domingo, 2 de marzo de 2014

Cuenta atrás para la primavera

Cerinthe major 'Purpurascens'
Acabó un mes de febrero tan loco como lo fue el octubre pasado, con temperaturas fuera de lugar y precipitaciones casi anecdóticas, aunque desde luego no tan exagerado en calor por el simple hecho de que, al fin y al cabo, aún es invierno. Bueno, eso dicen, porque en más de la mitad de días del mes las mínimas han sido superiores a los 10ºC, y los 20ºC se han rebasado en siete ocasiones.  Es casi seguro que este febrero haya batido algún récord de altas temperaturas, a pesar de que ha dado las mínimas más bajas del año y del invierno casi por los pelos. Sin ir más lejos, el otoño pasado tuvo días de más frío que en lo que va de invierno.

Anemone blanda
Por este mismo motivo, que la primavera vaya a llegar no es más que una fecha en el calendario, pues las plantas de la terraza la están viviendo desde mediados de enero. Si no hay más plantas en flor es porque durante estos meses o bien han crecido despacio o bien todavía han sido sembradas recientemente aprovechando el calor, aparte de las que han llegado hace nada en forma de raíz, rizoma, tubérculo o bulbo. Por lo demás, la terraza está cargadísima de colores y eso bien lo agradecen los insectos, pues han encontrado en ella un "restaurante" de polen toda clase de himenópteros, moscas de las flores y hasta escarabajos, entre los que se incluye ya alguna mariquita que ha sido más que bienvenida debido a la enorme cantidad de pulgones que han pasado el invierno pegados a muchas plantas.

Rincón florido del contenedor
Una de las plantas más efectivas que a día de hoy está floreciendo sin parar es la Cerinthe major 'Purpurascens'. Este cultivar de la comúnmente llamada ceriflor o hierba palomera es una anual muy popular en los jardines extranjeros, y que cuando tuve la oportunidad de introducir, en un intercambio de semillas, no me lo pensé dos veces. La planta surge de unas semillas bastante grandes para tratarse de una anual de talla media y su crecimiento, seguramente ayudado por mi clima, ha sido endiablado: sembrada en noviembre y abriendo su primera flor en febrero. Se trata de una curiosa planta ramificada con tallos inclinados llenos de hojas glaucas redondeadas con la particularidad de repeler el agua. En el extremo de los tallos aparecen, mirando hacia abajo, flores en forma de tubo, totalmente cilíndricas, de un intenso color morado. Este tono suele teñir también las partes de la planta cercanas a las flores, aunque en mi ejemplar no aparece de manera particularmente intensa. Es una boraginácea, como las borrajas, las nomeolvides o las viboreras.

Anemone coronaria 'Sylphide'
Se abren también estos días las primeras anémonas, este año con las dos especies más típicas, Anemone coronaria y Anemone blanda. A la primera ya la conocía del año pasado y el anterior, y la segunda florece por primera vez en la terraza. Éstas fueron adquiridas en septiembre de 2013, aunque ya lo había intentado el año anterior y no hubo éxito. Sin embargo, y no me explico cómo, los tubérculos de la temporada anterior desaparecieron por completo y nunca brotaron, pero ahora resulta que en macetas donde reutilicé el sustrato del año pasado de las anémonas (que me pareció que retenía demasiado la humedad) aparecen algunas de estas Anemone blanda. Son tan encantadoras que no he sido capaz de retirarlas, además de que resulta complicado ya que podría dañar a las plantas inquilinas de dichas macetas.

Linaria reticulata 'Flamenco'
Las anémonas grandes que están en flor son las 'De Caen', sin que todavía sepa si ha sobrevivido alguna de las dobles, las 'St. Brigid'. Sólo han salido tres colores: las moradas-azuladas, que tienen algún tipo de problema por el cual salen con el botón central incompleto (al principio creí que sería algún insecto que se las comía, pero sólo les pasa a esas); la de color malva, la más grande de momento; por último, una con nombre propio, adquirida aparte: la 'Sylphide', de flores rosado intenso y que habitualmente no suele venir en las mezclas. Las Anemone blanda, por su parte, de momento sólo han aparecido en color azulado, aunque emergen capullos que apuntan ser de otros colores. También están cerca de florecer los ranúnculos.

Armeria maritima
En el contenedor todavía faltan plantas para la gran explosión primaveral, aunque ya van asomando tímidamente (y no tan tímidamente) los primeros ejemplares pertenecientes a esta parte de la temporada. Los linos rojos cargan de escarlata el lado izquierdo del contenedor, aunque sólo se trata de dos plantas muy ramificadas y altas. Es complicadísimo encontrar una flor "perfecta" que pueda ser fotografiada, pues el calor o el viento siempre las deforman, o bien no logran abrirse del todo como sus parientes los linos comunes, que se exhiben desplegados durante toda la mañana. En el lado derecho, todavía resentido por aquellas grandes caléndulas que hubo que quitar, sólo la Linaria reticulata 'Flamenco' florece, aunque de manera algo tímida. Esta planta, como todas las del género, posee flores muy similares a las de sus parientes los antirrinos, aunque de menor tamaño y con un espolón en la parte inferior. Es asimismo más grácil que sus primos, con hojas muy finas y flores aglomeradas en el extremo de unos tallos delgadísimos. Al ejemplar de la foto le ha costado un poco sacar flores sin marcas ni arrugas, aunque como se puede apreciar los espolones no acaban de desarrollarse bien del todo. No es la única del lugar, así que seguro que habrá tiempo para ver flores mejor desarrolladas que estas.

Como en la temporada anterior, a principios de año las Kalanchoe x houghtonii y blossfeldiana se llenan de flores rojas. A la primera todavía le quedan varias por abrir después de semanas haciéndolo, mientras que la segunda comenzó algo más tarde y ya le ha sacado la delantera. Son quizá las plantas que menos trabajo dan de toda la terraza, pues apenas necesitan agua -podrían sobrevivir sólamente con la de la lluvia- y sólo las he movido de sitio cuando he hecho "reformas". Si además, por unas semanas al año, ofrecen ese despliegue de rojos, siempre tendrán su rincón en la terraza.

Kalanchoe blossfeldiana
Siendo también esta la época en la que empiezan a llegar a los viveros las plantas perennes para la primavera, además de las que vienen empaquetadas, era de esperar que alguna especie más me tentase y se viniera para casa, con sus flores listas para deslumbrar. Las últimas han sido una Armeria maritima, una elegante planta costera con hojas similares a césped y flores agrupadas sobre largos y finos tallos, y una Saxifraga x arendsii, un híbrido popular en los jardines de rocalla, tremendamente florífero y con hojas pequeñas y similares a musgo. La primera ya tiene algunas flores abiertas aunque sobre tallos muy cortos, cosa que espero se deba a su producción "forzada" en invernadero y que con el sol consiga hacerse más alta; de la segunda elegí un ejemplar sano pero todavía sin flores, aunque tiene tantos capullos que seguro que no pasa más de una semana sin que vea flores abiertas.


Anemone coronaria 'De Caen'
Esta temporada febrero ha sido, desde luego, más prolífico que el del año anterior. Si por aquel entonces florecían tímidamente unas pocas plantas y empezaban a aparecer algunas bulbosas a la par que iban llegando las novedades, en esta no ha habido ni un sólo día en el que hayan faltado las floraciones abundantes de todas las especies que se han visto beneficidas por el otoño-invierno o directamente han llegado a casa cargadas de flores y no han dejado de sacar más. Además, con este buen tiempo, las siembras planificadas para primavera se han podido adelantar casi dos meses, con lo cual se pueden evitar casos como el del contenedor que, el año pasado, seguía prácticamente pelado a principios de abril. Actualmente ya quedan menos perennes y bulbosas por plantar y he dejado terminado un sitio para las trepadoras, plantas en las que no había profundizado demasiado por la falta de infraestructura adecuada y a lo que he puesto solución con unas pocas cañas. Esta primavera desde luego promete.

jueves, 27 de febrero de 2014

Explosión de margaritas

Ismelia carinata
En esta suave segunda mitad de invierno, en la que no ha faltado el calor pero sí la lluvia, la mayoría de plantas comienzan a despuntar como si ya hiciese semanas que comenzó la primavera. Las compuestas, que tantas entradas protagonizaron el año pasado, toman la delantera aventajadas por su abundancia en número, como viene siendo habitual.

Hay muchísimas especies en la familia Asteraceae, pero la subfamilia Asteroideae es la que se lleva la palma con sus aproximadamente 16.000 especies. En esta subfamilia encontramos a la inmensa mayoría de las especies con el clásico aspecto de margarita, crisantemo, girasol o caléndula, esto es, con el disco central de flores tubulares y pétalos rodeándolos, imitando el aspecto una flor actinomorfa típica. Muchas veces los pétalos están ausentes y en algunas especies incluso las flores son de lo más inusual, como en las Xanthium americanas que se han asilvestrado en nuestros campos. Las flores de tipo margarita ganan por mayoría y además en cultivo tenemos formas mutantes, con varias líneas de pétalos (dobles y semidobles), con lo cual la oferta es inabarcable. Hay una pequeña excepción, y es que en la subfamilia de las achicorias, dientes de león y similares (Cichorioideae) también hay unas pocas especies con aspecto de margarita al uso, como las Arctotis y las Gazania.

Argyranthemum frutescens
Son precisamente las especies africanas las que más representación tienen en este momento en la terraza. Hace poco hablé sobre lo bien que estaba la Felicia amelloides, grande y cargada de flores al fin, y los presagios se han cumplido ahora con su compañera la Osteospermum fruticosum. Al mismo tiempo que la Felicia ya había abierto decenas de capítulos azules, la matacabras o caléndula de El Cabo empezaba a cubrirse de los futuros capítulos. Todo apuntaba a que se iba a convertir en una "bola" de flores y así ha sido. La planta ha triplicado su tamaño desde su adquisición hace casi un año y por fin ha comenzado a ir bien, coincidiendo con una ampliación de maceta que le hice a ella y a varias de sus compañeras hace poco. A pesar de ser una planta resistente, lo cierto es que con el calor y una maceta demasiado pequeña se resiente a menudo. Espero que con el cambio consiga estar espléndida incluso en los meses más calurosos.

Mata de Osteospermum
Una de las primeras novedades ha sido la floración de los crisantemos tricolor (Ismelia carinata), sembrados desde julio y septiembre en una maceta y en el contenedor, respectivamente. Esta planta, también conocida por nombres ya obsoletos como Chrysanthemum carinatum, Glebionis carinata o Ismelia versicolor, es originaria del norte de África, incluyendo la Macaronesia. Es una especie fácil de cultivar que no ha tenido problema en crecer durante el otoño-invierno, alcanzando los ejemplares más grandes del contenedor unos 40 cm. y algo más de la mitad los que tengo en una maceta relativamente pequeña. Tienen hojas muy divididas y capítulos grandes de colores variados, siendo el disco rojo-amarillo del centro, o en ocasiones sólo el amarillo, común a todos los ejemplares. A mí me han salido blancos (los del contenedor) y rosados. La planta grande del contenedor floreció la primera hace semanas, pero los pétalos salieron arrugados y marrones. La flor actual tampoco ha salido perfecta, pero está algo mejor. En 2013 tuve a la especie y todas las flores salían deformadas, creciendo bastante mal y secándose después de sacar unos tres capítulos. Es de esas plantas que se ha hecho de rogar (los capítulos han tardado unos dos meses desde su aparición hasta abrirse) y me gustaría tener muchas más combinando con otras de sus parientes.

Calendula officinalis
En el contenedor ésta ha sido la primera compuesta nueva del año desde la resiembra otoñal. Siguen en ella las dos caléndulas que dejé, con la de flores naranja cargadísima como siempre, y parece que se va soltando y animando una de las Mauranthemum paludosum. Hay otra especie de la familia cerca de florecer, que ya revelaré cuando lo haga. Mientras, la mayoría están dentro de la tónica general del contenedor, esto es, creciendo todavía o siendo muy pequeñas dado que ha costado establecerlas después de varias siembras. Si todo funciona, el número de miembros de la familia en este punto de la terraza todavía está por multiplicarse exponencialmente.

Cosmos blanca
De las mencionadas Mauranthemum paludosum poco más que decir salvo que se han convertido ya en una de esas plantas que aparece por cualquier lado en la terraza y soy incapaz de quitar voluntariamente por lo poco que ocupan y lo bonitas que son. Eso sí, algunos ejemplares han salido en macetas inadecuadas y quizá aproveche las plantaciones y organización que tengo pendientes estos días para trasladarlas a macetas grandes "comunitarias" donde tengo planeado combinar varias compuestas de las que tengo actualmente en semilleros. Además parece que no haya dos flores iguales y tienen la particularidad de ir bien tanto en sol como en sombra. Precisamente, el ejemplar que tengo en el rincón de semisombra es el más pequeño, pero el que da los capítulos de mayor tamaño.

Bellis perennis
La más reciente de las especies, que ha llegado hoy, es la margarita Argyranthemum frutescens. Se trata de una planta de origen canario frecuente en los comercios, siendo una de las margaritas más populares, de la que existen multitud de variedades con colores variados (casi siempre entre amarillo, rosado y el blanco original) e incluso con formas dobles. Era una planta que siempre había tenido en mente por ser de esas margaritas recargadas, perennes y de talla mediana, pero buscaba la mejor oportunidad para traerla a casa. O, dicho de otra manera: un ejemplar grande, sano y no muy caro. El de las fotos ha costado un euro y medio en la floristería cercana a casa -de donde también vinieron las Mauranthemum y las Gazania- y está espléndido. Había blancas y éstas, de un rosado intenso con una banda blanca en la base de los pétalos, colorido que me ha parecido mucho más llamativo y el cual, a pesar de haber tantas especies, faltaba entre las margaritas de la terraza. No tardaré demasiado en ampliarle la maceta para que se vaya expandiendo a gusto.

Otro crisantemo tricolor
Entre las especies obtenidas de semilla en los últimos meses, las primeras en florecer han sido una Cosmos blanca y una Bellis perennis doble de tipo 'Pomponette'. La primera la recibí como presente en un intercambio de semillas y la puse en una pequeña maceta por curiosidad, donde ha crecido sin demasiadas atenciones -es una planta estupenda para nuestro otoño-invierno pero que sufre en verano- y acabó floreciendo hace unos días. Las Bellis perennis son el segundo intento seguido y el enésimo de 2013. Las semillas las adquirí allá por febrero y todas las siembras que hice desde entonces se me malograron al aumentar las temperaturas (se cocieron, literalmente, bajo el plástico protector). En verano saqué más plantas en el patio, pero para otoño estaban llenas de manchas y deformidades, así que las arranqué y volví a sembrar, ocasión en la que por fin han ido mejor. Todavía son muy pequeñas y la flor que ha salido tiene pinta de haberlo hecho forzada por el calor, siendo también diminuta. Es una planta frecuente en las tiendas y podría haber tenido alguna al mismo precio que las Mauranthemum, pero eso lo supe después de tener las semillas en casa y prefería probar. Aunque las flores de la planta son margaritas "estándar", de pétalos planos y blancos con el centro amarillo, es más frecuente encontrarlas como la que tengo, dobles con pétalos tubulares que crecen muy apretados en una extensión variable, algo similar a las Zinnia 'flor de dalia'.

Mata de Mauranthemum paludosum
¿Qué más queda? Están las Gaillardia, que ya no sé de dónde sacan fuerzas para seguir floreciendo, pues las plantas están totalmente secas y ya casi no sacan hojas; las futuras dalias, que espero acertar con ellas después de la decepción del año pasado -de la cual quizá tengo más culpa de lo que pensaba- y con dos frentes abiertos, pues he plantado también de semilla. Tengo también un par de girasoles rojos mexicanos (Tithonia rotundifolia) que sembré en septiembre y han ido relativamente mal, quedándose muy pequeños, amarillentos y con la mitad de hojas secas por un ataque de hongos en otoño. Una de ellas está floreciendo de manera pobre, con un capítulo pequeño que apenas ha conseguido abrirse. He pregerminado otra semilla que seguramente enterraré en la misma maceta cortando antes los otros ejemplares. Es una anual de crecimiento rápido, muy grande, pero que seguro que será más feliz con más sol y temperatura. Esto pasa con algunas plantas, como las Zinnia, que no tienen inconveniente en germinar en nuestro otoño-invierno pero funcionan muy mal en esas fechas.

Argyranthemum
Como comentaba, a pesar de la gran cantidad de margaritas, crisantemos y caléndulas que pueblan estos días la terraza, hay que tener en cuenta que todavía falta un mes para la primavera, con todo lo que ello supone, y que sigo atendiendo a otras tantas especies que están creciendo o son candidatas para ser sembradas, como los próximos girasoles para esta temporada. Y, por supuesto, hay más tipos de compuestas a punto de ganar protagonismo: en este momento hay seis especies distintas de Centaurea creciendo en la terraza. Dos de ellas están teniendo problemas con la araña roja, que espero eliminar antes de que sea demasiado tarde. Otras, las viejas conocidas Centaurea cyanus, empiezan a desarrollar el tallo con el que florecerán, pero si todo va bien no serán la primera especie del género que lo haga este año.

Así pues, 2014 apunta a ser un año en el cual la mayor familia de angiospermas volverá a ser también la de mayor riqueza y variedad en la terraza, siempre dispuestas a sorprender con su belleza y colorido.

domingo, 16 de febrero de 2014

Avance rápido

Scilla siberica
Aún acabamos de estrenar la segunda mitad de febrero, pero parece que la primavera se vaya a adelantar todo un mes. El pasado viernes vimos subir los termómetros hasta los 27ºC, y las mínimas no parecen querer bajar ya ni siquiera de los 10ºC algunas noches. Hoy llueve, pero como siempre, poco y durante poco rato. Las temperaturas y lo bien que reflejan las plantas este buen ambiente nos abstraen de esa realidad en la que, por ejemplo, la casi total ausencia de lluvias abundantes durante el invierno están haciendo que tenga que utilizar casi cien litros de agua por semana, y eso que todavía estamos en invierno.

Esta semana ha supuesto un pequeño parón de novedades, si bien algunas flores se han abierto por primera vez en la temporada y, casi sin darme cuenta, nada menos que 21 especies distintas de plantas se preparan para florecer. Algunas, todavía formando botones, no sé cuándo empezarán a mostrarse, pero otras estarán listas durante la semana próxima. Espero que no haya ningún problema y todas ellas cumplan con su cometido para comenzar a mostrarlas aquí tan pronto como estén luciendo sus mejores galas.

Tropaeolum majus
Esta semana ha florecido la primera bulbosa del año, una adelantada Scilla siberica que lleva ya emitidas tres varas de sus irregulares pero bellas flores azules. Hasta ahora me florecían sobre mediados de marzo, y lo raro es que sólo lo ha hecho una de las diez que planté, de las cuales casi tampoco asoman siquiera, pues sólo hay dos puntas más sobre la tierra. Otros años las compraba en Schlecker, pero desgraciadamente dejaron de traer bulbos. Estas son de Eurobulb.nl y de momento parecen más enégicas; el problema que tenía con las anteriores es que florecían poco y mal, y los bulbos, aunque todavía encontraba alguno en verano, se ablandaban y acababan podridos.

Rúcula
También ha florecido de manera bastante temprana una planta que asociaba a días más cálidos y que sin embargo sembré en noviembre y ha crecido sin problema durante el invierno: una capuchina (Tropaeloum majus) que ha dado flores amarillas y ha quedado curiosamente "enanizada". Sólo sembré una semilla, en noviembre, por la impaciencia de verla crecer pero a la vez con la prudencia de que quizá el invierno no le iba a gustar. Al final, esta estación no ha sido óbice, y podría haber sembrado incluso otras plantas tropicales y subtropicales de las más adaptables con nuestro clima. Una de ellas, la trepadora Cobaea scandens, la sembré en agosto y ya ha crecido casi dos metros. No quiero imaginar lo que alcanzará cuando haga calor de verdad.

Otra de las floraciones nuevas para esta semana la han dado las rúculas, que se produce una semana más tarde que el año pasado. Las plantas son pequeñas, fueron sembradas a mediados de otoño, a diferencia de la planta de 2013, que llevaba creciendo desde el mes de junio anterior (tenía 8 meses al florecer). Otras plantas que se han retrasado un poco respecto al año pasado han sido las Kalanchoe, que justo comienzan ahora a abrir su flores, aunque los capullos podían verse desde hace semanas.

Así pues, este año la espera primaveral se hará más llevadera, plantando cosas nuevas rodeado de flores de otras tantas nuevas especies. También en el ambiente se nota la llegada del buen tiempo, pues el roquero solitario (Monticola solitarius), un pájaro azul residente todo el año en Cullera, comienza a defender su territorio cantando desde las azoteas de los edificios más altos cercanos a la terraza.

jueves, 6 de febrero de 2014

Febrero muy primaveral

Oxalis latifolia
Ya es raro que aquí, la transición de un verano a otro -por llamar de alguna manera al período del año en el que las temperaturas bajan y vuelven a subir- tenga una regularidad lógica y moderadamente progresiva. Esto es, que debería ir haciendo cada vez más fresco en otoño, continuar durante el invierno y mejorar a partir de marzo. Pues no: o el calor se alarga demasiado, o el invierno comienza a remitir muy pronto, como es el caso de esta temporada. Lo habitual suele ser que en febrero haya días fríos, a veces con las mínimas absolutas del año, cambiando radicalmente hacia el final y volviéndose muy suave. Queda tiempo para ello, incluso podría saltar a marzo, pero lo cierto es que este año el mes comienza con la misma tendencia con la que acabó enero: poniente, calor y nada de lluvia a la vista, prácticamente lo contrario al resto de la península. La madrugada del pasado día 5 dio una mínima en Cullera de 13ºC, una temperatura que podría ser perfectamente la de un día de principios de mayo. De media mañana a primeras horas de la tarde, de 18ºC en adelante.

Lino común
Las plantas no están más adelantadas porque la época o su talla todavía no lo permiten, porque si no, todavía habría más flores de las que hay. Continúan en flor todas aquellas plantas que empezaron a hacerlo allá por noviembre, siendo pocas las excepciones y muchas de ellas con razón: por ejemplo, el Oxalis bowiei terminó su ciclo por aquel entonces, siendo de momento la única especie del género que tengo que se ajusta a unas fechas para florecer. Los demás florecen siempre que tengan crecimiento, como el Oxalis triangularis o el más reciente Oxalis latifolia, para el cual es indispensable un baño de sol directo durante unas horas para desplegar sus flores y permitir su correcto desarrollo. Dichas flores se parecen a las del mencionado O. triangularis aunque son  todavía más pequeñas. Esta especie, aunque la recibí de un compañero de México, también aparece en algunos puntos de España como invasora.

Gaillardia aristata
Todas las plantas florecidas de la parte soleada siguen a más. Las Mauranthemum paludosum parecen haber coincidido esta vez con su época favorita y no dejan de sacar flores cada vez más grandes y de una duración extraordinaria. Además, la planta ha ido apareciendo en diversas macetas y alegra cada rincón de la terraza. La única compuesta que parece buscar algo más de luz es la gazania, pues las flores no terminan de desplegarse del todo; en el otro extremo, una de las Gaillardia emitió una ramificación desde su base y ha desarrollado el capítulo más grande que yo recuerde desde que tengo la especie, con unos 9 cm. de diámetro. Por su parte, la Geum coccineum tiene menos flores a punto de salir, pero quizá sea algo transitorio, hasta que empiecen a aparecer nuevos tallos. Además, está cercana la floración de nuevas especies sembradas a finales del año pasado.

Espuela de caballero
En el contenedor, los días de calor y los generosos riegos están propiciando un crecimiento desenfrenado en las plántulas, y otras tantas aparecen ahora gracias a la eliminación de las enormes caléndulas que quitaban la luz al rincón donde supuestamente deberían haber crecido plantas más altas que ellas. Mantuve sólo a dos caléndulas en el extremo izquierdo, donde la mayoría de plantas que habitan ya están muy crecidas, casi con total seguridad debido a que es el rincón donde antes se va el sol y retiene mayor humedad, cada vez más ayudada por la sombra que proyectan las plantas más grandes.

En ese mismo rincón también florecen los linos comunes, que abren una flor al día que empieza a perder sus pétalos en la misma tarde. Siempre tienen imperfecciones, como pasaba con los linos rojos, los cuales también parecen estar a punto de florecer. Al menos he remendado el desastre del año pasado, cuando sembré el lino en febrero y justo fueron exterminados por un abrasador poniente cuando comenzaban a florecer, en mayo. Las plantas de este año llevan creciendo desde septiembre y deben andar por 40 cm. de alto o más. Uno de sus vecinos tiene un carácter totalmente opuesto: la espuela de caballero (Consolida ajacis) posee flores que duran semanas, y además la misma y única planta lleva emitiéndolas continuamente desde noviembre. Todavía he recolectado esta semana las vainas de semillas de las primeras flores que tuvo. Se está convirtiendo en una de las especies estrella de esta "pretemporada", y parece que hay más plantas repartidas por el contenedor que acompañarán durante la primavera.

Caléndula amarilla
De todos los bulbos plantados en la terraza, la que se lleva el mérito de ser la primera en florecer es la Scilla siberica. Plantadas en octubre, nunca había conseguido verlas florecer antes de mediados de marzo, y hasta ahora los dos años anteriores acabaron en la basura cuando busqué los bulbos en verano. Este año la estrategia con ellas fue tratarlas como plantas de bosque, y mantengo el sustrato húmedo en uno de los rincones menos expuestos. El resultado fue que a finales del pasado año emergía ya una planta, y las flores se abrirán pronto; en cambio, de las diez que enterré sólo veo dos puntas más asomar. Esta planta parece tener el defecto de querer florecer a toda costa sin sincronizarse con la apertura de hojas: esta vez la cosa quizá sale mejor que el año pasado, pues las flores que se han estropeado intentando abrirse paso pertenecen a una pequeña espiga lateral del bulbo y el pedúnculo de mayor tamaño está emergiendo con el camino despejado. Será un placer poder observar sus flores de color azul auténtico desplegadas.

Mauranthemum paludosum
En el contenedor no parece que los bulbos tengan mucha prisa, y en algunos casos es preocupante. Es pronto, pero llevan tanto tiempo enterrados y se ven tantas diferencias que uno se preocupa. El caso más notable es el de los Crocus, con un crecimiento irregular en el que algunas plantas han emergido y crecen a buen ritmo y otras ni siquiera han roto la tierra. Todavía se puede esperar a marzo, ya que suelen durar floreciendo hasta finales de este mes. Sólo dos especies, los jacintos y los Pseudomuscari azureum parecen estar comenzando a despuntar con flores allí. Por lo pronto, he regado el contenedor para paliar estas largas semanas sin lluvias y asentar un poco la tierra. Unos cuantos riegos harán que se empapen las capas más bajas de sustrato (y compost) y proporcionarán humedad durante un largo tiempo.

Otras vivaces comienzan a sacar hojas o romper tímidamente la tierra, mientras que las anémonas han hecho ya su trabajo, cubriendo de follaje las macetas, y ya asoman las primeras flores que estarán listas la semana que viene o incluso antes. Tengo un pequeño problema con las anémonas este año, y es que parece ser que lo que yo consideré una desaparición de tubérculos el año pasado, resultó ser una simple "reducción". Esto es, que en todas aquellas macetas donde he reaprovechado sustrato que una vez contuvo anémonas, están saliendo. Debe ser que los tubérculos no necesitan ser de la talla que tienen cuando se venden para volver a regenerar una planta, y esto hace que sean indetectables en la tierra.

Durante las próximas semanas, las ventajas que han adquirido estas plantas repercutirán en su temprano desarrollo, pudiendo florecer aunque vuelva a hacer un poco de frío, pues igualmente seguirán beneficiándose de la mayor duración de los días. Es más, las plántulas más jovenes que se desarrollen estos días van a tener más problemas con la sequedad de la tierra que con las bajas temperaturas.

sábado, 1 de febrero de 2014

Pensamientos del pasado

Viola sp.
En esta entrada retrospectiva hablaré de unas florecillas que tuve en la temporada 2012, la primera en la que el contenedor-jardinera empezó a servir de área de siembra de plantas de toda clase. No sólo había semillas de anuales y otras herbáceas, sino que además metí todo lo que conseguí de cara a la primavera: plantas rizomatosas como los lupinos y las aguileñas, tubérculos como los ranúnculos y anémonas, cormos como los gladiolos, Freesia y Sparaxis...

Entre aquellas semillas se encontraba una mezcla de pensamientos de la marca que vende LIDL, etiquetada como Viola x wittrockiana 'Swiss Giant'. Aunque este tipo de violeta generalmente no me llaman la atención por sus flores excesivamente grandes -y posiblemente porque la tengo muy vista entre las plantas más típicas que se venden en todos lados-  pensé que no estaría mal usarlas como aporte de color de pequeña talla para la parte frontal. Así pues, ya en primavera, sembré las semillas a voleo al descubierto, sin más tratamiento que regar de vez en cuando.

En amarillo
Las primeras flores se abrieron hacia principios de junio, a la par con las Lobelia erinus 'Crystal Palace' y los Ageratum houstonianum 'Blue Mink' con los que compartían sector y después de que las pocas anémonas y aguileñas que habían florecido fuesen desapareciendo. Lo que surgió no era ni mucho menos lo que uno se encuentra si busca 'Swiss Giant' entre los cultivares de violetas híbridas, pero de todos modos no me desagradó en absoluto, al contrario.

Las flores aparecidas giraban en torno al morado, blanco, amarillo y tonos lila. Su tamaño era más contenido y ninguna de ellas contaba con las típicas manchas negras en la base de los pétalos, que si bien no son comunes a todas las selecciones de Viola x wittrockiana, sí las esperaba en estas. De hecho, la conclusión a la que llegué es que su identidad es un misterio, pues las plantas son sólo ligeramente similares a algunos tipos del mencionado híbrido y además presentan mayor parecido morfológico con las Viola cornuta de jardinería, más gráciles y también presentes en mezclas de colores. Especie que, por cierto, he cultivado este año y quizá me sirva para comparar.

De color lila
Las flores alegraron la última etapa del contenedor en una temporada que no fue tan colorista como 2012, entusiasmándome cada vez que aparecía un color nuevo. Debieron florecer apenas unas siete plantas en total y duraron hasta mediados de julio. Mucha gente a la que le enseñé estas fotos se sorprendían de que tuviese pensamientos en verano, pues atribuían la planta a algo más típico de épocas tempranas. Lo cierto es que la mayoría de plantas anuales en cultivo suelen poder crecer en cualquier época y el verano no es la excepción, pues con la protección y cuidados adecuados el calor puede ser un beneficio, aunque las plantas se desgastan antes.

Las flores se mantenían bastantes días aunque parece que con diferencias: las de color lila solían ser las que más cambios sufrían en menos tiempo, usualmente abriéndose de un tono más claro (blanco incluso) y pigmentándose con el tiempo como lo haría una hoja de árbol caducifolio en otoño. Además, tenían los pétalos más anchos y solían durar menos tiempo erguidos que en las amarillas y moradas. Las hojas de las plantas se mantuvieron verdes y firmes durante toda su corta vida, y eran las típicas de este tipo de plantas, con un dentado romo en los bordes. No aprecio en las fotos si su anchura ayudaría en su identificación, pero eran más bien estrechas.

En blanco
Estas violetas tuvieron la duración de las plantas anuales, germinadas en marzo y no llegando más allá de agosto. Es curioso porque ese mismo año varias especies de vida más larga (como comprobé después) se fueron secando en verano aun cuando compartían sitio con otros ejemplares de su especie que sobrepasaron e incluso duplicaron su vida. En aquel entonces, los ageratos más pequeños se secaron y un par de los más grandes sobrevivieron todo el invierno hasta principios de primavera de 2013; un antirrino sembrado en otoño de 2011 murió ese verano, mientras que uno de los que sembré esa primavera duró hasta agosto del año pasado y otro (de 2011) sigue vivo ahora. Igualmente, las Xerochrysum bracteatum se secaron ese verano mientras que un par de ejemplares se mantuvieron estáticos y no fue hasta primavera de 2013 cuando se "reactivaron" creciendo y floreciendo. Pequeños misterios.

En morado
De estas violetas, que dejé secar y no retiré de inmediato del contenedor, aparentemente no cayó ninguna semilla al suelo o bien no sobrevivieron, pues nunca han aparecido como espontáneas. Hay que tener en cuenta que en primavera de 2013 planté sobre tierra poco removida y con algún aporte nuevo, y las únicas plantas que quedaron en tierra y resurgieron fueron los ageratos, los cuales incluso han sobrevivido a la siguiente puesta a punto (en agosto) y uno de ellos ya está crecido y cerca de florecer. No los siembro voluntariamente desde 2012 por este mismo motivo.

Queda un poco lejos aquel verano de 2012, y lo cierto es que estas violetas han tenido un "año en blanco" desde entonces hasta hoy, pues no sé por qué razón no conseguí más germinaciones y quizá lo fui dejando de lado hasta este otoño. Cierto es que no entraron ya en los planes de formar parte del contenedor en 2013, y no sé muy bien por qué, pues por talla hubieran combinado perfectamente. Con las lobelias 'Crystal Palace' sí repetí y un par de plantitas crecían al frente bajo plantas más altas.


No fue ya hasta el verano pasado, con algún fracaso más, cuando agoté el sobre de semillas de 2012 y estrené el de 2013, y finalmente hacia agosto comenzaron a crecer unas pocas plántulas, que se han mantenido hasta hoy y presentan un buen aspecto, aunque no son muy grandes. Quizá no haya que esperar mucho para verlas florecer y el retorno de las violetas y pensamientos a la terraza no esté muy lejano.

sábado, 25 de enero de 2014

Un tercio de invierno suave y poco lluvioso

Linum usitatissimum
Volvemos con la relación de amor-odio que tienen la meteorología y la jardinería. Hace algo más de un mes que comenzó el invierno y la aparente impresión de que estábamos viviendo un "otoño desplazado" parece estar esfumándose. Hace fresco (que no frío), la humedad cala los huesos y las nubes aparecen sin falta todas las semanas, con alguna precipitación incluso, pero la realidad es que éstas muchas veces no llegan ni al medio milímetro. Las últimas lluvias que pueden tenerse en cuenta fueron las que iniciaron la segunda quincena de noviembre, y en diciembre llovió de manera decente dos días justo antes del solsticio invernal, acumulando ya en este mes una cantidad que, habitualmente, es lo que cae en un sólo día de otoño cuando vienen las nubes bien cargadas.

Las lluvias y el frío que duraron de mitad a mitad de los meses de noviembre y diciembre trajeron un periodo de bonanza a la terraza, humedeciendo la tierra y manteniéndose gracias a las temperaturas bajas, permitiéndome ahorrar agua al usar la que recogí. Pero como era de esperar, viendo la tendencia estos años, cuando comienza el invierno suele iniciarse un periodo algo más cálido, interrumpido por entradas frías ocasionales en enero o febrero, pero que conforman la tónica de nuestros inviernos: fresco de noche, suave de día. Y eso al final la tierra de las macetas lo acaba reflejando: se acabó el regar poco otra vez.

Physalis peruviana
El primer sitio donde se aprecia es el contenedor de las herbáceas: los parches de tierra con plantones poco frondosos ya no muestran la tierra oscura cargada de humedad. Al final corté las dos caléndulas más grandes porque era insostenible dejar que quitasen tanto sitio donde todavía he de resembrar otras plantas. En el hueco que han dejado he tirado alguna semilla, pero se seca en apenas dos días y ya poco hace el pulverizador, así que he de usar la regadera con cuidado de no remover mucho la tierra. Todavía cortaré una caléndula más, una de flores naranja dobles, que proporcionará un hueco extra, pero pequeño. La etapa otoñal está más que terminada y ya me hago una idea de las plantas que han ido bien y las que no. Tras este percance, resembraré ahora las plantas menos exigentes con la temperatura y en primavera las que reclaman más calor, basándome en la temporada anterior que no fue nada mal. Ahora ya lo tengo claro: nada de plantas de hojas anchas y ramosas, mejor poner plantas altas y delgadas, del estilo del lino común (Linum usitatissimum) que encabeza esta entrada.

Antirrhinum de mata baja
Pero todo no va a ser malo: la buena temperatura está ayudando bastante a las plantas que sembré cuando ya comenzó el frío, en noviembre, incluso más tarde. Casi seguro que con los primeros calores de marzo coincidan en floración con las primeras bulbosas y perennes tempranas, propiciando un magnífico espectáculo. Este es de los mejores momentos para sembrar todas esas plantas que se conforman con temperaturas inferiores a 20ºC para germinar: macetas en cajas transparentes herméticas o cubiertas con plástico, puestas donde más sol da, y a ver plántulas en poco tiempo. Esto mismo si se hace en marzo, que parece tan cercano ya, acaba resultando en un montón de plántulas achicharradas, decepción y vuelta a empezar. Así pues, hay que aprovechar este excelente momento para preparar a todas esas especies que cubrirán el hueco entre febrero y abril.

Felicia amelloides
Nada que decir de las perennes y algunas anuales en flor de las que ya hablé en la entrada anterior: están magníficas y cada vez mejor. A la Felicia amelloides no me canso de verla tan cargada de flores, y la Mauranthemum paludosum me está sorprendiendo con la duración de sus capítulos, que casi rivalizan con la también anual Consolida ajacis. Los antirrinos altos están reverdeciendo y cada vez aparecen más colores, mientras que el solitario antirrino bajo de flores rosadas aguarda a sus compañeros de maceta, quizá blancos, que no tardarán en acompañarle. El Oxalis latifolia sigue floreciendo en el mismo pedúnculo, pero tengo la mala suerte de ir siempre el día que el sol está cubierto o a la hora que ya no está en lo más alto, con lo cual la foto de rigor tendrá que esperar. El alquejenje, con un aspecto poco agraciado, ha tenido en este otoño-invierno su periodo de mayor esplendor floreciendo y dando frutos. Quizá lo pode antes de que éstos maduren y aproveche para pasarlo a una maceta mayor, a fin de ver si consigue formar una mata más compacta.

Pero, ¿qué otra cosa interesante para el jardín empieza ahora? Exacto, estamos bordeando la época en la que salen los bulbos y vivaces de primavera-verano. Aunque todavía tardarán en llegar a los comercios unas 4-5 semanas, algunos han tomado la delantera. En una tienda "de toda la vida" de mi ciudad me encontré ya cajas de bulbos a granel y me llevé un Lilium regale, una especie por la que sentía una enorme curiosidad, y pronto llegarán de Holanda un puñado de especies más. La cosa no irá mucho más allá de ir plantando y buscándoles sitio de momento, pero saber que de abril a julio -incluso más allá- serán tantas las nuevas especies, junto con las que llegaron en otoño, constituye un aliciente perfecto para estos días de suave invierno.

jueves, 16 de enero de 2014

Y esto es enero

Floración abundante en la Felicia amelloides
Esperando a que llegue la primavera, con todos los preparativos, ideas y planes, a veces uno se olvida que al haber reunido tantas plantas distintas llega un momento en el que lo único que hay que esperar a ver son las flores de esta o aquella especie, pero la terraza no va a quedarse totalmente vacía de flores. Y esto es lo que está ocurriendo actualmente, aún cuando se suele pensar que el invierno es una época de parón y poco color. Más bien, este año es todo lo contrario.

Consolida ajacis
Muchas plantas sembradas en septiembre no han esperado a la primavera para florecer, como las espuelas de caballero, las caléndulas, las nomeolvides chinas (que incluso ya han terminado su floración a estas alturas) y algunas más que parece que lo harán pronto. Por otra parte, las últimas perennes adquiridas, que ya vinieron en flor, han multiplicado su producción. Y algo mejor todavía: algunas plantas que parecían tener alguna traba para florecer con asiduidad están empezando a cargarse de flores como nunca antes.

Empezaremos por estas últimas, que son dos: la Felicia amelloides y la Osteospermum fruticosum. La primera me empezaba a mosquear por el hecho de que nunca la veía tan recargada como suele verse en las fotos, y estando en casa desde principios de mayo empezaba ya a convertirse en algo aburrido, que me dejaba ver alguno de sus capítulos de pétalos azules muy de vez en cuando y poco más. De repente, a finales de diciembre la encontré llena de capullos estirándose desde los tallos, y por fin ha cumplido: toda la parte superior de la planta se encuentra repleta de flores y parece que le queda cuerda para un tiempo. La segunda, la Osteospermum, seguía un ritmo similar pero ahora mismo tiene tres capítulos a la vez y me he encontrado con algo idéntico a lo de su pariente: parece que en todos los extremos de sus ramificaciones hay un capítulo dispuesto a abrirse. Espero verla tan cargada como las que suelen haber en los parques y jardines. Por lo que se ve, a las margaritas/caléndulas africanas nuestro invierno no les amedrenta, sino que incluso a algunas las anima.

Geum coccineum
Quizá me he atrasado un poco en buscar macetas para realizar trasplantes, pues tenía previsto hacerlos ahora en invierno, la mejor época por encontrarse casi todas las plantas en un periodo de calma, pero no me había dado mucha prisa. Tengo ya las macetas, pero tendré que sacar el cepellón de tierra de cada una con cuidado para no estorbar demasiado a todas estas plantas en floración. Van a ser cambiadas de sitio las dos anteriores más la gazania y la Geum coccineum, otra planta que vino con apenas un par de flores y ahora tiene unas ocho a la vez, y se le ven intenciones de seguir adelante. En principio si se hace con cuidado no hay problema en hacer estos trasplantes-ampliaciones, pues al Erodium x variabile y la Iberis sempervirens 'Tahoe' también las cambié de maceta y la floración no se ha resentido en absoluto. Mientras no se moleste a las raíces, todo bien. Además, estas macetas en teoría les pueden servir para unos años más.

Felicia amelloides
Luego están esas plantas que les da igual la estación del año: ellas germinan donde sea, a partir de semillas que han ido cayendo, y florecerán tan pronto como alcancen el tamaño ideal. Al principio sólo tenía de este tipo a los Antirrhinum majus y quizá las Cosmos bipinnatus, las cuales han desaparecido momentáneamente (aunque hay plántulas creciendo), pero ahora habría que sumar a las Mauranthemum paludosum, cuya presencia en la terraza está a punto de cumplir un año y ya son decenas las plantas que ha habido, o sigue habiendo, a partir de tan sólo dos ejemplares que traje a casa. Estas margaritas renuevan automáticamente su maceta cuando las plantas mueren, germinando y creciendo deprisa para llenar de nuevo su espacio. Así, han habido flores en abril, en julio y en diciembre, indistintamente. Un caso curioso que me pasa con ellas es que apenas encuentro semillas cuando maduran los capítulos, pero a lo visto las producen en abundancia y ya están empezando a aparecer en todas las macetas que tengan cerca o bien contengan tierra que alguna vez haya estado cerca de ellas. Son tan gráciles y ocupan tan poco que no me molesta su carácter de "polizonte".

Erodium x variabile
En el contenedor las flores siguen como hasta ahora, y van ya unos cuantos meses. Sólo las Cynoglossum amabile han empezado a dejar de florecer y sus tallos se encuentran cargados de semillas. Tallos que hoy en su mayoria he cortado y puesto a secar, por un lado para ganar sitio y por otro para evitar que caigan demasiadas semillas al sustrato. La especie la resembraré, seguro, para que también luzca esta primavera, pero lo haré con mesura, pues ocupan algo más de espacio de lo esperado a la ancha para lo que realmente acaban ocupando con sus tallos y flores. Nada que ver, sin embargo, con las caléndulas, con las cuales estoy casi casi decidido a cortarlas, sintiéndolo mucho por lo bonitas y grandes que están, pero es que veo que estoy tirando por la borda el proyecto de llenar el contenedor de plantas por su culpa. Esperaba que ocupasen un espacio moderado como plantas de media altura, pero se expanden  muchísimo: el ejemplar más grande ocupa casi medio metro cuadrado él solo, y debajo no crece nada salvo aquellas plantas que consiguieron germinar al mismo tiempo y aún encuentran luz a base de haber crecido inclinadas. Si las dejo donde están estaré desperdiciando sitio durante al menos un año, ya que ahora todavía estoy a tiempo de sembrar anuales de crecimiento primaveral si antes de marzo despejo la zona.

Mauranthemum paludosum
En el rincón de semisombra todavía es algo pronto para hablar de floraciones, ya que la mayoría de sus habitantes están despertando y empezando a ponerse en marcha para la primavera. Sólo hay una flor allí en estos momentos, la de una Mauranthemum paludosum. Pronto abrirá algunas el Oxalis triangularis, que se pone en marcha tras varias semanas sin florecer; el Oxalis debilis también venía con flores pero por algún extraño motivo, éstas se han ido cayendo antes de abrirse. El Oxalis latifolia -al que durante un tiempo he tenido por O. violacea- ha comenzado a florecer, pero lo he tenido que cambiar a la zona de sol. El motivo saltaba a la vista, y es que la confusión de especies empezó a hacerse notar al ver las hojas de la planta: alargadas, buscando la luz en un rincón no demasiado protegido, lo cual lo convertiría en el único de mis Oxalis con aversión a la semisombra, pues los demás crecen y florecen bien, de manera compacta, en estas condiciones. Lo tuve que trasladar porque las flores eran totalmente incapaces de abrirse en las condiciones del rincón trasero de la terraza: en verano hay sol de sobra, pero en invierno el rincón más iluminado apenas recibe luz directa dos horas por la mañana. De momento lo he encajado entre varias macetas a fin de que los gorriones no lo descubran. No he podido ver las flores abiertas del todo porque siempre sale algún día nublado y sigue faltándoles luz.

Antirrhinum majus amarillo
Esta vez no he comenzado la entrada hablando del tiempo como en las últimas ocasiones. Supongo que he querido dar preferencia a las floraciones, pero lo cierto es que la meteorología no está siendo del todo mala. Las temperaturas están en torno a los 15ºC durante el día y 10 de noche, alternándose días nublados con alguna llovizna y soleados con temperaturas todavía más cálidas. El viento de poniente ha dejado de ser un incordio, pero parece que todavía lo tendremos de vuelta en breve. En teoría al fin de semana lloverá en mayor cantidad y bajan las temperaturas, pero a estas alturas no debe ser algo preocupante. Casi siempre pasa lo mismo: un periodo de bonanza se instala sobre nosotros entre finales de diciembre y mediados de enero, con algún episodio de mucho frío ocasional entre finales de enero y principios de febrero. Enero es frecuentemente el mes más frío, disputándoselo con diciembre algunos años. En febrero puede y suelen haber las mínimas más bajas de todo el año, pero el cálculo de la temperatura media se desequilibra porque la segunda mitad del mes suele ser suave, como un pequeño avance de la primavera.

Osteospermum
Es por ello que ahora es buena época para seguir con algunos semilleros y empezar a sacar al sol a los que se hicieron más tarde, allá por noviembre, para que puedan crecer y airearse con buena luz y temperatura pero sin calores, secamientos ni otros inconvenientes. Semilleros no he hecho muchos estos días, de momento sólo los de margarita de Livingstone, pero sí he aprovechado para sacar de sus cajas-invernadero a muchas plántulas de pequeño tamaño que empezaban a mostrar algo de exceso de humedad con sus pequeñas hojitas de color amarillento. A su vez, las plantas que estaban en esta misma situación hasta hace poco, es decir, al descubierto pero protegidas bajo reja y sin sol directo, han pasado ahora a la zona de más sol. Con este ciclo rotativo me aseguro de que las plantas completan un desarrollo óptimo y podrán estar grandes y fuertes en primavera, o incluso durar años si se trata de perennes. En esta época los semilleros que comienzo bajo plástico puedo y debo hacerlos al sol, para concentrar más luz y calor.

Nos encontramos pues en una época totalmente inversa al verano en cuanto a condiciones, aunque no tan lejos de las temperaturas agradables de la primavera y el otoño. La zona de sol resulta ahora perfecta para prácticamente todas las plantas, la de semisombra hace honor total a su nombre y varios de los laterales de la terraza sirven para poner toda clase de plantas a desarrollarse que, en épocas más cálidas, hay que trasladar al patio o al alféizar de mi casa en Sueca. Si todo va bien, de aquí a la primavera, que todavía está a dos meses de distancia, aún serán más las flores que acompañen a las que he mostrado en esta entrada. A ver si este año consigo enlazar el otoño con el verano y que sean pocas las semanas en que la terraza luzca menos colorida.

miércoles, 8 de enero de 2014

Un año de blog

Tal día como hoy, hace 365 días, comenzaba la andadura de este blog. Lo hacía con muchas entradas seguidas y enero de 2013 se convertía en el que todavía hasta ahora es el mes que más he escrito, pero tiene una explicación sencilla: comencé con tantas ganas que escribí sobre muchas de las plantas que tuve el año anterior. Podría haber comenzado el blog perfectamente en marzo de 2012, pero la idea se me pasó por la cabeza tiempo más tarde, debido al impulso que tenía de acompañar con historias todas las fotos que iba acumulando de mis plantas, por si a alguien le servían de guía. Así pues, la temporada de 2013 sí la hemos visto al completo, con sus idas y venidas, y pronto comenzará un nuevo ciclo.

El de la foto soy yo. El bebé, se entiende: la foto es de 1984, no sé el mes, pero a juzgar por mi aspecto y la ropa de manga larga, seguro que fue todavía durante el invierno o principios de primavera, es decir, hace ya 30 años. Me sostiene en brazos mi abuela Rosa, quien vivió en esa casa hasta hace algo más de una década y que, precisamente, dentro de cuatro días se cumplirán 10 años de su fallecimiento. La terraza es la del blog, ese lugar que ha sido escenario de todas las fotos aquí mostradas. Apenas ha cambiado desde entonces, incluso ha recibido pocas alteraciones para mejorar su estado, como por ejemplo el revestimiento de pintura antigoteras que posee la parte que aparece en la foto, o el refuerzo del techo del otro lado. Incluso de esas sillas azules debe quedar restos, pues hasta hace unos años todavía se sostenían en pie, pero la exposición a los elementos acabó dañándolas. El armazón de estantería, que sostenía la antena de TV, estuvo igual que en la foto (sin la antena) hasta el invierno pasado. Lo serré a la altura de las rodillas y puse encima una tabla de madera para hacer de balda que sostuviera macetas.

En la foto incluso vemos plantas, una Kalanchoe x houghtonii (nada que ver con las que tengo) que si la memoria no me falla, diría que todavía quedaban restos de ella la década pasada en esa maceta, que era una maceta de barro rota, o la base de ésta, más bien. Lo otro no aprecio qué es, pero parece otra crasa. Parece ser que ya a principios de los 80 esas plantas estaban más que vistas: donde no las encontraremos ya es en las tiendas. Su resistencia es tal que esas de la foto, o su descendencia, podrían haber estado desde ese mismísimo 1984 sin recibir atenciones y seguirían allí, sólo con el agua de lluvia. Por cierto, que las que hay actualmente en la terraza ya están a punto de florecer.

Pues este ha sido el primer año del blog, que no ha estado mal y, si nos fiamos de las estadísticas que ofrece Blogger, ha recibido hasta este momento 14.131 visitas. Con 104 entradas escritas (105 con esta), la dedicada a los Lilium 'Stargazer' es la más vista con 447 clics hasta ahora. Como ya mencioné una vez, intuyo que muchas visitas vienen a raíz de gente que busca información en castellano sobre plantas que ha comprado en supermercados, ya que muchas de las plantas que tengo provienen de ofertas puntuales que se dan en todo el país.

No me queda más que agradecer a todos los visitantes por el tiempo que han empleado en pasarse por aquí, y si además les ha servido para encontrar algo que buscaban, más satisfecho me siento todavía. Esperemos que este sea el primero de muchos años de historia y que al menos 2014 dé tantas o más flores que el año anterior para ser mostradas aquí.

domingo, 5 de enero de 2014

Ya está aquí 2014

Antirrino de mata baja
Llegó el nuevo año y con él algunos cambios atmosféricos, obviamente no relacionados con la llegada de 2014. Se fue 2013 con algunos episodios ventosos de componente oeste y alguna que otra lluvia, y el año comienza siguiendo en esa dirección aunque con un incremento en la fuerza del viento: más de 80 km/h alcanzaron algunas rachas ayer en Cullera, que por suerte no se han llevado nada por delante en la terraza. La lluvia, aunque intentó colarse, no tuvo suficiente presencia y se quedó en apenas unas gotitas que el viento se llevaba.

A efectos prácticos, la única verdad es que seguimos en invierno con su tónica habitual. El viento ha hecho que muchas macetas pierdan humedad, pero de momento sigo regando poco y todavía con agua almacenada de las últimas lluvias. Las temperaturas suben a causa del poniente (23ºC ayer, la temperatura más alta desde principios de noviembre) pero bajan tan pronto como cae la noche y disminuye el viento. Algunas plantas lo notan especialmente, como las Alcea rosea, que ya comienzan a quedarse totalmente lacias cuando les falta humedad. Supongo que también influye el hecho de que estén tres juntas en una maceta y hayan crecido notablemente en estos cuatro meses de vida que tienen.

Caléndula doble
Los bulbos crecen pausadamente aunque cada vez asoman más especies e incluso se ven ya las futuras flores en el centro de uno de los jacintos. Parece que tomen la delantera los de la zona de sombra, donde sólo llevan una ventaja de apenas dos semanas respecto a los del contenedor. Incluso entre los Oxalis, el miembro que más tarde llegó, Oxalis latifolia, ya ha empezado a florecer. Por su parte, hay plantas que parecen estar en una "fase de renovación" y ahora sería buen momento para limpiarlas, cambiarlas de maceta o de sustrato: las aguileñas tienen las hojas muy estropeadas, pero bastante crecimiento nuevo en la base, mientras que la equinácea y los Eryngium se encuentran pausadas, cosa que podría aprovechar para quitarles de encima -de debajo, más bien- el sustrato aquel tan malo donde los puse, que si bien lo han aguantado durante casi un año entero, en verano es insufrible lo poco que retiene la humedad.

Geum coccineum
Con el comienzo del año, comienza otra época de impaciencia más acusada si cabe que la espera del fin del verano y llegada del otoño: la espera por la primavera. Cierto es que el periodo que concentrará más plantas en flor se situará entre febrero y julio, pero eso no quita que ahora mismo haya una cantidad nada despreciable. Están las caléndulas floreciendo sin parar, con ejemplares de capítulos dobles y un naranja más apagado que han alcanzado tallas de hasta 8 cm. de diámetro; la Iberis sempervirens 'Tahoe' siempre cargada de blanco y todavía lejos de su punto álgido (espero); la Geum coccineum que no sólo no ha dejado de florecer sino que ahora parece que vaya a ir trayendo más flores a la vez, igual que la Erodium x variabile y lo mismo con las Cynoglossum amabile. Tengo también un lino común (Linum usitatissimum) en flor, pero no consigo pillarlo con las flores abiertas o enteras. Tuvo una a medio cerrar a mediados de semana que me sirvió para comprobar lo pequeñas que son si se comparan con las del apropiadamente llamado Linum grandiflorum que también cultivo.

A las inminentes plantaciones de especies primaverales, ampliaciones de maceta y reubicaciones generales habrá que sumar la preparación de nuevos semilleros, debido en parte a causa del irregular otoño acontecido y por otro lado, para evitar que muchas plantas anuales se desarrollen antes de tiempo y puedan coincidir en el punto álgido del año. No hará falta material nuevo salvo quizá el sustrato, pues tengo seis maceteros rectangulares vacíos que cumplirán de sobra con su misión de albergar algunas de estas plantas, como las margaritas de Livingstone que seguramente resiembre y, como el año pasado, lo haga a partir de ahora para que florezcan toda la primavera. Tengo otro macetero más, el ocupado por los cebollinos, los cuales desaparecieron casi todos en verano y de las semillas caídas sólo se han desarrollado tres plantas, provocando una sensación de "maceta desaprovechada" muy evidente. Es más, podría simplemente cultivarlos en el contenedor a partir de ahora con el resto de anuales, aunque a estas alturas no creo que si los siembro vayan a dar flor este año: los primeros tuvieron que crecer unos 10 meses para ello.

Iberis sempervirens 'Tahoe'
Algunas plantas que podría resembrar por si acaso son las gallardias, de las cuales todavía tengo las tres plantas del año pasado, aunque el aspecto no es el mismo en todas: la que daba flores más rojas está algo más seca, con pocos puntos de brotación nueva y apenas florece en invierno, aunque el resto tampoco está tan cargado como en verano, si bien las otras dos sí siguen sacando brotes incluso desde el suelo. No tengo ni idea de cómo de larga es su vida, pero tiene pinta que será similar a la de los antirrinos: simplemente mueren cuando están "agotados", sea esto tras seis, doce o veinte meses. De éstos, precisamente, tengo todavía un ejemplar de porte bajo y flores blancas de la siembra otoñal de 2011, y le siguen en edad los ejemplares de porte alto sembrados un año después. El de la foto brotó a finales de este verano y técnicamente vendrá a ser igual que el que había antes en la maceta, un ejemplar bajo y ramificado de flores rosa vivo, aunque habiendo tantos de los dos tipos no descartaría que los insectos hubieran mezclado caracteres al polinizarlos.

Gaillardia aristata
También entra en los planes de resiembra la Lobelia siphilitica. Las plantas tuvieron un final repentino muy extraño, como si un hongo hubiese exterminado a las plantas, pero éstas no murieron del todo sino que dejaron unas pequeñísimas rosetas de hojas en el suelo. Durante estos meses han ido menguando, así que no me fío demasiado de que duren hasta la floración. Como el año pasado las sembré en enero, todavía me da tiempo a repetir. También hubo un semillero fallido de Lobelia erinus en otoño que podría repetir ahora, aunque increíblemente todavía tengo con vida un ejemplar que sembré en otoño de 2012.

Tampoco parecen tener prisa los pensamientos (Viola x wittrockiana) que sembré a finales de verano y todavía no pasan de los 5 cm. de altura. Proceden de un sobre de semillas de LIDL en el que pone que son de la variedad 'Swiss Giant', pero lo cierto es que los sembré en 2012, en primavera, y lo que salió de allí no se parecía ni siquiera a los mencionados híbridos, muy populares en las tiendas y muchísimo más grandes que lo que tuve. Aquéllas fueron unas violetas similares a las mezclas de color de Viola tricolor o Viola cornuta. Esta última, por cierto, la sembré hace unas semanas, aunque las plántulas apenas pasan de los cotiledones. Pronto haré una entrada con aquellas violetas de hace dos temporadas.

Sin más, aprovecho para desear a todos los lectores un feliz y próspero año 2014.