorum
Vayamos a los bulbos. Este año los hay por toda la terraza, debido a que he plantado hasta los ejemplares más pequeños que quedaban guardados del vaciado de macetas de la temporada pasada. Algunos seguramente ni florezcan, con lo que la atención se centrará exclusivamente en los ejemplares más nuevos o de mayor calibre. Entre éstos, los campeones en precocidad han sido los Muscari armeniacum: salvo los ejemplares nuevos, que seguramente vienen acostumbrados al clima donde fueron cultivados -y que compré simplemente por volver a tener plantas grandes y floríferas y lo económicos que resultan-, todos los puntos donde tengo plantados ejemplares del año pasado o anteriores cuentan ya con espiguillas de flores. No es de extrañar teniendo en cuenta que algunos ya empezaron a emerger a finales de agosto. Sin embargo, otra especie de crecimiento temprano, los Ipheion uniflorum, han conseguido salirles al paso y en apenas una semana las flores se han ido multiplicando de un día para otro, siendo el año que más pronto han florecido. También un jacinto excepcionalmente temprano abre sus flores estos días: se trata de un ejemplar que venía en una mezcla de bulbos que compré el año pasado y que por motivos que no comprendo, nunca consigue que las flores emerjan del todo. Este año por lo menos ha conseguido sobresalir unos centímetros y unas tres o cuatro flores se han abierto, emanando su agradable aroma. Para las próximas semanas, o días, casi una decena más de variedades de bulbosas se sumarán a la carrera por la floración.

Cyclamen persicum
Dejando de lado la inminente llegada del periodo de flores, todavía me encuentro sumergido en diversas preparaciones para obtener algunas plantas más. En un año en el que me he centrado mucho más en sembrar semillas, intentar plantar hasta principios de primavera para que diferentes plantas consigan relevarse entre sí durante el verano a las actuales se antoja un reto que se presta a ser asumido. Quedan pendientes de plantar algunas especies de anuales y perennes herbáceas las cuales conozco de otras temporadas y sé que sembradas poco antes de primavera crecen más deprisa que sus homólogas de siembra otoñal, floreciendo poco después de éstas; también existen especies que he dejado adrede para sembrar en este tramo final del invierno, como las zinnias o las más destacadas: las trepadoras de especies anuales o perennes de tipo herbáceo, casi todas ellas de clima subtropical.

Muscari armeniacum
Con un 2015 que fue tremendamente mal planificado para este tipo de plantas, este año he replanteado su adición a la terraza comenzando desde abajo. Por lo pronto, he desmontado la pérgola de cañas que tenía por su poca efectividad, y tengo todo el material listo para montar una nueva, con cañas más gruesas y una malla hortícola de 20x20 cm. Uno de los principales problemas de la anterior pérgola es que sólo coloqué un entramado horizontal a base de cañas y pocas especies conseguían encarmarse desde el principio. A eso hay que sumarle que la siembra de especies coincidió en una época en la que apenas dedico atención a los semilleros y muchas plantas ni siquiera lograron crecer tras su germinación. Este año mi idea consiste en dejar crecer en sus macetas a las diversas especies lo suficiente como para llevarlas a la base de la pérgola cuando ya toquen la malla con la parte superior del tallo. La malla, que adquirí en septiembre junto a los tubos exudantes que riegan el contenedor de anuales, es probablemente el método más adecuado para que las trepadoras escalen con propiedad, al disponer de tramos verticales, algo que por error omití en la anterior pérgola. De hecho, nada más tenía que haberme fijado en que los simples barrotes de la barandilla del balcón de la casa sirvieron otros años como asidero para trepadoras como Ipomoea nil o Cobaea scandens.

Calendula officinalis
Los insectos siguen siendo escasos, aunque las abejas se dejan ver más a menudo. La esfinge colibel ha sido observada este mes en dos ocasiones aunque parece que todavía incapaz de encontrar néctar, visitando todas las flores posibles sin detenerse en ninguna de ellas. Es probable que no todas las plantas que florecen ahora tengan el néctar a la temperatura óptima para ser libado, de ahí que las abejas en diciembre o enero tan sólo hicieran caso a las caléndulas: ahora las Pentas, los Muscari y algunas margaritas también comienzan a llamarles la atención. Una de las nuevas especies observadas durante mes es, cómo no, una mosca: Oxyaciura tibialis. Se trata de una mosca relacionada con la mosca de la fruta Ceratitis y, como ésta, tiene un largo ovopositor que le permite introducir sus huevos en las plantas para que sus larvas se alimenten desde dentro, en este caso algunas lamiáceas. No obstante, supongo que en la terraza estaría de paso, aunque habrá que observar con detenimiento a las lavandas durante los próximos días. Estas moscas tienen un peculiar dibujo en las alas que las hace parecer pequeñas arañas; se trata de otro caso de mimetismo batesiano, similar a la imitación de abejas y avispas que incorporan las moscas de las flores o sírfidos.

Con un mes de enero que prácticamente ha modificado ya la duración normal de un invierno, febrero seguramente pueda considerarse como un prematuro inicio de la primavera. Si algunas especies tempranas han conseguido ponerse en marcha tan pronto, quién sabe si a finales de febrero no estaremos viendo ya florecer especies habituales de finales de marzo o principios de abril. El problema, en cambio, será lo adelantada que pudiera ser la llegada de las temperaturas veraniegas y, por tanto, de las dificultades para las plantas.

sábado, 23 de enero de 2016

Cerinthe major y la superhidrofobia

La Cerinthe major es una planta anual que comencé a cultivar desde otoño de 2013. Pertenece a las boragináceas y su crecimiento es bastante rápido, siendo de las primeras anuales de siembra otoñal que florecen al comenzar el año. Como otros miembros de su familia, sus grandes semillas son en realidad núculas, un fruto seco que contiene a la semilla propiamente dicha. En esta planta se da el caso de que frecuentemente la núcula contiene dos embriones y es capaz de producir dos plantas a la vez. A pesar del buen número de ejemplares que tuve el año pasado, ninguno produjo semillas y todavía desconozco el motivo, puesto que el ejemplar de primavera de 2014 dio una cantidad apreciable, con cerca de treinta núculas de las cuales he obtenido los ejemplares de este año.



Una de las peculiaridades que observé desde el principio es que al salpicar con el agua de riego las hojas éstas repelían el agua, haciendo que el chorro de la regadera resbale, como ocurre en algunas especies de plantas que viven en el agua o en las lluviosas selvas tropicales. Para qué lo necesita esta planta, propia de baldíos y terrenos secos, lo desconozco. Eso sí, debido a la forma de las hojas, las gotas que resbalan hacia el centro de la planta quedan atrapadas en el hueco que forma la axila. Probablemente la planta se aproveche de esto para retener el agua de la lluvia, rocío o niebla y convertirlo en su propio sistema de riego por goteo.

Aprovechando que las plantas tienen ya hojas grandes he grabado un vídeo que permita ver en cámara lenta cómo las hojas glaucas de la Cerinthe desvían un chorro de agua sin mojarse en absoluto. El vídeo se ha capturado a 120 fps y se reproduce a 25 fps -más o menos la velocidad estándar del cine y televisión- permitiendo una ralentización de 1/4 sobre la velocidad normal, aunque por limitaciones de la cámara sólo permite grabar a esta velocidad en formato VGA (640x480 píxeles), que no obstante son suficientes para mostrar al detalle esta curiosa característica.

sábado, 16 de enero de 2016

Enero alocado

Dimorphotheca sinuata
A nadie se le escapa que este inicio de año no está siendo nada normal. El año 2015 fue terminando con unas temperaturas demasiado suaves que acabaron convirtiendo el inicio de 2016 en uno de los meses de enero más cálidos de la historia, alcanzando en nuestra zona hasta 24ºC el cuatro de enero. Por supuesto, todo esto viene a raíz de las ya habituales llegadas de viento de poniente persistentes que pueden estar hasta dos semanas soplando sin apenas descanso, arrastrando la humedad ambiental y aumentando las temperaturas. Aún nos encontramos sumidos en esta dinámica, que al otro extremo de la península llegó en forma de frente atlántico cargado de lluvias. El pasado lunes el viento llegó a dejar una racha máxima de 74 km/h y además a las nubes les dio tiempo a descargar unos ajustados 0,5 mm. Ayer viernes volverían a oscurecerse los cielos, dejando algo menos de 1 mm. esta vez y quedando los cielos despejados y radiantes pocas horas después. Finalmente, hoy el viento ha virado a norte-noroeste haciendo que las temperaturas caigan de golpe a valores más normales para la época, con 7ºC de mínima y una máxima que casi equivale a la mínima de ayer. El viento, eso sí, a pesar de tener menor fuerza es más crudo a la hora de retirar la humedad ambiental.

Anemone coronaria 'De Caen'
El alterado ambiente no ha supuesto demasiados cambios para las plantas, que o bien están ya adaptadas a estos inviernos tan suaves o directamente se ajustan a lo que el tiempo les depare. No obstante, sí se han producido algunos adelantos que suponen un récord de precocidad en lo que respecta a floración en algunas especies perennes. Así, nada más comenzar el mes ya se abría la flor morada de una de las anémonas 'De Caen', que suelen comenzar a mediados de febrero, y poco después, esta semana, asomaba ya la primera espiga de flores azuladas de un Muscari armeniacum perteneciente a una maceta que llevo sin tocar desde 2013. Ambos grupos de ejemplares aparecían en una entrada del año pasado el 23 de febrero, más de un mes de diferencia. Las anémonas este año han tenido menor éxito brotando: no toqué la maceta para nada, simplemente dejé de regar cuando la mayoría de hojas empezaban a ponerse mustias a fin de que llegase el verano con la tierra completamente seca. Salieron solas en septiembre con las lluvias, pero el centro de la maceta ha quedado vacío, poblado por especies oportunistas que forman parte de la flora habitual de la terraza, como las margaritas de Livingstone.

Tropaeolum majus
Otras especies que se encuentran en flor no lo hacen por anomalías meteorológicas, sino porque simplemente alcanzan el estado necesario al cabo de un tiempo fijo el cual no se ve interferido por la llegada del invierno. Así, desde el mes pasado ya se han ido abriendo flores de Tropaeolum majus, aunque las plantas han quedado muy pequeñas y me gustaría sembrar otra tanda; el último día de 2015 se abrió también el primer capítulo de una de las Dimorphotheca sinuata, las cuales actualmente son ya tres en floración. Mientras, la gran masa de plantas anuales del contenedor sigue avanzando a buen ritmo a pesar de la tardía siembra. A este paso es bastante probable que la floración quede bastante igualada con la del año pasado. No obstante, a base de reponer plantas y aprovechar ejemplares que se encontraban aún en semillero debido a su tardía germinación, todavía he repicado plántulas durante este mes.

Muscari armeniacum asomando
Los bulbos también comienzan a animarse. Asoman multitud de hojas de narcisos y crocus, que se unen ya a los distintos iris, muscaris y ajos. Todavía faltan por aparecer especies como los tulipanes -con varias especies a prueba este año- y apenas comienzan a asomar ahora algunas plantas como los jacintos y jacintos de bosque, así como otras especies de nueva incorporación que parece que serán de las primeras en florecer. Algunos ejemplares de cactus y crasas muestran también signos de una próxima floración, si no se encuentran floreciendo ya como es el caso del Mammillaria hahniana o la oportunista Kalanchoe x houghtonii, con diversos ejemplares que han crecido en grietas y rincones sin maceta alguna, enraizando entre las baldosas, maderas viejas o bolsas que contenían sustrato.

Tropaeolum majus
A pesar del buen tiempo, poca vida hay en la terraza más allá de las plantas y las moscas de la compostera, devoradas ávidamente por el colirrojo tizón. Menos propensa a visitar la terraza cuando estoy allí es la lavandera blanca, aunque la he visto ya acercarse un par de veces, con lo que deduzco que será una visitante habitual durante mi ausencia. También durante esta semana un mosquitero común se acercó al rincón de semisombra, y por supuesto nunca faltan los gorriones. Sobrevolando la terraza, por estas fechas, los aviones roqueros y los cernícalos son habituales; además, esta semana también he podido observar a un ave más grande frecuente en Cullera durante el invierno, el águila calzada. En esta época no faltan los moscardones y muy de vez en cuando alguna abeja -que sólo sacan provecho de las caléndulas, ignorando a las Pentas-; también suele ser frecuente que las moscas de las flores comiencen ya a dejarse ver, aunque en esta ocasión la que no ha dejado de presentarse desde hace meses es la voluminosa mosca zángano (Eristalis tenax), que incluso llegó a criar en el agua acumulada en la parte baja de la compostera.

El invierno, aunque bienvenido, no debería tener prisa por terminar. Quedan alrededor de dos meses para que la terraza comience su máximo florífero anual y, entre medias, todavía queda algo de trabajo por hacer para terminar de rellenar todos los rincones y que las plantas consigan prologar sus encantos más allá del verano. Con medio mes de enero ya superado, pronto empezaremos a notar cómo el sol tarda más en esconderse y las plantas se estiran más y más para seguirlo.

martes, 22 de diciembre de 2015

Solsticio soleado

Abeja en una caléndula
Llegó el invierno. Esta madrugada daba comienzo la estación de los días más cortos y fríos, aunque el ambiente actual haga pensar otra cosa. Las mínimas siguen bastante por encima de los 10ºC en Cullera y al sol radiante sólo lo interrumpen de vez en cuando las nieblas matinales, que en ocasiones como la mañana del pasado sábado fueron particularmente intensas. Además, para lo que queda de mes y año, se anuncia la llegada de nuevo de un anticiclón que seguirá manteniendo estas condiciones estables. Sólo la poca luz natural disponible nos recuerda que el invierno justo acaba de comenzar. Con él, claro, vuelven a crecer los días: hoy el sol se dejará ver durante 9 horas y 23 minutos, y para dentro de un mes, habrá crecido 29 minutos; un mes más y el día será una hora y media más largo que hoy. Lo que viene ahora, no obstante, es un periodo de calma para las plantas y hasta febrero no se empezarán a apreciar verdaderamente los primeros impulsos de la venidera estación primaveral.

Las buenas temperaturas, falta de insolación y elevada humedad ambiental hacen que, como cada año por estas fechas, los cuidados de las plantas sean mínimos. Las plantas semilleras van cubriendo espacio sin que casi me dé cuenta aunque, no obstante, las especies que tuvieron que ser sembradas más tarde por fallos en la germinación o los problemas con los caracoles se desarrollan muy despacio. Sin embargo, las sensaciones son mejores que hace un mes, cuando parecía que quizá me había demorado demasiado en hacer algunas siembras. Aunque es cierto que todavía tengo muchas cosas pendientes de ver crecer o incluso sembrar, las plantas de espacios grandes como el contenedor y algunas macetas ya van lanzadas a un buen ritmo y lo más seguro es que dentro de dos meses empiecen a alcanzar la talla para la floración.

Aparte de los pájaros como gorriones y el siempre simpático colirrojo, poca vida más se puede observar en la terraza. A pesar de que hay unas pocas flores disponibles, los insectos no parecen estar demasiado interesados en la terraza. Durante esta última semana las abejas han descubierto las flores de la caléndula y se han decidido a buscar néctar en cada uno de sus flósculos. De no haber tenido problemas, primero con los pájaros y después con los caracoles, quizá ahora estarían disfrutando de unas flores de girasol. Habrá que esperar también a la primavera para que los compañeros de las flores, los insectos, comiencen a trabajar en equipo con las plantas. Por ahora, a esperar pacientemente y disfrutar de las fiestas que vienen.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Al calor de diciembre

Angelonia angustifolia
Desde la última entrada, escrita hace una semana, el tiempo que las plantas disfrutan en la terraza ha pasado por algunos cambios como siempre fuera de lo habitual. Si bien se rompió la racha sin precipitaciones con un par de días muy cubiertos en los que cayó una fina lluvia que apenas debió llegar a superar el litro por metro cuadrado -suficiente para regar todas als plantas-, lo que ha venido después ha sido un aumento repentino de temperaturas con días de esta semana que han superado los 22ºC de máxima y con una mínima de récord: 18,2ºC en la madrugada de ayer en Cullera. Hoy las cosas parece que han vuelto a aminorar si bien me ha roto el ritmo que estaba llevando últimamente, visitando la terraza sólo cada tres días debido a que el riego ya no era tan necesario. Ha hecho falta echar un buen chorro de agua a muchas plantas cuyas hojas se encontraban ya colgando, algunas de las cuales no las había regado desde el domingo.

Tropaeolum majus
El calor y evaporación no ha llegado a afectar demasiado a las jóvenes plántulas, regadas más que de sobra, que en realidad lo que necesitan es recibir más sol, algo que les empezará a venir cuando el invierno lleve al menos un mes de recorrido y el día alargue. Aunque tampoco sea como para arrepentirse, quizá este año podría haber aprovechado mejor octubre, que no fue tan cálido y contó con lluvia todas las semanas, para adelantar algunas cosas. No obstante, la experiencia de otros años me demuestra que las herbáceas tanto anuales como perennes tiernas pueden estar creciendo y floreciendo perfectamente hasta junio, con lo que un retraso de un mes no sería para tanto. Eso si es que se produce, pues hay plantas que aún pareciendo que van demasiado atrasadas, es llegar el mes de marzo y ya están floreciendo. Algunas tienen menos paciencia: dos Tropaeolum majus de los sembrados este otoño, uno naranja y otro amarillo, tienen flores ya. También es cierto que han sido las plantas de semilla que menos problemas han tenido y que por tanto llevan un tiempo de ventaja. De todos modos, no me termina de convencer cómo han crecido -pequeñas y amarillentas- y es probable que vuelva a sembrar más en breve para que continúen apareciendo en primavera.

Gazania
La renovación de plantas perennes este otoño ha sido escasa. Entre ellas, una de las pocas que encontré fue la Angelonia angustifolia, una pariente de los antirrinos de aspecto bastante similar con hojas dentadas y cuyas flores difieren de éstos en que tienen el centro al descubierto (sin el "labio" propio de los antirrinos y linarias) y sobresalen del tallo sujetas por largos pecíolos. La planta es bastante grande y traía muchas flores cerradas, aunque veo que no se da mucha prisa en abrirlas, Espero no obstante que lo mejor que puede ofrecer esté todavía por llegar y se cargue de espigas de flores en los próximos meses. A su lado, una de las Gazania continúa floreciendo de manera excepcional, puesto que nunca solían hacerlo entre el otoño y el invierno. Otras plantas que seguramente florezcan pronto sean algunos bulbos, aunque como mínimo haya que esperar un mes. Salvo unas cuantas especies, el resto está mostrando un crecimiento pausado que ya me ha hecho escarbar la tierra en más de una ocasión para comprobar si el bulbo en cuestión se encuentra brotando.

A menos de una semana del inicio del invierno, cualquiera diría que lo que va a llegar es la primavera. Ya resulta habitual que ocurra esto todos los años, pues son varios en los que recuerdo que  la llegada del invierno y el cambio de año no resultaban particularmente fríos. Lo importante, eso sí, es que sólo quedan unos días para que las horas de luz diurna vuelvan a aumentar.

martes, 8 de diciembre de 2015

La senda hacia el invierno

Mammillaria hahniana
Catorce días distan de la llegada de la estación del frío, segunda fase del ciclo para las plantas si tomamos el otoño como reinicio de la temporada. Estos últimos días están siendo algo más cálidos que los de finales de noviembre, con altas presiones de nuevo sobre nosotros, haciendo que echemos de menos ver de vez en cuando un cielo nublado. Lo más cercano, las neblinas que propicia el anticiclón y que junto a la ausencia de vientos fuertes hacen que el ambiente se mantenga húmedo. Lo cierto es que el otoño que comenzaba con un buen régimen de precipitaciones se desvaneció: ya hace más de un mes que no llueve. De momento, 2015 mejora en cuanto a lluvia acumulada respecto a 2014, pero mucho tendría que llover en lo que queda de mes para acercarnos a 2013, año en que comenzó esta etapa de pluviometría a la baja. Ni que decir tiene que años como 2012 y anteriores quedan muy lejos.

Lablab purpureus
La terraza vive ahora los días con menor insolación del año. Las plántulas semilleras crecen a un ritmo pausado, poco favorecidas por la energía del sol, y los bulbos por su parte buscan a éste rompiendo la tierra. Ciertamente, se nota que muchas especies no tienen ninguna prisa por crecer mientras que otras emergen apenas tocan tierra. Recuerdo casos de años anteriores, como unos Iris x hollandica alcanzando ya en septiembre unos 20 cm. de altura, los Muscari armeniacum de este año apareciendo a finales de agosto o la plantación tardía de la temporada 2012-2013, hecha en enero y resultando en una de las mejores de todas las ocasiones en que he tenido bulbos. Obviamente nunca me planteé repetirlo, pero por unas cosas u otras siempre acaban quedándome los últimos bulbos sin plantar hasta el primer mes del año.

En cuanto a plantas que van a estar el año que viene, al final me decidí a echar un vistazo por las tiendas habituales y no hubiera habido gran diferencia si no las hubiera visitado. La mayoría de perennes que he tenido otros años estaban fuera de stock y no he repuesto ninguna, con lo que habrá que seguir llenando huecos con semilleras y esperar a finales de invierno para buscar otras ofertas. Huecos que, paradójicamente, cada vez están siendo más complicados de buscar no por la falta de sitio, sino por la proliferación de pequeñas macetas que nunca sé dónde colocar o por las aparatosas rejas que debo poner encima de las macetas con plantas pequeñas para evitar desastres. Los caracoles están siempre al acecho y los gorriones tanto pueden ignorar todo como romper plantas porque si. Además, últimamente se acercan mucho a la terraza, incluso cuando yo estoy allí. No está de más ser cauto.

Crassula muscosa
Estos días se observan muchas floraciones un tanto fuera de lugar. Los Oxalis debilis de flores rosa se pusieron a florecer sin más, algo que hasta ahora no habían hecho en otoño pero que no es en absoluto extraño, pues conozco otros casos en que la especie florece durante esta estación. Al que no esperaba tan pronto es al cactus Mammillaria hahniana, en el que no hace mucho observé que las flores se estaban formando y se han abierto apenas unos días después. Al igual que el Oxalis, hasta ahora florecía a partir de marzo. No obstante, no debe ser raro este adelanto dado que los cactus de este género no son muy estrictos con las estaciones, y prueba de ello es que su pariente y vecino el Mammillaria nejapensis lleva varios años floreciendo a partir de octubre y durante todo el invierno. El hahniana destaca por su llamativa cobertura de pelusa blanca y flores de un magenta intenso.

Una leguminosa trepadora, el Lablab purpureus, también florece humildemente estos días. Es una de esas especies de plantas que no entiendo. Ya llevo dos años sembrándola en primavera y se pasa muchos meses creciendo poco y mal, sin encontrar nunca un punto de apoyo y comenzar a trepar. De repente, a mediados de otoño, cuando ya parece que no va a dar más de sí y las hojas se encuentran visiblemente deterioriadas, comienza a enroscarse apretadamente en las cañas y gana altura. Las espigas florales salen muy tarde y nunca resultan tan llamativas como lo serían de crecer en una planta en buen estado y frondosidad, con flores que palidecen a los pocos días de abrirse. El año pasado ni siquiera dio legumbres, cosa que seguramente tampoco ocurra este año. Una vez reorganice la pérgola de trepadoras, que espero quede más ordenada a partir de ahora, quizá vuelva a realizar un intento más con ella.

Oxalis debilis var. corymbosa
A la terraza ha llegado una veterana de edad desconocida. Se trata de la Crassula muscosa, una crasa sudafricana de tallos finos con hojas pequeñas y apretadas que la hacen asemejarse a pequeñas cuerdas verdes. Las flores pasan totalmente desapercibidas puesto que son diminutas, apareciendo entre las axilas de las hojas. La planta la saqué de la terraza de casa de mis otros abuelos, donde puede haber estado desde hace muchos años, al igual que otros tantos cactus y suculentas que crecían prácticamente con lo que lloviese. Hace unos años se me ocurrió subir a ver si quedaba algo de aquello y encontrar alguna planta rescatable, pero me encontré con que toda la parte de las macetas había sido sepultada bajo una enorme mata de x Graptosedum de hojas broncíneas. En un vistazo reciente encontré unas pocas de esas Crassula muscosa que asomaban entre las hojas de su pariente y conseguí sacar la maceta. Debido a que han tenido que crecer más de la cuenta, la parte inferior de los tallos estaba alargada y desprovista de hojas, tan débil que casi media planta se ha ido cayendo hasta que ha llegado a su nuevo emplazamiento. Desconozco cuánto puede vivir esta planta o si llegó a su sitio traída por algún agente externo, pero de estar allí el mismo tiempo que las plantas que le acompañaban se trataría de un ejemplar con varias décadas de vida.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Penúltimo capítulo

Rehmannia elata
Acaba noviembre y con él el otoño llega a un punto de inflexión. Con la lluvia caída el primer lunes del mes terminó la racha de precipitaciones recurrentes que inauguró el inicio del otoño, y se estableció una situación anticiclónica que todavía dura hoy. Cielos muy despejados y días soleados que, con la entrada de aire frío hace algo más de una semana, hacen que se experimenten notables diferencias térmicas en las pocas horas que van del amanecer hasta el mediodía, a veces de hasta 10ºC. En Cullera esto se nota menos por la proximidad del mar, con pocos días todavía por debajo de los 10ºC, pero en la vecina Sueca ya hemos llegado a tener varios días con mínimas inferiores a los 7ºC, valores ya propios del invierno.

Eso sí, no todo es frío: el mismo fin de semana que llegaba la masa helada del norte de Europa, el viento hacía de las suyas y el poniente hacía que el día 20 se superasen los 25ºC. Ningún efecto dramático para las plantas salvo una racha tremenda que levantó la caja de plástico más grande donde sigo cultivando los semilleros y la volteó del revés, lanzando a perder unas cuantas especies y sacando de la tierra a otras que afortunadamente pude identificar y pasar ya a maceta. Suerte que esto ocurre ahora, y no hace un mes, con los semilleros a rebosar. Ahora la mayoría de plantas ya se encuentran en la seguridad del contenedor de las anuales, con tierra para crecer, humedad constante y protección de las criaturas que quieren comérselos. De momento son ya tres semanas de paz y muchas plantas comienzan a crecer aunque, con la experiencia de otros años, el crecimiento verdadero se verá a partir de finales de enero.

Calendula officinalis
Esta tarea de ir dejando el contenedor listo ha empezado a dejar más tiempo para organizar el resto de la terraza. Voy plantando también algunas especies en combinaciones en macetas, uno de los grandes objetivos de este año -especialmente para sacarle partido a los centenares de semillas que he ido acumulando- que espero hagan de la próxima primavera una de las más coloridas en años. Eso sí, no dejo de tener la sensación de que se ha perdido muchísimo tiempo centrándome en la reposición de plantas a medida que iba teniendo problemas con los caracoles. En el peor de los casos, tan sólo atrasaría la floración al año que viene y habría que ver si las temperaturas no dan problemas hasta por lo menos la llegada del verano.

Oxalis pes-caprae
Aún quedan bulbos por plantar, aunque no da la impresión de ser muy tarde dado que todavía es ahora cuando la mayoría de narcisos empiezan a despuntar y, por ejemplo, de los crocus todavía no se ve nada. De todos modos, no habría que perder más tiempo ya: tan sólo me queda llenar una de las cajas de porexpán con narcisos del año pasado y otros bulbos mientras que los ejemplares que cuentan con poca cantidad van a ir en macetas individualizadas para tenerlos más controlados. Algunos, incluso, estarán allí con el mero fin de tener una temporada de crecimiento dado que perdieron mucha masa el año pasado y no es de esperar que florezcan; algunas de esas especies, muy económicas, no pude conseguirlas nuevas debido a que las tiendas habituales dejaron de traerlas y por tanto la renovación con ejemplares de buen calibre me ha sido imposible.

Rehmannia elata
Entre las perennes y vivaces todo sigue igual, salvo que el riego se vuelve a hacer necesario debido a la pérdida de humedad que los secos vientos de componente oeste y norte provocaron. Unido a que al fin he agotado las reservas de agua de lluvia, vuelvo a la rutina de rellenar garrafas. De todos modos, a poco que el viento deje de soplar, las bajas temperaturas mantienen la tierra húmeda y sólo suele ser importante el riego de los recipientes que contengan plántulas jóvenes. Hay plantas que no he vuelto a regar desde finales de septiembre, como los cactus -con el Mammillaria nejapensis aún floreciendo y el M. hahniana formando flores ya- o los bulbos en semisombra, estos últimos en especial por temor a provocar pudriciones. La Lobelia cardinalis, reducida a su roseta invernal y arrinconada bajo hojas grandes tampoco ha necesitado riego en estos dos meses debido a que la bandeja que tiene debajo tardó semanas en quedarse sin agua. Con esta planta, al contrario que con los bulbos, el exceso de agua no supone problema dado que es capaz de vivir incluso sumergida.

Cyclamen persicum
Con floraciones repartidas y alternas, la terraza presenta aún pocas pero vistosas flores. Son ya dos las caléndulas en flor y no parece que vayan a ser más viendo el aspecto débil del resto de plantas; sí parece que en unas semanas se unirán a ellas sus parientes las Dimorphotheca. La que se ha apuntado de manera totalmente inesperada es la Rehmannia elata, planta que hasta ahora sólo florecía en una ocasión al año a partir de abril, cosa que lleva haciendo dos temporadas: desconozco qué ha llevado a la planta a florecer ahora, pues hemos tenido un otoño más suave que los anteriores. Es una de las perennes de semilla que mejor me ha ido, con una presencia en la terraza que se prolonga desde otoño de 2013 y una resistencia notable a los rigores del verano aún cuando le falte agua.

Algunas plantas que parecían ir lanzadas a cubrirse de flores han ido disminuyendo esta pauta, como el Erodium x variabile, mientras que otras continúan en racha, como el Cyclamen persicum. Entre los Oxalis, el articulata parece que hará una pausa de flores mientras mantiene una mata de hojas bien llena; el debilis de flores rosa se ha puesto también a florecer, cosa que nunca había hecho en otoño, aunque no es extraño para esta especie. Los de flores amarillas empiezan a tomar el relevo y los pes-caprae se llenan ya de sus sulfúreas flores, al igual que un pequeño corniculata adventicio que abre sus flores de un día en una maceta colgante.

La llegada de diciembre supondrá la vuelta a un mes tranquilo en el que se seguirán plantando cosas, trasplantando a las plantas que así lo necesitasen y, por qué no, buscando nuevas especies de perennes que llenen el vacío que fueron dejando durante el verano, intentando una vez más encontrar la clave para que duren. Ya hay ganas de que llegue el solsticio de invierno y los días vuelvan a alargarse de nuevo, pero todo a su debido tiempo.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Una de cambios

Pentas lanceolata
Noviembre continúa con esta situación de estabilidad anticiclónica, dejando atrás aquella periodicidad de las lluvias que tuvimos desde finales de septiembre hasta primeros de mes. No parece que vaya a llover mucho más al menos en los próximos días, existiendo previsiones que señalan que alguna gota caerá a principios de la semana que viene. Lo más reseñable es la combinación de fenómenos que llegan este fin de semana, con vientos de oeste-noroeste que seguro subirán las temperaturas y dejarán la humedad muy resentida: acto seguido, ya hacia la noche del sábado, se prevé la llegada de una masa de aire frío del norte que, de nuevo acompañada de fuertes vientos, hará que bajen las temperaturas bruscamente, aunque sin sobrepasar los valores habituales para las fechas en que estamos. Por el momento, esta semana destacan las grandes diferencias amanecer-mediodía, que en Cullera son de unos 6ºC (14 de mínima, 20 de máxima) pero en Sueca son casi el doble, con amaneceres a unos 11-12ºC que pasan a 20-22 en las horas centrales del día.

Trigonospila transvittata
En la terraza sigo manos a la obra. Como medida de contención masiva contra los caracoles que iban destruyendo poco a poco las plántulas del contenedor opté por construir un armazón que cubre toda la superficie, con 30 cm. de altura y todo ello forrado de malla mosquitera, a modo de jaula. Aunque no sella del todo el espacio debido a la irregularidad de éste, los caracoles de momento parece que han dejado de investigar cómo entrar. Los huecos que quedan son mínimos y deben buscarlos, encontrándose la mayoría de veces con regueros de azufre espolvoreado. Sigo en observación, no obstante, puesto que la medida lleva puesta menos de una semana y hasta ahora el único dato positivo es que no desaparecen las plantas en uno-dos días desde que las repico como venía sucediendo. Habrá que ver si no son capaces de encontrar algún hueco en los próximos días. Aprovechando la seguridad imperante, he plantado ya un buen montón de las especies que tenía a punto, quedando ya poco trabajo que hacer aparte de regar y verlas crecer.

Cyclamen persicum
Por otra parte, el resto de plántulas siguen amenazadas por los caracoles. Aunque hay ejemplares que no los han tocado en casi un mes, ocasionalmente los detectan y acaban con ellos. Un ejemplo claro son los girasoles o las dalias, que no pueden estar al descubierto ni 12 horas. Una sola noche basta para que acaben destrozados. El intento actual con ambas especies (que debe ser ya el cuarto desde septiembre) se está desarrollando bajo plástico dado que no puedo hacer mucho más. En plantas donde no hay más remedio seguiré usando el espolvoreo de azufre hasta que tengan un tamaño mayor o los ataques de los caracoles cesen. Ya va haciendo tiempo para mover muchas de esas macetas con pequeñas plantas semilleras a pleno sol, para que continúen su desarrollo con el suave calor otoñal. El contenedor no obstante, que está en una posición fija, sólo recibe unas 4 horas diarias de sol directo.

Crocus speciosus ssp. speciosus
Las floraciones, como es habitual, pertenecen casi todas a plantas que vinieron florecidas a casa desde el verano. Así, las plantas más cargadas de flores actualmente, con permiso de los Oxalis, son las Pentas lanceolata. El ejemplar nuevo de color rojo va abriendo flores que amplían sus llamativos ramilletes, mientras que el adquirido este verano saca flores por todos los ápices que tiene disponibles, teniendo un aspecto incluso demasiado compacto. A finales de verano le hice una poda ligera para eliminar tallos secos e inflorescencias ya consumidas, pero simplemente ha vuelto a florecer sobre la marcha. De seguir así será interesante que sirvan de punto de atención para los primeros polinizadores que comiencen a masificarse a partir de marzo. Ahora mismo ni siquiera las abejas aparecen por la terraza; hubiera sido interesante ver qué hubiera ocurrido de no haber perdido los primeros girasoles que sembré, que podrían estar floreciendo ya por estas fechas.

Colirrojo tizón
La fauna que visita la terraza estos días es escasa pero no menos interesante. Durante esta semana observé a la mosca Trigonospila transvittata, que me llamó la atención por su diseño rayado. Al parecer se trata de una especie que se desarrolla como parasitoide de algunas especies de gorgojos; no la había visto nunca antes. Suelo dar por hecho que todas las moscas que aparecen ahora en la terraza vienen -o salen- por el compost, y no por las plantas. En la compostera, sin embargo, pueden llevarse una sorpresa desagradable. El colirrojo tizón, como todos los años, se ha alojado en las azoteas cercanas y le viene de maravilla tener a mano un aporte de proteínas. Estos días lo he visto bajar en distintas ocasiones desde el techo hacia el compostador sin alterarse demasiado si no hago movimientos bruscos. Es un ejemplar tipo primer invierno/hembra y llevo al menos tres o cuatro otoños observando uno con el mismo plumaje, aunque ignoro si siempre es el mismo pájaro. Podrían haber simplemente sucesiones de ejemplares jóvenes todos los años que acaban yendo a parar al mismo sitio, algo típico entre las aves. No es una especie reproductora en Cullera, y su presencia allí suele abarcar los meses de octubre a marzo, excepcionalmente abril.

Gazania rigens
En el rincón trasero las floraciones vienen y van. Los Oxalis bowiei parecen estar empezando a dar por finalizada su floración, abriendo las flores que les quedan sin desarrollar nuevas; lo mismo ha hecho también el Oxalis triangularis, el cual no suele ser de por sí una especie de floración prolífica aunque probablemente producirá otra floración en primavera que su pariente no tendrá. El O. articulata continúa a su ritmo, mientras los distintos Oxalis pes-caprae ya tienen varios pedúnculos con flores listas para abrir. Asimismo, he encontrado flores brotando en el Oxalis debilis, el cual hasta ahora nunca había florecido en otoño. Cerca de ellos, al Cyclamen persicum también parecen estar terminándosele las flores, aunque sigue con su bella cubierta rosada. Dadas las fechas y el buen estado del ejemplar, no descarto que simplemente reflorezca de manera progresiva durante más semanas.


Crocus speciosus ssp. speciosus
Los que sí se despiden ya hasta el año que viene son los Crocus speciosus. Las últimas flores se han abierto esta semana dando como resultado un balance positivo: los diez ejemplares adquiridos han dado al menos una flor. Ahora es de esperar que crezcan hojas que se mantengan hasta primavera, mientras sus partientes de floración primaveral siguen creciendo: apenas despunta alguno de los muchos que hay plantados desde hace casi dos meses. En general, las bulbosas siguen a su ritmo, muy similar al del año pasado teniendo en cuenta que en aquella ocasión los enterré el 1 de noviembre. Los narcisos, por ejemplo, a pesar de llevar plantados desde el 30 de septiembre están asomando ahora, igual que el año pasado. Todas estas plantaciones suponen un trabajo ya hecho que me quito de encima, y además hasta el momento no he tenido ni que regarlos ya que siguen reteniendo humedad de las continuas lluvias que han ido sucediéndose.

Dianthus plumarius
Veteranas de distintas edades, como las Gazania, Erodium o los distintos claveles se unen también a las tímidas floraciones otoñales. Las Mauranthemum han adelantado en cantidad de flores a las caléndulas a pesar de la desventaja que llevaban, si bien es cierto que hay un ejemplar de caléndula enorme, que fui dejando crecer en una de las macetas más grandes que quedaron vacías, que puede ser espectacular cuando esté totalmente cargado de flores. Ocupa casi toda la maceta y, por una parte, me arrepiento un poco de no haber tomado medidas antes, pero ahora sería incapaz de quitarla de allí, especialmente porque no tengo más sitio para ponerla y la maceta no iba a ser ocupada de inmediato. Veré si puede aprovecharse para poner más plantas en los escasos huecos que quedan, aunque no deja mucho sitio para combinar dando que la caléndula está en el centro y forma una mata de hojas piramidal.

Crocus speciosus ssp. speciosus
Encarando ya el último mes de otoño, se espera que la tranquilidad impere y el buen hacer empiece a dar resultados para comenzar el invierno con las nuevas protagonistas de la temporada a pleno rendimiento. Con los semilleros, que no tienen por qué terminar aquí sino que continuarán teniendo protagonismo al menos hasta abril, espero ir pasando poco a poco todo lo que queda a tierra y que este año sean muchísimas más las especies que ofrezcan sus flores a partir de la primavera; los bulbos, que en principio dan menos trabajo ya que sólo necesitan un espacio donde colocarlos y esperar, son los cómplices ideales para llenar un año más la terraza de color. Eso sí, todavía queda bastante -una estación entera- para que lleguen esos días en que las flores comienzan a abrirse tímidamente. Una espera, eso sí, que se hace más amena si no se dejan de preparar cosas a cada visita y seguir probando con aquellas especies que no dieron resultados satisfactorios en ocasiones anteriores.

jueves, 12 de noviembre de 2015

El agitado inicio de noviembre

Leptothes piritous en la Portulaca umbraticola
Noviembre llegó y, tras casi una mitad de mes concluida, las diferencias respecto a octubre se han hecho de notar. El mes comenzaba con la llegada de una gran tormenta que fue recorriendo el este peninsular entrando desde el suroeste y que dejó en apenas unas horas 56,4 mm. la mañana del lunes día 2, igualando prácticamente al día más lluvioso de este otoño -y del año-, el 30 de septiembre, aunque en mucho menos tiempo. Además la tormenta vino acompañada de un temporal de levante que causó algunos pequeños desastres. Apenas unos días después llegaba un potente anticiclón, atípico para el otoño, que todavía persiste hoy. Al principio las temperaturas subieron notablemente, con días durante la misma semana que comenzó con lluvias que alcanzaron los 25ºC. Con el paso de los días, la temperatura se ha ido suavizando: las madrugadas son más frescas y a mediodía el ambiente es agradable, casi como a principios de primavera. La elevada presión ambiental mantiene a raya las nubes y el rocío que dejan las neblinas es muy patente durante las primeras horas de la mañana.

Crocus speciosus
La principal preocupación en la terraza estos días son los caracoles. Sigo enfrascado con la siembra de semilleros y plantación de los que están ya crecidos y cada día los caracoles frustran un poco más este cometido. Si bien los ataques a las plántulas no son generales y algunas de ellas llevan bastantes días ya en tierra, cada poco tiempo descubro con disgusto que han devorado algún ejemplar de las especies que por un motivo u otro han costado más de obtener: semillas que han tenido poco éxito germinando y el porcentaje de ejemplares obtenidos es bajo respecto a las semillas empleadas; ejemplares obtenidos en bajo número debido a que no sembré más de los presumiblemente necesarios, con la consiguiente pérdida de días para obtenerlos de nuevo: o, simplemente, plantas que ya llevaban días plantadas y dejé de preocuparme en sembrar más. Ni siquiera espolvorear las plantas con azufre parece estar haciendo efecto, con lo que el próximo paso será cubrir todo el contenedor con malla fina de mosquitera. A este paso, con el tiempo echándose encima, el contenedor con tanto esmero preparado puede terminar igual de mal que el de 2013-2014, con montones de especies lanzadas a perder por una mala planificiación.

Pentas lanceolata roja
En el resto de la terraza predomina el verde. El temporal de levante tuvo alguna consecuencia, la más destacada de ellas el vuelco de la maceta de la Buddleja davidii que, paradójicamente, debió pasar tanto rato tumbada y rodando que el viento acabó resecando su tierra justo el día de lluvia más intensa del año, además de troncharle varias ramas. Con esto, me he quedado abruptamente sin su floración aunque la planta sigue en perfecto estado y a base de regar con un recipiente debajo he rehidratado la maceta. Faltará ver si se recupera y puede estar de nuevo llena de flores en primavera. Aparte de este incidente, el viento descolgó parte de los tallos de una de las Clematis y ha dejado algo resentida a la colgante Nolana paradoxa. Eso sí, se han notado más los beneficios del agua, con plantas que a día de hoy siguen aguantando con poco o ningún riego desde hace ya más de un mes.

Martynia annua
El otoño sigue su curso habitual para muchas viejas conocidas en la terraza. El Erodium x variabile ha regenerado su verdor y no para de emitir florecillas rosadas continuamente. Las margaritas Mauranthemum, germinadas a principios de septiembre, se suman a sus primas las caléndulas comenzando a florecer ya. Como anual de última hora, empieza a florecer la Martynia annua, que a pesar de estar sus semillas enterradas desde poco antes del verano, no germinaron hasta las continuadas lluvias de principios de septiembre. En otras temporadas ha pasado lo mismo con otros miembros de su familia (Proboscidea, Ibicella) aunque lo normal era que, tras sembrarlas en primavera, tardasen en asomar hasta la llegada del verano y, a pesar de las condiciones poco propicias, crecieran bien y floreciesen hasta otoño. Nunca he conseguido forzar a las semillas a germinar cuando yo quiero y parece que sólo lo hagan cuando la tierra está húmeda y caliente. De un modo u otro, la presencia en la terraza de las anuales de esta familia ha sido contínua desde 2008.

Ceratitis capitata
La floración continúa, igual de laxa que siempre, entre los Dianthus plumarius, estando ahora mismo el Dianthus chinensis más cargado de flores que ellos. Al de flores blancas y rojas parece que le cueste más florecer, aunque ahora mismo los de flores rosa no tienen ninguna flor abierta, si bien sí siguen produciéndolas. Más extraño resulta el ejemplar que creció en otra maceta, que está tanto o más grande que los que están floreciendo desde verano y jamás ha dado signos de florecer. En la maceta de los primeros crecen tímidamente algunas plantas con aspecto de crisantemo, algunas arañuelas y una Cerinthe que como siempre ocurre, sufre los picotazos de los gorriones que no pueden resistir romperlas nada más las encuentran. Es otra especie que todavía no me he puesto a colocar en macetas aunque ya tengo dos semillas germinadas listas para poner en su ubicación definitiva. Dado lo rápido de su crecimiento, da tiempo de sobra todavía a que sean de las primeras en florecer al próximo año. Son varias las boragináceas que espero tener este año en flor en la terraza, algunas de ellas bastante grandes y propicias para que los insectos polinizadores se sientan atraídos.

Dianthus plumarius
Insectos ahora mismo se ven pocos. La mayoría son moscas, las que han ido naciendo del compost o incluso se han criado en los lixivados de éste producidos por las lluvias, como las Eristalis tenax. También he observado unas pocas Ceratitis capitata algo aturdidas. A pesar de sus llamativos colores, pocas son las simpatías que levanta esta mosca, temida y odiada por infestar los naranjos y otros frutales. También se ha dejado ver alguna que otra mariposa, entre ellas un par de ejemplares de Leptothes piritous, de alas azul metálico con el envés maculado y dos pequeñas manchas como ojos, y al menos una blanquita de la col. Hay que decir que, aunque en la foto aparezca la primera especie posada en una flor de la Portulaca umbraticola, no llegaron con intenciones aparentes de libar néctar. La blanquita prefirió pararse en las hojas de las bulbosas antes que probar, por ejemplo, las flores de la Pentas.

Erodium x variabile
De las Pentas, como se deja ver en la foto, he añadido otro ejemplar, esta vez de flores rojas. Me gustaban tanto los de flor roja como los de flor rosada, pero en su momento cuando encontré el primero que adquirí, el rosado, no había otro en la tienda. Recientemente vi que las tenían en una cadena de supermercados donde solemos ir, y al encontrar en el de mi ciudad una planta de flores rojas en estado excelente y a 0,99€, no me pude resistir. Viendo los buenos resultados del ejemplar que ya tengo, que no ha parado de producir flores en estos cinco meses aunque el aspecto general de la planta ha quedado algo más desordenado, será interesante tener de dos colores y ver qué sucede en primavera, cuando coincidan -espero- con las borrajas y otras especies que atraen abejas. Visto está que las Pentas también pueden ser del gusto de los himenópteros, a juzgar por las visitas de varios de ellos durante el verano.

Mauranthemum paludosum
En el rincón trasero de la terraza parece que las historias de las plantas sean distintas al resto del emplazamiento. Asoman algunas bulbosas más y entre ellas reconozco algunas hojas de Allium neapolitanum, que junto a los Allium triquetrum son los únicos ajos que han conseguido florecer el primer año que se plantaron y sobrevivir a la siguiente temporada. Los Oxalis en flor comienzan a decaer muy despacio, y probablemente los pes-caprae comiencen a hacerlo lo suficientemente tarde como para no coincidir con sus parientes de flores rosadas. Los Crocus speciosus inician la recta final de su floración con un último grupo en el que se puede comprobar que todos, los diez cormos plantados, han producido al menos una flor. Es de esperar que pronto crezcan las hojas que durarán hasta la primavera. Pocas flores más se pueden ver en el rincón, como las del Cyclamen persicum, dado que las Clematis dieron por terminado su espontánea floración otoñal.