sábado, 11 de abril de 2015

Camassia leichtlinii, el bulbo de los prados húmedos

Camassia leichtlinii
Es frecuente que haya plantas a las que me cueste encontrarles el truco después de varios años y ejemplares perdidos por el camino. A veces incluso florecen, pero fallo al mantenerlas en época vegetativa o de descanso; otras, simplemente, termino haciéndolo mal cuando iban bien encaminadas. Cuando eso ocurre, intento recopilar toda la información posible antes de que llegue la época en la que puedo adquirirlas de nuevo para volver a probar suerte, y a veces, como el caso que nos ocupa, acaba llegando el éxito.

La Camassia leichtlinii es una bulbosa fácil de encontrar pero con unos requerimientos que a priori se alejan un poco de lo habitual para este tipo de plantas, de ahí que la perdiese otros años. Se planta en otoño al sol, como muchos bulbos, pero requiere un riego más frecuente mientras está creciendo, así como espacio suficiente para enraizar, pues los bulbos son de buen tamaño -similar al de los narcisos más grandes. Siguiendo estas sencillas pautas, el éxito está garantizado; imagino que por sus características, sería un bulbo ideal para plantar junto a herbáceas tiernas que requieren un riego continuo.

Vista general
La especie la adquirí en ALDI, donde se vende en septiembre en paquetes de tres como Camassia cusickii, otra especie diferente cuya identidad he acabado descubriendo que está mal puesta. C. cusickii tiene flores de color celeste pálido, casi blancas, con espigas alargadas y hojas más estrechas. La Camassia leichtlinii, que además es la especie más común en jardinería, tiene flores moradas como mis ejemplares y hojas anchas. Estuve a punto de comprar las que vende LIDL como C. leichtlinii 'Caerulea', pero no las encontré este año, y menos mal, porque ahora tendría las mismas plantas "repetidas".

Se trata de una especie perteneciente a la familia de las Asparagaceae, incluida en la subfamilia Agavoideaea, esto es, la de los ágaves y yucas, plantas de secano y sin bulbo que parecen tener poco que ver con esta bulbosa norteamericana amante de las condiciones húmedas y suelos fértiles. Mi trayectoria con ellas ha tenido de todo: la primera vez que las compré no sabía nada de bulbosas y me llevé un paquete de bulbos muertos en mayo, cosa que ALDI ya no ha vuelto a hacer, por suerte para los compradores despistados -los bulbos llevarían por tanto 9 meses en seco en la tienda. Ese septiembre, aún en 2011, los volví a adquirir, esta vez frescos, y los planté en macetas pequeñas y con tierra arcillosa. Brotaron, pero a partir del final del invierno empezaron a pudrirse debido a la falta total de drenaje y aireación del sustrato.

Dos plantas floreciendo a la vez
El intento de 2012-2013 hubiera sido bueno si no hubiese tocado nada. En esta ocasión los planté pronto, en octubre, en una maceta rectangular. Para cuando estuvo construido el contenedor, tres meses más tarde, decidí pasar los bulbos allí para que tuviesen más espacio, pero al sacarlos ya tenían largas y gruesas raíces y seguro que no les sentó demasiado bien el cambio, pues crecieron muy poco y con el tiempo acabé perdiendo los bulbos. El intento de 2013-2014 dio otro año en blanco, pero todavía salvé un bulbo que seguro se estuvo beneficiando de la humedad de los riegos continuos que en su día recibían las Tigridia, Nerine y Zephyranthes que tenía al lado. Este pasado otoño, recopilando los puntos positivos y teniendo en cuenta sus necesidades hídricas, simplemente adquirí otro pack de 3 y las puse juntas en una maceta.

El crecimiento ha sido lento pero seguro y hace relativamente poco que comenzaron a aparecer las espigas de flores, aunque parece que las despacha muy deprisa, a razón de una o más por día. Esperaba ver una espiga llena de flores al estilo de un jacinto, pero lo cierto es que se asemeja más al modo de florecer de algunas crucíferas como la rúcula, dejando abajo las flores ya marchitas y continuando desde el ápice del pedúnculo. Las flores, de color morado, tienen unos 4 cm. de diámetro y largos estambres sobresalientes; de momento dos de las cuatro plantas han florecido. Todo un placer, como siempre, observar una especie tan sencilla dando lo mejor de sí cuando se le presta la atención debida.

1 comentario :

  1. Hola, pues me anima mucho saber tu historia con camassia para volver a intentarlo, quizá ya el año próximo. Yo este año he conseguido que florezcan unos bulbos de nerine que se me resistian, siempre es un pequeño triumfo.
    Saludos...

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